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Contraportada Guaymas 12 de junio de 2018

Columna Contraportada

Uno de los temas más sensibles actualmente es el que se relaciona a la corrupción dentro de las instancias de gobierno. Resulta increíble cómo en puestos importantes dentro de los tres niveles exista gente que, incluso de manera descarada, cobra “por favores especiales” aprovechando la facultad que le da tener un cargo público. Apenas durante la pasada administración pública estatal, las autoridades encargadas de atender ese rubro tuvieron trabajo extra ante la descontrolada corrupción que se registró durante esos seis años. En ocasiones anteriores lo he comentado aquí mismo, que la práctica de la corrupción es un asunto de voluntad. Quien es mañoso en su forma personal lo va a ser mientras entré dentro del quehacer público. Más todavía cuando se tiene la oportunidad de tratar directamente con el ciudadano que ocupa de una dependencia pública. E insisto: hay quienes hasta presumen sus leperadas, como una forma de demostrarse a sí mismos hasta dónde son capaces de llegar. Por eso es importante destacar el mensaje que envió ayer la jefa de la Oficina del Ejecutivo Estatal, Natalia Rivera Grijalva, quien, sustentada en estudios hechos por INEGI, la Auditorio Superior de la Federación y el Instituto Sonorense de Auditoría y Fiscalización, Sonora está en los primerísimos lugares en materia de transparencia y combate a la corrupción: se está respondiendo a la confianza de los sonorenses con el manejo correcto de las finanzas públicas. Mire: en datos duros dados a conocer por la funcionaria, Sonora pasó de estar entre los peores diez estados con más observaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación en la cuenta pública de 2014, a estar entre las mejores diez entidades con menos observaciones en la cuenta pública de 2016. Aparte de esto, el Instituto Sonorense de Auditoría y Fiscalización, de tener mil 150 observaciones en 2014, solamente se contabilizaron 162 observaciones en 2016, es decir una disminución de casi un 90 por ciento. Estos son datos muy claros y muy específicos. Y provienen de la información surgida de instituciones reconocidas a nivel nacional, no precisamente por parte del Gobierno del Estado. En la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental del INEGI, el gobierno estatal pasó de estar en el peor lugar número 14 en percepción de corrupción en el 2015, para estar en el mejor séptimo lugar en el 2017, es decir en el lugar 26 en la tabla nacional, lo que significa que en dos años hubo una mejoría de 12 lugares en dicho indicador, detalló también ayer la funcionaria. Pero bueno, muy al margen de lo que puede ofrecer una información estrictamente oficial, está el otro aspecto, el social, el público. Los escándalos que eran característica hace apenas unos tres años, pasaron a otro plano. La estricta vigilancia ejercida durante este gobierno arroja sus resultados y estos ya saltan a la vista. Y aunque todavía no se ha podido controlar al cien por ciento la ambición de servidores públicos necios en el tema, se han logrado avances evidentemente importantes. Que se aproveche la coyuntura electoral para que haya gente que busque el descrédito del actual gobierno y obtener así beneficios convertidos en votos es punto y aparte. Quien acusa tiene la obligación de comprobar, y si no, queda al margen de la credibilidad. Y en este caso se está hablando con datos específicos a la mano, no emitidos por gobierno sonorense, sino por los fiscales que están al pendiente del manejo de los recursos públicos. Y en casos así, quien queda mal es quien trata de desvirtuar una verdad incuestionable.

Columna digital 12 de junio de 2018  
Columna digital 12 de junio de 2018  
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