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Contraportada Guaymas 05 de junio de 2018

Columna Contraportada

¿En qué momento se perdió el rumbo para hacer proselitismo?, se preguntaba y me lo compartía un amigo mío. Su reflexión derivaba de su paseo por las redes sociales, donde hoy en día sólo vemos una encarnizada exhibición de odio y rencor SIN FUNDAMENTO, en la que desgraciadamente nos hemos involucrado TODOS. La cultura más baja, innoble, mezquina y despreciable se refleja en personas de todos los niveles sociales. Esto se desbocó. Enrique Peña Nieto no es el culpable de la forma en que estamos viviendo los mexicanos. El peor presidente que ha tenido México ha sido rebasado por la tara de literalmente TODOS quienes se han envuelto en la vergonzosa y deshonesta práctica de usar la injuria y el agravio oprobioso para combatir al enemigo político, en una manifestación deshonrosa e indecente, pero sobre todo, de una absoluta incapacidad para motivar al voto por los medios decentes. Los más reconocidos empresarios, profesionistas, deportistas, periodistas, líderes sociales y ciudadanos comunes, nos hemos (escribí “nos hemos”) inmiscuido en la más degradante práctica de escupir vituperios, de acusar hasta con mentiras infames con una facilidad prostituida a más no poder, y lo peor de todo es que lo que publicamos nos hace sentir como que cumplimos con nuestra “valiosa” aportación para dar la pelea electoral. Ni siquiera nos damos cuenta de que nuestros hijos se están “alimentando”, se están “nutriendo” de las actitudes más bajas que como ciudadanos tenemos. Les estamos enseñando que, para ganar, o simplemente para satisfacer una necesidad, es bueno ensañarse con la figura de quien vemos como enemigo político. Ni siquiera nos importa ya, en esta descabellada y descontrolada actitud, que otros paseantes de las redes nos insulten con las palabras más soeces. Primer es cumplir con el compromiso de seguir vociferando. Campañas tan más vulgares y corrientes como la presente no se advirtieron. Si hace tres o seis años hubo espectáculos ordinarios que nos asustaron, lo presente ha rebasado todo lo inimaginable. Y si nos detenemos a analizarlo un poco, nos vamos a dar cuenta de que esto que está pasando es una auténtica desgracia para el futuro de México. Se elija a quien se elija, la desestabilización social es lo único que está garantizado. La comunidad va a quedar más fracturada que nunca. El encono y el rencor, el odio obsesivo, va a ser la característica una vez que asuma el nuevo gobierno. Y quien llegue, no podrá gobernar tranquilamente los siguientes seis años. Eso es un hecho Los mexicanos tendremos otra vez el gobierno que merecemos.

Columna digital 05 de junio de 2018  
Columna digital 05 de junio de 2018  
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