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Continuidad y Cambio Año 8 Número 115 Febrero 2019

¿Gobierno en el exilio? Órgano divulgativo del Movimiento De Frente con Venezuela Comité editorial: Luis Fuenmayor Toro Web: http://continuidadycambio.wordpress.com/


En este número: Hay que poner de nuevo las cosas en su sitio Luis Fuenmayor Toro Venezuela: la guerra no es sólo de minitecas Keymer Ávila El sol en sus espaldas Samuel Pérez Hermida Por ahora… y para siempre José Lombardi Prepotencia – Humildad Freddy Zarichta A convocar al soberano Grupo de Pensamiento Crítico. Estado Carabobo Acuerdos de servicios de PDVSA comprometen la soberanía. Violan la Constitución y la Ley de Hidrocarburos Plataforma Ciudadana de Defensa de la Constitución Realmente no hay vuelta atrás José Luis Zambrano Padauy Derecho de réplica de Luis Fuenmayor Toro ante los ataques sionistas de Beatriz De Rittigstein y David Bitán Obadía Luis Fuenmayor Toro Fotos y composiciones fotográficas relativas al enfrentamiento político en Venezuela Caricaturas relativas al enfrentamiento político venezolano Colombia y Venezuela: ideas para la transición Leandro Area Noticias importantes Nos escriben

Hay que poner de nuevo las cosas en su sitio Luis Fuenmayor Toro Coordinador Nacional de “De Frente con Venezuela”

La situación venezolana es tan novedosa, las pasiones son tan exacerbadas y se exacerban más cada día, las manipulaciones informativas, mediáticas, en la Internet y en las declaraciones de los enfrentados son permanentes, que ameritan efectuar un alto en la diatriba y en la toma de posiciones, para tratar de aclarar la mente y saber qué es lo que realmente ocurre. Lo digo para quienes, como yo y algunos otros, es vital conocer la realidad para poder actuar. No me dirijo a quienes decidieron no oír, ni ver, ni leer, pues ya saben lo que pasará. Son esos que ante una información recibida, en lugar de analizarla piensan en la madre de quien la envió o en el dinero que habrá recibido el remitente de parte de los enfrentados supuestamente a muerte. O recuerdan si algo similar no fue culpa en el pasado de Fidel Castro o del imperialismo gringo, lo cual exculparía a quienes hoy lo repitan. Lo primero es saber que en una guerra, y la confrontación existente es muy parecida, la verdad es uno de los primeros valores que desaparece, mientras la mentira, la calumnia y las medias verdades, es decir la desinformación, se convierten en armas de guerra, que utilizarán todos los involucrados, como lo demuestran en este momento el gobierno de Maduro y la oposición dirigida desde la AN. Entender que la verdad puede estar en el lado contrario al que se tenga, o que puede no estar en ninguno de los dos lados enfrentados, es algo importantísimo al momento de tratar de saber qué ocurre realmente. No dejarse llevar por la primera información recibida, desconfiar de las noticias que presentan hechos e imágenes dirigidas a afectar emocionalmente a quien las recibe, rechazar las cuestiones claramente absurdas y tratar de confirmar lo sucedido, serían acciones importantes en este sentido.

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Otro asunto tiene que ver con el uso del lenguaje, a través del cual también se desarrolla la confrontación. La “creatividad” de las dirigencias opositora y gubernamental, y el uso “alegre” de los conceptos, incluso por gente preparada, ha llevado a distorsiones de la realidad que dificultan el análisis. Los términos “hambruna”, “genocidio” y delitos de “lesa humanidad”, por sólo mencionar unos ejemplos, no son sinónimos de hambre, asesinato o delitos comunes, respectivamente. La emigración no necesariamente es éxodo y la dramática crisis que vivimos no es fatalmente un holocausto. Opinar favorablemente a la necesidad de intervención militar extranjera no es traición a la patria. El uso retórico de estos conceptos se entiende, pero pensar que se está describiendo la realidad es un grave error. Es claro que estamos en presencia de una lucha entre unas personas, que quieren mantener el poder por encima de todo, y otras, que harán cualquier cosa por acceder al mismo. Y esto lo digo como simple constatación de una realidad. Nos estamos refiriendo a la mayoría, no necesariamente numérica, de quienes dirigen ambas facciones políticas. Sus conductas pasadas y presentes respaldan este juicio. En el medio estamos los venezolanos, víctimas principales de lo ocurrido y de lo que ocurra, sin capacidad de decidir y con muy pocos voceros que los reivindiquen. La solución de las contradicciones existentes ha sido trasladad fuera del país. La debilidad de la oposición llevó a que actores internacionales asumieran sus funciones y llevaran adelante sus políticas. Esto parece ser así desde el momento en que no se firma el acuerdo en República Dominicana. Los actores externos están indudablemente dirigidos por el Presidente de EEUU. Hoy, EEUU, la Unión Europea, el grupo de Lima, Rusia, China y Cuba, con pesos distintos, discuten y acuerdan el destino de Venezuela, mientras ésta está ausente o sólo representada por el gobierno de Maduro, quien discute con EEUU, lo que obviamente deja fuera el interés de la nación venezolana, traicionado por el chavecismo prácticamente desde finales de 2003. Una arenga que podría representar el interés nacional pudiera ser: “Ni Maduro ni Trump. El pueblo debe decidir. Referéndum consultivo ya con nuevo CNE y supervisión de la ONU”. El fanatismo, la intolerancia, el extremismo político, son elementos que permiten mantener el actual estado de cosas sin posibilidades de cambio. Maduro y sus adláteres tienen que salir, pero no basta desearlo ni mucho menos colocarlo en manos de ejércitos extranjeros. Una cosa es el rechazo mayoritario a Maduro, otra es que el chavecismo haya perdido totalmente el apoyo que tuvo y otra que, para sacarlo, la mayoría esté de acuerdo con una invasión militar extranjera. Una cosa es no estar de acuerdo con la política de Leopoldo López, Guaidó, Borges, Ledezma, María Corina y Arria, elaborada y dirigida por la Casa Blanca, y otra muy distinta es que se apoye las acciones terroristas de los colectivos armados paramilitares, la represión de manifestantes

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en barrios populares, la violación de DDHH y del debido proceso, la persecución y hostigamiento en las fronteras, la corrupción generalizada y el sometimiento de los venezolanos al hambre, las enfermedades y la ausencia de servicios básicos. Pero lo más importante, en la comprensión y análisis de los fenómenos, es la actitud ante los sucesos y hechos políticos y sus protagonistas. No se trata de descalificar a priori, no es un problema de fanáticos de divisas beisbolísticas distintas, que simplemente quieren apabullar al otro y no están interesados en la verdad. Se puede tener partido sin perder la objetividad, lo cual sería muy favorable en los enfrentamientos para quien lo haga. Ahora, si se tiene partido y se cree firmemente que se ganará pase lo que pase, no hay razones para la diatriba, pues lo que va a suceder ya se conoce. Seguramente, cuando no ocurra lo deseado, el fanatismo llevará a inventar una nueva quimera, a justificarse consigo mismo de alguna manera o a descargar su odio contra quienes actuaron para evitar lo que era inevitable. Los hechos recientes han demostrado que el gobierno sigue recurriendo a la represión para acallar legítimas protestas. Pero también han demostrado que la población es capaz de movilizarse y enfrentar victoriosamente esa represión.

Concentración de la oposición. Av. Principal de Las Mercedes. Caracas. 2-2-2019

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Venezuela: la guerra no es sólo de minitecas Keymer Ávila Profesor investigador de la UCV En la ausencia de «pueblo» como actor protagónico coinciden actualmente en Venezuela tanto la dirigencia opositora como la cúpula gobernante: ambos polos están invisibilizando a los sectores populares. Ahí reside parte de la debilidad opositora, que espera que los militares, venezolanos o extranjeros, vengan al rescate. Pero incluso en momentos como estos es necesario mantener la cordura.

La miniteca es un venezolanismo con el que se denomina, según el Diccionario de la Real Academia, al «grupo de personas cuyo trabajo consiste en amenizar una fiesta con música grabada» o el «conjunto de aparatos de sonido, casetes, discos y luces que utilizan los integrantes de la miniteca». Sería algo como una discoteca itinerante, una especie de versión venezolana de los sound system jamaiquinos. En la Venezuela de los años 80 y 90, las guerras de minitecas fueron muy populares y en las fiestas callejeras los DJ se desafiaban y competían entre sí por las preferencias musicales del público. Ganaba el que tenía los equipos de sonido más potentes y hacía bailar más a la gente con los éxitos del momento.


Si algo caracteriza la política venezolana del siglo XXI, es la propaganda y el espectáculo. Hugo Chávez era un gran comunicador; uno de sus legados para toda la clase política venezolana es que política sin espectáculo no es política. Esta lógica ha llegado a unos niveles en los que el qué se dice y el cómo se dice son mucho más importantes que las acciones políticas en sí mismas. El discurso y las puestas en escena lo son todo, el espectáculo se convierte así en la política misma; la sustituye. Pero la vida real continúa, la precariedad cotidiana, el ejercicio ilimitado de la fuerza y el control institucional se mantienen intactos. Así se van construyendo grandes sucesos, días en los que se llevarán a cabo las madres de todas las batallas: 10 de enero, 23 de enero, 23 de febrero, etc. La última fecha mágica, el 23F, se desarrolló en el marco de un gran despliegue publicitario, un apoteósico concierto en la frontera entre Colombia y Venezuela con reconocidos artistas. El gobierno respondió al show con otro show y propaganda oficial, aunque no logró las mismas magnitudes, alcance y calidad. Algunos llegaron a calificar esta competencia por el rating como «guerra de minitecas». Todo esto sirve para poner un velo a una gran cantidad de cosas que no se ven en las pantallas de la televisión ni en las redes sociales. Mientras tanto la guerra que las fuerzas de seguridad del Estado llevan contra los barrios pobres de Venezuela sigue su curso. La oposición, por su parte, no encuentra cómo quebrar el apoyo militar que aún posee el gobierno y celebra la deserción de cada soldado y policía humilde que se pasa de bando. Y así terminó el «Venezuela Aid Live»: se incendiaron camiones con comida y medicinas, hubo entre cuatro y 14 muertos en el sur del país, donde las cámaras no llegaron, decenas de heridos de bala y todo pareció una puesta en escena requerida para solicitar la intervención militar del país, como lo confirmaría el propio Juan Guaidó poco después. El pedido de intervención se hizo tendencia en Twitter, la propaganda bélica alimentada por ambos bandos extremos ha triunfado. Así, como para el amor, para la guerra hacen falta dos.

Para refrescar la memoria Las discusiones jurídicas en este tiempo también forman parte de la propaganda. Durante los últimos tres años, la precaria institucionalidad venezolana parece haberse esfumado. El país está inmerso en una superposición de crisis: económica, política, social e institucional, que son anteriores a las sanciones del gobierno de Estados Unidos. Es evidente la poca claridad y cohesión en los liderazgos políticos, en especial a partir de la muerte del presidente Chávez en 2013, que trajo como consecuencia una disminución de la hegemonía del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), cuya expresión más evidente fue su derrota electoral del 6 de diciembre de 2015, cuando,

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después de 18 años, la oposición retomó el dominio del Poder Legislativo. Antes del triunfo electoral de la oposición, la Asamblea Nacional (AN) saliente –controlada por el Poder Ejecutivo–, designó a nuevos magistrados en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a través de un procedimiento que ha sido cuestionado tanto en su forma como en su fondo. Estos últimos dos hechos han traído una serie de desconocimientos recíprocos entre los poderes Ejecutivo y Legislativo que han profundizado la crisis política e institucional del país. Entre los sucesos más relevantes se encuentran: la desincorporación de diputados de la AN, la declaración del desacato de la AN por parte del TSJ y la declaratoria de «abandono del cargo» del presidente de la república por parte de la AN. El gobierno aprovechó este escenario convulso para llevar a cabo acuerdos comerciales que comprometen la biodiversidad de casi 12% del territorio nacional y colocó la explotación minera en manos de industrias militares y extranjeras. Por su parte, el Poder Electoral hizo prácticamente inviable el referendo revocatorio presidencial habilitado por la Constitución y postergó, sin fechas, las elecciones de gobernadores que correspondían en diciembre de 2016. Así se llegó a marzo de 2017, cuando el TSJ dictó las sentencias 155 y 156, en las que se desconoce a la AN y se otorga al Ejecutivo parte de sus competencias, lo cual fue cuestionado por diversos sectores del país. La entonces fiscal general Luisa Ortega rechazó públicamente la constitucionalidad de esas sentencias y señaló que constituían una «ruptura del orden constitucional», posiciones críticas que más adelante la obligarán a salir del país para no ser detenida. Toda esta situación generó una serie de protestas y manifestaciones entre abril y julio de 2017, en las que murieron 124 personas; en al menos 21% de estos casos hubo responsabilidad de las fuerzas de seguridad del Estado. Posteriormente se impuso una ilegítima e inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Fue este ente – autoproclamado por encima de todos los poderes constituidos– el que convocó y organizó las cuestionadas elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, fuera de los lapsos y en las que no hubo participación real de la oposición por carecer de garantías institucionales para ello (ilegalización de partidos políticos, opositores inhabilitados o presos, detenciones arbitrarias). Incluso el contrincante de Maduro en ese simulacro electoral, Henri Falcón, denunció como fraudulento el proceso. ¿Y para qué hacer todo este recuento? Para comprender que el periodo presidencial que se inició en 2014 legalmente se venció el 10 de enero de 2019, que con la ANC se dio una especie de autogolpe con el que el gobierno se apropió sin límite alguno de todas las instituciones del Estado, excepto de la AN. No obstante, esta última se mantiene sitiada nacionalmente desde todo punto de vista. El autogolpe se extendió con el simulacro de las elecciones presidenciales del

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20 de mayo. A este ejercicio de facto por parte del gobierno, que cerró las vías institucionales y electorales para dirimir los conflictos, respondió un sector de la oposición con la autoproclamación del presidente de la AN, el hasta entonces poco conocido Guaidó, como presidente encargado de la República el 23 de enero de 2019. Desde el punto de vista legal, esta investidura es tan irregular como la otra. En cuanto a la legitimidad como órganos del Poder Público, la del Poder Ejecutivo es la que se encuentra bajo mayor cuestionamiento.

Un gobierno autoritario e ilegítimo 8 El gobierno ha dilapidado el capital político que había heredado de Chávez, ha llevado al país a una de sus más severas crisis y a la escasez general de alimentos y medicinas, lo que tiene como correlato la aparición de enfermedades que se consideraban erradicadas como malaria, difteria, sarampión, dengue, mal de Chagas, meningitis, tétanos y tuberculosis. Una inflación estimada en más de 1.000.000%, semejante a la de Alemania en 1923 o la de Zimbabue de la década de 2000; durante los últimos 12 años la moneda ha perdido 100.000.000 veces su valor. Entre 2014 y 2017 se pasó de un porcentaje de pobreza por ingreso de 48,4% a 87%, la pobreza extrema creció de 23,6% a 61,2% y los no pobres pasaron de 51,6% a 13%. En el último informe anual del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre el índice de desarrollo humano (IDH), solo Siria, Libia y Yemen, tres países con guerras prolongadas, han perdido más puestos en el IDH que Venezuela, que ha retrocedido 16 puestos en el ranking mundial durante el periodo 2012-2017. El deterioro de los servicios públicos básicos como agua, electricidad, salud, transporte e internet es cada vez más grande. Aproximadamente 9% de la población ha decidido migrar. Venezuela padece una tasa de homicidios de 62 por cada 100.00 habitantes; 26% de estas muertes son consecuencia de la intervención de las fuerzas de seguridad del Estado. Se estima que al menos 350.000 millones de dólares han sido sacados del país por actos de corrupción. Estos son algunos de los saldos que caracterizan al actual gobierno, pero que lejos de debilitarlo lo fortalecen, porque este opera con una lógica necropolítica: en la medida en que se deterioran las condiciones materiales de vida, la vida misma parece también perder su valor y se ejercen mayores y más efectivos controles sobre la población. Cuanto más se lo acusa de autoritario y dictatorial, como generador de terror, más se envilece, pero ese es su principal capital político: su legitimidad no se encuentra en los votos ni en la voluntad popular, sino en el ejercicio ilimitado del poder y de la fuerza. El miedo es una de sus principales herramientas.

Una oposición que solo mira hacia afuera


Del otro lado tenemos una oposición elitista, clasista, que durante las últimas décadas ha sido, en los hechos, funcional al gobierno y ha contribuido torpemente a su empoderamiento progresivo. En 2002 participó en el golpe de Estado contra Chávez, en 2003 en el paro petrolero, y con estas acciones le puso en bandeja de plata al gobierno el control total sobre las Fuerzas Armadas y sobre la principal empresa estatal del país: Petróleos de Venezuela (PDVSA). Posteriormente, en 2005, la oposición decidió no participar en las elecciones legislativas y de esta manera le regaló el Poder Legislativo a Chávez. Entre 1998 y 2005 podría hablarse de un gobierno asediado, con una lógica de estado de excepción, que luego se extendería gradualmente hasta la actualidad. En este proceso, la oposición tiene su cuota de responsabilidad. Luego de esa fecha, el gobierno ha tenido plenos poderes y la oposición ha sido prácticamente desmantelada, perseguida y mermada hasta su casi inexistencia. Pero a partir de 2015 la táctica de la oposición cambió: aprovechó el descontento contra el gobierno y obtuvo la victoria electoral más importante en las dos décadas de chavismo. A comienzos de 2019, tras varios golpes, la oposición tomó la iniciativa y logró movilizar y generar esperanza en sus filas y en parte también en la mayoría del país que rechaza de manera cada vez más generalizada al gobierno. Algo que no han hecho los sectores más progresistas, que se han ido quedando inmóviles, chantajeados por la lógica de la Guerra Fría e incapacitados para oponerse efectivamente al gobierno para que no los acusen de ser funcionales a la derecha, lo que los ha dejado fuera del juego político. El discurso opositor en 2019 tiene dos núcleos principales: Estados Unidos y los militares. Para la oposición, estos dos actores son el sujeto político para promover los cambios en el país, en detrimento de los sectores populares, la sociedad civil, los gremios, los sindicatos o las ONG. En todo caso, estos sectores son tomados en cuenta para una foto eventual o para el relleno en actividades o concentraciones, pero nada más. La oposición no promueve una rebelión de carácter popular, que en estos momentos sería más que legítima; y hay de hecho muchas expresiones de descontento y protesta en los barrios populares. Tampoco parecen estar interesados en un trabajo político de más largo aliento, que trascienda la coyuntura actual. Esta parece ser, hasta ahora, una de las grandes fallas de la oposición para acumular poder internamente y explica su dependencia del exterior. Llama la atención que, en esta ausencia de «pueblo» como actor protagónico, coinciden actualmente tanto la dirigencia opositora como la cúpula gobernante; ambos polos están invisibilizando a los sectores populares. Podría afirmarse que los partidos políticos no están realmente en el juego y que la sociedad civil organizada ni siquiera existe.

¿Qué hacer?

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El primer ejercicio que debe hacerse es comprender que el mundo no es binario y que lo que ocurre en Venezuela forma parte de intereses geoestratégicos de Estados Unidos, Rusia y China. Que no hay imperialismos buenos e imperialismos malos y que el ejercicio de gobierno de las últimas dos décadas en Venezuela ha expuesto cada vez más al país a estos intereses, en detrimento de la capacidad política e institucional de los venezolanos para forjar su propio destino. En Venezuela existen condiciones objetivas para una rebelión popular, pero lamentablemente la dirigencia opositora no maneja esos códigos ni tiene interés en ella. Más bien, parece girar exclusivamente en torno de la agenda internacional, en desmedro de la organización y cohesión de fuerzas internas que claman por un cambio en el país. El tablero internacional es sin duda importante, pero hay que jugar ambas partidas. Es fundamental presionar y exigir un acuerdo político para la elección de un órgano electoral (CNE) de consenso, confiable para todas las partes, para unas posteriores elecciones presidenciales competitivas, en condiciones de igualdad y transparencia. Todo lo demás son intereses grupales, crematísticos, potes de humo, propaganda y estrategias bélicas. Los halcones quieren guerra y, paradójicamente, el gobierno también. Para este último, sería su gran cierre con broche de oro, los líderes bolivarianos se convertirían en una especie de mártires, podrían compararse errónea y forzadamente con Salvador Allende, dejarían una estela de balas y sangre mientras huyen a alguna isla o país remoto para disfrutar de sus riquezas mal habidas, mientras el pueblo traga humo con fondo musical de metralla. Sería su gran victoria política desde el punto de vista simbólico. La mayoría de los venezolanos están angustiados con este escenario. De hecho, hablar de la posibilidad de un acuerdo político no significa ennoblecer al gobierno, ni adjudicarle una racionalidad política formal convencional, acorde con lo que debe ser un Estado signado por la lógica de las promesas de la modernidad. Evidentemente, para que haya negociación hay que tener con qué, y hasta ahora el gobierno, desde su racionalidad «malandra», no ha tenido, ni tiene, motivos para aceptarla. Las oposiciones tendrán que hacer lo suyo para crear esas condiciones, constituirse en fuerza para ello, hacer presión, no mirar solo hacia afuera, tener al pueblo como objeto y sujeto de su política y no sólo esperar a que los militares vengan al rescate (sean extranjeros o nacionales). En algún momento hay que pactar; esto puede hacerse con muchos más muertos de los que hay hasta ahora o con los que ya tiene el país encima. Hay que hacer esfuerzos para reducir daños y evitar más muertes, pedir una intervención militar extranjera con la ligereza con la que se hizo al finalizar la jornada del 23F no parece ser es el mejor camino; parece más bien un acto desesperado, y en este

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contexto la desesperación y las emociones no son buenas consejeras. Esos remedios suelen ser peores que las enfermedades que pretenden curar. Por otro lado, existe una oposición progresista que promueve un referéndum, pero a esta altura, como señalan varios analistas, el tiempo opera a favor del gobierno, y por lo tanto la propuesta no sería más que un tubo de oxígeno para el madurismo. En momentos de locura y arrebatos pasionales, no está de más tratar de mantener la cordura. Hay dos escenarios posibles: muchos más muertos o los que ya se tienen hasta ahora, que son también muchos. Aun con una intervención militar o una guerra, en ese nefasto escenario, la petición debería ser exactamente la misma: nueva institucionalidad electoral y elecciones limpias. Se puede mantener la presión y la crítica al gobierno sin legitimar una intervención militar extranjera; estar en contra de la guerra no significa estar a favor del gobierno. La realidad no se presenta en formas tan sencillas y binarias. Lo que está en juego en Venezuela es mucho más serio que una guerra de minitecas. http://nuso.org/articulo/Venezuela-MaduroGuaido/?fbclid=IwAR3qvfyUmDOyaA91P1REYqL7IGpElw8EVH99FzyuoDSz_eyMHAg-LGcjvpc

Concentración opositora. Caracas. 12-2-2019

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El sol en sus espaldas Samuel Pérez Hermida Sociólogo y directivo de la APUCV

En Venezuela está en desarrollo un proceso sumamente interesante, luego de casi 20 años de hegemonía política del proyecto chavista y de ocupación cubana. Voy a describir lo que percibo. Ayer, la Directiva de la APUCV salió a la calle, en protesta por la situación salarial de la comunidad universitaria y por la destrucción de Venezuela a manos del usurpador. Se realizó un reparto de volantes en la estación del Metro de Ciudad Universitaria y luego una caminata por el Paseo Los Ilustres hasta el arco de la UCV que da acceso vehicular al Hospital Universitario de Caracas. En la llamada "Puerta del Clínico", la APUCV, acompañada por miembros de la APUFAT y otras personas, desplegó una gran pancarta con la leyenda "Maduro USURPADOR", denunciando la crisis a la que la Robolución ha conducido a Venezuela. Durante la protesta, y a todo lo largo del recorrido, las manifestaciones de apoyo de parte de los transeúntes y de los vehículos fueron prácticamente unánimes. Entre las consignas más apoyadas estuvo el llamado a tomar las calles de toda Venezuela el próximo 23 de Enero, en apoyo a la Asamblea Nacional.


Simultáneamente a nuestra protesta, había en curso otra manifestación al final del Paseo Los Ilustres, en las inmediaciones de la Plaza de Los Símbolos. Eso motivó una importante movilización hacia allí de la PNB y otros organismos de seguridad, incluso militares. Con relación a lo que estoy observando hacia el próximo 23 de Enero, llamó mi atención que muchos de esos policías y militares que iban hacia Los Símbolos, al pasar frente a nosotros y la pancarta, nos saludaban con la "V" de la victoria o los pulgares arriba. Cerca del mediodía, una pequeña cuadrilla de "Juntos", que estaba barriendo el Paseo Los Ilustres, todos sus integrantes uniformados con la franela alusiva a Maduro, decidió agredirnos, tratando de romper la pancarta y de golpearnos con sus escobas y otros implementos. Al iniciarse la escaramuza, resistimos y evitamos que la pancarta resultara destruida. Varios de nosotros confrontamos a los agresores y los hicimos retroceder. Un pequeño piquete de la PNB que venía siguiendo nuestra protesta intervino y terminó de alejar a los agresores. Los obreros de "Juntos" que nos agredieron le reclamaban a los PNB que ellos estaban haciendo lo correcto al defender a la Robolución de los "oligarcas" (nosotros), pero los oficiales de la PNB los contuvieron y no hicieron ningún intento de dispersar nuestra protesta. Algo que me parece importante, significativo, es que cuando fuimos agredidos, varias personas que iban pasando en sus vehículos los detuvieron y se bajaron de ellos para defendernos de los agresores, totalmente dispuestas para lo que fuera necesario en ese momento, incluso a irse a las manos. Tal parece que el miedo comienza a quedar atrás. Luego de un buen rato, entramos a la UCV, a fin de colocar allí, en un punto de buena visibilidad, nuestra pancarta de "Maduro USURPADOR". Al ingresar al campus nos encontramos con que en el Hospital Universitario había una reunión de varios ministros de la Robolución que destruye a nuestro país, posiblemente debido a los terribles sucesos ocurridos hace unos días en ese centro de salud. Por causa de dicha reunión ministerial, la UCV estaba literalmente tomada por efectivos de la PNB, armados y uniformados, en abierta violación de la autonomía universitaria y de lo establecido al respecto en la Constitución de Venezuela. Al pasar un poco más allá de la Facultad de Odontología, un par de oficiales de la PNB, un hombre y una mujer, se interpusieron en nuestro camino, posiblemente pensando que intentábamos llevar la pancarta de "Maduro USURPADOR" al Hospital Universitario. El intento de detenernos por parte de los dos PNB detonó una contundente reacción. Con firmeza, les señalamos lo ilegal de lo que estaban haciendo y como sus jefes los obligaban a cometer un delito.

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La oficial femenina de la PNB mostró en los primeros momentos una actitud grosera y autoritaria. No así su compañero, quien, palabra más, palabra menos me dijo: "Yo sé que Guaidó es el legítimo presidente de Venezuela. Yo estoy esperando a ver qué pasa el 23 de enero para quitarme este uniforme y ponerme al lado del pueblo. Y no soy yo solo, en el cuerpo somos muchos los que pensamos lo mismo". Otro detalle interesante de esa jornada de protesta ocurrió cuando se detuvo, de repente, un vehículo frente a nosotros. De dicho automóvil descendió un joven no mayor de 30 años, quien se acercó y le mostró a los PNB una credencial de oficial de la Guardia Nacional. Ese oficial, en ese momento vestido de civil, le dijo a los PNB: "tienen que dejar a esta gente en paz, ellos están en su universidad. Además, ya es tiempo de que ustedes tomen la decisión correcta. Esto ya no da más, tiene que cambiar. Tenemos que salvar a Venezuela". En definitiva, comienzan a hacerse inocultables los indicios de que, sin duda, algo importante, muy importante, se está moviendo en Venezuela. Más allá de los partidos y sus dirigentes, de cualquiera de los polos, hay un movimiento que, día a día, va cobrando fuerza entre la gente. En las Ciencias Sociales, con nuestro bagaje teórico, nuestros métodos, técnicas y herramientas, podemos observar dinámicas y tendencias, pero no existen bolas de cristal. No le puedo poner fecha y hora, pero comienzo a percibir con claridad que la Robolución, que ha destruido a Venezuela durante 20 años, ya tiene el sol en sus espaldas.

Movilización opositora. Ciudad Guayana. 12-2-2019

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Por ahora… y para siempre José Lombardi Presidente de COPEI Maracaibo

Los venezolanos tenemos más de 200 años intentando hacer una República; el balance al 2019 es que aún estamos lejos de ella, pretender en una cuartilla explicar las razones del fracaso es atrevido, sin embargo me atrevo a decir que la falta de unidad sobre proyectos comunes y la ausencia de formación cívica han sido causas determinantes, un repaso de nuestra historia será suficiente para darle sentido a esta hipótesis, contrario a corregir, enmendar o reformar, preferimos borrarlo todo y comenzar de nuevo, trajes a la medida de las elites de turno. A través de sus 26 cartas magnas, los venezolanos hemos intentado en 26 oportunidades construir una República, en promedio lo intentamos cada 8 años, lo que evidentemente hace inviable un proyecto exitoso y sustentable a largo plazo.


El progreso y bienestar colectivo, lo que algunos definimos como Bien Común, no se decreta, por el contrario, debe construirse con mucho sacrificio y paciencia, es una obra común de quienes participan en ella, en el caso venezolano es responsabilidad indelegable, es y serán los venezolanos los únicos capaces de construirlo, pero para ello será necesario reivindicar un pacto social trascedente, inclusivo, democrático con un alto sentido de patria. Hoy, Venezuela vuelve a vivir el resquebrajamiento de su tejido social, otro intento político fracasado y testarudo, incapaz de reconocer sus fracasos se aferran al poder entregando al país a intereses extranjeros, arrastrando a los venezolanos a un escenario de confrontación geopolítico internacional innecesario, cuyas consecuencias hoy son impredecibles. La política debe servir como herramienta de la civilización para resguardar y garantizar la vida, la guerra es el atraso y el rostro negativo de ella, sin acuerdos la política no tiene sentido, es quizás, la declaración de los derechos humanos una de las obras políticas más hermosa de la humanidad, cuidarla y cumplirla es un deber sagrado de todas las naciones del mundo. La confrontación bélica debe evitarse en Venezuela, los venezolanos debemos ser capaces de superar esta crisis en paz, sin exclusiones, los actores políticos deben ponerse de acuerdo en resguardar la integridad del pueblo, al final de cuentas, es este quien tiene el poder de legitimar los destinos de la nación y elegir sus gobernantes. Estamos cerrando las puertas de otra etapa de nuestra historia, aquel “por ahora…” expresado por Chávez en el año 1992 debe quedar enterrado para siempre y sus palabras de rendición: “es tiempo de evitar más derramamiento de sangre, es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones, el país tiene que enrumbarse hacia un destino mejor… depongan las armas porque los objetivos es imposible que los logremos” sirvan de reflexión para quienes aun equivocadamente pretenden sostener algo insostenible. Son buenos tiempos de reflexión y encuentro para reivindicar nuestro espíritu republicano y democrático, sirva entonces estos difíciles años de nuestra historia como aprendizaje para el presente y el futuro. Es buen momento para recordar a Abraham Lincoln cuando en uno de sus extraordinarios discursos dijo: "Una casa dividida contra sí misma no puede sostenerse. "Esto es el principio básico y fundamental de toda aquella nación que aspire progreso y bienestar para sus nacionales, si no partimos de este principio la República será inalcanzable.

@lombardijose

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Prepotencia – Humildad Freddy Zarichta Luchador social y articulista

Recientemente estuve leyendo unos artículos sobre la visita a Venezuela del legendario comandante y poeta de la revolución Nicaragüense Tomás Borges, un ser fuera de serie, aquél que perdonó al hombre que lo torturó fieramente diciéndole “mi castigo es que tu vivas viendo a tu familia creciendo y felices, eres mi amigo, no tengo corazón para el odio”. Esta visita a Venezuela fue luego de la caída del gobierno Sandinista, presidido en aquel entonces por Daniel Ortega. Luego de una conferencia dictada por él en la Universidad central de Venezuela (UCV), uno de los asistentes le preguntó: comandante: ¿Por qué se perdió la Revolución Sandinista? Le respondió tajantemente: “perdimos la humildad”. Hago esta reflexión para que nos veamos en ese espejo que dibuja el comandante Borges. Uno de los crasos errores, que se han cometido en el tiempo en este proceso Chavista de 20 años, es la arrogancia y prepotencia de decenas de alcaldes, gobernadores, diputados, ministros, funcionarios, entre muchos más, hasta los que reparten la caja del CLAP, que se creen unos dioses enviados del más allá y que patean día a día a comunidades enteras; comenzando por pequeñeces: desde la simple entrega de una


bombona hasta la atención medica en un centro de salud, sin mencionar los famosos listados que ‘depuran’ (sin criterio). Pasamos a mencionar otros de los grandes problemas, que se cuadran en este rubro, como la matraca, la extorsión, y peor aún la humillación que se pliega con la discriminación más aberrante, para excluir de los derechos ciudadanos a cualquier mortal incluso aun siendo un férreo defensor de este proceso. ¿A caso se puede ocultar el desastre en el SAIME, SENIAT, SUNDDE, alcaldías, gobernaciones o las trampas en la entrega de alimentos de cajas CLAP? O: ¿En la Misión transporte con asignación y entrega de vehículos, casas? En muchos de estos organismos están colocadas personas, que no tienen la menor cualidad humana para ser un funcionario que trabaja con el pueblo; son unos vulgares arribistas y mercenarios colocados allí por amiguismo, operación colchón, o porque es mi pana o mi familia, a quienes les importa un carajo lo que opine la gente de este proceso. No tienen humildad, no tiene ética, son unos sátrapas Haciendo estos planteamientos es donde está el meollo de que muchos sectores de la población se hayan desencantado de este proceso y hoy en día estén en filas contrarias, no precisamente por ser contrarrevolucionario, la mayoría de estos compatriotas han sido marginados por hacer algunas críticas a los desmanes de muchos delincuentes infiltrado en la actual gestión. Es urgente, es hora, de colocarnos la mano en el corazón y rescatar la humildad que caracteriza a los verdaderos revolucionarios y aceptar los pequeños, medianos y grandes errores, que se comenten a diario y son ignorados por intereses mezquinos de ciertos personajillos. Llego la hora de rescatar los valores revolucionarios y ser humilde.

Marcha opositora. Juan Griego. Nueva Esparta. 2-2-2019

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Ante la crisis política institucional: Ni guerra civil ni intervención imperialista. ¡A convocar al soberano! Grupo de Pensamiento Crítico Estado Carabobo

Mientras se intensifican los sufrimientos de todos los venezolanos y venezolanas ante el horror económico y social de la hiperinflación, maxidevaluación, escasez de medicinas y alimentos, fallas de los servicios, descalabro en la salud y la educación; la crisis política se ha acentuado hasta un nivel explosivo, con la descarada injerencia del gobierno norteamericano y sus aliados. La estrategia de "gobierno paralelo" de la oposición de derecha, que es una provocación a la guerra civil y a la intervención militar directa del imperialismo. Del otro lado está la irresponsabilidad del gobierno de la cúpula burocrática-militar de impedir un camino democrático a la grave crisis institucional, que ha suspendido la Constitución instaurando un régimen de facto con unos Poderes Públicos controlados directamente por la cúpula. La agenda sistemática del bloqueo económico del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados, y que ha traído como consecuencia el horror social y de la hiperinflación, va aunada a la irresponsabilidad del gobierno de la cúpula burocrática militar, que ha demostrado su incapacidad de resolver el tema económico, la corrupción, entre otros males. Por la otra parte, un grupo de oposición, nefasta, fascista, sin proyecto de país, que se subordina a los intereses del imperio y que promueve una guerra civil e incluso clama por una intervención extranjera, que debe ser enfrentada por un pueblo que desea un cambio, pero que no desea derramamiento de sangre y es amante de la paz. La escalada de la polarización nuevamente alcanza niveles preocupantes que pueden derivar en escenarios de guerra civil e intervención militar extranjera. Nosotros rechazamos terminantemente la descarada injerencia norteamericana en nuestro país, así como las sanciones económicas que sólo afectarán a nuestro pueblo, y las

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amenazas de intervención militar directa del imperialismo. También rechazamos el entrampamiento de la polarización que encubre la realidad de una mayoría del pueblo que desea construir juntos una Patria, superando la catástrofe socioeconómica que sufrimos. La confrontación política pasa por un conflicto de interpretaciones de la Constitución que ha cristalizado en un escenario de supuestos "dos gobiernos" y hasta dos institucionalidades. Por una parte, se ha suspendido la Constitución cuando se instala un poder supraconstitucional, una supuesta Asamblea Nacional Constituyente, estructurada corporativamente sin apoyo en la Constitución y sin consulta democrática al pueblo, como nos había enseñado Chávez con la primera Asamblea Nacional Constituyente de 1998. Igualmente, se ha neutralizado el Poder Legislativo por un presunto desacato cuya solución, la elección de los diputados de Amazonas, fue obstaculizada por el Poder Electoral y el Judicial, conformados por militantes al servicio de la cúpula dominante. Por otra parte, la oposición de derecha, urdiendo una conspiración internacional junto al imperialismo norteamericano, pretende instaurar un gobierno "de transición" por la vía de la intervención militar extrajera, violando la soberanía nacional. Ante las amenazas mutuas y la crisis política-institucional, frente al peligro de la guerra civil que será de inmediato internacional, se hace necesario convocar al Soberano, al Pueblo venezolano en pleno, para que consiga un camino para la restitución de la Constitución, a través de un referendo consultivo que abra la posibilidad de unas elecciones generales de todos los Poderes. Se trata de una situación extraordinaria porque está en juego la integridad de la PATRIA. Por ello saludamos la iniciativa de los gobiernos de México y Uruguay para, junto a otros gobiernos que han ofrecido mediar para llegar a una negociación política, se pueda concretar esa convocatoria al Pueblo Soberano gracias a un nuevo Poder Electoral que sirva de árbitro confiable en el referéndum consultivo y las elecciones generales. ¡SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO! ¡ACUERDO NACIONAL: REFERENDUM Y ELECCIONES GENERALES! Norelyz Muñoz, Josefina Valero, José León Uzcátegui, Orlando Zabaleta, Jesús Puerta y Jesús Urbina

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Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución: Acuerdos de Servicios de PDVSA comprometen la soberanía Violan la Constitución y la Ley de Hidrocarburos

El “régimen especial” decretado por el Presidente Maduro en 2018 en el marco del “estado de excepción”, para la gestión operativa y administrativa de la industria petrolera, concebido con el supuesto propósito de levantar la producción de petróleo hasta en un millón de b/d en un año, como era de esperarse, ha resultado en un rotundo fracaso. El balance de los indicadores del primer año de su vigencia, muestran que la crisis de la industria se ha profundizado1. Eso se explica, porque en lugar de corregir los errores cometidos en su conducción enfrentando la corrupción, la conversión del Ministro del Poder Popular de Petróleo (MPPP) en una suerte de “zar” con poderes discrecionales y extraordinarios, casi absolutos, solo ha servido como un burladero de los controles legales y constitucionales que garantizan la preservación del patrimonio histórico acumulado por el Estado y la Nación, en materia de control soberano de los hidrocarburos y de su usufructo. Nunca antes se había otorgado tanto poder discrecional a un funcionario de ese rango para decidir asuntos vitales y estratégicos de la Nación, como son los relacionados con el negocio petrolero. Dicho régimen (Decreto 3.368) le otorga al General Ministro, además de la facultad de ejercer las funciones de control y tutela sobre PDVSA y sus empresas filiales e institutos adscritos que lo son propias, la de administrar y reestructurar las mismas. Dicho de otra manera, puede “pagar y darse el vuelto” en franca violación del orden constitucional y legal que rige la administración pública y particularmente, evadiendo el control que ejercen la Contraloría General de la República y la Asamblea Nacional. Con base en ese carácter plenipotenciario inconstitucional, el General Quevedo ha firmado 14 “Acuerdos de Servicios Conjuntos” (ASC) con 14 empresas nacionales e internacionales, que según las fuentes oficiales, tendrán una duración de 6 años, con el fin de adelantar la expansión de la capacidad y la reactivación de la producción de 14 campamentos petroleros para elevarla de 384 MBD a 1.025 MBD con un incremento de 641 MBD, mediante una inversión de 430 millones dólares. Los textos de los ASC no han sido publicados y la información de prensa sobre los términos y condiciones de

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los mismos es escasa e imprecisa. Por ejemplo, sobre el detalle del “modelo de negocio", del monto variable de la tarifa que pagará el Estado a las contratistas según el volumen de la producción, del régimen tributario que se aplicará, del financiamiento y retorno de la inversión, del régimen laboral y la aplicación o no de la contratación colectiva a los trabajadores de dichas empresas de servicio, entre otros aspectos relevantes que preocupan a los venezolanos. Según Ley Orgánica de Hidrocarburos (9), la extracción es una actividad primaria reservada al Estado según lo establece la Constitución (302), que solo puede ser realizada por empresas de su exclusiva propiedad (PDVSA) o por empresas mixtas en las cuales tenga una participación mayoritaria. No existe la figura de la empresa mixta en los ASC y por ello, es ilegal e inconstitucional. De hecho es un retroceso en términos de soberanía y se aproxima a los convenios operativos leoninos de la apertura petrolera de Luis Giusti, superados por la gestión de Hugo Chávez. En este contexto, recibimos una información extraoficial alarmante de que supuestamente el General Quevedo firmó recientemente un nuevo ASC con una empresa estadounidense, cuyo propietario es un empresario muy influyente dentro del gobierno de EEUU y amigo del Presidente Trump. Según la información recibida en la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución, aun cuando este ASC es el décimo quinto firmado por PDVSA, sus condiciones difieren sustancialmente de los otros catorce. Aparentemente el contrato es por 25 años en lugar de 6 años y la tarifa que pagará PDVSA, por la prestación del “servicio de “extracción de crudo”, no se calculará como en el resto de los 14, por volúmenes producidos, sino por el valor del 49.9% la venta del total de la producción disponible a “boca de pozo”. Este esquema de distribución de los beneficios nos retrotrae a la política del 50-50 o fifty-fifty, de la ley de hidrocarburos promulgada por el Presidente Isaías Medina Angarita (1943), en la que el Estado recibía un máximo del 50% de producto total. Adicionalmente, se libera a la empresa contratista del pago de las regalías correspondiente al 30% de la producción, las cuales deberán ser canceladas en su totalidad por PDVSA. De ser cierta esa información se estaría echando por tierra los avances históricos logrados por el estado venezolano en materia de soberanía petrolera y tributaria, especialmente en la revolución bolivariana. Por si fuera poco, se exime a las empresas extranjeras de someterse a la ley de contrataciones públicas o cualquier otra ley o reglamento que regule la compra de materiales y equipos en el territorio nacional, vale decir, se priva al Estado de su capacidad de promover, a través de las inversiones que se realizarán en el negocio de extracción de petróleo, del uso de éstas para promover el consumo de bienes y servicios de origen nacional, como palanca para impulsar el desarrollo productivo diversificado del país.

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Así mismo, se lesiona severamente la soberanía nacional, al establecer que ambas partes (PDVSA y la empresa contratista) deben someterse a las regulaciones y directrices de la OFAC2 (Office of Foreign Assets Control) y a cualquiera de las exigencias económicas de los EEUU, subordinando el Estado a las directrices del imperio estadounidense. Por último, en este acuerdo el Ministro del Poder Popular para el Petróleo y Presidente de PDVSA, estaría renunciando de manera irrevocable e incondicional a la inmunidad soberana, ante cualquier procedimiento legal que surja como consecuencia del acuerdo de servicio entre las partes. Exigimos al Presidente Maduro que publique los Acuerdos de Servicios suscritos por PDVSA, particularmente el último al cual nos hemos referido. El pueblo venezolano tiene derecho a saber los alcances de las negociaciones que el gobierno adelanta, en las cuales se podría estar comprometiendo la soberanía de la Nación. Le exhortamos a respetar la Constitución y la Ley Orgánica de Hidrocarburos patrimonio de la revolución bolivariana y de todos los venezolanos.

NO A LA ENTREGA DE LA SOBERANIA PETROLERA TODO EL PUEBLO UNIDO EN DEFENSA DE SU CONSTITUCIÓN 1 Según la OPEP la producción petrolera venezolana entre octubre de 2017 a octubre de 2018 cayó 740.00 bd para situarse en 1.171.000 bd 2 Oficina para el Control de Activos Extranjeros de EEUU

Santiago Arconada, Oly Millán, Juan García, Edgardo Lander, Héctor Navarro, Gonzalo Gómez, Gustavo Márquez, Ana Elisa Osorio, Nuris Orihuela

https://www.aporrea.org/energia/n336184.html

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Realmente no hay vuelta atrás José Luis Zambrano Padauy Periodista

Fue un día terrible e inolvidable. Se quebraron nuestras expectativas y no podíamos reponernos de los sollozos. Ver los camiones en llamas resultó impactante. Contabilizar más de veinte muertos, casi 300 heridos y alrededor de 100 miembros de las Fuerzas Armadas convencidos de abandonar el bando del terror, no es suficiente para un régimen cuyo único interés es aferrarse al poder a costa de la sangre de tantos inocentes. Pese a este saldo demoledor y toda la decepción por un 23 de febrero amargo y decepcionante, los días de Maduro están contados. Lo sigue recalcando el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, quien no pierde sus perspectivas para continuar en el intento de entregar la ayuda humanitaria, siguiendo con los pasos concretos para acabar con la dictadura venezolana. Al día siguiente, Guaidó fue recibido con los honores presidenciales en Bogotá, tras el fallido intento el sábado pasado de introducir los camiones en tierras venezolanas. Se reúne con los 14 cancilleres del Grupo de Lima, Duque y Pence. Las deliberaciones serán intensas, pues hay algo más que honor en juego. El mandatario constitucional de Venezuela debe dejar de lado los buenos modos y los excesos de conmiseración hacia los militares. Eso es indiscutible. Suficiente… se acabó la paciencia.


Tal vez, no se pueda exigir remordimiento de conciencia, cuando por el otro lado les están apuntando con un fusil para no doblegar. Quizá se hallen sitiados por los cubanos. No lo sabemos con certeza. Podrán existir excusas interminables para no haber aceptada está última oportunidad, pero es hora de que Guaidó dé de baja a los dos mil generales venezolanos. Con una convicción ineludible, debe hacer trizas la Ley de Amnistía y ya no contar con ellos para el cambio a generarse en pocas semanas. Apenas es el comienzo. No hay razones definitivas para perder las esperanzas. Existen dos frases certeras y determinantes que han copado los últimos días. Las mismas se han vuelto casi un eslogan de emociones incontenibles, revestidas de fe y con la convicción de que por fin se harán los deberes en Venezuela para restaurar la democracia. La primera la ha mantenido Juan Guaidó con una nobleza conciliadora y la exprime con una sabiduría que cala hasta en los huesos. Ese “vamos bien” nos lleva a detener las ansias fugitivas de huir de la realidad. Lo dice sin suntuosidad y sin otro propósito que darnos la confianza para luchar. Logra en su esencia, levantarnos de los asientos para andar y a no apagar la televisión de los acontecimientos. La exprime sin intenciones secundarias, pero con una rara sensación de amabilidad, de que guardar un secreto y las armas selectas para alcanzar la libertad. Parece con sus palabras reconocer su irremediable papel en la historia. Lleva ese hálito fugaz de cumplir con su encomienda para salvar la patria, sin las pretensiones opulentas de buscar el poder para él. El “vamos bien” lo vimos en las camisetas sencillas de los artistas que participaron en el gran concierto en Cúcuta titulado “Venezuela Aid Live”. Fue un desfile incontenible de estrellas y de emociones simples, como preludio a lo que está por venir, aunque se haya fallado en el primer intento por darle un pequeño alivio al pueblo venezolano el pasado sábado. La otra frase es sin duda estratégica. Es ir con la mochila repleta para la batalla. La emitió el presidente Donald Trump en su peculiar intervención en la Universidad de Miami. La soltó sin asombros y en medio de la turbulencia acostumbrada de su insaciable discurso. El “no hay vuelta atrás” se declara como punto culminante de los estragos nacionales. Más allá de su sintaxis, interviene con el poder infundado por su emisor y de que se camina en esta cruzada renovada, con una avalancha de respaldo.

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Siempre hemos estado colmados de incidencias. Los noticieros mundiales nos nombran a diario y experimentan una extraña compasión por nuestros padecimientos. Pero hoy se reconoce también que se emprende el juego decisivo. La confianza precisa de Guaidó nos mantiene en ascuas. Asume sus decisiones sin mayores tropiezos y no duda por un instante que logrará su cometido. Es tratado mundialmente como un mandatario real y se le respeta por una investidura constitucional sin atisbos de duda, pues la usurpación del otro está más que comprobada. La batalla del sábado se perdió, pero la guerra por la patria apenas comienza.

@Joseluis5571

Marcha gubernamental. Avenida Francisco de Miranda. Caracas. 2-2-2019

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Derecho de réplica de Luis Fuenmayor Toro ante ataques sionistas de Beatriz De Rittigstein y David Bitán Obadía 27

Aclaratoria a las calumnias y manipulaciones de Beatriz De Rittigstein Luis Fuenmayor Toro Ex Rector de la UCV

Debo primero decir, en forma respetuosa pero muy contundente, a Beatriz De Rittigstein, miembro o funcionario de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela, que a diferencia de quienes dirigen a la entidad sionista que llaman Israel, que practican claramente el odio hacia sus vecinos palestinos y desprecian y agreden a quienes osen enfrentarlos, yo nunca he estado enfermo de odio y mis creencias no me hacen calumniar a nadie, ni amenazarlo telefónicamente, ni condenar el derecho a opinar de la gente. En Venezuela, todavía, hay libertad de opinión, lo que significa que viola los DDHH quien trata de acallarla a como dé lugar, con calumnias y con cayapas mercenarias, a través de todos los medios posibles (Twitter, Facebook, correo electrónico y páginas web). Mientras esta libertad exista, la utilizaré ampliamente y enfrentaré a quienes traten de anularla o impedirla. Por ello, rechazo y condeno todas las calumnias, mentiras y medias verdades de su artículo reciente en este medio. Como investigador y académico sé que no existen sino muy pocas verdades absolutas, todas en el área de la física. Y mucho menos existen estas verdades en las disciplinas históricas, donde además quien triunfa acomoda los hechos en función de sus intereses. Todo está en discusión en esta y otras materias, sin tabúes, sin prohibiciones, sin castigos, como pareciera no creer Rittigsdtein, negando su condición de académica. En Venezuela se puede diferir de la historia oficial, es más, no existe realmente una historia oficial. Existen corrientes historiográficas y nada está exento de ser puesto en duda. Quizás cuando Netanyahu y su claque gobernante logre la dominación del mundo, o cuando presiones como la de Rittigstein sean leyes de la República, se establecerán como verdades absolutas sus creencias y estaremos obligados a inclinarnos ante ellas.


Pero mientras tanto, no es así, aunque no le guste ni a ella ni a varios otros, acostumbrados a imponerse a través de la calumnia, la descalificación y la amenaza. Para que deje su paranoia, y para que gente desprevenida no caiga en sus manipulaciones, le diré que el intercambio en Twitter se inició a raíz de una pregunta hecha por un provocador, quién sabe enviado por quién, al que le señalé que no todo el mundo compartía la historia oficial del Holocausto y, junto con otros participantes en la conversación, se le enumeró las referencias bibliográficas fundamentales y los enlaces electrónicos de esas publicaciones, varias de ellas de investigadores judíos. De allí en adelante, se desató una locura de mensajes calumniosos, groseros y amenazantes, por lo que pasé a plantear algunos de los argumentos utilizados por esos académicos y le indiqué a la canalla mercenaria de tuiteros, que dirigieran sus insultos y sus odios hacia los autores de esas publicaciones. Eso mismo le recomiendo a Rittigstein y a quienes la impulsaron a escribir. Por último, afirmar con descaro que desde 1920 hasta el presente, es decir, en el último siglo, han muerto sólo 15 mil palestinos (le parecen muy pocos e insignificantes), es una trágica demostración de cómo se manejan y manipulan las cifras. Nada más desde la creación de la entidad sionista, que llaman Israel, hasta hoy, sin contar las muertes habidas en las guerras ocurridas, son más de 25 mil muertes palestinas. Para quienes hemos visto los acontecimientos en pleno desarrollo: los bombardeos de la población civil, las matanzas rutinarias de mujeres, incluso embarazadas; de niños hasta de meses de edad y de adultos jóvenes, a manos del ejército israelí; la construcción del muro del apartheid, la permanente expansión y colonización de áreas palestinas según los acuerdos iniciales (230 asentamientos ilegales con 600 mil habitantes), su apropiación ilegal de Jerusalén, sus permanentes agresiones a los países árabes vecinos y las innumerables condenas de la Asamblea de la ONU (el país más condenado en el mundo: 422 resoluciones condenatorias), es obvio de cómo se miente en forma canallesca. Antisemita y judeofobia son las palabras que tienen los mercenarios sionistas para descalificar, pues carecen de argumentos para respaldar sus mentiras, algunas incluso ancestrales, y mucho menos defender sus acciones actuales de terrorismo de estado y genocidio. Con estas dos calumnias pretenden terminar cualquier discusión y convalidar sus acciones. Pasaron de ser víctimas a ser victimarios, eso está claro para la mayoría del mundo, incluso para muchos de sus nacionales. La diferencia entre lo que les ocurrió y lo que le causan a los palestinos está en que éstos se defienden, no se rinden ni se resignan a someterse o a ser expulsados de sus tierras. Costa del Sol 1-2-2109, https://t.co/anicw4jAx8

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Mercenarios sionistas en Venezuela Luis Fuenmayor Toro Ex Rector de la UCV

No me sorprendió el ataque, las calumnias y las ofensas proferidas por David Bitán Obadía en mí contra, en el portal de Globovisión, pues estoy enfrentando una cayapa mercenaria sionista, desatada en las redes y ahora en distintos medios de comunicación, en virtud de la defensa intransigente que hago de la libertad de pensamiento y de opinión. Para este mercenario, él sí muy bien pagado, opinar distinto a la historia oficial de la entidad sionista que llaman Israel es un delito, que debe pagarse con cárcel o la muerte. En mi caso agrega algo así como que la UCV se pronuncie en mí contra. Como se ve la universidad nunca pasó por él y no merece el título otorgado, pues ésta es libertad sin dogmatismos y sin censura. Quizás nunca entendió lo que “Autonomía Universitaria” significa. Le digo que soy yo quien estaría más que agradado de que mi nombre y mi firma no se mancharan estando en su título. Si quiere destrúyalo, la ganancia es de la Universidad. Como investigador y académico sé que no existen sino muy pocas verdades absolutas, todas en el área de la física. Y mucho menos existen estas verdades en las disciplinas históricas, donde además quien triunfa acomoda los hechos en función de sus intereses. Todo está en discusión en ésta y otras materias, sin tabúes, sin prohibiciones, sin castigos, como pareciera no saber Bitán Obadía. En Venezuela, afortunadamente todavía, se puede diferir de la historia oficial, si es que realmente la hay, incluso en materias tan sensibles como la de nuestros libertadores. Nada está exento de ser puesto en duda, de ser revisado, pues aquí no se ha impuesto el pensamiento de sionistas, ni vivimos bajo la dominación de Netanyahu y su claque gobernante genocida. Por lo tanto, ni sus amenazas, ni mucho menos sus estupideces, calumnias y claros desequilibrios mentales y emocionales, me harán dejar de defender un derecho que nuestra Constitución nos da y el mundo entero reconoce. No practico el odio ni la discriminación de nadie por sus ideas, su religión ni su origen. No me creo superior a los demás, ni lo voy a amenazar ni a insultar ni mucho menos a calumniar y a amenazar como usted hizo en forma vil. Y toda esa vileza simplemente porque ante alguien respondí que había investigadores, varios de ellos judíos, que negaban la existencia del holocausto, cosa que es más que cierta y a la cual no se refirió. Pero es que posiblemente ni leyó los mensajes de Twitter escritos por mí, simplemente acudió presto al llamado de sus amos a escribir en mi contra, no en contra de los argumentos de quienes niegan el holocausto, sino contra mi persona. Se comporta como un violador de los DDHH, al tratar de impedir que la gente se exprese libremente.

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Antisemita es una de las palabras que tienen los mercenarios sionistas para descalificar a quienes de alguna forma enfrentan sus excesos, pues carecen de argumentos para respaldar sus mentiras, algunas incluso ancestrales, y mucho menos defender sus acciones actuales de terrorismo de estado y genocidio. Con esa calumnia pretenden terminar cualquier discusión y convalidar sus acciones. Pasaron de ser víctimas a ser victimarios, eso está claro para la mayoría del mundo, incluso para muchos de sus nacionales. El antisemitismo es profundamente europeo; fue allá donde se dieron los acontecimientos que terminaron con la creación de la entidad sionista que llaman Israel, determinada a acabar con la población palestina incluso en contra du sus propios nacionales. Mientras haya libertad de pensamiento y de opinión, la utilizaré ampliamente, la defenderé y enfrentaré a quienes traten de anularla o impedirla. Por ello, rechazo y condeno todas las calumnias, ofensas y amenazas de su artículo reciente en este medio, y le digo que no me atemorizan en absoluto; estoy acostumbrado desde muy joven a luchar contra la corriente dominante: política, ideológica y de todo tipo y a enfrentar sus más perversos métodos. La época de Galileo terminó hace siglos.

Concentración opositora. Barquisimeto. 2-2-2019

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Fotos y composiciones fotogrĂĄficas relativas al enfrentamiento polĂ­tico en Venezuela 31


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Caricaturas relativas al enfrentamiento polĂ­tico venezolano

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Colombia y Venezuela: ideas para la transición Leandro Area Internacionalista

Se cumplen en estos días complejos, difíciles pero promisorios de cara al futuro para la relación colombo-venezolana, 30 años de una experiencia cardinal que duró una década y que puede ser considerada como un hito destacado, si no el mayor, de lo más fértil, próspero, sincero y ejemplar de nuestra vida en común. Ese esfuerzo monumental, convertido en modelo por tantas naciones, se inicia en febrero de 1989 con el gobierno de Carlos Andrés Pérez y sucumbe definitivamente, aunque en teoría siga hoy vigente, en 1998 con la llegada al poder de Hugo Chávez. Los tiempos, los personajes y sus biografías, las circunstancias históricas, habían cambiado drásticamente de curso; los eventos y las influencias políticas, las agendas, la


voluntad de los protagonistas y sus intereses, dieron un vuelco traumático a una relación de por si dramática, atormentada e inconclusa, epiléptica, que para sorpresa de muchos transitaba una luna de miel fecunda y sostenida. A brincos de carreta cargada de prejuicios, sobre caminos empedrados propicios al asalto y a la demagogia, transcurre la narrativa más llamativa, explotada y vendida, de nuestra relación bilateral desde el momento en que en 1830, y desde antes también, roto ya hace tiempo el cordón umbilical con la Madre Patria, desterrado y muerto El Libertador Simón Bolívar terminaba el sueño de La Gran Colombia. Comienza con ese peso en las alforjas nuestro andar de adolescentes huérfanos en búsqueda de un borroso destino que nombran “libertad”, definiendo difusos territorios y calculando y dividiendo entre tres, deudas acumuladas en un pasado de herencias ganadas o perdidas en ese trajinar de epopeya polvorienta que dejó la guerra por la Independencia. Y así, matrimonio que se divorcia con bienes, apuros y descendencia acumulada, con el fin de aclaratorias, definiciones y dictámenes, Colombia y Venezuela, discuten sin cesar y no pudiendo precisar soluciones por sí mismas, acuden a jueces de España (1891) y de Suiza (1922), quienes en definitiva deciden a su real saber y entender sobre bienes y asuntos de repercusión tan íntima para nosotros y de significado tan distante para ellos, dejando herida abierta, sensación de despojo en una de las partes, en una relación que desamparada de progenitores y de hospicio, anduvo luego al garete en mano de caudillos militares entre tensiones y acercamientos inconstantes. Nada permanente; todo transitorio. Por fin, después de más de un siglo de intensa controversia, se firma en Cúcuta, el Tratado entre Venezuela y Colombia sobre Demarcación de Fronteras y Navegación de Ríos Comunes, el 5 de abril de 1941, como si eso fuera definitivo y suficiente, asestando trunco desenlace al litigio y dejando de este lado de la frontera un sabor amargo que aún no se quita. Habrá que ver. Pendientes. Pero los tiempos cambian, para mal, para bien, y es así que ambos países a través de sus gobiernos inician una etapa, un paréntesis optimista, que dura hasta bien entrados los años 60, en el que la preocupación central es ahora el descubrimiento y reconocimiento de la realidad binacional fronteriza en toda su diversidad y riqueza, que se dispersa entre lo sublime, lo mezquino y lo terrible, que ocurre en esa inmensidad de gentes y geografías que se concentran y multiplican en esos 2.219 kilómetros que miden nuestros límites. A manera de ejemplo nada más, téngase en cuenta el Informe de la Misión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que aún guarda vigencia, ordenado por los Presidentes democráticos de Venezuela y Colombia, Rómulo Betancourt y Guillermo León

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Valencia, a través del Acta de San Cristóbal, el 7 de agosto de 1963, producto de la reunión que sostuvieran en esa importante ciudad venezolana. Y vuelven a variar las brújulas en nuestra relación y surge en una nueva etapa, otro paréntesis: el de la riqueza petrolera ubicada en el Golfo de Venezuela como polo de atención prioritario del interés colombiano sobre Venezuela. Detrás del ángel de la pretendida soberanía se esconden y actúan oscuros intereses. El desarrollo y la atención de los pueblos de la frontera queda nuevamente al garete. Ahora la política partidista invade el antiguo papel de los negociadores y las conversaciones secretas o privadas, sobre el tema de la delimitación de las áreas marinas y submarinas, ocupa ahora espacio de primera página en todos los medios de comunicación. El Golfo de Venezuela se convierte, aquí y allá, en tema electoral, en asunto de política interna, de opinión pública. Las cancillerías enfrentan perplejas nuevos retos. Luego de jornadas inconclusas, que duran casi 30 años, por definir de común acuerdo áreas marinas y sub marinas colindantes al norte de la península de La Guajira, es que Colombia intenta, no pudiendo llevar a Venezuela a terceras instancias, por la fuerza, imponer una posición testaruda e inaceptable y por mano propia, segunda herida abierta, sobre la soberanía venezolana ahora en su Golfo histórico y vital. En ejercicio de esas peligrosas arremetidas en áreas sobre las cuales Venezuela ha ejercido inmemorial y definitiva soberanía, conocida con el nombre del “Incidente de la Corbeta Caldas”, es que estuvimos a punto de una guerra en agosto de 1987. En este sentido, el nombre del Presidente Jaime Lusinchi debe ser recordado con orgullo y el de Virgilio Barco también pues al borde del abismo decidió a tiempo, dar marcha atrás. Así, pasaron dos años y sorpresivamente, luego de un largo silencio, Colombia y Venezuela con la firma del Acuerdo de Caracas, el 4 de febrero de 1989, a través de sus Presidentes Barco y Pérez, hombres de frontera, escogen el camino de la paz y de la integración e inician una nueva etapa de construcción con propósito en común a través de un modelo decisional, el de las Comisiones Presidenciales Binacionales de Negociación y de Integración Fronteriza, aún puesto en práctica en muchos países de la región por los éxitos alcanzados. Bajo los principios de “Conversaciones Directas” y “Globalidad” nunca antes desde 1830 y por tanto tiempo sostenido, habíamos producido tanto en común, intercambiado sueños, energías, comercio, ideas, proyectos, vuelos; diluido conflictos, involucrado a tanta gente y oído sus necesidades, salud, educación, cuencas hidrográficas, negocios, puentes, caminos, fe en el porvenir, debate, participación, democracia. Los problemas existían, sí, pero tenían solución, tenía que haberla y se la buscaba y ejecutaba coordinadamente. La política y los políticos de ambas naciones acompañados por sus fuerzas armadas y sus fuerzas desarmadas, la diplomacia y la cultura entre

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ellas, estaban allí y se resolvían las tensiones, se lograban acuerdos, se abrían caminos. Todo aquello, para los que tuvimos el honor y la suerte de vivirlo en carne propia, sigue siendo inspirador y llena de esperanzas. Pero con la llegada de Chávez al poder todo cambió para mal y en Colombia le siguieron el juego a sus tropelías. El foco de nuestras atenciones se desvió, se desvirtuó, por salir como fuera, a no importa qué precio, de un estigma que atraviesa la garganta de Colombia y no la deja respirar tranquila desde hace más de medio siglo: La Violencia, la guerra, la guerrilla y sus vínculos con el narcotráfico. Allí comienza una rutina de chantaje bilateral. “Yo me hago de la vista gorda con tus tropelías a cambio de que me ayudes y te conviertas en comodín y cómplice de mi juego, acercándome a los hermanos Castro para que las FARC inicien, concluyan y firmen unos diálogos de paz allá en La Habana, bajo la sombra paternal de Fidel Castro, que es tu mentor, padre ideológico y con quien compartes el líquido amniótico común del mar de la felicidad. Para ello te nombro “mi nuevo mejor amigo”. La paz se firmó, se recibieron honores, reconocimientos, murió Chávez, se despidió Santos. La guerra sigue por otros vericuetos y realidades, ahora también es nuestra, vecinos internos. El post conflicto nos invade.1998-2019: Veinte años funestos. Pero hoy se asoman luces que hacen ver que el péndulo que marca el tiempo de nuestras relaciones está llegando al fin de una etapa, cruda, ruin, perdida. Aires de renovación y cambio se expresan, se asoman, se requieren y acompasan sobre todo en lo político, y si todo ello se concreta, como parece ser, la relación colombo-venezolana deberá asumir su reto y su responsabilidad que tendrá por necesidad que tener un alto contenido humano y social incontestable. Aunque ya no seamos los mismos, el instrumento de aquellas Comisiones Presidenciales de Negociación y de Integración Fronteriza, debe ser renovado por supuesto a la luz de nuevas realidades que son críticas, prioridades humanitarias que son nuevas, actores necesarios, circunstancias políticas distintas, tendencias económicas, peligros evidentes y carencias de toda índole que constituyen el campo de cultivo de nuestros adversarios más próximos: Los enemigos de la Democracia. Su capacidad estructural, su modelaje, sigue vigente, y el mecanismo debe ser reactivado, ampliado, aprovechado nuevamente, incorporando angustias, necesidades y propuestas que este nefasto paréntesis de oprobio hizo retroceder en siglos lo que era y volverá a ser una ambición con logros de progreso con ciudadanía, de democracia con derechos humanos y crecimiento económico, temas que están en el tapete de nuestras voluntades, compromisos y deudas. La transición ya comenzó, promovamos juntos y desde ya el nuevo desafío colombo-venezolano.

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Noticias importantes Tratamiento efectivo del VPH con fototerapia Varias de las cepas del virus del papiloma humano (VPH) son conocidas como cancerígenas, sobre todo en la producción de cáncer del cuello uterino. La erradicación de esta infección viral sería muy importante en la reducción de la morbilidad y la mortalidad por cáncer del cuello uterino. En el Instituto Politécnico Nacional de México, un grupo de investigadores dirigidos por la doctora Eva Ramón Gallegos tuvo éxito en erradicar el Virus del Papiloma Humano (VPH) en el cien por ciento de los 29 pacientes estudiados en la Ciudad de México. Este importante resultado se logró mediante el tratamiento con fototerapia dinámica, técnica no invasiva que demostró ser un método eficaz para prevenir la infección viral y la aparición de la neoplasia señalada, la cual constituye la segunda causa de muerte en mujeres mexicanas. La científica de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas explicó que ha estudiado el efecto de la terapia fotodinámica durante 20 años y que ha tratado a 420 pacientes de Oaxaca y Veracruz con esta técnica, además de las 29 mujeres señaladas de la Ciudad de México. En la primera parte de la investigación, cuando se aplicó a las mujeres de Oaxaca y Veracruz, los resultados fueron alentadores y lo mismo ocurrió con las pacientes capitalinas, lo que abre la posibilidad de tener un tratamiento eficaz de esta patología. La terapia fotodinámica, además de erradicar al VPH, principal causa del cáncer cérvico uterino, también elimina lesiones pre malignas de cáncer de cérvix en la etapa inicial. Los resultados de los estudios fueron: la eliminación del VPH en el 100% de las pacientes que lo portaban sin tener lesiones pre malignas y en el 64,3 % de las mujeres con lesiones pre malignas. Este trabajo contó con la colaboración de los especialistas Marco Antonio Amoroso Hernández, Ángel Laguna Cancino, Dora Estela Jovel Galdámez, Bárbara Carrión Solano, Guadalupe Balderas Martínez; Eduarda Parra Rossana, Inés Castellanos Oliveros, Rosa Linda Bello Leiva, Ma. Eugenia Melo Petrone, Gumaro Narciso Morales y Petrona Jiménez Martínez.

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Nos escriben Las cosas como son Los mexicanos tienen un refrán “se debe hablar con la mula y no con las garrapatas“, y cabe muy bien en la situación venezolana, no de hoy día, sino de bastante tiempo atrás. El gobierno tiene intenciones de sentarse a tratar de resolver la crisis, pero la oposición, que carece de una posición propia y que sólo repite lo que le dictan desde Washington a cambio de su apoyo, nunca se sentará porque EE UU lo que busca es demoler a Venezuela, es decir que después del cambio no queden ni los recuerdos de los cambios realizados durante el gobierno del chavismo, y aunque hubiese un cambio pacífico los crímenes se cometerían después como represalias. Creer otra cosa es pura tontería. Si se va a tratar el asunto seriamente se debe sentar a la mesa el gobierno de los Estados Unidos como factor máximo de desestabilización y si se acordara algo, habría que tener una muy buena dosis de optimismo para creer que cumplirían lo acordado. Está de más decir que nunca lo haría, es como en Siria que no da la cara y se matan por miles y se culpa a grupúsculos insignificante de los que mata la coalición occidental. Si el gobierno cediera ante el insignificante white-dog o cualquier perra sata, los gringos con sus secuaces latinos intervendrían para imponer su agenda y los chavistas morirían por miles. Al final los mártires serian todos de los opositores y Maduro y el chavismo pasarían a la historia oficial occidental como los peores criminales. Saludos Antonio González 14 de febrero 2019

Felicitaciones Buenas tardes D. Luis: No tengo por menos que felicitarle por su último artículo en aporrea; y déjeme preguntarle algo. Tan difícil es que cunda el ejemplo entre sus compatriotas y se empodere el sentido común, por encima de las vísceras y el odio. Comprendo que pueda ser complicado cuando el estómago se impone sobre la cabeza; pero precisamente por ello, cuando el estómago está repleto, aún se piensa menos por

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razones obvias, la digestión exige menor riego sanguíneo del cerebro. Un abrazo fraterno desde la madre patria, por un español preocupado socialmente por su situación. Abrazos fraternos. Francisco Cantón 15 de febrero 2019

Desmedida acción gubernamental contra el ingreso de la mal llamada ayuda humanitaria

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Continuidad y Cambio Año 8 Número 115 Febrero 2019

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