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Valentín Ernesto Hernández Quiñones


El programa Soy Autor: Escritura Creativa Para La Paz es una experiencia de lecto escritura que nos invita a explorar nuestra identidad y descubrir el poder de nuestra historia. El proceso de escritura permite abrir espacios de diálogo y colaboración para crear una comunidad de autores que dicen y escriben lo que piensan y sienten con valentía, vulnerabilidad y autenticidad. La presente obra busca crear puentes entre lectores de todas partes del mundo.

En colaboración con:


¡Vieja, me dieron! Valentín Ernesto Hernández Quiñones


Abriendo mi cajita de recuerdos, a mi padre recordé. Es tan inmenso lo que siento que hasta el cielo cantó una suave melodía que a mi corazón estremeció.


ÂżPor quĂŠ terminaron esos momentos de maravillas?


Detrás de ella también corrimos a abrazar a mi padre.

Todos juntos lloramos, exclamamos, gritamos ¡Papito… te amamos!

Con el alma destrozada viendo que por su vida luchaba.


Amargas lágrimas de mis ojos brotaban.

El más pequeñito era mi hermanito quién le decía: ¡No te mueras papito!


Mamá también lo abrazaba. Su cuerpo temblaba. Su llanto se escuchaba.

Papá ya no hablaba.


Las vecinas se alarmaron y ayuda nos brindaron. Un viejo amigo lo auxilió.

Subiéndolo en su auto, al hospital más cercano lo llevó. De emergencia ingresó.

Minutos más tarde, una enfermera nos habló: Lo lamento, él ya falleció.


La vida tiene muchas lecciones, pero uno toma sus propias decisiones.

Muchas tormentas he sobrellevado, muchos mares he navegado, muchos caminos he andado, mucha agua ha corrido, pero, sobre todo, a perdonar he aprendido.


Como yo, hay mucha gente que a un ser querido ha perdido, por eso disfruto cada momento que “TÚ” compartes conmigo, porque en nuestro camino o vida no sabemos dónde termina…


Yo soy el tiempo, la amista y la sinceridad. Yo vengo de luchar por lo que quiero, de ser perseverante y de mirar hacia delante. Yo vengo de la lluvia, del olor a fruta y del sabor a chocolate. Yo soy el tatuaje en mi hombro izquierdo, recordando a mi padre aunque haya muerto Yo vengo de donde mi madre me decía, “ya te voy a pegar,” cuando desobedecía. Yo vengo de donde se escucha el sonido del panadero y del sonar de la campana de un viejo sorbetero. Yo soy la cicatriz de mi codo derecho, el que escucha a los demás y aprende de otros. Yo soy el que se sienta en la silla, el que escucha la radio, el que se pregunta a sí mismo “¿Hasta cuando?”

Vieja me dieron  
Vieja me dieron  
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