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DOMINGO 10 DE JUNIO DE 2012

ENFOQUE AMERICANO URUGUAY. EL ESTADO RECONOCIÓ ACTUACIÓN ILEGÍTIMA DURANTE LA ÚLTIMA DICTADURA

Reparación histórica E

l Estado uruguayo reconoció su actuación ilegítima durante la dictadura cívico-militar entre el 13 de junio de 1968 y el 18 de febrero de 1985. El reconocimiento lo realizó la Comisión Especial de la Ley 18.596 junto a la Dirección de Derechos Humanos y Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. En un acto público, las víctimas recibieron un certificado que acredita su condición y la responsabilidad del Estado por haber afectado su dignidad. El acto responde a lo que resuelto por una ley aprobada en setiembre de 2009, durante la presidencia del ex presidente Tabaré Vázquez, y anterior a una resolución en el mismo sentido de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de febrero de 2011, por la cual el Estado asumió en marzo su responsabilidad por la desaparición en 1976 de la argentina María Claudia García de Gelman. El ministro de Educación y Cultura y presidente de la Comisión Especial de Derechos Humanos, Ricardo Ehrlich, explicó que este acto responde a lo que dicta el Artículo 9º de la Ley 18.596, por el cual el Estado expide un documento que acredita la condición de víctima y asume la responsabilidad institucional al haber afectado su dignidad humana en el período entre 1968 y 1985. La comisión especial creada por esta ley, junto a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes, resolvió realizar en un acto público la primera entrega de documentos a las víctimas o familiares de víctimas amparadas en este artículo. La ley 18.596 complementa un conjunto de normas adoptadas desde 1985 con la orientación de alcanzar una integralidad en el proceso de reparación. En ese sentido, reconoce el quebrantamiento del Estado de Derecho que im-

Lo hizo a través de certificados a las víctimas de las violaciones de derechos humanos cometidas en el régimen que arrancó en 1973 y concluyó en 1985 y en los cinco años anteriores. El saldo fue de más de 200 desaparecidos, la mayoría en la vecina Argentina en el marco del Plan Cóndor.

pidió el ejercicio de los derechos fundamentales de las personas, en violación de los derechos humanos y la norma internacional en la materia. En segundo lugar, la ley reconoce el derecho a la reparación integral a todas las personas que por acción u omisión del Estado sufrieron violación a su derecho a la vida, a su integridad psicofísica y a su libertad dentro y fuera del Uruguay por motivos políticos, ideológicos o gremiales durante ese período. El ministro agregó que esta primera entrega pública de docu-

mentos fue resuelta que con su carácter simbólico, se enmarca en el objetivo reparatorio de la ley y constituye un reconocimiento cuyo alcance se suma a las acciones vinculadas al conjunto de demandas que ya fueron tratadas y resueltas por la comisión. Ehlirch explicó que esta norma contempla y define el alcance de tres líneas de reparación en las que trabaja la Comisión Especial y que incluyen prestaciones médicas con asistencia psicológica, psiquiátrica, odontológica y farma-

cológica, garantizando la cobertura integral en salud; la indemnización por única vez; la reparación moral mediante la expedición de un documento que acredite la condición de víctima y la responsabilidad institucional que le cabe al Estado por haber afectado la dignidad humana. El secretario de Estado subrayó que esta ceremonia significa la primera entrega de un documento que reconoce el terrorismo de Estado a victima o familiares de víctimas que así lo solicitaron, debe considerarse parte del esfuerzo de

la sociedad que durante muchos años busca cerrar heridas en el marco de la Justicia. En ese sentido, el ministro dijo que las acciones de reparación “deben verse como un componente de particular significación en el camino para despejar el horizonte para que las nuevas generaciones tengan un legado y un país que asumió con valentía su historia y sus dolores”. Por su parte, el presidente Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes, Esteban Pérez, expresó que este día es “especial” para los que están y los que no están, ya que se realiza un reconocimiento por parte del Estado de haber actuado de forma ilegitima de 1968 a 1985, atentando contra la dignidad y la vida humana. Pérez destacó que quienes reciban su documento, recibirán también "el calor de los ausentes, la vida de ellos y que hoy les pasan su bandera con la pasión que pusieron en sus vidas". Agregó que esa bandera significó la lucha por una humanidad más justa e igualitaria, con mayor democracia. Detrás de cada certificado que entregado hay una "larga fila de mártires quienes lucharon para que no reine el egoísmo y no exista la explotación del hombre por el hombre. Cuando se corta una flor, se convierte en semillas y se multiplican”, expresó. “Por respeto a todos ellos, ruego que hoy apartemos todo sentimiento de odio y rencor que son paralizantes y necesitamos vida activa y constructiva para continuar construyendo ese camino que nos trazaron, para construir la humanidad y porque muchas de las causas de las que fueron victimas aún perduran en la sociedad”, sentenció. Los primeros certificados los recibieron Roberto Herrera, en representación de Crisol y María del Carmen Martínez por las madres de detenidos desaparecidos.


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ENFOQUE AMERICANO Firmaron el acuerdo constitutivo del nuevo bloque, que proyecta a cuatro de las economías más importantes de

CONSTITUIDA POR INICIATIVA DE COLOMBIA, MÉXICO, PERÚ Y CHILE, ASOMA LA ALIANZA DEL PACÍFICO

Objetivo Asia Foto: sitio web del Gobierno de Chile

Latinoamérica hacia la región más dinámica actualmente de la economía mundial. La nueva alianza dibuja un área de integración para avanzar hacia la circulación de bienes, servicios, capitales y personas, aprovechando que sus socios tienen suscritos acuerdos de libre comercio. Paulina Abramovich (*)

L

os mandatarios de Chile, Perú, Colombia y México sellaron en la ciudad chilena de Antofagasta la Alianza del Pacífico, un nuevo intento de integración comercial que busca potenciar el intercambio con la región Asia-Pacífico, actual motor de la economía mundial. Las instalaciones del Observatorio de Cerro Paranal, ubicado en la ciudad de Antofagasta (1.200 kilómetros al norte de Santiago) y que alberga a uno de los mayores telescopios ópticos del mundo, se da comienzo oficialmente a esta iniciativa que surgió en abril de 2011 en Perú. En la reunión fundacional, concretada el miércoles pasado, participaron el mandatario chileno, Sebastián Piñera, el mexicano Felipe Calderón, el peruano Ollanta Humala y el colombiano Juan Manuel Santos, mientras que asistirán como observadores la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, y el vicecanciller de Panamá, Francisco Álvarez, dos países que aspiran a integrarse al incipiente bloque. Como invitados especiales participaron de la cita el ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, John Baird, y el rey Juan Carlos de España, quien buscó comprometer la asistencia de los mandatarios a la próxima Cumbre Iberoamericana de Cádiz, reunión que en sus úl-

La Alianza del Pacífico aspira a convertirse en el mecanismo de integración más dinámico de América Latina y en el principal motor económico de la región en su apertura hacia el Asia Pacífico. timas ediciones ha perdido adhesión entre los presidentes de la región. Pensada inicialmente para potenciar el comercio de las naciones ribereñas del océano Pacífico con las economías asiáticas, la Alianza del Pacífico es vista como un intento concreto de avanzar en la integración comercial por sobre el plano ideológico. Para el Gobierno chileno se trata de una forma más rápida de avanzar en temas comerciales y en la materialización de una “integración profunda” regional, que implica la integración física, energética y de libre tránsito entre los distintos países. “La visión es mucho más pragmática. Aquí no hay una visión ideológica y eso nos permite avan-

CLAVES • Los protagonistas, Chile, Colombia, México y Perú. Costa Rica anunció su intención de entrar. La alianza concentra más de 50% del comercio de América Latina. • El tratado agrupa a cuatro de las economías más dinámicas de la región, con crecimientos medios de 7% anual. • Los cuatro miembros de la alianza exportaron en 2011, bienes por valor de cerca de 71 mil millones de dólares a Asia, con un crecimiento de 10%. zar mucho más rápido”, dijo una fuente de la Presidencia chilena. La alianza tiene una especial relevancia en un contexto de declive de la economía estadounidense frente a un crecimiento sostenido de las economías asiáticas, especialmente China y Japón, en visión de analistas. “Es uno de los intentos de in-

tegración más aperturistas. Lo realmente novedoso y distinto es que es una apertura de países de la región que tienen en común economías muy abiertas”, explicó a la AFP el politólogo de la Universidad de Chile, Ricardo Israel. “Coincide con un período en que Estados Unidos ha dejado de ser la primera potencia indiscutida, con un interés cada vez menos en América Latina y el auge de las naciones asiáticas”, agregó. Su carácter pragmático lo hace diferenciarse de otras iniciativas de integración regional con un enfoque más ideológico, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) promovida por Venezuela y que además integran Cuba, Bolivia, Nicaragua, República Dominicana, Ecuador y Antigua y Barbuda. “Es un bloque muy restringido por lo regional, pero tiene más base de crecimiento que otras alianzas, como el ALBA, que es más ideológico”, agregó Israel. El Acuerdo Marco que firmaron los mandatarios "establece que los compromisos que se alcancen en el ámbito de la Alianza del Pacífico parten de la base de los acuerdos

comerciales vigentes entre los países que integran esta iniciativa; define los mecanismos de ingreso de nuevos países; la forma en que se adoptarán los acuerdos y el cómo se organizará la Presidencia Pro Tempore, entre otros aspectos", dijo un comunicado de la Cancillería chilena. La Alianza del Pacífico representa cerca de 200 millones de consumidores, que tienen un Producto Interno Bruto (PIB) en conjunto de 1,7 billones de dólares, equivalentes a un tercio de todo el PIB de América Latina y un 55% de todas las exportaciones. Las exportaciones de Chile, Perú, Colombia y México, sumadas a las de los países observadores Panamá y Costa Rica, registran un crecimiento promedio anual de un 8%. Respecto de Asia, los países miembros de la Alianza del Pacífico exportaron 71.000 millones dólares en 2011, con una expansión anual promedio de los envíos a esa región de 13% entre 2007 y 2011.

(*) Agencia AFP


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MERCOSUR-UNIÓN EUROPEA: UNA COMPARACIÓN CONSTRUCTIVA

Procesos integradores Ambos bloques son fenómenos regionales que se han gestado en lugares con realidades contextuales diferentes, se han llevado a la práctica con objetivos disímiles y han evolucionado en forma distinta.

María Emilia Cardozo Licenciada en Relaciones internacionales

La mayoría de las veces que pensamos en procesos de integración regional el primer ejemplo que se nos presenta en la mente es el más cercano a nuestra realidad, el Mercosur, sin embargo, automáticamente luego de pensarlo tendemos a compararlo con uno de los mejores modelos integracionista de los últimos tiempos, la Unión Europea (UE). Si bien la comparación que en este artículo haremos es una comparación constructiva, con el objetivo de comprender un poco más a fondo la realidad europea y la nuestra, en general este tipo de paralelismos muchas veces son poco productivos a la hora de analizarlos en perspectiva y tomarlos como ejemplos, ya que tanto el Mercosur como la UE son fenómenos regionales que se han gestado en lugares con realidades contextuales diferentes, se han llevado a la práctica con objetivos disímiles y han evolucionado en forma distinta.

Experiencia y realidad La actual UE presenta algunos elementos de constitución material que se basan en los tratados como fuente suprema, el derecho comunitario y las competencias propias que aquella posee. Por lo demás,

esta dimensión paraconstitucional es especialmente rígida pues los tratados solo pueden cambiarse por unanimidad. La cuestión de si la UE debe tener una Constitución formal es polémica, ya que equivaldría a tener un Estado: dada la situación actual ya es un gran paso haberse dotado de un Tratado Constitucional (TCUE) con un complejo proceso de ratificación previsto. El gran problema de una genuina Constitución europea es que, al final, por mucho gobierno multinivel en red q haya, la competencia de las competencias sigue residiendo en los Estados y es su protagonismo básico los que hace que la UE sea una entidad sui generis. El Tratado Constitutivo de la Unión Europea (TCUE) reorganiza y simplifica un complejo entramado

que combina dos comunidades: (Comunidad Europea y Comunidad Europea de la Energía Atómica) y dos pilares intergubernamentales (Política Exterior de Seguridad y Defensa Común y Cooperación en Asuntos de Justicia e Interior), con ellos se incrementa la utilización de la UE y la legitimidad cívica, aunque subsistan muchos interrogantes dada la ausencia de un horizonte final preciso. El temor de la mayoría de los Estados, es el de la federalización política, pese a que la UE ya funciona de hecho en diversos ámbitos con técnicas de liberalismo cooperativo. En este sentido no deja de ser singular constatar la progresiva federalización material de numerosas políticas públicas comunitarias y el rechazo estatal que suscita formalizar tal realidad. (Agui-

lera de Prat) Comparando todos los factores positivos y negativos puede afirmarse que el TCUE no es la mejor UE que cabria esperar, pero es lo que hay. El Tratado de Asunción, firmado el 26 de marzo de 1991 entre la Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay, creó formalmente el Mercosur. El protocolo de Ouro Preto, acordado el 27 de diciembre de 1994, puso fin al período de transición y dio al Mercosur una estructura institucional, que habría de permanecer virtualmente intacta en la década siguiente. Además el protocolo confirió al Mercosur personería jurídica internacional y definió sus fundamentos legales. Sin embargo, y pese a su nombre, el Mercosur nunca llegó a ser un mercado común. En el mejor de los casos, estableció un esquema

para una unión aduanera que debería entrar en funcionamiento a principios del nuevo siglo. El Tratado de Asunción y el Protocolo de Ouro Preto, junto con otros tres protocolos, constituyen el esqueleto institucional y la espina dorsal jurídica del Mercosur. Tratan tanto de la integración económica (contenido) como de la estructura organizativa (forma), pero no de otros aspectos que cobraron gran relevancia en la UE como la ciudadanía regional, la cohesión social y la toma democrática de decisiones. Curiosamente estas estuvieron y siguen estando presentes en todos los debates acerca del Mercosur. Los presidentes y ministros de relaciones exteriores de los países del Mercosur suelen referirse a él como una alianza estratégica, un destino más


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ENFOQUE AMERICANO que una elección. En los últimos tiempos, y en particular después de las crisis financieras globales de 1995 a 1999, el Mercosur llego a ser considerado como una asociación de países en vías de desarrollo incompatible con el área de libre comercio hemisférico promovida por los Estados Unidos. Para la izquierda, cobro un carácter épico como instrumento para promover objetivos sociales, y no meramente económicos. Su batalla ha sido por la creación de un Mercosur Político capaz de combatir el enfoque neoliberal de la integración regional. El argumento es que los acuerdos originales firmados por la Argentina y Brasil en 1985-88 fueron pervertidos en la década de 1990 transformando lo que fuera una iniciativa progresista de los respectivos Estados en un proyecto conservador orientado por el mercado. El retorno a sus propósitos originales implicaría poner en primer plano los objetivos políticos, o sea, priorizar las dimensiones sociales y representativas de la integración regional, en oposición a sus finalidades comerciales y de inversión. En este marco, se han hecho frecuentes referencias a la participación de la sociedad civil y la creación de un parlamento regional. Afirmamos que estas posturas, por bien intencionadas que sean, desatienden las enseñanzas derivadas de la experiencia europea que a la izquierda le gusta tanto invocar. El Mercosur fue deliberadamente creado y mantenido como una organización intergubernamental. Sus fundadores no querían repetir el fracaso de los otros intentos de integración latinoamericana, en especial la experiencia del Pacto Andino. De ahí que insistieran en que todas las decisiones debían tomarla los funcionarios de los países, siendo la única regla el consentimiento unánime. Como en el Mercosur no existe derecho comunitario y las decisiones regionales carecen de efectos directos, para tener validez deben internalizarse en la legislación de cada país miembro. Tampoco existe una burocracia regional, motivo por el cual las políticas solo pueden ser implementadas por las autoridades nacionales. La única área que quedo formalmente excluida de la exigencia del consenso intergubernamental fue la relativa a la solución de controversias aunque en 15 años solo se recurrió nueve veces a los mecanismos establecidos por el Protocolo de Brasilia-compárese con lo que sucede en tribunas de justicia de la UE que emite centenares de sentencias por año. (Malamud y Schmitter) Los partidos que forman parte del Parlamento del Mercosur son: el Partido del Frente Amplio, el Partido Nacional Uruguayo y el último en incorporarse fue el Partido Progresista.

Muchos de los propósitos del proceso de integración no se han logrado en la práctica. Por eso, a pesar del nombre "Mercado Común del Sur", el Mercosur no es un mercado común. Se trata, en verdad, de una zona de libre comercio, o, si se quiere, de una unión aduanera imperfecta o incompleta. Esto se debe a varias circunstancias:

. La liberalización del comercio intrazona en el Mercosur aún no es plena (por ejemplo, los sectores azucarero y automotor están exceptuados del arancel cero intrazona).

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. Si bien existe un arancel externo común para muchas mercaderías, hay numerosas excepciones al mismo, y los Estados partes tienen la facultad de confeccionar una lista en la que se indican qué bienes quedan exceptuados de dicho arancel, pudiendo modificarla semestralmente.

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. El 3 de agosto de 2010 se dio un gran paso al aprobarse un código aduanero por parte de todos los miembros plenos.

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Variables Para poder hacer una comparación profunda debemos prestar atención a ciertas variables que nos ayudaran a comprender que hacer paralelos sobre dos procesos totalmente distintos es algo casi imposible y un tanto absurdo. Estas variables tienen que ver con el contexto histórico o mo-

mento de gestación en el cual surgen tanto la unión europea como el Mercosur, las condiciones en las que ese encuentran ambos grupos, los objetivos perseguidos en cada caso particular y la forma bajo la cual se procede a la institucionalización del proceso. Para analizar el caso de la UE nos tenemos que situar en un contexto histórico de finales de la segunda guerra mundial y los años posteriores a 1945. En continente europeo se encontraba devastado y destrozado en lo que respecta a vidas humanas y pérdidas materiales y económicas, había una sensación constante de resentimiento y desconfianza entre las naciones europeas, lo que dificultaba el deseo de reconciliación. En mayo de 1950 el ministro francés de ese momento, Robert Shuman, propuso a los países europeos que sometieran bajo una única autoridad común el manejo de sus respectivas producciones de acero y carbón. Este discurso fue aceptado de manera dispar dentro de los gobiernos europeos y marco el inicio del proceso de construcción europea. El objetivo que se perseguía con este intento de acercamiento entre los países de Europa era que el inicio del proceso integrador se presentase como un movimiento alternativo y contrapuesto a la anterior tendencia ultra nacionalista y las tensas rivalidades que suscitaron entre los estados de Europa. De esta manera se sometería a las dos producciones imprescindibles de la industria armamentística a una única autoridad y así, los países que participaban de esta organización encontrarían muchas dificultades en el caso de querer iniciar una guerra entre ellos. Con respecto a la forma en que

se llevo a cabo el proceso, podemos decir que los diferentes estados europeos, dada la situación de posguerra y reconstrucción del continente, primeo pusieron en marcha las acciones correspondientes y tuvieron la necesidad de actuar en consecuencia de lo que estaba ocurriendo, es decir, que primero se integraron de hecho y llevaron a la práctica este proceso para luego institucionalizarlo y plasmarlo en papeles. Sin embargo, al analizar al Mercosur bajo todas estas variables arribamos a resultados totalmente diferentes. El proceso de gestación del Mercado Común del Sur comienza en un contexto histórico de distensión política, ya que los países signatarios de la declaración de Foz de Iguazú de noviembre de 1985, Argentina y Brasil, habían salido hacia poco tiempo de regímenes de gobiernos militares un tanto crueles en ambos países y se encontraban experimentando un proceso de transición a la democracia. En esta declaración, los presidentes de ambos países, Raúl Alfonsín y José Sarney firman el documento que iba a ser considerado más adelante, la piedra basal del Mercosur. En 1986 se firma el Acta para la Integración Argentina-Brasileña mediante la cual se estableció el programa de Integración y Cooperación entre Argentina y Brasil (PICAB) fundado en los principios de gradualidad, flexibilidad, simetría, equilibrio, tratamiento preferencial frente a terceros mercados, armonización progresiva de políticas y participación del sector empresario. El núcleo del PICAB fueron los protocolos sectoriales en sectores claves. El 6 de abril de 1988 se firma el Acta de Alvorada, mediante el

cual Uruguay se suma al proceso de integración regional. 29 de noviembre de 1988 se celebra el Tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo. El Tratado fijó un plazo de 10 años para la remoción gradual de las asimetrías. El 6 de julio de 1990 se firmó el Acta de Buenos Aires, acelerando el cronograma de integración y fijando la fecha de 31 de diciembre de 1994 para conformar el mercado común. El 29 de marzo de 1991, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firman el Tratado de Asunción, que adopta el nombre Mercosur, le da una estructura institucional básica y establece un área de libre comercio. En junio de 1992, en Las Leñas, se estableció el cronograma definitivo hacia la constitución del mercado común. El 17 de diciembre de 1994 se firmó el Protocolo de Ouro Preto que puso en marcha el Mercosur. De esta manera podemos ver que la forma en la cual es llevada a cabo este proceso latinoamericano integracionista es un tanto singular y totalmente distinto al proceso europeo, ya que primero se establecen los documentos que habilitan a poner en marcha la integración del bloque y luego se comienza a llevar a la práctica lo estipulado en los documentos, es decir, que primero se institucionaliza y seguidamente se actúa en consecuencia.

Conclusión Sin bien, la experiencia en curso en Europa para integrar, de manera pacífica y voluntaria, naciones previamente soberanas en una única organización transnacional, la Unión Europea, es uno de los intentos más significativo y trascendentes efectuado en materia de regionalismo, lo cierto es que también el Mercado Común del Sur (Mercosur) es, después de la UE, el proyecto de integración regional que ha alcanzado mayor desarrollo. Formalmente, el Mercosur es una unión aduanera que aspira a convertirse en un mercado común, aunque manifiesta el compromiso de fomentar también una eventual integración política. Habiendo evaluado y analizado la historia y génesis de ambos procesos integracionistas y comparado las distintas variables en cada caso, estamos en condiciones de comprender que muchas veces es inútil hacer distinciones entre dos cosas que pertenecen a una misma temática pero que tienen diferencias abismales entre sí. Supongo que se puede tomar como ejemplo de procesos integradores tanto al Mercosur como a la Unión Europea y en lo posible tratar de arribar a balances constructivos, pero es indispensable no hacer paralelismos y comparaciones de una con otra, ya que por lo que pudimos apreciar ambos procesos están anclados en momentos particulares de la historia y circunstancias diferentes, pero propicias para cada caso.

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