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Contexto Mundial DOSSIER DE LECTURA DOMINGO 26 DE AGOSTO DE 2012

La actualidad y vigencia de América del Sur en un contexto cada vez más multipolar hizo que nuestros columnistas coincidieran en diversas temáticas que atañen a la región. Mercosur, seguridad y defensa y también fragmentación en la décima entrega del dossier.


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DOMINGO 26 DE AGOSTO DE 2012 | PRIMERA EDICIÓN

SUMARIO Defensa y seguridad en América del Sur y Argentina P.3

No solo está referido a conocimientos sobre instalaciones militares y armamentos, sino también a cuestiones políticas, demográficas, económicas, geográficas y culturales que resultan de importancia para adoptar las medidas de control necesarias. Por Carlos Pereyra Mele

El significado geopolítico del ingreso de Venezuela al Mercosur P.4

Hacia la conformación de un estado continental industrial ya no hay Nación sin región, y no hay región sin poder estratégico y por lo tanto decisorio. Por Miguel Ángel Barrios

Africanización de Bolivia P.5

¿Cómo ayudar a Bolivia si Bolivia no se ayuda a sí misma? La necesidad de repensar el destino bolivariano con mirada endógena. Por Andrés Solíz Rada

Diagnóstico: Uruguay y la integración regional P.6-7

La presión sobre el presidente José “Pepe” Mujica por parte de la oposición alcanza niveles risibles. Una versión taquigráfica resumida de la intervención del senador Alberto Couriel deja al descubierto al asedio. Por Marcos Methol Sastre

Contexto es Mundial P.8

Un completo y didáctico resumen sobre la presencia del dossier a través de sus lectores por todo el globo.

CONSEJO ACADÉMICO • Miguel Ángel Barrios (Argentina) • Luiz Alberto Moniz Bandeira (Brasil-Alemania) • Andrés Solíz Rada (Bolivia) • Tiberio Graziani (Italia) • Carlos Pereyra Mele (Argentina) • Patricio Carvajal Aravena (Chile) • Daniele Scalea (Italia) • Jaime Preciado Coronado (México) • Pablo Uc (México)

STAFF

Por Guillermo Baez COORDINADOR GENERAL, EDITOR

Think tank e un tiempo a esta parte la consolidación de Contexto Mundial como dossier de referencia en política internacional dentro de la región continental se ha transformado en un hecho incontrastable. Las más de treinta mil visitas que logramos desde nuestra aparición en la web hace apenas diez meses aseveran la presencia de un material único en su género que, a estas alturas, se erige como un think tank con peso específico, entendido esto como un instrumento útil de participación de la sociedad en la esfera pública. Promover la participación y gestionar el conocimiento para la toma de decisiones sobre temas políticos, económicos y sociales es y seguirá siendo el objetivo. Impulsado por un distinguido y multidisciplinario Consejo Académico, artículos relevantes, una criteriosa visión sobre la agenda mundial y el aporte de las redes sociales, Contexto Mundial alcanza el rango de sitio de referencia y material de consulta obligado. En ese sentido el dossier tiene el orgullo de dar la bienvenida a Pablo Uc, profesor adjunto de la Cátedra Nacional de “Geopolítica crítica y relaciones internacionales contemporáneas”, e investigador auxiliar del Departamento de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos (Deila), de la Universidad de Guadalajara. Becario del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso, Argentina), y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt, México). Colaborador en la revista iberoamericana “Geopolítica(s): estudios sobre espacio y poder”. Desde este momento Uc pasa a formar parte de un Consejo Académico que cuenta con especialistas de talla global. Dado el crecimiento sostenido del dossier nos vimos en la necesidad de agregar a nuestro sitio web un contador de visitas que, a partir del 24 de agosto y al momento de la edición de este artículo ya contaba con más de seis mil vistas. En la con-

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tratapa de esta entrega encontrará un mapa con la procedencia y más detalles de las mismas. Cuando ideamos este proyecto desde el diario PRIMERA EDICIÓN en Posadas, Misiones, República Argentina (puntal del Mercosur), supusimos que el crecimiento se concretaría a un muy largo plazo, por lo que nos impusimos un perfil bajo y un trabajo paciente para consolidarnos en un ámbito todavía joven en el continente. Sin embargo, a la luz de los hechos, nos cabe reclamar en esta columna el espacio que nos ganamos. La calidad del material de lectura y sus autores, sumado al beneficio del costo cero a través Internet (luego de su publicación en papel) le brindan a usted, amigo lector, una oportunidad inédita. La actual estructuración de un sistema mundial multipolar obliga a repensar las estrategias y ampliar los campos de estudio. Identificar esos factores, analizarlos y someterlos a debate son la vía para entender porqué sucede lo que sucede y anticipar los nuevos escenarios. “Es así que surge Contexto Mundial, una plataforma de discusión y análisis del qué y el cómo. Un abordaje integral sobre lo que ocurre en el concierto de naciones” (un déjà vu del primer número). Además de localizarnos en la web www.contextomundial.com.ar nos puede encontrar en Issuu, un servicio en línea que permite la visualización de material digitalizado electrónicamente. Las visitas desde esa plataforma virtual también traccionan el avance de nuestro dossier. Conscientes de la responsabilidad que conlleva transformarse en un ícono de opinión nos comprometemos a seguir abordando las diversas temáticas que intervienen y cambian el rumbo histórico de un mundo en constante cambio. Así las cosas, una vez más nuestra inmensa gratitud a nuestros lectores y seguidores y la invitación a seguir transformando juntos esta realidad que nos toca.

Guillermo Baez: coordinación general y edición. Horacio Grondona: diseño y armado de edición en papel. Guillermo Román: diseño y armado de edición en papel y diseño y administración en Internet. Web: www.contextomundial.com.ar El dossier mantiene un grupo de columnistas permanentes y consultores circunstanciales de acuerdo a la temática que se aborde. Tirada mensual (último domingo del mes).


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PRIMERA EDICIÓN | DOMINGO 26 DE AGOSTO DE 2012

HACIA UN NUEVO PENSAMIENTO ESTRATÉGICO DE LA DEFENSA NACIONAL Por: Carlos Pereyra Mele (*)

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esde el reinicio de la última etapa de la democracia (1983), después de la oscuridad de la noche de la dictadura cívico militar que nos arrastró a períodos de tiempo que parecían ya superados por la historia nacional, Argentina llevó a que su sociedad -por la crisis social que llevó el cambio de modelo “económico” procesista y el horror de los métodos aplicados para su instrumentación-, rechazara toda actividad relativa a fortalecer el aparato defensivo y a los organismos que integraban un sistema de seguridad y defensa nacional. Mientras esto ocurría en nuestro suelo, la dinámica política internacional y económica mundial se desarrolló a gran velocidad con la última la “globalización” de los años 80, lo que llevó a un proceso no neutro ni homogéneo que además fue asimétrico en detrimento de los países más débiles, y que se dinamizó a partir de la disolución de la Unión Soviética. Dicha disolución nos fue presentada como la panacea final del sistema financiero capitalista que cerraba en un “mundo uno” donde los conflictos serían eliminados y el desarrollo sería la nueva etapa a vivir por la humanidad, el llamado “Nuevo Orden Mundial” encabezado por Estados Unidos y sus aliados tradicionales de la troika: la Unión Europea y Japón. Fueron los tiempos del fin de la Historia y prácticamente la disolución de los estados nacionales como los habíamos conocido, lo que transformó y caló hondo en Argentina como modelo internacional y, a partir de ello, teniendo como antecedentes las desastrosas experiencias con el partido militar, se procedió a un desguace del aparato de la defensa nacional y la reducción a su más mínima expresión a las Fuerzas Armadas nacionales. Es más, la Argentina, unilateralmente, declaró que carecía de hipótesis de conflicto e inició un proceso de reducción defensiva. Esto fue muy palpable con los presupuestos nacionales destinado al área de la defensa, que no solo se redujeron sino que son los más bajos en relación a los presupuestos de los países del continente suramericano, tomando la relación porcentaje del presupuesto sobre el PBI. Esta actitud de carencias de hipótesis de conflicto o desafíos -como se le quiera llamar-, no ha sido acompañado por la región ni el mundo. Tampoco es garantía de nada, dado que la desmantelación fue unilateral sin recíprocos actos por parte de los vecinos que tampoco nos garantizan la seguridad ante los nuevos desafíos del nuevo desorden mundial al que asistimos. El mundo nuevamente está en cambio profundo. Los paradigmas ochentosos demostraron ser nada más que un ideología fundamentalista para aplicar un nuevo modelo de explotación y de división internacional del trabajo que primero fue resistido, luego cuestionado y, posteriormente, atacado;

Nuevos paradigmas más cuando los resultados de las mismas terminaron en catástrofes nacionales y regionales (nuestra Patria que fue uno de los bancos de prueba de la misma: estalló en el 2001 como es por todos conocido, como un anticipo de lo que hoy recorre fundamentalmente Europa; o los países árabes en rebelión con su llamada primavera revolucionaria). Lo que podemos vislumbrar es un nuevo orden mundial en formación que es el multipolarismo en contra del unipolarismo occidental encabezado por los Estados Unidos. Es el fortalecimiento de las llamadas potencias emergentes como el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y la consolidación de nuevos espacios económicos continentales (Acuerdo de Shanghai; Acuerdo Ruso-Chino; la Unión Europea; el Nafta). En nuestra región se dio el avance profundo del Mercado Común del Sur (Mercosur) a pesar del permanente ataque de los que le daban escasa vida. Se vio ahora fortalecido con el reciente ingreso venezolano. Por ello, la situación mundial, regional, y el cambio en paradigmas económicos que se dio en el país a partir de la crisis del 2001 con un sostenido crecimiento económico, nos obliga a volver a repensar el modelo de sistema de seguridad y defensa nacional. Primero debemos plantear que la seguridad y la defensa no son un rol exclusivo de los organismos militares, pues en definitiva son el último argumento que un Estado o un organismo defensivo regional deben utilizar para enfrentar a sus amenazas directas. Implica capacitar y sensibilizar a las autoridades políticas, civiles, organizaciones intermedias, sociales y militares en temas como identidad nacional, sistema de seguridad y defensa, planificación, movilización, y en las políticas de Estado para sostener este modelo. La defensa nacional está fuertemente ligada a temas como la investigación y desarrollo de tecnologías de punta, la provisión de materias primas estratégicas y alimentos, la industria básica y la ocupación del territorio. La defensa de un país se organiza a partir de las hipótesis de conflictos o desafíos, es decir de las probabilidades de mantener un conflicto armado con determinados países u organismos militares extranjeros, como es el caso Malvinas (Base militar de Organización del Tratado del Atlántico Norte, Otan). En general, los desafíos actuales ya no son para la mayoría de los países relacionados con los países vecinos, sino en la defensa de sus recursos que están compartidos. Es más, en la actualidad “la lucha por el control de los recursos” es el mayor desafío para este continente que es el más apetecible por parte de la referida Troika y las potencias emergentes. Para ello es una muy buena noticia el ac-

El desarrollo de la defensa y la seguridad no solo está referido a conocimientos sobre instalaciones militares y armamentos, sino también a cuestiones políticas, demográficas, económicas, geográficas y culturales que resultan de importancia para adoptar las medidas de control necesarias. cionar de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y del Consejo de Defensa Suramericano (CDS) en estos temas. Pero la Argentina no debe dejar librada su seguridad y defensa a organismos supranacionales solamente y en esta línea es importante destacar las principales características de nuestro país para extraer conclusiones y hacer un nuevo proyecto nacional:

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Península templada en el Hemisferio Sur. Octavo país del mundo en extensión.

Población étnicamente homogénea, pero con creciente polarización social. Posición excéntrica al grueso del tráfico mundial. Oposición de estaciones climáticas con el Hemisferio Norte. País atlántico por su geografía y su historia. País antártico por su geografía. País de convergencia de tráficos y culturas.

País síntesis en lo histórico-cultural con tendencia a ser un mosaico cultural. País de ardua institucionalidad.

Dichas definiciones nos llevan a considerar líneas de acción para consolidar nuestro espacio de seguridad y defensa del mismo. Intereses nacionales argentinos en el orden geopolítico:

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Identidad nacional con bases culturales y territoriales propias. Libertad de acceso al Río de la Plata. Libertad de abastecimientos energéticos: petróleo, gas, hidroelectricidad, etc. Sólida conectividad regional argentina.

Integración equilibrada en el Mercosur y la dorsal del Pacífico. Abastecimiento de agua potable.

Presencia en el Atlántico Sur-Occidental incluyendo las Malvinas, la costa antártica y el arco antillano austral. Delimitación de la plataforma epicontinental argentina. Mantenimiento de la geografía natural de la Cuenca del Plata. Configuración regional con equilibrio, seguridad y desarrollo de las regiones fronterizas Estructura social equilibrada con alto nivel educacional.

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Para poder desarrollar: • Un nuevo proyecto nacional para el mundo que viene, no el que fue; debemos prepararnos para las “políticas del futuro” o las “guerras del futuro” y no la política y la sociedad del pasado. • Replantear el funcionamiento político-institucional ante el gran divorcio entre las expectativas populares y las instituciones actuales. • Educar (o reeducar) a nuestras nuevas generaciones, sin ningún tipo de prejuicios ideológicos para el mundo que viene. • Recuperar firmemente el timón y el manejo del Estado para saldar la enorme brecha existente en la estructura del ingreso nacional, en la carencia de seguridad y en la necesidad de generar usinas de pensamiento y acción para toda la Argentina. • Desarrollar sostenidamente una política de integración regional interna y sudamericana a través de políticas activas en la producción, el empleo y la infraestructura. • Hacer filosófica y políticamente un balance crítico de los períodos pasados, rescatando en los mismos sus aspectos positivos para la Argentina y asumiendo sus errores y fallas (ver equilibradamente los pro y contra del modelo del estado de bienestar, de la democracia liberal, de la modernización neoconservadora de los 90, de los motivos de los ciclos autoritarios y sacar las necesarias conclusiones para el siglo XXI). Con estas pautas puestas en práctica se podrían realizar acciones tácticas para poder alcanzar un alto desarrollo de nuestra defensa y seguridad, que en la actualidad están muy deterioradas y que incluya temas claves como: fronteras; Fuerzas Armadas flexibles y de rápido desplazamiento con alto poder tecnológico y de fuego para disuadir a cualquier agresor externo; una inteligencia nacional que va mucho más allá del espionaje porque implica obtener y procesar los datos sobre otros países, datos necesarios para conocer cual es su capacidad de intervención. Por lo tanto, no solo está referido a conocimientos sobre instalaciones militares y armamentos, sino también a cuestiones políticas, demográficas, económicas, geográficas y culturales que resultan de importancia para adoptar las medidas de

control y defensa necesarias. Esto debe ser acompañado por el estudio de las relaciones internacionales y la geopolítica que tiene una gran importancia para los diseños y acciones de defensa. Las relaciones internacionales como disciplina permiten comprender los intereses y movimientos estratégicos de las naciones, grupos de poder o grupos económicos, así como las alianzas que forman entre ellas, para establecer la situación de cada país en ese cuadro y los riesgos potenciales a los que nos encontramos sometido. La geopolítica, resurgida en la globalización, establece las implicancias políticas y militares de ciertas áreas geográficas y por lo tanto las necesidades de defensa que se derivan de ello. Y esta debe ser nuevamente incorporada en las currículas universitarias, de la cual fue eliminada por las corrientes neoliberales al hablar del mito del “fin de la historia”. Esto debe dar lugar a nuevos pactos internacionales de defensa, establecer alianzas -por diversas razones comerciales, culturales, políticas, geográficas, etc.-, que incluyan acuerdos de defensa mutua, y eliminar tratados que no nos sirven a los suramericanos y a los argentinos en particular, como es el caso del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), muy afectado después de su ineficacia en la Guerra de las Malvinas (1982). Un país con una política de seguridad y defensa reestructuradas según los objetivos antes mencionados debe redefinir la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, los cuales son un dilemas de la defensa moderna, pero encuadrados según nuestra propia clasificaciones y no según los dictados de potencias extranjeras que son las que hasta la actualidad han hecho de ellas la herramienta de intervención en distintos lugares del planeta. (*) Licenciado en Ciencias Políticas. Conferencista y docente argentino. Analista político, especialista en Geopolítica Suramericana. Docente universitario y articulista de diversas publicaciones. Editor de www.dossiergeopolitico.com


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DOMINGO 26 DE AGOSTO DE 2012 | PRIMERA EDICIÓN

EL SIGNIFICADO GEOPOLÍTICO DEL INGRESO DE VENEZUELA AL MERCOSUR

Suma Hacia la conformación de un estado continental industrial ya no hay Nación sin región, y no hay región sin poder estratégico y por la tanto decisorio.

Miguel Ángel Barrios (*)

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l ingreso de la República Bolivariana de Venezuela al Mercado Común del Sur (Mercosur), como miembro pleno le otorga al mismo un salto cualitativo y cuantitativo. Ello hace necesario un análisis contextual y totalizador con el fin de racionalizar la etapa que estamos viviendo. El siglo XXI ha materializado definitivamente el protagonismo absoluto de los Estados Continentales Industriales como únicos actores protagónicos del sistema mundial. Estados Unidos, China, India, Rusia y la Unión Europea son ejemplos paradigmáticos de lo antedicho. Al mismo tiempo, sólo habrá unidad de América Latina a partir de América del Sur. Es en el subcontinente sudamericano donde se juega el principal campo estratégico de un futuro Estado Continental Sudamericano, capaz de ser protagónico también como los que nombramos anteriormente. El Mercosur es el anillo nuclear, sin Mercosur no hay Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) ni Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), esto hay que tener más que claro. No son, procesos antagónicos, son anillos envolventes, donde el núcleo es Mercosur. México constituye la principal frontera hispanoamericana frente al mayor poder hegemónico de la historia, pero geopolíticamente se ubica afuera de la isla continental sudamericana, a tal punto que el 85% de su mercado externo se halla totalmente vinculado a los Estados Unidos. Por supuesto Méjico, en nuestra gran frontera hispanoparlante ante los Estados Unidos y para el nuevo gobierno mejicano, será un enor-

me desafío su relación verdadera con América del Sur. Por primera vez desde su constitución en 1991, el Mercosur incorpora un nuevo Estado como socio pleno. Con la República Bolivariana de Venezuela se suma la tercera economía sudamericana, el Mercosur pasa a representar el 75% del Producto Bruto de esta región, y por consiguiente se empieza a originar el necesario poder intrínseco unificador que requiere todo proceso integracionista de toda la América del Sur. Por primera vez, un país caribeño insertado en la masa continental sudamericana y que por ende históricamente durante el siglo XIX y XX, tuvo su área de influencia sobre todo el Caribe y América Central se entrelaza con el sur. La República Bolivariana de Venezuela, a partir de su independencia en 1811, se encontró ante tres alternativas geoestratégicas. Las dos primeras fueron realizadas por Simón Bolívar durante las guerras de la independencia. En la primera entre 1810-1817, Bolívar actuó en el área antillana durante la Primera República Venezolana, siendo derrotado parcialmente se exilia en las Islas de Jamaica y Haití, donde repiensa su proyecto unificador. En la segunda 1817-1830, con la ayuda del presidente de haitiano Alejandro Petión, recomienza su acción sentando su base de operaciones en Bogotá y a partir de allí reinicia su camino victorioso hacia la instauración de la Gran Colombia -actual Colombia, Ecuador y Venezuela-. Esta segunda ruta geoestratégica es el camino Andino que sustituye al camino inicial Antillano, ambos inventados por Bolívar, y que encuentra su punto culminante al hacerse cargo de la conducción general de las guerras de la independencia ante el retiro de San Martín por la falta de asistencia del cen-

tralismo de Buenos Aires, y que en diciembre de 1824 llegan a la victoria final de Ayacucho en el Alto Perú (actual Bolivia). La posterior fragmentación de la América hispánica encorsetó geográficamente a Venezuela en el arco Andino Caribeño, es decir donde había desarrollado su acción, según lo analizado Simón Bolívar. Esta es la explicación de la participación de Venezuela en el pacto Andino en 1969 - año de su fundación-. El presidente Chávez, como heredero del unionismo bolivariano en la concepción geoestratégica de conformar una “Nación de Repúblicas” reinventa la tercer ruta geopolítica de Venezuela en su historia, no como ruptura, sino como continuidad de las dos anteriores en el objetivo de la unidad, y encuentra el camino estratégico del Atlántico Sur para Venezuela, con una originalidad inédita para la historia de ese país. Geopolíticamente -gravitación del espacio, tecnología y poder en la formulación de la política exterior de los Estados-, por primera vez la República Bolivariana de Venezuela se vincula con la Cuenca del Plata, única frontera real lusohispánica donde se juega la unidad real de América del Sur, conformando como novedad un espacio geoeconómico que va desde el Caribe hasta Tierra del Fuego, por lo que podemos observar los primeros indicios de lo que podría ser en un futuro un Estado Continental Sudamericano. Además, al sumarse Venezuela, se avanza en la complementariedad de las economías del Mercosur, pues este país puede desempeñar un rol importantísimo de proveedor de inversiones e importador de una diversidad de productos de origen industrial y agropecuario, fortaleciendo el mercado común. El país caribeño posee las re-

servas petrolíferas más importantes del continente y las gasíferas más grandes de América del Sur. Esta situación es clave, ya que un estado continental industrial que busca renta estratégica debe contar con cinco capacidades previas: poder alimentario, poder acuífero, poder demográfico, poder geográfico y poder energético. En ese sentido, se abren posibilidades gigantescas de emprendimientos conjuntos para las compañías de hidrocarburos de la región que privilegian la cooperación e integración energética. Otro dato relevante, es la contribución de la República Bolivariana de Venezuela al combate de las asimetrías. En tal aspecto no deberían existir justificativos para que las legitimas demandas de países de menor desarrollo relativo, como Paraguay y Uruguay -o incluso Bolivia- no puedan ser atendidas y canalizadas por las tres mayores economías de Sudamérica. Necesitamos comprender las mutaciones mundiales en curso y concentrar un poder regional sudamericano -de ahí la importancia de la República Bolivariana de Venezuela-, de grandes convergencias. El poder administrativo “políticamente correcto” ya no basta. La globalización nos obliga a todos a cambiar el lenguaje y la acción “municipalista” y cortoplacista. Ya no hay Nación sin región, y no hay región sin poder estratégico y por la tanto decisorio. El ingreso de la República Bolivariana de Venezuela al Mercosur, están marcando el inicio de esa ruta. (*) Doctor en Educación. Doctor en Ciencia Política. Autor del “Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica -Director- (2009)” y de “Consejo Suramericano de Defensa. Desafíos Geopolíticos y Perspectivas Continentales(2011)”, entre otras obras sobre América Latina. Docente de la Cancillería argentina

Nuevo libro “Integración Latinoamericana y Caribeña. Política y Economía” es el nombre de un nuevo libro que cuenta con la participación de nuestro consejero académico Miguel Ángel Barrios, profesor de la Cancillería argentina. El material, en el que se implicaron universidades de todo el mundo, incluye una serie de trabajos de destacados especialistas de América Latina y el Caribe que han reflexionado sobre el tema de la integración en esta región. El libro se elaboró bajo la coordinación de José Briceño Ruiz, Andrés Rivarola Puntigliano y Ángel M. Casas Gragea. En dicho material, perteneciente a la editorial Fondo de Cultura Económica (España), Barrios escribió el capítulo denominado “Del unionismo hispanoamericano al integracionismo político latinoamericano”. “En el orden contemporáneo global, la integración y la dimensión endógena del desarrollo son más importantes que nunca. Lo endógeno está ligado (…) a la convergencia en un espacio plurinacional que pueda lograr una integración de las estructuras productivas”, señala Aldo Ferrer en el prólogo.


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PRIMERA EDICIÓN | DOMINGO 26 DE AGOSTO DE 2012

EL MERCOSUR Y LA AFRICANIZACIÓN DE BOLIVIA

¿Cómo ayudar a Bolivia si Bolivia no se ayuda a si misma? La necesidad de repensar el destino bolivariano con mirada endógena.

Andrés Soliz Rada (*)

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n tanto Hugo Chávez considera que el ingreso de su país al Mercados Común del Sur (Mercosur) es el suceso más importante de América Latina en los últimos 200 años y Cristina Fernández de Kirchner señala la diferencia que existe entre pertenecer al Mercosur y no a las Áreas de Libre Comercio (Alca) que Estados Unidos pretendía imponer a la región junto con el Consenso de Washington, Bolivia está africanizada en 36 naciones indígenas, 62 áreas protegidas y 22 parques nacionales. A su vez, las áreas protegidas (nacionales, departamentales y municipales), están subdividas en monumentos naturales, reservas de vida silvestre, santuarios nacionales, áreas naturales de manejo integrado, reservas naturales de inmovilización y refugios ecológicos. El avance descomunal de la fragmentación fue llevado a cabo por régimen neoliberal de Gonzalo Sánchez de Lozada, entre 1995 y 1997. En ese lapso, las áreas protegidas se incrementaron en más de 1.000%. La Conferencia de Berlín, celebrada entre el 15 de noviembre de 1884 y el 26 de febrero de 1885, convocada por Francia y el Reino Unido y organizada por el Canciller de Alemania, Otto von Bismark, tuvo la finalidad de resolver los problemas de la expansión colonial y el reparto de territorios en África. Así, la costa mediterránea africana quedó en

manos de Francia y el Reino Unido. La costa oriental fue dividida entre alemanes al sur y británicos al norte. La costa occidental quedó en poder de belgas, franceses y británicos. Los españoles se hicieron con el Sáhara Occidental, los italianos consiguieron Somalia y los portugueses extendieron o afianzaron su control sobre Angola, Cabo Verde y Guinea-Bissau, Santo Tomé y Príncipe y Mozambique, mientras los alemanes obtuvieron Namibia (Wikipedia). La atomización se realizó sin presencia de africanos. El continente, al ser parcelado, trazó fronteras que se mantienen hasta ahora. Al comenzar la Conferencia, el 90% del África estaba gobernada por africanos. Diez años más tarde, el 90% estaba gobernada por europeos. En 1874, sólo existía la República de Etiopía. Hoy el África está dividida en 55 naciones. La última de ellas, Sudán del Sur, fue creada en febrero de 2011. Los centros de poder mundial son enemigos de toda coalición estatal. Por eso pretenden ahora disgregar a la Unión Europea y la desaparición del euro. Cabe recordar que los Bancos, las transnacionales y petroleras que atomizaron al África son los mismos que financiaron a las Organizaciones No Gubernamentales (Ong) que han convertido a Bolivia en un tablero de ajedrez. Mientras el país, debido al veto de las Ong, encuentra inmensas dificultades para vincular su enorme departamento del Beni, a través de un camino que el Mariscal José Antonio de Sucre quiso construir hace casi dos siglos, y los Departamentos de Santa Cruz y Cochabamba están desconectados por vía férrea, el Mercosur, ya convertido en la quinta economía del planeta, adelanta que pronto se iniciará la construcción del ferrocarril entre la Patagonia argentina y el Caribe venezolano. Chávez y Rousseff, en la reunión de ingreso de Venezuela al Mecosur, destacaron la instalación de nueve plantas petroquí-

micas en la Cuenca del Orinoco con participación brasileña, así como la mayor presencia de Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (Pdvsa) en Brasil y Argentina. La oposición a la carretera en Bolivia se fundamenta en el ecologismo a ultranza, pese a que se ha explicado que tendrá salvaguardas ecológicas, como ocurre con los cientos de caminos que se construyen a diario en China, la India y decenas de otros países, cuyos especialistas hacen notar que frente a los daños al medio ambiente, avanza también la ciencia y la tecnología a través de medidas de mitigación, cada vez más eficaces. El geopolítico argentino Miguel Ángel Barrios ha señalado la importancia de que el Mercosur atienda las asimetrías regionales, ayudando a Uruguay, Paraguay y Bolivia a salir de su invariable esquema exportador de materias primas. Pero, ¿cómo ayudar a Bolivia si Bolivia no se ayuda a si misma? Bolivia, como miembro asociado del Mercosur e integrante pleno de Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), nunca cuestionó las dos ideas centrales de Simón Bolívar que son el base conceptual de estos organismos: La construcción de la Patria Grande Latinoamericana y el mestizaje. Pese a lo anterior, el gobierno de Evo Morales acaba de anunciar, a través de la ministra de Planificación para el Desarrollo, Viviana Caro, que la población boliviana no podrá optar por la opción mestizo en el censo de población y vivienda de noviembre próximo, sino que deberá elegir entre las 36 naciones indígenas ya reconocidas por la Nueva Constitución Política del Estado (Ncpe), o, en su defecto, escribir que no pertenece a ninguna de las 36 naciones admitidas por el Estado “plurinacional”. Así se repetirá la imposi-

ción de las Ong en el censo de 2001. La Ncpe, a tiempo de reconocer legítimos derechos de los pueblos indígenas, al incorporar la existencia de inventados territorios ancestrales, imposibles de delimitar, justicias comunitarias de la misma jerarquía que la justicia ordinaria, la libre determinación y el manejo exclusivo de los recursos naturales renovables por los pueblos originarios, ha provocado un caos institucional traducido en centenares de asaltos a yacimientos mineros, cotidianos bloqueos de caminos, linchamientos no sancionados, enfrentamientos territoriales entre comunidades, departamentos y municipios, agravado por una marcada incapacidad de gestión, aunque encubierto por los altos ingresos de los precios de las materias primas. Lo cierto es que Bolivia necesita repensar su destino bolivariano con mirada endógena y no con la visión de las centenares de Ong que hicieron prevaler sus visiones foráneas en su Asamblea Constituyente del 2008.

(*) Abogado, periodista, dirigente sindical, profesor universitario y político boliviano. Fue uno de los más destacados defensores de los recursos naturales de Bolivia. Fue nombrado Ministro de Hidrocarburos por el presidente Evo Morales. Como periodista, fue corresponsal de varias agencias internacionales de información, columnista y locutor en radio, prensa y televisión. Perteneció también a los equipos de redacción de los diarios La Opinión, de Buenos Aires; y Le Monde, de París; y de la revista Tiempo, de México.


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DOMINGO 26 DE AGOSTO DE 2012 | PRIMERA EDICIÓN

DIAGNÓSTICO: URUGUAY Y LA INTEGRACIÓN REGIONAL

Decisivo La presión sobre el presidente uruguayo José “Pepe” Mujica por parte de la oposición alcanza niveles risibles. La versión taquigráfica resumida de la intervención del senador Alberto Couriel (Frente Amplio) deja al descubierto al asedio.

Por Marcos Methol Sastre (*)

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l senador Alberto Couriel, dirigente histórico y uno de los fundadores del partido Frente Amplio en 1971, es uno de los principales defensores de la política exterior del presidente José “Pepe” Mujica, que ha asumido por primera vez en la historia del país un compromiso verdadero con la integración regional, como proyecto geopolítico, histórico e industrializador. Una visión que choca de frente, simultáneamente, con la muy arraigada impronta batallista del ideal nacional uruguayista y con los intereses norteamericanos en el hemisferio que pretenden mantener la disgregación e injerencia. La prensa mayoritaria hace eco de las voces que hablan de una política exterior “sin rumbo”, la televisión hace desfilar a politólogos mostrando el desinterés del uruguayo por temas como Malvinas o la integración, y los diarios desde sus titulares bombardean -sin pausa, todos los días- la relación con los vecinos de la cuenca, especialmente con Argentina. Tal es el panorama interno, un ambiente muy desfavorable para llevar adelante políticas de integración regional o apenas de entendimiento con los vecinos. Lo que “vende” políticamente es el Uruguay aislado o al menos eso nos quieren hacer creer a fuerza de repetición. Argentina y Brasil deberían saberlo. Uruguay se está jugando muchísimo en estos momentos decisivos. Incesantemente se pone en tela de juicio nuestra pertenencia al Mercado Común del Sur (Mercosur) y se aboga por el modelo chileno extractivo de apertura al mundo (a esta altura un cliché que se oye ¡hasta en la Cámara de Industrias!). Si el Mercosur quiere avanzar decididamente como bloque es hora que empiece a darle difusión a iniciativas como Focem (Fondo de Convergencia Estructural), a tener una política de comunicación más creativa y activa, a entender los procesos ideológico-culturales de los socios

menores y reconocer su real significación porque si bien son dos economías de pequeña escala comparativamente, estratégicamente son fundamentales, dado que Paraguay está enclavado en el “heartland” geográfico de América del Sur, puerta de entrada al Chaco y la Amazonia, y el Uruguay es la llave de la cuenca fluvial y del Atlántico Sur. Estamos en una encrucijada en donde se precisa liderazgo inteligente y visión de conjunto, en un contexto de creciente presencia del Sur en las relaciones de poder internacional pero con sustanciales vulnerabilidades que no pueden soslayarse y mucho menos exponerse de forma burda e insensata. Se presenta a continuación la versión taquigráfica resumida de la intervención del senador Couriel (Espacio 609-Frente Amplio) durante la interpelación al ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Luis Almagro, el pasado 27 de julio en el Palacio Legislativo de Montevideo. Esta nueva instancia -que duró quince horas de debate en un díafue promovida desde la oposición política al gobierno de Mujica en ocasión de la postura uruguaya frente a la suspensión de Paraguay en Mercosur y Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y de la aprobación de Venezuela como miembro pleno del bloque mercosureño.

A continuación la intervención en Sala durante la interpelación del ministro Almagro el 27 de julio pasado: Señor Couriel: Señor Presidente, estamos participando de un proceso de interpelación en un contexto político muy especial que está viviendo el país. Quiero poner sobre la mesa algunos temas que considero centrales: en primer lugar, los permanentes llamados al señor ministro de Relaciones Exteriores por parte de ambas Cámaras y, en segundo término, las distintas visiones que existen sobre lo que consideramos es la mejor y más adecuada integración a nivel regional, sudamericano, latinoamericano y del Mercosur. Sin duda, sobre este tema hay dos visiones que, en buena medida, están

El senador “charrúa” Alberto Couriel defendió la política exterior uruguaya. marcando las características del debate. He escuchado decir al señor senador Abreu que no hay persona más integracionista que él; sin embargo, creo que vive bombardeando los procesos de integración. No obstante ello, en el fondo reconozco que yo tengo una determinada visión de integración y el señor senador Abreu tiene otra. Esa es la realidad. El tercer elemento que está encima de la mesa es ni más ni menos que la cláusula democrática, que no es un hecho menor para América del Sur. Y, como es lógico, luego surgieron como objeto de análisis en esta Sala temas vinculados a las sanciones a Paraguay y al ingreso de Venezuela al Mercosur. Sobre el primer tema, todo parece indicar que al canciller Almagro lo convocan varias veces por mes al Parlamento; precisamente, tiene pendientes seis reuniones para tratar diversos temas. Ha sido llamado por la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado, casi permanentemente, salvo la semana pasada en que asistió el canciller interino, Roberto Conde, porque el ministro estaba enfermo. (…) Creemos que acá hay un juego político permanente que se manifiesta también en esta interpelación y, muchas veces, en la dureza de las concepciones. ¡Hablemos claro! (…) Lógicamente hay visiones distintas sobre la integración, pero vayamos directamente al tema de Paraguay. Hay una decisión en ese país que, sin duda, es legal y que ha sido

calificada, en muchas instancias, como ilegítima porque no se dio el debido proceso, porque no hubo garantías suficientes para la defensa, ni pruebas ni fundamentos de las acusaciones. El señor senador Pasquet hacía referencia a los plazos, pero los plazos los fijó el propio Senado de Paraguay porque no había norma establecida y se le dijo al Presidente que tenía veinticuatro horas para prepararse y dos para hacer la presentación. De manera que, desde ese punto de vista -que no es menorpermanentemente la opinión pública internacional aparece como que se están afectando las características del proceso. ¿Cuáles son las pruebas? ¿Cuáles son las acusaciones? Como que firmó el Protocolo de Ushuaia II, como que hubo una matanza en Curuguaty, que se estaba investigando y no había definiciones, producto de parte del mal desempeño del Presidente de la República de Paraguay. Quisiera comentar algo que aquí no se ha dicho y que lo viví personalmente. Estuve en Mendoza y los parlamentarios uruguayos presentes del Partido Nacional, del Partido Colorado y del Frente Amplio hicimos esfuerzos por tener la mejor relación posible con los parlamentarios paraguayos porque queríamos que, cuanto antes, Paraguay pudiera retornar a la Unasur y al Mercosur. Una noche mantuvimos una conversación con el Presidente del Parlasur, el señor Mendoza, que es paraguayo, quien nos explicó larga-

mente lo que había pasado. Al querer sacar conclusiones uno sentía que “lo tenían que sacar”, que “no lo soportaban más”. Luego la delegación de Paraguay vino a la Cámara de Diputados a contarnos que había hecho una gran patriada nacional sacando a Lugo. Entonces, me pregunto dónde estaban las normas, el derecho, las acusaciones o las pruebas. Las pruebas las tenía que demostrar el señor Lugo, que no lo había hecho. (…) Luego de oír a los paraguayos, quedé más que convencido de que lo que había ocurrido en Paraguay había sido un quiebre institucional, algo que, sin ninguna duda, afectaba la cláusula democrática y, al respecto, quedé con una convicción total. (…) Recordemos simplemente que en la década del 70, el 90% de la población latinoamericana vivía bajo regímenes totalitarios, autoritarios y dictaduras. Fue un salto cualitativo haber generado la cláusula democrática en el Mercosur. ¡La cláusula democrática surge por situaciones que se dieron en Paraguay! ¡Fue por Paraguay que se creó esa cláusula democrática en Ushuaia I! Entonces, quien en este momento la está violando, lamentablemente es Paraguay. Claro, me acuerdo siempre de un senador del Partido Nacional -un hombre al que siempre consideré muy culto, inteligente y capaz- que me decía: “Es muy bueno lo de la cláusula democrática. Yo la acompaño. Ojalá el que la viole no sea Brasil”. Era el señor senador Mallo y tenía razón. Pero la verdad es que más que elementos ideológicos, en este mundo existen las relaciones de poder, con respecto a las cuales debemos encontrar mecanismos para enfrentarlas cuando nos afectan. Pero las relaciones de poder existen y no las podemos negar de ninguna manera. (…) Entonces, señor Presidente, lo que uno siente en el caso de Paraguay, es que el Gobierno del Uruguay actuó dentro de las normas. Esto no es solo del Gobierno uruguayo, sino de todos los gobiernos de América del Sur. Todos. Entonces, no se trata de que tengan diferencias ideológicas y de lo bueno de que sea Piñera o Santos. ¡No! Todos coinci-


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PRIMERA EDICIÓN | DOMINGO 26 DE AGOSTO DE 2012

dieron en la necesidad de sancionar a Paraguay. Desde ese punto de vista no puede haber absolutamente ninguna duda sobre esto. También quiero dejar constancia de que a pedido del Presidente del Uruguay se concretaron sanciones políticas en exclusividad, para que no haya ningún tipo de sanciones, ni económicas ni comerciales, como ha sucedido en la historia de América Latina cuando se enfrentan a algún Gobierno desde afuera y se dan procesos de intervención. En esos casos, generalmente cuando quieren enfrentar, lo hacen a través de restricciones, con sanciones comerciales y económicas. No solo no se plantearon sanciones comerciales y económicas, sino que en Mendoza se aprobó el financiamiento para la costanera norte de Asunción, de US$ 45:000.000 con fondos del Focem, para hacer una demostración clara y nítida de que no se quería afectar al pueblo paraguayo de ninguna manera. (…) Ahora veamos el tema del ingreso de Venezuela al Mercosur. Siento que en Sala hay dos visiones distintas sobre el proceso de integración. No nos olvidemos que con el ingreso de Venezuela tendremos en el futuro alimentos, agua y energía, por lo que el Mercosur va a estar cubierto de esos suministros en los próximos cien años, lo cual no es un hecho menor. ¿Qué quiero decir con que existen dos visiones? Por un lado, la unidad latinoamericana significa, entre otras cosas, que vivimos en un mundo de bloques que, en alguna medida, en el mundo internacional está en crisis. Europa está en una crisis muy profunda; Estados Unidos tiene una gran desaceleración y un alto nivel de desocupación. Por eso ellos se siguen reuniendo; el Grupo de los Siete se sigue reuniendo y buscan medidas para salir de esta situación. Por mi ubicación geográfica, por mi cultura, por mi historia, no puedo quedar aislado en este mundo; no puedo quedar suelto en este mundo; tengo que estar integrado con alguien. Pero no puedo juntarme con China que es el gran país emergente y la futura gran potencia internacional; ni con Europa o con los Estados Unidos. A mi entender, es normal que busque elementos de unidad en América Latina para lograr un poder de ne-

gociación con el mundo desarrollado porque es mucho lo que tengo para convenir. No se trata de que se bajen los aranceles y se deje resolver al mercado porque este demostró, en la crisis europea y en la de los Estados Unidos, que no está en condiciones para solucionar esos problemas. Por eso se vuelve indispensable la política y, además, la necesidad de regular y controlar el libre juego del mercado. Este existe y nadie lo va a sacar, pero no me resuelve los problemas. Entonces, necesito realizar acuerdos, que considero fundamentales. ¡Ojalá se logren avances en la materia, porque en el futuro vamos a tener negociaciones comerciales y financieras! ¡Ojalá la crisis financiera de Europa -que por el momento aquí no ha llegado- no nos afecte desde el punto de vista financiero! Pero no quiero estar solo en este momento. Si tengo que negociar determinadas características, quiero hacerlo con alguien más, y en este momento ese alguien es el Mercosur y la Unasur. Por ello, cuando esta última aparece unida frente a la sanción a Paraguay, me congratulo que así sea porque es un grado de avance para el futuro de la unidad. En lo personal quiero la integración para construir porque debemos pensar en las potencialidades que poseemos. Como ya dije, somos el granero del mundo y como Asia en los próximos años va a ser el motor del crecimiento mundial nos va a pedir alimentos. Por otra parte, hay escasez de agua en el mundo y nosotros la poseemos y además tenemos energía renovable y no renovable para los próximos cien años. También podemos avanzar en infraestructuras; estamos haciendo los esfuerzos para lograr una integración financiera y, sin duda, la complementariedad productiva es el gran desafío a concretar, pero el mercado no lo resuelve. En el fondo, la complementariedad productiva la tenemos con la industria automotriz porque se logra a través de los acuerdos de las empresas trasnacionales automotrices. De todas maneras, eso lo quiero tener en otros rubros, pero el libre juego del mercado no lo va a resolver, por lo que preciso realizar acuerdos y mi futuro camino sobre la base de la complementación productiva, lo cual no quiere decir que me encierre en la integración. Estoy feliz

de que en el mundo haya 111 mercados para nuestra carne. Estoy feliz de que estemos diversificando y se le venda a Estados Unidos, Europa, China, Asia y América del Sur. Pero me importa que en el futuro haya una inserción con más valor agregado, con más contenido tecnológico. Y cuando analizo estos hechos es cuando retomo el tema del Mercosur, porque aquí se está diciendo que este está desapareciendo; que es una especie de cadáver; que ya no existe más. Por tanto, el Uruguay de hoy, ¿a quién le vende? En primer lugar, a Brasil y gracias al Mercosur y a que tenemos conveniencias de aranceles bajos. Luego está China como comprador de bienes y, en tercer lugar, Argentina. Pero si tengo en cuenta los bienes y servicios, en el primer lugar está la Argentina. Por otra parte, en el cuarto lugar se encuentra Venezuela, que es quien me ha dado más beneficios en los acuerdos comerciales, aparte de las ayudas concretas porque cuando me vendió petróleo, el 25% fue con un crédito a quince años y con una tasa de interés que en aquel momento era relativamente baja, y el 75% restante se podía financiar con venta de bienes. A su vez, Venezuela nos incorpora al Orinoco para poder ser socios en la extracción de petróleo. Asimismo, ayuda al Hospital de Clínicas y al Instituto del Cáncer. Entonces, desde este punto de vista no tengo ninguna duda del grado de avance que me va a significar la presencia de Venezuela en el Mercosur. Pero, además, es al Mercosur al que le vendo el 61% de nuestros productos manufacturados ¿A quién se los puedo vender en esta etapa? Es desde aquí que puedo dar saltos en el futuro. Incluso, tenemos que vender contenidos tecnológicos, que es lo que está haciendo el mundo desarrollado, vendemos al Mercosur el 29% de los rubros de alta y media tecnología, mientras que al resto del mundo solo el 9%. Por tanto, no sé qué es lo que se está extinguiendo. ¿Dónde está el cadáver? Si salgo del Mercosur, ¿a quién le vendo estos productos manufacturados que, sobre todo, coloco en Argentina y Brasil? ¿A quién se los voy a vender? Y, de pronto, aparece esta cosa rara de que no hay que irse del Mercosur pero hay que ser un Estado asociado, tal como lo es Chile. Actualmente, el

75% de las exportaciones de este país son cobre y sus derivados. Y, además, ha bajado diversos aranceles. Por tanto, es muy fácil realizar acuerdos comerciales para vender cobre y sus derivados, pero yo tengo que vender alimentos. Y como todos sabemos, en Estados Unidos, en Japón y en la Unión Europea las exportaciones agrícolas tienen subsidios y apoyos internos. No se trata de un libre juego del mercado, sino de que los productores rurales tienen apoyos internos, por lo que si les quiero vender más valor agregado, me suben los aranceles, y tienen cuotas contingentes. Desde este punto de vista no tengo cómo perderme y, además, cuando miro a Chile, me pregunto cuánto vende este país por concepto de contenido tecnológico. El 6% de sus exportaciones son de alta y media tecnología, pero como dije, nosotros le vendemos al resto del mundo un 9% y al Mercosur un 29%. ¿Qué sería de Uruguay si se retira del Mercosur y se convierte en Estado asociado? ¿Tendrá las mismas normas de origen? No, y en ese caso perdería todas las oportunidades que tiene en normas de origen por ser Estado pleno dentro del Mercosur. Estos no son elementos menores. Percibo que tenemos dos visiones absolutamente distintas sobre los procesos de integración porque del otro lado oigo que hay que bajar los aranceles, y no tengo inconveniente en hacerlo; pero, por ejemplo, en el rubro informática o bienes de capital, donde necesito alguna protección, quizás lo puedo hacer con el resto de los países, siempre que me den participación en el proceso. Este es el gran desafío: el de la complementariedad productiva a nivel de cada sector o de cada rubro. (…) No fue una norma jurídica la que resolvió el levanta-

miento del corte de los puentes en Fray Bentos. No fue una norma jurídica, un Tribunal Arbitral ni la Corte de La Haya quien lo resolvió. Fue la habilidad, la consecuencia, la tranquilidad que tuvo el Presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mujica, para convencer al Gobierno argentino para que tomara acciones y se levantaran los cortes de puentes. Y esos cortes de puentes se levantaron y trajeron como consecuencia, nuevamente, el ingreso de gran cantidad de turistas argentinos. No es un hecho menor. Esto es parte de la vida política y de su complejidad. Entonces, ser presidente de la República no es una cosa sencilla. No lo digo por mí, que lo fui por cinco horas, hecho que es irrelevante, por supuesto. (Hilaridad) Pero es muy difícil. Sin duda, no es sencillo. Y, a veces, pueden darse situaciones en las que sus principios y su valentía pueden jugarle un papel extraordinariamente importante. Y no creo que aquí estemos todos convencidos de que está mal el ingreso de Venezuela en el Mercosur; no es así. En este momento estoy totalmente convencido, y no tengo ninguna duda de que hay una cantidad de compañeros aquí que también están convencidos de ese hecho. En conclusión, la cláusula democrática no es un hecho menor; es un elemento clave de la decisión con respecto a Paraguay. El hecho de que haya un país suspendido no puede paralizar al Mercosur. Por lo tanto, el ingreso de Venezuela también tiene legitimidad. Por supuesto, seguiremos debatiendo permanentemente, pero ojalá que la discusión política tenga el grado de civilización necesaria para que el Uruguay siga siendo muestra en el mundo de un sistema político donde es posible dialogar, acordar, negociar y no que todo signifique confrontar, pelear, adjetivar e insultar. ¡Ojalá esto se termine cuanto antes! Muchas gracias.

(*) Uruguay, secretario de la Asociación Alberto Methol Ferré. Fundación Vivian Trías


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