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T. I. , 2013 De la revisi贸n del texto y de la edici贸n, http:contesmatematics.blogspot.com, 2013


29 COFRES EN QUIVIRA


El Narrador dijo: Ahora estamos en el año 2.013 pero esta historia ocurrió en el año 1.542, es decir, hace, hace…a ver… hace ¿Cuántos años hace ?…hace………Chicos y chicas, por favor, mientras pienso la resta, escuchad el cuento que empieza a contarse él solo, luego ya le alcanzaré: (Así pues, el cuento se empieza a contar él solito y NO espera al narrador, que aún sigue intentando resolver la resta) 18 de Julio del Año 1542. Eran las 9 de la noche y por toda la taberna juvenil del puerto de Barcelona, hacía un buen rato que no se oía otra cosa que los gritos de una niña de 12 años y a sus 3 amigos pájaros: -¡¡Os digo que en la bonita ciudad de Quivira está el mayor tesoro del mundo!! -chillaba la niña capitana Selma Coronado- ¡¡¡Cualquier otro tesoro del que hayáis oído hablar no es nada comparado con éste!!!


- ¡Y nosotros te decimos que no!- contestaron a la vez los 3 loros- ¡Que no, que no y que no!.....¡y que no! …¡y que no!...¡¡¡ y que no!!!


Redy, Purli y Mufli eran 3 preciosos loros de colores: Redy era verde con cola roja, Mufli de color fucsia y Purli violeta y azul celeste. Los tres llevaban puesto un casco de hierro, llamado morrión, para protegerse de los golpes en la cabeza. El terceto de pájaros había estado con los mejores capitanes y aventureros, había navegado en los mejores barcos y había encontrado los mayores tesoros del mundo. -Selma ¿¿Tu tesoro es más grande que el que encontró el capitán Pizarro en el país de Perú?? -le preguntó Redy que había estado allí y lo había visto. -¡¡¡En Quivira el tesoro es más grande todavía!!! -voceó la capitana furiosa. -¿¿¿ Y hay más oro que en México???? Yo estuve allí con el capitán Hernán Cortés cuando lo encontró y era un tesoro enorme, enorme preguntó burlón el loro Purli mientras bebía una naranjada.


A México también la llamaban Nueva España, y allí se había encontrado uno de los tesoros más grandes de la historia. De eso hacía 23 años. En el Perú, recordamos, pasó lo mismo 9 años antes: ¡otro gran tesoro fue hallado! -¡¡¡En Quivira hay más oro todavía!!! No hay otro tesoro igual -gritó Selma cada vez más enfadada. - ¿¿¿Y encontraremos más esmeraldas que el capitán Quesada en Colombia??? -dijo Mufli- Mira que, hace 5 años, encontraron cientos y cientos de joyas verdes, y yo mismo cogí algunas con mi pico. Colombia, también llamada Nueva Granada, era el reino de las esmeraldas, pero Selma seguía sin estar de acuerdo. -¡¡Que sí, que hay más esmeraldas en Quivira que ningún otro sitio!! He oído las mil historias de mi tío Paco, que también es un gran capitán y lo que contaban todos sus marineros. Todos han escuchado a algunos indios de América del Norte hablar del mayor tesoro de toda la Historia y decir que está en la misteriosa ciudad de Quivira. El tesoro está colocado encima de una montaña de oro -insistió Selma Coronado. -¡¡¡Estarían todos soñando!!¡Jajajaja! -exclamó Purli. -Todo eso son leyendas tontas ¡Jejeje! - añadió Redy tronchándose de la risa. -Ni tu tío Paco sabe realmente donde está el tesoro ¡jojojo!- acabó de machacar Mufli. Los loros reían y se burlaban, pero Selma, ahora ya roja de ira, les puso a raya: -¡¡¡Callad y escuchad, pajarracos: se cuenta que los 28 cofres de Quivira contienen 2.000 monedas de oro, y también 1.000 esmeraldas, cada uno… Y YO SÉ DONDE ESTÁN EXACTAMENTE TODAS ESAS GRANDES RIQUEZAS !!! Al oír aquello, los pájaros se quedaron mudos, calladísimos, y 4 niños marineros que tomaban naranjada, en el otro lado de la taberna, se quedaron boquiabiertos al escuchar a Selma. ¡Sin duda era el tesoro más grande de la historia!


Franky, el lobo pirata, que espiaba por la ventana también quedó impresionado: -Si cada uno de los 28 cofres tiene 2.000 monedas de oro entonces el número de monedas en total son, son, son…- se dijo Franky con los ojos como platos. -¡Ssshhh! Calla o nos descubrirán. Haz la multiplicación en tu cabeza. ¡Sssshhhhh!- le susurró su compinche, Crox.

Crox era un cocodrilo pirata que siempre acompañaba a Franky. - ¡¡¡¡Y si cada uno de los 28 cofres tiene 1.000 esmeraldas cada uno, en total son…!!!!!-seguía chillando el lobito Franky, sin hacerle ni caso -¡¡¡¡Sssssshhhhhh!!!! Pero que nos oirán y nos descubrirán, tontorrón! -le insistió Crox- Sí, vale. Seguro que son muuuuchas esmeraldas a repartir


para cada uno pero ahora calla, Franky, y sigamos espiando a Selma Coronado. Dentro de la taberna, Selma continuaba con su propuesta, mientras se bebía una naranjada para refrescar la boca, y los loros y los espías piratas escuchaban atentísimos. -…Además tengo un mapa de América donde, más o menos, está la ciudad -explicó Selma-. Se lo cogí a mi tío Paco sin que se enterara. Fijaos en la parte de arriba del mapa, en el Norte.

-Pone “Q-U-I-V-I-R-A” -leyó Purli con dificultad. -¿En esa zona tan misteriosa están los cofres del oro? La verdad es que casi nadie ha explorado allí -dijo Mufli.


-Todos conocemos, como pone en el mapa, los países de Perú, Nueva Granada (Colombia) o Nueva España (México) donde encontraron los mejores tesoros del mundo pero esta ciudad, que está encima de todas y a la que llaman Quivira, es desconocida para todos -añadió Redy, preocupado. -Y hay una cosa más sobre el grandísimo tesoro de Quivira - continuó Selma -. Se trata de un cofre especial. En él no hay oro, como en los otros 28 pero contiene un rubí mágico que tiene un poder único: aquella persona que lo toque primero, aquel que lo acaricie en primer lugar se transformará en el MATEMÁTICO MÁS SABIO DEL MUNDO. Y ESA VOY A SER YO, Selma Coronado. Así que, resumiendo, que hay 28 + 1= 29

COFRES, y este último, el del rubí, es el más valioso.


-¡Ooooooohhhhhhh! ¡El matemático más sabio del mundo! -exclamaron los pájaros ante tal descubrimiento e imaginaron el asombroso y bello rubí matemático dentro del cofre. -¿Y el que toque el rubí el segundo, o sea, después de la primera persona o loro? -preguntó Redy. -Nada de nada. El poder matemático del rubí SOLO pasará al primero que lo toque y el segundo en acariciarlo se quedará SIN NADA- les aseguró Selma Coronado. Los 4 marineros del otro lado de la taberna, que escuchaban atentamente, seguían boquiabiertos, sin decir palabra. Muchos niños y niñas (y loros) de Barcelona tenían problemas con las mates y se les daba muy mal y un descubrimiento de esa gran importancia podía serles muy útil. ¡El que tocase primero el rubí NO tendría que ir nunca más a clase de mates! -Y además tengo el barco más veloz del mundo porque le he puesto el mayor y más grande número de velas. Pero nadie lo sabe -continuó diciendo Selma en voz baja-. Mirad por la ventana y lo veréis en el puerto. -¡Ooooohhhhh!- exclamaron los 3 loros mientras acababan de beber la rica naranjada. -¡Sssshhh! -los hizo callar-. Escuchad. Si los barcos de Cristòfor Colom se llamaban La Pinta, La Niña y La Santamaría, el mío se llama… Mirad, está escrito en la parte delantera, la popa, y puede verse desde aquí. - LA MULTIPLICACIÓN -leyeron los pájaros- ¿Así se llama tu barco, Selma?


-Sí, así es, porque me gusta multiplicar sus velas para recordar cuántas son: 4 columnas de velas por 3 filas de velas en total son….. 3 x 4… a ver… Selma puso cara de concentración. -¡Ah! Y, además, hay que añadir algo al 3 x 4: unas velas auxiliares, algo más pequeñas, que son 4 más, con lo que: (3x4) + 4 = ¿Cuántas velas son en total? - los retó a resolver la niña capitana. Pero una nueva pregunta la interrumpió: -¿Y al final para qué nos necesitas, chavala? ¡Si tienes todo lo que hace falta: Super-barco, super-mapa… ¡ Bueno, todo! -dijo extrañado el loro Mufli.


-Sí, Selma ¿para qué nos necesitas si ya lo tienes todo? -repitieron, como lo que son, Purli y Redy. -Todo… no. Una vez lleguemos a nuestro destino en Quivira, os necesito, loritos, para subir volando hasta lo alto de la montaña donde están los cofres y bajarlos hasta el suelo con vuestra fuerza porque sois grandes y muy potentes. Bueno ¿Os vais a quedar aquí riéndoos de mi como antes o vais a venir a ver todas estas maravillas? -preguntó Selma burlona. Mufli, Purli y Redy volvieron a quedarse mudos por un instante. Entonces, hicieron un corro los tres para deliberarlo, cubriéndose con sus alas y susurrando para que nadie pudiese oírles. Finalmente, los pájaros parlanchines dieron una respuesta a la capitana: -Está bien, te ayudaremos, aunque tendrás que guiarnos porque no sabemos ir hasta la desconocida región de Quivira además … ¿Cuántas horas se tarda en llegar con tu super-barco? -preguntaron los tres loros. -Pues 2 horas hasta Cádiz, 3 horas hasta las islas Canarias, luego 10 hasta la isla de Cuba, Veinti-6 hasta el cabo de Magallanes, en Argentina (también llamada Río de la Plata), Treinta-y-5 hasta Perú y, por fin, otras 14 horas hasta la misteriosa tierra de Quivira. Sumad las horas y sabréis cuánto tardaremos, loritos- dijo Selma. -Está bien, está bien, menudo lío de horas… pero debes darnos la mitad del botín si te ayudamos ¿vale? -dijeron los pájaros. -Trato hecho -acordó Selma, después de pensarlo un poco. -Ya veremos, después, cuánto nos toca a cada loro de esa mitad -dijo Purli Pero Purli no pudo evitar ponerse a pensar: si ellos 3, los loros, se quedaban con la mitad del tesoro, o sea , 28.000 monedas de oro y 14.000 esmeraldas y esta cantidad la repartían entre el trío de pájaros, a él mismo le tocaban… le tocaban… A ver, 28.000 monedas entre 3 son…y 14.000 esmeraldas entre 3 son... La voz de Selma interrumpió sus pensamientos y no le dejó terminar sus cálculos. -Ahora tengo que encontrar una tripulación y no sé como empez…comenzó a decir Selma pero alguien cortó su frase.


-Nosotros también podemos ayudaros -dijeron los 4 marineritos y marineritas de la taberna que tenían el oído pegado a la conversación desde el principio y que se habían ido acercando despacio -. Nosotras nos llamamos Paula, Cheyenne y Juliana, y él es Adriá . Todos tenemos 11 años. Encantados de conoceros ¿Necesitáis una tripulación?

-Hola ¿Cómo estáis? Yo me llamo Selma y estos son mis amigos loros. Oid, marineros, ya os había visto por la taberna otras veces y os conozco de vista – dijo Selma-. Y como ya habéis cotilleado, es decir, como ya debéis haber oído “sin quereeeer” ¡ejem! necesito una tripulación. Os daré la mitad de mi parte si me ayudáis. Ya arreglaremos lo de repartir el tesoro cuando lo encontremos ¿vale? -¡¡Vale!!! -dijeron los 4 que, insisto, en realidad habían oído a Selma desde el principio pero no se habían atrevido a decir nada hasta ese momento. Sin


duda, a todos les tocaría mucho dinero y al cuarteto de marineros les brillaban los ojos. -¡Atención todos! Terminad rápido vuestras naranjadas y a la cama. Saldremos mañana desde el puerto de Barcelona. Dormid bien, que mañana empieza un duro viaje -ordenó la capitana Selma.

Los piratas Crox y Franky se frotaron las manos cuando escucharon todo aquello agazapados tras la ventana. -¿¿Has oído todo eso?? Tal como pensábamos, hemos de llevar adelante nuestro plan traicionero. Los 29 cofres de Quivira serán nuestros ¡Yuju!dijo Crox. -Sí, Crox. Hemos de colarnos en el barco como polizones y cuando llegue el momento les robaremos todo el oro y las esmeraldas. Repartiremos todo el botín entre los dos y además tocaremos el rubí mágico los primeros y seremos los mejores matemáticos del mundo sin estudiar nada de nada ¡Mañana nos esconderemos en el barco! -contestó el lobito Franky, que no


se había grabado muy bien en su mente esa frase de: “solo el primero que toque el rubí será el mejor matemático del mundo”. Al día siguiente, sin que nadie se diera cuenta, los dos bucaneros Franky y Crox se ocultaron en el bote salvavidas de la nave La multiplicación. Una hora más tarde, Selma y sus amigos empezaron el durísimo y pesado viaje por mar ¡y eso que viajaban en el barco de velas más potentes que había en el año 1542! e iban más rápido de lo normal porque habitualmente todos los demás barcos tardaban más de dos meses en llegar hasta la muy misteriosa y enorme América. El barco de Selma, La Multiplicación, tardaría mucho menos tiempo en alcanzar su objetivo. Adriá manejaba el timón e iba soñando despierto con su parte del dinero, aunque no acertaba muy bien a calcular cuánto sería exactamente: -Si la capitana Selma se queda con la mitad del tesoro, o sea 28.000 monedas de oro y 14.000 esmeraldas para ella, (lo mismo que los 3 loros) y luego ella reparte su mitad de esto con nosotros, eso sería14.000 monedas de oro y 7.000 esmeraldas. Luego aún falta volver a repartirlo entre nosotros 4, los marineros, A mi me tocaría... me tocaría… 14.000 monedas de oro entre 4…a ver… y también 7.000 esmeraldas entre 4… uhmmmmmm… son… Pero Adriá se distrajo, hecho un lio pensando en la división, y en esto que vino una ola muy fuerte que volteó un poco el barco y asustó a todos. Juliana casi se cae del puesto de vigía y que estaba en lo alto de la nave y, enfadada, gritó a Adriá: -¡¡¡Atento, cap de prèssec, deja de soñar, y maneja el timón con fuerza!!! ¡Ayyy! ¡¡¡Estos hombres siempre en la luna!!! -¡Y las chicas siempre gritando! -contestó Adriá, defendiéndose –Pero, bueno, tienes algo de razón, ya voy a estar más atento al timón. Después de aquel susto, todo se calmó. Tardaron 2 aburridas horas hasta Cádiz aunque en su puerto todos probaron unas ricas sardinas. 3 horas más tardaron en llegar hasta las islas Canarias y, una vez allí, Adriá y Juliana se pidieron disculpas por la pequeña discusión de antes, ya que eran buenos amigos. También compraron unos plátanos en aquellas bonitas islas.


Luego, tardaron 600 minutos hasta Cuba donde los loros se quedaron dormidos porque ya era de noche. Entonces Cheyenne subió hasta el elevado puesto de vigía para sustituir a una cansada Juliana y Paula se puso al timón porque a Adriá se le cerraban los ojos de sueño. Para que las 26 horas hasta Argentina (Rio de la Plata) no se hicieran tan interminables los marineros y los loros intercambiaban cromos coloreados de los héroes de la época y descubridores de tesoros : los capitanes Cristòfor Colom, Hernán Cortés, Francisco Pizarro o Hernán Quesada. También Selma y todos los demás cantaron canciones matemáticas inventadas sobre la fórmula del área del círculo y sobre raíces cúbicas que sabrían resolver siempre si encontraban el tesoro y tocaban el rubí mágicomatemático.

 

La, la, la----¿Cómo se resolverá?----  la, la, la

 Na, na, na ---na, na, na

Entre las continuas canciones, entre lo que se movía el barco en el mar y entre lo que tardaban en llegar, resultó que a los piratas Crox y Franky les dio un fuerte mareo pero no pudieron pedir ayuda porque si no les habrían descubierto. Tuvieron que aguantarse las ganas de quejarse y callar, en su escondite, el bote salvavidas. Se lo tenían merecido por tramposos.


Las 35 horas de viaje hasta el lejano Perú fueron las peores porque, además, la comida empezó a escasear. Y en eso que Adriá comenzó, también, a estar asustado y a preguntar todo el rato: -Juliana, ¿tú…tú…tú crees que habrá monstruos protegiendo el gran tesoro? – dijo nervioso. -No lo sé exactamente, seguro que no hay ninguna bestia rara, tranquilo contestó la niña, para calmarle un poco. Cuando pararon en Perú a descansar un poco, otros niños de Barcelona que vivían allí les contaron los tesoros que había encontrado el general Pizarro pero Selma no dijo nada pensó que ella y sus amigos encontrarían un número de riquezas todavía mucho mayor. Por fin, llegaba la parte final del viaje: solo quedaban 14 horas hasta la, todavía más lejana, costa de Quivira pero el calor era cada vez más fuerte y ya estaban en los 43 + 4 grados. Todos sudaban mucho. Mufli, muy harto de tanto viajar, se había dormido hacía rato. Cuando despertó e intentó matar el tiempo volviendo a contar las horas que tardarían, finalmente, en hacer el viaje. Pero enseguida se cansó y se echó a dormir de nuevo. En realidad, todos iban a necesitar reponer fuerzas para lo que les esperaba y los que pudieron, también se fueron a dormir a los camarotes del barco. -¡Tierra a la vista! – gritó Cheyenne, por fin, desde lo alto, en su puesto. La capitana despertó rápidamente y subió a la cubierta del barco. -¡Paula, gira el timón y lleva el barco hacia la costa! -ordenó Selma. Todos se pusieron muy contentos porque llegaban… -… al final del viaje, por fin -dijo Adriá, contentísimo pero cansadísimo. -¡Viva! -gritaron Juliana, Paula y Cheyenne. El barco llegó a tierra pero todavía quedaban muchas dificultades. Mientras los demás lo celebraban, la capitana vio algo que no era muy divertido. -¿¿El final del viaje?? -dijo Selma muy seria-. No, no, esto no va a ser tan fácil. Aún quedan por andar 10 leguas por ese desierto que veis ahí


delante, hasta llegar a la ciudad de Quivira. MIRAD EL CARTEL DONE PONE: “QUIVIRA A 10 LEGUAS”.

-¿¿¿Qué???¿¿¿Cómo??? -dijeron a la vez los 4 niños marineros y los 3 loros. Una legua era una antigua medida de distancia que equivalía a 5 kilómetros, con lo que si hasta Quivira faltaban 10 leguas andando, en realidad, el número de kilómetros que les faltaban eran…5 x 10…era en total…¿Cuántos kilómetros de desierto eran? -¡No importa la distancia! -gritó Selma-. ¡Sigamos adelante! Cuando consigamos el mayor tesoro de la Historia seremos famosos. -Y muy ricos -añadió Cheyenne. -Y muy listos en matemáticas, gracias al rubí -completó Paula. -Y creo que también dejaremos de ser amigos - dijo, de repente, Juliana. -Calla, Juliana, por favor. No digas tonterías -contestó Adriá, muy nervioso-. Lo que nos tendría que preocupar que no haya monstruos en Quivira. Espero que no viva ninguno allí. En esos momentos el sol apretaba de lo lindo, cada vez más, hasta los 45 + 5 grados y nuestros 8 protagonistas debían dejar el barco aparcado en la


costa y empezar a recorrer aquel terrorífico desierto. El calor no aflojaba y era tremendo. Todos, todos, hasta los loros, se pusieron unos pañuelos en la cabeza y comenzó la segunda parte de la tremenda travesía, esta vez a pie sin otro remedio. Las horas pasaban muy lentas y parecía como si no avanzasen ni una legua. La burlona arena se metía en las botas de los niños y los loros perdían muchas de sus plumas por culpa del grandísimo calor y además el sol les estropeaba las bonitas de alas, mucho más descoloridas y feas ahora. Al cabo de poco tiempo, estaban tan agotados y sudaban tanto que de buena gana se habrían rendido si no hubiera sido por Selma. -Ya no queda agua -había avisado Paula con voz débil-. Nos la bebimos toda. -Pues hay que seguir –les intentó animar la jefa Selma. Pero nadie pudo decir más porque, casi a la vez, todos se desmayaron a tan solo 5 kilómetros del objetivo, que en leguas sería… ¿Cuántas leguas? Bueno es igual, seguimos. Pero ¡un momento! ¿Dejamos que el narrador nos alcance, chicas y chicos lectores? Veamos que hace: El Narrador repetía todavía:…..Si a 2.013 le restamos 1.542 sale….. a ver…..el resultado de la resta es……. ¡¡Uffffff… yo que sé!!!! Bueno dejemos al narrador, que sigue liado con su resta del principio de la historia. Así que, el cuento seguirá contándose él solo un rato más. Seguimos. --------4 niños y niñas nativos de entre 10 y 11 años y que vivían cerca de allí discutían qué hacer. -El viento es muy fuerte y la arena está cubriendo a esos niños tumbados en el suelo –dijo un niño llamado Paul. -Debemos ayudarles. Siguen desmayados –aconsejó otro chico de nombre Ismael.


- Me dan pena pero no les conocemos de nada. Dejémosles ahí tirados. – replicó una niña, Carla. -Venga, arriesguémonos, amigos. ¡Socorrámos a esos niños! Lo necesitanles rogó, finalmente, Lola, la hermana de Carla.


Entonces, trayendo unos animales parecidos a los camellos, llamados llamas, los niños nativos ayudaron a aquellos extranjeros. “¿Cómo??¿¿ que se llaman llamas??¿De qué hablas ahora?¿ De fuego o de que?” os preguntaréis vosotros, niños y niñas, chicos y chicas. Noooooo, es que su nombre es ese: Llama. Una llama es un animal de carga americano y es como un primo lejano del dromedario o del camello. Estos bichos resisten muy bien viajes por desiertos o montañas.


Seguimos con este cuento, que se cuenta solo ¡ejem! Entonces, los 4 misteriosos niños y niñas montaron a los inconscientes Selma, loros y marineros a lomos de aquellos curiosos animales (había 10 llamas) y los llevaron a su poblado para ayudarles y curarles hasta que se les pasara el desmayo. En su hogar, en sus humildes chozas, los 4 niños que allí habían nacido, les dieron agua a sus 8 dormidos invitados y les curaron con una sustancia parecida a una pomada llamada “achote” las pequeñas quemaduras que el sol les había hecho. Purli era el que peor estaba porque era el que tenía más quemaduras provocadas por el sol. No tardaron mucho, Juliana y Redy, en despertar, y lo que vieron, a no más de un centenar de metros de donde se encontraban, les maravilló de tal manera que, por unos momentos, no pudieron apartar los ojos de aquella visión y ni se dieron cuenta de que estaban acompañados por los niños que eran de aquel sitio. Pasado aquel deslumbramiento inicial despertaron a los otros, sin darse cuenta aún de la discreta presencia de los otros niños del poblado: “¡Mirad, mirad!”, dijeron. La capitana Selma y Adriá se despertaron rapidísimo. Segundos después, lo hicieron Purli, Mufli, Paula y Cheyenne.


-ES LA CIUDAD: ¡ESTÁ CONSTRUIDA TODA DE ORO! Y TIENE EL INCALCULABLE TESORO DEL QUE HABLARON MI TÍO Y SUS MARINEROS – dijo, extasiada, la capitana Selma. Ante ellos la vista era imponente, impresionante y cegadora. ¡Por fin estaban ante la ciudad de QUIVIRA!. Los edificios eran de oro y brillaban más que el sol ¡que también era de oro! Las palmeras eran del mismo metal y un lago, que había al lado de una ciudad dorada, era también de oro líquido en vez de agua. Las nubes eran también de oro evaporado como si fuera gas dorado. Pero lo más importante era lo que había en el centro del paisaje: una montaña hecha de oro con los que, sin duda, debían ser…¡ los 28 cofres dorados en su cima!. Allí estaban, todos amontonados y seguro que llenos con 2.000 monedas y 1.000 esmeraldas cada uno.

Los 8 viajeros estaban asombrados.


-Hola a todos, extranjeros -empezó a decirles Lola. Escuchad niños venidos del otro lado del mar, sé que os gusta mucho lo que ven vuestros ojos pero Quivira es… -Hola... ¿Quiénes sois vosotros? –les preguntó Juliana muy sorprendida y más recuperada del tremendo cansancio gracias al agua y los cuidados. -Somos lo que os hemos salvado de morir en el desierto -contestó Carla. Pero los tres loros y los niños viajeros solo tenían ojos para la ciudad de oro y demostraron ser muy poco agradecidos con sus salvadores: de repente, Selma se dio la vuelta y preguntó a los niños del poblado con evidentes malos modos: -¿Por qué vivís en este mísero poblado, cuando tenéis una ciudad de oro como Quivira aquí mismo para comprar y gastar lo que queráis? -dijo la capitana Selma dominada por la ambición. -Nosotros somos felices con lo que tenemos en nuestro pequeño poblado, al que llamamos CÍBOLA. No necesitamos más. De todas formas, la ciudad de oro que veis ahí delante es…-intentó explicarles Lola.


-¡No queréis que cojamos nada de la gran ciudad dorada! Es eso lo que intentas decirnos ¿no? - la interrumpió, furioso, el loro Purli hablando sin ninguna educación. -No, no, no es eso, es que…-siguió intentando explicar Carla. En ese momento apareció un extraño ser: tenía un solo pie y además éste era muy grande y con cinco dedos enormes, y cuerpo humano pero con cabeza de perro. A pesar de su extraño aspecto, era muy simpático y juguetón,aunque los niños viajeros eso aún no lo sabían. -¡¡¡Es un monstruo !!! -gritó Cheyenne, asustada, al ver a aquel raro animal. -¡Seguro que quiere proteger el tesoro de Quivira!¡Y va a comernos!- , chilló, a su vez, Adriá. -¡¡No!! -respondió, entonces, Ismael, situándose entre ellos y el extraño ser-. Solo es un cinópode, se llama Poppy y es muy simpático y manso ¡Solo quiere jugar con vosotros! -les avisó Ismael. -No, no es verdad. Quiere devorarnos y proteger la ciudad de oro. Nos quieres engañar. Tiradlo al suelo y atadlo -ordenó Selma casi fuera de sí. -¡¡No, por favor!!Poppy es bueno -gritó Paul casi llorando. Los niños viajeros, excepto Juliana, no hicieron ni caso a Ismael y Paul y tiraron al suelo al extraño ser, que aulló de pena.


-Y a vosotros también os ataremos -dijo Paula. Así pues, el cinópode (cabeza de perro con cuerpo de hombre de un solo pie) fue, efectivamente, tirado al suelo y también lo ataron y lo mismo hicieron a Carla, Lola, Ismael y Paul. -¡Dejadles, soltadles! pero ¿¿Qué os pasa?? Si vosotros no sois malos -gritó Juliana llorando. Juliana, efectivamente, estaba intentado impedir aquel despropósito, aquel mal comportamiento pero Selma, Purli y los otros demás decidieron tirarla también al suelo y atarla porque pensaban que era una traidora.¡Que injusticia sufrió Juliana!. Pero ¿¿Cómo podían hacerle eso a su amiga?? ¿Qué les había pasado si eran todos muy buenos cuando estaban en Barcelona? Selma, Cheyenne, Adriá y Paula NUNCA SE HABÍAN PORTADO MAL EN SU VIDA.¿¿Qué les pasaba ahora?? Tan solo habían querido ser unos aventureros en busca de tesoros, ¿porqué se comportaban


ahora como unos auténticos bárbaros? Pues porque se había roto su amistad un poco por culpa de Quivira. Tener el oro suficiente para vivir, sin ambicionar más, permite conservar el equilibrio; así debe ser. Los niños de Cíbola lo sabían porque, ¡cuidado!, la ambición por tener más y más oro, a veces, puede volver malo a cualquiera y puede hacer desaparecer el compañerismo más noble. Eso era, justamente, lo que les pasaba a los niños y niñas de Barcelona: ¡LA AVARICIA LOS DOMINABA! Y encima no atendían a razones. Luego de manera terrible, los loros, Selma y los demás les amordazaron poniéndoles un pañuelo en la boca, a Poppy, Ismael, Lola, Carla y Paul e ¡incluso también a su amiga Juliana! Entonces la capitana siguió con el avaro plan. -Escuchad loros -les dijo Selma a los pájaros, cuando terminaron su infame tarea-. Debéis ir hasta la cima de la montaña, nosotros no podemos escalarla a pie porque es muy escarpada y alta. Así que, id volando hasta allí y bajad, uno a uno, los cofres llenos de oro. -Nosotros, aquí abajo, iremos cargando el tesoro a lomos de las llamas aclaró Adriá- y luego cruzaremos el desierto con el botín hasta llegar al barco. Desde allí volveremos a Barcelona muy ricos. -Y esta vez nos llevaremos suficiente agua sin permiso del poblado de estos niños para poder atravesar el desierto sin problemas -dijo Cheyenne, mirando por encima del hombro a sus anfitriones. Aquello era increíble: los niños de Barcelona nunca se habían portado mal. Todo era culpa del maldito oro. Redy, Mufli y Purli subieron volando hasta la cima de la montaña, pero allí ¡ tuvieron una desagradable sorpresa! Cuando intentaban coger los cofres, éstos desaparecían y luego aparecían de nuevo. Cuando los 3 pájaros se alejaban un poco volando, allí aparecía el tesoro pero cuando volvían para intentar a cogerlo, los cofres volvían a desparecer. Purli, Redy y Mufli lo intentaban, con ahínco, una y otra vez; volaban furiosos hasta el tesoro, pero inútilmente: los cofres desaparecían al acercarse y aparecían, una y otra vez, cuando ellos se alejaban. ¡Era como si aquellas riquezas tan misteriosas se burlasen de ellos!


Entonces, Cheyenne al ver aquello, cogió enloquecida un pico de una choza del poblado y, muy furiosa, intentó, en su locura, hacer añicos, con aquella herramienta, el pie de la montaña de oro. Pero ésta también desaparecía cuando ella intentaba destrozarla. También Adriá y Paula intentaron, entonces, con una taza, coger oro líquido del lago. Pero, de nuevo, sucedía lo mismo: el líquido dorado desaparecía cuando intentaban cogerlo y luego volvía a aparecer cuando se alejaban un poco, como si ese oro-agua tuviese vida propia y se estuviera riendo de ellos. De repente, en medio de aquella desquiciante situación, al pie de la montaña, apareció, por fin, ante todos el cofre abierto del rubí , ¡el que convertiría en el matemático más sabio del mundo a aquel que lo acariciase primero! Aquel rubí brillaba tanto, era tan rojo, tan bonito, tan magnífico… ¡El primero que lo tocase sería el matemático más sabio del mundo! Selma echó a correr e intentó ser la primera en tocarlo pero los 3 loros y los otros 3 niños también empezaron a correr hacia allí como locos. Todos se empujaban para llegar antes que los demás y ser el primero en tocar el rubí de las matemáticas. Por un momento, pareció que iban a perder toda su amistad por culpa de la misteriosa piedra color carmesí.


Pero pasó lo mismo que con los cofres y la montaña. Cuando todos intentaban coger el rubí, éste desaparecía y, cuando se alejaban, la escurridiza joya roja aparecía de nuevo. Tras muchos intentos que acabaron en fracaso Selma, los loros y los 3 niños estaban agotados y, por fin, se calmaron y empezaron a darse cuenta de lo absurdo que era aquello. El valioso rubí matemático era imposible de coger. Estaba como…como… embrujado. En realidad, todo aquel paisaje parecía estar embrujado. Los que ya no estaban bajo el hechizo de la avaricia resultaron ser ellos mismos: Selma y los demás se habían rendido y ya no les interesaba la ciudad de oro. -¡Hemos de desatarlos y quitarles el pañuelo de la boca a todos enseguida! a los niños del poblado, a nuestra amiga Juliana y al pobre Poppy. reaccionó Cheyenne, como despertando de un sueño-. Tal vez, Lola, Ismael, Paul y Carla puedan perdonarnos y explicarnos lo que nos ha pasado. -Gracias -dijo Ismael, cuando Selma lo desató y desamordazó. Hicieron lo mismo con los demás que respiraron el aire que les faltaba por culpa del pañuelo en la boca y las ataduras les empezaban a molestar porque les habían hecho una marca en la piel - Pero ¿Qué es esto tan extraño que nos ha pasado ? -preguntaron a Lola los loros, cansadísimos. -¡Es lo que intentábamos deciros y no nos escuchábais! -dijo Lola enfadada, y con razón -. La ciudad de Quivira es mágica: es como un espejismo que nunca se deja coger, puedes ver toda su belleza desde lejos, pero nunca podrás coger sus inmensas riquezas si te acercas. -Nadie sabe porqué pasa este engaño mágico tal vez es para dar una lección a las personas demasiado avariciosas y egoístas, no lo sé, pero ¿qué importa el motivo? -dijo Ismael- Lo que importa es que ahora ya estáis mejor y se os pasado la fiebre de la avaricia. -Todo desaparece si te acercas y aparece si te alejas. Es imposible coger los cofres, ya lo habéis visto- dijo Paul.


-Nosotros viviendo en nuestro pequeño poblado de al lado, al que llamamos Cíbola, somos felices. Aquí tenemos cuanto lo que necesitamos: no es mucho pero es suficiente para vivir bien- dijo Carla. - Al final sí que hemos encontrado el mayor tesoro de todos, y lo hemos llevado todo el tiempo con nosotros -explicó Juliana. -¿Si?¿Cuál? -preguntaron todos, atónitos. -LA AMISTAD -dijo Juliana-. La amistad es el verdadero tesoro, y también está aquí. Los niños y niñas que viven aquí y su amistad son el más valioso tesoro que nos podríamos llevar. -Es verdad -dijeron Carla y Lola -. Solo queríamos ser vuestros amigos. - Tenéis razón. Por favor, ¿podéis perdonarnos? Estamos verdaderamente avergonzados ¿queréis ser también nuestros amigos? -dijo Selma en nombre de los loros y de los otros marineros. Y así todos los niños y niñas se dieron un gran abrazo (el abrazo de los loros ayudó a que toda aquella situación fuera más colorida). -De acuerdo, os perdonamos, pero con una condición: debéis aprender la lección, como dice Juliana, la amistad es más importante que el dinero y que la fama ¿vale? -dijo Ismael. -No lo olvidaremos nunca -asintió Cheyenne. -Me alegro de que todos volváis a ser buenos niños y, de nuevo, mis amigos -dijo Juliana muy contenta-. Odiaba veros con tan mal comportamiento pero ahora todo ha acabado bien. En esos momentos apareció Poppy, el cinópode, que era como un perrito gracioso y les lamió a todos porque quería jugar con ellos. -Además -dijo Lola-. ESA TONTA HISTORIA DEL COFRE QUE CONTIENE EL RUBÍ QUE TE TRANSFORMA EN EL MATEMÁTICO MÁS SABIO DEL MUNDO ES SOLO UN CUENTO. Para ser el matemático más sabio del mundo lo que realmente tienes que hacer es ESTUDIAR

MUCHÍSIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIMO y también…


-Pero un momento ¿Qué son esos ronquidos que vienen de vuestra choza? interrumpió Selma. -¡Jejejeje¡ Son un cocodrilo y un lobo que capturamos en el desierto después de que vinierais a nuestro poblado- dijo Paul sonriendo. Todos corrieron hacia la choza y rieron ante el espectáculo que vieron. -¡¡Si son los piratas Crox y Franky!! ¿¿¿Pero que hacen aquí en Cíbola??? preguntó Paula. -¡Hala! Yo creo que debieron venir escondidos en nuestro barco para hacernos alguna jugarreta pero les ha salido mal - entendió Juliana, de golpe. -Intentaban robaros el agua cuando os desmayasteis en el desierto pero como vieron que no teníais nada y ello estaban tan cansados pues también se desvanecieron y encima no pudieron quitaros nada ¡jajaja! -aclaró Carla. -Como vimos que eran ladrones, los atamos y los dejamos ahí pero ¡nos habíamos olvidado de ellos! -dijo Ismael. -Venga, desatémoslos -creo que han aprendido la lección -pidió el loro Purli. -Bueno, ahora hemos de regresar al barco y volver a Barcelona -dijo Adriá, preocupado. -Claro. Os dejaremos agua, comida y llamas suficientes para aguantar el camino de vuelta por el duro y seco desierto –dijo, amablemente, Paul. -Pero esperad… antes de iros en vuestro barco a vuestro mundo ¿Queréis ver otro tesoro? Uno que también es mágico, pero éste es de verdad - dijo Carla. -¡Claro! - exclamaron los niños y niñas de Barcelona. -De acuerdo, seguidnos -dijeron los niños de Cíbola. Aquella rarísima aventura todavía no había acabado. Los 8 niñas y niños junto con los loros y también Franky y Crox, siguieron a sus amigos de Cíbola. Todos caminaron, muy intrigados, hacia unas enormes dunas que se


escondían hacia abajo. La sorpresa fue cuando, en medio de aquellas pequeñas montañas de aquel desierto, vieron la entrada de un extraño túnel. -¡¡¡Un túnel por debajo del desierto!!! -exclamaron los niños de Barcelona, al unísono. -Si, sí, este túnel es único en el mundo y es muy largo. Cuando las tormentas de arena son muy fuertes, nos escondemos todos aquí -dijo Ismael. Entraron y la bajada por sus escaleras fue larguísima, cada uno estuvo contando un rato las escaleras. Primero Selma contó 238 escalones hasta que se cansó de contar, luego Adriá contó 127 peldaños y acabó agotado con los ojos doloridos. Por último Juliana contó 391 más y en total sumándolos todos los escalones eran…eran…. Sin embargo, no pudieron acabar la suma porque después de las escaleras ante ellos se extendió una preciosa cueva muy brillante e iluminada. Entonces, otra niña más se acercó a ellos: -Os presento a nuestra amiga Bruna, la hechicera y guardiana de nuestro secreto: ella es muy buena chica y hará funcionar la fuente de naranjada para que la veáis, queridos amigos -les dijo Lola muy amablemente. -¿¿¿El qué???¿¿¿Una Fuente de naranjada??? - preguntaron los loros, Selma y los otros muy sorprendidos. -Hola a todos, amigos -saludó Bruna- La fuente de naranjada es nuestro mejor tesoro y es nuestro mayor secreto. Ahora lo veréis. Entonces, Bruna echó unos polvos de color violeta sobre una roca muy roja y de ella ¡brotó una fuente de la que manaba zumo de naranja como si fuera agua!


Los niños de Barcelona y los loros se quedaron otra vez asombrados pero aún quedaba lo más sorprendente y misterioso. -Todos nosotros, los que vivimos aquí en Cíbola, bebemos de la fuente de vez en cuando, cuatro veces al año pero…- explicó Bruna. -Yo también beberé de la fuente de naranjada, parece tan rica… -dijo Juliana que tenía la boca seca. -¡Nosotros también beberemos, nos encanta la naranjada!- exclamaron Selma y los otros marineros, todos muy muy sedientos. -¡Esperad, por favor! -advirtió Lola-. Esta no es una naranjada normal. Antes de que ninguno de vosotros los extranjeros beba de la fuente, debéis saber una cosa… Díselo Bruna. -INTENTABA DECIROS QUE SI BEBÉIS DEL MANANTIAL DE NARANJADA, SIEMPRE SERÉIS NIÑOS Y NUNCA CRECERÉIS NI ENVEJECERÉIS -explicó Bruna muy seria.


Juliana, Paula, Adriá, Cheyenne y Selma e incluso los loros se quedaron callados un buen rato: no sabían qué hacer.¿ Beber? o ¿No beber? He ahí el dilema. -Recordad, sois libres de elegir pero si bebéis siempre seréis niños igual que nosotros. Nunca creceréis.- repitió Paul. -¿¿¿Vosotros siempre sois niños??? -preguntaron Adriá y Cheyenne. -Sí, por eso no hay adultos en el poblado -dijeron Lola, Ismael, Paul y Carla. -¡Halaaaaa! Es Increíble -exclamaron Selma y los demás niños de Barcelona. -Si bebéis de la fuente, yo os daré luego un trozo de la fórmula mágica y unos pocos polvos mágicos violetas para cuando volváis a Barcelona. En vuestra ciudad podéis hacer nacer de una roca otra secretísima fuente de naranjada y podéis beberla allí -les aclaró la hechicera Bruna. Los niños de Barcelona seguían mudos, cada vez más alucinados y sin saber qué hacer. Aquello era una difícil decisión. -Bueno, ¿queréis llegar a ser mayores o quedaros niños para siempre? -les insistió Paul. Selma y todos sus amigos seguían callados sin saber que hacer. -Bueno, amigos de Barcelona ¿¿Bebéis naranjada mágica o no??- terminó diciéndoles Carla sonriendo.

¿¿¿FIN??? El Narrador dijo de nuevo: A ver…Si ahora estamos en 2013 y esta historia ocurrió en 1542… Esta historia ocurrió hace…¿Cuántos años hace?.... ¡Huy!... Ufff!!¿¿Pero, pero, pero YA SE HA ACABADO EL

CUENTO?? ¡Pero si se ha contado él solo y no me ha esperado! En fin… os volveré a contar la historia. Esta historia ocurrió en el año 1542,( hace… hace …bueno….da igual hace cuantos años ¡grrrrr!)


(Y el narrador, por fin, contó la historia salida de sus propios labios) En toda la taberna juvenil del puerto de Barcelona hacía un buen rato que no se oían más que los gritos de una niña de 12 años y sus tres amigos pájaros: -¡¡Os digo que en la bonita ciudad de Quivira está el mayor tesoro del mundo!!- chillaba la niña capitana Selma Coronado- . ¡Cualquier otro tesoro del que hayáis oído hablar no es nada comparado con este! - ¡Y nosotros te decimos que no! -contestaron a la vez los 3 loros- ¡Que no, que no y que no!.....y que no! …¡y que no!...¡ y que no!

FIN El narrador dijo enfadado: ¿¿¿Cómo que “FIN”??? ¡¡¡Si aún tengo que contar el cuento!!! -Oye narrador -dijeron los lectores-, llegas tarde, no queremos que nos repitas el cuento, que ya se ha contado él solo, así que, definitivamente

F+I+N


COSAS QUE HAY QUE SABER SOBRE ESTE CUENTO DESPUÉS DE LEERLO SOBRE HISTORIA REAL Y SOBRE EL PROPIO CUENTO La realidad histórica es que durante cientos de años, un espejismo dorado fue buscado por toda América. Todo surgió con el enigmático nombre de “El Dorado”, en el país sudamericano de Colombia, en 1540. Eran unas leyendas sobre un antiguo rey, muy rico y poderoso que gobernaba una ciudad completamente llena de riquezas. Los aventureros españoles que oyeron aquellas historias, querían encontrar como fuera, en Colombia, todas aquellas maravillas. Como, tras muchos intentos, no lo lograban, empezaron a buscar en otros sitios y el nombre de la ciudad de oro fue cambiando, cambiando y cambiando según las muchas regiones donde también se fueron buscando, luego, los tesoros, a caballo o pie, y a lo largo de miles y miles de kilómetros. De ese modo recibió los nombres de “La Trapananda” en Argentina, “El Paititi” en el sur de Perú, “El Candire” en Paraguay o QUIVIRA o CÍBOLA, en la zona del Sur de Estados Unidos, y aún faltan algunos nombres más. Aquellos cientos de aventureros, nunca encontraron nada pero, hace poco tiempo, parece haberse hallado en Sudamérica una pequeña parte de “El Paititi”. Pero, aun así, “El Dorado” sigue envuelto en un gran misterio. La búsqueda de la inmensa ciudad hecha de oro puro es una parte fascinante de la Historia. Y las historias que la rodean, a veces, no son lo suficientemente conocidas, pero quizás sea la mayor aventura de España y una de las más apasionantes de la Historia: la impresionante búsqueda del inmenso tesoro de “El Dorado”. A veces, cuando leo historias de Cristóbal Colón en libros infantiles, o pienso en la divertida película de Disney sobre “El Dorado”, me gusta, porque así, esa gran parte de la Historia del siglo XVI, está al alcance de los niños y creo que la debéis conocer y disfrutar. Colón descubrió América en 1492 pero como hay un escritor que siempre dice que este navegante no era italiano sino catalán, he querido apoyar su versión y en el cuento Cristóbal Colón aparece con su nombre en catalán, Cristòfor Colom. En la llamada Conquista de América y en su Historia Real, el general español Hernán Cortés hizo que México se rindiera en el año 1519. Su primo, Francisco Pizarro, invadió Perú en 1533 y Gonzalo Jiménez Quesada, conquistó Colombia en 1537; un lugar lleno de esmeraldas. Los tres capitanes hallaron increíbles tesoros de oro y joyas. Cortés, Pizarro y Quesada son nombrados en el cuento por los 3 loros. Tras hallar estos fabulosos tesoros, otros aventureros españoles pensaron que había todavía mayores riquezas que las encontradas por los 3 capitanes citados, y por eso creyeron que existía El Dorado. La persecución hispana a lo bestia de esta ciudad perdida tan increíblemente rica duró nada menos que ¡250 AÑOS! hasta que en el año 1800, aproximadamente, el Imperio Español asumió que “El Dorado” no existía, además, ya habían desaparecido cientos y cientos de aventureros buscando aquella ciudad sin encontrarla jamás.


Pero volvamos ahora a 1541. Uno de esos buscadores, el conquistador Francisco Vázquez de Coronado intenta encontrar en el Norte de Estados Unidos, en la zona de California, LAS 7 CIUDADES PERDIDAS DE CÍBOLA, que es como un “El Dorado” del Norte de América. Pero el general y su tropa solo descubrieron unos pobres poblados en su lugar, en los que no había nada de todo el oro que buscaban. Pero es en aquel lugar dónde Coronado oye hablar de otro mito dorado más al Este llamado QUIVIRA, aunque, al final, tampoco encuentra ningún tesoro allí y abandona aquella aventura que le había costado tantos víveres y hombres. Perseguir aquel fantasma de oro le había ocasionado demasiados sufrimientos. Entonces, me inventé para el cuento una sobrina del conquistador Francisco Vázquez Coronado. Será ella quien buscará luego, en el año 1542, la misteriosa y escurridiza QUIVIRA ante el fracaso de su tío: la capitana Selma Coronado. Las mates del cuento, o sea las operaciones aritméticas, en sus resultados finales nunca son resueltas para que los niños lectores participen y saquen de dudas a los protagonistas y resuelvan las sumas o restas sobre el gigantesco tesoro. Las aventuras clásicas de “El Dorado” en América normalmente tienen siempre las siguientes características: -muchísimo misterio - pero también se pasa mucho calor y hambre. -todo pasa con lentitud - hay peleas con los nativos. ESA ES LA ESENCIA DE LAS AVENTURAS DE EL DORADO. Por un lado, me gustan los miles de kilómetros de aventura que recorrieron los conquistadores pero no me gusta nada que se pelearan con los nativos. POR ESO EN EL CUENTO TODOS ACABAN SIENDO AMIGOS.  Esto de la fuente de naranjada que te mantiene como niño para siempre tiene un mensaje muy peterpanesco para los adultos y los niños: “¿Serías siempre niño si pudieras?” Igual todos decimos que sí ¿verdad?  La fuente de la naranjada se basa en otra búsqueda misteriosa: la de la Fuente de la Eterna Juventud, que en el año 1513 buscó el aventurero español Juan Ponce de León en La Florida, una zona de América del Norte. Este hombre pensaba que si encontraba la fuente y bebía de ella, se mantendría joven para siempre. Nunca la encontró. Pensé que la naranjada gusta mucho a los niños y por eso lo puse en el cuento. Por otro lado, cuando era muy pequeño, leí un comic infantil en el que hablaban de una fuente de naranjada y me acordé de ella y la recuperé porque me gustó mucho. Que esta bebida también salga al principio del cuento en la taberna infantil no es casualidad, está hecho intencionadamente. El rubí mágico fue divertido inventarlo. Fue interesante crear un vigesimonoveno cofre matemático, diferente a los otros 28. Esa frase de: “¡Si lo tocas serás el


mejor matemático del mundo, ya no tendrás que ir a la escuela!”¿Qué tentación, eh? Al final, la moraleja para los niños es que sin trabajo, ni esfuerzo, ni estudiar, no conseguirán ser buenos en mates, por lo que deben estudiar mucho. También hay una moraleja de la amistad: “Los buenos amigos son tan valiosos como el oro”. “Quien tiene un amigo tiene un tesoro”: Ese refrán clásico, tomado muy al pie de la letra, jejeje, es la base del cuento. Luego está la canción matemática del viaje en barco y los lectores pueden inventarse la que quieran y pueden imaginar que tonada sería la que cantaban Selma y sus amigos. PERSONAJES: Me pareció divertido ponerles un morrión a algunos de los personajes (es un casco del XVI que se ponían los soldados españoles de aquella época y que llevan Selma y los loros) Mufli es como una abreviatura de Mofletes, algo que suena infantil y gracioso. Redy es porque este loro es de colo rojo ( rojo en inglés se dice “Red”) Purli era un periquito que tenía mi tía cuando yo era muy pequeño. El pájaro Purli se escapó un día y no volvimos a saber más de él. El lobo Franky y el cocodrilo Crox no son más que dos piratas graciosos y algo ridículos. Poppy suena a nombre normal de perrito bueno. Cuando los españoles iban a América hace 500 años, pensaban que había seres como los esciápodes (hombres de un solo pie enorme) o los cinocéfalos (hombres con cabeza de perro) además de otros seres fantásticos. Decidí unir los dos que acabo de mencionar y crear uno llamado “CINÓPODE”, resultando Poppy una mezcla de los dos seres. El “animalito” Poppy es como un perrito del anuncio de Scottex, inofensivo y cariñoso, claro.  Solo el miedo puede hacer ver a alguien, como al marinero Adrià del cuento, a Poppy como un monstruo malvado Ambientes y elementos: Hay cosas imposibles tecnológicamente en el siglo XVI, como el barco super-veloz llamado “La multiplicación”, pero como dijo el escritor Arthur Clarke: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia” Luego, está mi creación favorita: QUIVIRA; me costaba un poco darle forma y está hecha de manera muy casera. Busqué una imagen de “El Dorado”, con la laguna y varios edificios y la puse toda de color amarillo para que pareciese más brillante, luego puse cofres en la montaña, después puse nubes y sol de oro, una barquita de oro que sale en las historias de “El Dorado” y luego, al fondo de la foto, una ciudad de oro. Y un elemento más: el letrero dorado que anuncia la ciudad-espejismo mágica. Toda esta imagen de Quivira espero que os haya sorprendido, niños. Por otro lado, hay mitos y cuentos sobre una dorada ciudad subterránea con túneles, debajo de Sudamérica. Yo lo cambié un poco y puse el túnel debajo del desierto de Norteamérica y, además, sin que hubiese oro pero con la mágica fuente subterránea de naranjada. Fue divertido. Pero hablemos del principio. El cuento empieza de manera algo rara: aparecen en la primera página y media los 28 cofres de oro. Fue divertido hacerlo así.


Niños, contad los cofres a ver si están los 28, espero que no falte ninguno  Espero que os haya gustado la Historia de Selma y sus amigos. Hasta otra. 



29 cofres de Quivira