Page 1

Tanatolog铆a M贸dulo VII


ii | Índice

Índice 7.1

Y al tanatólogo ¿Quién lo ayuda? 1 El duelo del propio asesor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 Preguntas sobre tu propio afrontamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 La salud de los agentes de salud. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6

7.2

Burnout 10 Estrés y burnout . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10 Síndrome de burnout. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13 Factores predominantes del síndrome de burnout . . . . . . . . . . . . . . . . 15 Factores psicosociales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17 Método balint para el equipo de salud. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 Escala de valores para diagnosticar el síndrome de burnout. . . . . . . . . . . 20 Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

Bibliografía 24


1

|  Tanatología.

Módulo VII

7.1

¿Y AL TANATÓLOGO QUIEN LO AYUDA?

EL DUELO DEL PROPIO ASESOR ♦♦

Referencia: Worden, W. (2009). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. España: Paidós. (Páginas 219 a 224).

El asesoramiento psicológico en procesos de duelo supone un cuestionamiento especial para el profesional de la salud mental. La mayoría de nosotros entra en esta profesión para beneficiar a las personas que nos solicitan ayuda, pero hay algo en la experiencia del duelo que excluye nuestra capacidad para ayudar. Bowlby toca este tema cuando dice: La pérdida de una persona querida es una de las experiencias más intensamente dolorosas que puede sufrir cualquier ser humano, y no es sólo doloroso de experimentar sino también doloroso de presenciar, aunque sólo sea porque somos impotentes a la hora de hacerlo.

Í N D I C E

Parkes se hace eco de este sentimiento cuando dice: El dolor es inevitable en tal caso y no se puede evitar. Proviene de la conciencia de ambas partes de que ninguna puede dar a la otra lo que quiere. El profesional no puede traer de vuelta a la persona que ha muerto, y la persona en duelo no puede gratificar al profesional que le ayuda pareciendo ayudada. Debido a que la experiencia de duelo nos hace difícil ser o sentirnos útiles con la persona que lo experimenta, el asesor puede sentir frustración y enfado. O el asesor puede estar tan incómodo siendo testigo del dolor de la otra persona que este malestar le puede llevar a hacer más breve la relación. Además de cuestionar nuestra necesidad de ser útiles, la experiencia del duelo en los demás también toca personalmente al asesor al menos de otras tres maneras.


2

|  Tanatología.

Módulo VII

La primera, trabajar con personas en duelo nos puede hacer conscientes también, a veces de manera dolorosa, de nuestras propias pérdidas. Esto suele ocurrir si la pérdida que experimenta la persona es similar a pérdidas que hemos sufrido en nuestra propia vida. Si esa pérdida no se ha resuelto de manera adecuada en la vida del asesor, puede ser un obstáculo a la hora de hacer una intervención significativa y útil. Si en cambio se ha integrado de manera adecuada, la experiencia de una pérdida similar en el asesor puede ser beneficiosa y útil al trabajar con el cliente. Al asesor que ha perdido un cónyuge, a causa de una muerte o un divorcio, y para quien la pérdida es muy reciente, le resultará difícil, si no imposible, trabajar con una persona que ha sufrido una pérdida similar. Sin embargo, si este asesor ha elaborado el duelo y lo ha resuelto, esto puede serle útil y ayudarle en la intervención del asesoramiento. «El tratamiento de las personas en duelo ha de surgir de la compasión basada en el reconocimiento de la vulnerabilidad normal de todos los seres humanos delante de la pérdida». Una segunda área en la que el duelo puede estorbar es en términos de las pérdidas a las que teme el propio asesor. Todos los que trabajamos en esta área hemos sufrido diversas pérdidas en nuestra propia vida, pero además llegamos a realizar asesoramiento con aprensión respecto a pérdidas pendientes, por ejemplo la de nuestros padres, nuestros hijos o nuestras parejas. Normalmente esta aprensión está a un nivel bajo de conciencia. Sin embargo, si la pérdida que nuestro cliente está experimentando es similar a la que nosotros tememos, nuestra aprensión puede perjudicar una eficaz relación de asesoramiento psicológico. Por ejemplo, si un asesor está excesivamente ansioso por la posible muerte de sus hijos y esta ansiedad se traslada a una relación demasiado protectora, puede tener dificultad para trabajar con alguien cuyo hijo ha muerto. Esto ocurre sobre todo si el asesor no es consciente de esta ansiedad y no ha tratado el problema.

Í N D I C E

Una tercera área en la que el asesoramiento en duelos cuestiona de manera especial al profesional de la salud mental tiene que ver con la ansiedad existencial y con la propia conciencia personal respecto a la muerte. En un libro anterior, traté esta cuestión y cómo este tipo de conciencia puede hacer a la persona más o menos eficaz como ser humano. Cuando un cliente pide asesoramiento en un duelo, el asesor se pone en contacto con lo inevitable de la muerte y con el grado de incomodidad que experimenta frente a este aspecto inevitable en su propia vida. Esta situación es especialmente difícil cuando la persona por la que se está elaborando el duelo es similar al asesor en edad, sexo, o estatus profesional, todo lo cual puede aumentar la ansiedad del asesor. Todos nosotros estamos ansiosos en un grado u otro respecto a nuestra propia mortalidad, pero es posible aceptar esta realidad y no tenerla como un asunto secreto, que nos haga sentir incómodos y dificulte nuestra efectividad. Debido a que el asesoramiento en el duelo supone un cuestionamiento especial para el profesional de la salud mental, animamos a los asesores en nuestros programas de formación a explorar su propia historia de pérdidas. Creemos que esto les puede hacer unos asesores más eficaces.


3

|  Tanatología.

Módulo VII

En primer lugar, esto puede ayudar al asesor a entender mejor el proceso del duelo, cómo se sufre dicha experiencia y cómo tiene lugar el proceso curativo del mismo. No hay nada como explorar una pérdida significativa en la propia vida para darnos cuenta de la realidad del proceso del duelo. Esto también ayuda al asesor a entender los métodos de afrontamiento y le da una idea de cuánto puede durar el proceso antes de resolverse de manera adecuada. Segundo, al explorar la historia personal de pérdidas, el asesor puede tener una idea clara de los recursos disponibles que hay para las personas en duelo. Esto no sólo incluye lo que fue útil para él/ ella cuando sufrió una pérdida específica sino también lo que no fue útil. Explorar estos aspectos puede conducir a que el asesor haga intervenciones más creativas no sólo sabiendo qué decir sino también qué no decir. Cuando se examinan pérdidas personales, el asesor puede identificar su propio estilo de afrontamiento y cómo afecta dicho estilo en el proceso de asesoramiento. El asesor puede identificar también cualquier aspecto no resuelto de pérdidas anteriores. El principio psicológico de Zeigarnik sugiere que una tarea no acabada se recordará hasta que se complete. El asesor que tiene una dificultad en su propia vida lo sabrá y podrá afrontar honesta y directamente las pérdidas que no se han elaborado de manera adecuada en ese momento en particular, y lo que ha de hacer para resolverlas. No sólo es importante identificar pérdidas que no están resueltas en el presente sino también identificar el conflicto que la pérdida presagia para el asesor y la manera en que se puede identificar y afrontar. Finalmente, examinar los propios duelos ayudará al asesor o al terapeuta a conocer sus limitaciones respecto a los tipos de clientes y de situaciones que uno puede tratar. En una ocasión, Elisabeth Kübler-Ross y yo realizamos una encuesta a 5000 profesionales de la salud sobre temas relacionados con el cuidado terminal. Una de las áreas que nos interesaban estaba relacionada con las dificultades que tienen los cuidadores con los pacientes moribundos. De las personas que respondieron a nuestra encuesta, el 92 % dijo que había uno o más tipos de enfermos moribundos con los que tenían una dificultad especial. Los tipos de pacientes variaban mucho, pero había cierto agrupamiento entre los diversos grupos profesionales. Debido a que no todo el mundo puede trabajar adecuadamente con todo tipo de pacientes moribundos, es importante que el cuidador reconozca sus limitaciones personales y derive a otros colegas que puedan controlar ciertos casos de una manera más eficaz.

Í N D I C E

Al asesor psicológico en procesos de duelo le ocurre algo similar. Es importante que conozca con qué tipo de persona no puede trabajar de manera efectiva y que la derive o busque apoyo cuando se enfrente a dicho cliente. Una de las sutiles seducciones en las profesiones de la salud mental es la noción de que uno es capaz de controlar todas las situaciones. Esto obviamente no es así, y el asesor maduro conoce sus propias limitaciones y sabe cuándo derivar. El tipo de cliente con el que el asesor tiene dificultades personales está relacionado normalmente con el área en la que el propio asesor tiene un conflicto no resuelto.


4

|  Tanatología.

Módulo VII

En este punto, voy a sugerir que examinéis vuestra propia historia de pérdidas. Abajo encontraréis una serie de preguntas. Escribid vuestras respuestas en el libro o en otro papel, y dedicad algún tiempo a reflexionar sobre ellas. Si es posible, comentadlas con un amigo o compañero. Esta reflexión sobre la propia vida puede producir beneficios más tarde y haceros más eficaces en vuestro trabajo. 1. La primera muerte que puedo recordar es la muerte de ____________________________________ 2. Mi edad era ________________________________________________________________________ 3. Los sentimientos que recuerdo que tuve en aquellos momentos fueron_________________________ 4. El primer funeral (velatorio u otro servicio funerario) al que asistí fue el de____________________ 5. Mi edad era_________________________________________________________________________ 6. Lo que más recuerdo de aquella experiencia es____________________________________________ 7. Mi pérdida más reciente producida por una muerte fue (persona, momento, circunstancias)______________________________________________________________________ 8. Afronte esta muerte mediante__________________________________________________________ 9. La muerte más difícil para mí fue la muerte de____________________________________________ 10. Fue difícil porque_____________________________________________________________________ 11. De las personas importantes en mi vida que están vivas ahora, la muerte más difícil para mí sería la de_______________________________________________________________________________ 12. Sería la más difícil porque_____________________________________________________________ 13. Mi estilo principal de afrontamiento de la muerte es_______________________________________ 14. Sé que mi propio duelo se resolverá cuando_______________________________________________ 15. Para mí es apropiado compartir mis experiencias de duelo con un cliente cuando ______________ ___________________________________________________________________________________

Í N D I C E


5

|  Tanatología.

Módulo VII

PREGUNTAS SOBRE TU PROPIO AFRONTAMIENTO ♦♦

Referencia: Jülicher, J. (2004). Todo volverá a ir bien, pero nunca será como antes. España: Sal Terrae. (Páginas 100 a 101).

Sigue a continuación una selección de preguntas que pueden ayudarte a afrontar el tema «morir muerte - duelo». Selecciona únicamente aquellas preguntas que en el momento actual puedan ayudarte, pues las ayudas que «no ayudan» es mejor dejarlas de lado. Lo mejor sería que primero contestaras dichas preguntas para ti en silencio (si es posible por escrito) y que luego las comentaras en el grupo o con una persona de tu confianza.

Í N D I C E

♦♦

¿En qué momentos de tu vida, hasta ahora, has entrado en contacto con la muerte?

♦♦

¿Qué experiencias concretas tienes de entierros y ceremonias fúnebres?

♦♦

¿Has tenido experiencias positivas?

♦♦

¿Ha muerto ya alguien cercano a ti? ¿Tienes amigos que ya hayan fallecido?

♦♦

¿Has leído algún libro o visto una película sobre el tema?

♦♦

¿Qué te dijeron de niño a este respecto?

♦♦

¿Qué te gustaría hacer entender a tus hijos en esta situación?

♦♦

¿Quién o qué puede consolarte realmente en tu duelo?

♦♦

¿Cómo te imaginas tu propia muerte? ¿Cómo deseas que sea? ¿Cómo piensas que reaccionarán tus hijos, tus parientes y amigos ante tu muerte?

♦♦

¿Cómo te sientes ante la idea de tu propia muerte? ¿Tienes miedo, te es indiferente o te sientes más bien confiado? ¿Te sientes preparado para ello? ¿Anhelas a veces de algún modo la muerte?

♦♦

¿Crees que después de la muerte el camino continúa de algún modo? ¿Asocias con ello ideas concretas?

♦♦

¿Cambiaría tu vida el hecho de enterarte de que padeces una enfermedad mortal y que te queda un tiempo limitado de vida? ¿Qué modificarías en tu manera de actuar?

♦♦

Si tuvieras que morir en circunstancias indignas, ¿querrías poner fin a tu vida suicidándote?

♦♦

¿Te merece la pena aprender a amar a alguien que va a morir en unas cuantas semanas? ¿Por qué o por qué no?


6

|  Tanatología.

Módulo VII

♦♦

Si supieras que ibas a morir pronto, ¿cómo se lo explicarías a tu hijo?

♦♦

¿Quién haría duelo por ti?

♦♦

¿Qué huellas dejaría tu vida? ¿Qué se recordaría de ella?

LA SALUD DE LOS AGENTES DE SALUD ♦♦

Por la Dra. Marta Vigo (Centro Viktor Frankl para la difusión de la Logoterapia)

La psicoterapia en su forma actual es relativamente joven. El modelo sobre el que el psicoterapeuta funda sus actividades se deriva de varias otras profesiones y no puede ser comprendido sino en relación a ellas, que son más antiguas. Quiérase o no, la psicoterapia está relacionada con la medicina. Los modelos profesionales y éticos que guían al médico son en parte también los del psicoterapeuta y los flancos oscuros del analista están vinculados al carácter médico de su trabajo. El médico se encarga de ayudar al enfermo, el juramento de Hipócrates reza “el régimen que adopto servirá al provecho de mis pacientes de acuerdo con mi habilidad y juicio, y nunca a su daño o perjuicio. En cualquier casa que entre iré para beneficio del enfermo. Consideraré sagrados su vida y mi arte”. Los aspectos oscuros de nuestra actividad no se encuentran en el juramento hipocrático.

Í N D I C E

Los agentes de salud nos enfrentamos a menudo con disturbios de salud a los que en términos tanto de tratamiento como eventual curación apenas podemos aplicar estrategias de índole experimental aceptadas. Cualquiera puede tener éxito en el tratamiento si se encuentra en el momento justo, si está con el paciente un tiempo justo, y si tiene la fortuna de dar con alguien que realmente busca ayuda y cuya condición habría, de todos modos, mejorado. Como el sacerdote, nosotros trabajamos con nuestras almas, con nosotros mismos. Métodos, técnicas y aparatos son secundarios. Nosotros mismos, nuestra honestidad y autenticidad, nuestro contacto con nosotros mismos, esas son nuestras herramientas. A veces se nos obliga a tener una actitud omnisciente. Trabajamos con el inconsciente, con los sueños, la psique. Vemos en qué se manifiesta lo trascendental. De manera que con no poca frecuencia se espera que sepamos más sobre éstas cosas que los comunes mortales.


7

|  Tanatología.

Módulo VII

Como todo el mundo, los terapeutas tenemos un punto ciego sobre nuestros propios conflictos, no los vemos con facilidad. En tales casos, los “enemigos” son muy útiles. Debiéramos estudiar tales opiniones. Contribuye a la “salud de los agentes de salud”, ver “la viga en el propio ojo”, además de “la paja en el ojo ajeno”, para prestar especial atención al riesgo de caer en el abuso de poder en nuestras profesiones, podemos caer frecuentemente en ese error por intervenir frente a duros sufrimientos, en situaciones límite. Caemos en el riesgo de abuso de poder si sólo vemos enfermedad en el otro, objetivamos la enfermedad, nos distanciamos de nuestras propias debilidades, nos elevamos falsamente a nosotros mismos. Dando una mirada a estudiantes de carreras asistenciales, sobre todo medicina y psicología, vemos que en el curso de sus estudios sufren una fase en que creen padecer todas las enfermedades sobre las que deben aprender: oyen hablar de TBC, y sienten todos sus síntomas, así con el cáncer y también la neurosis. Pero ésta fase neurótica sirve para comprender que la posibilidad de sufrir todos los padecimientos está en nosotros mismos. Si podemos integrar y vivir la enfermedad como posibilidad existencial en nuestras vidas nos convertiremos en un verdadero curador herido que no va a caer nunca en la omnipotencia terapéutica. Podemos trabajar creativamente si logramos aceptar que más allá de nuestros conocimientos y técnicas debemos esforzarnos en ampliar el factor curativo, el “resto sano”. Y solo podemos activar el factor curativo soportando en el propio interior la posibilidad existencial de la enfermedad. Ciertos requisitos que debe reunir la personalidad del terapeuta:

Í N D I C E

♦♦

Debe tener la flexibilidad necesaria como para seguir las distintas eventualidades de su paciente, ser optimista, idealista, pero también ser un cable a tierra.

♦♦

Debe conocer las causas, pero también ignorarlas cuando éstas no se pueden cambiar y saberlas no hace más que daño, ya que determina.

♦♦

Debe comprender a quien no ha tenido oportunidades, pero también a quien las tuvo todas y no supo aprovecharlas.

♦♦

Debe tener su propio sistema de valores pero formar parte de los requisitos fundamentales de toda psicoterapia, reconocer el sistema de valores de los demás, por más anormal y morboso que sea.

♦♦

Debe además buscar y ampliar los puntos de encuentro, pero en algunos casos es necesario tener el valor de aceptar un choque con las actitudes y afirmaciones neuróticas del paciente, asumiendo así la función de antagonismo equilibrador.

Sólo una psicoterapia que ve más allá que la facticidad, que puede ver la existencia espiritual, nos dará garantías, que se hace de cada acto terapéutico un momento único, que reúne ciencia y arte y nos ayuda a


8

|  Tanatología.

Módulo VII

no automatizarnos y automatizar al paciente en el trabajo. Con respecto a la NEUTRALIDAD, una fórmula válida para proteger, por lo menos de ciertos límites puede resumirse así: la relación “terapeuta – paciente”, tiene que caracterizarse por un contacto “a distancia”, basado en la “empatía”, por la cual el paciente no solo debe tener la confianza en la competencia del terapeuta, sino además sentirse ayudado, comprendido y protegido. La distancia diferencia la relación psicoterapéutica del vínculo de la amistad y el amor y caracteriza la actitud profesional. Es importante trascender el marco del tratamiento psicopatológico de la enfermedad. No se trata solamente de liberar a la persona de su enfermedad, sino de conducirla a “su verdad”, a su sentido y lo ayude a profundizar. En el encuentro, dispuesto a recoger la apelación lanzada por una existencia sin esperanza, el profesional pone premisas para que el paciente recobre su perdida esperanza y reconquiste su propia capacidad. La humanidad es a veces la única posibilidad en la que el paciente puede anclarse para redescubrirse a sí mismo. “Comunicación” significa reconocer al otro más allá de su condición de extraño, aprender a quererlo como semejante, y acogerlo en su misterio e impenetrabilidad. La mayoría de las actividades profesionales pueden ejercerse con eficiencia sin necesidad de trabajar la realidad existencial y trascendental; por ejemplo, un vendedor de seguros, mentalmente sano aunque rígido en sus actitudes, cenado al mundo, puede desempeñar bien su trabajo. Pero en todas aquellas ocupaciones que tienen alguna influencia en otras personas, en las que nuestra psique es nuestro principal instrumento de trabajo, la aptitud y la salud psíquica es naturalmente de importancia capital. No sólo se ejercen ciertos métodos técnicos, sino que toda nuestra personalidad ejerce influencia en el paciente. Nuestra personalidad y la coherencia de nuestros actos con lo que decimos. Jaspers nos enseñó la importancia de la vida y la obra. No podemos transmitir lo que no vivimos. Difícilmente un terapeuta podrá llevar auténticamente a sus pacientes más allá del punto en la vida que él mismo ha alcanzado.

Í N D I C E

Estos lineamientos generales de proceder en su encuentro profesional no sólo sirven para llevar a buen término su labor, sino que colaborarán para que él mismo ahonde en el sentido último de su misión como ser humano. Para librarse del círculo vicioso al que la profesión nos somete, deberemos exponernos a algo que nos toque profundamente, a algo no racional. No fue por azar que Sócrates alabó la amistad. La amistad, los encuentros afectivos fuertes con nuestros iguales, la posibilidad de cambiar opiniones. Lo que el terapeuta necesita son relaciones simétricas, con compañeros a su nivel y amigos que le marquen sus flancos débiles. Es importante dejar el rol en el consultorio; no analizar los vínculos, vivirlos afectivamente.


9

|  Tanatología.

Módulo VII

Dialogar con los niños, quienes con sus retos y cuestionamientos, nos conectan con nuestra espontaneidad infantil. Un último pensamiento: nosotros los profesionales de la asistencia, no nos veremos libres del mal, pero podemos aprender a arreglárnoslas con él.

Í N D I C E


10 |  Tanatología.

Módulo VII

7.2

BURNOUT

ESTRÉS Y BURNOUT (SÍNDROME DE ESTAR QUEMADO) ♦♦

Referencia: Worden, W. (2009). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. España: Paidós. (Páginas 224 a 227).

Existe un gran interés actualmente entre los profesionales de la salud por el problema del burnout y el control del estrés. Una de las razones por las que ha surgido este interés ha sido debido a los profesionales de la salud que trabajan con pacientes terminales y con sus familias. Muchos asesores que trabajan con el duelo lo hacen también con los enfermos terminales y han tenido contacto con los fallecidos así como con la familia, antes de la pérdida real. Mary Vachon ha comparado el estrés en el equipo entre los profesionales que trabajan en el contexto de los «hospices» y los que trabajan con enfermos graves en un hospital general. Ha encontrado estrés en ambos contextos y concluye que se puede dar una atención mejor si los cuidadores saben que ellos también tienen necesidades.

Í N D I C E

Puesto que gran parte de mi trabajo en el Hospital General de Massachusetts ha sido con enfermos terminales y con el duelo de las familias, también me interesa el tema del estrés en el equipo. Hay tres líneas generales que me gustaría sugerir al asesor que trabaja con pacientes moribundos. Lo primero es conocer las propias limitaciones personales respecto al número de pacientes con los que se puede trabajar íntimamente y estar vinculado en cualquier momento. Se puede trabajar con cierto número de pacientes y hacer un trabajo adecuado, pero hay un límite definido en el número de pacientes moribundos con los que se puede trabajar y mantener algún tipo de relación de vinculación profunda. Este número, por supuesto, varía de una persona a otra, pero es extremadamente importante que el asesor reconozca las limitaciones personales y no esté demasiado implicado y vinculado a muchos moribundos. Puesto que hay apego, va a


11 |  Tanatología.

Módulo VII

haber una pérdida que el asesor tendrá que elaborar. En segundo lugar, un asesor puede evitar el burnout practicando el duelo activo. Cuando muere un paciente, es importante que el asesor pase este período de duelo activo. Una cosa que encuentro personalmente útil y recomiendo a nuestro equipo es que asistan al funeral de la persona con la que han estado trabajando. También es importante que se permitan a sí mismos experimentar la tristeza y otros sentimientos después de que alguien muere, y no sentirse culpables si no elaboran todos los duelos de la misma manera. Tercero, el asesor debería saber cómo conseguir ayuda y de dónde proviene su propio apoyo. A veces esto les resulta muy difícil a los profesionales de la salud. Después de dar conferencias a un grupo de directores de funeraria del medio oeste, se me acercó la esposa de uno de ellos que estaba muy preocupada por su marido. Él había sufrido una pérdida importante y no lo estaba llevando bien. Podía ayudar a otros con su duelo pero le resultaba muy difícil encontrar la manera de ayudarse a sí mismo. La experiencia de este hombre es similar a la de muchos asesores. Los asesores son bien conocidos por su incapacidad para negociar sus propios sistemas de ayuda y apoyo. Por lo tanto, aquellos de vosotros que estéis haciendo asesoramiento y terapia en casos de duelo habéis de saber: 1) dónde conseguir apoyo emocional, 2) cuáles son vuestras limitaciones, y 3) cómo pedir ayuda cuando la necesitéis.

Í N D I C E

Para aquellos que trabajan en contextos institucionales como hospitales, asilos y «hospices», el apoyo normalmente proviene de los demás miembros del equipo de cuidadores y un encargado del equipo puede ser el responsable de facilitar este apoyo. Los encuentros regulares entre los profesionales, en los que se anima a los participantes a hablar de problemas que surgen en el cuidado de los moribundos y sus familias y de sus propios sentimientos, pueden ayudar a prevenir el estrés excesivo y pueden facilitar los sentimientos asociados con el duelo y la pérdida. Los profesionales de la salud mental que no forman parte del equipo también pueden estar disponibles para realizar consultas privadas a los demás o en el caso de que el equipo necesite ayuda. Yo ofrecí dicha consulta al personal del servició de ginecología del hospital durante varios años. Parkes, al hablar de apoyo para el personal que trabaja en contextos en los que hay muchas muertes, dice: «Con una formación y un apoyo adecuados podremos darnos cuenta de que los duelos repetidos, lejos de socavar nuestra humanidad y nuestro cuidado, nos permiten afrontar con más confianza y sensibilidad cada pérdida». Yo creo que esto es cierto. Vachon (1987) destacó un procedimiento que podría ser útil en algunos contextos institucionales. Después de la muerte de un paciente, la enfermera que le atendió graba en una cinta las circunstancias de la muerte, quién estaba presente, sus reacciones, y una evaluación informal de qué miembros de la familia estarían en riesgo después de la pérdida. La enfermera además habla de los sentimientos personales que tiene ella en esos momentos. Más adelante, durante la semana, otros miembros del equipo escuchan la


12 |  Tanatología.

Módulo VII

cinta durante rondas establecidas para que todo el equipo comente las muertes en la unidad. La cinta se usa no sólo para proporcionar información a los que no estuvieron presentes en la muerte, sino también para estimular una discusión sobre la pérdida, para compartir sentimientos que pueda haber engendrado la muerte, y para evaluar cómo de diferente podría haber sido el tratamiento o cómo se podría haber mejorado. Cada miembro del personal firma una tarjeta de condolencia que se envía a los supervivientes un mes después de la muerte. En este apartado quiero comentar también el trabajo de los voluntarios como asesores no profesionales. El duelo personal a veces ha motivado a la gente a trabajar como voluntarios en programas de diferente alcance que han proliferado en las pasadas tres décadas. La mayoría de programas de «hospices», tanto aquí como en el extranjero, usan voluntarios que tienen cierta aptitud para trabajar con los moribundos y sus familias. Lo mismo ocurre con los diferentes programas de «Viuda a Viuda», que provienen del trabajo inicial de Phyllis R. Silverman y que han sido tan eficaces. Éstos usan viudas como voluntarias para ofrecer amistad y consejos a aquellas que sufren un duelo más reciente. Los voluntarios pueden ser eficaces, pero tengo la fuerte convicción de que los asesores no profesionales deberían ser personas que han elaborado sus propios duelos y que han experimentado cierto grado de resolución. Me he dado cuenta de que algunas de las personas que asisten a los diferentes talleres de formación que he realizado a lo largo del país están experimentando un duelo agudo, y su interés en la formación sobre asesoramiento en el duelo proviene cicla necesidad de trabajar el suyo propio. Yo no creo que el asesoramiento sea la forma idónea para que un asesor elabore un duelo reciente: hay demasiados agujeros negros que impiden hacerlo de forma eficaz. Sin embargo, una persona que ha sufrido una experiencia de duelo y la ha resuelto tiene el potencial para hacer una intervención más significativa que alguien que nunca ha experimentado la pérdida y el duelo.

Í N D I C E

Garfield y sus colaboradores en el programa «Shanti», en el área de la bahía de San Francisco, han descubierto que los voluntarios que hacen el trabajo más eficaz son aquellos que tienen una historia de relaciones interpersonales mutuamente satisfactorias y cuyas motivaciones para trabajar son personalmente relevantes. Recomiendan que los programas que establecen el uso de voluntarios ofrezcan formación, supervisión, apoyo y la oportunidad de explorar el propio estilo de afrontamiento y su eficacia. Lo mismo sería recomendable para los profesionales que trabajen en este campo.


13 |  Tanatología.

Módulo VII

SÍNDROME DE BURNOUT (Dr. Jaime Enrique Encinas Reza) ♦♦

Referencia: Hamill, E. (2009). Tanatología y bioética: ante el sufrimiento humano. México: Corinter. (Páginas 185 a 197).

En este capítulo se describe el llamado síndrome de burnout. Lo experimentan el cuidador principal y el equipo de salud durante el cuidado de enfermos terminales o en fase terminal. El cuidado a este tipo de enfermos es constante y demanda mucha atención y tiempo, por lo que, inclusive las 24 horas del día, parecieran insuficientes para atender sus necesidades, lo que lleva al cuidador a un desgaste físico y emocional. Cuidar a enfermos terminales es un arte debido a que el cuidador, además de brindar al paciente todo el apoyo, amor y cuidado de manera integral, también debe incluir, en este mismo tiempo, espacio de descanso para sí mismo, convivir con la familia, esparcimiento, etcétera. El cuidador principal deber ser dirigido y coordinado por un médico y apoyado en un trabajo interdisciplinario en donde nunca se pierda de vista su aspecto espiritual debido a que su labor conlleva decisiones muy complejas que provocan mucho desgaste humano en todas sus áreas (bio-psico-social-espiritual) así como carga física, por lo que se aconseja que le apoye un tanatólogo. Es importante que el cuidador de un enfermo terminal o en fase terminal pueda reconocer e identificar sus límites cuando cuide, apoye, vigile, dirija y oriente a otra persona, para que no presente el debilitamiento de desgaste psicoafectivo causado por el llamado síndrome de burnout.

Í N D I C E

Este término fue acuñado principalmente para los médicos y el equipo de salud (por lo que este capítulo está enfocado más al área médica). Sin embargo, hoy en día, dicho síndrome se ha generalizado al cuidador principal y la familia del enfermo quienes padecen las mismas situaciones que se plantean en este trabajo.


14 |  Tanatología.

Módulo VII

PUNTO DE VISTA TEÓRICO CONCEPTUAL El concepto de síndrome de burnout proviene del inglés; se traduce como síndrome de desgaste o agotamiento que padece el profesional dedicado a las ciencias de la salud y el cuidador principal. De manera poco convencional puede decirse que el profesionista se encuentra “quemado” en su desempeño laboral. No obstante, debe diferenciarse claramente del síndrome depresivo clínico, conocido también como la angustia silenciosa de los cuidadores.

MANIFESTACIÓN CLÍNICA El síndrome de burnout tiene diferentes manifestaciones y consecuencias en todas las dimensiones de la persona; se caracteriza de la siguiente manera:

Í N D I C E

1.

Agotamiento emocional, fatiga y reacción depresiva.

2.

Relación de los síntomas vinculados con la actividad laboral.

3.

Los síntomas los sufre la persona a nivel mental y de conducta debido principalmente al cansancio físico.

4.

Ineficaz y bajo rendimiento en el trabajo.

El síndrome se presenta usualmente en personas entre los 30 y 40 años de edad; demuestran impericia laboral y poca tolerancia a la carga excesiva de trabajo en un tiempo que es insuficiente para realizarse. (Lo sufren de manera especial médicos, enfermeras, estudiantes del área de salud de pregrado asignados a jornadas completas en hospitales, trabajadores sociales, etcétera). Tiene fuerte impacto a nivel laboral, ya que las consecuencias son ausentismo y cambios frecuentes o abandono laboral. Según algunos estudios, parece que del equipo de salud las mujeres son las más susceptibles de sufrirlo. Esto se debe quizá a que la mujer tiene otras actividades además de la profesional como ser cónyuge, presiones familiares y/o del esposo: en repetidas ocasiones acoso sexual y, si está embarazada, la responsabilidad de la maternidad y al mismo tiempo, miedo a perder su empleo por su embarazo, situaciones que tienen un costo emocional, físico y social muy alto. En el caso de un familiar del enfermo


15 |  Tanatología.

Módulo VII

terminal es común que la persona que le cuida sea mujer. Muchas veces, el ambiente que precipita este síndrome son algunas áreas específicas hospitalarias en dónde se vive con mucho estrés (área de urgencias o terapias intensivas), hospitales dedicados a la enseñanza y capacitación en la educación de la medicina y ramas afines, donde ingresan personas jóvenes con altas expectativas que están sometidas a un desgastante entorno de exceso de trabajo, percepción de la pérdida del control de la situación, falta de sueño, etcétera. Los errores médicos también propician o desencadenan el síndrome de burnout cuando en el equipo de salud surge el sentimiento de culpa debido a que el paciente o los familiares le acusan de faltas como negligencia o impericia. Las consecuencias que se derivan de este problema son: el ambiente laboral se torna conflictivo con los compañeros de trabajo y se extiende a los integrantes de sus propias familias: en el caso de los médicos se comienza a distorsionar o deteriorar la relación médico paciente, lo que repercute en el bien integral del paciente. Por lo anterior, cabe preguntar: ¿Es oportuna la intervención de un tanatólogo para ayudar en este problema? La respuesta es sí, precisamente porque uno de los objetivos de la Tanatología es ayudar al equipo de salud, en especial a los que trabajan en urgencias o terapia intensiva, a canalizar las diferentes emociones y presiones a que están sometidos (frustraciones, angustias, rabias, culpas y miedos). Cuando el equipo de salud esté libre de presión, agotamiento físico y emocional, entonces podrá ayudar al enfermo en su totalidad.

FACTORES PREDOMINANTES QUE DESENCADENAN EL PROCESO DEL SÍNDROME DE BURNOUT Estrés: se deriva de la responsabilidad que tiene el cuidador ante el enfermo, la percepción de la realidad con altas expectativas ante un futuro incierto que, con mucha frecuencia, rebasa sus capacidades y su competencia profesional.

Í N D I C E

El equipo de salud está en contacto con seres humanos en circunstancias extremas de su vida, con problemas muy complejos que producen mucha angustia. Falta de sueño: suele ser una constante, por lo menos en el entorno médico mexicano, en donde el estudiante de medicina en el año de internado, o del residente especialista, vive jomadas de trabajo, por lo general de más de ocho horas y se complementan con las llamadas guardias vespertino-nocturnas. Si se suman el número de horas, las labores médicas suelen prolongarse hasta 72 horas o más (80 a 120 horas) por semana, sin duda esto causa fatiga.


16 |  Tanatología.

Módulo VII

Debe recordarse la fórmula universal que fija en ocho horas al día el tiempo destinado al trabajo, además de la evidencia médica que menciona que este tiempo para una jornada laboral es el óptimo para mantener un sano equilibrio en la persona, para que dedique el resto del tiempo a otro tipo de actividades y disfrutar la compañía de la familia, la sociedad y el descanso; además deben considerarse los tiempos de traslado de la casa al trabajo y viceversa, sobre todo en las grandes ciudades. Las jornadas de trabajo mayores a 12 horas con el pretexto de mejoría económica, indudablemente conllevan riesgos que causan problemas en el trabajador del área de la salud que propician la aparición de patologías físicas, mentales y sociales. El agotamiento crónico que se manifiesta por la privación de horas de sueño que se acumulan, se traduce primero como déficit de atención y, por lo tanto, de la concentración, además que causa problemas en la capacidad de desarrollar y realizar las tareas laborales, lo que genera problemas para tomar decisiones y problemas conductuales de irritabilidad y mal humor que pueden convertirse en malos tratos (violencia) hacia los pacientes, todo esto repercute en la dinámica de los equipos de salud en el trabajo cotidiano hospitalario. Fatiga: antes de la era industrial, la fatiga física era consecuencia del trabajo y esfuerzo cotidiano; cuando el trabajo humano fue sustituido por máquinas, la fatiga pasó a ser del orden psíquico o mental. Haro-García y col. (2007) señalan y hacen la diferencia de que exista la fatiga que señala al trabajador ocupado y otra que muestre al trabajador preocupado. La fatiga se identifica como una condición que se presenta de manera frecuente en trabajadores de casi todas las profesiones; se dice que al menos 78% de los trabajadores la ha experimentado alguna vez, dependiendo del confort o malestar ergonómico y de los equipos o instrumentos de trabajo necesarios para realizar un trabajo. Las excesivas horas de trabajo invertidas en la actividad laboral, la falta de sueño y la fatiga, son campo propicio para la aparición del síndrome de burnout. En casos extremos esta alteración en la persona puede llevarla al suicidio.

Í N D I C E

La morbilidad y mortalidad provocadas por las enfermedades relacionadas con el trabajo tienen un impacto relevante, el estrés laboral, la personalidad del individuo y la autoconsigna social, conduce a graves problemas en el trabajador relacionado en el campo de las ciencias de la salud.


17 |  Tanatología.

FACTORES (PSICOSOCIALES) QUE VIVE EL PERSONAL DE SALUD, PRINCIPALMENTE EL MÉDICO EN LA MANIFESTACIÓN CLÍNICA DEL SÍNDROME DE BURNOUT 1.

La manifestación de la patología en el médico suele estar oculta o velada no sólo por el propio médico que padece el problema, sino por el entorno (el resto del equipo de salud o la familia de quien presenta el trastorno) que tampoco observa el fenómeno y, por lo tanto, no existe la posibilidad de tener un diagnóstico oportuno. Esta negativa se debe a un mecanismo de defensa, al no poder afrontar y reconocer el hecho que un médico también puede enfermar.

2.

Es difícil que el médico solicite ayuda profesional de sus colegas, ésta suele estar limitada y un tanto deformada por el médico mismo que, intencionalmente, frena su actuación, así como de la percepción paternalista de los colegas que suelen ver en el otro médico a una persona que necesita protección más allá de su propia comprensión. Además, existe la dificultad de tratar al médico como un paciente de manera cotidiana debido a la influencia que tiene en el equipo de trabajo, sobre todo cuando enfermería lo conoce, lo que hace poco efectiva la ayuda.

Í N D I C E

El ambiente dentro del equipo de salud es muy especial por el tipo de lenguaje que se usa y, la rutina en las actividades. Esto crea un sentido de admiración en los demás integrantes del equipo, pero, al mismo tiempo, se tiende al aislamiento, es decir, al médico sólo lo comprenden otros médicos, debido a lo cual su ámbito de trabajo y relaciones sociales es estrecho.

3.

El médico se percibe como un ser indispensable para la sociedad, por lo que su alto sentido de responsabilidad no le permite dedicar un espacio para él. No debe faltar a su trabajo ni dejar en manos de otros a los pacientes graves debido a que la responsabilidad es sólo de él, por lo que no puede tomar vacaciones; no debe dejar de contestar llamadas de carácter médico ante la solicitud del paciente a cualquier hora del día o la noche, no existen días festivos ni de guardar porque el paciente necesita su auxilio y ayuda todo el tiempo. Es decir, existe una especie de omnipotencia del médico, por lo que su rol social es altamente significativo para él mismo y la sociedad entera. Ante esta situación se afectan sus relaciones interpersonales que incluyen no sólo su ámbito de trabajo, sino el familiar y social; esto tiene como resultado el estrés y culmina en el llamado síndrome de burnout o de agotamiento.

4.

Debido a lo mencionado, a veces el médico y el equipo de salud recurren a la automedicación de sedantes, hipnóticos y ansiolíticos; lo que, a su vez, puede generar dependencia de fármacos y ocasionar otro problema adicional al ya presentado. O puede recurrir al abuso de alcohol como una manera de relajamiento para eliminar la angustia y evadirse del mundo médico, lleno de complejos problemas y responsabilidades.

Módulo VII


18 |  Tanatología.

Módulo VII

PREVENCIÓN DEL SÍNDROME DE BURNOUT El ser humano no puede vivir solamente para el trabajo, esto le llevaría a serios problemas que repercutirán, sin duda, en su entorno bio-psico-social-espiritual con respecto de sus colegas y su familia. La escuela anglosajona de medicina menciona a través de: “Organización de los roles en el cuidado de la salud”, que la salud de los médicos se ha deteriorado por el problema del burnout o agotamiento y las dificultades de las relaciones interpersonales, por lo que sugiere que se adopte una postura enfocada en el sentimiento del bienestar no sólo a nivel material, sino enfocar la atención al sentido de vida y la trascendencia del ser humano. Con esta visión se intenta ver al hombre en toda su dimensión y riqueza humana y enfatizar sus relaciones interpersonales, que incluyen no sólo su ámbito de trabajo, sino en el familiar y social, para buscar vacaciones obligatorias, además de periodos de descanso semanal. El esfuerzo que se invierta en la atención, bienestar y sentido de vida, repercutirá favorablemente en el equipo de salud para optimizar y mejorar los problemas que enfrentan los médicos y, reducir con ello los problemas de atención y seguridad, así como los errores médicos. El equipo de salud encuentra muchas veces sentido de su vida en su trabajo, familia, círculo de amistades, de acuerdo con su sentido religioso, espiritualidad y de los propios valores (los valores internos son los que hacen referencia a los centrados en la persona humana y los externos son los relacionados con su rol en el quehacer médico y de la atención hacia los pacientes en la relación médico paciente). Esto le permitirá regresar a su vocación de servicio, dentro de un crecimiento personal centrado en el ser humano y sus necesidades integrales.

Í N D I C E

Si el equipo de salud no considera los aspectos de humanismo mencionados, tiene indudablemente una posibilidad mayor de que su sistema se colapse, ya que en vez de contar con trabajadores con salud integral, serán más bien trabajadores desintegrados con mucho deterioro laboral, personal y social.


19 |  Tanatología.

Módulo VII

MÉTODO BALINT PARA EL EQUIPO DE SALUD Actualmente han surgido agrupaciones en México preocupadas por el bienestar de los médicos y su labor de trabajo, especialmente en la especialidad de geriatría, dónde a través de las llamadas sesiones de los grupos Balint se realiza una labor de trabajo de equipo para establecer un equilibrio en las relaciones interpersonales y la correcta relación médico paciente. El psiquiatra Michael Balint (1955) identificó en Inglaterra las necesidades que tenían los médicos para reflexionar en grupo acerca de la relación médico paciente. Si el paciente era visto como un ser integrado con su familia y en su comunidad, por qué el médico no era capaz de percibirse a sí mismo de esa manera, por lo que llevó al equipo de salud a hacer un examen autocrítico de su situación como ser humano integral. Balint publicó un trabajo en donde señaló los ámbitos del manejo grupal de las necesidades del médico que ha sido la base para el replanteamiento psicológico en el campo médico, después se ha extendido a otras profesiones. Médicos especialistas en entrenamiento de Geriatría y especialmente la doctora Rodríguez comenta: Hay profesiones y oficios en los que se trata con personas que sufren desdichas humanas, por lo que es inevitable para cualquier persona dedicada a tratar seres humanos, como lo es el médico y el equipo de salud, no sufrir uno mismo esa desdicha y cita lo siguiente: Ortiz Quesada menciona: el médico está tan sumido en dolor que a veces ya no lo advierte, aunque le duela profundamente”, “la enfermedad, enferma”. No es raro escuchar: ya debes estar acostumbrado a la muerte y al sufrimiento, lo ves a diario; no obstante, es digno de alabanza loable el médico que nunca se acostumbra. La autora no sólo no se acostumbra, sino que cada día se sensibiliza más, cada vez se siente más cerca, con más intensidad y con el dolor de saber que la ayuda que se puede dar es limitada.

Í N D I C E

Es interesante hacer un autorreconocimiento de los propios límites de actuación y observar el fenómeno y el problema que, generalmente, contienen una carga de sentimientos fuertes que desencadenan sentimientos negativos, por lo que el médico presenta mecanismos de defensa psicológicos que impiden visualizar ese sufrimiento o dolor en él mismo y a veces en el otro, los otros. También la doctora Rodríguez señala la finalidad de la aplicación donde se ofrecen sesiones del Grupo Balint: El objetivo de la reunión es que el médico entienda los sentimientos que genera su trabajo con el paciente y pueda disminuirlos, mejorando su desempeño y área personal. Además de nunca juzgar, no interpretar, no criticar, requiere una alta dosis de respeto y prudencia, recordar que la otra persona sufre igualmente. Debe ser gentil debido a que los sentimientos se encuentran en todas partes.


20 |  Tanatología.

Módulo VII

La metodología que se aplica en las reuniones es convocar al grupo de profesionales que trabajan en equipo o en un mismo lugar (sin distinción de sexo, jerarquías laborales, etc.), se presenta y plantea el caso que preocupa sin mostrar el expediente del paciente; se sigue el método de la libre asociación de ideas y se expone una razón para presentar el caso (ya no sé qué hacer, ya no aguanto más, o cualquier situación). En esta sesión se exponen conflictos interpersonales, crisis, que permitan “limpiar” y subsanar los problemas. No se pretende que sea una sesión psicoterapéutica ni formar psicólogos, pero se logra amortiguar el peso que conlleva el sufrimiento humano, estrés, fatiga y agotamiento o desgaste profesional. (Si se detecta que alguien del equipo de salud necesita apoyo psicológico adicional, con mucha prudencia se le ofrece esa ayuda externa, ya que dicho apoyo queda fuera de la competencia del grupo Balint, aunque el coordinador del grupo tenga sólidos conocimientos de psicología, psiquiatría y tanatología). El grupo atiende y escucha la exposición en un intento de descubrir el conflicto existente entre el profesional y el paciente con el cual se genera el problema. El cuestionamiento médico y decisión no se hará considerando la dimensión biológica o física del caso, sino debe enfocarse al sufrimiento humano centrado en la dignidad de la persona humana. Lo anterior permite que el médico profundice en el análisis de su trabajo, en la destreza para escuchar y no sólo oír, dice Balint, esto conlleva una adaptación al cambio en su personalidad para adoptar una nueva actitud psicológica que le permita desahogar la intensa carga afectiva, emocional y estrés que vive el equipo de salud, lo cual redunda en el alejamiento de la manifestación del síndrome de burnout. Mi recomendación como profesional de la salud y geriatría, es que el tanatólogo puede ser de valiosa ayuda al trabajo del grupo Balint con los elementos que utiliza en su trabajo: ¿Qué decir? ¿Cuándo decir? ¿Cómo decirlo? y ¿Qué es mejor callar? Si se logra dicha alianza podrá prevenirse y superarse el síndrome de burnout en el equipo de salud y la familia.

ESCALA DE VALORES PARA DIAGNOSTICAR EL SÍNDROME DE BURNOUT

Í N D I C E

El cuestionario: MBI (Maslach y Jackson, 1981, 1986), se puede aplicar de la siguiente manera: Las 22 frases que se incluyen a continuación se relacionan con los sentimientos que el cuidador presenta en su trabajo; la evaluación del síndrome se hace de acuerdo con la frecuencia con que se hayan tenido los sentimientos según la siguiente escala: 0: Nunca; 1: Pocas veces al año: 2: Una vez al mes: 3: Pocas veces al mes: 4: Una vez a la semana; 5: Pocas veces a la semana; 6: Todos los días.


21 |  Tanatología.

1.

Me siento emocionalmente agotado por mi trabajo.

2.

Me siento fastidiado al final de la jornada de trabajo.

3.

Me siento fatigado cuando me levanto por la mañana y tengo que enfrentarme a otro día de trabajo.

4.

Fácilmente comprendo cómo se sienten las personas.

5.

Creo que trato a algunas personas como si fueran objetos impersonales.

6.

Trabajar todo el día con personas es un esfuerzo.

7.

Trato muy eficazmente los problemas de las personas.

8.

Me siento “quemado” (agotado) por mi trabajo.

9.

Creo que estoy influyendo positivamente con mi trabajo en la vida de los demás.

10. Me he vuelto más insensible con la gente desde que ejerzo esta profesión. 11. Me preocupa que este trabajo me esté “endureciendo” profesionalmente. 12. Me siento muy activo. 13. Me siento frustrado en mi trabajo. 14. Creo que estoy trabajando demasiado. 15. No me preocupa realmente lo que les ocurre a algunas personas a las que doy servicio. 16. Trabajar directamente con personas me causa estrés. 17. Fácilmente puedo crear una atmósfera relajada con las personas a las que doy servicio. 18. Me siento estimulado después de trabajar en contacto con personas.

Í N D I C E

19. He alcanzado muchos logros en mi profesión. 20. Me siento acabado(a). 21. En mi trabajo, trato los problemas emocionales con mucha calma. 22. Creo que las personas que trato me culpan de algunos de sus problemas.

Módulo VII


22 |  Tanatología.

Módulo VII

A la evaluación del cuestionario deben sumarse las puntuaciones de las preguntas anteriores y encontrarse la puntuación total de cada escala por separado.

CE: Cansancio emocional mayor de 20.86 (hay cansancio emocional, si pasa de este rango). DP: Despersonalización mayor de 7.62 (existe este aspecto, si es mayor del puntaje). RP: Realización personal en el trabajo mayor de 35.71 (está en buenas condiciones si es mayor de este puntaje, o si el margen es muy pequeño para llegar al mismo).

Í N D I C E


23 |  Tanatología.

CONCLUSIONES

Í N D I C E

♦♦

El concepto de síndrome de burnout y se traduce como síndrome de “desgaste o agotamiento”; lo sufre el profesional dedicado a las ciencias de la salud, así como el cuidador principal del enfermo terminal o en fase terminal.

♦♦

Los factores predominantes que generan el proceso del síndrome de burnout son: estrés, falta de sueño y fatiga.

♦♦

La escuela anglosajona de medicina menciona a través de: “Organización de los roles en el cuidado de la salud”, que la salud de los médicos se ha deteriorado por el síndrome de burnout, por lo que sugiere se adopte una postura enfocada en el sentimiento del bienestar no sólo a nivel material, sino poniendo la atención en el sentido de vida y la trascendencia del ser humano.

♦♦

Tanto el equipo de salud como el cuidador principal, deben no sólo atender al enfermo terminal o en fase terminal, sino cuidarse ellos mismos de manera integral bio-psico-social-espiritual para no sufrir el síndrome de burnout o agotamiento.

♦♦

Uno de los objetivos de la Tanatología es ayudar al equipo de salud, en especial a los que trabajan en urgencias o terapia intensiva, a canalizar las diferentes emociones y presiones a que están sometidos (frustraciones, angustias, rabias, culpas y miedos).

Módulo VII


BIBLIOGRAFÍA Worden, W. (2009). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. España: Paidós. . Jülicher, J. (2004). Todo volverá a ir bien, pero nunca será como antes. España: Sal Terrae. Hamill, E. (2009). Tanatología y bioética: ante el sufrimiento humano. México: Corinter.

24 |  Tanatología.

Módulo VII

Tanatología Módulo VII  

Tanatología Módulo VII

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you