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Ética Profesional

Módulo IV. ÉTICA PROFESIONAL

4.1 Ética profesional ……………………………………………………2 Gutiérrez, R. (1988). Introducción a la ética. (20ª edición). México: Esfinge. (Páginas 238 a 241)

4.2 La felicidad como proyecto……………………………….………..6 Rojas, E. (1998). El hombre light. México: Booket. (Páginas 143 a 155)

4.3 Las profesiones en el marco de la ética…………….…………..19 Martínez, E. (2011). Ética profesional de los profesores. (2ª edición). España: Desclée De Brouwer. (Páginas 49 a 78)


Ética profesional

XLII

CAPiTULO Gutiérrez, R. (1988). Introducción a la ética. (20ª edición). México: Esfinge. (Páginas 238 a 241)

:STICA PROFESIONAL La profesi6n puede definirse como "la actividad personal, puesta de una manera estable y honrada al servicio de los demas y en beneficia propio, a impulsos de la propia vocaci6n y con la dignidad que corresponde a la persona humana" .1 En sentido estricto, esta palabra designa solamente las carreras universitarias. En sentido amplio, abarca tru.nbien los oficios y trabajos permanentes y remunerados, aunque no requieran un titulo universitario. En virtud de su profesi6n, el sujeto ocupa una situaci6n que le confiere deberes y derechos especiales, como se vera : 1. LA VOCACION. La elecci6n de la profesi6n debe ser

completamente libt"e. El sujeto debe guiarse por sus propias cualidades y circunstancias. El consejo puede servir para ampliar horizontes, no para determinar el camino a seguir. La vocaci6n debe entenderse aqui como la disposici6n que hace al sujeto especialmente apto para una determinada actividad profesional. Quien elige de acuerdo con su propia vocaci6n tiene garantizada ya la mitad de su exito en su trabajo. En cambio, la elecci6n de una carrera profesional sin tomar en cuenta las cualidades y preferencias~ sino, por ejemplo, exclusivamente los gustos de los padres, o los intereses de la familia, facilmente puede traducirse en un fracaso que, en el mejor de los casos, consistirfa en un cambio de carrera en el primero o segundo afio, con la consiguiente perdida de tiempo y esfuerzo. 1

Cfr. RoYo MARiN, Teo/ogla mot·al para seglares, tomo I, pig. 725. [238]


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A este respecto, es necesario insistir en la necesidad de la orientaci6n vocacional impartida tanto en los colegios como en el propio hogar. 2. FINALIDAD DE LA PROFESION. La finalidad del trabajo

profesional es el bien comun. La capacitaci6n que se requiere para ejercer este trabajo, esta siempre orientada a un mejor rendimiento dentro de las actividades especializadas para el beneficia de la sociedad. El ingeniero contribuye a la construecion de la ciudad. El medico contribuye a la salud publica. El abogado luchara por la justicia en las diversas relaciones de los ciudadanos. Sin este horizonte y finalidad, una profesi6n se convierte en un medio de lucro o de honor, o simplemente, en el instrumento de la degradaci6n moral del propio sujeto. Aqui es conveniente recordar todo lo dicho acerca del trabajo en el capitulo XL, pigs. 231 y 232. El trabajo dignifica al hombre, especialmente si es un trabajo creador. Es un bien para la sociedad entera. 3. EL PROPIO BENEFICIO. El pt'opio beneficio, agrado y utilidad de la profesi6n debe tomarse en cuenta, por supuesto; y si no se insiste tanto en este aspecto, es porque todo el mundo se inclina por naturaleza a la consideraci6n de su provecho personal, gracias a su profesi6n. Aqui es del caso recordar el sacrificio que entraiian casi todas las profesiones: el medico, levantandose a media noche para asistir a un paciente grave; el ingeniero, con fuertes responsabilidades ÂŁrente a la obra en construcci6n; el abogado, luchando en medio de conflictos y apasionamientos humanos, tratando de esclarecer la verdad y la justicia. La profesi6n, tambien gracias a esos mismos trabajos, deja, al final de cuentas, una de las satisfacciones mas hondas. 4. CAPACIDAD DEL PROFESIONAL. Un profesional debe ofrecer una preparaci6n especial en triple sentido: capacidad

intelectttal, moral y fisica. La capacidad intelectuat consiste en el bagaje de conocimientos que, dentro de su profesi6n, lo hacen apto para desarrollar trabajos especializados. Estos conocimientos se adquieren basicamente durante los estudios universitarios. De aqui se


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INTRODUCCION

A LA ETICA

deduce la responsabilidad que tiene un estudiante en este nivel academico. Pero, ademas, durante el ejercicio mismo de la profesion, jamas puede dejarse a un lado la ilustracion acerca de las novedades en el terreno de la propia especialidad. Las revistas, las conferencias, y las consultas a bibliotecas y a personas de mayor experiencia, no pueden ser extraiias a un profesional. Pero esto no basta. Tambien sera necesaria una disposicion practica que habilite al sujeto para la correcta aplicadon de sus conocimientos teoricos. Esto ultimo se consigue poco a poco gracias a la experiencia profesional, y que desde los primeros afios universitarios se procura adquirir. La capacidad moral es, nada menos, el valor del profesional como persona, lo cual da una dignidad, seriedad y nobleza a su trabajo, digna del aprecio de todo el que encuentra. Abarca no solo la honestidad en el trato y en los negocios, no s6lo el sentido de responsabilidad en el cumplimiento de lo pactado, sino algo mas todavia. La capacidad moral es la trascendentalidad del profesionista, es decir, su aptitud para abarcar y traspasar su propia esfera profesional en un horizonte mucho mas amplio. Su capacidad moral le da mayor relieve a su propio trabajo; pero ademas, lo hace valer no solo como profesional, sino como persona, fuera de su ambiente de trabajo. La capacidad jfsica se refiere principalmente a la salud y a las cualidades corporeas, que siempre es necesario cultivar, como buenos instrumentos de la actividad humana. 5. LOS DEBERES PROFESIONALES. Es bueno considerar ciertos deb.eres tipicos en todo profesional. Por ejemplo, el secreto profesional. Es claro que el medico y el abogado, principalmente, tienen ocasion, durante el ejercicio de su trabajo, de conocer circunstancias y datos de la vida intima de otras personas. El cliente confia su asunto solamente con el fin de arreglar su situacion. Y el profesional no tiene derecho, por tanto, para divulgar esos datos, como no sea para el mismo beneficia del diente o para evitar dafios graves a terceros. 2 z De cualquier manera, la casuistica en este aspecto es sumamente amplia, y conviene enterarse de los casos particulares, seg{ln la profesi6n ejercida. ar. PBINADOR, Moral profesional.


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El profesional .debe tambien propiciar la asociaci6n de los miembros de su especialidad. La solidaridad es uno de los medios mas eficaces para incrementar la calidad del nivel intelectual y moral de los asociados. En fin, al profesional se le exige espedalmente actuar de acuerdo con la moral establecida. Por tanto, debe evitar defender causas injustas, usar la ciencia como instrumento del crimen y del vicio, producir articulos de mala calidad, hacer presupuestos para su exclusivo beneficio, proporcionar falsos infor: mes, etc. Su conducta honesta, dentro y fuera del ejercicio de su profesi6n, le atraenl. confianza y prestigio, lo cual no deja de ser un estimulo que lo impulsara con mas presteza en el recto ejercicio de su carrera.


XV. LA FELICIDAD LA FELICIDAD PROYECTO COMOCOMO PROYECTO

Rojas, E. (1998). El hombre light. México: Booket. (Páginas 143 a 155)

LA FEUCIDAD: lA ASPIRAClON MAS COMPLETA DEL HOMBRE La felicidad es Ia vocaci6n fundamental del hombre, su primera inclinaci6n primaria y bacia la que apuntan todos sus esfuerzos, aun en las situaciones mas dificiles y complejas en que pueda verse el hombre. Unas veces se presenta de forma clara y concreta; on·as, lo hace de modo difuso y abstracto. Su objetivo es la realizaci6n personal plena, que se concreta en dos segmentos claves: 1. Haberse encontrado a si mismo, es decir, tener una personalidad s6lida con la que uno se encuentra a gusto. 2. Tener un proyecto de vida. Estas son las notas primordiales que hacen feliz, pero nos refetiremos especialmente a la segunda. ~Que significa tener un proyecto de vida? ~Que quiere decir esto? ~Como debe ser entendido? La felicidad consiste sobre todo en ilusi6n, que es la mejor forma de ser feliz, porque se vive la vida con 143


anticipaci6n, porque lo diseii.ado, cuando llega, lo saboreamos lentamente con todas sus ventajas. La felicidad supone encontrar un programa de vida atractivo, satisfactorio, capaz de llenar y que sea el elemento complementario de Ia existencia, el texto biografico. La vida es argumental y el proyecto es su contenido. A continuaci6n veremos cuales son sus pri nci pales cara cteristicas. El proyecto debe ser personal, y como protagonista del mismo, su arquitectura la elaboro yo seg{ln mis preferencias. No hay que perder de vista a la hora de practicarlo la vieja distinci6n del pensamiento medieval entre desear y querer. 1. Desear se mueve en el plano de lo sentimental, prospera en el terrene emocional. Uno puede desear esto 0 aquello, pero sin mas. 2. Querer es un acto de voluntad, traduce un empeiio, un tes6n, una lucha constante por el objetivo.

Esto responde a unas aspiraciones particulares que constituiran el texto de la vida propia, y que dan sentido a la trayectoria de cada uno. La idea de sentido aquf adquiere tres connotaciones:

1.

Contenido o tejido sustancial del programa. Direcci6n, que es el aspecto vectorial de la

2. travesia personal. 3. Unidad o estructura compacta donde quedaran integrados arm6nicamente una serie de elementos. 144


Es necesario conocer bien el contexte y las coordenadas de la realidad en que nos desenvolvemos para que nuestro proyecto personal se realice, 路 Io cual comporta dos condiciones: saber que aptitudes y limitaciones personales nos definen, para lo cual se requiere un serio esfuerzo si queremos realizamos personalmente. Asimismo, hay que combatir dos peligros: 1. La dispersion, es decir, la falta de profundidad en los asuntos debidos a los deseos excesivos en querer llevar todo a cabo y sentirnos, en consecuencia, desbordados. 2. El compromiso constante por las cosas que nos rodean o las personas, para ello deberemos aprender a hacer uso de la negativa y comprometernos con aquello de lo que estamos seguros poder llevar adelante.

Para la ejecuci6n de dicho proyecto son necesarias las siguientes condiciones: a) el orden; b) la constancia; c) la voluntad. El orden es jerarquia, disciplina, saber que unas cosas son prioritarias a ott路as y que es necesaria una cierta programaci6n, y produce paz y serenidad. La constancia es empeiio, incidencia, no ceder terrene, no darse por vencido, perseverar... Asi, los prop6sitos se van haciendo ferreos, fumes, s6lidos, petreos. Hay que ser obstinados con nuestro proyecto personal, es la unica manera de que salga adelante. La voluntad es la capacidad psicol6gica que llega a ser algo anticipando consecuencias. Es decir, 145


que la voluntad se educa a base de ejercicios repetidos de entrenamiento, a traves de los cuales uno busca lo mejor, aunque le cueste; siempre existen en este trasfondo unas notas marcadamente asceticas. El hombre con voluntad suele llegar mas lejos que el inteligente porque es dueiio de si mismo, pero no hay que olvidar que tener una voluntad constante no es facil, requiere aprender a nega1-se ante lo inmediate, buscando lo que esta por llegar. El que tiene voluntad es verdaderamente libre, consigue lo que se propene. Por consiguiente, debo estar preparado para cualquier tipo de eventualidades que puedan sobrevenirle a mi proyecto, debido a que la vida tiene siempre recodos imprevisibles y azarosos; esta tejida de hilos que se enlazan y se entrelazan, por lo que la necesidad~ antes o despues, de restaurar el proyecto es inminente: cambiando, puliendo y perfi路 lando sus aristas.

TETRALOGtA DE LA FELICIDAD

En alguna ocasi6n he comentado Ia tetralogia de la felicidad que yo propongo: encontrarse a si rnismo, vivit de amor, trabajar con sentido y poseer cultura como apoyo. Si ademas de tener un proyecto por el que luchar tenemos estas tres caracterfsticas, seremos felices. Por eso, a medida que pasan los aiios tengo mas elementos de juicio para analizar c6mo va mi vida y al hacerlo extraigo de el haber y debe. Me examine, y cada etapa del viaje me ofrece una totalidad in146


terna: alegria, tristeza, decepci6n, abandono de las metas propuestas, etc., sin olvidar que todo analisis de la vida personal es siempre doloroso porque, a traves de el, cada segmento del trayecto recorrido rinde cuentas de su viaje. Por el amor tiene sentido la vida. El ser humano no pued-e vivir sin un amor en el coraz6n: es animal amororum, y ahi reside lomas genuino de su condi-

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" ClOD.

El amor es tendencia, inclinaci6n hacia la persona amada, impulso que lo arrastra hacia ella buscandola. Dice el conde Danilo a la viuda alegre cuando acepta su amor: ÂŤToco el cielo cuando estas junto a mi.Âť En una palabra, amor es sentirse arrebatado y percibir un incendio que ayuda a mover los proyectos personales, y tambien esto es valido para lo divino, puesto que Dios debe ser alguien personal. Ya que nos pasamos la vida trabajando, concluimos que el amor por el trabajo bien hecho nos hace saborear la felicidad; amor y trabajo conjugan el verbo ser feliz. Con respecto a la cultura, su aspiraci6n fundamental es Ia libertad; sirve para aprender la realidad, vivir en ella y saber a que atenerse. Por otro lado, ayuda al hombre a que su vida sea mas humana y le revele sus posibilidades. Es un factor que bien entendido hace reconciliables progreso tecnico y progreso humano. Por Ultimo, la felicidad es comparable a un rompecabezas o un puzzle, en el que siempre falta alguna ficha, o tambien a una manta pequeiia, que siempre deja al descubietio alguna parte del cuerpo. 147


Por eso, antes que nada consiste en ilusi6n, esa es su nota prospectiva; vivir hacia adelante, pensando en el manana, con objetivos claros y concretes. La vida es como un libro en blanco en el que vamos escribiendo nuestra conducta, y en el se registran alegrias y tristezas, aciertos y errores; pero la ruta de la felicidad pasa por el esfuerzo y la renuncia, porque todo lo grande del hombre es fruto de la renuncia.

La felicidad no se da en el superhombre, sino en el hombre verdadero. EL HOMBRE FELIZ TIENE PAZ CONSIGO MlSMO Decfa el Derecho Romano que eran tres las claves para llevar una existencia positiva: ÂŤ honesta vivere, alterum non ladere et suum quique tribuere>>, es decir: vivir honestamente, no daiiar a nadie y dar a cada uno lo suyo. Seglin lo cual quedatian definidos los tipos de felicidad.

1. Felicidad del hombre apolÂŁneo, fundamentada en el orden y el equilibria. 2. Felicidad dionisiaca, la del que busca sensaciones nuevas, movimiento, actividad, y la del que otea por el entomo para ver que halla y al mismo tiempo explorarse a si mismo. Entre estos dos tipos de hombres y felicidad hay muchas concepciones y formas de entender este tema, porque el cauce de nuestra vida se abre paso con nuestra conducta y se cierra con las distintas 148


etapas de su trayectoria. Necesita a la vez forma y contenido, y de esa simbiosis emerge cada manera de ser feliz, para lo que es preciso unidad; homogeneidad entre lo que el hombre desea ser y lo que quiere hacer con su vida de acuerdo con un pro. grama prev10. Por otra parte, si no hay libertad con minuscula en nuestro media o contexto social, cualquier diseiio que se haga puede venirse abajo por la imposicion autoritaria del media, por ejemplo, Ia Union Sovietica, donde actualmente se abren tantas posibilidades nuevas despues de setenta aiios de totalitarismo, que pensar en la felicidad es mas facil. Es facil deducir de todo lo que hemos dicho que el hombre actual busca tanto la libertad como la felicidad, pero hay diferencias y rasgos entre ambas que cada uno debe descubrir. Para eso es necesario que no decaiga el esfuerzo por alcanzar la meta propuesta, y que en el camino aspiremos a los valores etemos, aquellos que no pasan con los siglos: la paz; la armonfa con los demas; el encuentro profunda con el otro; la educaci6n para la libertad y la convivencia; la busqueda de la trascendencia; y promover el amor autentico. Si la felicidad es un resultado, la vida es un media para conseguir exteriorizar lo mejor, lo mas humane que llevamos dentro, sin olvidar que para alcanzar esa paz interior 路 son inevitables las contradicciones, los reveses y los sufrimientos en sus formas mas diversas. Asf, poco a poco, nuestra personalidad se va definiendo hasta llegar a su homogenea fisonomfa. La felicidad es la experiencia subjetiva de encontrarse bien consigo mismo, contento 149


de su vida hasta ese momento. Su nota esencial es de alegria, de jubilo, de satisfacci6n.

EL CAMINO DE 1.A FEUCIDAD: CONJUNTO DE PEQUEJ'IAS ll.USIONES

La felicidad es la maxima aspiraci6n del hombre, hacia la que apu ntan todos los vectores de su conducta, pero si queremos conseguirla, debemos buscarla. Ademas, Ia felicidad no supone un hallazgo al final de la existencia, sino a traves de su recorrido; es mas una forma de viajar que un estado defmitivo. Por supuesto, debemos conocer bien sus limites, ya que la felicidad absoluta no existe, es una utopia inalcanzable, ante Ia que queda saborear y disfrutar de los buenos mementos y tener proyecci6n de futuro. Es algo esporadico, que a veces se nos presenta inexplicablemente y perece demasiado rapido en nuestra caleidosc6pica vida. Aunque todo esto parezca una sucesi6n de contraposiciones, tambien sucede con otros aspectos vitales que no son Ia felicidad. Por eso, debemos saber cuales son nuestros objetivos y hacia d6nde queremos dirigirlos, si queremos ser mas felices. Asimismo, debemos saber combatir dos peligros: 1. El intemo, para el que es clave no darse por vencido en esa lucha personal y a la vez mantener un esfuerzo por ser coherentes. 2. Pero tambien el enemigo esta fuera: los avatares de la vida, las mil formas que la desordenan y convierten su rumbo en zigzagueante. 150


El camino de la felicidad debe construirse y hacerse de pequeiias ilusiones, hilvanadas por un argumento que le da solidez. De elias, unas habran salida y otras, no. El hombre feliz sabe ver en ese resultado lo positivo de su experiencia existencial. Porque la felicidad consiste en una mezcla de alegrias y tristezas, de luces y sombras, pero dotadas de

amor 1• Para que la felicidad este bien ajustada y no sea un espejismo de ratos mas o menos grati:ficantes, es menester ordenar los latidos de la vida afectiva} para que esta no termine reveh1ndose, al comprobar el fraude en el que se ha vivido, cambiando las palabras y J.ugando con ellas. Es necesario una educaci6n sentimental segt!n proclamaba Gu~tave Flaubert. El hombre light, debido a su hedonismo y permisividad, no se preocupa por su estado afectivo y se deja elevar por la inercia, no tiene principios, va a la deriva. Se convierte en espectador de sus propios rios emocionales interiores, pilotados por dos motores: el placer sin restricciones y la no presencia de prohibicionismo. Por otra parte, la palabra amor fabrica muchas t Se habla mucho de amores y de uniones sentimentales, pero poco de amor. Entte unos y otros las diferencias son abismales. El amor autentico

tiene poco que ver con una especie de gelatina emocional o de mermelada afectiva, cuyo contenido es un romanticismo sensitive. Un buen exponente de eUo son las Llamadas telenovelas, cuya pobreza argumentaJ se equipara con un elemental tratlwiento del amo.r y del enamoramiento. 'fodo ello desernboca en una cultura rosa repleta de conflictos, cada vez mas inesperados, que aportan muy pocc a la madurez de una persona. Esta bien daro que los objetivos son bien distintos: ganar audiencia bajando el listen cultural hasta tocar casi el suelo. Si no se ordena el cmor, si el coraz6n no esta bien custodiado, ninguna liberaci6n sera autentica.

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monedas falsas y la autentica invitaci6n a la felicidad debe apoyarse en la vuelta a unos c6digos morales claros, cuya objetividad haga al hombre mas digno, mas humano y mas abierto a los demas. El peligro del subjetivismo y el individualismo echan por tiena las mejores pretensiones y amenazan con nuevas formas de angustia, con nuevas prisiones, que en vez de liberar al hombre lo encarcelan en un callej6n sin salida.

SIN UN NORTE MORAL LA LUCHA POR LA UBERTAD CAE EN EL VAC10

Ahara podemos afrrmar que sin unos criterios morales objetivos, la lucha por la libertad no tiene sentido. Los grandes logros democraticos en muchos pafses no servirian de nada, y Ia moral, individual y subjetiva, se reduciria a un tratado de urbanidad ligh~ inspirada de algiln modo en el pensamiento debil preconizado por Gianni V atimo. Por tanto, pasamos del humanisn1o espeso del existencialismo (Jaspers, J.P. Sartre, A. Camus, Heidegger, Gabriel Marcel, Edith Stein, Unamuno) al conformismo de la apariencia en la educaci6n, correcci6n y respeto, lo que denominamos

etica. El progreso material por si mismo nunca puede colmar las aspiraciones del hombre~ ni dar la felicidad cuando constituye el eje vertebral de una vida. En consecuencia, en el hombre occidental de la sociedad del bienestar, la tentacion de la opulencia conduce gradualmente al individualismo y, por 152


ende, a la difusi6n de falsos esquemas, que llamamas valores: exito, dinero, poder, avidez de sensaciones, curiosidad por todo sin pretensiones de mejora... En fin, una nueva decadencia, una fabulosa mentira que descubrimos demasiado tarde o en los mementos estelares, cuando una desgracia nos llega de improvise. Esas suspensiones de Ia cotidianidad, cuando la prisa se detiene y uno encuentra realmente lo que debe ser la vida, esa espontaneidad, efimera, pero decisiva, puede ser uno de los puntos de arranque del hombre light para rectificar, para dejar esa existencia pobre y ridfcula, conformista y banal, y una vida sin felicidad autentica. l Que es lo que desea el hombre light? Y a me he referido a ello en capftulos anteriores: es necesario que el mismo disefi.e su religion, una moral a la carla, en la que escoja unas cosas, es decir, las que le convengan en ese memento, y rechace otras. Por supuesto, lo anterior le ayudara a llegar al agnosticismo por un lado, y a la indiferencia por otro. El objetivo de su conducta empieza y termina en el, en sus planes, sus metas y sus proyectos, alejado de los demas y de los intereses comunes, pero nunca lo confiesa. Porque, eso sf, a la hora de delimitar su conducta, la persona light cuida mucho la apariencia humanfstica, pero como decfa don Don Quijote: ÂŤCada uno es hijo de sus obras.Âť La liberaci6n no genera por sf misma libertad, sino que dependera de su contenido y su programa: pero ahi radica la linea hacia donde apunta. Por ejemplo, en la historia han existido hombres que han sufrido terribles coacciones y que, ante esas circunstancias insoslayables, han manifestado su ansia 153


de libertad y de alguna manera la han conseguido 2 • El hombre esta llamado ala libertad, cuyos fines son La verdad y el amor. Muchas idolatrias actuales ele-

van formas de liberaci6n que no son mas que estilos de vida que arruinan al individuo y a la sociedad; para ello no hay mas que pensar en los nacionalismos radicales 3 , la violencia, el terrorismo en aras de la libertad y de la justicia, la pomografia, la comercializaci6n y la manipulaci6n de la vida humana, etc. El hombre se convierte en esclavo al idolatrar personajes e ideas insustanciales que la masa mitifica. Por tanto, su aspiraci6n a lo infinito se derrumba, al apostar por cosas que no merecen la pena. Le decia Socrates a su amigo Hip6crates: ÂŤ Un sabio es un comerciante que vende generos eternos de los que se nutre el alma.Âť Cuando el coraz6n corre vertiginoso hacia esos idolos de barro que pronto se resquebrajan, su finallo hace insatisfecho, pretendiendo la busqueda de una felicidad que cada vez es mas inalcanzable; porque no se puede encontrar la paz y la verdadera alegria en la propia inmanencia. La salida para dejar de ser persona light esta en el paso de la inmanencia a la trascendencia, dejar el individualismo y el materialismo. El hombre light no es ni religioso ni ateo, sino 2

Pensemos tan solo en los regimenes comunistas vigentes hasta hace un par de aiios. Los ejemplos de Soljenitsin, Sajarov, Armando Valladares, Mindzensky y tantos otros nos ponen de manifiesto esta idea. Ahora empiezan a conocerse vidas trazadas sobre la lucba contra Ia opresi6n. Por tanto,

deducimos que una liberaci6n que no tiene en cuenta Ia libertad personal de quiettes co mbaten por ella, esta abocada al fracaso. 3

El nacionalismo es una enfermedad colectiva, contagiosa, infantil, que se manifiesta como fanatismo y que parte de su curaci6n consiste en leer Ia historia de las naciones y mirar por sobreelevaci6n.

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que el se ha construido una forma particular de espiritualidad segun su perspectiva. El es quien decide lo que esta bien y lo que esta mal y su anhelo de infinito empieza por una satisfacci6n materialista (dinero, poder, placeres, distinciones y sitios en los que figurar) y termina por fabricarse una etica a su medida. Mientras tanto, trata a los demas como objetos, e instrumentaliza la relaci6n con ellos. En el mensaje cristiano, la perfecci6n esta en la misericordia. El amor es sie1npre un acto de entrega que busca el bien del pr6jimo) su mejor desarrollo. Asi, el sentido de la misericordia se completa con el de la justicia, que en los sistemas politicos comunistas, por ejemplo, se ha sacrificado en aras de la libertad. Existe justicia impuesta, muy cercana a la intolerancia y al dogmatismo.

La idolatria material se mueve en la busqueda desenfrenada de bienes y placeres, unas veces como nivel de vida y otras, de espaldas a la solidaridad con los demas. Muchas de estas doctrinas se oponen al hombre mismo, yendo contra su dignidad. Esta antropologia materialista resulta contraria a la edificaci6n de un orden social mas amable y justo. Hoy parece que al entronizar el concepto de democracia, todo lo demas es secundario.

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Principios y valores institucionales

Capitulo 2 La ensenanza en el contexto de las profesiones y de Ia sociedad pluralista

Zamorano, E. (2012). Ética en las universidades. México: Instituto Mexicano de Contadores Públicos. (Páginas 21 a 29)

En este capitulo comenzaremos expon iendo en que consisten las profesiones en general para observar como encaja Ia profesion docente en el contexte de lo que se ha entendido historicamente por " profesion" propiamente dicha. A continuacion comentaremos que significa ejercer Ia profesion docente en una sociedad pluralista y abierta, para lo cual sera necesario aclarar Ia concepcion de pluralismo y de sociedad abierta que aquf mantenemos, yen que sentido Ia profesion docente hade colaborar leal mente en Ia construccion y mantenimiento de tal modele de sociedad. Ello imp lica que tenemos que dar razon de por que Ia sociedad pluralista y abierta es eticamente deseable y realizable. Por tanto, habremos de exponer nuestra vision de lo que significa construi r una sociedad j usta y mostrar que nuestra concepcion de Ia sociedad pluralista y abierta encaja en esa vision de Ia justicia social.

I. Tensiones en el seno de las profesiones La etica del ejercicio profesional tiene una larga historia, puesto que las profesiones mismas Ia tienen, yen esa historia ha habido grandes cambios en cuanto al modo de entender lo que es una profesion y lo que hade ser el correcto ejercicio profesional desde el punto de vista etico. Esos cambios han cul minado en nuestros dfas en cierto descredito y desconcierto en torno a Ia nocion misma de profesion y de etica profesional. De ahf que a menudo se afi rme publicamente que hoy las profesiones estan en cri sis. Es

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muy discutible si real mente hay actual mente una crisis de las profesiones o no Ia hay, pero no cabe duda de que existen diversas tensiones en torno a elias. Por una parte, continua Ia tension que provoca Ia tendencia corporativista, el itista y monopol ista que late en casi todas las profesiones, y que no casa bien con Ia idea de igualdad de derechos y deberes que constituye el nucleo de las sociedades modernas. Algunos privilegios de que gozan algunas profesiones pueden contemplarse como trasnochados y carentes de fundamento, y por lo tanto, como injustos. En el caso de Ia ensenanza, un asunto que es obj eto de polemica recurrente es Ia duraci6n de las vacaciones de los profesores: zrealmente deben ser tan prolongadas como las de los alumnos o mas bien deberfan acudir a sus centros de trabajo a real izar ciertas tareas aunque el alumnado este ausente? (FERNANDEZ ENGUITA, 2009). Por otra parte, hay tensiones en las profesiones en general por el hecho de que casi cualquier dedicaci6n o empleo aspira a convertirse en una honorable profesi6n, con el fin de disfrutar de los correspondientes beneficios de estatus social e ingresos, y ello provoca reacciones adversas en colectivos profesionales que se consideran perjudicados por Ia aparici6n de nuevas competidores; pensemos, por ejemplo, en c iertos colectivos relacionados con Ia informatica, o en los que se dedican a los servicios sociales. Tambien hay tensiones por el hecho de que actualmente Ia mayor parte de las profesiones no se ejerce por cuenta propia y con el amplfsimo margen de autonomfa que solfan tener los profesionales de epocas anteriores, sino que ahara Ia mayorfa de los profesionales desempena su labor en el seno de alguna instituci6n que administra los recursos y asigna las funciones que desempenar en cada puesto de trabajo, de modo que ahara se recorta fuertemente aquella amplfsima autonomfa de Ia que gozaban los profesionales en otros tiempos. La docencia ha sido generalmente una profesi6n por cuenta ajena, ligada a alguna instituci6n que contrata al profesional y le asigna determinadas tareas. Esta condici6n de asalariado que casi siempre ha tenido el profesor era en otros tiempos una diferencia significativa frente a Ia mayor parte de las profesiones reconocidas como tales, pero en Ia actua-

ETICA DE LAS PROFESIONES


LA ENSENANZA EN EL CONTEXTO DE LAS PROFESJONES Y DE LA SOCIEDAD PLURALISTA

lidad esa diferencia tiende a desaparecer porque hoy Ia mayorfa de los profesionales tambien trabaja par cuenta ajena. Para enfrentar las tensiones que afectan a las profesiones actualmente, recordemos en primer Iugar que Ia etica de las profesiones en general y Ia etica profesional de los profesores en particular, pueden ser contempladas como "eticas aplicadas" en el sentido que hemos comentado anteriormente. En este tipo de eticas se orienta Ia accion elaborando un saber al que hacen su aportacion distintas fuentes: 1) los profesionales actuales mismos, 2) las tradiciones heredadas en el seno de Ia profesion, 3) las demandas legftimas de los usuarios y de Ia sociedad en general, y 4) el aporte de Ia reflex ion filosofica. En cada profesion se elabora una etica especffica que es revisada y puesta al dfa periodicamente. Ahara bien, en nuestro momenta historico, las distintas eticas profesionales han de respetar y apoyar el marco de valores de Ia etica cfvica, verdadero soporte moral de Ia convivencia en sociedades pluralistas y abiertas, y desde ahf han de aportar sus propios valores correspondientes a Ia profesion de que se trate. La nocion de etica cfvica sera objeto de aclaracion en un proximo apartado de este capitu lo, pero por ahara retengamos Ia idea de que las profesiones pueden superar su crisis de legitimidad revisando internamente sus comportamientos a Ia luz de los valo res compartidos de Ia etica cfvica y de su propia etica profesional como etica api icada. Mi propuesta en esta obra es que las profesiones que aspiren a estar a Ia altura de Ia conciencia moral de nuestro tiempo deberan buscar Ia excelencia en un doble sentido: par un lado, superando el burocratismo y las malas practicas a traves de un nuevo con-

cepto de vocaci6n profesional como proyecto personal de vida plena, y como consecuencia de tal desempeiio vocacional, ofreciendo un servicio de calidad a Ia sociedad y a Ia humanidad,

teniendo en cuenta tambien a las generaciones venideras, lo cual conecta con Ia nocion de ciudadanfa entendida en su dimension etica de compromiso cfvico de los profesionales con Ia sociedad local y global a Ia que pertenecen. Si esta formula se va poniendo en practica, las tensiones de las que hemos hablado tenderfan a desaparecer. En los parrafos siguientes vamos a desarrollar esta idea con cierto detal le.

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ETICA PROFESIONAL DE LOS PROFESORES

11. Profesiones y oficios: instituciones sociales con una larga historia Las profesiones son instituciones sociales. Esto significa que se trata de cierto tipo de ocupaciones especializadas que han sido establecidas porIa sociedad, reconocidas por ella como valiosas y sometidas a ciertas normas jurfdicas que regulan el acceso y el ejercicio de las mismas (MARTfNEZ NAVARRO, 2006). Durante siglos, el concepto de "profesi6n" estaba reservado a solo tres actividades humanas: las que hoy podemos !lamar "profesiones clasicas", que inclufan a los sacerdotes, a los medicos y a los juristas (particularmente a los jueces y a los gobernantes como administradores de justicia). Lo demas eran "oficios", pero no profesiones propiamente dichas. Las "profesiones" en el sentido tradicional gozaban de ciertos privilegios de los que carecfan los "ofidos": •

El acceso al ejercicio de las profesiones estaba restringido a un pequeno numero de personas. En el caso de algunas profesiones el acceso estaba ligado a Ia pertenencia por nacimiento a algun estamento social privilegiado.

Se exigfa un largo proceso de aprendizaje que estaba regulado por normas muy estrictas, mientras que en el caso de los oficios eran menos estrictas.

Se requerfa del aspirante una especial "vocaci6n" entendida como llamada de Dios a realizar cierta misi6n en el mundo (curar el cuerpo, curar el alma, administrar justicia).

Finalizado el proceso de aprendizaje, se exigfa algun tipo de juramenta solemne: un compromise publico explfcito, por parte del nuevo profesional, de estar dispuesto a conducir su vida con-forme a los valores y virtudes propios de Ia profesi6n.

El ejercicio profesional no era considerado propiamente como "un trabajo" que se intercambia comercialmente por el pago de un salario, sino mas bien como una noble y elevada dedicaci6n merecedora de honorarios, esto es, de unas retribuciones que se supone que no pagan en realidad el alto servicio prestado -se suponfa que el servicio era algo " impagable"-, sino que trataban de compensar y honrar de algun modo al profesional que lo prestaba. El termino "honorarios" sugiere que el que paga

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LA ENSENANZA EN EL CONTEXTO DE LAS PROFESIONES Y DE LA SOCIEDAD PLURALISTA

" hace los honores" al que cobra, y que no le esta comprando sus servicios, puesto que se supone que tales servicios no son ni pueden ser nunca mercancfas, y por tanto no pueden ser objeto de compra-venta. •

Los profesionales gozaban de cierta inmunidad jurfdica, que se suponfa compensada por una exigencia de mayor responsabilidad ante Ia sociedad; los comportamientos de los profesionales no estaban sometidos a las mismas leyes que las que regfan para los oficios, sino que ten fan un estatuto legal particular y diferenciado. En virtud de tal estatuto, los profesionales solo podrfan ser juzgados, en cuanto al ejercicio de Ia profesi6n, par los colegas de Ia misma y conforme a sus propias reglas. Ser colegas significaba que se compartfa Ia pertenencia a un collegium, esto es, a una corporaci6n a Ia que unicamente podfan ser admitidos quienes hubieran ingresado oficialmente en Ia profesi6n; de ese modo, los profesionales eran j uez y parte a Ia vez en las causas

•

en las que se juzgaba el .comportamiento de alguno de ellos. Las profesiones eran actividades liberates en un sentido de Ia palabra " liberal" que hoy se nos ha hecho extrano: dedicaciones que ante todo requieren el ejercicio del entendimiento. Mientras que el ejercicio de los llamados "oficios" obligaba a "mancharse las manos" y a realizar esfuerzos ffsicos, el ejercicio de las profesiones estaba por lo general "liberado" de semejantes contingencias. De ahf que se considerase que las profesiones eran dedicaciones "nobles", reservadas a " los mejores", mientras que los oficios eran considerados como actividades " plebeyas", destinadas a Ia gente corriente. Actualmente muchas personas hablan de "profesiones I iberales" para referirse a las que se pueden ejercer "par libre", esto es, abriendo su propio consultorio, pero observemos que este noes el sentido original que tuvo esa expresi6n. A lo largo de los siglos, otras muchas actividades humanas tra-

taron de asimi larse al alto estatus de las tres profesiones clasicas: militares, oficiales de marina, arquitectos, profesores de Universidad y otros muchos colectivos especializados, luchan por ser reconocidos como profesionales y distinguirse al maximo de los oficios. Para ella se esforzaron en imitar, en Ia medida de lo posible,

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las caracterfsticas que hemos mencionado en los parrafos anteriores. De este modo, subsiste hasta nuestros dfas Ia tendencia a reclamar Ia profesionalizaci6n por parte de cada nuevo grupo de expertos que surge en Ia vida social, puesto que alcanzar el estatus de profesi6n, en el sentido estricto de Ia palabra, ha llevado consigo hist6ricamente importantes consecuencias de estatus social, con su correspondiente cuota de poder, prestigio e ingresos. Simultaneamente, a medida que una multitud de actividades sociales ha adquirido caracterfsticas tfpicas de una profesi6n, Ia antigua distinci6n entre profesiones y oficios ha ido perdiendo sentido. Porque el termino "profesi6n" ha extendido su uso para designar ahara practicamente cualquier dedicaci6n o tarea. Se ha producido un proceso de perdida progresiva de los privilegios tradicionales de las profesiones, mientras que, al mismo tiempo, los antiguos y nuevas oficios reclaman ser considerados como profesiones en el plena sentido de Ia palabra. Este proceso de progresiva igualaci6n en Ia consideraci6n social de las actividades productivas es plenamente coherente con los principios eticos y politicos de las revoluciones liberales, que desde el siglo XVII en adelante se han ido convirtiendo en Ia base de Ia cultura occidental. En las sociedades modernas todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y deberes fundamentales, y por ello noes aceptable que determinados colectivos gocen de privilegios injustificados. Pero las profesiones, organizadas en colegios y asociaciones profesionales, se resisten cuanto pueden a tal proceso de igualaci6n. Este cambia en el modo de concebir las dedicaciones humanas esta relacionado tambien con Ia irrupci6n en Europa de Ia Reforma protestante. Frente a Ia mentalidad medieval, Ia modernidad que trajo consigo Ia Reforma suponfa una "afirmaci6n de Ia vida corriente" . Ya nose valora tanto Ia gesta heroica del caba lleroguerrero, ni Ia del religioso que abandona el mundo secular para consagrarse a Ia vida monastica o a Ia vida misionera, sino que se comienza a otorgar un alto valor a cualquier actividad lfcita que una persona realice como aportaci6n al bien comun. En particular, las enseiianzas del calvinismo difundieron Ia idea de que, a traves del exito o del fracaso en Ia actividad profesional, se comprueba si uno esta salvado o condenado para Ia eternidad. De ahf

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LA ENSBNANZA EN EL CONTEXTO DE LAS PROFESIONES Y DE LA SOCIEDAD PLURALISTA

que cada creyente, en adelante, se esfuerce por alcanzar Ia excelencia y el exito en sus tareas laborales, sean cuales sean, pues ahora se entiende que todas las ocupaciones "decentes" son igualmente dignas, tanto si se dedican a proporcionar bienes " inmateriales" -servicios de salud, asesorfa legal, enseiianza, etc.-, como si proporcionan bienes materiales -producci6n de riqueza a traves de las nuevas instituciones modernas llamadas "empresas". Con el avance de Ia modernidad hasta nuestros dfas, las profesiones tambien han ido perdiendo Ia connotaci6n religiosa que las caracterizaba, y en consecuencia Ia vocaci6n y el compromise profesional perdieron el significado religiose originario para sustituirlo por un sentido de servicio competente a Ia sociedad: ahara se trata de responder a Ia propia vocaci6n, no como llamada divina a desempeiiar una misi6n religiosa en el mundo, sino como despliegue de las propias capacidades para prestar un servicio excelente a Ia comunidad a traves del esfuerzo en el ejercicio profesional. En el diccionario de Ia Real Academia encontramos dos acepciones principales de Ia palabra "vocaci6n" : 7) lnspiraci6n con que Dios llama a a/gun estado, especialmente a/ de religion. Y 2) Familiarmente, inclinaci6n a cualquier estado, profesi6n o carrera. La segunda acepci6n es Ia habitual en Ia actualidad, pero desde el punta de vista etico no se tratarfa de una mera "inclinaci6n personal", como veremos, sino de un compromise fuerte con los valores y metas de Ia profesi6n.

Ill. Rasgos de las profesiones en general y de Ia profesi6n docente en particular La historia de las profesiones nos ha llevado a considerarlas en Ia actualidad como aquellas actividades ocupacionales en las que encontramos los siguientes rasgos (CORTINA, 1997: 149-153): 1) Una profesi6n, en general, es una actividad humana social mediante Ia cual se presta un servicio especffico a Ia sociedad, y se presta de forma inslitucionalizada. Este rasgo lo tiene Ia profesi6n docente desde su aparici6n, como ya hemos comentado en el apartado anterior: Ia enseiianza es una actividad humana socialmente establecida que ofrece el servicio especffico de Ia docencia,

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a cargo de especialistas generalmente reconoc idos como tales, y tal servicio se presta de modo institucionalizado, o bien en el marco de una instituci6n escolar o academica, o bien en el marco de Ia instituci6n social tradicionalmente conocida como "preceptor", "profesor particular" o "institutriz" . 2) La profesi6n es contemplada por Ia sociedad, al menos en parte" como una vocaci6n, y por eso el publico espera del verdadero profesional que se entregue a su quehacer con cierta generosidad y desinteres, de modo que, por ejemplo, sea capaz de atender profesionalmente en casas de emergencia sin exigir un pago previa, que se esfuerce a lo largo de toda Ia vida !aboral para estar al dfa en los conocimientos de Ia profesi6n, etc. Por ejemplo, no se considerarfa moral mente aceptable que un profesor dejase desatendido a un alumna que esta siendo acosado por algun compaiiero, alegando que su contrato de trabajo le obliga unicamente a enseiiar una materia. La mentalidad moral mayoritaria en sociedades como Ia nuestra mantiene, como exigencia etica, que el autentico profesional es alguien que ofrece un plus de servicio que va mas alia de Ia relaci6n estrictamente mercantil, sin que ella signifique que deba sacrificarse por completo a las demandas sociales; por eso decimos que se presupone cierta vocaci6n, al menos Ia necesaria para hacer frente, con altura moral, a los retos y tareas de Ia vida cotidiana. En ocasiones especiales, esta vocaci6n puede llevar al profesional a comportarse como un heroe, aun sin pretenderlo. La enseiianza es una profesi6n que suele considerarse como altamente vocacional , a pesar de que tambien es obvio que muchas personas acaban trabajando como profesores porque no han encontrado un empleo en sectores que hubieran sido de mayor agrado para elias. Tambien existe cierta leyenda respecto a que Ia vocaci6n serfa mayor en el caso de los docentes que trabajan con niiios pequeiios, mientras que supuestamente serfa menor entre los profesores de secundaria y de universidad. Un conocido chiste remata esta leyenda afirmando que los profesores de primari a aman a sus alumnos, los profesores de secundaria aman su materia, y los profesores de universidad seaman a sf mismos. Bramas aparte, dado que este tipo de leyendas se basa en generalizaciones excesivas, lo cierto es que hay cierto numero de personas

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..


LA ENSENANZA EN EL CONTEXTO DE LAS PROFESIONES Y DE LA SOCI E DAD PLURALISTA

vocacionadas en todos los sectores y en todos los centros de trabajo, aunque tambien es obvio que hay otras much as que no estan comprometidas e il usionadas con su quehacer profesional. Ahora bien, lcual serfa Ia orientaci6n etica adecuada para esos casos en los que una persona esta ejerciendo Ia docencia porque no encontr6 un empleo mejor, pero nose siente vocacionada para ejercerla como serfa deseable? En principia hay dos opciones razonables en este tipo de casos: 1) Por un Iado, Ia opci6n deponer los medias para salir cuanto antes de Ia ensenanza accediendo a otro empleo q ue le resulte mas satisfactorio; entretanto, lo correcto serfa esforzarse para desempenar Ia labor docente del modo mas correcto y acertado posible. 2) Por otro lado, existe Ia posibil idad de "cu lt ivar Ia vocaci6n", es deci r, de esforzarse por conocer a fondo los entresijos de esa profesi6n que uno comenz6 ejerciendo sin experimentar una especial inclinaci6n, hasta llegar a senti rla como propia y disfrutarla. Porque Ia vocaci6n no siempre nace, sino que, sobre todo se hace. Lo que no resu lta eticamente aceptable es acomodarse a Ia rutina de ejercer una profesi6n sin apego personal por ella, puesto que antes o despues las consecuencias de ese acomodo rutinario seran daninas para todos, especial mente para los alumnos, pero tambien para el propio profesional. 3) En consecuencia con el rasgo anterior, de los profesio nales en general se espera que no ejerzan su profesi6n unicamente par afan de Iuera, ya que Ia profesi6n propiamente dicha es un tipo de actividad socialmente definida que esta encaminada a favorecer a Ia colectividad. En este sentido, conviene distinguir entree/ fin de una profesi6n, el bien objetivo que con ella se persigue y por el que cobra su sentido, y los intereses subjetivos que persiguen las personas que Ia ejercen. Evidentemente, el interes particular de una persona a Ia hora de elegir y de ejercer su profesi6n puede consistir exclusivamente en ganar dinero, o en adquirir poder, fama, etc. Pero Ia meta de Ia profesi6n noes nu nca Ia de proporcionar esas recompensas a quienes Ia ejercen, sino Ia de prestar un servicio de calidad a Ia comunidad; de ahf que el profesional, si desea permanecer d ignamente en Ia profesi6n, no tenga mas remedio que asumir los objetivos propios de Ia misma

y los habi-

tos que general mente se consideran correctos para ejercerla.

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En el caso de Ia ensenanza, Ia sociedad espera de los profesores que, tanto el que tiene mas vocaci6n como el que tiene menos, se entregue a Ia tarea docente con cierto entusiasmo y altura moral, sin estar mirando el reloj todo el tiempo y sin medir continuamente los servicios prestados; por el contrario, se espera del profesional que proporcione honestamente Ia mejor formaci6n posible a sus alumnos, porque ese es el objetivo que da sentido a Ia profesi6n, y que considere las recompensas materiales y morales como un anadido que, siendo necesario, nunca debe constituir el objetivo principal de Ia actividad docente. 4) Los profesionales ejercen Ia profesi6n de forma estable y

obtienen a traves de ella su media de vida . En este punta no cabe duda de que Ia mayorfa de los profesores posee este rasgo, porque suelen tener dedicaci6n exclusiva a esta profesi6n y consiguen salir adelante con el salario que ganan en ella, al menos en los pafses econ6micamente mas favorecidos. Es cierto que tambien hay una gran cantidad de profesores cuya actividad principal noes Ia enseiianza, sino que ejercen esta profesi6n como un modo de obtener ingresos extra ode ganar mayor estatus social. En este ultimo caso, lo eticamente adecuado es que se tomen muy en serio esta ocupaci6n, aunque no sea su media de vida principal, dado que esta en juego Ia calidad del servicio que se presta a los alumnos. 5) Los profesionales forman con sus colegas un colectivo, general mente un colegio profesional, que obtiene, o trata de obtener, el control monopolfstico sabre el servicio que presta Ia profesi6n a Ia sociedad. Las profesiones reclaman el derecho a prestar su servicio de una manera exclusiva, considerando como "intruso" a cualquiera que pretenda hacerlo sin haber accedido previamente a Ia profesi6n cumpliendo todos los requisites establecidos. En el caso de Ia docencia, se reclama Ia exclusividad del servicio de Ia enseiianza por parte de profesores titulados y Ia consecuente consideraci6n de intrusos a quienes carezcan de Ia correspondiente titulaci6n. Pero hay que reconocer que esta caracterfstica genera l de las profesiones no es, en el caso de Ia enseiianza, tan rfgida como en las profesiones san itarias y en otras muchas, puesto que cualquier titulado de casi de cualquier nivel se puede convertir en profesor, yes muy raro que se denuncie a una perso-

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LA ENSENANZA EN EL CONTEXTO DE LAS PROFESI ONES Y DE LA SOCIEDAD PLURALISTA

na por cometer el del ito de intrusismo ocupando un puesto en Ia enseiianza sin reunir todos los requisites legales. Tal vez Ia explicaci6n de este heche radique en que Ia enseiianza es una actividad difusa, transversal a todas las demas actividades sociales, de manera que en muchas ocasiones enseiia simplemente el que realmente sabe de alga, aunque esa persona que sabe no tenga el diploma que le acredita como experto en ese campo. Un agricultor, por ejemplo, podrfa convertirse per un tiempo en profesor de agricu ltura, y si lo hace medianamente bien es muy posible que nadie lo denuncie como intruso en Ia profesi6n de profesor, perque al fin y al cabo lo que buscaban los que le contrataron era un experto en esa materia y que fuera capaz de transmitir su saber, y en ese sentido un profesional de cualquier ambito se puede convertir en profesor con relativa facilidad. Esta caracterfstica parece exclusiva de Ia profesi6n docente, y tal vez sea Ia explicaci6n ultima de par que el intrusismo en Ia enseiianza apenas existe, puesto que en esta profesi6n es relativamente facil contratar a otros profesionales y transformarlos en docentes. En cuanto a Ia colegiaci6n, esta caracterfstica de las profesiones se cumple a medias en el case de los profesores, puesto que el "colegio profesional de profesores" no existe como tal en muchos pafses, aunque sf existen colegios profesionales de diversas titulaciones universitarias que asumen en sus estatutos Ia defensa de Ia profesi6n docente como una mas de las que ejercen sus colegiados. No existe Ia obligaci6n legal de colegia rse para ej ercer Ia enseiianza en los centres estatales (al menos en estos mementos en Espana), y tampoco es obligada Ia colegiaci6n para los maestros de primaria de Ia ensenanza privada. En este sentido, Ia lucha contra el intrusismo profesional en Ia ensenanza es limitada, aunque no del todo inexistente. En pafses como Espana, en los que Ia mayor parte de Ia ensenanza se imparte en centres de titularidad estatal yen centres privados concertados con las administraciones publicas, es Ia propia Administraci6n publica Ia que asume el control sabre Ia contrataci6n de Ia mayor parte de los profesionales de Ia ensenanza, y de ese modo se hace casi imposible el intrusismo en los niveles de ensenanza que tienen un reconocimiento oficial. En cambia, se constata cierto grade de intrusismo profesional en

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el caso de las clases particulares que ofrecen algunos estudiantes no titulados yen otros casas minoritarios de pequefios establecimientos docentes cuyas ensenanzas carecen de un reconocimiento oficial, como por ejemplo algunas academias de idiomas que contratan "profesores nativos" que carecen de titulaci6n que les habilite para ejercer Ia ensenanza . 6) Se accede a/ ejercicio de Ia profesi6n a traves de un largo

proceso de capacitaci6n te6rica y practica, es decir, a traves de unos estudios claramente reg/ados, de los que depende Ia acreditaci6n o licencia para ejercer Ia profesi6n. En el caso de Ia ense-

nanza, el permiso para ensenar va ligado a Ia obtenci6n de ciertos diplomas universitarios, salvo excepciones ligadas a Ia llamada ''formaci6n profesional", que en realidad corresponde a lo que tradicionalmente se han l lamado "oficios" : en estos casas, un buen albanil o un buen fontanero, por ejemplo, pueden obtener un permiso especial para ser profesores de su especialidad si Ia Administraci6n publica comprueba de algun modo que poseen las correspondientes competencias profesionales. Pero Ia regia general es que el profesor sea un titulado universitario, tanto si obtiene un diploma de una especialidad especfficamente docente (maestro de primaria, pedagogo, etc.), como si consigue un tftulo de diplomado, graduado o licenciado en cualquier especialidad no docente y obtiene ademas algun otro diploma de capacitaci6n para Ia docencia (anteriormente el Certificado de Aptitud Pedag6gica, ahora el Master de Formaci6n del Profesorado de Secundaria, etc.). En el memento de redactar estas lfneas no existe todavfa un requisito especffico para ejercer Ia docencia en Ia Universidad, sino que basta con tener un tftulo de doctor, o de l icenciado o master con venia docendi 2 para que se autorice a alguien a impartir clases en un centro universitario, sin que se compruebe que posee Ia necesaria capacitaci6n pedag6gica. Sin embargo, hay indicios de que esta situaci6n esta cambiando rapidamente, pues1. La venia docendi, como su nombre Iatino indica, es el permiso que conceden las autoridades universitarias para que un titulado no doctor, generalmente estudiante de posgrado, pueda impartir un numero limitado de creditos de docencia en alguna materia de Ia especialidad academica en Ia que se esta formando.

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LA ENSENANZA EN EL CONTEXTO DE LAS PROFESIONES Y DE LA SOCIEDAD PLURALISTA

to que ya son muchas las universidades que establecen cursos

especiales para Ia capacitaci6n docente de los profesores noveles (ESCARTfN SOLANELLES y otros, 2008). 7) Los profesionales reclaman un amplio ambito de

autono-

mfa en el ejercicio de su profesi6n. Esto significa que generalmente un profesional que se precie es aquel que real iza su propio analisis de lo que necesita el beneficiario de su labor (usuario, cliente, paciente, alumna, etc.) y el que decide par su cuenta y riesgo Ia estrategia y los medias adecuados para prestar el servicio correspondiente. Obviamente, el publico tiene derecho a reclamar si se considera perjudicado por el profesional, y debe ser atendido en tales reclamaciones, pero el profesional se presenta, en principia, como el experto en el saber correspondiente y, por tanto, exige tener voz y voto a Ia hora de determinar que forma de ejercer Ia profesi6n es Ia correcta y que formas de ejercerla estan contraindicadas. En el caso de Ia ensenanza, Ia autonomfa profesional se manifiesta en Ia conocida "libertad de catedra", de Ia que nos ocuparemos mas ampliamente en otro capitulo, pero dejemos clara desde ahara que tal autonomfa docente no puede ser ilim itada. Hade existir Ia libertad de catedra y hade ser respetada, pero no todo lo que decida unilateralmente un profesor en el ejercicio de su profesi6n puede ser considerado inmediatamente como expresi6n de su Iibertad de catedra. Si asf fuera, habrfa que tolerar conductas eticamente inaceptables, como permitir que un profesor mostrase actitudes sadicas, esclavistas, racistas, sexistas, inductoras del odio y Ia violencia, etc., como parte de su esti Ia docente.

Los profesiona/es han de asumir su responsabilidad par los aetas y tecnicas de Ia profesi6n. Este rasgo es una consecuencia 8)

16gica del anterior: puesto que se reclama un ampl io margen de autonomfa en el ejercicio profesional, se debe aceptar Ia correspondiente responsabilidad. Un autentico profesional es alguien que se responsabiliza del modo en que ejerce su profesi6n y que esta dispuesto a dar cuenta de su comportamiento ante los usuaries y las autoridades. En el caso de Ia ensenanza, a Ia libertad de catedra corresponde Ia responsabilidad docente: Ia disposici6n a mostrar, si Ia ocasi6n lo demanda, que decisiones docentes se van

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a tamar o se tomaron en su momenta, y que razones avalan tales decisiones, justificando argumentadamente el usa que se hizo de Ia libertad de catedra.

IV. iQue significa ser un profesional excelente? Una etica de las profesiones que pretenda estar a Ia altura de Ia conciencia moral alcanzada par nuestra epoca hade ser un discurso coherente y capaz de orientar Ia accion de las personas interesadas en ser buenos profesionales en el sentido completo del termino, esto es, profesionales tecnicamente capaces

y a/ mismo tiempo

mora/mente fntegros en el desempeno de su labor profesional. Para expresar en pocas palabras en que consiste ser un exce/en-

te profesional puede ser util inspirarse en Ia nocion de bondad humana que expone GARCfA MORIY6N (2008) y tratar de trasponer aquellos rasgos generales al caso del ejercicio profesional. All f, el autor mantiene que una buena persona hade reunir en equilibria armonioso tres rasgos principales: 1) Estar bien informado. 2) Estar capacitado para tamar decisiones razonables. Y 3) mostrar sentimientos morales como Ia empatfa, el coraje y el amor. Parmi parte, considero que un buen profesional hade reunir los rasgos 1 y 2 para ser tecnicamente competente (por ejemplo, un profesor que

sabe y que sabe ensenar hade estar bien informado y hade saber tamar las decisiones pedagogicas

y didacticas pertinentes), y que

al mismo tiempo hade reunir los rasgos 2 y 3 para ser un profesional eticamente fntegro (por ejemplo, un profesor que sabe como debe tratar a sus alumnos en el aula, como ser justa en sus eva luaciones, etc., y que al mismo tiempo muestra sentimientos morales como Ia empatra, el coraje y el amor). En sfntesis: Ser un profesional excelente significa sera/ mismo tiempo competente e fntegro,

y para ella es precise reunir tres requisites basicos: estar bien informado en el ambito de su profesion, tamar decisiones sensatas en el ejercicio de Ia misma, y mostrar los sentimientos morales congruentes con Ia actividad de que se trate. La definicion anterior deja clara que no consideramos que sea lo mismo ser un profesional excelente que uno meramente competente. En efecto, lo que estamos argumentando es que el profe-

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LA ENSENANZA EN EL CONTEXTO DE LAS PROPES I ONES Y DE LA SOCIEDAD PLURALI STA

sional excelente posee una madurez etica que no siempre presenta el profesional competente. Pongamos un ejemplo: un padre esta preocupado porque su hijo corre el riesgo de obtener una baja <;:alificaci6n en las pruebas de acceso a Ia universidad y decide buscar ayuda contratando a un profesor particular que sea lo mas competente posible para el objetivo de que su hijo supere conexito dichas pruebas; para ella pone a prueba ados cand idates y descubre que uno de ellos es muy competente como profesor, pero al mismo tiempo ensena a su hijo algunas maneras de hacer trampas en los examenes, mientras que el otro tambien resulta ser un buen docente, pero aconseja a su hijo que nunca haga trampas de ningun tipo. Se entiende que aquf estamos considerando como excelente al segundo, y como meramente competente al primero. lO tal vez habrfa que considerar que el profesor que ensena a mentir a un alumno no puede ser calificado como competente en su profesi6n, par mas que muestre su valfa en todo lo demas? Merece Ia pena debatir sabre esta cuesti6n, pero parmi parte considero q ue, en general, no es un rasgo de competencia profesional ensenar al alumno "habilidades inmorales" que puedan poner en peligro su reputaci6n personal y su carrera profesional. Si ensenas a alguien a jugar con fuego, eres responsable de que acabe chamuscado. Comprendo que se pueden hacer objeciones a esta distinci6n alegando que el profesional verdaderamente competente ha de ser moralmente fntegro, con lo cual carecerfa de sentido distinguir entre competente y excelente. Pero hay que reconocer que hay profesionales de los que nadie dudarfa de su competencia y que, sin embargo, dejan mucho que desear desde el punta de vista etico. Veamos otro caso: Usted ha sido acusado injustamente de asesinato y busca un buen abogado; sabe que el mas competente en Ia materia puede llegar a "jugar sucio" para salvarle a usted de Ia carcel, aunque corre el riesgo de acabar en Ia carcel el mismo, mientras que otro abogado, tambien reconocidamente competente, serfa incapaz de cruzar ciertos lfmites eticos aunque usted acabara en Ia carcel; la cual de los dos abogados "competentes" elegirfa usted: al meramente competente o al que aquf consideramos excelente? Que Ia decision no sea facil no significa que esta distinci6n carezca de sentido.

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Lo que esta en juego en esta distinci6n entre el profesional competente y el excelente es algo mas complejo de lo que pueda parecer a primera vista. Veamos por que. Cuando pensamos detenidamente en lo que significa ser un buen profesional en general, nos damos cuenta de que hay varios elementos a tener en cuenta; algunos de ellos son: 1) competencia tecnica o cualificaci6n profesional que corresponde a su titulaci6n, 2) intenciones subjetivas que tenga el profesional (buenas o malas) y 3) resultados objetivos que obtiene con su trabajo. Teniendo en cuenta estos tres elementos, un determinado profesional podrfa, por ejemplo, ser considerado competente por Ia titulaci6n que posee, pero tener malas intenciones y provocar unos resultados daninos, mientras que otro podrfa tener escasa cualificaci6n conforme a su titulaci6n, pero tener buenas intenciones y obtener buenos resultados objetivos con su trabajo. En cad a uno de esos casas, Ia cal ificaci6n etica que merecerfa cada uno de estos profesionales serfa diferente: mientras que el primero habrfa actuado de modo perverse, el segundo habrfa realizado una buena actuaci6n profesional. La tabla siguiente nos muestra las ocho combinaciones posibles con los tres elementos mencionados y el calificativo que podrfamos otorgar a cada combinaci6n. Calificaci6n etica de una actuacion profesional atendiendo a tres elementos de juicio Cualificaci6n del profesional Alta

lntenciones del profesional Buenas

Mal as

Baja

Buenas

Mal as

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Resultados logrados

Cal ificaci6n etica de Ia actuaci6n

Buenos

Excelente

Malos

Desafortunada, tal vez negligente

Buenos

Accidental mente buena

Malos

Perversa

Buenos

Accidental mente buena

Malos

Negligente

Buenos

Accidental mente buena

Malos

Perversa


LA ENSENANZA EN EL CONTEXTO DE LAS PROFESIONES Y DE LA SOCIEDAD PLURALISTA

AI reflexionar sabre el contenido de esta tabla debemos tener muy presente que habitual mente es imposible conocer las verdaderas intenciones que abrigan las personas. Puede que tengamos acceso a las intenciones de uno mismo, pero casi nunca conocemos las intenciones de los demas y a veces ni siquiera podemos estar seguros de lo que realmente pretendemos nosotros mismos. La tabla puede ser uti! para caer en Ia cuenta de que no deberfamos precipitarnos a Ia hora de juzgar las actuaciones profesionales si no tenemos datos suficientes sabre Ia cualificaciones, las intenciones y los resultados objetivos, y mucho menos sabre el caracter profesional complete de una persona (caracter que se configura a traves de una sucesi6n de actuaciones a lo largo de mucho tiempo). Tambien puede ser util para insistir en Ia idea de que Ia excelencia es alga mas que Ia mera competencia profesional, porque el profesional excelente hade reunir en su actuaci6n habitual Ia mejor preparaci6n tecnica, las mejores intenciones de hacer el bien con su trabajo y los mejores resultados objetivos posibles. De lo contrario, tal vez se trate de un profesional competente, pero no merecerfa el cal ificativo de excelente.

V. las profesiones en el marco de valores de Ia etica dvica Lo primero que hemos de reconocer cuando hablamos de etica de las profesiones es que hay un marco de etica cfvica que todos - las profesiones tambien- hemos de respetar para que puedan existir y prosperar las sociedades plural istas modernas, caracterizadas par el heche de contener en su seno una gran diversidad de grupos ideol6gicos que rivalizan par captar adeptos entre Ia poblaci6n. La etica de cualquier profesi6n hade partir del reconocimiento y apego a los valores de convivencia que componen esta etica cfvica compartida: valores como Ia libertad, Ia igualdad, Ia solidaridad, el respeto y Ia actitud pacifica de dialogo (CORTINA, 1999, MARTiN EZ NAVARRO, 2005). En lfneas generales, tamar en serio estes valores supone que todos los ciudadanos promuevan activamente los Derechos Humanos de primera, segunda y tercera generaci6n.

El concepto de etica cfvica que aquf se presupone esta inspirado en las aportaciones de john Rawls sabre el consenso basico de

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PROFESIONAL DE LOS PROFESORES

valores que precisan las democracias liberales para mantener el pluralismo dentro de ciertos lfmites, y tambien en los aportes de Ia etica discursiva tal como los han desarrollado Adela Cortina y Jesus Conill. En las paginas siguientes desarrollamos con cierto detalle esta concepcion de una etica cfvica como clave etica de una sociedad democratica y pluralista que se pretenda justa, puesto que es el marco en el que deben insertarse las eticas profesionales en general y Ia etica de los profesores en particular. La etica cfvica, como principia rector que hace posible el funcionamiento normal de una sociedad pluralista y democratica, exige a todos los ciudadanos un compromise activo de respeto y promoci6n de los derechos humanos, yen ese sentido exige tambien importantes cambios en el ethos, en el caracter propio, que tradi cionalmente han adoptado Ia mayor parte de las profesiones. Porque en nuestra epoca ya noes suficiente con que los profesionales decidan por su cuenta cuales son las buenas practicas de Ia profesi6n y cuales no lo son, sino que ahara es preciso redefinirlas de tal modo que se vean respetados los derechos de los usuarios y de los demas colectivos afectados por el ejercicio de Ia profesi6n (otros profesionales, proveedores, competidores, etc.). La realizaci6n de los valores de Ia etica cfvica compartida en las sociedades abiertas y pluralistas exige que todos nos reconozcamos mutuamente como personas, esto es, como seres dignos del mayor respeto y consideraci6n. Tratar a cada cual como persona supone reconocerlo como interlocutor valido, y esto implica que todo profesional hade tener en cuenta, en Ia medida de lo posible, el punta de vista de las personas afectadas por su labor profesional: no para plegarse a cualesquiera pretensiones de estas, sino mas bien para adaptar el ejercicio de Ia profesi6n a las exigencias que hoy consideramos justas a Ia luz de los valores mencionados.

VI. La etica dvica hace posible el pluralismo etico contemporcineo La noci6n de pluralismo etico apunta a una situaci6n equidistante entre dos extremos igualmente indeseables: por una parte, el monismo totalitario, que serfa aquella situaci6n social en Ia que


LA ENSENANZA EN EL CONTEXTO DE LAS PROFESIONES Y DE LA SOCIEDAD PLORALISTA

un grupo ideo16gico consigue imponer sus principios a toda Ia sociedad y prohfbe las demas opciones ideol6gicas para que no puedan competir con Ia impuesta; par Ia otra parte, el relativismo

generalizado, que consistirfa en que Ia sociedad permitiera Ia existencia de todo tipo de grupos ideol6gicos sin lfmite alguno, con lo cual camparfan a sus anchas los grupos violentos y se pondrfa en grave peligro Ia estabilidad de tal sociedad relativista a ultranza, que acabarfa autodestruyendose bajo Ia forma de una ca6tica guerra civil de diversos bandos enfrentados. El pluralismo etico es un ideal que realizar en el mundo real mediante un compromise etico mantenido a lo largo del tiempo con los valores de Ia etica dvica y los Derechos Humanos. Se trata de una situaci6n social de diffcil y fragil equilibri a entre esos dos extremes inhumanos, porque el pluralismo es Ia opci6n etica que pretende mantener una sociedad abierta a una amplia diversidad de opciones ideol6gicas, cada una de las cuales tiene sus propias convicciones morales, polfticas, religiosas, culturales y filos6ficas. AI optar por una sociedad plural o abierta se esta renunciando a Ia uniformidad carcelaria que supone el totalitarismo, y al mismo tiempo se pretende imponer un lfmite a las opciones posibles para evitar Ia cafda en el caos de Ia violencia. La experiencia hist6rica ha mostrado que los regfmenes totalitarios Ilevan consigo una carga enorme de injusticia y de ineficiencia, mientras que las situaciones de relativismo extrema conducen al enfrentamiento violento y al caos que da paso 路al totalitarismo. Pero esa misma experiencia hist6rica muestra que el pluralismo es posible y que permite mantener un clima social de cooperaci6n mutua y de paz duradera, a pesar de las inevitables tensiones provocadas por el desacuerdo en multiples cuestiones. Ambos extremes viciosos -monismo totalitario y relativismo generalizado- coinciden en que noes necesaria Ia busqueda de Ia verdad. La actitud que subyace al monismo totalitario es Ia de quienes piensan que no hay que buscar Ia verdad porque ya Ia posee el propio grupo, mientras que Ia actitud que subyace al relativismo generalizado es Ia de quienes consideran que no existe verdad alguna que pueda ser buscada y encontrada, yen con-

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secuencia se habrfa de permitir Ia existencia de todo tipo de grupos ideol6gicos con todas las consecuencias. Sin embargo, como posicion equidistante entre ambos extremes, el pluralismo etico representa Ia actitud de quienes consideramos que /a verdad exis-

te, pero tiene muchos ambitos diferentes -verdad /6gica, empfrica, moral, estetica, religiosa, etc.- y que noes patrimonio exclusivo de ningun grupo ideo/6gico concreto, sino que ha de ser buscada de modo permanente entre todos los grupos e individuos en un proceso hist6rico en el que tienen derecho a participar unicamente aquellos grupos que renuncien a/ uso de Ia violencia y a cualquier pretension de imposiciones totalitarias. En el esquema siguiente resumimos Ia expuesto hasta ahara situando el pluralismo etico en el centro de los dos extremes que consideramos rechazables:

El pluralismo etico: entre el monismo totalitario y el relativismo extremo Monismo totalitario: lmposici6n de un sistema etico y socio-polftico totalitario, en el que un unico grupo ideol6gico establece como obligatoria su propia ideologfa (que puede ser confesionalfundamentalista o bien un laicismo antirreligioso fundamentalista) para toda Ia poblaci6n.

Pluralismo etico: Compromiso con el ideal de una sociedad abierta, en Ia que diferentes grupos ideol6gicos y culturales mantienen lealtad a ciertos principios eticos basicos que permiten una amplia variedad en Ia convivencia pacifica y justa. Tales principios eticos son: igualdad en dignidad y libertades, respeto activo, solidaridad y renuncia al uso de Ia violencia para enfrentar los conflictos mediante el dialogo.

Relativismo extremo: Se establece una permisividad total para todo tipo de grupos ideol6gicos, incluyendo los que practican Ia violencia. Ello conduce a una situaci6n de inestabilidad por el enfrentamiento entre los grupos, que desemboca en una guerra civil. El resultado final es que uno de los grupos somete a los demas e impone un monismo totalitario.

VII. Diversidad de eticas de vida plena y una sola etica dvica de

Ia justida Para aclarar el marco en el que se ha de desenvolver una etica de Ia docencia, es preciso distinguir entre dos tipos muy generales de orientaciones eticas: las que se refieren a Ia busqueda personal

de una vida plena, y las que se refieren a Ia construcci6n colectiva


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de una sociedad justa. En el primer caso, el de las orientaciones

para que las personas alcancen una vida plena, las opciones razonables son muchas y muy variadas. Hay diversas maneras moralmente aceptables de realizarse como ser humane. Existen muy diversos proyectos de vida buena y feliz que las personas pueden elegir, conforme a Ia particular circunstancia e idiosincrasia de cada cual. El pluralismo en este terrene es una realidad positiva y enriquecedora. La etica, como Filosoffa moral, puede ayudar a conocer mejor las d iversas opciones y a mostrar las ventajas e inconvenientes de cada una, pero final mente sera cada persona Ia que habra de decidir cual es Ia que le parece mejor. En este terreno de las propuestas de vida plena, obviamente no todas las que son posibles son eticamente aceptables: algunas son claramente rechazables porque a.tentan contra los demas y contra Ia posibilidad de una convivencia pacifica y justa. Par eso es necesario atender al otro polo de las cuestiones eticas: el de Ia justicia en las relaciones sociales. Para construir juntos una convivencia social justa, Ia opci6n mas razonable es unicamente aquella que garantice al maximo el establecimiento de una sociedad abierta, pluralista, equitativa y sostenible, en Ia que sean respetados unos principios eticos basicos por parte de todos los grupos que conforman Ia sociedad plural. El pluralismo etico se logra cuando diversos grupos ideol6gicos coinciden en el compromise de respetarse mutuamente y de colaborar juntos para establecer y mantener una etica cfvica compartida. La etica dvica compartida noes una mas de las propuestas eticas de vida plena; noes una mas de las eticas grupales, sino un modulo de valores compartidos que todos y cada uno de los diferentes grupos puede mantener desde su propio punta de vista. En el grafico siguiente se representa un ejemplo en el que cuatro grupos ideo16gicos diferentes, llamemoslos A, B, C y D, conviven en una sociedad pluralista porque los cuatro coinciden en promover ciertos valores basicos que precisamente son los que permiten convivir en el respeto mutua. 2Que valores son esos? El respeto activo, Ia libertad, Ia igualdad, Ia solidaridad y Ia actitud de dialogo (renunciando a Ia violencia):

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~ ~ Valores--路-1 basicos compartidos 1 1 para una 1 sociedad justa j _

1 1

Esquema de una sociedad plural en Ia que conviven cuatro grupos ideologicos diferentes que comparten los valores basicos que conforman Ia etica dvica. Estes cinco valores pueden ser interpretados como los ingredientes basi cos de un valor mas amp Iio: /a justicia social. En efecto, Ia mayor parte de los autores contemporaneos que han reflexionado a fonda sabre el valor "justicia" -Rawls, Habermas, Apel, Ricoeur, Walzer, Taylor, Sen, Cortina, etc.-, suelen entenderlo como un valor complejo, resultante de Ia puesta en practica de otros val ores mas simples y elementales, a pesar de que todos ellos encierran cierta complejidad. Podrfamos comparar el valor justicia con una molecula, y a los valores que lo componen con los atomos que conforman dicha molecula. De este modo se entiende que, para incrementar el grade de justicia de una sociedad moderna, lo pertinente es promover los valores de Ia etica cfvica sin descuidar ninguno de ellos.

lC6mo se ha llegado hist6ricamente a este modele de sociedad p lural que admite en su seno Ia existencia de distintos grupos ideol6gicos rivales, pero que logra mantener Ia estabi lidad y Ia cooperaci6n mutua, avanzando hacia una mayor justicia social? Este modele ha sido hist6ricamente posible porque las experiencias dolorosas de las "guerras de religion" y del fracaso de los modelos monistas totalitarios han dado paso a una valoraci6n positiva de Ia diversidad y del pluralismo en el marco de unos valores de convivencia compartidos.


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Observemos que, mientras que las eticas de Ia vida plena son muchas, yes de esperar que sigan siendo numerosas, dado que es muy poco probable -y tal vez indeseable- que llegue a haber algun dfa un acuerdo de toda Ia humanidad en torno a una sola, en cambio Ia etica cfvica es unica, pero incompleta. El grafico muestra que se trata de unos pocos valores compartidos, pero no constituye una alternativa a ninguna de las eticas de vida plena. Por ello, Ia adhesion a los valores de Ia etica dvica no implica Ia promocion de un monismo totalitario, sino todo lo contrario: se trata de una etica "mfnima", de un modulo de valores basicos que historicamente ha mostrado su validez como condicion para hacer posible Ia convivencia pacifica de diversas eticas "de maximos". Este aspecto es importante para que entendamos que el profesor, en una sociedad pluralista moderna, hade adoptar Ia etica dvica como referenda principal de su practica educativa, sin perjuicio de que, como persona y como ciudadano, practique su particular etica de vida plena y trate de invitar con su ejemplo -nunca como exigencia o imposicion- a que sus alumnos Ia compartan .

VIII. La ensenanza en un contexto de diversidad cultural

La diversidad cultural esta emparentada con el pluralismo etico, al menos en parte. Porque en muchas de las sociedades que consideramos abiertas y plurales conviven varies grupos culturales, y cada uno de ellos suele ofrecer su propia propuesta de vida plena. Si esas propuestas son equiparables a las que hemos considerado anteriormente, de modo que tambien comparten los valeres basicos de una etica dvica que permiten Ia convivencia y Ia construcci6n de una sociedad justa, entonces no plantean mayor problema: las discrepan cias y conflictos que pueda haber se podran encauzar a traves del dialogo en un marco de respeto mutuo, de libertades, de igualdad y de solidaridad. En cambio, si se trata de grupos culturales que rechazan algunos de los valores que conforman esa etica cfvica compartida, el problema es mas complejo. Veamos como lo podemos abordar. En una sociedad plural, como ya hemos dejado claro hasta ahora, no todo vale, no todo es permisible, sino que es precise

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poner Ifmites a lo que se pueda considerar como actitudes y comportamientos i naceptables. Hay sabre todo dos cuestiones con las que hay que tener mucho cuidado: 1) que un grupo cultural pretend a eli minar o dominar a otros grupos, y 2) que imponga restricciones opresivas a sus propios miembros, como par ejemplo excl uir a las ninas de Ia escuela a partir de cierta edad. Naturalmente, una sociedad plural saludable harfa bien en tamar medidas para preveni r ambos riesgos. En cuanto al primer riesgo, Ia sociedad plu ral deberfa proteger Ia seguridad de todos hacienda usa de los medias legales y materiales que sean necesarios, pero sin extral imitarse traicionando el marco definido par los valores basicos de Ia etica cfvica, porque de lo contrario se produce una situaci6n de hipocresfa, de doblez moral, que socava nuestra propia convivencia y abre una peligrosa deriva hacia alguno de los extremes viciosos -mon ismo tota litario y relativismo extrema- de los que debemos apartarnos para preservar el modele pluralista de sociedad.

Y en cuanto al segundo riesgo, el problema que puede plantearse con respecto a algunos grupos cultu rales es que en elias se restrinjan determinadas libertades a sus miembros (par ejemplo a las mujeres, o a los ninos) y se les nieguen ciertas oportunidades (par ejemplo el acceso a servicios educativos, de salud, etc.) sabre Ia base de que Ia propia cosmovisi6n cultural asf lo determina. En este tipo de casas, si tomamos en serio los valores basicos de Ia etica cfvica, deberfa garantizarse que todos los miem-

bros de todos los grupos culturales puedan conocer Ia existencia de las otras propuestas de vida plena; todos deberfan tener Ia oportunidad de ponderar cuales son las que prefieren, y poder elegir libremente. Porque podrfa ocurrir que esas restricciones internas se mantengan unicamente par un interes egofsta de algunos sectores y lfderes poderosos del grupo, o que se trate de costumbres que Ia mayor parte de los miembros del grupo desearfa eliminar si tuviera Ia oportunidad. So lo teniendo Ia posibilidad de elegir se podra observar si los miembros afectados aceptan de buen grado, o no, tal o cual costumbre que pasa par ser un rasgo cu ltural pero que podrfa ser unicamente un capricho arbitrario del que se ha hecho tradici6n.


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Pero, una vez garantizada Ia Iibertad de los miembros en el interior de los grupos culturales, es precise entablar en serio un verdadero dialogo intercultural basado en el conocimiento mutua, de manera que se puedan encontrar soluciones razon ables a los problemas de convivencia. Este dialogo ha de reconocer necesariamente una verdad hist6rica bastante clara: todos los grupos culturales evolucionan, cambian, interaccionan, dialogan, aprenden unos de otros, y por ello no existen "las culturas" en el sentido de entidades cerradas, internamente homogeneas y estaticas, sino que lo que existe realmente son los grupos de personas con sus necesidades, sus problemas, sus aspiraciones, sus proyectos, etc., en los que generalmente hay cierta diversidad interna. Por todo ella es posible y necesario el dialogo entre las personas de disti ntos grupos culturales en busca de soluciones comunes a problemas comunes. Los profesores pueden tener un papel clave en este di;Hogo intercultural que tanto se necesita en las sociedades contemporaneas. Pero no podran desempenar correctamente ese papel si no aprenden a distinguir con cuidado entre las peculiaridades culturales legftimas y los abuses arbitrarios revestidos de tradici6n cultural.

IX. Bienes internos y externos en el ejercicio profesional El deber de respetar el marco de Ia etica cfvica, que afecta a toda profesi6n en las modernas sociedades pluralistas, no agota, ni mucho menos, el contenido de Ia etica profesional. Ademas de fomentar los valores compartidos de justicia social, cada profesi6n hade perseguir aquel los bienes internos que le corresponden como fines o metas de su labor. Por ejemplo, Ia ensenanza tiene que procurar Ia formaci6n de personas cultas y crfticas, Ia medicina hade promover Ia salud de las personas, el periodismo ha de velar par i nformar de forma veraz y completa a los ciudadanos, etc. Todo ello no sera obstaculo para que los buenos profesionales, alllevar a cabo honestamente el ejercicio de Ia profesi6n, se hagan acreedores a ciertas porciones de bienes externos, que son principalmente el reconocimiento publico, el poder y el dinero. Son llamados "bienes externos" por dos razones principales: 1) porque

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se pueden lograr con cualquier actividad y 2) porque su lagro no es lo que constituye Ia entrafia de Ia profesi6n, sino que son unicamente medias -siempre necesarios en cierta medida- para alcanzar los bienes internos correspondientes. Lo que exige el n ivel de desarrollo moral alcanzado en las sociedades modernas es que los profesionales se comprometan de lleno con los bienes internos de su profesi6n, puesto que son justamente este tipo de bienes los que dan senti do y legitimidad a sus tareas profesionales, y desde ese compromise pueden llegar a ser "excelentes" en su ejercicio profesional. La busqueda de Ia excelen cia profesional ha de ser Ia orientaci6n principal de quienes ingresan en una profesi6n, de modo que desaparezca, en lo posible, el fen6meno de Ia corrupci6n en este ambito:

//La corrupci6n de las actividades profesionales se produce -a mi juicio- cuando aquellos que participan en elias no las aprecian en sf mismas porque no valoran el bien interno que con elias se persigue, y las realizan exclusivamente por los bienes externos que por media de elias pueden conseguirse. Con lo cual esa actividad y quienes en ella cooperan acaban perdiendo su legitimidad social ,Yt con ella, toda credibilidad. Ahara bien, Ia rafz ultima de Ia corrupci6n reside en estos casos en Ia perdida de vocaci6n, en Ia renuncia a Ia excelencia" (CORTINA, A., 1997, 1 59). X. Criterios eticos para elegir profesion o revisar Ia opci6n profesional

Hay un sentido de Ia palabra "profesi6n" segun el cual los profesionales son aquellas personas que saben hacer bien su labor y dedican Ia mayor parte de su tiempo a ella, convirtiendola en su media de vida, mientras que "aficionados" son aquellos que nose han especializado en Ia tarea de que se trate y solo Ia practican esporadicamente. Desde este punta de vista, Ia profesi6n es, en general, Ia actividad principal de Ia vida adulta. Por ella parece 16gico que toda persona sensata que pretend a trazarse u n proyecto de vida personal satisfactorio, fel icitante, capaz de llenar de sentido y plenitud una vida entera, se tome su tiempo para elegir

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una profesi6n que colme sus aspiraciones. Y para ella precisa criterios eticos. Conforme a lo que hemos expuesto en los apartados anteriores, algunos criterios eticos que podrfan ser utiles en el proceso deliberative personal son los siguientes: â&#x20AC;˘

No toda ocupaci6n es una profesi6n. Mafiosos, pfcaros, charlatanes, proxenetas, traficantes de narc6ticos, etc., pueden ser "u nos profesionales" del chantaje, de Ia extorsion, del engaiio y del comercio ilegal, pero lo suyo noes propiamente una profesi6n, puesto que las metas de tales dedicaciones carecen de legitimidad y no proporcionan beneficia alguno a Ia sociedad en su conjunto, sino todo lo contrario. En consecuencia, al elegir profesi6n deberfamos descartar de entrada toda clase de ocupaciones que atentan claramente con tra los derechos humanos. Este criteria etico podrfamos formularlo como ''elegir una profesi6n digna". Como pregunta gufa para reflexionar sabre este aspecto de las profesiones podrfamos proponer Ia siguiente: ~Estoy efigiendo una profesi6n propiamente dicha o mas bien una ocupaci6n injusta?

â&#x20AC;˘

Entre las profesiones dignas, hemos de seleccionar algunas que esten a nuestro alcance de acuerdo con nuestras capacidades y aptitudes psicoffsicas. No todos tenemos habilidad manual para Ia microcirugfa, ni capacidad intelectual para dedicarnos a ciertas tareas de investigaci6n en tecno logfa punta, pero seguro que existe una multitud de actividades profesionales en las que podrfamos llegar a ser habiles y expertos, con tal de hacer el esfuerzo exigible durante el perfodo de formaci6n. Serfa moralmente incorrecto elegir una profesi6n que uno sabe de antemano que no va a poder desempeiiar adecuadamente por fa lta de algunas capacidades que son esenciales para ejercerla, puesto que las consecuencias de semejante elecci6n serfan a Ia larga perjudiciales para las personas beneficiarias de Ia profesi6n (pacientes, alumnos, clientes, usuaries, etc.). Este criteria etico podrfamos formularlo como "elegir una profesi6n razonablemente accesible para mis capacidades". Una posible pregunta gufa serfa:~ Estoy eligiendo una profesi6n que voy a poder ejercer de modo competente o, por el contrario, s6/o podre 1/evar/a a cabo de un modo torpe y chapucero?

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Sabemos que, entre las profesiones dignas que esten al alcance de las propias capacidades, no todas seran igualmente apetecibles desde el punta de vista de Ia realizaci6n de ciertos valores que uno aprecia par raz6n de Ia propia ideologfa filos6fica, moral y, en su caso, religiosa (de Ia propia etica de vida plena o etica de maximos que uno profesa). Seguramente algunas de las opciones disponibles estaran en mayor sinton fa que otras con respecto a las creencias y convicciones profundas de Ia persona que ha de elegir profesi6n. Por ejemplo, serfa 16gico que una persona que mantiene unas creencias religiosas determinadas se plantease Ia cuesti6n de que profesiones pueden servir mejor para ayudar a los mas necesitados, 0 cuales otras tienen un mayor respeto par los animales, o que profesiones tienen mayor conexi6n con Ia construcci6n de un mundo mas justo. Este criteria etico podrfamos formularlo como //elegir una profesi6n compatible con las propias creencias y valores y que inc/usa promueva activamente tales valores''. Esta podrfa ser Ia pregunta gufa correspondiente: l Estoy eligiendo una profesi6n que me va a permitir realizar mas eficazmente los valores en los que creo o, par el contrario, estoy eligiendo alguna otra que me va a alejar de mis aspiraciones eticas y en su caso religiosas y par ella me puede acarrear una peligrosa esquizofrenia vital? Es obvio que entre las profesiones que reunan los requisites anteriores, habra algunas que ofrezcan razonablemente mayores posibilidades de empleo (ode autoempleo) a corto y media plazo y algunas otras que lamentablemente se encuentren saturadas, hasta el punta de que no permitan una perspectiva optimista en este sentido, al menos a corto y medio plazo. Esta cuesti6n no hade ser determinante, puesto que las posibilidades de empleo (o de autoempleo) pueden variar mucho de un momenta a otro y de un Iugar a otro. Pero no estara de mas api icar algo de prudencia en este senti do: ''elegir una profesi6n que vamos a poder ejercer en un plazo razonab/e tras e/ perfodo de formaci6n". Una posible pregunta gufa puede ser: lEstoy eligiendo una profesi6n que voy a poder ejercer en i.Jn plazo relativamente breve o, par el contrario, Ia que estoy eligiendo esta tan saturada que diffcilmente padre insertarme /aboralmente a traves de ella?

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â&#x20AC;˘

Ten idas en cuenta las observaciones anteriores, cabe todavfa preguntarse si Ia profesi6n que una persona va a elegir es suficientemente apta para mantener el interes y Ia motivaci6n a lo largo de los anos. Para no caer en Ia rutina del ejercicio profesional burocratizado, es necesario disponer de cierto grado de vocaci6n o inclinaci6n personal hacia el tipo de tareas propias de Ia profesi6n elegida. Como senala Augusto Horta!, //cuando el trabajo seve y se vive como vocaci6n/ Ia labor de una persona se convierte en a/go inseparable de su vida. El profesional vocacionado vive para su profesi6n y no s6/o de su profesi6n // ( HORTAL,

2002, 255). Y mas adelante afiade: //ÂŁ1 profesional/

cuando se dedica a su profesi6n con un sentido vocacional/ hace //profesi6n'' de un modo de ser y de vivir, se dedica a prestar el servicio que esa profesi6n tiene como propio//

(HORTAL,

2002, 256). Para realizarse como persona y para mantener el esfuerzo que conduce a Ia excelencia profesional, es decisive amar Ia propia profesi6n. "Ama lo que hagas" es el sabio consejo que le da el viejo operador de cine a su joven amigo en Ia pelfcula "Cinema Paradiso"3. Aquf el criteria etico puede ser formulado en terminos de //elegir una profesi6n que sea congruente con Ia propia personalidad/ de modo que se disponga de una reserva de ilusi6n y motivaci6n que permitira superar dificultades y alcanzar el mayor grado de excelencia que sea posible en el ejercicio de Ia misma//. En consecuencia, una pre-

gunta gufa podrfa ser: ~ Estoy eligiendo una profesi6n que me ilusiona /o suficiente como para dedicarme a ella sin reservas y tratar de alcanzar en ella el maximo grado de exce/encia del que sea capaz o, por el contrario, me conformare con acceder a una profesi6n que no me entusiasma y sere un profesional burocratizado y mediocre?

Estos criterios, y algunos otros que podrfan anadirse, pueden ayudar en el proceso deliberative que es conveniente llevar a cabo con las personas que se plantean Ia elecci6n de una profesi6n. En algunos casas tambien serviran para revisar Ia elecci6n que se hizo 2. Titulo original: "Nuevo Cinema Paradiso" (1989), dirigida por Giuseppe

Tornatore y producci6n italo-francesa.

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en el pasado, y de ese modo confirmar Ia decision tomada, o proponerse rectificarla, si hay oportunidad de rectificaci6n. La pregunta etica radical podrfa ser formulada en terminos de l Que estoy hacienda con mi vida ? y para responderla adecuadamente es preciso plantearse detenidamente las cuestiones que afectan a esa parte nuclear de Ia propia vida que es Ia dedicaci6n profesional.

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Antología Módulo IV