Issuu on Google+

ciar e r p a o m ó ¿C

el

por Mtra. Natalia González Villarreal Facultad de Ciencias de la Comunicación

El cine constituye, sin duda, uno de los mayores entretenimientos posibles: nos divierte, nos inspira, nos permite viajar a mundos imaginarios, nos hace llorar, reír, y soñar. Como espectadores comunes sabemos cuándo una película nos gusta y cuándo no, por ello, a veces nos resulta incomprensible cómo un mismo filme les resulta terrible a algunos y maravilloso a otros. Si bien es cierto que, como todo arte, el cine cae en el terreno de la subjetividad, existen criterios en los que los llamados “críticos” se basan al momento de valorar una película. El anális cinematográfico necesariamente se da en dos vertientes: el fondo y la forma. El primero se refiere al contenido argumentativo del filme, a la historia que cuenta y al guión que lo sustenta. El segundo tiene que ver con la parte “externa” de la película, los elementos visuales como su estética, su fotografía, y los componentes auditivos como la música. En un análisis más profundo es posible advertir tres tipos de códigos que se manejan a lo largo de un filme y que es preciso distinguir al momento de estudiarlo: Códigos icónicos: Se refieren a la forma en que se presentan las imágenes y los sonidos. Las primeras se analizan a partir de su composición, de los encuadres y movimientos de la cámara, de su iluminación, y del montaje final o edición del que son objeto. La edición de las imágenes, por si sola, constituye un arte y debe tener carácter expresivo, atendiendo al ritmo que marque la historia que se cuenta. En cuanto al sonido, se deben considerar la música, los diálogos y los sonidos incidentales o efectos acústicos. Códigos narrativos: Tienen que ver con el carácter o el tono con el que se va a narrar la historia dentro de la película. Es el modelo o serie de convencionalismos con base en los cuales se presenta la trama. De esta manera, es posible observar cómo una misma historia se puede plantear en términos de comedia o de drama, todo depende de los elementos narrativos y formales que se le incorporen. Se trata de lo que comúnmente conocemos como géneros cinematográficos. Así, salvo casos excepcionales, resulta imposible confundir una comedia musical con un Western. En materia de géneros, la primera distinción a realizar es entre el Cine documental el Cine de ficción. Se considera Cine documental aquel que presenta imágenes de hechos verídicos con sus protagonistas reales. El carácter de la obra es testimonial y busca narrar los acontecimientos en términos históricos. El Cine de Ficción, por el contrario, si bien puede recrear hechos verídicos, lo que muestra en pantalla es producto de una fabricación a base de actores, vestuario y montajes escenográficos. Dentro del Cine de Ficción encontramos la Comedia, el Drama, el Cine Fantástico, en el cual a su vez se inscriben el Cine de Terror y la Ciencia Ficción; el Cine de Aventuras y el de Acción. Códigos estructurales: Son los elementos narrativos que entretejen la historia que se cuenta. Todo relato requiere una estructura que permita su entendimiento. La estructura o paradigma cinematográfico tradicional se compone de: El arranque, donde se plantea de qué se trata la historia, cuál es el problema que se resolverá a lo largo de la trama (punto argumental); el desarrollo, durante el cual se buscan las posibles soluciones al problema; el clímax, cuando los protagonistas están a punto de resolver el dilema de la trama; el desenlace, que en el caso del cine de Hollywood, es un final feliz. En virtud de lo anterior ¿cómo podemos identificar una buena película? La respuesta no es sencilla pues, como ya se apuntó, en gustos se rompen géneros; sin embargo, las buenas películas por lo general se equilibran a partir de la siguiente fórmula: historia + narración + actuación + producción. Tal es el caso del más reciente éxito de taquilla “Avatar” (James Cameron, 2009) cuyo mérito radica precisamente en combinar una muy buena historia (aunque no muy original, por cierto), muy bien contada, con muy buenas actuaciones y una extraordinaria producción. En todo caso, se dice que una película es buena en tanto cumple con el cometido para el que fue creada por su autor, ya sea hacernos reflexionar, soñar, llorar o reír.


h31