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REVISTA NINOS Y ADOLESCENTES PROBLEMATICAS DE LA JUVENTUD


Las repercusiones que tienen que vivir muchos niños y adolescentes en sus hogares o sitios educativos, los llevan a experimentar el consumo de alcohol y drogas como sustituto a la incomprensión e intolerancia que experimentan en sus casas y colegios. Debemos eliminar toda violencia tanto física como psicológica ya que está en nuestras manos el cambio de la sociedad hacia un futuro mejor para nuestros niños y jóvenes.


INTRODUCCION La adolescencia es una situación por la que todos los seres humanos debemos pasar para unos es más fácil de asumir que para otros, y en muchos de los casos y más ahora con todos los avances tecnológicos y sociales que se están evidenciando se crea una gran problemática con los niños o jóvenes ya que hay muchos hogares disfuncionales en los cuales crean conflictos internos que repercuten gravemente en la vida de los adolescentes y niños, en estos artículos revelaremos muchas de las problemáticas que tienen que evidenciar muchos niños y jóvenes desde sus hogares y la manera en la que ellos tratan de resolver estos conflictos.


ARTICULO Problemáticas de disfuncionales.

los

adolescentes

en

hogares

En Colombia es una de los conflictos que más azota nuestra población la intolerancia y violencia intrafamiliar son determinantes para que los niños o adolescentes busquen diferentes formas de escape ante las situaciones conflictivas de sus hogares, ahora, no es solo en sus hogares donde se está evidenciando, sino que también en sus establecimientos educativos creando una grave problemática social y emocional a los niños o jóvenes afectados. La mayoría de los casos en los que los niños o jóvenes caen en el consumo de sustancias psicoactivas o consumo de alcohol es principalmente porque en sus hogares no tienen la suficiente atención que ellos merecen, viven con padres separados, que han tenido divorcios conflictivos y traumáticos o han sido abusados física o sexualmente por sus familiares o personas conocidas, esto lleva a los niños una inseguridad y falta de confianza, creando miles de razones por la cual los jóvenes ahora caen en el consumo de drogas y alcohol. En los adolescentes esta etapa agudiza el problema ya que los cambios hormonales y comportamentales por los que pasan tienden a hacerlos más vulnerables a este tipo de conflictos. Un estudio realizado revelo que cerca de 1.8 millones de Colombianos han consumido droga alguna vez en su vida, siendo la población entre 12 y 25 años de edad la que con más frecuencia hace uso de estas sustancias, el estudio también concluyo que de cada 5 personas 3 han sido hombres y dos han sido mujeres esto es una problemática que no es solo a nivel Colombia sino que se convirtió en un problema global ya que más de 12 millones de adolescentes en el mundo actualmente consumen drogas o alcohol para mitigar los conflictos que tienen que vivenciar diariamente en sus hogares o sitios educativos. Dentro de las consecuencias más graves que tienen que vivir los adolescentes en sus hogares disfuncionales está, el consumo de drogas o alcohol, el abandono de sus hogares de muchos jóvenes que no soportan la desintegración familiar, la presión que les proporcionan algunos compañeros de colegio teniendo el bulling como mayor incidencia a este tipo de conflictos y que los puede llevar a situaciones catastróficas como suicido, el desertar de sus establecimientos educativos, la soledad extrema creando problemas psicológicos y sociales a estos jóvenes.


Todas y cada una de esas razones crea la desintegración social de muchos niños y adolescentes siendo excluidos muchas veces de la sociedad, llevándose consigo la inocencia que en algún momento los caracterizo. HALLAZGOS Los hallazgos que se han encontrado en la mayoría de hogares disfuncionales es la desintegración familiar creando graves consecuencias para los niños o adolescentes por problemáticas como divorcios, muertes de los padres, abandono, abuso sexual, mal ejemplo y muchas más razones son las que llevan a los adolescentes a caer en situaciones de abandono, drogadicción, alcoholismo, vinculación de pandillas o en muchos de los casos niños que se convierten en ladrones o sicarios porque piensan que es la mejor manera de subsistir en una sociedad que no les brinda ninguna posibilidad de vida o de surgir. CONCLUSIONES En Conclusión debemos socializar más con nuestros niños preocuparnos por las actuaciones de ellos y brindarles apoyo o ayuda cuando estos se encuentren en situaciones difíciles ya que podremos liberarlos de muchos males de los cuales los niños y adolescentes son los que llevan la peor parte en una sociedad indiferente ante ya que los derechos de los niños son vulnerados diariamente sin tener un control sobre las leyes que castigan a los que violan cada uno de esos derechos. Autor: Andrea Olarte Ángel. www.caracol.com.co/ladrogadiccionenlosjovenesunproblemalatente

ARTICULO DESARROLLO MOTIVACIONAL

Según Schneider, en el adolescente sobresalen los siguientes motivos: Necesidad de seguridad: Se funda en un sentimiento de certeza en el mundo interno (estima de sí, de sus habilidades, de su valor intrínseco, de su equilibrio emocional, de su integridad física) y externo (económica, su status en la familia y en el grupo). El adolescente puede sufrir inseguridad por los cambios fisiológicos, la incoherencia emotiva o por la falta de confianza en los propios juicios y decisiones. Necesidad de independencia: más que una existencia separada y suficiencia económica, significa, sobre todo, independencia emocional, intelectual, volitiva y libertad de acción. Se trata de una afirmación de sí. Necesidad de experiencia: Fruto del desarrollo y la maduración que en todos sus aspectos son


dependientes de la experiencia. Este deseo de experiencia se manifiesta claramente en las actividades "vicarias" (TV, radio, conversación, cine, lecturas, juegos, deportes). Por esto mismo se meten en actividades poco recomendables: alcohol, drogas. Necesidad de integración “de identidad”: que es un deseo inviolable y de valor personal. Necesidad de afecto: Sentir y demostrar ternura, admiración, aprobación.

“Ojala volvamos a encontrar a la manera de los pueblos antigua una forma festiva de celebrar la llegada de la adolescencia como el nacimiento de nuevos hombres y nuevas mujeres, comprendiendo los desafíos que los adolescentes están viviendo en su cuerpo y su corazón, las crisis de los jóvenes pueden ser creativa rica en enseñanzas y llenas de promesas para el futuro. El resto es lograr calma y tolerancia frente a estos cambios, que son necesarios y pasajeros ya vividos por nosotros (Roelens, Tania. 1998).

Los valores de una cultura comprenden los ideales, los fines y objetivos, las normas y éticas y los criterios sobre el conocimiento y la sabiduría en ella incorporados y que son aprendidos y modificados por cada generación estos valores no se manifiestan en la vida cotidiana, si no que guarda un vínculo


complejo y variable con la experiencia y conducta de las personas (Valentín Charles, 1970).

La familia siempre es parte de un contexto social más amplio, que incluye a las demás instituciones en los cuales los jóvenes están insertos, la acción pública, estatal y social, debería compensar las deficiencias familiares en la capacidad de socialización y reforzar las capacidades existentes. De ahí la importancia de diseñar políticas sociales integradas en este campo, no dirigidas exclusivamente a un síntoma (drogadicción, una institución, familiar). (Elizabeth.1999). Los procesos de subjetividad permiten a hombres y mujeres construir su propia historia, darle un carácter personal a su forma de habitar el mundo, de relacionarse con los otros y consigo mismo. Desde luego, el recorrido que le permite a cada sujeto representante a través de la singularidad de sus elecciones, solo puede ser adelantado a través de la relación con otros. (Petit, Michele. 1999).


HALLAZGOS En la adolescencia se replantea la definición personal y social del ser humano a través de una segunda individuación que moviliza procesos de exploración, diferenciación del medio familiar, búsqueda de pertenencia y sentido de vida. Tal situación se hace crítica en los tiempos actuales, pues los y las adolescentes son los portadores de los cambios culturales. Demandan, para el medio adulto, una reorganización de esquemas psicosociales que incluyen el establecimiento de nuevos modelos de autoridad e innovadoras metas de desarrollo. Sin las adecuadas condiciones, las nuevas interacciones personales y sociales pueden favorecer la emergencia de grandes riesgos y daños. CONCLUSIONES El período adolescente constituye una etapa privilegiada en la cual se producen procesos claves de desarrollo, contando por primera vez, con la propia capacidad para conducir el proceso, completar vacíos y reenfocar situaciones tanto de la niñez, como de su presente. Los cambios físicos, hormonales, sexuales, emocionales e intelectuales desencadenan necesidades, riesgos, respuestas individuales, sociales e interactivas. La elaboración de la identidad pone a prueba las fortalezas y debilidades propias y del entorno. Con la adolescencia las personas nacen para la sociedad más amplia y por lo tanto se inicia un desprendimiento del sistema familiar que lleva a una re significación de las relaciones. Se desencadenan procesos que van concretando las bases para la construcción de los roles y perspectivas de la vida en el contexto de las demandas, recursos y limitaciones que ofrecen las sociedades en sus entornos específicos y en un momento histórico político dado. Un desafío importante es hacer coincidir los elementos identificatorios asumidos con acciones que promuevan el desarrollo y con la adquisición de instrumentos


que

favorezcan

la

consolidaci贸n

de

roles

La adolescencia, una etapa dif铆cil y determinante en la vida del ser humano

satisfactorios.


LA FAMILIA INFLUYE SIGNIFICATIVAMENTE EN LAS CONDUCTAS ADOLESCENTES La familia constituye el elemento esencial en la formación del adolescente como ser social y en el desarrollo de sus hijos, y es a partir de su influencia que se adquieren las primeras experiencias, en cuanto a las relaciones con las demás personas, de ahí depende el ser social y marcará su vida futura, el niño y adolescente que crezca y se desenvuelva dentro de un ambiente de armonía reforzados en valores será un adulto con conductas asertivas; en caso contrario, si se desenvuelve en un clima lleno de agresividad pues no será más que, un adulto agresivo lleno de conflictos por no saber convivir y tolerar a los que lo rodea . La familia debe ser formadora de personas bajo un clima de amor y de esa manera, puede ser bien aplicada la corrección y orientación de los padres hacia sus hijos, donde predomine el respeto y no el autoritarismo, puesto que, esto lo que genera es rebeldía en los jóvenes; la convivencia familiar, pues se deben aceptar las cosas que le convienen a los demás, esto se logra apoyada en una buena comunicación y diálogo. Los padres en conjunto con los hijos se deben marcar metas para conseguir el verdadero objetivo de la formación del desarrollo de cada uno de los integrantes de su familia, de una manera armoniosa sustentada en una educación de libertad responsable y con una gran disposición a la comprensión, la tolerancia y la comunicación Cortés

(1997)

enfatiza

que:

La familia debe ofrecer a sus miembros que la componen un clima de hogar que se comporta con amor, justicia, ternura, amistad, cariño, unión; estos son valores que el hombre necesita. Por muy crecida que este la persona y por enriquecida de bienes que se sienta, necesita amor, amistad, unión y ser reconocido en todo, el calor humano es una necesidad de todo hombre, así parezca tosco. Sin amor y sin acogida

nadie

puede

vivir.

El buen trato en el hogar y la vinculación afectiva que tengan los padres con sus hijos influyen indiscutiblemente en las habilidades sociales de sus hijos, según nos plantea Mendoza et al (2006) que: La instauración gradual y progresiva de un


referente normativo que contiene todas aquellas conductas que de acuerdo con la tradición cultural y ética son deseables, señalando a su vez aquellas que son inapropiadas o indeseables dentro del funcionamiento social al que el hijo se irá incorporando progresivamente. Es aquí cuando la instauración de una adecuada disciplina, especialmente a partir de la edad escolar, ojala sin confusiones, contradicciones ni elementos opresivos, adquiere una importancia fundamental desde temprana edad en un proceso interactivo y de diálogo, en el que la capacidad de escucha debe ser sustentada en una serena firmeza y calma fortaleciendo la tolerancia y de esa manera evitar los gritos, las malas palabras, los reproches y sobre todos los castigos físicos, puesto que este tipo de castigo no permite en el joven una formación sana al contrario desata conductas de rebeldía y por consiguiente, conductas agresivas que son reflejadas en otros ambientes y con otras personas los cuales esos jóvenes conviven en su quehacer diario.

Por ende, los niños y adolescentes que son víctimas o testigos de agresividad en sus hogares, como castigos físicos y verbales, frecuentemente presentan trastornos de conducta puesto que copian modelos en sus hogares de actos violentos y tienden a reproducirlos con otras personas ajenas a su hogar. El maltrato propicia un mal funcionamiento de la familia en todos los órdenes, generando una desintegración familiar por ejemplo un problema emocional de la pareja repercute en los demás miembros de la familia, comenzando por la ansiedad que perturba la convivencia armónica y como efecto, puede generar en


los hijos conductas de desadaptación, inseguridad y conflictos internos en el hogar y fuera de ello, este es el caso de las relaciones interpersonales que cada adolescente demuestre dentro del aula con sus compañeros, docentes y demás. Por ello, los padres influyen directamente en el comportamiento de sus hijos, aquellos a los cuales les dedican el tiempo suficiente para sentarse y escucharlos y olvidan por un momento sus prejuicios y opiniones, mediante una comunicación sincera y reflejando en dicha conversaciones aquellas preocupaciones que los agobian; de esta manera, se estará sentando bases de una relación más sólida y se reforzará una conducta en el joven, más positiva y de respeto en cuanto a las opiniones de los demás, aquellos jóvenes que son producto de este tipo, demuestran tener más elevada su autoestima y por consiguiente buenas relaciones con los demás.

En tal sentido, Cortés (1997), expresa que: La familia como grupo social crea al niño y al joven en un ambiente propicio que le permite seguir un proceso de socialización; que le ayuda a identificarse como persona libre, autónoma, pero integrante de un grupo social. En la medida que va creciendo el hijo descubre en sus padres una autoridad que merece toda consideración, que le ha enseñado a cumplir deberes y a defender derechos; que le ha permitido relacionarse con el otro, a ayudarlo, esto sobre la base de una educación responsable, basada en el respeto, esfuerzo, acogida, puntualidad, honestidad y servicio. El hogar es el entorno socializador, donde los que se encuentren dentro de ella nacen, crecen y se desarrollan dentro de las normas y parámetros establecidos en lo afectivo, físico, intelectual, social y según los modelos estipulados en la niñez es la

forma

cómo

ese

adolescente

va

proyectar

su

visión

del

mundo,

comportamientos con los demás y la forma como afrontar los problemas que se susciten dentro de su hogar, en la escuela o en cualquier otro ambiente o lugar donde se encuentre. Pues bien, debido, a los grandes cambios hormonales, físico, psicológicos, afectivos y conductuales por las cuales atraviesa el adolescente, surge

un

comportamiento

no

operativo

como

es

la

agresividad.


La adolescencia, es un periodo de transición, una etapa del ciclo de crecimiento entre la niñez y prenuncia la adultez, para muchos jóvenes la adolescencia es un periodo de incertidumbre, adaptaciones, descubrimientos implica cambios físicos, emocionales y también en la organización y relaciones familiares. Es una etapa donde la comunicación y las relaciones interpersonales suelen ser complicadas y es ahí donde el núcleo familiar juega un papel determinante en el desarrollo de habilidades, actitudes, valores en función de que el adolescente se integre de una manera asertiva en al ámbito social y refuerce el manejo de la comunicación para lograr la convivencia pacífica, responsabilidad, el respeto, la tolerancia, entre sus familiares, compañeros y docentes, estas acciones fortalecen al estudiante la capacidad de poder resolver problemas fundados en el conocimiento de sus deberes, derechos y normas de convivencia, puesto que los problemas que surgen son más bien a causa del medio social que a condiciones propias de la edad. Según Garaigordobil (2001) expresa que: Las interacciones sociales competentes son claramente necesarias para el ajuste y funcionamiento exitoso en sociedad. Los diversos eventos del desarrollo y los cambios sociales que se producen en la adolescencia hacen que esta etapa sea especialmente relevante para el establecimiento y el mantenimiento de la competencia social.


La agresividad como conducta en muchos de los casos, corresponde a una característica aprendida desde pequeños en el hogar, ya que las relaciones que se dan y los comportamientos presentados por la familia, ejercen una influencia en su generación y mantenimiento. Al comenzar la niñez muchas de las conductas que van a ir conformando una personalidad agresiva, son apoyadas y aplaudidas por los demás, esto va conformando una sensación de placer y creencia al ver que lo que hace está bien y es aprobado por los demás, con estas conductas es como se va reforzando en el individuo escenas de agresión, que luego se van acentuando en la medida que va creciendo y desarrollando y es en la etapa de la adolescencia, donde estas situaciones trae consecuencias en la vida del adolescente.

La familia es la piedra angular en la vida del adolecente es la que la guía le da valores y pautas para afrontar la vida, es fundamental inculcar valores como el respeto, la honestidad y responsabilidad, cuando las familias no inculcan los valores previamente mencionados ocasionan conflictos en el adolecente los cuales lo pueden llevar por caminos equivocados causando daños irreparables e su vida futura.

Hallazgos encontrados Los adolescentes agresivos suelen ser aquellos que padecen o han padecido durante la infancia separación de los padres (divorcio, nulidad matrimonial,


emigración, abandono o muerte de uno de los progenitores.); también aquellos que han sufrido malos tratos por parte de sus padres, otros familiares o personas con las que mantienen cierta, puesto que la conducta del hombre en gran medida depende de la interacción y lo que aprendió en su familia La adolescencia trae consigo la consolidación del pensamiento lógico formal lo que le permite aplicarlo ahora a su vida personal, comprender y captar valores universales, al igual que le permite planificar su futuro o hacer una elección vocacional de forma realista de acuerdo a sus posibilidades. Otra característica de este plano es la extroversión donde el adolescente, que ya ha logrado su identidad como ser único, dirige su interés hacia la realidad lo que le permite desarrollar sentimientos altruistas El adolescente que está pasado por la crisis juvenil está especialmente susceptible a desarrollar una depresión, ya sea por los cambios que está enfrentando o por una suma de conflictos que ahora los tiene presente. También puede caer en conductas delictivas y bajo la influencia de la droga. Estas conductas no son sólo el producto de un proceso interno, sino que está fuertemente influenciado por el tipo de relación con sus padres y las conductas de su grupo de pares Conclusiones Se puede concluir que un hogar hostil o desatento es un factor de riesgo de la conducta del adolescente un hogar autoritario que empieza en la rigidez y acaba en el maltrato, o una educación sin normas que no establece límites, es decir, un hogar permisivo que acaba en el abandono. Por tanto, un hogar sin amor y apoyo por parte del padre y de la madre tendrán como resultado un adolecente con múltiples problemas

Bibliografía BIANCO, F. (1998). Educación para padres. Caracas: Editorial CIPPSV. CORTÉS, M. (1997). La familia agente educativa. Tomo I. Santa Fe de Bogotá, D.C.: Editorial San Pablo. FREDERICK, H. (2005). Acciones de los padres y las familias ante los comportamientos agresivos


Revista ninos y adolescentes