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Revista de formación y animación misionera

EDITORIAL:

A la luz de la misericordia

| Actualidad: 50 años de la misión Catrimani

Marzo – Mayo 2016 | AÑO LXVI | EDICIÓN 469

50 años con los Yanomani


Francisco aprobó la Canonización del Cura Brochero

José Gabriel del Rosario Brochero, más conocido como el Cura Brochero, será canonizado el 16 de octubre en el Vaticano, en el marco de una ceremonia que presidirá el Papa Francisco.

José Gabriel del Rosario Brochero

El cura gaucho se convertirá de este modo en el primer sacerdote argentino declarado santo. Para la Iglesia en la Argentina es una gran alegría, porque el Cura Brochero es un referente y modelo de sacerdote presentado al mundo. Vivió hace 120 años, pero su sacerdocio es tan actual que es un modelo que se quiere hoy. Fue un cura salidor, un cura del Concilio (Vaticano II) aunque murió antes de su realización, un apasionado de Jesucristo que encarnó y vivió la misericordia, y justamente su muerte fue para atender a los enfermos de lepra. Un pastor que no se quedaba en la sacristía, que iba a la búsqueda de los descartados.


Sumario EDICIÓN: N° 469 – AÑO LXVI

3 | EDITORIAL POR: P. ANTONIO GABRIELI, IMC

4 | BUZÓN MISIONERO

¡Tu fidelidad es grande, Señor! POR: HERMANAS MC

5 | ACTUALIDAD 1

50 años de la misión Catrimani POR: P. GUGLIELMO DAMIOLI, IMC

11 | FICHA 44 – RINCÓN JOVEN

Misioneros con misericordia POR: P.MAURICIO GUEVARA, IMC

15 | ROSTRO FEMENINO

Todo viaje comienza siempre con un primer paso POR: HERMANA AGNES NJERI MWANGI, MC

17 | BIBLIA Y MISIÓN

Las mujeres, rostro de la misericordia de Dios POR: P. LUIS MANCO, IMC

19 | ESPIRITUALIDAD MISIONERA

La misericordia en el beato José Allamano POR: LA REDACCIÓN, IMC

21 | VEN Y SÍGUEME

Noviciado latinoamericano – IMC

2016

POR: NOVICIOS, IMC

COSTO POR EJEMPLAR: $15.– COSTO DE LA SUSCRIPCIÓN ANUAL: $120.– COSTO CON COLABORACIÓN: $200.–

A la luz de la misericordia Uno de los temas más recurrentes en las reflexiones del papa Francisco es el de la misericordia. No se cansa de recordarnos que el ser humano debe mirarse en el rostro de Cristo y descubrir en sus ojos misericordiosos que es amado por Dios Padre más allá de sus debilidades. Significa pensar en la paciencia que Dios tiene con cada uno de nosotros. Esa es su misericordia. Siempre nos comprende, nos espera, y no se cansa de perdonarnos si sabemos volver a él con el corazón contrito. La bula Vultus Misericordiæ que nos ha convocado al jubileo de la Misericordia, ahonda también en la necesidad de ser misericordiosos como el Padre, hasta el punto de proponer a la iglesia que tenga los brazos abiertos a delincuentes, violentos y corruptos para que cambien de vida. Expresa con mucha fuerza la capacidad del amor de Dios de perdonar no solo los pecados perdonables sino también los imperdonables. En este contexto providencial estamos invitados a valorar y poner al centro de nuestra vida y misión el don de la misericordia de Dios. Todos necesitamos redescubrir que el Dios que la Iglesia anuncia es un Dios cuyo nombre es Misericordia. Esperamos que los frutos de este Año santo de la misericordia alcancen también a nuestro continente americano que tanto necesita de la misericordia. Nosotros los Misioneros de la Consolata que trabajamos en este continente queremos aprovechar este tiempo de gracia para revisar nuestra presencia misionera, nuestras opciones y nuestro estilo de vida a la luz de la misericordia. Para nosotros hablar de misericordia significa hablar de nuestra presencia entre los más humildes y pobres, los indígenas y afrodescendientes, los que viven en las periferias, las situaciones en las que nadie quiere comprometerse. La misericordia, en nuestro lenguaje se llama consolación, liberación, evangelización, promoción humana; es el corazón del Evangelio y de la misión; es el corazón de nuestro carisma, de nuestra espiritualidad y de nuestro método misionero. Para poder vivir en nuestra cotidianidad la espiritualidad de la misericordia es necesario que cada uno de nosotros se deje encontrar por Dios, abrirse a sus inspiraciones y vivir realmente como misioneros. Invoquemos a Jesús misericordia para que nos conceda el bálsamo de su amor; que sea él a inspirar el modo mejor para curar las heridas de nuestros hermanos para ser siempre mejores instrumentos de consolación y que todos puedan conocer a través de nuestro servicio misionero el rostro misericordioso del Padre.

Editorial

A la luz de la misericordia

P. Antonio Gabrieli, imc

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BU

R E N O I S I ZÓN M

O Hna. Norma (25 años de profesión)

¡Tu fidelidad es grande, Señor! “Tu fidelidad es grande, tu fidelidad incomparable es nadie es como tú, bendito Dios: ¡grande es tu fidelidad!” Me imagino Hna Isabel, Hna Sandra, Hna Raquel y Hna Norma que cantan juntas este bonito estribillo. Sí, porque este año 2016 está marcado por muchas fiestas de aniversario que nos alegran y también nos hacen entender cuánto Dios es grande.Tres hermanas argentinas celebraron 25 años de profesión religiosa y una los 50. Por suerte tales fiestas se celebraron también en Argentina.

Hna. Isabel (50 años de profesión)

Staff

El obispo Fernando Carlos celebrando los 25 años de las Hnas. Sandra y Raquel

Propietario: Instituto Misiones Consolata www.consolata.org.ar Registro Propiedad Intelectual N° 5077185

Edición: N° 469 Septiembre-Noviembre Año LXVI Director: P. Marcelo De Losa, IMC Redacción: Misiones Consolata Miembro de PREML A

Colaboradores: P. Gabrieli Antonio, P. López Rubén, P. Guevara Mauricio, P. Manco Luis, Hna. Susana Lensiski. Fotos: Archivos IMC , Agencias, Internet, Revista Misiones Consolata Dirección y Administración: José Bonifacio 1774 [1406] – C. A .B. A admregional@consolata.org.ar Tel: (011) 4632-3940

Correspondencia: Revista Misiones Consolata C.C. 2 – Suc. 11 – [1411] – C. A .B. A . info@consolata.org.ar Diagramación: Aldus De Losa aldo@estudiodigit.com.ar Impresión: Mundial S.A. Cortejarena 1862 , CABA


Por: P. Stefano Camerlengo, imc

Como Misioneros de la Consolata celebramos nuestros primeros 50 años de presencia con el pueblo Yanomami en la foresta amazónica brasilera.

Hablar de presencia significa tenemos que referirnos a personas concretas, que en cinco décadas se han alternado y han caminado con sus pies y con su corazón en este inmenso bosque amazónico, pulmón de la humanidad. Para nosotros Catrimani es una misión especial, una obra de promoción y acompañamiento a un pueblo magnífico, con el objetivo de volver a darle dignidad, capacidad de expresarse y pararse sobre sus propios pies.

En un diálogo sin perjuicios Los indios Yanomami se presentaron a la mesa de diálogo intercultural para recibir y dar. Ellos no deben ser vistos sólo como un pueblo empobrecido, sino también como portadores de valores y bienes de humanización, a partir de su propia cultura. Son un pueblo que no necesitan intermediarios que hablen por ellos: basta escucharlos sin complejos de superioridad o centralidad y sin perjuicios, favoreciendo un ambiente de mutua

participación. De esta manera hemos reconocido el “paso de Dios” en la vida de este pueblo. Nuestros misioneros nos han enseñado un camino de acercamiento hacia el ‘otro’, con sus alegrías y esperanzas, con sus propios códigos, valores, lengua y espiritualidad, facilitando el diálogo y fortaleciendo las diferentes culturas. En un estilo de respeto mutuo Ha surgido aquí, en Catrimani, al estilo de una misión que respeta al otro,

Actualidad

50 años de la misión Catrimani


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lo reconoce como un ser y es capaz de leer los signos de la presencia de un Dios bueno que se hace cercano capaz de ofrecer todos los posibles gestos de solidaridad humana. Es el servicio gratuito realizado en el otro que hace suscitar, germinar en él, lo que el Espíritu ya había colocado. Es la urgencia que lleva a los cristianos ir hacia el otro, es la preocupación, el deseo de hacerse cargo del otro hasta el punto de no interponer demoras inútiles entre el ser conscientes de la necesidad y el deseo de satisfacer esa necesidad. Presencia, denuncia, anuncio La de los misioneros en Catrimani es una presencia profética, capaz de penetrar profundamente la realidad e indicar, junto al pueblo, los caminos a seguir. Una comunidad misionera consciente y bien inserta entre las personas que se ha convertido en un catalizador para las transformaciones realizadas por la misma población local. Una comunidad que ha hecho suyo el desafío ecológico, que se ha convertido en la voz de la

tierra y de la gente obstinadamente incomprendidos y excluidos de la y metódicamente, agregando fuer- sociedad. Algunos consideraron inzas y educando a la gente a la acción. feriores sus valores, su cultura, sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero, del oro y las leyes del mercado, los despojaron de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban. Los indios fueron manipulados. El choque con el mundo de los blancos les ha hecho más pobres y muchos de ellos fueron asesinados por esUna comunidad profética de denun- tos intereses egoístas. Los gobiercia y anuncio, capaz de correr la voz nos sólo piensan en las elecciones y por todo el mundo, manejando sa- el poder. Detrás de cada opción pobiamente los medios tecnológicos lítica está siempre el aspecto econóy medios de comunicación (tales mico de acaparamiento de la riquecomo, por ejemplo, la revista que tie- za. No queremos que continúe de ne en sus manos). Esta comunidad esa manera. ha hecho visible a muchos un pequeEl renacimiento indígena en América ño rincón del mundo, ofreció su ex- Latina, que se llevó a cabo en las úlperiencia local como un posible mo- timas décadas, es un hecho alentadelo de acción para otros contextos, dor, pero es un viaje lleno de dificuly está dispuesta a trabajar con todos tades y tiene una fuerte resistencia, los aliados que quieran hacer frente por lo que, no solo vale la pena lua los mismos desafíos. char, sino que es un deber ético y caMuchas veces, de modo sistemá- tegórico, permanecer y hacer que la tico y estructural, fueron pueblos historia continúe.

El choque con el mundo de los blancos les ha hecho más pobres

El nuevo estilo de la misión Catrimani Por P. Guglielmo Damioli, imc Hace cincuenta años —octubre de 1965— que los padres Bindo Meldolesi y Giovanni Calleri llegaron entre los Yanomami que están sobre el río Catrimani. Después de un período de descubrimiento mutuo, la elección de los misioneros era construir una casa al estilo indígena, la yano (maloca), al centro. Un cambio de paradigma revolucionario. En estas páginas las memorias de William Damioli, que pasó

veinte años en Catrimani. De niño formaba parte de una banda que tocaba en los bosques de Cividate Camuno (Brescia). El Domingo me encantaba ir al cine del oratorio a ver películas de «vaqueros e indios». Cuando la caballería irrumpía en la aldea incendiando las chozas y matando a los salvajes indios con sus sables, nosotros gritábamos llegan los nuestros. Unos años

más tarde, mi perspectiva cambió. Cuando era un joven estudiante, llegó a mis manos un libro titulado Entre los indios dell’Apiaú. El autor se llamaba Silvano Sabatini, un misionero de la Consolata. Recuerdo una imagen de una mujer joven, en una canoa, con un bebé en brazos. Tenía un rostro hermoso, cabellos negros, de expresión emblemática. La desnudez, el agua y los bosques.


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La Yano (Maloca) La casa común de los Yanomami

Cuando la caballería irrumpía en la aldea incendiando las chozas y matando a los salvajes indios con sus sables, nosotros gritábamos llegan los nuestros.

que lo escuchase, pero yo permití que tomase mi corazón. Finalmente con el objetivo de Roraima como destino, asistí a la facultad de misionología, centrándome sobre el indigenismo. Con sed de conocer todo sobre los indios, devoraba textos de la historia de las religiones, la antropología, el diálogo religioso, la cultura y el simbolismo de los pueblos de los bosques tropicales, la mitología. En una frenética búsqueda en las bibliotecas de Roma y en la biblioteca de la Gregoriana, estaba al tanto de Ese libro, representó mi primer en- la historia monstruosa y verdadera cuentro real con los indios. El imagi- del «descubrimiento» de América. nario poblado de indios salvajes dio paso a la realidad de los misteriosos Blandiendo la cruz y la espada indios del Amazonas. Mientras asisSólo en Brasil fueron masacratía a la Universidad Gregoriana tra- dos seis millones de indios, decetando de combinar las verdades de nas de millones fueron asesinados los profesores con el espíritu revolu- en América Latina, masacrados por cionario de los documentos concilia- la espada, las armas, las enfermedares, Silvano Sabatini, ya con fama de des, el hambre, la esclavitud ... sa«indio», estaba invadiendo mi mun- crificados por un proyecto coloniado. Tal vez él sólo necesita a alguien lista y la insaciable codicia de los

conquistadores, ansiosos de metales preciosos, madera, tierras e incluso el estiércol. Español y portugués, empuñando la cruz y la espada, después del diluvio, fueron responsables del mayor genocidio de la historia humana. Durante mis años en Roma, fue publicado Volver a la maloca (1972) en el que Sabatini relataba la situación humillante y desesperada de los indios cristianizados de los pastizales de Roraima. Unos años antes (1968), el antropólogo norteamericano Napoleón Chagnon, con su libro Yanomamo, The Fierce People, reveló al mundo la existencia de los Yanomami, pero dando una descripción engañosa: en el corazón de la Amazonia hay un pueblo aislado y “primitivo” que encierra el “gen de la guerra”. ¿Cómo no ver el contraste entre los Yanomami de Chagnon y los de la Misión Catrimani descritos en dos películas —Un día entre los indios y Los Indios mis hermanos— de Padre


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Gabriele Soldati, otro misionero de la Consolata? En el contexto postconciliar, así como la Comisión Pro Indio de la Prelatura de Roraima ya había hecho en los años 60, la cruz de la Iglesia misionera de América Latina que estaba tratando de liberarse del cuchillo y del proyecto colonial y colonialista, trazando nuevas formas de la evangelización de los indios. En particular, el Cimi (consejo indigenista misionero) fue el motor

8 “En el corazón de la Amazonia hay un pueblo aislado y “primitivo” yanomamo , the fierce people

que llevó a la Iglesia católica brasileña a un curso de colisión con el poder integracionista y destructivo del estado y los intereses económicos y políticos a tal punto que la cabeza de don Aldo Mongiano, Obispo de Roraima, será colocada como premio en una radio local de Boa Vista. El Dios de los blancos es malo Con este bagaje cultural llegué a Roraima en octubre de 1979, a la misión Surumú, un centro de formación de los líderes indios de la pradera y de las montañas. Los nativos que, después de cientos de años de convivencia con el mundo civilizado, estaban perdiendo el idioma, la religión, la identidad y las tierras, un hecho que llevó a Viriato Makuxí, protagonista del libro de Sabatini, a concluir: “... el Dios de los blancos es malo”. En enero ’81, después de un viaje de 300 kilómetros a lo largo de

la ruta Br 174 (que costó la vida al Padre Calleri y la aniquilación de los indios Waimiris), y la Br 210 (Perimetral Norte, recientemente construida por el gobierno militar, a través de los bosques ya devastado por colonos e innumerables ríos y arroyos), llegué a la misión Catrimani al atardecer; mi nuevo hogar para los próximos 20 años. Aunque preparado psicológicamente, estaba inundado de maravilla, emoción y alegría. Me vi rodeado de caras alegres y habladoras, pintadas de color rojo, con los negros cabellos cortos, palillos y plumas de colores incrustados en la nariz, las orejas y los labios; de hombres con el labio inferior lleno de tabaco, vestido con un cordón de algodón, de pie, apoyado en arcos y flechas que superaban su medida; por mujeres, con una pequeña tanga de algodón rojo, sentadas en el suelo con las piernas cruzadas; con los niños encima de sus pechos sostenidos de la tipoia (tira de corteza puesta sobre del hombro y de color rojo). Por la noche, asistí a la primera celebración. La capilla, hecha de tablones de madera, grandes 1 x 4 metros, que se adjunta a un almacén, sin duda era la capilla más pequeña del mundo: una presencia

discreta, una semilla en el corazón del mundo yanomami. Padre Tullio Martinelli presidía con una pequeña estola. También estuvo presente el hermano Carlo Zacquini con diminutos pantalones cortos negros, sin camisa, con la espalda cubierta de sangre coagulada, el resultado de miles de picaduras de insectos. No recuerdo los textos bíblicos de la misa porque en mi cabeza palpitaba el comienzo del Evangelio de Juan: “... y la palabra se hizo carne y vino a habitar entre nosotros ....” A la mañana siguiente visitamos la comunidad de Wakatha-u-theri (que significa armadillo gigante-vecinos ribereños). Fuimos a su yano (maloca), la gran casa común, una estructura cónica enorme, con una cobertura de hojas de ubim (una especie de palma), con postes y lianas. Al interno hay un gran espacio vacío iluminado desde arriba por una pequeña abertura y, en la periferia, el círculo de fuego encendido con hamacas de algodón extendidas en forma de triángulo. Un niño de unos seis años, Xai, con una sonrisa cautivante, me agarra de la mano y me introdujo a la maloca, indicándome el fuego y dijo waké a, y yo sonriendo, respondí uakeà, fogo.


Con profunda satisfacción me di cuenta de ser testigo de un nuevo estilo de la misión: una misión donde la capilla no es el centro. El centro de la misión de Catrimani es el yano, la maloca, símbolo de la supervivencia física y cultural de los Yanomami, un pueblo con lengua, identidad y tierra. Hoy, mirando hacia atrás, se puede decir que todos

“Me vi rodeado de caras alegres y habladoras, pintadas de color rojo, con los negros cabellos cortos, palillos y plumas de colores”

los misioneros de la Consolata que han trabajado años en la misión Catrimani —a partir de los fundadores (Giovanni Calleri y Bindo Meldolesi) a los sucesores (Carlo Zacquini, Giovanni Saffirio, Tullio Martinelli, André Ribeiro, Silvano Sabatini, las hermanas de la Consolata, laicos locales, italianos y del cimi) hasta nosotros— bautiza-

dos con un nombre yanomami y haciéndonos nuevamente niños para volver a aprender, nos hemos dejado llevar de la mano por los caminos intrincados de la selva, por los ríos, en el secreto del lenguaje, en el mítico mundo del chamanismo, de la espiritualidad y de la cultura yanomami. Una brecha mortal, «napë pë mohoti» Por siete años nuestro principal trabajo era aquel de salvar vidas. La construcción de la ruta perímetral norte, había arrasado el bosque y abierto una brecha fatal en el aislamiento de los grupos yanomami. Suspendidos a mediados de los años 70, los centenares de trabajadores fueron dejando un legado de enfermedades mortales para las poblaciones aborígenes con baja resistencia. Enfermedades que estaban más allá del poder de los chamanes

(xapuripë): malaria, sarampión, resfrío, infecciones intestinales, tuberculosis, etc. Una epidemia de sarampión, a pesar de la rápida intervención del padre Saffirio y el hermano Carlo, había diezmado a los grupos yanomami del alto Catrimani y los del río Lobo de Almada. En el ’87 grupos aislados de mineros buscadores de oro, ilegales llamados garimpeiros, empezaron a invadir tierras yanomami. Con un grupo de aborígenes, agentes de la Funai y de la Policía Federal, participé en una expedición a un afluente del río Apiaú con el fin de localizar y destruir un garimpo. Vi los restos de campamentos de aborígenes, cabañas de madera, bosques arrasados, arroyos destruidos, grandes pozos con agua estancada, enjambres de mosquitos, hombres medio desnudos, cubiertos de lodo y con armas en la mano, botellas de cachaça, barriles de mercurio. A mediados de 1987, hubo una masacre de indígenas en la región del río Paapiú (a unos 300 kilómetros de Catrimani), conocido a nivel nacional, reveló la existencia de oro en las tierras yanomami desencadenando una carrera por el metal precioso. Políticos y periódicos de la región de Roraima habían iniciado una campaña dura contra los misioneros, acusándolos de organizar la resistencia armada de los aborígenes. Así, en agosto de 1987, en la pequeña pista de tierra de la misión, aterrizaron dos pequeños aviones con cuatro policías federales armados con ametralladoras y dos agentes de la Funai que llevaban la orden de expulsión de los misioneros. Fueron siete horas de agonía y tensión, comunicándonos por radio con el obispo bajo la amenaza de las armas federales

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Debido a mi pecho carenado (caja torácica sobresaliente de la parte frontal del esternón), en poco tiempo me bautizados Hewësi Par + ki, es decir, pecho de palo, y después lo abreviaron en Hewësi. Así me convertí en un miembro de esa familia, listo, al igual que cualquier buen yanomami, a morir o matar para defender al grupo.

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apuntándonos,y a su vez, rodeados de un grupo de aborígenes inquietos y armados con arcos y flechas. Con el corazón roto, y después de haber calmado a los indios, subí al avión con la policía que me llevaría al aeropuerto de Boa Vista. Finalmente, después de seis días, hemos enviado un avión a la misión para recuperar a la hermana Florencia, enfermera y último miembro del equipo de la misión, llegando a Boa Vista en estado de shock después de varios días de arresto domiciliario bajo la amenaza de las armas de la policía militar que ocupaba la misión. Es increíble lo que causó la fiebre por el oro. Fueron cinco años de furia: 40.000 buscadores de oro en las tierras yanomami, 140 pistas clandestinas en el interior del bosque, toneladas de oro vendidas de contrabando, 2.000 yanomami exterminados. En exilio forzado, fui llamado por las hermanas enfermeras, y me encontré con yanomami de todas las edades y de todas las tribus en los hospitales de Boa Vista, transportados por agentes del Estado o pilotos clementes, con horribles heridas de armas de fuego y cuchillos, con los ojos apagado, en estado de pánico, en territorio enemigo, sin ser capaz de decir una palabra. La luz se

encendía cuando, sonriendo, susurraba palabras yanomae. Entre sollozos, todos decían lo mismo «napëpë mohoti»: los blancos son irresponsables, los blancos son malos. La legítima defensa: tierra, idioma, identidad A finales de noviembre de 1988, volvimos a la misión con la difícil tarea de reconstruir el equilibrio socio-culturales sacudido por la coexistencia de los aborígenes, garimpeiros y agentes del gobierno. Los garimpeiros, desesperados, llegaron a la misión en busca de medicinas, invadían las malocas en busca de alimento. En el ínterin (octubre de 1988) la nueva Constitución brasileña había liberado a los indios de la integração y de la tutela exclusiva de la Funai, garantizando el derecho de los aborígenes sobre la tierra necesaria para la supervivencia física y cultural, así como la salud y la educación «diferenciada». La misión, que reveló su fragilidad durante el período de la expulsión, delante de la nueva realidad constitucional y la rotura del aislamiento con el consiguiente choque desigual de culturas, era llamada a un nuevo desafío: preparar a los yanomami a la autodefensa.

Desde el 1990 al 2000, con un equipo misionero reforzado con la llegada de las hermanas de la Consolata y laicos de CIMI, con la intención de revigorizar la maloca y el proyecto de vida yanomami; comenzamos a establecer tres acciones estratégicas: implantar la etno-alfabetización, enseñando a leer y escribir en lenguaje yanomae y la producción de la literatura bilingüe; organizando asambleas de yanomami reuniendo todas las tribus en torno a un objetivo común, la defensa de la tierra y la identidad; favoreciendo la alianza con los indios de las praderas y de las montañas ya organizados en la CIR (Consejo Indígena de Roraima). En pocos meses los jóvenes yanomami se apoderaron de los secretos de la escritura, haciendo dibujos, registrando la historia, contando mitos, escribiendo cartas. La escritura permitió la formación de profesores y enfermeras que desde entonces comenzaron a llegar a todas las comunidades aborígenes. La introducción de la escritura en un pueblo exclusivamente de tradición oral, representó un cambio radical, con un número infinito de efectos secundarios que deben integrarse a vez en nuevas síntesis. El criterio de gradualidad ayudó a los Yanomami y a los misioneros para mantener el equilibrio étnico y garantizar los tres pilares del proyecto de vida y de futuro: la tierra, el idioma, la identidad. Hoy en día los Yanomami están tomando cada vez más las riendas de su propio destino; toca a nosotros, como compañeros de viaje, dejarnos llevar de la mano, ya no más como niño sino como pueblo.


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Rincón Joven Por: P. Mauricio Guevara, imc

Misioneros con misericordia Con mucha alegría y entusiasmo la Iglesia del mundo entero recibió la propuesta del Papa Francisco, cuando declaró el jubileo o año de la Misericordia. Hacer una mirada especial a uno de los rasgos mas preciosos que Dios tiene como persona nos viene como anillo al dedo para revisar, evaluar y confrontar nuestra vocación cristiana, pues estamos llamados a ser “misericordiosos como el Padre del cielo”. Propongo analizar tres palabras y acciones que se encuentran escondidas dentro de la palabra misericordia que nos podrán ayudar a descubrir a que punto del camino estamos en nuestro crecimiento cristiano. Generalmente cuando usamos la palabra Misericordia lo hacemos desde su comprensión latina, o sea sabemos que misere significa miseria, desgracia y cordis significa corazón. Tener misericordia significa sentir con el corazón la desgracia o miseria de alguien. Comúnmente también usamos como sinónimo la palabra compasión con la expresión: tener compasión por alguien. Mi propuesta es abordar la palabra Misericordia a partir de la lengua hebrea —en la que fue escrito el Antiguo Testamento— ya que nuestros hermanos judíos consiguieron retratar el perfil misericordioso de Dios usando tres palabras relacionadas entre sí. 1) Inclinarse En la Biblia esta palabra expresa la actitud de una persona que se inclina con bondad y cariño sobre otra —normalmente, más pequeña y más débil—, para protegerla y ayudarla. Para quien abraza la vida misionera no tiene sentido hablar de Misericordia si no toma esta actitud de ponerse a su altura y poder escucharlos sin sentirse por encima ni por debajo de ellos.

2) Mirada amorosa Fijar los ojos en alguien con mucho cariño es el significado de la palabra hebrea hanan que también se encuentra dentro de la palabra compuesta Misericordia. ¿Ya te pusiste a pensar en el brillo de los ojos de Dios cada vez que te mira? En el relato de la Anunciación el ángel Gabriel remarca a María: “Dios, por pura iniciativa suya, te ha mirado con cariño y se ha inclinado benévolamente hacia tí con todo su amor, para colmarte de sus bendiciones. Alégrate María quiere decir ¡Déjate mirar amorosamente por él!” Un misionero con misericordia experimenta la mirada amorosa de Dios y también lleva en el brillo de sus ojos la alegría y esperanza de Aquel que tiene el poder de renovar y hacer nueva todas las cosas. 3) Ternura materna La tercera palabra que ayuda a definir la palabra misericordia en hebreo denota un rasgo materno de Dios. Raham significa regazo materno y esta palabra le da a la Misericordia una conexión profunda semejante a la relación particular de la madre con su niño. Sobre este trasfondo psicológico, el misionero con misericordia motivado por la pedagogía divina está llamado a engendrar con las personas una escala de sentimientos entre los que están la bondad, la ternura, la paciencia y la comprensión. Para ir más lejos… † ¿Qué rasgos de la Misericordia de Dios experimentas con mayor frecuencia? † ¿Con cuál de las tres características de la Misericordia te identificas más? † Representa en una imagen, dibujo o pintura las tres características que aquí analizamos sobre la Misericordia.


Tartagal

2016 estimonios

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Salir para consolar Testimonios de los jóvenes misioneros que participaron en la misión

Motivación Por Pablo Esteban Gómez, Formosa Hola, yo soy Pablo, tengo 20 años y estudio ingeniería en la ciudad de Rosario. Fui a la misión de verano en Tartagal Salir para Consolar con varios propósitos, entre ellos a buscar algo, precisamente buscarme a mí mismo, a conocer más mi interior, mi esencia, mi propósito. También fui a llevar algo, a llevar mi testimonio, a llevar oídos y brazos abiertos para compartirlos con quien más los necesitaba, ya sean habitantes de la ciudad o compañeros de misión. Volví muy contento porque pude cumplir con mis objetivos. Uno nunca termina de conocerse por completo, pero pude aclarar mucho mi mente, sacar la basura que hay en ella y logré estar en paz conmigo mismo, lo cual me hace muy feliz y me fortalece más para arrancar con todo este año. Me enriquecí mucho con los testimonios de las personas que visitamos, quienes luchan día a día para progresar y para seguir viviendo. Además me reencontré con viejos amigos de misión y conocí a otros grandes misioneros, con quienes sin mucha dificultad pero con bastante trabajo logramos complementarnos para lograr un buen trabajo y divertirnos mucho. Por ultimo pero no menos importante, tuve la gracia de conocer más sobre la cultura rica en Argentina, en especial la de los pueblos originarios, durante toda la misión los recordamos y rezamos por ellos. Emoción Por Jimena Quinteros, Rosario de Santa Fe Cuando el seminarista Danilo me llamó para confirmarme que había quedado seleccionada para hacer la experiencia misionera en Tartagal, mi corazón saltó de alegría. Tenía un nudo

en la garganta de la emoción y cuando terminé de hablar con él con lágrimas en los ojos llamé a mi mamá para darle la noticia. Después el Señor me puso a prueba con el tema de los pasajes y me sentí tan mal, pero rezando y dejando todo en sus manos estuve allí compartiendo  esa maravillosa misión. No niego que me invadió un poco el miedo ya que no conocía a nadie, pero me acompañaba la certeza que Jesús me enviaba, y me demostró su inmenso amor regalándome el poder participar en Salir para Consolar.

Momentos fuertes Por Ayelén, Tartagal-Salta Durante muchos años tuve la gracia de haber misionado en diferentes lugares y realidades. Pero sin lugar a duda Tartagal me ha conmovido desde lo más profundo de mi corazón. En esta oportunidad misionamos dos barrios; 9 de julio y Belgrano, los cuales tienen un contexto social especial. Es inexplicable lo que vivimos nos recibieron en todos los hogares, las familias se mostraban contentas por nuestra presencia y nos compartían su fe. Ya que muchas de las familias eran de diferentes credos. Pero nos decían “Somos de un mismo Dios y somos Hermanos” Frase que muchos repetían y nos alegrábamos escuchar. Durante la Misión vivimos muchos


momentos muy fuertes que se dificulta contarlos brevemente en este texto, pues escuchamos muchos testimonios y fue mucha la apertura de corazón. Fue en ese momento que los misioneros nos dimos cuenta de la Gracia Divina, de llevar a Nuestra Señora de la Consolata a las Familias y el gran significado de Nuestro lema Salir para Consolar no solo para nosotros sino para los demás. La gente necesitaba ese abrazo fraterno de hermanos, ese mensaje de aliento de Esperanza de que Nada es imposible para Dios, que todos somos constructores de la Paz. Los Misioneros y la comunidad de Tartagal durante estos diez días además de compartir mutuamente; nuestras culturas, nuestras realidades, testimonios y nuestra fe comprendimos el amar al prójimo como a ti mismo y de que Dios nos ama a todos y Él espera a todos con su abrazo misericordioso. Desafios Por Benjamín Ramón, Orán-Salta El día 5 de enero con la celebración de la misa se dio  comienzo a la misión Salir para consolar en Tartagal- Salta. Mi papel fue ser uno de los destinados a salir a la escucha de aquellas familias que necesitaban un oído atento y también consolación. Cada hogar nos invitó a salir de nuestra zona de confort para así desempeñarnos en diversas actividades durante cada día (colonia de verano para los chicos, obras de teatro, animación misionera, misión  y formación, etc...) Cada actividad realizada nos desafiaron a ser dinámicos, audaces, sencillos y discretos, o sea trabajar con amor y sin hacer mucho ruido. Presenciar la alegría de los chicos en la colonia de vacaciones, el cariño con el que nos trataban las familias fueron una parte motivadora para uno mismo en el trascurso de los días, lo que nos hizo comprender que la misión no se expresa solo con el rumiar la palabra sino también con acciones sencillas que nos deja crecer como persona. Fe en clave misionera Por Matías Castillo, Mendoza Siempre resulta un gran desafío poner por escrito la experiencia de Dios, la experiencia de encuentro con su Persona y con su Amor

misericordioso; las palabras siempre quedan cortas. De igual modo resulta complejo expresar lo vivenciado ante el encuentro, ante el contacto con un hermano que abre el corazón y comparte una parte de su historia, de su experiencia de Dios, de sus penas, alegrías, preocupaciones, proyectos. Pues en ambos encuentros se toca lo Sagrado, se palpa el Misterio. He aquí mi desafío, ya que esto fue para mí la misión de Tartagal: una fuerte experiencias de Dios y de encuentro con los hermanos. No hizo falta mucho tiempo para percibir que los barrios que se nos proponían para misionar presentaban realidades complejas. Éramos invitados a Salir para consolar, pero, ¿qué éramos nosotros para tanta gente? Con esta pregunta llegué al Santísimo la primera noche de misión. ¿Qué podía ofrecer? Pero Él Señor, al igual que a los discípulos, me probaba, porque Él sabía bien lo que iba a hacer.

Aún con esta consciencia de mis limitaciones, de poder ofrecer muy poco, me aventure junto a varios jóvenes que irradiaban y contagiaban la pasión por el Evangelio, con una sola intención, aquella que nos propusieron y a la cual Jesús nos había llamado: salir al encuentro, escuchar, intentar tocar el corazón del otro y acompañar con nuestras vidas sus alegrías y sus sufrimientos. ¡Qué grande es Dios y cuanto nos ama! Nos permitió ser testigos de cómo esas personas


podían con simples palabras, con gestos sencillos, palpar que era el mismo Jesús el que salía a su encuentro. Nos dejó ver cómo les mostraba que aunque estuvieran olvidados por el resto de la sociedad Él nunca se había olvidado de ellos. Su amor, su consuelo, su misericordia en este año de gracia buscaba llegar a sus corazones. La experiencia de la misión, de este modo, nos interpelaba a nosotros mismos. Salir para consolar, éste era el desafío. Llevar un consuelo que sólo Jesús puede dar y, en la misma medida que lo anunciábamos, más consolados éramos nosotros. Pues ese consuelo también quería llegar a nuestros corazones. Éramos, también nosotros, los misioneros, destinatarios y testigos de esta palabra de esperanza. Circulos de confianza Por Mónica Lilian Cabeza, Jujuy Dios siempre nos renueva ese llamado a ser sus discípulos misioneros, muestra que su amor por cada uno de nosotros es infinito. El llamado a esta “Misión Salir para Consolar – Tartagal 2.016” fue un llamado que esperaba ansiosamente y que me hizo sentir ese abrazo del Padre Misericordioso diciéndome “te llamo porque te amo y te amo por ello te llamo”. La dinámica propuesta desde el equipo de animación fue el círculo de onfianza, sobre la que giraría el desarrollo de la misma. En el primer círculo magno fue donde se nos explicó el significado y las condiciones que la dinámica demandaba; recuerdo que en aquel círculo una de las preguntas a contestar fue ¿Qué había ido a buscar a la misión?.... y mi respuesta sin dudarlo “vengo a buscar aprendizaje, vengo a aprender”. Éstos círculos de confianza me enseñaron muchas cosas, comparto algunas de ellas: 1. Ser miembro: Sentirte parte de algo más grande que tu familia biológica, que tu comunidad de origen, sentirte miembro fundamental del proyecto de Dios; porque no se puede dar inicio al círculo si falta un hermano ó si faltas vos. 2. Igualdad: Todos somos hijos amados de Dios, condición suficiente para sentirnos hermanos semejantes. 3. La escucha: Comprender que es tan importante el escuchar como el hablar. Como misionera que salía para consolar fue una herramienta esencial para estar atenta a las situaciones de vida de cada familia misionada.

4. Paciencia y Respeto: Para escuchar a todos los hermanos misioneros y paciencia en esperar tu momento para compartir con ellos un sentimiento, un pensamiento, una experiencia. 5. Confianza: Sentirme libre al momento de expresarme y con la certeza de que mis hermanos me escucharían sin prejuicio alguno. Y a la vez sentirme libre al momento de callar si no estaba aún lista para compartir lo que se me planteaba. Esta dinámica utilizada por los pueblos originarios y presentada a mí durante esta “Misión Salir para Consolar”, fue de gran enriquecimiento humano y espiritual; fue el revalorizar la importancia: de volver al origen, como misionera siempre debo regresar a Dios y su proyecto de salvación; y ser y vivir en comunidad porque Dios nos  ama y llama a cada uno personalmente y a la vez nos ama y llama a todos!!! Encuentro Por Guillermo Soloa, Mendoza Creo que en esta misión me encontré con el rostro del padre misericordioso y curiosamente lo vi en las historias de mucha gente que nos compartió sus vidas. El intercambio de palabras, sentimientos y emociones fue muy agradable y nos dieron la sensación de estar viviendo una fuerte experiencia espiritual. Cuando las personas nos decian que era bueno que estuvieramos allá, para compartir, para visitar, para orar junto con ellos y por charlar de muchas cosas de la vida cotidiana, sentiamos que era el mismo Dios que nos hablaba y recibia. Muchas personas lloraron después de contarnos algunos momentos difíciles que han pasado en sus vidas. Esto nos dio la oportunidad de consolar, apoyar y dar un fuerte abrazo invitandolos a seguir adelante y a juntar fuerzas, porque a pesar de todo, hay que renovar el si a la vida cueste lo que cueste. Nuestras visitas misioneras fueron una bendición para todos: para nosotros los misioneros y para la gente.

Tartagal

2016


Por: Hna. Agnes Njeri Mwangi, mc

En la sencillez de la historia de la Hermana Agnes Njeri Mwangi surge toda la alegría de los que ven crecer la pequeña semilla plantada

“Llegando al campamento, los bantús, me piden que me quede para ayudarles a pacificar las cosas, pues la chica entró en la selva con la hermana Agnes Njeri Mwangi, es una misionera de la Consolata, enfermera, nacida en Kenia y presente entre los indígenas yanomami, en el amazonas brasileño. A través de su trabajo puede vislumbrarse el fruto de aquello cultivado (tal vez de otros misioneros), la autonomía, la creatividad y el servicio desinteresado. Otras personas quisieron forzarla y, ante su negativa o para evitar que hablara, le dispararon dos veces en el tórax…” Catrimani es el nombre de una franja de exuberante bosque situado en el corazón del inmenso Amazonas brasileño. Está habitada desde tiempos inmemoriales, por el grupo indígena Yanomami. A la zona solo se puede llegar por avión, o después de largos días de caminata accesible solo para quienes conocen el bosque como la palma de su propia mano. Los Misioneros de la Consolata han llegado por primera vez Catrimani a mediados del siglo pasado y las Misioneras en los años 60. Desde entonces muchos de ellos han fallecido en estas tierras bendecida con amor y recibiendo del pueblo yanomami sus valores, su simplicidad y la amistad. El aislamiento yanomami del resto del país durante

Otras personas quisieron forzarla y, ante su negativa o para evitar que hablara, le dispararon dos veces en el tórax. mucho tiempo, hoy representa una grave amenaza para su subsistencia debido a la exclusión de su voz en los procesos políticos, sociales y preocupación económica, no solo de Brasil, especialmente en el Amazonas. Es en este contexto en el que trabajamos como misioneros. Hacer a los yanomami conscientes de sus derechos a la salud, la educación, la protección social, la tierra, a la palabra, a la autodeterminación, con mucha esperanza, pero no sin dificultad.

El viaje más largo comienza siempre con un primer paso En diciembre de 2006, tres jóvenes indígenas: Rogerio yanomami agente de salud indígena perteneciente a la comunidad de Poratheri, Niapo yanomami, él también comunidad de agentes de salud Maamapiitheri y Marino yanomami, comunidad Waromapiitheri y representaban a los yanomami en reuniones indígenas fuera de su zona y decidieron visitar las comunidades remotas de la zona montañosa. A comienzos del año 2007, para mi sorpresa, me invitaron a acompañarlos, ocho largas horas de camino por la selva. Me acordé de la frase: “Todo viaje, incluso el más largo siempre empieza con el primer paso.” Hoy puedo decir que el camino no fue fácil, pero, pero la alegría fue grande. Cada vez que en el camino, mis pies cansados ​​ se refrescaban en las aguas de los ríos, reflexionaba con gratitud por la oportunidad que me ofrecían mis hermanos indígenas. Animé la formación de nuevos agentes de salud indígenas. Había que detectar los nuevos casos de malaria se producían y dar los medicamentos apropiados a los miembros de estas comunidades. Un buen día llegó a la maloca (choza comunitaria) Hepupiitheri era la primera reunión especial con todos los

Rostro femenino

Todo viaje comienza siempre con un primer paso

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Rostro femenino

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líderes de la región. Rogerio Niapo compartió su experiencia en sus comunidades como agente de salud, y aconsejó a los nuevos agentes, a continuar estudiando con mayor entusiasmo y paciencia. Marino, en cambio, habló sobre la necesidad de participar en la Asamblea anual de la cir y las iglesias en toda la región para elegir un representante a fin de tenar parte activa. La invitación fue aceptada en silencio, dejando a la audiencia un tanto pensativa. Marino ofreció, con afecto, para acompañar a alguien que fue elegido, recordándoles la importancia de que estas reuniones juegan. De hecho, dijo, es la necesidad de reunirse con otros grupos indígenas para fortalecer la conciencia y el conocimiento de los pueblos indígenas sobre sus derechos históricos.

Remaka yanomami, uno de los líderes presentes, aceptó de inmediato el compromiso de participación —aunque con aprensión— temiendo viajes en avión a la zona de la reunión. Romeo yanomami, nuevo agente de salud, se comprometió a seguir estudiando y de inmediato comenzó a ayudar, para alivio de todos, en la identificación de los casos de malaria.

crear un clima de escucha recíproca y el intercambio, no solo durante la reunión, sino también en los momentos recreación y socialización. Ahora podían compartir feliz: ¡Su iniciativa fue todo un éxito! Me quedé en esta comunidad durante algunos días más y, con gran alegría constaté cómo la visita de los tres jóvenes, su actitud, sus demandas, se convirtieron en los temas de todas las conversaciones entre los líderes y Una esperanza en la colaboración miembros de la comunidad. Fue una Nuestros tres agentes sanitarios visita corta y rentable que era capaz jóvenes regresaron a sus comunida- de abrir nuevas perspectivas de vida des pocos días después. Habían vivi- para el crecimiento de esta nación. do la dificultad de llegar a otros herEl secreto está en saber manos, hasta entonces lejanos, que caminar juntos paso a paso. habían encontrado las palabras adecuadas y acciones consistentes para

ía r a s a p é u Q ¿ si todos los jóvenes de Argentina, saliéramos a la calle a os n r a r t n o c n e con otros jóvenes

mos Te desafia con tus a juntarte ra tratar amigos pa ar la de descifr ntro ondida de táctica esc ula losa fórm u b fa ta s e de dora . evangeliza


Por: P. Luis Manco, imc

Yo sigo creyendo que Dios, al crear a la mujer, con respecto a los varones, le dio algo más: Le dio un plus

La mujer es una creatura de encanto. ¡Es un canto a la vida! La mujer es harmonía de cerebro y corazón, pero sus entrañas maternas terminan por prevalecer sobre la materia gris. La mujer es más fuerte que el varón: más rápida en salir de situaciones complicadas; más fuerte que el varón en soportar dolores físicos y dolencias del alma. ¡Más fuerte en vivir su soledad! Toda mujer es contraria a toda clase de racismo, de homicidio. No pocas mujeres cargan con lágrimas de sangre y hasta el último respiro el pecado de aborto. Muchas de ellas fueron inducidas a este horrible crimen de lesa humanidad. En efecto, en toda mujer se vislumbran rastros imborrables de una innata fidelidad a la vida. ¡Ella es eternamente enamorada de la vida! Es nativamente madre! En sus entrañas reverberan las entrañas de misericordia de Dios! Queridas mujeres, queridas mamás, queridas novias, queridas hermanas de sangre, queridas hermanas prostitutas, los varones les pedimos perdón por tanta insanía masculina, por tantas humillaciones que les hemos hecho tragar. ¡Por tantas formas de feminicidio! Capaces de entregar la vida, muéstrense capaces de entregarnos misericordia y perdón!

su flujo turbulento de pensamientos, pesares, negocios… Yo era uno de ellos, pero a tu vista me detuve. Por unos instantes, contemplándote, a mí también me hiciste vivir fuera del tiempo. Me dejaste prendido, encadenado a tu imagen tierna, invasiva. Me provocaste a la envidia, a la celosía con tal intensidad que estuve a punto de hacerte una propuesta oscena: “¡Permíteme querida, que, por unos instantes, amamante yo a tu creaturita!”. Sí, estaba confundido, con una confusión mezclada a tristeza: ¿Por qué no se me daba a mí también participar de tanta gracia, de tamaña, sublime oportunidad de engendrar vida, amamantar vida, defender la vida como tú? ¡Me desperté a la realidad y seguí mi viaje, desencantado soñador! La mujer anónima Perdóname, querida. Es que, al mirarte encantado en medio del vaivén de tanta gente, prevaleció en mí el pudor… o la timidez o el estúpido respeto humano que encoge la existencia y apaga la poesía de la vida. Tú, en cambio, sentada al umbral de una humilde farmacia de nuestra ciudad de Tartagal, encorvada sobre tu creaturita a la que tiernamente amamantabas, vivías fuera del tiempo. A tu alrededor, los pasantes, apresurados, transitaban por la vereda de calle J.B. Alberdi, llevando

Una mujer a horizontes dilatados La conocí en el 1987. Estaba participando en Roma, juntamente a muchos otros misioneros provenientes de distintos Países, a una reunión especial que llamamos el capítulo general. Luego de más de un mes de charlas, opiniones, confrontaciones, decisiones, el día antes de la clausura, esta mujer fue invitada a dar su testimonio. Habló al filo de voz. Sus palabras traspiraban Dios. Sus rostro estaba marcado por arrugas incontables, sus ojos

Biblia y misión

Las mujeres, rostro de la misericordia de Dios

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Biblia y misión

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translucían una paz que seducía. La oración con acentos conmovedores. Habló de los pobres, habló de los últimos, de los descartados del mundo. Habló de los incurables, pero no usó esta palabra. Dijo que ella consideraba una inmensa gracia poder servir en ellos, en su carne viva y martiriada, a la mismísima carne del Hijo de Dios, colgado en la cruz. Cuando Madre Teresa de Calcuta terminó de hablar, me tocó a mí el privilegio de acompañarla al portón donde sus hermanitas ya la estaban esperando.

de las persianas este momento único, se precipitaron las mucamas, las cocineras, las secretarias y clavaron a Madre Teresa. Se le arrodillaron a sus pies, sobre la nuda tierra. Quien le apretaba las manos, quien le besaba amorosamente los flecos de su vestidura, quien le pedía su bendición. Ella, la madre de todos, la Madre de los últimos, daba señas de humildad, confusa por tantas manifestaciones que juzgaba exageradas, daba señas evidentes de sorpresa, de humildad !.. Y contestaba con una sonrisa de cielo!...

Sus rostro estaba marcado por arrugas incontables, sus ojos translucían una paz que seducía.

Una mujer virgen y madre Sí, me refiero a Ella. A la joven de Nazareth. A la madre de Jesús. Todas las veces que he entrado por una de las inmensas puertas de bronce de la basílica de San Pedro, en Roma, he advertido como una energía de imán que me conducía a visitarla. La estatua está colocada a la extreEn aquel breve tramo de recorrido ma derecha del máximo templo de pasó algo que me movió las médu- la cristiandad. La ráfaga de los conlas del alma y tuve que hacer un gran tinuos relámpagos de las cámaras de esfuerzo para disimular la emoción. foto parecen evanescentes, inocuos, ¿Qué pasó? Como si hubiesen esta- inexistentes tal y tanta es la devodo largamente atisbando por detrás ción que absorbe los ánimos devotos

de gente de toda raza, de toda cultura, de toda religión que pasan largos ratos delante de ella. Desde siempre se la conoce como La Piedad. Se trata, por cierto, de una de las más admiradas obras marmóreas del genio de Miguel Ángel. Sentada, robusta, corpulenta, amantada de un riquísimo manto estilo barroco, lleva sobre sus rodillas de madre al cuerpo inerme, exánime de su Hijo Jesús. Sobre sus rodillas, casi vuelto a la acunada niñez, duerme plácidamente, pacíficamente. Ella lo mira intensamente, tiernamente. Y su mirada de madre de momento turba, de momento conmueve, de momento cuestiona y, por sobretodo rescata, purifica, pacifica cuantos están prendidos de su luminosísimo rostro materno, de su sobrehumana fuerza de piedad y misericordia. El relampagueo de las fotos por ratos merma: por el breve tiempo de secar unas lágrimas silenciosas, respetuosas que salen como plegaria de hijos doloridos, de madres sufridas, de humanidad extraviada y reconciliada.

Misioneros de la Consolata en Argentina Casa Regional JOSÉ BONIFACIO 1774, [1406] CIUDAD DE BUENOS AIRES TEL: (011) 4632-3940

Noviciado Latinoamericano JUAN XXIII 2460, [B1683DEP] MARTÍN CORONADO (BS. AS.) TEL: (011) 4842-1820

Seminario Filosófico JULIÁN MARTEL 1550, [B1663GHL] SAN MIGUEL (BUENOS AIRES) TEL: (011) 4455-0863

Animación Misionera Voc. AMV@CONSOLATA.ORG.AR WWW.SAL.CONSOLATA.ORG.AR

Pquia. Nuestra Señora de la Misericordia

Pquia. San Ramón Nonato

SUCRE 2675 • EL PLUMERILLO, [M5539CZB] • LAS HERAS (MENDOZA) TEL: (0261) 448-9773

P. PEDRO Y ARÁOZ, [4560] TARTAGAL (SALTA) TEL: (03873) 424-370 CASA: (03873) 422-540

Pquia. Ntra. Sra. de Pompeya

Parroquia San Lorenzo

BILBAO Y FRAGA 581 VILLA POMPEYA, [B1722OSI] MERLO (BUENOS AIRES) TEL: (0220) 489-3602

HIPÓLITO IRIGOYEN S/N, [4564] CORONEL JUAN SOLÁ MORILLO (SALTA)

AV. FUERZA AÉREA 1527, [Y4600XA A] • ALTO COMEDERO, (JUJUY) TEL: (0388) 427-5858

NEMESIO ÁLVAREZ 957, [1744] MORENO (BUENOS AIRES) TEL: (0237) 462-0560

Hermanas Misioneras Pquia. de la Medalla Milagrosa de la Consolata

Laicos Misioneros de la Consolata LMC-ARGENTINA.BLOGSPOT.COM

Jóvenes Misioneros de la Consolata WWW.FACEBOOK.COM/JEMAR. JOVENESENMISIONARGENTINA

Colegio Nuestra Señora de la Consolata GOMENSORO Y 3 DE FEBRERO, [5519] • GUAYMALLÉN (MENDOZA) TEL: (0261) 4452-282

Instituto Pablo VI LIBERTAD 2869, [2400] SAN FRANCISCO (CÓRDOBA) TEL: (0356) 4431-416


Por: P. Ssimbwa Lawrence, imc

Misericordia significa sentir afecto por los pobres, y trascenderse hacia los demás, olvidándose de ese modo de su persona.

La palabra misericordia tiene su origen en dos palabras del latín: miserere, que significa tener el corazón (cors) con los pobres (miser). Dicho de otro modo, es sentir afecto por los pobres, y trascenderse aún asimismo hacia los demás, olvidándose de ese modo de su persona. Cabe notar que, la misericordia ha sido un tema imperdonablemente olvidado tanto en las reflexiones teológicas como en la mayoría de los discursos que rigen las sociedades actuales. Sin embargo, es un mandamiento que gobierna tanto el cristiano en su particularidad como la Iglesia en su conjunto. A través de la Palabra y los sacramentos,  presenta en la historia y en la vida de cada cristiano el Evangelio de la misericordia, que es Jesucristo. Para ello, la Iglesia debe dar testimonio de la misericordia de Dios revelada en Cristo, en toda su misión de Mesías, profesándola principalmente con verdad salvífica de fe necesaria para una vida coherente con la misma fe, tratando después de introducirla y encarnarla en la vida bien sea de sus fieles, bien sea —en cuanto posible— en la de todos los hombres de buena voluntad. En el sermón de la montana, Jesús aclara que los bienaventurados son los misericordiosos porque alcanzarán la misericordia (Mt 5, 7). Acerca

de este aspecto, san Juan Pablo II, explica que, “la Iglesia ve en estas palabras una llamada a la acción y se esfuerza por practicar misericordia (…) y el hombre alcanza el amor misericordioso de Dios, su misericordia en cuanto él mismo internamente se transforma en el espíritu de tal amor hacia el prójimo. A lo largo de la historia del cristianismo, muchos santos y beatos tanto conocidos como desconocidos, tradujeron eso en su vida. La misericordia no quedó como asunto teórico solo para predicarse, sino que la hicieron parte integral de su misión y ser. Son innumerables ejemplos de ellos, pero vale destacar a san Francisco de Asís, beata madre Teresa de Calcuta, san Juan Bosco, san Vicente De Paul, san Juan de la Cruz, beato José Allamano, beata Irene Estefani Nyaatha, entre otros.

misericordia cristiana consiste en el fondo en encontrarse con Jesucristo en la persona sufriente”. La misericordia, aspecto central en el beato José Allamano. El aspecto de misericordia no es ausente en el ser y quehacer del beato José Allamano. Todo el recorrido de su vida muestra que el fundador de los misioneros y misioneras de la Consolata fue instrumento fiel de la misericordia de Dios. Se dejó utilizar por Él para propagar su misericordia a los demás. Eso fue por la convicción que tenía de que, la misericordia era la viga maestra que ha regido siempre la vida de la Iglesia y la de los cristianos.  A continuación se presenta cómo la misericordia ha sido un pilar fundamental en la vida y la misión del beato José Allamano.

La fundación del Instituto Para poder situar la centralidad de la misericordia en el beato José Allamano, hay que tener en cuenta la fundación del Instituto, es decir, las circunstancias por las cuales fue fundado. Aunque, en ningún lugar, ni en ningún escrito se menciona la palabra misericordia como elemento Los mencionados santos y beatos inspirador en su fundación, es muy mostraron cual era el sentido úl- claro que la preocupación del beato timo del amor cristiano al próji- José Allamano por aquellos hombres mo. Su testimonio indica que “la y mujeres que nunca habían tenido

La Iglesia debe dar testimonio de la misericordia de Dios revelada en Cristo

Espiritualidad misionera

La misericordia en el beato José Allamano

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Espiritualidad misionera

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la oportunidad de conocer a Cristo, o lo habían conocido pero sin profundidad, no fue por casualidad, sino por la misericordia. La historia de la vida del beato José Allamano muestra que se empapó completamente de la misericordia de Dios. La experimentó cuando se le murió su padre a la edad temprana. La misericordia de Dios lo acompañó en compañía de su madre María Ana Cafasso. La experimentó, asimismo, cuando cursaba en el oratorio salesiano de Valdocco, donde se encontró con el santo de misericordia, Juan Bosco. La vida llena de santidad de su tío José Cafasso tambien le irradió de huellas de misericordia. Las obras misericordiosas de este santo para con los encarcelados no dejaron de influenciar su vida. La curación milagrosa es otro elemento que muestra la misericordia de Dios en la vida del beato José Allamano. Definitivamente sintió que la misericordia de Dios lo acompañaba cuando se curó prodigiosamente de la enfermedad que probablemente estorbaría la fundación del Instituto. Esas circunstancias, en una u otra forma, influyeron el ser y quehacer misericordioso del beato José Allamano, marcaron su vida, y se volvieron acontecimientos vitales que alimentaron el proyecto de la fundación del instituto cuya tarea era seguir con la propagación de la Consolación de Dios a las tierras lejanas. No se puede negar que la fundación del Instituto fue fruto del celo apostólico del beato José Allamano; esto permitió ensanchar sus horizontes hacia el mundo entero. Aquí es donde se puede notar la misericordia y la compasión apostólica del beato José Allamano. Se compadeció

con otras tierras del mundo, con otras culturas totalmente diferentes a la suya; en este caso el África, la mayoría de cuyos habitantes en ese entonces, todavía no habían conocido a Jesucristo. Por la misericordia seguramente “sintió la urgencia del mandato de Cristo a anunciar el Evangelio a todos”. A raíz de eso, le parecía innatural que en su iglesia local, fecunda de tantas instituciones dedicadas a las obras de caridad, faltara una dedicada exclusivamente a las misiones.

No se puede negar que la fundación del Instituto fue fruto del celo apostólico del beato José Allamano. Es claro que muchos misioneros inspiraron el ser misericordioso de José Allamano hacia las tierras de misión. Uno de ellos era el cardenal Guillermo Massaia. Este misionero capuchino fue uno de los modelos significativos del beato José Allamano. La necesidad de continuar con el trabajo de él inspiró la fundación del Instituto de la Consolata para Misiones. Allamano se impresionaba muchísimo cuando leía las obras misioneras de él en Etiopia. Un encuentro personal con él después de la expulsión de ese país le motivó para el futuro  proyecto de un instituto exclusivamente misionero. Con la expulsión de este gran misionero de las tierras etiópicas, el fundador de los misioneros de la Consolata sintió la gran misericordia con el pueblo al que el Señor le había encomendado.

La misericordia del beato José Allamano está muy ligada a la forma como percibía con constancia y astucia las necesidades espirituales, morales, sociales y pastorales de esos cristianos. Vale recordar que, su intención era que los primeros misioneros de la Consolata pudieran entrar en contacto con aquellos cristianos abandonados para continuar con la obra del cardenal Guillermo Massaia. La opción preferencial por los pobres Dios es el misericordioso por excelencia para con los pobres. El amor y la solicitud de Dios tienen como destinatarios especiales a los pobres y débiles. Su misericordia hacia ellos se manifiesta, sobre todo, en la prohibición de oprimir y explotar a extranjeros, viudas y huérfanos (Ex 22, 20-26), en la protección de los pobres ante los tribunales (Ex 23, 6-8), y en la prohibición de la usura (Ex 22, 24, 24-26). La opción de Dios por los pobres se refleja con especial énfasis en el mensaje de los profetas. Éstos denunciaron la explotación, violación, y la opresión de los débiles y pobres (Am 2, 6-8; Isa 1, 11-17; Ez 18,7-9). Los profetas muestran que los pobres encuentran en el Dios de Israel el refugio, la compasión, el derecho y el consuelo. La opción preferencial por los pobres es uno de los rasgos que marca el ser misericordioso del beato José Allamano. No hay duda alguna que en la trayectoria de su vida haya tenido preocupación por los pobres y débiles, tanto a nivel local como en las tierras de misión donde trabajaban los misioneros y las misioneras de la Consolata. Desde los inicios del instituto, el fundador mostraba la preferencia hacia la periferia.


de la iglesia local donde se crió. Cuando nació él, el ambiente de su iglesia local estaba repleto de misionariedad. Estaban naciendo institutos misioneros como el pime, luego nacieron los combonianos. Eso significa que tuvo la ventaja de conocer los maestros de la misión adgentes, quienes se volvieron sus modelos y posteriormente los de sus misioneros y misioneras. Ellos, sin lugar a dudas, influenciaron su ser misericordioso hacia los pobres en los lugares periféricos del mundo.

Un misionero parte hacia una empresa de fe a favor de los más pobres Al hablar de los modelos de la misión, no se puede dejar de mencionar a san José Cafasso quien le impresionó al beato José Allamano por su capacidad de moverse hacia todos con un celo apostólico incansable[12]. San Juan Bosco es otro modelo que contribuyó al crecimiento

del ser misericordioso del beato José Allamano hacia la misión Ad gentes. Él solía ver las expediciones misioneras con tanta solemnidad que salían de Turín para los lugares de misión. Se suma tambien al cardenal Massaia entre los que fueron modelos del beato José Allamano. El misionero capuchino en medio de persecución, misionó por 33 años en Etiopia. Para ello, fue modelo de perseverancia en la misión. El ejemplo de estos modelos, su compasión hacia los que no conocían a Cristo, su amor inquebrantable a Dios y al prójimo; todo eso, influenció el celo misionero y misericordioso del beato José Allamano. La misericordia de esos santos manifestada en las obras caritativas, entrega total a la misión adgentes, no dejó de sembrar las semillas de misericordia en el ser del fundador de los misioneros y misioneras de la Consolata. Conclusión “La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia (...). La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo”. La misericordia fue una columna fundamental en el ser y quehacer del beato José Allamano. Fue misericordioso porque entendió que a él se le había aplicado la misericordia. Los misioneros y misioneras de la Consolata, somos los herederos del carisma del beato José Allamano de ser heraldos de la misericordia y la Consolación de Dios al mundo. Para ello, este año santo de misericordia no puede pasar desapercibido en nuestro compromiso y quehacer misionero.

Nuestra presencia

Se compadecía con aquellos hombres y mujeres de tierras lejanas que no habían conocido al Salvador del mundo. No cesaba en inculcar este aspecto a sus misioneros y misioneras. Para él, el misionero “no parte para obtener así un poco de distracción, ni tanto menos parte para conquistarse una gloria, ni tampoco para obtener cosas materiales. Su partida es una empresa de fe a favor de los más pobres”. Tenía la convicción de que, el misionero de la Consolata no podía separarse del compromiso con los pobres, pues Jesucristo es el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre. Vale notar que “la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza”. La opción preferencial por los pobres le llevó al beato José Allamano a preocuparse mucho por su liberación integral. La liberación es “un proceso iluminado, reforzado y sostenido por la fe y celebrado por ella como anticipación de esa plena liberación anunciada en la vida, muerte y resurrección de Jesús”. Eso significa que la liberación integral de los pobres debe abarcar la totalidad de la persona: su cultura, su estructura, su dimensión histórica y su camino hacia la plena estatura de Cristo.   El ambiente misionero del beato José Allamano. No se puede dudar que el fundador recibió la vocación de ser misericordioso desde el mismo Dios cuyo atributo divino es la misericordia. Tampoco se puede negar que su misericordia hacia los pueblos de la periferia haya sido influenciada por el ambiente denso de misionariedad

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Ven y sígueme

Por: Novicios, imc

Noviciado latinoamericano imc 2016

“No me habéis vosotros elegido, fui yo mismo quien los eligió”

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Esta historia comienza el once de enero del año dos mil dieciséis en Buenos Aires, un lugar para la mayoría nuevo y desconocido, pero aun así, con un ardor de seguir fieles a su llamado vocacional misionero. Ese mismo día en el Noviciado dedicado a la Virgen de Guadalupe, los jóvenes llenos de expectativas manifestaban su alegría en sus rostros y con una y otra sonrisa, mientras que se preparaban para la Misa de iniciación de un año prometedor, un año de gracia para cada uno de nosotros. La Misa fue precedida por el superior de la Región Argentina, P. Antonio Gabrieli, junto con otros misioneros de las distintas comunidades, que se ofrecieron a compartir este pequeño y gran acontecimiento dentro del Instituto Misiones Consolata. La misa fue muy íntima y esto ayudó a que los nuevos novicios, hicieran suya las palabras del Superior y de los de más misioneros. Los novicios son: Ludovico Tenore (Italia), Pablo Sosa (Argentina),

Ansoni Camacho (México), Yecid Blanco (Colombia), Daniel Bohorquez (Colombia), Alexander Tique (Colombia), Abel de Andrade (Brasil), Thiago da Silva (Brasil), Diego Gonzaga (Brasil) e Inácio Cordero (Brasil), que junto con el P. Jorge Pratolongo (Argentina) y P. Matteo Pozzo (Italia), conforman la comunidad del noviciado 2016, que para estos jóvenes adoptaron como apodo para el grupo de : Novicinho. El proceso de relación, integración y conocimiento de cada uno de nosotros fue rápida, ya que cada uno comparte su vida desde sus valores, usos, costumbres y nacionalidad, lo cual hace que este grupo sea muy dinámico, y muy alegre. Así los días transitaban en la convivencia que comenzó a marcar en el interior de cada uno un sentimiento de pertenencia que jamás se va olvidar. Dios armo y unió con sanos valores la comunidad del noviciado. Por lo consiguiente esto se manifiesta en la voluntad de querer corresponder a su

llamada y a la disponibilidad de entrega total, tal como lo quería el fundador José Allamano. En el transcurso de estos dos meses los novicios han compartido momentos muy significativos para ellos dentro del ámbito formativo y sobre todo en el Espíritu de Familia, el día 29 de enero celebraron la fiesta de fundación del Instituto Misiones Consolata, haciendo un video, en el cual compartían y felicitaban su alegría a todos los Misioneros de la Consolata en los distintos países en los que se encuentran; así como también el día 16 de Febrero donde compartieron en la casa regional un momento de espiritualidad y sobre todo de recordar a nuestro fundador la importancia y la vivencia como familia misionera, en la cual se nos invitaba a la Santidad. El proceso de formación que los novicios estamos llevando a cabo con el Padre Maestro, es entrar en nosotros, reconocernos, saber quiénes somos, y que espera Jesús de cada uno de nosotros. También tenemos los momentos de deporte y de trabajo que es importante en nuestra vida formativa y misionera.

¿Te gustaría ser misionero de la Consolata? ¡Contáctanos! amv@consolata.org.ar www.consolata.org.ar


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s realice e ro n joven n es un mision u e u q a ió l is e m n y co ra la r don pa on Cristo . El mejo mprometido c ayudar a ir”. a r e n io mis o co “ir o cristian ello de Más. Un debe vivir aqu o li Evange oyo ajan en a su alapConsolata trabm s n a i c a r G isioneros de lio y en la pro oció e • Los M io del Evang c el a nu n olvide! a. ¡No lo n a m ad hu e r os . nerosindde más misionm e n g u s De nde la formació ende la procla ahcoiós c p e u e p d m e s d • ro to a misione Jesucris • De los ena Nueva de u B de la . pueblos

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MISIONEROS DE LA CONSOLATA - ARGENTINA 2016

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Revista n° 469 - Marzo . Mayo 2016  
Revista n° 469 - Marzo . Mayo 2016  

«50 años con los Yanomani.»

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