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Revista de formación y animación misionera

EDITORIAL:

Fascinados por la santidad de Allamano

| Testigo: Misionero sin «misión»

Junio – Agosto 2014 | AÑO LXIV | EDICIÓN 462

Conoce el GPS que todo misionero debe conocer Faithbook, el libro de la Fe


20 de j�nio F�esta de la C�nsol�ta

Devoción llena de ternura dirigida hacia Aquella que había conocido el dolor, pero también la consolación de Dios, Aquella que fue consolada y que consuela, Aquella hacia la cual el hombre atribulado puede dirigirse con confianza, seguro de ser escuchado.

Nuestra Señora de la Consolata

El cuadro de la Virgen Consolata es un lienzo pintado que respeta el estilo de ícono oriental bizantino: arte sacro que representa los valores espirituales más que la belleza física exterior; arte simbólico más que realista. Es de autor desconocido, pero rico en enseñanzas de devoción a la Virgen. Contemplando la imagen, podemos descubrir los significados que se esconden detrás de las posturas y de los colores con los que el autor quiso representar a la Virgen y al Niño.


Sumari�o Fascinados por la santidad de José Allamano Por: P. antonio gabrieli, imc

4 | Buzón Misionero

Ordenación diaconal en Tartagal Por: Marcos Sang Hun Im, imc

5 | actualidad 1

¿Quién es el otro? Por: Alba Piotto

7 | actualidad 2

El diálogo interreligioso Por: p. Álvaro Pacheco, imc

9 | Nuestra Presencia

Comunidad formativa de Mendoza Por: comunidad Form. de mendoza, imc

11 | Ficha 39 | rincon joven

Buscando el rostro del otro Mateando con Allamano Retiros y encuentros para jóvenes Por: p.Mauricio Guevara y Renato Maizza, imc

15 | Noticias

Faithbook: Páscua Joven Misionera Por: Equipo nacional amv

16 | Testigo

José Allamano: misionero sin “misión” Por: p. marcelo de Losa, imc

19 | Rostro Femenino

Allamano y el encuentro de culturas Por: Hna. Stefania Raspo, mc

20 | biblia y misión

Ocurrió una vez… Una aventura llamada misión Por: p Luis Manco, imc

21 | espiritualidad misionera

Decálogo pedagógico misionero Por: p. Gottardo Pasqualetti, imc

Costo por ejemplar: $10.– Costo de la suscripción anual: $80.– costo con Colaboración: $100.–

Fascinados por la santidad de José Allamano Tengo la alegría de presentar este número de Misiones Consolata dedicado al Beato José Allamano, fundador de los Misioneros y Misioneras de la Consolata. Desde su beatificación (7 de octubre de 1990) es propuesto por la iglesia como modelo de vida cristiana y celo misionero. Para nosotros misioneros y misioneras de la Consolata es padre y maestro en la misión, y nos anima el deseo de darlo a conocer al mayor número de personas. Para Allamano la misión ad gentes es el ideal que debe permear toda la vida del Instituto al que ha dado vida. Es el ideal que debe ser asumido con radicalidad y totalidad orientándolo todo hacia ella. Todo y todos para la misión. Es absolutamente claro que la peculiaridad de sus misioneros está en la misión ad gentes, en salir de su propia tierra, en el encuentro con los pueblos, culturas y religiones diferentes, en el anuncio del Evangelio a quien no ha entrado en contacto con él. Viviendo concretamente la misión con un estilo definido por algunas características: de cercanía a la gente, de promoción humana, de cooperación al desarrollo, de opción preferencial por los pobres y presencia de consolación en los lugares más alejados, más pobres. Con el mudar de los tiempos y en fidelidad al carisma y a los nuevos desafíos de la misión, vivir la misión significó también opción por la justicia y la paz, la defensa de la Creación, de los indígenas, de los afrodescendientes, de los habitantes de las periferias de las grandes ciudades. Es cierto que estos desafíos no han sido percibidos por el Fundador en su tiempo pero nos ha dado un espíritu para que a pesar de las resistencias y debilidades, tuviéramos la energía y la capacidad de afrontar las problemáticas que se presentaran animados por la pasión por la misión. Entre los fenómenos del mundo de hoy y los cambios, que no es exagerado definir de época, que interpelan directamente nuestra misión ad gentes y suponen un reto, están la necesidad de diálogo con el mundo moderno, con el ateísmo y las grandes religiones, las culturas y otros fenómenos sociales emergentes. El misionero es enviado a anunciar la novedad del Evangelio a las culturas, sin violentar su identidad y con la humildad evangélica que permite reconocer que Dios lo precede en las culturas, y que al contrario, este encuentro enriquece a todos por el aporte de los diversos pueblos con sus propias cosmovisiones y espiritualidades. El diálogo es la actitud fundamental del misionero que quiere entrar en relación con las culturas y las manifestaciones religiosas de los pueblos, sin renunciar al anuncio explícito de Jesucristo. ¶ Además de presentar la figura del Beato José Allamano dedicaremos parte de este número a los temas, tan actuales para la misión, del encuentro con las culturas y las religiones diferentes.

Rostro Editorial femenino

3 | Editorial

P. Antonio Gabrieli, imc

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Buzón Mis�onero Ordenación diaconal en Tartagal

Staff

En un día muy agradable, no hacía tanto calor ni fresco, con la presencia del Obispo de la diócesis de la Nueva Orán, de los sacerdotes diocesanos y religiosos, de los seminaristas y de todo el pueblo de Tartagal, me ordené diácono. Toda la parroquia de San Ramón Nonato, donde estoy haciendo mi experiencia pastoral, me recibe y lleva hasta el diaconado, preparó la celebración con detalles y delicadeza. Por la costumbre de mi país no imaginaba una fiesta tan grande, porque en Corea el diaconado es un transitorio para llegar a la ordenación sacerdotal. Por eso no festejan en la parroquia el diaconado como una fiesta grande. Entonces toda la celebración y la fiesta eran una sorpresa para mí. Mons. Gustavo Oscar Zanchetta, durante su homilía, subrayó que ser diácono es preparar mi entrega total para el pueblo, sobre todo para los pobres hasta humillarse, y mi cuerpo no es más mi cuerpo sino cuerpo presente del Señor. Y también como la promesa del Señor a Abraham, Dios siempre nos muestra la tierra prometida en la misión de cada uno y esa promesa me ha llevado hasta aquí, a Tartagal, por su divina providencia hasta consagrarme. Después del diaconado, lo primero que sentí fue la responsabilidad. La gente ya comenzó a buscarme para la bendición o charlar conmigo. Aun no me han encargado algo grande y no me siento tan preparado, debo hacerlo con el corazón, con humildad y mucha preparación. Y también me inquieto concretamente por conocer y entender la Palabra de Dios para la predicación. Durante la entrega del Evangelio el obispo me dijo: «Recibe el Evangelio de Cristo del cual eres mensajero. Cree lo que lees, enseña lo que crees, y practica lo que enseñas». Mi inquietud no solo viene por el idioma, sino también

Propietario: Instituto Misiones Consolata www.consolata.org.ar Registro Propiedad Intelectual N° 5077185

Edición: N° 462 Junio-Agosto Año LXIV Director: P. Marcelo De Losa, IMC Redacción: Misiones Consolata

Por: Marcos Sang Hun Im, IMC

por vivir plenamente la Palabra de Dios. Si mi corazón está vacío ni siquiera puedo predicar en coreano. Durante el noviciado, P. Daniel Bertea, mi maestro, nos dijo: «Después de la primera profesión religiosa, ¿qué cambiaremos? Normalmente no cambia nada porque la conversión lleva toda la vida hasta la muerte». Antes y después del diaconado no hay mucho cambio de mi personalidad. Sigo siendo yo, conozco bien tanto mis fortalezas como mis defectos. Es cierto que el diaconado es un ministerio para servir a Dios y a su pueblo, y también es una invitación de conversión hacia Dios para que yo esté con Él y permanezca en su amor. Cada día… quisiera aceptar esta invitación, con todo agrado, para que la luz de Cristo ilumine al mundo y la Buena Noticia sea anunciada. Agradezco al Señor por guiarme en la tierra prometida de Argentina y a todos los que me han acompañado en estos tiempos y han preparado la celebración diaconal. Qué María Santísima Consolata acompañe a sus misioneros. ¡Coraje y adelante!

Colaboradores: Gabrieli Antonio, López Rubén, Guevara Mauricio, Renato Maizza, Busnello Alejandro, Alba Piotto, Luis Manco, Jorge Pratolongo y Hna. Stefanía Raspo Fotos: Archivos IMC , Agencias, Internet, Revista Misiones Consolata Dirección y Administración: José Bonifacio 1774 [1406] – C. A .B. A admregional@consolata.org.ar Tel: (011) 4632-3940

Correspondencia: Revista Misiones Consolata C.C. 2 – Suc. 11 – [1411] – C. A .B. A . info@consolata.org.ar Diseño: Chivi Dinard chiviveca@gmail.com Impresión: Brapack S.A. Saraza 1310 , CABA Miembro de PREMLA


Por: Alba Piotto

Las constantes migraciones, la cada vez mayor conectividad de las comunicaciones, los enormes y veloces cambios culturales, requieren que prestemos una constante atención al otro, a ese distinto que irrumpe de manera impensada. El Papa llora ante las fotos de sirios cristianos crucificados, en medio de una guerra civil interna, que como todas, cada vez será más trágica, portadora de crueldades insospechadas. Nos conmovemos con el secuestro de adolescentes nigerianas por parte de un grupo fundamentalista islámico, ignoto para casi todos en gran parte de Occidente, menos para quienes viven en esa región del planeta . Y Europa pone su alerta máximo cuando cientos de desesperados quieren saltar los alambrados de Melilla, en el norte de Africa, para lanzarse a cruzar el Mediterráneo. Solo por tomar situaciones de gran impacto que los medios de comunicación tradicionales y los “nuevos”

online, pusieron ante nosotros en los últimos tiempos. Incluso, las redes sociales, se hicieron eco de una campaña “Devuelvan a nuestras chicas” (#BringBackOurGirls, para los que están en Twitter) a la que se sumaron estrellas de Hollywood y la primera dama de los Estados Unidos. Nuestro planeta en línea ya no como una aldea global sino en una reunión de vecinos de un edificio o de la cuadra de un barrio, intentando buscar alguna solución rápida a un problema que nos angustia. Claro que en ninguno de estos casos, por buena voluntad que le pongamos entre todos, les hace demasiada mella a quienes deben tomar las decisiones para soluciones de fondo. Porque aunque nos parezca

que todavía en el siglo XXI hay personas martirizadas por ser de una u otra religión, lo cierto es que las religiones no explican ninguna escalada violenta. Por el contrario, detrás, siempre hay algo más inquietante: el tráfico de personas, de armas, realidades sociales extremas (donde las personas se vuelven parte de un intercambio, de un trueque, de un pago); allí donde el Estado no está, donde desaparecieron las estructuras sociales. Así, las imágenes y el relato son tomados y resignificados -no de manera inocente- en una estratégica manera de ejercer lo que el poder siempre busca: el control social. Imponer lo que todos sentimos en esos momentos: horror y terror. ¿Vendrán por nosotros?

Actualidad

Encuentro con las culturas: ¿�uién es el otro?

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Actualidad

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Así, en situaciones extremas donde los fundamentalismos fluyen, se hace difícil mirar al Otro, a ese distinto que irrumpe de manera impensada, casi siempre desesperada o alienada, porque la primera reacción será refugiarnos en lo que nos da certezas y tranquiliza nuestro propio esquema de pensamiento y valores. Dejamos a consideración que existe una esencia según uno haya nacido en tal o cual territorio; a esas identidades individuales y colectivas que se mueven en una cultura. Y en nombre de las cuales, se excluyen o incluyen seres humanos que en el contexto global, simplemente, se pierden. En definitiva, pensamos, son “los Otros”. ¿Lo son? Deberíamos, al menos, cuestionarnos qué pasa si la identidad, en sentido estricto, no existe. Dar la posibilidad de considerar que es una construcción que hacemos según contextos particulares. En un mundo globalizado y digital -nos guste o no, sepamos manejarlo o no, es la sociedad en la que vivimoslos cimientos construidos durante siglos parecen resquebrajarse. No solo para responder ya quiénes somos, sino acerca de si somos solos o con otros, y sobre todo, para darnos cuenta que nosotros mismos, también, somos ese Otro.

Dios había puesto en sus corazones desde siempre. Eso, no solo fue apelar a la memoria de los Profetas sino también resignificar lo que ya estaba escrito en la vida de su pueblo. Un paso inicial, imprescindible. Desconozco qué habrá querido decir el papa Francisco cuando les pidió a los jóvenes que hagan lío. Pero sé que fue un llamado muy potente de alguien que sabe cómo comunicar lo que quiere y no deja nada librado al azar. Tanto es así, que la frase pegó fuerte y salió de las fronteras de lo meramente eclesiástico y católico: fue apropiada por muchos para definir un mínimo gesto de aire fresco, una acción que mueve hacia adelante, que despabila lo establecido, que es capaz de cuestionar fundamentos y raíces, que da la posibilidad de mostrar un camino que merece –al menosser transitado. Entre tantos “gestos de Francisco” en su primero año como Papa, creo que también ese “hagan lío” marcó un paso inicial e imprescindible. Como aquel que siempre me había llamado la atención de Jesús en su comunidad donde hizo… lío. Dudo que haya un épica de encuentro entre culturas. Hace tiempo que Hay algo que siempre me llamó la Cristo y Buda conforman una alianatención de Jesús y es que conservó za sui generis en muchos hogares. y observó hasta el final, la tradición ¿Es impropio? Hace tiempo, desde la de su pueblo, de su comunidad. No Conquista, que expresiones culturales hubo gestos ni palabras de deserción, y religiosas resistieron ser asimiladas más bien un sentimiento de dolor por dando paso a un sinfín de maneras de aquello que no correspondía a lo que trascender un sistema de creencias.

¿Es incorrecto? Y otras, como la de los esclavos africanos que recalaron en Brasil, se imbricaron de manera tal que aun hoy las celebraciones de la fiesta de Iemanjá, en San Salvador de Bahía, son concurridas por propios y extraños. Ni hablar del culto a la Pachamama, la santa madre Tierra, en las regiones andinas y de todas las expresiones de lo que se llama “devoción popular” que lejos de perder fuerza y adeptos, se sostuvieron. Por otro lado, hombres y mujeres, hoy se encuentra todos los días, a cada momento, a través de Internet, ese gran Aleph que nos hace partícipes online, frente a situaciones que viven otros muchos seres humanos a miles de kilómetros de distancia, y en todos los idiomas y expresiones posibles. Como la de los crucificados en Siria, las adolescentes de Nigeria o de los desesperados en busca de una vida –al menos, vivible- lejos de las miserias y la exclusión. Sin embargo, este grado de información y posible diálogo que nos participa, no implica de hecho un compromiso. Lo más relevante, en todo caso, es comenzar a pensar en que es a partir de ese Otro, que cada uno está obligado a transformarse a sí mismo si quiere construir puentes y trazar vínculos. Y saber que las certezas, por muy bonitas que sean, conllevan el peligro de amarrarnos, impidiéndonos avanzar, a dar un paso, el primero, el necesario, el que abre el camino.


Por: P. Álvaro Pacheco, imc

Actualidad

Corea del sur: el diálogo interreligioso Una de las principales actividades de los Misioneros de la Consolata en Corea es el del diálogo con las otras religiones. En 1999, se creó el centro llamado Fuente de Consolación, actualmente ubicado en Yusong-dong (en la diócesis la Taejon), que nos ha llevado a un renovado compromiso y celo por esta importante dimensión de la misión en Asia.

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Un año después de la inauguración del nuevo centro, que se produjo el 29 de octubre de 2012, el responsable de este mismo, el padre Diego Cazzolato (italiano y uno de los pioneros de la misión en Corea), inició un curso de formación con el objetivo de crear un grupo de personas interesadas al diálogo interreligioso y con el cual poder llevar adelante un proyecto más amplio de conocimiento y diálogo con los miembros de otras religiones. Esta capacitación consistió en cuatro reuniones y contó con la presencia de cuatro religiosas, cinco laicos, un misionero nuestro mozambiqueño y un diácono diocesano que está pensando en la posibilidad de hacerse misionero de la Consolata. Los temas de los encuentros fueron los siguientes: la primera consistió en la

presentación de los objetivos del programa, la historia del diálogo en la Iglesia basándonos en los diversos documentos papales y el de los del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. La segunda reunión fue más práctica, con actividades de grupo relacionadas con los sentimientos que provoca el encuentro con personas de otras religiones (miedos y expectativas) y la presentación de los cuatro tipos de diálogo: en la vida, en el trabajo, el de los profesionales y la puesta en común de la experiencia religiosa. La tercera se centró en las palabras más importantes del Diálogo: la identidad y la diferencia, la empatía y pasión, escuchar y comprender a los demás. Siguió un breve intercambio en grupos sobre estas palabras y la forma de aplicarlos en la vida real de cada

día. Por último, la cuarta reunión fue una experiencia concreta de encuentro y diálogo con personas de otras religiones. Para ello, fueron invitados un monje budista zen, Ji-kwang, y una monja budista "won" (budismo coreano), Lee Yo-sol, las cuales son personas que están abiertas al diálogo. Todos se mostraron satisfechos con el resultado y se comprometieron a seguir encontrándose para profundizar la formación, inserta en un proyecto más concreto y elaborado, que incluirá visitas a otros centros religiosos, iniciando por la de los dos invitados. Como dice el padre Diego, "Esta capacitación tuvo como objetivo sembrar las semillas de la creación de un grupo de diálogo interreligioso con la que se puede preparar y trabajar un proyecto serio y duradero."


Actualidad

Diálogo ecuménico: un camino por recorrer

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La ciudad portuaria de Busan (Corea del Sur) fue sede de la décima edición del Consejo Mundial de Iglesias y tuvo como lema: “Dios de la vida, condúcenos hacia la justicia y la paz”. En la Asamblea estaban presentes unas 345 Iglesias que integran el CEC (ortodoxos, anglicanos, protestantes y otros). La Iglesia Católica Romana no es parte integrante del organismo aunque colabora activamente en varios campos y de varias maneras. El Papa Francisco ha enviado una delegación de veinticinco personas y un fraterno mensaje. La temática de esta edición fue "Dios de la Vida, condúcenos a la justicia y la paz". Había cerca de 3.500 delegados provenientes de todos los rincones del mundo. Durante esta reunión, los participantes pidieron a todos los cristianos que trabajen activamente para promover la dignidad humana y la construcción de una sociedad justa. Por otra parte, una de las primeras decisiones del nuevo comité central del cmi fue la elección de un director, la pastora anglicana Dra. Agnes Aboum, la primera mujer y primer miembro de Africa, en 65 años de historia, que lidera este comité. La Iglesia católica estuvo representada por unas 60 personas, entre ellas una delegación del Vaticano encabezada por el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad Cristiana. Nuestro Padre Diego Cazzolato, miembro de la Comisión de Diálogo Ecuménico e Interreligioso de la Conferencia Episcopal de Corea, fue uno de los miembros de la delegación católica. Dijo que los temas que se trataron fueron muy interesantes y cubrieron una variedad de temas asociados precisamente a la tematica de Justicia y Paz. Obviamente, la delegación católica estaba presente en condición de observador; el cardenal Koch presentó los saludos del Papa Francisco y uno de los momentos de oración fue

dirigida por miembros de la delegación católica. El programa consistió esencial­ mente en la presentación de los temas, seguido de reuniones para el estudio de la Biblia y por grupos de discusión e intercambio, cuya formación fue determinada por una lengua común. Curiosamente, este mega-encuentro fue muy repudiado por miembros de diversas iglesias protestantes que no forman parte de este Consejo Mundial, en su mayor parte pequeñas iglesias y sectas que se manifestaban todos los días en la entrada del complejo donde se llevava a cavo el encuentro. Muchos de ellos, incluso, llegaron a considerar este encuentro como obra del diablo. Según el padre Diego, había entre los católicos presentes una mezcla de sentimientos contradictorios: por un lado, algunos enfatizaban lo positivo que fue haberse reunido en un solo

lugar para encontrarse con gente y organizaciones de todo el mundo, algo que visualmente manifiesto debido al colorido de las vestimentas, características de cada iglesia y / o contexto cultural, discutiendo importantes temas y otros relacionados, por supuesto, con el mensaje del Evangelio. Por otro lado, había una sensación de decepción asociada con el hecho de que el tema del diálogo que se ha hecho entre la Iglesia católica y varias iglesias representadas no han sido mencionados. De hecho, cerca de 120 teólogos católicos y protestantes redactaron un documento durante los últimos siete años en una visión común de la Iglesia, pero este documento no fue presentado en la Asamblea, seguía sin conocerse. Aún más: el padre Diego, delante de semejante diversidad de visiones, experiencias e iglesias, piensa que la unidad de los cristianos parece cada vez más inalcanzable.


Por: Comunidad Formativa de Mendoza, imc

Con el objetivo de formar los jóvenes que se preparan para la misión desde la misión, nace con la necesidad de contextualizar la formación creando pequeñas comunidades formativas insertas en un contexto pastoral.

Antes de contarle hermanos como se ha iniciado y se vive esta nueva experiencia y reto que el Instituto en esta Región ha querido afrontar; quiero empezar con estas palabras: “Queridísimos amigos les escribo una Carta para marcar un camino de conversión. Les envío un instrumento para ayudar a unos y otros a estar presentes en medio de las comunidades. Como el Santo Padre quiere marcar un camino para los próximos años, un camino de conversión, yo también me uno a él para marcar un camino en el que vayamos juntos hacia la misma dirección. Los invito a salir ‘del siempre se hizo así’ para un caminar nuevo. Este impulso nuevo se ha visto marcado por la llegada del Papa Francisco. Os invito hacernos cargo de llevar adelante la Alegría del Evangelio”. Estas son palabras que nuestro pastor, Mons. Carlos María Franzini, nos

dijo al inicio del plan Pastoral anual de la Arquidiócesis. Y grafica perfectamente la nueva comunidad apostólica formativa internacional que nace con el objetivo de formar los jóvenes que se preparan para la misión desde la misión. Estamos ubicados en la Parroquia Nuestra Señora de la Misericordia que está en el departamento de Las Heras, en la ciudad de Mendoza, donde se encuentra el imc desde el año 1999. Nuestra Comunidad se caracteriza por estar en un barrio más bien marginal de esta ciudad. Está conformada por ocho integrantes de diferentes nacionalidades, entre las que se encuentran Brasil, Colombia, Italia, Kenia y Tanzania. De ellos tres sacerdotes, padre Thomas Ishengoma que acaba de llegar de Tanzania como formador y párroco; padre Antonio Merigo, ecónomo de la comunidad, y el padre

Pedro Togni. Y como estudiantes de teología están: Danilo Dario, José Silva, Joseph Chege, James Muthoka y Vicent Ochieng. La comunidad formativa y el año lectivo iniciaron en Marzo con la compañía de los padres Antonio Gabrieli (Superior Región Argentina) y Jorge Pratolongo. Los estudios de Teología se realizan en el Seminario Arquidiocesano de Mendoza, Nuestra Señora del Rosario, en convenio con la Universidad Católica Argentina. La actividad académica está combinada con labores pastorales entre la que se encuentran: animación juvenil, catequesis, acompañamientos a las diferentes comunidades (capillas, colegio), visitas a familias y personas enfermas, entre otras. No se puede negar y brota en el rostro la sonrisa por lo que estamos viviendo en esta comunidad que nos ha acogido de brazos abiertos y ha dispuesto todo para hacernos sentir parte de esta gran familia. Cada día para nosotros suma una gran cantidad de conocimientos, experiencias hasta de amigos por ser nuevos en estas tierras. Desde nuestro inicio de los estudios teológicos se puede ver lo extraordinario de las personas que Dios ha puesto en nuestro lado: empezando por los compañeros de clase, profesores y hasta el personal administrativo, se puede ver lo contento que se encuentran ellos por compartir con un Instituto religioso como el IMC. Causa gran admiración la internacionalidad del Instituto y la forma de vivir en comunidad. Visitamos al Colegio nuestra Señora de la Consolata, conocimos sus

Nuestra presencia

Comunidad formativa de Mendoza

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vocacional y de misión hasta hoy, y ellos hicieron evaluación de actividades del año 2013. Participamos juntos de la Eucaristía, cantamos alegres y vivimos en realidad como si nos hu-

nas de trabajar en equipo como una sola familia, como Consolatinos extraordinarios en lo ordinario de la vida. Otro momento muy importante que no se puede dejar pasar por alto fue el encuentro que tuvimos con el grupo de jóvenes JMC (Jóvenes Misioneros de la Consolata). Nos conocimos, le contamos a grandes rasgos el caminar

biéramos conocido hace mucho tiempo. Después de esos buenos momentos fuimos a compartir a la casa de un miembro del grupo; lo que permitió crear por ambas partes muchas ilusiones para el trabajo en animación misionera, cuidando del grupo ya formado y buscar animar a otros para que se unan al JMC.

Nuestra presencia

instalaciones, y lo más importante es que estuvimos dialogando con docentes y empleados, entre ellos la representante legal del plantel educativo. Se generaron muchas expectativas y ga-

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¿Qué pasaría si todos los jóvenes de Argentina, saliéramos a la calle a encontrarnos con otros jóvenes

Notamos claramente que falta un buen camino por recorrer, todos los laicos nos han invitado a sus grupos y queremos compartir sin quitarles protagonismo, son ellos los más importantes; de los que aprenderemos ya que tienen dones grandes que ofrecer y ellos aprenderán mucho porque también tenemos grandes cosas por dar. La creación de esta nueva comunidad exige en el Instituto un cambio de estructuras físicas y mentales, una nueva pedagogía y nuevas perspectivas misioneras. Actualmente nos encontramos al inicio de la construcción del proyecto comunitario de vida teniendo en cuenta el esquema de nuestra Región Argentina en el contexto de la formación de base de nuestros seminarios teológicos. Esta comunidad está constantemente abierta al diálogo, a la amistad y al trabajo pastoral entre laicos, seminaristas y padres. Todos tenemos mucho ánimo, y las palabras que salen de nuestras bocas son “Aquí se puede hacer un buen trabajo”, Dios y el Instituto nos han regalado una comunidad maravillosa.

Te desafiamos a juntarte con tus amigos para tratar de descifrar la táctica escondida dentro de esta fabulosa fórmula evangelizadora .


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Rincón Joven Por: P. Mauricio Guevara, imc

Buscando el rostro del otro Mientras caminamos la vida y construimos la historia es imposible no darse cuenta con la diversidad de colores, códigos, acentos, rituales, formas de vestir, modos de pensar y soñar, que tienen las personas con quienes nos cruzamos y encontramos. Para quien profesa la fe en Jesucristo haciéndose su discípulo, este multicultural encuentro con lo diferente se presenta como el primer y gran desafío: A esto llamamos en lenguaje corriente: Misión. Haciendo mías las palabras del papa Francisco en su Exhortación apostólica La alegría del Evangelio estoy profundamente convencido que para los cristianos que se deciden vivir a fondo la fe. “El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo.” (eg 88) El sentido de riesgo o arriesgar, en clave cristiana, significa que el cristiano presupone la capacidad de bajar el volumen a los propios parámetros culturales y modos particulares de ver y vivir la vida para escuchar en modalidad “hi-fi”, alta definición, el vibrar y sentir del otro. Si no hay una buena predisposición para acoger con fidelidad la diferencia portada por aquel que no es igual a mí, acabaremos por correr el gran riesgo de desfigurar el rostro de la persona con quien nos encontramos, a partir de nuestra subjetividad, o formas demasiadas personales de leer y percibir la realidad. En la gran aventura de Evangelizar, una de las preocupaciones con la cual nos enfrentamos hoy como Iglesia, es el hecho de relativizar la experiencia del encuentro con Dios, por el simple hecho que no hay tiempo para parar y cuestionarse con profunda seriedad y convicción sobre la intervención eficaz y certera del Infinito en la finita vida de la humanidad. El ritmo fast food ha hecho de la búsqueda de Dios una experiencia sin raíz y vacía de sentido. “Este relativismo práctico es actuar como si Dios no existiera, decidir como si los pobres no existieran, soñar como si los demás no existieran, trabajar como si quienes no recibieron el anuncio no existieran.” (eg 80). El problema de fondo que se nos presenta no es sólo de carácter espiritual, la gran problemática nace de la falta de tiempo para escuchar y encontrarse auténticamente con el otro. Es el encuentro auténtico con el otro que me interpela y

habilita, desde su diferencia, a dar el paso para un encuentro único y verdadero con el Resucitado. Mientras buscan el rostro de Dios a través del rostro de aquellos con quien todos los días se encuentran, los invito a juntarse en grupo y tratar de responder estas preguntas iluminadas a partir de la exhortación del Papa Francisco. Este compartir los ayudará a reforzar el coraje y la alegría para poder vivir a full la magia del auténtico encuentro y enriquecimiento con la diferencia. ¡Buen trabajo! Necesitamos reconocer la ciudad desde una mirada contemplativa, esto es, una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas. (eg 72)

¿Cómo puedo hoy vivir y testimoniar la fe en clave cristiana? ¿Qué quiere decir el Papa Francisco cuando nos invita a tener una mirada contemplativa sobre la ciudad? Nuevas culturas continúan gestándose en estas enormes geografías humanas en las que el cristiano ya no suele ser promotor o generador de sentido (eg 73)

¿Cómo podemos anunciar la Buena Nueva en aquellos lugares donde ya no quieren oír hablar de Jesús? ¿Cuáles son los nuevos rostros de la sociedad a los que tenemos que ir al encuentro como cristianos hoy? Evangelizar requiere imaginar espacios de oración y de comunión con características novedosas, más atractivas y significativas para los habitantes urbanos. (eg 73)

¿Qué ideas y prácticas nuevas podemos realizar para evangelizar estos tiempos en que vivimos?


Mateando con Allamano

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En este 2014 –Año de Allamano– unite a los Misioneros de la Consolata que, entre mate y mate, ya están conociendo la gran figura de su Fundador José Allamano. Después de haber participado de este desafio podrás formar parte de la red de jóvenes de los diferentes puntos de Argentina que ya matearon con Allamano y se preparan para la misión. Allí donde hay Misioneros de la Consolata, pide participar en el encuentro Mateando con Allamano y…

sumate a la alegría de sentir el sabor de la Misión.

Si deseas participar de los eventos juveniles, recibir información o material del encuentro debes buscarnos en: Facebook: www.facebook.com/jemar.jovenesenmisionargentina Mail: amv@consolata.org.ar Tel: 011 4455 0863


Más encuentros…

5 al 18 de Ener o de 2015

Acercate al lugar más próximo donde viven los Misioneros y Misioneras de la Consolata y celebra con ellos la Fiesta de nuestra Madre, María Consolata. Consultá las iniciativas en la página Facebook: www.facebook.com/jemar.jovenesenmisionargentina

Viví un verano diferente lleno de aventura y misión. Inscribite y sé uno de los elegidos para vivir este maravilloso momento. Edad: chicos y chicas entre 17 a 25 años Lugar: Resistencia - Chaco | Precio: $250 Cupos limitados, inscripciones sujetas a selección.

Retiros para jóvenes 13 al 17 de Juli

28 al 30 de novi

o

embre

16 al 20 de febr ero de 2015

Si andás buscando cuál es el sentido de tu vida y querés que Dios te muestre algunas pistas, inscribite ya y no pierdas la oportunidad de hacer esta experiencia desafiante junto a otros jóvenes. Edad: chicas y chicos de 17 a 25 años | Lugar: San Miguel | Precio: $250 Cupos limitados, inscripciones abiertas hasta el 6 de Julio. Si querés participar y tenés dificultades económicas, ponete en contacto con la Animacion Misionera : amv@consolata.org.ar

Ya caminaste alguna vez por el desierto interior? ¿Sabías que allí se puede escuchar la voz de Dios? Inscribite y preparate para vivir esta trascendente aventura. Edad: chicas y chicos de 17 a 25 años Cupos limitados, inscripciones abiertas hasta el 23 de Noviembre Acercate al lugar más próximo donde viven los Misioneros y Misioneras de la Consolata y compartí con ellos este momento.

Antes de nacer, Dios ya había pensado un proyecto para nosotros. Si descubriste que El te llama a seguirlo de manera radical, inscribite y preparate para dar tu sí al Servicio de Dios en la Misión. Edad: varones de 17 a 25 años | Lugar: San Miguel | Precio: $250 Cupos limitados, inscripciones abiertas hasta el 8 de Febrero (2015)

Rincón Joven

14 al 22 de Junio

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2014

Pascua Joven Misionera

Rincón Joven

(Por Daniel Benicio)

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La Pascua Joven es un retiro con carácter misionero en la cual se busca que los jóvenes vivan una experiencia espiritual y comunitaria del misterio de la pascua. El objetivo es comprender y vivir con un profundo sentimiento las diferentes actividades, charlas y testimonios que iluminan los temas más sensibles de la semana santa: jueves santo (oración, servicio, eucaristía), viernes santo (silencio, pasión, muerte), sábado a la mañana (espera, vacío), sábado a la tarde (esperanza, resurrección).


Noticias

Por: Equipo nacional amv

Faithbook

Pascua Joven Misionera Faithbook, el libro de la Fe, conocido como la milenaria Biblia, fue el GPS –guia para la salvación– que llevó a 35 jovenes, a realizar un encuentro único e inconfundible con el Creador de la vida. ¿Qué pasó?

Un grupo de chicos y chicas de diferentes partes del país, vivieron una experiencia inolvidable, pues, fueron desafiados a sondear los cimientos de la propia fe para asi aprender a dar razones en el Dios que creen. Recordar y revivir los días de la pasión, muerte y resurrección de Jesús invitó a todos a abrir el corazón al mensaje central de la fe y al acontecimiento que cambió la historia de la humanidad para siempre. ¿Dónde fue? En la provincia de Jujuy, precisamente en el Barrio Alto Comedero, en medio de una comunidad cristiana perteneciente a la Parroquia de la Medalla Milagrosa, donde los Misioneros de la Consolata trabajan hace ya algún tiempo. La comunidad en cuestión tiene la capilla de la Inmaculada que abrió sus puertas y ha acogido fraternalmente a todos. Fue allí donde se realizaron todas las actividades de la Pascua Joven Misionera.

y auténtico encuentro misionero, pues el equipo de Animación Misionera formado por padres, hermanas y seminaristas, eran de diferentes culturas: África, América, Europa y Asia. ¿Qué hicieron? Por las mañanas se incursionó en el arte de rezar y meditar, pasar un tiempo más íntimo con Jesús. También la formación y dinámicas preparadas para los temas centrales de cada dia (Eucaristía, Cruz y Resurrección) ayudaron a aumentar el conocimento del Misterio Pascual para así poder hacer una vivencia personal y espiritual profunda. Las tardes y noches fueron interesantes porque los pascualinos participaron activamente en las celebraciones propuestas por la Liturgia del triduo pascual y vividas por la comunidad cristiana de la capilla de la Inmaculada. ¿Qué sentimientos prevalecieron? La buena disposición para trabajar en equipo, la colaboración desinteresada, la participación activa en las actividades propuestas, la capacidad de generar y cultivar amistad, el buen humor, la sencillez y la alegría han sido rasgos distintivos de estos días. ¿Qué certezas encontraron? Los pascualinos testimoniaron que no estamos solos en este mundo. Cristo realmente resucitó como lo había dicho. ¿Cómo acabó? Los jóvenes volvieron profundamente tocados por la experiencia resucitadora de la Pascua y con ganas de comenzar a dar frutos, y todo esto gracias a la dulce y paciente intervención de Dios en sus vidas.

¿Cuándo se realizó?

Entre los días 16 al 20 de abril de este año. ¿Quién participó?

Un grupo de 35 jóvenes, chicos y chicas, que vinieron de Buenos Aires, Mendoza, isla de Caña, Tartagal, Salta, Oran, Formosa y Jujuy. Todos fueron bautizados con el apodo Pascualinos. Sin contar con toda la gen- Los invitamos a visitar la página Facebook: Jem Ar, donde hay alte que participó de una Semana Santa diferente. En gunas instantáneas de nuestra convivencia que resumen los difetotal, 45 las personas que vivieron este maravilloso rentes momentos vividos.

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Por: P. Marcelo De Losa, imc

Testigo

Misionero sin «misión»

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José Allamano, sacerdote diocesano, hombre del confesionario y de los ejercicios espirituales, consejero de sacerdotes y laicos, de letrados y humildes, de ricos y pobres; el hombre que pasa horas en oración en el Santuario de la Consolata, de trabajo en su estudio, el ciudadano de Turín que se vuelve ciudadano del mundo. Es el testimonio viviente de que una iglesia local puede tener una dimensión misionera ad gentes. Me han pedido que les cuente sobre la vida del beato José Allamano. Como primer dato les puedo decir que José nació en un pueblito famoso de Italia llamado Castelnuovo d'Asti; famoso porque en él nacieron muchos santos, como San Juan Bosco, el cardenal Cagliero (uno de los primeros misioneros salesianos que llegaron a la Patagonia, confesor de la beata Laura Vicuña y Ceferino Namuncurá); allí también nació su tío santo José Cafasso (director espiritual de Don Bosco, gran confesor, modelo, maestro y formador de sacerdotes). También muy cerquita de ese pueblo nacieron Santo Domingo Savio y el cardenal Guillermo Massaia (un gran misionero de Etiopía, en África).

de entonces, con esfuerzo, buena voluntad y confianza en Dios, su madre María Anna se hizo cargo de la finca familiar y de educar con buenos ejemplos y palabras a sus hijos. Cuando José terminó la escuela primaria, su querida y recordada maestra Benedetta Savio y el alcalde del pueblo convencieron a su mamá para que mandara a su hijo a seguir sus estudios en la ciudad. Es así que José dejó su casa y partió para el Oratorio salesiano de Valdocco donde se encontraba Don Bosco y tuvo la gracia de tenerlo como confesor. Los cuatro años que pasó junto a él, como les sucedió a otros muchachos, dejaron una profunda huella en su vida. De hecho, el afecto por este gran maes-

Bueno, volvamos a lo nuestro: Josecito nació en el seno de una familia campesina, era el cuarto de cinco hermanos, que quedaron huérfanos muy pronto, ya que su padre murió cuando él tenía apenas tres años. Y a partir

tro perduró siempre en su corazón. Don Bosco quería que fuera sacerdote salesiano, pero él, no sintiéndose llamado hacia esa vocación, entró en el Seminario diocesano de Turín, a pesar de la oposición de varios

familiares, especialmente la de sus hermanos mayores que querían que siguiera estudiando. Pero él se puso firme y les dijo muy decidido: «El Señor me llama hoy, no sé si me llamará dentro de unos años». En el seminario estudió y se preparó para ser un buen sacerdote. Sus formadores insistían con frecuencia en la importancia de la oración, el estudio y la disciplina. Puntos en los que él estaba de acuerdo porque pensaba que no había otra manera de llegar a ser un hombre cabal y buen sacerdote. Más tarde confesaría que sin el esfuerzo de cumplir con el deber, de ser responsable, no se llega a ninguna parte. Para ser sacerdote, decía, hay que prepararse bien. De lo contrario era mejor no serlo. Y miren si no lo logró, que un compañero suyo, que más tarde fue obispo, recordó: «Entre nosotros era el primero, no sólo por el apellido, sino por el estudio, las virtudes, por su bondad de corazón y por su buen carácter». Un tiempito antes de terminar el seminario muere su madre, fue un golpe muy duro para él. Pero siguió adelante. Pudo terminar sus estudios y ordenarse sacerdote en su pueblo con la compañía de sus hermanos y de su tío el Padre Juan. Después de pasar unos meses en la parroquia de su tío, el obispo le propone de ir como educador y director espiritual de los seminaristas. Respetuosamente le contestó que él era muy joven y que con apenas 23 años no se sentía de ser educador de los que hasta en ese momento eran sus compañeros y que preferiría ser párroco de


Fue así que el Padre Allamano escogió al Padre Santiago Camisassa, que lo había conocido en el seminario y que según el Padre José tenía muchas cualidades que él no tenía. A partir de entonces, se forjaría una grande amistad que duraría más de 45 años trabajando codo a codo, superando muchas dificultades y alegrándose con los muchos logros y proyectos que realizarían juntos. Empezando nada menos que con la restauración del Santuario, convirtiéndolo en un templo bellamente restaurado y espiritualmente renovado, haciendo de él un importante centro de devoción mariana donde todos acudían. Organizaron cofradías, novenarios, sábados marianos, grupos para todas las personas. Se preocuparon también de difundir la devoción mariana mediante

había que convencer al obispo para que la reabriera. Muchos amigos sacerdotes del Padre José lo alentaban diciéndole que era el más indicado por ser el sobrino del P. José Cafasso, quien tanto había luchado por el centro, que el obispo se fiaría de él y no sé cuantas peroratas más. Al final, se atrevió a escribirle al obispo una carta y qué sorpresa cuando el obispo lo mandó llamar: «¿Quieres abrir el centro de pastoral? Está bien ¡Ábrelo! Pero con una condición: que tú seas el director y el profesor principal de moral», le dijo sin rodeos. Pero el Padre José pensó: Yo profesor de los curas ¡Ni loco! Con todo el trabajo que tengo. Entonces, empezó a nombrarles distintos posibles candidatos como el P. Richelmy, quien más tarde sería obispo. ¡Pero nada!

una revista que contó con un gran número de lectores. Y por supuesto, a la fiesta de la Virgen Consolata el 20 de junio concurrían un montón de feligreses venidos de todos los puntos de la diócesis. Todo un éxito. El trabajo les quedaba grande, cada día les exigía más y más… pero se dieron cuenta que faltaban más curas para atender a la gente. Y sin quererlo armaron lío. Al lado del santuario había una casona, casi una mansión que había sido la sede del centro diocesano de pastoral y cerrada por el obispo debido a polémicas en la enseñanza de doctrina moral. Así que

El obispo más terco que Allamano no quiso oír razones. Así que aceptó la decisión con tal de reabrir el centro. Más tarde el obispo estaría tan conforme con el andar del centro pastoral que nombraría al Padre Allamano canónigo de la catedral; y por si le faltaba trabajo, lo hizo responsable de otro santuario: el de San Ignacio, una casa de ejercicios espirituales para sacerdotes y seglares, donde también había estado su tío, san José Cafasso. Allí es donde mejor empezó a conocerlo. De él es esa frase que Allamano repetiría tantas veces: «El bien hay que hacerlo bien y sin tanto bombo y platillo».

Testigo

un pequeño pueblito para hacer bien las cosas. El obispo le contestó que no había problemas que le daba la parroquia mejor de la diócesis, que no tuviera miedo que sus compañeros lo iban a querer, a escuchar y que todo saldría bien. Así que le dio su bendición y él regresó para el seminario pensando que si lo quería el obispo era la voluntad de Dios. Allamano, a pesar de que era un hombre de salud bastante frágil, era inteligente y tenaz. Así que puso todo su esfuerzo para procurar una formación humana y cristiana integral de sus seminaristas, para forjarlos a ser hombres que tengan fuerza de voluntad y decisión; que miren el futuro con grandes ideales y, al mismo tiempo, que tengan los pies bien plantados sobre la tierra. Potenciando la alegría, la generosidad, la libertad de expresión, el amor a los demás y la sinceridad. En fin hombres hechos y derechos… Bueno como ven, el Padre José era un hombre exigente y humano a la vez; uno de sus seminaristas decía que los guiaba con mano fuerte y una sonrisa en sus labios. Es que él estaba convencido que hay que unir fortaleza y bondad, autoridad y comprensión. Después de estar siete años en el seminario, nuevamente lo llamó el obispo y le dijo que lo acababa de nombrar responsable del santuario de la Virgen Consolata, la patrona de la ciudad. El Padre José con sus casi treinta años de edad le respondió nuevamente que él era muy joven para hacerse cargo del santuario más importante de la diócesis. Y el obispo le contestó tranquilamente, «no te preocupes, ser joven es un defecto que se pierde con los años…» Muchos de sus amigos le decían que era una locura aceptar, que era demasiado joven, que muchos más duchos que él habían rechazado la propuesta porque era una tarea difícil ya que el santuario estaba casi abandonado, en ruinas, que se iba a quemar si aceptaba… y no sé cuantas cosas más. Pero él nuevamente aceptó, porque vio, una vez más, que lo que le pedía el obispo era voluntad de Dios. Sólo le pidió una cosa: que sería él quien elegiría a sus colaboradores.

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Testigo

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Su contacto con los sacerdotes jóvenes despertó en él de nuevo la vocación misionera que había sentido ardientemente durante sus años en el seminario, pero que nunca pudo realizarla por su débil salud. Volvió a recordar a Guillermo Massaia, ese gran misionero capuchino que tanto entusiasmo le provocaba escuchándolo hablar de su misión en Etiopia cuando regresaba por sus vacaciones. A los primeros misioneros salesianos que partían para la Patagonia, a Daniel Comboni, otro gran misionero que venía del África. Todo este celo apostólico lo inculcó a los sacerdotes. Lo tenía claro: él no había podido ir a las misiones, pero otros podrían hacerlo. Y llevó a su oración este anhelo, «Tengo que hacer algo, Señor». Y así fue que junto al Padre Santiago se lanzaron a fundar una familia de misioneros para el África. No les fue fácil. Entre tantas dificultades, en el 1900, una grave enfermedad lo dejó al borde de la muerte. Todo parecía terminado y sin esperanzas. Su amigo, el cardenal Richelmy, se acercó a su lecho de muerte y le dijo: —«Qué hacemos?» —«Voy al cielo», responde el moribundo. —«Pero,...¿y la fundación del Instituto?» —«Otro se preocupará de ella». —«No, no morirás. El Instituto se debe fundar y tú debes ser el Fundador». Poco tiempo después se salvó milagrosamente, gracias a las fervientes oraciones de mucha gente dirigidas a la Virgen de la Consolata.

Un año después, recibió la autorización para dar inicio a su fundación. Así surgieron los misioneros, sacerdotes y laicos. Algunos años más tarde, el Papa Pio X le animó para que fundara también el Instituto de Hermanas Misioneras previendo la necesidad de personal femenino calificado para la misión ad gentes. Si bien él no se sentía seguro de embarcarse en este proyecto, el Santo Padre le ayudó a ver claramente la voluntad de Dios. Y fue así que puso en marcha la fundación de las Misioneras de la Consolata. Pero humildemente él pregonaba que la verdadera fundadora de los Institutos «es la Virgen Consolata». Y así fue que empezó a formar a sus misioneros y misioneras inculcándoles a crecer en todas las virtudes necesarias para la misión: la fe, la esperanza, el amor, la humildad, el celo apostólico, la energía, la aplicación al estudio especialmente de las lenguas

(culturas) y al trabajo manual. Decía «Sin energía y alegría, un misionero es como si no existiera». Finalmente murió en Turín el 16 de febrero de 1926. En su testamento escribió: «Por ustedes he vivido tantos años, y por ustedes he consumido bienes, salud y vida. Espero que, al morir, pueda convertirme en su protector desde el cielo». Su muerte sacudió a una ciudad entera. Una multitud enorme de fieles visitó sus restos mortales expresando aprecio, gratitud, veneración. La fama de santidad, de la que gozó en vida, no se apagó. El 7 de octubre de 1990 el Papa Juan Pablo II lo declaró beato y lo propuso como modelo de vida cristiana y sacerdotal y ejemplo de espíritu misionero. Allamano vivió su ministerio sacerdotal apasionadamente. El estaba convencido que ser sacerdote era estar al servicio de los demás. El comprendió una verdad que no ha estado presente en la conducta de la Iglesia hasta estos últimos años: que el anuncio del Evangelio no es sólo tarea del misionero que se marcha entre aquéllos que no lo conocen todavía, sino que es un compromiso de toda la Iglesia; y la Iglesia se concreta, ante todo, en la diócesis; es un compromiso y es un deber de la Iglesia local. Así fue como un sacerdote, abierto a los problemas sociales de su tiempo, que con la fundación de dos institutos misioneros, se proyecta más allá de su tiempo y ha llegado a otros países, pueblos y continentes.

Misioneros de la Consolata en Argentina

Casa Regional

Pquia. Nuestra Señora de la Misericordia

José Bonifacio 1774, [1406] Ciudad de Buenos Aires Tel: (011) 4632-3940

Noviciado Latinoamericano Juan XXIII 2460, [B1683DEP] Martín Coronado (Bs. As.) Tel: (011) 4842-1820

Seminario Filosófico Julián Martel 1550, [B1663GHL] San Miguel (Buenos Aires) Tel: (011) 4455-0863

Animación Misionera Voc. amv@consolata.org.ar www.consolata.org.ar

Pquia. San Ramón Nonato

Sucre 2675 • El Plumerillo, [M5539CZB] • Las Heras (Mendoza) Tel: (0261) 448-9773

P. Pedro y Aráoz, [4560] Tartagal (Salta) Tel: (03873) 424-370 Casa: (03873) 422-540

Pquia. Ntra. Sra. de Pompeya

Parroquia San Lorenzo

Bilbao y Fraga 581 Villa Pompeya, [B1722OSI] Merlo (Buenos Aires) Tel: (0220) 489-3602

Hipólito Irigoyen s/n, [4564] Coronel Juan Solá Morillo (Salta)

Av. Fuerza Aérea 1527, [Y4600XAA] • Alto Comedero, (Jujuy) Tel: (0388) 427-5858

Nemesio Álvarez 957, [1744] Moreno (Buenos Aires) Tel: (0237) 462-0560

Hermanas Misioneras Pquia. de la Medalla Milagrosa de la Consolata

Laicos Misioneros de la Consolata lmc-argentina.blogspot.com

Jóvenes Misioneros de la Consolata jovenesimc@consolata.org.ar

Colegio Nuestra Señora de la Consolata Gomensoro y 3 de Febrero, [5519] • Guaymallén (Mendoza) Tel: (0261) 4452-282

Instituto Pablo VI Libertad 2869, [2400] San Francisco (Córdoba) Tel: (0356) 4431-416


Por: Hna. Stefania Raspo, mc

El Padre José Allamano nunca salió de Italia, pero su corazón sabía ir más allá, al encuentro de pueblos y culturas distintas. Era su pasión por el Evangelio lo que le ensanchaba el corazón y la mente, y con esta apertura se volvió maestro de misioneros y misioneras. Es interesante escuchar al Padre Fundador cuando habla de mansedumbre, una actitud y un valor indispensable en la misión, por el encuentro intercultural que allí se da: «Cuando estén en las misiones la mansedumbre tendrá para ustedes una importancia extraordinaria [...] es una virtud moral necesaria en las relaciones con los demás y en vista del bien que queremos brindarles». Hace algunos años, después del martirio de la Hermana Leonella, que murió diciendo: «Perdono, perdono, perdono» , nuestro Instituto de Misioneras ha propuesto hacer el voto de la no-violencia, nombre moderno de la mansedumbre enseñada por el Beato Allamano. Al fin de cuentas, no significa nada más que una cualidad de las relaciones humanas que hace crecer, y la misión no es nada más que el encuentro/relación con personas de culturas y costumbres diferentes, a veces muy distintas de las nuestras. Es cargando este q’epi (bulto de aguayo que las mujeres usan para transportar cosas en el altiplano andino) de experiencias y enseñanzas que hemos llegado a Bolivia, el año pasado. Desde el 1° de febrero del 2013 las Misioneras de la Consolata tenemos una comunidad en Vilacaya, en Potosí —un área campesina del pueblo quechua— con sus costumbres, valores y visión del mundo tan diferentes del nuestro. El pueblo quechua resulta fascinante con la belleza de su arte, muy colorido, y su arraigo a las tradiciones ancestrales. Es una nación sufrida, que al mismo tiempo no deja de mostrar su dignidad y orgullo. El encuentro con lo diferente siempre crea en nosotros una reacción: a veces positiva,

a veces negativa. Es el día·a·día, el encuentro cotidiano que construye las relaciones, y es en cada día que estamos llamados a superar las diferencias por el bien común. Para quien viene del ambiente urbano, los primero que choca son los ritmos de vida diferentes: en el campo todo se desarrolla más lentamente, los tiempos para concretizar proyectos son dilatados. Nos encontramos con el problema de la escasez de agua pero hasta ahora no hemos podido concretizar nada para resolver el problema.

humilde y mansa, era llamada la Madre Misericordiosa, y hasta hoy, en Gekondi, se siente su presencia de bien y de amor para con el pueblo. Un encuentro siempre ocurre, por lo menos, entre dos. Hemos hablado de nuestra posición, de nuestra mirada hacia las personas distintas de nosotras, pero ¿qué pasa por la mente de quien nos recibe en su tierra? No olvidemos nunca que somos extranjeros, peregrinos, acogidos. Nuestra experiencia fue increíble: nos hemos puesto a la escucha de la gente

Es ahí, en estos momentos, en que podemos caer en el error de juzgar, de perder la paciencia y afectar, como consecuencia, nuestras relaciones. «No nos engañemos confundiendo el ardor apostólico con nuestra pasión». —advierte el Padre Allamano— «La experiencia demuestra que cuanto más mansos son los misioneros y misioneras, tanto mayor es el bien que hacen». Sus palabras resuenan en nuestra vida y nos indican un camino; nos recuerdan que estamos con la gente para caminar con las personas y juntos encontrar el Señor de la Vida. La hermana Irene Stefani, por su actitud

de Vilacaya y esta fue nuestra escuela para aprender a acoger de verdad. En todo caso, me imagino a las familias, a la noche en sus casas, hablando de nosotras: corremos, hablamos en voz alta, usamos mucho las manos mientras conversamos, somos como niñas que no saben qué hacer en los rituales, en el momento de saludar. A pesar de todo, nos quieren, respetan y gozan con nuestra presencia. Gracias a todos los pueblos del mundo que nos han recibido y dado lo mejor de su tierra y de su cultura: ahora nuestra familia misionera tiene tesoros preciosos de un valor inconmensurable.

Rostro femenino

Encuentro de culturas

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Biblia y misión

Por: p. Luis Manco, imc

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Ocurrió una vez… Una aventura llamada misión La alegría del Evangelio llena el corazón de los que se encuentran con Jesús y te lleva a compartirlo con un ímpetu misionero que nadie ni nada sera capaz de extinguirlo.

Ustedes tienen que amarse tanto los unos a los otros hasta ser capaces de entregar la vida los unos por los otros. Ustedes tienen que amar tanto a las gentes a la cual son enviados hasta ser dis­ puestos de amarlos más que su vida. Éstas eran las consignas del Fundador de los Misioneros de la Consolata, el Beato José Allamano cuando los enviaba a las Misiones, a lugares lejanos, más allá de las fronteras de su propia patria. Se trataba de ir al encuentro de poblaciones desconocidas en cuanto a lengua, cultura, creencias. Sólo Dios habrá contado las lágrimas de tantas mamás, hermanos, hermanas, en la despedida de sus seres queridos. El corazón del padre Allamano sufría como el de una madre que da a luz. Una misión deshumana, habrán comentado muchos, escandalizados. ¡No, no era así! José Allamano, el Fundador, tenía los pies por tierra: nada dejaba a la improvisación ni al riesgo insensato. Los Misioneros y las Misioneras habían sido formados con sumo esmero, con riqueza de detalles, hasta con entrenamiento físico, cursos de equitación, clases de primeros auxilios y, en algunos casos, de medicina teórico-práctica de nivel universitario. Pero, de saber cosas sobre la misión a partir para las misiones, la diferencia era la misma que existe entre bites y mega-bites. ¿Qué querés que te diga? A la misión uno la siente dentro con la fuerza de un tornado. Te cava, te encanta, te seduce, te arrebata fuera de vos mismo. ¡Y te pone las alas a los pies! En el espesor de la misión, en el día a

día, experimentás la dificultad, la soledad, la fragilidad y tocás con la mano que toda tu preparación, en muchas circunstancias, se deshace como un imprevisible rompecabezas. ¿Nostalgias? ¡Sí! ¿Lágrimas? ¡Somos misioneros no héroes! Pero, la compañía del hermano misionero, el encanto de la gente que siempre más sentís como tu gente, una cartita de aliento del Padre Allamano que, luego de travesar las olas del océano, te llega fresca como la briza del atardecer, te devuelve el entusiasmo del primer amor que todo lo movió un día. Aquel día en que dijiste «¡Sí!» Y aquel sí te hace retornar las ganas de remar mar adentro, en las fibras más hondas de tu existencia. Experimentás, entonces, que El nunca te dejó solo. Aquel Dios que dijo a Abraham: «Ve, adónde Yo te indicaré» te había precedido en tu caminar. Más aún: está marcando huellas delante de ti. Y el amor de la entrega te canta dentro. El amor fraterno de amarse hasta dar la vida los unos por los otros; y el amor para la gente: ámenlos hasta expropiarse de su vida para ellos. Pero no es todo. Tenemos que hablar de cierta higiene del alma misionera a la que el beato Allamano educaba las primeras generaciones. El Fundador

se dejaba guiar por un principio solar que instalaba hondamente en el sustrato existencial de los suyos: sólo Dios. La misión para él no era cuestión de empresas y empresarios. Lejos de él y de sus misioneros alimentar comportamientos y actitudes de patrones que imponen o de bienhechores que humillan. Sólo Dios. Sólo la gloria de Dios debía mover y con·mover a sus misioneros y misioneras a partir, a ir a la otra orilla. Sólo la fe pura, cristalina debía de sustentar la misión porque sola la fe pura se revela inatacable por los apegos que alagan: el egocentrismo y la búsqueda de autocomplacencias. Los misioneros y las misioneras de la Consolata tienen esculpido dentro del alma que la misión es misión de Dios. «De Dios Trinidad que va en misión» (ag, 1). De Jesús, el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas (gv 10); el incansable misionero del Padre que se abre caminos en el corazón del hombre: de este hombre, de este clan, de esta cultura (rh, 13‑14). Y aún antes que llegue el misionero, su Espíritu —el Espíritu del Resucitado— ya está de casa en el corazón del hombre para que las «semillas del Verbo Encarnado» se abran a vida plena (hch 10, 47). Muchacho, muchacha, lo que has leído es para ustedes. Estoy seguro que todo esto te está cuestionando. ¿Yo misionero? ¿Yo misionera? No lo pienses demasiado: los años herrumbran penosamente si la estrella que te está palpitando dentro se disipara en un letargo entristecedor. Te deseo que ames la vida hasta donarla en plenitud.


Por: Gottardo Pasqualetti, imc

«El Señor pudo haber escogido a otro para fundar el Instituto; uno más capaz, con más salud, con más dotes; pero uno que los ame más, no creo».

Era un hecho que el padre Allamano amaba efectivamente a cada uno de los miembros del Instituto y cada uno de ellos era conciente de esto. Este afecto se manifestaba en expresiones concretas en la vida diaria. En este principio encontramos el secreto que hizo original y eficaz el método pedagógico del Allamano.

1 pedagogía personalizada

Dice el Padre Pavese: cada uno y cada una se sintieron acogidos, escuchados, comprendidos y acompañados como si sólo ellos existieran. Y el testimonio del P. Panelatti recuerda: «A mí me daba la impresión de que El no tuviera nada que hacer. Entre nosotros ocupaba muy bien el tiempo (…); nunca dejaba ver que tuviera compromisos o urgencias, y sólo más tarde supimos que dirigía media diócesis y estaba muy ocupado». Partiendo de ese conocimiento, tenía la atención y el cuidado de estar presente y acompañar los momentos especiales de la vida de cada uno. En las dificultades como cuando el P. Bellani le expresó el problema que encon­traba al no saber el dialecto piamontés —que se hablaba comúnmente en el recreo— el Padre Allamano dispuso, en atención al primer misionero que no era del Piamonte, que se hablara solo en italiano. Y también en momentos gratos como recordar el cumpleaños, aniversario, envío misionero, etc. El padre Allamano era contrario a la masificación y a considerar las personas como número, por eso no estaba preocupado por tener nuevas misiones sino por atender bien las que ya habían sido confiadas al Instituto.

Y cuando tuvo que construir la nueva casa para el Instituto pensó en un edificio que privilegiara más la calidad que la cantidad.

2 pedagogía basada en la libertad y que lleva a la responsabilidad

En un ambiente de familia y en el cual quitada la labor de la cocina y el lavado de ropa, todo el resto era confiado al cuidado de los alumnos, y cumplir con la responsabilidad confiada favorecía a que la persona desarrollara su propia personalidad; lo cual, para el Padre Allamano era el elemento fundamental de la formación. Los alumnos misioneros tenían total confianza en él y en el Instituto, algo que brotaba espontáneamente por el ambiente de familia en que se vivía. Se estaba bien y a gusto en un clima de seguridad en la formación para los futuros problemas de la vida.

3 pedagogía del

y comentaba a los alumnos las cartas que le dirigían a él los misioneros desde el África o aprovechaba de las visitas de misioneros para que, de paso por Turín, contaran sus experiencias.

5 pedagogía de la trascendencia

Los aspirantes misioneros entraban en el nuevo Instituto con mucho entusiasmo, con un noble ideal de entrega a Dios y a los demás y en la mayor parte de ellos, esto acompañado por la aspiración a lograr cierto grado de perfección. Allamano solicitaba el máximo: «Podemos correr por la pista de la perfección y todos podemos obtener el premio. Ayudémonos unos a otros pero luego compitamos a ver quién sube más alto». Y su famosa frase: «Primero santos, después misioneros».

6 pedagogía de aprender a vivir y gustar de la vida cotidiana

El Beato nos ayuda a entender este aspecto: «Esto es cuanto tenemos que haEs conocida la frase del Allamano «El cer nosotros con todas las actividades de la Instituto no es un colegio, ni siquiera un se- comunidad: vivificarlas con el espíritu de minario, sino una familia. Son pues, herma- fe, espíritu de Dios.» Hacer bien el bien. nos; deben vivir juntos, prepararse juntos». La formación que daba el Allamano Esto se lograba transformando las no era para tener como resultado peralegrías y sufrimientos de cada uno de sonas espirituales o alienadas de la los alumnos, en alegrías y sufrimien- realidad sino personas capaces de entos de toda la comunidad. frentar la vida con energía, capaces de vivir la vida con pasión, en actividad constante, en dinamismo misionero. 4 pedagogía que abre a Por eso, todo era importante y debía la universalidad Todo cuanto se realiza en el proceso realizarse bien: la espiritualidad, el pedagógico está la función de la misión trabajo, el estudio, aún la recreación. ad gentes. Como recurso pedagógico Todo buscando formar una personapara lograr esto el Beato Allamano leía lidad armoniosa. espíritu de familia

Espiritualidad misionera

Decálogo pedagógico misionero

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7 pedagogía participativa :

Espiritualidad misionera

aprender de los alumnos

El Padre Allamano no estuvo nunca en África, sin embargo fue un eficaz formador de aquellos que tuvieron que ir. Esto lo logro a través de aprender de sus discípulos a través de las experiencias que ello iban viviendo, con sus aciertos y sus dificultades. El recurso pedagógico que empleaba eran las cartas, las relaciones y el diario personal que cada uno de ellos elaboraba y después enviaba. A partir de ellos iba elaborando el proyecto educativo de los futuros misioneros.

8 pedagogía que lleva al

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compromiso para la trans ­

Instituto Misiones Consolata, en el año 1909, en el cuál señala como característica del mismo «que los misioneros no se limitan solamente a introducir la religión, administrar sacramentos, recoger los niños abandonados en la selva y cuidarlos en los orfanatos sino que con el esplendor de la fe llevan a esos pueblos la luz de la civilización, adiestrándolos en la agricultura, en la cría de animales, en el ejercicio de los oficios más comunes.» Al hablar del método de los misioneros de la Consolata, consta la misma idea: «Amarán una religión que, además de las promesas de la otra vida, los hace más felices sobre la tierra».

9 pedagogía que privilegia el nosotros

formación de la realidad Por eso la insistencia del Padre AllaEl fruto de esta pedagogía lo en- mano para que se trabajara en equicontramos en el momento que se da po. En las misiones todas las noel decreto de aprobación inicial del ches, se encontraban los misioneros,

misioneras y catequistas para evaluar lo realizado en la jornada y para programar el día siguiente. Algunas frases de la Vida Espiritual dice: «Santificarse, sí, y también estudiar, pero ayudemos al compañero. A veces cada cual puede ir adelante a su aire sin mirar a su lado. Eso no es espíritu de familia». Y también: «La unión entre los miembros de una misma comunidad hace de ésta un ejército aguerrido y ordenado capaz de vencer a cualquier enemigo u obstáculo».

10 pedagogía de descubrir el aspecto positivo de la realidad y de las personas

Dice el Padre Pavese: «el Allamano era un hombre positivo, que nunca dejaba un corazón inquieto, y menos aún confuso. Hacía notar claramente los lados defectuoso pero inmediatamente animaba y daba las mejores esperanzas».

Testimonios de la Pascua Joven Misionera (Viene de la página 14)

Laura (Jujuy) El objetivo con el que llego, es volver a insertarme en la iglesia porque últimamente ando alejada del camino del señor. Siento que el señor me llama nuevamente, me da una segunda oportunidad. Este retiro es una forma de volver a afirmar que la fe debe ser vivida en la comunidad. Lo más interesante es percibir en cada momento de silencio, en cada momento de auto revisión, esa lucha interna que tenemos los jóvenes. Martín (Mendoza) Cuando me entere del retiro que se iba a realizar, no lo dude ni un segundo y decidí empezar a organizar todo para estar presente. Es la primera vez que estoy en la provincia y la verdad que me gusto mucho, desde sus paisajes hasta la calidez de la gente. Vine sin expectativas, para dejarme sorprender, intente no pensar en nada y dejar que todo me sorprenda. Encontré un conjunto de cosas que no suelo encontrar en mi lugar natal como la paz, el silencio, la tranquilidad. Trato de vivir al máximo cada momento, porque sé que son únicos e irrepetibles. Florencia (Jujuy) Lo que me motivo venir al retiro es a vivir una nueva experiencia, a saber cómo era ir a un retiro, porque es la primera vez que participo de un retiro. Al principio me costó mucho decidir si venir o no porque sabía que iba a ser la primera vez en mi vida que iba a pasar la pascuas lejos de mi familia. El único objetivo con el que vine es conocer más a Dios y dejar que él se haga presente en mi sin poner excusas. Pablo (Formosa) Soy animador de infancia Misionera: Recibí la invitación de Renato (seminarista imc), y no dude en participar y formar parte de esta gran experiencia fuera de mi provincia. Lo más lindo de estos retiros es que uno conoce gente nueva, e intercambia mensajes y punto de vistas. En estos días uno toma conciencia de lo significativo que es la pascua, y lo que realmente representa en la vida de uno. Lo único que puedo decir es que esta experiencia inolvidable de Jesús solo se puede explicar e imaginar si uno la vive en carne propia.


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Revista n° 462 - Marzo . Mayo 2014  

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