Issuu on Google+

3ü(XOt)iCí

BASES PARA DEFINIR UNA POLITICA DE DESARROLLO CIENTIFICO Y TECNOLOGICO EN CHILE

Presentación del Director Académico de CONICYT, Dr. Bernabé Santelices, ante el Consejo Asesor de CONICVT el 20 de enero de 1995.

I ir çoNOYT


3 INTRODUCCION 1. FUNCIONES DE LA CIENCIA_______________________________ 4 7 2. CARA CTERISTIGAS DE LOS INVESTIGADORES CHILENOS a) Número de Investigadores. b) Edad de los Investigadores. _____________________________________________________ c) Ubicación de Investigadores. ________________________________________________________

7 10 13

d) Productividad de los Investigadores.__________________________________________________

15

3. CARACTERIZA ION DE LA POBLA ClON DE ESTUDIANTES__________

17

4. ESTRUCTURA

DEL GASTO__________________________________ 19

22 a) Gasto en Universidades. ________________________________________________________________ 27 b) Gastos en Institutos del Estado ______________________________________________________ 27 c) Gasto en Empresas.

29 6. INSTRUMENTOS ESPECÍFICOS_______________________________ 32 7. REFERENCIAS ______________________________________ 36

5. CONSIDERACIONES GENERALES

2


INTRODUCCION El tema de la Ciencia y Tecnología en Chile ha recibido una atención creciente durante los últimos 5 años debido a las expectativas que se han puesto en el desarrollo científico-tecnológico como elemento central del crecimiento integral de nuestra sociedad. Este interés ha significado la realización y publicación de numerosos estudios que han aproximado el problema del desarrollo científico desde un punto de vista conceptual (CONICYT I 1993), de su relación con el desarrollo universitario (Gazmuri, 1992; Krauskopf, 1993; Allende y Ureta, 1993), a) , de parámetros indicadores de esta actividad (CONICYT 1994 y desde el punto de vista de las estrategias futuras de desarrollo (Allende y Ureta, 1993; CON ICYTI 1994b) Como consecuencia, se ha logrado un cuerpo de conocimiento que a menudo es usado en discusiones, y análisis y en sistemas de intercambio de opiniones especializadas. Se ha llegado así a un diagnóstico global sobre el estado de la situación de la ciencia en Chile que, aunque basado en datos objetivos, está fuertemente influido por la manera de interpretarlos, está afectado por la actualidad de dichos datos, y su proyección está condicionada por una realidad más global, como es el desarrollo de la ciencia en el mundo.

El presente documento pretende poner en perspectiva varios indicadores de desarrollo científico nacional que, habitualmente, son usados como puntos de referencia en discusiones sobre el tema. Además de hacer un análisis crítico de estos indicadores en un contexto de desarrollo internacional, este documento también incorpora algunos componentes conceptuales, necesarios para un mejor entendimiento de la importancia de la ciencia y tecnología en la realidad actual en Chile. Este trabajo se divide en seis partes: la primera de ellas -que constituye un punto de referencia global- es un análisis de las funciones de la ciencia y de los distintos valores que esta actividad aporta a la sociedad hoy día. La segunda parte contiene una caracterización del núcleo de investigadores activos en CyT en Chile (incluyendo parámetros tales como: su número, edad, ubicación, distribución y productividad). La tercera parte contiene una breve caracterización de la demanda por parte de las generaciones más jóvenes sobre el sistema, como una manera de dimensionar la capacidad de reemplazo del núcleo actual de investigadores. En la cuarta parte se analiza la distribución del gasto y su comparación con países equivalentes de Sudamérica, con países de otras regiones del mundo y -en términos de distribución interna- con respecto a las instituciones que están realizando este gasto en el país. Esta parte incluye también un análisis del rol esperable de las empresas en el desarrollo de trabajo científico y de creación de conocimiento. La quinta parte de este documento recoge las condicionantes que emergen del presente análisis y que deberían ser consideradas al momento de impulsar nuevos instrumentos de desarrollo científico en Chile, los que se detallan en la parte final de este trabajo.

3


1. FUNCIONES DE LA CIENCIA Tradicionalmente se ha justificado el cultivo de la ciencia por el valor cultural que ésta encierra y por su contribución al conocimiento universal. De ahí que cualquier sociedad, incluso las más pobres, tiene una aspiración a desarrollar este valor en su seno. Sin embargo, este valor que ha sido reconocido tradicionalmente como la justificación más obvia del por qué se debe desarrollar ciencia -especialmente al interior de las universidades- ha sido sobrepasado en tiempos recientes por otros tipos de aporte realizados por la ciencia, los que tienen que ver con los aportes formativos y al desarrollo que está realizando el trabajo científico y tecnológico (tabla N° 1).

Tabla 1: FUNCIONES DE LA CIENCIA • Valor Cultural Contribucion al Conocimiento Universal • Aporte Formativo: Actualizacion de conocifli ientos en formación Proíesiona 1 Posibilidad de pie nuestros profesionales ptiedati usar COnOClllliefllO generado en distintas partes del mundo Entrenamiento en el proceso de análisis racional de alternativas. Incremento de racionalidad en la toma de decisiones de los sistemas públicos y privados. • Aporte al Desarrollo En forma directa, a través de creación de nuevo conocimiento _ En forma indirecta, a través del "oficio" de ser investigador. Ello se traduce en capacidad para aconsejar a la empresa en como resolver problemas Conclusión: La existencia de capacidad científica es una condición de desarrollo que permite a un país dado usar la ciencia y tecnología que se produce en el mundo

El aporte formativo dice relación con la posibilidad de que los estudiantes de las carreras profesionales en las universidades chilenas reciban un conocimiento actualizado en las disciplinas básicas que sustentan su profesión. Ese conocimiento actualizado es entregado por profesores que se mantienen al día en las disciplinas, es decir aquéllos que son capaces de percibir lo que está sucediendo en el concierto internacional, en la frontera del conocimiento y del correspondiente desarrollo científico. A manera de ejemplo, no es lo mismo recibir clases de matemáticas básicas de un profesor que es activo investigador en esa disciplina que recibirlas de una persona que repite el conocimiento matemático basado en los libros; no es lo mismo recibir conocimiento en biología, cuando se estudia medicina, de un fisiólogo con amplia experiencia en los procesos y funciones del sistema nervioso y con una actividad notable de investigación, que recibirlo de un biólogo o de un profesor que sólo conoce esos 4


sistemas a través de la literatura. En otras palabras, el trabajo científico activo permite que los estudiantes -no sólo aquéllos que siguen una carrera científica sino que también los que están estudiando una carrera profesional-, reciban un conocimiento actualizado en la disciplina correspondiente. Este conocimiento actualizado es el que permite que nuestros profesionales puedan usar en su actividad profesional el conocimiento generado en otras partes del mundo. Ello les capacita para usufructuar del conocimiento universal en sus actividades profesionales y desarrollar en el país actividades prácticas a partir de la ciencia y tecnología nacional e internacional. La función formativa de la ciencia también realiza un segundo aporte que tiene relación con el entrenamiento en el proceso de análisis racional de alternativas, lo cual consiste esencialmente en que todos los estudiantes que alguna vez han cursado una carrera científica hayan sido entrenados en racionalizar los problemas, evaluar alternativas de solución y elegir aquélla que de acuerdo a los elementos objetivos de análisis existentes aparece como la más promisoria. Esto a todos los estudiantes que transitan por nuestras universidades nacionales- los lleva eventualmente a un incremento en su racionalidad en la toma de decisiones simplemente por el entrenamiento, durante sus carreras, en el uso del método científico. Este incremento de racionalidad debiera permitir un mejor uso de los recursos tanto en las empresas como en los entes públicos. Este conjunto de funciones formativas tiene un efecto difuso en la sociedad -son difícilmente medibles en términos económicos- no obstante son también difícilmente substituibles por aportes de otras actividades y son substanciales y básicas al desarrollo social. Ellas reflejan un tipo de aporte que la ciencia está haciendo a la sociedad, de carácter material, bastante más acentuado que el valor cultural de contribuir al conocimiento universal. Este conjunto de funciones, además, hacen insustituible la necesidad de que las sociedades desarrollen buena ciencia en su conjunto. La ciencia además aporta en forma directa al desarrollo a través de la creación de nuevo conocimiento, un porcentaje del cual puede terminar en un desarrollo tecnológico, en el invento de un nuevo producto o servicio que incremente o mejore el bienestar social. En años recientes se ha descubierto además que un aporte importante de la ciencia al desarrollo se realiza en forma indirecta a través del oficio de ser investigador, o sea a través de la capacidad que tienen los científicos activos para resolver problemas. No es infrecuente entonces que en distintas empresas contraten a científicos por su capacidad no tanto de resolver un problema específico, en lo cual son expertos, sino por el oficio de saber resolver problemas en forma racional. Es interesante destacar que en algunos ámbitos como las ciencias del mar, según datos de CONICYT, aproximadamente el 40 a 50% de científicos básicos ha aconsejado alguna vez a empresas, consorcios de empresas o grupos de empresarios pequeños (como pescadores artesanales) usando su experiencia y su oficio de investigador.

5


De este modo, y tal como lo indica la tabla N 1 1, las funciones de la ciencia son de tanta importancia que la existencia de una capacidad científica en un país es una condición para lograr desarrollo. Sin la existencia de esta capacidad científica no se puede usar el conocimiento científico-tecnológico universal y, por lo tanto, no se puede aspirar al desarrollo. No es sorprendente, en consecuencia, que como lo muestra la figura N°1, todos los países del mundo usen algún porcentaje de su Producto Geográfico Bruto (PGB) en Investigación y Desarrollo (l&D). Las cantidades pueden variar de 0.1 a 0.2% en países del tercer mundo, hasta valores de 3.1% como ocurre en Japón 02.8% como ese¡ caso de EE.UU. La figura N°1 no solamente muestra que ésta es una realidad mundial sino, además, que existe una fuerte correlación entre la cantidad de recursos que se incorporan a l&D y el nivel de desarrollo socioeconómico del país. Por ejemplo, son pocos los países del Hemisferio Norte que gastan menos del 1% de su PGB en ciencia y desarrollo; o los países del Asia, algunos de los cuales presentan niveles importantes de subdesarrollo social, que en promedio gastan del orden de 0.7% del PGB. Por su parte, naciones desarrolladas como Japón, Corea o EE.UU. están claramente sobre el 2% de su PGB y países de desarrollo intermedio como Australia, Canadá y varios países europeos están cercanos al 1.5 - 1.7%. Estos niveles de gasto demuestran claramente la importancia global que la inversión en CyT (l&D) tiene en el mundo contemporáneo.

Fig 1: PORCENTAJE DEL PGB DEDICADO A 1+0 EN DIFERENTES REGIONES Europa Occidental 1,6 Europa Oriental 1,5

Canada 1,5 USA 2.8

Japón 3,1 Corea 2,2 Asia 0,7

Australia 1,4 N. Zelandia 0,9

América Latina 0,4 Chile 0,7

Africa 0,3

M.


2. CARACTERISTICAS DE LOS INVESTIGADORES CHILENOS a)

Número de Investigadores.

Existen varias formas de comparar la cantidad de investigadores existentes en Chile respecto de otras latitudes. La forma más primaria consiste en comparar números totales (figura N° 2). Chile cuenta hoy, de acuerdo a varias fuentes, con un número estimado de investigadores activos del orden de 6 mil personas, incluyendo a investigadores que trabajan en los institutos del Estado, en las universidades y en laboratorios de empresas. Estos números incorporan a personal que está en distintos niveles de formación, desde investigadores principales y coinvestigadores a ayudantes en trabajo de investigación. Estas cifras aparecen como sumamente pequeñas cuando se observa que un país como Estados Unidos tiene casi 1 millón de investigadores e ingenieros o cuando se comparan con la dotación de investigadores en un país como Japón, que cuenta con más de medio millón de ingenieros e investigadores dedicados a l&D.

Fi g 2: CIENTIFICOS E INGENIEROS DEDICADOS A l+D EN DIFERENTES REGIONES (en miles)

Canada 61,1 USA 9493

Europa Occidental 746,9 Europa Oriental 964,2 Japón 528,8 Corea 57,0 Asia 201,9

Australia 38,5 N. Zelandia 3,8

América Latina 108,1 Africa 32,2 Chile 5,9

Sin embargo, una comparación en estos términos es poco enriquecedora porque no considera otras condicionantes que deben ser incorporadas en estimaciones de este tipo. Por ejemplo, no se toma en cuenta el tamaño total de la población de un determinado país ni el nivel de desarrollo local, pese a que ambos factores tienen mucha influencia sobre la densidad resultante de investigadores. Así, los datos incorporados en la figura N O 2 pueden servir más bien como punto de

7


referencia para dimensionar el volumen de contribución a que podría realmente aspirar el conjunto de investigadores y tecnólogos chilenos en el contexto mundial, la cual necesariamente por cantidad de investigadores y tecnólogos y condicionantes de desarrollo va a ser pequeña en comparación a otros países. Los datos en esta figura tienden a reafirmar, además, la importante función que el conjunto de investigadores locales tiene con respecto a ser capaces de incorporar y traducir para el país la información que en sus respectivos campos está siendo producida en otros lugares del mundo. Además de su trabajo propio de investigación, nuestros investigadores locales tienen el rol, de acuerdo a las funciones de la ciencia antes descritas, de mantener conocimientos actualizados traspasables a los profesionales que se forman en las aulas universitarias. Dada la desproporción de números de Chile con respecto al resto del mundo, esta función de aporte formativo tiene una proyección social mayor que la propia función de investigación creativa que estos investigadores están realizando en nuestra sociedad. Las comparaciones sobre números de científicos e ingenieros dedicados a l&D en un país determinado, se empiezan a hacer más sensibles cuando -como lo muestra figura N1 3- se toma en consideración la dimensión del país y el número de habitantes. La figura N 1 3 pone a Chile en el contexto de un conjunto de países europeos de tamaño relativamente similar. Allí se observa que realmente los 6 mil ingenieros y científicos que se reconocen como investigando en Chile siguen siendo poco numerosos, pero no resulta una comparación con diferencias abismantes de millones de personas (no son 6 mil personas contra medio millón de personas). En otras palabras, si se logra duplicar o triplicar el número de investigadores -tecnólogos, científicos e ingenieros-, estaríamos teniendo una capacidad equivalente a la capacidad de países como Dinamarca y acercándonos a la de países como Suecia y Bélgica. De esta manera, se puede hacer un mejor dimensionamiento de la realidad en que estamos inmersos hoy día.

8


Fi q 3: CIENTIFICOS E INGENIEROS DEDICADOS A I+D EN PAISES SELECCIONADOS (en miles) 40 35 30 25 20 15 10 5

o 1981

84

85

87

86

82

83

—O----

Dinamarca

-1-

España

+ Portugal —S-- Chile

Holanda

X

O

Suecia

90

89

88

Belgica

La figura N 0 4, que compara el número de investigadores por población económicamente activa, nos permite agrupar dentro de la misma escala a una diversidad de países que van desde Japón y EE.UU., que mostraban una mayor densidad de investigadores, a países con grado intermedio de desarrollo y pequeñas densidades poblacionales, como son varios de los países europeos. Los datos en esta figura reafirman el diagnóstico que Chile, que tiene una densidad pequeña de investigadores, para estar al nivel de estos países debiera duplicar o triplicar el número de investigadores activos, ingenieros y científicos.

Fi g 4: NUMERO DE INVESTIGADORES POR MIL PEA

ar

81

82 - Francia • USA - Belgica

83

84

85

• Alemania —0--- Dinamarca - - - España

86 1 - 4.. -

87 Reino Unido Holanda Portugal

88

89

90

Japón X - - - Suecia • Chile

De este primer análisis y considerando el contexto mundial, la conclusión que emerge es que aunque la densidad en el número de investigadores, científicos e ingenieros existente en el país es pequeña, en comparación con otros países desarrollados del mundo, el dimensionamiento del esfuerzo necesario que


debiéramos pensar es del orden de duplicar o triplicar el número de científicos e ingenieros. Ello permite dimensionar, en términos realistas, el esfuerzo que el país debiera hacer en inversión en los próximos años, para aproximarse a los volúmenes de recursos humanos existentes en países desarrollados.

b)

Edad de los Investigadores.

En varias versiones se ha remarcado en términos subjetivos que la población de investigadores en Chile es una población envejecida, con una distribución mayoritaria de investigadores hacia los grupos de edad que ya están entrando en la etapa de declinación. Los gráficos siguientes están basados en muestras de edad de investigadores que participan en proyectos FONDECYT. Se considera que FONDECYT ha llegado a ser un programa que mantiene en trabajo activo simultáneamente a cerca de 3 a 4 mil investigadores en Chile, por lo tanto es una muestra representativa (aproximadamente 213) de la población de científicos e ingenieros reconocidos en el país. FONDECYT además es un instrumento que cubre las distintas áreas del conocimiento y cuyo porcentaje de aprobación de proyectos en promedio es de aproximadamente un 35%.

Fi 5: PIRAMIDE DE EDAD DE INVESTIGADORES CHILENOS ACTIVOS (Investigadores principales FONDECYT 1994) 250 200 2 150 a)

E 100 50

o

' 25ymenos

31-35

51-55

41-45

61-65

71 ymás

Edad

Un análisis de la distribución de edades de investigadores activos financiados por FONDECYT (figura N 0 5) muestra un rango de edad que va desde 25 a más de 71 años. La distribución por grupos de edades constituye una curva normal con una media en los 45 años. Cuando se considera sólo la población de investigadores principales de los proyectos FONDECYT, cuya distribución de edad está ilustrada en la figura N 06, se observa una curva muy semejante a la anterior. Esta última sólo difiere en el número de investigadores existentes dentro de cada grupo de edad. Esta es una curva que empieza esencialmente en la población mayor de 26 años y termina más allá de los 70, con una media de 42 años.

10


a.i' ¡ IkLJ J7 II1I

IsI:It1

1¡,2/

I.1.

Para el análisis de estos datos es necesario recordar dos aspectos. Primero, la población de investigadores activos de FONDECYT, o aquéllos con proyectos aprobados, incluye aproximadamente un 50% de doctores en ciencia, y segundo, que la carrera científica bajo esos niveles de desarrollo empieza esencialmente entre los 26 y 30 años y se extiende aproximadamente hasta los 65 ó 70 años. Por lo tanto, los años activos para dedicarse a la investigación son esencialmente 35 años, los que empiezan después de los 30 y cuyo nivel medio se da aproximadamente entre los 45 y 50 años. Así, esta curva representa una población cuya distribución es bastante normal y no se aprecia un desplazamiento de la curva hacia un grado importante de envejecimiento. A manera de referencia la figura N 11 7 incluye la pirámide de edades de los científicos e ingenieros del sector público y universitario existentes en Francia, entre 1991 y 1992, la cual muestra un patrón de distribución esencialmente similar al observado en la población de científicos apoyados financieramente por FONDECYT. Francia no reconoce que su población de investigadores sea una población envejecida y podemos usar esto como punto de referencia para comparar los datos obtenidos con la población chilena.

11


Fi g 7: FRANCIA: PIRAMIDE DE EDAD DE CIENTIFICOS E INGENIEROS DEL SECTOR PUBLICO Y UNIVERSITARIO (1991-1992) 6 5 4 3 2

25-29

30-34

35-39

40-44

Enseignants/ Chercheurs

45-49

50-54

• des EPST

55-59

60-64

>65

• des EPIC*

Es necesario mencionar, sin embargo, dos aspectos que se relacionan con la edad y que es probable que tengan alguna relación con la versión antigua que indicaba que la población chilena de investigadores es una población envejecida. El primer aspecto tiene que ver con diferencias entre distintas áreas temáticas. Estos datos de FONDECYT caracterizan a la población en general y es posible que algunas áreas (por ejemplo, astronomía; Gutiérrez y colaboradores, 1993) tengan un patrón de distribución distinto al patrón general aquí mostrado. Así es perfectamente posible que en alguna de estas áreas existan excepciones a este patrón general. Si así fuere, debieran realizarse algunos esfuerzos para identificar esas áreas y luego desarrollar instrumentos específicos tendientes a renovar los grupos de investigadores en ellas. El segundo punto dice relación con la necesidad de separar los datos de investigadores activos de aquellos de la población de profesores universitarios en el país. Cuando los análisis de datos no separan adecuadamente a los investigadores de la población de profesores universitarios es perfectamente posible que las curvas aparezcan envejecidas. Existen datos indicando que la curva de distribución de la población de profesores en varias universidades nacionales está centrada en los 50 6 55 años (Allende y Ureta, 1993). Por lo tanto, es importante empezar a distinguir lo que es la población de investigadores activos, del conjunto de profesores universitarios, los cuales como se verá más adelante son mayoritariamente no investigadores. Un último punto a considerar es que las figuras N° 5 y 6 antes mencionadas muestran una distribución en términos numéricos relativamente similar para poblaciones que están a la izquierda y las poblaciones que están a la derecha de la mediana. Este es un punto de análisis que debiera reflejarse en cambios a futuro si es que existe la decisión de incrementar el número de científicos. Sería interesante que en Chile esta curva deje de ser normal y se desplace hacia la izquierda como consecuencia de un notable incremento en el tamaño de las poblaciones de investigadores jóvenes. Sin embargo, es necesario reconocer que

12


este fenómeno es parte de una decisión política que lleve a un incremento substancial, ya sea duplicando o triplicando, el número de investigadores activos en el país. Si queremos incrementar el potencial de investigadores del país, se debe aspirar a una deformación de esta curva, que tenga un fuerte incremento de la población de investigadores más jóvenes. Si es que en Chile se desea dar un ímpetu a la Ciencia y la Tecnología en función del desarrollo, es altamente probable que se requiere una distribución de edades distinta a la curva normal.

Ubicación de Investigadores.

c)

La figura N° 8 muestra el porcentaje de investigadores, científicos e ingenieros, radicados en las universidades con respecto al total nacional. Aproximadamente 213 de esta población está radicada en las instituciones de educación superior del país. Esta figura indica, además, que ésta es una situación que contrasta con la distribución de investigadores en países de mayor desarrollo. En éstos, la mayoría está radicada en instituciones extra- universitarias, generalmente empresas.

Fiq 8: INVESTIGADORES DE LAS UNIVERSIDADES

COMO PORCENTAJE DEL TOTAL NACIONAL 80 70

e----l--T--------•------- -

,

0 30

4----f-

20

io 0 1982 • USA • Francia - - a. - Bélgica

" 83

84

85

—X— Japón —O— Dinamarca - - -- - - España

86

87

—a--- Alemania 1 1-blanda + Portugal

••• 1

T

88

89

90

—A— Reino Unido Suecia x —a---- Chile

Los datos contenidos en esta figura dejan algunas conclusiones dignas de mencionar y de considerar en políticas de desarrollo científico. La primera es que, dado el alto número de investigadores radicados en las universidades, el estado de las respectivas instituciones de educación superior afecta fuertemente el desarrollo de las Ciencia y la Tecnología en el país. Si las condiciones de trabajo en las universidades son conducentes a un trabajo productivo en CyT, una parte importante de nuestros investigadores locales tendrá un ambiente adecuado para su labor. Por el contrario, si las condiciones de trabajo en las instituciones de educación superior no son conducentes a estos desarrollos, una parte importante del potencial de actividad que existe en CyT en el país se expresará pobremente.

13

J


Por ello, cuando se planifica cómo optimizar el trabajo de la población de investigadores existentes en el país es de vital importancia considerar el mejoramiento de estas funciones y de la atmósfera conducente a este trabajo en las instituciones de educación superior. Si uno considera que en las figuras precedentes se ha estimado en aproximadamente 6 mil el número de ingenieros y científicos que están trabajando en l&D en Chile e incorporamos el concepto que aproximadamente 213 de ellos están radicados en instituciones universitarias, se concluye que entre 3 y 4 mil de los docentes universitarios son individuos activos en investigación. Este es un porcentaje pequeño comparado con el resto de la población universitaria y de hecho es una minoría cuando uno compara el número de investigadores activos v/s el número de profesores universitarios existentes tanto en la educación universitaria pública como privada. Así, aunque el potencial de expresión y desarrollo de la investigación científica y tecnológica está fuertemente influido por lo que ocurre en las universidades, las necesidades de este grupo de personas representan las necesidades de una minoría, por lo que es poco usual que sean consideradas en programas de planificación de gastos y recursos en las universidades correspondientes. El reconocimiento de esta doble relación es de gran importancia. Mientras los investigadores están amarrados a la suerte de las universidades, ellos en sí tienen una fuerza minoritaria para poder influir en el destino de estas instituciones, porque numéricamente representan una porción pequeña del total del personal allí existente. Una conclusión adicional destacable, a partir de esta gráfica, es que si bien es cierto se debe propender a que los desarrollos futuros incrementen el número de investigadores en instituciones extrauniversitarias, la realidad es que un porcentaje muy alto está aún radicado en la universidades. Sin duda es deseable que, al tiempo que se aumenta el número de investigadores en el país, se pudiese reducir su representación porcentual en las universidades, por incremento de ellos en instituciones extrauniversitarias. Sin embargo, es necesario reconocer que reducciones del orden requerido como para disminuir del 66% con que cuenta Chile hoy a valores del 40% como ocurre en países desarrollados tomará bastante tiempo, porque la velocidad de absorción de estos investigadores en lugares extrauniversitarios parece lenta. Por lo tanto, hoy día existe la necesidad de enfrentar la situación de los investigadores al interior de las instituciones universitarias, mejorando la atmósfera y los medios con que esta población trabaja, a fin de optimizar su acción. A mediano plazo se puede proyectar como programa de desarrollo un incremento gradual de la investigación en esferas extrauniversitarias.

14


d) Productividad de los Investigadores. Al igual que con otras comparaciones numéricas, la productividad de los investigadores debe ser contrastada con indicadores equivalentes de otros países del mundo. En el pasado la tendencia más simple ha sido comparar la cantidad de investigación, en base a algún indicador tal como el número total de artículos publicados, con realidades totalmente distintas a la nacional. Se ha concluido que la ciencia chilena produce del orden de 0.01% del total que se aporta en el mundo. Dichas comparaciones utilizan una base de contraste que por estar poco estandarizada lleva a conclusiones o resultados espurios. La comparación más adecuada pareciera ser elegir algún indicador de productividad científica, como el número de artículos científicos por investigador, y compararlo en términos de población (por ejemplo, por mil personas económicamente activas en la nación). Otra consideración es que tal comparación debe realizarse entre países de desarrollo equivalente, porque la productividad científica no sólo depende de la genialidad para producir nuevas ideas, sino que también de los recursos económicos con que los científicos cuentan para desarrollar su función.

En la figura N°9 se han usado como indicadores el número de publicaciones reconocido en índices de circulación internacional producidas por investigador y número de publicaciones generadas por mil habitantes de la población económicamente activa del país correspondiente. Se observa que con cualquiera de los dos indicadores la productividad de los investigadores chilenos es más alta que en países equivalentes. Como países equivalentes se han usado los 4 países con mayor desarrollo científico y tecnológico de la región, como son Argentina, Brasil, México y Venezuela. Si bien es cierto, países como Brasil -que cuenta con una población muchísimo mayor que la chilena- puede terminar produciendo una cantidad total mucho mayor de artículos científicos, en términos relativos la productividad del grupo científico chileno es bastante más alta. Por lo tanto, la conclusión que emerge de este gráfico es que el nivel de productividad

15


del conjunto de científicos nacionales es alto y mayor que el de núcleos equivalentes en países sudamericanos. Sin embargo, la producción de este núcleo de investigadores en Chile es heterogénea. La figura N°10 muestra el número de publicaciones generado por distintos investigadores en una disciplina dada. Aquí el apellido del investigador ha sido reemplazado por un número en la ordenada. Así el investigador 1, 2, 3, etc. corresponde a personas científicamente activas en el país. La abscisa contiene el número de públicaciones producidos por cada uno de los investigadores. Se advierte en este gráfico un fenómeno que es corriente en cualquier población de investigadores del mundo: una heterogeneidad evidente en la producción de trabajos. Hay algunos investigadores que producen mucho, otros que producen en términos intermedios y algunos que producen muy poco. Una realidad similar a ésta ocurre en todas las disciplinas para las cuales se han registrado datos: las cuatro ciencias básicas (física, biología, matemáticas y química) y también las ciencias del mar, de la tierra, los estudios sociológicos, etc. Por lo tanto, este patrón de distribución es una constante no sólo en Chile sino que en cualquier parte del mundo donde se realicen estos estudios.

Fici 10: DISTRIBUC ION DE ARTICULOS EN FIS ICA (1991-1993) 12 10 c o o 8 o 6

1

1

7 13 19 25 31 37 43 49 55 61 67 73 79 85 91 97 103 Investigador

En esta figura se ha elegido como indicador pertinente el número de publicaciones. Sin embargo, si uno analiza la distribución de tesis que son dirigidas en el país -ya sea a nivel de pregrado, magister o doctorado- resultan gráficos con forma de distribución muy similares. Lo mismo sucede cuando se analizan, por ejemplo, las citas acumuladas por distintos autores en un período determinado (hay autores que reciben muchas citas, otros un número intermedio y algunos reciben menos). En conclusión, en términos de distribución, este patrón se repite con casi todos los parámetros que se puedan elegir para medir la actividad científica y de enseñanza en ciencias en el país.

1

1


La heterogeneidad en la productividad que ¡lustra la figura N90 sugiere un par de conclusiones dignas de considerar si se desean diseñar instrumentos de desarrollo científico. La primera es que existiendo heterogeneidad en la población de científicos activos no podemos esperar que las aspiraciones, el nivel de trabajo, los requerimientos de infraestructura y de apoyo económico que requieren estos investigadores, sean homogéneos. Sin duda la principal enseñanza que deja este gráfico es que los instrumentos de desarrollo científico deben tender a una diversificación que permita el trabajo de todas las poblaciones aquí representadas. No podemos aspirar a que solamente existan instrumentos que beneficien a grupos más productivos porque el potencial de una masa numéricamente importante que también produce quedaría desprotegida. Por otro lado, tampoco podemos pretender que la basa¡ que cubre a la mayoría de la gente, incluyendo los grupos menos productivos, sea suficiente para las aspiraciones de los núcleos más productivos del país. En consecuencia, existe la necesidad de diversificar los instrumentos de desarrollo científico permitiendo la acción simultánea y optimizando la potencialidad de estos varios grupos de investigadores que trabajan en Chile.

3. CARACTERIZACION DE LA POBLACION DE ESTUDIANTES Cuando se analiza el sistema de becas de postgrado que FONDECYT otorga desde 1988 (figura N 1 11) se observa que la demanda por becas oscila anualmente entre 80 y 120. En el concurso recientemente convocado para 1995 ha habido un incremento en las postulaciones, alcanzando a 140. Si se unen el incremento en demanda observado en 1994 con el que se está visualizando para 1995, se concluye que ha empezado a aumentar el interés por continuar estudios de doctorado en universidades locales en programas acreditados por CONICYT. Sin embargo, en el pasado y desde la época en que esta Comisión ha financiado estos programas de becas, la demanda ha sido del orden de 100 a 120 becarios por año. Ello denota que el interés por seguir estudios científicos en Chile está radicado en una población relativamente pequeña de jóvenes estudiantes en comparación con la masa de jóvenes interesados en estudios por ejemplo: de economía, administración, medicina, leyes y sus perfeccionamientos posteriores.

17


Fiçi 11: PROGRAMA NACIONAL DE BECAS DE POST GRADO. DOCTORADOS 1988-1994 120 100 80

-

-

60 40 20 POST.

.

o 1988 89 9

o.

APROB.

91 92 g

Esta situación en sí es preocupante y esta preocupación se incrementa cuando se percibe el escaso interés que el trabajo científico despierta en las poblaciones de estudiantes de pregrado. A manera de ejemplo la tabla N O2 resume datos aportados por Albertini y colaboradores (1993) que dan cuenta del estado de ingreso y egreso de los estudiantes a las licenciaturas tanto en biología como en física. Debemos recordar que la licenciatura es la vía de ingreso para una

preparación profesional a nivel de las ciencias en el sistema de pregrado. En ambos casos se observa que el número de vacantes ofrecido cada año es ocupado casi totalmente, pero en los dos programas tanto el número de egresados como de graduados es notablemente bajo y no guarda relación con el número de admisiones a estas carreras. Es importante destacar que en el caso de una acción que intente incrementar significativamente el número de científicos y tecnólogos en Chile, esta realidad del pregrado puede eventualmente transformarse en un cuello de botella.

Tabla 2: INGRESO Y EGRESO A LICENCIATURAS EN CIENCIAS BASICAS BIOLOGIA Universidad U. de Chile P. U. Católica de Chile U. de Concepción U. de Concepción U. Católica de Valp. U. Austral de Chile U. Austral de Chile U. Católica del Norte U. de Valparaíso U. Cat. Strna. Concepción U. de Talca TOTAL

Vacantes ofrecidas 40 77 55 55 60 30 40 65 30 50 40

Vacantes ocupadas 47 91 57 57 65 41 43 71 30 47 d.n.d.

542

549

Egresados Graduados 9 26 4 9 25 15 35 15 0 7 d.n.d. 145

6 12 5 8 13 2 6 5 0 3 12 72

Programa

Semestres

CB CB CB BM CB CB BM BM BM BM C -

8 8 10 10 8 8 10 10 10 8 8 -

18


FIS ICA Universidad

Vacantes Ofrecidas U. de Chile 25 P.U. Católica de Chile 19 U. de Concepción 30 U.T.F. Santa María 10 U. Católica de Valparaíso 30 U. de Santiago 50 TOTAL 164

Vacantes Ocupadas 8 15 34 6 31 44 138

Egresados 6 3 3 2 3 5 22

Graduados 4 5 1 2 4 0 16

El bajo interés para prepararse para trabajo científico mostrado por las poblaciones de gente joven del país parece tener causas bastante más profundas que sólo la posibilidad de obtener becas de estudio. Los jóvenes perciben que la carrera científica en este momento se desarrolla bajo una atmósfera poco estimulante. El concepto de atmósfera estimulante implica situación socioeconómica de los investigadores actualmente en ejercicio, infraestructura con la cual se trabaja en los centros de investigación, perspectivas de perfeccionamiento y otras. En consecuencia, las soluciones para revertir esta situación no sólo consisten en incrementar los fondos destinados a becas, sino que debieran comprender un número integrado y coherente de esfuerzos que permitan mejorar las condiciones de vida del sector de investigadores y tecnólogos, así como profesionalizar la actividad científica en la sociedad chilena.

4. ESTRUCTURA DEL GASTO esa

e; e

J/ø/I

e e e

19


La mayor parte de los datos con respecto a este parámetro se expresa en porcentajes del PGB. Los datos correspondientes a Chile (figura N°12) muestran que a partir de 1990 ha habido un incremento significativo en el porcentaje del PGB destinado a l&D. Si bien es cierto estos valores están lejanos a los de países más desarrollados, en los últimos cuatro años han pasado de un 0,55 % del PGB a aproximadamente un 0,8%. Si se compara este porcentaje de PGB destinado a I&D con países relevantes de la región, tales como Argentina, Brasil, México y Venezuela (figura N 1 13), Chile está cercano a ser el núcleo más importante en ingreso o porcentaje. Por lo tanto, en términos comparativos con países de la región, el gasto que está realizando Chile es significativo. Sin embargo, si se compara con países desarrollados, especialmente de Europa, EE.UU. o Japón (figura N 1 14) se advierte que nuestro nivel de gasto es aún bajo. Es bastante claro que si Chile lograse destinar valores del orden del 1,5 % quedará en niveles cercanos o parecidos a los que tienen en este momento Italia, Canadá y países más desarrollados, como Holanda o Francia.

Fiq 13: PORCENTAJE DEL PGB DEDICADO A l+D, EN ALGUNOS PAISES DE AMERICA LATINA

os O^4

1980 - - -

Argentina

82

84

—a--- Brasil

86 Chile

88 —O--- Mexico

90

92 - - Venezuela

20


Fiq 14: PORCENTAJE DEL PGB DEDICADO A l+D EN ALGUNOS PAISES SELECCIONADOS 3,50 3,00 2,50 2,00 1,50 1,00

¿-------

0,50 0,00 1988 •

1989 ALEMANIA

HOLANDA REINO UNIDO -X-JAPON 1

1990

1991

- 6 - ESPAÑA

. .

- O- . ITALIA ESTADOS UNIDOS • • CHILE

1992 . FRANCIA • PORTUGAL CANADA O

En síntesis, Chile ha incrementado su aporte y debiera seguirlo haciéndo. Las perspectivas más realistas indican que este incremento debiera propender a la duplicación de los recursos que actualmente se destinan a estas actividades, ya que aumentándolos al doble nuestro país podría aspirar a niveles de desarrollo científico-tecnológico como aquellos existentes en naciones reconocidas de mayor desarrollo. Cuando se analiza cómo se reparte el gasto en I&D en Chile (figura N°15), tradicionalmente se ha distinguido un porcentaje del orden de 40 6 45% del total que va a las universidades. Este porcentaje es relativamente similar al gastado por los institutos del Estado y agencias estatales que colaboran en investigación y desarrollo. Se estima que un porcentaje del orden de 10% está siendo realizado por las empresas. Aunque este porcentaje de las empresas ha tendido a incrementar en el pasado, hasta el momento la velocidad de aumento es más bien lenta, como se aprecia en la figura N°15. Para poder sugerir instrumentos de desarrollo adecuados para la actividad nacional resulta de importancia hacer un análisis, aunque sea preliminar, de cómo se desglosa y qué futuro tiene el gasto que está originándose u orientándose a los tres distintos actores enunciados más arriba. A continuación, se examinará la situación en las universidades, luego el gasto de los institutos del Estado y finalmente el nivel de gasto en las empresas, proponiéndose una perspectiva realista con respecto a la posibilidad de que el sector productivo pueda eventualmente reemplazar, suplementar o complementar la inyección de recursos que el Estado realiza en las instituciones que tienen por función la creación de conocimiento.

21


Fi g 15: COMPOSICION DEL GASTO EN 1+0 EN CHILE 120.000 100.000 80.000 60.000 40.000 20.000 O 1980

82 •Ed. Super.

84

86 DEstado

88

90

92

•Empresas

a) Gasto en Universidades. La figura N 1 16 muestra la evolución del Aporte Fiscal Directo (AFD) entre 1981 y 1993 y la evolución de uno de los fondos concursables, como es el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT). Es necesario recordar que en 1981 se inició un cambio en el financiamiento universitario, Hasta 1990 dicho cambio consistió esencialmente en reducir el AFD a las universidades, alcanzando un monto mínimo en 1990. Esta reducción se realizó bajo el supuesto de que la docencia universitaria se financiaba con el aporte de los estudiantes y que los fondos aportados por el Estado fundamentalmente estaban orientados a cubrir los gastos de investigación y extensión que se desarrollaban al interior de las universidades. Se planteó también en 1981 que una parte importante de estos recursos que estaba siendo sustraída del sistema universitario, se traspasaba a un sistema abierto de concurso, originándose el programa FONDECYT.

22


F Fig 16: EVOLUC ION AFD Y FONDECYT (EN M$ DE 1992) $105.000.000 $90.000.000 $75.000.000 $60.000.000 $45.000.000 $30.000.000 $15.000.000 $0

Iu]ti1H[L,LL7LL7Lt

81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 AFD

NFONDECYT

La figura N°16 muestra que en verdad sólo una fracción menor de los fondos extraídos del sistema universitario fueron derivados al programa de financiamiento de la investigación (FONDECYT), el cual hasta 1990 era de aproximadamente 1/10 de lo obtenido por concepto de la disminución del AFD aplicada en las universidades. Si el Aporte Fiscal Directo está orientado principalmente a funciones de investigación científica y tecnológica, es decir a la creación de conocimiento en las universidades, es posible comparar dicho aporte en términos porcentuales con los aportes realizados por las distintas instituciones universitarias en I&D. Para medir ese aporte a la investigación y desarrollo, en la tabla N° 3 se ha usado como indicador los artículos científicos publicados en revistas de circulación internacional, y reconocidos por el sistema ¡Si. En esta tabla, están incluidas sólo las universidades del Consejo de Rectores, las que están ordenadas de acuerdo al porcentaje del total del AFD recibido por ellas. En la columna derecha se ha ubicado el porcentaje de artículos publicados por estas distintas universidades como porcentaje del total de artículos publicados en Chile (publicaciones hasta septiembre de 1993). La tabla muestra que dos universidades del país producen artículos en proporción superior al AFD que reciben. Otras dos universidades aportan en desarrollo científico en términos equivalentes a lo que reciben, mientras que el resto del sistema universitario tradicional produce una cantidad variable de artículos científicos pero en proporciones bastantes inferiores al AFD entregado para estos fines. Si se suma la porción del Aporte Fiscal Directo que es utilizado por las cuatro primeras universidades, se concluye que aproximadamente el 50% de este aporte se traduce en términos proporcionales en desarrollo científico-tecnológico, en tanto el otro 50% muestra una baja relación con respecto al porcentaje de aporte que percibe.

23

1


Tabla 3: ARTICULOS EN REVISTAS DE CORRIENTE PRINCIPAL Y AFD, SEGUN UNIVERSIDAD. (AÑO 1992) UNIVERSIDAD

ART

AFD

U. DE CHILE

47,11

24,14

P. U. CATOLICA DE CHILE

21,42

U. DE VALPARAISO

3,03

12,03 2,94

U. DE CONCEPCJON U. DE SANTIAGO

8,72

8,94

2,63 3,98 3,51 0,19 3,60

7,55 5,68 5,21

U. AUSTRAL DE CHILE U. CATOLICA DE VALPARAISO U. CATOLICA DEL NORTE

0,28

4,44 4,42 3,40

U. DE TARAPACA

0,28

3,16

U. DE ANTOFAGASTA

1,33 1,04 0,57 0,85 0,00

2,95

U. TEC. F. SANTA MARIA U. METROP. CS. EDUC.

U. DE LA FRONTERA U. DE LA SERENA U. DE TALCA U. DEL BIO BIO U. DE ATACAMA U. DE LOS LAGOS U. DE MAGALLANES U. DE PLAYA ANCHA U. TEC. METROPOLITANA U. ARTURO PRAT U. CATOLICA DE TEMUCO U. CATOLICA STMA. CONCEP. U. CATOLICA TALCA TOTAL

0,09 0,66 0,09 0,28 0,0() 0,09 0,00

2,25 2,11 2,01 1,99 1,25 1,12 1,03 1,02 0,79 0,75 0,34 0,30

0,19 0,(1)

0,19

100,00

100,00

FUENTES: Base de datos LS! y Ministerio de Educación

Los datos en la tabla N 13 tienen varias implicaciones. Ellos indican qué sólo un porcentaje del AFD está siendo efectivamente utilizado en desarrollo científico, en contraste con su uso para la subvención de otras actividades, probablemente interesantes para la vida universitaria, pero no necesariamente conducentes al desarrollo de la capacidad científica del país. Estos datos también demuestran que, con la excepción de unas pocas instituciones universitarias, la mayoría de las instituciones del Consejo de Rectores carece de núcleos mínimos necesarios

24


n

para realizar investigación activa. El aporte en verdad es particulado. Si se analizan estas publicaciones desde el punto de vista de los temas que cubren, de la diversidad de las áreas en que participan, etc., se refuerza el concepto que en la mayoría de estas instituciones existe ausencia de masa crítica para realizar desarrollo científico relevante. Si bien es cierto que tener investigadores activos ayuda a estas instituciones en sus funciones formativas, es importante considerar que la ausencia de tamaños mínimos en algún momento va a significar limitantes para poder atacar en forma coherente y eficiente problemas de desarrollo en las distintas regiones. En consecuencia, los datos de esta tabla, no sólo cuestionan la manera cómo estos recursos están siendo usados sino que también sugieren la necesidad de pensar en programas coherentes como para lograr tamaños mínimos compatibles con las expectativas de desarrollo científico y tecnológico que se requiere en las distintas regiones del país. Estos datos sugieren, además, que la universidad docente en Chile es una realidad que debemos empezar a visualizar y enfrentar, por cuanto hay una cantidad de universidades cuya producción científica, medida por los parámetros usados en esta tabla, es nula o casi nula. Si a estos grupos de universidades se les suma el número que existe fuera del Consejo de Rectores, la mayoría de las cuales no realiza trabajos de investigación, se constata que efectivamente la universidad docente es una realidad mayoritaria en el país. Sin desconocer las importantes funciones que cumplen estas universidades se debe reconocer la necesidad paralela de preservar los núcleos de investigadores existentes, dándoles mayores estímulos para su desarrollo a través de instrumentos que optimicen el uso de los recursos que el país destina a estos fines.

FiQ 17: GASTO EN l+D EN INSTITUCIONES DE EDUCACION SUPERIOR. ESTADOS UNIDOS (1991)

19% Gasto Efectuado por 3560 Universidades

Gasto efectuado por 100 Universidades

81%

A menudo se considera que la heterogeneidad existente entre los distintos grupos de universidades del país pudiese ser la realidad de un país

25


subdesarrollado como Chile, con entrega limitada de fondos para investigación. La evidencia internacional, sin embargo, sugiere algo distinto ya que la situación de las universidades chilenas es una réplica de lo que sucede en muchas partes del mundo. A manera de ejemplo, las figuras N°17 y 18 muestran la distribución de gasto en l&D en instituciones de educación superior de EE.UU., de acuerdo a los datos disponibles para 1991. La figura N 1 17 muestra que mientras el sistema universitario estadounidense cuenta con aproximadamente 3.560 instituciones de educación superior, el 81% del gasto total conocido es realizado sólo por 100 universidades (28% del total), mientras que el 97% restante gasta sólo un 20%. Estas 100 universidades son las más conocidas y a menudo usadas como el modelo al cual debieran asimilarse todas las universidades en Chile, lo que parece poco realista. Si estas 100 universidades se agrupan en 10 grupos de 10 y se analiza cuál es el nivel de gasto promedio en I&D (figura N°18), se puede advertir una distribución jerárquica parecida a la que podría existir en universidades chilenas, en que unas pocas concentran dicho gasto mientras que la mayoría realiza una fuerte actividad docente, a través de grupos de investigadores que alli si cuentan con una atmósfera adecuada para hacer su investigación esencialmente formativa. La investigación de punta y los desarrollos científicos y tecnológicos más importantes se desarrollan en cambio en los primeros grupos de estas 100 universidades, que son las que aparecen con un mayor uso de recursos en I&D.

Fig 18: ESTADOS UNIDOS. GASTO EN I+D Y FUENTES DE FINANCIAMIENTO DE LAS 100 INSTITUCIONES DE EDUCACION SUPERIOR QUE REALIZAN MAS Mill. US$ INVESTIGACION. 1991 3500 O Otros

fiI,II1 2500

Irist. Académ.

2000

Empresas

1500

•Gob. Estatal

1000

El Gob. Federal

500 O ,- o

O.

c'1

M

o

o

O.

O.

V

LD

co

o

o

o

O.

O.

O.

r-. o

O.

co o

O.

o o

O.

o O

Cada Grupo contiene 10 Universidades

Al igual que los gráficos anteriores este modelo de distribución del gasto en universidades estadounidenses tiene la función de poner un grado de realismo a nuestras aspiraciones. Si en países como EE.UU., no todas las universidades pueden tener igual desarrollo en investigación científica o tecnológica, tampoco se puede aspirar a que un país con recursos notablemente mas limitadas tenga una realidad distinta.

26


Desde el punto de vista del desarrollo del sistema científico-tecnológico nacional -y sin perjuicio de incrementos futuros- debemos destacar la presencia, vocación y aporte que el Estado está haciendo a las universidades. Estos aportes tienen una función primaria de desarrollar la investigación científica, la creación tecnológica y la docencia de postgrado. Es este tipo de definición de apoyo, a partir de los recursos ya existentes, el que parece muy necesario en este momento. Pareciera imprescindible que nuestras universidades reconozcan esta realidad y empiecen a hacer opciones de desarrollo. Ello debiera llevar a una diversificación del sistema universitario, a la formulación de programas de desarrollo, al fortalecimiento y optimización de las condiciones de trabajo de los grupos ya existentes y a una especialización de la ciencia y la tecnología que se cultiva en el país.

b) Gastos en Institutos del Estado El nivel de aportes que se orienta hacia los institutos del Estado alcanza un nivel equivalente al de las universidades (figura N°15). Sin embargo, es bastante evidente, como ya se ha comentado en documentos anteriores de CONICYT, que muchísimos de los problemas estructurales que existen para el desarrollo científico en el sistema universitario actual también afectan a los institutos del Estado, por lo cual esa inversión tampoco resulta ser muy eficiente. Un análisis estricto de la realidad de los institutos del Estado, en el ámbito del desarrollo científico y tecnológico, va más allá de la proyección de este documento, especialmente en un momento en que la manera de accionar de dichos institutos está cambiando. En todo caso, es necesario tener claro que los aportes realizados por el Estado a esas instituciones tampoco han tenido una fuerte optimización como para poder estimular el desarrollo científico-tecnológico del país.

c) Gasto en Empresas. Es difícil tener una dimensión global de los recursos que se gastan en l&D en las empresas chilenas hoy en día, entre otras razones porque no existe un mecanismo sistemático de recolección de información o un ítem al cual las distintas empresas puedan adjudicar dicho gasto. Generalmente los recursos destinados a estas actividades son incorporados al ítem "gastos generales" de la empresa lo que hace muy difícil calcular la cifra que se gasta en l&D. Sin embargo, a través de encuestas y análisis preliminares de CONICYT, se ha podido obtener una visión global de cómo ha ido cambiando la situación (figura N°15). Esta velocidad de cambio del gasto es contrastable con la proporción del gasto empresarial en algunos de los países que están siendo usados como modelo de desarrollo en la actualidad y cuya realidad está mostrada en la figura

27


E N°19. En esta figura se especifica la distribución del gasto en términos porcentuales al que realizan el Estado y las empresas. Si se compara el porcentaje cubierto por las empresas en Chile en la actualidad con lo que ocurre en países como Corea, Singapur o Taiwán, resulta evidente que para llegar a proporciones de ese nivel se requiere a lo menos quintuplicar o sextuplicar el aporte empresarial a la l&D en Chile. Este dato, también permite dimensionar las expectativas reales que tiene nuestro país en este ámbito. En otras palabras, a la velocidad que ha aumentado el gasto empresarial en los últimos años (figura N°15), es casi irreal esperar que Chile logre una situación como Corea, Singapur o Taiwán en pocos años. Sin duda debe haber una orientación hacia el incremento de la acción en l&D de las empresas, pero debe reconocerse que éste es un proceso lento. Los niveles ya existentes en Corea, Singapur o Taiwán son una realidad cuya dimensión es distinta a la que podemos aspirar incluso en el mediano plazo en Chile. En el intertanto se deben enfocar los esfuerzos a mantener, estimular e incrementar lo que existe en el país y dichos esfuerzos deberán ser realizados por el Estado, ya que difícilmente en el mediano plazo será posible que las empresas asuman esta función.

FiQ 19: DISTRIBUCION DEL GASTO EN 1+0 EN ALGUNOS PAISES SELECCIONADOS

< ZN

O

O Estado

mU

9 Empresas

La conclusión anterior puede ser avalada con el reanálisis de las fuentes de financiamiento de las 100 universidades que gastan más en l&D en EE.UU. Tales datos (figura N°18) muestran que cada una de estas instituciones puede tener varias fuentes de financiamiento: aporte del gobierno federal, del gobierno estatal, de otras instituciones académicas (fundaciones, tales como Rockefeller, Guggenheim, etc.), otros aportes a través de convenios internacionales (proyectos BID, por ejemplo) y aporte de las empresas. Como se puede observar en la figura N 1 18, el aporte empresarial al gasto en l&D en un país con franco desarrollo y con un alto número de empresas, como es EE.UU., es relativamente menor. En consecuencia es poco esperable que una situación significativamente distinta ocurra en un país como Chile.

28


r

Este conjunto de antecedentes refuerza la idea que debemos dimensionar nuestras expectativas o las expectativas del aporte global de las empresas al trabajo de investigación y sugiere una muy baja probabilidad que la función de apoyo del Estado a las acciones de creación de conocimiento y a las actividades de investigación científica y tecnológica, pueda ser reemplazada en un grado amplio -en el corto y mediano plazo- por el desarrollo empresarial.

S. CONSIDERACIONES GENERALES El análisis realizado en las páginas anteriores sugiere que hay una cantidad de factores que condicionan el desarrollo científico nacional y que determinan el tipo de instrumento científico a diseñar si se quiere incrementar el número de científicos y tecnólogos en el país. Varias de estas determinantes están resumidas en la tabla N° 4. Si se analizan los factores que condicionan el desarrollo científico-tecnológico se debe reconocer que hay factores que tienen distinta importancia y urgencia y que, en consecuencia, es necesario pensar en soluciones flexibles. Las posibles soluciones deben ser priorizadas y jerarquizadas. A manera de ejemplo, no tiene el mismo efecto hacer un esfuerzo serio por profesionalizar el trabajo científico y tecnológico que concentrarse sólo en incrementar el número de becas. Se requiere que estas soluciones sean priorizadas de acuerdo a la urgencia de las decisiones, a los grupos de científicos que se quiera estimular y a las prioridades de desarrollo que estén presente en la mente de los planificadores. En forma análoga, el que los factores tengan distinta urgencia significa que las soluciones posibles deben contemplar plazos diferentes, especialmente cuando se requiere una cantidad de recursos importante para llevar a cabo estas soluciones.

29


Tabla 4: CONSIDERACIONES GENERALES • Los factores condicionantes tienen distinta importancia y urgencia Las soluciones posibles deben ser priorizadas Las soluciones posibles deben contemplar distintos plazos: urgentes y de mediano plazo

• Las funciones de la ciencia en la sociedad son variables • El conjunto de investigadores es heterogéneo • Las universidades son heterogéneas. Los instrumentos deben ser variados y orientados a distintas acciones • Reconocer unas pocas condicionantes de la realidad actual: Existe urgencia de mantener lo que se tiene, asegurando la mejor ciencia Se requiere empezar a generar masa crítica en torno a ciertos temas relacionables con la producción Se debe estimular, en forma integral, el ingreso de nuevos cienlíficos Se deben considerar las diferencias entre científico y profesor universatario • Reconocer que las empresas, en el corto y mediano plazo, dificilniente reemplazarán al Estado en la función de creación de nuevo conocimiento

Hay instrumentos que son más urgentes y otros que son de mediano plazo. Por ejemplo, es urgente consolidar y asegurar la existencia y optimizarq el funcionamiento de los grupos de investigadores activos que existen en el país en las tareas y funciones que ellos saben desarrollar. Como meta deseable a mediano plazo es probable que resulte atractivo incrementar el número de investigadores en actividades más aplicadas en comparación con los investigadores puramente dedicados a la ciencia básica, porque el desarrollo esperable del país va a requerir de un número mayor de tecnólogos. Sin embargo, es importante no confundir que éstas son medidas a distinto plazo y que, en consecuencia, van a requerir acciones diferentes. Si se considera que las funciones de la ciencia en la sociedad son variables y que el conjunto de investigadores e instituciones en las cuales estos están radicados es heterogéneo, se concluye que los instrumentos deben ser variados y orientados a distintas acciones. Estos nuevos instrumentos no pueden estar destinados solamente a beneficiar a una fracción -ya sea la más activa, la más productiva o la menos productiva-, del conjunto de investigadores o a mantener la heterogeneidad existente en este momento en las universidades. Por el contrario, algunos de estos instrumentos deben tener como objetivos consolidar y formar grupos y masa crítica de investigadores y otros fomentar el desarrollo científico en aquellos núcleos que tienen en la actualidad un nivel menor.

30


pfl

Desde el punto de vista del análisis de estos instrumentos, no es argumentable que un tipo de instrumento deba ser desarrollado en sacrificio del otro. De lo que se trata es que el conjunto de instrumentos pueda utilizar mejor el potencial científico tecnológico actualmente existente en el país. Con respecto a la realidad actual es necesario reconocer algunas condicionantes más específicas que están también indicadas en la tabla N° 4. Un primer punto a destacar es la necesidad de asegurar la mejor ciencia que se realiza en el país. Dada la naturaleza del trabajo científico -el conocimiento se crea o no se crea-, las acciones deben propender a que se realice el mejor esfuerzo posible apoyando a aquéllos que tienen la capacidad para hacer ciencia con mayor trascendencia. Ello determina un apoyo que, desgraciadamente, dada la naturaleza del trabajo, debe ser discriminatorio. Desarrollar la mejor ciencia posible tiene además el valor de permitir atraer recursos externos a las actividades que se realizan en el país. Además de algunos científicos altruistas extranjeros que ocasionalmente vienen a Chile a desarrollar nuevas líneas de trabajo, la principal atracción para científicos extranjeros la constituye la existencia en el país de grupos activos que hacen ciencia de buena calidad y con los cuales ellos pueden interactuar. Por lo tanto, asegurar ciencia del mejor nivel tiene un valor agregado que permite competir y atraer recursos externos, aumentando la capacidad del país y optimizando su gestión. Es evidente que se requiere empezar a generar masa crítica en ciertos temas relacionados con ¡a producción y esto es válido no sólo para los núcleos más desarrollados que existen en el centro del país en este momento, sino que también debiera ser un instrumento y una proyección a mediano plazo de universidades radicadas en las regiones, donde se pueda vincular a estos grupos de masa crítica con el desarrollo regional. Un tamaño mínimo de investigadores permite hacer desarrollo más sustantivo en distintas áreas. Se debe estimular en forma integral el ingreso de nuevos científicos al sistema. Cuando nos referimos a forma integral, estamos pensando no sólo en el sistema de becas sino también en las condiciones de trabajo, infraestructura, vacantes en las instituciones donde se hace investigación, etc. Por otra parte, cuando se piensa en estos nuevos instrumentos de desarrollo, es necesario considerar la diferencia que existe hoy día entre ser científico y ser profesor universitario. Estos dos núcleos demandan soluciones distintas y tienen perspectivas, niveles de competencia por recursos y expectativas de desarrollo en torno a realizaciones diferentes. Por lo tanto, estos instrumentos debieran ser pensados de manera de estimular el trabajo del subsector científico-tecnológico en las universidades más que canalizar fondos en forma indiscriminada al sistema universitario como tal.

31


E Finalmente, como corolario del análisis anterior, es necesario reconocer que las empresas en el corto y mediano plazo difícilmente reemplazarán al Estado en la función de crear nuevo conocimiento. Aunque el traspasar parte de los recursos que el Estado gasta en trabajos de investigación a las empresas sea una función deseable o una meta atractiva, la velocidad esperada de cambios es lenta.

6. INSTRUMENTOS ESPECIFICOS Con estas condicionantes en mente CONICYT ha propuesto, y reafirma su pertinencia, una batería de instrumentos científicos a desarrollarse en los próximos años. Ellos incluyen el reforzamiento de instrumentos antiguos, tales como FONDECYT, y la creación de instrumentos nuevos, entre ellos FONLIDEC y FON DAP.

Tabla 5: INSTRUMENTOS ESPECIFICOS • Fortalecimiento de FONDECYT Seguir apoyando la investigación de un número importante de investigadores Apoyar el inicio de la carrera científica de investigadorvsjóvenes, promisorios y productivos Permitir el desarrollo gradual de Jreas no representadas aclualniente • Fondo de Liderazgo Científico (FON LIDEC) Subvención a la actividad de investigadores de LrayecLoria, excelencia y activos en investigación, a través de concurso de proyectos Fondos se usan en trabajos de investigación, contratación de co-investigadores, investigadores jóvenes y becas para estudiantes de doctorado • Fondo de Investigación Avanzada en A reas Prioritarias (FONDAP) Formación de Centros que articulen la actividad de investigación de grupos científicos en áreas temáticas donde la ciencia nacional ha alcanzado un nivel alto de desarrollo, cuenta con masa crítica y poseen productividad demostrada • Infraestructura científica • Cooperación Internacional • Formación y movilidad de recursos humanos Becas de magister, doctorado y post doctorado Intercambio académico

La tabla N° 5 resume los objetivos principales de cada uno de estos instrumentos, tal como han sido propuestos en el último ejercicio presupuestario realizado por CONICYT. Se postula la creación de un Fondo de Liderazgo Científico (FONLIDEC), que consiste en la subvención a la actividad de investigadores de trayectoria con excelencia demostrada, activos en investigación, y que ya durante

32


'E varios años han demostrado la capacidad tanto de conseguir recursos económicos para desarrollar su trabajo como la capacidad de usar esos recursos en forma productiva, generando conocimientos y formando estudiantes o coinvestigadores. Los recursos de la subvención se usarían en trabajos de investigación, en contratación de co-investigadores y de investigadores jóvenes, en becas para estudiantes de doctorado, gastos de operación, incremento de la infraestructura, etc. En una primera etapa CONICYT postuló la creación de 100 FONLIDEC para incrementar gradualmente su número hasta 200 en un plazo de cinco años. El segundo fondo propuesto por CONICYT es el Fondo de Investigación Avanzada en Areas Prioritarias (FONDAP). La idea apunta a la formación de centros de investigación que articulen la actividad de grupos científicos en áreas temáticas, donde la ciencia ha alcanzado un nivel alto de desarrollo, donde es posible contar con una masa crítica relativa a dichos temas específicos y cuyos miembros de dicho grupo hayan demostrado fehacientemente y en forma reiterada alta productividad en trabajos científicos. Este instrumento está orientado a conformar grupos de investigadores, ya sea al interior de una institución universitaria o conectando grupos de varias universidades, que trabajan en un mismo tema. El propósito de estos instrumentos es aunar esfuerzos para así ser capaces de resolver problemas de mayor envergadura, dar respuestas más agudas y poder realizar un mejor uso de los recursos disponibles. Se espera que los FONDAP, funcionando al interior de instituciones universitarias o de Centros Académicos Independientes (CAl), tengan una gestión administrativa de recursos relativamente autónoma y semejante a la de los proyectos FONDEF. En términos del tamaño máximo de estos centros, se está pensando en unos 50 investigadores entre jóvenes doctorantes, jóvenes en entrenamiento de postdoctorado, investigadores ya establecidos de distintos niveles e investigadores visitantes extranjeros. Se espera que estos centros se transformen en un punto obligado de referencia en la disciplina correspondiente y que a nivel mundial sean un foco de interés para investigadores internacionales (que permanezcan en el país 1 a 2 años), becarios externos, etc. Estos grupos debieran asimismo ser el asiento natural de futuros programas de postgrado, innovadores y con orientación distinta a la actual. Originalmente se ha propuesto la creación inicial de tres FONDAP a fin de lograr su pleno establecimiento y manejo, realizando un proceso de aprendizaje (desde su creación hasta la puesta en funcionamiento) y perfeccionamiento de los sistemas de administración. En total, se ha proyectado la creación de 10 de estos centros de investigación en un período de cinco años. El tercer instrumento que se propone es el fortalecimiento del tradicional FONDECYT, a través de un refuerzo económico con el fin de lograr varios

33


objetivos. Se espera que FONDECYT siga apoyando la investigación de un número importante de investigadores (del orden de 1000 a 1200). Entre ellos hay investigadores ya instalados, desarrollados y competitivos que, por una u otra razón, no participarían en los FONDAP ni en los FONLIDEC. Esos investigadores son capital de inversión y producción para el país por lo cual se debe seguir contando con recursos para que ellos sigan efectuando su actividad. FONDECYT, bajo la existencia de los otros dos instrumentos, también debe ser pensado como un instrumento específico para apoyar el inicio de la carrera científica de investigadores jóvenes, promisorios y productivos. Dichos investigadores jóvenes probablemente van a tener pocas posibilidades de competir por un FONLIDEC o participar como ayudantes en un FONDAP, pero querrán tener su propia autonomía. Los proyectos FONDECYT están especialmente diseñados para la actividad de ese tipo de investigador. Un tercer objetivo que se busca con el fortalecimiento de FONDECYT es permitir el desarrollo gradual de áreas escasamente representadas en el país, ya sea en términos disciplinarios o regionales. Un FONDECYT fuerte puede permitir también que grupos en desarrollo en universidades regionales puedan tener acceso a financiamiento. En resumen, estos tres instrumentos de apoyo científico están diseñados para cubrir distintos aspectos de las necesidades de los investigadores. FONDECYT continúa siendo el instrumento de uso más generalizado, los FONLIDEC son para aquellos investigadores que ya tienen una trayectoria y los FONDAP incluyen a ambos tipos de investigadores en áreas en las cuales existe una masa crítica y se puede empezar a formar grupos. Es necesario aclarar que se plantea la incompatibilidad entre los Fondos, es decir un investigador que capte recursos vía FONLIDEC no podrá hacerlo vía FONDECYT o FONDAP y viceversa. Un cuarto instrumento que se propone es el mejoramiento de la infraestructura de instrumental científico que existe en las instituciones que hacen investigación actualmente. En este ámbito, hace cerca de siete años se realizó un concurso de equipamiento mayor que cubrió algunas necesidades urgentes en ese tiempo, pero la cobertura fue parcial -hubo muchísima demanda que no quedó cubierta-, y debido al tiempo transcurrido la mayor parte de ese equipamiento está obsoleto. De ahí, entonces, que se solicita incorporar esta área como una herramienta específica, capaz de cubrir necesidades de equipamiento y algunos otros ítem como material literario de las bibliotecas, infraestructura computacional, entre otras. Un quinto instrumento planteado es contar con Fondos regulares para Cooperación Internacional, para ser destinados como contraparte. Como es sabido, Chile, debido al incremento de su ingreso per cápita, ha sido marginado de varios programas de cooperación internacional a los cuales tenía acceso en el

34


pasado y está dejando de percibir recursos que podrían ser una fuente adicional importante para el desarrollo científico por la incapacidad de disponer recursos de contraparte. Por lo tanto, éste es un concepto que debe empezar a considerarse en cualquier política de desarrollo científico, no sólo por la necesidad de interactuar con grupos internacionales sino por la posibilidad de usar estos recursos como fondos de contraparte que permitan seguir obteniendo beneficios de la cooperación internacional. Cuando un país aporta recursos en cooperación internacional, sus científicos pueden interactuar a un nivel relativamente equivalente con los científicos extranjeros interesados. En cambio, cuando la cooperación internacional es unidireccional los científicos nativos tienen poquísima posibilidad de orientar los intereses de investigación de acuerdo a sus propias necesidades o a las del país. El último instrumento propuesto, para el cual también se han solicitado recursos, es un conjunto de acciones que pueden resumirse bajo el acápite de Formación y Movilidad de Recursos Humanos y que incorpora becas de magister, de doctorado, de postdoctorado y fondos de intercambio académico. Estos últimos pueden dar la posibilidad a nuestros científicos -en la medida de su necesidad de actualización- de que participen en congresos internacionales o que traigan al país científicos que están en la frontera de su respectiva disciplina y que pueden aportar lo mejor de su experiencia. Ambos mecanismos tienen un efecto muy importante en la actualización y la puesta al día de nuestra actividad científica, la que de otra forma empieza velozmente a ser obsoleta. En esta proposición CONICYT solicitó recursos para poder mantener simultáneamente en el sistema aproximadamente 250 becarios de doctorado y 100 becarios de magister, en un plazo de cinco años. En retrospectiva, no cabe duda que en un país que está recién empezando en términos concretos a planificar su desarrollo científico existe la posibilidad de varios otros instrumentos de apoyo a la Ciencia y Tecnología. Sin embargo, creemos que lo aquí sugerido logra resolver situaciones de suma urgencia que existen hoy día en el país, especialmente lo que se refiere a permitir la expresión plena de la mejor capacidad científica que existe en el país, permitir un desarrollo más armonioso de los grupos científicos con distinto potencial y estimular el ingreso de nuevos científicos al sistema. En efecto, este conjunto de instrumentos tiene la posibilidad de empezar a reclutar gente joven no solamente cubriendo sus necesidades a través de becas, sino que mostrándoles que mediante r FONDECYT, FONLIDEC y FONDAP se posibilita una verdadera carrera académica para el investigador que es activo y productivo en el país. Así se aumenta el atractivo que pueda ejercer la carrera científica sobre la gente joven. La generación de centros de Investigación Avanzada en Areas prioritarias permite pensar en la posibilidad no sólo de empezar a coordinar la actividades de una masa crítica, como ya se indicó, sino de poder conectar más certeramente la

35


1 r

investigación básica con alguna de las áreas de desarrollo prioritario que debiera tener Chile en una planificación a mediano plazo. No cabe duda que existe la posibilidad de pensar en otros instrumentos, pero pareciera que esta batería propuesta por CONICYT cubre adecuadamente los distintos frentes que requiere el desarrollo científico chileno hoy día y, al mismo tiempo, demanda una cantidad de recursos que resulta realista en el mediano plazo.

7. REFERENCIAS

1.-

2.3.-

Albertini R., Kiwi M., Labra A., Martínez M., Mora G. y P. Olivares, 1993.Formación de Pregrado en Ciencias, Capítulo 9, pp. 233-244. En Allende, J. y Ureta, T. (Eds.) Análisis y Proyecciones de la Ciencia Chilena, Academia Chilena de Ciencias, Santiago de Chile. Allende, J.; y Ureta, T. (Eds.) 1993 .- Análisis y Proyecciones de la Ciencia Chilena, Academia Chilena de Ciencias, Santiago de Chile, 330 pp. CONICYT, 1993.- Investigación en Ciencias en Chile: Diagnóstico y Proposiciones. Comité Asesor de la Presidencia de CONICYT. Panorama Científico, vol. 8, pp. 1-13.

4.5.L 6.[

L

7.-

r

8.-

L

CONICYT, 19943 . Indicadores Científicos y Tecnológicos 1993. Informe 1993, Santiago de Chile, 146 pp. 1994b CONICYT, Desarrollo Científico y Tecnológico en Chile: Realidad Actual y Visión de Futuro. Discurso de Enrique dEtigny L., Presidente de CONICYT. Panorama Científico, vol 9, pp. 1-28. Gazmuri, P (ed), 1992.- La Educación Superior en Chile: Los Programas de Postgrado y el Desarrollo Científico. Foro de la Educación Superior. Centro de Estudios Públicos, Santiago de Chile, 198 pp. Gutiérrez, A., Campusano L. y Maze j . , 1993.- Ciencias Astronómicas, Capítulo 1, pp 1-39. En Allende, J. y Ureta, T (Eds.) Análisis y Proyecciones de la Ciencia Chilena. Academia Chilena de Ciencias, Santiago de Chile. Krauskopf, M., 1992.- La Investigación Universitaria en Chile. Reflexiones críticas, Corporación de Promoción Universitaria, Santiago de Chile, 185 pp.

36


BASES PARA DEFINIR UNA POLITICA DE DESARROLLO CIENTIFICO Y TECNOLOGICO EN CHILE