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N° 63 13-VII-2015

DE 13 A 17 AÑOS: El alcohol, cuanto más tarde, mejor MATRIMONIO: Diez mitos sobre el matrimonio DE 13 A 17 AÑOS:

El alcohol, cuanto más tarde, mejor “Muchos padres creen que sus hijos no toman o si toman no se emborrachan o si se emborrachan no hacen nada malo…” Así lo aseguran los fundadores de la entidad Protege tu corazón -Juan Francisco Vélez y María Luisa Estrada-, quienes parten de su experiencia para explicar en este artículo, todo lo que encierra el consumo del alcohol en los hijos menores. Después de impartir un taller sobre el alcohol, Helena, una madre angustiada, nos contó lo siguiente: “Mi hija se volvió alcohólica… Tres chicos empezaron a invitarla a fiestas y muy rápidamente no dejaba de pedirnos permiso para salir, cuando antes no le interesaba nada. Empezamos a notar que el trago le cogía ventaja, igual que a sus amigos. Después de un tiempo, aceptó recibir ayuda profesional para salir del problema; pero no ha resultado fácil porque se la pasa entre la sobriedad y las recaídas. Ojalá los papás supiéramos de antemano si un hijo tiene probabilidades de caer en esto para poderlo evitar”. ¿Será que mi hijo también…? Esta situación es más común de lo que se piensa. Muchos padres creen que sus hijos no toman o si toman no se emborrachan o si se emborrachan no hacen nada malo… Son padres ingenuos que creen que los hijos de los demás son los que hacen tonterías. Sin embargo, aunque no todos toman, ni todos se emborrachan, algunos son más vulnerables que otros; y tu hijo puede ser uno de ellos. A Helena le hubiera resultado muy útil conocer previamente estos factores de riesgo que predisponen con más Boletín quincenal de educación familiar de los Colegios Turicará y Vallesol, Algarrobos y Ceibos

fuerza al consumo de alcohol: • Genéticos: Un adolescente que tenga un pariente o un padre alcohólico tiene un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar problemas con el alcohol; que otro sin este antecedente familiar. • Salud: Las dificultades con el alcohol con frecuencia van de la mano con problemas de salud tales como depresión, bipolaridad y ansiedad. • Personalidad: Los adolescentes que recurren al alcohol para que se les faciliten las relaciones sociales tienden a beber más que aquellos que no necesitan sentirse desinhibidos para conectar socialmente. De la misma manera, si piensan que el alcohol reduce el estrés, beberán cuando estén preocupados por algo. • Entorno: Influencia de familia o amigos. Un adolescente tiene mayor riesgo de problemas con el alcohol si lo encuentra disponible en su casa o entre sus amigos. Es proclive a él cuando en el ambiente social observa que la diversión se asocia con la bebida y que la borrachera se considera socialmente aceptable. • Género: Los hombres tienen mayores probabilidades


de beber grandes cantidades que las mujeres. Pero las mujeres llegan a la adicción consumiendo menores cantidades y en menor tiempo.

cuencias, es probable que reflexione: “la próxima vez no volveré a conducir borracho…” Si le sucede a un adolescente, es difícil que razone y decida de la misma manera.

¡Aprende a beber conmigo!

Cuando se trata de mujeres, el panorama empeora debido a que durante los últimos quince años el número de bebedoras ha crecido casi el triple en comparación con el número de bebedores. Y la cuenta de cobro es más alta… - Mayor riesgo que los hombres de desarrollar daños en el hígado aunque beban menos. - Las mujeres viven un proceso más acelerado de dependencia con el alcohol porque avanzan más rápido desde el primer trago hasta el primer problema y, por tanto, van a necesitar un tratamiento antes que los hombres. - Adicciones: Entre los hombres, la dependencia se duplicó; y entre mujeres, se triplicó.

En nuestros talleres dirigidos a padres con hijos adolescentes, solemos preguntar: ¿Estará bien que sus hijos empiecen a beber en casa? La mayoría de los padres responden que sí porque piensan que es una oportunidad de enseñarles a tomar, de observar cómo reaccionan, de detectar qué tal les cae el alcohol y de evitar que se sobrepasen. Estas ideas los animan a apoyar las fiestas en casa con alcohol incluido. Esta anécdota lo ilustra perfectamente. “Mi hijo de 15 años llegó tomado después de una cena con motivo del día de San Valentín. Le dimos el permiso muy tranquilos porque se trataba de una cena en casa de unos amigos. Pero resulta que las anfitrionas, otras niñas de su edad ayudadas por sus mamás, le ofrecieron vino a cada invitado, además de Jelly shots de vodka en forma de gelatina. En los primeros quince minutos, una chica ya estaba borracha gracias a los ‘inofensivos’ Jelly shots”. A pesar de que algunos papás apoyan el inicio en casa, nos ha sorprendido que la respuesta de los hijos a esta misma pregunta esté dividida. Unos responden que sí, porque piensan que sus padres les van a enseñar a no excederse. Para otros, el argumento principal es contrario: si los papás nos invitan a tomar, aunque sea en la casa, sentimos que nos están dando permiso para tomar en cualquier parte. Y tienen razón. Lo confirman los estudios: “Cuando se les permite beber en casa, tienen mayor riesgo de beber fuera y de causar problemas serios”. Por lo tanto, los padres no deben patrocinar la bebida, ni dentro ni fuera de la casa. Si todos hemos bebido siendo jóvenes… ¿cuál es el problema? - El alcohol afecta partes del cerebro que son esenciales para el control de los impulsos, la motivación y la fijación de metas. - Cuando se bebe a edades tempranas, el alcohol se encuentra con un cerebro muy sensible, capaz de debilitar sus capacidades neurológicas para protegerse a sí mismo de la adicción. - El alcohol reduce la capacidad de inhibirse a cualquier edad. A los adolescentes, que de por sí tienen menos desarrollada esta capacidad, el consumo los lleva a asumir mayores riesgos como la velocidad, las peleas, la actividad sexual, etc. - El efecto sedante del alcohol es menor en adolescentes por su enorme vitalidad. Esto los lleva a beber en exceso sin apenas perder control sobre sus movimientos. - Pensemos en un adulto que resulte arrestado por conducir ebrio y que termine cuatro días en la cárcel. Por su capacidad adulta de reflexión y sopesar conse-

El primer trago: mientras más tarde mejor

MATRIMONIO:

Diez mitos sobre el matrimonio Las personas contraen matrimonio fruto de una decisión o de un acuerdo, pero se trata de un acuerdo aventurado o desconocido pues nadie sabe qué deparará a la pareja cuando esta se casa. Lo que sí se sabe es que en principio el matrimonio es para toda la vida, y es esta concepción la que lleva a las parejas a intentar mantener su unidad. En la sociedad actual, el concepto de matrimonio está algo deteriorado; incluso han llegado a aparecer los “mitos del matrimonio”. Estos conducen a ver la unión matrimonial desde distintas perspectivas, que muchas veces se alejan de la verdadera esencia del matrimonio. Son estas concepciones erróneas las que llevan a la insatisfacción de la vida en pareja y por tanto, a los divorcios y separaciones prematuras.

Los diez mitos del matrimonio

El director de un colegio de secundaria comenta con preocupación que los alumnos de cuarto planean llevar a la pre-´prom´, un litro de alcohol por invitado. ¿Se imaginan lo que significa que unos muchachos de 15 años se beban un litro de alcohol en corto tiempo? Mientras tanto, los papás actúan como si nada pasara…

Uno de los trabajos realizados por J. H. Larson “La encuesta del matrimonio: las creencias de los estudiantes universitarios sobre algunos mitos del matrimonio”, demuestra que la insatisfacción matrimonial se debe a las pocas expectativas que se tienen del matrimonio debido a estos mitos. Enumeramos algunos de ellos:

En teoría, casi todos los papás piensan que lo ideal es que sus hijos respeten la edad legal para tomar, pero en la práctica patrocinan la bebida sin importarles las consecuencias legales. Varios trabajos de investigación concluyen que el momento de probar el alcohol parece decisivo a la hora de establecer el riesgo de alcoholismo.

1. Es incorrecto considerar que el mejor indicador de la pareja sea la vida sexual. Aunque se tenga la firme creencia de que si la pasión desaparece, no queda nada de aquello que unió a dos personas, no se trata del factor más importante a largo plazo.

- Más temprano el inicio, más difícil llegar a parar. - Existen 7 veces más probabilidades de un accidente de auto. - Hay 11 veces mayores probabilidades de tener caídas o lesiones. - Si se espera hasta los 21 sin beber, el riesgo es casi cero de desarrollar un problema serio. - Los que empiezan a los 14 tienen un riesgo 8 veces mayor de adicción que aquellos que empiezan a los 21.

*Adaptación al texto de Juan F. Vélez y María Luisa Estrada

4. Los solteros no tienen una vida sexual más satisfactoria, sino que tienen mayor necesidad de hablar de ello que aquellos que mantienen una relación estable. 5. Las discusiones continuas no son la primera causa de divorcio. Entre las principales causas se encuentran las infidelidades, las drogas o el derroche de dinero; por tanto, no se puede considerar que la mayoría de los matrimonios que acaban en divorcio sean conflictivos.

“Entre las principales causas de divorcio se encuentran las infidelidades, las drogas o el derroche de dinero” 6. Estudios demuestran que son las mujeres las que suelen cambiar sus costumbres para adaptarse a las exigencias de sus maridos; por tanto, no cabe decir que los hombres se adapten más a la vida de sus parejas. 7. Otro tópico es creer que cuanto más sepa nuestra pareja qué pensamos de ella, mejor. No se trata tanto de hablar de todo como de resaltar aquello que nos gusta; de manera que hay que evitar abusar de los comentarios negativos frente a los positivos. 8. El romanticismo acaba desapareciendo tarde o temprano, pero ello no significa que la relación esté destinada al fracaso. Cuando aquel desaparece hay que luchar por mantener otros valores como el compromiso y el cariño.

¿Qué hacer? - Los padres deben ser más conscientes de su papel clave en la prevención del consumo de alcohol. - Un adolescente nunca debe divertirse sin la presencia de sus padres. - El primer trago debe alejarse de los 15 años y acercarse a los 21. - Si un hijo ya empezó a beber, enseñarle la moderación, que no es poética sino aritmética: ¡un trago por hora! - Promover todo tipo de actividades que diviertan, sin necesidad de alcohol. - Hay que reaccionar y romper con la tolerancia social hacia el alcohol.

su nivel cultural o económico, mayor ansia de independencia tendrá y por tanto más alejada estará del matrimonio.

2. Uno de los fines del matrimonio puede ser tener hijos y formar una familia, y aunque un niño suponga una gran alegría y pueda mejorar la satisfacción de la pareja, también se convierte en un motivo de estrés para los padres, que disminuye su tiempo libre y se convierte en una gran responsabilidad. 3. Está demostrado que el nivel cultural de una mujer no determina sus posibilidades de casarse, por tanto es erróneo considerar que cuanto mayor sea su estatus,

9. La convivencia prematrimonial aumenta las posibilidades de divorcio, aunque se piense lo contrario. Esto se debe, en gran medida, a la falta de compromiso entre las parejas que optan por vivir juntos. 10. Antiguamente, se creía que el bienestar de la familia descendía si la mujer trabajaba fuera de casa, pero una vez que ella consiguió su independencia laboral, se demostró que no existía vinculación alguna entre ambos aspectos. Por tanto, nada garantiza que los hombres sean más felices si sus mujeres trabajan en casa. *Adaptación al texto de www.hacerfamilia.com

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