Page 1

Nº 50 23-IX-2014

De 7 a 13 años: 4 Reglas de oro para educar a los hijos en la sexualidad Matrimonio: Qué hacer y no hacer en el matrimonio

De 7 a 13 años:

4 Reglas de oro para educar a los hijos en la sexualidad Educar a los hijos en aspectos relativos a la afectividad y sexualidad no debe constituir una carga pesada y difícil; más bien debe ser una ocasión para disfrutar la vida familiar y enriquecer la vida cotidiana. Los papás son los primeros y principales educadores de sus hijos, también en estos temas. Los expertos hablan de cuatro criterios claves que hay que manejar en cues ón de educación sexual. Primera regla: Llegar a empo En este aspecto es mejor no engañarse: nuestros niños saben mucho más de lo que creemos, por eso es mejor hablar “una hora antes” que “cinco minutos tarde”. Ahora los niños desde temprana edad manejan toda clase de temas, gran parte se debe a la facilidad que hay para acceder a la información a través de las nuevas tecnologías. Este hecho ha llevado a que los niños y adolescentes inves guen por ellos mismos, hallando la mayoría de las veces una información distorsionada

acerca de lo que realmente es la afec vidad y la sexualidad. Así que la primera fase de la comunicación con los hijos, debe ser dedicada a escuchar lo que piensan y dicen, o a interpretar sus silencios ante ciertas situaciones. Escuchando, se podrán formular las respuestas de lo que los hijos quieren saber. “En este aspecto es mejor no engañarse: nuestros niños saben mucho más de lo que creemos” Por eso la necesidad de crear relaciones cercanas con los hijos, para que sean los papás los primeros en enterarse de lo que les sucede, así sean cues ones triviales; después serán más serias. Si ante estas


Familia: estas primeras inquietudes, los niños encuentran acogida por parte de sus padres, entonces los hijos confiarán en esta fuente para futuras inquietudes sobre sexualidad. Del mismo modo, los especialistas insisten en que no se trata de dar una sola charla sobre sexualidad, sino que se debe hablar frecuentemente sobre ello: “Los hijos viven en un entorno que les comunica con nuamente mensajes contradictorios sobre la sexualidad humana; con frecuencia contrarios a los valores que usted desearía transmi rles. Por eso, es importante que les comunique sus valores con un lenguaje lo más cercano posible. “Escuchando, se podrán formular las respuestas de lo que los hijos quieren saber” La evasión de temas provocará una curiosidad exagerada en sus hijos, llevándoles a buscar las respuestas en fuentes que podrían ser perjudiciales.” Explican los expertos a cargo del proyecto de Educación de la afec vidad y de la sexualidad humana desarrollado por la Universidad de Navarra. Segunda regla: Hablar con claridad Se debe dar una información clara, es decir, llamar a las cosas por su nombre pero con respeto. Alfonso Aguiló dice: “No es recomendable recurrir a la fábula –hablar de cigüeñas, de que los niños vienen de París, o historias semejantes– para escapar de las dificultades que lleva consigo la educación sexual. La naturaleza humana aspira a la verdad y el niño o la niña, por pequeños que sean, enen derecho a ella.”

suelen enredar sus explicaciones al punto que los niños quedan más confundidos que antes de la charla. Por lo tanto, en este aspecto es fundamental que los padres se preparen y lean sobre el tema, hablen con otros padres de sus experiencias y tengan una consulta con los sicólogos del colegio. Lo importante es valerse de fuentes confiables y bien orientadas.

Qué hacer y no hacer en el matrimonio Hay algunos consejos básicos que pueden ayudar a fortalecer o a debilitar la relación de un matrimonio, y precisamente por lo simples que son, pueden pasar desapercibidos y se puede menospreciar su importancia.

Tercera regla: Brindar la información de forma gradual No se explicarán los mismos temas ni los mismos detalles a un niño de 6 años que a un adolescente de 14. La información deberá ir nutriéndose a medida que los hijos van creciendo y van reclamando mayor interés. En cuanto a los más pequeños, es recomendable preguntarles qué quieren saber y a par r de ahí darles una explicación básica sin mayores detalles, esto con el obje vo que lo pueda entender y queden tranquilos porque se les ha brindado la información que ellos solicitaban. Cuarta regla: Abarcar todos los aspectos, no sólo los sicos La educación afec va y sexual debe abarcar la totalidad del ser humano, no sólo los aspectos sicos: “Se trata de preparar a los jóvenes para el amor. Aunque le hagan una pregunta sencilla, es preciso contestar de manera integrada. Hable del `cómo´, pero también del `porqué´ de la sexualidad. “Se trata de preparar a los jóvenes para el amor. Aunque le hagan una pregunta sencilla, es preciso contestar de manera integrada”. (…) La sexualidad ene que ver con nuestra autoes ma y felicidad. Somos seres sexuados masculinos o femeninos des nados a amar. La sexualidad sana ene que ver con nuestro crecimiento y maduración personal armoniosa.” Añaden los expertos de Educarhoy.com.

Se ha notado que los padres sienten demasiado temor de afrontar este po de temas y por ese mismo temor,

Matrimonio:

Las siguientes son sólo algunas sugerencias para hacer que el matrimonio permanezca unido y en armonía.

Qué hacer Mostrarse afecto. Tomarse de las manos, besarse, abrazarse, decirse cuánto se quieren... El afecto rompe las murallas que puedan haberse construido entre ambos. Jugar y reír. Los momentos de alegría hacen que los esposos se sientan cómodos y felices de estar junto a la persona elegida. Además de compar r las "cargas" de la vida común, no hay que olvidarse de disfrutar con el otro y hacerlo sen rse bien. Alentarse mutuamente. El esposo es la única persona con la que se pueden compar r ciertas cosas. Escuchar al otro, alentarle y expresarle cuán importante es, hace que renazca la conexión en la pareja. Inver r empo en su relación. El más duro obstáculo para los papás ‐y para muchos profesionales‐ es encontrar empo a solas con el otro. Asegúrese de conseguirlo. Aunque sea una hora tranquilos en la habitación antes de dormir, o una cita afuera, hay que encontrar lo que mejor funcione y ponerlo en prác ca.

Qué no hacer También existen ac tudes que no benefician en nada la armonía matrimonial, y antes, la lesionan. Son las siguientes:

Una adecuada educación afec va‐sexual puede marcar la diferencia en la vida de una persona, por eso es una responsabilidad exclusiva de los padres. Por úl mo, no se nos ha de olvidar la regla básica de la educación, instruir con el ejemplo; ser coherente con la idea de la sexualidad que se les transmite a los hijos y vivirla en concordancia.

Negarse a perdonar. Enseñamos a nuestros hijos a perdonar, y nosotros ¡también debemos hacerlo! Algunas heridas toman más empo en cerrarse que otras, pero los rencores y resen mientos sólo alejan el amor, y dificultan mucho más el reencauzamiento de la pareja que ya ha sufrido un quiebre.

*Adaptación al texto de www.lafamilia.info

Burlarse del otro. El sarcasmo es la enfermedad más

grande en nuestras casas, y puede ser muy doloroso. La burla y los comentarios sarcás cos nunca construyen un hogar o un matrimonio. Hay que evitar este hábito dañino e intentar afrontar las discusiones de forma más considerada. El otro no es un enemigo, sino alguien a quien amamos y con quien estamos en desacuerdo en algún punto. No se debe perder este punto de vista. Comparar al cónyuge. Las comparaciones sólo aumentan las debilidades en lugar de fomentar las fortalezas, porque vuelven inseguro a quien es comparado. Debemos dejar de hacer aquellas cosas que perjudiquen la autoes ma y la confianza de los que amamos. Cri car. Todos cometemos errores. La paciencia con los errores ajenos, y la tolerancia, facilitarán mucho la relación, y puede lograr mucho más que la crí ca. Las relaciones en que la crí ca es frecuente también desvalorizan mucho al "equivocado" y acaban con la confianza entre ambos. Culpar. Nunca resuelve nada y sólo divide a la pareja. Se aplica a esto lo mismo que a la crí ca y la burla. Son todos medios malsanos de avanzar sobre el otro, como si fuese un enemigo o un contendor a quien debemos aplastar. Está claro que estos "métodos" no ayudan en nada a mejorar una relación. Gritar y/o pelear muy fuerte. No estar de acuerdo o discu r es parte de cualquier relación matrimonial. Pero cuando comienza la tendencia de gritar, rar portazos, etc., puede conver rse en un hábito que termina destruyendo la comunicación. Aprenda a ser construc vo y prác co cuando no estén de acuerdo, o dense un empo hasta que sus emociones se calmen un poco.

*Adaptación al texto de www.lafamilia.info

Fst51¡0  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you