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Beatificación de Don Álvaro del Portillo

Nº 51

¡La Iglesia tiene un nuevo beato!

14-X-2014

El 27 de septiembre ha sido beatificado Álvaro del Portillo, obispo, primer sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei y uno de los protagonistas del Concilio Vaticano II, en el marco de una ceremonia multitudinaria presidida por el delegado del Papa Francisco, el cardenal Angelo Amato, acompañado del cardenal Antonio María Rouco, arzobispo emérito de Madrid y del obispo prelado del Opus Dei, Javier Echevarría. Una participación multitudinaria e internacional

De 13 a 17 años: Suelta ya ese celular

La universalidad de la figura del nuevo beato ha quedado de manifiesto por la presencia de miles de fieles de más de ochenta países. En la ceremonia han concelebrado 17 cardenales y 170 obispos de todo el mundo

Matrimonio: “La clave del matrimonio es obsesionarse por hacer feliz al otro”

1.600 autobuses y un servicio de bus lanzadera desde las estaciones del Metro condujeron a más de 200.000 personas que llenaron 185.000 metros cuadrados de Valdebebas ‐ Madrid.

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s.. o m a d n e recom

De 13 a 17 años:

Suelta ya ese celular

En la WEB... www.opusdei.es/es‐es/section/familia/

Para leer... La pureza de los jóvenes Autor: Ricardo Sada Fernández

Con la tecnología y los smartphones apareció un problema. La hora de la comida familiar y otros acontecimientos son constantemente interrumpidos por bips y vibraciones de celulares. Junto con romperse la intimidad de muchos momentos, se afecta también la comunicación familiar. La tecnología se ha conver do en el invitado de piedra de las cenas familiares. Se ha sentado en un sitio de honor y por ejemplo, hoy es prác camente imposible sacarla del comedor ya que cuenta con el apoyo incesante de casi todos los comensales. Resulta también frecuente ver en un restaurante a una familia pedir la comida con la nariz pegada en sus celulares. Allí están, en una salida para pasar empo juntos y cada integrante está me do en su mundo, asegurándose de no perder el ritmo con amigos o compañeros de trabajo. De alguna forma, los celulares en la mesa son quizás tan peligrosos como cuando se usan mientras se maneja. Aunque supuestamente la tecnología ha impulsado a la

gente a estar más conectada, no siempre es así. Los papás se quejan de que la vida se ha vuelto demasiado rápida y que no enen suficiente empo para estar con sus hijos. Sin embargo, en los momentos que pasan juntos, ellos están conectados con el celular para comunicarse con otras personas. “De alguna manera, los celulares en la mesa son quizás tan peligrosos como cuando se usan mientras se maneja”. Si bien para los pre‐adolescentes y adolescentes es natural querer conectarse con sus amigos en todos lados y en todo momento, la era de la conexión tecnológica se está produciendo cada vez a más temprana edad.


Familia: En un estudio de la Fundación Telefónica y la Universidad de Navarra entre niños de 6 a 18 años, se descubrió que en el uso de celular entre niños y adolescentes, Chile se ubica tercero, con un 92,5% de penetración. Un dato que sorprende es que el 50% de los niños entre 6 y 9 años enen celular. Otro estudio dice que casi la mitad de los niños chilenos, un 47,3% de los que no han superado los 10 años de edad, ene una cuenta en Facebook. Esto, pese a que la edad mínima establecida por el si o es de 13 años. Con todas las redes sociales sincronizadas en los celulares, el teléfono se ha conver do en una vía de escape para los niños en cualquier situación. Sin embargo, no se debe culpar sólo a los niños. Los padres también están permanentemente conectados y dan el ejemplo ya que siempre están listos para responder una llamada o un mail. También ellos, al sentarse a la mesa o en el auto, están conectados. Los adultos se han olvidado de que es de mal gusto contestar el teléfono celular o mandar mensajes o whatsapp durante la cena o en una conversación. Por eso, predicar con el ejemplo, enseña a los hijos a hacer lo mismo.

LA CAJA DE LULÚ A Lulú Basaure, una niña de 11 años, se le ocurrió una buena idea. Mientras su familia estaba sentada a la mesa llegó con una caja con la palabra “celulares” escrita en ella. Su fin era que todos se desprendieran de sus teléfonos antes de comer y los dejaran ahí. Lulú explica que a ella le gusta mucho el tiempo que pasa con su familia en la mesa porque se conversan temas entretenidos, se ríen, y le gusta cuando algún hermano cuenta algo que le pasó. Pero a veces, los celular interrumpen la conversación y eso le molesta. Dice que hoy todos están de acuerdo que la mesa es tiempo sin celular.

“La clave del matrimonio es obsesionarse por hacer feliz al otro” “Si tú no estás obsesionado por hacer feliz a tu novia o novio, ¡no te cases! Y ten la prudencia de averiguar si ella o él tiene esa misma obsesión por ti”. Así de claro es el consejo de Tomás Melendo, experto en antropología y la familia. “El amor es una realidad viva: o lo estás alimentando y lo haces crecer, o lo matas”, explica en esta entrevista Tomás Melendo. “Hay que dedicar cada día unos minutos a pensar qué detalles de cariño vas a tener con tu cónyuge; entender tu matrimonio como la gran aventura de tu vida, algo que te ilusiona y que debes defender, porque no estás seguro del final”. El académico, autor de numerosos libros, entrega tres valiosos consejos a los matrimonios:

¿En qué ayuda no tener celular? • Enforcarse: Muchas familias usan las hora de comida para ponerse al día y relajarse. Los celulares pueden ser un obstáculo porque distraen a los niños de la comida y de la compañía. • Más relajo: Es sabido que los celulares y el internet pueden causar estrés en los niños. Los constantes bips que anuncian la llegada de un mensaje o la vibraciones de los celulares, hacen que los niños estén ansiosos por mirar sus celulares y contestarlos. • Menos celulares implican más involucramiento en la mesa: Estar chequeando el celular todo el empo aliena de las conversaciones y puede ser muy molestoso para los demás.

Más celular, menos mala cara Hace años, la cena era intocable. La televisión estaba apagada, y las conversaciones, aunque fueran aburridas, eran un acontecimiento sagrado. Tal vez valdría la pena volver a esos días y hacer cumplir una regla en la casa que diga que los teléfonos no son bienvenidos en la mesa. Apagar los celulares, las computadoras y los disposi vos personales sería el primer paso para reafirmar la importancia de la familia y la garan a de que a los hijos no se les olvide la trascendencia del empo que pasan juntos a sus familiares o amigos

Matrimonio:

Un estudio reveló que los celulares pueden llegar a afectar las relaciones sen mentales o de amistad. Según la inves gación de la Universidad de Essex, el celular produce efectos nega vos en el acompañante. “La presencia de un teléfono puede llevar a las personas a otros eventos fuera de su contexto social inmediato. Al hacerlo, pierden la atención sobre la experiencia en la que se encuentran y se enfocan en otras preocupaciones”, comentó Przybylski. *Adaptación al texto de Teresa Arnaboldi

1. Ser una persona “querible” y aprender a dejarse querer. “A veces le ponemos muy pesada la pista al amor. Dentro del matrimonio los problemas empiezan cuando uno de los dos no se deja querer”, explica. Esto puede deberse a que “uno no sabe provocar amor, o bien, no sabe recibir a quien se le entrega”, señala. “Con respecto al primer punto, hay que saber ser “amable” en el sen do de ser una persona que pueda ser amada, querible, y suscitar el amor de otro que se manifiesta de mil maneras. Una expresión muy clara y concreta de esto es arreglarse sicamente y ser atrac vo para que el otro disfrute de . Aunque esto vale para hombres y mujeres ‐señala con humor‐, lo grafico con un ejemplo: ningún varón medianamente inteligente podría reclamar por el presupuesto que su mujer des na en su arreglo personal, porque eso hace atrac vo el matrimonio y man ene viva la sensualidad”. Más di cil de comprender, pero muy frecuente hoy en día, es la siguiente idea que desarrolla Tomás Melendo: “No podemos entregarnos, si en la contraparte no hay alguien que libremente nos reciba”. Hoy la sociedad es muy individualista ‐explica‐ y muchas personas no se dejan querer porque son autosuficientes, inseguras, o viven encerradas en sí mismas. El error es doble, porque la clave para ser feliz es darle más importancia al tú que al yo y el único modo de quererme bien a mí mismo, es estando

pendiente del otro. Lo demás es infrahumano”, indica con vehemencia. 2. Entender el matrimonio como el punto de par da de la gran aventura de la vida. “El amor matrimonial es dis nto a todos los demás amores. En el matrimonio, todo lo que no se hace por amor, o es inú l, o es perjudicial”, afirma. Por ello recomienda entender el matrimonio como un punto de par da; como el minuto en que se empieza a amar de una manera radicalmente dis nta. Aunque hoy muchas parejas se separan diciendo “no éramos felices, no resultó”, Melendo es enfá co en señalar que eso ocurre porque “no llegan al matrimonio sabiendo que el amor hay que trabajarlo cada día y que la felicidad es directamente proporcional a lo que uno ama. La felicidad no se consigue buscándola directamente, es un efecto que viene cuando uno va creciendo y va amando más y mejor; por lo tanto el matrimonio hay que empezarlo bien y eso significa amar en serio, empeñarse cada momento por enamorarse más y por enamorar más al otro”. 3. Defender el empo juntos es muy necesario. Tomás Melendo recomienda el siguiente esquema: • Cada día, unos minutos para el cónyuge, a solas para disfrutarlo. • Cada semana, una tarde para él. • Cada año, alguna escapada extra. “Esto ‐señala‐ hay que buscarlo y apuntarlo en la agenda, ya que si no lo has apuntado y lo desplazas, no lo re agendas”. Agrega que no hay que tenerle miedo a ser román co y que la peor polí ca económica en la familia y el matrimonio es ahorrar en felicidad. “Hay que hacer atrac vo el enamorarse cada día más, ya que el enamoramiento se pasa si tú no quieres mantenerlo”, asegura. *Adaptación al texto de Francisca Cox

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