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y como pareja.

alguna alianza para poner a uno de los padres en contra del otro para beneficio propio.

Pero también esto puede ser fuente de conflicto al darse un desarrollo desigual en los esposos. La mamá, por tener mayores obligaciones con los niños pequeños puede haberse olvidado de cul var y trabajar en su crecimiento personal y por lo tanto sen rse en desventaja con su esposo, albergando cierto resen miento que la lleva a formar alianzas con los hijos.

Quinta etapa: “De enfrentamiento con vejez, soledad y muerte” Como su nombre lo indica los temas principales son la vejez, con su pérdida de capacidades sicas e intelectuales, con la soledad por la par da de los hijos y las muertes graduales de parientes y amigos.

“Cualquiera que sea la fuente de tensión, los cónyuges en este tiempo, tienen mucha necesidad de apoyo y cariño uno del otro”

Las variaciones de pareja a pareja frente a estos acontecimientos están en función de los valores. Si exis ó un énfasis valora vo en atrac vo o habilidades sicas, la pérdida de estas capacidades representa la principal fuente de estrés.

Una tarea fundamental en esta etapa es haber logrado la in midad profunda y madura. Podemos hablar de los “buenos” matrimonios o aquellos que se pueden considerar “insa sfechos”, ya que se han ido alejando gradualmente y no disfrutan de su compañía, sin exis r un apoyo mutuo. Cuarta etapa: De estabilización Esta etapa es bastante larga. Es de los 20 a 35 años de unión y ocurre alrededor de los 45 y 55 años de edad. Algunos autores la han llamado la “crisis de la edad madura”, con caracterís cas muy interesantes: En ella se busca un equilibrio entre las aspiraciones y los logros y conduce a una estabilización de cada uno y del matrimonio. Asimismo existen conflictos en cuanto a la pérdida de atrac vo y habilidades sicas, que hacen que personas de esta edad busquen compensaciones con personas más jóvenes y quieran demostrar que aún poseen fuerza y virilidad o feminidad para atraer a personas que consideran atrac vas. El poder se puede ver afectado cuando los hijos hacen

Otras han tenido como valor principal la educación de los hijos y el ser padres, reaccionando de manera intensa a la soledad cuando los hijos se van. En otras parejas la valoración en la esfera del trabajo es excesiva y el estrés principal proviene de eventos como la jubilación y el ser desplazado por personas jóvenes. Cualquiera que sea la fuente de tensión, los cónyuges en este empo, enen mucha necesidad de apoyo y cariño uno del otro. Los conflictos en esta etapa son bastante menos frecuentes; la mayoría de las parejas se han estabilizado en líneas de poder e in midad. En cuanto a los límites pueden ocurrir dos problemas que se deben cuidar: Se pierde el contacto con el mundo exterior, creándose una situación de aislamiento. O involucrarse excesivamente con las familias de sus hijos y con sus nietos, sin dar independencia y libertad a la nueva pareja. *Adaptado de un ar culo escrito por Francisco Castañera

Nº 46 21-VII-2014

De 13 a 16 años: El chico de mi vida. Amores platónicos Matrimonio: Las cinco etapas del matrimonio

De 13 a 16 años: El chico de mi vida. Amores platónicos Escuchar una conversación al azar entre dos adolescentes demuestra cómo el ideal no sólo existe, sino que es invocado constantemente. Dos chicas de quince años van por la calle y una le comenta a la otra: ‐ Fíjate qué chico tan churro. La otra le contesta: ‐ Sí, pero no es mi tipo. ¿Qué quiere decir esta adolescente con que no es su tipo? Sencillamente que no se ajusta a su ideal. El ideal, como puede verse en este ejemplo, excluye y selecciona. Los psicólogos dirían que ejerce una función selectiva. La adolescencia es una etapa curiosa, en la que los chicos entran en crisis. Una de sus manifestaciones son los llamados amores platónicos o ideales. Porque resulta que las personas enden a idealizar casi todo: situaciones, personas, empos pasados y futuros...; y sobre todo, y especialmente los adolescentes, idealizan las personas del sexo contrario.

B o l e n q u i n c e n a l d e e d u c a c i ó n f a m i l i a r d e l o s C o l e g i o s Tu r i c a r á y Va l l e s o l , A l g a r r o b o s y C e i b o s Edición: Padre Luis Andrés Carpio Sardón I Diagramación: Chiara Mavila Ojeda chiara.mavila@pregrado.udep.edu.pe

El primer amor Por regla general, el primer amor de los adolescentes será platónico, ideal, con un deseo grande de cariño y comprensión, libre de otros deseos más corporales.

Interpretarán como "atenciones especiales" todo gesto (incluso de cortesía) de sus amigos/as, tenderán a ver en la menor confidencia una declaración de amor. Su corazón pensará que la chica o chico idealizado está igualmente enamorado. Una de las manifestaciones de la adolescencia son los llamados amores platónicos o ideales.

Se sienten atraídos involuntariamente sin que al principio puedan dar razones del porqué.


Familia: El ideal de persona del otro sexo aparece justamente en la adolescencia, etapa en la que cobran especial fuerza los modelos, los "héroes", la imaginación de situaciones irreales, y la comparación de sí mismo con lo que le rodea. Cuando un adolescente encuentra alguna persona que coincide con su ideal se produce el flechazo que, en estas edades suele reves rse de tonos exagerados, es decir, cree que ha encontrado el amor de su vida, su amor platónico. Sensibilidad inmadura El enamoramiento ideal es pico de una sensibilidad adolescente e inmadura, es esa fibra que vibra de pronto y sin saber por qué. También es pico el que las muchachas sean, sin solución de con nuidad, seres despreciables o ángeles. Otro fenómeno propio de una afec vidad adolescente es que de la misma forma extraña en que nace, suele morir el hechizo. A una afec vidad nueva, carente de madurez, una misma persona puede inspirarle, en un determinado momento, sen mientos de desprecio y en otro sen mientos de adoración. A los adolescentes les ocurre que en ningún caso consiguen ver a las personas del otro sexo como “otro yo” como sus "semejantes". Se distancian de ellas tanto si las desprecian como cuando adoptan una ac tud de adoración. “A una afectividad nueva, carente de madurez, una misma persona puede inspirarle, en un determinado momento, sentimientos de desprecio y en otro sentimientos de adoración” Hay que soñar No se debe sobrevalorar la función idealizadora, pero tampoco dejarse llevar exclusivamente por sus dictados. El idealismo puro es rasgo caracterís co de una personalidad inmadura, de una personalidad anclada en la adolescencia. Hay que descender a la realidad. La función idealizadora posee una importancia capital en la vida de las personas. "¡Ay del alma que no puede soñar!", se ha escrito con acierto. El ideal, por muchas circunstancias, está some do a una evolución constante. Ahora son dos mujeres las que van conversando en un transporte público. Aparentan unos treinta y tantos años. Una le dice: ‐ Qué felices son tú y tu marido. Dan envidia. La otra, asin endo, replica: ‐ Cuando yo tenía quince años soñaba con un hombre alto y delgado. Y ya ves, resulta que mi marido es bajo,

gordo y pelado. Y, a pesar de todo, enes razón, somos muy felices. Como para no fiarse de lo sueños de la adolescencia. Lo externo En sus inicios, el flechazo o el encuentro con el “chico/a” de su vida se forma con elementos externos referidos casi siempre al aspecto sico de la persona del otro sexo; pero a medida que el adolescente va madurando, el ideal se enriquece integrando en su seno un mayor o menor número de valores morales. Esta primera exaltación, aún nueva, puede ser el inicio de un amor hondo y verdadero, con tal de que la persona no se quede prendida únicamente en lo externo del otro. La formación de la personalidad, de intereses e ideales en la cabeza y fortaleza en la voluntad, es una importante meta con los adolescentes. Así no se dejarán deslumbrar por cualquiera ni serán arrastrados por la moda del momento, por sus sen mientos o por sus afectos sin más. Habrá que enseñarles a pensar, es decir, no sólo educar su inteligencia sino también su corazón y afec vidad, para que aprendan a amar en profundidad. Sen mientos de la edad Es un periodo altamente emocional, con fuerte irrupción de lo reflexivo y lo valora vo. Durante esta etapa lo normal es adoptar ac tudes extremas. Se ende a juzgar de manera implacable los fallos de los adultos y se ene poca sensibilidad para el consenso. La caracterís ca fundamental es la inestabilidad emocional debido a la acción de las glándulas endocrinas. Coincide además con el primer momento en que de verdad se les empieza a exigir como adultos. Los cambios de humor son frecuentes, se pasa de la risa al llanto con facilidad y enden a drama zar y agrandar casi todas las situaciones. Resultan mucho más propensos a situaciones de ensueño en las que enden a imaginar episodios en los que ellos son los protagonistas; les falta el hábito de saber controlar su imaginación. Están mucho más dominados por la emo vidad y sen mientos. Parece como si todo les afectara y les dolieran las cosas más pequeñas. Emerge en el interior una gran capacidad de ternura. "Se enamoran" con facilidad. * Adaptación al texto de Ignacio Iturbe

Matrimonio: Las cinco etapas del matrimonio

debe tener hacia los papás y su influencia ante las decisiones de la joven pareja. Segunda etapa: “De reafirmación como matrimonio y la experiencia de la paternidad” Ocurre entre los tres y los ocho años de casados aproximadamente. En esta etapa se pueden seguir dos caminos. Ya ha terminado la luna de miel y la adaptación. En algunos casos puede venir una desilusión y dudas de haber elegido bien al esposo(a). Es muy importante resolver estas dudas y superar los aspectos que han desilusionado para reafirmarse y lograr una estabilidad.

El matrimonio va pasando por diferentes etapas, de acuerdo a la edad, adaptación y crecimiento de los hijos. Desde los primeros tres años de casados que cons tuyen la primera etapa hasta la úl ma, cuando se afronta la vejez, la pareja se enfrenta ante obstáculos de poder, in midad y comunicación. Estas son las cinco etapas y las situaciones que en cada una se presentan: Primera etapa: "De transición y adaptación temprana” Esta etapa es la primera en la relación de pareja y dura aproximadamente los tres primeros años de casados. Es una etapa muy importante y fundamental ya que en ella la pareja se adapta al nuevo sistema de vida, en el cual habrá grandes diferencias en la manera de enfrentarse a la co dianidad y hábitos muy par culares en cada uno de los esposos. Es una etapa de aprendizaje en un rol que hasta entonces era desconocido. Hay parejas que se callan y se guardan para sí las inconformidades y desde muy temprano en la relación no logran acuerdos realistas y maduros para manejar los conflictos. Otros discuten fuertemente pero son incapaces de ceder y nunca llegan a soluciones adecuadas. Por lo tanto es una etapa en la que es de suma importancia saber dialogar y negociar adecuadamente los desacuerdos. Una tarea muy importante es la de crear y definir límites con las familias de origen, pues pueden surgir ciertos problemas por la cercanía o distancia que se

Pero en ocasiones la inmadurez, la terquedad y la idealización de lo que se espera de la relación, puede llevar a la infelicidad, y a sen rse insa sfechos. Es en esta etapa donde se da el número más elevado de divorcios. En esta época la mayoría de las parejas se enfrentan a la tarea de ser padres, el hecho da grandes sa sfacciones, pero también es una etapa de presiones constantes; todo cambia en casa cuando llegan los hijos y debe diseñarse una nueva organización. Algunos autores han llamado a este momento “el bache del bebé” y el peor error es centrarse demasiado en ellos y descuidar la relación de pareja. En cuanto a la in midad, si en la etapa anterior se elaboraron reglas claras y se fomentó la comunicación, se llega a un momento de gran in midad y sa sfacciones. Lo que hay que cuidar es que ante las presiones de los hijos, el trabajo y las demandas de la vida diaria, no inicie un gradual distanciamiento. “En cuanto a la in midad, si en la etapa anterior se elaboraron reglas claras y se fomentó la comunicación, se llega a un momento de gran in midad y sa sfacciones.” Tercera etapa: “Diferenciación y realización” En esta tercera etapa los esposos se encuentran entre el octavo y el veinteavo año de matrimonio. Se puede decir que cuando las parejas han sido capaces de resolver conflictos y crisis en las etapas anteriores, este es un período de estabilización y una oportunidad para lograr un mayor desarrollo y realización personal y

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Amores platónicos

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