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Nº 41 Recomendaciones a los esposos Puede que hasta hoy nunca se haya puesto a pensar en esto y ni siquiera había caído en cuenta que sus hijos estaban ahí, en medio de los conflictos con su esposo o esposa. La psicóloga infanto‐juvenil Andrea Palacios, recomienda a los papás que “tomen conciencia de la importancia de hacerse cargo de las diferencias y trazar estrategias para tener estos desacuerdos sin que generen perturbaciones en el desarrollo de los hijos, factor que debe primar en importancia: no se trata de ocultar el conflicto, sino de buscar el momento más apropiado para enfrentarlo”. “No se trata de ocultar el conflicto, sino de buscar el momento más apropiado para enfrentarlo”. Por tanto, es recomendado aplicar las sugerencias descritas a con nuación: 

Tener las discusiones fuera del alcance de los niños, para así evitar todo po de duda y dolor en ellos. Los problemas de pareja deben discu rse en privado, sin que los escuchen. Por esto se recomienda

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esperar a que estén dormidos o salir a otro lugar. No hacer que el hijo tome par do por alguno de los dos. No transformar a sus hijos en su fuente de apoyo, desahogándose con ellos o con uno de ellos. Si necesita a alguien que lo escuche, debe buscar a un adulto prudente quien entenderá realmente lo que sucede. Si el niño pregunta, debe explicarle que es natural la discusión. Pero que hay ciertas maneras de hacerlo. Estar atento a las ac tudes (como portazos, caras de enojos, malas palabras), ya que los hijos perciben todos los detalles. Cuando una pareja ene muchos problemas, conviene buscar la forma de resolverlos a empo. Busque apoyo, porque una vida de separación o de desunión emocional dentro del matrimonio provoca mucho dolor y no es calidad de vida para los adultos, y por supuesto, menos para los niños.

A los esposos puede costarles muchísimo en un primer momento, pero con esfuerzo seguro lo lograrán, ¡todo vale por nuestra familia!

*Adaptación de www.lafamilia.info

¿Qué alimentos debe incluir la lonchera de mi hijo?  Energéticos: carbohidratos, azúcares y grasas. Función: brindar energía. Fuentes: papa, camote, yuca, pan, queque, galletas, aceites, frutos secos, cereales.

Formadores: proteínas. Función: crecimiento y desarrollo de los niños. Fuentes: huevos, leche, yogur, queso, carnes, leguminosas, quinua, kiwicha, semillas secas. 

 Reguladores o protectores: vitaminas, minerales y fibra. Función: procesos metabólicos, buen funcionamiento celular y protección ante las enfermedades. Fuentes: frutas y verduras.  Hidratantes: lo ideal es agua. También podemos brindar jugos y refrescos de frutas naturales o de quiwicha, quinua, maíz morado, avena, cebada, etcétera.

B o l e n q u i n c e n a l d e e d u c a c i ó n fa m i l i a r d e l o s C o l e g i o s Tu r i c a rá y Va l l e s o l , A l ga r r o b o s y C e i b o s Edición: Padre Luis Andrés Carpio Sardón I Diagramación: Chiara Mavila Ojeda chiara.mavila@pregrado.udep.edu.pe

29-IV-2014

De 7 a 12 años: Enséñale a dominar su carácter. Matrimonio: Discusiones matrimoniales: nunca frente a los hijos

De 7 a 12 Enséñale a dominar su carácter. A veces, y sin esperarlo, la más pequeña cosa puede enojar a nuestro hijo. Una broma de alguno de sus compañeros, la página de dibujo que no hay, tener que ir a recoger el pan “justamente” él... En esos momentos puede hacer notar un genio sorprendente –oculto antes en algún rincón‐, dispuesto a saltar como una fiera. Es el momento de enseñarle a dominar su carácter, que consiste en dominar los impulsos espontáneos. Para eso, es necesario que aprenda a hacer un vencimiento constante en todo lo que suponga autodominio y control, lo que irá creando unos hábitos estables, que serán muy importantes para su vida futura, porque ahora puede enojarse con sus amigos, pero en el futuro no podrá hacerlo siempre con sus compañeros, esposa... Un genio fuerte, que en principio es signo de una personalidad fuerte, puede m a l e a r s e y d e r i v a r, p o r e j e m p l o , h a c i a l a desobediencia, el capricho o la suscep bilidad. Hasta los doce años, prác camente, puede decirse que

disponemos de las úl mas oportunidades para ayudar a nuestro hijo a dominar su carácter. “Lo importante es saber que nuestro hijo se encuentra en una etapa sensible” Con la pubertad y la crisis de la adolescencia todo se agudizará y si no ha aprendido a dominar su carácter, podría quedar marcado. Es una pena ver a jóvenes que se reconocen impotentes ante sus arranques de mal genio... Y, a esas alturas, el arreglo es muy fa goso.


Familia: ¡ sé tú!

Familia: ¡ sé tú! Carácter y temperamento Un error consiste en considerar que las explosiones y el mal genio de nuestro hijo se deben a su carácter. “¿Qué vamos a hacer?... Él es así”, nos decimos a veces. Es verdad que cada persona cuenta, desde su nacimiento, con un temperamento o predisposición por el que tendemos a ser sensibles, imagina vos, lógicos... Pero no es una armadura fija sino la base o el punto de par da sobre el que debemos actuar. “Por eso tiene tanta importancia saber ser dueño de uno mismo, es decir, dominarse, tener autodominio”.

La educación del carácter hace referencia, precisamente, a la posibilidad de formar, educar, desarrollar,… nuestros propios rasgos, hasta dar lugar a una personalidad armónica, única e irrepe ble. No dominar el carácter no puede decirse que sea un po de carácter especial; al revés, más bien se trata de una falta de carácter. Al igual que la flojera, la falta de autodominio, en el campo que sea, es un defecto que hay que eliminar. Autodominio Comba r contra uno mismo es la batalla más di cil y además, vencerse a sí mismo es la victoria más importante. Por eso ene tanta importancia saber ser dueño de uno mismo, es decir, dominarse, tener autodominio. Esto significa usar la cabeza. Para que nuestro hijo logre eso es necesario hablar mucho con él, poniéndole ejemplos concretos y reales de su propia conducta: "¿Te acuerdas por qué te enojaste ayer?". Así, podremos establecer metas a corto plazo, para controlar y revisar diariamente: que controle su impaciencia a la hora de comer, que se comprometa a comenzar y a acabar de estudiar a una hora concreta... “Hablar mucho con él, poniéndole ejemplos concretos y reales de su propia conducta”

A los 10 años ya puede llegar a entender que quien no fortalece su voluntad se hace un “ tere” de las circunstancias, del estado de ánimo, y del propio cuerpo, y que lo sacudirá de un lado a otro sin dejarlo

ser libre y feliz. ¿Cómo soy? Adquirir autodominio supone una pelea diaria. En primer lugar, hace falta conocerse y saber cuáles son los defectos dominantes para ir superándolos. Hay que saber si lo que enoja al hijo es su impaciencia; o si la chispa que hace saltar su cólera es su orgullo desmedido; o si, simplemente, le molesta que lo llamen con un apodo. Si lo sabemos nosotros, y también él, le será más fácil darse cuenta de que está perdiendo los papeles.

Matrimonio: Discusiones matrimoniales: nunca frente a los hijos

Ante este po de reacciones, los papás “muchas veces llevan a los hijos al psicólogo, como si fueran problemas de los hijos, y finalmente uno se da cuenta que las disfunciones son de la familia; y a veces ni si quiera de ésta, sino de los padres en par cular” aclara Tania Donoso Niemeyer académica de Psicología de la Universidad de Chile (padresok.com).

Quien manda, manda Cuando se produzca una de sus explosiones, debemos conservar la serenidad y transmi rsela. Debe darse cuenta de que la violencia no es forma ni de obtener nada ni de portarse. Si caemos en su juego, y nos dejamos llevar por su enojo, sólo conseguiremos agravarlo todo. Es mejor que llore un rato aparte para que descargue toda su tensión acumulada. “Cuando se produzca una de sus explosiones, debemos conservar la serenidad y transmitírsela” Después, estará más tranquilo y podrá razonar. Quizá sea a los pocos minutos, o al día siguiente, pero no debemos dejar pasar la oportunidad de explicarle lo malo de su comportamiento, evitando siempre recriminaciones que lo hieran. Debe saber que ha actuado mal y por qué. Y por supuesto, que le lo perdonamos y confiamos en que no volverá a hacerlo Lucha posi va Muchas veces más que en luchar contra un defecto es mejor procurar adquirir la virtud contraria  Serenidad y equilibrio: No patalear cuando no salen las cosas.  Paciencia: Aprender a esperar, a dar empo al empo.  Rechazo de la envidia: Cortar de raíz cualquier asomo de tristeza por el bien ajeno. Inculcar un espíritu noble y generoso.  Borrar el resen miento: Enseñarle a perdonar y a olvidar.  No rehuir el compromiso: A pesar de las dificultades, es un modo excelente de demostrar dominio de la propia vida. *Adaptación al texto de Ricardo Regidor

En los adolescentes las reacciones son diferentes, como es propio de esta edad lo usual es que se muestren indiferentes y prefieran la evasión, refugiándose en ac vidades que sirvan de escape: chat, salidas con amigos, alcohol, música, entre otras.

“Muchas veces llevan a los hijos al psicólogo, como si fueran problemas de los hijos”

Es di cil que en una relación matrimonial no haya discusiones, y por más insignificantes que puedan ser, se debe procurar elegir el momento y lugar adecuado para discu r, de forma que los hijos queden al margen de la situación.

De modo que en todas las edades, las peleas reitera vas de los padres son perjudiciales para el desarrollo emocional de los hijos, tanto que en algunos casos pueden provocar huellas di ciles de borrar.

Aunque no lo crea, en las primeras edades, los niños también perciben lo que pasa a su alrededor y poco a poco van desarrollando la sensibilidad para dis nguir entre un ambiente familiar tenso o armonioso. Cuando los hijos son espectadores con nuos de las peleas entre sus padres, pueden manifestar su inconformismo de dis ntas maneras: En los más chiquitos se pueden presentar pataletas o regresiones (como volver al uso de pañales, pedir nuevamente el chupón o biberón, etc.) con el fin de llamar la atención. “Cuando los hijos son espectadores de las peleas entre sus padres, pueden manifestar su inconformismo de dis ntas maneras” En los escolares es usual que haya un comportamiento agresivo y rebelde en el colegio, tal como peleas con los compañeros, desacato de las normas, y fracaso escolar; pero en casa su conducta es opuesta, se muestran apá cos.

“La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida”.

San Juan Pablo II

Discusiones matrimoniales: nunca frente a los hijos  
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