Page 1

Nº 40 Sin embargo, no ha empezado lo más emocionante: la educación. Hay que sacar empo para preocuparse de él, y destreza para saberlo educar: ¿seré rígido? ¿seré blando?... y entre inquietudes y dudas has ido saliendo adelante. Después llegó el momento de elegir colegio y el acierto para encontrarlo. Y ya está... hemos llegado a los diez años de matrimonio y es di cil reconocernos. Obviamente, ¿comprendes ahora por qué te decía, al comienzo, que tu matrimonio de hoy no se parece al de diez años atrás? Si fuera así es que ustedes dos serían como piedras o como vegetales. No es ni mejor ni peor. Cada uno tuvo su momento, fue acorde con su hora.

imposibles de cambiar, que he llegado a " rar la toalla". Esto no se puede hacer por muchas dosis de sen do de resignación que se tengan: hay que aceptar, perdonar y comprender pero nada de eso nos impide seguir esforzándonos por intentar mejorar al otro. Estoy escuchando la queja que no me quieres decir en voz alta: ‐Es que es el amor el que se ha enfriado... ‐ Habría que hablar mucho de la distancia que existe entre las apariencias la apariencia y la realidad. Sería el momento de mirar más lo que "hace" que lo que "dice" o expresa. A pesar que es cierto que se ha apagado tendría que darte la vieja receta que viene de buena mano: donde no hay amor, pon amor y sacarás amor. Eso es heroico me puedes contestar, mientras yo te contesto que es tremendamente eficaz.

Valorar la experiencia Una gran aventura Ahora hay más trigo y menos paja, más consistencia y menos brillo, más hechos y menos fantasía. Hay que, levantar la cabeza y sen rse muy orgulloso de estos diez años que han pasado, en los que han dejado de ser una pareja de tórtolos, para conver rse en un matrimonio con poso y con peso. ¡En éndanme bien! No estoy queriendo decir que haya que poner cara de póker; su felicidad debe ser mayor que antes aunque no tan bulliciosa... lo cual no quiere decir que de vez en cuando no hagan una "locura de juventud"... eso le hace mucho bien al matrimonio.

Los diez años que han pasado son la mejor base para lo que vendrá después, hay que apoyarse en ellos y verlos como un gran cimiento sobre el que hay que seguir construyendo; nada de mirarlos como un recorrido cansado que en muchos momentos estaba trazado cuesta arriba. Eso no es cierto, si lo miras con ojos obje vos. Todo lo contrario, hay que cogerlos entre las manos y besarlos: ¡cuánto los quiero! ¡cuánto valen!

14-IV-2014

De 0 a 6 años Los celos de los hermanos mayores: El príncipe destronado Matrimonio: Nada es igual que antes. La experiencia, nuestra mejor aliada.

¿Había dicho alguien que es “monótono”? No hay nada más apasionante, variado y atrac vo.

Poner amor *Adaptación de Antonio Vásquez Otro peligro, a estas alturas, es pensar que se conoce tanto al otro, que sus defectos me parecen tan

De 0 a 6 años Los celos de los hermanos mayores: El príncipe destronado* La llegada del nuevo hijo es, sin duda una fuente de alegrías para toda la familia, pero también es muy probable que provoque a nuestro hijo mayor algún que otro temor y confusión: “¿Qué va a pasar conmigo?” “¿Me querrán papá y mamá igual que antes?”... Con un poco de tacto y muchos ‐muchísimos‐ gestos de cariño, podremos dejar pasar estos temores, y aprovechar la ocasión para reafirmarlo en su autoes ma. La llegada del nuevo hermano significa siempre para el primer hijo un impacto emocional. Y es comprensible: aunque los papás hayan hecho el mayor esfuerzo en no malcriarlo, perder la exclusividad de su cariño no le agradará. La idea de tener que compar r la atención, caricias y atenciones de los papás le provocará confusión, miedo a p e rd e r l u ga r, y e sto l e h a rá d e s e m b o ca r probablemente en los celos. Movido por estas sensaciones, sus reacciones pueden ser variadas, como Bole n quincenal de educación familiar de los Colegios Turicará y Vallesol, Algarrobos y Ceibos

pataletas injus ficadas, agresiones al recién nacido, autolesiones, ansiedad... En cualquier caso, si sabemos la razón de ellas, no hay mo vo de alarma ni enojo. “Lo importante es saber que nuestro hijo se encuentra en una etapa sensible” Lo importante es saber que nuestro hijo se encuentra en una etapa especialmente sensible, que está sufriendo y que necesita más que nunca que le demostremos ac vamente cuánto lo queremos, para superar el desequilibrio afec vo en el que se encuentra.


Familia: ¡ sé tú!

Familia: ¡ sé tú! Derrochar cariño Es el momento de derrochar halagos, besos y abrazos y de mul plicar las ocasiones de contacto sico, para demostrar a nuestro hijo mayor que con la llegada del bebé nuestro cariño no se ha dividido entre los dos, sino que se ha duplicado. Si nuestro hijo ene 2 o más años, puede ayudarle el haber estado anteriormente en casas donde haya varios hermanos, y comprobar lo diver do que es. Aunque el bebé sea inú l para él al principio, porque no puede responderle, le animará la ilusión de que crezca y poder jugar juntos, como pudo comprobar en esas ocasiones anteriores. Preparar el camino

precisamente cuando ésta lo está alimentando, la impresión será muy nega va. Si, cuando su mamá ya le ha dedicado un rato de exclusividad, ella misma le explica que hay que dar de comer a su hermanito, el niño le dará menos importancia a ese momento. Además, podemos aprovechar para explicarle por qué el bebé aún no sabe comer como los mayores, entre los que se encuentran él y sus papás.

Matrimonio: Nada es igual que antes. La experiencia, nuestra mejor aliada.

Con este sencillo esquema, lo ayudaremos a ordenar sus impresiones y aceptar las novedades con una visión menos nega va.

“Y ya está... hemos llegado a los diez años de matrimonio y es di cil reconocernos”.

“Comprobar que la llegada del bebé significa un ascenso en su rol familiar, lo empujará a

Ver el nacimiento como algo natural será, sin duda, un paso adelante para que nuestro hijo capte el sen do posi vo de la llegada del bebé, y que la espere con ilusión. Aunque cada papá conoce mejor que nadie a su hijo, quizá pueda recurrir a pequeños trucos, como invitarlo a que toque la barriga de su mami, que colabore en la preparación de la ropita del bebé, que par cipe en los prepara vos... Dependerá de la edad, pero siempre podemos encontrar alguna pequeña tarea en la que él pueda colaborar. Presentación El primer encuentro entre ambos hermanitos será muy importante, y debemos prepararlo con todo cuidado. La visita a la clínica no es imprescindible y, en cualquier caso, es aconsejable que la retracen todo lo necesario para que vea a su mamá bien arreglada, y que ella pueda prestarle la atención que él necesita y a la que está acostumbrado. “El primer encuentro entre ambos será muy importante, y debemos prepararlo con cuidado”.

Será fundamental que esa primera vez el bebé no esté en brazos de su mamá ni de su papá, para que puedan abrazarlo y acariciarlo con el cariño de siempre. Si, por el contrario, encuentra al bebé en brazos de su mamá,

sen r más afecto que celos”. Privilegios Una vez en casa, los cuidados hacia el bebé no deben provocar descuidos en la atención al del mayor. Recordemos que está en una etapa muy sensible, y que puede sen rse desplazado fácilmente. Lo notaremos si observamos que está irritable y de mal humor. En este caso, será inú l reñirlo, porque lo que necesita son con nuas demostraciones de cariño: besos, abrazos, caricias y trampolines en el aire. Notar, en el fondo, que la llegada del hermanito no ha provocado que el amor de los papás se divida, sino que éste ha aumentado para los dos hermanitos. Asimismo, podemos aprovechar el momento para explicarle que, por ser mayor, ene derecho a ciertos privilegios todavía prohibidos para el bebé, como sentarse a comer con sus papás, lavarse las manos solo y alcanzar al papá sus lentes. Estas pequeñas concesiones que, de todas maneras habrían comenzado pronto, lo harán sen r muy feliz y evitarán la postura contraria para llamar nuestra atención: imitar al bebé, volver a mojar la cama. Comprobar que la llegada del bebé significa un ascenso en su rol familiar, lo empujará a sen r más afecto que celos por el nuevo hermanito. *Adaptado de Rocío Serrano

Busquemos otra variable: Es posible que hayas cambiado de ciudad, y prác camente seguro que de casa. Te has tenido que acostumbrar al nuevo barrio y vecinos dis ntos. Tus papás se han quedado lejos: es v e r d a d q u e ya e ra s a n t e s d e c a s a r t e m u y independiente, pero esa autonomía la habías buscado tú y es frecuente que ahora te sea impuesta por la distancia sica, afec va, y en muchas ocasiones porque no quieres complicarles la vida contándoles "tu caso".

Imaginemos que han pasado diez años: una primera reflexión nos llevará a darnos cuenta de que no se puede mirar atrás, ni hacer comparaciones con el pasado. Necesitamos vivir en la realidad, que felizmente está muy lejos de las locuras de la imaginación. Es buena hora para sentar la cabeza y, sobre todo, para u lizarla. Todo ha cambiado Tu matrimonio de hoy es dis nto al de hace diez años. ¡Felizmente porque si no se habría quedado enano! Tú y él ‐ tú y ella ‐ han sufrido un gran cambio: diez años en la década de los veinte años a los treinta dejan mucha huella. El trabajo profesional con una responsabilidad familiar cambiado de sabor, y una conexión diferente: ha habido que tomárselo más en serio, que buscar enraizarse más en él o ha habido que pensar mucho en la posibilidad de cambiar de trabajo. “Tu matrimonio de hoy es dis nto al de hace diez años. ¡Felizmente porque si no se habría quedado enano! “ Has conocido el stress que da el tener que estar en un lugar con la ansiedad de llegar a otro. Has sabido lo que es trabajar cansado y llegar a la casa para seguir trabajando. Nuevos retos

El régimen económico en el que vives ha girado ciento ochenta grados: al principio los gastos fijos eran más reducidos, y el resto eran los variables, para pasarlo bien o hacer lo que te gustara más. Ahora las obligaciones han aumentado y todo se gasta en los recibos que hay que pagar a comienzo de mes, de manera que para "lo que venga" queda una un pequeño márgen. Y además… No hemos acabado, ni casi empezado a analizar los cambios de estos diez años, y nos falta el fundamental, los hijos: la inquietud de si vendrían o no vendrían, si el embarazo se vive entre mareos y náuseas; después, la preocupación de si será sano, la angus a del parto y las noches sin dormir, aunque haya que trabajar al día siguiente.

Temas

Nada es igual que antes  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you