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una niña quien toca el piano, tanto es el vigor y la fuerza pasional que emana del teclado manejado por ella”.27 Correo Musical Sudamericano en cambio, refirió que “las tocó a su manera” y no encontró conveniente la diversidad de pianistas convocados en el ciclo. Dice la nota: “La Asociación Wagneriana, no pudiendo exigir, como es natural, a un solo concertista la ejecución de tan numerosas obras, vióse obligada a solicitar a varios de ellos. […] Esto ofrece inconvenientes. Cada concertista siente e interpreta a Beethoven a través de su propio temperamento, sin contar con los que no le dan interpretación alguna. […] La multiplicidad interpretativa es un obstáculo para el exacto conocimiento de las Sonatas, si se quiere que este conocimiento obedezca a un fin cultural y estético, sin el cual la obra de arte no pasa de ser un entretenimiento agradable. En las Sonatas de Beethoven existe […] una potente unidad fundamental que […] se desvanece con la diversidad de los temperamentos interpretativos”.28 El tercer concierto fue asignado al entonces joven Rafael González (1892-1979), un pianista barcelonés, alumno de Manuel de Falla, que se radicó en Argentina en 1902, estudiando piano con Julián Aguirre en el Conservatorio de Música de Buenos Aires. González tenía 24 años cuando se realizó la integral. Su carrera iba en ascenso y llegaría a destacarse también como instrumentista de cámara y acompañante de numerosos cantantes. No es extraño entonces que cuando se fundó el Conservatorio Nacional de Música y Declamación, López Buchardo lo convocara como uno de los primeros docentes que ocuparon la cátedra de piano.29 Sobre su actuación, dijo La Prensa: “las buenas cualidades de su técnica fueron celebradas una vez más en la Patética y [en el] Presto de la Séptima, que exige brioso y brillante mecanismo. La expresión que supo imprimir a las páginas delicadas y sentimentales fue también muy justa.”30 Correo Musical Sudamericano manifestó que hubiese esperado mayor expresión y vigor sobre todo en los movimientos lentos, que se percibieron “demasiado plácidos”.31 Ignacia Parra de García Horta no aparece citada prácticamente en la bibliografía disponible. En Correo Musical Sudamericano se la menciona como una “distinguida profesora”, cuya

27

Talamón, Gastón. “Sarah Ancell”, Nosotros, Año X, Nº 90, X-1916, p. 114-115. Correo Musical Sudamericano, 3-V-1916, s/p. 29 García Muñoz, que fue su alumna, no pudo evitar una apreciación quizá subjetiva en su trabajo biográfico, cuando cerró una breve entrada léxica a él referida diciendo: “como profesor y como músico fue uno de los ejemplos más valiosos que ha tenido Argentina.” (García Muñoz, 1999a: 748). 30 La Prensa, 23-V-1916, p. 13, col. 7. 31 El articulista realiza una suerte de crítica generalizada al escribir: “Sería muy conveniente que en nuestra ciudad se estudiara más seriamente a Beethoven, pues vemos que con demasiada frecuencia se tergiversa el carácter de las obras.” Correo Musical Sudamericano, 31-V-1916, s/p. 28

CONGRESO INTERNACIONAL DE PIANO - La música latinoamericana para piano

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Congreso Internacional de Piano  

Congreso Internacional de Piano "La música Latinoamericana para piano" 18 al 21 de Noviembre de 2010 Buenos Aires Argentina

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