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sino también su dominio del profundo y complejo sentido musical que encierran tales composiciones”.19 Correo Musical Sudamericano, además de destacar la numerosísima concurrencia de público, opinó que era un “beethoveniano convencido y consciente” y que desde el punto de vista interpretativo merecía “los mayores elogios” pues había dado “vibrante relieve a los efectos orquestales de las Sonatas”.20 Para septiembre, La Nación lo calificó como “un intérprete digno”, que ejecutó el repertorio “impecablemente”. Si bien no se mencionan aspectos técnicos, sí se citan cuestiones de interpretación aludiendo a la Sonata Aurora que tocó “impulsado por un verdadero aliento beethoveniano […] desde el ímpetu del Allegro con brio al conmovedor Adagio”.21 La Prensa dice que sus versiones “pueden calificarse de perfectas,” y que la Aurora “obtuvo una ejecución impecable”.22 Sobre Sarah Ancell poco se sabe. No resulta curioso que la información disponible sobre las mujeres que intervinieron en el ciclo sea escasa y muy fragmentaria.23 Lacquaniti en su Diccionario de 1912 nos informa que había nacido en Buenos Aires en 1896 y que era una alumna destacada de Alberto Williams, ya diplomada con honores de su conservatorio a pesar de su corta edad. Nos dice que se había destacado en los conciertos oficiales realizados en los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, señalando que fue una de las primeras intérpretes mujeres en Sud América en dar un concierto con orquesta.24 Como se ha visto, en este ciclo se le asignaron dos intervenciones con un total de siete sonatas. A pesar de su juventud, la pianista aparece para La Prensa como alguien ya conocido y celebrado en el ambiente de los conciertos porteños. El cronista dice, sin ahondar en cuestiones técnicas, que tocó “con mucho entusiasmo” y que mostró “sus buenas cualidades de pianista”.25 En octubre, tanto La Nación como La Prensa coinciden en que su interpretación de la Appassionata se caracterizó por un “brío expresivo” e “íntimo ardor,” combinados con un “brillo” ya conocido por el público.26 Gastón Talamón, en la revista Nosotros, dedicó un lugar destacado al concierto de octubre: ensalzó su “notable digitación” y no desaprovechó la ocasión para dejar ver sus prejuicios de género, al comentar que “nada hay en ella de femenino”, y que, “al oírla, se olvida uno que es

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La Prensa, 6-VII-1916, p.13, col. 1. Correo Musical Sudamericano, 12-VII-1916, s/p. 21 La Nación, 16-IX-1916, p. 12, col. 7. El comentario en realidad habla más de las obras, su estilo y su autor, que del intérprete. 22 La Prensa, 17-IX-1916, p. 13, col 7. Sobre las dos del opus 49, que se califican como mozartianas, se menciona que “fueron expresadas con toda la delicadeza requerida”. 23 Sobre el rol de las mujeres intérpretes en la música y su progresiva profesionalización a comienzos del siglo XX, puede leerse un trabajo reciente. (Dezillio, 2011, en prensa). 24 Lacquaniti, 1912: 12. 25 La Prensa, 29-IV-1916, p. 11, col. 6. 26 La Nación, 17-X-1916, p.13, col. 1-2; La Prensa, 17-X-1916, p. 12, col. 7. 20

CONGRESO INTERNACIONAL DE PIANO - La música latinoamericana para piano

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Congreso Internacional de Piano  

Congreso Internacional de Piano "La música Latinoamericana para piano" 18 al 21 de Noviembre de 2010 Buenos Aires Argentina

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