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CUARESMA 2012


En esta cuarta reflexión aquello que prima es la celebración de la cuaresma y Pascua. Para todos nosotros, los hermanos del Racó, estas fechas suponen una cita importante en el desarrollo de nuestra vida de fe comunitaria. La cuaresma y la pascua vienen a ser como una presencia especial de Dios en nuestra vida, que remueve las fibras más íntimas de nuestro ser, con el fin de pulir, airear todas las realidades personales, y dar una respuesta más equilibrada y sincera a la misión que se nos ha encomendado: SER TESTIMONIOS DE UN MENSAJE DE COMUNIÓN, PAZ, BIEN Y AMOR EN ESTE CONVULSIONADO MUNDO EN EL QUE LA PROVIDENCIA NOS HA COLOCADO. Y para poder intensificar este mismo objetivo, en esta cuaresma, vamos a detenernos todos los amigos del Racó en el misterio de COMUNIÓN O FRATERNIDAD, que es el mejor regalo que nos puede hacer el Señor en aras de nuestra propia realización y felicidad. La fraternidad es el camino de la paz y la sintonía del amor, la presencia de un Dios, de quien recibimos la capacidad de donarnos en totalidad a los demás. Es el mejor tesoro del que podemos disfrutar, y que, a cambio, nos pide tan poca cosa, lo imprescindible; la fraternidad nos guía, sin imposiciones ni exigencias; nos orienta y consuela, sin merma de nuestra autonomía ni injerencias en nuestra intimidad; y nos conduce al verdadero lugar de nuestro triunfo personal. En la fraternidad tenemos la experiencia mística de esa persona perfectamente cohesionada, en sí misma realizada, y, al mismo tiempo, fusionada misteriosamente con una vivencia y proyecto comunitario. Y la experiencia te dirá que no hay contradicción entre ambas realidades. Cuanto más eres tú mismo, más fácilmente te integras en el ambiente fraterno. En cambio, sentirnos dominados por la superficialidad y la evasión supone alejarnos de la vivencia comunitaria. Probar y demostrar lo anteriormente dicho es sencillamente recurrir al argumento de la experiencia , que, en definitiva, es


el que da validez y autoridad a toda vida humana. VIVE LA FRATERNIDAD Y LO COMPROBARÁS. Nuestra fraternidad, la querida por Dios, pide, reclama diversidad de personas que la encarnen. Es cuando se da el misterio y el milagro de Dios, en el que, poniendo la humildad como base, descubres el tesoro escondido en el hermano diferente. Unificar, empobrece; la diversidad, en su misterio de comunión, sorprende, ilusiona y enriquece. Todo lo que estamos diciendo se encarna perfectamente en una realidad matrimonial y familiar. No quieras realizar la fraternidad desde una perspectiva estrictamente relacional o marcada y estrictamente racional, que acabará siempre en discusión absurda, en actitudes radicales o en posturas defensivas. Las consecuencias ya las sabemos: DIOS Y LA COMUNIÓN QUE NOS PIDE ES UNA TAREA IMPOSIBLE. El Señor es UNIDAD EN LA DIVERSIDAD, LO CUAL SUPONE PERSONAS MADURAS QUE TIENEN ORGANIZADA SU EXISTENCIA CONFORME A LA SORPRESA DE DIOS. Es Dios quien nos hace valorar, de una manera esencial, nuestra pertenencia a la fraternidad como una llamada a la construcción de un NOSOTROS, QUE ME NECESITA, ME POSEE Y COMPARTO Y COMPRENDE. Tres elementos primordiales de la comunión: NECESIDAD COMPARTIR COMPRENSIÓN. Es así como el medio, la fraternidad, ilumina nuestras decisiones más íntimas e impide el que nos quedemos en programaciones, reuniones, comisiones, congresos, que las consideramos importantes, pero sólo cuando dinamizan nuestra intimidad, esa fibra más íntima de la persona que remueve, agiliza y proyecta toda nuestra vida.


La fraternidad nos hace desear el puesto de la humildad, que es el más universal, al mismo tiempo que es el que facilita nuestra misión comunitaria y testimonial en el mundo de hoy. La fraternidad sólo camina desde la humildad, y las dos, en íntima relación, son el testimonio que la sociedad lee e interpreta con más claridad. No cabe la menor duda de que hay personas, laicos, sacerdotes y religiosos, de una conducta intachable; pero… lo que el mundo de hoy necesita SON FRATERNIDADES SANTAS, en donde se experimente el compromiso del perdón, se enseñe la facilidad del amor gratuito y se respire, en medio de convulsiones y dificultades, el tesoro de la paz, que el Señor nos ha regalado. El regalo sorpresivo que Francisco recibió y por el que luchó hasta el final de su vida, fue la fraternidad. Su testamento, el que nos dejó como su mejor legado, se sintetiza en que todos, con todos y con todo, creemos relaciones en Cristo como hermanos. El título más hermoso que poseemos, y Dios lo ha concedido a todos y a todo, es el de HERMANO Y nada más, seguiremos con este tema. Ahora sólo dos preguntas: ¿Vives con verdadera expectación el día a día de tu comunidad? Llámale matrimonio, familia, etc,etc. ¿Te identificas, con apasionamiento, en todo lo que vives con tus hermanos? ¿Te ayuda tu ambiente de fraternidad, en tu casa, en tu familia, en tu vida religiosa a crecer como hermano y a cumplir con tu misión en el mundo de hoy? Puedes responder a estas preguntas y a cada una de las ideas de la reflexión, como a ti te convenga. Toda aportación es un gozo añadido. PD Voy a presen taros un pequeño esbozo de vida comunitaria. Vamos a sentirnos en comunión por medio de la plegaria. Eso supone que nos


comprometamos en un pequeño horario y lo realicemos en la medida de nuestras posibilidades. He aquí esgte pequeño compromiso: 08’00 h. Laudes y oración 13’30 h. hora intermedia 20’30 h. Vísperas y oración Importante realizarlo comunitariamente y en íntima sintonía con todos los hermanos, que estaremos inmersos en estos mismos actos a la misma hora. Os puede ayudar también muchísimo el que tengáis un pequeño diálogo entre vosotros y os expongáis vuestra situación personal, como un deseo de sentiros ayudados y ayudar a los conviven con vosotros. Una Eucaristía entre semana os centraría en esta actitud de comunión, al igual que una ayuda a necesitados o visita a enfermos. Nada más. No os quiero agobiar. Espero vuestras aportaciones. Pronto recibiréis la próxima reflexión. Paz y bien y Buena cuaresma. Vuestros hermanos LLopis

Racó de St. Francesc 20 de Febrero 2012


CUARESMA