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Ismael Augusto Sulca Velásquez

© Historias y Anécdotas de Humor Policial Tomo I „De la Escuela y la Justicia Divina‟

© Ismael Augusto Sulca Velásquez Coronel PNP (r)

© Copyright - Ismael Augusto Sulca Velásquez DERECHOS RESERVADOS Ediciones „LUCERO‟ Domicilio legal: Calle Ayacucho 618 La Perla, Callao Teléfono: Celular 994870875 - 989178250 Correo-e: tribunal_cuarta_sala@hotmail.com Edición: Mayo del 2009

Se permite copia parcial del contenido sólo con fines educativos, de comentario y de difusión indicando referencias del autor y de la obra.

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Historias y Anécdotas de Humor Policial

Si de algo te afanas, ríete de la vida. Si algo desconoces, compréndete a ti mismo”

“Nunca conocí a nadie que sintiera tanto entusiasmo por las bromas como el rey. Daba la sensación de que vivía sólo para bromear. Contar una buena anécdota del tipo gracioso, y contarla bien, era la manera más segura de obtener su favor” Edgar Allan Poe Del cuento: Hop-Frog

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Ismael Augusto Sulca Velรกsquez

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Historias y Anécdotas de Humor Policial

Dedicatoria: A quienes aman el orden A quienes aseguran la tranquilidad A quienes comparten sus experiencias A los que quisieron y no fueron A quienes cumplen con su misión A los que guardan buenos recuerdos A los que añoran los tiempos idos A mis Oficiales Instructores Y también a los que alguna vez recibieron el auxilio que necesitaron de quienes no conocieron pero nunca olvidaron.

A los compañeros de aventuras A los eternos desconocidos. A los policías anónimos infatigables, entre la tierra y el cielo, como alguna vez, lo fui yo.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez INTRODUCCIÓN

TOMO I „DE LA ESCUELA Y LA JUSTICIA DIVINA‟

Referir una anécdota es pues delatar parte de la vida, de aquellos personajes que la hicieron posible y del que sacamos algunas enseñanzas que, de alguna manera, fueron resueltos positivamente en cada uno de sus experiencias, aspectos por los cuales nos relacionamos con un determinado oficio. En la Guardia Civil del Perú de antaño (que hoy conforma la Policía Nacional) existía una manera de equilibrar las duras pruebas a que éramos sometidos todos sus integrantes para „forjar el carácter‟ –se decía-, que era como el de buscar una válvula de escape para que las „penas y los sufrimientos‟ fueran menos de los que se suponían, para así aguantar el largo trajín que nos esperaba. Toda anécdota empieza cuando un oído aguzado y un pícaro entendimiento se percatan de algo que le sucede a uno mismo y los demás y que forma parte de sus actividades cotidianos, y que al principio no pudieron tomarse en cuenta, pero que después de un largo discernir toma un cariz gracioso, saleroso que se hace necesario recordar y tratar de trasmitirla a sus amigos o conocidos que servirán para pasar momentos de solaz y regocijo como para alentarse en la difícil tarea de ser policía.

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Historias y Anécdotas de Humor Policial Y para comenzar este acometido les diré lo que le sucedió a un Guardia Civil, allá por los años setenta, cuando se encontraba extraviado por un camino por donde efectuaba sus „correrías‟ (patrullaje a pie o a caballo por zonas rurales distantes de su local principal) por las alturas de la Provincia de Quispicanchi, Cusco, no hallaba el sendero de regreso por más que se encomendaba a San Pascual Bailón (el Santo de los Caminantes) y agobiado por la sed y la fatiga logró encontrar a un campesino arriero, y en un buen castellano le preguntó: “Oiga, mi amigo ¿Me podría indicar si hay alguna trocha por este lugar?” (De seguro quería saber si había algún atajo que lo retornaría a su Puesto o Guarnición) A lo que el buen paisano, como era natural, tomándose del mentón le supo responder: “¿Trochas?… ¿trochas?… ¡Trochas, no hay papay!, lo que sí he visto son vizcachas” (Lagidium viscacia peruvianun inca). Es necesario recalcar que, así como lo narrado, suceden anécdotas de todo tipo y de hechos que a veces ponen en riesgo las operaciones y las diligencias de la inteligencia policial como aquella que les sucedió a los tenientes Walter Isla Villanueva, Carlos Torrejón Villacorta entre otros del grupo de inteligencia especial que operaba en la ciudad de Ayacucho en 1982, en plena convulsión social, y después del asalto senderista al centro penitenciario de Huamanga (2 de marzo de 1982 en el que se liberó a sus miembros capturados); la destrucción del centro experimental Allpachaca, de la UNSCH (3 de agosto); el ataque al puesto policial de Vilcashuamán (22 de agosto); el ataque al puesto policial de Huanta (4 de octubre) y los ataques a entidades públicas.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Cuando ellos se encontraban “sembrados” (Introducidos, Camuflados) en la población obteniendo valiosa información para las operaciones antiterroristas, el jefe que los comandaba no tuvo la mejor idea de mandarlos a llamar a cada uno de ellos, en „altas horas de la noche‟ por intermedio del personal policial uniformado en un patrullero que se constituyeron a su respectivos alojamientos en hostales y casa de hospedaje, lo que puso en riesgo la seguridad personal de cada integrante. En ese momento pocos hicieron caso de la „orden‟ superior‟ y hasta se mostraron consternados por este procedimiento irregular pero que después de pasados los años los rememoran con sarcasmo, perplejidad y porción de desdén, que no llegó a consecuencias mayores. Debo ser sincero en manifestar que no soy el pionero en esta materia ni el único en recordar las vivencia propias en su pasaje laboral en la administración de la seguridad pública. En esta tarea me han antecedido poetas y escritores entre los que puedo mencionar: „Anécdotas e

Historietas de la Benemérita Guardia Civil del Perú‟ (Junio, 1972) del Tnte. Crnel. GC Nicanor Zambrano Pacheco; „Poder y Derecho de Policía‟ de Gral. PNP (r) Julio César Costa Ferreccio; „Policía‟ (1986) de Jorge Best San Martín; „Poder y Función de Policía del Estado‟ del Tnte. Gral. PNP (r) José Luís Zegarra Escalante; „Casos y Hechos Policiales‟ de Alberto Zevallos Ale; „Yo Policía‟ (1990) de Jorge Zevallos Pozo, Piura 1960; „Psicología Clínica‟ (1989) y „Consultor de Psicología Clínica‟ (1992) (Incluye aportes de Psicología Forense) de Humberto J. Hidalgo Jiménez; „Las memorias de un Comisario‟ de Inocencio Ríos Lavajos; „Derecho de Policía‟ (1998) de Alberto Luís Malpartida Mansilla; „Ética Policial y Relaciones Humanas‟ (1999), „Introducción al Derecho de Policía‟ (2003), y „Fundamentos de Doctrina y Ciencia

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Historias y Anécdotas de Humor Policial Policial‟ (2005) de Guillermo Hinostroza Rodríguez; „Rumor de Ausencia‟ Poemas de Hernán Gálvez Coronado „Acunta‟ (Chota); „Miscelánea Cultural de Mario Concepción Luque Granados; „Policía Rebelde‟ de Celso Pastrana Neyra (2004); „Yo y la viejita del microbús‟ de Ricardo Murillo Guerra; „Kid Galluffi y otros cuentos‟ José Roberto Revoredo Castro; „Carta abierta‟ de Bartolomé Oblitas Pimentel; „Honor y gloria de ser Policía Nacional‟ de José John Erazo; „Trianón‟ de Luís Marino Gálvez Tovar; „Policía en Acción‟ de Rodomiro Vega Torrejón;

„Experiencias de Policía Comunitaria en la Ciudad de Trujillo‟ (2004) de Enrique Hugo Müller Solón; „Cuentos con uniforme‟ 2005, de Ricardo Suarez Correa (Cajamarca, 1950); „Los Diez Pecados en Seguridad Ciudadana‟ 2005, de Abdías Espinoza Sotomayor; „Más Allá del Deber‟ 2009 de Marino Breña Mere (Lima, 1954); y otros autores que la policía supo cobijar y de los que tuve la suerte de leer sus obras. Lo que aquí se relata sólo viene a ser un porcentaje de lo que en verdad es la vida policial tanto en su trato interno, con la ciudadanía, con los demás entes de la administración pública, así como en su relación con las entidades internacionales. El lenguaje o argot que se emplea en la vida real pudiera ser sólo interpretado o conocido por quienes usan o frecuentan estos términos, por lo que se ha tratado de adaptarlos para conocimiento de un público en general, sin que en ello se haya perdido la esencia y los efectos que nos dispensa la anécdota. El único afán, en esta oportunidad, es sólo el de entretenerlos en la lectura de cada relato, la misma que está descrita de una manera temporal y secuencial, desde los inicios de la carrera policial. Y el hecho de „robarle‟ al menos una sonrisa, o tal vez el estallido de 9


Ismael Augusto Sulca Velásquez una carcajada, serán más que un honor de compartir estas

vivencias

y

que

las

personas

conozcan

y

comprendan, y les sirva como terapia en su agitada vida, siempre con el „ánimus jocandi‟ del que alguna vez me enseñó un profesor de legislación policial. En su mayoría las anécdotas están contadas en tercera persona por la experiencia de haber participado en concursos literarios en el que se obligaba el uso de seudónimos, y por otra parte con el propósito de que obren de esa manera cuando sean transcritas o contadas a otras personas, o sirvan como ejemplo de las vivencias policiales, o en el regocijo de las almas jóvenes que verán repetidas sus experiencias a través de otros seres que conocieron en estos relatos. Como poeta al haber tenido la gracia y la fortuna de ganar el Premio Internacional de Poesía „Alfonsina Storni‟ en 1986, en la República de Argentina, y después de haber publicado mis poemarios „Para Cuando Hablen de Amor‟

(1987); „Amor en Soledad‟ (1988); y „Transfigurando‟ (1991) intento en tener que contar y publicar algunas de mis anécdotas, con el aliciente que con uno de ellos, por los años ochenta, gané un premio en el Certamen la „Anecdoiga” de la Semana promovido por la Revista „Oiga‟ del Perú, con la anécdota “Justicia Divina” (Ocongate, Cusco, 1978) y que forma parte de este resumen. En este mi primer anecdotario „De la Escuela y la Justicia Divina‟ (2009), los invito a descubrir un mundo real y casi desconocido de las ocurrencias que pasan y nos ofrece la vida policial en sus particularidades formas de ver las cosas. Lea esta obra en recomendada soledad, porque es a través de ella que fue concebida. Y disfrute de los

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Historias y Anécdotas de Humor Policial momentos, que la vida es un cúmulo de anécdotas que cuando se recuerdan nos alegran la existencia. Y recuerde, que si logro „robarle alguna sonrisa‟ le habré aumentado siete años más de vida, por lo que me tendré por complacido en saber que valió el esfuerzo de haber recopilado todos estos recuerdos que de alguna forma será un eficiente antiestrés, dolencia de la modernidad que se cura con una sonrisa.

El autor

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Ismael Augusto Sulca Velásquez

El gran momento del internamiento de los Cadetes en la Escuela de Oficiales de la GC en “La Campiña” Chorrillos, un 25 de Marzo de 1972

„RANCHO‟ A LA VISTA (Centro de Instrucción de la Guardia Civil, La Campiña 1972)

Eran por aquellos tiempos en el que la Benemérita Guardia Civil del Perú recibía un 25 de Marzo de 1972 a 264 nuevos cadetes, que formarían su „contingente de sangre‟ en el novísimo local del llamado Centro de Instrucción ubicado en La Campiña, Chorrillos, cuando las esperanzas de los jóvenes se aprestaban a los rigores de la plena formación académica como la física. Esta Promoción que egresó en 1976 lleva el nombre de “Teniente GC. José Valencia Jáuregui” (natural de Ayacucho), y que internamente se les conoció como „Los Sinchis‟, y en mayor confianza, todas las promociones los conocieron como „Los Conejos‟, por ser la de mayor cantidad en ese entonces, y la particularidad de su

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Historias y Anécdotas de Humor Policial historia es que fue la primera promoción en ser ubicada en el local de La Campiña, ya que las anteriores procedían de la Escuela ubicada en la avenida Los Incas, en Barrios Altos. La voluntad del Comando policial se hizo patente prevaleciendo los festejos del Cincuentenario de la creación de la Guardia Civil (1922) para lo cual fueron invitados las Delegaciones Policiales del orden sudamericano como Colombia, Carabineros de Chile, Ecuador, Bolivia, Panamá, Paraguay entre otros. Estos apuros, aunado con los deseos de brindar una nueva imagen Institucional, precipitaron a que la Promoción „Los Sinchis‟ llegaran a ocupar los recintos del nuevo local en que las condiciones aún no eran propicias, como los dormitorios no acabados, los roperos sin empotrar, las losas de la fachada sin terminar, como comúnmente se dice “fueron ocupados en casco” sin los acabados correspondientes, que incluso en las horas libres los nuevos cadetes se dedicaban a plantar el césped, árboles y demás actos de jardinería por los alrededores. Estaba como Jefe de la nueva Escuela el Coronel GC Emilio Carrillo Coda, quien tenía el cargo de Sub-Director, y el Director era el General GC don Gastón Zapata de la Flor, pero despachaba en Barrios Altos. El Jefe de Batallón era el Mayor Luís Vassi Altamirano (el de los pulóver), el Capitán de Compañía era el inefable Pedro Pablo Servat Alvarez, con los Tenientes Jefes de Sección Alcibiades Policarpo De la Cruz (reemplazado después por el Teniente Alejandro Reyes Trujillo), Dante Gerardo Di Tolla Barraza (Campeón nacional y sudamericano en atletismo 100 mts. planos, participó en el Juegos

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Olímpicos de Tokio en 1964), Jorge Antonio Ramella Burgos, Fredy Walter Giol Sanders, José Vandenay Tello, Edgar Guillermo Enríquez Granados „La Tortuga‟.

Cadetes en formación frente al Gran Comedor en plena „revista policial‟ antes de pasar sus sagrados alimentos y sobre todo a la espera de la llegada del camión del rancho. Se pueden identificar claramente a Aurelio Cáceres Rodríguez; Roque Alejandro Guanilo Costilla; Víctor Manuel Lucich Reátegui; Max Edison Rojas Oblitas; Ismael Augusto Sulca Velásquez; Carlos Alberto Villanueva MacPherson; Juan Luís Guevara Zevallos; Rafael Fernando Pastor Revoredo; Edwin Cribilleros Carbajal, y Javier Fernando García Mejía.

Pero lo que más llamaba la atención de estas „peripecias formativas‟ era la forma que se tenía para pasar el „Rancho‟ (almuerzo o cena) en los primeros días de nuestra estadía. Era una „odisea‟, algo de película que pocos lo podrían creer. La hora del almuerzo era larguísimos minutos de espera por la sencilla razón que como no estaba todavía dispuesto la separación de las partidas presupuestales, el „rancho‟ se preparaba en la Escuela antigua porque ahí todavía estaban los cadetes de segundo, tercer y cuarto año, y tan sólo se había previsto que el rancho sea trasladado en un camión verde, de esos conocidos como los „caimanes‟ con barandas de madera (que era muy conocido por Pedro Blas Bezada e Ismael Sulca

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Historias y Anécdotas de Humor Policial Velásquez, porque en él se transportaban cuando iban a postular a la av. Los Incas) Como este camión era antiguo no desarrollaba velocidad, motivo por el cual hasta que llegara a La Campiña, se destinaba a un cadete (como de castigo) para que se subiera al cerro „Gramadal‟ y desde ahí divisara la aproximación del camión verde, que se podía ver por donde hoy es el Puente Alipio Ponce de la carretera Panamericana Sur y gritara fuertemente “El Camión, el Camión, el Camión”, similar a la voz “El avión, el avión, el avión” de aquel enano( Hervé Villechaize) quien personificó a Tattoo de la serie televisiva „La Isla de la fantasía‟, dando aviso para que se procediera a reunir y formar para pasar el rancho. El teniente Ramella tenía predilección en enviar a los cadetes Víctor Leopoldo Calvo Vargas, Enrique Edmundo Gamio Morante, Luís Enrique Blancas Jiménez, y Carlos Flores Sánchez, cada vez que estaba de servicio de Oficial de Día. Algunos de los cadetes rogaban que el „Rancho‟ demorara para así salvarse de la hora de clases con el profesor Lázaro. Las horas de angustia mejoraron un poco cuando días después el camión fue reemplazado por una camioneta Ford 100 color naranja que recortaba las horas de espera, pero igual tenía que subir un cadete para dar la voz de alerta, pero ya no decía “el camión”, si no “Raaaancho a la vistaaaa”, y se esperaba el tiempo necesario para calentarla en la cocina de la Escuela de Guardias que ocupaba el Pabellón que estaba más cerca a las caballerizas. 15


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Cadetes „Sinchis‟ en un momento de degustar el rico „rancho‟ que procedía de Barrios Altos, Lima. José Gregorio Flores Torres; nótese el cansancio de Rolando Antonio Llave Ramírez; Darwin Babilonia Sepúlveda; Miguel Angel Carpio Chávez; Nelson Eddi Peláez y Blanco; y José María Quesada Torres

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Historias y Anécdotas de Humor Policial

Centro de Instrucción de la Guardia Civil en La Campiña, Chorrillos

PROFESORES JALADORES (Escuela de Oficiales de la Guardia Civil - La Campiña, 1972)

En una de esas pláticas, con mi amigo y compañero de promoción Elías Froilán Valdivia Eguiluz, llegamos a evocar que en los inicios de la vida policial todo dependía de las circunstancias y de la forma cómo los „dados de la fortuna‟ habían sido echados al azar para determinar y saber las peripecias y los llamados „peligros‟ que se debía sortear en la convivencia académica que podían verse involucrados los Cadetes de la Escuela de Oficiales de la Guardia Civil del Perú en la primera semana del mes de Abril de 1972, que por situaciones propias y la preocupación estudiantil, eran presas de una situación de suspenso, pesar y de pronosticada „desgracia‟ cuando les pasaba lo que muchos no querían que pasara. Al darse inicio el año académico todos los Cadetes del Primer Año de la Promoción „Los Sinchis‟, desde sus respectivas aulas, tenían especial atención en poder divisar, reconocer y observar la proximidad de dos profesores, de procedencia civil, quienes estaban 17


Ismael Augusto Sulca Velásquez „catalogados‟ como los más „jaladores‟, que cuando se daban las voces de su salida del Departamento Académico, hacían toda clase de peticiones, ruegos, súplicas, conjuros signos y señales(de contra) con los dedos, para que no vayan a ingresar a su respectivas Secciones, llegando cierta vez, uno de ellos, a ingresar a un salón para después decir que “se había equivocado y que no era su aula”, volviendo a salir con una sonrisa de sarcasmo, seguido de un ruido de gran alivio de todos los cadetes: “Uuuuuuuffffffff…” por librarse de ser sus alumnos. Aún se recuerda que los integrantes de la Segunda Sección o Aula „B‟, luego de haber hecho todos los conjuros y evocaciones descritas anteriormente, tuvieron la mala suerte de tener como profesor de Lenguaje y Perceptil Ortográfico a un docente de apellido Mendívil (que se sabía era Arequipeño de origen y hacía competencia con el profesor Lázaro en ser los más exigentes y desaprobadores) quien ingresó a dicha aula, se presentó y empezó dialogar con quienes serían sus educandos en el único primer semestre. Todos los cadetes, al perecer, estaban pálidos al tener la presencia funesta de aquel personaje, y el aula parecía estar sumido en un silencio sepulcral, y algunos ya lamentaban la suerte que les había tocado, pero había uno de ellos que demostrando más interés que valor, y sabiéndose „paisano‟ del profesor, pidió permiso para hacer uso de la palabra, en nombre de todos sus compañeros, sin que los demás lo hubieran concertado. “Señor Profesor –empezó su alocución el Cadete Víctor Leopoldo Calvo Vargas- le damos la bienvenida a esta Sección conocedores de su sapiencia y maestría en bien 18


Historias y Anécdotas de Humor Policial de la educación policial…”. Y continuó con un verbo fácil, lisonjero y de „chamullo‟ tratando de impresionar al maestro y ganarse su aprecio haciendo uso de las „técnicas filosóficas y lingüísticas de esquina‟, que escandalosamente evidenciaba la forma de hacerle „la patería‟ y la „sobonería‟ para ablandar el corazón del que podría ser su „cancerbero‟. Y concluyó: “Que el aula tenía al alto honor de tenerlo como docente, ya que había propiciado grandes expectativas entre todos sus compañeros” -solicitando fuertes aplausos para quien sería su educadorDe seguro el profesor Mendívil, como conocedor de la utilización del lenguaje y las „peroratas‟ inconsistentes, ante el silencio hecho para obtener su respuesta, sólo atinó a decir lo siguiente: “Puede tomar asiento, cadete Calvo Vargas… Sus palabras me halagan, pero no me convencen” Y continuó diciendo: “Yo voy a ser muy exigente con Uds., porque aquí han venido a estudiar y no a ser „los hijitos de papá‟ ni los „ahijaditos de sus padrinos‟. -Y exacerbó- “¡Sabrá Dios cómo fue que han ingresado! Pero no tengan la seguridad de graduarse”. Y con un ademán culto pero amenazador sentenció: “A los Cadetes que han ingresado por la ventana yo los voy a sacar por la puerta… pero por „la puerta del fondo‟” (El profesor se refería y hacía alusión a la Escuela antigua de la avenida Los Incas(o Sebastián Lorente) en Barrios Altos, Lima, que según historia tenía una puerta principal y de honor y otra trasera –en realidad un portón- que accedía a la Calle Conchucos donde se ubicaba la imprenta de la Revista de la Guardia Civil, así como la panadería, y por ende se botaba la „basura‟ o los desperdicios, y por el que también se „despedía‟ o „echaba‟ a los Cadetes indisciplinados y a los que desgraciadamente salían „jalados‟ en los cursos)

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Ismael Augusto Sulca Velásquez

Antigua Escuela de Oficiales en Barrios Altos, Lima

La respuesta firme y condenatoria que hizo el profesor Mendívil fue como un latigazo de los „quintos infiernos‟ para los Cadetes y soñadores de Oficial, notándose entre ellos una palidez inusitada como si el „fantasma de la baja‟ ya se había hecho presente en la persona de su catedrático de turno quien tenía la fama depredadora de haber acabado con los sueños de jóvenes que querían ser Guardia Civiles por no haber entendido, comprendido, desarrollado o respondido a sus enseñanzas. Les parecía que el „hoyo‟ estaba siendo cavado en esos momentos y que a ellos sólo les correspondía poner el blandengue „cuerpo‟ de un recién incorporado, que aún no había desarrollado la „firmeza de carácter‟, característica esencial de todo buen policía para saber afrontar hechos de esta naturaleza y aún más graves. Al terminar el Semestre Académico gran porcentaje de los alumnos de la asignatura de Lenguaje y Perceptil Ortográfico del profesor Mendívil, y otros en Matemáticas y Estadística del profesor Lázaro, salieron desaprobados (jalados). Eran tantos que causó gran preocupación en el Comando y el Departamento Académico (DACA) que,

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Historias y Anécdotas de Humor Policial previas consultas, se les dio la oportunidad de rendir un examen de subsanación o recuperación antes del inicio del Segundo Semestre, del que se salvaron algunos y otros lamentablemente tuvieron que abandonar la Escuela, dejando sus sueños de ser un Oficial, pero no salieron por la „puerta del fondo‟, ya que en la nueva Escuela de La Campiña, en Chorrillos, del cual la Promoción „Los Sinchis‟ eran los primeros en inaugurarla (bajo la aguzada mirada del inefable Capitán Jefe de Compañía Pedro Pablo Servat Álvarez), no había una puerta así designada, si no una junto a los caballerizos, e inclusive para esas épocas sólo estaba cercada con alambre de púa, donde la „Tía Rebeca‟ hacía sus incipientes negocios en la venta de comestibles, galletas, atunes, mermeladas, caramelos, „ajinomotos‟ y cigarrillos con los nuevos inquilinos del Alma Mater de la otrora Benemérita Guardia Civil del Perú contenida en la „nueva sangre‟ de la Promoción „Los Sinchis‟.

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El gran momento del internamiento para Cadetes en la Escuela de Oficiales de la GC en “La Campiña” el 25 de Marzo de 1972.Ismael Augusto Sulca Velásquez, Ernesto Urdanivia Canasas, Roque Alejandro Guanilo Costilla, Pedro Genaro Blas Bezada, Leo Manuel Camacho Olavarría, Orlando Manuel Castro Vidal y Nelson Eddi Peláez Y Blanco (Atrás entre Urdanivia y Guanilo se observa a Edwin Augusto Villanueva Ríos y Manuel Wilfredo Alcalde Cacho, y a Víctor Máximo Alberto Díaz Calvo)

“EL CORNETA”, DE CRUCERO (Escuela de Oficiales de la Guardia Civil del Perú, (1972)

Corría el año de 1972, cuando la Cuarta Compañía de Cadetes del 1er. Año imprimía sus huellas y sudores en la loma del cerro corvina, en la Escuela de Oficiales de la Benemérita Guardia Civil del Perú, en la Campiña de Chorrillos, en un arenal de lo que es hoy el Cementerio y Camposanto de Santa Rosa de Lima, durante los exámenes de la asignatura de Instrucción Militar Policial. Entre los retoños de lo que hoy serían conocidos como de la Promoción “Los Sinchis” o más conocidos como “Los conejos” por ser la promoción más numerosa de ese entonces, se encontraban rindiendo el examen oral de la asignatura indicada en secciones formadas y distantes de cada una, correctamente vestidos con uniforme de faena 22


Historias y Anécdotas de Humor Policial y portando el fusil M-31y bayoneta al cinto, y cada uno de ellos con su profesor y Jefe de Sección respectiva. El Teniente GC Jorge Ramella Burgos venía tomando la prueba o examen que consistía en preguntar al cadete sobre una determinada formación o movimiento y éste tenía que contestar memoriosamente y de acuerdo al Reglamento de Infantería, de los pasos y acciones de los que constaban. Por ejemplo: “Saludo al frente”… “El saludo al frente consta de dos voces, la preventiva: „Saludo al frente‟, y la voz ejecutiva ¡Saludo¡… A esta orden, el individuo estando en la posición de firmes, elevará el brazo derecho y llevará la palma de la mano con los dedos juntos a la altura de la sien, formando un ángulo de 45 grados, tocando con el dedo medio entre la sien y la prenda de cabeza, elevando ligeramente el mentón, hasta la orden de ¡Firmes¡” etc… etc.. Sería por el calor de la mañana o ya cansado de escuchar tantas alocuciones al respecto, o tal vez por alguna otra circunstancia el Teniente Ramella llamó al cadete Ernesto Urdanivia Canasas(*), quien había ingresado procedente de la Escuela de Guardias y ya sabía lo que era el orden y los movimientos militares, quien con el fusil en bandolera, se presentó a seis pasos de distancia y ejecutó el saludo diciendo “¡Presente, Mi Teniente¡” Pero como tenía casi un frenillo al hablar, el oficial optó por preguntarle: “Haber Cadete, demuéstrenos Ud. ¿Cómo es el sonido del toque de corneta para el pago de las propinas?” Ante este requerimiento tanto el cadete Urdanivia como los que faltaban examinar demostraron preocupación manifiesta. Y por más que el cadete preguntado hiciera como si estuviera tocando una corneta, incluso el sonido inicial, no logró culminar con éxito el pedido.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Motivo por el que fue desaprobado en la asignatura de Instrucción Militar Policial, y posteriormente fue suspendido sus vacaciones, y tuvo que quedarse en la Escuela en el famoso “Crucero” los meses de Enero y Febrero para subsanar la asignatura. Desde ese entonces al cadete Urdanivia Canasas se le conocía más por el sobrenombre de “El corneta”.

(*) El Alférez GC Ernesto Urdanivia Canasas falleció en un accidente de tránsito en la ciudad de Chiclayo, al año siguiente de haber egresado.

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Historias y Anécdotas de Humor Policial

LAS FOTOS DE LEGUÍA (Escuela de Oficiales de la Guardia Civil del Perú 1972)

Allá por el año de 1972, cuando los cadetes del 1er. Año, inauguraban las instalaciones en construcción de la Escuela de Oficiales de la Benemérita Guardia Civil del Perú en la Campiña, Chorrillos, su primer Jefe de Compañía fue el recordado Capitán GC Pedro Pablo Servat Álvarez, quien con sus ojos saltones, dedo índice derecho listo para señalar(disparar) y característico andar, instruía y formaba futuros oficiales sin la contaminación ni los arraigos ancestrales de la Escuela antigua de la avenida de Los Incas en Barrios Altos, sólo con la ayuda de los Tenientes Jefes de Sección y de cuatro cadetes del 4to año. Del entonces Capitán Pedro Pablo Servat Álvarez se decían muchas cosas positivas así como de las muy comentadas fallas o “burradas” en el que dicen solía incurrir, como cuando aquella vez en que una sección se disponía a salir de paseo con el uniforme blanco de verano y se escucharon las voces de: “Sobre el hombro…” “Firmes…Firmes” (algo así como no vale, no vale) Logrando recalcar: “Tomar sus maletines… ¡De frente!… ¡Marchen!... O aquella vez en que se le escuchó decir: “Ese Técnico de 4to año… ¿A dónde va?”...(Lo que es una redundancia porque en el argot policial al cadete de 4to año se le conocía comúnmente como Técnico(*), y a los cadetes del 3er año como los Subtécnicos) Estaba don Pedro Pablo Servat recorriendo las instalaciones de la Escuela cuando en eso se encontró con el fotógrafo viejito “cuasi oficial” de los cadetes conocido como Leguía a quien lo vio preocupado y algo molesto y ofuscado, preguntándole qué llevaba en las

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Ismael Augusto Sulca Velásquez manos. Ante esta situación al fotógrafo no le quedó más que decir que estaba contrariado por la actitud de un cadete que se había tomado fotos con él y no quería pagarle por su trabajo. De un carácter recto pero generoso el Capitán Servat mandó a llamar al cadete Hercilio Sánchez Pineda y a su Jefe de Sección, los que se hicieron presentes casi de inmediato. Y dirigiéndose al cadete le consultó si esas fotos eran suyas y el motivo por el que no había honrado su palabra. El cadete aceptó que sí eran suyas y que no había tenido la oportunidad de cancelarlas. Ante este hecho el Capitán Servat le indicó al Teniente Jefe de Sección para que impusiera sanción diciéndole: “Póngale dos privaciones por no saber honrar sus actos” – y solicitando tener la visión de las fotos, de una manera sorpresiva expresó: “Y póngale dos privaciones más por encontrarse cocinando huevos en el dormitorio, y además dos privaciones más por fumar en el dormitorio” –Tal y cual como se observaba en las fotos que tenía entre sus manos-… “Sin el perjuicio de cancelar de inmediato el costo de las fotos” –concluyóSanto remedio, tanto el fotógrafo Leguía como otro colega que lo acompañaba, ese día vendieron todas las fotos que los cadetes se habían tomado para no tener que ser encarados en una situación similar, porque con dos privaciones ya no se podía salir en la semana.

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Historias y Anécdotas de Humor Policial

Foto en la que se ve a otros cadetes de otros años en similar situación de las que pudo observar el Capitán Servat Alvarez (*) En la actualidad los Técnicos son los suboficiales que ostentan una graduación intermedia, a los que le siguen los Brigadieres y los Superiores.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez

Cadetes Promoción „Sinchis‟. Al fondo Javier Benza Rivera, el panameño Javier Jurado Arrocha, Luís Cavero Rosales, Augusto Cabero Ascencio, Eduardo Granda Monroy, Manuel Mori Huamán, Jorge Ezeta Bruffau, Julio Aramayo Pérez Albela, Julio Vásquez Pezo, Wilder Sánchez Aliaga, Jorge Núñez Pancorbo, William Chávez Llerena, Ismael Sulca Velásquez y Mario Luna Morante.

EL CADETE PANAMEÑO (Escuela de Oficiales de la Guardia Civil del Perú, 1972)

Los inicios de la vida policial tienen que pasar por el tamiz de los conocimientos en una academia al igual que la demostración de sus destrezas y habilidades en la práctica, que al estilo de los personajes de “La Ciudad y los Perros” del laureado escritor y Premio Nobel de Literatura 2011, Mario Vargas Llosa, hacen relucir sus primeras proezas, forjan sus potencialidades, y demuestran sus verdaderas cualidades que les hará ganar respeto y admiración entre sus mismos compañeros, así también mostrarán sus debilidades o flaquezas que lo marcarán de ahí en lo futuro. La primera promoción ingresante en 1972 de la Escuela de Oficiales de la Benemérita Guardia Civil del Perú en „La Campiña‟, Chorrillos, en donde la única movilidad que llegaba era el urbanito de la línea número 4 Lima-

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Historias y Anécdotas de Humor Policial Chorrillos y todavía dejaba a cuatro cuadras de la Escuela, era tan numerosa por lo que se hacía poco difícil que todos llegaran a conocerse concienzudamente, resaltando entre ellos un cadete becado de origen panameño llamado Javier Rolando Jurado Arrocha, un moreno alto y fornido, con un caminar característico de todo centroamericano, o como en el mismo barrio de Harlem en el sector norte de la isla de Manhattan, como si aún el Tony Manero de Saturday Night Fever (Fiebre del Sábado por la Noche) película estadounidense de 1977 caracterizado por John Travolta, tendría que aprender mucho de él. Jurado Arrocha tenía un gran alcance de brazos que cuando estaba en la posición de „firmes‟ (en atención) la punta de los dedos parecía que le llegaban casi, casi a la altura de las rodillas, y siempre hacía una gran demostración como si estuviera en guardia (posición que suelen adoptar los grandes boxeadores), y extendía el brazo como dando un „jabs‟ en el mentón de un posible oponente, logrando así intimidar a los demás cadetes, cuando se trataba de practicar en las clases de judo o karate, o en la disputa de algunos lugares preferenciales en los recreos o clases de los cursos. Se decía y el mismo se anunciaba que era un seguidor del gran Roberto "Mano de Piedra" Durán Samaniego (boxeador panameño apodado "El Cholo" y nacido el 16 de junio de 1951), que por esos tiempos gozaba de renombre y disputaba los campeonatos mundiales de box y uno de los pocos púgiles que ha conquistado cuatro títulos mundiales. Y así el panameño Jurado Arrocha, si es cierto al comienzo se ganó cierto respeto, también se fue haciendo conocido por lo duro de su cerebro -de seguro por los golpes en el boxeo pensaban algunos- que el cadete Jorge Alberto Puente de la Vega Tolentino, 29


Ismael Augusto Sulca Velásquez empezaba a retarlo y jugarle bromas pesadas, e incluso le decía que él (Puente de la Vega) en su país (Panamá) de seguro sería presidente, y ante la sola insinuación de enfrentarse a los golpes se le corría con gracia y habilidad por lo que pedía la protección y custodia de otros compañeros como el „Mono‟ Gamio Morante, el fornido Monge Moyano, el fosforito Jungbluth Hidalgo, y el otro „buen chico‟ Pablo Tamayo Alva. En uno de esos días en que Jurado Arrocha hacía abuso de su fuerza en plena gimnasia del „buzo‟ (corrida de cinco vueltas al estadio con ejercicios del “Relá…GC”, “Relá…GC” del profesor de educación física Antonio Contreras) se produjo una riña con el también cadete Alberto Baltazar Porroa Dueñas, que debido a que estaba presente el Teniente de Servicio, no llegó a trascender, quedando en continuarla en los dormitorios. Y dicho y hecho apenas se encontraron en los interiores ambos se dieron de trompadas en un pugilato a puño limpio, que no llegó a mayores, porque sinó hubiesen sido expulsados de la Escuela. Este hecho exacerbó los ánimos de los demás cadetes que ya habían perdido el temor de la fama de boxeador que se había hecho el buen Jurado Arrocha, quien explicaba que no podía demostrar sus cualidades boxísticas sin hacer uso de los guantes apropiados para estos menesteres, y mostraba los que poseía en su ropero. Poco tiempo después de este episodio el panameño trató de propasarse con el cadete Hugo Acosta Centurión, más conocido como „Huguito‟ que a duras penas podía respirar por la congestión gripal que lo aquejaba, y ante la presencia de José María Quesada Torres, en uno de esos 30


Historias y Anécdotas de Humor Policial forcejeos tropezaron con el hervidor de huevos del cadete Hercilio Víctor Sánchez Pineda que le echaron a perder los desayunos reconstituyentes que estaba preparando y las supuestas ganancias del día, que le produjo un enojo, que le obligó a reclamarle al panameño, y éste, en vez de reconocer su error, lo empujó hacía un lado, creyéndolo diminuto y dócil de carácter, obligándole a retarlo en una pelea de verdad pero esta vez con guantes de boxeo, que por azares del destino ambos guardaban en sus respectivos roperos. Azuzados por los presentes, tanto el „loco‟ Acosta Toledo, Rogelio León Hurtado, Alberto Porroa Dueñas y el „draculín‟ José Luís Baldwin Ynamura separaron y arrimaron algunos camarotes, hicieron campo como para una lid con guardianía y apuestas inclusive. Con tiempo reglamentario a tres round con un minuto de descanso y sus respectivos asistentes incluidos. Jurado con guantes rojos y Hercilio con guantes azul celeste se dieron como los buenos, empleando técnicas boxísticas, pero sin dejar huellas notorias en los rostros, que al final la peor parte se la llevó el buen Jurado Arrocha, perdiendo así la fama que el mismo se había creado. Después de esta pelea, y las ganancias de las apuestas del „Mono‟ Gamio, Monge Moyano, Turrarol Costa y Macan Papa, al buen Jurado Arrocha no le quedó más remedio que cambiar de rubro en lo deportivo. Poco tiempo después se le veía portar una pelota de básquet y tenía todas las intenciones de querer formar parte del equipo de la Promoción donde Juan Alberto Dulanto Arias, Miguel Angel Bernedo Boado, Carlos Alfredo Moscoso Carera, Oscar Ubaldo Da Giau Vásquez, Gaudencio Bruno Debenedetti Vargas Machuca y Juan Valdemar Quiroz Chávez eran los más representativos para estas lides.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez “Oye cueco…” era la palabra favorita del buen Jurado Arrocha. Era como para referirse “Oye amigo”, “Oye compadre”, “Oye compinche”, que desde esas fechas se volvió tan cedita que el cadete huancaíno Puente de la Vega Tolentino se le prendía a más no poder, y hasta se permitía decirle: “O lo llamo a Hercilio, Ahhhh” Lo que muchos no supieron hasta ese entonces, que el Cadete Hercilio Sánchez Pineda, procedente como Alumno Guardia, había sido entrenado y pupilo del mismísimo Mauro Mina Baylón (Chincha, 22 NOV 1933 † Lima, 1 JUN 1993), quien fuera boxeador semi-pesado conocido como el "Bombardero de Chincha" y máximo exponente del boxeo del Perú en el Siglo XX, y además, el cadete Hercilio Sánchez, había participado en los torneos de „Los Guantes de Oro‟, habiendo ganado uno de sus certámenes, por lo que el cadete panameño Javier Rolando Jurado Arrocha se encontró con su respectiva medida y tuvo su merecido recuerdo. Similar a estos boxeadores fue la pelea de Jurado Arrocha con Sánchez Pineda

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De manera similar estaban ubicados los cadetes para rendir el examen bimestral cuando ocurrió el terremoto. (Foto de Jaime Carrillo Bacigalupo)

HABILIDADES EN PLENO TERREMOTO (Escuela de Oficiales de la Guardia Civil, La Campiña, 1974)

En la mañana de un 05 de Octubre en el que cumplía con saludar, por su onomástico, a mi amigo y promoción Elías Froilán Valdivia Eguiluz, para desearle lo mejor por este acontecimiento, de algún modo tocamos temas que nos remontamos a los recuerdos que marcaron una especial remembranza por lo peculiar de lo sucedido y demás hechos que nos llevó un gran tiempo en platicarlos y reírnos de aquellas ocurrencias. Pues recordamos que en la semana del 03 de Octubre de 1974, en horas de la mañana, estaban programados los exámenes bimestrales para los cadetes del Tercer Año de la Escuela de Oficiales de la Guardia Civil del Perú, más conocidos como „Los Sinchis‟ o „Los Conejos‟, y en la Sección “D” estaba de Oficial controlador Teniente Roberto Castillejo Ibarra, juntamente con el Jefe de Sección Teniente Víctor Mavila Espinoza, además del profesor de la asignatura de Procedimientos Policiales, cuando se había dado inicio al examen que duraría por lo menos dos hora académicas aproximadamente.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez La tensión era indescriptible porque el Oficial controlador no daba señales de ser asequible para permitir alguna artimaña copiadora además porque había una ligera rivalidad entre él (Oficial de una Sección del Cuarto Año o los „Técnicos‟) y el Teniente Mavila (Oficial de Sección del Tercer Año o los Subtécnicos), que era preferible que no sucediera alguna pretensión de plagio, „taqueadera‟ o „copiadera‟ que haría quedar mal al respectivo oficial de la sección “D”. La prueba se desarrollaba dentro de los cánones establecidos pero con unas miradas inquietantes hacia su profesor de asignatura que hacían presagiar de lo difícil que había sido planteada y del que seguro la mayoría saldrían desaprobados o „jalados‟, del cual también sería un demérito para el maestro. En las demás aulas también se estaban llevando a cabo los exámenes pero de otras asignatura, cuando de pronto, a eso de las 09.21 horas, se produjo un fuerte movimiento terrestre en lo que al principio el oficial controlador ordenó que nadie se moviera y se quedaran en sus asientos, pero como el temblor recrudecía y el movimiento era más fuerte y prolongado, que se escuchaban las caídas de las losas de las aulas contiguas así como del pabellón de los dormitorios próximos, casi todos los cadetes muy asustados procedieron a salir rápidamente, y entre ellos primero lo hizo el muy ágil y veloz Teniente Castillejo, seguido por el Teniente Mavila. Aquel terremoto tuvo una duración de 90 segundos del que después se supo que había llegado a la magnitud 8.0 grados con dos centenares de muertos y 3,600 heridos, pero lo que no se habían percatado era que en esos 34


Historias y Anécdotas de Humor Policial precisos momentos se habían quedado un „grupillo‟ de cadetes en el aula, no por ser valientes ni mucho menos los más ecuánimes, si no por ser los más „taqueros‟, „plagiadores‟ o „copiones‟ y que se estaban aprovechando del susto momentáneo, para copiar entre ellos. Inclusive el profesor de la asignatura con el afán a ayudar un poco en esta „operación‟, viendo que no había nadie de control procedió en „arrancar‟ o desglosar una página de un libro grande y lo puso en el „retroproyector‟ (aparato que en esas épocas servía para visualizar en un écran o pared las clases) para que los que se habían quedado se sirvieran de ello y se puso en la puerta, pero lamentablemente no se percató que la página en vez de traslucir su contenido proyectaba una gran sombra por lo que lo apagó de inmediato. Asimismo los que salieron al patio, que era de greda y pasto silvestre, entre remesones, tremenda polvareda levantada y la escasa visibilidad producida, pudieron corregirse entre saltos y sobresaltos puesto que el área de la Escuela estaba construida en zona pantanosa por lo que el movimiento se sentía con más severidad. No importaba para poder corregirse los unos y los otros sacar sus „tacos‟(ayuda visual para copiar), pues la nota era muy importante para poder salvar el curso, haciendo del movimiento telúrico un aliado para este propósito malévolo y tenebroso. Al cabo de varios minutos que duró el abandono de las aulas, por motivo del terremoto, todos volvieron a sus lugares para continuar con los respectivos exámenes, algunos con más satisfacción que gloria por haber obtenido una ventaja sobre sus demás compañeros, pero era comprensible. Aquellos que se quedaron serían unos „cementitos‟ (por lo duro de sus cerebros), „taqueros‟,

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Ismael Augusto Sulca Velásquez „copiones‟, pero habían demostrado cierta habilidad en momentos en que los demás huían, capacidad que algunas veces les serviría de mucho en la dura terea de ser unos verdaderos Guardias Civiles. Gracias al terremoto de ese día no hubo desaprobados en ninguna de las respectivas asignaturas programadas en esa ocasión que más parecía una ayuda divina a los que no habían estudiado concienzudamente. Pero lamentablemente como nunca faltan los chismosos y los „reclamones‟ corrieron voces dando cuenta de lo que verdaderamente había ocurrido entre algunos cadetes que el Departamento Académico programó un nuevo examen para otra fecha.

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EL NO HABIDO PANTOJA (Escuela de Oficiales de la Guardia Civil, La Campiña, 1974)

En el año de 1974 se cumplía el sexto aniversario del gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas encabezada por el general Juan Velasco Alvarado, que gobernaba desde el año 1968, y la Promoción „Los Sinchis‟ de la Escuela de Oficiales de la Guardia civil, en La Campiña, Chorrillos, cursaba el tercer año de estudios, en el que un día del 03 de Octubre, en horas de la mañana, estaban rindiendo los exámenes bimestrales en las aulas, cuando de pronto a eso de las 09.21 horas se produjo un terremoto de magnitud 8.0 afectando la costa hasta la ciudad de Pisco, y que tuvo una duración de 90 segundos, resultando 252 muertos y 3,600 heridos, que por suerte no se produjo mayores daños personales, ya que fue día no laborable para los escolares, por los festejos „revolucionarios‟. En la sede de la Escuela de Oficiales y la Escuela de Guardias el terremoto había producido serios daños en las estructuras de los dormitorios que el Comando Policial dispuso una adecuada redistribución de las Secciones de los Cadetes, ocupando algunos parte de las aulas, otros los mismos dormitorios y otros el local de la Sanidad Policial que se ubicaba en la parte posterior. En lo que respecta a la Promoción „Los Sinchis‟ eran muy conocidos aquellos que casi nunca se quedaban castigados un fin de semana, tildándoseles de „Pichis‟ (orinados), „asados‟ (los más preocupados), llegando a tenerse en cuenta que eran unos superdotados y fuera del común de los cadetes, incluso para el servicio de „Cuarteleros‟, que para eso eran reemplazados por el buen Pedro Genaro Blas Bezada, que era „caserito‟ para estas lides. 37


Ismael Augusto Sulca Velásquez Entre aquellos dotados de alta performance reglamentaria se encontraba el Cadete de Tercer Año Luis Enrique Pantoja Luján, que no se sabe si por razones de amoríos o alta disciplina policial, cumplía a cabalidad todas las órdenes, se levantaba más temprano que el mismo „Corneta‟ y siempre llegaba primero a las formaciones, que no había cómo hacerlo caer en alguna falta, ni esperar que se quedara castigado por ello. Todo iba tan bien y casi rutinario para „los asados‟, los „pichis‟ o „los orinados‟ que un día después de semanas del terremoto se tuvo la noticia inesperada que el buen Pantoja Luján, más conocido como „El Tigre‟ (y no por su fuerza o agilidad de felino sino más parecía un gatito minino dócil, parco y „encojonado‟) se encontraba en la lista de los que no habían llegado temprano a la formación de „buzo‟ (la gimnasia de las 05.15 horas) ni al del desayuno, ni la Lista de Diana, por lo que era una noticia resaltante y preocupante a la vez, de saber qué le había ocurrido al „No habido‟ Pantoja Luján. Como siempre andaba solo pocos sabían lo que le había ocurrido al cadete Pantoja. Pues se supo que se encontraba en la sala de emergencia en la Sanidad Policial, con pérdida de conocimiento, algunas contusiones y fisuras en los huesos, y se había dispuesto su internamiento y recuperación por lo menos en dos semanas, en los que no podría salir al exterior. Esta última parte de alguna manera alegraba y confortaba a los más relajados pues sabían que el „tigre‟ Pantoja, no se quedaría castigado pero al menos no saldría de la Escuela, como cualquier mortal.

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Historias y Anécdotas de Humor Policial Pero ¿Qué es lo que había sucedido para que el Cadete Pantoja resultara con las lesiones indicadas? Pues, resulta que el buen cadete tenía la manía de levantarse muy de temprano para alistar sus cosas, tender su cama, sacar brillo a sus galones, zapatos, borceguís, echarle cera a la porción de su piso, y limpiar su armamento y ropero, pero no se había percatado del inicio de la reconstrucción de los daños causados por el terremoto en los que se habían efectuado grandes surcos en el piso, que en plena oscuridad de madrugada y al llegar corriendo al lugar de la formación, se había caído en una de las zanjas con los resultados descritos anteriormente. La noticia corrió como „reguero de pólvora‟, era fenomenal. El buen Pantoja Luján, al menos en esta ocasión, se quedaría en la Escuela para restablecerse en su salud. Y fue la única vez en que lo hizo en los cuatro años que duraba los estudios para ser un Oficial de la Benemérita Guardia Civil del Perú. Y todo parece que desde esa fecha el „Tigre‟ Pantoja ya no era tan asado como los demás suponíamos, porque de tanto pensar en sí, se le olvidó informarse de los sucesos que ocurrían a sus alrededores, y sobre todo cuando se dio inicio a la reconstrucción del pabellón de los cadetes que tuvo que ser levantada con gatas hidráulicas especiales propios de la ingeniería más avanzada, y que por esos momentos parecía la joroba de los camellos a causa del terremoto del mes de Octubre de 1974.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez

Foto del año 1975 en el que Ismael Sulca cursa el 4to. Año de Cadete. Al fondo se puede observar aún parte de los escombros de la reconstrucción del pabellón afectado por el terremoto de 1974. Hacia el lado izquierdo se observa las siluetas de personas en las que se habían hecho las zanjas en las que se habría caído el cadete Pantoja Luján.

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LOS HÚSARES DE JUNIN (Unidad de Control de Disturbios y de Salvataje, Lima 1976)

Las demostraciones de patriotismo se dan en escenarios estrictamente apropiados donde el valor y los recuerdos son los principales protagonistas. Pero este hecho singular se desarrolla en el año 1976, en la avenida Brasil, cuadra quince, de la ciudad de Lima, en circunstancias de las festividades de Fiestas Patrias y Día de la Independencia Nacional, cuando el entonces Alférez GC Ismael Sulca Velásquez y su Sargento adjunto, se encontraban de servicio de calle, desplazados con motivo de la Parada y Desfile Militar tradicional, y formaban parte de las Unidades de Asalto, y de la gloriosa 52va. Comandancia de Salvataje, que en temporada de invierno cumplía misiones de control del orden público y otros menesteres. Desfilaban los representantes de las fuerzas armadas en sus diferentes modalidades y cada una de ellas más llamativas que las otras, cuando en eso el citado oficial se pudo percatar que delante suyo se encontraban dos

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Ismael Augusto Sulca Velásquez ancianas apreciando el desfile, y precisamente cuando hacía su paso la caballería del ejército peruano, entre el público se corrían voces que se trataban de los famosos Húsares de Junín, aquellos vencedores de las batallas de Junín y Ayacucho en 1824, produciéndose un diálogo entre las ancianas de la siguiente manera: - ¡Mira¡ ¡La caballería¡ ¡Qué grandes son esos caballos¡ ¡Y que lindos sus uniformes¡ ¿Quiénes son? –preguntó quien parecía ser la más anciana- La gente dice que son los Húsares de Junín. –respondió la otra más joven- ¿Quiénes? –volvió a preguntar llevándose la mano a la oreja- ¡Los Húsares de Junín¡ ¡Aquellos que pelearon en la batalla de Junín en 1824. –gritó a voz fuerte- ¡Ahhh…Los famosos y valerosos Húsares de Junín… Ahhh…Ya, ya, ya. Y de una manera espontanea e inmediata, la primera anciana llegó a concluir con lo siguiente: ¿Y tan poquitos quedan?... Y la perplejidad fue del Oficial y de su Adjunto quienes se miraron entre sí, y disimuladamente se retiraron del lugar para reírse a carcajadas.

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GUARDIÁN SIN IGUAL (Jefatura de Línea de Ocongate, Cusco 1978)

El desempeño de la función policial implica conocer sus vivencias, sus problemática, y cada una de sus peculiaridades que lo hacen ser expertos en la perspicacia y suspicacia, del cual parte toda investigación para determinar la veracidad de un hecho. Sucedió allá por el año de 1978, en el inhóspito distrito de Ocongate, Provincia de Quispicanchi, del Departamento del Cusco, muy próximo a los nevados del Apu Ausangate que es la montaña más representativa de los Andes cusqueños con diversas cumbres que circundan su cima principal situada a 6,372 m.s.n.m. y entre ellos el Santuario del Señor de Coyllur Riti (Señor de la nieve resplandeciente). Producido el cambio de colocación anual en la entonces Guardia Civil del Perú, le correspondió hacerse cargo de la Jefatura de Línea, al joven Alférez GC Ismael Sulca Velásquez, quien había sido enterado, en la Jefatura de Sector de San Jerónimo próximo a Cusco, que su

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Ismael Augusto Sulca Velásquez antecesor, un teniente, ya había viajado a Lima por designación del Comando, y que debía relevarse con el Sargento, a cargo accidentalmente de dicha Jefatura. Advertido que la dependencia aludida no estaba cumpliendo cabalmente con las disposiciones emanadas de la 11va. Comandancia y por tanto la disciplina estaría siendo menoscabada, por el relajo de ser comandada por un Clase (así se le llamaban a los Cabos y Sargentos), se le instó a ser muy severo en el desempeño de sus funciones así como en el rigor del mantenimiento de la disciplina. Con estas advertencias no le quedó más que ser precavido y tomar todas las cautelas para detectar y poner en regla toda clase de anomalías en el nuevo puesto asignado, por lo que tuvo que viajar casi de incognito para tomar conocimiento del accionar policial y de algún modo „sorprender‟ cómo se desarrollaban los quehaceres de los guardianes del orden en ese lugar, muy sobre todo del uso del uniforme policial, que por informaciones de inteligencia, había caído en un mal hábito. Embarcado en la plazuela de Límaccpampa, en un medio camión y el único modo de transporte hacia Ocongate, se hizo un lugar en la cabina del vehículo, confiando únicamente en el chofer y una dama, iniciando viaje por las rutas de Oropesa, Lucre (lugar de nacimiento del Héroe Nacional Mariano Santos Mateos, conocido como „El Valiente de Tarapacá‟ y elevado a honor como Inspector de Guardias de la Legión de Arequipa del que formaba parte), continuando por Urcos, ingresando a las rutas de Catcca, para posteriormente después de un viaje difícil por las lluvias y huaycos, llegar a su destino, a 44


Historias y Anécdotas de Humor Policial altas horas de la noche, casi a la una de la madrugada, en pleno aguacero, instalándose momentáneamente en el local de los altos del Consejo Municipal, por recomendación del chofer, sin mencionar su condición. Tanto en la noche y peor al amanecer el frío intenso que hacía calar los huesos le obligó a permanecer en la cama hasta la media mañana, y temiendo que así no podría dar ejemplo hacia los que serían sus subordinados, se vistió de uniforme de invierno, con casaca MacGregor, chompa negra con cuello Jorge Chávez (debido a que la camisa y corbata lo hacían tiritar de frío) llevando en su interior polo y calzoncillo de franela, como el que solían usar los abuelos, y usando su áfrica korps como prenda de cabeza, calzando unos botines de minero, que hacía juego con el uniforme peculiar para la zona, se dirigió al lugar que señalaban como el del Puesto Policial, ubicado en la misma vía correspondiente a la carretera que sigue rumbo a las cumbres del nevado, para pasar por el pueblo de Marcapata y Quincemil, y llegar a Puerto Maldonado, del departamento de Madre de Dios. Deseoso de conocer a sus nuevos subordinados se acercó a la Comisaría y sede de la Jefatura de Línea de Ocongate, donde en primera instancia pudo notar la primera anormalidad, que el Vigilante de Puertas (Guardia de Servicio exterior) no estaba atento, a cualquier proximidad, como primera contención de toda eventualidad en un local policial. Acercándose aún más, y ya en el umbral de la puerta de una vivienda de techo de paja (ichu), también pudo constatar que no había signos de la presencia policial ni de ningún servicio (segunda y tercera anormalidad), por lo que al hacer un poco de ruido, salió de los interiores, una persona cuyas características no guardaba relación a su condición de

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Ismael Augusto Sulca Velásquez ser un policía en lo más mínimo por el porte, y vestimenta de paisano y hasta el “boleado” de coca que llevaba en la boca, era un campesino con sombrero, poncho, ojotas y todo… que lo saludó muy cortésmente: “Buenos días, Wiracocha” (distinción de señor) -sacándose el sombrero y llevándoselo al pecho- ¿Y usted quién es? –le preguntó el Alférez- ¡El detenido, papay¡ -respondió con un castellano entrecortado- ¡Los Jefes me han dejado a cuidar el Puesto¡ ¿Cómo? – Parecía decirse interiormente el Oficial- ¿Cómo puede ser esto? ¿El detenido como guardián? ¿Entonces tenían razón en comentar que la disciplina “estaba por los suelos” en este lugar? – se volvía a preguntar- Dígame buen hombre, ¿Entonces dónde están los policías? –Ya que no le cabía que “todos” salieran a patrullar o a efectuar “correrías” por los anexos. ¿Y el armamento? (otra irregularidad)- Están haciendo deportes, han salido a correr al estadio. No podía ser que estos hechos estaban sucediendo en la misma presencia del Oficial reconocido por su disciplina y obediencia, por lo que de inmediato, puso en el calabozo al detenido y encargó al primer transeúnte para que le pasara la voz a los policías en la cancha de fútbol. Ante la presencia del Sargento Carmen Quispe Laura Laura, los Guardias GC Ronald Gamarra Zúñiga, Roberto 46


Historias y Anécdotas de Humor Policial Valladares Aparicio, José Luís Joo Castro y otros de apellido Ortega „El Huejro‟(chueco), como Tamo Cornejo, procedió a presentarse y a tomar control de la Jefatura de Línea, por lo que de inmediato les hizo saber las deficiencias que había constatado y del cual recaería las responsabilidades disciplinarias a cada infractor. Ante esta situación el Sargento, persona mayor y con muestras de preocupación, se hizo responsable directo de los hechos, por ser el de mayor grado, y que su intención no era desobedecer las órdenes, y que sólo cumplía en mantener aptos físicamente a sus comandados, por lo que salían a trotar brevemente y retornaban a su servicio. Y sobre el detenido, informaba que era una persona de su entera confianza, por ser vecino del lugar y que había sido remitido por el Teniente Gobernador, ya que siendo el asistente de éste sólo había cometido una falta y debía cumplir una pena de detención por veinticuatro horas. Dicho esto, y no habiéndose causado males mayores, el nuevo Oficial dispuso nuevas acciones, quedando todo en una amonestación verbal para que estos actos no volviera a suceder. Ganándose el respeto y la consideración de quienes tendría los iniciales recuerdos de su vida profesional, previo desayuno de bienvenida en la pensión de la familia Ormachea, en donde degustaron un suculento bistec encebollado, enterándose días después que era carne de alpaca que le habían servido con una gran deferencia hacia su persona, y que vendría a constituir parte de su menú diario acompañado de su „chuño‟ blanco o „moraya‟ en cazuela de verduras, pero ya en la pensión que tomó posteriormente en la casa de la familia de Grimaldo Jiménez Ochoa y su esposa Rosa.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Es en el Distrito de Ocongate donde conocería y recordaría mucho al Conjunto musical andino de Condemayta de Acomayo con su director Saturnino Pulla Jiménez y María Tintaya Rayo conocida como „La Calandria del Sur‟,con sus éxitos como „Cuerpo soltero‟ y „Challhuaschallay‟.

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Historias y Anécdotas de Humor Policial

Imagen fotográfica del distrito de Ocongate, Provincia de Quispicanchi, Departamento de Cusco, Perú, con su río Mapocho a la derecha, y a la izquierda la carretera a Marcapata, Quincemil y Puerto Maldonado.

POR IMPERIO DE LA LEY (Jefatura de Línea y Comisaría de Ocongate, Cusco 1978)

Corrían los días por el año de 1978, en un pueblito de los andes del Perú, del Distrito de Ogongate, en la Provincia de Quispicanchi, Departamento de Cusco, al que había llegado un bisoño Alférez de policía quien en poco tiempo de su gestión había demostrado tener los últimos conocimientos legales de esa época y lo aplicaba con denodado esfuerzo con el respeto de los derechos en todas sus formas ante habitantes que a duras penas hablaban el castellano y conocían el alfabeto solo por referencias. Un día de aquellos, reservados para quienes formaban parte de la entonces Benemérita Guardia Civil del Perú, en horas de la tarde cuando el lúcido Alférez se encontraba en la puerta de la Jefatura de Línea de Ocongate (Comisaría y Puesto de Control Policial)

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Ismael Augusto Sulca Velásquez juntamente con veteranos policías quechua hablantes y antiguos por el lugar, fue testigo presencial en vivo y en directo que a unos treinta metros de distancia pasaba un paisano indígena jalando un burro con demasiada carga, que metros más allá hizo una parada y no quiso continuar camino pese a los esfuerzos de su dueño, quien encolerizado por este hecho, no tuvo más remedio que tomar una rama de árbol y fustigar al animal golpeándolo inclusive en la cabeza. Ante este hecho, el diligente y acucioso joven Oficial ordenó a uno de sus subordinados indicarle al susodicho indígena que detenga la golpiza al animal y lo remitiera a la Comisaría con el Parte respectivo, en base a un proceso netamente legal, toda vez que en el ampuloso Código Penal de ese entonces vigente desde 1924, en uno de sus artículos decía algo así como el actual Código dice en su “Artículo 450.- Otras faltas:…4. El que comete acto

de crueldad contra un animal, lo maltrata, o lo somete a trabajos manifiestamente excesivos”(*), disponiendo su detención por veinticuatro horas. Hecho que el indígena no comprendía completamente, pero respetaba la decisión de la autoridad policial que actuaba en defensa del borrico, permaneciendo en el calabozo, con sus pertenencias y su coca que masticaba, después de descargar a su burro. Pasada la noche, al día siguiente a la hora de la calificación por el Comisario, quien era el mismo riguroso Alférez, quizá teniendo en cuenta que el detenido ya habría comprendido que no podía estar por allí maltratando a un animal en la vía pública ni mucho menos ante la presencia y constatación policial, dispuso su inmediata libertad y devolución de sus pertenencias entre ellos el jumento y su carga. 50


Historias y Anécdotas de Humor Policial No bien recuperó la libertad el aldeano después de alimentar a su animal, volvió a montarlo con la carga y llevándoselo con las riendas se despidió de los “jefes” (policías) mostrando un fastidio que hasta se le escuchaba rechinar los dientes, volteando la mirada hacia atrás para notar que nadie lo siguiera. Ante esta situación el muy perspicaz Alférez al sospechar la conducta del saliente detenido, distante ya a una cuadra del lugar, lo siguió sigilosamente apenas lo vio voltear la esquina para ver el proceder sospechoso de éste. Y dicho y hecho, sin que el indicado infractor se diera cuenta, el Oficial pudo observar que el indígena tomaba una rama más grande que el anterior y empezó a golpear al burro con furia y con rabia escuchándosele decir a todo pulmón (como dirigiéndose al animal para que lo escuchara) “¡Ahhh…con que tenías familiares por aquí nooooooo,!.. ¡TOMA!… ¡TOMA!…¡TOMA!”

Demás está decir cuál fue el proceder del diligente y acucioso Oficial. Que al quedarse perplejo ante la actitud del campesino, constató que éste no había comprendido el motivo de su detención, sino que lo relacionaba que todo era por cuestiones de familiaridad. ¿..? Y para no verse detectado y no ser comparado cuál de ellos era

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Ismael Augusto Sulca Velásquez más animal que el otro, optó por regresar sin adoptar proceso legal alguno.

MORALEJA: “NO POR MUCHO SABER Y APLICAR LA LEY HACEMOS LO QUE EN VERDAD ES JUSTICIA”

(*) Inciso derogado por la Primera Disposición Final y Transitoria de la Ley Nº 27265, publicada el 22-05-2000. (NOTA: El referido Oficial de esta anécdota era el Alférez Ismael Sulca Velásquez, orgulloso Jefe de Línea de Ocongate en 1978. 52


Historias y Anécdotas de Humor Policial

LOS APUROS EN EL MATRIMONIO (En el Distrito de Ocongate, Quispicanchi, Cusco 1978)

El matrimonio policial surge y se lleva a cabo en circunstancias verdaderamente inusitados entre ahogos y apresuramientos que de momento pasan desapercibidos, pero que después de un largo tiempo se vuelven a recordar como una importante decisión en la vida de las personas y, sobretodo, como en este caso, de policías que vivieron esa experiencia. Muchos dicen que para llegar al matrimonio „se debe pensar dos veces‟, porque una vez decidido no hay vuelta que darle ni marcha atrás alguna, teniendo siempre en cuenta aquella sentencia que siempre se repite: “Hasta que la muerte los separe” Este hecho en particular sucedió en el Distrito de Ocongate, Provincia de Quispicanchi, en el departamento de Cusco, allá por el año 1978 en el que el personal policial de la Jefatura de Línea de la Guardia Civil del Perú, venían cumpliendo sus servicios sin más trámite que las diligencias propias y el „acuse recibo‟ de las órdenes que se recibía, en el que el recién llegado Alférez GC Ismael Sulca Velásquez, como Jefe de Línea de la misma, procedió en tener una amena charla informativa en el que hizo conocer a sus subordinados „las últimas

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Ismael Augusto Sulca Velásquez noticias‟ que traía de Lima, entre ellos los últimos acontecimientos, órdenes, directivas y también beneficios que le pudiera corresponder a cada uno de los efectivos policiales. Entre lo que llamó más la atención fue en saber que el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas -que gobernaba el país por aquellos tiempos- había otorgado un beneficio económico denominado „subsidio familiar‟ para todos los miembros policiales que le pudiera corresponder por el sólo hecho de haber contraído matrimonio, a quien se le abonaba casi el 30% del sueldo por el Contrato de „Quinquenio‟, que se percibía en el grado y que era costumbre de los guardia civiles antiguos, el mismo que constituía un buen aliciente para formalizar las uniones que de hecho se tenían.

Los invitados en el matrimonio Grimaldo Jiménez Ochoa, el testigo Ismael Sulca Velásquez, la señora Rosa Vergara, la novia Luz María Gárate Valderrama y una amiga de visita.

Esta noticia o información había calado muy hondo en dos efectivos, tan jóvenes como el Alférez. Ellos eran los Guardia Civiles Roberto Valladares Aparicio y José Joo 54


Historias y Anécdotas de Humor Policial Castro, quienes ya hacían vida conyugal, con hijos y todo, pero no habían tenido la oportunidad de formalizar su situación „irregular‟ en la que se encontraban, motivo por el cual „ni cortos ni perezosos‟, mirándose entre ellos y, posiblemente sacando cuentas mentalmente de las cantidades que estaban perdiendo, se decidieron, de un momento a otro, en contraer matrimonio, con la consulta y aprobación de su Oficial en mando, a quien se le pidió que participara como testigo del matrimonio civil. Como se dice de un día para el otro se hicieron los preparativos con la aceptación del Alcalde del lugar (que no era por elección popular), fijándose como fecha el 04 de Febrero de 1978, a las 19.00 horas, en el que Luz María Gárate Valderrama contraería matrimonio con Roberto Valladares Aparicio, y Celinda Flor Milachay Hurtado con José Joo Castro. Los testigos de los primeros eran el profesor Felipe Gerónimo Oré Cevallos líder del Conjunto Musical „Los Saywas‟ de Catcca y su esposa Concepción Durand Rodríguez, y de los segundos sería también el Guardia Civil Ronald Gamarra Zúniga. Llegado la hora prevista, no se hacía presente el Alcalde Enrique Zvietcovich, lo que obligó que los novios Valladares y Joo salieran en su búsqueda, llegando a encontrarlo en un lugar conocido como „Sacachispas‟ donde había participado en una fiesta pueblerina y se encontraba visiblemente con signos de haber ingerido licor, pero haciendo un esfuerzo sobre humano, más que por la „ligera presión policial‟, fue conminado para que pudiera oficializar el matrimonio de ambos efectivos policiales. Para no hacer tanto escándalo y que todo concluyera como se había planificado se convino que se prosiguiera

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Ismael Augusto Sulca Velásquez con la ceremonia ya demorada, en el que el Señor Secretario de apellido Almanza dio lectura de los prolegómenos para esta clase de actos, guardando para que el Alcalde sólo pudiera decir palabras menos, debido a su situación en la que se encontraba.

Guardia Civiles en 1978, con los novios Roberto Valladares Aparicio, el segundo de la izquierda con la gorra en la mano, y José Joo Castro, el quinto bien parado, con Ronald Gamarra Zúñiga a su izquierda.

De este hecho recuerda muy claramente el Guardia Civil José Joo Castro, que cuando le tocó la oportunidad de consagrar su matrimonio, en el ritual que le correspondía decir al Alcalde “los declaro marido y mujer”… y en esos precisos momentos hizo el ademán de querer juntar los cuerpos de la novia y del testigo el Alférez Sulca y dijo “puede Ud. besar a la novia”. En eso „saltó‟ de inmediato el novio (Joo Castro) y dijo: “El novio soy yo” y procedió a concluir con el ritual de besar a la novia, con las sonrisas de los presentes, por el hecho inusual del que habían participado.

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Las dichosas novias de Ocongate Celinda Flor Milachay Hurtado de Joo y Luz María Gárate Valderrama de Valladares, que se casaron el mismo día 04 de Febrero de 1979, cada vez que vuelven a reencontrarse, recuerdan con mucha nostalgia aquel acontecimiento.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez

POR UNA MEDIA LIBRA (Jefatura de Línea de Ocongate, Cusco 1978)

El desempeño de la función policial y el hecho de haber sido Comisario en sus diversas modalidades, permiten al Oficial de Policía un bagaje de conocimientos que, debidamente evaluados y puestos a consideración de la opinión pública, hacen suponer y llegar a la conclusión que para comandar en los altos cargos se deben pasar por realizar estas labores como el de patrullar a pie y en los patrulleros, formar parte de los grupos de control de disturbios, de las unidades de rescate, y contrasubversivas, secciones de investigaciones y órganos de control, para ser considerado un verdadero policía. Sucedió allá por el año de 1978, en el apacible distrito de Ocongate, Provincia de Quispicanchi, del Departamento del Cusco, cuando el Alférez GC Ismael Sulca Velásquez, (con el aliciente y la influencia musical de “Saturday nigth fever” y “Cuan profundo es tu amor” de los Bee Gees, propalado por Radio Panamericana de Bolivia y emisoras de Chile y captado en su radio de tres bandas), en cierta oportunidad cumplía sus funciones de Jefe de Línea de Ocongate, en el Área Administrativa, y como Comisario, en la parte Operativa, procedía a efectuar la

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Historias y Anécdotas de Humor Policial actividad de la Calificación (determinar la situación jurídica de los participantes y disponer las acciones que correspondan), en el que era puesto a su conocimiento determinados hechos o acontecimientos para la aplicación del Código Penal de ese entonces, y otras actividades como las llamadas Licencias Especiales de Policía, vigente en esa época. Aquel día había sido remitido un presunto agresor contra su supuesto amigo y vecino, que debido a la ingesta de licor había surgido entre ellos una disputa de preponderancia de cuál de ellos era el mejor ganadero del lugar, con agresión y todo. Pasada la borrachera, al día siguiente de los hechos y luego de haber permanecido detenido por pocas horas, durante la Calificación de rutina el Alférez Comisario, pudo constatar el mal entendido entre ambos, y que uno de ellos hablaba que se trataba de „una falsa calumnia‟, pero que por querer hacer justicia para que no hayan malos comentarios de su imparcialidad, preguntó al supuesto agraviado: - ¿Y usted qué le reclama a su amigo y paisano, por haberle propinado un puñetazo en la mejilla derecha? - “Bueno, la verdad, Mi Jefe. Los dos somos amigos. Se nos pasó el trago. Sólo le pido que me reconozca para tomar unas pastillas y leche por el golpe y la sangre perdida. Nada más” –todo en un castellano provinciano- ¿Está usted de acuerdo?-Le consultó al supuesto detenido- Sí, Mi Jefe. –contestó, el agresor, en igual castellano- Entonces ya que ambos están de acuerdo en este diferendo, les insto a pactar la forma de esta reparación.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez -

¡Mi, Jefe¡ –alegó el ofendido- ¡Propongo que sólo me dé una “media libra” (billete de cinco soles oro, de color verde y con la figura del Inca Pachacútec, de ese entonces) ¡Y con eso me quedo satisfecho¡ -concluyó-

Y el agresor, pareciendo estar de acuerdo con lo solicitado pero resentido que por esa cantidad estuviera detenido, solicitó a un familiar presente el dinero, poniendo sobre el escritorio del Comisario la cantidad de “una libra” (diez soles de oro de color rojo anaranjado con la figura de Garcilaso Inca de la Vega), y sin que lo pudieran imaginar los presentes, le propinó un tremendo puñetazo al mismo ofendido por la mejilla izquierda, procediendo a ingresar por sí solo al calabozo, indicando de cierto modo que ya estaba pagando por adelantado.

Al novato Comisario no le quedó más remedio que disponer el cumplimiento de una detención por veinticuatro horas tal como lo disponía el Código Penal vigente en aquella época, y la „falsa calumnia‟ esta vez sí tenía todos los ribetes para ser considerado como una falta contra el orden público. (La forma de hacerse justicia entre los seres humanos tiene sus bemoles, pero aplicar los mismos criterios para un determinado caso tiene sus percepciones que todos debemos diferenciar)

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JUSTICIA DIVINA (Jefatura de Línea de Ocongate, Cusco 1978)

En un pueblo tan lejano y distante como lo era el Distrito de Ocongate, allá por el año 1978, los hechos policiales ocurrían esporádicamente, lo que no se podía decir de sus anexos y alrededores por lo difícil de su geografía, por el frío inclemente al estar a los pies del nevado Ausangate, que la hacía poco patrullada o frecuentada por las famosas „correrías‟ policiales. Cierto día, en el apacible discurrir de los días, en la Jefatura de Línea de Ocongate (también Comisaría) se presentaron varios comuneros (campesinos de Lauramarca) los mismos que habían „capturado‟ a un presunto abigeo, a quien acusaban de haberles robado sus ganados, junto con otros cómplices que se dieron a la fuga, allá por las alturas de una comunidad muy distante, habiéndole propinado ciertos golpes al momento de su 61


Ismael Augusto Sulca Velásquez aprehensión, manifestando que las únicas pruebas del presunto ilícito eran las huellas del ganado que cruzaban hacia otras provincias. Atendiendo la denuncia de los comuneros se encontraba el Alférez GC Ismael Sulca Velásquez, valiéndose del Sargento Carmen Quispe Laura Laura, como intérprete para entender mejor a los denunciantes así como oír la versión del presunto implicado, quien en primera instancia guardaba silencio absoluto y sólo atinaba a decir: “Manan, manan…manan, papay” ante los cargos que se le hacía. Por la violencia ejercida en su supuesta captura, el Alférez requirió la presencia del enfermero de la Posta para certificar la salud del remitido, quien indicó que no había problemas mayores, disponiendo su permanencia y custodia, y que los denunciantes retornaran a la mañana siguiente, trayendo consigo mayores pruebas para seguir con el procedimiento policial. A primeras horas en la calificación del Parte de Ocurrencia sobre el presunto abigeato se pusieron las partes frente a frente y ante las incriminaciones que se le hacía el supuesto detenido negaba las imputaciones, siempre en quechua, que lo único que podría hacer la policía era recoger las huellas y contrastarlas con lo que tuviera en sospecha, pero que debido a las constantes lluvias por la zona tal propósito no tenía asidero o valor probatorio alguno. Al ver que los denunciantes tampoco habían traído elemento o prueba alguna de la comisión del delito imputado, se le hizo conocer la importancia de la misma o de lo contrario tenía que darse libertad al sospechoso, pero al notar que éste tenía miradas evasivas, actitudes 62


Historias y Anécdotas de Humor Policial nerviosas, al Alférez se le ocurrió un hecho por demás inusual. Prendió una vela y le hizo sostener entre sus manos al detenido. Se le informó, por medio del traductor, que ante la carencia de evidencias iba a ser puesto en libertad, pero que frente a la imagen de Santa Rosa de Lima (Patrona de la Guardia Civil del Perú) debía de prometer, repitiendo lo siguiente: “¡Yo, -fulano de tal- “Juro que no he cometido robo alguno del ganado de los presentes!”… Y así lo hizo. Y el Alférez le conminó a decir: “¡Y si acaso estuviera mintiendo, que Santa Rosa de Lima sepa castigarme!”… Y así lo repitió temerosamente en perfecto quechua, al mismo tiempo que sudaba copiosamente, algo inusual en los campesinos de la zona. Terminado este acto poco singular se les hizo comprender a los denunciantes que ante la falta de pruebas del presunto delito cometido no había nada más que hacer y todo se lo dejarían en manos de la Santa Patrona, al que se sometieron con no muy agrado. Pero cuál sería la sorpresa mayor del personal policial que al cabo de unos veinte días de transcurrido este episodio se presentaron nuevamente los mismos denunciantes trayendo consigo unos cueros de ganado, y lo primero que hicieron cuando entraron al local policial fue el de

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Ismael Augusto Sulca Velásquez prender una media docena de velas ante la imagen de Santa Rosa de Lima, y luego llegaron a explicar que, aquel presunto sospechoso, junto con su cómplice, habían sido encontrados con sus cuerpos calcinados por el impacto de un rayo, por las alturas del Hualla Hualla, al igual que el ganado que habían robado, del que traían las pruebas. Hechas las explicaciones, el Alférez se imaginó anotar como descargo en el Libro de Denuncias: “Caso Cerrado, por Justicia Divina”

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SORPRESA TE DA LA VIDA (En la Comisaría de Apolo, La Victoria, Lima 1979)

La vida policial brinda oportunidades en diferentes formas y circunstancias y en esta ocasión evoco aquella vez en el que un amigo y compañero de aventuras relató un hecho en el que se sintió turbado y conmocionado por lo que tuvo que pasar, que le pareció uno de esos momentos por el que nadie se puede imaginar. Pues contó que un día su Comisario había dispuesto una „batida‟ general contra la prostitución clandestina por los lugares conocidos y de amplia connotación, cuando ya habían efectuado una gran batida con una cantidad aproximada de treinta féminas y en circunstancias que acompañaba al Comisario a efectuar la calificación (estudio y presentación de documentos, exámenes, y requisitorias) del momento, del grupo de las retenidas que estaban a unos tres metros de distancia le parecía escuchar una voz susurrante que decía “Pisht… Pisht ¡Promoción!...¡Promoción!” –de una manera que no quería llamar la atención de los otros- que al principio no le hizo caso y evitó darle importancia. Pero como la calificación seguía así también seguía el llamado al parecer hacia el teniente supuesto conocido que se preguntaba por dentro ¿Porqué una de las remitidas tendría esa osadía de llamar su atención? Y de seguro –pensó- para no quedar detenida, por lo que se interesó en saber y ubicar a la persona que hacía el llamado. Jamás imaginó encontrar cara a cara, entre las dudas previsibles, a una persona que reconocía efectivamente había sido de su promoción (compañero de estudios en la Escuela de Oficiales, pero dado de Baja por algún asunto disciplinario) convertido en un ser

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Ismael Augusto Sulca Velásquez transexual, con los atuendos y maquillaje femeninos que formaba parte de las que habían caído en batida. Sin que se diera cuenta su Comisario y sabiendo las condiciones en la que se encontraba, y con el fin de evitar las habladurías y las mofas, que de seguro se presentaría si se supiera de aquella situación, aprovechó en separarla del resto con el pretexto de obtener información, llevándola hacia un apartado, del cual, pasados los instantes, la ayudó para que sea puesta en libertad, cuidándose de no hacer aspavientos o predilecciones del caso. Cuando ya se disponía a volver a la calificación y antes que dejaran de verse, se escuchó la misma voz susurrante de la supuesta fémina decir muy bajito y en agradecimiento: “¡Gracias, Promoción!”… con una despedida de mano y un ligero beso volado, que aquel teniente jamás olvidaría.

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Recuerdo fotográfico del Sargento Segundo GC, con arco iris al fondo, que transmitió oralmente la anécdota que se describe

EL CHOLO SILBADOR (Jefatura de Sector de San Jerónimo, Cusco 1979)

(Esta anécdota me la contó un Sargento Segundo, allá por el año 1979, cuando nos encontrábamos trabajando en el local policial de San Jerónimo, distante a 10 km. de la ciudad imperial del Cusco, yo, en el 1er. Sector del Servicio Policial Básico de la 11va. Comandancia, y él, en la Jefatura de Sector de la Policía Forestal de la 58ava. Comandancia, quien también la había escuchado de uno de sus Sargentos antiguos) En la antigua tradición policial “muchos estaban sin

querer, y pocos se conformaban con lo que encontraban”, debido a las formalidades de su captación, la novedad de su creación e implementación y a la aún desconocida función que cumplían en el territorio de la República. Para ser policía “muchos venían sin su razón, pero entregaban todo su corazón” cuando en verdad conocían los preceptos, dichos y lemas de la entonces nueva y noble Benemérita Guardia Civil del Perú.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Se decía antiguamente, como no había mucho interés de los jóvenes de las ciudades para integrar el cuerpo del Ejército, se tenía que acudir al sistema de reclutamiento o captación mediante las famosas “levas”, con la participación de los efectivos de la Guardia Civil que recorrían pueblos, valles y villorrios para conseguir nuevos „contingentes de sangre‟ –así lo llamaban- de los cuales también se escogían los más selectos, altos, leídos, y parecidos que pudieran formar parte del nuevo cuerpo policial. Incluso para traerlos o transportarlos los hacían casi amarrados con la soga al cuello y en sistema de cadenas, para evitar sus fugas. En estos avatares de la vida policial resulta que un Sargento antiguo, cuando ya tenían un buen contingente de posibles guardias o soldados y listos para ser despachados hacia la capital, escuchó una noche un silbido, melodioso, como un triste huayno o yaraví (del quechua „jarawi‟, sentimiento melancólico producto de la ingesta de chicha de jora). Recordando viejos consejos dijo: -¡Cabo! –llamaba a su adjunto-Sí, Mi Sargento –respondió el Clase- ¿No escucha algo raro? –preguntó al unísono- No, Mi Sargento. - ¡¿No escucha Ud. que alguien está silbando?¡ -replicó enfáticamente el Sargento- Sí, Sí, Mi Sargento, ahora ya lo escucho. - Y no sabe Ud. que cuando un „cholo‟ está silbando ¿Se está acordando de su tierra?... Está añorando sus recuerdos, está imaginando su desdicha, y por lo tanto ¡Es-tá pen-san-do en es-ca-par!… ¡Entonces, amarren a ese „contingente‟ y aíslenlo de los demás, que no los

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Historias y Anécdotas de Humor Policial vaya a contagiar!. –ordenó casi Prosiguiendo con su tarea peculiar.

de

inmediato-

Así era la vida de antes, descocida por la mayoría, y sólo contada por verdaderos maestros de la tradición y las costumbres como los sargentos antiguos de este relato y que yo me permito en recordar.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez

DEL PARQUE AUTOMOTOR (Jefatura Departamental de Tránsito de Piura)

Cierto Oficial de la policía, conocido con el apelativo de “Burro”, había llegado cambiado a la calurosa ciudad de Piura, y al día siguiente de su llegada los medios de prensa lo acosaron queriendo saber los detalles de la problemática que estaba originando el incremento de motos y motonetas, que causaban gran congestionamiento vehicular en las calles aún no preparadas para ello. Ante los micrófonos que tenía al frente se presentó e indicó que había sido designado por su Comando para ocupar tan delicado cargo, en lo que una reportera de sensuales atributos le preguntó a „boca de jarro‟ –“¿Qué opina Ud. del Parque automotor de esta ciudad?” Casi turbado, no se sabe si por la belleza de su interlocutora o por el calor infernal que estaba soportando el oficial sólo atinó a decir lo siguiente: “Disculpen Uds. damas y caballeros… Yo he llegado recién el día ayer, y ese Parque por el que Ud. me pregunta todavía no lo conozco. Le prometo conocer muy pronto. Gracias.” Y se retiró raudamente del lugar.

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Historias y Anécdotas de Humor Policial

CLIENTE DE ALTO VUELO (52 Comandancia de Salvataje Playa Arica, 1981)

La temporada veraniega del año 1981 se había desarrollado como siempre era la costumbre entre los bañistas y los salvavidas, quienes fieles a sus deseos de servicio a la comunidad se habían instalado en una de esas viviendas precarias cerca al mar, en donde también preparaban sus alimentos con las facilidades que le proporcionaba su propietaria en las condiciones más humildes que se pudiera imaginar, pero con un ojo avizor atento a cualquier circunstancia, que los bañistas estaban más que seguros. Entre fuertes oleajes y la buena pesca en la Playa Arica del distrito de Lurín, a la altura del entonces denominado „paradero cuarenta‟ de la antigua Panamericana Sur, discurrían los días de los salvavidas de la Guardia Civil, entre ellos Alipio Arroyo Cruzado, más conocido como „Alicia‟, Leoncio López Ling „Chino Ling‟, Jaime Vigil Del Carpio, Porfirio Rodríguez Piña, y Carlos Yomona Pinedo, responsables de la seguridad de los veraneantes, en el que un día se hizo presente un desconocido, de esos que al parecer se dedicaba a la pesca, no tanto para el

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Ismael Augusto Sulca Velásquez consumo pero sí como un deporte en particular o una forma de efectivizar la descarga emocional.

Su llegada había coincidido con la hora del almuerzo, momentos en que los salvavidas estaban degustando de una suculenta merienda („rancho‟), y cuando el extraño le solicitó a la señora, dueña de la „carpa‟ de esteras, que le vendiera un almuerzo -similar al de los salvavidas- le contestó que eso no era posible, ya que ello era obtenido por buceo y preparado por ellos mismos. Ante esta situación, y viendo que el visitante tendría „para rato‟ en la pesca que se había propuesto, debido a su indumentaria, así como la camioneta Jeep 4 x 4 que había estacionado cerca, hacían presumir que se trataba de uno de esos „pitucos‟ de „alto vuelo‟, medio colorado, cara redonda y cabellos claros, que tal vez se había antojado de los olores del „sudado‟ de tramboyo con pulpas de cangrejo, de la „parihuela‟ con Chita frita y abundante yuca sancochada que comían los salvavidas; el Cabo Arroyo, sin obligación alguna, se dirigió al extraño y le manifestó que compartiría su almuerzo con él, sirviéndole con gran satisfacción y más de lo pudo haber comido, que luego el comensal se ofreció en corresponder en invitarle unas cuantas cervezas, después

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Historias y Anécdotas de Humor Policial del cierre de la hora de playa, que motivó a entablar una inicial amistad entre todos ellos. Y antes de que la tarde se hiciera noche, el Cabo Arroyo tenía que atender a sus „clientes‟ dedicados a la pesca (entre ellos algunos japoneses) mediante el traslado del „espinel‟, al cual también el recién llegado se incorporó a su lista, por lo que les cobraba la suma de nueve soles por „mocha‟ o cabeza. El sistema consistía en adentrarse al mar venciendo las olas –que ya se hacía más grandes y revoltosas- con la única fuerza de sus brazos, transportando un cordel a una distancia de cien metros de la rompiente y la orilla, pasarla por una argolla de una boya anclada con plomada y luego traer la punta hacia la orilla distante de donde se empezó, que formaría como una „V‟ invertida, y en ella quedarían sujetas los anzuelos de pesca, que al término de un tiempo, el pescador los recogería, con el resultado de una pesca abundante que le pudiera brindar el mar.

Pesca con Espinel en la modalidad de Palangres

Ya luego de haber bebido unos cuantos „pomos‟ de la rica cerveza que el recién llegado había invitado, los nuevos amigos entablaron diálogos propios de beodos, entre los que el visitante llegó a exclamar: “¿Saben Uds. con quién están tomando? –Aparte de creerlo un „pitucazo‟- el Guardia López Ling se adelantó a contestar: “No, y no nos importa compare‟… y sigue tomando nomás”. Por lo que

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Ismael Augusto Sulca Velásquez terminaron las bebidas, y posteriormente se despidieron hasta el próximo servicio. Y así pasaron los días y los meses de la temporada, y la amistad de los nuevos amigos se hizo más profunda en la que los salvavidas invitaban el almuerzo y el nuevo „cliente‟ se ponía con las „chelas‟, repitiéndose la escena que al tomar unos „pomos‟ el desconocido volvía a preguntar: “¿No saben Uds. con quién están tomando?” Como no obtenía respuesta alguna dijo: “¡Yo soy General!” Y nuevamente uno de los salvavidas se las arreglaba para indicarle que siguieran departiendo, no sin antes de haber cumplido como „cliente‟ de Arroyo Cruzado, pagándole la suma ya antes acordada. En uno de esos días en que la marea se incrementaba y todo sucedía conforme a lo narrado, cuando ya estaban disfrutando de las „chelas‟ se volvió a escuchar entre ellos: “¿Saben con quién están tomando?”… “¡Yo soy General!” y antes que siguiera con la monserga el „Chino Ling‟ se adelantó a decirle: “Ya p‟e compare‟… Cada vez que „chupas‟ se te da por ser general… ¡Sigamos como estamos nomás!”. Y antes de que terminara de hablar, el salvavidas de guardia (centinela) vino corriendo para avisarles que a poca distancia venía en el Volkswagen arenero el mismo Comandante Jefe de la Unidad, por lo que los presentes, incluido el que decía ser general, procedieron en hacer un hueco en la arena y tapar todas las evidencias que pudiera demostrar de que estuvieron tomando cerveza, y se alistaron para recibir al Jefe. 74


Historias y Anécdotas de Humor Policial En eso el Cabo Arroyo Cruzado, como el más antiguo del Grupo de salvavidas, se aprestó en decir “¡Atención!” Y se dispuso en dirigirse hacia el Comandante Orestes Diómedes Vargas Barboza, Jefe de Unidad, para presentarle su saludo e informarle sobre el servicio, y cuando hizo la venia correspondiente, ni siquiera fue advertido por éste, quien había fijado su mirada en el desconocido y „cliente‟ de Arroyo, y colocándose a unos metros de él, lo saludo característicamente en posición de firmes y dijo: “¡Mi General!”, poniéndose a sus órdenes, saludándose y abrazándose mutuamente y conversaron entre ellos, conociéndose que eran promoción en un curso de la 48 Comandancia en Mazamari, y de cuya noticia, parecía que se escuchaba entre el rumor de las olas “¿Nooo lees habíaaa dichooo que eraa Generaaal?”, quedando todo en el más brumoso misterio, al igual que el „tufo‟, que se les desapareció en el acto. Grande fue la sorpresa de los salvavidas y más la de Arroyo Cruzado „Alicia‟ cuando, para el próximo servicio, recibió una Orden Telefónica del mismo Jefe de Unidad para que personalmente le brinde todas las „facilidades‟ al General Ernesto Aguilar Heredia, General de la Guardia Civil, en sus labores de pesca por distracción facultativa mediante el sistema del espinel en “V”, por lo que de esta manera perdió un „cliente‟ de alta graduación, como el que jamás había tenido.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Lo que no sabían los salvavidas que contaron esta historia era que el mencionado General Ernesto Aguilar Heredia, cuando era todavía Tnte. Crnel. GC, un 31 de Mayo de 1970, al mando de valerosos policías de los llamados „Sinchis‟ de Mazamari, se lanzaron en paracaídas en al aeródromo de Anta, para llevar ayuda a las víctimas del terremoto en Yungay, Huaraz, Ancash, siendo Condecorado posteriormente por tan meritoria acción, así como en la exitosa operación contrasubversiva denominada "Operación Jaén", entre los ríos Chinchipe y Marañón, en julio de 1972.

Gral. PNP (r) Oscar Ponce de León Rivera, Condecorando con la Medalla de Honor al Mérito SINCHI al Sr. Gral. PNP (r) Ernesto Aguilar Heredia (Foto de la Asociación Los Sinchis de la Policía Nacional del Perú)

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Fachada de la Casona donada para la Escuela de Pucuto.

QUÉ HAGO CON MIS VAQUITAS (Escuela Técnico Superior de Pucuto en el Cusco)

El querer ser un digno representante de la Policía Nacional obliga a cumplir con ciertos requisitos y de cierta forma someterse a las pruebas de selección, a la tabla de talla y de peso que obra en la carpeta del postulante así como su declaración jurada, mediante exámenes médicos, de aptitud física, psicométrico, de aptitud matemática, de conocimientos, toxicológico, nivel académico, desarrollo intelectual, actitud vocacional, devoción para servicio, percepción de una acendrada mística institucional y todos los otros considerandos que tal vez no estén contemplados en el Prospecto para cada periodo de Admisión, pero sí en el contrato a posteriori. La Escuela Técnico Superior "Mariano Santos Mateos" de Pucuto, más conocida por estar enclavada en los terrenos donados de lo que fue la Hacienda de la familia La Torre, a 38 Km. en la carretera Cusco - Urcos, del Distrito de Huaro (*), Provincia de Quispicanchi, desde los primeros días de creación, allá a fines de los años ochenta, había 77


Ismael Augusto Sulca Velásquez despertado gran interés para los jóvenes de la región Cusco como de los Departamentos de Madre de Dios, Apurímac, incluso de Puno, Arequipa, Tacna y Moquegua para seguir de émulos de su héroe máximo, por el cual lleva precisamente su nombre, el victorioso de la batalla de Tarapacá en 1879, quien había nacido en el Distrito de Lucre, Provincia de Quispicanchi, Cusco, muy cercano a dicho centro de estudios.

Batallón en formación de la ETS Cusco, en Pucuto.

Cuentan los entendidos, no se sabe si por maña o artimaña (por ingenio o suspicacia) que en los primeros años de actividad de ese centro de instrucción, era muy cotizado en sus expectativas, que incluso los hijos de su promotor y filántropo pasaron a formar parte de la legión policial, en donde el Coronel Director se daba el lujo de seleccionar personalmente a los que serían los futuros policías que se formarían en esa Escuela. Por razones obvias no se mencionan a los protagonistas, ni el año en que ocurrieron estos hechos, pero dicen que, durante un proceso de admisión a fines de los años ochenta, hubo un postulante que se presentó al examen de entrevista personal (en donde se percibía la presencia, 78


Historias y Anécdotas de Humor Policial el porte y la cultura general del postulante), pero que era uno de esos representantes excepcionales en que la lindura le había sido esquiva, un poco „prieto‟ oscuro de rostro, de una talla poco menos del mínimo exigido, y de un aspecto desgarbado, zonzo, que a primera vista fue descalificado por el Coronel y el Jurado que lo acompañaba. Entonces después de un breve tiempo, una persona solicitó hablar en privado con el Director, queriendo interceder por el postulante observado, de quien dijo ser su padre, por lo que fueron atendidos en el mismo Despacho del Coronel. Conociendo de antemano lo que aquella persona, vestido de „paisano‟ a la usanza cusqueña, le iba a solicitar se adelantó en decirle que su hijo no tenía la estampa ni la figura para ser un digno representante de la Policía Nacional, y que lo mejor sería que recogieran sus documentos y estudiara otra carrera. A lo que el solicitante, en lenguaje propio regional, le supo decir: - Entunces, ¿Qué hagu con mis uchu vaquitas que había traído? - Cómo... Cómo… ¿Cómo?… repitió el Coronel acercándose a su interlocutor. - Con mis uchu vaquitas que he traído, señor Coronel, para que mi hijo pueda ingresar a la policía, y que los tengo bien amarraditas en un corral cercano de aquí. - Caramba, mi estimado paisano, hubieras comenzado por ahí –dijo muy rápidamente el CoronelY acercándosele aún más puso su mano sobre el hombro del postulante, y le aseguró, mirando a su padre: “¡Este joven tiene condiciones innatas para ser reconsiderado en sus exámenes! ¡Que se venga mañana para su próxima

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Ismael Augusto Sulca Velásquez evaluación, y tenga todo preparado para su ingreso a esta Escuela!... ¡Siga, siga, siga señor… Que más tarde iremos a ver al corral” -concluyo el Coronel dándole unas palmadas en la espalda a su nuevo pupiloAl día siguiente ya no se habló más del tema y hoy, al postulante de esta historia, lo vemos patrullando las calles de la ciudad imperial del Cusco demostrando profesionalismo, vocación de servicio y todas las cualidades que al principio no se le pudo apreciar.

Las ocho vaquitas que hicieron realidad el sueño de ser policía.

(*) Huaro: Del queshwa Waroq: oroya y lugar pedregoso. Del valle donde se acumula piedras pequeñas desmoronadas de los cerros. Los primeros pobladores fueron los Chucchis, que dieron paso a los sabios y legendarios Waros, famosos hechiceros, adivinos y curanderos, que para sus predicciones leían el futuro en el fuego, soplando las llamas con larguísimos canutos de plata llamados „phukunas‟. Eran muy solicitados para pronosticar la expansión del imperio incaico. 80


Historias y Anécdotas de Humor Policial

SALVADO POR LA CAMPANA (52 Comandancia de Salvataje, Lima 1991)

Las labores en la 52 Comandancia de Salvataje se desarrollaban con toda normalidad hasta que se recibió en su correo postal una invitación poco usual en la que se les invitaba a participar de un certamen extraño a para ellos, pero no desconocido ya que algunos de sus integrantes tenían fama de ser grandes buceadores, y expertos en la caza submarina para fines de su propia subsistencia en las temporada veraniegas. Fue así que el Comandante PNP Raúl Díaz Romero, Jefe de Unidad de la Base „Los Delfines‟, en Barranco, designó a los Suboficiales PNP Alipio Arroyo Cruzado y Leoncio López Ling, como representantes de los salvavidas policiales a un Campeonato de „Resistencia de buceo‟ organizada por la Federación de Caza Submarina a llevarse a cabo en el local del Club de Trabajadores del Banco Central de Reserva del Perú y Casa Nacional de Moneda, ubicado en la calle Diego de Medina Nro. 295 cuadra 15 de la avenida La Marina, en Pueblo Libre, en el año 1991.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Mediante la orden escrita los salvavidas mencionados se hicieron presente en el certamen indicado, en donde pudieron observar que alrededor de la piscina había sido instalado un set televisivo, y que al parecer estaban emitiendo señales en directo, asimismo se notaba la asistencia en las tribunas de gran cantidad de familiares de los participantes, y que se alistaban para hacer barras a sus preferidos. Y lo que más le llamaba la atención a los dos policías era notar que los competidores parecían conocerse y todos tenían facciones de ser „colorados‟ pero con el cuerpo bronceado, proclives a estas competencias, saludándose entre ellos, sin dar mayor importancia a los invitados policiales. Cuando los dos se encontraban en los camerinos pudieron oír algunos diálogos entre los competidores, en las que se ufanaban de sus record o marcas registradas, en el que unos y otros decían: “Tres… Tres y medio… Cuatro… y Cinco minutos” Seguro, de resistencia en el agua. Y entre los dos salvavidas se dijeron: “Entonces nosotros, ¿Qué hacemos aquí?”. Y como para no defraudar o quedar mal ante los asistentes decidieron continuar con lo cometido. En donde el sorteo para iniciar la competencia, al parecer estuvo manipulado para que ellos fueran los primeros en comenzar el certamen, y eliminarlos de inmediato. La modalidad consistía en ingresar a la piscina, sumergirse al toque de una campana, llevar el conteo de los tiempos y salir, antes de sufrir desmayos. (En términos casuísticos la apnea o buceo libre es la suspensión voluntaria de la respiración dentro del agua, es la base del deporte de la pesca submarina a pulmón)

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La apnea estática consiste en medir el tiempo que el participante puede permanecer bajo el agua habiendo inhalado aire normal.

Le tocó el primer turno al Suboficial Leoncio López Ling „Chino Ling‟ en el que a duras penas llegó al minuto de resistencia. Lo que no abrigó expectativas y barras del público asistente. En segundo lugar le correspondía al Suboficial Alipio Arroyo Cruzado, más conocido como „Alicia‟, que se propuso, cuanto menos en batir la marca dejada por López Ling, y al toque de la campana inició su prueba. Ya iban uno, dos… tres minutos y los miembros del jurados expresaban su asombro al ver que Arroyo no salía, llamaron al médico presente, quien de inmediato indicó y le hacía señales para que saliera. Arroyo le contestaba que aún seguiría unos segundos más. Y a los tres minutos y treinta segundos, el juez ordenó tocar la campana en forma seguida como alarma e indicar para que el participante saliera a la superficie. Julio Máximo Torres Zavaleta, Gerónimo Beltrán Isidro, Pedro Medina Avendaño y Lalo Moisés Ramírez Lauchong felicitan a Alipio Arroyo Cruzado (al extremo derecho) por la hazaña lograda.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Ante este hecho los medios de prensa se percataron de lo ocurrido y empezaron a cubrir la información, en donde el médico le preguntaba a Arroyo Cruzado si se encontraba bien. Le preguntó por su nombre completo, la fecha en la que estaba, y la fecha de su nacimiento. Y le contestó, agitadamente: “Doctor, estoy bien, no se preocupe”. Y luego dirigiéndose al Juez le preguntó porqué había dispuesto su salida. En eso un miembro de la prensa le consultó a Arroyo Cruzado “¿Cuál es su marca o record?” –Y como él había escuchado en los camerinos, cinco, cinco y treinta, y hasta seis- a él se le ocurrió en decir: “Siete minutos”. Ante semejante afirmación los reporteros, como enjambre en la noticia, le indicaron que si podría volver a repetir esta marca, pero esta vez filmado por las cámaras de televisión. Ante tamaña exigencia, y antes que sucediera lo peor el Suboficial López Ling se acercó y abrazó a su colega y separándolo del medio de prensa indicó: “Ahhh no, no, no, no, a mi compadre nadie me lo toca. Ya hizo su marca. Y si quieren, que los otros lo superen”. Y se lo llevó hacia los camerinos. Con la marca registrada de tres minutos con treinta segundos el Suboficial Alipio Arroyo Cruzado fue declarado ganador el Campeonato de la Federación de Caza Submarina, en el que los otros competidores ni siquiera llegaron a los tres minutos. Por lo tanto pensó, al igual que su amigo López Ling, que en los camerinos „los estuvieron sicoseando‟ con los tiempos y las marcas que les hicieron oír. 84


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ENCUESTA SORPRESIVA (En un lugar de Lima, en 1992)

Estaba un Oficial de Policía, muy parecido al Mayor PNP Ismael Sulca Velásquez, allá por el año 1992, transitando uniformado por una de las calles del centro de Lima, cerca al Jr. de la Unión, camino a una reunión de trabajo con funcionarios de la Municipalidad de Lima Metropolitana para tratar temas de Seguridad Ciudadana, cuando en eso se vio alcanzado por una guapa mujer que tenía chaleco y entre manos una tablilla y formularios por llenar, informando que se trataba de una encuesta sencilla sobre planificación familiar, y que deseaba tener su opinión al respecto. Tenía el tiempo apurado pero era más el demostrar su cultura que aceptó la encuesta, de charlar con una simpática mujer que de traería alguna sorpresa, además de regalarle anticonceptivos que llevaba en un bolso. -

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deseo de y de paso seguro le productos

A ver Señor, dígame ¿Sabe Ud. sobre el concepto de planificación familiar? –inició la entrevista¡Sí! Claro. –respondió enfáticamente el policía¿Cuántos métodos anticonceptivos conoce? -En la mente del oficial fácilmente discurría ingente cantidad de métodos, porque parece que había leído mucho al respectoUnos seis métodos –respondió casi descollantemente¿Podría mencionar algunas? Por supuesto… El método Oggino - Knaus; del diafragma; el DIU (Dispositivo Intrauterino) o la T de cobre; la píldora… Basta, basta, está bien… -le cortó el conocimiento que demostraba-

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Ismael Augusto Sulca Velásquez - Ya que Ud. demuestra estar bien informado podría decirme: ¿Cuál de los métodos conocidos es el que más emplea? -Ante esta pregunta y para acortar la entrevista, el oficial respondió: “Yo en particular uso el método de la „ligadura‟”. El escuchar esta respuesta la entrevistadora supo abrir bien los ojos, más por reproche que por sorpresa, y atinó a decir: - ¿Cómo?... No puede ser que Ud. siendo un policía de alta graduación, no sepa que el método de la „ligadura‟ es propio solamente para las mujeres, porque precisamente se ligan las trompas…. Y antes que terminara de expresar tamaña objeción, el oficial replicó: “Pues precisamente, yo uso el método de la „ligadura‟, guapa” -Y como para realzar lo que estaba diciendo agregó muy claramente, haciendo un guiñó de ojo- “Pues a veces me liga y a veces no”. Y procedió a retirase del lugar para llegar muy a tiempo a la reunión que tenía pactada.

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Cmdte. Eduardo Zamora Díaz (GR), Cmdte. Teódulo Cayotopa Livaque(PIP), Cmdte. Gregorio Rivera Montesinos(PIP) y Cmdte. Ismael Sulca Velásquez(GC)

EL DELINCUENTE QUE “TOSIÓ” (Sub-Región Policial de Chimbote, 1997) Chimbote, como puerto principal era conocido en sus tiempos de gloria como la “Ciudad del Trabajo y de la Producción Industrial” (del acero y de la pesca) así como el feudo religioso del obispo Luís Bambarén Gastelumendi y su muy conocida capilla turística en el aledaño “Cerro de la juventud y de la Paz” donde también se encuentra la catacumba de los mártires un túnel de siete metros que representa las tinieblas, el pecado y la muerte, y a la postre sería la tumba donde quería ser sepultado el monseñor. A decir de uno de sus hijos, policialmente, Chimbote era catalogada como la villa de las tres “ches”. Por el año de 1997, en la sede de la entonces Sub-Región Policial de

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Chimbote, se conoció que el Comandante PNP Gregorio Rivera Montesinos (del código 2 ex PIP), Jefe de la DIVINCRI, le daba cuenta al Coronel PNP Sotelo (del código 1 ex GC) que se había producido un asalto frustrado donde había resultado un policía herido, un “faite” muerto y otro gánster gravemente herido, y que había sido llevado al hospital, dándole indicaciones el coronel para que le informara telefónicamente sobre el desarrollo del evento. Ya en horas de la media noche el comandante le llamó al coronel para informarle lo siguiente: “Señor. Le informo que el „caco‟ que estaba herido „ya tosió‟”. - ¿Como dijo? (Replicó el coronel no entendiendo el mensaje) - Que ya “tosió” Jefe. Acaba de “toser”. (Lo dijo casi susurrando, debido a que tenía a los familiares del difunto muy cerca, y no podía decir que ya había fallecido) - ¡Ahh! (Le contestó el coronel) ¡Si acaba de toser, entonces abríguelo con una frazada para que no le de una neumonía! El uso de la jerga, entre efectivos policiales de diferentes códigos, no era tan preciso para intercambiar información de uso restringido o en clave para el común de los mortales. (“Es que mi Jefe no entiende la „jeringa‟” Solía decir el Comandante Rivera)

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NO TODOS LOS DÍAS SE ES PADRE (En la Lista de Diana en la IV Región Policial de Huaraz, 1998)

En cierta ocasión cuando los integrantes de la Comisaría de Huaraz, así como algunos de otras Unidades y Subunidades se encontraban formados en el Patio de la IV Región Policial, y ya había culminado la ceremonia de izamiento de pabellón nacional y estaban próximos a romper filas para dedicarse a sus labores diarias, no sin antes con las recomendaciones y palabreos del día que siempre un superior debe hacer con sus dirigidos, tanto en la vida profesional como en su vida privada; se hizo presente un suboficial que había llegado tarde a esta ceremonia, pidiendo permiso para ingresar a ella. - ¡Adelante! –le indicó el que comandabaPero primero díganos, el motivo por el que Ud. ha llegado tarde… ¿De seguro que su mamá está enferma?... ¿O que su abuelita se cayó de la cama?...¿O que no había movilidad? –le recalcó como una mofa por esta conducta.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez - No. Nada de eso, mi Comandante… Es que ¡No todos los días se es padre! –respondió el subordinado, originando que toda la audiencia se conmoviera por elloY el superior pasando del modo burlón a su lado amable y comprensivo, paternalmente le dijo: -Muy bien, muy bien… y dígame ¿Fue varón o mujercita? - ¡Ahh…Bueno, Mi superior, de eso no lo puedo saber si no dentro de nueve meses! –causando gran hilaridad entre los presentes-

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EL „BURRO‟ DE HUARAZ (Comisaría de Huaraz, 1998)

En los primeros días del mes de Enero del año 1998, en los interiores de la Comisaría de Huaraz, que albergaba a varias unidades como la Jefatura de Área Policial, Jefatura de Tránsito y Seguridad Vial, y de la propia Comisaría, se llegó a escuchar una voz estentórea (ruidosa) que exclamaba “¡Burro!... ¡Burro!.... ¡Burro! como si queriendo saber donde se encontraba el tal burro. Este hecho llamó poderosamente la atención del Comandante PNP Ismael Sulca Velásquez, quien había asumido el cargo de Comisario y se encontraba despachando y tomando conocimiento de la realidad de su relevo, jurisdicción, así como de los casos policiales del día, por lo que le indicó a su Adjunto conocer sobre el motivo de la tremenda bulla. El adjunto retornó y le informó que se trataba del Mayor Jefe de Tránsito y Seguridad Vial que quería ubicar a su también adjunto, conocido como “burro”. Hecho que motivó que cesara estos llamados. Este singular tratamiento causó un impacto negativo en el Comandante Sulca, por lo que después de las horas de su función, mandó a llamar al tal „burro‟, presentándose éste en su Despacho, hablando disciplinada y amigablemente ambos, pero en el fondo era sobre la actitud permisiva del suboficial de que otras personas y compañeros lo llamaran de „burro‟ y delante de superiores, subalternos, colegas así como del público en general, recomendándole, bajo apercibimiento de ser sancionado, si volviera a suceder el hecho puesto en

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Ismael Augusto Sulca Velásquez conocimiento. “¡Eso no volverá a pasar, Mi Comandante!” –aseveró el policía- Y pidió permiso para retirase. Después se supo que el suboficial pidió permiso con su Jefe, el Mayor, haciéndole conocer sobre la llamada de atención del que había sido objeto, sobre la manera que tenía aquel de llamarlo „burro‟ y que por favor ya no lo vuelva hacer. “¡¿Entonces como quieres que te llame?!” – le volvió a gritar el Mayor- ¡Ya no me llame „burro‟, dígame „burrito‟ no más! – concluyó el subordinado.

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EN EL NOMBRE DEL HERMANO (Comisaría de Huaraz 4ta. Región PNP, 1998)

El Artículo 166 de la Constitución Política del Perú de 1993 determina que la Policía Nacional tiene por finalidad fundamental el de garantizar, mantener y restablecer el orden interno. Prestar protección y ayuda a las personas y a la comunidad. Garantizar el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y del privado. Prevenir, investigar y combatir la delincuencia. Así como Vigilar y controlar las fronteras. Y es así que en la Comisaría de Huaraz, comprensión de la 4ta. Región Policial en Ancash, allá por el año 1998 cuando el Comandante PNP Ismael Sulca Velásquez se desempañaba como Comisario, dando cumplimiento a las disposiciones superiores, organizaba frecuentes operativos para prevenir y combatir la delincuencia que se había hecho presente por el „boom‟ minero de la zona, en la explotación de la mina Antamina(*) por la Empresa Minera Barrick Misquichilca S.A., asimismo de los que eran perpetrados en contra de los turistas que frecuentaban la zona.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Una modalidad de aquellos operativos era la muy famosa llamada „batida policial‟ pero condicionada con la presencia del representante del ministerio público, así como del personal PNP de Criminalística y apoyo Técnico, todavía en base al Decreto Legislativo 371, Ley de Bases de la FFPP, en el que las Jefaturas de Orden Público, de las que dependían las Comisarías, era el órgano de planear, organizar, dirigir, controlar, y ejecutar actividades referidas a la seguridad ciudadana, patrullaje, prevención de delitos, faltas y contravención, turismo y de las medidas aplicables al menor y a la mujer. El término „batida policial‟ estaba siendo cuestionada porque decían se atentaba contra el derecho a la libertad personal por lo que los operativos se denominaba “Rastrillaje”, como cuando con un rastrillo campestre se escoge las pajas más grandes de las pequeñas, y de ellas se escoge las que se quiera separar. Y para este caso se concurría a lugares proclives donde se pudieran encontrar „elementos de mal vivir‟ y también zonas afectadas donde el licor, la prostitución, ventas de especies perseguibles, en donde primero se identificaba a las personas con su respectivo DNI y si coincidían sus datos, eran „chequeados‟, mediante comunicación por radio a una central, para ver si tenían antecedentes o requisitorias judiciales, y al breve de escasos minutos, continuaban con sus quehaceres. Sólo los que carecían de documentos, que decían no portarlos, eran conducidos a la Comisaría, para su verificación posterior, en donde luego de un registro de sus nombres y apellidos que 94


Historias y Anécdotas de Humor Policial habían proporcionado, las verificaciones con los datos en el Sistema de la RENIEC, así como las consultas de requisitoria obligaba, eran puestos en libertad, recomendándoseles portar sus documentos de identidad. En uno de esos operativos se contuvo a 25 personas varones sin documentos a la vista motivo por los que tuvieron que pasar por „rastrillaje‟ indicado, en los que el nombre de uno de ellos „pintó‟(fue detectado) como „requisitoriado‟ por un juzgado de Lima, siendo de inmediato puesto en detención con las medidas de seguridad de los responsables del operativo como del mismo Comisario. Pero resultaba paradójico que la persona detenida decía no ser la persona „requisitoriada‟, a lo que el Comisario le dijo: - ¿Entonces cómo se explica esta situación? - El nombre y apellido que les he dado es de mi hermano menor (dio un nombre verificado). Lo hice con el fin de no tener antecedentes policiales –fue su justificación- Pero tu hermano tiene requisitoria de Lima, por omisión de pensión alimenticia –se le informó- Yo no sabía que tenía esos problemas, pero yo soy otra persona. En eso se hizo presente un familiar (su esposa) trayendo consigo el DNI del detenido, cuando ya se había formulado el oficio de remisión a la dependencia de Apoyo a la Justicia, y de ahí, el detenido, fue puesto a disposición de la autoridad judicial respectiva, cumpliéndose con los trámites legales al respecto.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Específicamente para estos casos de „requisitorias‟ el trámite es de inmediato y la única autoridad que puede resolver al respecto, es la judicial. Con el fin de que no se mal entienda que en la Comisaría se le hubiera dado libertad, a cambio de alguna prebenda o „soborno‟, pese haber registrado requisitoria en los sistemas informáticos con que recién contaba la Policía Nacional. Según los procedimientos policiales internos, y con el fin de verificar los actuados policiales para estos casos, el órgano de control en Lima, después de unos dos meses de ocurrido los hechos, solicitó a la Comisaría de Huaraz información con relación a lo que había „pintado‟ como requisitoriado, así como los procedimientos adoptados. Y si se comprobaba que se le dio libertad inmediata, se les iniciaba un procedimiento administrativo disciplinario, que muchas veces resultaba con denuncias ante el poder judicial. De esta suerte, ya el Comandante Comisario tenía un concepto ingenioso cuando alguna vez se le escuchó decir: “Yo amo a ley, pues su ejecución es una manera de hacer justicia”

(*) La palabra quechua “anta” significa cobre y da origen a “Antamina”, o mina de cobre.

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LE TENÍAN TOMANDO Y TOMANDO (IV Región Policial de Huaraz, 1998)

Por el año de 1998, cuando el General PNP Miguel Rotondo Tinoco, se encontraba al mando de la 4ta. Región Policial de Huaraz, sucedió que uno de sus principales allegados se quejaba continuamente por las constantes amanecidas a que era sometido por parte de este Oficial General, en parte por una afición que tenía por la vida bohemia en altas horas de la noche y por otra, por sus condiciones excepcionales que tenía para el trabajo, justo en esas horas de disipación y de licencia. El entonces Mayor PNP Eduardo Albino Caballero Abregú, había sido designado como su Secretario personal, y al igual que el General, durante las horas del día se dedicaban a sus labores de dirección y trámite en la Región Policial, dentro de los cánones aceptables de la administración pública, a veces con un tono huraño, que mostraba el General Rotondo, tanto para con sus policías como con los ciudadanos. Pero era en las noches en que se mostraba una gran transformación. Para esto el Jefe de Región había escogido entre sus oficiales a quienes eran muy conocidos por grandes dotes de “bebedores” y jaraneros, a quienes convocaba a partir de las 22.00 horas para dirigirse a lugares casi privados y daban rienda suelta a la bohemia y su afición por el néctar del dios Baco. Entre los convocados se encontraba también el Mayor Caballero, pero no por sus dotes de libador, porque él era un abstemio declarado, si no por su condición de ser Secretario del General.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Ante las constantes quejas entre sus amigos por las amanecidas que hacía, uno de ellos le recomendó tajantemente que no tenía porqué aceptar (aguantar) esta tropelía, si en el fondo era abstemio. A lo que el Mayor respondió diciendo: - Lo malo del Sr. General, es que no me obliga a tomar (licor), sino que es en esas circunstancias que viene a su memoria una diversidad de acontecimientos que no puede ejecutar durante el día, y ahí se acuerda de todo y a mí me tiene “tomando y tomando” nota de cada uno de sus alucinaciones y disposiciones, que al día siguiente tengo que tramitar para su ejecución. Lo bueno, es que alguno de ellos son sanciones que me corro el riesgo en su tramitación, ya que durante el día se acuerda poco de ello, y sólo tengo que decir ¡Ya se tramitó Mi General! “La fortuna de la memoria va con la discreción”

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Santuario y Camposanto de Yungay

TUMBA DESCONOCIDA (IV Región Policial de Huaraz, 1998)

Cada 31 de Mayo, en la hermosa ciudad de Yungay, en la que se conmemora un aniversario más del terremoto que en el año 1970 destruyó y sepultó la antigua sede, se celebra una emotiva ceremonia con participación de la población y público en general. Por parte de los integrantes de la Policía Nacional se celebra una gran ceremonia y festividad para rendir honores, y depositar recuerdos florales a sus muertos, por lo que gran contingente se trasladan de Huaraz, y otras localidades para participar de este evento, único y especial. Sucedió por el año de 1998, cuando efectivos policiales en correcta y vistosa formación, acompañada de su Banda de Músicos, con la presencia de su comando, oficiales de alta graduación se encontraban acantonados justamente por el lugar donde quedó sepultado la Comisaría, se llevaba a cabo dicha ceremonia, notándose gran efectividad en la custodia y seguridad del lugar, para evitar atentados subversivos que eran los más arriesgado por esos años.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Ya cuando el evento estaba por concluir cantándose el himno policial, el Comandante PNP Ismael Sulca Velásquez notó que, por detrás de los participantes y de la formación, estaba una mujer campesina en actitud sigilosa portando una manta abultada en sus espaldas, aparentando no querer llamar la atención, por lo que hizo una señal y avisó a los miembros de seguridad para que la intervengan, y averiguaran el motivo de su presencia. Al entablar conversación, muy discretamente para no entorpecer la ceremonia, se supo que llevaba flores en la manta para un muerto, y el oficial preguntó si era para algún policía, y la mujer le respondió: -

¡No! No es para ningún policía si no para un familiar que ese fatídico día se encontraba en el calabozo de la Comisaría por haber sido detenido por disposición del gobernador del lugar, por la presunta pérdida de unos cuyes y gallinas.

El citado Oficial ordenó discretamente brindarle las facilidades para que ella también pueda honrar a su difunto de ese catastrófico día.

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LOS PIURANOS EN HUARAZ (IV Región Policial de Huaraz, 1999)

Los diferentes cambios de colocación (cambios en el empleo) de los cuales son afectos los policías en todo el territorio nacional, hacen que de alguna manera se conozcan pueblos, ciudades, así como la idiosincrasia de sus habitantes, y en especial la gastronomía que se nos acomoda así como la que llevamos hacia otros lugares. Transcurrían los días del año 1999, y por intermedio de los policías originarios de Piura, en la costa norte del Perú, se corría la voz de un hecho muy propio cuando el Capitán José Quevedo Castillo había llegado a la ciudad de Huaraz y tuvo por suerte encontrarse, en pleno viaje, con su paisano el suboficial Carlos Bermejo, ambos, (ya con la compañía de otro piurano Carlos Calle Crisanto que había llegado en años anteriores) procedieron a conocer sus calles y se dirigieron hacia los mercados tanto de Huaraz como del Distrito de Independencia, llegando a observar detenidamente el suboficial que gran parte de la población estaba consumiendo un potaje especial y característico que a poca distancia se podía ver que se trataba de una especie de legumbres o parecido a frijoles,

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Ismael Augusto Sulca Velásquez y con gran asombre y perplejidad, como queriendo contagiar e impresionar a su paisano, le exclamo de la siguiente manera: ¡Huaaaaa paisano!… ¿Ve Ud. lo que yo estoy vieeendo?... ¿Lo que le gusta a la población de Huaraz? Y el Capitán Quevedo se puso a observar también detenidamente qué era lo que estaban consumiendo gran parte de la población en diferentes lugares, en carretillas, puestos de expendio a inmediaciones de los mercados. Y al haber verificado más detenidamente el suboficial Bermejo exclamó -en el tono característico de un piurano recién llegado-: “¡Huaaaaa paisano…. Para gustarle la zarandaja a la gente de Huaraz”… “En eso somos igualitititos a los huaraciiinos” –dijo muy sorprendido el Capitán QuevedoBueno de ahí no hubiese sido tan novedoso dicho descubrimiento, si no que posteriormente el suboficial Calle les tuvo que explicar, a los dos recién llegados, que los supuestos frijoles que la población consumía, con gran satisfacción, era el „cebiche de chocho‟ propio de las alturas, al que los piuranos habían confundido con la zarandaja, grano de forma elipsoidal de color blanco cremoso de suave textura y agradable sabor que se produce en la costa del Perú, e infaltable en los cebiches norteños, algo más suave y digerible que el „chocho‟ de Huaraz. La zarandaja Ingrediente importante

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Historias y Anécdotas de Humor Policial del cebiche norteño

Potaje de cebiche preparado con el Chocho Es una planta nativa de los Andes, crece en altitudes entre los 2.000 y 3.800 metros sobre el nivel del mar, en climas templados y fríos. Se encuentra en la mayoría de mercados del país, normalmente listo para el consumo (lavado y cocido).

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CENTRAL EQUIVOCADA (IV Región Policial de Huaraz, Ancash 1999)

En una noche de las que a veces ocurren en la ciudad de Huaraz, ciudad turística para trecks y montañismo, bajo una prolongada llovizna tipo Lima, allá por el año de 1999, en circunstancias que el Comandante PNP Ismael Sulca Velásquez hacía su recorrido nocturno de Ronda y Supervisión, dispuesto por su comando, para visitar los locales policiales, de sanidad, y la cárcel del lugar, con el fin de verificar la calidad de los servicios así como la permanente alerta de sus efectivos, todo parecía desarrollarse como de costumbre, sólo con la molestia que ocasionaba la persistente llovizna, con el que a veces había que sortear. El oficial de Ronda estaba transitando por la Av. Mariscal Luzuriaga cuando notó que algunos transeúntes se encontraban aglomerados y se oyó decir que se había hurtado un vehículo, momentos antes, y que necesitaban la presencia policial, por lo que decidió comunicarse mediante el uso de un teléfono inalámbrico Motorola, de esos que recién estaban llegando al lugar y habían reemplazado a otros de tipo „ladrillo‟, con la Central de Emergencia del 105 para difundir el hecho y proceder a su

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Historias y Anécdotas de Humor Policial búsqueda, ubicación y captura de los presuntos autores, ya que sería una labor efectiva por estar precisamente de Ronda aquella noche. - ¡Aló! – dijo el Jefe de Ronda- ¡Habla el Comandante Sulca! - ¡Buenas noches, Mi Comandante, en que le puedo servir! -contestaron de la otra línea- ¡Oiga, tome nota! ¡Acaban de robarse un vehículo, y adopte los procedimientos del caso! - Perdón, Mi Comandante. ¿Usted no trabajó como Jefe de Área Policial en Chimbote en 1997? - ¡Claro, claro hijo!… ¿Pero qué tiene que ver con el hecho que le estoy reportando? ¿O es que usted trabajó conmigo por esa? - ¡Sí, Mi Comandante! Sí lo conozco porque trabajé bajo su mando en aquel año, y continúo trabajando en esta. ¿Por donde está usted laborando? - ¡Yo me encuentro de Huaraz! –respondió el superior- ¡Perdone usted, Mi comandante, la Central de la que yo le estoy respondiendo es la Central 105, pero de Chimbote! - ¡Queee! –pareció responder sorprendido el comandante¿Usted me está contestando de Chimbote? ¿Cuál es su nombre? Y al verificar que efectivamente el efectivo policial continuaba laborando en Chimbote y a quien conocía, le hizo saber que se trataba de una interposición de línea telefónica que le causaba sorpresa, por lo que se despidieron amablemente. Luego de marcar los otros teléfonos de emergencia de la ciudad de Huaraz comunicando el latrocinio, prosiguió su Ronda nocturna, hasta horas de la madrugada, pensando en lo que le había ocurrido, del cual nadie había se había percatado.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez Al día siguiente se informó por los técnicos de la Oficina de Telefonía y Comunicaciones (OFATEC), quienes tenían bajo control dichos teléfonos, y el que le había sido asignado, precisamente procedía de la Sub-Región de Chimbote, al cual no le habían cambiado el código de usuario de zona, por el que seguía conectado con la Central 105 pero de Chimbote.

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GRACIAS, PERO NO VENGAS (IV Región Policial de Huaraz, 2000)

La amistad es una cualidad del ser humano que se manifiesta en cualquier circunstancia de la vida. Y se aprecia, cuándo más necesitado de afecto se esté en el devenir de la vida. Enterado de las noticias por los diarios y la televisión, no obstante a la distancia que los separaba, un Comandante y un General de la Policía Nacional del Perú pusieron a prueba la amistad que los unía y el respeto mutuo que habían prometido cumplir. Por azares del destino el General PNP Walter Enrique Cárdenas Martínez, allá por el año 2000 había caído en desgracia y estaba comprometido en un proceso judicial.

Enterado de este acontecer, el Comandante PNP Ismael Sulca Velásquez, quien se encontraba en la ciudad de Huaraz, Ancash, recordó los tiempos en que estudiaron juntos en la Escuela Superior de Policía, y de su viaje por la Amazonía peruana en donde afianzaron más su aprecio, y pensó en darle una llamada por teléfono para expresarle su amistad y fortalecerlo en espíritu, por el trance en que estuviera pasando.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez -

Aló, ¡Mi General!. ¡Lo saluda el Comandante Sulca! Ahh Hola muchacho, cómo estás…yo estoy bien.

Y ambos conversaron coloquialmente, y en eso se dijeron: - Y cómo se encuentra Ud., Mi General. - Tener que llegar a General para estar rodeado de policías. - Pues es lógico, Mi General. Ud. comandará a cientos. - No precisamente eso, mi estimado Ismael. De los policías que te hablo, están „rodeando mi casa‟. Estoy con „detención domiciliaria‟ –lo dijo susurrando al teléfono-. Así que si piensas venir a visitarme es mejor que no lo hagas. Pudieras verte comprometido. Si te dejan entrar no creo que te dejen salir. Jajaja… Sinceramente agradezco tu llamada. Sólo un amigo de verdad se acuerda en esta penosa situación… Espero que sigas escribiendo poesías, en este encierro yo también sigo tus pasos. ¡Hasta la vista, muchacho! - Hasta muy pronto, Mi General. Lo veré cuando vaya a Lima.

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TODOS NOS ESTÁN OBSERVANDO (En cualquier dependencia policial 2001)

En una las dependencias policiales, como de seguro hay muchas, a donde el destino, y la sapiencia de los miembros integrantes de las Comisiones de Cambios de Colocación, había designado para que trabajen un Coronel, un Comandante y un Mayor, y que por versión del primero de ellos se decía que era uno de los lugares más conocidos como „quiroprácticos‟, o sitio „huesero‟ donde nadie por ventura propia quisiera trabajar, ya que no se vislumbraba privilegio alguno. La Unidad parecía que le caía como anillo al dedo al Mayor, por cuanto como era nueva, dentro del área administrativa, poco no „nada‟ se hacía en comparación con la función en las áreas operativas. Cierta mañana se oyó el timbre del teléfono en el que un especialista de servicio (chofer) contestó de la siguiente forma: - Aló… Muy buenos días… Del otro lado de la línea parece que querían saber una información. - ¿Cómo dice?... –volvió a recalcar el especialista- ¿Qué si trabaja aquí?... No… No… Nooo. Que trabaje no sé…. Ante la aclaración de quien había llamado, respondió: - ¿Qué si pasa lista de revista? Sí, sí, sí… Eso sí. ¿Pero que trabaje?... Eso no le puedo asegurar… Además tampoco se encuentra en estos momentos aquí. –Y concluyó su conversaciónAnte esta situación el Comandante le preguntó que por quién preguntaban, y el especialista le dijo que por el Mayor. Y terminó diciendo: “¡Pero es la verdad!”... 109


Ismael Augusto Sulca Velรกsquez

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Historias y Anécdotas de Humor Policial (Tomado de “Anécdotas e Historietas de la Benemérita Guardia Civil del Perú” del Tnte. Crnel. GC. Nicanor Zambrano Pacheco, edición de 1972, aquí se transcribe una anécdota en donde se detalla fielmente la concepción de la función policial así como las formalidades de las tareas de un Comisario. Algunas cosas se han dejado de hacer y otras se vienen cometiendo en idéntica manera)

LOS APUROS DE UN COMISARIO (1972) Es sabido que los oficiales que desempañan la función de Comisario, están siempre agobiados por el trabajo y las preocupaciones, debido al sinnúmero de asuntos que tienen que atender y al cúmulo de responsabilidades que están llamados a afrontar. Una de las principales funciones es, sin duda, en los casos que le corresponde conocer, la llamada “Calificación” que en las Comisarías de importancia se realizan hasta dos veces al día: una en la mañana y otra en la tarde. La Calificación como, sabemos consiste en el estudio que se hace, entre otras cosas, de cada Parte que se formula por el personal del “Servicio de Calle”. Este estudio requiere del Comisario ciertos conocimientos de Derecho, pues tiene que adoptar con calma y precisión la Resolución que plantea cada uno de esos documentos; más aún si con el Parte se ha remitido a alguien en condición de detenido por alguna responsabilidad que se le atribuye. En primer lugar tiene que distinguir claramente si el hecho de que se le acusa constituye falta o delito, para luego decidiré que investigaciones hay que realizar y si debe ser puesto a disposición del Juez de Paz, del de Instrucción u otra autoridad administrativa o si simplemente debe sufrir una horas de arresto en el

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Ismael Augusto Sulca Velásquez cuartel, pero teniendo cuidado de que la detención no constituya abuso de autoridad. Bien, Cada Parte inscrito en el libro de “Ocurrencias de Calle” es leído por el Oficial de Cuartel y simultáneamente concurren a su presencia los detenidos que hubiera, para que los examine el Comisario con detenimiento y criterio policial, ya sea para esclarecer los hechos insuficientemente explicados o simplemente para una reconvención o la imposición de un arresto o la concesión de la libertad. Pero no todos nuestros Comisarios están siempre con tiempo suficiente para hacer estas calificaciones. Muchas veces, otros, asuntos de mayor importancia reclaman su atención preferente o su presencia en un lugar distinto de la Comisaría. Justamente esto le ocurrió a un señor Comisario ahora años. Llegó sudoroso y agitado a la Comisaría y reclamó el “Parte” de inmediato, pues tenía que salir al momento a atender otro asunto más urgente fuera de la Comisaría. Por su buena suerte, ese día no había muchos asuntos que resolver., por lo que sólo pidió que el Oficial de Cuartel le resumiera las ocurrencias verbalmente, lo cual éste hizo más o menos de la siguiente forma: “Don X, detenido por fomentar escándalo en la vía pública”... “Don Z, por haber agredido sin ningún motivo a don F”… “Ha sido remitido a la Morgue Central el cadáver de un párvulo que fue encontrado en la acequia de tal parte”… “Ha sido remitida a la Maternidad doña G del Mercado Central, con síntomas de alumbramiento”…

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Historias y Anécdotas de Humor Policial El Comisario ya con la gorra en la mano y encaminando sus pasos a la calle, dio resolución con esta grave sentencia: “A todos ellos, 24 horas de arresto en el Cuartel”, y se fue a atender sus asuntos en la calle, sin haberse fijado en que su peregrina resolución no era la que correspondía a los dos últimos casos.

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Ismael Augusto Sulca Velásquez INDICE A-1 Antes de pasar el „rancho‟ (La Campiña 1972) A-2 Profesores jaladores (La Campiña 1972) A-3 „El corneta‟, de crucero (La Campiña 1972) A-4 Las fotos de Leguía (La Campiña 1972) A-5 El Cadete Panameño (La Campiña 1972) A-6 Habilidades en pleno terremoto (La Campiña 1974) A-7 El no habido Pantoja (La Campiña 1974) A-8 Los Húsares de Junín (Lima 1976) A-9 Guardián sin igual (Ocongate, Cusco 1978) A-10 Por imperio de la ley (Ocongate Cusco 1978) A-11 Los apuros en el matrimonio (Ocongate 1978) A-12 Por una media libra (Ocongate, Cusco 1978) A-13 Justicia Divina (Ocongate, 1978) A-14 Sorpresa te da la vida (1979) A-15 El cholo silbador (1979) A-16 Del parque automotor (1980) A-17 Cliente de alto vuelo (Lima, 1981) A-18 Qué hago con mis vaquitas (1989) A-19 Salvado por la campana ((Lima, 1991) A-20 Encuesta sorpresiva (1992) A-21 El delincuente que “tosió” (Chimbote, Ancash 1997) A-22 No todos los días se es padre (Huaraz, 1998) A-23 El burro de Huaraz (1998) A-24 En el nombre del hermano (Huaraz, 1998) A-25 Le tenían tomando y tomando (Huaraz, Ancash 1998) A-26 Tumba desconocida (Yungay, Ancash 1998) A-27 Los piuranos en Huaraz (1999) A-28 Central equivocada (Huaraz, Ancash 1999) A-29 Gracias, pero no vengas (Huaraz, Ancash 2000) A-30 Todos nos están observando (2001) A-31 Los apuros de un Comisario (1972)

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Historias y Anécdotas de Humor Policial

Ismael Augusto Sulca Velásquez Poeta, escritor, representante honorable de la Gloriosa Benemérita Guardia Civil del Perú, posterior unión en las Fuerzas Policiales del Perú (FFPP) y luego en la Policía Nacional del Perú (PNP). Autor de „Para Cuando Hablen de Amor‟ (Lima 1987) con el que ganara del Premio Internacional de poesía „Alfonsina Storni‟ 1986 en la República de Argentina. Ha publicado en Poesía: „Amor en Soledad‟ (Lima 1988) y „Transfigurando‟ (Lima 1991) siendo catalogado como el „Jack London‟ de la Policía Nacional, o simplemente „El Poeta Policía‟ Tiene inéditos en poesía: „A Tiempo Completo‟ (Reflexiones del Minotauro) (Chimbote 1997); „Entre Tanta Espera‟ (El amor y las estrellas) (Lima 2006) Ha culminado cuentos: „Los Dominios del Tayta Orcco‟ (Lima, 2010) participante en la XVI Bienal de Cuento Premio Copé Internacional 2010; „La Bruja ofendida‟ (Lima 2010); y „Poemas de vida‟ (Entre la rima y el olvido) (Lima 2010). Ganador del premio la „Anecdoiga de la Semana‟ promovido por la Revista „Oiga‟ del Perú, con la anécdota “Justicia Divina” en 1988. En el 2009 ganó el Segundo Premio en el certamen promovido por la International Police Association IPA (filial Perú), con la anécdota titulada „¡Que tal

mecánico!‟. Actualmente tiene para su publicación: Cuatro Tomos de „Historias y Anécdotas de Humor Policial‟, con un recuento de sus vivencias en su largo trajinar en la vida policial.

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