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ESCRITURA:

MI BRÚJULA EMOCIONAL “Voy a decirte algo; los pensamientos nunca son honestos. Las emociones, sí” - Albert Camus

Las emociones influyen y determinan la mayoría de decisiones de nuestro día a día. Seguro que al leer este artículo tienes en mente las emociones básicas. Sí, efectivamente: tristeza, alegría, miedo, sorpresa, asco e ira. A partir de ellas se desarrollan las emociones secundarias en las que intervienen las normas sociales y morales y que son, entre otras, culpa, orgullo, vergüenza, envidia, celos, melancolía, resentimiento, placer o euforia. A menudo nos sentimos enjaulados, presos de emociones que nos impiden ver con claridad la realidad que nos rodea. Escribir puede ayudarnos a entender, a trabajar, a mejorar un proceso emocional. La escritura nos obliga a poner las palabras al servicio de las emociones. Existen bastantes ejercicios de escritura con los que trabajar: escribir un diario; narrar un cuento biográfico; componer poemas; hacer listas; redactar cartas, etc. Al escribir acerca de aquello que nos enfada, nos duele o que nos ha ofendido, ganamos una distancia útil que nos permite observar la emoción, centrarnos en ella y a partir de ahí, liberarla. Hay quien se bloquea durante ejercicios en los que se trabajan el miedo, la ira, los celos, la tristeza... Ese bloqueo es un reflejo de un bloqueo emocional. Tal y como explica Norberto Levy en La sabiduría de las emociones, las emociones conflictivas (miedo, ira, envidia, culpa....) son “refinadísimas señales” cuya función es informarnos. Cuando

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no hacemos caso de las señales que nos envía la emoción aparece el problema. Los ejercicios de escritura nos ponen en contacto con esos “problemas”. Así que lejos de demonizar ciertas emociones, os invito a convertirlas en aliadas, a preguntarles “¿de qué me estás informando?, ¿qué me quieres decir?” Aprender cómo funciona cada emoción en nosotros mejora nuestras relaciones con los demás, con nosotros mismos y desarrolla nuestra capacidad de empatía. En definitiva, la escritura nos regala un mapa emocional al cual acudir para encontrarnos y reencontrarnos. ¿Te apetece descubrir algo de ti? Te propongo un ejercicio. Tal vez no eres aficionado a la escritura, ni tengas el hábito de hacerlo; pero para este ejercicio tan solo necesitas un papel y un bolígrafo. Haz un poema en el que dejes hablar a una emoción (la que tú quieras). ¿Qué tiene que decirte?, ¿qué le dirías tú a ella? Y ahora respira, libera tus emociones y escribe...

Pilar Llompart Psicóloga y Formadora en Escritura de Exploración Personal

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20 ConCiencia - Junio 2018  

Una publicación de MundoFeliz

20 ConCiencia - Junio 2018  

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