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◆ Ganadería

Entre picot

Los ganaderos se sienten indefenso Tienen miedo. Hace diez años que suena el aullido del lobo en la Sierra Norte de Guadalajara, después de décadas recluido en la memoria colectiva, envuelto en el mito y la superstición. Pero ya no son ataques aislados y no queda sombra de sospecha sobre los perros asilvestrados. El lobo está acechando. Hay una población constante, una o varias manadas que han dejado un rastro de 63 animales muertos en los 32 ataques reconocidos en 2010, y un buen montón de consecuencias para las reses que sobrevivieron a su paso. Y cuando no suena el aullido, es el aleteo torpe de los buitres el que alerta con su vuelo bajo y en grupo, con una veintena de incursiones el año pasado. El canis lupus y el qyps fulvus han dejado de ser especies vulnerables en la provincia, lo que supone la gran noticia medioambiental de la década, pero no dejan de estar protegidos. Y los que ahora reclaman protección son los ganaderos, que se sienten en peligro de extinción. Texto: Concha Balenzategui. Fotografías: Archivo EL DECANO / Cedidas.

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ólo había un rebaño en Umbralejo, el pueblo abandonado y reconstruido por el Ministerio de Educación para actividades escolares en la naturaleza. Poco más de una docena de ovejas, expuestas al ordeño y la contemplación de los visitantes urbanitas. Ha quedado viva una, según confirma Mari Carmen Fuentes, veterinaria de la agrupación de ganaderos que engloba a más de treinta explotaciones de la Sierra Norte. «Seguimos en las mismas. Los ataques de buitres son un hecho y el lobo sigue atacando. Está siendo una faena muy gorda para los ganaderos», explica quien lleva trabajando en la comarca desde mediados de los noventa, y ahora tiene que vérselas también con las heridas que ambos animales causan al ganado. «Las ovejas estaban solas, sin perro. Las tenían que haber guardado en cuanto atacó a la prime-

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icotazos y dentelladas

n indefensos tras una década de ataques de lobos y cuatro años de buitres ra», relata Julián Arenas, veterano ganadero de la comarca, con una gran explotación que saca adelante con sus hijos en el término de Cantalojas. En total, más de 2.000 ovejas, que también saben de la presencia cercana del depredador, y recibieron su visita hace ahora tres años. Últimamente no lo han visto merodear por la loma cercana a Villacadima donde está la nave, en cuyos alrededores pasan la noche al raso las ovejas. «Tenemos 14 mastines en un atajo, y en otra zona otros cuatro o cinco. El ganado está suelto y es la única manera» asegura Arenas. «Pero cuando vienen ocho lobos juntos, los perros se acojonan, se quedan como atontados», apunta Bernardino Domingo, alcalde de El Ordial. Y añade otro caso a la lista de bajas de este invierno: una yegua de menos de dos años, en Aldeanueva de Atienza. Domingo asegura haber advertido las pisadas de una manada de al menos ocho lobos sobre la nieve. No hay duda. No pueden ser perros asilvestrados, asegura este ganadero, porque los han visto a unas docenas de metros. «Que no, que son lobos, lo podéis creer, que yo siempre he estado en el campo -afirma con rotundidad-. El lobo siempre va a morder en la cabeza, porque lo que intenta es matar. Se ve la marca de los colmillos, las asfixia en la garganta, chupa la sangre, mata una, mata otra... El perro se tira a la nalga o a cualquier lado, y hasta que no se la come no ataca a otra oveja». Y recuerda el caso de su vecino Paulino, el cabrero de El Ordial, que perdió más de cuarenta animales en un sanguinario ataque hace un par de años. En Condemios de Abajo también han visto las orejas al lobo. Cuentan que la semana pasada los avistaron subiendo por la carretera entre dos zonas valladas, y unos días antes en la ermita situada entre los dos Condemios. «El año pasado nos mataron dos terneros y allí estaba su huella en la nieve», relata Mari Mar, que mantiene una explotación de vacuno junto a su marido Miguel Ángel. Este invierno no les ha arrebatado ninguna res, pero estuvo cerca. «En un corral teníamos tres vacas que habían parido con los tres terneros, y sabemos que allí estuvo el lobo, porque dejó huellas. No atacó; será porque las vacas le hicieron frente», relata, convencida de que el depredador está al acecho: «La semana pasada en Condemios de Arriba mataron un ternero o dos». No está tranquilos con las vacas durmiendo a

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Una realidad en cifras

ace una década que se constató el regreso del lobo a la provincia. Aunque hubo algún ataque esporádico desde 1998, los casos se extendieron en el invierno 2000-2001, lo que hizo que las autoridades admitieran sus ataques. Entre los años 2003 y 2005, su actividad remitió, y en 2005 se establecieron las ayudas, mediante una orden reformada en verano de 2008. A finales de la década la población del cánido volvió a repuntar. 2006..............26 ataques 2007..............13 ataques 2008..............12 ataques 2009..............29 ataques 2010..............32 ataques (2010: 25 vacas muertas, 30 ovejas y 8 cabras) ■ Los ataques de buitres empezaron a denunciarse en la primavera de 2007 y las ayudas se establecieron al año siguiente: 2008...............24 ataques 2009...............21 ataques 2010...............19 ataques Delegación de Agricultura y Medio Ambiente.

la intemperie, como corresponde a la ganadería extensiva, sobre todo cuando se ponen de parto y se convierten en víctimas propicias. Los relatos de los ataques van circulando de unos a otros pueblos y alimentando el miedo, un temor que los ganaderos heredaron de sus padres y abuelos, que señalaron al lobo como su enemigo. Se ha añadido en los últimos años el temor al buitre común, una especie carroñera que se ha multiplicado, se ha acercado más a las poblaciones, y agrede al ganado vivo a falta de otro alimento. Este año los sangrientos ataques, principalmente atribuidos a los lobos, se vienen repitiendo desde diciembre, y han continuado desde principios de año, según ha denunciado la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara (APAG). El 13 de enero, en Cantalojas, fueron los buitres los que se cebaron con una vaca de Juan Portillo, atacada durante el parto. Y desde entonces no han parado. Hace casi un mes Fernando Moreno recibió la visita del lobo en su explotación de La Nava, y perdió un ternero. Alberto Calvo dio de baja más de ocho cabras en Peñalba de la Sierra. Isaías, dos terneros y una vaca, a los que picotearon los buitres. Alfonso Muñoz, de Galve de Sorbe, denunció ataques del lobo a varios terneros. Y así un nombre tras otro en la lista de afectados e indignados que relata la APAG. A ellos se une el de Francisco García Peinado, de Campillo de Ranas, cuyo testimonio facilitó el PP la semana pasada, en una rueda de prensa. A los dos días de relatar ante los periodistas un calvario de indefensión, el ganadero sufrió la visita del buitre, el jueves pasado. «Era media mañana y como estaba nevado, fuimos a llevar forraje a los comederos de las vacas, a 400 metros del pueblo de El Espinar. Nada más llegar empezaron a salir buitres, y ya vimos lo que había pasado. Esa ternera que mataron estaba perfectamente el día anterior, estábamos pendientes de ella porque rondaba el lobo. Tenía una semana». Francisco García asegura que ha sufrido cinco ataques en un mes (cuatro de lobos y uno de buitres), en un explotación de vacuno con 190 madres. «No sabemos qué hacer. En invierno están en tres grupos cerca de los comederos, y la parte de la carretera está cercada, pero eso a los buitres les da igual», afirma este ganadeEL DECANO DE GUADALAJARA 25 DE FEBRERO DE 2011 /

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1. El buitre se hace cada vez más cercano y cotidiano en la Serranía. 2. La población de esta ave carroñera ha aumentado y es fácil ver su ritual de alimentación. 3. Estampa hallada por un ganadero: vaca y ternera atacadas por los buitres en el momento del parto. 4. Ovejas heridas en uno de los primeros ataques de lobo en la comarca de Atienza, en el año 2000. 5. Heridas en la lengua por picotazos de buitre, en uno de los primeros ataques denunciados, en 2007.

ro. En total, dice haber perdido 12 animales desde que los buitres empezaron a lanzarse sobre el ganado, hará cuatro años. En cuanto a los lobos, los ataques de esta temporada se cuentan en dos terneros de menos de 10 días muertos, y dos desaparecidos. «De los dos que mataron, a uno lo llegamos a ver vivo, le sacaron las tripas por el culo. Al otro se lo comieron desde el lomo hacia atrás. Llamamos a los forestales y lo llevamos vivo a la nave, pero murió por la tarde. Y además, se queja de que hay «daños colaterales más importantes que la muerte». Se refiere a los animales que quedan heridos y suponen altos gastos en medicamentos, las vacas que sufren un drástico bajón en la producción de leche o que no se comportan igual en el celo, todo como consecuencia de ser atacadas o sentir la presencia cercana del depredador: «A las vacas las ves con un estrés, inquietas, y se nota en la producción y la fertilidad. Hay un montón de cosas en que repercute, y en ovejas y cabras más, hay abortos». Es algo en lo que insiste Ángel García, secretario general de la APAG, que asegura que «el ganado está nervioso, se barrunta el tema y está estresado. Esto trae consigo menos producción, no nacen tantos terneros, hay abortos.. Los daños indirectos, ¿cómo se disciernen?». Ante la sensación de desprotección y el desánimo que cunde desde finales de 2010, la agrupación de ganaderos celebró una reunión extraordinaria el pasado 11 de enero, en Galve de Sorbe, a la que asistieron el secretario general de la APAG, y el jefe de Servicios Técnicos, Antonio Torres. A los pocos días se celebró otra reunión en Guadalajara, en la que los representantes de los ganaderos se encontraron cara a cara con la Administración, representantes de la Delegación de Agricultura y Medio Ambiente, de Áreas Protegidas y 10

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¿De dónde vienen?

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na de las cuestiones controvertidas es la procedencia del lobo. Si hasta ahora siempre se había creído que el depredador venía de Castilla y León, donde en los últimos años está constatada una importante colonia, la declaración de Francisco García, ganadero de Campillo, ha causado sorpresa. «Los han traído en un cajón y los han soltado», manifiesta, señalando a la Administración autonómica. Sin llegar a creer en esta teoría, algunos en la zona piensan que se está fomentando de alguna manera su reimplantación. «Eso son chorradas, como cuando se decía que se soltaban culebras y ratones, y alguno hasta vio los paracaídas donde venían», afirma Fernando López Herencia, naturalista y colaborador de Félix Rodríguez de la Fuente. El también director del Zoo recuerda que la población de lobos en Castilla y León está bien, y «si aumenta en un sitio, y coinciden dos o tres clanes, el lobo dominante echa a los demás». El canis lupus puede recorrer decenas de kilómetros en un noche, y le es fácil llegar a Guadalajara, entiende López Herencia. Si los ganaderos desechan esta teoría por la existencia de autovías y de una línea del Ave que actuarían como barreras, el naturalista recuerda que «bajo las autopistas hay pasos loberos para que atraviese la fauna silvestre. En España son más estrechos que en otros países, pero se van acostumbrando y cruzan la autovía sin enterarse. No hay un programa de reintroducción porque hace años que no es una especie en peligro». Precisamente la Delegación de Agricultura y Medio Ambiente realiza un estudio sobre el comportamiento de estos animales, a los que coloca un chip para seguir su recorrido. De ahí puede venir la teoría de que han visto soltar lobos (aseguran siempre en el mismo lugar donde fueron capturados, y tras colocarles el emisor de señal GPS) y también las primeras conclusiones: Que está recolonizando la zona, y que tiene una presencia constante dentro de su movilidad: puede permanecer cinco días en nuestra provincia, pasar a otra, volver... ◗

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Biodiersidad, y de la Diputación. Quedaron emplazados a un nuevo encuentro para perfilar más soluciones a su problema. La difícil convivencia El problema de los buitres tiene un origen muy concreto, a juicio de la Delegación de Agricultura, y las fechas de los ataques lo corroboran: La prohibición de dejar reses muertas en el campo tras la epidemia de las vacas locas. Pero, como recuerda el delegado, Sergio Cabellos, «no hay soluciones inmediatas y ágiles», porque la normativa comunitaria no contempla un problema muy nuestro (el 90 por ciento de los buitres europeos están en España). Y vuelve a hablar de la red de muladares, lugares debidamente acondicionados para el vertido de reses por personal autorizado, un asunto que no satisface a los agricultores, por el retraso en su implantación, y porque supone unos costes, los del servicio autorizado para el traslado. Actualmente la Junta gestiona muladares en Mazarete y Galve de Sorbe, mientras el prometido en Atienza aún no tiene ubicación definida. Los hay cerca de los parques naturales (en Pelegrina y Checa) y pronto se abrirá el de Orea, a través de su Ayuntamiento. En este punto el delegado recuerda que los consistorios también pueden gestionarlos, así como entidades privadas, como los cotos de caza. Existe uno de este tipo en Brihuega y se ha solicitado uno más en Cuevas Minadas. Otra de las medidas puestas en marcha es el establecimiento de las llamadas «zonas remotas» donde los ganaderos podrán enterrar sus animales muertos de forma controlada, indicando el número de crotal y la fecha de la muerte. Se han autorizado cinco, en Atienza, Cifuentes, Jadraque, Molina de Aragón y Sigüenza,


Cuando el hombre y el lobo eran aliados

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5 pero cualquier ganadería puede hacer uno, cumpliendo los requisitos. Esta iniciativa supone, a petición del ganadero, la supresión del servicio de traslado, que acumulaba numerosas quejas. Pero no sirve para saciar el hambre de los carroñeros, ya que los restos animales no quedan al libre acceso de las aves. El titular de Agricultura anima a que los ganaderos soliciten hacer muladares o «zonas remotas» en sus explotaciones, algo que según la APAG habría que simplificar más: «Se tiene que dar carta blanca a los ganaderos a tener su muladar en ganaderías totalmente testadas donde no hay enfermedad de las vacas locas sin analizar de nuevo cada res», en palabras del secretario general. En cuanto a las indemnizaciones, la agrupación se queja de la tardanza en el cobro y de los requisitos exigidos: «Que se pague inmediatamente y que no tenga que pasar el ganadero un purgatorio para dar de baja al animal», pide Ángel García. Sergio Cabellos responde que ya se han abonado las ayudas correspondientes a los ataques de diciembre, y que es necesario un análisis postmortem que certifique, a través de las muestras recogidas, si el animal murió por el ataque de los buitres o fue pasto de sus picotazos una vez fallecido por otra causa. Así, en las pruebas realizados en 2009, 9 dieron resultado negativo y el año pasado otros 6. Hay que decir que las indemnizaciones por ataques de buitres se pusieron en marcha a partir de 2008, con la publicación de la orden correspondiente. Más antigua es la orden por la que se indemnizan los ataques de lobos luego reformada, y en ella el mayor problema es el de las desapariciones de animales, «que pueden deberse al lobo, pero también a los robos», indica el delegado. En este sentido irá la próxima reforma de la norma-

tiva. Cabellos asegura que la Administración es «absolutamente flexible» y que no se discute si el ataque es de un lobo o de un perro asilvestrado: «Con nueve ataques de buitres o veinte de lobos no vamos a estar discutiendo, no podemos ser tan rigurosos cuando no tenemos miles de ataques. El problema está cuando no somos capaces de coger muestras, porque no han quedado restos», asegura. En todo caso, el delegado recuerda que «la indemnización no es la solución», y expone que hay que fomentar otras prácticas, como los mastines o la construcción de apriscos para que las ovejas duerman por las noches, que ya tienen subvención. También considera que hay que hacer más atractivos los seguros (su alto coste es otra queja generalizada) y ser más exigentes con las realas de caza para evitar el abandono de perros que se asilvestran. Finalmente, Cabellos asegura que entiende la situación de los propietarios de reses: «Es normal que un ganadero esté preocupado. El lobo es un problema para el ganadero, que está acorralado por otros problemas. Pero hablando de biodiversidad, el lobo se está recuperando y recolonizando el territorio, y desde el punto de vista medioambiental es una buena noticia. Lo difícil es vivir con él». ◗

os personajes -un lobo y un niño-, un paisaje -el valle del Henares- y una época, el Paleolítico. Estas son las bases sobre las que se asienta la nueva novela de Antonio Pérez Henares, La mirada del lobo, que se presenta la próxima semana en Guadalajara. La historia está situada en el Paleolítico, momento en que el hombre, cazador y recolector, establece un vínculo con el lobo muy diferente y más fuerte que el que tendrá nunca con otras especies. «Es la alianza entre las dos manadas de cazadores», explica el escritor de Bujalaro. De este lobo prehistórico, el lobo ártico, que viene de las glaciaciones y caza para hacer nevera, descienden el perro, que con el tiempo será el gran amigo del hombre, que se ha vuelto ganadero y agricultor en el Neolítico, y también el lobo salvaje, «que se convierte en la gran amenaza de los rebaños. La admiración que había por el lobo en el Paleolítico, cuando era el gran tótem de muchas tribus, se transforma en miedo, en temor, y se le persigue con enorme saña». El lobo conserva aun hoy su instinto genético, recuerda el periodista, «cuando ataca al rebaño y mata a todas las ovejas es porque está haciendo nevera». El título de la novela se refiere a esa mirada tan particular y fascinante. «Cuando uno ha visto un lobo de frente, y le ha mirado, no puede olvidar la mirada de esos ojos que un alcarreño puede definir perfectamente, porque son ojos de color miel», señala el escritor, que añade el trote lobero con el que se aleja, inconfundible y muy distinto al del perro. El libro, tiene varios aspectos en común con la exitosa trilogía de Nublares: el territorio - «desde el valle del Henares hasta el barranco del río Dulce, con muchos topónimos reconocibles»- y el momento; pero no la trama, ni los personajes. Está publicado por Alianza Editorial y ya fue presentado en Madrid, tanto en el hotel Palace como en la Casa de Guadalajara. El martes 1 se presenta en nuestra capital, de la mano de la fundación Siglo Futuro. «Chani» destaca que el lobo, que desapareció en la comarca de Atienza en el año 1967 -es cuando fue visto por última vez- ha reaparecido en la misma zona en el año 98. Para el urbanita y para el naturalista, «su regreso es una maravillosa noticia. El aullido del lobo es el sonido de la naturaleza más salvaje». Amante del campo y descendiente de zona ganadera, el autor aboga por dos medidas para facilitar la convivencia actual entre el hombre y el lobo. Para empezar, pagar de inmediato los daños y no regatear con discusiones de si se trata de lobos o perros: «el lobo no está en peligro, pero la ganadería sí». Y en segundo lugar, proteger a los ganados, y en este sentido celebra que hayan vuelto a aparecer los mastines. Habrá que estudiar cómo evoluciona su presencia en la Sierra Norte, apunta, para con el tiempo tomar otras medidas y convertirlo en un elemento de riqueza. «Chani», también cazador, recuerda que hay mucha gente dispuesta a pagar cantidades desorbitadas por hacerse con este trofeo, y que el animal debería ser cazable en algunos lugares por debajo del Duero, aunque no de momento en Guadalajara. También señala la posibilidad de aprovechar el gancho que supone para el turismo naturalista, aunque la colonia es aún insuficiente en la provincia. ◗ EL DECANO DE GUADALAJARA 25 DE FEBRERO DE 2011 /

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Entre picotazos y dentelladas  

Reportaje sobre los ataques al ganado de la Sierra Norte de Guadalajara por parte de lobos y buitres. Información de Concha Balenzategui. Re...

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