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◆ Reportaje

Cerveza como arg Óvila ya no será solo el nombre del expolio. A partir de marzo de 2011, el nombre del monasterio cisterciense desmantelado en las cercanías de Trillo figurará en las etiquetas de una sabrosa cerveza de estilo belga fabricada en Estados Unidos que se comercializará por todo el mundo. Los monjes de la abadía de New Clairvaux, en California, han llegado a un acuerdo con Sierra Nevada, una importante destilería situada unos kilómetros al sur. Los cerveceros fabricarán la bebida, utilizando la patente y la forma de elaboración tradicional de una abadía de Bélgica, también de la orden cisterciense, y usarán el nombre de Óvila sobreimpreso en la imagen de los arcos apuntados. La cesión de la marca supondrá a los monjes californianos una importante inyección económica que asegura la reconstrucción de la sala capitular que realizan, piedra a piedra, en su finca de Viña.

Una empresa californ con la imagen y el nomb servirá para rematar la rec

Texto: Concha Balenzategui. Imágenes: J.M. Merino de Cáceres/Archivo El Decano Destilería de Sierra Nevada en Chico (California)

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esulta chocante para un español, familiarizado con las colectas del párroco para reparar el tejado de la iglesia, o con las subvenciones de la Administración para rehabilitar grandes templos, comprender la operación que han cerrado los monjes cistercienses-trapenses de la abadía de New Clairvaux, en el estado de California, para la recuperación de una parte del patrimonio alcarreño. La lucha por conseguir fondos para reconstruir la sala capitular del monasterio de Óvila, que ha dado un giro definitivo en estos meses, es cuestión de esfuerzo e imaginación. En un país en que la separación entre la Iglesia y el Estado es nítida, donde no 14

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sale un dólar de las arcas públicas para las confesiones religiosas, donde los restos histórico artístico no tienen el peso ni la consideración que se les da en la vieja Europa, y donde los católicos son aplastante minoría, la tarea no se emprende sin una gran dosis de organización. Pero cuando este esfuerzo en buscar mecenas se topa de bruces con una crisis económica como la que padecemos, el proyecto se pone en serios aprietos. Por eso es tan importante el pacto alcanzado en los últimos meses, y que la empresa Sierra Nevada Brewing Company ya ha hecho público a través de un comunicado de prensa. Se ha firmado un acuerdo de colaboración para ela-

borar una auténtica cerveza de abadía trapense en California, según la tradición de una comunidad monásquica belga, que otorga la licencia, y será finalmente la única cerveza de este tipo fabricada en Estados Unidos. Su nombre será Óvila, y en sus etiquetas figurará la imagen de los tres arcos exteriores de la sala capitular del monasterio que fue expoliado en la Alcarria, y que los monjes californianos están reconstruyendo desde que en 1993 consiguieron las piedras abandonadas durante décadas en un parque de San Francisco. Se trata de una bebida especial, heredera de la tradición de las cervezas fuertes de abadía, que solo estará disponible en el mercado un tiempo


argamasa en Óvila

sa californiana prepara el lanzamiento de cerveza y el nombre del antiguo monasterio. La operación matar la reconstrucción de la sala capitular en Viña

limitado. Concretamente serán tres cervezas para las distintas estaciones del año, y se pondrán en el mercado tanto en barril, para servir a presión, como en botellas de 75 centilitros. La primera de ellas, que se distribuirá a principios de marzo de 2011, será una «Dubbel» estilo belga, elaborada con levadura trapense. La segunda, propia de verano, es una «Saison», y se estrenará en julio, inspirada en la dedicación de los monjes al trabajo en los campos que rodean su monasterio. Finalmente en noviembre se lanzará una tercera, estilo «Quadrupel», rica en sabores de frutos negros, todo ello según los planes avanzados por la empresa. «Como fruto de este proyecto, se beneficiará a los monjes de New

Arriba, estado de las obras el pasado septiembre. Abajo, diseño de la etiqueta de cerveza

Clairvaux en sus esfuerzos por reconstruir una maravilla arquitectónica del siglo XII, de principios del gótico cisterciense, la sala capitular, en su terreno en Viña, a pocos kilómetros al norte de la factoría de Sierra Nevada», prosigue el comunicado, que recuerda en unas líneas la historia del monasterio de Santa María de Óvila, con mención a la localidad de Trillo. Popular en EEUU, pero rara en España Hay que decir que Sierra Nevada Brewing Company es una cervecería fundada por Ken Grossman y Paul Camusi en 1979, en la ciudad californiana de Chico. A pesar de contar con solo tres décadas de trayectoria, se han dedicado a la elaboración de manera artesanal de diferentes cervezas, caracterizadas por la gran cantidad de lúpulos empleada, como en muchas cervezas californianas, y con elevado contenido en alcohol. Su «Pale Ale» es una de las cervezas más populares en Estados Unidos, aunque cuenta con varias marcas apreciadas, premiadas y distribuidas a lo ancho del mundo. Sierra Nevada tiene una producción de 700.000 barriles cada año. Sus marcas apenas son conocidas en España por los expertos bebedores de cerveza, puesto que su distribución se encuentra muy limitada por los problemas que le acarrea el nombre de «Sierra Nevada», registrado en el depósito legal por una empresa granadina. Un problema que no tendrán las nuevas botellas de «Óvila», que se pretenden vender también en nuestro país, según explicó el director comercial al arquitecto José Miguel Merino de Cáceres, que ha desvela algunos detalles del acuerdo. Merino de Cáceres, catedrático en Historia de la Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid, es asesor y supervisor de la obra que se realiza en California y probablemente uno de los mejores conocedores del monasterio alcarreño. El arquitecto hizo de cicerone la semana pasada para el maestro cervecero de Sierra Nevada y el director comercial de la compañía en su visita a las ruinas del monasterio en las cercanías de Trillo. Ambos venían directamente de Bélgica, donde con una delegación más extensa (otros tres representantes de la cervecera, y el padre Thomas Xavier Davis, de la abadía New Clairvaux, impulsor de la reconstrucción) habían conocido los secretos de la elaboración de la cerveza belga y habían cerrado el acuerdo de la patente de este monasterio, para utilizar su fórmula, conservada durante siglos. El motivo de que dos de ellos recalaran tamEL DECANO DE GUADALAJARA 19 DE NOVIEMBRE DE 2010 /

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◆ Reportaje De Trillo a Viña, por San Francisco

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l monasterio cisterciense de Santa María de Óvila se fundó en 1175, y el edificio comenzó a levantarse en 1181. Los monjes habitaron allí casi ocho siglos, hasta que tuvieron que abandonarlo en 1835, tras la desamortización de Mendizábal. ■ Fernando Beloso, banquero y propietario de una finca colindante, compra el monasterio al Estado en 1928 por 3.130 pesetas. En cosa de semanas lo revende a Arthur Byne, agente en España del magnate de la prensa estadounidense William Randolph Hearst, propietario final por 85.000 dólares. ■ En abril de 1931 se desmontan por orden de Hearst las partes principales del monasterio (refectorio, sala capitular, dormitorio de novicios y varios elementos de la iglesia). El historiador Layna Serrano y el periodista Luis Cordavias denunciaron la situación en «Flores y Abejas». El Gobierno de la República, recién proclamada, trata de impedir el expolio, con la declaración de Monumento nacional, pero los trámites no culminan hasta el mes de junio. Estado de los trabajos el pasado septiembre Demasiado tarde: el monasterio está desmontado y embarcando rumbo a Estados Unidos. ■ Acuciado por problemas económicos tras el bién en nuestra provincia no era otro que gracrack del 29, Hearst desiste del proyecto de bar unas imágenes de las ruinas del monasterio levantar el monasterio en una de sus propieque, según Merino de Cáceres, presentan mudades. En 1941 vende las piedras a la ciudad cho mejor aspecto después que el propietario de San Francisco por 25.000 dólares. El ayuntamiento deja los sillares en el parque de Golde la finca donde se asientan haya hecho limden Gate, con la intención de reconstruir el piar el terreno. Los californianos pretenden inmonasterio, pero la Segunda Guerra Mundial cluir estas imágenes en los spot publicitarios del dilata el proceso. Las piedras se quedan dulanzamiento de su nueva cerveza. «Yo les proporrante años a la intemperie, sufren deterioro, cioné también el escudo del monasterio de Óvila robos e incendios en las cajas que las guardan. ■ En 1955, 28 monjes cistercienses-trrapeses para los diseños, aunque al final, si lo utilizan llegan a Viña para figurará en la contraetiquefundar el monasterio ta», detalla el arquitecto. de New Clairvaux. Entre ellos está el paDe la uva a la cebada dre Davis, que ve por Hay que recordar que la casualidad las piedras abandonas en San huella de Óvila también fiFrancisco y se interegura en las etiquetas del vino sa por su historia. En que elaboran los propios 1972 Thomas Xavier monjes de New Clairvaux. Davis es elegido En concreto se llama «Chapabad del monasterio, ter house» (sala capitular), y y se propone hacer de él un gran centro de reproduce el dibujo de los espiritualidad. tres arcos de la fachada prin■ La ciudad de San cipal. No en vano, los monFrancisco retoma el jes están asentados en una proyecto de la reconspequeña localidad originatrucción del monasteriamente llamada Viña (en rio, con una donación de 80.000 dólares de inglés Vina), en un antiguo la fundación Hearst. rancho vinatero que posee La profesora Marga- El anterior abad, Thomas X. Davis, visitó la bodega más grande de ret Burke diseña una las ruinas en la Alcarria en 2006 toda California, la región maqueta a escala de vinícola por excelencia en la sala capitular. Pero ni siquiera empezaron los trabajos. Estados Unidos. Pero la bodega en superficie ■ En 1994 la ciudad de San Francisco dona las está en buena parte ocupada por las piedras del piedras a los monjes de Viña. En 1996 culmina antiguo monasterio alcarreño, pues la producsu traslado al monasterio. La primera piedra ción de vino no es muy grande. Al contrario, de la obra se coloca en septiembre de 2003. ◗

son ediciones limitadas de unos caldos, prefe-

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rentemente elaborados con uva tempranillo, que elaboran bajo las indicaciones de la enóloga Amy Sunsery. Este pequeño negocio de los monjes no es por tanto comparable al que supondrá la cerveza Óvila, que se lanzará de forma ambiciosa y con toda la producción que sea capaz de asumir el mercado norteamericano y europeo. «El vino deja poco dinero, porque es un producto de elaboración a lo largo de los años, y el consumo en Estados Unidos es muy bajo, porque es muy caro, apenas se bebe más que en los restaurantes. La cerveza es un producto de rápida elaboración y mucho consumo en Estados Unidos», recuerda Merino de Cáceres. La operación, cuyo montante concreto no se ha desvelado, viene a garantizar económicamente la reconstrucción de la sala capitular tras largos periodos de incertidumbre en el proyecto «Sacred Stones» (piedras sagradas). La cerveza puede engrasar con nuevos bríos la maquinaria de unas obras que se veían interrumpidas cada cierto tiempo. A la complejidad del trabajo hay que añadir la falta de fondos, que ralentizaba las diferentes fases. Y es que la evaluación inicial del proyecto era de 14 millones de dólares, aunque ha habido posteriores modificaciones a la baja. La recta final de las obras Si la idea inicial de father Thomas, el anterior abad e impulsor del proyecto, era inaugurar la sala en 2005, coincidiendo con el 50 aniversario de la fundación del monasterio, las fechas se han tenido que rectificar varias veces. En este momento, la obra está muy avanzada, según constató Merino de Cáceres en su última visita,


‘Sacred stones’ en busca de mecenas

P Principales marcas de cerveza elaboradas por la empresa californiana Sierra Nevada, poco conocidas en España.

De izquierda a derecha: el maestro cantero, Frank Helmholz; el abad, Paul Mark, el profesor Merino de Cáceres, el arquitecto, Patrick Cole, y el constructor Philip Sunsery

el pasado mes de septiembre. El arquitecto asesor calcula que la conclusión podría darse en cuestión de un año, dependiendo del ritmo de las obras. Su próxima visita será en verano de 2011, aunque mantiene contacto permanente con el equipo que realiza los trabajos, encabezado por el maestro cantero Frank Helmholz, el arquitecto Patrick Cole y el constructor Philip Sunsery. No hay un programa muy estricto de obras, pues se va adaptando a la disponibilidad de dinero y personal. Ahora se han interrumpido con la marcha del maestro cantero a Egipto, donde participa en unas obras de restauración en Luxor. No obstante, el aspecto de las obras está muy avanzado. «Han volteado o armado los arcos que van a sostener las bóvedas, ya están todas menos una de las seis. Cada bóveda consta de cuatro arcos de cabeza y dos diagonales. Tras ese paso, hay que cerrar los elementos, es decir los cuatro triángulos o témpanos que quedan entre los seis arcos, que ya se estaban cuajando en la primera bóveda». La mayor dificultad del proyecto residió en identificar y ordenar las viejas piedras almacenadas por los monjes (to-

das las que pudieran trasladar al monasterio, según el acuerdo con la autoridad de San Francisco), recuperar las que pudieran servir, y tallar nuevas piezas a partir de sillares desechados, por pertenecer a partes del monasterio que no podrán ser recuperadas. La mayor parte de este trabajo culminó hace cuatro años, al menos en las piedras fundamentales para recomponer la estructura básica (columnas, arcos, bóvedas) y sostener el edificio. No obstante, aún se tallan otras piedras, de carácter ornamental, que habían desaparecido, como los capiteles de las dos ventanas laterales. El arquitecto supervisor añade que también ha sido necesario rehacer fustes nuevos, porque no compensaba empalmar las piezas que se habían perdido y las recuperadas. Merino pone el acento en las columnas de esta sala, «increíblemente curiosas, porque son de once lados; yo no las había visto así. Las hay de doce, de seis, de diez lados, pero nunca de once, es una cosa rarísima». Ni el claustro ni el refectorio volverán a levantarse, pues no hay piedras suficientes y se consideran partes menos interesantes. Sí lo era la portada de la antigua iglesia de Óvila, de estilo manierista, que se montó hace años en el Young Musseum, instalado en el parque Golden Gate de San Francisco. Al cabo de unos años, esta portada se desmontó, y los monjes solicitaron

ara sufragar las costosas obras, se constituyó un comité de recaudación, integrado por ciudadanos laicos y voluntarios. Está encabezado por un gerente muy activo y dos asesores, que han instalado una oficina en el propio monasterio. Los miembros del comité se reúnen periódicamente para establecer las estrategias y aprobar los presupuestos de su labor. Se encargan de buscar donaciones de fundaciones y particulares, cuyos nombres se reflejan en una placa en la abadía y en el boletín que se edita dos veces al año relatando la marcha de las obras y de la recaudación, o las visitas de los mecenas a la sala capitular. En el propio monasterio, los visitantes pueden adquirir pequeñas cruces talladas en las antiguas piedras de Óvila para contribuir a las obras, o aportar, simbólicamente un sillar, a cambio de una cantidad establecida. El comité organiza además reuniones al estilo tupperware, donde un benefactor hace de anfitrión de un encuentro con amigos adinerados, en el que se proyectan vídeos sobre la arquitectura cisterciense, se expone el proyecto y se busca la complicidad de los reunidos. Pero todas estas vías de financiación se habían resentido con la crisis. ◗

su traslado a Viña, una petición que también hizo la Universidad de San Francisco. «Yo estuve peleando con los directores del Young Museum, pero no conseguimos que se la entregaran. Las autoridades adoptaron una decisión salomónica: para los monjes cedieron una cosa (la sala capitular) y para los jesuitas, que se encargan de la Universidad, la otra», recuerda Merino de Cáceres. Y hay buenas noticias al respecto. La Universidad ha reconstruido la portada en su sede, según relató el padre Thomas al arquitecto español, aunque al parecer no se ha incluido en el lugar ni una referencia a la procedencia histórica ni geográfica de este elemento. En cualquier caso, también la sala capitular tiene cerca su segunda oportunidad. Podría inaugurarse en otoño de 2011, doce años después del inicio de la preparación de los sillares, u ocho desde la colocación de la primera piedra, que no pudo asentarse hasta terminados los cimientos de hormigón requeridos en una zona de marcada actividad sísmica. En su página web, la comunidad de New Clairvaux dibuja un futuro aún más ambicioso al cabo de los años, cuando un paseo ajardinado embellezca los alrededores de la chapter house, y a su lado se levanten un nuevo claustro, el museo, el archivo e incluso un nuevo templo. Culminarán así las ambiciones de un monasterio que quiere ampliar sus miras desde el ora et labora, para abrirse a toda la comunidad como centro espiritual. Se entonarán nuevos salmos entre las paredes que acogieron la lectura de la regla de San Benito durante casi ocho siglos en la Alcarria, y se acallará quizá el eco del lamento del cronista Layna Serrano cuando constató la desaparición del monumento: «Hic fuit Óvila». ◗ EL DECANO DE GUADALAJARA 19 DE NOVIEMBRE DE 2010 /

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Cerveza övila