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NOVIEMBRE: MES DE «TERNURA DE DIOS»

...Él se fijó en su angustia, dando oído a sus clamores. Por ellos se acordó de Su Alianza, se enterneció con Su Inmenso Amor...

TERNURA DE DIOS

(Salmo 106:44-45)

LAS PROMESAS DEL PODEROSO SEÑALA LA SAGRADA ESCRITURA... SU ETERNA BONDAD Y TERNURA SU CUIDADO FIEL Y AMOROSO... SU LUZ SOBRE SUS HIJOS, BRILLA CON SUS FAVORES, LOS ALCANZA... «CON CUERDAS HUMANAS LOS ALZA Y LOS PONE CONTRA SU MEJILLA...» * «SU CORAZÓN SE CONVULSIONA»... «ÉL ES DIOS, SIEMPRE PERDONA» DECLARA OSEAS, EN LA ESCRITURA... ** ACÉRCATE ALMA, A TU HACEDOR, AL ETERNO CORDERO SALVADOR... ¡ES TUYA, SU DIVINA TERNURA! JUAN CARLOS HOVHANESSIAN * Oseas 11:3-4 ** Oseas 11:8-9

¡Sí, quiero!

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PERIÓDICO

«EL PODER DEL ESPÍRITU»

STAFF *Dirección General: Juan Carlos Hovhanessian Diego Hovhanessian *Asesor Espiritual: Monseñor José Guido Pesce *Redacción: Alba Acosta Carmen Alviña Miriam B. de Mavilian Lourdes Chiappetta Liliana Escouteloup Laura Gómez Lucía Hovhanessian Milagros Hovhanessian Lidia I. de Papazian Geraldine Miguel Lic. Anahí Raggio Lic. Valeria Salinas Agustina Spegazzini *Diseño: Roxana B. de Hovhanessian Lucía Hovhanessian Geraldine Miguel Agustina Spegazzini *Coordinación de contenidos: Dra. Mónica V. de Adanalian *Coordinación General: Roxana B. de Hovhanessian PUBLICACIÓN MENSUAL GRATUITA LA COMUNIDAD «SANTA MARÍA» NO ES RESPONSABLE DE DISTRIBUCIÓN ALGUNA HECHA POR TERCEROS

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Cristo, Médico

CATECISMO

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San Mateo nos relata la curación de un leproso (8:1-4), luego del Sermón de la Montaña. «Señor, si quieres, puedes sanarme. Él extendió la mano y le tocó diciendo: Quiero, queda sano. Y en ese instante se sanó de la lepra». Hoy, igual que ayer y sea cual sea tu necesidad, enfermedad, carencia, etc. la Mano de Jesús se extiende para bendecirte; quiere curarte, ayudarte, no sólo en cuanto a problemas físicos, sino también en lo que concierne a toda área de tu vida en la que necesites Su ayuda. Pídele al Señor sabiendo que Él siempre quiere lo mejor para nosotros, que «dispone todo para bien de los que le aman». Dios siempre escucha nuestra oración. Recuerda ¡JESÚS TE AMA!

1504 A menudo Jesús pide a los enfermos que crean (cf Mc 5,34.36; 9,23). Se sirve de signos para curar: saliva e imposición de manos (cf Mc 7,32-36; 8, 22-25), barro y ablución (cf Jn 9,6s). Los enfermos tratan de tocarlo (cf Mc 1,41; 3,10; 6,56) «pues salía de Él una fuerza que los curaba a todos» (Lc 6,19). Así, en los sacramentos, Cristo continúa «tocándonos» para sanarnos. 1505 Conmovido por tantos sufrimientos, Cristo no sólo se deja tocar por los enfermos, sino que hace suyas sus miserias: «El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades» (Mt 8,17; cf Is 53,4). No curó a todos los enfermos. Sus curaciones eran signos de la venida del Reino de Dios. Anunciaban una curación más radical: la victoria sobre el pecado y la muerte por su Pascua. En la Cruz, Cristo tomó sobre sí todo el peso del mal (cf Is 53,4-6) y quitó el «pecado del mundo» (Jn 1,29), del que la enfermedad no es sino una consecuencia. Por su pasión y su muerte en la Cruz, Cristo dio un sentido nuevo al sufrimiento: desde entonces éste nos configura con Él y nos une a Su pasión redentora.


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«Yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche y no alimento sólido, pues todavía no lo podíais soportar. Ni aun lo soportáis al presente; pues todavía sois carnales. Porque, mientras haya entre vosotros envidia y discordia ¿no es verdad que sois carnales y vivís a lo humano? Cuando dice uno «Yo soy de Pablo», y otro «Yo soy de Apolo», ¿no procedéis al modo humano? ¿Qué es, pues Apolo? ¿Qué es Pablo?... ¡Servidores, por medio de los cuales habéis creído!, y cada uno según lo que el Señor le dio.» (I Corintios 3:1-5). Qué fácilmente se puede caer en la carnalidad cuando se producen esos «bandos», como señala la Escritura: «Yo soy de Pablo...» o «Yo soy de Apolo...». Que «progresismo», que «conservadorismo»... «que este» o «que aquel»... ¡Qué difícil le resulta al hombre vivir «desafectado» del componente humano, en la Fe! «Pablo», «Apolo»... ¡SERVIDORES! No se predica «ni a Pablo, ni a Apolo», sino a JESUCRISTO. ¡Gloria a Su Nombre! «Por tanto, que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que en fin de cuentas se exige de los administradores es que sean fieles.» (I Corintios 4:1-2). La Palabra de Dios nos advierte acerca de lo sutil que es «cruzar la línea», que al hacerlo se pierde de vista la objetividad en la vida cristiana y creyendo caminar en lo espiritual, se cae en lo carnal. Nos recordaría el Señor Jesús, imagino, a muchos hoy: «Den al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios» (ver Marcos 12:17). ¡PREDIQUEMOS A CRISTO, PUES SÓLO CRISTO SALVA! La Iglesia, llamada «primitiva», así lo hacía aún en medio de la -diría«natural fragilidad», como hoy y siempre suele ocurrir en el género humano, que -aunque ahora creyente restaurado por la Gracia de Cristo- sigue padeciendo «la fragilidad». ¡PREDIQUEMOS A CRISTO! Vayamos en pos de lo que a todos los cristianos nos une: ¡AQUEL A QUIEN HEMOS DE ANUNCIAR! No caigamos en los engaños del «Diablo» que usa «el mundo» y «la carne» para generar el «partidismo» que lleva a las antinomias propias del mundo que vive alejado de la Verdad. ¡SOMOS DE CRISTO! y los hombres todos, en la Iglesia... ¡SERVIDORES! Desde el Papa Francisco, al «último hermanito» como yo... ¡SERVIDORES! Por supuesto que con diferentes llamados y responsabilidades, por lo que es indelegable en todo cristiano verdadero, LA ORACIÓN por todos los que -constituidos en autoridad- conducen a la grey de Dios. Así como es «indelegable» en el cristiano verdadero, el respeto, la obediencia y la comunión con Cristo, en el Espíritu Santo, al Papa, a los Obispos, Sacerdotes Asesores, etc. Y así, todos somos UN SOLO CUERPO, en COMUNIÓN, ANUNCIAMOS LA SALVACIÓN EN JESUCRISTO, pues

¡SÓLO JESUCRISTO SALVA! «Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos» (Hechos 4:12). «Porque hay un sólo Dios, y también un sólo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también» (I Timoteo 2:5). «Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida.» (I Juan 5:12). Sólo algunos de los poderosísimos pasajes de la Palabra de Dios, que nos señalan con claridad lo que tratamos de compartir por medio de este escrito: ¡SÓLO CRISTO SALVA! ¡Prediquemos al Salvador! ¡Prediquemos Su Palabra! No hagamos «proselitismo», sino EVANGELIZACIÓN. Y ésta sólo es posible mediante el testimonio de «UNA COMUNIDAD LLENA DEL ESPÍRITU SANTO». ¡Sí! ESPÍRITU SANTO - COMUNIDAD y EVANGELIZACIÓN, sagrado deber y privilegio de la Iglesia. No es siendo «piola» para el mundo, como el mundo suele llamar a aquel que en la Iglesia pretende «atraerlo» a la misma mediante «las mismas vanas maneras de vivir del mundo»... A las cuales, le dice Pablo al converso, que NO DEBE JAMÁS VOLVER. ¡NO! Sino dando testimonio de su Fe en Cristo mediante la conversión, siendo él mismo -el predicador- «reflejo» del Evangelio que anuncia. Un testimonio de «VIDA NUEVA», no de «PECADORES»... ¿Se entiende? «Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.» (Romanos 13:13-14). No intentemos «ser piolas» para el mundo, porque así, el mundo -como en algunos ambientes está ocurriendo-, acaba por «convertir» al supuesto cristiano, a sus propios criterios y prácticas. Hablemos la Palabra de Dios, con la vida. Prediquemos a Jesús, el Cristo, dando testimonio con la vida, en Comunidad y en comunión con toda la Iglesia, asistiendo al necesitado, sin condiciones, más sin cambiar ni desvirtuar del Evangelio, SU CONTENIDO: ¡JESUCRISTO, SALVADOR Y SEÑOR! Su OBJETIVO: ¡LA SALVACIÓN DEL HOMBRE TODO, Y DE TODOS LOS HOMBRES! Y su MÉTODO: ¡EL TESTIMONIO DE VIDA! Por supuesto siempre de acuerdo a «los signos de los tiempos», con RENOVADO ARDOR y FERVOR... ¡PREDIQUEMOS A CRISTO! Pues ¡SÓLO CRISTO SALVA! ¡Gloria sea a su Nombre!

JUAN CARLOS HOVHANESSIAN

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ERES MUY VALIOSO PARA DIOS!!!

«¿Acaso olvida una mujer a su niño, sin dolerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque esas personas se olvidasen yo jamás te olvidaría.» (Isaías 49:15). Esta fue la Palabra destacada en el mensaje que recibimos en una de las Asambleas de nuestra Comunidad. Roxana B. de Hovhanessian nos llevó a hacer un recorrido por la vida de uno de los hombres más influyentes del Antiguo Testamento, Moisés. Moisés pasó por distintas etapas: sus comienzos en Egipto, en donde el pueblo de Dios vivió como esclavo soportando duros trabajos y mucho maltrato; su estadía en Madián, en donde -pastoreando el rebaño de su suegro- recibió el llamado de parte de Dios para liberar a Su pueblo de la esclavitud. Y finalmente su paso por el desierto, en donde debía ser guía de un pueblo que -muchas veces- culpaba a Dios de su presente, entre quejas y murmuraciones... Cada etapa representó un desafío en la vida de Moisés y muchas veces él mismo se sentía «desbordado», se sentía «el menos indicado»... preguntaba y repreguntaba a Dios con asombro y miedo, pero Dios nunca lo abandonó. Nunca soltó su mano, como el padre hace con el hijo que comienza a caminar. Pues, fue Dios mismo quien lo preservó de la muerte siendo Moisés un bebé, lo llamó de entre las ovejas para la gran tarea de liberar a Su pueblo y finalmente, nunca lo dejó librado a su suerte cuando el pueblo cuestionaba su autoridad. Y va a concluir el relato de su historia diciendo que «Tenía Moisés ciento veinte años cuando murió: no se había apagado su ojo, ni había perdido su vigor.» (Deuteronomio 34:7). Más allá de lo que él alguna vez hubiera podido imaginar, ¿verdad? Por eso, hermano, recuerda que Dios no se olvidó de ti, que nunca te abandona, no importa en qué circunstancias te encuentres, al Señor nada lo supera, nada lo asusta y es infinitamente más grande que cualquier situación difícil que puedas pasar. Él no sólo está contigo, sino que además, obra con poder en tu vida. ¡Él no se olvida de ti!

Lourdes Chiapetta

“¿Cómo estás?...” Pregunta uno al otro. Responde: -“¡Bien!” - “Y tú, ¿cómo estás?” - “Estoy mal”... Se separan, cada uno a lo suyo. Y Dios le habla al que respondió “Estoy mal”, diciéndole: “YO TE VOY A MOSTRAR QUÉ ES ESTAR MAL” Y al otro, que respondió “¡Bien!”, le dijo el Señor “YO TE VOY A MOSTRAR QUÉ ES ESTAR BIEN” *** Me gusta decir que “la fe del creyente nunca será mayor de lo que éste cree y practica de la Palabra de Dios”. Habla conforme a la Palabra de Dios y el Señor te bendecirá con toda clase de bienes espirituales y temporales, en Cristo Jesús. Hermano, y tú... ¿Cómo estás?

Aún siendo cristianos, hay muchas personas que sufren porque no se sienten aceptadas, amadas... O tal vez por su apariencia, o porque consideran que no son inteligentes como tal o cual persona. Si algo de eso te está afectando, la Palabra de Dios es el bálsamo que sana las heridas. Dios nos ha creado a todos con CAPACIDADES, DONES, TALENTOS… ¡INNUMERABLES! Cada uno de nosotros es especial para Él, tanto, que a Sus ojos, somos un “POEMA”: “En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos.” (Efesios 2:10). El texto bíblico original -en griego- cuando dice que somos "hechura" de Dios, utiliza un término que traducido significa: “poema”. Sí, así te creó el Señor. ERES UN POEMA SUYO. Él puso en ti una belleza única, te hizo con dedicación: ERES MUY VALIOSO PARA DIOS!!! Ten presente estas palabras de la Escritura y ¡cuánto amor nos revelan! Y, con ellas en tu corazón, NO PERMITAS QUE NADA NI NADIE TE MENOSPRECIE (tampoco tú mismo), porque eres UN HIJO AMADO DE DIOS. Él te bendiga!!!

facebook.com/DiegoHovhanessian

De tapar agujeros... a una vida victoriosa

Las personas, como la que escribe -adulto mayorsabemos por experiencia que «todo pasa», pues lo hemos visto en nuestra vida... Pero «cómo pasa» cuando nuestra vida no está

«alineada» a Cristo y Su palabra. Vivir todos los días: sorteando dificultades o como se suele decir... «tapando agujeros» o como se suele escuchar, «sobreviviendo». Al arraigarnos en un lugar donde hay vida, en una Comunidad Cristiana viva, empiezas a vivir no ya «sorteando dificultades» sino enfrentándolas con fortaleza. Ahora VES el camino, ves estrategias, ves soluciones, ves que ya no estás sólo. Un lugar donde te predican la Palabra de Dios, donde oras junto a tus hermanos y donde compartes la maravillosa experiencia de la vida cristiana en la Iglesia. Gracias a mi Señor por estar creciendo en una Comunidad donde HAY VIDA, y la VIDA es EN CRISTO y Su PALABRA. «Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica se parecerá al hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y embistieron contra aquella casa, pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca.» (Mateo 7:24-25).

Susana A. de Guidi

Proverbios 14:21

facebook.com/JuanCarlosHovhanessian

«La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino mas bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad.»

Madre Teresa de Calcuta


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«Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: ¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada. Pero Él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: Despídela, que viene gritando detrás de nosotros. Respondió Él: No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Ella, no obstante, vino a postrarse ante Él y le dijo: ¡Señor, socórreme! Él respondió: No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos. Sí, Señor – repuso ella–, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces Jesús le respondió: Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y desde aquel momento quedó curada su hija.» (Mateo 15:21-28).Hay un proceso que atravesar en el camino hacia «una fe grande», y este ejemplo de la mujer cananea es muy claro para revelarnos cuáles son esos pasos. Lo primero es: *«¿Dónde está Dios?» ¿Dónde está Dios en mi vida? ¿Dónde está, en esta situación?… Es el primer obstáculo que hay que atravesar. En un momento de problemas familiares, de enfermedad, de oposición, etc. «Y partiendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese…» (ver Marcos 7:24-30). Jesús se fue a tierra extranjera. Pero a la misma hora hay una mujer con una urgencia. «¿Dónde está Dios?». El Señor estaba como «escondido», sin embargo «…no logró pasar inadvertido…». Es que Él nunca pasará inadvertido para la gente que lo busca. «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca halla; y al que llama se le abrirá» (Mateo 7:7-8). «Todo», tú también estás incluido allí. «…en seguida, habiendo oído hablar de Él una mujer, cuya hija estaba poseída de espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies». La fe te lleva a encontrar a Dios: que te sana, te bendice, que tiene libertad para ti y para tu casa. «Ahora bien, sin fe es imposible agradar a Dios, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe…» (Hebreos 11:6). Ella no lo había visto a Jesús, pero creía en Él, lo buscó y llegó hasta Su Presencia; y el Señor recompensa a los que le buscan con fe. *El silencio de Dios Jesús fue a la región de Tiro y Sidón; y la mujer cananea salió gritando «ten piedad de mí, Señor, Hijo de David», «pero Él -Jesús- no le respondió palabra». No dice que no la escuchó, dice que no le respondió. Esta mujer no era del Pueblo de Dios. Muchas veces pensamos que Dios no nos escucha -o no nos responde- porque «somos tal cosa» o porque «no lo somos». Quita eso de tu manera de pensar, el Señor no le responde porque hay un propósito para que crezca en la fe. El Señor no quería destruirla, quería edificarla. Jesús hace como que no escucha. ¿Por qué? Lo correcto es preguntarse: ¿para qué? ¿Para qué Dios hace silencio? Para reforzar tu fe y hacerla grande. El Señor se oculta. Luego hace silencio. Y alguien podría pensar: «No, Él la tiene conmigo»... Sí: ¡TE AMA! Tiene un montón de cosas contigo, para ti, para los tuyos. *El rechazo del entorno de Jesús «Sus discípulos, acercándose a Jesús, le rogaban…». Pero no estaban rogando por ella, le estaban diciendo al Señor que hiciera algo porque estaban cansados de oírla. ¿Cómo te sentirías?... El Señor se me ocultó, lo encontré. Ahora le hablé, no me responde. Y los que son de su entorno dicen: «Despídela, que viene gritando detrás de nosotros». Hay que romper con las susceptibilidades, con la queja, con eso que (como solemos decir) se siente «a flor de piel», porque la fe está adentro!!! Hay que aprender a caminar, no por los sentimientos, o por los estados de ánimo o por lo que ven los ojos... sino por fe.Ni una palabra dice el Señor. El Señor sabe que la fe de ella va a seguir creciendo. Compréndelo. No te enojes. No te amargues... El Señor muchas veces hace como

que no responde a nuestra fe para que tú y yo sigamos respondiendo con acciones de fe. La negativa de Jesús ¿Vos querías que Él te hable? Te va a hablar. Y lo primero que te va a decir es la palabra: NO. A veces, hay quienes se preguntan: «¿Por qué el Señor no suple esta necesidad?». Porque Dios no se mueve por tu necesidad, sino por tu fe. Recuerda que sin fe es imposible agradarle. «Respondió Él: No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Ella, no obstante, vino a postrarse ante Él y le dijo: ¡Señor, socórreme!». Quiero que notes su actitud frente a la negativa de Jesús: «Ella, no obstante…». Es como decir: «Él me dijo que no, pero yo, no obstante, voy a postrarme ante Él y le voy a adorar, y le voy a clamar». Esto es fe que crece y se hace grande. Ella se postra ante Jesús en rendición, humillación, adoración. La palabra que aparece en el texto griego se traduce como: «adorar», «postrarse en homenaje», «hacer reverencia a», «inclinarse como acto de lealtad o consideración», «caer a los pies de», «arrodillarse», «besar». Cuánto más procesada está la fe, más te acercas al Señor y te humillas, le adoras, te rindes a Él. Pero además, figurativamente esta palabra significa: «lamer la mano como el perro lo hace con su amo». La fe te enseña cómo llegar a tocar el corazón de Dios. *La postergación «Esta mujer era griega, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. Él le decía: Espera que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.» (Marcos 7:26-27). Su hija estaba endemoniada y enferma. Y Jesús habla de «saciarse» y de «pan de los hijos». Jesús llama a la liberación y a la sanidad: el «pan de los hijos». Ella era cananea, no israelita, pero aún así no se rindió. Esperó creyendo y adorando. «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Esto ya parece una humillación… Sí, pero ella responde: «pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Es humillación porque no está sentada a la mesa, está postrada adorando al Señor. Él dijo: «el que se humilla será levantado, pero todo el que se ensalce será rebajado». Hay que pasar por la humillación delante del Señor, eso es parte del camino hacia la sanidad y la liberación. Esta mujer pudo comprender que es tan abundante el pan de la liberación y de la sanación, que con tan sólo una migaja puede sanar su hija, y déjame decirte que tú no eres un pagano sino un hijo de Dios, para ti es «el pan de los hijos»!!! Y hay algo más. La cananea nunca contradijo al Señor: «sí Señor, repuso ella…». No lo contradijo, y no se entristeció, no claudicó, no abandonó. Elevó su fe. Se humilló. Fue paciente y perseverante. *El cumplimiento «…Grande es tu fe, que te suceda como deseas. Y desde aquel mismo momento, quedó curada su hija». No es el tamaño inicial de la fe, sino el tamaño que, por la perseverancia, alcanza la fe. El Señor dictaminó «grande es tu fe, que te suceda como deseas», y al mismo instante la hija quedó sana y libre. A la distancia y en ese preciso momento. La mujer cananea es un ejemplo de la fe que «se apropia» de las cosas de Dios. Que reconoce que no es por un título que tenga, ni por quién soy, ni como me llamo; sino que a Dios se le agrada por la fe.Cuando Jesús conoce a esta mujer, ¿acaso no sabía que tenía una urgencia con su hija? Sí, pero el Señor sabe que esta mujer precisa «obstáculos» para que su fe crezca. La sanidad divina no es sugestión, es Poder de Dios que se desata sobre nosotros y a través de nosotros por la fe grande que consigue cosas grandes. Jesús ni se movió, ni la tocó, ni fue a visitar la hija, pero ella se sanó. Aprendamos este ejemplo de persistencia, perseverancia, humildad; ejemplo de no darse por vencido nunca, de fe inquebrantable. Y creamos siempre en el Dios de la abundancia, que con «una migaja» ya tenemos lo que estamos esperando, imagínate siendo hijo de Dios, por la fe en Jesús, todas las bendiciones que tienes para ti y para toda tu familia.Hay sanidad por la fe que no se rinde. Dios te siga bendiciendo rica y abundantemente.

BREVE EXTRACCIÓN DE LA PRÉDICA DE DIEGO HOVHANESSIAN DE LA SERIE SANIDAD DIVINA: SANIDAD POR LA FE QUE NO SE RINDE


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EL PODER DEL ESPÍRITU - Noviembre 2013