Issuu on Google+

U N I V E R S I D A D N A C I O N A L DE T U C U M A N F A C U L T A D DE F I L O S O F Í A Y L E T R A S GYMNASIUM UNIVERSITARIO

GYMNASIUM DESCRIPCIÓN DE UN ENSAYO DE GOBIERNO ESTUDIANTIL EN CAMPAMENTO

N° 1

copia pdf deldocumento primera parte: 24-10 a 19-11

1968


ÍNDICE

Pág. Prólogo Reconocimientos Advertencia Preparación para el campamento Duración del campamento Instalación del campamento La Bandita de Brancaleone Manos a la obra Este Zorro que no duerme ¡Ninguno como nosotros! Y la lluvia caerá El perdón del Zorro La carrera de los imprescindibles Vandálico atentado ¡Adiós, campamento tranquilo! El día " D " : El día del juicio del Zorro La búsqueda del tesoro El árbol de los objetos perdidos El regreso Conclusiones

PUBLICACIÓN N<? 1007

3 5 6 8 10 11 17 20 23 26 29 35 38 42 45 50 55 60 62 64


PROLOGO

El Gymnasium de la U. N. T'., planeado para "determinar una valiosa experiencia y una profunda renovación social y educacional", junto con "una considerable contribución a las soluciones requeridas por el pujante desarrollo" déla enseñanza media, constituye, desde hace veinte años, un efectivo gabinete pedagógico. Dotado de un plan de estudios que se adelantó en mucho a su época, de un¡ plantel docente en condiciones óptimas, de un régimen disciplinario adecuado y de un sistema de ideas pedagógicas bien estructurado, apuntó entusiastamente a constituir una comunidad educativa ideal. Para posibilitar su logro, liberó a su profesorado, de dedicación exclusiva, en la elección de los métodos y procedimientos didácticos, y estimuló a su alumnado "para realizar todas las experiencias de la vida social dentro de la esfera juvenil". Desde su creación, y aún después de modificadas las ventajosas condiciones iniciales, se aplicó sostenidamente al ensayo y estudio de algunos aspectos educacionales, como aplicación de métodos vitalizados, activos y concretos en instrucción y educación; modos de convivencia ideal alumno-profesor; diversificación de formas de instrucción y ensayos de enseñanza-aprendizaje; régimen de calificación, clasificación, evaluación y promoción; disciplina autónoma, orientación vocacional, autoeducación, asociaciones estudiantiles, etc. A veces creímos haber encontrado el profundo sentido educativo de algunos "contenidos pedagógicos", tales como Régimen tutorial, Promoción directa, Gobierno estudiantil, Visitas orientadoras. Giras de estudio, Campamento. Jamás

hicimos

intentos

por no juzgar alcanzada para la formulación

de extensión

"la estabilidad

de conclusiones,

revisión de la tarea de

publicitaria

o comunicación

de la madurez",

al

medio

ni acabado el proceso

y por falta de tiempo

para encarar

una

laboratorio.

El estímulo encontrado en el Decanato de la Facultad de Filosofía y Letras y el deseo de asumir una posición de avanzada en la búsqueda y afianzamiento de ciertos valores pedagógicos nos decidieron a dar a conocer aspectos de nuestro hacer educativo. Sin pretensión de erigirnos en modelos de nada ni de nadie, y sólo por el imperativo de mostrar una exitosa experiencia, entregamos la descripción de un ensayo de gobierno estudiantil en campamento.


Su organización parte de una célula primaria comprometida, el profesorado, y del último curso, entre el que se reparte la responsabilidad de una especie de1 ' tutoría" sobre los estudiantes de los cursos inferiores. El funcionamiento del campamento se estructura sobre la base de un sistema de cooperación "alumno* profesor", en el que los alumnos mayores tienen efectiva participación en el go-i bierno campamentil, lo que favorece una integración sólida y armónica que configura la comunidad educativa óptima, condición esencial para el logro de los objetivos pedagógicos más ambiciosos, como por ejemplo, atender una población de doscientos diez campamentistas aproximadamente con sólo tres o cuatro profesores. Ofrecemos una versión casi taquigráfica y sin elaboración académica, levantada por nuestros cro?iistas en el terreno de operaciones, para dar una image?¡\ ágil, viva, dinámica, de esta actividad. Hemos

desarrollado

su análisis y un correlato

que dejamos para otra oportunidad.

En la presente,

teórico en capítulos sólo rogamos

y paciencia para leer estas páginas con espíritu pedagógico,

aparte,

buen

porque de otro

humor modo,

cansarán al lector. Con este primer número de "Gymnasium" serie de publicaciones sobre su esencia y vida.

nuestra

institución

iniciará

una

La fortuita circunstancia de estar al frente de la Institución en el momentoi actual, nos impone agradecer la suerte de ofrecer la síntesis de una labor que fue de todos: de la U. N. T'., de los alumnos, de los profesores y de las direcciones que nos precedieron. GERMÁN

4

TORRENS


RECONOCIMIENTOS Felizmente el plan de actividades extráulicas del Gymnasinn, mantuvo entre sus obligaciones escolares uno de los aportes más firmes de la pedagogía actual en pro de la educación: la vida intensa al aire libre.

Expresamos nuestro agradecimiento a la Facultad de Filosofía y Letras, sin cuyo subsidio, nos hubiese sido imposible esta experiencia pedagógica. Queremos dejar constancia de nuestro reconocimiento a la familia del señor Fernando Paz, en cuya finca Yunka Suma, sentó reales durante dos semanas, nuestra población estudiantil. Nuestro agradecimiento a los cronistas Juan Krapovickas, Raúl Piliponsky y Eduardo Serrano, cuyos diarios de campamento, junto con otras colaboraciones, ayudaron a compaginar este informe. Mención honorífica a los alumnos Leonardo Ploper y Orlando Cardozo, responsables del Mural, que se sensibilizó a todos los problemas del campamento, reflejó su movimiento total y estuvo alerta para mantener la expectativa y la animación en cada momento de su vida. Nuestras congratulaciones a todos los participantes del campamento más hermoso y feliz. Nuestras sinceras felicitaciones a los integrantes del S* año por haberlo conducido tan ordenada y correctamente y por su eficaz labor de tutoría. Nuestros plácemes y parabienes a los profesores Alfredo Brú, Juan Carlos Ceballos, Octavio Budin, Néstor Grau y Eduardo Leiva, cuyo orgullo debe acrecentarse, en esta oportunidad, al habernos ayudado a recoger una. de las mejores cosechas de nuestra producción como educadores. Felicitamos, por último, al coordinador estudiantil Abel Herrera, porque gracias a su espíritu conciliador, ecuanimidad, acertado criterio y buen humor, se subsanaron múltiples dificultades de conducción y se disminuyeron los roces a. su mínima expresión.


ADVERTENCIA " L o real rebasa siempre el concepto que intenta contenerlo" (Ortega y Gasset). Pero ni la absoluta seguridad de no lograr éxito, autoriza en pedagogía, al desaliento. Ya que resultaría imposible revivir los días de un campamento, hemos pensado que una mayor diversidad de procedimientos en el registro de los hechos logrará cierta aproximación a lo auténtico y proporcionará vestigios capaces de atrapar más de un aspecto de tamaño acontecimiento.

Para registrar fielmente lo realizado en Yunka Suma se ha apelado a todos los medios imaginables. Con tal motivo, se filmó una película, en 8 min, que lograra reproducir un día tipo y documentara algunos otros momentos de significación de un campamento; se tomaron diapositivas en ferraniacolor para captar el paisaje en todo su colorido y con alta definición de imágenes, aunque estuvieran delineadas en planos distantes; y se coinplctó esta documentación visual con fotografías en blanco y negro a fin de ilustrar abundantemente el informe que se presentará a la Dirección del Colegio. Se piensa procesar el grabado de imitaciones a profesores tomadas de representaciones satíricas de algunos fogones, y se imprimirá la marcha de L'Armata di Brancaleone, junto con algunas piezas del repertorio de su famosa "Bandita", como ser, su impagable himno de diana: "¡Buen día, mamá! ¡Buen día! ¿Cómo amaneció? Las aves están cantando: ¡Ha salido el sol!" Asimismo se guardaron las carpetas de planificación de todas las actividades, se conservaron los borradores originales de la programación de cada fogón y las crónicas sociales o deportivas, la cartelera de cines y las notas del. día que en ellos se leyeron, así como los manuscritos de las charlas de los alumnos y de algunos profesores, y hasta algún acta improlijamente levantada en las cotidianas reuniones nocturnas llevadas a cabo en la carpa del curso organizador. Se recogió cuidadosamente el plan de fechorías del Zorro y sus zorrinos, quedaron bajo nuestra custodia todos sus desafíos y los testimonios de haber cumplido escrupulosamente con sus amenazas, como también, todas las acusaciones que formuló el alumnado contra el Zorro. 6


Además del aparato audiovisual y de otras constancias, como croquis de la distribución de las carpas, relevamiento del terreno y límites del campamento, vinieron a parar a nuestro archivo los esbozos de la organización de cada juego o entretenimiento y copias de su reglamentación; un conjunto completo de las pistas de la. búsqueda del tesoro y el "Vale" por el mismo, encontrado por alumnos del curso ganador; se encarpetaron todos los artículos del mural, que no sólo informó cuidadosamente, sino que mantuvo latente en todo instante la animación estudiantil; y hasta se nos hizo llegar la encuesta con las críticas que los cursos menores formulaban acerca del campamento, disimuladas por algún acierto apuntado por ellos mismos o con alguna felicitación recogida de labios de sus propios p a d r e s . . . A todo este material se han de sumar las informaciones proporcionadas por los directores del campamento, el plan del mismo, su memoria, el cuaderno registro de nuestras observaciones y las hojas con la selección de cantos para cada oportunidad. Pero el verdadero tesoro documental está contenido en los diarios del campamento, escritos por miembros que vivieron esta aventura, expediente ensayado por primera vez entre nosotros y que nos proporcionó material de primera mano. Otra fuente de primerísima agua la constituyeron las anotaciones privadas, sin mérito literario y acaso sin estilo personal, pero que resultaron más auténticas aun y capaces de comprobar que sobró color, belleza, alegría y trabajo, por lo mismo que no habían sido tareas impuestas. La referencia a toda esa documentación ayudará a dar una idea de nuestros conocimientos acerca del tema, proporcionará una vista panorámica del estado de nuestras experiencias en la materia, y si lo hemos logrado, pondrá en evidencia nuestro avance en el terreno técnico y organizativo, aunque con nuestras consabidas disenciones en lo doctrinal. Nada se ha escatimado en procura de una mayor objetividad. Con todo, aquellos argumentos y estas páginas serán un pálido reflejo de lo que en realidad ocurrió. Como no nos podía ser conocida suficientemente la suerte de acontecimientos que se nos iban a presentar; como nuestro pobre saber sobre la adolescencia no nos dejó sospechar la riqueza de vida que se gasta esta prodigiosa edad; y como nuestra participación pedagógica se vio rebasada en sus alcances por las urgencias a que se debió aplicar, nuestra labor acá resultará una enumeración de tópicos, sin más coherencia que la imagen de lo que puede ocurrir a una comunidad estudiantil trasplantada de pronto del encierro de un aula al respiradero sin atajos de ese emplazamiento ideal. Por lo que hace al plan de este trabajo, el proyecto original fue ordenar las impresiones de nuestros cronistas, apuntando una trama a ese acopio de documentación, e incorporar, de paso, una idea básica para una posible evaluación. Los capítulos, las divisiones y subdivisiones las iría dando el aspecto principal de cada jornada o algún tema de riguroso tratamiento en este tipo especial de actividad, ocupando un espacio central nuestra investigación evaluativa. La tal incursión trataría de cotejar con criterios ideales (concepciones 7


como participación, pertenencia, pertinencia, puntualidad, respeto, orden y responsabilidad, que habíamos tabulado de antemano) las acciones y sentimientos de nuestros acampantes, para aceptarlas como buenas y agradables, o ponerlas en tela de juicio, dejando en función de este resorte el balance que refirmará finalmente el grado de valor pedagógico que se asignará a este campamento. Por lo que a método de trabajo se refiere, aquí no hay que hacer mucho razonamiento. Acaso un poco de observación, buena memoria y cierta experiencia, sean suficientes para dar la ordenación de los hechos a fin de facilitar la tarea de medición de los resultados. Quisiéramos comprobar nuestra hipótesis de que el campamento es el mejor agente de educación integral y amena. Para el caso, hasta la experimentación a título de ensayo abunda en contenidos. Claro que nosotros nos resistiríamos a elaborar una ciudad en miniatura sólo por decir que montábamos un campamento artificial para su mero estudio. Por lo que atañe al presente episodio de nuestra acción formativa, muchos desempeños nos demostraron que hubo organización, responsabilidad, pertinencia y los otros valores que queríamos cultivar. Agradecemos la ayuda de nuestra Universidad, que posibilitó económicamente esta realización; la colaboración de los padres, por su aliento y por la confianza dispensada al entregarnos sus hijos; la alegría de éstos y su adhesión a nosotros, que nos permitieron disponer de ellos como si fueran hijos nuestros; el respeto de los integrantes del curso superior que derrochó su espíritu de organizador; el trabajo de todos, profesores y alumnos; la contribución de los que llevaron la crónica diaria; el desprendimiento de los quenas entregaron sus propias versiones; y, por fin, las tarjetas de felicitaciones y otras expresiones de estímulo con que se disimuló toda imperfección.

Martes 24 de octubre PREPARACIÓN

PARA

EL

CAMPAMENTO

" Existe una norma en el Gynmasiun, por la cual, a todo alunmno que llega al 5? año se le brinda la posibilidad de organizar y dirigir un camp a m e n t o . . . . Nuestra primera preocupación ha sido hacer conocer hoy a los alumnos que nunca han tenido esta experiencia, cómo es ese tipo de vida estudiantil, para que no los sorprendan las actividades que en él se desarrollan, ni su proceso de asimilación y acostumbramiento, y sientan vivamente la necesidad de incorporarse a é l ' ' . (Carlos Tparraguirre)

Así preludió este alumno de 5° año su exposición sobre el campamento, que definió como "intensa actividad al aire libre, saludable, festiva y de insospechados alcances pedagógicos". En la cálida, tarde del 24 de octubre, durante la cual tenía lugar aquel acto, sus palabras debieron despertar distintas resonancias entre los que las


escuchábamos: dos profesores, un puñado de padres, casi todo el primer curso del Cielo Preparatorio y sus futuros tutores o encargados de carpas. Para nosotros agolpó un cúmulo de gratos recuerdos, para los padres sonó a preocupación y novedad, para los pequeños equivalió a soltar a vuelo su imaginación, a los organizadores les fueron arrancando propósitos de mejorar su conducción. Nada parecía improvisado, como que ese mismo encuentro era el fruto de varias reuniones a nivel de Consejo de Curso, donde se liabían mencionado las tareas, se habían discutido los candidatos, se habían distribuido las tutorías y se habían enfatizado sus responsabilidades. Además se respetaba un programa, se había oscurecido el aula, instalado una pantalla, un proyector esperaba su turno para hacer conocer la película del Campamento de Balcozna y, si alcanzaba el tiempo, se proyectaría también la de Lesser. Era evidente el propósito práctico de los "tutores de los más pequeños", en el sentido de tener un contacto con ellos, aunque fuera meramente informativo; y allí estaban, por de pronto, ilustrándolos. No bien hubo hablado Iparraguirre, Latina se refirió a los grandes juegos, como el Zorro, la Búsqueda del tesoro, el Yety, el Rayo mortífero y la Cacería de los zorros e hizo mención a otros entretenimientos. Luego tomó la palabra López para dar una idea de los torneos que se podían organizar en los distintos deportes, y creyó oportuno marcar la nueva modalidad que ofrecería el Cros-country o carrera de obstáculos. A continuación Cardozo hizo su aparición luciendo un equipo de campaña completo: sombrero de paja, camisa manga larga, pantalón vaquero, borceguí y trayendo a cuestas toda su impedimenta. En dos minutos extrajo y mostró todo el contenido de su mochila; en uno armó su catre de campo; en medio deslió su bolsa de dormir, la tendió sobre él y la volvió a embolsar; en escasos segundos mostró un juego de cubiertos, plato y jarro que de inmediato enfundó; y, como al pasar, exhibió lo que ponderó como el calzado más apropiado para todo andar, que en un santiamén empacó. Aquí intervino Abel Herrera anunciando que se referiría, al lugar elegido para acampar. Su nombre era "Yunka Suma", palabras quichuas que significan "Valle hermoso, fértil". No había sido elegido al azar; sino decidido entre varios lugares visitados y a la postre de serias consultas, así como de los pacientes reconocimientos efectuados entre los días 24 al 26 de agosto y en la "escapada" del 2 y el 3 de octubre, en la que se recorrió Las Estancias, E l Alamito, Andalgalá, Belén, Hualfín, Los Baños, Los Nacimientos, Santa María y dos sitios en Amaicha del Valle. Al quedarse, en definitiva, con esta bella quebrada de la provincia de Catamarca, situada entre los ríos Chacra y La Quinta, a 137 kilómetros de San Miguel de Túcumán, no bien se cruza la Cuesta del Clavillo, se había creído conjugar todas las exigencias: belleza panorámica, clima, agua, leña, posibilidades de racionamiento desde algún centro comercial y relativo alejamiento de nuestra capital. La película no se hizo esperar. E l aplauso que arrancaron las últimas secuencias del film con que se coronó aquella sesión, comprobó que había se9


riedad en la organización y que sobraba motivación: los dos factores más propicios para una buena preparación, si se hizo con tiempo el pedido de fondos a la Facultad, y no se descuidó la conscripción de profesores para dicha aventura, y se activó la inscripción de los alumnos y el cobro de su "cuota-refuerzo", y si se procedió al acopio de carpas, a la compra de provisiones, a la reposición y acumulación del material de campaña; si se solicitó el viático para el personal de cocina, y se tuvo la precaución de remover la gestión en Automotores por la habilitación de cuatro ómnibus para el traslado de pasajeros y de dos camiones para el acarreo de la impedimenta, teniendo especial cuidado de recordar al encargado de tráfico, que se deben realizar dos viajes de ida y dos viajes de regreso una vez terminado el campamento...

Viernes 17 de noviembre DURACIÓN DEL

CAMPAMENTO

¡ Qué lástima no disfrutar del poder de un Josué para detener aquí, en medio de este cielo, a la luna y al sol! ¡Qué ironía no manejar la virtud de un Hanumán para prolongar, siquiera por esta oportunidad, el largo de los días! ¡Quién tuviera, eomo Tritón, una Aurora, que con su encanto y ruegos, lograse hacerle arraigar para siempre en una edad! ¡ Cómo no conseguir, igual Filemón y Baucis, que nos broten en - el cuerpo hojas y retoños para, convertidos en encina y en tilo, seguir contando a estos ríos el amor y la.* concordia en que vivimos! ¡No ser, como Clises, arbitros de declinar o no los brebajes y filtros de la maga Circe y el ofrecimiento de la bella Calipso, que prometía el goce de la inmortalidad! . . . . Sin embargo, hay un secreto a voces: entre nuestras tiendas de campaña, donde siempre late la oportunidad de abrevar largos sorbos de agua de juvencia, " A veces, en un breve instante salta una chispa que tiende un puente de simpatía entre dos generaciones, y ya nada borrará el recuerdo de la emoción c o m p a r t i d a " (Selecciones, septiembre de 1966. pág. 17).

Está ya establecido que la noche de vela es un anticipo de los felices días de campamento. Lo decidió hace algún tiempo el primer curso que se quedó la víspera a "cuidar las armas". De este modo nuestra actividad de fin de año comienza la noche antes. Pero como se debe proceder al acopio de mercaderías para el aprovisionamiento de la población campamentil y como hay que apresurarse a la conscripción de alumnos para calcular las compras, el campamento comienza, más precisamente, una quincena atrás. Y es justo destacar que hay que estar conteniendo a los "lobatos", que se anotan en masa, contrastando con los docentes, entre los que cuesta muchísimo encontrar voluntarios para cubrir la necesidad. Las carpas, por ser el artículo más importante entre los renglones de una lista de elementos imprescindibles de campaña, vienen preocupándonos desde que se menciona esta actividad. Llevan su tiempo las gestiones por viáticos y subsidio para solventar los gastos de esta empresa. Por tales razones, se empieza a trabajar en este aspecto 10


riedad en la organización y que sobraba motivación: los dos factores más propicios para una buena preparación, si ae hizo con tiempo el pedido de fondos a la Facultad, y no se descuidó la conscripción de profesores para dicha aventura, y se activó la inscripción de los alumnos y el cobro de su "cuota-refuerzo", y si se procedió al acopio de carpas, a la compra de provisiones, a la reposición y acumulación del material de campaña; si se solicitó el viático para el personal de cocina, y se tuvo la precaución de remover la gestión en Automotores por la habilitación de cuatro ómnibus para el traslado de pasajeros y de dos camiones para el acarreo de la impedimenta, teniendo especial cuidado de recordar al encargado de tráfico, que se deben realizar dos viajes de ida y dos viajes de regreso una vez terminado el campamento...

Viernes 17 de noviembre DURACIÓN D E L

CAMPAMENTO

¡ Qué lástima no disfrutar del poder de un Josué para detener aquí, en medio de este cielo, a la luna y al sol! ¡Qué ironía no manejar la virtud de un Hanumán para prolongar, siquiera por esta oportunidad, el largo de los días! ¡Quién tuviera, como Tritón, una Aurora, que con su encanto y ruegos, lograse hacerle arraigar para siempre en una edad! ¡ Cómo no conseguir, igual Eilemón y Baucis, que nos broten en. el cuerpo hojas y retoños para, convertidos en encina y en tilo, seguir contando a estos ríos el amor y la concordia en que vivimos! ¡No ser, como Ulises, arbitros de declinar o no ios brebajes y filtros de la maga Circe y el ofrecimiento de la bella Calipso, que prometía el goce de la inmortalidad! . . . . Sin embargo, hay un secreto a voces: entre nuestras tiendas de campaña, donde siempre late la oportunidad de abrevar largos sorbos de agua de juvencia, " A veces, en un breve instante salta una chispa que tiende un puente de simpatía entre dos genei'aeiones, y ya nada borrará el recuerdo de la emoción c o m p a r t i d a " (Selecciones, septiembre de 1966. pág. 17).

Está ya establecido que la noche de vela es un anticipo de los felices días de campamento. Lo decidió hace algún tiempo el primer curso que se quedó la víspera a "cuidar las armas". De este modo nuestra actividad de fin de año comienza la noche antes. Pero como se debe proceder al acopio de mercaderías para el aprovisionamiento de la población campamentil y como hay que apresurarse a la conscripción de alumnos para calcular las compras, el campamento comienza, más precisamente, una quincena atrás. Y es justo destacar que hay que estar conteniendo a los "lobatos", que se anotan en masa, contrastando con los docentes, entre los que cuesta muchísimo encontrar voluntarios para cubrir la necesidad. Las carpas, por ser el artículo más importante entre los renglones de una lista de elementos imprescindibles de campaña, vienen preocupándonos desde que se menciona esta actividad. Llevan su tiempo las gestiones por viáticos y subsidio para solventar los gastos de esta empresa. Por tales razones, se empieza, a trabajar en este aspecto 10


del plan como con un mes de anticipación. Pero la reserva de fondos para que se presupuesten con antelación los recursos, debe hacerse al comienzo del ejercicio lectivo, al presentar el Plan de giras de estudio, Campamento y excursiones. Piénsese entonces, en cuánto se anticipa nuestra preocupación. Los mayores, por su parte, deben tomar contacto con el mecanismo de esa movilización general, y hacen desesperados esfuerzos por informarse y descubrirse cada uno su aptitud. No están al margen del tema las charlas de extensión que se dictan durante el período escolar. Y si a esto añadimos los cursillos que imparten a sus futuros subditos, en cuya preparación se nos anticipan estos futuros "tutores", se puede afirmar realmente que una buena parte del año escolar se tiene presente esta actividad. Es un adicional de consideración la búsqueda y elección del sitio de campaña, para lo que siempre hay más de un ofrecimiento estudiantil. Si a esto se acredita la simpatía que despiertan en los menores los comentarios del estudiante mayor, la emoción de los recuerdos y la perdurable memoria de las aventuras vividas, que a la larga se desdibujan tomando algo de leyenda y misterio, se tendrá recién la imagen temporal de un campamento. Es entonces cuando nos sobrecoge cierta angustia por nuestra impotencia para el manejo del tiempo frente al viento, las nubes y la lluvia, con lo que mejoraría nuestra vida en la naturaleza, y nos acongoja nuestra incapacidad para prolongar por un mes o más, la dicha de gozar de tan sano esparcimiento.

Sábado 18 de noviembre INSTALACIÓN D E L CAMPAMENTO " Y a tenemos aquí en marcha una ciudad en miniatura, a la que hay que dar de comer, cuidar, divertir y acaso también, administrar justicia; pero, sobre todo, o r d e n a r . . . . Porque ahora nuestras condiciones de vida no son tan p r i m i t i v a s " . Profesor Brú

Eran exactamente las siete de la mañana cuando un surtido de padres, profesores y empleados, arracimados en torno a nuestra caravana de vehículos, levantó sus brazos para despedirnos. Para nuestros adentros, nadie podía disimular su ansiedad por partir. Tan es así, que casi con indiferencia se devolvió el saludo y, apenas en marcha, se empezó a corear ardorosamente el nombre de nuestra institución: "¡ Gymnasium! ¡ Gymnasium! ¡Gymnasium!". Como tres veces debió aplazarse la orden de partida. Primeramente, porque, llegada la hora convenida, no se había concluido de embarcar toda la carga en el único camión de que se disponía, y se reordenaban y redistribuían los bultos, en una desesperada tentativa por aumentar su capacidad. En segundo término, porque uno de los chóferes se había dormido, y marchar en su búsqueda, significó una demora más. Finalmente, porque se quería filmar el convoy 11


en el preciso instante de iniciar su marcha, no habiéndose querido, por ello mismo, fletar ninguno de los otros vehículos, que desde temprano estaban listos para partir. Sin embargo, apenas si fueron unos pocos minutos los del atraso. Por otra parte, el viaje sería realmente muy corto: a 137 kilómetros de San Miguel de Tucumán y con una neutralización en Concepción, donde, como consignó Serrano en su diario, "Sólo los más valientes se animaron a tomar el café con leche". La etapa entre Concepción y La Banderita se cubrió trepando la cuesta de El Clavillo por un camino sinuoso donde había que marchar lentamente a causa de las maniobras a que obligaban las líneas quebradas de sus "lenguas". Mirando hacia arriba se topaba con la mole casi perpendicular de la montaña; volviendo la vista hacia abajo se podían contemplar los ángulos cerrados del camino recorrido y los quingos lenguados que se alejaban y empequeñecían a medida que ascendíamos los 1846 metros de altura, o desaparecían cada vez que nos ocultaban las nubes y al llegar al puesto policial de La Banderita. A las 10,55 arribamos a Yunka Suma, nuestro destino, "después de agotador pero divertido viaje", según anota Juan Krapovickas, otro de nuestros cronistas. No todos los vehículos entraron hasta el sitio elegido para acampar, alegando sus conductores que el pedregoso desvío no ofrecía garantías para la integridad de sus unidades; y los que se animaron internarse en el acceso a la finca, especularon con que lo hacían porque se hallaron, de pronto, aligerados de sus pasajeros. Así fue que muchos Adajeros que habían abandonado los ómnibus para desentumecer sus piernas pisando fuerte en tierra firme. tuvieron que trasponer el río y lograr el sombrajo del alisal por sus propios medios; mientras los pocos que quedaron, estaban ahora ayudando a sus compañeros a descargar los vehículos que habían hecho alto a la vera del camino Durante la más uniforme excursión, ordénese una parada, y se tendrán minutos de desgobierno y descontrol. Al término de una larga jornada, comuniqúese que se ha llegado al final del viaje, y se desatará un alboroto descomunal. Multipliqúese por doscientos este juvenil desbordamiento, y se obtendrá el ambiente del primer momento del píripipao en que se convirtió la fresca sombra de la arboleda señalada para el depósito provisorio de nuestros avíos y de nuestras humanidades. Unos se arrojaron en el húmedo pasto a descansar, otros se sentaron en el. suelo y comenzaron a quitarse los zapatos como medida de primera prioridad; éste destapó su cantimplora con coca, que apuró sin respirar; aquél abrió su mochila y extrajo un paquete que se dispuso a liquidar; esos corrieron hacia el río a refrescarse, aquellos desaparecieron a hacer no se sabe q u é . . . No es preciso estar acostumbrado, sino contemporizar un poco para no desatinar y saber juntar el buen humor imprescindible para poner coto a semejante pandemónium. Sin pensar que ese tótum revolútum sea una Babel 12


o que aquella leonera no tenga agarraderas, hay que dar al César lo suyo, y tiempo al tiempo. Sin mayores apremios y antes de una hora, todos los efectos de campaña, como ser tiendas, bolsos, catres y alimentos, habían sido descargados, y el camión se veía por fin libre de su carga para regresar a la ciudad. Ahora que habíamos quedado solos, ¿qué hacer? Lo primero y más cuerdo de todo, es desmandadarse uno también y no entrar en tensión, para ir retomando pasito a paso el hilo de la cuestión. Lo segundo consiste en tener alguna imagen clara de la conformación de un campamento estudiantil. Lo tercero es creer en la necesidad de diagramar bien este remedo de una planta urbana. Lo último, y no menos elemental, estriba en estar perfectamente de acuerdo con quiénes nos van a secundar. La responsabilidad de alzar un campamento pesado es realmente seria desde todo punto de vista. El acomodo racional de las instalaciones, conforme a la clásica ordenanza municipal: "Cada servicio en su preciso lugar"; la disposición lineal de las carpas, de una en fondo y formando un inmenso cuadrado; y la distribución del alumnado de acuerdo al código pedagógico: "Mejor es prevenir que curar", podrían ser factores decisivos en la regulación administrativa y en el ordenamiento estudiantil. Por regla general nuestras preocupaciones clasicistas empezaron y terminaron siempre en las posibilidades del terreno. Empecinados esta vez en sustentar el concepto de funcionalidad en el planeamiento de nuestra colonia y ayudados por la configuración del lugar, nuestro sistema en la orientación actual de la planta urbana se pensó más o menos así: reservar una gran plaza o espacio verde dentro, con sólo el mástil en su centro panorámico; destinar el cuadro contiguo para el campo de fútbol, rugby y sóftbol; dejar una parcela para la cancha de vóleybol; separar un claro para el fogón; disponer de un sitio resguardado para cocina y comedor; elegir otro espacio libre sombreado, pero más aislado, para las reuniones diurnas; e indicar un sitio para cavar un basural, cuidando, finalmente, de señalar contornos bien definidos para los límites de la plaza. Saliendo de esta zona, caminos amplios y bien desmontados bajarían hasta el río para facilitar el acarreo del agua o servirían de paso hacia el balneario. En el área suburbana, otros senderos menos frecuentados, conducirían a los sanitarios, que era preferible se ubicasen en sitios excusados del tráfico... La prevención de dar primacía a la cocina, al botiquín y a la ubicación de las carpas de los menores; de dejar al paso el árbol de los objetos extraviados, habilitando el patio del medio y los campos de deportes contiguos para cualquier desahogo, conjuraría el hacinamiento, paralelamente con el aislamiento, eliminando carpas yuxtapuestas o desperdigadas, daría unidad al conjunto; facilitaría la circulación y localización estratégica del alumnado, al mismo tiempo que su recreación; tecnificaria la inspección, fomentaría la convivencia, apresuraría la adecuación, agilizaría el cumplimiento de operativos cuasimunicipales, como aprovisionamiento de leña y agua, la mantención de la 1.3


limpieza y eliminación de basurales intramuros y hasta crearían fuente de trabajo junto con motivos de esparcimiento y obligada comunicación. Contrariamente, la centralización irracional de puestos claves, el descuido en la línea de la ubicación de cada tienda y el mal reparto de sus adjudicatarios, podría entorpecer las comunicaciones, obstaculizar la atención de los más pequeños y dificultar su desplazamiento hasta sus alojamientos.

Tomadas todas las precauciones se levantó la primera carpa. Un breve descanso y se izará la segunda.

El "doctor" Octavio Budin y su "ayudante-enfermero" instalan la carpa para primeros auxilios.

14


Las ventajas de esta estructura las habíamos considerado y discutido a solas durante el viaje. A nadie habíamos tenido tiempo de hacer la relación en forma detallada de sus conveniencias; sin embargo, bastaba una mirada al parque en ese preciso instante para creer que nos las hubieran adivinado. Es que nuestra estrategia de campo inicial fue orientar y apoyar a los líderes "dinamizadores", de los que en este curso había una suficiente cantidad. Sin necesidad de andar impartiendo detalladas órdenes aquí y allá, se trabajaba ordenadamente, y desde el principio pareció que todo se había de solucionar. Una observación aquí, una indicación allá, y el campamento empezó a tomar una fisonomía parecida a nuestra construcción mental, que hasta poco antes sólo tuviera cierta realidad ideal. Como paréntesis a nuestro propósito de ser los primeros en armar nuestro alojamiento, nos entreteníamos contemplando a cierto grupo de traviesos que pretendían izar una carpa obstinada en su amenaza de volcarse para el lado opuesto. Dos o tres de los metidos porfiaban por sostenerla de pie en lugar de acostarla hasta recibir refuerzos. Una ráfaga de viento se coló por debajo de la lona, y el gastado material se infló como un globo, se sacudió, arrancando los tiros de sus manos, y se torció sobre ellos encestándose en sus cabezas como pesado sombrero. Del bollo que formaban la tela de la tienda y cuatro cuerpos de muchachos aplastados bajo ella, se alzaron los chichones de algunas cabezas, se zafó alguna mano, luego algún brazo y, por fin varias piernas, entre enfurecidos denuestos del más grueso calibre. —¿Qué no ven, imbéciles, que nosotros solos no podemos hacer todo? — gritó uno, enfurecido, con la respiración entrecortada por la asfixia y la fatiga. No era soledad sólo la causa motivo de semejante estropicio; el intríngulis de aquel enredo consistía en que ya sólo quedaba trabajando el puñado inicial de los muchachos tutores, que luego de aguantarse cuatro horas soportando las penurias del hambre, el rigor de un sol de montaña y el aire pesado del mediodía, tenían que ir tomando una tras otra cada tienda, apenas terminada de alzar la anterior, lo que se venía convirtiendo en subir la piedra de Sísifo. Y todo ello, ante el mirar azorado de sus pupilos que, pretendieron auxiliarlos, y allí cayeron vencidos y tan agotados como ellos. Como si el hablar disminuyese efectividad al esfuerzo, todos los muchachos del 5 9 año parecían haberse tragado la lengua, y aguantaban, desde casi inmediatamente después de la llegada trabajando todos, obrando directamente y casi sin gastarse en impartir más órdenes que las básicas para lograr algún esfuerzo técnico, actitud que era imitada sin deliberar por Pablo Fontdevila y uno que otro del 6° año. Pero todo tiene su aguante, y allí sus fuerzas habían llegado al máximo de la tolerancia. Además, era cierto lo del número de operarios. "Parecía que había poca mano de obra*', se lee en uno de los diarios "Iban a hacer cuatro horas que habíamos desembarcado y no se veían más que ocho de las cuarenta carpas que debían armarse. ¿Estábamos realmente desorganizados1?". 15


Acudir en demanda de peonada que arrimara el hombro, sirvió más que nada para comprobar que algunos se habían entregado a expansiones emocionales, mientras otros regalaban sus cuerpos y sus estómagos, cuando no divagaban por la costa del río o entre la arboleda sin propósito evidente alguno, o "esquivando el bulto los más", según lo confiesa el diario de Serrano: "Nos echamos una siesta", y conforme lo reconoce un asiento de Piliponsky: "Algunos picaros y sin ganas de trabajar se quedaron recostados sin prestar ayuda durante toda la tarde". Arrancar a éstos de su deliciosa siesta, perturbar a aquéllos de su placentero pero egoísta baño, sacar a ese otro el bocado de su boca y privar a éste del fresco de la sombra, para empujarlos a una producción involuntaria, no era nuestro plan; sino motivarlos para que quisieran imitar a los que se agotaban armando tiendas que no iban a ocupar,.. En consecuencia, optamos por felicitarlos "por su habilidad para hacerse servir por sus compañeros..." y partimos con el profesor Brú a estudiar dónde encargaríamos la carne y el pan, la verdura y la leche, al paso que comprábamos en algún almacén ciertos artículos. A nuestro regreso, el campamento lucía casi completo, ya habían arriado la bandera, premiando con la distinción a uno de 69 año que se había destacado por su colaboración y ''espíritu de trabajdo demostrado en todo momento" como puntualiza Krapoviekas, en tanto que unos pocos del último turno apuraban la "mericena" "nombre puesto —aclara Serrano— por los alumnos del 4° año a una merienda que se nos sirvió a las ocho de la noche y que anulaba la cena". Tan agotados los advertimos a todos que suprimimos el fogón y, encomendando la guardia al 2° año, los autorizamos para retirarse a descansar.

Fue necesario levantar más carpas para albergar a los campamentístas gados el segundo día.

16

más pequeños, lle-


Domingo 19 de noviembre. LA BANDITA D E BEANCALEOXE " N o s despertó, a las siete de la mañana una magnífica melodía que venía de un grupo de alumnos del 5"? año, que tocaban bombo, corneta, pitos flauta, platillos y g u i t a r r a " ( J . Krapovickas, Diario del campamento 1967). " L a s espaciadas notas del clarín nos despertaron dulcemente, y todos, con somnolientas caras, concurrimos al izamiento de la b a n d e r a . " ( E . Serrano: Diario del campamento).

Un serio ensayo por hacer más alegre y simpático el campamento, pudo haber elegido colmar de goce los momentos de ocio, entretener a la gente menuda en los días de lluvia, amenizar con algún juego las horas de la siesta o rellenar de sanos pasatiempos otros ratos perdidos; pero empezó por el buen gusto de tornar verdaderamente agradable nuestro despertar. De dónde surgió la idea y a qué sindicato acudieron para juntar los miembros de su elenco, no es cosa averiguada. Es lo cierto que el activo 5" año consiguió un trompeta que carraspeara algunas notas de su estridente instrumento, se trajo un bombo para que lo matraqueara cualquiera y, con la ayuda de una vieja guitarra y una trémula flauta, un triángulo y un par de tapas de cacerolas, que percutían cual platillos, formó una banda de música que desparramó alegría desde el amanecer. Visto el éxito inicial, se adoptó este toque de diana, que se mantendría durante todos los días, incluso los de torrenciales tormentas, en que se despertaría con una invitación a todos los espíritus para gozar de la vida con la ilusión de un radiante sol, anunciado mediante una eufórica canción: ¡ Buen día, mamá, buen día! ¿Cómo amaneció? Las aves están cantando ¡El sol ya salió! ¡ Sí que alumbraba el sol de ese domingo! Y, cuando, en bandera, recordábamos la obligatoriedad de guardar silencio antes del llamado oficial para levantarse y treinta minutos después de terminado el fogón; más exactamente, al terminar de anunciar que, para completar un sistema coherente de ideas sobre el campamento, ensayaríamos una evaluación del mismo en base a los criterios de Puntualidad, Orden, Responsabilidad, Respeto, Participación, Pertenencia y Pertinencia, un radiante sol besaba la casi totalidad de las treinta y dos carpas de nuestro tenderío.' El de la presente temporada no podía envidiar a ninguno de los anteriores. No se les quedaba atrás ni en número, ni en orden, ni en organización. Y. en cuanto al paisaje, era excepcional. Estaba emplazado en la primera explanada que, a manera de descanso. ensanchaba la maravillosa quebrada, anunciada por la presencia del templado río La Quinta, fruto de escondidas vertientes, y hendida por el impetuoso 17


Vista parcial del campamento.

Entrada a nuestro campamento. El árbol scbre el camino indica exactamente el desvío que,. luego de atravesar el pequeño afluente "La Quinta", conducía hacia donde nos habíamos instalado.

18


Potreros, que recoge los deshielos de lejanos nevados. Penetrándola hacia el Noroeste, se habrían sucedido en tonalidades de verde cada vez más intenso,. primero El Vivero, luego El Alisal, y más atrás, el azul oscuro de las primeras estribaciones, como Loma Atravesada, La Pampa del medio, La Silleta y La Mesa de piedra, coronando el cuadro los picos cubiertos de nieve de la Loma La Salvia, el Cerro de los Coyas, el Mojón Blanco y el Morro del Ñuñorco. Nos tabicaba al Norte el Filo de la Mesada, camino obligado para dirigirse a las corridas o rodeos. Hacia la banda, después de una depresión como de cincuenta metros, se alzaban El Pajonal, y, a continuación, El Filo de las Chacras y Las Chacras, La Lagunita, E l Batidero y Los Ahujones. Por último, hacia el Naciente, se escalonaban la Loma Bola y el Cerro, más conocido por el Filo de las Cañas. Apurado el desayuno, partió cada grupo a cumplir con las actividades del día. o con alguna tarea especial, "siendo el 2Q el más perjudicado con respecto a la cantidad de trabajo, conforme apunta Serrano, nada modesto, en su diario; aunque, a juzgar por un asiento de Piliponsky, el más hacendoso sería 3er. año, "Que se dividió en tres grupos, encargándose, uno de acarrear el agua para la cocina, otro de construir una letrina y el último de acondicionar el terreno para la cancha de fútbol". Promediaba la mañana. De todas las comisiones recibíamos aviso de que sus trabajos estaban para finalizar. De repente, del lado del camino, hacia el que estábamos vueltos y vigilantes, para no autorizar el éxodo de "Grandes masas de boys que se escurrían hacia el río", según reconoce Serrano, irrumpieron los ómnibus, que traían el contingente de alumnos de los cursos menores, "quienes atrajeron a los demás alumnos, ya que al no haber cenado la noche anterior, se dejaron tentar por los "manjares" que posiblemente traían éstos en sus cargadas mochilas" (Piliponsky). Una carta nos trajo la noticia de que el profesor Brú había sido padre de su octavo hijo: no nos sorprendió la nueva. Pero, cuando a la hora del almuerzo, al que concurrieron todos los campamentistas, desde todos los ángulos del "comedero" se entonó un arreglo de la canción "¡Oh, mi papá, nunca te olvidaré!", un estremecimiento injustificado nos embargó. ¡Cómo debería ser el escalofrío que correría por el cuerpo del destinatario! La tarde se empleó en completar los trabajos, estrenar la cancha de fútbol, refrescarse en el río, arriar la bandera, preparar la velada, cenar y asistir al fogón, "En el que el 3er. año se ocupó de divertir a los campamentistas", sostiene Krapovickas, y Serrano también cree que "fue muy original"; mientras Piliponsky corrige más modesto, aunque quizás acercándose mucho más a la verdad: "Nuestra actuación fue pobre, pero lo suficiente como para pasar una noche alegre". Anunciadas las guardias, que cumpliría 59 grado, como ya es tradicional para los primeros días, pasamos a reunimos en la carpa del 59 año para discutir la jornada paso a paso. 19


Esto aprovechó Osvaldo Merlini para hacernos entrega de dos sobres, que guardamos sin abrir: el n 9 1, lacrado, conteniendo los nombres del Zorro y los zorrinos; el n ? 2 posiblemente con el plan de actividades a realizar por el Zorro, cuya audacia llegaría a conquistar nuestra simpatía. Nadie se molestó en consignar a qué hora nos fuimos a dormir; pero es lo cierto que al terminar nuestra reunión, no se escuchaba un solo ruido en todo el campamento, como no fuera la nerviosa conversación de los guardias, que hablaban presumiblemente para disimular su temor.

Este Se despoblaba a la hora de las cernidas, como puede observarse en la presente toma que muestra a nuestros acompañantes agrupados en torno a la cocina.

Lañes 20 de noviembre. ¡MANOS A L A OBEA! " N o se puede tener todo programado de antemano; cada día hay que variar para ajustarse a las circunstancias" (Abel Herrera). " L o s dos primeros días son de trabajo, che; no de j u e g o " (Ricardo Fajre).


Descripcion de un ensayo de gobierno estudiantil en Campamento: