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toda lucha permite ganar un tĂ­tulo.


brillante, dorado, que ciega a cualquier oponente, es el signo de nuestro triunfo.

las heridas de batalla son el tĂ­tulo mĂĄs brillante que llevamos encima.


Fundadora / Directora ejecutiva - Trinidad Tamayo Directora creativa - Macarena Farías Editor de contenidos - Nicolás Ried

Colaboradores : estrella-cayendo.blogspot.cl Vriel Sofía Lores Matías Marambio


ÍNDICE DOS DE ESPADAS

CHYNA CUERPO A CUERPO

vriel + sofía loren

CONTRAGOLPES

matías marambio

LA FIGURA 4 RECOMENDACIÓN


El dos de espadas del naipe español es una danza. La danza de espadas es un ritual previo a cualquier batalla. Mirar a los ojos a quien tiene un brazo en la espalda y otro apuntándote con el filo del acero, es la danza propia de quienes no piensan sino en el otro. En cada combate hay algo parecido al amor: un deseo porque no haya nada más que el otro en nuestra vista, que podamos doblegar esa sombra colorida que también está danzando ahí. Pensar en ese otro cuerpo, desnudo, vivo, muerto, respirando o sangrando, es la representación perfecta de lo que los antiguos sabios españoles podían ver en esa carta. La usaban para representar los hechos inesperados, lo imprevisible, aquello que puede ocurrir un día sin aviso, como lo es la primera estocada, como lo es la última.


RECUERDO A CHYNA LEVANTANDO SU ORO


CUERPO A CUERPO


El otro dĂ­a pensaste que me tenĂ­as de la mano a tus pies. Sin notar que te querĂ­a en la punta de mi oreja intercambiamos costillas.


4


Aprovechando que estaba recostada sobre la lona, tomó su pierna desnuda y la puso entre las propias. Dándole la espalda, Rosa Negra se fijó que las rodillas de ambas quedaran alineadas: dobló la pierna de Jean Genie, de modo tal que armara unos palitos chinos entre la corva suya y la pantorrilla de ella. Así, se tiró de espaldas al piso, afirmando la pierna atrapada que pasaba por detrás de su rodilla derecha, pero por arriba de la rodilla derecha de ella.

Las piernas Jean Genie formaban un 4. Así recostadas ambas, unidas sólo por sus piernas que formaban una sola ecuación sin su equis despejada, puso su pierna libre sobre la pierna horizontal de ese 4. Y presionó, con ayuda de sus brazos. Las cuatro piernas se frotaban más que nunca, pero no era opción para Jean Genie rendirse.


La figura cuatro (figure four leg lock) es una de las maniobras más icónicas de la lucha, a la vez que una expresión del contacto de la carne que conjuga el dolor y la voluntad: la figura cuatro puede ser invertida si se logra voltear el cuerpo de la rival. Voltear un cuerpo es la operación básica de la lucha libre: tomar un cuerpo húmedo, abrazarlo y apretarlo con las fuerzas de un abrazo que no quiere expresar cariño, sino deseo, deseo de voltearlo. Abrazar y lanzar un cuerpo es necesario para voltearlo y dejarlo tendido en la lona. Una vez en la lona, todos los cuerpos son dóciles. Sólo hay que evitar que la mano sagaz se afirme de las cuerdas y promover su sumisión. Un cuerpo sumiso es un cuerpo derrotado. Un cuerpo que golpea a palma abierta es un cuerpo que grita por su sumisión. Un cuerpo derrotado sobre el ring es un cuerpo que ya no está sobre el escenario: es un cuerpo obsceno.


1 Mi mejor amiga –M– practica kickboxing hace un tiempo. Si logro juntar bien los puntos de referencia, un año o un poco más. En un principio, su entusiasmo me resultaba completamente no correspondido: la actividad física es algo que me resulta ajeno, distante y, en general, incómodo. No lograba entender del todo por qué a alguien le resultaba tan emocionante estar horas pegándole a un saco o exponiéndose a heridas, moretones y a ese ambiente tan masculinizado. Incluso asumiendo un conjunto de estereotipos –a los cuales intento resistirme todo lo que puedo, pero quién es quién para decir que en la vida hay perfección–, la actitud de lesbiana choriza de M no me entraba tan rápido en la ecuación como para sentir empatía, para compartir la euforia que rápidamente la envolvió.


2 Hace unos meses, M me invitó a verla competir. Nuevamente, momento incómodo en mi fuero interno. ¿Qué voy a hacer yo frente a un ring viendo cómo ella pega patadas? La solidaridad y el deseo usual de apañarla en cuanto pudiese no fueron suficientes y fracasé en correr otros compromisos como para estar ahí. Sin embargo, cuando vi las fotos y uno de los videos que registraban la pelea, pude entender mejor las reacciones de los últimos meses. El espíritu competitivo me sigue resultando ajeno, pero ahí, en la confrontación, se armaba otro cuerpo. Curioso cómo ciertas transmutaciones ocurren sobre materias que ya conocemos, sin alterarlas en lo substantivo. Antes bien, las iluminan de otra forma, nos proveen de una percepción menos anclada en nuestras expectativas cotidianas. Así, ver a M peleando ¬–por fuera de la contemplación en vivo, sin la intensidad que esa presencia habilita– me reveló una energía que sólo había avistado en ocasiones muy concisas. Si algo movilizan estas prácticas es la fuerza: dosificada, dirigida para desarmar al oponente sin aniquilarlo, precisa a la vez que potente. ¿Cómo no ver ahí un foco de transformaciones que involucraban, ellas también, un componente sexual? No hago la equivalencia burda entre actividad física y actividad sexual, ni tampoco entre erotismo y contacto (aunque mucho de eso está, y quizás sea M la mejor capacitada para testimoniar sobre cómo el cuerpo alcanza modos de excitación que escapan por completo de la rutina genital a la que estamos acostumbrados). Un conjunto de mandatos patriarcales –la sumisión, la docilidad, la figura ajustada por la vestimenta, la incapacidad de contener o, menos aún, originar una fuerza– aparecían impugnados en lo que fue poco más que unos minutos de combate.


3 En un tiempo más o menos simultáneo a este “descubrimiento” (porque tiene mucho de patudez pensar que esté yo encontrando algo que no ha visto nadie más), puede que antes o puede que después, el ambiente de la Facultad de Filosofía y Humanidades se vio removido por una denuncia pública de acoso laboral y sexual de una estudiante del Departamento de Historia. Desde entonces hasta ahora se ha constituido una movilización contundente con varias aristas. La institucionalidad fue puesta en cuestión, se armaron redes de apoyo y grupos de debate sobre la realidad de la violencia patriarcal en el espacio universitario, los medios de comunicación recogieron el guante y las autoridades universitarias respondieron con acciones tibias y erráticas. Parte del proceso involucró a M: sacó una declaración exponiendo al entonces director del Departamento como el acosador serial que siempre supimos que era (y que nunca nos atrevimos a exponer); su renuncia, a partir de esta y otras acusaciones, siguió en los días que vinieron.


Matías Marambio Hoy, M me contó que ya tiene cerca de 25 personas inscritas en un taller de kickboxing feminista que decidió levantar como parte de las respuestas a esta coyuntura de movilización. Una vez más, el feminismo es un momento de nudos que abren otros tejidos. La conexión comenzada por el tramado de las experiencias de opresión se desovilla a partir de la acción compartida que construye un mundo donde esa opresión se vuelva paulatinamente impensable. Aquí, nuevamente, se crean momentos en donde esos cuerpos reclaman una fuerza que los empodera, que dota a sus órganos de una energía capaz de movilizarse distintamente.


El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente Obscena recomienda que revises la vida y obra de Simone de Beauvoir. Escritora francesa, estandarte del feminismo y abanderada del existencialismo europeo más puro, se alza como símbolo de la igualdad para la mujer. Es mundialmente reconocida por escribir el aclamado libro “El segundo sexo” (1949) el que significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, convirtiéndose en una obra clásica del pensamiento contemporáneo. En él elaboró una historia sobre la condición social de la mujer y analizó las distintas características de la opresión masculina, destruyendo los mitos femeninos e incitando una verdadera liberación.


En Obscena siempre estamos buscando nuevos talentos con quien colaborar. Si te gusta dibujar, escribir, pintar, fotografiar o cualquier forma de expresión creativa, contáctanos vía mail a obscenacomunidad@gmail.com o a nuestro facebook/obscena para incluirte en futuras publicaciones web o en el próximo fanzine.

desvelemos el erotismo femenino juntas


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