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ISSN 1853-8827

CUADERNOS del Ciesal

Revista de estudios multidisciplinarios sobre la cuestión social Año 14 / N° 16 / enero-diciembre 2017


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CUADERNOS del Ciesal

Revista de estudios multidisciplinarios sobre la cuestión social Año 14 / N° 16 / enero-diciembre 2017

DOSSIER La representación política en América Latina contemporánea: complejidad teórica y diversidad empírica

IESAL Centro Interdisciplinario de Estudios Sociales Argentinos y Latinoamericanos

Dr. Ricardo Falcón


ISSN 1853-8827

CUADERNOS del Ciesal es una revista de periodicidad anual editada por el Centro Interdisciplinario de Estudios Sociales Argentinos y Latinoamericanos con sede en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (ISSN 18538827). Indexada en las bases bibliográficas de Latindex y Clase (Unam). Tiene como objetivo principal la difusión de la producción académica en Ciencias Sociales y Humanidades, promoviendo la reflexión crítica e interdisciplinar sobre temas convergentes a través de la publicación de producciones académicas inéditas, seleccionadas por un Comité Editorial con la colaboración de árbitros externos convocados especialmente para tal fin. Cuadernos del CIESAL is a yearly published journal, edited by the Interdisciplinary Center for Argentine and Latin American Social Studies based in the Faculty of Political Science and International Relations at Rosario National University (ISSN 1853-8827). Its main objective is the dissemination of academic production in Social Sciences and Humanities, promoting interdisciplinary and critical thinking on converging issues through the edition of unpublished academic studies, selected by an Editorial Committee in collaboration with external referees. DIRECTOR Ricardo Falcón (1990 - 2010) Gabriela Benetti (2010 - ) CONSEJO EDITORIAL Mario Glück (UNER - UNR) Alicia Megías (UNR) Alejandra Monserrat (UNR) María Luisa Múgica (UNR) Agustina Prieto (UNR) María Pía Martín (UNR) Oscar Videla (UNR) Luciano Andrenacci (UNSAM) Daniel Lvovich (UNGS)

CONSEJO ASESOR Diego Armus (Swarthmore College) Dora Barrancos (UBA) Marcelo Cavarozzi (UNSAM) Fernando Falappa (UNGS) Hugo Quiroga (UNR) Enrique Masés (UNCOMA) María Celia Bravo (UNT) Ana María Rigotti (UNR)

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DISEÑO GRÁFICO Eugenia Reboiro (eugenia.reboiro@yahoo.com.ar) Enviar correspondencia a: Gabriela Benetti Universidad Nacional de Rosario CIESAL (Facultad de Ciencia Política y RR. II.) Riobamba y Berutti / Monoblock 1 / Ciudad universitaria 2000 Rosario E-mail: ciesalunr@gmail.com

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Introducción

DOSSIER La democracia de lo público reconsiderada

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Bernard Manin. Traducido por Gisela Signorelli Guerra e tradição: os argumentos conservadores em defesa das instituições armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988

Pedro Benetti

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina

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María Victoria Álvarez Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina

77

Mariana Berdondini Propuestas de representación en la construcción del liderazgo y el electorado 2.0 en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015

Brenda Leonela Infante Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (19832015)

Darío Rodríguez

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ARTÍCULOS El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966

Jorge Morales Aimar

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Protestas, derechos y violencias en enero de 1919 en Argentina. Una reflexión a partir del libro de viajes de Katherine Dreier y de la prensa

186

Vanesa Teitelbaum

RESEÑAS La democracia que no es. Política y sociedad en la Argentina (1983-2016) de Hugo Quiroga

209

Esteban Iglesias El siglo de Perón. Ensayo sobre las democracias hegemónicas de Alain Rouquié

Hugo Quiroga

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Introducción

Este número de la revista Cuadernos del CIESAL, incluye el dossier “La representación política en América Latina contemporánea: complejidad teórica y diversidad empírica”, coordinado por el Profesor Esteban Iglesias. Dicho dossier fue concebido en torno a la publicación de Bernard Manin “La democracia de lo público reconsiderada”, postfacio de “Los principios del gobierno representativo”. Este postfacio constituye, sin lugar a dudas, otro aporte del autor al estado actual de los conocimientos de las ciencias sociales, particularmente en lo que respecta al amplio campo de los estudios partidarios, los electorales, de los procesos de organización e identificación ciudadana con sus representantes y de la participación política. Estos fenómenos, fueron analizados por Manin inicialmente en “Los principios del gobierno representativo”. Sin embargo, en este texto se desarrolla con mayor profundidad el período de la “democracia de audiencia”, modalidad que asumió el régimen representativo desde los años setenta del siglo XX hasta la actualidad según la terminología del autor. De acuerdo con esto, el postfacio no constituye una rectificación ni una alteración de su marco general de análisis ni una reorientación de la concepción teórica de la representación política. Más bien es una profundización de aspectos y fenómenos políticos que fueron poco desarrollados originalmente. Así, fue posible profundizar y complejizar lo relativo a la erosión de las fidelidades partidarias y la participación política, principalmente por la existencia de investigaciones empíricas que informaron estos campos de estudios y que no estaban disponibles anteriormente. La perspectiva de la metamorfosis asume ahora una mayor potencia ya que arroja luz sobre aspectos que se intuían o se deducían de lo formulado por el autor inicialmente. En efecto, estas transformaciones políticas pueden ser abordadas con mayor precisión, en el marco de una concepción teórica que privilegia las interacciones entre los representantes y representados y de las tensiones implicadas así como de las nuevas formas en que los hombres dan sentido a la comunidad política. Este dossier está encabezado por una traducción del texto de Manin, e incluye trabajos que directa o indirectamente abrevan en las teorías del autor y, desde distintas perspectivas teóricas y con diversos anclajes empíricos, intentan problematizar el tema de la representación política en América Latina Contemporánea. El primero de ellos, de Pedro Benetti, trabaja las rémoras del pasado autoritario brasileño que aún persisten en el presente democrático del que son de algún modo constitutivas. El segundo Artículo de María Victoria Álvarez problematiza acerca de la representación política en las recientes construc-

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ciones políticas trasnacionales, particularmente los parlamentos regionales latinoamericanos. El tercero de Mariana Berdondini trata el tema desde la perspectiva de los debates parlamentarios sobre la cuestión comunicacional en Argentina. El artículo de Brenda Infante apunta a un nuevo problema que es el de la representación y la construcción de liderazgos en la era de las redes sociales, tomando como ejemplo las elecciones de 2015 en la Argentina. Por último el de Darío Rodríguez analiza la llamada crisis de representación en Argentina bajo la luz del marco teórico propuesto por Bernard Manin. Este número de la revista incluye también dos artículos libres, uno de Jorge Morales sobre intelectuales y poder soviético en la década del 60 y el otro de Vanesa Teitelbaum que analiza el testimonio de Katherine Dreier sobre la Semana Trágica de 1919 en la Argentina.

Equipo editor

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Dossier

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La democracia de lo público Privatizaciones. reconsiderada Rol del sindicalismo Caso analizado: Foetra

Raúl Irigaray Cátedra de Administración Pública 1 Bernard FacultadManin de Ciencia Política y RR.II. École U.N.R.des Hautes Études en Sciences Sociales, Paris Traducido por Gisela Signorelli 2 UNR - CONICET giselav_signorelli@yahoo.com.ar

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Bernard Manin (traducido por Gisela Signorelli)

Resumen

En este artículo el autor actualiza y esclarece su análisis sobre la democracia de lo público a la luz de investigaciones recientes, en especial en lo que respecta al debilitamiento de las fidelidades partidarias, el papel de los partidos en la democracia contemporánea y el aumento de la participación política no institucionalizada, indicando que la democracia representativa no es incoherente con algún grado de influencia directa de los ciudadanos en la toma de decisiones sobre políticas. Palabras claves: democracia de lo público, fidelidad partidaria, partidos, participación política no institucionalizada

Abstract

The author updates and clarifies his analyzes of the democracy of the public in the light of recent research, revisiting the issues of the erosion of partisan loyalties, the role of political parties in contemporary democracies and the increase in non-institutionalized political participation, suggesting that representative democracy is not inconsistent with some measure of direct citizen direct influence over policy-making. Keywords: democracy of the public; party loyalties; political parties; non-institutionalized political participation

Bernard Manin (traducido por Gisela Signorelli), “La democracia de lo público reconsiderada”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 9-24.

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La democracia de lo público reconsiderada

Casi veinte años pasaron desde que escribí Principios del Gobierno Representativo. Sin embargo, la sustancia del libro permanece en mayor parte inalterada.1Si tuviera que escribirlo hoy, pienso que el capítulo que discute las transformaciones del gobierno representativo podría beneficiarse de la incorporación de más información empírica de la que estaba disponible para mí en la época de la redacción original.2La tercera parte del capítulo titulado “La democracia de lo público”, presenta un relato de las transformaciones que han afectado las democracias representativas con el correr del último cuarto de siglo. Desde mediados de la década de 1990, no obstante, la publicación de un número significativo de estudios comparativos, contribuyó con información sistemática sobre esos cambios3. Me gustaría actualizar y esclarecer mi análisis anterior de la democracia de lo público a la luz de las investigaciones más recientes.

La erosión de las fidelidades partidarias Una de las transformaciones más notables de la última década se refiere a los partidos políticos. Aparentemente, los partidos no están en buen estado. La “insatisfacción con los partidos” se convirtió en una expresión corriente. Investigadores dedicaron un sinnúmero de estudios al debilitamiento de los vínculos partidarios o al declinamiento de los partidos políticos, evaluando la extensión y las implicancias de esos fenómenos. Los partidos políticos, sin embargo, son objetos multifacéticos: típicamente hacen muchas cosas y actúan en varias escenas. Por ejemplo, ellos movilizan electores, reclutan miembros y activistas, presentan candidatos a cargos de gobierno y organizan el trabajo de legislaturas y gobiernos4. De este modo, una menor capacidad en un área no significa necesariamente debilitamiento en todas las áreas. Suponiendo que, entonces, los partidos políticos perdieran algunas de sus capacidades, no se puede inferir que ellos se han debilitado en forma generalizada. Debo agregar que mi explicación anterior de la democracia de lo público y del contraste con la democracia de partidos, podía crear la impresión de que los partidos se volvieron -de manera general1. Publicado originalmente como epílogo a Manin, Bernard. Principes du gouvernement représentatif. 2. ed. Paris: Flammarion, pp. 309-335. Año 2012. Segunda versión en portugués: A Democracia do publico reconsiderada. Revista Novos Estudos Nro. 97. Pp. 115 a 127. Año 2013. 2. Dra. en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario. Docente Teoría Política II, Facultad de Ciencia Política UNR. Becaria posdoctoral CONICET. E-mail: giselav_signorelli@yahoo.com.ar 3. Ver, en particular, para mencionar algunos de los más importantes de esos estudios: Klingeman, Hans-Dietere Fuchs, Dieter (orgs.). Citizens and the State. Oxford: Oxford University Press, 1995; Norris, Pippa (org.). Critical citizens: global support for democratic governance. Oxford: Oxford University Press, 1999; Pharr, Susan e Putnam, Robert (orgs.). Disaffected democracies: what is troubling the trilateral countries. Princeton, NJ: Princeton University Press, 2000; Norris, Pippa. Democratic phoenix: reinventing political activism. Cambridge: Cambridge University Press, 2002; Cain, Bruce E., Dalton, Russell J. e Scarrow, Susan E. (orgs.). Democracy transformed? Expanding political opportunities in advanced industrial democracies. Oxford: Oxford University Press, 2003. 4. Esta lista de funciones de los partidos no pretende ser exhaustiva. Ni corresponde a un patrón de estructura tripartita (partidos en el electorado, partidos como organizaciones, partidos en el gobierno) encontrado en la literatura, ya que esa estructura no parece adecuada para captar las transformaciones por las cuales los partidos pasaron en las últimas décadas. Las funciones mencionadas aquí pretender ser ilustrativas de la variedad de cosas que los partidos hacen, sugiriendo que algunas de sus actividades no evolucionan de la misma manera que otras.

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obsoletos. No era mi intención. En todo caso, si las formulaciones anteriores eran ambiguas, éste es el lugar para hacerlas más precisas. Hay un área en que los partidos sin dudas perdieron terreno: ellos ya no atraen la fidelidad duradera de los electores. Más precisamente no tienen esa fidelidad en el mismo grado que antes. Las evidencias de la erosión de las fidelidades partidarias fueron creciendo desde que escribí mi explicación original de la democracia de lo público. La tendencia ahora fue documentada en todas las democracias establecidas5. Eso sugiere que estamos viendo aquí no sólo las fortunas fluctuantes de partidos particulares ni los efectos de sistemas de partidos específicos, sino una transformación fundamental impulsada por desarrollos generales, como el pasaje de economías industriales para economías de servicios y la consecuente erosión de los medios sociales tradicionales, los crecientes niveles educativos y el refuerzo del papel de los medios de comunicación de masa. Consideremos algunos de los principales indicadores que señalan la existencia de dicha tendencia. En las investigaciones, el porcentaje de personas que se identifican con un partido decreció constantemente a lo largo de los últimos cuarenta años en la mayoría de las sociedades industriales avanzadas. El debilitamiento del vínculo partidario declarado es particularmente pronunciado entre los más jóvenes6. Con relación al comportamiento real, la volatilidad electoral ha crecido en el nivel agregado: los resultados electorales de los partidos (su porción de la votación) varían más de una elección a la siguiente de lo que ocurría a mediados de siglo7. Otro indicador puede ser encontrado en el número creciente de electores que declaran haber cambiado el voto entre elecciones sucesivas8. Aunque estudios de países individuales sugieren que muchos, sino la mayoría, de esos “electores fluctuantes” se alternan entre votar y no votar o entre socios de una misma coalición9. En relación a eso también 5.  Ver en particular: Dalton, Russell J. e Wattenberg, Martin P. (orgs.). Parties without partisans: political change in advanced industrial democracies. Oxford: Oxford University Press, 2000. 6. ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� Dalton, R. J. “The decline of party identifications”. En: ������������������������������������������������������������������������� Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp. 19-36.El concepto de identificación partidaria fue un tema de mucho debate académico. Es suficiente observar aquí que, aunque la aplicabilidad de la noción más allá de los EE.UU. (donde ella tuvo origen) fuera cuestionada, investigadores que hicieran estudios en otros países adoptaron variantes de ella. El concepto y sus variantes tienen en común un significado central que envuelve dos componentes. Ellos designan una orientación psicológica para determinado partido que es tanto duradera (de algún modo ligada al sentido de identidad propia de la persona captado por preguntas como “¿Usted se considera próximo del partido X, Y, Z…?) como afectiva (que consiste en sentimientos positivos en relación al partido preferido, y no en conocimiento o evaluación fundamentada de él). Esos dos componentes son bien captados por la expresión “vínculo partidario”, comúnmente usada en estudios europeos occidentales. Para una breve reseña de los debates sobre la noción de identificación partidaria, ver Schmitt, Hermann e Holmberg, Soren. “Political parties in decline?” En: Klingeman e Fuchs, op. cit., pp. 94-99 7.  Ver Dalton, Russell J., McAllister, Ian e Wattenberg, Martin P. “The consequences of partisan dealignment”. En: Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp. 38-42. 8. Ibidem, pp. 44-45. 9. Sobre Alemania, ver Scarrow, Susan E. “Embracing dealignment, combating realignment: German parties respond”. En: Mair, Peter, Muller, Wolfgang C. e Plasser, Fritz (orgs.). Political parties and electoral change: party responses to electoral markets. Sage, 2004, p. 91. En Francia, varios estudios documentaron la importancia creciente de la “votación intermitente”, particularmente entre los jóvenes. Ver Heran, Francois. “Voter toujours, parfois… ou jamais. In: Cautres, Bruno e Mayer, Nonna (orgs.). Le nouveau désordre électoral. Paris: Presses de Sciences-Po, 2004, pp. 351-366.

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La democracia de lo público reconsiderada

vale la pena resaltar que el número de partidos que efectivamente compite por los votos en general decreció en las democracias industriales avanzadas. Eso hace más plausible la hipótesis de que gran parte de la alternancia del voto ocurre entre partidos que no se distancian mucho en sus posiciones. Otra señal de debilitamiento de los vínculos partidarios puede ser encontrada en la reciente práctica de fragmentación del voto en países donde los electores pueden dividir sus votos entre partidos en una misma elección10. Finalmente, número creciente de electores señalan que decidieron cómo votar durante la campaña o inclusive en el día mismo de la elección11. Los que deciden tardíamente deben ser electores que no sienten una vinculación fuerte con el partido al cual acaban votando. Reseñando resultados de investigaciones recientes, un académico escribe: “en todas las democracias establecidas, hay ahora evidencias contundentes de la fragmentación de la identificación partidaria en el electorado […] que redujo la proporción de fieles habituales en el electorado que apoyaba a su partido llueva o haya sol”12. Usando una palabra alemana conocida, podríamos decir que el debilitamiento de los vínculos partidarios redujo la proporción de votantes habituales en el partido. Pero la erosión de las fidelidades partidarias duraderas no implica la obsolescencia de los partidos políticos. Como observación preliminar, debemos notar un hecho bastante obvio pero importante. Los fieles a un partido no están al borde la extinción. Ellos pueden ser menores en número de lo que eran en el pasado, pero todavía forman una masa significativa que debe ser tenida en consideración. Además, un examen más detenido revela dos áreas en las cuales los partidos no perdieron fuerza y continúan siendo actores centrales: política parlamentaria y campañas electorales. Primero, los partidos políticos aun dominan la arena parlamentaria. En la mayoría de las sociedades industriales avanzadas, alineamientos partidarios estables (y no coaliciones inestables de diputados individuales), controlan el funcionamiento de la legislatura. Para comenzar parece que solamente un número minúsculo de políticos es capaz de conquistar un cargo legislativo sin filiación partidaria o sin ser parte de la lista de candidatos de un partido nacional importante13. Por cierto, los partidos ahora hacen campañas “centradas en los candidatos”, la personalidad de los candidatos y la personalidad del líder del partido en particular, ocupan el lugar principal14. Por tanto, la personalización de las elecciones mencionada en mi explicación original, permanece. Pero los partidos se adaptaron a esa tendencia y a la mayor importancia de los medios de comunicación que la acrecienta. En consecuencia, las elecciones parlamentarias se volvieron personalizadas pero siguen siendo partidarias. Otro desarrollo era concebible. Las elecciones se podrían haber transformado en disputas principalmente entre figuras públicas o celebridades compitiendo por los cargos de manera independiente. Eso no ocurrió. 10.  Eso es posible en grados variados en Alemania, Australia, EE.UU. y Suecia. En todos estos países la fragmentación del voto creció en las últimas décadas. Ver Dalton, McAllister e Wattenberg, op. cit., pp. 46-7. 11. ����������������� Ibidem, pp. 48-9. 12. �������� Norris, Democratic phoenix, op. cit., pp. 103-4. 13. ������������������������������������������������������������������������������������������� Strom, Kaare. “Parties at the core of government”. In: Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp. 190, 204. El autor nota, sin embargo, un leve crecimiento en el número de los independientes. 14. ���������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� Ver Mair, Muller e Plasser (orgs.), op. cit., pp. 11, 265-6; Farrell, David M. e Webb, Paul. ������������������������������� “Political parties as campaign organizations. In: Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp. 102-128.

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Se puede argumentar también, que en varios países donde las campañas electorales son sujetas a una regulación pública rigurosa, el hecho de que los partidos elijan sus candidatos probablemente se debe a las leyes electorales y a varias regulaciones que dan ventajas de campaña -en particular en financiamiento y acceso a medios de comunicación públicos- a partidos establecidos15. Sea como fuera, el hecho notable es que los partidos políticos son las principales fuerzas que moldean las alternativas ofrecidas a los electores en elecciones parlamentarias. Aunque los candidatos de partidos no venzan en todos los casos, el hecho de que los partidos están por lo menos presentes en la mayoría de las disputas (ya que ganan la mayoría) obliga a los independientes a posicionarse en relación a ellos. Consecuentemente, cuando eligen representantes, los electores se enfrentan con un mapa cognitivo que es diseñado esencialmente por los partidos políticos. Por otra parte, el funcionamiento interno de los parlamentos muestra pocas señales de reducción de la disciplina de votación partidaria. Grupos parlamentarios partidarios se muestran como unidades cohesionadas16. Eso tal vez se deba en parte al hecho de que la mayoría de los diputados fueron electos en virtud de sus emblemas partidarios. Una explicación más probable está en las regulaciones parlamentarias formales que dan importantes ventajas procedimentales (en indicaciones para comisiones, capacidad de establecimiento de agenda y otros recursos) a grupos de diputados que tienen la condición de “facción”17. Se puede argumentar también que el grado de cohesión de la facción reduce los costos de transacción entre los diputados (un diputado que quisiese aprobar una ley por cuenta propia tendría que gastar mucha energía construyendo una coalición), y que ella también resuelve problemas de acción colectiva (diputados que comparten un objetivo cuya realización requiere de la contribución serían tentados a sumarse a los esfuerzos de otros, o desistir ante la incerteza de que otros cooperen)18. Aunque haya un debate continuo entre los investigadores sobre lo que implica la cohesión partidaria en los parlamentos, hay poca duda de que la votación en las legislaturas todavía es ampliamente gobernada por los alineamientos partidarios. Pero hay más. No solo los grupos partidarios en el parlamento mantienen la disciplina de votación en todas las cuestiones, sino que también sus miembros son estables a lo largo del tiempo. Se podría imaginar diputados independientes alternándose con mayor o menor frecuencia entre bloques de votación, con miembros de cada blo15.  Las ventajas en la competencia electoral disfrutadas por los partidos bien establecidos fueron destacadas en Katz, Richard S., Mair, Peter. “Changing models of party organization and party democracy: the emergence of the cartel party”. Party Politics, vol. 1, no 1, 1995, pp. 5-28. 16. �������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� Ver Bowler, Shawn. “Parties in legislatures: two competing explanations”. ����������������������������������������������� In: Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp. 157-179. 17. Esa explicación es la preferida por Shawn Bowler (ver arriba) con base en extensa documentación. 18.  Esa línea de razonamiento sobre las causas de la disciplina partidaria en los parlamentos fue iniciada por la obra de Gary Cox. Ver, en particular, Cox, Gary, McCubbins, Matthew. Legislative Leviathan: Party Governmentin the House. Berkeley: University of California Press, 1993. Cox y McCubbins enfatizaron la reputación electoral del partido como el bien colectivo que beneficiaría a todos si ellos pudieran resolver los dilemas de la acción colectiva. Por eso es que contratan un Leviatán para controlarlos. En una obra más reciente Michael Thies propone extender esa lógica a situaciones en que el bien colectivo es buscado por los diputados de una determinada fracción y la promoción de alguna posición política común en un conjunto de cuestiones centrales. Ver Thies, Michael. “On the primacy of party in government: why legislative parties can survive party decline in the electorate”. In: Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp. 238-257.

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que votando de manera indisciplinada en una gama de asuntos. Pero de hecho, estudios empíricos demuestran que la alternancia entre un bloque y otro raramente sucede, ya sea en un período determinado, sea en períodos consecutivos. La mayoría de los diputados permanece como miembro de la misma facción mientras ocupan una butaca en el parlamento19. La principal razón para eso parece ser que permanecer como miembro de un mismo grupo parlamentario es un modo más seguro de ser nuevamente escogido como candidato, inclusive en algunos países cambiar de facción durante un determinado periodo está prohibido por ley. Finalmente, en sistemas parlamentarios, la formación y disposición de gabinetes todavía son determinadas por los partidos, y no por coaliciones variables de diputados independientes. En esos sistemas, el “núcleo del ejecutivo” todavía está en las manos de los partidos políticos20. Eso también resulta de las regulaciones legales, a veces de prescripciones constitucionales. Tales regulaciones están en vigencia en la mayoría de los sistemas parlamentarios y no muestran ninguna señal de estar siendo relajadas. La consecuencia de la cohesión en el parlamento y en gobierno es que las decisiones políticas permanecen en manos de los partidos políticos, por lo menos en aquellas áreas de políticas que son organizadas según principios representativos21. Eso, nuevamente, tiene una consecuencia importante. Los electores pueden imputar con mucha facilidad la responsabilidad por una política. Evidentemente, la claridad de la responsabilidad disminuye en casos de coaliciones gubernamentales (sin hablar en gobiernos divididos en sistemas presidenciales o semi presidenciales). Con todo, la responsabilidad de imputación es mucho más fácil si los partidos se comportan de manera cohesionada en los parlamentos que si las políticas fueran determinadas por coaliciones siempre cambiantes de diputados individuales. El hecho de que los partidos son cada vez más identificados con sus líderes hasta refuerza la claridad de la responsabilidad. Es más fácil percibir un determinado partido como un órgano colectivo unificado si él es identificado con su líder.

Hay una segunda área en que los partidos no perdieron fuerza: la de las campañas electorales. En este campo, sí hubo algún cambio, los partidos se volvieron más dinámicos de lo que eran antes. La señal más visible, y mejor documentada, de esa vitalidad es la cantidad de recursos que los partidos dedican a las campañas electorales. Varios estudios muestran que los gastos de campaña han aumentado. Las campañas electorales también fueron profesionalizadas, empleando cada vez más especialistas pagos tanto en propaganda en los medios de comunicación como en estudios de mercado22.Esos 19. ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������ Ver Bowler, op. cit., pp. 175-9. �������������������������������������������������������������������������������������� “Con todo, los partidos legislativos parecen notablemente estables”, escribe el autor (p.177). 20. ������������������� Ver Strom, op. cit., pp. 180-207, especialmente pp. 197-201. Ver también Bowler, op. cit., pp. 167-8. 21. Es claro que se puede argumentar que los partidos ya no controlan varias áreas de políticas como las políticas de regulación monetaria. Pero esos dominios de políticas fueron enteramente (y deliberadamente) eliminados de la esfera representativa. Agencias reguladoras independientes y los bancos centrales independientes no fueron creados como representativos. 22. ����������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� Ver Farell, David M., Webb, Paul.“Parties as campaign organizations”. In: ������������������������������������������������������� Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp. 102-28.

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desarrollos, sin embargo, no son normalmente vistos como marcas de vitalidad continua. Son, inclusive, tomados como señales de debilitamiento con la justificación de que ellos se apartan del modelo de partido de masas, tal como fuera descripto por Duverger en la década de 1950. En el modelo de afiliación masiva, miembros y activistas de base del partido, y no líderes partidarios auxiliados por profesionales, debían ser las fuerzas decisivas. Es verdad que en la mayoría de las sociedades industriales avanzadas las filiaciones partidarias se redujeron, a veces en un porcentaje muy elevado, en las últimas décadas23. Sin embargo, estudios que abarcan una serie más amplia de países muestran diferencias significativas entre los mismos, con el número de miembros del partido incluso aumentando en democracias más nuevas (como España, Portugal y Grecia) y en algunos países post-comunistas (como Eslovaquia y Hungría)24. En términos aún más amplios, considerando las democracias alrededor del mundo, los padrones de afiliación a los partidos parecen estar correlacionados a los padrones de desarrollo socioeconómico, con las democracias más afluentes teniendo los niveles más bajos de filiación partidaria. Más específicamente, la correlación parece ser impulsada por la penetración de la televisión. La filiación a los partidos es normalmente más elevando donde el acceso a la televisión es menor25. Eso sugiere que los partidos afilian grande número de miembros cuando precisan de ellos para propósitos de campaña “cara a cara”. Desde esa óptica, menos filiaciones partidarias no reflejan necesariamente decadencia. Adaptándose a los cambios tecnológicos, los partidos transformaron sus modos de atraer electores26. La erosión de las fidelidades partidarias sólo reforzó la necesidad de dinamismo en la movilización de electores. Por cierto, cada partido retiene una base de electores fieles. Pero en la medida que ese número se encoge los partidos deben buscar apoyo en otro lugar. Los partidos no necesariamente tienen por objeto maximizar el apoyo electoral. Ellos pueden valorizar más otros objetivos (como pureza ideológica, por ejemplo). Pero un partido que no buscase contraponerse a la pérdida del apoyo Varios estudios documentaron que los partidos se concentran cada vez más en campañas electorales y emplean más expertise profesional. Ver, por ejemplo, Panebianco, Angelo. Political parties: organization and power. Cambridge: Cambridge University Press, 1988. En su libro Panebianco argumenta que los partidos se volvieron “partidos electorales profesionales” (ver en particular el capítulo 14). 23. �������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� Ver Scarrow, Susan E. “Parties without members?” In: Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp.79-101. La ������������������� autora destaca, sin embargo, que el debilitamiento de la filiación partidaria debe ser interpretado con cautela. Ello puede haber ocurrido primariamente entre los miembros más periféricos que nunca estuvieron profundamente vinculados en las actividades regulares de los partidos. Con base en varios estudios por país, parece que solo del 10% al 45% de los miembros participan regularmente de las actividades de sus partidos (p. 95). 24. ���������������������������������������������������������������������������������������������������� Ver Mair, Peter, Biezen, Ingrid Ivan. “Party membership in twenty European democracies, 1980-2000”. Party Politics, vol. 7, no 1, pp. 5-21. 25. ������������� Ver Norris, Democratic phoenix, op. cit., pp. 119-134. 26. Si ese cambio fue acompañado por un debilitamiento de la democracia intra-partidaria es tema de mucho debate académico. Ella es también difícil de evaluar ya que los partidos modernos siempre combinaron participación de los miembros y control por el liderazgo partidario. Así como en el propio gobierno representativo, ellos siempre fueron instituciones “mixtas”. Los partidos de campaña de hoy parecen ser más centralizados que sus homólogos anteriores en lo que respecta a estrategia partidaria. Al mismo tiempo ellos abrieron los procesos de elección de líderes y de candidatos a los afiliados en general, o inclusive a simpatizantes externos de la organización partidaria. Sobre eso ver Scarrow, Susan E., Webb, Paul e Farrell, David M. “From social integration to electoral contestation. The changing distribution of power within political parties”. En: Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp. 129-153.

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electoral estaría condenado al camino del olvido. La mera supervivencia exige, por tanto, una actitud proactiva. Al mismo tiempo, dado que la base central de apoyo se está reduciendo para todos los partidos, cada una de ellas enfrenta un electorado “disponible” en expansión. La cuestión es a cuáles de esos segmentos de gran electorado disponible, determinado partido debe esforzarse por conseguir su apoyo. En un ambiente tan incierto e imprevisible, la respuesta a esa cuestión no es para nada evidente. Es por eso que los partidos acuden a instrumentos de precisión, como encuesta de opinión, análisis de datos y grupos focales, para poder discernir los intereses de varios segmentos disponibles del electorado. En última instancia, los líderes de cada partido tienen que escoger cuál constelación de segmentos sería la más adecuada, dadas las restricciones del partido, su tradición, su reputación y su historia. Al hacer esa elección, cada partido construye su público objetivo. Vale la pena enfatizar que al hacer dicha elección los partidos segmentan en términos de grupos de electores (como jóvenes, madres que trabajan, etc.) y no en relación a los electores individuales27. Se puede decir que cada uno de esos públicos no existía como una unidad antes de la decisión del partido. Al decidir la composición del público al cual se quieren dirigir, los partidos no son sólo activos sino creativos. Aun así, suponiendo que el público elegido por el partido responda favorablemente en una elección, atendiendo al objetivo electoral del partido, el mismo no puede dar por cierto ese apoyo en una próxima elección. Electores sin vínculo no votan a determinado partido solamente porque lo hicieron así en la elección anterior. Por tanto rastrear los intereses de los electores a lo largo del tiempo es igualmente decisivo. Para asegurar su buena suerte electoral, cada partido debe posibilitar que la composición de su público objetivo cambie de una elección a la siguiente para adaptarse a los intereses de los electores. En términos generales, el partido tiene que movilizar ciudadanos en cada ocasión de voto, tanto llevándolos – a veces literalmente – a los locales de votación, como atrayendo la atención y el interés de ellos cada vez. Mientras los fieles tradicionales a los partidos votarían al “suyo” (a menos que tuvieran un motivo para no hacerlo), el esfuerzo de motivación se realiza para los electores desvinculados: ellos no votarían el mismo partido en elecciones sucesivas, o se abstendrían, a menos que fueran motivados a actuar de otra forma. De hecho, varios estudios muestran que, lejos de decaer, los partidos reaccionan a este ambiente volátil generado por la erosión de las fidelidades partidarias, volviéndose más proactivos, ágiles y rápidos de lo que eran antes28. Hay también evidencias de que esa transformación, los volvió “más conscientes de la opinión y las demandas de los ciudadanos”29. En Europa oriental se constató que las posiciones políticas de los partidos, tal como la expresan en sus plataformas electorales, se corresponden muy bien con las posiciones de sus seguidores durante las décadas de 1970 y 1980. La

27.  Ver ���������������������������������������������������� Mair, Muller e Plasser (orgs.), op. cit., p. 12. 28.  Ver, en particular, Mair, Muller e Plasser (orgs.), op. cit., especialmente pp. 1-19, 265-268. Los autores escriben, por ejemplo: “Los partidos, o por lo menos sus líderes, tuvieron que aprenden a ser más flexibles y sensibles” (p.266) 29 ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������ Ver Farell, David M., Webb, Paul. Parties as campaign organizations”. In: Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., p. 123.

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transformación de los partidos en organizaciones para hacer campañas no parece haber disminuido su capacidad de reflejar deseos populares y de ligarlos a la formulación de políticas30. La discusión anterior muestra que los partidos en general no han decaído. Ellos permanecen fuertes como organizaciones parlamentarias y para hacer campañas. Lo que cambió fue la relación de un número creciente de electores con los partidos: hay menos fieles que en el pasado. Pero la fidelidad es sólo un tipo de relación con los partidos. Su característica distintiva es que ella motiva acciones independientes del contexto en que esas acciones ocurren. En determinada elección el fiel al partido vota a “su” partido por vínculo afectivo o como un modo de expresar su identidad social y cultural, o bien por hábito. Pero sea cual sea la motivación entre esas que estuviera operando, el voto de él no depende del contexto electoral particular en el que está actuando. Verdaderamente, estas fidelidades duraderas a los partidos solían ser dominantes entre los electores cuando los partidos funcionaban como organizaciones de integración de masas, fortaleciendo redes sociales extensas para grupos sociales bien definidos ya sea por la ocupación (como trabajadores de fábrica o agricultores) o por cultura (como el cristianismo). Esa era la época que llamo “democracia de partidos”. Sin embargo, vinculaciones duraderas basadas en identidad y afectos son solamente formas contingentes de relacionamiento con los partidos. Ellas se propagaron de forma generalizada en un estadio particular del desarrollo socio-económico y sobre subculturas particulares. Muchos de los electores de hoy pueden ser desvinculados de partidos y sin embargo, ellos los usan en algunas circunstancias. Hay buenas razones para pensar que electores desvinculados se comportan de esa manera. Primero, en las sociedades industriales avanzadas el debilitamiento de las fidelidades partidarias fue particularmente pronunciado entre los segmentos envueltos políticamente y más cultos de la población31. Aunque desvinculados de los partidos esos ciudadanos tienen interés en la política y los resultados electorales. Segundo, personas no vinculadas a los partidos o que tienen vínculos débiles, parecen ser especialmente sensibles al carácter particular de la elección que enfrentan. Ellos votan cuando lo que está en juego en determinada elección es percibido como muy importante (como cuando hay perspectiva de que haya un cambio político) y cuando los electores prevén que la disputa será feroz. Pero ellos se abstienen si alguna de esas condiciones no sucede32. En contraste, los electores parti30. �������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� Ver Klingeman, Hans-Dieter.“Party positions and voter orientations”. In: ����������������������������������������������������� Klingeman e Fuchs(orgs.), op. cit., pp. 182-205. Un estudio anterior estableció que las plataformas electorales de los partidos son buenos predictores de sus prioridades legislativas y también de gobierno. Ver Klingeman, Hans-Dieter, Hofferbert,Richard, Budge, Ian. Parties, policies and democracy. Boulder: West view Press, 1994. 31. ���������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� Dalton, R. J. “The decline of party identifications”. In: Dalton e Wattenberg (orgs.), op. cit., pp. 32-3. ����������������� Dos otros puntos son dignos de resaltar. Primero, la erosión de los vínculos partidarios no fue acompañada de apatía o desinterés político crecientes. Bien por el contrario, hay evidencias de niveles crecientes de interés político e interés en el resultado de las elecciones (ibídem, pp.56-7). Segundo, en un estudio anterior de países europeos occidentales, los autores concluían que el debilitamiento de los lazos partidarios no disminuía el apoyo a la democracia. Ver Klingeman, H. D., Fuchs, D. “Citizens and the State: a relationship transformed”. En: Klingeman e Fuchs (orgs.), op. cit., pp. 428-435. 32. ���������������������� Ver Franklin, Mark N. Voter turnout and the dynamics of electoral competition in established democracies since 1945. Cambridge: Cambridge University Press, 2004 (ver en particular pp.163-4). Una de las afirmaciones centrales del libro de Franklin es que el “carácter particular” de cada elección genera variaciones en la asistencia de los electores a votar. Ese carácter particular es definido por los dos criterios mencionados aquí. La teoría de la asistencia de Franklin incluye otras afirmaciones. Note que en sus estudios de las democracias del mundo, Pipa Norris llega a una conclusión semejante. Ver

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darios participan en todas las elecciones independientemente de sus consecuencias previstas y de si esperan que los resultados sean ajustados33. Por tanto, en elecciones parlamentarias (ya que esas son dominadas por los partidos), electores desvinculados votan a candidatos de partido pero sólo cuando el contexto les da razones para hacerlo. La cuestión clave aquí, sin embargo, es que la decisión de ellos de votar a algunos de los partidos es orientada por factores contextuales. Parece, entonces, que en algunas ocasiones los electores desvinculados consideran los partidos útiles. En otras palabras, para esos electores los partidos son instrumentos que pueden o no ser utilizados. La noción de votación instrumental sugerida aquí, sin embargo, debe ser entendida en términos amplios. Personas que votan partidos en elecciones feroces y que envuelven cuestiones importantes pero que en otras, deben ser motivados por consideraciones instrumentales. El voto de ellos debe ser motivado por el deseo de producir algún efecto y de ejercer algún tipo de influencia. Sino no se explicaría por qué ellos votan sólo en tales circunstancias. Pero eso no explica que ellos tengan una idea clara y precisa del resultado que desean alcanzar. Ni implica que ellos voten con un cálculo individualista de acuerdo a como es propuesto por las teorías de la elección racional del voto34. Ellos actúan instrumentalmente en el sentido de que su voto es generalmente orientado en el sentido de efectos y consecuencias. Esa acción instrumental puede ser ilustrada por la frase: “votar para enviar un mensaje”. Ciudadanos que votan para enviar un mensaje están sin duda votando de un modo instrumental. Su voto quiere probar un efecto. No es una acción expresiva. La motivación viene del efecto previsto por el voto, no de la realización del acto de votar. Aun así, ese efecto no es un resultado plenamente planificado35. Los partidos políticos modernos siempre funcionaron como canales portadores de los anhelos del electorado36. Ellos siempre fueran, en realidad, mediadores entre la población y los ocupantes de cargos públicos. Pero los partidos de integración de masas también desempeñaban muchas otras funciones. Enviar mensajes a las autoridades públicas no era el único objetivo, ni siquiera el objetivo Norris, Democratic phoenix, op. cit., pp. 69-72. 33.  Aunque aparentemente intuitiva, esa conclusión es importante. Algunos estudios sugieren que la erosión de las fidelidades partidarias causa menor asistencia de los electores a votar porque el vínculo partidario (o la identificación partidaria) tiene una correlación directa con la participación electoral en el nivel individual. Esa visión puede ser encontrada por ejemplo en Wattenberg, Martin P.“The decline of party mobilization”. In: Dalton e Wattenberg, op. cit., pp. 64-76. Franklin afirma, en contraste, que: “Por tanto, en estudios individuales que no tienen en cuenta el carácter de las elecciones, la función de la identidad partidaria es mal entendida. Generalmente, ella es vista como uno de los factores que generan asistencia elevada pero no es eso lo que sucede. En elecciones con baja asistencia, la identificación partidaria es un factor que evita que la asistencia caiga aún más, pero con toda certeza no ayuda a elevar el número de votantes en una elección donde la asistencia es alta” (Franklin, op. cit., p. 164). En otras palabras, la identificación partidaria afecta la asistencia en elecciones donde hay poco en juego y/o en las que la disputa no es muy apretada. 34.  Esas teorías, como se sabe, fallan en explicar por qué las personas votan. 35.  En su teoría de la asistencia de los electores, Mark Franklin destaca la importancia de las motivaciones como “enviar un mensaje”. Sin embargo, su perspectiva es un poco diferente de los que estoy sugiriendo aquí. Ver Franklin, op. cit., pp. 40-2. 36. Ver, por ejemplo, Kircheimer, Otto. ���������������������������������������������������������������������������������� “The transformation of European party systems”. En: La palombara, Joseph, Weiner, Myron. Political parties and political development. Princeton: Princeton University Press, 1966, pp. 177-200. Kircheimer �������������� argumenta que, entre otras funciones, el partido opera como un “portador de mensajes” (p. 190).

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primario, de sus electores. Por el contrario, los electores desvinculados usan a los partidos sólo como portadores de mensajes. Como los partidos aún son fuertes en la arena parlamentaria y electoral, ellos ofrecen a los electores desafiliados una serie de canales disponibles a ser usados de acuerdo a las circunstancias. Por lo tanto, la diferencia entre la democracia de partido y la democracia de lo público no es que en esta última los partidos sean obsoletos. La democracia de partido es una forma de gobierno representativa en que los partidos políticos son las unidades fundamentales de la vida política. De esa forma los partidos reflejan los clivajes socio-económicos y culturales duraderos en la sociedad. Los grupos sociales generados por tales clivajes son unidos por la fidelidad duradera de sus miembros. Cada partido puede contar con la fidelidad política de esos miembros. Así cada uno constituye una especie de agencia colectiva unificada y portadora de una identidad duradera. En esas condiciones, los partidos pueden ser vistos como los sujetos políticos fundamentales en el funcionamiento de la democracia representativa. Ellos se alteran en el gobierno o comparten el poder (dependiendo de la naturaleza del sistema político) según los resultados de las elecciones. En la democracia de lo público, en cambio, si bien los partidos aún son decisivos ya no son unidades bien definidas dotadas de identidad duradera. Ellos tienen que buscar activamente el apoyo de los electores en cada votación, ajustando sus temas de campaña a los intereses variables de los electores y reconfigurando, consecuentemente, la composición de su público objetivo. Aunque un determinado partido continúe con el mismo público objetivo durante varias elecciones, la composición de su apoyo electoral real está predestinada a cambiar ya que es improbable que las reacciones de los diversos segmentos que forman ese público varíen exactamente de la misma manera de una elección a otra. Por tanto, los partidos ya no pueden ser vistos como sujetos políticos en el sentido de que no tienen identidades bien definidas ni duraderas. Elecciones sucesivas siempre alteran la composición de su apoyo. Los partidos dejaron de ser sujetos políticos, también, en otro sentido: para un número creciente de electores desvinculados, ellos se volvieron solamente instrumentos a ser usados dependiendo las circunstancias. Así en la democracia de lo público los ciudadanos participan de las elecciones dependiendo del contexto. Y la composición del apoyo a cada partido también varía de acuerdo a las circunstancias. Ese patrón de desarrollo de los ciudadanos específico del contexto se extiende más allá del voto y también caracteriza la participación no electoral.

El aumento de la participación política no institucionalizada A la par de la erosión de las fidelidades partidarias hay otro cambio notable que ocurrió durante las últimas décadas: el aumento de la participación ciudadana no institucionalizada. Un número creciente de ciudadanos al parecer participa de manifestaciones, firma peticiones y presiona por sus reivindicaciones directamente a los tomadores de decisiones. Esas acciones son más difíciles de medir que las votaciones. Además no hay acuerdo entre los investigadores en cómo conceptualizarlas. Algunos se refieren a ellas como “participación no electoral”; otros como “participación no institucionalizada”

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o de “participación no convencional”. Y otros prefieren la expresión “política de protesta”37. A pesar de esas incertezas conceptuales, hay pocas dudas de que los modos de compromiso cívico evolucionaron de manera significativa en las últimas décadas. Tanto relevamientos regionales (como EuroBarómetro) como relevamientos mundiales (como las tres oleadas de World Values Survey) muestran que un número creciente de ciudadanos declaran tener de hecho compromiso en una o más de las siguientes actividades: firmar peticiones, participar de manifestaciones, adherir al boicot de consumidores, adherir a huelgas no oficiales y ocupar predios o fábricas38. Estos relevamientos sufren de algunas limitaciones. Sin embargo, la tendencia que exhiben es consistente a lo largo del tiempo y – más importante- exhiben consistencia entre diversos países para ser descartada. Es verdad también que las encuestas de estos relevamientos son mejores para captar actitudes y valores más que el comportamiento real39. Generalmente estudios empíricos sobre democracia acuerdan que los repertorios de acción colectiva cambiaron en la dirección de esas formas de participación no institucionalizadas de participación política. Modos de acción y formas de organización que acostumbraban caracterizar movimientos sociales anti-sistema en la década de 1960 se normalizaron, volviéndose parte del funcionamiento común del sistema representativo40. Los casos de participación política no institucionalizada parecen tener tres características principales. Primero, ellos ocurren esporádicamente dependiendo de las oportunidades generadas por contextos particulares. Manifestaciones, ocupaciones y huelgas no oficiales son normalmente provocadas por acontecimientos o circunstancias específicas. Ciudadanos y activistas participan de esas acciones no por fidelidad ni por predisposición; si no porque primariamente una oportunidad de hacerlas se les presenta41. Segundo, esos episodios de acción colectiva se relacionan con cuestiones específicas. Los ciudadanos se movilizan entorno de una cuestión que es de su interés particular, no por una gama 37. Uno de los estudios más completos de esas acciones (en países europeos occidentales) es el producido por Richard Topf, y titulado “Beyond electoral participation” (En: Klingemane Fuchs, op. cit., pp. 51-95). Los organizadores de ese volumen usan la expresión “participación no institucionalizada” (ver Klingeman, H. D., Fuchs, D. “Citizen sand the State: a relation ship transformed”.In: Citizens and the State, op. cit., especialmente pp. 422-3, 428-432). “El aumento observado en la participación no institucionalizada en prácticamente todos los países”, escriben los autores, “es la conclusión más inequívoca de este volumen” (p. 431). En su estudio de las democracias alrededor del mundo, Pippa Norris usa la expresión “política de protesta” y al mismo tiempo cuestiona se ella es apropiada para hoy. Ver Norris, Democratic phoenix, op. cit., capitulo 10, pp.188-212 (ver en particular pp. 190-1). 38. Para países europeos occidentales, ver en particular Topf, R. “Beyond electoral participation”. En: Klingeman e Fuchs (orgs.), op. cit., pp. 51-95. Para democracias en el mundo entero ver Norris, Democratic phoenix, op. cit., pp. 194-202. 39.  Mientras estudios anteriores se concentraban en el “potencial de la protesta” de los encuestados haciendo preguntas como: “¿Usted podría participar de manifestaciones?”, los nuevos análisis más recientes mencionados aquí se concentran en aquellos actos que los encuestados dicen que de hecho practicaron. Sobre eso ver Norris, Democratic Phoenix, op. cit., p. 194. 40. ����������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� Ver Tarrow, Sydney. “Mad cows and social activists: contentious politics in the Trilateral countries”. In: Pharr, Susan, Putnam, Robert (orgs.). Disaffected democracies: what’s troubling the Trilateral Countries. Princeton: Princeton University Press, 2000, pp. 270‑90. Sobre el surgimiento de nuevas formas de participación política, ver también Dalton, R. J., Scarrow, S. E., Cain, B. “New forms of democracy? Reform and transformation of democratic institutions”. En: Cain, Dalton, Scarrow (orgs.), op. cit., pp. 1‑20. 41. Ver Norris, Democratic Phoenix, op. cit., p. 194. La importancia de la estructura de oportunidades figura como destacada en los análisis de movimientos sociales.

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de cuestiones y decisiones públicas. Además las coaliciones que se envuelven varían dependiendo de la cuestión en juego. Cada cuestión involucra a diferentes públicos y diferentes activistas42. En ese aspecto, los patrones de participación no institucionalizada corresponden en cierto modo a los patrones de participación electoral analizados antes: finalmente al participar de esas acciones colectivas los ciudadanos presionan por sus reivindicaciones directamente a los tomadores de decisiones. En eso la participación política no institucionalizada parece desviarse de los principios de la democracia representativa y, tal vez, ponerlos en riesgo. En verdad, algunos analistas interpretan el aumento de ese tipo de participación como una señal de crisis en la representación política. Pero no es ese el diagnóstico formulado en varios estudios comparados publicados en la última década. Es sorprendente notar que desde varios ángulos todos esos estudios enfatizan en que la democracia representativa fue transformada pero no minada por la creciente importancia de la participación no electoral. En su análisis de países europeos occidentales Hans‑Dieter Klingeman e Dieter Fuchs muestran que el aumento de la participación no institucionalizada no es una señal de insatisfacción con la democracia representativa. Aunque la relación entre los ciudadanos y el Estado ha sido modificada, ellos argumentan, el apoyo de los ciudadanos a los elementos estructurales centrales de la democracia representativa no fue erosionado. Además de eso, los autores subrayan que esa transformación en el vínculo entre los ciudadanos y el gobierno ocurrió “dentro de la estructura institucional de las democracias representativas”. Los temores de crisis, ellos resaltan, derivaban de la subestimación de la capacidad de adaptación de las instituciones representativas43. En un análisis más reciente que examina las maneras como las democracias se están transformando por medio de la expansión del acceso a la toma de decisiones públicas los autores observan de forma incisiva que eso es hecho “de una manera que se basa en las instituciones representativas, y no las substituye”44. Finalmente en su estudio de las democracias en el mundo Pippa Norris se concentra en otro aspecto. Él destaca que los ciudadanos de hoy no se apartaron de la vida pública. El activismo político no murió: los ciudadanos no están solamente concentrados en sus asuntos privados. Desde esa perspectiva, el aumento de las formas alternativas de activismo parece hasta rejuvenecer a la democracia representativa. “En suma- escribe Norris- al contrario de suposiciones populares, los órganos tradicionales que ligan a los ciudadanos y al Estado están lejos de estar muertos. Es como el ave fénix: la reinvención del activismo cívico permite que energías fluyan no sólo a través de los canales convencionales, sino también en diversas vías alternativas”45.Las democracias representativas, de hecho, fueron capaces de acomodar el aumento de la participación política no institucionalizada. Mi exposición anterior no mencionó ese fenómeno. Aunque notara que formas no electorales de expresión política no son más estructuradas de acuerdo a los clivajes político-partidarios (diferente de lo que sucede en la democracia de partido), erróneamente me concentré en estudios de opinión 42. Ver, en particular, Tarrow, op. cit., p. 289. 43. ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������ Klingeman, Fuchs, “Citizens and the State…”. En: Klingeman e Fuchs (orgs.), op. cit., pp. 437 (subrayado original), 434. 44. ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������ Dalton, R. J., Cain, B. E., Scarrow, S. E. “Democratic publics and democratic institutions”. En: Cain, Dalton y Scarrow (orgs.), op. cit., p. 252. 45. �������� Norris, Democratic phoenix, op. cit., pp. 222-3.

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y no en manifestaciones o petitorios, como la forma dominante de participación no electoral en la democracia de lo público. Por tanto la discusión precedente debe ser leída como una corrección a mi análisis original. No obstante, la exposición general de los principios del gobierno representativo presentada en mi libro contribuye para explicar por qué la democracia representativa no es incoherente con algún grado de influencia directa de los ciudadanos en la toma de decisiones políticas. Me libro también argumenta que las instituciones representativas tienen una capacidad de adaptación mayor de lo que generalmente se supone. Aquí vale la pena enfatizar dos puntos. Primero, el gobierno representativo es un sistema complejo compuesto de varios elementos. Es importante tener en mente que aunque las elecciones recurrentes sean un mecanismo central del sistema, ellas no son el único componente. Entre otros elementos, se incluyen reservas para la discusión pública y, lo que es más relevante para el presente contexto, garantías de lo que llamo en ese libro “libertad de opinión pública”, que es la libertad de expresar públicamente opiniones y de llamar la atención de aquellos que gobiernan. Como demuestra la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana, “el derecho de las personas a reunirse pacíficamente y peticionar al gobierno para la reparación de injusticias” ha sido parte del sistema representativo desde su nacimiento. Eso no quiere decir que lo que es considerado “una reunión pacífica” fue fijado y no cuestionado desde el inicio. Ni quiere decir que el derecho a manifestarse delante del Parlamento fue siempre inconstante en todos los sistemas representativos. Bien por el contrario, tanto el ejercicio real como el alcance de ese derecho fueron objeto de debates y luchas ardientes. Permanece, además, el hecho de que el gobierno representativo no fue inventado como un sistema en el que los representantes, una vez elegidos, substituyen enteramente a los representados hasta la elección siguiente. Los ciudadanos retienen el derecho de hacer oír sus voces o quejas en cualquier momento46. Además de la Primera Enmienda Norteamericana, los textos de dos figuras importantes confirman que desde su establecimiento el gobierno representativo fue entendido implicando una expresión no electoral de las personas. En su clásica exposición de las libertades modernas, Benjamin Constant caracterizó así a los derechos políticos de los ciudadanos en el gobierno representativo: “Finalmente el derecho de todos ejercer alguna influencia sobre la administración del gobierno, sea eligiendo todos los gobernantes o gobernantes específicos, sea por medio de representaciones, petitorios, demandas a las cuales las autoridades están más o menos obligadas a dar atención”47. Por su parte, Edmund Burke, comprometido como era con la independencia de los diputados en relación a los deseos de sus electores, escribió en una de sus cartas: “las personas en general tienen sus instrumentos por medio de los cuales pueden interactuar con el Parlamento y la Corona con una petición respetuosa; aunque no con autoridad absoluta tienen peso, ellas pueden instruir a sus representantes”48.

46. Ver capítulo V de Principios del gobierno representativo, “Libertad de opinión pública”. 47. ���������������������������������������������������������������������������������������������������� Ver Constant, Benjamin. “The Liberty of the Ancients compared with that of the Moderns” [1819]. En: ����Political writings. Organizado por Biancamaria Fontana, Cambridge: Cambridge University Press, 1988, p.311. El subrayado es mío. 48. �������������������������������������������������������������� Burke, Edmund. “Third Letter on a Regicide Peace” [1797]. En: Select works of Edmund Burke. A new imprint of the Payne Edition. Prefacio y nota biográfica de Francis Canavan. Indianapolis: Liberty Fund, 1999, 4 vols., vol. 3, p. 238

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En segundo lugar, el gobierno representativo es constitutivamente flexible. Reside ahí la fuente de su adaptabilidad y resiliencia. El sistema es flexible porque algunos de los principios que lo organizan no son totalmente especificados, particularmente en lo que respecta a la influencia de los ciudadanos sobre las políticas. Los principios del gobierno representativo implican que las preferencias de los ciudadanos deben tener alguna influencia sobre las políticas. Aunque esos principios no determinan exactamente cuánto peso deben tener los deseos de los ciudadanos. La representación implica que los gobiernos sean “responsivos” (sensibles) a los deseos de los representados. Pero esa sensibilidad admite grados, de diferente asentimiento, por ejemplo. Cuando los diputados son depuestos por el voto, ellos no deben ser “responsivos” al veredicto de los electores. Deben cumplirlo. El carácter relativamente inespecífico de la responsividad asume particular importancia con respecto a manifestaciones, peticiones u otras acciones no electorales. Los gobiernos tienen varios incentivos y oportunidades para poner en consideración. Pero cuánto peso ellos precisan conferir a esas acciones no está especificado. Por lo tanto, hay espacio para el ajuste y la flexibilidad. Gran parte de la teorización que realizamos hoy sobre la democracia se basa en una distinción entre democracia shumpeteriana, en la cual los ciudadanos escogen regularmente entre elites, manteniéndose quietos en el medio tiempo-, y, democracia participativa, en la que los ciudadanos toman decisiones políticas en todo momento. Hacer la distinción entre estos dos tipos de democracia puede ser instructivo pero excluye a la democracia representativa, que no es ninguna de las anteriores.

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Guerra e tradição: os argumentos Privatizaciones. Roldefesa del sindicalismo conservadores em das Caso analizado: Foetrado Estado instituições armadas brasileiro no período 1964-1988 Raúl Irigaray Cátedra de Administración Pública Facultad de Ciencia Política y RR.II. U.N.R.Benetti Pedro Coordenador de busca e identificação de desaparecidos políticos do Ministério de Direitos Humanos, Brasil pedrorolobenetti@gmail.com

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Resumen

A lo largo del 2014, una serie de publicaciones, dentro de las cuales se cuenta un informe de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), conmemoró los cincuenta años del golpe de 1964. La mayoría de estas iniciativas trataron de comprender las características del régimen autoritario que aún persisten en el orden democrático que se forjó a partir de la década de 1980. En ese contexto, se habla de permanencias, restos o continuidades en diversos aspectos de la vida política, social y cultural del país. El objetivo de este trabajo es comprender las líneas de continuidad y los elementos de ruptura entre los discursos de legitimación del uso de la violencia por parte del Estado en el período autoritario (1964-1985). Este afán no se relaciona de forma directa con la permanencia de determinadas estructuras institucionales, sino con las narrativas construidas en vistas de justificar cierta concepción del Estado –y, por qué no, de democracia–, que tienen a la violencia como uno de sus elementos centrales. Para alcanzar este objetivo, el presente trabajo analizará el discurso de los militares envueltos en la represión política durante el período autoritario, tomando como fuente los testimonios brindados a la CNV. Esta labor permitirá comprender cuáles son las estrategias discursivas empleadas hasta el día de hoy para legitimar el uso de la violencia por parte del Estado. Con esto, se pretende identificar cuáles son los elementos fundamentales de la construcción de una “ideología de la violencia”, pensando también en la formación de una cultura política que la sustenta y difunde. Palabras claves: Brasil - Comisión Nacional de la Verdad- golpe de 1964 – violencia – cultura política – democracia

Abstract

During 2014, a series of releases, among which there was a report of the Comissão Nacional da Verdade (CNV), marked the 50th anniversary of the 1964 coup d’état. Most of these writings shown an interest in understanding the features of the authoritarian regime that still linger in the democratic order, starting in the 1980s. In this context, we talk about some lingering aspects, remains or continuums, in the country’s political, social and cultural scenes. The aim of this work is to show both the lines of the continuum and the elements that mark a split among the statements that validate the use of violence on behalf of the State during authoritarian times (1964-1985). This work is not directly related with the prevalence of certain institutional structures; instead, it is related with the narratives developed in order to justify a conception of the State –and also, perhaps, of democracy itself–, which put violence at the centre of the agenda. In order to achieve this goal, this work will analyze statements from military personnel involved in political repression throughout the authoritarian era, using as a source the testimonies provided to the CNV. This will help us understand which are the discursive strategies deployed to this day in order to validate the use of violence on behalf of the State. We want to identify the key elements in the development of an ‘ideology of violence’, all while thinking in the formation of a parallel political culture that both sustains and spreads that ideology. Keywords: Brazil – CNV- 1964 coup d’état- violence - political culture - democracy

Pedro Benetti, “Guerra e tradição: os argumentos conservadores em defesa das instituições armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 25-48.

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 Introdução O longo processo de transição política que marcou o Brasil entre as décadas de 1970 e 1990 ensejou um conjunto de pesquisas e análises que buscavam compreender quais eram os condicionantes da abertura e, principalmente, que tipo de regime nasceria do desenrolar das opções que ali foram feitas. A partir da promulgação da Carta de 1988, muitos analistas passaram a se concentrar na identificação dos elementos de continuidade em relação ao período autoritário. Nesse esforço, muitas pesquisas dedicaram sua atenção às estruturas institucionais criadas durante os anos de autoritarismo que permaneceram vigentes na nova democracia. Esse tema se atualiza a cada data comemorativa relacionada à ditadura brasileira – sejam os aniversários do golpe militar, do Ato Institucional nº5 ou dos marcos da abertura, como a anistia, a nova constituição ou as eleições livres. Segundo Fico (2004) a primeira geração de estudos sobre a ditadura militar ficou marcada por trabalhos de dois tipos, os que se baseavam em memórias e relatos e os que construíram modelos de explicação baseados nos aportes da ciência política estadunidense – um campo que passou a ser conhecido como transitologia, no decorrer do processo de abertura política. Posteriormente ganham destaque, especialmente no campo acadêmico da História, uma série de estudos que se apoia na chamada História Nova. Recentemente, um conjunto de estudos tem se dedicado a investigar não apenas as estruturas, eventos e desenvolvimentos do regime autoritário em seu próprio tempo histórico, mas também compreender em que medida muitas das estruturas, eventos e desenvolvimentos do período democrático se relacionam com o passado imediato. É o caso de coletâneas como “O que resta da ditadura” (Safatle & Teles, 2010) e “Ecos do golpe” (Iasi & Coutinho, 2014) e da pesquisa “Continuidade autoritária e construção da democracia” (Núcleo de Estudos da Violência da USP, 1999 e reedição em 2002). Tais publicações enfatizam, sobretudo, aspectos institucionais de continuidade entre o regime autoritário e a democracia que o sucedeu a partir da década de 1980. “O que propomos neste livro e, pois, falar do passado recente e da sua incrível capacidade de não passar. Mas, para tanto, faz-se necessário mostrar, aqueles que preferem não ver, a maneira insidiosa que a ditadura militar brasileira encontrou de não passar, de permanecer em nossa estrutura jurídica, em nossas praticas politicas, em nossa violência cotidiana, em nossos traumas sociais que se fazem sentir mesmo depois de reconciliações extorquidas. (Safatle & Teles, 2010, p. 9) O segundo traço a reter é de que até mesmo a continuidade deve ser... produzida. Ela não é resto, resquício, como lembra Mauro Iasi, mas resulta da ação constante e contínua de refazer-se sob novas condições. Por isso, se tratam de “ecos” dessa ditadura. [...] A continuidade é recriação – e não apenas repetição mecânica ou atávica – de antigas formas de dominação e de opressões no mesmo processo em que se impõem as novas dominações. (Fontes, 2014, p. 12)

Ainda assim, pouca atenção é dedicada à maneira como determinados atores políticos moldaram sua forma de intervir no debate público a partir da preservação de aspectos bastante característicos

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do discurso dos militares à época da ditadura. Embora se reflita sobre a persistência da violência, sob diversas formas, na sociedade brasileira, pouco se pensou, até o momento, na maneira como foram construídas e atualizadas narrativas que operam representações políticas a partir de uma lógica de legitimação da violência. Em outras palavras, falta investigar a maneira pela qual alguns atores organizaram culturas políticas que se apoiam na ideia de uma guerra permanente, própria à Doutrina de Segurança Nacional, amplamente difundida nos círculos militares americanos ao longo da segunda metade do século XX. O objetivo deste artigo, portanto, é expor a afinidade existente entre certos registros dos discursos militares sobre o período autoritário e as argumentações desenvolvidas no âmbito do processo constituinte para sustentar a passagem das estruturas responsáveis pelo emprego da violência por parte do Estado na mesma configuração que assumiram ao longo da última ditadura militar. Em outras palavras, o que se pretende demonstrar é que os argumentos empregados pelos parlamentares constituintes para defender que a nova organização das instituições armadas do Estado fosse similar à anterior, construída nos anos de autoritarismo, se aproximam das narrativas elaboradas pelos próprios militares para compreender sua atuação nos esforços de repressão dos dissidentes políticos. Para cumprir este objetivo, o artigo se dividirá em três partes, sendo uma primeira sobre o processo de transição no Brasil, dentro do qual se situa o momento de realização da Assembleia Nacional Constituinte (ANC), a segunda analisando os discursos emitidos pelos militares envolvidos na repressão e a terceira se debruçando sobre os anais da ANC, mais especificamente sobre as discussões da subcomissão IV-B, que tratou dos temas de segurança.

1. A transição para a democracia no Brasil Em 1974, quando Ernesto Geisel assume a presidência da república para o quarto mandato de um general ditador, as organizações armadas de enfrentamento ao regime militar já haviam sido derrotadas. Nesse momento, diversos atores sociais começavam a se reunir em torno da necessidade de redemocratizar o país. Jornais da imprensa alternativa como O Pasquim, Opinião e Movimento buscavam furar o bloqueio da censura para fazer circular um conjunto de críticas ao regime (KUCINSKI, 1991). Na academia formavam-se centros de estudos e publicações periódicas que também colocavam como tema central o retorno à democracia, como evidenciam os exemplos do Cebrap e, mais adiante, do Cedec (PERRUSO, 2009; PECAUT, 1990). Por outro lado, começava a surgir a hipótese de que muitos dos militares se preocupavam com o fortalecimento da comunidade de informações, que constituiria um poder paralelo dentro das forças armadas, subvertendo o princípio da hierarquia, estruturante de sua organização burocrática. A preocupação com os efeitos que a repressão produziria para dentro das instituições militares pode ser um elemento que se soma aos demais citados na explicação do porquê a segunda metade dos anos 1970 assiste ao desenrolar de um processo de transição. O anúncio de uma transição lenta, gradual e segura para a democracia, por parte de Geisel, revelava a pretensão de um processo controlado de reorganização institucional, que levaria os militares de volta aos quartéis e garantiria um modelo

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 político suficientemente preparado para conter o que eles consideravam radicalismos de esquerda. Ao mesmo tempo, o ano de 1974 foi emblemático também para as oposições ao regime, na medida em que o avanço eleitoral do MDB abria o debate acerca das possibilidades de derrotar o autoritarismo por dentro do sistema institucional por ele mesmo constituído. A partir de então, a dinâmica dos debates entre as diversas esquerdas existentes no Brasil esteve absorvida pela questão do posicionamento a ser adotado frente à estratégia de distensão que vinha de dentro do sistema político. Se até então a luta se concentrava em grupos que estavam longe dos círculos do poder, agora a discussão passava pela aceitação ou não da política de abertura do governo e dos canais de representação da oposição (principalmente o MDB). A ideia de que o país viveu um período de transição a partir de 1974 foi comum a atores sociais, políticos e analistas (LESSA, 1989; WERNECK, 1986; TEIXEIRA DA SILVA, 2000 e outros). Entretanto, os sentidos encontrados em meio ao emaranhado de eventos e mobilizações que ocorreram no período podem variar de acordo com as diversas perspectivas de análise. Embora a maior parte das leituras concorde que o elemento mais característico de processos de transição como o brasileiro é a incerteza, esquemas explicativos como o de O’Donnell e Schmitter (1988) reservam espaço reduzido para o protagonismo de atores que não se engajassem diretamente na relação (mesmo que crítica) com os grupos que ocupavam o Estado. A transitologia, campo de estudos que derivou dos trabalhos fundadores de O’Donnell e Schmitter, tendeu a observar com maior cuidado as divergências existentes no interior dos blocos de poder – através de categorias como brandos e duros, opositores minimalistas e maximalistas – e os impulsos liberalizantes ou democratizantes que predominavam em cada processo – adaptando categorias formuladas por Robert Dahl (1971) em “Poliarquia”. Esse modelo de explicação, quando aplicado ao Brasil, dedicou enorme atenção às tensões entre militares castelistas e linha-duras, às reformas que foram produzidas no interior do sistema político e ao avanço da organização das oposições que optaram pela via institucional. Menor ênfase recai sobre mobilizações que se dão na base da sociedade, como as greves do ABC paulista em 1978, os movimentos contra o aumento do custo de vida, também no fim dos anos 1970, e as caravanas pela anistia, que buscavam trazer para o centro do debate público o tema dos perseguidos políticos. Ao longo de todo o processo de transição, os esforços do governo (tanto Geisel quanto Figueiredo, posteriormente) se encaminharam no sentido de isolar estas mobilizações e escolher os interlocutores com os quais dialogariam. Paralelamente, tais governos seguiram utilizando os instrumentos construídos no auge do autoritarismo para tentar controlar o espaço político dentro do qual operariam. Bons exemplos destas práticas foram a edição do Pacote de Abril, em 1977, pelo ministro Armando Falcão – quando o Congresso foi fechado a aprovou-se um conjunto de restrições à atuação da oposição consentida – e continuidade de operações repressivas contra comunistas, como a Chacina da Lapa1, em 1976, ou a Operação Radar, desencadeada a partir de 1974 com o objetivo de executar e desaparecer com os corpos de integrantes do comitê central do Partido Comunista Brasileiro (PCB)2. 1. Na Chacina da Lapa foram assassinadas algumas das principais lideranças do PCdoB que sobreviveram à Guerrilha do Araguaia, como Ângelo Arroyo. 2. Para uma perspectiva da Operação Radar, que durante muito tempo foi desconhecida do público brasileiro, vale observar os perfis de desaparecidos presentes no volume III do relatório final da Comissão Nacional da Verdade (2014). A

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A estratégia de transição que se desenha a partir de então – tanto por parte do governo autoritário quanto de setores da oposição – privilegia o Congresso como ambiente de tomada de decisões e articulação política entre governo e oposição. Ao contrário de países como Portugal, Grécia e Argentina, o Brasil não vivencia uma ruptura no momento de transição do regime autoritário para a democracia (LESSA, 1989). Aqui, a passagem se dá através das negociações estabelecidas entre os chamados incumbentes do regime e as oposições consentidas, cujos quadros representados no legislativo variavam de acordo com as novas regras impostas pelo regime. Em outras palavras, o Congresso foi escolhido pelo regime como seu interlocutor para a condução do processo de abertura, mas a própria composição deste Congresso variou na década de 1970 em função das medidas político-institucionais levadas adiante pelo governo. Os destinos do processo de transição estiveram em disputa no decorrer da década de 1980, o que era reconhecido pelos próprios analistas do período. No caso brasileiro, quase todos os políticos encarregados da transição – mesmo os opositores – haviam construído seu patrimônio político no período do regime civil-militar de 1964, no âmbito das instituições representativas que mantiveram seu funcionamento. Segundo Lessa (1989), entre 1974 e 1982 houve predominância de elementos endógenos na transição brasileira, com pouco espaço para que as pressões que se articulavam na sociedade penetrassem o núcleo de poder. Nesse período, vários itens da agenda de mudança democrática foram avançados pelo governo, o que determinou uma feição conservadora a processos como a Lei de Anistia, o fim da censura e a devolução de algumas prerrogativas ao legislativo. Ao empreender reformas democratizantes, o governo autoritário se tornou co-patrocinador da ordem que emergiria em seu lugar, uma situação sem paralelo em outros processos de transição – mesmo os negociados, como o espanhol. A partir de 1982, as oposições começam a assumir postos centrais na burocracia, ao sagrarem-se vencedoras das eleições diretas para os governos estaduais das regiões mais importantes política e economicamente do país. Daí em diante, o governo perdeu o controle absoluto sobre os rumos do processo de transição, obrigado a uma relação menos desigual com as forças oposicionistas. No entanto, o poder de veto sobre determinadas agendas democráticas manteve-se ao longo de todo o período. “Parece razoável estabelecer que entre 1974 e 1982 houve na abertura brasileira o predomínio de fatores endógenos. Porém, das eleições de 1982 em diante, as elites autoritárias conservaram apenas seu poder de veto em relação às demandas mais ousadas e urgentes. ” (LESSA, 1989, p. 91)

Apesar das pressões vindas de fora do sistema político constituído, através de intensas mobilizações populares – cuja expressão máxima foi o movimento das Diretas Já! -, o bloco no poder conseguiu documentação presente no Arquivo Nacional revela que a desaparição de pelo menos 8 lideranças do PCB era parte de uma operação que buscava desarticular o partido e evitar que num eventual retorno à democracia políticos experientes do período 1946-1964 pudessem rearticular um projeto de esquerda no país. Alguns dos nomes de destaque que desapareceram durante a operação foram David Capistrano, João Massena, Orlando Bonfim, Elson Costa, Hiram de Lima Pereira, Jaime Amorim de Miranda, José Montenegro entre outros.

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 preservar posições que o tornassem ator incontornável na construção da nova ordem. Isso não significa que o processo de transição teve uma direção unívoca e absolutamente controlada de cima, mas que as forças sociais que se posicionaram criticamente ao regime militar ao longo de muitos anos não tiveram controle do processo. No mínimo, elas tiveram que se organizar numa relação direta com o funcionamento das instituições construídas na etapa anterior. Se a transição e seu símbolo maior, a Constituição, representam momentos de criação, no caso brasileiro os limites do impulso criador foram dados pela necessidade de enfrentar um regime que não estava completamente derrotado. Esse modelo de substituição do regime autoritário foi consagrado com a decisão de fazer uma constituinte não-exclusiva, ou seja, uma assembleia constituinte composta pelos parlamentares eleitos nos últimos dois pleitos (1982 e 1986) – o que contrariou a maior parte das forças oposicionistas no país. Assim sendo, a Carta de 1988 nasceu dos trabalhos de duas legislaturas escolhidas ainda sob as regras eleitorais estabelecidas pelo governo militar. Embora as eleições legislativas de 1986 tenham renovado parte significativa do Congresso, alguns dos parlamentares foram escolhidos ainda em 1982. A constituinte foi palco de disputas acirradas entre impulsos democratizantes levados a cabo por forças progressistas e esforços continuístas empreendidos por políticos bem posicionados na antiga ordem. Por mais que houvesse expressiva maioria conservadora no colégio que produziu a nova carta, a articulação de atores da sociedade civil impôs intensa pressão sobre o processo de produção do novo texto. Ao mesmo tempo, políticos progressistas se articularam de maneira a ocupar o maior número possível de postos decisórios. O processo constituinte de 1987-8 foi um marco na superação do regime autoritário inaugurado em 1964. Convocada pelo presidente José Sarney em 1985, por meio da emenda n°263, a Assembleia Nacional Constituinte (ANC) reuniu unicameralmente os parlamentares eleitos para a Câmara dos Deputados, integralmente renovada nas eleições de novembro de 1986, e do Senado Federal, renovado apenas parcialmente no mesmo pleito. Vinte e três dos setenta e dois senadores foram eleitos ainda nas eleições de 1982, o que motivou questionamento do Partido dos Trabalhadores (PT) e do Partido Comunista Brasileiro (PCB) à mesa da ANC sobre a legitimidade da participação dos mesmos no processo constituinte. O formato da ANC, que combinava as atividades parlamentares e constituintes, bem como o processo de escolha dos membros, contrariou a posição de organizações da sociedade civil que protagonizaram a crítica à ditadura militar a partir de meados dos anos 1970, tais como a Ordem dos Advogados do Brasil (OAB), a Associação Brasileira de Imprensa (ABI) e a Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB). No total, 559 parlamentares desempenharam as funções de constituintes entre 1° de fevereiro de 1987 e 5 de outubro de 1988. Destes, 306 eram do Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB), 132 do Partido da Frente Liberal (PFL), 38 do Partido Democrático Social (PDS), 26 do PDT, 18 do PTB, 16 do PT, 7 do Partido Liberal (PL), 6 do Partido Democrata Cristão (PDC), 3 do PCB, 3 do Partido Comunista do Brasil (PC do B), 2 do PSB, 1 do PMB e 1 do PSC. Em junho de 1988, 38 parlamentares 3. BRASIL. Emenda Constitucional nº 26 de 27 de novembro de 1985. Convoca Assembleia Nacional Constituinte e dá outras providências. Disponível em: http://www.planalto.gov.br/cciVil_03/Constituicao/Emendas/Emc_anterior1988/emc26-85. htm. Acesso em 24 de nov. 2016.

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do PMDB, liderados por Mario Covas, deixaram o partido para fundar o Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB). Os partidos conservadores somavam 201 cadeiras, enquanto os progressistas não chegavam a 50 (PILATTI, 2008). O PMDB tinha diversas tendências, sendo majoritariamente conservador, embora com algumas expressivas figuras progressistas, como o líder da bancada até junho de 1988, Mario Covas. PCB, PC do B, PDT, PSB, PT e, mais adiante, PSDB atuaram na maior parte do tempo como um bloco parlamentar, o chamado bloco progressista, que contou ainda com a participação de uma ala minoritária do PMDB. Por outro lado, formou-se um bloco conservador composto por PDS, PFL, PTB, PDC, PL e pela ala conservadora do PMDB, que a partir de novembro de 1987 passaria a se autodenominar como “centrão”. Segundo Pilatti, esse bloco representava a “autêntica expressão parlamentar do partido da ordem” (2008). No campo da segurança, algumas mudanças foram alcançadas, embora a maior parte das forças armadas do Estado tenham mantido estrutura similar. A “comunidade de informações” foi desmantelada, mas as Forças Armadas e as polícias sofreram poucas alterações em sua organização e funcionamento. Essa continuidade tem forte relação com o poder de veto que as forças do antigo regime mantiveram na passagem para a nova ordem. Assim sendo, ainda que houvesse amplo debate na sociedade sobre a temática da violência e da segurança pública, poucas propostas inovadoras foram incorporadas à Constituição. A mobilização promovida por atores da sociedade civil como o Grupo Tortura Nunca Mais, a Comissão de Justiça e Paz, amparada pela Arquidiocese de São Paulo, manteve o tema do emprego de violência por parte do Estado em evidência ao longo dos anos 1980. Também cabe destacar o papel da a Comissão Teotônio Vilela, formada por parlamentares que tinham o objetivo de formular propostas para enfrentar o tema da violência de Estado. Entretanto, isso não foi suficiente para que a extensão do processo de reforma do Estado, que acompanhou a constituinte de 1987-8, alcançasse as instituições responsáveis pelas graves violações aos direitos humanos no período anterior. Jorge Zaverucha (2013) menciona a existência de uma série de acordos de bastidores entre os militares e as lideranças civis do processo de transição para que a extensão das transformações fosse regulada. Nesse sentido, ele fala na existência de um compromisso entre Tancredo Neves e o então ministro do Exército, general Walter Pires, para que o processo constituinte se desse pela via congressual e não através de uma assembleia exclusivamente constituinte. Zaverucha menciona também a existência de ameaças militares ao conjunto do processo, sempre que iniciativas de controle do poder militar começavam a avançar no âmbito da constituinte. Sobre as propostas de desmilitarização das polícias, por exemplo, Zaverucha afirma que “Ulysses [Guimarães] disse a [coronel Sebastião Ferreira] Chaves ‘que já não podia mudar nada porque tinha um compromisso com o general Leonidas [Pires]’” (ZAVERUCHA, 2013, p. 50)4. O autor menciona também a organização de um bem estruturado lobby militar sobre a constituinte, levado adiante por 13 oficiais superiores que foram incumbidos da tarefa de mediar os interesses corporativos de suas instituições com os parlamentares constituintes

4.  A afirmação de Ulysses teria sido feita em resposta a uma sugestão do então secretário de segurança pública do Estado de São Paulo que, identificando patamares elevados de violência por parte de sua Polícia Militar, sugeriu que o novo texto constitucional mudasse o sistema de polícias vigente.

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 (ZAVERUCHA, 2013, p. 45)5. Durante os trabalhos da subcomissão que cuidou dos assuntos relacionados às instituições armadas do Estado (IV-B), o relator Ricardo Fiuza foi acusado por alguns de seus pares progressistas de estar comprometido com os interesses das Forças Armadas. Em suas respostas, salientou que era parte da função de relator receber todos os interessados em opinar sobre o novo texto constitucional e que não via problema em fazê-lo em seu apartamento, fora dos registros públicos do Congresso. Não obstante as pressões organizadas pelos militares nos bastidores do processo constituinte – certamente determinantes para a preservação da configuração institucional existente no período anterior, marcada pelo militarismo -, este texto se dedica aos registros que estão disponíveis ao público, na medida em que estes permitem compreender como se constroem os argumentos que articulam uma visão de mundo que percebe como necessária uma organização especifica das instituições armadas do Estado. Em outras palavras, por mais que existam outros fatores intervindo no processo de constituição destas instituições segundo um paradigma militarizado, o foco aqui recai sobre o que é enunciado, sobre as estratégias de argumentação e sobre os conceitos utilizados com o objetivo de produzir convencimento no debate público. Tais estratégias de argumentação partem de uma visão comum sobre o passado recente, presente também no discurso dos atores militares que se propuseram a falar sobre o período autoritário. Da mesma forma, as estratégias de argumentação utilizadas pelos conservadores na constituinte compartilham com os militares a percepção de que o dissenso representa necessariamente um conflito a ser extirpado e que a ordem social deve ser preservada e garantida suprimindo as disputas políticas que são tão características da vida democrática. Em outras palavras, o que aparece no discurso dos constituintes é a noção, muito difundida nos meios militares brasileiros, de que a sociedade deve funcionar como um organismo harmônico, que combate violentamente aquilo que é considerado exógeno à sua existência. Esta afinidade entre a fala dos constituintes conservadores e dos militares será observada através da comparação de alguns pontos que aparecem em seus discursos, principalmente o apelo constante à ideia de guerra permanente. Para realizar este exercício, serão analisados, em primeiro lugar, os discursos emitidos por militares ouvidos pela Comissão Nacional da Verdade (CNV) bem como por outros projetos de história oral, como o conduzido por Maria Celina D’Araujo. Em seguida, a leitura dos anais da constituinte permitirá a comparação e identificação dos pontos comuns.

2. As falas militares sobre a repressão e o período autoritário Diante deste objetivo, a fala dos militares e demais indivíduos envolvidos no processo de repressão política é fundamental para mapear de que maneira os postulados teóricos da Doutrina de Segurança Nacional (DSN) foram traduzidos em uma visão de mundo que estruturava um conjunto de práticas e uma representação da realidade social. Certamente a fala dos militares não é o único espaço onde se pode apreender o que aqui podemos tratar provisoriamente como uma “cultura política da violência 5. O lobby teria incluído reuniões, visitas de parlamentares a instalações militares dentre outros mecanismos.

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do Estado”. Provavelmente os discursos produzidos pelos militares e agentes do Estado articulam conceitos e ideias que podem ser encontrados nos meios de comunicação, em trabalhos acadêmicos e outros tantos meios de formulação, expressão, reprodução e difusão de enunciados em nossa sociedade. Não obstante, como fonte deste trabalho foram selecionados os depoimentos prestados por militares ou agentes do Estado à Comissão Nacional da Verdade (CNV). Foram prestados à Comissão Nacional da Verdade e as comissões estaduais e setoriais de verdade e memória em parceria com a CNV aproximadamente 1177 depoimentos. Nesse total estão incluídos os depoimentos de vítimas e familiares de vítimas civis e militares da ditadura, especialistas, testemunhas, colaboradores institucionais, familiares de agentes institucionais civis e militares e agentes institucionais civis e militares. Aproximadamente metade dos depoimentos levantados é composto exclusivamente por testemunhos de vítimas diretas ou indiretas do regime, sejam elas civis ou militares, e pessoas que testemunharam algum tipo de violação aos direitos humanos no período. Os depoimentos prestados por agentes do regime e por pessoas ligadas a eles, como familiares, compõem um total de aproximadamente 140 relatos. Mais de 80 deles são de agentes institucionais militares (agentes das Forças Armadas, policiais militares), pouco mais de 20 de agentes institucionais civis atuantes na repressão (delegados do DOPS, policiais federais, policiais civis) e 6 são de colaboradores institucionais do regime que não necessariamente ocupavam algum cargo dentro de qualquer órgão do Estado. O restante desses 140 depoimentos é constituído de relatos de familiares de agentes, de testemunhas militares e agentes institucionais civis que não atuavam em órgãos ligados diretamente ao esquema repressivo (funcionários do MEC, diplomatas e outros). Mais de 90 desses depoimentos foram colhidos reservadamente. Em comparação ao número de testemunhos prestados por vítimas, familiares de vítimas, especialistas e testemunhas, o número de agentes ouvidos é bastante reduzido. Muito disso se deveu ao não comparecimento de grande parte desses agentes, apesar de terem sido convocados. A recusa em depor já é um dado em si, relevante para a compreensão da relação que muitos deles estabeleceram com o tema da violência política e do lugar que ocuparam nas estruturas repressivas. Enquanto alguns militares reivindicam seu papel na concretização dos esforços repressivos, construindo um discurso de legitimação do mesmo, outros preferem o silêncio, recusando o sentido de disputa pública sobre o tema. Uma parcela significativa dos agentes que após ter sido convocada a depor compareceu, mas não respondeu as perguntas elaboradas pela CNV ou deu qualquer tipo de informação voluntária. Muito dessa recusa pode ter relação com o temor de futuros processos de responsabilização judicial sobre as graves violações aos direitos humanos, mas algo pode ter relação com o tipo de leitura que desenvolveram do período. Apesar de articularem uma visão de mundo que parte da dicotomia civil-militar (CASTRO, 2009, p. 24), os militares brasileiros que arquitetaram e operaram o regime 1964-1985 procederam a uma “militarização” de setores civis da sociedade. A diferenciação entre militares e civis, que do ponto de vista dos primeiros os coloca em patamar superior aos últimos também opera no sentido de resguardar o mundo civil das noções de honra e sacrifício próprias a um combatente militar. Entretanto, a partir da DSN os militares deixam de tratar como civis um conjunto de cidadãos identificados como inimigos

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 internos. A partir dessa lógica, deixam de reconhecer a estas pessoas os direitos que lhes competiam como cidadãos nacionais. A ideia de que o inimigo interno é apenas uma ponta de um sistema internacional complexo, destinado a promover a desestabilização da ordem, faz com que seus “agentes” sejam percebidos pelos militares como combatentes, dispostos, portanto, a aceitar o tipo particular de moral que prevalece em tempos de guerra. O conceito de “Guerra” aparece na fala de quase todos os militares ouvidos pela CNV e é recorrentemente empregado em outros espaços onde os militares manifestam sua visão sobre o envolvimento com a repressão. “Nós vivíamos numa época de enfrentamento, é sabido de todos, então, as notícias que saíam no jornal a respeito de qualquer coisa a respeito disso era objeto de análise de confronto”(Brigadeiro Zilson Luis Pereira da Cunha, p.15) “Achávamos que, ao largo, ganharíamos a guerra. Porque tínhamos muito mais recursos do que eles, por mais que fossem alimentados pela União Soviética, PJ Cuba, pelos famosos dois milhões de dólares que o Brizola teria recebido, e que não sei se é verdade ou não.” (Carlos Alberto da Fontoura apud Castro, D’Araújo & Soares, 1994, P. 84)

Como se nota, parte importante da produção de uma narrativa baseada na ideia de guerra contra os subversivos ou terroristas tem a ver com a construção de um inimigo poderoso, dotado de recursos financeiros e militares que justifiquem tamanho esforço por parte do Exército brasileiro. “Ele fez duas ou três reuniões com o pessoal de segurança. Aí entravam os ministros militares, o Ministério todo, dizendo que se devia aceitar a existência de uma guerra, na qual se mata ou se morre dos dois lados. Mas ele dizia: “Não aceito tortura, nem que se maltrate ou se mate preso.Não aceito de jeito nenhum.” Era a posição do presidente, declarada de público em duas ou três reuniões ministeriais, com o meu testemunho e de todos os que lá estavam: ele não admitia, absolutamente, tortura, martírio ou mortes em prisões. Na luta armada, sim. De peito descoberto, de ambos os lados, e exigia mesmo que fosse dessa forma, mandou-nos lutar de igual para igual. Mas nunca mandoutorturar, nunca mandou matar. Pelo contrário. Ele não era homem para isso. E o brasileiro também não era.” (Carlos Alberto da Fontoura, apud Castro, D’Araújo & Soares, 1994, P. 93) “Ele era o presidente, mas estávamos em estado de guerra. Então, é muito difícil impedir o sujeito de fazer determinada coisa. Muitos fatos podem ser usados, não como justificativa, para explicar por que houve alguma coisa errada. Normalmente, os militares não são desse tipo. Isso eu posso assegurar. São pessoas comuns, que gostam de ter amigos, que cultivam a camaradagem. Não são de querer torturar pessoas. Combate-se o presidente Médici porque ele foi obrigado a enfrentar a guerra revolucionária. Não tinha jeito.” (Enio dos Santos Pinheiro, apud Castro, D’Araújo & Soares, 1994, P. 138)

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O discurso que sustenta a existência de uma guerra vem acompanhado da ideia de que há certa suspensão dos parâmetros éticos e morais que regem a vida considerada normal do país, passando a valer um código próprio aos tempos de guerra. Em depoimento à CNV, a esposa do médico militar Amilcar Lobo relata que seu companheiro sentia-se culpado pelas funções que exercia e ilustra esse dilema moral a partir de um diálogo que presenciou: “O Amílcar sai da sala e vai para o jardim, e o Sampaio vai atrás dele e diz: “Lobo, nós estamos em um período de guerra, e guerra é isso.” (Maria Helena Gomes de Souza, p. 26)

A consolidação de um discurso sobre o que significa viver em “tempos de guerra” vem acompanhada de uma noção de sacrifício que se relaciona muito mais com o que se está disposto a fazer – ou até que ponto se está disposto a abrir mão de sua própria condição de sujeito moral – do que com o grau de abnegação em relação à própria vida. Em tempos de guerra, mais importante do que a disposição de morrer, é a disposição de matar. “Agora uma coisa que é interessante, o soldado é o mesmo em qualquer lugar do mundo, essa que é a verdade. O soldado é aquele homem que está preparado não é para morrer pela pátria, morrer pela pátria quem morre é amador, matar pela pátria, você entendeu? E quando a gente vai para essas coisas aí fora, a gente vê isso claramente, nós não queremos que os nossos filhos sirvam o Exército para morrer pela pátria, é ou não é? Agora se eles gostam daquilo, nós queremos que eles sejam exímios matadores, é ou não é verdade? (General Álvaro de Souza Pinheiro, p.6)”

A guerra é apresentada como o espaço por excelência da exceção, como se a defesa da ordem exigisse a suspensão da mesma, ainda que de maneira seletiva, em determinados espaços e com referência a determinados cidadãos. “será que tem nexo você pegar um sujeito que é um terrorista, um camarada caçado, um camarada que não tem o que perder, que tem uma vida clandestina, que se afastou de sua família, tem cabimento enterrar ele em um cemitério? Eu não vejo.” (General Álvaro de Souza Pinheiro, p.15) “O estado de guerra é um estado de exceção. E o Brasil não quer se convencer que vivíamos uma guerra fria. Uma guerra. Seqüestravam embaixadores, matavam pessoas. Morreram muitos. Jogaram uma bomba na comitiva do Costa e Silva, em Recife, sacrificando pessoas injustamente. Vivia-se uma guerra. Dentro dela, o lado que tinha o controle da legislação, do direito, viu-se obrigado a impor limites, para evitar males maiores. Agora, a dosagem desses limites é muito difícil. Por isso, acho que tudo está relacionado com a duração. Um regime de exceção não pode se prolongar por 21 anos” (Deoclecio Lima de Siqueira apud Castro, D’Araújo & Soares, 1994, p. 118)

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 As afirmações sobre o “combate interno” ou sobre a “guerra” empreendida pelos militares contra o “terrorismo” ou a “subversão” ganham ênfase particular quando o tema é a repressão à Guerrilha do Araguaia. Esse episódio concentra o maior número de desaparecidos políticos do Brasil (68 dos pelo menos 73 cidadãos mortos pelo Estado brasileiro na guerrilha seguem desaparecidos) e rendeu ao país uma condenação na Corte Interamericana de Direitos Humanos. Ao enfrentarem a guerrilha, os militares procederam, em 1972, com operações de guerra tradicional, ocupando territórios de maneira ostensiva com uso de praças, cabos, sargentos e policiais militares de diversas patentes. Diante das dificuldades em encontrar os guerrilheiros passam a trabalhar com operações de inteligência e agentes infiltrados, localizando um a um os guerrilheiros e assassinando-os. A Guerrilha do Araguaia, em certo sentido, é tomada como prova, pelo militares, do acerto no diagnóstico de superação das formas tradicionais de se fazer guerra e da necessidade de atualização das Forças Armadas segundo os postulados das teorias da guerra revolucionária e de seu desdobramento na Doutrina de Segurança Nacional. “Nós estamos falando de guerra, nós estamos falando de guerra de curta distância, nós estamos falando de combate na selva, com fuzis, nós estamos falando de calibre 762 milímetros, ponto trinta, já ouviu falar nisso? Você imagina o buraco que faz um projétil a dez metros de distância, você já imaginou como é?” (General Álvaro de Souza Pinheiro, pp. 17-18) “O meu interesse nesse episódio é que a população brasileira compreenda que o Exército resolveu um problema grave, que traria um prejuízo muito sério ao Estado nacional brasileiro. Você tem um foco dessa natureza, um foco terrorista num ambiente de selva, no bico do papagaio do Brasil, você reparou o local que eles escolheram ali? Isso não foi nada coincidência, isso é estudado. É porque vocês são leigos, e se esse foco permanece por lá, o Brasil ia sofrer inclusive nos organismos internacionais. Está entendendo o que eu estou falando? Hoje você encontra organismos internacionais que à luz dos direitos humanos se julgam prepotentes para agredir a soberania dos Estados nacionais e começar a cobrar medidas. Felizmente aqui isso nunca, e se Deus quiser, isso jamais acontecerá. Graças à competência e à capacitação operacional das nossas Forças Armadas” (General Álvaro de Souza Pinheiro, P. 26)

A fala do general Álvaro de Souza Pinheiro sintetiza o espírito da DSN: embora se tratasse de uma guerra, era uma guerra diferente. Se por um lado valia a adoção de um código moral próprio aos esforços de guerra, por outro era importante entender que tratava-se de uma guerra mais difusa, que podia contar, inclusive, com campanhas de difamação em organismos internacionais e estratégias de propaganda e desestabilização. A mudança no caráter da guerra se dá devido às mudanças na natureza do inimigo. A consolidação de uma percepção da guerra como flexível, de natureza diferente dos conflitos tradicionais do século XX, leva à defesa de estruturas que estejam aptas à disputa-la. Assim, é a percepção sobre o passado recente que informa a defesa de como devem funcionar as instituições armadas do Estado, sempre prontas a enfrentar um novo tipo de guerra.

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3. As falas dos constituintes conservadores sobre o passado No âmbito da Assembleia Nacional Constituinte, as visões sobre o passado recente enunciadas pelo bloco conservador partilhavam, em relação aos discursos analisados acima, a percepção de que o período foi marcado por uma lógica de guerra. Tais narrativas foram sempre enfrentadas pelos parlamentares progressistas, que em todas as ocasiões demarcaram a necessidade de lidar criticamente com a experiência anterior. As menções às graves violações aos direitos humanos ocorridas no período eram sempre trazidas por constituintes progressistas com o objetivo de alertar para o sentido geral do texto a ser produzido. Aqui já não se tratava de preservar um ou outro dispositivo, mas de discutir as próprias razões da reunião de uma assembleia constituinte naquele momento e, a partir disso, o que se esperava dela como resultado final. Os exemplos do passado recente do país, principalmente quando mobilizados pelos parlamentares progressistas, almejavam formular uma crítica ao próprio espírito dos debates que transcorriam na subcomissão e na comissão temática. Talvez ainda sob o impacto do último estado de emergência que vivemos, porque um General pegou um rebenque e começou a chicotear os automóveis e jornalistas, também nós sugerimos que, ao ser efetuada uma prisão, o prisioneiro fosse submetido a exame de sanidade física e mental. Não impedi a prisão, não sugeri que fosse dado ao estado de direito, que não era estado de sítio, o direito de prender, mas quis estabelecer limites ao General Newton Cruz, ou, eventualmente ao General Cerqueira, que foi guindado à posição de General atualmente. Faço essas colocações porque estamos sob um impacto. Pois bem. Basta dizer, Sr. Presidente – e temos aqui vários militares – que 2/3 das Forças Armadas se voltam para a questão da repressão interna. É só ver a localização, onde estão localizadas essas forças, o tipo de armamento que usam, para verificar que elas não se destinam à defesa externa, se destinam à repressão interna. Onde está a segurança nacional? Será que vamos chegar à situação da Argentina, que voltou mais de 2/3 das suas Forças Armadas para a repressão interna? E os ingleses deram um passeio sobre os argentinos, com morte de milhares de jovens que não tinham nada a ver com um General bêbado que declarou aquela guerra. (MACIEL, AANC, 01/06/1987)

Já os constituintes do bloco conservador recorreram ao passado recente de diversas maneiras, desde o olhar lançado sobre os textos constitucionais de 1967 e 1969 até a lembrança de eventos como a crise que culminou na queda do presidente João Goulart ou o enfrentamento às esquerdas armadas dos anos 1960 e 1970. Se seu objetivo consistia na preservação do modelo de organização das instituições armadas do Estado, era preciso articular uma narrativa que justificasse os esforços repressivos empreendidos no período anterior, que resultaram nessa organização que se queria preservar. Porque no período autoritário houve realmente um impedimento a quaisquer manifestações tendentes a violentar a ordem democrática. Entretanto, o que se observou, historicamente, foi que esta violência foi direcionada contra estamentos nacionais que pretendiam impor, pela violência, organizada também uma mudança, abrupta na ordem jurídico-insti-

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 tucional brasileira. O dissenso, puro e simples, que VEx.ª, como advogado eminente que é, menciona e quer dizer aqui, é o dissenso que a doutrina da ESG coloca dentro do sistema da segurança pública que são os comportamentos divergentes e movimentos contestatórios. A guerra revolucionária é uma guerra interna, intestina, que não pode ser tratada com luvas de pelica. Então, a repressão – não estamos aqui para fazer a apologia dessa repressão, nós absolutamente, não compartilhamos, nem participamos - foi direcionado contra segmentos nacionais idealistas, respeitáveis, e que entediam, por exemplo, que o terrorismo, o seqüestro, a guerrilha, eram as únicas formas possíveis de modificar a ordem constituída naquela época. Então, foi contra esses estamentos que o aparato de defesa do Estado se mobilizou. (PINTO, AANC, 23/04/1987) No Brasil, em 63/64, o presidente e o povo nas ruas, uma insatisfação social generalizada, a vontade nacional – que foi dito aqui que é bastante firme – apontava a sua desaprovação àquele estado de coisas. As Forças Armadas ficaram nos quartéis e só em última instância é que houve aquele movimento que depois, infelizmente, se prolongou além do que costumeiramente ocorria. E V. Ex.ª sabe que a intenção do primeiro presidente da revolução era entregar, eu creio, o poder a um civil. (PINTO, AANC, 05/05/1987)

A justificação do golpe e da repressão política se dá por meio da lógica da guerra, apresentada no tópico anterior. Por essa razão, os parlamentares conservadores reafirmavam a necessidade do envolvimento militar na vida civil e a reorganização das instituições no curso da ditadura. As disputas em torno do passado recente foram fundamentais para delimitar a extensão das mudanças que seriam promovidas pelo novo texto constitucional. Aceitar a narrativa de que o regime militar fora um período de violência arbitrária contra a população civil representava, na perspectiva dos parlamentares do bloco conservador, reconhecer a necessidade de uma mudança radical nas estruturas então vigentes. Por isso, foi fundamental para eles reafirmar a ideia de que as violações aos direitos humanos foram apenas excessos, acidentes de percurso em uma guerra justamente empregada pelas forças armadas no país. Sr. Presidente, é natural, desde o início, que imaginávamos que uma comissão ou uma subcomissão que tratasse da Defesa do Estado, da Sociedade e de sua Segurança, suscitasse imediatamente, numa época de grandes transformações na sociedade brasileira, alguns ressentimentos ou alguns sentimentos que, na realidade, devem ou deveriam ter sido esquecidos, quando da elaboração do trabalho. E por quê, Sr. Presidente? Porque estávamos e estamos saindo de um período autoritário, de um regime de exceção, onde as frustrações, as mágoas, as injustiças, que são sentimentos absolutamente legítimos, naturalmente, tendem a influir decisivamente no nosso comportamento na elaboração da Carta. Entendia o Relator que sem abstrair esses sentimentos, que, como disse, são legítimos, deveríamos pensar menos no passado e no presente e mais no futuro deste País. Por esta razão, enfrentamos com desassombro as questões delicadas, questões mal compreendidas. (FIUZA, AANC, 01/06/1987)

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Nós não podemos pensar numa Constituição voltada para aspectos conjunturais, para os ressentimentos bem próximos, para as nossas idiossincrasias recentes. A Constituição, V. Ex.ª sabe, tem que ser um instrumento de estruturação da sociedade brasileira. Então, não é possível enxertar casuísmos. (PINTO, AANC, 23/04/1987)

Por mais que todos os parlamentares presentes na subcomissão IV-B reconhecessem que o período anterior foi marcado por autoritarismo e violência, a defesa dos motivos originais que levaram as forças armadas a intervir na vida política nacional ajudou a sustentar a hipótese de que o passado recente fora marcado por muitos erros de todas as parcelas da sociedade brasileira, o que exigiria um esforço de superação baseado no olhar para o futuro e o esquecimento das feridas então abertas. Reforçava-se assim a lógica dos excessos, segundo a qual os militares passaram dos limites na repressão, mas apenas porque os grupos da esquerda também se valeram da violência política para disputar seus objetivos na sociedade. V. Ex.ª disse que foi injustiçado porque defendia a Pátria com a força e eu digo: “pela força”. V. Ex.ª, que é homem sério e bem intencionado, não é o repositório da verdade universal; V. Ex.ª se constitui uma minoria que defendia os seus princípios, que julga ser os da Pátria, pela força obviamente, sofreram a repressão, porque saíram dos limites, tanto os militares, quanto V. Ex.ª É o meu enfoque, em que pese o respeito que tenho aos idealistas. (FIUZA, AANC, 01/06/1987) Inicialmente eu gostaria de complementar uma frase do Sr. Conferencista, emitida há pouco, que dizia que a extrema direita é golpista. Complementaria dizendo que, tanto a extrema direita, como a extrema esquerda são nocivas ao nosso Pais, e que nós devemos seguir uma posição eqüidistante dessas extremas, tanto à direita quanto à esquerda, que talvez os destinos do nosso País nós possamos conduzi-los melhor. (MARTINS, AANC, 28/04/1987)

Em sua perspectiva, os excessos ocorridos no combate ao comunismo não podiam determinar a construção do novo texto constitucional. Diversas vezes eles falaram na necessidade de abandonar ressentimentos ou mágoas dos setores progressistas. Dessa maneira, os parlamentares do bloco conservador classificavam como emotivas quaisquer referências feitas às violações do período anterior, desqualificando de antemão a possibilidade de discutir os caminhos pelos quais o Estado brasileiro construiu um sistema voltado exclusivamente para a operação da repressão política. Na argumentação dos constituintes do bloco conservador, os eventos ocorridos no passado recente não poderiam servir como razão para desarmar o Estado dos instrumentos considerados necessários à sua defesa. Contudo, embora defendessem a necessidade de superar as feridas do passado recente, os parlamentares do bloco conservador tiveram na tradição seu argumento central. Por mais que ressaltassem como imperativo o olhar para o futuro, não deixavam de se ancorar nas soluções tipicamente brasileiras que se formularam ao longo de muitos anos para defender suas teses de preservação das formas de organização do Estado então vigentes.

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 3.1 Em defesa da tradição A estratégia argumentativa que se centra na tradição tem sempre o efeito de reafirmar as particularidades do país, rejeitando automaticamente a adoção de modelos estrangeiros. Essa forma de argumentar remete diretamente ao realismo político que orientou o pensamento conservador no Brasil ao longo, pelo menos, dos anos 1930 e 1940. Hegemônico dentre os ideólogos do Estado Novo, o realismo político afirmava que era preciso conhecer as todas as características de um país de maneira a formular as soluções políticas que melhor lhe conviessem. As instituições deveriam ser organizadas, portanto, a partir do olhar para diversos elementos, como as variações culturais e folclóricas, a geografia física e o desenvolvimento histórico da população. No caso brasileiro, teria particular importância a influência ibérica, que apontaria para uma tradição de centralização e verticalização do poder. Constituinte, ia só precisar um ponto aqui para encerrar esta discussão. Não convém imaginarmos a sociedade brasileira, ou as elites também, como culpadas coletivamente de um processo de intervenção contra o povo; precisamos lembrar-nos das matrizes das quais fomos oriundos; não somos originários de uma tradição anglo-saxônica ou germânica; a maioria do nosso povo tem origem ibérica, onde a tradição é da ação centralizadora do Estado. [...] este é um país, onde, se insistirmos em que as pessoas tomem decisões por si, provavelmente elas irão pedir que se crie um ministério que tome decisões por elas, o ministério das decisões próprias, como se criou o Ministério da Desburocratização, para desburocratizar. Então, temos que perceber um pouco também com quem estamos falando. Não estamos dirigindo-nos a marcianos; estamos dirigindo-nos a descendentes de portugueses e espanhóis e africanos e a minorias de outras origens que falam o português que, ao falar português, adquiriram a mentalidade, os hábitos e as tradições da Mãe-Pátria Lusitana. (MACEDO, AANC, 22/04/1987)

O realismo pressupunha uma relação entre cultura e política na qual a primeira determinava as margens dentro das quais a última se organizava. Em outras palavras, as características culturais de um país permitiriam dizer as instituições possíveis, independentemente de quaisquer modelos abstratos. O exercício de pesquisa das características de nacionalidade brasileira, preconizado pelo realismo político, permitiria determinar alguns traços permanentes, estruturantes da nação bem como alguns objetivos da coletividade. Nesse sentido, existe uma afinidade entre o realismo político e uma parte da doutrina de segurança nacional, tal como desenvolvida no Brasil. Por um lado, esta forma de pensar apresenta algumas características tidas como gerais no campo do pensamento político brasileiro, como o “diagnóstico do atraso, da barbárie, do retardo ou do subdesenvolvimento nacional e do imperativo do progresso, da civilização, da evolução ou do desenvolvimento, meios conducentes à transformação das estruturas herdadas da colonização para alcançar a modernidade cêntrica.” (LYNCH, 2016, p. 83). Por outro, há elementos recorrentes no pensamento conservador brasileiro, classificado de muitas maneiras segundo diferentes autores. Lynch (2016) refaz o percurso de alguns analistas que estabeleceram critérios de divisão do pensamento político brasileiro, mas apesar das distintas categorias empregadas é possível identificar algumas características

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comuns entre os campos descritos. O que é descrito por Wanderley Guilherme dos Santos como autoritarismo instrumental, por Bolívar Lamounier como autoritarismo, por Gildo Marçal Brandão como idealismo orgânico e por Luiz Werneck Vianna como iberismo remete a uma mesma forma de pensar politicamente, embora as categorias guardem diferenças entre si e possam incluir ou excluir determinados autores, valorizar ou desvalorizar certos aspectos. Para Lynch, o autoritarismo instrumental de Santos e o simples autoritarismo de Lamounier olhariam para o mesmo conjunto de pensadores, com a diferença de que para o primeiro eles partiriam do diagnóstico de uma sociedade fragmentada e autoritária para a defesa de um Estado que agisse de maneira a mudar o panorama e chegar à modernidade liberal enquanto para o último estes autores – como Oliveira Vianna, Francisco Campos e Alberto Torres - seriam simplesmente autoritários, sem que o liberalismo estivesse em seu horizonte de futuro. É para esse mesmo conjunto de autores que olham Werneck Vianna e Gildo Marçal Brandão, particularmente para Oliveira Vianna. Por mais que esses analistas possam dissentir sobre as predições que derivam das obras desses autores, bem como sobre o lugar ocupado por eles na história do pensamento político e social brasileiro, todos percebem neles algumas características básicas, como a identificação de uma sociedade fragmentada e amorfa, que exigiria um Estado que se ajustasse a essa realidade e não uma simples reprodução dos Estados liberais tidos como modelos nos países centrais. Retomando o ponto apresentado acima, a política (a forma de organização do Estado) deve ser derivada da cultura (da base real – populacional e territorial) sobre a qual atuará. Isso não significa que o Estado nasce da sociedade, em um movimento de baixo para cima, mas sim que sua organização deve ser pensada – mesmo que por uma elite – de acordo com a realidade atrasada do país. As soluções políticas dos países modernos seriam, portanto, inócuas em um país com as particularidades de nossa formação. Essa forma de pensar aparece com bastante clareza nas falas dos parlamentares do bloco conservador aqui analisadas, segundo as quais muitas das soluções de organização do Estado encontradas em outros lugares do mundo teriam pouca margem para sucesso em um país como o Brasil. Os argumentos que apelavam às tradições brasileiras guardam relação com linhas já existentes do pensamento político brasileiro, por um lado, e também com a doutrina de segurança nacional, por outro. Segundo os militares que compareceram a audiências na subcomissão e também de acordo com os próprios parlamentares que defenderam a doutrina, o conceito de segurança estaria ligado à possibilidade de identificar um conjunto de objetivos nacionais permanentes. Estes objetivos derivariam das características mais estruturantes da nacionalidade brasileira, tal como no realismo político. Em formulação próxima aos postulados do realismo político, portanto, a doutrina de segurança nacional sustentaria que o Estado era um espaço de realização da nação, assegurando as condições para a concretização de seus objetivos nacionais permanentes, compreendidos a partir do conhecimento das características nacionais. Então, o problema talvez se situe menos no excesso de medo do intervencionismo militar do que naquilo que V. Ex.ª explicitou aqui, o fortalecimento do poder civil, das estruturas partidárias. Na hora em que essas coisas acontecerem, na hora em que tivermos, concomi-

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 tantemente com isso, um modelo econômico mais justo, menos iníquo, não haverá por que pensar em pronunciamento militar, intromissões militares nas decisões da vida política brasileira. É essa a minha colocação, não vejo porque, por medo, por discriminação devamos dar uma volta de 180 graus em relação às tradições e à cultura brasileira, alijando as Forças Armadas do processo da segurança interna. Sabemos, foi dito aqui, que essa doutrina da segurança nacional tem alguns fundamentos, entre eles o seguinte: “a Nação busca a unidade”, daí por que os objetivos nacionais permanentes que devem ser fixados pelo Congresso – são evidentes, óbvios, dizem respeito à sobrevivência do Estado-nação, e tudo aquilo que tender a sacrificar a sobrevivência nacional estará agredindo um objetivo nacional permanente, impulsionando na área de segurança interna, quando se tratar de adversários internos. E essa iniciativa das Forças Armadas, aí, seria subsidiária à das forças públicas: polícias militares e civis. (PINTO, AANC, 05/05/1987)

De acordo com os representantes da ESG, tais objetivos nacionais permanentes seriam identificados pelo Conselho de Segurança Nacional, um órgão do Estado que se dedicaria a estudar e compreender as características da nação e assim determinar seus objetivos. Nas discussões ocorridas na subcomissão, deputados progressistas apontaram o caráter antidemocrático de um conselho que se responsabiliza por determinar quais são os objetivos na nação, pressupondo que exista unidade e consenso na sociedade em torno do que ela deve buscar. Isso levou a uma pequena mudança na operação da doutrina, defendendo que os objetivos deveriam ser fixados pelo Congresso, que representa legitimamente a nação. De certa forma, esse movimento de parlamentares como Ottomar Pinto pode ser interpretado como uma adaptação do bloco conservador para que fosse possível compatibilizar seus pressupostos com a emergência de um novo regime democrático no país. De toda maneira, seguirse-ia concebendo o Estado como o espaço de realização da nação, dotada de objetivos permanentes e identificáveis a partir da análise de suas características culturais. É essa a base do argumento da tradição, que olhando para o que existe, reafirma a realidade em forma de objetivo, entendendo-a como única possibilidade de organização da vida social e política.

Conclusão Os debates parlamentares acerca das instituições armadas do Estado contribuem para a compreensão deste objeto na medida em que revelam formas de pensar que tratam como inevitáveis a militarização e o uso da força como soluções para os problemas brasileiros. Estas formas de pensar têm enorme afinidade com uma das linhagens do pensamento político brasileiro, que identificava na fragmentação de nossa sociedade uma das razões para a exigência de um Estado capaz de assegurar sua integração moral. Embora os parlamentares não façam referência direta aos formuladores destas assertivas, é possível dizer que eles partilhavam uma estrutura de sentimento6 que os fornecia uma visão de mundo baseada nesse pressuposto, da debilidade moral da sociedade brasileira. 6. Categoria empregada pelo teórico marxista Raymond Williams para dar conta da partilha de uma inscrição comum no

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A partir disso, foram rejeitadas as alternativas de organização das instituições armadas oferecidas pelos constituintes progressistas e por alguns dos convidados a falar na subcomissão IV-B. Estas alternativas foram tidas como utópicas, pouco realistas, ou baseadas em ressentimentos. Em seu lugar, os parlamentares do bloco conservador garantiram a passagem das instituições já existentes para a nova ordem, afirmando-as como soluções brasileiras para problemas tipicamente brasileiros. Assim, instituições que se constituíram a partir da lógica da guerra e que se notabilizaram pelo emprego arbitrário da violência física e simbólica contra os cidadãos brasileiros no período imediatamente anterior foram legitimadas como capazes de definir os interesses nacionais e as medidas necessárias para sua proteção. Em outras palavras, se é da natureza do Estado exercer a violência como maneira de lidar com as formas de questionamento frontal à sua organização, é inegável também que nem sempre isso se traduz em instituições armadas que assumem para si a tarefa de definir em limites estreitos o que significa viver dentro da ordem e a partir disso eliminar física e simbolicamente o que se encontra fora dela. Ou seja, queremos chamar atenção para o fato de que não se pode simplificar a construção do Estado de Segurança Nacional, em seus aspectos repressivos, a uma mera resposta aos contratempos da época. Para aqueles vinculados à área de informações, era de fato um projeto de maior alcance que se impunha atemporalmente e que acreditava que, via controle policial e militar, a sociedade poderia ser moldada de uma forma estática e desideologizada. Para muitos militares, ele teria a função de combater a guerrilha e, numa segunda etapa, fazer um trabalho preventivo de saneamento ideológico. Por isso mesmo, a desmontagem desse sistema se tornará tão demorada e problemática, guardando relação com os objetivos e metas que lhe foram conferidos. (D’ARAUJO, CASTRO e SOARES, 1994. p.24)

O que se pretende afirmar, assim, é que durante o período 1964-1985 – e mais especificamente entre 1967 e 1969 – construiu-se um modelo de Estado que restringiu a cidadania em limites bastante fechados e que na passagem da ditadura para a democracia nascente houve intenso esforço no sentido de manter ativas e intocadas as estruturas responsáveis por essa restrição. Isso significa que persistiram as condições institucionais para que o emprego de violência por parte do Estado continuasse e se ampliasse mesmo no regime democrático. Mas para além das condições institucionais, foram formulados e difundidos argumentos que sustentam a inevitabilidade destas instituições. Se tomarmos a noção foucaultiana de dispositivo - entendido como uma rede de práticas, discursos, leis, medidas administrativas, enunciados científicos e outros fatores que integram um mecanismo de dominação (REVEL, 2008) – é possível afirmar que o esforço realizado neste texto é passo importante, ainda que não suficiente, para compreender a maneira como opera a atualização da violência por parte do Estado. mundo que não seja determinada necessariamente pela adesão racional a uma doutrina. Williams usa essa categoria para analisar um conjunto de intelectuais, artistas e escritores britânicos no que chamou de círculo Bloomsbury, com destaque para Virginia Wolf. Ele afirma que o traço em comum entre os diversos membros do círculo era uma estrutura de sentimento partilhada, que os situava no mesmo lugar dentro de sua sociedade, com visões de mundo parecidas.

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 As continuidades institucionais em relação ao período da ditadura militar já haviam sido mapeadas em diversas pesquisas, como o grande esforço coordenado por Paulo Sérgio Pinheiro, Sérgio Adorno, Nancy Cardia e Malak Poppovic (1999), “Continuidade autoritária e construção democrática”. O que este trabalho procurou explorar não foram as similaridades existentes entre as estruturas de ontem e hoje, mas sim a maneira pela qual setores da sociedade que apoiam tais continuidades organizaram seus argumentos de maneira a legitimar essa passagem. Em outras palavras, o foco aqui não recaiu sobre as instituições armadas em si, mas sim sobre os discursos que advogaram a necessidade da existência de tais instituições nessa configuração específica. Não obstante, é preciso pontuar que a continuidade da forma de funcionamento destas instituições até os dias atuais depende da continuidade de formas de pensar presentes no momento que em que foram formadas, ou pelo menos de uma atualização das formas de pensar que siga sendo compatível com seu funcionamento. Tal como na noção de dispositivo, mencionada acima, as práticas não podem ser compreendidas de maneira independente dos discursos. Dito de outra forma, não se pode afirmar que em 1987-8 foram empregados argumentos que garantiam a passagem de uma configuração autoritária das instituições armadas do Estado para a democracia e que depois disso elas seguem funcionando de maneira automática, independente de seus mecanismos simbólicos de legitimação. Retomando o ponto de Iasi, as continuidades nunca são inerciais, restos, mas sempre requerem sua reprodução cotidiana e sua inscrição na ordem vigente. Isso vale não apenas para as práticas recorrentes em determinadas instituições, mas também para os discursos que constituem estas práticas. Assim sendo, por mais que as análises aqui propostas congelem um quadro, trata-se de um movimento que é permanente e segue se processando de maneira a dar suporte a práticas de violência. Durante a constituinte de 1987-8, a disputa entre os blocos conservador e progressista se resolveu, no caso especifico dos mecanismos de segurança, em favor do primeiro. Isso foi possível através de uma narrativa que valorizou sobremaneira o lugar da tradição na definição das instituições. De maneira resumida, é possível afirmar que o campo de disputa no qual se deram os debates sobe segurança foi definido pela maneira como se olharia para o passado. A própria definição de Pilatti sobre os blocos atuantes no âmbito da constituinte – conservador e progressista – já apontava para a centralidade desse aspecto temporal. As considerações sobre o passado do país estiveram presentes desde a definição dos interlocutores que teriam espaço privilegiado na subcomissão até a justificativa para a adoção de soluções institucionais consideradas tipicamente brasileiras, sem paralelo no mundo. A prioridade do elemento temporal na definição da agenda e das formas do pensamento político brasileiro – tanto em seus aspectos teóricos quanto em suas mobilizações práticas, como os discursos parlamentares na constituinte – deriva da tensão estruturante entre a modernidade e a modernização em nossa sociedade. Seguindo a pista de Werneck (2009), em sua análise sobre o pensamento de Raymundo Faoro, a primeira seria um processo que abarca o conjunto da sociedade, enquanto a modernização pressupõe a “a precedência do elemento da vontade de um ator político” (WERNECK, 2009, p. 375). A vontade desse ator político, demiúrgico, pretende acelerar o tempo e levar a sociedade de seu atraso imposto à modernidade, salto temporal impossível na concepção de Faoro.

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O Brasil, cuja formação foi marcada pela modernização, pela ação política que busca criar o moderno onde as condições ainda não existem, é o país da revolução passiva, programa de criação da nação a partir do Estado, que em seu esforço criador não pode se desprender completamente dos elementos do passado (WERNECK, 1996). O processo de transição abriu, segundo Werneck, uma fenda nessa longa trajetória da modernização – cujas formas de pensamento foram expostas neste artigo. Mas essa abertura não significa que a modernidade tenha se estabelecido contra a modernização. Afinal, “Se a revolução passiva das elites territorialistas traduziu o seu programa de criar uma nação para o seu Estado, a nação que vem emergindo do processo de conquista de direitos e da cidadania por parte das grandes maiorias ainda não concebeu o seu Estado.” (WERNECK, 1996). Assim sendo, a transição e a constituinte seguem permeadas pelas tensões e contradições já mencionadas anteriormente, marcadas pela resistência dos atores que portaram ao longo de muitos anos o projeto de modernização conservadora que resultou em nossa revolução passiva. Nesse projeto, a aceleração do tempo tinha um destinatário específico: o povo, moralmente débil, fragmentado, amorfo, carente de reforma. É nesse quadro que se compreende a exaltação do militarismo. O tom de valorização das instituições militares decorreu principalmente do reconhecimento de sua organização baseada na hierarquia e na disciplina, o que garantiria não só as condições de reprodução de um modelo capaz de preservar a ordem, mas também a difusão de uma concepção de cidadania bastante rígida. Assim, os valores militares eram percebidos, também, como guias em uma sociedade em decadência moral. Daí a defesa de uma militarização cada vez maior do Estado, que resultou em propostas como o engajamento das Forças Armadas em programas de alfabetização, na recuperação de jovens infratores ou simplesmente na alusão aos valores que se aprendiam durante a prestação do serviço militar obrigatório. Sou favorável ao serviço militar obrigatório. Criado em berço de ouro, relutei muito para fazer o serviço militar. Fiz o possível e o impossível para não servir, mas, obrigatoriamente, tive que servir e lá fui muito bem tratado, fiz o curso de cabo com três meses que estava na incorporação, tive dias maravilhosos, aprendi a amar mais à Pátria, com os ensinamentos dos meus superiores, obtidos ali, porque na vida civil, ficamos distorcidos daquela obrigatoriedade do que é Pátria, do que é Bandeira, do que é uma série de Símbolos. Hoje, sinto-me orgulhoso de ter servido ao Exército brasileiro. Aprendi muitas coisas ali, que hoje me são caras na minha vida profissional, na minha vida empresarial e na minha vida política. Por isso, sou favorável ao serviço militar e gostaria que todos os jovens pudessem também passar pelo serviço militar, se assim fosse possível, porque tenho certeza de que o rumo desta Nação seria outro. (FERREIRA, AANC, 13/06/1987)

Novamente, é possível encontrar uma linha de continuidade em relação aos diagnósticos traçados pelo pensamento conservador no Brasil, que sempre atribuíram certa debilidade moral ao povo. Diante das condições materiais precárias de existência, os brasileiros teriam dificuldade em se formar enquanto coletividade, bem como de solidificar dotações morais fundamentais para a vida em sociedade. Daí decorreria a necessidade de uma espécie de educação moral, para a qual as Forças

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Representación, arenaosparlamentaria los debates de la en Guerra e tradição: argumentos yconservadores emcuestión defesacomunicacional das instituições Argentina armadas do Estado brasileiro no período 1964-1988 Armadas poderiam contribuir significativamente. A militarização cada vez maior do Estado e da vida ensejaria um modelo específico de cidadão que seguiu na ordem do dia do pensamento conservador no país. As discussões sobre o modelo de organização das instituições armadas do Estado apresentam, portanto, dois elementos que seguirão presentes nos argumentos dos políticos conservadores ao longo do tempo: (1) a lógica de uma guerra permanente, derivada do militarismo que atravessou as discussões e (2) a necessidade de reforma moral do povo, a partir de limites estritos de cidadania, subjacente ao argumento da tradição, que recusava soluções modernas para um país considerado atrasado.

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La representación política en espacios Privatizaciones. transnacionales:Rol del sindicalismo Casocomparación analizado: Foetra una de los parlamentos regionales en América Latina Raúl Irigaray Cátedra de Administración Pública María Victoria ÁlvarezPolítica y RR.II. Facultad de Ciencia Facultad U.N.R. de Ciencia Política y Relaciones Internacionales Universidad Nacional de Rosario maria.alvarez@fcpolit.unr.edu.ar

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María Victoria Álvarez

Resumen

Con una sola excepción, cada proceso de integración regional en América Latina incluye un parlamento en su estructura institucional. Así, encontramos al Parlamento Andino, el Parlamento Centroamericano, y el Parlamento del Mercosur, además del Parlamento Sudamericano, que será creado en el seno de la Unión de Naciones Sudamericanas. A estas entidades subregionales se añade uno de carácter regional, el Parlamento Latinoamericano. En este trabajo nos proponemos revisar el escenario actual de los parlamentos regionales en América Latina en referencia a su composición, funcionamiento y poderes. Los parlamentos regionales no logran asumir plenamente el ejercicio de las funciones clásicas de legislar y controlar al “ejecutivo” y, por lo tanto, no consiguen atenuar la concentración de la toma de decisiones en los órganos intergubernamentales. Ello repercute negativamente en las posibilidades de representación de los diversos intereses y voluntades expresados en dichos parlamentos.

Palabras claves: procesos de integración, América Latina, parlamentos regionales

Abstract

With a single exception, every process of regional integration in Latin America includes a Parliament in its institutional structure: the Andean Parliament, the Central American Parliament, and the Parliament of Mercosur, as well as the South American Parliament, to be created within the Union of South American Nations. To these sub regional entities, we can add a regional one, the Latin American Parliament. In this paper we intend to review the current stage of the regional parliaments in Latin America with regard to their composition, functioning and powers. Regional parliaments fail to fully assume the exercise of classical functions of legislation and control and, therefore, are unsuccessful to reduce the concentration of decision-making in intergovernmental bodies. This leads to negative repercussions on the prospects of representation of the various interests and wills expressed in those parliaments.

Keywords: processes of regional integration, Latin America, regional parliaments

María Victoria Álvarez, “La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 49-76.

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina Introducción A cualquier observador que se dispusiera a estudiar la Unión Europea (UE), o los procesos de integración regional en América Latina, una de las primeras cuestiones que le llamaría la atención sería la existencia de parlamentos en sus estructuras institucionales. Es posible que, por ejemplo, no le sorprenda que estos esquemas de integración cuenten con algún órgano judicial que dirima controversias y juzgue el incumplimiento de las reglas comunes; pero es más difícil que entienda la inclusión de órganos parlamentarios, por varias razones. En primer lugar, podemos preguntarnos cuáles son las motivaciones que determinan la necesidad de un parlamento en el esquema institucional de un mercado común o una unión aduanera. En palabras de Rittberger, “¿Por qué los hacedores de la región se toman la molestia de establecer un parlamento regional cuando la integración es ante todo un esfuerzo económico?”.1 Estas afirmaciones se basan en los trabajos de ciertos autores que adscriben a la tradición neoliberal del “constitucionalismo económico”, insistiendo en que la integración europea ha estado (y debe estar) esencialmente limitada a la eliminación de las barreras nacionales a la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Al interpretar estas libertades económicas como una manifestación de los derechos humanos, concluyen que las políticas europeas de “integración negativa” que protegen y hacen cumplir estas libertades contra las intervenciones gubernamentales no necesitan mayor legitimación democrática.2 Estas ideas podían ser aceptadas para las primeras fases de la integración europea, pero hoy en día la UE es algo más que un mercado común: es una Unión Económica y Monetaria.3 De esta manera, la legitimidad de las políticas europeas y de la propia UE se transformó en una cuestión de gran importancia. Sin embargo, hay casos más difíciles de justificar como por ejemplo, en nuestra región, el Mercado Común del Sur (Mercosur) o la Comunidad Andina (CAN).4 Si la racionalidad económica no alcanza para resolver la incógnita acerca de por qué se crean órganos parlamentarios en procesos de integración regional, se debería recurrir a argumentos ligados a la racionalidad política. Los asiáticos lo han resuelto de manera muy simple: ningún proceso de integración en ese continente cuenta con un órgano parlamentario (y no por ello la integración marcha peor que en otras regiones). 1.  “Why do region makers take the trouble to establish a regional parliament when integration is first and foremost an economic endeavor?” Rittberger 2003, citado por Malamud, Andrés y de Sousa, Luís “Regional Parliaments in Europe and Latin America: Between Empowerment and Irrelevance”, en: Andrea Ribeiro Hoffmann and Anna van der Vleuten (eds.), Closing or Widening the Gap? Legitimacy and Democracy in Regional International Organizations. Aldershot: Ashgate, 2007, p. 86 2.  Scharpf, Fritz, “Problem-Solving Effectiveness and Democratic Accountability in the EU”, MPIfG Working Paper 03/1, February 2003 3.  Aunque sólo para diecinueve de sus (aún) veintiocho Estados miembros. 4.  Malamud y Stavridis afirman, en consonancia con Rittberger, que es difícil ver cómo un parlamento puede ser necesario para gobernar una zona de libre comercio. Malamud, Andrés y Stavridis, Stelios, “Parliaments and Parliamentarians as International Actors” en Bob Reinalda (ed.): The Ashgate Research Companion to Non-State Actors, Surrey, Ashgate, 2011, p. 114

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Pero la respuesta a esa pregunta es diferente en Europa y en América Latina. En la UE puede entenderse la creación de un parlamento –desde sus inicios– con la necesidad de legitimar el proceso integrador donde se produjo efectivamente un traspaso de soberanía desde la esfera nacional a la esfera supranacional.5 Según Rittberger, “La creación de la Asamblea Común fue impulsada por la percepción de los responsables políticos de que el arreglo institucional propuesto para la CECA, la creación de la Alta Autoridad en particular, planteaba una brecha de legitimidad significativa que los delegados que negociaban el Plan Schuman debían abordar y corregir”.6 Curiosamente, en el continente europeo, tradicional y mayoritariamente parlamentarista, el Parlamento Europeo se asimila al congreso de un régimen presidencialista, esto es, no forma el gobierno (aunque el gobierno mismo en la UE no está claramente definido), pero tiene notables funciones legislativas, de control y presupuestarias. Si el observador desviara su mirada hacia América Latina, encontraría que los países se caracterizan por organizarse internamente según el régimen presidencialista, y han sido los Presidentes, paradójicamente, quienes han actuado a favor de la creación de parlamentos en todos los esquemas de integración regional latinoamericanos, con la única excepción de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA). Así, se ha producido un fenómeno de multiplicación de parlamentos en espacios más amplios que los nacionales. En décadas anteriores nació el Parlamento Andino (Parlandino), y el Parlamento Centroamericano (Parlacen), y más recientemente, el Parlamento del Mercosur (Parlasur). Además, la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) ha decidido crear un Parlamento Sudamericano. A estas entidades se añade un parlamento regional per se (en cuanto a su membresía) como el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), en funciones desde las primeras décadas del regionalismo latinoamericano. El marco institucional a nivel doméstico posee un peso importante como factor de análisis de la actuación de los parlamentos regionales. En palabras de Kreppel, “No puede esperarse que las asambleas se desempeñen de manera invariable, independientemente de su marco institucional”.7 En Europa los parlamentos son vistos como la institución donde los gobiernos son creados y disueltos en última instancia, mientras que en América Latina las elecciones, la autoridad y la supervivencia de los gobiernos son formalmente independientes del poder legislativo. En definitiva, si la lógica económica no alcanza para explicar la existencia de órganos parlamentarios en los procesos de integración regional en nuestra región, la racionalidad política que se podría 5.  Judge, David y Earnshaw, David, The European Parliament, Basingstoke: Palgrave Macmillan, 2003 6. ����������������������������������������������������������������������������������������������������������������� “The creation of the Common Assembly was driven by policy-makers’ perception that the proposed institutional arrangement for the ECSC, the creation of the High Authority in particular, posed a significant legitimacy gap that the delegates negotiating the Schuman Plan needed to address and redress” Rittberger, Berthold “Institutionalizing Representative Democracy in the European Union: The Case of the European Parliament”, Journal of Common Market Studies, Volume 50, Issue s1, March 2012, p. 24 7.  “Parliamentary assemblies cannot be expected to perform invariably regardless of their institutional framework” Kreppel, Amie, The European Parliament and Supranational Party System. A Study in Institutional Development. Cambridge University Press, 2002, p. 6

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina derivar de un ejercicio de isomorfismo institucional doméstico hacia un plano superior tampoco es completamente convincente. En segundo lugar, el observador puede preguntarse cuáles son las atribuciones de un parlamento regional. El Parlamento Europeo tiene funciones transcendentales en el sistema de toma de decisiones: los diputados son co-legisladores junto con los ministros en el Consejo; y ejercen funciones presupuestarias y de control. Mientras, como analizamos con más detalle en las próximas secciones, las atribuciones de los parlamentos regionales en América Latina verifican el origen etimológico de la palabra “parlamento”, que lo vincula con la única función de ser un foro de discusión o, más despectivamente, un “talking shop”. Más allá de la retórica oficial sobre los beneficios que un órgano parlamentario regional puede significar en términos de incremento de legitimidad y representatividad democráticas, el privar a estos órganos de verdaderos poderes podría generar una multiplicación inútil de instituciones, sin verdaderas atribuciones, lo que se denomina “empty nutshells”. En tercer lugar, el observador caerá en la cuenta de que la naturaleza expansiva de todo proceso de integración real implica un cambio de escala en la representación, hacia una unidad política superior a la del Estado. En este sentido, los parlamentos regionales ponen a prueba la clásica relación entre comunidad democrática y Estado. La representación política de los ciudadanos pertenecientes a un bloque de países en una única instancia parlamentaria regional suscita diversos interrogantes que no deberían limitarse a su eficacia, sino que convendría asimismo que consideraran su legitimidad y “calidad” democrática.8 Ello resulta una cuestión particularmente sensible toda vez que el único parlamento regional en el mundo con atribuciones relevantes y concretas, es decir, el Parlamento Europeo, es cada vez menos atractivo para los ciudadanos. Más allá de la discusión respecto a qué demos9 (o demoi) el Parlamento Europeo representa,10 sus miembros son elegidos por una menor cantidad de electores en cada elección. Efectivamente, la participación de los votantes ha descendido ininterrumpidamente desde las primeras elecciones directas en 1979: en los últimos comicios de mayo de 2014 concurrió a votar sólo el 42,61% de los electores, marcando un nuevo récord en la baja de la participación.11 Las tres cuestiones arriba señaladas, es decir, la creación de órganos parlamentarios en procesos de integración regional, la atribución de competencias a dichos órganos, y la elección de sus miembros por sufragio universal y directo constituyen cuestiones que son decididas por los Estados que volun8. Sanahuja, José Antonio, “Regionalismo e integración en América Latina: balance y perspectivas”, Pensamiento Iberoamericano nº 0 La Nueva agenda de desarrollo de América Latina, Madrid, 2006, p. 86. Disponible en: http://www.pensamientoiberoamericano.org/sumarios/0/la-nueva-agenda-de-desarrollo-de-america-latina/ 9.  Es una comunidad política entre cuyos miembros se podría legitimar la regla de la mayoría. Scharpf, op. cit. 10.  Judge y Earnshaw, op cit. 11.  Las cifras de participación en las elecciones anteriores al PE fueron las siguientes: 1979: 61,99%, 1984: 58,98%; 1989: 58,41%; 1994: 56,67%; 1999: 49,51%; 2004: 45,47%; 2009: 42,97%. Parlamento Europeo, n/d, Participación. Resultados definitivos. Recuperado de: http://www.europarl.europa.eu/elections2014-results/es/turnout.html

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tariamente se involucran en procesos de integración. Y ello no puede olvidarse al realizar el análisis de nuestro objeto de estudio.12 En este trabajo nos proponemos revisar el escenario actual de los parlamentos regionales en América Latina en términos de composición, funcionamiento y poderes. Seguimos, en este sentido, a la división analítica propuesta por Costa y San Martin13 entre actores, organización y competencias. Los actores se refieren a los miembros de la asamblea o parlamento, y la forma de elección de los diputados, y los grupos políticos que conforman. La categoría de organización incluye los elementos de la estructura parlamentaria, como sede, duración y organización de las sesiones parlamentarias, etc. La polivalencia funcional de un parlamento se manifiesta particularmente a través de cuatro competencias principales: legislativa, de control -y presupuestarias-, representativa, y de legitimación.14 Utilizamos esta clasificación como referencia para evaluar las competencias de los órganos parlamentarios presentes en el regionalismo en América Latina, especialmente respecto de las tres primeras. Los parlamentos regionales deberían ser juzgados por su capacidad de legislar, controlar al “ejecutivo” o tener alguna influencia significativa en estos procesos. Las funciones legislativas (capacidad del órgano parlamentario de adoptar decisiones vinculantes, de alcance general y cuya aplicación corresponda a los órganos ejecutivos o jurisdiccionales integrados o a los órganos de los Estados miembros) y de control (modalidades de control por el órgano parlamentario del desempeño de los órganos ejecutivos del esquema integracionista: pedidos de informes, interpelaciones, censuras, remociones de sus titulares, etc.) se evaluarán en virtud de lo estipulado por los instrumentos jurídicos correspondientes y a través de la labor efectivamente realizada por el órgano parlamentario hasta el presente. La función representativa, deducida de la representación política de un supuesto “demos” regional, es medular. La determinación de la composición de estos órganos se apoya en un principio representativo, especificado de formas diferentes (elecciones directas o designación por parte de los congresos nacionales), pero centralmente basado en la legitimidad popular expresada en las urnas. El ejercicio comparativo es válido en la medida que, tal como sostiene Sartori, “comparar implica asimilar y diferenciar en los límites (cursiva en el original).”15 Nos interesa la comparación de parlamentos 12.  En el ámbito doméstico, la instauración de órganos parlamentarios hunde sus raíces en el poder constituyente originario de la Constitución nacional (o similar). En cambio, la creación de un parlamento en un proceso de integración regional deriva de la voluntad de los Estados miembros. En este último caso, los Ejecutivos nacionales no solamente son los encargados de crear estos órganos, sino que, además, pueden acrecentar o reducir sus poderes, modificar su composición, o establecer las modalidades por las que son elegidos sus representantes, así como otras cuestiones menores como aportar a su presupuesto. 13.  Costa, Olivier y Saint Martin, Florent. Le Parlement européen. Segunda edición. Paris: La Documentation française, 2011 14.  Vázquez, Mariana, “Sobre la dimensión parlamentaria de los procesos de integración regional. El Mercosur y la Unión Europea en perspectiva comparada a la luz de los desafíos del Área de Libre Comercio de las Américas”, Revista de Ciencia Política, nº 5/6, Buenos Aires, EUDEBA, 2002, p. 149 15.  Sartori, Giovanni, “Comparación y método comparativo”, en Sartori, Giovanni y Morlino, Leonardo (eds.) La comparación en las ciencias sociales, Madrid: Alianza Universidad, 1994, p. 35

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina regionales, en este trabajo, porque son entidades que poseen atributos en parte compartidos (similares) y en parte no compartidos (y declarados no comparables). La conjetura que atraviesa este artículo se relaciona con las dificultades que se presentan en el ejercicio de la representación política, de la representación de la voluntad del “demos” regional, en marcos políticos más amplios que el nacional. La comparación permitiría evaluar si la incapacidad intrínseca para el ejercicio de las funciones clásicas de legislar y controlar al “ejecutivo” de los parlamentos del regionalismo en América Latina –y, por lo tanto, la imposibilidad de disminuir la concentración de la toma de decisiones en los poderes ejecutivos nacionales–, repercute negativamente en las posibilidades de representación de la diversidad de intereses y voluntades expresadas en los parlamentos regionales, más allá de que éstos sean elegidos en forma directa. El trabajo está organizado de la siguiente manera: luego de esta introducción realizamos un recorrido descriptivo por los parlamentos regionales existentes en América Latina: Parlandino, Parlacen, Parlasur, Parlatino, y el futuro Parlamento Sudamericano. Tal como comentamos anteriormente, el análisis gira alrededor de la comparación de los siguientes indicadores: actores, organización, competencias (legislativas, de control, y en menor medida, representación), y el papel realizado (y los obstáculos encontrados) hasta el momento por cada parlamento. Posteriormente incluimos una sección en perspectiva comparada, para luego esbozar algunas reflexiones a modo de conclusión final.

El Parlamento Andino El Parlandino es el órgano deliberante del Sistema Andino de Integración (SAI)16 y representa a los pueblos de la CAN.17 Se creó el 25 de octubre de 1979, fecha en que se suscribió su Tratado Constitutivo. Este instrumento jurídico entró en vigencia en enero de 1984, cuando se concluyó su proceso de ratificación por parte de los congresos nacionales. El Tratado constitutivo fue reemplazado por uno nuevo en abril de 1997.18 En esa ocasión, los países andinos firmaron también un Protocolo Adicional sobre Elecciones Directas y Universales de sus Representantes, que instituyó la obligación de realizar elecciones a través de sufragio universal y directo.

16.  El Sistema Andino de Integración es el conjunto de órganos e instituciones de la CAN que tiene como finalidad profundizar la integración subregional andina y promover su proyección externa. 17.  Tratado Constitutivo de Parlamento Andino Artículo 2. La CAN está formada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. Chile abandonó el Pacto Andino en 1976 mientras que Venezuela ingresó en 1973 y lo abandonó en 2006. Diez de Velasco, Manuel, Las Organizaciones Internacionales, 16ª edición, Madrid: Editorial Tecnos, 2010, p. 810. 18.  Ello ocurrió durante la IX Reunión del Consejo Presidencial Andino, realizada en Sucre, Bolivia, 22 y 23 de abril de 1997.

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Actores. El Parlandino está integrado por cinco representantes19 de cada país miembro: Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, además de Chile.20 Se trata de un parlamento sumamente pequeño, que cuenta con 25 diputados. Al día de la fecha, Ecuador (desde 2002), Perú (desde 2006) y Bolivia (desde 2014) tienen representantes en el Parlandino elegidos en elecciones directas, conforme lo establece el Protocolo Adicional.21 En Chile, el Congreso designa, de entre sus parlamentarios nacionales, a los representantes titulares y suplentes en el parlamento regional. El caso de Colombia es particular y merece una mención aparte. En Colombia se realizaron elecciones directas para el Parlandino en dos ocasiones, en 2010 y 2014. Para las elecciones andinas previstas para marzo de 2014, el gobierno colombiano invitó a votar en blanco y otros partidos se sumaron al llamado. Sin embargo, la Unión Patriótica (UP) anunció que presentaría aspirantes, y los demás partidos, ante el temor de que la UP se quedara con todos los escaños correspondientes a Colombia, decidieron presentar listas.22 Como consecuencia de estos movimientos políticos, el voto en blanco para el Parlandino en Colombia representó el 53,2% del total de los sufragios válidos.23 De acuerdo con las leyes vigentes en dicho país, la elección debía repetirse ya que el voto en blanco fue superior a la mitad de todos los votos válidos sumados.24 Finalmente, el gobierno no llamó a nuevas elecciones sino que decidió derogar la norma que permitía el sufragio directo de sus representantes en el Parlandino:25 Por lo tanto, Colombia aún envía representantes al parlamento regional, pero volviendo a la regla anterior de envío de aquéllos delegados por el Senado y la Cámara de Representantes. Ello implica que, además de otras cuestiones más profundas vinculadas con la legitimidad y representación democráticas, en el caso de Bolivia, Ecuador y Perú los representantes en el Parlandino ejercen con exclusividad su función de parlamentarios andinos; mientras que en el caso de Chile y Colombia, sus representantes ejercen una doble condición de legisladores nacionales y de parlamentarios regionales.26 19.  Ecuador, Colombia, Bolivia, Venezuela y Perú aportaron cinco parlamentarios cada uno para un total de 25 desde 1984, el año en el que el Parlandino entró en funcionamiento. El número se redujo a 20 diputados en 2006, cuando Venezuela renunció a la CAN y volvió a incrementarse a 25 con el ingreso de Chile al Parlandino. 20.  Chile se convirtió en miembro pleno del Parlandino (no así de la CAN, donde continúa teniendo estatus de miembro asociado) en noviembre de 2014. Gaceta Oficial Parlamento Andino XLV Periodo Ordinario Diciembre de 2014 (Decisión nº 1337) http://www.parlamentoandino.org/images/gacetas2014/gaceta2014diciembre.pdf 21.  Venezuela elegía sus representantes al Parlandino por sufragio universal y directo hasta su retiro de la CAN en 2006. 22.  “A repetir las elecciones del Parlamento Andino” (10 de marzo de 2014), El País, Recuperado de http://www.elpais.com. co/elpais/elecciones/noticias/partido-conservador-y-alianza-verde-ganan-elecciones-parlamento-andino 23.  “Votación para el Parlamento Andino tendrá que repetirse” (10 de marzo de 2014). El Tiempo. Recuperado de http:// www.eltiempo.com/elecciones-2014/congreso/votacin-para-el-parlamento-andino-tendr-que-repetirse/13626875 24.  Ibidem 25.  Ley estatutaria 1729 de 29 de julio de 2014 por la cual se deroga la Ley 1157 de 2007 con relación a la elección directa de Parlamentarios Andinos y se dictan otras disposiciones. Congreso de la República de Colombia. 26.  Reglamento General del Parlamento Andino, Artículo 7.

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina Organización. La sede permanente del Parlandino se encuentra en Bogotá, aunque durante un tiempo estuvo en Lima. Celebra dos Sesiones Ordinarias anuales sin necesidad de previa convocatoria. Puede reunirse en forma extraordinaria para conocer de asuntos urgentes y específicos.27 En cuanto a la organización interna de los parlamentarios, no se prevé la conformación de grupos políticos. La Plenaria es considerada el “órgano supremo de conducción y toma de decisiones del Parlamento Andino”.28 Está compuesta por cinco parlamentarios andinos representantes de cada uno de los países miembros. Competencias. Entre las escasas atribuciones del parlamento regional se encuentra “Participar en la generación normativa del proceso mediante sugerencias a los órganos del Sistema Andino de Integración de Proyectos de Normas sobre temas de interés común, para su incorporación en el ordenamiento jurídico de la Comunidad Andina”, y “promover la armonización de las legislaciones”.29 El Parlandino sólo tiene facultad propositiva: la presentación de una iniciativa legislativa de su parte no genera ningún tipo de obligación que implique su aprobación.30 En cuanto a las atribuciones de control, el Tratado constitutivo, reformado según el Acuerdo de Cartagena de 1996, incorpora una serie de atribuciones de control al parlamento regional, entre las cuales están la de solicitar informes a los demás órganos e instituciones del SAI.31 Sin embargo, no se estipula la manera de proceder en caso de que el Parlandino se muestre disconforme con dichos informes. Ello conlleva a que la presentación de informaciones se convierta en un mero formalismo ya que no genera ninguna consecuencia real.32 El Parlandino se pronuncia a través de Recomendaciones (propuestas dirigidas a los órganos del SIA), Decisiones (actos relativos a temas comprendidos en el ámbito de los objetivos y las competencias del Parlandino),33 Propuestas (que sugieren acciones o normas de carácter orgánico respaldadas por un estudio, análisis o documento y se remiten a otros órganos del SIA o a los gobiernos y parlamentos nacionales) y Declaraciones.34 A lo largo de su historia, ha emitido más de 120 Decisiones, la mayoría de ellas vinculadas a la marcha del proceso de integración y algunas de carácter administrativo. Asimismo, ha dictado diversas Decla27.  Tratado constitutivo del Parlamento Andino, Artículo 4 28.  Reglamento General del Parlamento Andino, Artículo 33 29.  Tratado constitutivo del Parlamento Andino, Artículo 12 30.  Los órganos con capacidad de legislar a nivel de la CAN son el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores y la Comisión de la Comunidad Andina. 31.  Tratado constitutivo del Parlamento Andino, Artículo 12 32.  Montero González, “El parlamento suramericano: Una posibilidad real o un discurso demagógico”, en: Roy, Joaquín (compilador), Después de Santiago: Integración Regional y Relaciones Unión Europea-América Latina, The Jean Monnet Chair, University of Miami, Miami-Florida European Union Center, 2013, p. 151 33.  En la práctica, en razón a la tipificación normativa, prevista en el Tratado Constitutivo del Parlamento Andino y el Protocolo de Trujillo; los Estados miembros y los Órganos e Instituciones del SAI han considerado a las Decisiones del Parlamento Andino como recomendaciones. Blanco Alvarado, Carolina “Las decisiones del Parlamento Andino: ¿utopía o realidad jurídica?”, Revista Colombiana Derecho Internacional. Bogotá (Colombia) N° 21, julio - diciembre de 2012, p. 365 34.  Reglamento General del Parlamento Andino, Artículo 93

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raciones referidas a temas políticos en los países miembros; al rechazo de la violencia y el terrorismo en la subregión; y a posiciones políticas frente a temas específicos relacionados con el proceso de integración.35 Los actos del Parlandino, sin embargo, no vinculan ni a los países ni a la propia institucionalidad del SAI.36 Actualidad. Por iniciativa del gobierno de Colombia, a mediados del año 2011 se inició un proceso de reforma del bloque regional que finalizó a mediados de 2013, y que buscaba realizar una serie de cambios estructurales en su institucionalidad, con el objeto de hacerlo más eficiente y efectivo y, por esta vía, lograr obtener una reducción de costos en su funcionamiento.37 En esta dirección se incluyó la decisión de los gobiernos de los Estados miembros de disolver el Parlandino, toda vez que el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores (CAMRE), en septiembre de 2013, decidió “iniciar el proceso de preparación de un Protocolo que facilite la salida del Parlamento Andino del Sistema Andino de Integración [las cursivas son nuestras], el mismo que una vez suscripto sería sometido a la aprobación de los Poderes Legislativos de los países miembros”. 38 La Plenaria del propio parlamento luchó contra la decisión de los gobiernos nacionales de disolver la institución, a través de la emisión de diferentes Declaraciones y gestiones ante los gobiernos de los países miembros y consiguió que la medida quedara sin efecto, aunque ese proceso generó un importante desgaste político e institucional a un parlamento y una estructura institucional regional de por sí alicaídos. Las debilidades inferidas por el retiro de Venezuela en 2006 y las desavenencias entre países con diferentes modelos de desarrollo y estrategias de inserción internacional como Colombia y Perú, por un lado, y Bolivia y Ecuador, por otro, auguran un panorama desalentador para el futuro del proceso de integración andina en su conjunto. Especialmente en cuanto a las metas económicas, éstas han sido prácticamente abandonadas o minimizadas por los acuerdos comerciales con terceros que han suscrito algunos países miembros y que han puesto en un lugar incómodo a la normativa comunitaria.39 Inclusive algunos países, como Ecuador, están evaluando su permanencia o su retiro de la CAN en virtud de los perjuicios sobrellevados por los compromisos externos adquiridos por algunos de sus 35.  En el seno de la Comunidad Andina y gracias a la gestión directa del Parlandino se suscribió en 1994 la Carta Social Andina, documento que cuenta con un catálogo amplio de derechos económicos, sociales y culturales que integra todos los sectores de la población, desde las mujeres, los niños, las comunidades afrodescendientes y los pueblos indígenas. De los aportes de este documento nacería en el año 2002, la Carta Andina para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos, que se erige como uno de los referentes de reconocimiento de derechos en el Cono Sur. 36.  Montero González, Pedro M., op cit, p. 151 37.  El proceso de reingeniería del SAI se realizó a través de consultorías encargadas a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y a la Fundación Getulio Vargas. Los trabajos de la CEPAL y la Fundación Getulio Vargas fueron presentados durante la XXXVI Reunión del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores (CAMRE), el 15 de junio de 2013. Decisión 792, 19/09/2013. 38.  “Declaración frente al anuncio de sacar al Parlamento Andino del Sistema Andino de Integración” - Gaceta Oficial Parlamento Andino - XLIII Periodo Ordinario - Septiembre de 2013. 39.  Montero González, op cit., p. 156

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina socios regionales.40 Este momento de debilidad a nivel de los compromisos subregionales poco puede aportar a la estabilidad y fortalecimiento de un parlamento que de por sí presenta escasas probidades y que se encuentra desacreditado entre los ciudadanos andinos.

El Parlamento Centroamericano El Tratado Constitutivo del Parlacen fue suscripto en octubre (8, 15 y 16) de 1987, por parte de cinco Estados del Istmo: Guatemala, El Salvador, Costa Rica,41 Nicaragua y Honduras. Pero el Parlacen quedó oficialmente instalado cuatro años más tarde, el 28 de octubre de 1991. Tres protocolos adicionales fueron firmados luego para permitir el retraso en la elección de los representantes nacionales y para facilitar la adhesión de Panamá al Tratado, aunque su incorporación sólo sería completa en 1999.42 En la actualidad, los Estados miembros del parlamento son: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, y Panamá, además de un país caribeño, República Dominicana. El hecho de que Costa Rica, y además Belice, no participen del Parlacen, manifiesta la desconfianza y falta de interés de los respectivos gobiernos en dicha institución. Pero, además, en 2009 Panamá se retiró del parlamento y sólo se reintegró en 2012,43 luego de haber sido demandado ante la Corte Centroamericana de Justicia, que resolvió que Panamá no podía desconocer la personalidad jurídica internacional del Parlacen ni podía unilateralmente vulnerar los principios y propósitos del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).44 En el caso particular de Costa Rica, la clase política del país no está de acuerdo en participar en un ente regional que no tiene mayor funcionalidad dentro del proceso de integración centroamericana, especialmente porque el Parlacen ha servido para que políticos centroamericanos cuestionados hayan encontrado inmunidad.45 El mal concepto que la mayor parte de la elite política de Costa Rica posee sobre la institución ha impedido la incorporación y participación de este país en la misma.

40.  “Ecuador sugiere reformas a la Comunidad Andina y sopesa su permanencia en el bloque” (9 de julio de 2016), Agencia EFE. Recuperado de http://www.efe.com/efe/america/politica/ecuador-sugiere-reformas-a-la-comunidad-andina-ysopesa-su-permanencia-en-el-bloque/20000035-2981088 41.  Costa Rica no ratificó el Tratado. 42. ������������������������������������������������������������������������������������������������������������� Malamud, Andrés y de Sousa, Luís “Regional Parliaments in Europe and Latin America: Between Empowerment and Irrelevance”, en: Andrea Ribeiro Hoffmann and Anna van der Vleuten (eds.), Closing or Widening the Gap? Legitimacy and Democracy in Regional International Organizations. Aldershot: Ashgate, 2007, p. 93 43.  En 2012 la Corte Suprema de Justicia de Panamá declaró inconstitucional la decisión del Órgano Ejecutivo panameño de salir del Parlacen, por lo que Panamá se reintegró. 44.  Corte Centroamericana de Justicia. EXPEDIENTE 120-07-07-09-2011 Demanda por Acciones Violatorias al Protocolo de Tegucigalpa a la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA) y al Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano (Parlacen). 45.  “Costa Rica y la paradoja de la integración” (19 de marzo de 2012), Estrategia y negocios. Recuperado de http://www. estrategiaynegocios.net/csp/mediapool/sites/EN/CentroAmericayMundo/CentroAmerica/CostaRica/CRPolitica/story.csp ?cid=469717&sid=1437&fid=330

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Impregnado por el espíritu del Proceso de Esquipulas, el Tratado constitutivo del Parlacen dispone que éste se erige como “un órgano regional de planteamiento, análisis y recomendación sobre asuntos políticos, económicos, sociales y culturales de interés común, con el fin de lograr una convivencia pacífica [las cursivas son nuestras] dentro de un marco de seguridad y bienestar social (…)”.46 En septiembre de 2010 entró en vigencia el Protocolo de Reformas al Tratado Constitutivo del Parlacen. Al momento de establecer la naturaleza del mismo, el protocolo ya no menciona el logro de la convivencia pacífica, noción relevante en los años ochenta en el contexto centroamericano, sino que busca la realización de la integración centroamericana. Y define al Parlacen como un “órgano regional y permanente de representación política y democrática” del SICA.47 Actores. El parlamento se integra con 20 diputados nacionales electos directamente mediante sufragio universal por los ciudadanos de cada Estado miembro. Los diputados del Parlacen son electos por un período igual al período de elección del gobierno en cada país miembro. Además, tiene una particularidad, ya que lo integran también los Presidentes y los Vicepresidentes de los Estados parte, al concluir su mandato, por el período que determina la Constitución de cada país. Pese a ser esa la normativa centroamericana, algunos países han declarado inconstitucional la asunción de los expresidentes a una banca en el Parlacen, como es el caso de El Salvador.48 Por lo tanto, para el periodo 2016-2021, el parlamento está compuesto por 125 representantes y no por los 132 que corresponden si a los 20 diputados elegidos directamente se le agregan las dos bancas reservadas a los ex–presidentes y ex-vicepresidentes, ya que El Salvador no envía al Parlacen a los expresidentes, Nicaragua completa los 20 diputados sólo con un ex vicepresidente,49 y Panamá con un expresidente.50 Paradójicamente, el expresidente panameño que juró como representante en el Parlacen fue quien propició la salida de su país de la entidad regional, y está actualmente protegido de ser procesado por casos de corrupción gracias a sus inmunidades como representante regional. 51 46. Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y Otras Instancias Políticas. Artículo 1. 47. Protocolo de Reformas al Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y Otras Instancias Políticas. Artículo 1. 48.  La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador declaró ilegal el ingreso automático de expresidentes y ex vicepresidentes del país como diputados del Parlacen. Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, Sentencia 52-2014 del 9 de julio de 2014. 49.  “Nicaragua conforma nueva bancada ante el Parlacen”, Parlacen. Disponible en: http://www.parlacen.int/Prensa/Prensa/tabid/145/EntryId/2175/Nicaragua-Conforma-Nueva-Bancada-Ante-el-PARLACEN.aspx 50.  Actualmente, el expresidente guatemalteco Alejandro Maldonado Aguirre integra el Parlacen mientras que por Honduras lo hace Porfirio Lobo Sosa. En el pasado también lo integraron los exgobernantes Álvaro Colom, José Simón Azcona, Rafael Leonardo Callejas, Carlos Roberto Reina y Manuel Zelaya Rosales, entre otros. En cambio, Carlos Flores y Ricardo Maduro renunciaron a esa prerrogativa. “Parlacen cumplirá 25 años con más estigmas que beneficios” (30 de noviembre de 2015), La Tribuna, Recuperado de http://www.latribuna.hn/2015/11/30/parlacen-cumplira-25-anos-con-mas-estigmas-que-beneficios/ 51.  Se trata del expresidente Ricardo A. Martinelli, quien asumió el 1° de julio de 2014 luego de haber sido un duro crítico del organismo regional al cual llamó “cueva de ladrones”. El 28 de enero de 2015 salió de Panamá y hasta la fecha no regresó. La ONG Transparencia Internacional ha solicitado al Parlacen que revoque la membrecía de Martinelli para ser procesado penalmente por actos de corrupción. González Pinilla, José (16 de marzo de 2016), “Transparencia Interna-

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina Organización. La sede del Parlacen se encuentra en la ciudad de Guatemala.52 El período anual de sesiones del parlamento regional se inicia cada 28 de octubre y concluye el 27 de octubre del año siguiente.53 La Asamblea Plenaria entra en receso del 1 al 31 de julio y del 1 al 31 de diciembre de cada año. En caso de que sea necesario, la Junta Directiva puede convocar a Sesiones Extraordinarias.54 Tal como ocurre en el Parlamento Europeo, los representantes centroamericanos pueden organizarse según sus afinidades ideológicas en grupos parlamentarios.55 Se pueden constituir grupos parlamentarios con un número no menor de quince diputados, de al menos dos Estados Parte. Los diputados solo pueden pertenecer a un grupo parlamentario.56 Existen, en el periodo 2016-2017, cuatro grupos parlamentarios: Alianza Democrática, Grupo Parlamentario de Izquierda, Integración Centro Democrático y Unidad Democrática Integracionista. Competencias. En sus funciones, el Parlacen emite Resoluciones que no pasan a ser más que recomendaciones a los Estados partes y éstos poseen la prerrogativa de asumir tal recomendación o simplemente ignorarla. En la mayoría de los casos, ésta última ha sido la práctica común entre los Estados de la región. Entre algunos temas abordados por el Parlacen, en sus Recomendaciones, se encuentran la creación de un sistema Centroamericano de Exportación, la creación de un mecanismo regional para la coordinación de la cooperación internacional para Centroamérica, el mantenimiento y rescate medio ambiental, entre otros. Ninguna de estas recomendaciones ha tenido efecto alguno para los Estados parte. Sin gozar de poderes legislativos reales, son atribuciones del Parlacen proponer legislación en materia de integración regional a los Consejos de Ministros o a los órganos respectivos, quienes deberán dar respuesta al parlamento en un plazo que no debe ser mayor de 180 días; servir de foro deliberativo para el análisis de los asuntos políticos, económicos, sociales y culturales comunes y de seguridad del área centroamericana, y proponer iniciativas para ampliar o perfeccionar el proceso de integración, formulando propuestas y recomendaciones que fomenten el avance del regionalismo.57 Además, el Parlacen puede participar en las Reuniones de Jefes de Estado y de Gobierno y plantear en ellas las cional pide al Parlacen expulsar a Martinelli”, La Prensa, Recuperado de http://www.prensa.com/politica/TransparenciaInternacional-Parlacen-credencial-Martinelli_0_4438806215.html. Martinelli sigue apareciendo como diputado del Parlacen para el período 2016-2021 en la página web oficial mientras que ha sido convocado para presentarse ante la justicia panameña. “Publican anuncios en EEUU para notificar a Ricardo Martinelli de proceso en Panamá”. (26 de abril de 2017) La Gente, Recuperado de http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/resumen/221071/publican-anuncios-en-eeuu-paranotificar-a-ricardo-martinelli-de-proceso-en-panama 52.  Aunque cuenta con subsedes en el territorio de los demás Estados parte 53.  Reglamento interno del Parlamento Centroamericano. Artículo 93 54.  Reglamento interno del Parlamento Centroamericano Artículo 95 55.  Reglamento interno del Parlamento Centroamericano Artículo 57 56.  Reglamento interno del Parlamento Centroamericano Artículo 59. Además, el artículo 60 instituye el Bloque de Mujeres Parlamentarias, con el objetivo fundamental de aportar la visión de género en el Parlacen. 57.  Reglamento interno del Parlamento Centroamericano Artículo 1 incisos a), b) y c)

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consideraciones pertinentes acerca del proceso de integración; y también participar en las Reuniones de Vicepresidentes del SICA, así como en las Reuniones de los Consejos de Ministros.58 En el ámbito del control, originariamente se le otorgaba al Parlacen la potestad de elegir, nombrar o remover al funcionario ejecutivo de más alto rango de los organismos de la integración.59 Para ello, las autoridades u organismos rectores de las citadas instituciones debían someterle una terna de candidatos para los indicados cargos, de entre los cuales debía elegirse o nombrar al funcionario respectivo. Sin embargo, esta atribución de control nunca fue aprovechada ya que cuando el parlamento fue incorporado al SICA a través del Protocolo de Tegucigalpa de 199160 perdió estas escasas prerrogativas.61 Actualidad. El Parlacen, que, de acuerdo con algunos analistas, nació siendo más fuente de problemas y contradicciones que una solución para la integración,62 se está convirtiendo, al igual que otros órganos del SICA, en una institución obsoleta. A veinticinco años de su puesta en marcha, el Parlacen continúa estando privado de competencias legislativas y de control, perpetuando su concepción acotada, como una entidad carente de poder decisional para avanzar en el objetivo de la integración centroamericana. Además de la debilidad de sus competencias, otro grave problema en torno al parlamento regional es el desconocimiento por parte del electorado que debe elegir a sus representantes: aunque las elecciones se realizan de manera democrática, en términos generales, existe un desconocimiento considerable de los representantes electos al parlamento, tanto de las bancadas de cada país, como los representantes centroamericanos en general. Ello se refleja, entre otros factores, por la baja participación en las elecciones de los últimos años, que ronda entre el 47 por ciento y el 76 por ciento según los países.63 Muchos acusan al Parlacen de entidad costosa e innecesaria cuyo objetivo primordial es extender los sistemas locales de clientelismo (“spoil systems”)64 a la esfera regional. A ello debe añadirse las acusaciones de inoperante y oneroso,65 incluso como un refugio eventual de acusados por corrupción 58.  Reglamento interno Parlamento Centroamericano Artículo 1 incisos m), k) y n) 59.  Tratado constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras instancias políticas, Artículo 5. 60.  Protocolo de Tegucigalpa a la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA). Firmado el 13 de diciembre de 1991 61.  A partir de ese momento sólo puede “Conocer de los nombramientos de las funcionarias y funcionarios titulares de los órganos, organismos e instituciones del SICA”. Reglamento interno Parlamento Centroamericano Artículo 1 inc e) 62.  Cerdas Cruz, Rodolfo, Las instituciones de integración en Centroamérica. De la retórica a la descomposición. San José de Costa Rica, Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2005, p. 165 63.  En las elecciones a parlamentarios regionales de 2015 en El Salvador la participación fue del 47,7%, ese mismo año en Guatemala, el 71,3%, mientras que en el año 2014 en Panamá la tasa de participación fue del 76,7%, y el año anterior en Honduras del 60%. Datos obtenidos de los órganos electorales nacionales. 64.  La expresión inglesa spoils system (en español “clientelismo”) describe una práctica por la cual el/los partido/s político/s en el poder distribuye/n entre sus propios militantes y simpatizantes cargos institucionales y posiciones de influencia. 65.  Por ejemplo, sólo en el año 2014 El Salvador gastó USD 1.700.000 anuales como aporte para el sostenimiento de los 20

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina política. El Parlacen, efectivamente, ha sido blanco de numerosos escándalos en los últimos años, que incluyen, entre los más conocidos, el descubrimiento de venta de narcóticos en la subsede de Tegucigalpa (Honduras), acusaciones a diputados de tráfico internacional de estupefacientes y de lavado de dinero para cárteles mexicanos de droga, asesinato de tres diputados salvadoreños en Guatemala, y escándalos de corrupción con expresidentes.66 Más que cualquier otro parlamento regional, el Parlacen sufre de un enorme desprestigio entre los ciudadanos de los países del Istmo, y aún entre los propios gobiernos nacionales, como hemos mencionado anteriormente, ya que varios de ellos rehúsan directamente participar del mismo como Costa Rica, intentan desvincularse como lo hizo Panamá, o rechazan colaborar con su presupuesto de funcionamiento, como ocurrió con Honduras desde 2005 a 2010.67 A diferencia de los países andinos, sin embargo, la integración subregional no parece tan endeble, producto de la conciencia de estos pequeños países de su intranscendencia si actúan en el escenario internacional en forma descoordinada.

El Parlamento del Mercosur El Mercosur, constituido por el Tratado de Asunción de 1991, contaba, originariamente, con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como países miembros. Venezuela ingresó al Mercosur en 200668 si bien se encuentra suspendido en sus derechos como Estado parte desde diciembre de 2016.69 El Tratado de Asunción se proponía el ambicioso objetivo de establecer un mercado común, con una estructura institucional más propia de un proceso de cooperación que de integración: dos órganos decisorios intergubernamentales, y una Secretaría Administrativa. Sólo hacía mención a la Comisión Parlamentaria Conjunta (CPC) en su artículo final, de manera muy escueta, con el vago propósito de “facilitar el avance hacia la conformación del Mercado Común”.70 A medida que avanzaba el proceso de integración, y en concordancia con la etapa de crisis económica en los socios del bloque (1999-2002), comenzaron a tener mayor preeminencia las dimensiones sodiputados salvadoreños en el Parlamento Centroamericano, quienes ganan un sueldo mensual de USD4200. “El Salvador gasta $1.7 millones al año para mantener al Parlacen” (28 de junio de 2014), Elsalvador.com, Recuperado de http://www. elsalvador.com/sin-categoria/129565/el-salvador-gasta-1-7-millones-al-ano-para-mantener-al-parlacen/ 66.  “Escándalos e ilegalidades han marcado el Parlacen” (16 de febrero de 2010), La Prensa. Recuperado de http://www. laprensa.hn/honduras/505351-97/escandalos-e-ilegalidades-han-marcado-al-parlacen 67.  Baca, Lucydalia (12 de enero de 2010), “Parlacen enfrenta crisis financiera”, La Prensa, Recuperado de http://www. laprensa.com.ni/2010/01/12/politica/12864-parlacen-enfrenta-crisis-financiera 68.  Protocolo de adhesión de la República Bolivariana de Venezuela al Mercosur, firmado el 04/07/2006. 69.  “Situación de Venezuela en el Mercosur” (2 de diciembre de 2016), Información para la prensa n° 419/16, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina. Disponible en: https://www.mrecic.gov.ar/situacion-de-venezuela-en-elmercosur 70.  Alvarez, María Victoria “Origen y evolución de los parlamentos en los procesos de integración regional. Los casos del Parlamento Europeo y el Parlamento del Mercosur”, Revista Colombia Internacional nº 74, Bogotá, Colombia, Juliodiciembre 2011, p. 220

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ciales y ciudadanas.71 El 9 de diciembre de 2005, los países miembros aprobaron la constitución de un parlamento para el bloque.72 Entró en pleno funcionamiento el 7 de mayo de 2007, más de dos años después de haberse firmado su Protocolo constitutivo. Es importante aclarar que desde su puesta real en funcionamiento en 2007, el parlamento permaneció inactivo durante tres años prácticamente, y por lo tanto sólo cuenta, a la fecha, con siete años efectivos de funcionamiento.73 Actores. Según el Protocolo Constitutivo del Parlasur, los parlamentarios representan a los pueblos del Mercosur.74 Durante los primeros años, el órgano unicameral contaba con 18 parlamentarios por cada Estado parte del bloque con un mandato de cuatro años. Actualmente en total son 188 los miembros del Parlasur. Brasil cuenta con 76 Parlamentarios, Argentina 43, Venezuela 33, mientras que Paraguay y Uruguay cuentan con 18 Representantes cada uno. La novedad principal de este parlamento, indudablemente, residía en el hecho de que sus miembros iban a ser elegidos en forma directa por la ciudadanía a partir de 2011,75 lo que la hubiera convertido en la única institución del bloque en contar con una representación democrática directa. La elección directa de los miembros del Parlamento se percibía como un medio para la promoción de la participación ciudadana en el proceso de integración, el aumento de la legitimidad democrática, y la (eventual) construcción futura de una ciudadanía e identidad mercosureñas. El único país que cumplió con el plazo fue Paraguay, que eligió a sus representantes en el parlamento regional en las elecciones de abril de 2008. Lo siguió varios años después Argentina, que eligió directamente a sus representantes regionales en octubre de 2015. El resto de los países aún envían al Parlasur a delegados de sus respectivos congresos nacionales. Es importante resaltar que fue sumamente elevado el porcentaje de votos en blanco en las elecciones a representantes del Parlasur en Argentina, registrándose un 15,5% de votos en blanco en el escrutinio mayoritario uninominal en cada uno de los distritos regionales autónomos del país (para elegir 24 representantes) y el 7,83% en el escrutinio proporcional plurinominal tomando a todo el país como distrito único (19 representantes).76 Esas cifras son elevadas tanto en comparación con anteriores elecciones presidenciales como legislativas en el país, marcando el desconocimiento y la falta de

71.  Porcelli, Emanuel, “Parlamento del MERCOSUR: un proceso de instalación en distintas velocidades”, Ponencia presentada en el VI Encuentro del CeRPI y IV Jornada del Censud, Democracia y Relaciones Internacionales en América Latina, 13 de septiembre de 2013, p. 3 72.  Creado mediante MERCOSUR/CMC/DEC N° 23/05 Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur. 73.  El Parlasur permaneció inactivo desde diciembre de 2010 hasta diciembre de 2013. 74.  Protocolo Constitutivo Parlamento del Mercosur Artículo 2 75.  Según el Protocolo Constitutivo, en una primera etapa de transición (2006 – 2010), los parlamentarios serían designados por los propios parlamentos nacionales. Sin embargo, antes de finalizar esta primera etapa se debía realizar la primera elección por sufragio universal en cada uno de los países del bloque, de manera que a partir de la segunda fase (2011 2014) todos los parlamentarios fuesen elegidos en forma directa. 76.  Cifras en base a información de la Dirección Nacional Electoral del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de Argentina.

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina información del electorado sobre el parlamento regional, su composición y funciones.77 Al desconocimiento se suma la mala imagen de la institución, anclada, entre otras cuestiones, en las críticas a la inmunidad que se había previsto para los representantes de Argentina en el Parlasur. Y ello pese a que un ex diputado opositor recurrió a la Justicia y logró que se eliminara ese fuero especial.78 Organización. La sede del parlamento se encuentra en Montevideo. El Parlasur se reúne en Sesión Ordinaria al menos una vez por mes, entre el 15 de febrero y el 15 de diciembre de cada año.79 Todas las reuniones del parlamento y de sus comisiones son públicas, salvo aquéllas que sean declaradas de carácter reservado.80 El Consejo Mercado Común (CMC) y los propios parlamentarios pueden convocarlo a sesiones extraordinarias.81 En clara réplica de la organización del Parlamento Europeo, los representantes del Parlasur pueden constituirse en grupos de acuerdo con sus afinidades políticas. Estos grupos políticos estarán integrados como mínimo por 10 % (diez por ciento) de la composición del parlamento si son representantes de solo un Estado Parte y 5 (cinco) parlamentarios, si son representantes de más de un Estado Parte. Los parlamentarios no pueden pertenecer simultáneamente a más de un grupo político.82 Actualmente existe un único grupo político: la Bancada Progresista del Parlasur, constituida en noviembre de 2009. Competencias. Las atribuciones legislativas no son estrictamente de “creación” de normas supranacionales, sino que su tarea se circunscribe a “emitir declaraciones, recomendaciones e informes sobre cuestiones vinculadas al desarrollo del proceso de integración, por iniciativa propia o a solicitud de otros órganos del bloque”,83 es decir, actos caracterizados por la carencia de obligatoriedad. Asimismo, a “proponer proyectos de normas Mercosur al Consejo Mercado Común, el que deberá informar semestralmente sobre su tratamiento”84, o elaborar estudios y anteproyectos de normas nacionales, orientados a la armonización de las legislaciones nacionales.85 Estas últimas competencias, si bien

77.  “El desconocimiento marca la primera elección de diputados argentinos al Parlasur”. (24 de octubre de 2015) Agencia EFE, Recuperado de http://www.efe.com/efe/america/cono-sur/el-desconocimiento-marca-la-primera-eleccion-de-diputados-argentinos-al-parlasur/50000553-2746356# 78.  “La Justicia anuló la inmunidad de arresto para los diputados del Mercosur” (15 de octubre de 2015) Clarín. Recuperado de https://www.clarin.com/politica/elecciones_2015-parlasur-camara_electoral-gerardo_milman-fueros_especiales_0_ HJpWibFwmg.html 79.  Reglamento interno del Parlamento del Mercosur Artículo 106 80.  Reglamento interno del Parlamento del Mercosur Artículo 114. 81.  Reglamento interno del Parlamento del Mercosur Artículo 107 82.  Reglamento interno del Parlamento del Mercosur Artículos 33, 34 y 35 83.  Protocolo constitutivo del Parlamento del Mercosur Artículo 4 inciso 11 84.  Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur Art. 4 inciso 13. 85.  Protocolo constitutivo del Parlamento del Mercosur Artículo 4 incisos 13 y 14

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significan un avance respecto a la antigua CPC, no obligan a legislar en base a las propuestas del parlamento ni a los órganos decisorios del bloque ni a los parlamentos nacionales.86 Sus potestades de control, por otra parte, son sumamente exiguas. El parlamento puede efectuar pedidos de informes u opiniones por escrito a los órganos decisorios y consultivos del Mercosur que deben ser respondidos en un plazo máximo de 180 días.87 Adicionalmente, debe recibir a la Presidencia Pro-Tempore del Mercosur, al finalizar cada semestre, para que presente un informe sobre las actividades realizadas durante dicho período, y al inicio de cada semestre, para que presente el programa de trabajo acordado. Pese a estas competencias, el Parlasur no goza de ninguna potestad sobre el nombramiento o remoción de los miembros de los órganos decisorios del bloque. De esta manera, el Parlasur se asimila a un órgano con funciones netamente consultivas sin protagonismo en los procesos de decisión del bloque.88 Se trata, en todo caso, de un órgano que ha sido concebido para desempeñar cierto papel político al detentar funciones referidas a la preservación de la democracia y el respeto de los derechos humanos. El parlamento está obligado a presentar un informe anual sobre la situación de los derechos humanos en la región, que podría haberse convertido en un importante instrumento de presión para los gobiernos. Sin embargo, hasta la fecha el Parlasur no emitió ningún informe de derechos humanos, aunque sí un informe de tipo general.89 Actualidad. El Parlasur ha llevado adelante, pese a sus exiguas competencias, una labor interesante de vinculación con organizaciones de la sociedad civil de los Estados parte, a través de diferentes iniciativas y actividades. Sin embargo, no ha dejado de estar exento de escándalos, como ha sido el caso de la detención de la parlamentaria argentina Milagro Sala,90 o la expulsión de uno de sus diputados titulares, el argentino José López, que sigue detenido por un escándalo de corrupción.91 El Parlasur debería evitar el desprestigio de otras experiencias en América Latina, como el Parlacen, que, como hemos mencionado en párrafos anteriores, sufre la amenaza de desaparición bajo acusaciones de ser 86.  Sin embargo, el procedimiento de “dictamen consultivo” implica que los órganos decisorios deben transmitir al Parlasur proyectos de normas antes de ser aprobados, para que éste emita un dictamen. Si el proyecto de norma es aprobado por el órgano decisorio de conformidad con los términos del dictamen del parlamento, la norma debe ser considerada por el poder legislativo del Estado Parte dentro del plazo de 180 días a través de un procedimiento “preferencial”. Los proyectos de normas que no consigan el dictamen conforme del Parlasur siguen su curso legislativo normal. De todas maneras, el dictamen del parlamento no es vinculante. 87.  Protocolo constitutivo Parlamento del Mercosur Art. 4 inc. 4 88.  Alvarez, María Victoria, “El Parlamento del Mercosur: ¿hacia un proceso de integración más democrático?”, Temas y Debates n° 16, año 12, Rosario, UNR Editora, diciembre de 2008, p. 56 89.  MERCOSUR/PM/SO/INFORME 01/2009 - Comisión Temporaria - Para el estudio de las denuncias del Movimiento Campesino Paraguayo 90.  Milagro Sala está acusada en Jujuy de malversar fondos nacionales destinados para la construcción de viviendas sociales, así como también de evasión fiscal y enriquecimiento ilícito. 91.  El ex secretario de Obras Públicas del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, había sido excluido de la bancada del Frente para la Victoria-PJ luego de que la policía lo detuviera el 14 de junio de 2016 cuando intentaba ingresar millones de dólares en un convento. Fernández, N. (2016, 12 de agosto) “José López fue expulsado del Parlasur por unanimidad de votos”, La Nación. Recuperado de http://www.lanacion.com.ar/1927576-jose-lopez-fue-expulsado-del-parlasur-porunanimidad-de-votos

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina ineficiente, despilfarrar fondos públicos y proteger a ex-funcionarios corruptos gracias a sus inmunidades.92

El Parlamento Latinoamericano El Parlatino constituye una asamblea regional unicameral que fue creada en 1964 pero sólo se institucionalizó más de dos décadas después, en 1987. Sus veintitrés países miembros provienen no sólo de América Latina sino también del Caribe: Argentina, Aruba, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Curazao, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Saint Maarten, Surinam, Uruguay y Venezuela. A diferencia de los parlamentos subregionales en América Latina analizados en este trabajo, el Parlatino no forma parte de la estructura institucional de ningún proceso de integración concreto,93 lo cual le ha otorgado desde su creación un importante margen de independencia94 en una región abrumadoramente presidencialista: “el menos operativo de los parlamentos regionales es el único independiente de los gobiernos nacionales”.95 Actores. Según el art. 5 de su Estatuto, integran el Parlatino los Congresos y Asambleas Legislativas de los Estados Partes, democráticamente constituidos, haciéndose representar por delegaciones de carácter permanente y pluralista. Cada país miembro puede enviar hasta doce delegados. Si la delegación es menor a doce miembros, cada uno de los representantes puede acumular un máximo de cuatro votos (votación por delegación), sin que exceda el límite total de doce votos para la delegación. Esto asigna a todos los países el mismo peso dentro del sistema de toma de decisiones, independientemente de su dimensión real.96 Existe la posibilidad de que se establezca un procedimiento de elección universal, directa y secreta de los parlamentarios latinoamericanos, según el artículo 6 de su Estatuto. Hasta tanto, los parlamentos miembros participan mediante delegados parlamentarios.97 Venezuela era el único país que elegía a sus representantes en el Parlatino por votación directa. Sin embargo, en abril de 2015 la Asamblea Nacional venezolana decidió que sean los diputados quienes designen a los representantes en el Parlatino, con lo cual anuló la elección directa de éstos.98 92.  Alvarez, 2008, op cit., p. 51 93.  Moya Domínguez, María Teresa, “El rol del Parlamento en el proceso de integración del Mercosur”, en: Laredo, Iris M. (comp.), Estado, Mercado y Sociedad en el Mercosur. Pautas para su viabilización, volumen V, Rosario, Universidad Nacional de Rosario, 1998, p. 171 94. ������������������������������������������������� Malamud, Andrés y de Sousa, Luís, op cit., p. 91 95.  Malamud, Andrés, “El futuro de la desintegración regional”, Le Monde Diplomatique, edición n° 206, Agosto de 2016 96. ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������ Malamud, Andrés y de Sousa, Luís “Parlamentos Supranacionais na Europa e na América Latina: Entre o Fortalecimento e a Irrelevância”, Contexto Internacional, vol.27, no 2, julho/dezembro 2005, p. 388 97.  Estatuto del Parlamento Latinoamericano. 98.  “Venezuela: el Consejo Electoral chavista anuló el sufragio directo en las elecciones al Parlatino” (8 de mayo de 2015),

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Organización. Tiene sede en la ciudad de Panamá y sus idiomas oficiales son el español y el portugués. La Asamblea es el máximo órgano representativo y deliberativo y se integra con las delegaciones nacionales acreditadas. La Asamblea se reúne de manera ordinaria una vez al año en la Sede Permanente y de manera extraordinaria por acuerdo de al menos la mitad más uno de quienes integran la Junta Directiva.99 Competencias. El Tratado constitutivo del parlamento no incluye ninguna sección que fije sus atribuciones o competencias, sino que simplemente establece sus principios y propósitos. Entre los primeros se encuentran algunos caros a la cultura política latinoamericana como la defensa de la democracia, la integración latinoamericana, la no intervención; la autodeterminación de los pueblos; y la pluralidad política e ideológica como base de una comunidad latinoamericana democráticamente organizada. Asimismo, incluye principios más vinculados con el derecho internacional como por ejemplo, la igualdad jurídica de los Estados; la condena a la amenaza y al uso de la fuerza contra la independencia política y la integridad territorial de los Estados; la solución pacífica, justa y negociada de las controversias internacionales; y la prevalencia de los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados.100 Entre los propósitos se destacan algunos marcados por el contexto histórico en el cual nació la institución como es el caso de “Oponerse a la acción imperialista [las cursivas son nuestras] en América Latina, recomendando la adecuada legislación normativa y programática que permita a los pueblos latinoamericanos el pleno ejercicio de su soberanía permanente sobre los recursos naturales y su mejor utilización y conservación”,101 o “Canalizar y apoyar las exigencias de los pueblos de América Latina, en el ámbito internacional, respecto al justo reconocimiento de sus derechos en la lucha por la instauración de un Nuevo Orden Económico Internacional [las cursivas son nuestras]”.102 El contexto histórico latinoamericano comprendía la ruptura del orden institucional interno que se evidenciaba de forma palpable en el propósito de “Propugnar, por todos los medios posibles, el fortalecimiento de los parlamentos de América Latina, para garantizar la vida constitucional y democrática de los Estados, así como propiciar, con los medios a su alcance y sin perjuicio del principio de la no intervención, el restablecimiento de aquellos que hayan sido disueltos” [las cursivas son nuestras].103 Actualidad. El Parlatino, ante todo, se ha destacado por sus vínculos internacionales, especialmente con Europa. Las relaciones interparlamentarias entre el Parlatino y el Parlamento Europeo se remonInfobae, Recuperado de http://www.infobae.com/2015/05/08/1727502-venezuela-el-consejo-electoral-chavista-anuloel-sufragio-directo-las-elecciones-al-parlatino/ 99.  Estatuto del Parlamento Latinoamericano 100.  Tratado de Institucionalización del Parlamento Latinoamericano. Artículo 2 101.  Tratado de Institucionalización del Parlamento Latinoamericano Artículo 3 inc e) 102.  Tratado de Institucionalización del Parlamento Latinoamericano Artículo 3 inc h) 103.  Tratado de Institucionalización del Parlamento Latinoamericano Artículo 3 inc i)

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina tan a sendas resoluciones del año 1972, en las cuales se afirmaba la voluntad de ambos Parlamentos de estrechar sus vínculos y de establecer contactos permanentes.104 Así, se fijó desde 1974 la celebración de Conferencias Interparlamentarias de carácter bienal, la primera de las cuales tuvo lugar en julio en Bogotá. Desde entonces, las Conferencias Interparlamentarias se han celebrado sin interrupción cada dos años, alternativamente en un país latinoamericano y en un país de la UE, pese a los prolongados períodos de ruptura del orden constitucional en varios países de América Latina y a las dificultades y el estancamiento que signaron las relaciones entre las dos regiones en ciertos momentos. Hasta 2005 se habían realizado diecisiete conferencias entre ambos parlamentos.105 El diálogo político parlamentario entre la UE y América Latina se ha extendido en años recientes a foros con cada uno de los esquemas subregionales latinoamericanos, y con Chile y México. Así, en este tipo de reuniones participan parlamentarios de las delegaciones del Parlamento Europeo para América Latina y miembros de comisiones interesados en los temas, parlamentarios latinoamericanos de diferentes países, y representantes del Parlacen, Parlatino, Parlandino y de la antigua CPC actualmente reemplazada por el Parlasur.106 Esta dinámica institucional se ha visto sustituida desde 2006 por el diálogo político en el marco de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat). En general, quienes han participado activamente de estos diálogos interparlamentarios afirman que son interesantes para mantener el diálogo vivo, y el intercambio de información entre los parlamentarios de las dos regiones, pero el impacto de las mismas es bastante reducido en términos generales, aunque en casos particulares pueden servir de impulso para ciertos proyectos o procesos en curso.107

El Parlamento Sudamericano La UNASUR, creada el 23 de mayo de 2008, constituye una entidad conformada por doce Estados del Cono Sur: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, incorporando a Guyana y Surinam, tradicionalmente vinculadas a la Comunidad del Caribe (CARICOM). Se trata de un proceso de cooperación y concertación política antes bien que de integración propiamente dicha, destacándose la cooperación en el ámbito funcional (infraestructura, políticas sociales, energía, seguridad y defensa).108 104.  Malamud y de Sousa, 2005, op cit., p. 389 105.  La XVII reunión entre el Parlatino y el Parlamento Europeo se celebró en junio de 2005 en Lima 106.  Alemany, Cecilia, “Mecanismos de diálogo Unión Europea – América Latina”, en: Christian Freres, Susanne Gratius, Tomás Mallo, Ana Pellicer y José Antonio Sanahuja (editores), ¿Sirve el diálogo político entre la Unión Europea y América Latina? Documento de Trabajo n° 15, Madrid: Fundación Carolina, 2007, p. 53 107.  Ibidem., p. 54 108.  Briceño Ruiz, José, “El ALBA: una discusión de su modelo, sus resultados y sus perspectivas”, en Serbin, Andrés; Martínez, Laneydi y Ramanzini Júnior, Haroldo (coord.) ¿Atlántico versus Pacífico? América Latina y el Caribe, los cambios regionales y los desafíos globales, Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Caribe, no. 10, 2014, p. 153

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Al menos por ahora, el Parlamento Sudamericano no existe, aunque se ha dejado constancia expresa de la voluntad política para crearlo.109 Efectivamente, en el Tratado Constitutivo de la UNASUR se estipula que “la conformación de un Parlamento Suramericano con sede en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, será materia de un Protocolo Adicional al presente Tratado.”110 A su vez, de acuerdo con el Artículo Transitorio del Tratado, el Protocolo Adicional deberá establecer la composición, atribuciones y funcionamiento del Parlamento Suramericano.111 Al día de la fecha aún no se han concretado las etapas para la conformación de la Comisión Especial, según establece el Tratado Constitutivo de UNASUR, que será la encargada de redactar el borrador de Proyecto del Protocolo Adicional del Parlamento Suramericano. La conformación del Parlamento Suramericano se concibe, entonces, como “un proceso flexible, gradual y progresivo”.112 Si en 2007 se gestó la idea de ubicar la sede del Parlamento Suramericano en Cochabamba, el edificio se terminará diez años después (para diciembre de este año según las últimas estimaciones).113 Sin contar siquiera con un instrumento jurídico de creación, se está ejecutando la construcción del edificio que albergará su sede. La fundación de este parlamento regional, entonces, parece más un negocio para las empresas constructoras y el gobierno boliviano que un paso hacia la democratización del proceso de integración sudamericano.114 El Parlamento Suramericano, entonces, va a tener una sede sin haber sido creado jurídicamente, mientras que la UNASUR entra en un profundo letargo de la mano de los cambios de posición de los principales países del Cono Sur (Argentina y Brasil), y la debilidad de una Venezuela sumida en el caos político e institucional. Algunos analistas apuntan a que lo ideal sería que el proceso de consolidación de UNASUR se produzca a través de la convergencia de una CAN y un Mercosur fortalecidos, ya que esto se constituye en un requisito indispensable para lograr trascender a un proceso más ambicioso y complejo.115 Otra alternativa es la incorporación de una agenda vigorosa de los temas sudamericanos en el seno del Parlatino, instancia que no obedece a ningún proceso de integración, pero que, por el contrario, tiene

109.  Montero González, op cit, p. 151 110.  Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR). Artículo 17 111.  Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). 112.  Acta de la Reunión del Equipo Político y Técnico de los Parlamentos de los Países miembros de UNASUR. Cochabamba, Bolivia. 15 y 16 de julio de 2015. Recuperado de https://repo.unasursg.org/alfresco/service/unasursg/documents/content/ACTA_DE_LA_REUNION_DE_EQUIPO_POLITICO__Y_TECNICO_DE_LOS_PARLAMENTOS_DE_LOS_PAISES_MIEMBROS_DE_UNASUR.pdf?noderef=94a98d41-0fcd-4fa6-8e26-a8855b8f3a03 113.  “Anuncian que sede de Unasur estará lista en diciembre” (15 de abril de 2017) Página siete. Recuperado de http:// www.paginasiete.bo/nacional/2017/4/15/anuncian-sede-unasur-estara-lista-diciembre-134383.html 114.  “Parlamento de Unasur tiene 70% de avance” (13 de noviembre de 2015), Los Tiempos. Recuperado de http://www. lostiempos.com/diario/actualidad/local/20151113/parlamento-de-unasur-tiene-70-de-avance_322496_715777.html 115.  Montero González, op cit, p. 155

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina la virtud de recoger a los doce países participantes con la misma calidad de ser miembros de pleno derecho.116 Consideramos, en coincidencia con otros analistas, que la creación de un Parlamento Sudamericano es por ahora innecesaria y, de realizarse, llevaría inexorablemente al incremento de una “inflación” institucional que deslegitima los procesos por su poca efectividad debido, entre otros factores, a las etéreas metas sobre las cuales se apoyan.117 Resulta poco comprensible que, al menos en el inmediato y mediano plazo, se pretenda construir la sede física de un nuevo ente parlamentario regional sin siquiera conocer cabalmente a qué tipo de proceso responde, lo cual no quiere decir que dicha institución en un futuro no pueda ser necesaria.118

Una primera aproximación a los parlamentos regionales de manera comparada En la comparación de los órganos parlamentarios regionales, la composición de éstos revela que la mayoría de los países de América Latina intervienen en al menos dos parlamentos regionales,119 con un máximo de participación en tres parlamentos regionales para varios países del Cono Sur.120 Los parlamentos de la integración latinoamericana conforman, pues, un intrincado y entrecruzado sistema de órganos y tratados heterogéneos y yuxtapuestos, dando lugar a inevitables duplicidades, traslapes y hasta contradicciones, que generan despilfarros e ineficiencia. Las pertenencias entrecruzadas no constituyen el único inconveniente que resulta de la proliferación de parlamentos regionales en América Latina. Tal como podemos observar en la Tabla n° 1, las competencias resultan, en su gran mayoría, vagas y en ningún caso involucran la elaboración de normas supranacionales per se ni de control concreto de los órganos decisorios. Se ha contemplado, por el contrario, un papel sumamente menor y taxativo para estos órganos, sin que tengan oportunidad de quitarle protagonismo a los órganos regionales intergubernamentales de decisión y ejecución. Las competencias legislativas y de control restringidas (o en el caso del Parlatino, inexistentes) redundan en la limitada influencia de estas instituciones en los procesos de toma de decisiones de los bloques regionales. Estos órganos han fracasado en cualquier intento de convertirse en actores decisivos de los (debilitados) procesos de integración regional o subregional.

116. ��������������� Ibidem, p. 154 117. ��������������� Ibidem, p. 156 118. ��������������� Ibidem, p. 153 119.  Con las excepciones de Aruba, Costa Rica, Cuba, Curaçao, Guyana, México y Saint Marteen, que sólo participan en uno. 120.  Ello es así si se tiene en cuenta al Parlamento Sudamericano.

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Tabla nº 1. Composición, forma de elección, mandato y competencias de los parlamentos regionales en América Latina Estados miembros Parlamento Andino (1979 y 1984)*

Forma de elección

Bolivia, Colombia, No hay proceso Ecuador, Perú y Chile. uniforme. Sufragio universal directo (Ecuador, Bolivia y Perú); Representantes de los Congresos nacionales (Colombia, Chile)

Mandato

Competencias

Dos años. Facultades propositivas. Exiguas Posibilidad competencias legislativas (sugerencias de reelección a los órganos decisorios de Proyectos de Normas, promoción de la armonización de las legislaciones) y de control (solicitud de información sobre la marcha del proceso de integración)

Parlamento Guatemala, El Centroamericano Salvador, Honduras, (1987 y 1991)* Nicaragua, República Dominicana, y Panamá

Por sufragio universal directo y secreto. Más los expresidentes y exvicepresidentes de los países por un mandato

Parlamento del Mercosur

Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela

Primera etapa (2006 – Cuatro años. 2010) parlamentarios Posibilidad designados por de reelección parlamentos nacionales. Segunda fase (2011 - 2014) elegidos por elecciones directas (sólo Paraguay desde 2008 y Argentina desde 2015)

No posee competencias legislativas en sentido estricto (propone proyectos de normas Mercosur o elabora estudios y anteproyectos de normas nacionales). Atribuciones de asesoramiento, propuesta y consejo. Débiles competencias de control (pedidos de informes a los órganos decisorios y consultivos del Mercosur)

Argentina, Aruba, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Curaçao, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Saint Maarten, Surinam, Uruguay y Venezuela

Congresos o asambleas legislativas nacionales de los Estados partes se hacen representar por delegaciones parlamentarias

Dependiente de cada congreso nacional

No posee poderes legislativos, limitándose a aprobar acuerdos y emitir recomendaciones y resoluciones sin efecto vinculante

Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela

Protocolo Adicional establecerá la composición, atribuciones y funcionamiento del Parlamento Suramericano.

Ídem

Ídem

(2005 y 2007)*

Parlamento Latinoamericano (1964 y 1987)*

Parlamento Suramericano (aún no fue constituido)

Cinco años. Facultades de foro deliberativo. No Posibilidad posee competencias legislativas de reelección (sólo puede proponer proyectos de tratados y convenios a negociarse entre los países centroamericanos)

Elaboración propia en base a los tratados y protocolos constitutivos de los respectivos parlamentos *Fecha de creación y entrada efectiva en funcionamiento respectivamente

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La representación política en espacios transnacionales: una comparación de los parlamentos regionales en América Latina Inclusive las funciones fundamentales de representación y legitimación democráticas, propias de los órganos parlamentarios a nivel nacional, se ven opacadas por el disímil acatamiento de los Estados parte de los procesos de integración a las normas que estipulan la elección por sufragio universal directo de los parlamentarios regionales. Esto conlleva a una membresía mixta, con mandatos democráticos directos e indirectos, y un panorama heterogéneo en términos de legitimidad democrática. A ello se le añade, el desconocimiento y la indiferencia por parte de los ciudadanos, en el mejor de los casos, o el llano desprestigio, descrédito y rechazo, en el peor de ellos.

Reflexiones finales La institucionalización en un proceso de integración regional es la manifestación jurídica de la voluntad política de integrarse, de la decisión política de avanzar en un proceso irreversible.121 En esta institucionalización, los latinoamericanos se han inclinado por esquemas intergubernamentales, con concentración de las decisiones en los presidentes, y al incluir órganos parlamentarios, lo han hecho con reservas, limitando al máximo su implicación en el proceso de integración. En este trabajo se ha dejado de manifiesto que los parlamentos regionales en América Latina fluctúan entre la escasez de competencias y la irrelevancia. Coincidimos con Malamud cuando afirma que “no se trata de caer en críticas demagógicas, pero hasta ahora han funcionado más como una vía para detraer recursos públicos para los salarios pagados a los parlamentarios y a los burócratas que los acompañan, que como una herramienta capaz de impulsar la integración regional”.122 Efectivamente, además de implicar formidables costos financieros (cuestión no menor para algunos países pequeños), pueden causar elevados costos políticos si el acrecentamiento de la burocracia regional no se traduce en respuestas y mayor representatividad para los ciudadanos. Ello podría generar una multiplicación inútil de instituciones o de “empty nutshells”, sin verdaderas atribuciones. Los parlamentos regionales latinoamericanos no logran asumir plenamente el ejercicio de las funciones clásicas de legislar y controlar al “ejecutivo” –y, por lo tanto, no consiguen atenuar la concentración de la toma de decisiones en los órganos intergubernamentales. Ello repercute negativamente en las posibilidades de representación de los diversos intereses y voluntades expresados en dichos parlamentos, más allá de que sean elegidos en forma directa. Inclusive, la heterogeneidad de los mandatos de los parlamentarios regionales, dado el disímil acatamiento de los países a su elección por sufragio universal y directo, poco contribuye a que se genere mayor representatividad. Sin embargo, los beneficios de contar con un órgano parlamentario democrático deberían ser superiores a las desventajas. Este tipo de órganos podría ejercer un papel fundamental en la defensa de la democracia y los derechos humanos; así como en la protección de los intereses diversos de las sociedades que representan. Pueden cumplir, además, otras funciones importantes, como vínculo 121.  Bernal-Meza, Raúl “Institucionalización del Mercosur”, en Benecke, D. y Loschky, A. (editores) Mercosur: Desafío político. Buenos Aires: CIEDLA / Fundación Konrad Adenauer, 2001, p. 39 122.  Malamud, Carlos “La crisis de la integración se juega en casa”, Nueva Sociedad, n° 219, 2009, p. 103

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del proceso de integración con los ciudadanos a través de actividades de consulta e información. Al menos en este espacio menos formal, el papel de los parlamentos regionales constituiría un aporte valioso. El logro de estos objetivos se cumplirá en la medida en que los parlamentos consigan superar los condicionamientos jurídicos que los debilitan, maximizar su papel político, y convertirse en auténticos órganos representativos de los ciudadanos y genuinos legisladores de la integración. Todo ello representa un gran desafío para la clase política, que debería abogar por lograr que los parlamentos regionales amplíen la agenda interna de cada bloque y adquieran la capacidad de contener, articular y orientar los diversos intereses de las sociedades de los Estados parte que no encuentran cabida en otras instituciones.

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María Victoria Álvarez

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión Privatizaciones. Rol del sindicalismo comunicacional en Argentina 1 Caso analizado: Foetra Raúl Irigaray Cátedra de Administración Pública Facultad de Ciencia Política y RR.II. Mariana Berdondini * U.N.R. Universidad Nacional de Rosario - CONICET marianaberdondini@gmail.com

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Mariana Berdondini

Resumen

Este artículo analiza el entramado democrático representativo al problematizar el lugar del Parlamento durante el tratamiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (2009) en Argentina bajo la presidencia de Cristina Fernández. Con un abordaje que combina las plurales formas de representación y participación que se conjugan en el acto de hacer presente, articula dimensiones formales e informales que intervienen en las relaciones entre instituciones y actores. Con la bisagra del conflicto agropecuario del 2008 y la irrupción de la cuestión comunicacional, los posicionamientos discursivos ilustran el debate inusitado sobre las regulaciones mediáticas y los vínculos con la política. Los argumentos analíticos ponen a prueba la metáfora de la arena parlamentaria como espacio de condensación. En sus límites y posibilidades, a veces simplifica y otras amplifica, pero principalmente sintetiza, resume y compendia el contenido y la forma de los debates, intereses, conflictos y decisiones políticas públicas. Palabras claves: representación; participación; política legislativa; medios de comunicación

Abstract

The article analyses the representative democratic framework problematizing the Parliament during the treatment of Argentinean Audiovisual Communications Services Law (2009) under Cristina Fernández administration. Through an approach that combines the plurals forms of representation and participation that are conjugate in the act of making present, it articulates formal and informal dimensions that intervene in the relationships between institutions and actors. With the hinge of the agricultural conflict of 2008 and the irruption of communicational issue, the discursive positions illustrate the unusual debate about the media regulations and the bounds with politics. The analytics arguments test the parliamentary arena metaphor as a condensation sphere. At its limits and possibilities, sometimes it simplifies and others amplifies, but mainly synthesizes, resumes and compendia the content and the form of the debates, interests, conflicts and public policy decisions. Keywords: representation; participation; legislative politics; media

Mariana Berdondini, “Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 77-108.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina INTRODUCCIÓN Las formas electorales y partidarias son instancias necesarias pero no suficientes para explicar la dinámica democrática representativa en su complejidad fáctica y analítica. Cuestionando la idea clásica de representación ligada al territorio nacional basada en dimensiones institucionales, electorales y partidarias, el mapa representativo amplía con otros temas, lugares, prácticas y actores en las disputas políticas. En tiempos de crecientes desigualdades de acceso, inclusión y participación implicadas en la idea de democratización, si las demandas por derechos de ciudadanía apelan a las instituciones y actores políticos por lo representable –por hacerse presentes y tener voz-, el desafío es antes cómo se relacionan estas gramáticas auto-presentativas y participativas con las instituciones clásicas de la representación –las elecciones, los partidos, legislativos, ejecutivos-. Un divorcio entre la política como práctica institucionalizada y lo político como manifestaciones de lo social, cuestiona los principios del gobierno representativo y la representación democrática –distinguida por su conexión y mediación entre instituciones y representantes con la/s ciudadanía/s-. Las transformaciones exceden los reacomodamientos de los elementos representativos originales (Manin 1992). Con una indeterminación propiamente democrática (Lefort, 1990, 2004), como régimen político y forma de sociedad, en tiempos de la contrademocracia (Rosanvallon, 2011) o democracia continua (Cheresky, 2015), se deshace la relación estanca entre representación, participación, deliberación y decisión al advertir las dimensiones electorales y no electorales constitutivas de los modos de hacer presente. Junto a lo institucional y al acto eleccionario como momento fundamental, hay arenas estables y también contingencias propiamente políticas a atender. Renovando el carácter controversial de la representación, si cómo la cosa ausente se hace presente depende de la posibilidad de irrupción, de tematización e interpelación a los sentidos de vivir juntos, la política en sus múltiples aristas no es menor cuando procesa, problematiza y ordena las diferencias. Ante una pluralización de formas representativas no necesariamente institucionalizadas, a la vez que las condiciones mediadas y mediáticas se complejizan, las tensiones entre las dinámicas verticales propia de la relación entre representantes y representados, junto a las horizontales de la movilización y participación, se conjugan para hacer presente. Los sentidos de la democracia y el sujeto político de la misma, la ciudadanía, se disputan a la luz de cada tema y actor que hace oír su voz públicamente. Pero las instituciones y actores clásicos son centrales en darle curso y hacer presente aquello no está literalmente o de hecho (Pitkin). Con esto, los modos, las formas y los contenidos inciden en los resultados. A inicios del siglo XXI, América del Sur experimentó el surgimiento de temáticas polémicas sobre la idea de ciudadanía. Al recuperar la centralidad del Estado en relación al mercado y alejarse de la 1. Este artículo es producto de la investigación desarrollada para la tesis doctoral de la autora y es una relaboración de lo publicado en el libro “Lo representable. Pujas públicas, actores, arena parlamentaria y leyes candentes en la política argentina” (2016b). * Doctora en Ciencia Política. Docente de Teoría Política III de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente es becaria posdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). E-mail: marianaberdondini@gmail. com.

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retórica administrativista y técnica, las agendas de los gobiernos procuraron aproximarse a las de los actores sociales, con la contracara de asumir un alto nivel de conflictividad. Entre otros asuntos, la alteración del modo de relacionarse con los medios de comunicación habilitó el cuestionamiento al poder político y económico que dio forma y contenido al mapa comunicacional, permitiendo articular en mayor o menor medida las propias agendas (Kitzberger, 2009; Becerra 2013). En este panorama regional que no es homogéneo, la política legislativa se aleja de lo sostenido por ciertos discursos académicos, políticos y mediáticos que la presentan como un espacio residual. Deshaciendo estos mitos tempranamente (Molinelli, 1998; Cox y Morgenstern, 2001; Llanos y Nolte, 2006; García Montero, 2007; Calvo, 2013), en Argentina a partir de la movilización y el descrédito institucional que signó la inflexión representativa del 2001-2002, la imagen del Ejecutivo y la legitimación política se recompuso con los liderazgos de los presidentes Kirchner (2003-2007) y Fernández (20072011; 2011-2015), en menor medida con el fortalecimiento de los partidos políticos que se reconfiguraron con una alta fragmentación, y paradojalmente el Congreso aparece como un lugar nodal en el que se procesan las decisiones políticas y la ciudadanía se manifiesta por cuestiones de interés. El debate sobre el rol de los medios de comunicación abre novedosas facetas para problematizar la democratización y la representación. La bisagra insoslayable en la escena política argentina es el conflicto agropecuario en el año 2008 al inicio de la presidencia de Cristina Fernández. La alta confrontación con las entidades agropecuarias y el apoyo a esta postura de los grupos concentrados de poder mediático, como la negociación –y ruptura- con el principal multimedios del país Clarín,2 en ambición de adquirir Telecom, fue la oportunidad para que el Gobierno pusiera en discusión la estructura del sistema de medios. Si era ríspido, la alta conflictividad en la que emerge es central para el devenir que asume el proceso, tanto por lo posibilitador como por los límites de los consensos entre los actores políticos y los poderes del Estado, cuya lógica polarizante permeó el proceso. Pero las luchas por la democratización de las reglas de juego de la comunicación exceden este período para atravesar el trabajo de largo aliento de comunidades epistémicas que articulan activismo civil y labor académica. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 26522 aprobada el 10 de octubre de 2009, regula el funcionamiento de los medios de comunicación audiovisual posicionando al Estado como garante de los derechos sociales de la comunicación. Basado en los 21 Puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática (2004), cuestionó y prometía cambiar la concentración de la propiedad, la centralización de la producción y la ausencia de medios públicos no gubernamentales (Marino et.al. 2011). La disputa por el espacio mediático pasó a formar parte de la agenda política en un contexto de inusitado debate social, con impactos seculares3 respecto a la diversidad 2. El grupo Clarín cuenta con el diario de mayor ventas –y es socio de varios en el interior del país–, uno de los principales canales de aire de Buenos Aires y otros en el interior del país, una cadena de radios, el principal sistema de distribución por cable y varias señales de cable. También interviene en otras áreas vinculadas a las industrias culturales como la fabricación de papel para prensa (donde es socio del Estado), productoras cinematográficas, agencia de noticias y distribución de Internet. La gran amenaza para la posición dominante del grupo son las empresas de telefonía, especialmente Telefónica, que dominan en forma duopólica con Telecom el mercado de la telefonía fija y telefonía móvil y distribuye banda ancha (Internet). (Mastrini y Becerra, 2011:54-55). También cfr. Sivak (2013). 3. Otrora relacionada a poder clerical en su diferenciación con el Estado, aquí otorgamos un sentido relacionado al hecho de quitar el aura sacra o sagrada que hace “dado” e “intocable” un lugar, un tema, un status, tornándolos susceptibles de

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina comunicacional: los vínculos con los gobiernos, sus rasgos materiales y simbólicos, la libertad de expresión y de prensa, su poder performativo, son algunos de los ejes que trajo esta “ley candente” a la política argentina. El proyecto fue propuesto el 18 de marzo de 2009 por el poder ejecutivo y el debate trascendió los 6 meses de foros y audiencias públicas que duró el tratamiento legislativo.4 Los debates abiertos en el proceso de la LSCA develan que los sentidos de la democracia y pujas de poder se juegan en lo comunicacional (y viceversa). Quien lo tiene – estatal, comunitario o social, privado con o sin fin de lucro-, y qué y cómo se dice –carácter de la información- expone el rol de los medios de comunicación y los vínculos con el poder político y económico, condensadas en la arena parlamentaria. La pugna que entrecruza a la trama democrática representativa es en torno al espacio público mediático, con su potencialidad de comunicar, dar y recibir información, constituir, interpelar, conformar públicos, opinión pública y ciudadanías. Al exponer la gama de derechos, libertades e intereses contrapuestos, como las implicancias de la comunicación sobre las informaciones y consumos culturales, reveló pública, audible e institucionalmente las aristas de una cuestión reconocida como nodal pero sacada sistemáticamente del espacio público. Constituido en un tema sensible, se denota lo que trae lo representable al comprobar la ausencia de debate público y la relevancia del entramado institucional en la configuración comunicacional. El artículo interpela al campo de estudios legislativos sobre las relaciones entre los actores sociopolíticos e instituciones: cómo se movilizan, impulsan, actúan en torno a determinados temas que llegan a ser tratados en el Congreso y su lugar representativo. Con esto aporta a los escasos abordajes sobre las instancias y actores, electorales y no electorales -grupos de interés, organizaciones civiles y movimientos sociales- y los procesos y resultados legislativos (Stein y Tommasi 2006; Saiegh 2010). La tarea contiene y excede las dimensiones electorales, partidarias e institucionales para involucrar a la expresada en los actores políticos y sociales en las luchas, tematizaciones e intercambios discursivos entre representantes y ciudadanía. En este camino, comprende los circuitos de la representación que se condensan en la arena parlamentaria. El enfoque contempla la estructura más amplia en las están situadas y operan las instituciones, en las relaciones con los actores y la política (Acuña y Chudnovsky 2013). Como institución de la representación, de debates públicos y su rol en la sanción de leyes y en las decisiones políticas, las dimensiones analíticas consideran al presidencialismo y la bicameralidad argentinos, los poderes de agenda y de veto como del trabajo en comisiones (Mustapic 2000; Tsebelis 2002; Áleman 2009; Calvo 2007, 2013; Calvo y Tow 2009; Reynoso 2010),5 que se cruzan con perspectivas de la representación democrática sobre la pluralización de sus formas (Saward 2006; Avritzer 2007; Urbinati y Warren 2008).

ponerlos en cuestión. 4. Las leyes pueden originarse en cualquiera de las Cámaras del Congreso por proyectos presentados por sus miembros o por el Poder Ejecutivo (art. 77). Sobre las atribuciones del PE, artículo 99º inc. 3 de la CN. Entre los art. 45 y 84 establece lo que hace a Diputados, Senadores, disposiciones comunes y la formación de leyes donde se incorpora la relación y competencia del PE. 5. Como sistema representativo, republicano y federal tiene una combinación de variables que impacta en el comportamiento de los miembros de las cámaras, en su interacción y resultados involucrando al Congreso, al PE y al electorado.

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Con el foco en la irrupción contingente de la cuestión comunicacional y el arribo a la arena parlamentaria, el análisis entrelaza las dimensiones formales e informales que culminan en la LSCA. Al vincular ciudadanía, comunicación y Estado, el procesamiento parlamentario actualiza los estatutos de la libertad y los derechos en el debate, reluciendo aspectos individuales y colectivos implicados. De allí la relevancia de las disputas y los núcleos argumentales que su tratamiento despierta. A través de temas que sacan a los legisladores de su lugar de confort, estas cuestiones obligan a redefinir a la comunidad política y revisar los lugares y relaciones de representantes y representados. Con esto, los legisladores no asumen ni dan por sentado el mandato representativo viéndose obligados a convocar a voces autorizadas y representaciones no electorales para legitimar sus palabras y su comportamiento, como los productos legislativos. Pero aun cuando los legitimadores por excelencia parecen ser los representantes no electorales, las instituciones y actores electorales son nodales para ordenar las diferencias, siendo condicionantes de los resultados. La arena parlamentaria se convierte en un espacio de condensación que sintetiza, resume y compendia la forma y el contenido de los debates y decisiones. Otorgando un marco de visibilidad y decibilidad propio de la representación política, no se limita a los legisladores y a los partidos políticos, al presidente o a las relaciones con el Legislativo, tampoco a los oficialistas y a los opositores, a las minorías y las mayorías. Al convocar representaciones plurales, con formas verticales y horizontales, el Parlamento no se reduce a su concepción clásica e intenta dar voz, procesar la diversidad y complejidad que no está en su seno. Escenificando los debates públicos, su lugar institucional posibilita hacer audible y representativo lo representable y lo representado, lo estatuido y lo estatuible. En ese trayecto, a veces concentra lo disperso o aumenta su intensidad y número, pero principalmente compendia lo conflictivo para arribar a los consensos posibles. Las audiencias públicas, como las federales por el interior del país, la convocatoria a los actores y a las voces autorizadas de lo social y lo corporativo, con académicos, expertos, juristas y constitucionalistas, dan cuenta de la gama de acciones para procesar la complejidad del entramado representativo.

LA CUESTIÓN COMUNICACIONAL Y SU IRRUPCIÓN CONTINGENTE El trabajo teórico y práctico sobre la democratización comunicacional se basa en la idea de comunicación como derecho humano, bien social y servicio público, y cuestiona los procesos de concentración de la propiedad de los medios de comunicación por las consecuencias sobre la diversidad de fuentes, de contenidos y de consumos.6 La amenaza a las libertades de expresión no sólo recaen en el Estado y el uso gubernamental, sino que la concentración privada en pocas manos y la homogeneización de voces y opiniones también los restringen, con diversos grados a contemplar.7 Al pugnar por el cambio 6.  La tematización como comunidad epistémica del carácter litigioso de los derechos de comunicación en la confrontación con la concentración privada de medios de comunicación, cfr. Berdondini (2016a). 7.  Para la Relatoría para la Libertad de Expresión de la OEA, los mecanismos de censura directa van desde los atentados a los periodistas o la utilización de leyes de desacato, calumnias e injurias. Mientras entre los mecanismos de censura indirecta, figuran la discrecionalidad en el uso de la publicidad oficial, el acceso público a la información y la concentración de la propiedad mediática.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina en las reglas de juego del sistema comunicacional e instar a la emergencia de legislaciones inclusivas, se diferencia lo gubernamental de lo estatal, y lo privado, de su carácter comercial y social, nodal para comprender las aristas implicadas. Legado del autoritarismo, el decreto/ley 22.285 sancionado en 1980 por el gobierno de facto autoproclamado “Proceso de Reorganización Nacional” (1976-1983),8 fue el elemento normativo clave que rigió el sistema comunicacional durante 25 años de democracia argentina. Pese a las luchas por regular el espacio mediático, la monopolización del mercado de medios se incrementó con la aplicación de políticas discrecionales que cambiaron la ley y fueron resueltas entre gobiernos y empresas privadas. Manteniendo hasta el 2008 las directrices de política, la continuidad de un entramado socialinstitucional hegemónico no resuelto en términos democráticos (Mastrini et. al. 2009:279), configuró un sistema comunicacional altamente concentrado y conglomeral (Marino, et al. 2011). Con estas reglas, relegados a la ilegalidad, las medios privados sin fines de lucro o sociales estaban excluidos del juego comunicacional, siendo incluso penalizados o perseguidos. La estructura, concentración y propiedad de los medios de comunicación en contraposición a la pluralidad de voces y diversidad cultural atravesó tempranamente el devenir democrático. Ante la intención del presidente Alfonsín (1983-1989) de cambiar la ley, fue abordado en el Consejo de Consolidación de la Democracia (1985) y hubo proyectos con estado parlamentario. Pero con gestiones del Estado y la presión del mercado, a partir de 1989 las condiciones de acceso y participación empeoraron (Marino et.al.2011:5). El Gobierno de Menem (1989-1995; 1995-1999) impulsó las privatizaciones de los medios públicos, la liberalización de la economía y la transnacionalización de las comunicaciones, configurando una esfera mediatizada que favoreció el crecimiento de los menos –los grupos de empresas privadas-, en detrimento de los más –pequeños y medianos actores de la comunicación-. De este modo, se consolidó un modelo comercial latinoamericano con escasa regulación y sin medios con función de servicio público, jerárquicamente definido y tutelado por pocos y grandes grupos de comunicación ligados a los gobiernos de turno (Becerra, 2013:4). A inicios del siglo XXI, el cuestionamiento regional aparece por las transformaciones en el sistema latinoamericano de medios, afectados por el desarrollo del mercado de las comunicaciones y su vínculo con la política (Mastrini y Becerra, 2011).9 Con la expansión de demandas y sujetos, los múltiples actores toman fuerza en Argentina a partir del 2001 al advertir el lugar central del espacio mediático para hacer oír sus voces, visualizar sus acciones y clamar por derechos. El surgimiento y puesta en agenda de la discusión acontece a partir de la conformación de la “Coalición por una Comunicación Democrática” (2004) al propugnar una institucionalidad democrática que regule el espectro audiovisual: cambiar el decreto/ ley legado del autoritarismo y trastocado discrecionalmente se pone en 8. La Junta Militar encabezada por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Ramón Agosti, diseñó un sistema comunicacional centralizado y privatista como parte del arsenal represivo del terrorismo de Estado. Cfr. Postolski y Marino (2009) 9. Los grupos concentrados reluctantes al cambio para evitar poner en riesgo sus posiciones dominantes en los mercados de información y comunicación, constituyen una suerte de marca de la constitución mediática del imaginario nacional en países como México (Televisa), Brasil (Globo), Argentina (Clarín), Colombia (Santo Domingo y Bavaria), Chile (Mercurio) o Venezuela (Cisneros) (Becerra, 2014:64-65).

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escena. Ante la persistencia de la tradicional influencia de los grandes actores sobre las regulaciones, se abrieron espacios estatales a los sectores relacionados a la democratización de la comunicación (Kitzberger, 2011:182). Teniendo que homogeneizar sus diferencias al interior, lo representable fue configurándose para interpelar a la representación institucional. Poco a poco, los pedidos de “otra comunicación”, se multiplican en cantidad y experiencias, ya no sólo consistente en una comunicación alternativa sino para mostrar la relevancia del Estado como regulador. El 27 de agosto de 2004 la Coalición presentó los 21 Puntos por una Nueva Ley de Radiodifusión para la Democracia: una plataforma heterogénea anclada en el consenso de trescientas organizaciones de la sociedad civil. Sería la primera articulación multisectorial de este tipo constituida en Latinoamérica.10 Junto a los tratados internacionales sobre derecho a la información y libertad de expresión, serían las bases de la LSCA sancionada en 2009 por el Congreso de la Nación (Mastrini et.al 2009; Segura, 2011). Entre los principios situaron: “nuestro derecho a difundir información y opiniones por radio y televisión; reivindicar a la comunicación como un derecho humano y no un negocio; promover el pluralismo y la diversidad; asegurar producción local en radio y TV; regular la asignación de la publicidad oficial” (Coalición Democrática, 2004). Se acordó no exceder los 21 Puntos por el Derecho a la Comunicación, representando cada uno de los años de democracia que el decreto-ley 22.285 de la dictadura venía gobernando las políticas de comunicación.11 Multiplicando los debates, recibió adhesiones institucionales y de movimientos nacionales e internacionales. Además, presentó la propuesta al poder ejecutivo, al Congreso y a los partidos políticos. Las difusión e incidencia ante los representantes políticos y los poderes del Estado continuaron, incluso cuando al ser presentadas al ejecutivo el Secretario de la Presidencia (Parrilli) y el secretario de Medios (Albistur) confirmaron que esos cambios “no estaban en la agenda del gobierno” (Segura, 2011:99). En este rumbo, el gobierno de Néstor Kirchner decidió las renovaciones de diez años a los canales 11 y 13 en diciembre de 2004, y en mayo de 2005 -Decreto 527- otorgó condiciones de licencias casi vitalicias al suspender el plazo del conteo de las mismas. Las ventajas para la concentración no cesaron y en diciembre de 2007, previo al cierre de su mandato, a partir del Dictamen 637 de la Secretaría de Defensa de la Competencia permitió la fusión de las empresas prestadoras de Televisión por Cable Multicanal y Cablevisión, controladas desde noviembre de 2006 por el mismo dueño: el Grupo Clarín (Marino et. al. 2011:6).12 10. Reunió a organizaciones sindicales, federaciones de gremios de prensa, organismos de derechos humanos, no gubernamentales, universidades y asociaciones de carreras de comunicación, territoriales, radios comunitarias, cooperativas y de frontera, intelectuales nacionales y extranjeros, pequeños y medianos empresarios, agrupaciones políticas, referentes del poder ejecutivo y del Congreso. 11.  “Si unos pocos controlan la información no es posible la democracia. La Ley de Radiodifusión debe garantizar el pluralismo informativo y cultural. Es inadmisible la exclusión de importantes sectores a la radio y la televisión. Necesitamos medios públicos fuertes, al servicio de todos y no de los gobiernos de turno. El derecho a la comunicación es un derecho humano fundamental” (Coalición por una Radiodifusión democrática, 2004). 12.  La operación permitió al grupo Clarín, dueño del 60 por ciento del paquete accionario del nuevo consorcio, y a su socio estadounidense, Fintech Advisory, controlar casi el 70 por ciento del mercado de televisión por cable. Además, manejar el 20 por ciento del negocio de Internet, con un potencial de crecimiento significativo. La Comisión Nacional de Defensa de

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina En un marco de transnacionalización de los sistemas de medios en América Latina, una posición regulatoria más fuerte pone en crisis el modo de relación entre política y empresas privadas de comunicación (Mastrini y Becerra, 2011). Los cambios identificados en Argentina, Brasil, Chile, Ecuador y Uruguay no se habrían logrado sin la decisión de los gobiernos de transformar los niveles de concentración de la propiedad de los medios de comunicación e introducir nuevos actores sociales en la discusión (Becerra, 2014).13 Más allá de las tendencias diferentes y complementarias, de las situaciones en las que emerge el conflicto y del uso instrumental que cada gobierno imprime, el proceso parecía inaugurar una agenda democratizadora de los medios en la región al tematizar el acceso, la participación e inclusión en la información y la comunicación. Iniciado el primer gobierno de Cristina Fernández, la alta confrontación política entre marzo y julio de 2008 ante el conflicto agropecuario con las entidades agropecuarias por la aplicación de retenciones móviles a las exportaciones de granos y oleaginosas –Resolución 125-, y la posición de los grandes medios en apoyo al lock out, fue la encrucijada para “ver al rey desnudo”, es decir, advertir, y también cuestionar pública y audiblemente, la relación entre política y medios. El disparador fue la cobertura mediática adversa al gobierno, en especial del grupo Clarín, del diario La Nación y las señales de TV por cable. En un panorama que emergía la compleja y disímil realidad del campo, hubo diversas manifestaciones en el interior del país con cortes de rutas y cacerolazos. También medidas de desabastecimiento y paros impulsados por las empresas agroexportadoras y la “mesa de enlace” integrada por las entidades representativas del campo. Pese a la convocatoria al diálogo, las aristas adversariales renovaron los repertorios. De acuerdo a Kitzberguer, leída como apriete corporativo, suscitó un viraje de estrategias de convivencia hacia otra de abierta confrontación en el gobierno, abriendo una guerra mediática librada en forma inédita ante el público, en despachos, en el parlamento, en los tribunales y en la calle. El malestar con los medios por “azuzar” el conflicto con los ruralistas, por “desinformar” al público, ocultar hechos y desestabilizar al propio gobierno fue manifestado sucesivamente (2011:182).14 Nuevamente, el comportamiento de los actores venía signado por la economía del sector que se colaba en la compulsa: “la ruptura se inscribe en una puja entre el kirchnerismo y el Grupo Clarín por el control de Telecom, convertido en la Competencia avaló la unión de las compañías, pese a las advertencias de especialistas y asociaciones de consumidores sobre el riesgo de que se produzcan situaciones de abuso de posición dominante. Página 12, 8 de diciembre de 2007. 13. Venezuela en 2004 y Argentina en 2009 modificaron sus leyes audiovisuales, Uruguay dispuso en 2007 una nueva norma sobre medios comunitarios y en 2014 el Parlamento debate un proyecto de ley audiovisual que guarda semejanzas con la norma argentina. Ecuador incorporó el derecho a la comunicación en su Constitución en 2008 y aprobó su Ley de Comunicación en 2013. Bolivia realizó cambios constitucionales en 2009. México impulsó una ambiciosa reforma constitucional en el 2008. En Brasil y Chile, existen iniciativas de la sociedad civil con un apoyo tenue del sistema político para avanzar en reformas regulatorias. En 2009, el gobierno brasileño impulsó el debate en la Conferencia Nacional sobre Comunicación. En casi todos los países hay consenso acerca de la reserva de más de 30% de las licencias audiovisuales para el sector no lucrativo de la sociedad (Becerra, 2014:67). 14. En este contexto, surge de parte del ex presidente Kirchner “que te pasa Clarín, estas nervioso”, al que siguieron los carteles “Clarin miente” y “Todo Negativo” en relación a la señal de noticias del grupo. Por su parte, la contraposición de los “piquetes de la abundancia” en comparación a los surgidos en los años 1990 como “piquetes del hambre” por parte de la presidenta para justificar la medida en términos “redistributivos”.

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ambición estratégica en función del proceso de convergencia entre medios y telecomunicaciones” (2011:183). En las rutas, en los medios y en las plazas, el combate en las palabras y en las imágenes fue in crescendo mediáticamente y desde el propio gobierno. Dos temas de concentración, de corporaciones, de instituciones estatales y clase política, con derechos individuales, sociales y colectivos, se cruzaron coyunturalmente para dar luces y sombras a los desafíos de la democracia en su trama representativa. Fue la oportunidad para que el Gobierno ponga en discusión la estructura y funcionamiento del sistema de medios y anuncie una nueva ley de radiodifusión. La lógica instrumental inmanente a la política se sobre-enfatizó en adelante, visualizando y a la vez diseminando los eslabones débiles, pequeños o intermedios de la disputa, de modo similar en ambos conflictos. En este escenario ingresa a la agenda pública la necesidad de “otra comunicación”, con los diversos actores interesados y sujetos de la comunicación. Allí confluían las luchas por la democratización de las comunicaciones largamente abogadas que clamaban por hacerse presentes: los representables. Los debates públicos, políticos y estatales sobre la comunicación implosionan entonces. La llamada “la madre de todas las batallas” –como fue presentada por el gobierno- dista de ser del kirchnerismo y es antes una agenda abierta desde el mismo regreso de la democracia. Los tiempos sociales y políticos raramente corren a la par, entre las resistencias y oportunidades se buscan y a veces contingentemente se encuentran. Pero los que eligen cuándo y cómo, no son los muchos y de menor poder, la irrupción de lo representable en el universo político pende de alguien que da voz a quiénes no la tienen. De aquí la relevancia de los actores políticos, parte del problema y de la salida, para concatenar esa sucesión de posibilidades y de racionalidades, como de derechos e intereses que pujan. La fisura del bloque oficialista y la derrota en las elecciones legislativas de medio término en el 2009, habilita una agenda inusitada con el tratamiento de ciertas leyes.15 En el 2008, al institucionalizar en el Congreso el conflicto con el campo por la Resolución 125, la confrontación atravesó de modo tal las discusiones que la ajustada posibilidad de consensos en el tratamiento parlamentario concluyó con el “voto no positivo” del vicepresidente de la Nación Julio Cobos -presidente del Senado– de cuño radical.16 Acatando los resultados, el desmembramiento hacia el bloque del “Peronismo Federal” menguó la representación del oficialismo, seguida por la derrota electoral legislativa. Una coalición inestable de partidos de oposición desplazó al de minoría oficialista del control de las comisiones, perdiendo el gobierno la capacidad exclusiva de fijar agenda, que tampoco implicó la primacía del entramado opositor en las cuestiones parlamentarias (Jones y Micozzi, 2011:53). En este sentido, la productividad legislativa en los años 2009 y 2010 fue cuantitativamente baja pero cualitativamente interesante 15.  Entre el 2008-2011, a las Retenciones móviles impuestas a la exportación de granos -“Resolución 125” (2008), siguió la Estatización de Aerolíneas Argentinas y de las AFJP (2008), Trata de Personas (2008), de Servicios de Comunicación Audiovisual (2009), reforma política con las Primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y regulación de las campañas electorales garantizando a todos los partidos espacios de publicidad (2009), Violencia de Género (2009), Matrimonio Igualitario (2010), “de Hielos” (2010), Ley de Tierras (2011), Regulación de la Medicina prepaga (2011), Papel Prensa (2011). 16.  En el marco de la política de transversalidad impulsada por Kirchner luego de la ruptura con Duhalde en el 2005, el Frente para la Victoria propugnó en 2007 una alianza con un sector del radicalismo siendo Cobos el vicepresidente de la fórmula con Cristina Fernández.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina en la esfera legislativa (Zelaznik, 2011b:286).17 Previo al recambio legislativo cuando la oposición se hace con la mayoría de la Cámara, situación de “gobierno dividido” desde el modelo convencional de investigación legislativa, e incluso de “ejecutivo dividido” por la ruptura entre la presidencia y vicepresidencia, la agenda de temas parlamentarios se abre con la cuestión comunicacional.

EN LA ARENA PARLAMENTARIA. CONSTRUCTIVOS Y VETADORES El Congreso articula criterios de representación poblacional y territorial y con ello una doble revisión de la legislación a fin de mejorar la política pública e introducir un mayor balance en el proceso de decisión (Reynoso 2010:122).18 Con esto, diversas instituciones y prácticas se activan para dirimir las diferencias, dependiendo de quién tiene el poder de agenda, de veto, la última palabra (Tsebelis y Alemán 2005; Reynoso 2010). Considerando los veto players institucionales y partidarios (Tsebelis 2002), los procesos, confrontaciones, debates y leyes no soslayan el peso de los poderes fácticos ni el protagonismo de los actores políticos en el juego democrático. En este aprendizaje de las reglas de viejos y nuevos actores, hay unos más fuertes, con mayor poder y medios para llevar adelante sus fines, de aquí que los de veto institucional y partidario sean centrales en el procesamiento y la decisión política. Estas oportunidades aglutinan actores y sectores político sociales representados en los poderes del Estado sancionados constitucionalmente, los veto players institucionales y partidarios, como los llamados fácticos o extra institucionales, con recursos políticos, simbólicos y/o económicos. El proceso de agenda pública y política fue durante los años 2008 y 2009. Un primer momento de problematización se correspondió con el conflicto agropecuario: el anuncio gubernamental y la pretensión del envío en 90 días al Congreso. Mientras el acuerdo con los distintos sectores prolongó los tiempos, el protagonismo de la Coalición creció en la opinión pública y las ciudadanías. Un cambio de autoridades con visiones críticas de la comunicación en el organismo regulatorio y en las secretarias, que sucede también en la Jefatura de Gabinete, denota las resistencias e intersticios al interior del gobierno.19 La incidencia por el envío al Congreso convirtió a dicha articulación multisectorial en una referencia del proceso para los actores políticos y los legisladores. Basado en los 21 Puntos, en marzo de 2009 la Presidenta presentó el ante-proyecto en el Teatro Argentino de La Plata. Por cuatro meses fue debatido en alrededor de 24 Foros de Consulta Pública en las provincias, abierto a la participación de los diversos actores, demanda casi unánime de los involucrados al menos retóricamente. Cerca de diez mil participantes y 1.200 aportes a la propuesta se anexaron como anotaciones al texto norma17. La iniciativa de las leyes sancionadas en el 2009 es de 37 del PE y 74 del Congreso, en 2010 es de 37 para el PE y 33 para el Congreso. A su vez, tampoco se recurre al uso de los decretos de necesidad y urgencia (DNU), entre los más bajos si se compara con las presidencias desde el regreso a la democracia en 1983. 18. Elegidos directamente desde la reforma de la CN de 1994, Diputados (257 miembros) tiene una representación proporcional al número de habitantes, mientras el Senado (72 integrantes) se compone en base a la representación territorial por un número igual por cada provincia, dos para el partido más votado y uno para el segundo (art. 44). 19. Gabriel Mariotto fue designado como interventor del COMFER en reemplazo de Julio Bárbaro el 1de abril de 2008. Como jefe de ministros, a Alberto Fernández (mayo 2003-julio de 2008) lo siguió Sergio Massa (julio 2008-julio 2009) y finalmente, Aníbal Fernández (julio 2009-dic. 2011).

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tivo original. En función de esto, las autoridades del COMFER hicieron 50 modificaciones al proyecto enviado al Parlamento. Una vez ingresado a Diputados –cámara de origen-, entre agosto y octubre fue tratado en comisiones y se realizaron audiencias públicas en ambas cámaras,20 imprimiéndole cambios y condensando los conflictos y consensos en este lugar institucional de la representación. En ese lapso, las estrategias de veto institucional y extra-institucional profundizaron la deslegitimación de regular el sector, alegando desde pretensiones de coartar la libertad de expresión y de prensa hasta los “anti-foros”. La Coalición continuó difundiendo la relevancia de una comunicación democrática y pretendió trascender el apoyo del ejecutivo ante otras fuerzas que los habían acompañado. Las grandes empresas de medios y parte de la oposición política, se presentaron en “defensa de la libertad de expresión” ante la “ley K”, “ley mordaza”, “hasta ak”, entre las consignas que orientaron los argumentos. Ambos disputaron públicos, opinión pública, ciudadanías, representantes y representados. Entre formalidades e informalidades del entramado representativo, legislativamente concluido con la aprobación en el Senado -cámara revisora-, la contienda se extendió por vía judicial y política, dilatando la aplicación de la norma. Como con cada uno de los proyectos frustrados políticamente,21 para los pocos y poderosos la “mejor ley es la que no existe”. Entre la lógica del mercado y del Estado como garante, había una gama de situaciones susceptible de transpolar a otros temas. Al convertirse en “cuestión” (Oszlak y O´Donnell, 1984), en sus omisiones y en las políticas públicas que conlleva, las regulaciones no son vacuas. Como señalan Marino et. al. (2011), la discusión de la LSCA mostró la falacia de considerar al Estado como un actor “circunstancial” en la suerte del sistema de medios. Lejos del mito de la autorregulación sostenido por los grandes grupos y los representantes políticos, fue un formidable asignador de los recursos públicos hacia los principales actores privados del sector. Entre quienes pretendían que no se discutiera nada y quienes buscaban aprobarlo a libro cerrado, desde la presentación al tratamiento y sanción, a la legalidad y constitucionalidad, la lógica instrumental del combate oficial “contra los monopolios” se contrapuso a los argumentos de “embestida a la libertad de expresión, de prensa e independencia”. Junto a las arenas formales e informales, se conjugaron las lógicas horizontales y verticales constitutivas de la dinámica democrática. En la pretensión de ampliar sus vinculaciones con las instituciones y los actores políticos, con las universidades públicas como sede fundamental, la Coalición expandió los movimientos y las organizaciones 20.  Mecanismo previsto por las cámaras legislativas para convocar (y escuchar) a distintos actores a participar del debate de una ley. Para el funcionamiento no se requiere quórum y las declaraciones no son vinculantes. 21. Cfr. Berdondini, 2016b para los procesos más relevantes. Néstor Busso -referente de la Coalición por una radiodifusión democrática-, destaca el elaborado por el COCODE durante el gobierno de Alfonsín, el acordado en la Comisión de Comunicaciones por los Diputados Enrique Paz (PJ-Jujuy) y Osvaldo Álvarez Guerrero (UCR– Río Negro) en el año 1989, que si bien tuvo despacho de esa Comisión nunca llegó al recinto. Entre de los más comentados fue el presentado por la COSITMECOS. También los de Floreal Gorini (Partido Comunista), Di Polina (Partido Socialista) y otro por Fernando “Pino” Solanas. El más trabajado fue el elaborado en el COMFER, con la intervención de Gustavo López en el año 2001, enviado al Congreso por el entonces presidente Fernando De La Rúa. Por entonces, la Comisión de Comunicaciones convocó a 6 audiencias públicas para su debate.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina adherentes, institucionalizando los debates al sumar a funcionarios, concejales, intendentes, gobernadores y legisladores. Claro, la trayectoria no fue lineal: la compulsa electoral legislativa, seguida de la derrota del oficialismo atravesó el calendario, estimando allí la sepultura del proyecto de ley. En un paradojal cruce de intereses, el empresario Francisco De Narváez, parte del Grupo UNO-Vila Manzano, era candidato a diputado nacional para las legislativas y su boleta en provincia de Buenos Aires triunfa frente a la del Frente para la Victoria (FpV) encabezada por Néstor Kirchner.22 En paralelo, el enfrentamiento y la negociación del gobierno con el grupo Clarín no cesó: el ingreso como uno de los compradores de Telecom llegó hasta junio -dos semanas antes de las elecciones-. En adelante, la ruptura fue manifiesta.23 Los medios de comunicación en su rol de actores políticos tenían plena hegemonía del espacio mediático en disputa haciendo valer su efecto performativo y configurador de palabras, de voces, de opiniones y subjetividades.24 La regulación de los servicios de comunicación audiovisual propuesta normativamente desarrolla mecanismos “destinados a la promoción, desconcentración y fomento de la competencia con fines de abaratamiento, democratización y universalización” (art.1) de las tecnologías de la información y comunicación, derogando la Ley 22285 y decretos subsiguientes (Mensaje 1139/09, Proyecto de Ley PEN). Preveía la participación del sector no lucrativo, la producción nacional, un registro público de licenciatarios, la conversión de los medios estatales en medios públicos y la protección de audiencias vulnerables –infancia-. Los puntos álgidos al llegar al Congreso eran la autoridad de aplicación de la ley, la distribución del espectro en tercios, la reducción de las licencias–hasta 10 por empresa-, la prohibición de que una empresa explote canales de aire y transporte TV por cable, la adaptación o desinversión en un año, la convivencia entre cooperativas de servicios públicos y distribuidoras de TV por cable de alcance local en el Interior; el porcentaje de capital extranjero, la participación de las Telefónicas y empresas de servicios públicos y la regulación para el Triple Play. Ampliar los derechos de pueblos originarios, el carácter federal la Defensoría del Público y declarar el espectro radioeléctrico como un bien público eran menos problemáticos.

22. De Narváez fue uno de líderes de la oposición por el peronismo disidente durante el tratamiento parlamentario de la LSCA. Sietecase (2012:24) refiere que De Narváez declaró al diario Perfil el 5 de julio de 2009: “compré una parte accionaria de América el 5 de julio de 2005 y asumí como diputado en diciembre de 2005, no fue casualidad. Porque sabía que la batalla que se venía era cruel y parte la libraron los medios”. 23. Las relaciones con la dictadura, Papel prensa y hasta la identidad de los hijos de Ernestina Herrera de Noble fueron expuestos. También por entonces a través de “Futbol para Todos” quitaron la exclusividad de los derechos de la trasmisión que tenía el Grupo Clarín. 24.  Sietecase (2012:13-17) relata el contexto en que entendió que no necesitaban periodistas cuando un gerente del canal América del Grupo UNO Vila- Manzano, arengó es “plata o muerte” como un “general disciplinando a la tropa” al explicar la pelea contra el proyecto de ley o dejar el canal: “es la guerra”. El dueño de la empresa Daniel Vila equipararía el intento de regular el mercado con la dictadura: “tiene una gravedad institucional solamente comparable con el golpe de Estado del 76`”, tras lo cual fue convocado por los senadores durante el tratamiento parlamentario.

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Entre el “combate a los monopolios” y la “ley cepo o mordaza K” había matices, con variopintas situaciones y complejidades políticas, económicas y técnicas. En un constante flujo de reposicionamientos durante la contienda, el mapa de fuerzas aglutinaba a la oposición más reacia en el Peronismo Disidente y Propuesta Republicana (PRO) en Unión-PRO que anunció un bloque conjunto. Por su parte, el Acuerdo Cívico y Social constituido por la Coalición Cívica (CC), el GEN (Generación para un Encuentro Nacional), el Socialismo (PS) y la Unión Cívica Radical (UCR), se diversificó en las posiciones y estrategias. En este cuadro, la disciplina partidaria resultó ser eficaz ordenadora de las alianzas articuladas. Con el oficialismo dispuesto a negociar cambios pero no dilatar el tratamiento, las oposiciones en el espectro partidario variaron entre “constructivas o proactivas” y “vetadoras o reactivas”. Las “constructivas o proactivas” auguraron el debate sobre el cambio normativo, con una preocupación en la discrecionalidad del poder ejecutivo y en hacer eficaces los controles para garantizar el pluralismo. Diferenciándose del “no debate- no ley”, reconocían las luchas de la Coalición, como el proceso de foros, discusión y participación de diversos actores. En este sentido se orientó la “centroizquierda” del arco opositor – Nuevo Encuentro (NE), Solidaridad e Igualdad (SI-ex ARI, Encuentro Popular y Social (EPyS), Proyecto Sur, el PS, Diálogo por Buenos Aires (DpBA) y la Concertación Radical- para cambiar la integración de la autoridad de aplicación, los subsidios para la producción de los medios pequeños y las restricciones sobre empresas telefónicas y servicios públicos en el mercado audiovisual.25 Sobre estas posiciones se articularon los sectores progresistas con las voces sociales, académicas, intelectuales, profesionales, gremiales y sindicales que abogaban por trastocar el statu quo comunicacional. También enriquecido con materias legislativas pendientes como el acceso a la información pública, la despenalización de los delitos de calumnias e injurias, y la regulación de la asignación de pautas publicitarias oficiales. Las “vetadoras u obstruccionistas” sostuvieron postergar el debate hasta el recambio en las Cámaras, al tiempo que rechazaron el proyecto alegando el fin de la libertad de expresión. Entre estas fuerzas políticas de UNION PRO, UCR y CC, encabezados por el jefe de gobierno Mauricio Macri (PRO) y Francisco De Narváez (PJ disidente), también sobresalieron los diputados Silvana Giúdici y Oscar Aguad de la UCR.26 Los mitos en torno a la actividad legislativa relucieron reforzados por los grandes medios de 25. El EPyS y el SI-ex ARI -Victoria Donda, Ariel Basteiro, Cecilia Merchan, Vilma Ibarra, Carlos Raimundi, Emilio García Méndez y Nélida Belous- emitieron un comunicado: “Es necesario que la sanción de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual -una de las deudas importantes de la democracia en las últimas décadas- no se posponga y que sea fruto de un debate serio y profundo, que trascienda la confrontación puntual con grupos económicos propietarios de medios y se enmarque en la necesidad de democratizar la comunicación” 2 de sept. 2009 [en línea] http: //www. parlamentario. com/ noticia-23758. html Victoria Donda (EPyS)): “hace más de 5 años existe una coalición conformada por sectores vinculados a la comunicación de todos el país, que viene trabajando en la conformación de esta ley en foros, congresos, cabildos abiertos y todo tipo de encuentro de carácter masivo. A pesar de haber realizado una labor magnifica por lo pluralista y democrático de la experiencia, fueron sistemáticamente silenciados por los grandes medios.” Parlamentario.com 1 de sept. 2009 [en línea] http: //www. parlamentario. com/noticia-23714. html Roy Cortina (PS) “queremos una ley de medios de la democracia, que democratice los medios, que le ponga un límite a la discrecionalidad gubernamental.” 2 de sept. 2009 [en línea] http: //www. parlamentario. com/noticia-23750. html 26.  De Narváez (PF): “un proyecto de ley kirchnerista para amordazar al periodismo […] profundizar el modelo: corrupción, perseguir a la oposición y a los que piensen distinto.”

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina comunicación con el “ataque a la libertad de prensa”, las comparaciones con la Venezuela chavista de “controlar los medios y amordazarlos”,27 el tratamiento express, la escribanía y las mayorías automáticas o “circunstanciales”. Desde la carencia de institucionalidad hasta la falta de legitimidad legislativa, fueron algunas postales para “naufragar” el debate y solapar los nodos de las controversias. Los sectores conservadores se nuclearon sobre las posiciones vetadoras, proclives a mantener el statu quo.

DIPUTADOS, ENTRE EL NO DEBATE Y LA INEXISTENCIA DE LA LEY Las nociones de posición dominante, pluralismo y libertad informativa permearon progresivamente las voces de los actores representativos, representables, ciudadanías y públicos. Había seis proyectos con estado parlamentario con fundamentos similares respecto a la desconcentración de la propiedad y la democratización de la comunicación. La mayoría asignaba un porcentaje del espectro a las organizaciones sin fines de lucro y regulaban la actividad comunicacional.28 Las diferencias eran la cantidad de licencias por titular, la propiedad simultánea de una licencia de televisión abierta y tv por cable, el ingreso de las telefónicas y empresas de servicios públicos y el organismo de aplicación. Pese a las instancias que introdujeron cambios, inicialmente se recreó la instrumentalidad entre la polarización del gobierno y cierta oposición alineada con los grandes grupos empresariales de medios privados. Al presentarlo como “la madre de todas las batallas”, el interventor del COMFER Gabriel Mariotto explicó el proyecto legislativo y sintetizó la estrategia oficial “ni rápido, ni demorado, profundo”.29 Por su parte, la Coalición inició un proceso de incidencia política en el Congreso Nacional, con reuniones y espacios de acercamiento con los bloques de diputados y senadores, acelerando las definiciones e instando al debate parlamentario. “La madre de todas las deudas” o “el momento es ahora” mostraron saber que no era la primera oportunidad, que los plazos importan porque las promesas y los gobiernos pasan, pero las leyes quedan. Cristian Ritondo (PRO) “tiene mucha similitud con Venezuela y Ecuador, donde vamos camino a la clausura de algunos medios porque al poder les molesta que los controlen o los critiquen”. Perfil, 1º de sept. 2009 Silvana Giúdici (UCR): “es excesivo en lo intervencionista y que no fue consensuado con ninguno de los sectores”. 2 de sept. 2009 [en línea] http: //www. parlamentario. com/noticia-23746. html 27.  Distintas voces especializadas en la materia señalan la falta de conocimiento e información que esta comparación implicaba (Marino et.al.2011). A juicio de organizaciones como Reporteros sin Fronteras o la Relatoría para la Libertad de Expresión de la OEA, ni la nueva impronta comunicacional de muchos de los gobiernos latinoamericanos, ni la regulación audiovisual de nuevo cuño en la región constituyen amenazas a la libertad de expresión cuando, por el contrario, uno de sus objetivos explícitos es ampliar sus contornos más allá del sector lucrativo (Becerra, 2014:70-71) 28. Los expedientes citados como considerados, son los de los legisladores Miguel Bonasso (DpBA) y Claudio Lozano (Proyecto Sur), otro de Roy Cortina y Viale (PS); de Silvia Vázquez (UCR); otro de Sylvestre Begnis y Morgado; otro de Horacio Alcuaz, Peralta, Morán y Linares (GEN); y uno de Silvana Giudici (UCR). Otros en circulación eran de Raúl Solanas (FpV) y un borrador de Pino Solanas (PSur). 29. El 4 de septiembre de 2009 el COMFER decidió obligar a Cablevisión a desprenderse de la licencia de Multicanal, pretendiendo deshacer la fusión autorizada en 2007 a la operadora de cable del Grupo Clarín. Al tiempo, pedía a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia una auditoría para verificar las condiciones establecidas en la fusión, entre las cuales figuran no aplicar precios predatorios y el servicio gratuito en determinados establecimientos públicos, congelando los activos de la empresa hasta el fin del proceso.

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En Diputados se giró a las comisiones de Comunicaciones e Informática (31 legisladores), presidida por Manuel Baladrón (FpV-La Pampa), encargada de ordenar el trabajo parlamentario; Presupuesto y Hacienda (49 integrantes), comandada por el kirchnerista Gustavo Marconatto, y Libertad de Expresión (23 integrantes), cuya titular era la radical Silvana Giúdici, opositora al proyecto de ley. Al cabo del plenario de comisiones, se convocó a audiencias públicas a actores interesados, involucrados y/o afectados. El oficialismo y las terceras fuerzas lograron quórum, pero el vaciamiento se instrumentó como estrategia legislativa de la oposición “vetadora” para dilatar y objetar la legitimidad del tratamiento. Fortaleciendo la posición de los grandes grupos corporativos y entidades que las agrupan en descalificación de la pretensión reguladora,30 los bloques del PJ federal o disidente, el PRO, la CC y la UCR promovieron indistintamente el no condicionamiento de los plazos, hacerlo luego del recambio y la federalización del debate –de allí los foros que el Grupo Uno instó en Mendoza y Santa Fe-.31 El 8 de septiembre fue la primera audiencia pública.32 Expusieron sus posiciones comunicadores, periodistas, empresarios, docentes universitarios, académicos, organizaciones y asociaciones civiles, gremiales y sindicales. Pese al armado colaborativo de la norma, ante la necesidad del marco regulatorio y los puntos a modificar, con posturas variadas, heterogéneas y contrapuestas fueron intercambiadas las miradas en cuatro jornadas de entre 10 y 16hs. cada una. Por caso, la Federación Internacional de Periodistas –con 600 mil periodistas en 120 países del mundo- con su vicepresidente Osvaldo Urriolabeitia, expuso la oportunidad inigualable de cambiar la ley: “hoy podemos pero mañana no sabemos”. También los representantes del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA),33 Radios comunitarias (FARCO), Federación de Trabajadores de Prensa, la Federación Internacional de Periodistas, la Federación Argentina de Productores Cinematográficos Audiovisuales, el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina, Asociación de Radiodifusores Bonaerenses, la Federación de Radiodifu-

30. Ricardo Kirschbaum, director del diario Clarín: “los Kirchner explicaron que el proyecto de ley ha sido discutido en 24 foros públicos y 80 “charlas-debate” por todo el país, gracias a lo cual se incorporaron al texto 139 “nuevas aportaciones”, firmadas desde la agrupación vecinal Comandante Andresito hasta el grupo estudiantil El Andamio, pasando por facultades de comunicación, grupos feministas, religiosos e indígenas”. ARPA: “consagra el fuerte control del Gobierno de turno sobre los medios privados y sus contenidos, afecta a la seguridad jurídica de los actuales licenciatarios, genera un sistema dependiente del Estado y otorga un poder discrecional al Ejecutivo”. En la misma línea, la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR), la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA) y la Asociación de Telerradiodifusoras Argentinas (ATA). La Nación, 7 y 11 de sept. 2009. 31. En ambos casos se hicieron los foros durante el tratamiento parlamentario. Pese a la posición dominante del grupo en esas regiones, las manifestaciones fueron en apoyo a la nueva normativa. El núcleo “vetador” de la oposición se hizo presente en esas instancias y destacaron la participación. Juan Carlos Morán (CC): “[…] el oficialismo se negó a un debate federal. Han planteado estas audiencias sin público y sin saber los criterios de selección de los expositores. Estas audiencias kirchneristas no son el mecanismo partidario que la democracia prevé”. 32. Según Giudici (UCR), el total de anotados eran alrededor de 300, con lo cual la mitad quedaría fuera de las audiencias públicas y denunciaba “Aquí no hay verdadero debate, sino una parodia”. Baladrón (FpV), informó un total de 148 inscriptos a ese momento. 8 y 9 de septiembre de 2009, La Nación y Página 12. 33. Después de una consulta a sus 270 socios en todo el país, de convocar a reuniones con expertos y de organizar conferencias abiertas en las que participaron representantes de distintos sectores, definió 16 puntos ante los legisladores y la sociedad para que sean incorporados a la nueva legislación.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina sores de Baja Potencia, la Cámara Argentina de Anunciantes, la Central de Trabajadores Argentinos –CTA, Hugo Yasky- y la Asociación por los Derechos Civiles. En el lugar institucional de la representación popular, se visibilizó la multiplicidad de actores de la comunicación, representativos de sus propios espacios e interesados. Entre críticas, apoyos y aportes se abogó por modificaciones concretas,34 con especial relevancia al pedido de que la autoridad de aplicación sea independiente del Ejecutivo, como las materias legislativas pendientes para regular la publicidad oficial, el acceso a la información pública y la despenalización del delito de calumnias e injurias. Si unos enfatizaron el carácter democrático de la norma, el debate y la sanción,35 otros objetaron la redacción de artículos o entendieron no estar contemplados.36 Entre las voces académicas abogaron evitar que cierta posición dominante sea reemplazada por otra/s, sea estatal o privada.37 Las presencias “estelares” que suelen convocarse, como el director de cine Juan José Campanella, reclamó resguardar contenidos de producción nacional para “emparejar la competencia” con los productos extranjeros como ocurre en España, Francia y el Reino Unido.38 También el rechazo de las entidades empresarias fue presentado en el Congreso en oposición a la regulación estatal. ARPA (Carlos Molina, Cadena 3), ADEPA (Luis Tarsitano, El Tribuno de Salta) y ATVC vincularon argumentalmente la propiedad y el tamaño empresarial con libertad de expresión. Desde estas voces, los serios perjuicios patrimoniales iban contra de la libertad de expresión, la libre asociación y la propiedad privada. Además de quejarse por las interferencias que producen las radios de baja frecuencia, hubo críticas al artículo sobre la producción de contenidos locales y las limitaciones a la retransmisión en cadena que generan los grandes medios radiales, como la competencia en el re-

34. SE pidió cuotas mínima de producción de ficción y documental; la producción de publicidad nacional; limitar a las empresas de servicios públicos y cuestionar el tratamiento que la televisión hace de la infancia y la adolescencia, elogiando la creación del Consejo Audiovisual de la Infancia (art.17). 35. Entre estos, representantes del INCAA (Rodolfo Hermida), del Sindicato de Canillitas (SIVENDIA, Omar Plaini), de la Unión de Músicos de la CTA (Gustavo Zurbano), del Sindicato de Prensa de La Pampa (Flavio Frangolini), el Sindicato Argentino de Televisión (Horacio Arreceigor); la Sociedad Argentina de Locutores (SAL, José Pérez Nella); el Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público (Sutep, Miguel Paniagua), la Federación de Cooperativas Telefónicas (Fecotel, Felipe Boccoli). 36. La Red Nacional de Medios Alternativos (Fabiana Arancibia) se quejó por entender que los medios comunitarios no estaban contemplados. La Cámara Argentina de Productoras Independientes de Televisión (Horacio Ferrari) pidió redefinir qué se entiende por producciones independientes. El presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, arzobispo Agustín Radrizzani, apoyó la ley pero llamó la atención a los intereses políticos y económicos. 37. En esta línea, Santiago Marino, docente de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA e integrante de FM La Tribu; el presidente de la Red de Carreras de Comunicación Social (Fabián Biccire, decano de Ciencia Política de la Universidad de Rosario) y los decanos de la UBA, Schuster y Sorín. La Comisión Nicolás Casullo de Medios Audiovisuales en Carta Abierta presentó una nota en la que manifestaban su apoyo a la iniciativa. 38. Confirmando los diagnósticos sobre la extranjerización de contenidos, en la Argentina el cine de Hollywood “ocupa 65 por ciento de los cines, 85 por ciento de la televisión pública y 90 por ciento de la de cable”, señaló las condiciones de la producción local para poder “sobrevivir”. Sobre las producciones nacionales, alertó sobre la redacción el artículo 14 que excluye al cine que el país produce a través de la ley del Instituto Nacional de Cinematografía-INCAA, o sea las películas realizadas en condiciones industriales y que deberían contarse en la cuota local..

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parto publicitario. Se evaluó así el “corte decididamente intervencionista”, fundando que los titulares de licencias tiene como base la libertad editorial y de programación. Mientras, crecían las denuncias sobre el negocio con las telefónicas, como la intencionalidad de un nuevo oligopolio kirchnerista. Los bloques de la centroizquierda EPyS y el SI-ex ARI propusieron cambios al proyecto legislativo y los socialistas debatieron internamente en el Comité Ejecutivo Nacional cómo votar en el recinto. Cuestionando al órgano de aplicación, el acceso de las telefónicas y la regulación de la publicidad oficial –“como está no”-, se diferenciaron del abanico opositor recalcitrante. También en un arduo debate con sectores de la CTA, Proyecto Sur marchó al Congreso bajo la consigna “Sí a una ley de medios. No a las telefónicas”. Los diputados de la Concertación Radical afines a mejorar la ley, expusieron la posición del vicepresidente, los legisladores y las empresas.39 El 10 de diciembre se transforma en la coartada de quienes no quieren debate y de quienes no quieren ley, resumía estas posiciones. En una situación de “ejecutivo dividido” dada por la ruptura entre la Presidenta y el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos (UCR) convocó a los líderes de los bloques opositores “vetadores”. Acudieron el PRO (Mauricio Macri, Gabriela Michetti, Federico Pinedo), la UCR (Oscar Aguad y Ernesto Sanz), los “cobistas” (Daniel Katz y Laura Montero) y el peronismo disidente (Francisco de Narváez), acordando una estrategia común para frenar el proyecto en el Senado, o revisarlo después del 10 de diciembre con las nuevas mayorías parlamentarias. Enviarlo a varias comisiones con el objetivo de hacer más complejo el tratamiento fue en esa dirección. La Coalición Cívica se distanció entonces por el “riesgo institucional” de la oposición orquestada con el vicepresidente pero se plegó a los rechazos sin concesiones. El FPV aguardó la evolución de las audiencias hasta agotar los expositores y propuso debatir en el plenario de comisiones cada uno de los artículos del texto normativo. La aprobación con una mayoría cómoda facilitaría las fases siguientes que anunciaban recrudecer la contienda. Mientras el jefe de bloque del FpV Agustín Rossi maniobraba en la construcción de acuerdos mínimos, la Presidenta anunció el 11 de septiembre el envío al Congreso de una ley para despenalizar el delito de calumnias e injurias. El 14 de septiembre, con la intención de despejar sospechas sobre las telefónicas, aventó ese escollo “para lograr un consenso amplio, democrático, en el cual todos podamos sentirnos representados […] desterrar cualquier duda sincera que los legisladores pudieran haber tenido”. Más atentos a lo representable, los “constructivos” esperaban ver las modificaciones en el texto normativo, empezaban a jugar las palabras, los detalles. En una propuesta de transformación tangencial en el sistema comunicacional, el lugar del ejecutivo en la autoridad de aplicación aún era una objeción importante. Especialmente Miguel Bonasso -DpBA-, condicionó su apoyo a que la autoridad de

39. “el Gobierno no debe cometer errores ni permitir que nadie los cometa, pero acá no hay posibilidad de estar en el medio: se está de un lado o del otro[…] uno no se puede hacer el distraído y no darse cuenta de que la oposición no está discutiendo la ley de medios, sino embarcada en un proyecto destituyente junto a Julio Cobos[…] nunca vi como ahora que haya diputados y senadores que reciten al pie de la letra el discurso que les baja una empresa” Silvia Vázquez, Página/12, 13 de sept. de 2009

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina aplicación sea un ente autárquico. Una postura intermedia sostenía la CC y el GEN. A los vetadores no les interesó ver el cuerpo legal ni negociar cambios.40 El dictamen41 de comisiones contempló lo surgido de las 278 exposiciones en las audiencias públicas y apeló a los consensos entre los bloques que era lo que en esta instancia contaba. El de mayoría fue apoyado por 49 diputados del oficialismo y de terceras fuerzas y hubo 4 dictámenes de minoría.42 Las modificaciones centrales cerraron el acceso a las telefónicas y a las empresas de servicios públicos y se cambió la reglamentación en la composición, el funcionamiento y el control de la autoridad de aplicación -Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) -.43 Otra fue el pedido de algunos radiodifusores del interior del país con emisoras comunitarias en relación al alcance local y la potencia de sus transmisores.44 El cupo de contenidos nacionales se amplió del 20 al 30% para la producción local independiente en ciudades con más de 1 millón y medio de habitantes (art.65).45 Se declara el espectro radioeléctrico como bien público y se mantiene el reparto en tres partes respectivas (33%) estatal, privado comercial con fines de lucro y no comerciales o sin fines de lucro.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN, ¿PARA QUÉ? ¿PARA QUIÉNES? En la sesión de la Cámara de Diputados los núcleos argumentativos en la disputa por el espacio mediático de la comunicación audiovisual evidenciaron públicamente la peculiar intervención estatal 40.  Dip. Gustavo Cusinato (UCR): “no es nada más ni nada menos que una muestra de debilidad del Gobierno y que demuestra que la posibilidad de participación de empresas telefónicas en el negocio de la Televisión era inviable […] todavía hay muchos artículos controvertidos que necesitan ser debatidos a conciencia en todos los lugares del país.” [online] parlamentario. com. 14 de sept.2009 41. Proceso necesario establecido por reglamento para que pueda ser tratado y votado por el conjunto de la Cámara en la sesión. 42. I) Dictamen de Mayoría (49 con 5 disidencias parciales: legisladores del Frente para la Victoria (FpV), Solidaridad e Igualdad (SI), Encuentro Popular y Social (EPyS) y Proyecto Sur (PSur), radicales de la concertación y FORJA. II) De Minoría (7 PJ disiente) Graciela Camaño con Arturo M. Heredia; María C. Cremer de Busti, Irma A. García, Marcelo E. López Arias, Jorge L. Montoya; III) De Minoría (5 UCR) Silvana M. Giudici; Gustavo Cusinato, Miguel A. Giubergia, Heriberto A., Martínez Oddone; IV) Miguel Bonasso (1 DpBA); V) José R. Brillo. Elaboración propia en base a O.D.D. Nº 2005, 15 de septiembre de 2009, Ca. de Diputados y Tramite de la Ley, Sec. Parlamentaria. 43.  Art. 10 al 14. Autoridad de aplicación: En la órbita del ejecutivo pasa a ser un organismo descentralizado y autárquico, constituido por siete directores: 2 por el Ejecutivo (presidente y un director), 3 por el Congreso –uno por cada una de las primeras tres minorías– y 2 por el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual, uno de ellos representante del sector académico. Duran 4 años sin corresponderse con el Presidente a cargo del ejecutivo. Se fortaleció el carácter federal del AFSCA, con 24 delegaciones y en las ciudades con una población mayor a 500.000 habitantes. Se agregó la potestad de control que la Sindicatura General y la Auditoría General. Se ampliaron de 5 a 7 los miembros del directorio de Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado. 44. Introdujo un régimen especial para emisoras de baja potencia y se aclaró el área de cobertura, con la facultad para establecer mecanismos de adjudicación directa para emisoras de “muy baja potencia”. 45. En poblaciones de hasta 600 mil habitantes, el cupo baja a 15% y en el resto de las localidades del país la cuota mínima de contenidos nacionales baja al 10%. Y el art. 67 precisa que “los licenciatarios de servicios de televisión abierta deberán exhibir en estreno televisivo en sus respectivas áreas de cobertura y por año calendario 8 películas de largometraje nacionales.”

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practicada históricamente. Como tensión inmanente que se incrementa en la contemporaneidad, los tiempos de los poderes ejecutivo y legislativo intentan ajustarse entre ser ejecutivos y legislar. Los argumentos contrapusieron dictadura y democracia, corporaciones y regulaciones, distribución, diversidad y concentración. Versando en los tiempos y la relevancia para la democracia –prácticamente unánime discursivamente-, la afectación o no de la libertad de expresión fue el eje planteado. La “ley mordaza” mostró el efecto performativo de los grandes medios, ilustrativa de cómo y qué representar, regular y controlar, esparcido entre los opositores y a desandar por el oficialismo.46 Los conflictos se anclaban en la intención de modificar el statu quo en las industrias de la información, la comunicación y la cultura, a sus modos de financiamiento y las posibilidades de acceso de actores sin fines de lucro. Con el gobierno pugnando por un rol de enunciador directo, relució la articulación de los grupos concentrados con el poder político, escasamente regulados y al servicio de los intereses privados de los dueños de los medios. De uno u otro modo, aparecieron reavivadas las discusiones sobre los límites de lo decible y lo publicable en relación a la libertad de expresión, tanto como derecho individual como en la noción contemporánea connotada socialmente. El núcleo duro opositor “reactivo”, anunció no dar quórum y pese a reconocerse en el proceso de debate de la ley o de gobiernos que la militaron –caso del radicalismo-, quedaron pegados a los intereses de los grandes medios. Una posición basada en que la mejor ley de medios es la que no existe, o en el quehacer del Estado en regular la asignación de licencias en base a subasta con reglas del mercado, hubiera enriquecido el debate parlamentario. En cambio, hallaron que “nunca tuvieron posibilidad de discutir el tema”, con sucesivas mociones de privilegio en el sentido de impugnar el trámite parlamentario. La “deuda de la democracia” fue manifestada casi generalizadamente en las líneas argumentales del accionar representativo. Los constructivos o proactivos entendieron que era la oportunidad para cambiar una situación histórica, dar cuenta de lo representable y demandas largamente abogadas al avanzar en las regulaciones: “[…] tenemos una situación que tiene que ver con las industrias info-comunicacionales en la Argentina, donde cuatro operadores tienen el 84 por ciento de la facturación y el 83 por ciento de dominio 46. “un sistema de medios audiovisuales más horizontal, justo, equitativo, democrático y plural […] libertad de expresión no significa libertad exclusiva de un determinado sector concentrado que tiene en sus manos una cantidad de medios de comunicación para desplegar o imponer un mensaje unívoco” Dip. Baladrón, FpV, 6º Sesión ordinaria (Especial), Período 127º- Reunión 10º - Versión Taquigráfica Provisoria, CONGRESO NACIONAL, H. CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN, 16 de septiembre de 2009, p.3. “las competencias abusivas que fija esta ley para establecer una mordaza contra la libertad de prensa […] La libertad de expresión es la libertad de criticar al poder, y no se puede criticar al poder si éste tiene los medios para taparnos la boca, para darnos de baja la licencia” Dip. Iglesias, CC, 6º Sesión, cit.p.47. “he peleado por la libertad de expresión contra los diversos gobiernos autoritarios o dictatoriales que hubo en la República Argentina, y también contra la censura interna y la autocensura de los dueños de los medios de comunicación” Dip. Bonasso, DpBA, , 6º Sesión, cit. p.39 “Lo más importante que tiene nuestra ley es que ataca esta concentración monopólica, estas posiciones dominantes que existen a nivel nacional pero también en cada una de las localidades y de las provincias argentinas […] que los argentinos sean más ciudadanos al momento de poder escuchar una mayor cantidad de voces” Dip. Agustín Rossi, FpV, 6º Sesión, cit.p.164.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina del mercado. Solo 4 firmas tienen el control sobre las industrias culturales y de comunicación. En lugar de firmas pueden verse como grupos empresarios, porque están en todas las hileras del proceso de producción de la cadena de la comunicación. Hay dos grupos dominantes: uno es Clarín y el otro, Telefónica, el primero con el 35 por ciento del mercado” (Dip. Lozano, Proy. Sur, 6º Sesión, pp.75-76) En detrimento de la diversidad cultural y territorial, la concentración de la propiedad en pocos grupos recaía en la unificación de la línea editorial en la ligazón de los negocios del espectáculo, del deporte, de la economía y de la política con áreas informativas.47 Por su parte, los “vetadores” con una funcionalidad binaria entre “monopolios privados” y “monopolio estatal”, rehuyeron hablar de derechos de la comunicación como un bien público o social, de trabajar en los controles gubernamentales a la publicidad oficial y otras amenazas a la libertad de expresión. Desde esta mirada, las intenciones regulatorias se deshicieron al alegar el carácter confiscatorio e inconstitucional de la norma que afectaba derechos adquiridos e insistió en la cantidad de licencias, en los plazos de adaptación y en la desinversión. Al señalar los puntos oscuros recayó en comparaciones ya no sólo con la Venezuela de Chávez, sino con autoritarismos de distintos tiempos y colores.48 De una u otra forma todos se esforzaron por hacer presente las voces de lo representable. Como referencia del proceso legislativo, la Coalición y los 21 Puntos se mencionó destacadamente -más de 30 veces-. Al igual que la participación en arenas previas, unos los citaron para legitimar el debate, otros para denunciar el no respeto.49 Además de fundar su voto en la pertenencia partidaria, en los líderes de hoy y de ayer, las “voces autorizadas” o apelaciones legitimantes del debate parlamentario fueron desde Rodolfo Walsh, Scalabrini Ortiz, Alfonsín, la deuda de 30 años de democracia, el Consejo para la Consolidación de la Democracia, a Sartori con su “Homo Videns”, Foucault, Bourdieu y la Relatoría para la Libertad de Expresión de la OEA, e incluso la doctrina de Owen Fiss sobre los problemas de una concepción individualista y decimonónica de la libertad de expresión. 47. “cuatro pícaros son los dueños de la palabra, de la imagen y de los sonidos que son un lugar común en la cabeza de los argentinos […] manejan el 83 por ciento de la elaboración y distribución de contenidos de lo que ven todos los argentinos en cada uno de sus hogares en todo el país. El resultado de la utilización eficaz de esa herramienta es que el 61 por ciento de los contenidos que nosotros tenemos que ver en los canales de provincia se producen en Buenos Aires” Dip. Córdoba, FpV, 6º Sesión, cit.p.114. 48. “quieren terminar una ley de la dictadura con una metodología arbitraria, de atropello y dictatorial. No he podido expresar mi palabra ni el trabajo realizado por nuestros equipos” Dip. Bullrich, CC, 6º Sesión, cit. p.7. “¡qué curioso que la ley de prensa alemana de 1940 –y eso que estaba en guerra tiene un enunciado muy parecido! Lo mismo la de Mussolini de 1929, con el mismo enunciado […]va a estar lleno de peligros y de acechanzas si confiamos en la birome de una sola persona o de un grupo de personas que influya sobre cómo se va a controlar y financiar todo este sistema” Dip. Camaño, PJ, 6º Sesión, cit.p.100. 49. “Hace un año y medio yo he tenido la posibilidad de discutir este proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual con distintos funcionarios, con representantes del Poder Ejecutivo en diferentes ámbitos académicos y en verdad desde su concepción dista mucho de la formulación colectiva que hace la Coalición por los 21 puntos” Dip. Giúdici, UCR, 6º Sesión, cit.p.35. “Durante veintiséis años toda la sociedad, las universidades nacionales, las distintas organizaciones sociales y la ciudadanía llevaron a cabo este debate con muchísima fuerza. Además cabe recordar los cinco años de trabajo de la Coalición por una Radiodifusión Democrática que fue incorporando cantidades de aportes y de ideas” Dip. Merchán, EPyS, 6º Sesión, cit.pp.61-62.

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Fue el escenario político institucional de la pugna sobre el espacio mediatizado y mediado, nodal para la dinámica democrática y puesto en el centro de los debates. En torno a ello se articularon las alianzas o coaliciones formales e informales. En este contexto, no había “paz necesaria” que obvie lo conflictivo.50 Y fue el modo en que el núcleo vetador anunció el devenir judicial posterior de la ley. “es una ley ilegítima y que así debe considerarla cuando la revise, dado que se ha conculcado el derecho de los legisladores al debate. En este proyecto discutimos el derecho a la palabra de los ciudadanos argentinos, pero en esta iniciativa se ha conculcado el derecho a hablar, a debatir, a discutir, a coincidir o a discrepar” (Dip. Aguad, UCR, 6º Sesión, cit.p.10) “además de plantear retroactividad y vulnerar la seguridad jurídica –por lo cual en algún momento sin dudas la Corte va a declarar su inconstitucionalidad, se conjuga con otro artículo que tiene el marco vigente y que se vuelve a poner sobre la caducidad de la licencia” (Dip. Giudici, UCR, 6º Sesión, cit.p.37) Tras esa línea, abandonarían el recinto a la hora de la definición 24 radicales, 31 peronistas disidentes, 10 macristas, 4 cobistas y 20 diputados de Coalición Cívica y el GEN. En representación de esa pugna histórica de contendientes que polarizaban para preservarse, con 153 presentes (59,5%) y 104 ausentes (40,5%), la media sanción se obtuvo con 147 votos a favor -106 del FpV y 41 del Socialismo, Solidaridad e Igualdad (SI- ex ARI), Encuentro Popular y Social, Concertación Radical, Proyecto Sur, Frente Cívico por Santiago y otros de partidos provinciales; 4 votos en contra -Laura Sesma (PS) y los neuquinos del MPN-, y 1 abstención de Miguel Bonasso (DpBA). Varios se orientaron a transmutar las dicotomías al ser críticos con el gobierno y proponer modificaciones.51 Al debatir en particular, se advirtió la relevancia de sumar voluntades pese a los resultados adversos: el conflictivo artículo sobre adecuación de licencias no pudo cambiarse por falta de votos.52 50. “no estamos viviendo con la paz necesaria para debatir esta iniciativa. Yo jamás faltaría el respeto a la voz del pueblo que se escuchó en las audiencias públicas [...] estamos faltando el respeto a la institucionalidad de este Parlamento si seguimos adelante con este tratamiento irregular” Dip. Bertol, PRO, 6º Sesión, cit.p.26. 51.  “Nuestro bloque es muy crítico en relación con la conducta que han tenido los gobiernos kirchneristas en cuanto a los monopolios informativos. Para nosotros la fusión de Cablevisión y Multicanal estuvo totalmente en contra de cualquier defensa de la competencia. Fue producto de acuerdos a los que arribó este gobierno. Por otro lado, también cuestionamos con claridad la prórroga de las licencias que concedió el gobierno de Néstor Kirchner antes de que se retirara” (Dip. Merchán, EPyS, 6º Sesión, cit.pp.60-61). “En el país hay libertad de expresión no porque las empresas sean privadas o públicas, sino porque hay Estado de Derecho. La propiedad privada de los medios no garantiza la libertad de expresión, como lo hemos comprobado, como tampoco la propiedad pública. Lo que la garantiza es el Estado de Derecho” Dip. Delich, Partido Nuevo contra la Corrupción, 6º Sesión, cit.p.123. “lo dicen quienes han gobernado y lo argumentan para sostener que no hay que avanzar para modificar lo que ocurre. Frente a los actos de no control, omisión y, diría, permisividad y potenciación, lo inteligente para este Parlamento es legislar de la manera más adecuada para desbaratar esos monopolios” (Dip. Lozano, Proy. Sur, cit.p.75) 52. En el art. 12º, se agregó una evaluación técnica del efecto de la tecnología radioeléctrica en la salud humana y el medio ambiente por Lozano de Proyecto Sur y el bloque SI, aceptada para la Radiodifusión. Art. 76, el PS agregó los topes de publicidad oficial que podrán recibir los servicios de carácter privado comercial o sin fines de lucro, atendiendo las condiciones socioeconómicas, demográficas y de mercado de las diferentes localizaciones. Para la inversión publicitaria oficial, el Estado deberá contemplar criterios de equidad y razonabilidad en la distribución, atendiendo los objetivos comunicacionales del mensaje”. Al artículo 97, se le agregó un inciso g) donde se establece que

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina OTRO MOMENTO Y OTRA ESTRATEGIA EN EL SENADO. Y SIGUIÓ... En el Senado recrudeció la pugna en las voces parlamentarias y extraparlamentarias, entre arenas formales e informales que se entremezclaban en la contienda política con acusaciones cruzadas pero asumiendo la necesidad de dar el debate. “Dos momentos, dos cámaras, dos estrategias”, resumió el jefe de bloque del radicalismo, Ernesto Sanz.53 El oficialismo intentaba reducir las comisiones donde tratarlo, debatir en plazos razonables y fijar una fecha de sesión. Con el Vicepresidente Cobos en el arco opositor para capitalizar otra disputa “no positiva”,54 en esta instancia el acuerdo entre los jefes de bloque ordenó el proceso parlamentario, intentando desterrar las suspicacias de legitimidad sembradas en Diputados. Dada la combinación de incentivos y variables institucionales, como por su tamaño, la Cámara de Diputados accede a mayor especialización y mejor información, y en el Senado, el poder relativo de cada representante crece, por lo que cada voto es más valioso (Reynoso, 2010:114). Era el escenario para condensar políticamente el proceso de posicionamientos y decisión parlamentaria, mientras se construían voluntades, reconfigurando mayorías y minorías. La ley “K” llegó fortalecida como línea argumental al insistir en el avasallamiento a la libertad de expresión y en la faceta autoritaria del gobierno, pero disociada de la concentración (o des). Los principales opositores partidarios enfatizaron la vinculación de propiedad privada y libertad de expresión,55 también sostenida por los medios privados mediante la convocatoria a cacerolazos y amplias campañas para la sensibilización de audiencias. Por otro lado, actores, escritores, intelectuales, organizaciones sindicales, barriales y de derechos humanos, con menor acceso al espacio mediático de las grandes audiencias, convocaron a una Jornada Cultural frente al Congreso nacional en apoyo a la LSCA. También las Universidades Nacionales a través del Consejo Interuniversitario Nacional en su 62º plenario emitió el apoyo unánime a la ley. El corazón del conflicto eran los límites a la concentración y la muestra es que los puntos de mayor controversia no variaban. No había ninguna regulación estética o de contenidos, salvo cuotas de programación local e independiente, y tampoco regulaba la industria gráfica. De hacerle cambios, debería volver a Diputados, que pretendía obviarse para no empantanarlo. Las comisiones a las que se derivó fueron: Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión; Asuntos Constitucionales; Presupuesto y Hacienda; Industria y Comercio, presididas por Guillermo Jenefes, Nicolás Fernández, Fabián un 2% de los fondos recaudados por la AFIP se destinen al Instituto de Música. El art. 161º sobre la adecuación de licencias y plazos no pudo cambiarse (107 votos). 53. Ernesto Sanz (UCR): “dar todos los debates en las comisiones, invitar a todos los que puedan esclarecer el debate, firmar despachos diferentes en caso de que no se llegue a un acuerdo y, en el recinto, sentarnos a seguir discutiendo y a votar como corresponde” Página/12, 22 de sept. de 2009 54. Comunicado titulado “Todos tienen que ceder” del Vicepresidente de la Nación Julio Cobos parlamentario. com, 18 de sept. 2009. 55. Mauricio Macri: “Estamos mirando con atención lo que van a hacer los senadores y esperemos que no nos defrauden […] que realmente pongan un freno a este avasallamiento de la libertad de expresión, al pluralismo y a este gobierno fascista que se lleva por delante a todo el mundo.” Gerardo Morales (UCR) “demuestra que el Poder Ejecutivo quiere asegurarse el control de los medios a partir de enero del 2011, porque Néstor Kirchner quiere volver a ser presidente, se quiere quedar por 40 años”. Página/12, 18 de sept. 2009.

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Ríos (FpV) y Arturo Vera (UCR) respectivamente. Arribar al dictamen preveía considerarse por casi dos tercios del cuerpo, 43 senadores de 72.56 El radicalismo y el socialismo se focalizaron en quitar de la órbita del ejecutivo a la autoridad de aplicación o garantizar plena autarquía (art. 14º) y extender el plazo de adecuación (art. 161º). El Interbloque Federal –entre estos Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Reutemann, Carlos Menem, Juan Carlos Romero e Hilda “Chiche” Duhalde– planteó la inconstitucionalidad.57 La interna oficial tampoco estaba libre de escollos, empezando por el oficialista Guillermo Jenefes, presidente de la comisión de cabecera, cuya familia era dueña de un multimedio en Jujuy. Evitar deserciones de propios y ajenos era parte del timming político estratégico ajustado para no dilatar el debate. Entre derechos y negocios; regulaciones y discrecionalidades; Estado y mercado; muchos, diversidad y heterogeneidad o unos pocos, concentración, homogeneidad, más que la libertad de expresión eran los negocios y las capacidades de mediatización y mediación lo que se disputaba. El 23 de septiembre las reuniones en plenario iniciaron con la visita de Gabriel Mariotto del COMFER y el presidente del Sistema de Medios Públicos, Tristán Bauer. Siguieron jornadas de audiencias públicas en las que participaron medio centenar de especialistas en comunicaciones, derecho constitucional y administrativo, periodistas, organizaciones sociales, gremiales, asociaciones y cámaras empresariales y funcionarios nacionales. Con ejes similares, las exposiciones enfatizaron las implicancias federales de la diversidad comunicacional donde los gobernadores variaron en las posiciones. Lógicamente, las voces expertas de la academia y del derecho constitucional también se dividían.58 A las cuentas pendientes, se sumaba una ley de telecomunicaciones, sector clave de la convergencia dejado afuera por los consensos en diputados. Pese a las ausencias y el efecto vacío en las audiencias públicas, la oposición insistía en extender el debate en plenario de comisiones aduciendo que “le hace muy bien a la discusión” y el oficialismo apuraba los tiempos limpiando dudas de forma: “Queremos que Cobos presida la sesión para despejar cualquier sospecha sobre qué día de tratamiento del proyecto se escoge para que el vicepresi-

56. Un fallo del Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal 2, hizo lugar entonces a una medida cautelar suspendiendo la decisión del COMFER de anular la fusión entre Cablevisión y Multicanal hasta que quede resuelta la discusión judicial de fondo. 57. Diputados de UNION PRO-PJ Federal presentaron un proyecto para debatir después del 10 de diciembre y el dip. Federico Pinedo (PRO) envió una carta a los senadores sobre los puntos inconstitucionales. Por iniciativa de la senadora Liliana Negre, el PJ Federal recibió a su primer invitado: el empresario multimedia y presidente del grupo Uno, Daniel Vila quien expuso: “cuando la política se mete en el negocio de los medios es una receta inexorable para el fracaso.” Página/12, 23 de sept. de 2009 58. Martín Becerra sostuvo: “que el Estado fije nuevos reglas de juego para evitar el predomino de medios gestionados por muy pocos […] solo dos empresas concentran el 86 por ciento de la producción metropolitana, que a su vez representa el 70 por ciento de la producción de contenidos de todo el país.” Lamentó que más del 50 por ciento del territorio nacional tiene un solo canal abierto gratuito y apenas unas pocas ciudades tienen dos, “el vasto territorio nacional no tiene acceso a ninguna televisión abierta.” Alberto González Arzac entendió “es perfectamente constitucional”, Daniel Sabsay, opinó “encontramos lados flacos que hacen a la seguridad jurídica, a la legalidad y a la no discrecionalidad del poder político.”

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina dente no esté.”59 El viernes 2 de septiembre, el jefe de bloque del FpV, Miguel Ángel Pichetto, en un encendido discurso anunció ante el plenario de comisiones la voluntad de firmar dictamen y sesionar, asegurando la intención de mantener la media sanción: “entendemos que se cumplirá con un debate intenso y una enorme cantidad de voces. Este debate con lo de este viernes se agota. Esta es nuestra posición política”. Se cerraban las audiencias con la presencia de los directivos del Grupo Clarín -solicitada la tarde previa, a la que luego desistieron asistir-. Con el oficialista Jenefes dispuesto a firmar en disidencia al dictamen de comisiones de la mayoría, las oposiciones siquiera presentaron uno de minoría.60 Agitando la puja entre el gobierno y Clarín, los mitos de la escribanía, el libro cerrado y las denostaciones a la democracia, retóricamente no planteaban el rechazo, procuraban cambiarlo.61 Entre díscolos, alineados, disciplinados y negociaciones de propios y ajenos, la contienda en el Senado prometía jugar democráticamente con las cantidades y calidades institucionales. El radicalismo llegó a la sesión con cambios de artículos para lo cual buscaba adhesión del Interbloque Federal y las minorías (CC, PS, otros provinciales).62 La gran apuesta era frustrar la sanción a lo “resolución 125”, es decir, ante las presiones de los públicos, opinión pública y ciudadanías, con la visibilidad y mediatización del conflicto, lograr la paridad en el resultado de modo que sea el vicepresidente quien deba definir la votación. La semana de la sesión, grupos de ciudadanos y ONG denominados Argentinos Sin Mordaza, Argentina Ciudadana y Ojo Cívico, liderados por el rabino Sergio Bergman,63 se convocaron a una manifestación al frente del Congreso cubriéndose las bocas con cruces de cartulina: “los argentinos sin mordaza apelamos a toda la ciudadanía para que en las principales plazas de la República se manifieste sin 59. La oposición especulaba no esté Cobos obligando por reglamento a que los Presidentes Provisionales no puedan votar y así quitar votos al oficialismo. 60. O. D. D. 496 de la Ca. De Senadores del 2 de oct. de 2009. 61. “No estoy de acuerdo a que este proyecto se apruebe a libro cerrado. No vamos a participar como cómplices de un debate de Clarín versus el Gobierno o del Gobierno versus Clarín. Iremos al recinto el día que corresponda […]” Sdor. Sanz, UCR “No queremos que el Senado se convierta en la escribanía de la Cámara de Diputados” Sdor. Pérez Alsina, Renovador Salta. “Seis días de audiencias para discutir la ley y no quieren hacer ninguna modificación. Esto demuestra lo devaluada que está la democracia en nuestro país” Sdra. Estenssoro, CC. Página/12 y sitio parlamentario.com, 1 y 2 de oct. de 2009. 62. El Interloque PJ Federal expresó: “lesiona gravemente los artículos 14 y 17 de la Constitución Nacional en tanto habilita y permite la censura previa y afecta el derecho de propiedad, y centralmente vulnera de modo directo el artículo 32 de la Constitución en cuanto las facultades, poderes, atribuciones y competencias de las provincias al establecer la jurisdicción federal sobre los espacios territoriales” Con las firmas de Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero, Adolfo Rodriguez Saa, Hilda Gonzalez de Duhalde, Sonia Escudero, Carlos Menem, Delia Pinchetti, Carlos Salazar, Liliana Negre de Alonso, Juan Agustín Perez Alsina, Roxana Latorre, Roberto Basualdo y Roberto Rossi. En una conferencia de prensa encabezada por los senadores Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero y Adolfo Rodríguez Saá y los diputados nacionales electos Felipe Solá y Ramón Puerta se consideró una afrenta al federalismo y la libertad de expresión. 2 y 8 de oct. 2009, parlamentario. com 63. No se pudo obtener información institucional de estas organizaciones, ya sea sus páginas web u otro medio. Solo en el caso de “Ojo Cívico” se halló una convocatoria que figuraba en el sitio del rabino Bergmann, legislador del PRO desde el 2011.

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odio, y recuerde a quienes ejercen el Gobierno que sólo son nuestros representantes”. Junto a Bergman, Alfredo De Angeli –líder de la Federación Agraria en la protesta del campo- y el titular del Movimiento Independiente de Justicia y Dignidad, Raúl Castells, se unieron para advertir a los senadores “van a ser señalados en sus pueblos”. La Comisión (o “Mesa”) de Enlace de Entidades Agropecuarias se proclamó en ese sentido. La disputa llegaba al máxime en las arenas simultáneas de expresión, jugándose en y con las instituciones estatales. Entre los legisladores, los representantes, lo representado y lo representable, al confluir este proceso, los consensos y disensos se manifestarían en votos. La sesión abrió el debate en general y particular con 53 oradores. El hilo argumental del oficialismo fue deshacer la no legitimidad de ese Congreso, mostrar que se proponía la desconcentración de la propiedad y que no se regulaba la libertad de expresión ni los contenidos. Retóricamente, se trajo los intentos frustrados de cambiarla con los 70 proyectos legislativos extinguidos. Entre la defensa de los intereses empresariales y las amenazas a la libertad de expresión por el poder político y económico, nadie obvió la “guerra” de posiciones entre el gobierno y el grupo Clarín. Los núcleos argumentativos de las oposiciones insistieron en el oportunismo del gobierno pero a costa de cargar de una axiología negativa todo lo vinculado al apoyo a la norma y la regulación del sector. Entonces, las democracias “serias” se contrapusieron a la Argentina, junto a la racionalidad ilustrada como escenario deseable, estigmatizador por excelencia del proceso de disputa comunicacional.64 Pero también hubo posiciones que se diferenciaron al expedirse sobre la necesidad de que exista una ley y no la discrecionalidad histórica. Lo que estaba en juego era el statu quo: “porque desde el poder convino siempre mantener, consolidar y profundizar el statu quo vigente.”65 Entre las cantidades y calidades, los actores e instituciones pugnan los sentidos de la democracia, a veces se esgrime más explícitamente, otros tras bambalinas. Los resultados de la votación fueron 44 positivos -FpV-PJ (37); ARI-Tierra del Fuego (2); Concertación Radical (1); Partido Socialista (1); Frente Cívico Santiago (1); MPN (1) y Fuerza Republicana (1)-, 24 negativos -PJ Disidente (9); UCR (7); Frente Cívico Catamarca (2); Probafe (1); CC (1), Concertación para el Desarrollo (1), Fuerza Republicana (1); Frente Nuevo (1), Renovador de Salta (1)- y 4 ausentes. Presentando públicamente los intereses y derechos en pugna en la arena parlamentaria y procesado por el entramado representativo, por primera vez desde la recuperación democrática se abordó en comisiones y en sesiones plenarias del Congreso una ley que regula el espacio comunicacional 64. “como si estuviéramos impedidos de hacer una buena norma[…]agotar todos los esfuerzos en encontrar una solución legislativa que pueda surgir de acuerdos mayoritarios, de consensos más o menos estables y permanentes que le permitan perdurar en el tiempo” Sdor. Reutemann, PF, 2º Sesión, cit.p.38 65.  “no se dice que con las actuales reglas de juego, la ley vigente tiene una discrecionalidad muchísimo mayor. Esto quedó demostrado cuando en 2005, a través de un decreto de necesidad y urgencia —el 527—, pudo darle graciosamente 10 años más a todas las licenciatarias […]la mejor contribución que le hacemos a la democracia es, desde estas bancas, manifestar el control hacia el gobierno y las alternativas que el gobierno no concreta[…] Y para los grupos económicos de la radiodifusión, también era mejor tener una regulación precaria que permitía obtener beneficios de todos los gobiernos[…] afirmarnos en la necesidad de este cambio, porque el statu quo vigente, muchas veces, tiene más fuerza que el cambio” Sdor. Giustiniani, PS, 2º Sesión, cit.p.134.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de la cuestión comunicacional en Argentina audiovisual. Aunque no es “de medios” porque trata ni la gráfica ni Internet, el debate expandió la comprensión del soporte que el Estado les brinda, a la vez que introdujo sin resolver el problema de la convergencia tecnológica entre el audiovisual, las telecomunicaciones e Internet (Marino et.al 2011). En adelante, los puntos de vista, las palabras y los conceptos que irrumpieron son una bisagra que logró trastocar los marcos de sentido sobre el rol de los medios de comunicación y su incidencia en los modos de ser, del hacer y del decir. En este trayecto, cuesta más deshacer las cuestiones una vez que se presentan y representan pública e institucionalmente. Los temas ríspidos suelen evadirse por los actores políticos pero al ser tomados y procesados institucionalmente, la forma y el contenido de los debates cambian e inciden en los resultados. De allí la centralidad de los actores políticos ante el requerimiento de los gobiernos y de los distintos poderes estatales de operar con lógica de Estado y no de partido gobernante. Para su vigencia, se intercalaron un festival de amparos, cautelares y fallos, llegando a la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN). Tras una audiencia pública convocada por una causa del Grupo Clarín contra el Poder Ejecutivo Nacional, el 29 de octubre del 2013 un fallo de la CSJN declaró la constitucionalidad de la LSCA.66 Pese a ello, la inexistencia de reglas de juego claras primó ante el poco respeto a la norma por parte del gobierno de Cristina Fernández y el uso político instrumental. En este panorama, no es casual que el gobierno que asume en 2015 con la alianza Cambiemos –PRO, UCR, CC-, restauren el statu quo vigente hasta 2008 a fuerza de decretos (267/15; 1340/16; entre otros) que deshacen la ley votada por el Congreso, en beneficio de las empresas y grupos privados de medios de comunicación (Becerra, 2017).67 Con la promesa de una nueva ley de convergencia que nunca fue presentada, ante la centralidad de las comunicaciones e informaciones para la democracia, lejos de una mayor inclusión, acceso, diversidad y pluralismo, o de reglas de juego institucionalizadas y el Estado diferenciado de los intereses gubernamentales, parecen reinstalarse como un negocio, despojadas de cualquier idea de ciudadanía.

66. La CSJN denegó el planteo del grupo empresario sobre la inconstitucionalidad de los artículos 41, 45, 48 y 161 basados en la ligazón de la afectación a derechos de propiedad y libre comercio -por los límites a las licencias y los plazos de desinversión- que vulnerarían la libertad de expresión y de prensa. Allí fijó una fecha para la presentación del plan de adecuación de Clarín solicitado por el AFSCA y llamó la atención al gobierno y los grupos sobre el respeto a la ley, los derechos y su aplicación. El fallo está [en línea] http: //www. telam. com. ar/advf/documentos/2013/10/526fe1670d4f2 . Pdf [consulta:26 de mayo de 2015] 67. Las concesiones al Grupo Clarín y la concentración mediática no ha cesado. No sólo habilitó la compra de Nextel sino que, a mediados de 2017 cuando se escriben estas líneas, se anuncia la fusión con Telecom.

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Propuestas de representación Privatizaciones. Roldel delliderazgo sindicalismo en la construcción Caso analizado:2.0 Foetra y el electorado en las elecciones presidenciales en Argentina Raúl Irigaray 1 Cátedra deaño Administración Pública en el 2015 Facultad de Ciencia Política y RR.II. U.N.R.

Brenda Leonela Infante Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires brenda.leonela.infante@mail.com

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Resumen

A la par de la inauguración de la democracia Argentina, los debates, análisis y teorizaciones sobre las mutaciones en la composición y dinámica del sistema representativo de las democracias contemporáneas han ido proliferando y profundizándose a lo largo de las últimas décadas. Para la ciencia política, sociología y comunicación política, algunos de los fenómenos sociopolíticos que han despertado un fuerte interés entre los investigadores han sido, la centralización de la oferta electoral en la imagen de líderes de popularidad, y los desafíos discursivos para instituir subjetividades frente al debilitamiento y desafiliación de las identidades partidarias. En este sentido, el presente estudio se propuso abordar el análisis de las reivindicaciones representativas construidas por los candidatos Daniel Scioli y Mauricio Macri en la red social Facebook durante el proceso de la campaña electoral en Argentina en el año 2015. Palabras claves: Reivindicaciones Representativas; Liderazgo; Representaciones Sociales, Elecciones

Abstract

Along with the inauguration of the Argentine democracy, debates, analyzes and theorizations about mutations in the composition and dynamics of the Contemporany democracies have been proliferating and deepening over the last decades. For political science, sociology and political communication, some of the sociopolitical aroused strong interests among researchers have been the centralization of the image of popularity leaders, and the discursive challenges to instituting subjectivities to the weakening and disaffiliation of party identities. In this sense, the present article proposed to approach the analysis of the representative claims made by the candidates Daniel Scioli and Mauricio Macri in the network Facebook during the process of election campaign in Argentina in the year 2015. Keywords: Claims Making; Leadership; Social Representations; Elections

Brenda Leonela Infante, “Propuestas de representación en la construcción del liderazgo y el electorado 2.0 en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 109-138.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 1.

INTRODUCCIÓN

El régimen democrático de 1983 establecido tras la dictadura cívico-militar iniciada en 1976 cerraba un periodo de más de medio siglo marcado por la alternancia y el tutelaje de gobiernos dictatoriales en la cultura política Argentina. Legitimando el proceso electoral como la única vía de acceso al poder. Este mecanismo, de selección y distinción, instituye a los representantes de legitimidad jurídica, sin embargo, la legitimidad social que configura la confianza hacia la clase política necesariamente no se encuentra asegurada por las urnas (Rosanvallon, 2007). Los estallidos del 19 y 20 de diciembre de 2001 bajo la consigna de expresión ciudadana Que se vayan todos, que no quede ni uno solo, cristalizaban un punto de inflexión para el vínculo representativo entre gobernantes y gobernados, inaugurando una etapa signada por la incertidumbre política. A partir del 2003 se pudo constatar un proceso de recomposición y restitución del carácter instituyente de la política y la autoridad presidencial, cambiando profundamente el lazo representativo (Annunziata, 2012). Durante el periodo de doce años frente al ejecutivo nacional, se fue construyendo un discurso político sobre representaciones sociales, creencias, saberes y sentidos en torno al ideal de un proyecto nacional, un Estado presente e interventor, la recomposición de derechos sociales de sectores postergados, la recuperación económica y del mercado interno, y la reivindicación e identificación con la juventud militante de los ’70. Logros caracterizados por eximirse de un carácter promisorio. La narración del adversario se asoció a la imagen de la política neoliberal de la década de 1990, las violaciones a los derechos humanos durante última dictadura cívico militar, y el conflicto con los medios de comunicación hegemónicos, entre otros. Estos elementos discursivos le permitieron a fuerza política del FPV, centralizada bajo las figuras presidenciales de Néstor Kirchner y, posteriormente Cristina Fernández, configurar un formato particular de reivindicaciones representativas con la ciudadanía. En el marco de esta descripción general sobre las transformaciones del escenario político argentino de los albores del siglo XX e inicios del siglo XXI. Las elecciones presidenciales del 2015 configuran un escenario significativo de ser sometido al análisis de las particularidades que asumen las reivindicaciones representativas de sí, y de las representaciones sociales y políticas que construyen sobre su potencial electorado. Atendiendo, a las construcciones discursivas e iconográficas por parte del candidato del oficialismo y gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli (de ahora en más DS), y al candidato de la coalición opositora Cambiemos y jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri (de ahora en más MM). Tal como indica Sawar (2006) ser representativo no se desprende del acto electoral que designa a un representante, los candidatos deben elegir, proponer y fabricar una percepción de su base de representación. Siguiendo al autor, los principales referentes clásicos de la representación política, tales como Pitkin (1969), Phillips (1995) y Young (2000), se han posicionado dentro de las perspectivas que entienden la representación como presencia, es decir, un individuo o colectivo que actúa y habla en nombre de otro. Complejizando dicho posicionamiento, Sawar entiende la representación como acontecimiento, permitiendo hacer inteligibles los procesos y contextos socioculturales en el que 1.  Deseo expresar mi más profundo agradecimiento al Lic. Cabrera, Daniel por la dedicación y apoyo que ha brindado a este trabajo de investigación.

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se produce la representación. Basados en marcos culturales y estéticos, los candidatos llevan a cabo competencias por la definición de los atributos que consideran constitutivos de su electorado. Envistiéndolo de roles, ideologías, necesidades actuales y aspiraciones que, deben ser aprehendidas por los representados para que el efecto buscado sea exitoso. Por lo tanto, el acto de representación a su vez implica un hablar sobre. Análogamente, los gobernantes presentan una idea de sí mismos como sujetos idóneos que se reivindican como representantes de un objeto (significados). El objeto no es el referente en sí mismo (los votantes de carne y hueso), sino las descripciones puestas en escena. Siendo una pre-condición para poder hablar a favor de y como siendo parte del mismo. El análisis de las prácticas que hacen a las reivindicaciones del vínculo representativo necesariamente implica situarse dentro las transformaciones en el devenir de las democracias representativas contemporáneas. De acuerdo con Manin (1998), en las democracias occidentales se está produciendo un pasaje del formato de representación política de las democracias de masas características del siglo XX, hacia las democracias audiencias, afectando el procedimiento de selección de representantes y su grado de autonomía. Los partidos se ven desplazados por líderes de popularidad expertos en medios de comunicación. Tal como indica Cheresky (2008) asistimos a la emergencia de liderazgos de personalidad. Estos líderes de popularidad, buscan consolidar un vínculo de tipo individualista centrado en la personalización. Otra característica distintiva es la inestabilidad y volatilidad del electorado contemporáneo. Según Mair (2005), la influencia en los cambios de las estructuras socioeconómicas ha llevado a un creciente proceso de individualización y desafiliación partidaria. En las sociedades de riesgo (Beck, 1998), el ascenso de las incertidumbres (Castells, 2010) implica un tipo de sociabilidad que adquiere una forma individualizada. Las prácticas discursivas e institucionales de las lógicas empresariales que han despolitizado la relaciones entre Estado y ciudadanos, han dado lugar al surgimiento de un nuevo tipo de subjetividad, representado en la figura del sujeto neoliberal. La corrosión del sentido de pertenencia a determinados estratos sociales ha desdibujado esa especie de reflejo entre partidos, programas e ideologías partidarias que los ciudadanos podían identificar como propios de sus intereses de clase (Manin, 1998). Los partidos ya no tienen las mismas capacidades para movilizar y articular lazos de solidaridad e instituir subjetividades, traduciéndose en el declive de las adhesiones y lealtades duraderas (Mauro, 2011). A diferencia de quienes ven en esta desafiliación partidaria, e individualización, los signos de una crisis de representación, Manin (1998) interpreta este fenómeno como la reconfiguración del lazo representativo propio del pasaje de las democracias de partidos de masas al de audiencias. Annunziata (2012; 2013), plantea un nuevo formato de legitimidad representativa basado en la proximidad, presencia e interacción, y en las apelaciones a la imagen del hombre común. Contursi y Trufó (2012) identifican, a la par de la exacerbación de la política en la imagen de los candidatos, la multiplicación del pronombre vos como categoría interpelativa de los discursos, producto de la metamorfosis de la comunicación política en marketing político como lógica orientadora. En este sentido, las estrategias de comunicación política durante las campañas proselitistas se vuelven fundamentales para generar confianza, crear sentidos y configurar identidades e identificaciones ante el problema y desafío de re-construir el vínculo representativo frente a una ciudadanía que se expresa cada vez más fluctuante y desconfiada. El discurso, siguiendo a Verón (1987) es la configura-

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 ción espacio temporal del sentido. En los actos de enunciación, por lo menos se construyen dos destinatarios, uno positivo y otro negativo, caracterizados como prodestinatarios, contradestinatarios y paradestinatarios. Por otra parte, la incorporación del tipo de comunicación 2.0 ha venido a disputarle la centralidad a otras plataformas de comunicación por el amplio espectro de posibilidades que representa para poder establecer interacciones personalizadas a las demandas e intereses del electorado. Diferenciándose de la verticalidad y unidireccionalidad de comunicación 1.0, y la intermediación de los medios de comunicación de masas, estas plataformas envisten a los candidatos de la potestad de determinar y controlar los temas y atributos que prefieran (o no) explotar, sobre sí, de su potencial electorado y adversarios en un espacio, que se supone de intercambio. En términos de los especialistas “se han desarrollado también como instrumentos para alcanzar y organizar a los votantes, como foros de debate, como lugares donde se realizan y reciben ataques políticos, como espacios de creación de liderazgos virtuales y también personales” (D’Adamo; García Beaudoux; Kievsky, 2015: 109). En este sentido, el uso de las redes sociales en el ámbito de la política, y especialmente la plataforma social facebook, representa un ámbito para la investigación que no pude soslayarse. En este marco, el presente trabajo se propone responder a las siguientes preguntas-problema. ¿Cuáles fueron las reivindicaciones representativas que, los candidatos, propusieron a su electorado durante la contienda electoral por el ejecutivo nacional? ¿Cuáles son los atributos que adquieren mayor relevancia para la construcción de los liderazgos modernos? ¿Cuáles son las representaciones sociales, tanto discursivas como iconográficas, puesta en el acto de hablar sobre para constituir al electorado? ¿Cuál es el tipo de identificación que buscan instituir los representantes?¿Cuáles son los atributos en la construcción del liderazgo más valoradas por los usuarios ciudadanos?¿ Qué tipo de estrategia comunicacional abordan los candidatos en el contexto 2.0? En función de lo explicitado, la presente investigación se plantea como conjetura que, en función de su relación con el gobierno que los precedería, las reivindicaciones del vínculo representativo no presenten una significativa homogeneización en sus publicaciones. El tipo de publicaciones de DS tenderían a centralizarse en su posicionamiento ideológico y cualificación profesional, y una mayor apelación al prodestinatario. Buscando generar e interpelar una identificación relativa a los principios políticos del kirchnerismo. De sus usuarios se espera un mayor interés por publicaciones que traten temáticas sobre la continuación y profundización de las políticas sociales y económicas que impactaron favorablemente durante los doce años de gobierno. En el caso de la cuenta de MM se prevé que, los tipos de representaciones e interpretaciones que remitan a los grupos de identificación, estén focalizados principalmente en los paradestinatarios a convencer, y en la construcción del contradestinatario, por tratarse del candidato de la oposición. La construcción de la imagen de sí, estaría más próxima a la construcción de una cotidianeidad compartida como ethos entre representantes y representados, que lo distancie de la imagen asociada con una clase dirigente desprestigiada. En relación a la recepción por parte de los usuarios, se espera que, las publicaciones que remitan a la cotidianeidad del candidato sean las más comentadas, compartidas y las que reciban un mayor nivel de aceptación a través del haber recibido valores significativos de me gusta.

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El presente trabajo se propone como objetivo general, identificar y analizar la construcción de reivindicaciones representativas por parte de los dos principales candidatos a presidente durante la campaña electoral en Argentina en el año 2015. Específicamente se pretende identificar y analizar comparativamente la clase de atributos que fueron puestos en escena para la construcción de la imagen de sí de cada candidato. En segundo lugar, se realizará una identificación y análisis comparativo de las representaciones sociales adjudicadas para la construcción del electorado. El tercer objetivo específico se propone analizar comparativamente la clase de publicaciones que resultaron de mayor interés para los usuarios- ciudadanos de cada candidato, y las propuestas y tipo de interacciones entre el candidato con su público.

2.

METODOLOGÍA

Recolección de los datos. Las unidades de análisis con las que se trabajaron sumaron un total de 430 publicaciones realizadas en la red social Facebook por los candidatos DS y MM durante el periodo de campaña electoral. Abarcando las P.A.S.O y las elecciones Generales. Las publicaciones realizadas en las cuentas de los candidatos fueron archivadas en una base de Excel para su posterior codificación y operacionalización. La misma se realizó del seis al doce de marzo del 20162. Para obtener las frecuencias y porcentajes de las dimensiones asignadas a las variables a cada candidato, se utilizó el programa estadístico SPPS 22. El periodo de análisis total fue de 17 semanas abarcando las fechas desde el 1 de julio al 25 de octubre de 2015. Periodo subdividido en tres etapas. La primera etapa de análisis se centra en las campañas para las P.A.S.O, iniciando desde el 1 de julio (10 días previos al inicio de la campaña electoral para las P.A.S.O) al 9 de agosto. El segundo cohorte abarca las fechas del 10 de agosto al 19 de septiembre de octubre. El tercer cohorte incluye las publicaciones realizadas para las elecciones generales, desde el 20 de septiembre al 25 octubre.

Técnicas y criterios de análisis. La técnica de investigación utilizada fue el análisis de contenido de orientación cuantitativa y cualitativa. Siguiendo a Gómez Mendoza (2000), el análisis de contenido cualitativo tiene en cuenta las significaciones latentes y profundas de las palabras, permitiendo relacionar los contextos sociales con los sentidos del texto. Con tal de garantizar la confiabilidad y validez del análisis, el presente estudio 2.  Realizar la recolección con posterioridad representa un punto débil en tanto que no se puede asegurar que todas las publicaciones realizadas por los usuarios permanezcan en las plataformas, ya que las mismas se encuentran susceptibles a eliminaciones por parte de quienes manejan las cuentas de cada red social. Sin embargo, este tipo de falencia es habitual en estudios contextualizados en el espacio de las redes sociales, incluso llevando un seguimiento en “tiempo real” de las cuentas, porque como ya se mencionó, una publicación puede ser eliminada, a minutos o incluso segundos de su publicación por diversas causas.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 se guío por cinco reglas propuestas por el autor. A) Exhaustividad: Las categorías teóricamente establecidas son las que permiten clasificar el conjunto de todos los elementos del material recogido. B) La representatividad: se garantiza tras el riguroso trabajo de recolección de todos los datos iniciales. C) La homogeneidad: de los documentos elegidos debe asegurarse tras el proceso de selección y codificación de los temas en función de criterios precisos. D) La pertinencia de los documentos: queda determinada por los objetivos de investigación. E) La univocación: implica que una categoría sea teóricamente definida y cuyo sentido pueda ser aprehendido por todos los investigadores. Por otra parte, al tratarse de un análisis empírico en el que se busca contrastar diferencias y semejanzas de las publicaciones de los candaditos, el método utilizado a su vez fue guiado por el método comparativo. Siguiendo a Castiglioni (1997), este método permite tener en cuenta la realidad política específica, para poder tener una visión holística de la complejidad de los fenómenos estudiados. En primer lugar se llevó a cabo una codificación abierta de las publicaciones, y en una segunda instancia una codificación axial. Posteriormente, la herramienta para su operacionalización, se basó en la construcción de una matriz de elaboración propia. (Ver Anexo)

Reivindicación representativa. El armado de la presente dimensión fue de carácter exploratorio, buscando identificar diferentes propuestas que hicieron los candidatos para posicionarse. La misma no fue de carácter excluyente, ya que los candidatos exclamaron en varias de sus publicaciones diferentes referentes para la constitución de su audiencia, optándose por el tipo de reivindicación que tenía mayor referencia en la publicación. Se busco identificar: Fabricante: quién realiza el acto enunciativo de la reivindicación. Sujeto: q quién o a qué se ofrecía como representante de la reivindicación. El objeto/referente: las necesidades y/o demandas atribuidas al potencial electorado. Audiencia: el grupo destinatario de la enunciación. Los componente que hacen al objeto y audiencia se desarrollan con mayor precisión en “Representaciones de la audiencia” que se encuentra más adelante.

Imagen de los candidatos según características representacionales. Con el objetivo de identificar los atributos discursivos que hacen a la imagen de liderazgo, se implementó la categorización realizada por Canel (1999), articulándose con las descripciones de Crespo y Carletta (2013), pretendiendo una mayor exhaustividad del análisis. Distinguiendo entre:

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Cualidades Personales: aquellas que hacen a la personalidad del candidato. Simpatía, impulsividad, sinceridad, madurez, integridad, honestidad, confianza, etc. Se incluyen los elementos que representan escenas de la cotidianeidad e informalidad del candidato, como momentos en familia, recreación y consumos culturales. En esta categoría se incluyeron los relatos de vida, este tipo de narrativa construye retrospectivamente historias, eventos a los cuales se les asignan un valor simbólico y representativo que, es tramado para significar una situación presente que hacen a los valores y creencias personales, la cuales son percibidas como el resultado desencadenante de dichos momentos, ya sean felices, traumáticos, etc. Cualificación Profesional: son los atributos que hacen al currículum del candidato. Experiencia de gobierno que dé cuenta de logros de la gestión. Carrera política. Posicionamiento ideológico. Aspiraciones políticas. El programa que impregna el mensaje electoral con un tono de futuro y promesa. Elemento profesional. Se presenta al candidato hábil e inteligente, activo, y con dimensión internacional mostrándose con líderes internacionales. Simultáneamente, se sistematizaron las representaciones iconográficas y estéticas.

Representaciones de la audiencia. Las representaciones sociales se basaron en el tipo de entidades definidas por Verón (1987) permitiendo identificar los grupos y colectivos sociales de identificación y diferenciación. Prodestinatario: la relación con el prodestinatario reposa en la creencia presupuesta. Es el destinatario positivo, aquel que comparte los mismos intereses y creencias. Paradestinatario: se conforma de aquellos catalogados como los indecisos, su posición es la suspensión de la creencia. Contradestinatario: es el adversario. Estos colectivos pertenecen a entidades cuantificables más amplias que las anteriores, a su vez se diferencian por no funcionar como operadores de identificación.

Entidades del imaginario colectivo: Colectivos de identificación: signado por la utilización del nosotros en el plano enunciativo. Refuerza la relación entre el prodestinatario y el enunciado. A modo de ejemplo se puede decir que el enunciado “Nosotros los peronistas” compone este grupo. Entidades cuantificables: son colectivos más amplios, no funcionan como operadores de identificación y están asociados mayormente al paradestinatario. Un ejemplo de ellos son “los trabajadores”. Metacolectivos singulares: no admiten la cuantificación ni la fragmentación y son más abarcadores que los colectivos de identificación. Un ejemplo de ellos es “El país”. Del mismo modo en que se buscó identificar las representaciones iconográficas del candidato, también se analizó la construcción versada sobre las imágenes exhibidas del electorado.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 Reacciones y tipo de interacción de los usuarios-ciudadanos. Se registraron y seleccionaron las publicaciones que tuvieron valores altos en las siguientes dimensiones: Comentarios: representa un espacio donde los seguidores pueden responder y manifestar opiniones a través de textos y/o imágenes. Me gusta: esta opción permite indicar un tipo de reacción emocional cuyo fin es demostrar la aprobación del mensaje. Compartir: esta acción permite difundir en las cuentas personales los contenidos publicados por otros usuarios. Interacciones: propuestas que los candidatos hicieron en la red social para pedir o hacer consultas que permitan entablar una comunicación directa con sus seguidores.

3.

RESULTADOS DEL ANÁLISIS

EL PROYECTO Y EL CAMBIO COMO REIVINDICACIONES REPRESENTATIVAS. Durante el periodo de análisis los candidatos sumaron un total de 430 publicaciones, de las cuales 219 correspondieron al total de MM, representando el equivalente al 51% del total. El 11 % de correspondieron a videos con párrafo, el 2 % de imágenes sin texto, y el 87 % de imágenes acompañadas de un párrafo o título. DS sumó un total de 211 publicaciones, 49% del total. A diferencia de MM, el 9 % publicaciones implicaron párrafos. Los videos acompañados de texto fueron del 14 %. La aparición de imágenes con texto fueron 78%. MM enunció un total del 55% de reivindicaciones representativas contra el 66% de DS. Realizando una comparación longitudinal de los datos, se comprueba que, del total de las publicaciones realizadas durante las P.A.S.O MM realizó un 72% de reivindicaciones representativas, disminuyendo al 43 % y aumentando al 47% en el tercer cohorte. En DS el porcentaje de reivindicaciones representativas no presenta cambios porcentuales muy disímiles entre los periodos. Durante las P.A.S.O se presentó un 53%, 47% durante el segundo cohorte, y 57% en el tercero. Realizando un análisis pormenorizado sobre los porcentajes de las reivindicaciones representativas de MM durante las P.A.S.O, se observa que el mayor porcentaje se concentra en las exclamaciones reivindicativas donde se lo ofrecía a sí mismo como atento a las necesidades y demandas de atención a la particularidad de la sociedad. En el 26 % de las publicaciones se puede observar al candidato en escenarios que teatralizan situaciones de la intimidad de los ciudadanos. En el siguiente ejemplo se puede observar el tipo de reivindicación representativa de proximidad ante las necesidades de atención a la particularidad:

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Macri, M (2015). Aprendo todos los días.

Recuperado de https://www.facebook.com/mauriciomacri/photos/a.105382683477.113835.554327 88477/10153521161588478/?type=1&theater

En este tipo de publicación el candidato cristaliza una reivindicación representativa de proximidad3, respondiendo principalmente a la demanda de acompañamiento, escucha y cuidado particular. Tal como indica Rosanvallon (2009), en este tipo de atención se produce una reafirmación positiva de sí de la persona, desplegando un sentimiento de respeto y sentido de legitimidad por la autoridad que lo instituye de reconocimiento social. Efecto que se produce en contextos donde los grandes problemas sociales son percibidos, cada vez en mayor medida, como heridas personales. En este sentido, la reivindicación representativa de proximidad tal como la caracteriza MM busca producir performativamente un tipo de identificación basado en lazos sociales afectivos, a través de las visitas y de compartir momentos cotidianos e íntimos. El partido, personalizado en la imagen de MM, se comporta como una forma radicalizada y más amplia del partido catch-all, en el sentido en que al realizar una reivindicación de tipo particularista, busca persuadir a toda la población, pero a partir de una individualización de la ciudadanía. El candidato visita, escucha y dialoga interpretando a la sociedad como la suma de individualidades, y cuya valoración radica en lo singular antes que en lo colectivo. Se construye un individuo cuyas cualidades particulares son las que permitirían el acceso a determinadas condiciones de vida. Destacando de tal modo, una concepción a su vez individualizada 3.  Tomando como referencia el concepto de Democracia de Proximidad construido por Annunziata, R. (2012) para nominar un nuevo lazo de vinculo representativo de las democracia Argentina contemporánea.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 y meritocrática de la sociedad. El candidato declama su reivindicación representativa como aquel representante atento, preocupado y movilizado por las necesidades particularidades que no han podido ser autosatisfechas. En segundo lugar con el 20%, el candidato realiza un ofrecimiento ampliando a los actores políticos que lo acompañan como símbolo del cambio que reclama la sociedad. El sujeto, es decir, a quien se ofrece, pasa del candidato como imagen principal en sí mismo, a otros candidatos de mayor visibilidad dentro del partido. Para identificarse se utilizó en nombre del partido CAMBIEMOS, equipo o el nosotros, sin autonominarse en ningún caso como partido o fuerza política. El actor político tuvo su principal referencia en los integrantes que conformaban el partido del PRO. Quienes acompañaron a MM y conformaron su colectivo de identidad partidaria fueron, Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Gabriela Michetti, quienes competían para Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, y la vicepresidencia de la Nación. Mientras que las menciones sobre los demás integrantes de la Alianza Cambiemos, como sería el caso de Elisa Carrió y Ernesto Sanz, no formaron parte de la misma durante las tres instancias analizadas. En el siguiente ejemplo se puede observar el tipo de reivindicación representativa en la que se representa a las principales personalidades del equipo acompañando al candidato como símbolo de los deseos de cambio y atención a la particularidad de la población.

Mauricio, M (2015). En Florencio Varela con Lautaro.

Recuperado de https://www.facebook.com/mauriciomacri/posts/10153488401243478

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En tercer lugar, nuevamente MM se ofrece a sí mismo como representante, y al igual que en la reivindicación anterior, se ofrece como símbolo de cambio, alcanzando el 15 % de las publicaciones. Un cambio asociado a la unión de las partes, de una sociedad entendida como fragmentada que, a su vez aspira a mejores condiciones de vida. En este sentido, el carácter simbólico del candidato se vuelve un significante vacio (Laclau, 2005). El concepto de cambio que viene a simbolizar y representar el candidato fue de carácter polisémico, cuya interpelación fue fundamentalmente emocional, permitiendo articular diversas cadenas de demandas y deseos equivalenciales de la población. Interpretando la misma como una alternativa al kirchnerismo, el ideal de unión ante la crítica de “la brecha” político partidario que dividía a la sociedad por posicionamientos partidarios, o la motivación y esperanza en la mejora de las condiciones de vida. Aunque sin quedar cristalizado si dicha maximización del bienestar se darían en términos materiales, simbólicos, dejando abierto en un sentido promisorio el campo de significados, ya sean económicos, sociales, culturales o políticos. Este tipo de reivindicación propone vínculos representativos de apelaciones más amplias que pueden ser apropiadas y significadas de manera independiente por cualquier sujeto, ya que es indiferente a una demanda que pueda ser atribuida a un colectivo específico distinguiéndolo en sus condiciones sociodemograficas u orientación ideológica. El partido, en pocas palabras, se adjudica una reivindicación representativa heterogénea y volátil, erosionando demandas asociadas tradicionalmente a identidades sociales.

Macri, M (2015). Esto no es sólo una boleta electoral.

Recuperado de https://www.facebook.com/mauriciomacri/posts/10153538474208478:0

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 En el intervalo entre en fin de las P.A.S.O y el inicio de la campaña electoral para las elecciones Generales, este tipo de reivindicación representativa de proximidad disminuyó al 2%, llegando a no se registrarse ningún caso durante las Generales. La representación del partido como símbolo de cambio continuó posicionado en el segundo lugar como el tipo de reivindicación representativa presentada por MM. El tipo de reivindicación donde el candidato se ofrecía como el cambio de una política distinta, los deseos de unión y estar mejor de la población pasó del 15% al 2% y al 14 %. Durante el periodo previo a las generales, MM destacó un tipo de reivindicación en que simbolizaba a su futuro gobierno como representante de oportunidades. Esta clase de publicaciones pasa del 3 % al 26 % de las reivindicaciones, para finalizar en un 12 % en el tercer cohorte de análisis. Esta reivindicación no se diferencia de las otras únicamente en un sentido nominal, el significado responde a una concepción diferente que entona el candidato, ofreciendo el advenimiento de una nueva etapa de desarrollo y crecimiento para la Argentina y los argentinos. El destinatario vira de las singularidades a un colectivo de identidad. En este tipo de publicaciones MM especificaba el abordaje de varias problemáticas sociales, y ofreciendo propuestas de carácter más lógico y menos emotivo para cada una de ellas.

Macri, M (2015). Así vamos a crear millones de puestos de trabajo

Recuperado de https://www.facebook.com/mauriciomacri/photos/a.105382683477.113835.554327 88477/10153684197563478/

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Las principales reivindicaciones representativas realizadas por el candidato del oficialismo durante las P.A.S.O se orientaron en el 43 % en la figura de sí mismo y su futura gestión como representante de un Estado presente e interventor en las necesidades de la población. Tanto DS como su visión prospectiva de gobierno, se asentaron en la idea de continuación del proyecto nacional y su rol en la gestión del aparato estatal. Reivindica a su gestión en clave relacional entre la sociedad civil y el Estado, en la cual se presenta como una instancia intermedia. Considerando una existencia desdoblada por su condición de formar parte y ser la continuación de la fuerza política que se encuentra en el gobierno. Siguiendo el análisis de Katz y Mair (1995), se podría afirmar que este tipo de reivindicación por un lado agrupa las demandas de la sociedad civil para presentarlas ante la burocracia estatal, mientras que, por otro lado, el partido constituye en sí mismo el agente de esa burocracia en defensa de las necesidades públicas.

Scioli, D (2015). Finalizamos una intensa jornada en las localidades de Esteban Echeverría y Hurlingham.

Recuperado de https://www.facebook.com/danielsciolioficial/photos/pcb.10153553803028787/10 153553802353787/?type=3&theater

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 En segundo lugar, con el 20 %, se reivindicó a sí mismo como el responsable de llevar adelante el proceso productivo, el empleo, la industria nacional y el federalismo productivo como demandas de la sociedad. Este tipo de reivindicaciones puede ser leída como una ampliación de la primera, en las cuales se incluyen los objetivos y metas de un principio orientador como el de seguir avanzando y profundizando la presencia del Estado mediador.

Scioli, D (2015).

Recuperado de https://www.facebook.com/danielsciolioficial/photos/a.104999958786.98272.39940 248786/10153513542933787/?type=3&theater

En tercer lugar, en el 10 % de las publicaciones DS se ofrece a sí mismo atendiendo a necesidades biográficas particulares, adquiriendo una forma más “humana”, personalizada, cercana y empática. Es el que está presente para acompañar y potenciar el desarrollo de cada sujeto interpelado desde su individualidad, reconociendo determinados contextos sociodemográficos vulnerables. La proximidad se da desde un plano institucional antes que emocional. Las personas y sus historias biográficas son narradas como sujetos con autonomía personal, pero que a través del Estado, o del candidato, pudieron volver a integrarse a la sociedad como miembros plenos de derechos.

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Scioli, D (2015). La victoria del esfuerzo.

Recuperado de https://www.facebook.com/danielsciolioficial/videos/10153523677453787/

En el periodo previo a las campañas para las elecciones generales, el tipo de reivindicación representativa centrada en la figura de él y su futura gestión como representante profundizador del proyecto nacional y el Estado, se mantuvo como la reivindicación principal con el 36 % de las publicaciones, y el 34 % en el tercer tramo. Comparado con los resultados durante las P.A.S.O, en el segundo periodo se percibió una disminución del 7 %, y una diferencia del 10 % con las generales. Por otra parte, con el 14 % de las publicaciones, el tipo de reivindicación de sí mismo como el responsable de llevar adelante el proceso productivo, el empleo, y el federalismo productivo como demandas, también sufrió una disminución del 6 %, alcanzando un 9 % durante las elecciones generales. El tercer tipo de reivindicación que había obtenido el mayor porcentajes de publicaciones durante las P.A.S.O llamativamente no fueron enunciadas durante este periodo, sin embargo, durante las generales el tipo de interpelación individualizantes y particulares se dieron en el 3 % de las publicaciones. Por ende, a diferencia

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 del tercer tipo de reivindicación, las dos principales se mantuvieron como las de mayor interpelación, aunque la frecuencia fue menor.

BALANCES DISCURSIVOS E ICONOGRÁFICOS ENTRE DISTINCIÓN E IDENTIFICACIÓN. Para ser elegido y alcanzar el poder, todo candidato debe producir percepciones y distinciones de la imagen sí mismo que permitan generar el vinculo de representación entre él y su electorado. Tal como destaca Manin (1998), en las democracias contemporáneas las estrategias se basan en la elaboración de imágenes imprecisas de los candidatos. Se espera, en términos de Rosanvallon (2007) que, quien sea elegido tenga las aptitudes para gobernar. Cualidades que lo diferencien del resto de la población y hagan de él un ciudadano sobresaliente. Sin embargo, también se espera que sea alguien cercano con quien la ciudadanía pueda sentirse identificada, percibiendo en el gobernante a alguien que defienda los intereses de la población adscribiendo a los mismos como propios. Las demostraciones de empatía y el estar presente devienen en el ethos que reafirma la representación ante la distancia intrínseca al proceso de selección y distinción. En este sentido, analizando las dimensiones que los candidatos decidieron destacar de sí mismo se pudo contrastar que, MM realizó en un 70 % referencias a su integridad contra el 66 % de DS. Mientras que las referencias a las competencias profesionales de MM fueron del 62 %, es decir, un 5% menos que las referencias sobre su personalidad. DS, destacó en un 78 % sus cualidades profesionales, diferenciándose en un 16 % con MM en la misma dimensión, y en un 12 % en la imagen personal de sí mismo. Por otra parte, las referencias sobre las aspiraciones, propuestas e ideología política realizadas por MM alcanzaron el 65 %. DS enunció en un 68% las menciones a dicha dimensión. Las referencias a la personalidad de MM fueron aumentando durante las tres instancias, aunque comparativamente las diferencias resultan similares. El 68 % en la primera, 71 % durante la segunda, y el 72 % en la tercera. Principalmente durante las P.A.S.O se buscó destacar la imagen de un “hombre común”, cercano y de confianza. Se representaba al candidato desde la sinceridad propia de los actos de espontaneidad, dando cuenta de su informalidad, simplicidad y humildad. Las estrategias de representación iconográfica de sí lo exhibieron realizando visitas a los hogares y compartiendo la intimidad de las familias. Las representaciones se dieron en un 32% en las PASO, 12 % y 11 % en las generales. En segundo lugar con el 48 % total se destacó a una personalidad comprometida, cuyo mayor porcentaje se obtuvo durante el periodo posterior a las P.A.S.O, donde se acrecentó con el 28 % de las referencias. En tercer lugar quedaba representada la figura de una persona motivadora con el 8 %, percepción de sí mismo que fue aumentando a medida que se avanzaba durante las fechas hasta las elecciones generales, alcanzado el 19 % . Los relatos de vida buscaron demostrar puntos de inflexión que adquirían significado bajo una mirada retrospectiva. Dentro de los mismos se destacaban la experiencia del secuestro, el haber sido

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presidente de BOCA, ser padre, y la decisión de postularse a presidente. Este tipo de narraciones lo mostraban como un outsider de la política y un hombre común, cuyo gran mérito recae en preocuparse por la gente. Representando el 5 % de las publicaciones durante las PASO, y un 1 % durante las elecciones generales. DS recreó una percepción de sí mismo como un hombre de liderazgo por sus compromisos y convicciones, dispuesto a dar todo de sí por el bien común. Este tipo de representación se destacó con el 28 % durante el periodo previo a la campaña electoral, habiendo partido de la base del 7 % en las P.A.S.O, y disminuyendo al 13 % en las generales. La representación de sí con una personalidad motivadora ascendió del 8 % al 19 % mientras se acercaban las fechas de las elecciones generales. Por último, las publicaciones donde el candidato hacía uso de la estrategia del storytelling, fueron del 3 % durante las PASO y del 1 % durante las elecciones generales. Las narraciones de vida de su electorado representaron el 1% tanto en las PASO como en las generales. En relación a la construcción biográfica de sí, destacó provenir por fuera de la política y haber perdido el brazo en una competencia deportivo. DS realiza una fuerte adscripción partidaria, representando sus convicciones desde una identidad ideológica kirchnerista-peronista. A su vez, destacó retrospectivamente varios de los logros, o victorias, de su gestión, impulsadas por él, como por ejemplo la ley de fertilización asistida gratuita. Las imágenes publicadas mostraban en un 15 % a MM en primer plano, destacando principalmente su rostro, o representándolo en escenarios al aire libre, con el cielo de fondo. Este tipo de representaciones centradas exclusivamente en el candidato no estuvieron presentes en las fechas previas a las elecciones generales, pero reaparecieron en el 11 % durante las generales. DS, hizo uso de este tipo de representación de sí en un 1 % durante las P.A.S.O. Por otra parte, las imágenes que buscaban reproducir escenas de la cotidianeidad de los candidatos, mostrándolos como hombres de familia fueron del 5%, 2% y 11 % en el caso de MM, y del 1% 0 % y 3 % de DS. Esta clase de imágenes lo que buscan es generar un tipo de identificación emocional y personal con el electorado, los cuales pueden verse reflejados en dichas escenas. Las cualidades que representaron a los candidatos como gobernadores legítimos y cualificados para desempeñarse en el puesto de presidente sumaron un total de 40 tipos de atributos. Para MM las referencias variaron del 66 %, 78 % y el 46 %. Los porcentajes para DS fueron del 78 %, 84 y 74 %. Las referencias de DS sobre sí mismo como un gobernante con capacidad y voluntad política fueron del 33% en las primeras instancias, y del 53 % al final. Demostrándose como un líder de conocimientos que hace. Mientras que MM, con el 26% 16% y 7% decidió destacar la figura de sí mismo como gobernante desde las demandas de estar presente y atento a las necesidades, dando cuenta de un conocimiento profesional producido a través de la experiencia de tener un contacto continuo y personal con el territorio. El candidato del oficialismo, se destacó por su elevado porcentaje de representaciones de sí hablando en el escenario llegando al 74 %. Este tipo de imágenes se distinguieron entre las que el candidato aparecía hablando solo, acompañado por sus compañeros de fórmula, dirigentes y figuras representativas del FPV, y aquellas en las que se lo veía hablándole a la población. Entre ellas, las que tuvieron

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 mayores porcentajes de aparición con 33 %, lo exhibieron acompañado por sus compañeros en actos políticos. Por otra parte, en el 13% de la imágenes durante las PASO, y en el 14 % durante las fechas previas a las campañas generales, se lo mostraba en escenas de diálogos con dirigentes políticos, fuerzas sindicales, y especialistas de diversas áreas. Dando como resultado la imagen de un dirigente de escritorio y negociador con distintas fuerzas sociales. MM antes de las elecciones generales representó un 11 % de la imagen de sí acompañado por la población en meetings, aunque simbólicamente es menester señalar que el tipo de escenario utilizado fue el circular, y en la mayoría de los casos quedaba a la misma altura de la audiencia, representándolo aún más cercano a su audiencia. Mientras que el escenario de DS lo posicionaban sobre una tarima, simbolizando distancia y el estar frente al auditorio. Las aspiraciones políticas, sociales e ideológicas que proyectaron los candidatos como representaciones para intervenir en la realidad de la Argentina y sus ciudadanos fueron de 46 tipos diferentes con diversos cruces de propuestas para las mismas. En total MM realizó un 65 % de referencias a sus aspiraciones y propuestas, mientras que en el caso DS fue del 68%. Para las PASO el porcentaje de referencias de MM represento el 55 %, en el periodo entre las campañas electorales fue del 52 %, mientras que en las elecciones generales fue del 54 %. Durante los dos primeros periodos los porcentajes de DS se mantuvieron invariables en el 65 %, mientras que el mismo aumenta al 72% durante las elecciones generales. Entre el tipo de aspiraciones que demostró tener MM para la población Argentina se destacó su ideal de ofrecer mayores oportunidades. Aunque este tipo de aspiración se presentó después de las PASO con el 10% y el 11% en las generales. En ellas se destacaba la creación y ampliación de oportunidades para el trabajo, el crecimiento verdadero de cada uno y el de todos, pudiendo generarse más de lo que se había realizado durante los años previos. Para ello, a través de la crítica, se proponía terminar con las regulaciones arbitrarias y abrir las exportaciones, eliminar el impuesto al salario, mejorar la infraestructura y crear empleos. La lucha contra la inseguridad, por su parte, era homologada con la lucha contra el narcotráfico. Mejorar la educación para crear empleos de calidad. La eliminación de la pobreza y la desigualdad. Libertad de expresión. División e independencia entre los poderes. Una democracia republicana, con instituciones sólidas y un Estado fuerte que no sea el aguantadero del gobierno de turno. Los principios orientadores principalmente se basaron en el pragmatismo, buscar soluciones a los problemas sin ideologías políticas que las guiara, aunque es interesante remarcar que en un 1% el candidato de CAMBIEMOS, hizo mención a los principios peronistas como guía ideológica. Distanciándose y realizar una construcción de su contradestinatario peronista asociándolo a la soberbia que no escucha o dialoga. Por otra parte, desde una individuación de las personas, en las P.A.S.O el principal interés era el desarrollo de las particularidades, sin dar propuestas o definiciones especificas de lo que ello implicaba, posteriormente este tipo de aspiración se redujo a cero. Las aspiraciones de cambio fueron del 15% 2 % y 14 %. Finalmente, la búsqueda de un apoyo al partido estuvo asociada a la imagen del voluntariado, es decir, no se buscaba generar un colectivo militante, sino personas concebidas desde su individualidad que difundieran mensajes a través de las redes sociales, inscribiéndose como fiscales, y convenciendo a amigos, vecinos y familiares cara a cara.

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Las principales aspiraciones de DS estuvieron asociadas al desarrollo y profundización del proyecto nacional. Los porcentajes fueron del 23 % 28 % y 22%. Las propuestas giraron en torno a la sustitución de importaciones a través de la reindustrialización, el aumento de la producción y competitividad, la ampliación del marcado interno, y la economía popular teniendo a las PYMES como motor de la economía, junto a una mayor distribución del ingreso. Mayor integración regional y fortalecimiento de los lazos con el Mercosur. Paritarias libres, y estableciendo un salario mínimo vital y móvil. Crear un gran acuerdo nacional. Dialogar con diversas fuerzas sociales, como los sindicatos. Traer inversiones del extranjero. Ampliar la salud, seguridad y educación. Las apelaciones del tipo emocional, por otra parte, se focalizaban en la necesidad de seguir avanzando y no volver al pasado, asociándolo a la imagen de las fábricas cerradas, persianas bajas y la imposibilidad de producir, advirtiendo que los trabajadores y el salario no sean las variables de un posible ajuste político económico.

LA CONSTRUCCIÓN ESTÉTICA Y CULTURAL DEL ELECTORADO Los valores obtenidos de los análisis demuestran que tanto DS como MM tuvieron valores similares en las referencias que hacen a su potencial electorado, el 86 % en el primero, y el 87 % en el segundo. A través de dichas representaciones de la audiencia los candidatos además de hablar por la ciudadanía en el acto representativo, a su vez construyen una percepción de los mismos. En las P.A.S.O MM realizó un 96 % de referencias de su potencial electorado, posteriormente del 79 %, y el 82 % en las generales. DS, a diferencia de MM, realizó en un 86 % construcciones representativas de su electorado durante las P.A.S.O, 90 % en las fechas exentas de campañas en el calendario electoral, y el 83 % durante el tercer periodo. Durante las P.A.S.O MM realizó un 24 % de representaciones individualizantes de la población, los cuales buscaban en su mayoría un desarrollo personal. En un 8% 9 % y 3 % en cada instancia, se presentaron sujetos críticos por la ausencia de servicios púbicos y cómo las deficiencias de los mismos los afectaban particularmente. La representación de la población como tal aparece figurada bajo la imagen de personas de clase media y de sectores humildes. A través del nombre en primera persona, se narran, ya sea a través de la voz de candidato a modo de anécdota, o desde la propia voz, experiencias que dan cuenta de su vida y preocupaciones cotidianas, tales como la falta de cloacas, e iluminación, entre otras. Los relatos de vida en primera persona de la población predominaron en el 17% de las publicaciones de MM durante las P.A.S.O. En este caso, aparece exacerbada la imagen del paradestinatario como una entidad singularizada y particularizada. A diferencia del pronombre vos, como estrategia hegemónica de homogeneización de los destinatarios en un sujeto individual y sin particularidades, la nominación de los destinatarios, a través del nombre de pila, lleva a destacar las particularidades de cada destinatario. La vida narrada a partir de la cotidianeidad deja el proceso de identificación supeditado en un plano subjetivo y privado. Los objetivos y motivaciones colectivas perdurables y sedimentadas son reemplazados por la idea de una sociedad como la sumatoria de yoes, los cuales se identifican a partir de un tipo de empatía particular generada en las necesidades y preocupaciones inmediatas de lo cotidiano. Estos sujetos deben asumir una responsabilización y activación autónoma de la voluntad de sí mismo. En un sentido arendtiano (2006), se podría afirmar

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 que este tipo de representación, que aquí se ha nombrado como un tipo de entidad individualizada y particularizada, conlleva a la inacción política, entendiendo por ello la imposibilidad de actuar en un sentido colectivo. La identificación de las personas al asignarles el deseo de un cambio, representó el 18% y 14 %, ascendiendo al 24 % en las generales. En su dimensión estética MM representaba a su audiencia exhibiéndola en su cotidianeidad dentro del hogar, en los roles y prácticas estereotipadas. Destacándose los valores del modelo tradicional de la familia nuclear y patriarcal. La mujer asociada al trabajo reproductivo doméstico, asociando al hombre como jefe de familia y trabajador productivo, y los hijos en su rol de estudiantes. Durante el periodo previo a las elecciones generales, el tipo de representación de la población estuvo asociada al colectivo. En las generales este tipo de representación llegó al 21 % de las publicaciones. En este tipo de construcción la articulación de la población se hizo bajo la misma premisa que en las P.A.S.O, es decir, una población, ahora interpelada desde lo colectivo, que buscaba un desarrollo no tan solo individual, sino a nivel país. Para ello, el pleno empleo, la eliminación del impuesto al salario, la educación, la lucha contra el narcotráfico para garantizar seguridad, la reducción de trabas al campo, y el objetivo de pobreza cero, fueron las principales demandas adjudicadas a la población. Estéticamente la misma se representó como adherentes que se encontraban en los meetings para escuchar los discursos del candidato en escenarios circulares. Retóricamente se apelaba a la metáfora de la fiesta, rodeado por colores y globos. La construcción representativa realizada por DS fue de un colectivo de identidad que se identificaba con el partido y cuyas convicciones reforzaban la propuesta de profundizar los avances del proyecto nacional. Sin embargo, la construcción de un prodestinatario no resultó ser lo más significativo en términos cuantitativos. Los resultados de este tipo de enunciación fueron del 11 %, 4 % y del 2 %. Por otra parte, la definición de sociedad se construyó a partir de la enunciación de entidades cuantificables y metacolectivos singulares. Interpelando y representando a la ciudadanía como trabajadores, argentinos, familias, o hablándole a la figura del pueblo, el país, o la Argentina. Se instituyó un tipo de representación de las demandas sociales asociadas al mundo laboral industrial como modelo de desarrollo, quedando las subjetividades ancladas en su condición de familias trabajadoras, preocupados por la seguridad, la salud y la educación, en detrimentos de interpelaciones y construcciones de una percepción de sujetos interesados en la política y motivados por ella. Las representaciones visuales de sus actos locucionarios trataban a su audiencia como un colectivo, cuya teatralización buscaba establecer una analogía con la imagen de las audiencias de masas. DS por otra parte, no se dirigía a ellos en tanto un colectivo de pertenencia e identidad partidaria, sino a un paradestinatario articulado bajo el imaginario de haber percibido mejoras de sus condiciones socio económicas. En otras palabras, no articulaba una identidad colectiva bajo la nominación de la clase trabajadora, o los kirchneristas, con los cuales identificarse, sino a demandantes y consumidores de bienes y servicios que reconocían en el partido una posibilidad de acceso a ellos en tanto derechos sociales.

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INTERACTIVIDAD ENTRE CANDIDATOS Y AUDIENCIAS 2.0 Como ya ha sido mencionado, la comunicación 2.0 se destaca por su capacidad de ofrecer un tipo de interacción directa y personalizada. Las publicaciones que generaron reacciones apreciables en los usuarios-ciudadanos pueden dar una noción, aunque general, de aquellos temas que resultaron de mayor interés. Por otra parte, los tipos de interactividad pueden brindar indicios de cuáles son los intereses que tienen en sus usuarios. Publicaciones de Mauricio Macri. P.A.S.O Publicación

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“Bienvenido a casa” (13 de julio)

147.436 2.227

Comentarios 6596

“Gracias. Un millón de gracias a los vecinos de la ciudad que nos dieron 64.340 su apoyo. #vamosjuntos”(19dejulio)

2.514

727

“El gran desafío. Hace un tiempo que buscaba una ocasión para contar algunos momentos importantes de mi vida …” (24 de julio)

52.449

6.543

4.718

“Té con Antonia” (25 de julio)

55.150

922

2.273

“Por qué quiero ser presidente…” (28 de julio)

70.369

8.084

7.390

“La confianza de chicha…” (29 de julio)

85.065

8.363

4.547

“Ya somos 2 millones de amigos” (31 de julio)

67.224

2.335

3.311

“En la mesa de Mirtha” (1 de agosto)

70.109

2.243

2.719

“Antonia me vota; )” (6 de agosto)

90.825

9.731

4.389

“Votando...” (9 de agosto)

131.977 7.453

7.411

Periodo entre campañas electorales. Publicación

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“A disposición de quienes necesiten ayuda…” (12 de agosto)

80.290

18.460

5.513

“Feliz día del niño! ☀ (feliz día Antonia!)” (16 de agosto)

105.523 1.086

4.716

“Es inaceptable que en el país haya 14 millones de pobres…” (13 de septiembre)

64.837

8.196

7.190

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Elecciones Generales. Publicación

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015

“No vamos a caer en la lógica de la agresión…” (19 de septiembre) “Domingo en familia” (20 de septiembre)

68.775

10.381

8.332

121.543 3.745

3.668

“Asignación universal para los hijos de los monotributistas…” (26 de septiembre)

67.203

21.322

4.373

“Cambiemos” (1 de octubre)

86.701

14.711

1.812

“☀” (4 de octubre)

93.752

2.847

3.450

“Lástima que no vino Scioli…” (4 de octubre)

62.995

9.321

3.528

“¡Felices 4 años!” (10 de octubre)

143.760 3.511

5.146

“Si vamos a cambiar, cambiemos el 25 de octubre queridos argentinos…” (11 de octubre)

103.196 29.375

9.652

“Whatsapp de Antonia” (14 de octubre)

142.620 11.886

6.658

“Hoy puede ser un día histórico” (25 de octubre)

204.534 12.497

10.951

“Esperando” (25 de octubre)

150.271 9.206

13.970

“Ya estamos en el bunker” (25 de octubre)

145.703 6.787

6.078

“Empieza una revolución de alegría en la república Argentina” (25 de octubre)

293.998 90.225

19.085

4

Publicaciones de Daniel Scioli. P.A.S.O Publicación

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“Acompañe a la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner y al presidente de Bolivia…” (15 de julio)

10.394

481

417

“La victoria del futuro…” (1 de agosto)

91.808

2.642

3987

“Acá está…” (1 de agosto)

23.234

10.582

3797

“Este jueves contamos con tu victoria…” (3 de agosto)

82.424

4.336

5.258

“¿Querés una vida mejor?...” (5 de agosto)

25.702

2.197

1.779

“Con Karina Rabolini y Lorena esperando… ” (9 de agosto)

60.373

1.820

3.660

Publicación

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“Gracias al pueblo argentino y a mis compañeros…” (10 de agosto)

39.000

3.592

2.003

Periodo entre campañas electorales.

4. Imagen de MM junto a su esposa Juliana Awada y su hija Antonia recostados en el pasto. 

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“En este fin de semana a todo fútbol, a pura pasión… no como plantea 9.166 el PRO que el que quiere tener fútbol gratis se tiene que ir a Cuba…” (12 de septiembre)

764

652

Elecciones generales: Publicación

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“Argentina necesita construir a partir de lo construido…” (25 de septiembre)

11.538

2.032

1.216

“Hemos recuperado la administración de los fondos de la ANSES…” (1 de octubre)

11.128

720

1.145

“Devolveremos el IVA a jubilados y pensionados con haberes mínimos y a beneficiarios de programas sociales…” (3 de octubre)

53.322

4.462

6.458

“Muy feliz día de la madre a todas las mamás de nuestra querida argentina…” (18 de octubre)

23.833

1.090

990

“Me voy a romper el alma por un futuro mejor…” (22 de octubre)

28.781

5.621

2.038

“Me junte un rato a charlar con mi querido amigo Ricardo Montaner…” (21 de octubre)

13.113

1.546

938

Como se puede observar, los usuarios de MM reaccionaron principalmente a las publicaciones cargadas de un contenido emocional positivo, representadas por imágenes antes que por palabras. Las escenas familiares que remitían a un momento de exposiciones de la intimidad del candidato. Los componentes de sensibilidad y ternura fueron las que tuvieron una mayor cantidad de me gusta, pudiendo interpretarse esta acción con intenciones motivadas desde la emocionalidad. Las cuales, como se puede corroborar en las fechas, tuvieron mayor presencia en los días previos a los comicios electorales. En segundo lugar, las publicaciones relacionadas a las convocatorias y a la motivación guiada por el deseo de cambio fueron las que llamaron la atención de la audiencia. Las publicaciones que hacían referencia a un tipo de aspiración de intervención social para solventar demandas colectivas como la mejora en materia de educación, la AUH, o la pobreza, también fueron las que resultaron más atrayentes, aunque en una medida considerablemente menor a las anteriores. Los usuarios de DS, a diferencia de los seguidores de MM, se mantuvieron menos activos en la red social. Los me gusta, las veces en que las publicaciones fueron comentadas y/o compartidas, en pocas ocasiones alcanzaron los niveles de actividad que se dieron en la cuenta de MM. A su vez, estos se mantuvieron relativamente heterogéneos en sus gustos. Principalmente hubo una atracción por dos tipos de publicaciones. Las relacionadas con las referencias partidarias al FPV y aquellas que despertaban la percepción del candidato como un hombre común, como lo fueron las escenificaciones en el entorno familiar. En un sentido similar al caso de MM, la audiencia de DS también se sintió interpelada por la historia de vida del candidato. Por otra parte, las publicaciones que trataban sobre demandas sociales insatisfechas fueron construidas como derechos sociales que debían ser protegidos de potenciales amenazas.

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 En resumidas palabras, la audiencia de ambos candidatos demostró tener un mayor interés por las publicaciones que tienden a la espectacularización de la política. Los políticos, afirma Manin (1998), generalmente alcanzan el poder por sus capacidades mediáticas. En las democracias de audiencia estos expertos en comunicación, basan sus estrategias en imágenes imprecisas, y especialmente en la imagen de los dirigentes del partido. Por otra parte, se distinguieron ocho tipos diferentes de formas de interactividad que fueron planteadas por parte de los candidatos. En las P.A.S.O 13 % de las publicaciones de MM fueron pedidos para compartir y difundir sus mensajes de facebook en diversas redes sociales como Twitter e Instagram. El 4 % se relacionaron con consultas y pedidos de opinión sobre determinados tópicos como las imágenes para los spots de campaña. También se hicieron pedidos para que los usuarios dejaran sus dudas en la página del candidato para que éste las respondiera. Otro tipo de publicación que destacaba su comunicación directa con la audiencia hacía referencia a las invitaciones que recibía en el chat de facebook para realizar visitas a los hogares de los votantes. Durante el periodo previo a las elecciones generales los tipos de interacciones más relevantes llegaron al 2 % total de las publicaciones. La primera de ella eran consultas, y en segundo lugar peticiones para compartir links sobre notas de determinados temas. En las generales se reactivaron las interacciones llegando al 12% los pedidos para compartir y difundir imágenes y publicaciones. Las consultas representaron el 3% de las publicaciones. En un 3 % el candidato hacía una referencia explícita de dejar una carta en Facebook dirigida a sus usuarios. Durante las P.A.S.O, el tipo de interactividad plantado por DS se centró en publicaciones en que se pedían que los usuarios contaran sus historias de vida a partir del gobierno kirchnerista y su gestión como gobernador de la provincia de Buenos Aires, las mismas representaron el 3 % de las publicaciones. En el periodo previo a las elecciones generales el candidato no presento porcentajes significativos de interacciones. Por otra parte, durante las generales los pedidos para compartir publicaciones alcanzaron el 4 % de las publicaciones junto con los videos donde se podían ver las transmisiones en vivo. Una observación que resulta significativa es la ausencia de interacción a través de los comentarios desplegados debajo de las publicaciones. Los candidatos no respondieron a las preguntas u opiniones dejadas diariamente por los usuarios. En este sentido, se puede apreciar que el candidato que planteó más instancias de interacción y comunicación 2.0 fue MM.

4.

CONCLUSIONES

Como una primera observación se destaca la diferencia porcentual de 11% entre ambos candidatos en la construcción y enunciación de reivindicaciones representativas. El 66 % en el caso de DS, y el 55% de MM. Con el mayor porcentaje de reivindicaciones representativas en relación a su adversario, se pudo observar que durante las PASO las referencias a las mismas fueron del 53%, disminuyendo al 47% durante el periodo previo a las campañas electorales para las generales, y teniendo su mayor presencia durante las mismas con el 57 %. Mantuvo como eje central el mismo tipo de reivindicación

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representativa como la principal estrategia para establecer alguna identificación durante todo el periodo analizado. La misma consistía en representarse a sí mismo y su futura gestión como símbolo del Estado presente y la continuación del proyecto nacional para atender a las necesidades de la población. Puede notarse que el lugar del sujeto de la reivindicación estuvo asociado sincrónicamente en el candidato como a su futura gestión, mientras que el objeto se centró en la representación de ambos como símbolo de la prolongación de un proyecto nacional que propone al Estado en tanto interventor en las demandas y necesidades del pueblo argentino. En este sentido, los resultados contradicen, al menos parcialmente, las visiones sobre la personalización de la política, en tanto el proyecto político y los principios orientadores del kirchnerismo no quedan eclipsados por la figura de DS. Cristalizando una continuación de las reivindicaciones representativas construidas durante los doce años de gestión kirchnerista. Los resultados de MM dan cuenta de una disminución de reivindicaciones representativas durante las tres instancias analizadas. En las P.A.S.O el porcentaje fue del 72 %, mientras que en las fechas subsecuentes fue del 43% y 47%. Su estrategia reivindicativa, a diferencia de DS, presentó un cambio significativo entre los periodos analizados. Al inicio de su campaña para las P.A.S.O el tipo de enunciación de reivindicación representativa estuvo centrada en el ofrecimiento de sí mismo como representante de proximidad a las necesidades de atención a la particularidad de la población. En las etapas siguientes, el sujeto de la reivindicación continúo anclada a la figura de sí mismo como representante y, ahora símbolo, de un referente articulado a las demandas de oportunidades de desarrollo del pueblo argentino. En la construcción de la imagen de sí que los candidatos ofrecieron a sus audiencias como representantes legítimos, se analizaron las dimensiones referentes a los atributos de su personalidad, sus cualidades profesionales, y las aspiraciones y propuestas de sus programas. Las cuales, debieron mantener una coherencia en relación a las exigencias adjudicadas a la población, para que dichas cualidades permitan hacer plausible la anulación de la brecha de identificación entre gobernantes y gobernados. Las referencias a los atributos de la personalidad de MM fueron del 70%, mientras que las de profesionalidad fueron del 62% y el 65% para sus propuestas y aspiraciones. En este sentido, la construcción de la imagen del candidato estuvo asociada mayormente a sus cualidades personales antes que a consideraciones políticas. En la representación de su personalidad se buscó destacar la imagen de sí como un hombre común, a la cual no se le puede atribuir dotes extraordinarios en el sentido Weberiano. Por otra parte, en el porcentaje de las cualidades profesionales, predominó el saber experto generado por la presencia y diálogo directo con la población. Mientras que las propuestas derivaban principalmente de críticas hacía la gestión del kirchnerismo como su antagonista. Las mismas tomaron mayor relevancia con el segundo tipo de reivindicación representativa. Aspirando al desarrollo y a la ampliación de oportunidades para la población a través de empleos verdaderos, reducción de la inflación, eliminación del impuesto a las ganancias y la eliminación de retenciones al agro. Tal como se había conjeturado, DS realizó una representación de sí mismo a partir de sus cualidades profesionales antes que personales. El 66% de las referencias estuvieron dedicadas a cualidades personales, mientras que los atributos de sí como gobernante alcanzaron el 78% de las publicaciones,

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Representación, arena parlamentaria y los debates de cuestión ycomunicacional en Propuestas de representación en la construcción dellaliderazgo el electorado 2.0 Argentina en las elecciones presidenciales en Argentina en el año 2015 por otra parte, el 68% representaron las propuestas y aspiraciones. En ese sentido, las menciones a su pertenencia al FPV y la rendición de cuentas de su gobernación, convergieron en la representación de un sujeto con voluntad política para llevar a cabo las propuestas de su programa. Las misma, estuvieron relacionados, tanto prospectiva como retrospectivamente, con la continuación y profundización proceso productivo industrial y el desarrollo nacional bajo el modelo económico basado en la sustitución de importaciones. Discurso asociado a la tradición peronista. Por otra parte, la construcción del sentido de la presencia adquiere un significado diferente al otorgado por MM. En el caso de DS se habla de un estar presentar en momentos claves de su gestión y en la toma de decisiones, mientras que la atención a la particularidad se plantea desde momentos excepcionales de la vida de los individuos, como puede ser una emergencia o el otorgamiento de un beneficio/derecho. La representación de su personalidad buscó destacar de sí la cualidad del compromiso simbolizada como una pulsión personal. La construcción de electorado no es un proceso ex nihilo. A través de símbolos culturales se pone en juego la competencia por las definiciones del mismo. Con el total del 87 % de las referencias, el primer tipo de declamación representativa de MM buscaba instituir subjetividades singularizadas. La apelación al paradestinatario fue su principal referencia. Generando un vínculo representativo personalizado entre el candidato, y sujetos identificados a partir de su nombre de pila. Esto representa un tipo de interpelación radicalizada del uso del pronombre vos que ha ido hegemonizando el discurso de las campañas electorales. Sin embargo, a diferencia del efecto homogeneizador del vos, la representación personal, destaca particularidades, instituyéndolos desde su singularidad. Por lo cual, en este trabajo se lo ha identificado como un tipo de entidad individualizada y particularizada. MM no habla sobre una población con las cual compartir metas colectivas comunes que pudiesen construir subjetividades políticas a largo plazo. En su dimensión estética se exhibió la intimidad y cotidianeidad de la audiencia. Principalmente se la representó a través del modelo tradicional de la familia nuclear y patriarcal. Legitimando de tal modo una heteronormatividad de la población e invisibilizando otros colectivos. A su vez se construyó una representación del electorado en tanto clase media, trabajadora y de sectores humildes que buscaban un cambio, dejando el significado de las situaciones a cambiar, y los resultados esperados, abiertos a las interpretaciones privadas y mediadas por las preocupaciones coyunturales. En este sentido, a pesar de la fuerte reivindicación de los lazos afectivos como ethos legitimador, se puede hablar de un debilitamiento de los lazos sociales, ya que lo único que tienen en común son los deseos singulares de desarrollo personal. Durante el periodo previo a las elecciones generales, y durante ellas, el tipo de representación de la población vira a un tipo de representación de la misma como un colectivo, cuyo lazo articulador se encontraba en ser demandantes de oportunidades. El destinatario sigue siendo el electorado a convencer, aunque se aboca a entidades más amplias y a metacolectivos. DS realizó una representación del su audiencia como sujetos políticos que se percibían ideológicamente alineados con el partido. Sin embargo, a pesar del discurso construido socialmente durante los últimos años sobre la reactivación de las identidades políticas construidas en torno al FPV, se construyó la representación de sujetos con demandas que remitían a preocupaciones cotidianas re-

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lacionadas a servicios. Servicios conceptualizados como derechos sociales adquiridos y que, en clara oposición a MM, debían ser defendidos y profundizados. El tipo de publicaciones que generaron mayor interactividad en los usuarios de MM fueron aquellas donde se destacaba una fuerte espectacularización de la cotidianeidad del candidato. Aunque dichas publicaciones representaron valores relativamente bajos, tuvieron una frecuencia mayor durante los días previos a las fechas de los comicios. Las interacciones evidenciaron un planeamiento más estratégico y sistematizado que el de su contrincante. A pesar de haber realizado pocas representaciones de extimidad, este tipo de publicaciones fueron las que generaron más repercusión entre los usuarios de DS, asemejándose a reacciones que tuvieron los usuarios de MM. A su vez, las que referían al partido del FPV, donde por ejemplo se lo mostraba junto a la presidenta CFK, también despertaron un fuerte apoyo. En síntesis, los procesos electorales son escenarios idóneos para poder reflexionar sobre las transformaciones que ha asumido la democracia representativa en Argentina. A través de las reivindicaciones representativas construidas por los candidatos se pretendió analizar el proceso electoral para ocupar el ejecutivo nacional en el periodo 2016-2019. Por medio del manejo de símbolos culturales dentro de la red social Facebook, los candidatos organizaron el discurso proveyendo de modelos de cognición de sí y de su audiencia. Entendiendo la representación como proceso, se puede brindar claves analíticas para comprender las estrategias iconográficas y retóricas para establecer lazos de identificación que permitan reducir la distancia entre representantes y representados.

5.

BIBLIOGRAFÍA

ANNUNZIATA, ROCIO (2012). “¿Hacia un nuevo modelo de lazo representativo? La representación de proximidad en las campañas electorales de 2009 y 2011 en Argentina”, en Cheresky, Isidoro y Annunziata, R. (comps.): “Sin programa, sin promesa. Liderazgos y procesos electorales en Argentina”. Buenos Aires: Prometeo. ANNUNZIATA, ROCIO (2013). “La figura del “hombre común” en el marco de la legitimidad de proximidad: ¿un nuevo sujeto político?”. Astrolabio nueva época. Número 10. Buenos Aires. ARENDT, HANNAH (2006). Los orígenes del totalitarismo. Editorial Alianza. Madrid BECK, ULRICH (1998). “La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad”. Ediciones Paidós Ibérica, S.A. Buenos Aires. CASTELL, ROBERT (2010). “El ascenso de las incertidumbres: trabajo, protecciones, estatuto del individuo”. 1ra ed. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires.

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Mariana Leonela Berdondini Brenda Infante

6.

Anexo

Matriz de operacionalización de reivindicaciones representativas, liderazgos, representaciones sociales, e interacción 2.0. Publicaciones

Reivindicación representativa

Fabricante

Sujeto

Objeto

Audiencia

Publicaciones

Representación del liderazgo

C u a l i f i c a c i ó n C u a l i d a d e s Imagen profesional

personales

Publicaciones

Representación del electorado

Estéticas

Culturales

Entidades del imaginario colectivo

Entidades

Colectivos de

Metacolectivos

Entidades

identificación

singulares

cuantificables tario

Prodestina-

Contradesti- Paranatario

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Mutación y crisis de la representación Privatizaciones. Rol del reciente sindicalismo política en la Argentina 1 Caso analizado: Foetra (1983-2015) Raúl Irigaray Cátedra de Administración Pública Darío Rodríguez Facultad de Ciencia Política y RR.II. CREDA U.N.R. / UMR 7227-CNRS / Paris 3 dario.rodriguez@sciencespo.fr

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Darío Rodríguez

Resumen

Hace ya varias décadas que la idea de la crisis de la representación política se ha transformado en la lente conceptual de la que se han servido una variedad de actores para interpretar -y actuar sobre- el presente de las democracias occidentales. Al tiempo entonces que sus fronteras conceptuales se diluyen, más se vuelve imperioso un ejercicio de precisión conceptual para poder pensar los cambios que definen a las democracias en nuestro tiempo. Partiendo del marco teórico propuesto por Manin (1996), identificaremos en este trabajo en qué medida dicho modelo brinda herramientas válidas para interpretar la experiencia democrática en la Argentina reciente y en qué medida es necesario, para abordar este proceso, incorporar nuevos dispositivos de análisis. Palabras claves: Representación política / Metamorfosis / Crisis /Argentina

Abstract

Since more than a decade various players use the crisis of representation as the main tool to interpret and address the reality of Western democracies. This is why it is important to discuss the changes in today’s democracies with conceptual clarity. Starting from the theoretical framework proposed by Manin (1996), we analyse in this article to what extent his scheme is valid to analyse the recent experience of the Argentinian democracy and whether other analytical tools need to be considered. Keywords: Political Representation / Metamorphosis / Crisis / Argentina

Darío Rodríguez, “Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015)”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 139163.

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Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015) Hace ya varias décadas que la idea de la crisis de la representación política se ha transformado en la lente conceptual a través de la cual una variedad de actores (políticos, sociales, económicos, mediáticos...etc.) interpretan -y actúan sobre- el presente de las democracias occidentales. Al igual que otros términos, como el de populismo, su utilización indiscriminada en el debate público produjo su estiramiento conceptual provocando la difusión de sus atributos específicos. Una gama miscelánea de fenómenos actuales como la apatía y el conformismo, pero también el descontento y la desconfianza ciudadanas, y hasta incluso la volatilidad electoral, se han incluido dentro de su vaga circunferencia. Procesos de naturaleza diferente, visibles en la mayoría de los regímenes democráticos, fueron analizados a partir de esta clave interpretativa desde una mirada muchas veces ajena a la particularidad histórica de cada escenario ya sea local, nacional o regional. En este marco, los diferentes trabajos de Bernard Manin asumen una importancia cierta en su esfuerzo por interpretar la irrupción de cambios en las democracias contemporáneas sin perder por ello la inscripción de este proceso en una temporalidad histórica precisa. Tomando entonces como punto de partida el esquema teórico propuesto por este autor en su obra “Los principios de gobierno representativo”, nos preguntaremos en estas páginas en qué medida dicho marco resulta válido y operativo para indagar las transformaciones que experimentó el régimen político argentino desde el retorno de la democracia en 1983. Nuestra hipótesis de trabajo es que si algunos autores piensan a la democracia a partir de la idea de la crisis (Mineur, 2010)2 y otros más bien desde la idea de la mutación (Manin, 1996), lo que nos parece más apropiado es avanzar en las pistas de reflexión propuestas por Pousadela (2005 y 2006) y pensar el régimen político argentino tomando en cuenta tanto el devenir de su proceso de mutación como la explosión de su crisis. Para ello proponemos un plan en tres tiempos. Primero, presentaremos la perspectiva teórico/metodológica a partir de la cual pensaremos el concepto de representación política en su configuración moderna y nos detendremos, en segundo lugar, en el análisis que nos propone Manin (1996) para pensar el gobierno representativo. En tercer lugar, identificaremos los límites de esta visión para abordar la democracia argentina reciente. Cerraremos nuestro estudio con una reflexión final sobre el lugar de los liderazgos presidenciales en el seno de democracias re-personalizadas (Cheresky, 2015) donde la legitimidad de proximidad (Rosanvallon, 2008) se impone como “nueva ideología del lazo social” (Le Bart y Lefebvre, 2005:12).

1.  Agradezco a los evaluadores sus valiosos comentarios gracias a los cuales he podido enriquecer versiones previas de este trabajo. 2. Cabe precisar que Mineur (2010) se preocupa por indagar el proceso histórico por el cual la idea de la crisis, antes que un dato nuevo de nuestro tiempo, es sobe todo un atributo constitutivo de la modernidad política. Otros autores, como Touraine (1992) o Schnapper (2004), consideran el dispositivo conceptual de la crisis como vía de entrada para interpretar la novedad en las democracias actuales.

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Darío Rodríguez

1. Advenimiento de la modernidad: la representación imposible En la teoría de Hobbes se efectiviza la ruptura de la legitimidad de origen divino como principio de creación de la comunidad política. La realización del contrato social entre los individuos, establecido con el objeto de dar origen al nuevo soberano y a la sociedad, supone ahora la idea de la autorización como fundamento de la autoridad política moderna. La representación se actualiza como principio constitutivo del orden común a través de un movimiento por el cual los súbditos delegan el poder de autogobernarse y, en tanto que ciudadanos, se someten a la voluntad y a la ley impartida por el poder soberano (Hobbes, (1998 [1651]: 121 y ss). Se afirma la indeterminación de los valores subjetivos, al ya no estar establecidos por ningún principio esencia, y la constitución de la unidad política, como producto de la voluntad humana, se realiza a través del acto representativo. La representación se revela así como la mediación de la identidad en un proceso donde la decisión de la institución monárquica crea lo común en tanto “cuerpo encarnado jurídicamente y simbólicamente en la figura del soberano” (Rosanvallon, 1998: 20). Representación es entonces aquí personificación y autorización absoluta, sin condiciones ni controles en un proceso donde la sociedad y el Estado son creados al mismo tiempo, como entidades fusionadas. Más tarde, a fines del siglo XVIII, las revoluciones americana y francesa sentarán las bases definitivas de la democracia representativa habilitando la separación de dichas entidades (Manin, 1996: 13). En este sentido les debemos, primero, a los autores del texto del Federalista el diseño de un sistema institucional de contrapesos en el cual la representación política se materializa como mediación de la voluntad popular, nueva fuente de la soberanía. Nace entonces la República moderna como régimen político donde la delegación del poder evita el mal más temido: la tiranía de las mayorías. La representación preserva entonces al régimen naciente evitando las posibles derivas autoritarias que supone la presencia “del pueblo en acto”. Si el principio del ejercicio indirecto de la soberanía popular queda aquí consagrado institucionalmente, algunos años después, en el calor del proceso revolucionario francés, el abate de Sièyes postula otro de los principios constitutivos de la representación moderna: la autonomía de los representantes. En lo sustancial Sièyes (1982 [1789]) retoma lo planteado por Hobbes al afirmar que la representación supone una operación de abstracción mediante la cual los representantes, autónomos en su juicio y acción frente a los intereses particulares e individuales, construyen al pueblo dotándolo de una voluntad común. Pero a diferencia del teórico de la monarquía absoluta, en las ideas del abate se afirma la separación entre el pueblo soberano y sus representantes habilitando el desarrollo de la doctrina jurídica de la representación y del principio de la elección -y control- de y sobre los gobernantes3. Es a partir de estos elementos que una nueva relación entre representación y crisis se revela como lógica constitutiva de las democracias modernas. En efecto, tal como sostiene Mineur (2010:17) la artificialidad del orden político y la presentación de la lógica representativa como un principio abstracto es consustancial a la idea de su crisis. En otras pala3.  Autores enmarcados en la teoría liberal francesa, como Constant y Guizot, serán particularmente sensibles a esta cuestión y propondrán diferentes modelos para gestionar la irresoluble tensión que supone el ejercicio indirecto de la soberanía en todo régimen representativo y democrático (Mineur, 2010: 120-140).

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Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015) bras, la distancia entre la unidad formal del pueblo y su realidad empírica es posible gracias al proceso de desustancialización de los fines que supone el advenimiento de la política moderna llevando a que el lazo representativo quede expuesto a su cuestionamiento permanente. Según Rosanvallon: “...El proceso representativo se encuentra así sometido a una doble exigencia contradictoria: implica una obra de construcción de una ficción e induce al mismo tiempo demandas de identificación sensible. La aporía constitutiva del gobierno representativo encuentra aquí su origen, lo que explica que este último esté de una cierta manera en crisis desde su mismo establecimiento...” (1998: 21)4. Si la ficción jurídica hace posible el origen de una sociedad moderna de individuos, ella somete al mismo tiempo a la representación a un trabajo, siempre inacabado, de construcción y figuración del pueblo como sujeto político y no como esencia. Si con la modernidad la relación de representación se desustancializa, ya que será la indeterminación de los principios el nuevo pilar sobre el cual se organizará históricamente la sociedad democrática5, dicha relación se vuelve -por ello- imposible (Mineur, 2010: 246). En otros términos, si la crisis de representación se define, en este esquema, como “el sentimiento de distancia entre los representados y los representantes” dicha crisis se revela entonces como “el estado normal del gobierno representativo” (Mineur, 2010: 17 y ss). Este escueto recorrido histórico y teórico nos permite hilvanar ahora la idea de representación política tal como será entendida en este trabajo. Al respecto, descartaremos dos visiones muy extendidas sobre la comprensión del tipo de relación que este concepto supone. En particular, estas dos visiones se definen por caer en diferentes tipos de reducciones (Novaro, 2000: 19 y 20). La primera es la que adopta la visión de impronta jurídica, en la cual la representación es presentada como una ilusión de tipo subjetiva fundada en las creencias de los gobernantes y los gobernados sin un correlato de tipo normativo que nos permita trascender este nivel de composición. La segunda es de carácter económico, y presenta una idea de la representación como el dispositivo que habilita el intercambio entre dos categorías de individuos particulares, en un marco donde las lógicas del cálculo y la agregación de intereses se extienden al campo de las relaciones de autoridad y de reconocimiento. Ambas perspectivas son tributarias de abordajes que piensan a la representación como puro reflejo y expresión de los intereses y demandas que estructuran lo social. Superando estos límites, la representación política se define aquí en el cruce de dos lógicas: una descendente que revela la acción de tipo performativa de los actores gubernamentales y políticos sobre los representados y otra ascendente donde la voz de estos últimos, como así también sus tradiciones, ideas y pertenencias configuran el contexto histórico, social e institucional en el que se inscribe todo acto representativo (Novaro, 2000: 21). El planteo de pensar la representación a partir de esta doble lógica es recuperado centralmente por Laclau (1998:101-103)6. En su grilla de análisis, la primera lógica se revela en la capacidad instituyente 4.  Traducción del original en francés al español por nuestro propios medios. 5.  Sobre este punto, ver Lefort (1986:17-32). 6.  Latour (2002:155) retoma también la idea del movimiento circular como el atributo que define a la representación al afirmar que la misma se funda en una doble traición: la primera, de los representantes frente a la voz del pueblo dando lugar, a través del ejercicio representativo autónomo y soberano, al pasaje de la multitud a la unidad; la segunda, del pueblo frente a la palabra de los gobernantes, dando origen a la idea de la libertad y permitiendo entonces el pasaje inverso

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que supone su despliegue dado que las identificaciones, los intereses y las demandas de los representados asumen siempre una forma incompleta y transitoria; la otra se manifiesta al contrario “desde abajo hacia arriba” ya que ninguna decisión política opera por fuera de los límites contextuales y de sus diferentes condiciones estructurales7. Representar entonces nunca es en verdad re-presentar, esto es, que dicho acto no supone sólo volver a presentar lo ya dado, lo ya existente sino que su ejercicio es también creación de aquello que es representado (Pousadela, 2006: 28). En definitiva, según lo sostenido por esta autora, la representación política supone la existencia de un lazo representativo entre los representados y los representes atravesado por la tensión constitutiva de un movimiento de tipo circular8. Lo que nos permite concebir a dicho lazo como un “concepto frontera” donde los límites móviles entre las lógicas ascendente y descendente se definen en razón de la inscripción específica de la democracia representativa en su tiempo y en su espacio específicos marcando así la primacía de una lógica sobre la otra (Pousadela, 2005: 19). A grandes rasgos y en pocas palabras, las democracias contemporáneas se definen hoy por la emergencia de una “nueva cuestión social” (Rosanvalon, 1995) que se traduce en la fragmentación y en el proceso de individualización que define al universo de los representados, pero además por un proceso de inédita personalización mediática, y finalmente, por el imperio de la lógica de un mundo globalizado, interdependiente e incierto. Considerando esta superficie contextual es entonces la lógica descendente, donde los líderes políticos se afirman en su capacidad performativa, la que asume una relevancia particular en el marco de la “democracia de lo público” (Manin, 1996: 247-302).

2. Mutación representativa y la democracia de lo público9 Precisamente este autor sostiene que las democracias actuales experimentan un proceso de mutación y no de crisis de la representación, y este diagnóstico se justifica desde una mirada que propone la construcción de la historia del gobierno representativo: “...Una curiosa simetría aparece entonces entre la situación actual y la de fines del siglo XIX y la de principios del siglo XX. Hoy, como en ese entonces, se propaga la idea de que la representación está en crisis. de la unidad a la multitud. Este juego de mediaciones, opacidades y traiciones aparece entonces como el terreno por excelencia donde lo político se despliega como aquella lógica que no se explica por un principio externo, por algún tipo de fundamento ajeno a sí mismo permitiendo entonces que la sociedad se vuelva visible e inteligible gracias a su acción instituyente. 7.  Si bien en el clásico estudio de Hanna Pitkin (1985) la representación es pensada también a partir del cruce que suponen, por un lado, la operación de autorización mediante la cual se crea por delegación una autoridad representativa y por el otro lado, la lógica de la responsabilidad y la acción de la rendición de cuentas, la autora critica toda posición formalista y sostiene que la representación política supone antes que nada actuar por los otros de manera sustantiva. Esto supone que si bien la autora concibe el principio de la autonomía de los representantes, el polo decisivo de la relación representativa se sitúa en la capacidad de estos últimos de mostrarse receptivos frente a las demandas de los representados (Pitkin, 1985: 209). 8.  Aboy Carles (2001: 45), por su parte, al abordar la naturaleza circular del lazo representativo precisa que su despliegue no puede ser pensado como un juego sucesivo de momentos. 9.  Retomamos aquí los argumentos expuestos en otros trabajos, particularmente en Rodríguez (2014).

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Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015) Este paralelo sugiere la hipótesis de que asistimos hoy no tanto a una crisis de la representación sino a la crisis de una forma particular del gobierno representativo, la que se estableció hacia el fin del siglo XIX en la huella que deja la creación de los partidos de masa...” (Manin, 1996: 251)10. Lo que se revela entonces hoy como novedoso y disruptivo, Manin lo inscribe en la normalidad del desarrollo histórico del gobierno representativo tomando como casos de estudio las experiencias de las democracias occidentales y europeas. No hay crisis del lazo representativo en la actualidad sino simplemente la entrada en un nuevo modelo de democracia11. Si por un lado el argumento de Manin se inscribe en la temporalidad histórica para contextualizar el sentimiento de crisis reinante, por el otro, su justificación teórica y metodológica supone la presentación formal de diferentes principios que encarnan la esencia del gobierno representativo, desde sus orígenes hasta nuestros días. Si la crisis de representación supone la dilución de estos principios, la posibilidad de verificar su presencia y su vigencia en las democracias actuales valida automáticamente la hipótesis de la mutación representativa. En otras palabras, si estos principios organizan todavía la vida de nuestras democracias representativas, esto constituye una prueba suficiente de que el lazo representativo existe, y que por ende, no está en crisis. Los principios que identifica Manin para definir al gobierno representativo y justificar su argumento lógico en favor de la existencia -nuevamente- de un proceso de mutación de la representación política son cuatro. Para empezar, el principio de la elección a través del voto como pilar esencial de la legitimidad ascendente, de tipo individual, y así entonces, moderna. Mediante este principio se consagra la igualdad jurídica de todos los ciudadanos sin negar por ello la presencia de una relación asimétrica: el electorado en su ejercicio indirecto de la soberanía debe identificar y creer en la existencia de una cualidad distintiva en el candidato que aspira a devenir representante de la comunidad política (Manin, 1996: 180-182). El segundo hace alusión al principio de la autonomía de los representantes en virtud del cual se decreta la supresión del mandato imperativo. Esto habilita, gracias al ejercicio de la decisión política, la composición de una voluntad común trascendiendo, atendiendo y reconfigurando los intereses sociales, particulares y corporativos. El tercer principio, la libertad de la opinión pública, alude a la acción de control, de presión y de movilización pública12. El último principio, el de la discusión pública, remite al establecimiento de políticas gubernamentales como resultado del debate parlamentario13. Es el examen de estos principios, a lo largo de la historia de los siglos XIX y XX, lo que nos permitirá identificar la forma específica que asume el lazo representativo en cada modelo del gobierno representativo. Concentrándonos en el proceso de metamorfosis actual, Manin lo piensa tomando en cuenta el ocaso de la vieja “democracia de partidos” y la emergencia de un nuevo modelo: “democracia de lo público”14. 10.  Traducción del original en francés al español por nuestros propios medios. 11.  Recordemos que en el esquema teórico de Manin dichos modelos son tipos ideales inspirados directamente en la metodología weberiana (Manin, 1996 : 259). 12.  Este principio, junto con el de la elección, permite que los representantes se vuelvan “responsables” por sus actos. 13.  Sobre el carácter problemático de este principio en las democracias actuales, ver Manin (1996: 252-259). 14. Cabe aclarar que este pasaje es tan poco lineal como evidentemente dilemático. La potencia heurística del esquema metodológico de Manin reside precisamente en la posibilidad de interpretar la especificidad histórica de escenas nacio-

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Lo que concretamente se desarticuló en este pasaje, según este autor, fue la existencia de un formato de representación definido por la acción de organizados partidos de masas, anclados en consistentes realidades socio-culturales, que lograban expresar políticamente las identidades y los intereses de sectores y de grupos antagónicos. En este contexto, los electores votaban en función de su identificación político-ideológica, expresada en articulados programas partidarios y adquirida naturalmente dada su inscripción en una determinada comunidad de valores. Lógicamente, el fenómeno que distinguió a este tipo de formato representativo era la estabilidad de los comportamientos electorales y la organización de sistemas políticos que asumían un formato bipartidista, o a lo sumo bipolar, donde imperaba la lealtad y la disciplina partidaria, y donde las elecciones se presentaban como escenarios en los que simplemente se confirmaba una identidad previa (Manin, 1996: 264-279). La democracia de lo público, por el contrario, es un modelo establecido al calor del proceso de desestructuración de las sociedades de masas industrializadas y de la crisis de los partidos políticos como mecanismos agregadores de identidades articuladas en términos sociales y culturales. Así entonces, se caracteriza por la emergencia de nuevas identificaciones políticas marcadas por su carácter fragmentario y volátil. La configuración de una sociedad desprovista de aquellas categorías sociales que antes la habían dotado de un importante grado de articulación produjo importantes cambios en los vínculos entre los representantes y los representados. Concretamente, dichos lazos se someten ahora una constante interpelación por parte de ciudadanos desenclavados de sus clásicas posiciones sociales. Pero también estos lazos se despartidizan: el voto deja de ser el reflejo en el terreno políticoelectoral de una identidad partidaria preexistente15 y, en lugar de esta última, es la oferta política la que pasa a cumplir un rol determinante en el proceso de definición de las preferencias electorales (Manin, 1996: 284). Se afirma el despliegue entonces de un comportamiento electoral organizado a partir de la imagen pública que logran construir los candidatos en escenas políticas mediatizadas configurando de este modo un electorado cada vez más fluctuante. Esto se relaciona al mismo tiempo con la posibilidad de que se constituya un tipo de voto autónomo y reflexivo. Es decir que emerja un electorado cuyas preferencias dejen de estar supuestas en función de su correspondencia con su inscripción social y con su pertenencia a una determinada familia política, para estar sometidas ahora a un proceso de decisión permanente en el contexto específico que define a cada acto electoral16. En pocas palabras, los rasgos esenciales que caracterizan a este nuevo formato son, primero, la emergencia de identidades políticas que experimentaron un progresivo proceso de desarticulación, perdiendo su siempre relativa coherencia y homogeneidad; segundo, la existencia de líderes políticos que se relacionaron de manera cada vez más directa con la ciudadanía, en el marco de un espacio

nales y locales a partir de su comparación con cada forma tipológica del gobierno representativo. 15.  Sobre el proceso de desarticulación y debilitamiento de las identidades partidarias en las democracias industriales más desarrolladas, ver Dalton (2008) y Katz y Mair (2008). 16.  Tal como sostiene Aboy Carlés (2001a: 390) la constitución de dicho electorado, y en definitiva la emergencia de una ciudadanía independiente cuya base es la deliberación reflexiva y argumentativa, no resulta directamente del proceso de relajamiento de los lazos sociales tradicionales. Evidentemente, en este punto el planteo de Manin adolece de una cierta simplificación al presentar de manera mecánica la relación entre estos dos fenómenos.

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Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015) público mediatizado17; y por último, la expresión de preferencias electorales que se caracterizaron por presentar un carácter fluctuante y selectivo. En definitiva, en razón de todo esto, los lazos de representación experimentan un innegable proceso de re-personalización en este tipo de formato (Manin, 1996: 279).

3. ¿Crisis o/y mutación de la representación? El caso argentino (1983-2015) En este apartado, para empezar, se propone un ejercicio de inscripción contextual del modelo de Manin a la hora de pensar el devenir de la democracia argentina desde su retorno definitivo en 1983. Nos preguntamos, simplemente, qué aspectos distintivos definen al proceso de mutación de la representación cuando intentamos interpretar los avatares de la normalización democrática en Argentina. En efecto, todo trabajo de contextualización e identificación de las lógicas propias de los actores que redefinen cada escenario ya sea local, nacional o regional es un paso imprescindible si queremos evitar una simple importación de modelos ignorando cómo los mismos se traducen en la lengua propia de cada escena específica. En este ejercicio, pondremos entonces a prueba nuestra hipótesis de trabajo, en línea con los trabajos de Pousadela (2005 y 2006), para quién -como se señaló- mutación y crisis conviven y se superponen reconfigurando los relieves que distinguen la experiencia de la democracia argentina reciente. Pero como bien destaca esta autora, la coexistencia de estos fenómenos no debe llevarnos a confundir su naturaleza específica: “....la metamorfosis de la representación es un proceso de largo alcance que abarca al conjunto de las democracias contemporáneas y que supone cambios radicales en las formas de constitución de las identidades políticas, en las relaciones que se establecen entre líderes y partidos y entre ambos y la ciudadanía, y en el rol de los medios de comunicación; la crisis de representación es, en cambio, un fenómeno explosivo y acotado -tanto en el tiempo como en el espacio- que se caracteriza por la ausencia de reconocimiento del lazo representativo por parte de los representados...” (Pousadela, 2006 : 10). Si el primer proceso es un fenómeno gradual y general propio de las democracias occidentales hoy en día18, el segundo revela aspectos específicos a cada caso histórico. Si para Manin (1996) debemos hablar de metamorfosis y para Mineur (2010) lo que define a la representación moderna es, precisamente, su crisis; Pousadela (2005 y 2006) articula estos conceptos pensando tanto aquello que muta como aquello que irrumpe alterando la normalidad democrática y revelando una lógica nueva. Pasemos entonces a la presentación del conjunto de elementos que distinguió al proceso de institucionalización de la democracia argentina identificando las dimensiones que ilustraron tanto un proceso de 17.  En la idea de Manin de un “nuevo espacio público” ocupa un lugar clave una dimensión de tipo deliberativa que se despliega en el escenario político inaugurado por la emergencia de las lógicas mediáticas y la crisis de las pasadas identidades partidarias. Esta dimensión nos resulta evidentemente problemática para aplicarla sin reservas en el contexto latinoamericano y particularmente en el caso argentino. 18.  Claro está que existen múltiples y variadas direcciones desde donde se puede pensar la configuración actual que define a las sociedades democráticas, en términos generales y desde un punto de vista político. La opción por la entrada aquí propuesta (la mutación registrada en los formatos representativos) se justifica en función de su correspondencia con los objetivos básicos de nuestro trabajo.

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mutación de la representación política como la irrupción de su crisis. Para ello, ilustraremos nuestro estudio con una breve mención tanto de los procesos electorales (1989, 1995, 1999, 2003-2015) como de diferentes escenas de movilización y procesos de participación ciudadana (1990, 2001, 2002, 20042015)19. La democracia argentina se definió, durante las largas décadas, por la ausencia de un sistema regularizado de competencia electoral entre sus diferentes partidos políticos (De Riz, 1989: 35 y ss)20. Dicha situación fue el producto del modo en el que los sectores populares se incorporaron al sistema dando cuenta de la constitución de un espacio político dicotómico donde primó la lógica de la exclusión entre las fuerzas políticas (Barros, 2002: 46). El origen del peronismo y las reacciones que el mismo produjo en el campo opositor configuraron un “juego imposible” que minó la legitimidad del régimen democrático argentino (O’Donnell, 1975: 180-213). Así, los sucesivos golpes militares se repitieron impidiendo la constitución de un patrón estable de interacción partidaria y configurando una frágil democracia en términos institucionales. Sin embargo, la ausencia de consolidación de un sistema partidario no impidió que la democracia argentina se organizara sobre la base de una forma de sociedad que se correspondió con el modelo de la democracia de partidos (Pousadela, 2005: 219). De hecho, dicotómicas identidades partidarias, relativamente estables y estructuradas en torno a clivajes sociales y culturales más o menos nítidos, configuraron la escena política nacional dando forma a una lógica política de tipo movimientista21. Este primer rasgo da cuenta entonces de la debilidad intrínseca que marcó desde siempre a los partidos políticos argentinos (en tanto actores institucionales que canalizan y agregan las demandas ciudadanas) y de la importancia que en su lugar ocuparon, en la estructuración de la vida política nacional, los liderazgos de tipo personalista. Fue sólo a partir de 1983 que se estableció un modelo de representación política de tipo partidario al desactivarse la lógica fundada en el simple peso de las “mayorías naturales” (Cheresky y Pousadela, 2004: 17). La derrota del peronismo, por primara vez en comicios libres y sin proscripciones, estableció la inauguración de un nuevo tiempo político donde el voto ciudadano se afirmó como dispositivo privilegiado de legitimidad en la resolución de conflictos. Como producto de esto, se trastocaron tanto los principios del sentido común político respecto del voto ciudadano, como las certezas sobre las prácticas políticas que daban inteligibilidad al juego partidario (Vommaro, 2006: 249) quebrando de esta forma la “ley de hierro electoral” que había reinado hasta ese entonces (Acuña, 1993: 13). Las identidades políticas se vieron desvanecidas en su consistencia y las elecciones dejaron de ser meros terrenos donde se confirmaba aquello que ya se sabía, que se daba por supuesto, para pasar 19.  En clave metodológica, cabe precisar que consideramos a estos procesos, así como a los datos de opinión pública, como los indicadores privilegiados de los fenómenos estudiados. Esto no supone ignorar que cuando hablamos de “crisis de representación” hay que tomar en cuenta no sólo la intensidad del fenómeno sino además qué se mide; es decir, por ejemplo, si los estudios se basan en las percepciones ciudadanas frente a la política en general o frente a los diferentes actores o de cara a las instituciones de la democracia representativa en particular. 20.  Abal Medina (1995) identifica también como rasgo característico del caso argentino la ausencia de un sistema de partidos. Una posición contraria podemos encontrarla en Grossi y Gritti (1989). 21.  Nos referimos con dicho clivaje a un tipo de juego político en donde impera una lógica de un antagonismo radical en la cual las fuerzas políticas no se reconocen como partes del sistema, sino que por el contrario, negando la legitimidad de su oponente político, aspiran a su representación monopólica.

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Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015) a ser escenarios donde los lazos de representación se reproducen recreando voluntades mayoritarias, siempre contingentes (Pousadela, 2005: 221). En definitiva se volvió posible el establecimiento, finalmente, de un tipo de representación institucionalizada centrada en el rol central del parlamento y de los partidos, actores a través de los cuales se pretendió organizar el curso de la vida política22. De la mano de este proceso, se reforzó lógicamente el esquema de competencia política bipartidista en el que tanto el justicialismo como el radicalismo parecieron afirmarse como canales fundamentales para la expresión de las preferencias electorales23 y, por ende, como instancias constitutivas de las identidades políticas (Quiroga, 2006: 34). Pero esta euforia partidaria duró apenas algunos años. El conjunto de transformaciones generales en la vida política que acompañó al proceso de mediatización progresiva del espacio público (Wolton, 1989:28) 24 llevó a que entre en escena una nueva forma de demos, ya no el fundado en el pueblo sustancial o en los electorados partidarios, sino aquel que tomaba a “la gente” (en tanto agregado inconexo de expresiones evanescentes) como pilar de la legitimidad democrática (Vommaro, 2008 : 5). Es decir que cuando apenas empezaba a consolidarse el formato propio de la “democracia de partidos”, el mismo comenzó a mutar y otro formato, el de la “democracia de lo público”, empezó a revelar sus primeros signos de vida. En otros términos, la regularización institucional del régimen político argentino fue acompañada por una metamorfosis del formato partidario de representación política (Pousadela, 2005: 200) pero asimismo por el origen de un proceso de desencanto ciudadano frente a los partidos en el contexto, particularmente, de la dramática crisis hiperinflacionista en la cual el candidato justicialista, Carlos Menem, logró el acceso a la presidencia25. En sintonía con este particular contexto, Menem edificó durante la campaña presidencial de 1989 la imagen de una figura representativa ajena al mundo de la política partidaria26 sorteando las me22.  En este proceso cabe incluir el proceso de la renovación peronista que se desarrolló durante los años ochenta y que tuvo como meta la “partidización” y normalización del peronismo. Para un estudio sobre los alcances y límites de este proceso, ver Altamirano (2004). 23.  Tal como ilustra Mustapic (2002: 167), el PJ y la UCR concentraron el 91.9% del voto y el 79.7% en las elecciones presidenciales de 1983 y 1989, respectivamente, y porcentajes que alcanzaron un máximo de 85.8% y un mínimo de un 72.9% en los diferentes comicios legislativos que se sucedieron durante dicha década. 24. A los cambios ya aludidos a partir de la presentación del modelo de la democracia de lo público (Manin, 1996 : 279308) cabe incluir también diferentes procesos que operaron en paralelo, como el curso acelerado del proceso de globalización (Beck, 2004) y la persistente fragmentación de lo social (Rosanvallon, 1995 y Castel, 1997). 25. Si en mayo de 1984 la imagen positiva de los partidos políticos era del 84% mientras que la negativa era del 14%; en abril de 1985 su imagen positiva era del 80% mientras que la negativa era del 17%; en agosto de 1985 la imagen positiva era del 77% y la negativa era del 21%; en abril de 1986 la imagen positiva era del 77% y la negativa era del 21%; dos años después la imagen positiva había caído al 70% y la negativa se elevó al 27% y finalmente en junio de 1988, la imagen positiva era del 63% mientras que la negativa era del 35% (Catterberg, 1991: 56). 26. Según una encuesta de opinión, publicada en el diario Clarín, aquellos votantes que no sabían por quién votar ya representaban el 39% del electorado a principios de 1989, sumando en ese momento más adeptos que los dos partidos mayoritarios (Fuente: Clarín, 29/1/89). En este proceso, estas formas de interpelación convivieron con su participación en las multitudinarias caravanas y al comando del “Menemovil”, donde se consumaba el rito festivo mediante el cual Menem se adentraba en el espacio cotidiano del electorado más popular, bendiciendo a los niños, realizando declaraciones de amor y prometiendo la salvación de todos los argentinos.

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diaciones institucionales y encarnando directamente al pueblo electoral. A través de una técnica de exposición mediática constante, el lazo que buscó instalar se edificó en torno al contacto inmediato con el electorado peronista, y en base a la interpelación más general de un nuevo actor: la opinión pública27. Este conjunto de prácticas, que se volvieron visibles en la campaña, fueron nuevamente puestas en escena cuando, ya en el gobierno, Menem apeló al apoyo directo de dicho actor para respaldar su proyecto de reforma del Estado en clave neoliberal. Efectivamente, para principios del mes de abril del segundo año de gobierno, la histórica Plaza de Mayo se vio desbordada por una multitud superior a los 60.000 ciudadanos que se reunieron para expresar su adhesión al rumbo gubernamental (Clarín, 7/4/90)28. Miles de personas manifestaron así su adhesión al presidente Carlos Menem recreando un lazo directo con su persona y ensalzando su independencia frente a cualquier tipo de maquinaria política o presión corporativo-sindical29. También, por supuesto, hubo una cantidad importante de sectores de origen popular, identificados con el peronismo y movilizados a través de su estructura, que por primera vez compartían la Plaza con los miembros de los estratos más acomodados de la ciudad. Extrañamente, en este acontecimiento público, los polos de la escala social se encontraron en la misma vereda política unidos en la identificación con la figura de Carlos Menem. Se anticiparon de esta forma los rasgos centrales de la composición de la coalición política en la que se respaldó electoralmente el ex-presidente y que se fue conformando al calor de los diferentes comicios legislativos para encontrar, en las elecciones presidenciales de 1995, su forma más acabada (Gervasoni, 1998: 9). Fue también en estos comicios donde si por un lado el Partido Justicialista (PJ) consolidó su dominio electoral permitiendo la reelección de Carlos Menem, por el otro, irrumpió en la escena nacional una nueva fuerza política (el FREPASO) cuyo precipitado ascenso nos permite ilustrar, nuevamente, el curso del proceso de metamorfosis de la representación política. Esta fuerza, que tuvo su origen en la creación de un primer agrupamiento (el Frente Grande) en 1993, logró alcanzar en mayo de 1995 un 28.4% de los votos quedando por detrás del PJ, pero logrando relegar al histórico partido radical (UCR) al tercer lugar30.Dicho proceso confirmó entonces el desplie27.  Tal como destaca Pousadela (2005: 231) en las elecciones presidenciales de 1989 puede ya observarse un uso extendido de las encuestas electorales a la hora de definir las estrategias de los partidos políticos y la construcción de la imagen del candidato frente al electorado. Dando cuenta también de este proceso Vommaro (2008: 67) destaca el nuevo lugar que en la composición de la escena electoral que pasa a ocupar la figura del indeciso y del elector independiente; razón misma, precisamente, que explica el establecimiento de estos nuevos dispositivos tecnológicos a la hora de dar visibilidad al nuevo “demos democrático”. 28.  Los diarios nacionales dieron cuenta efectivamente de la inédita presencia de los sectores independientes en el acto tratándose principalmente de una movilización de apoyo a un presidente de signo peronista (Fuente: Clarín y La Nación, 7/04/90). Reflejo de esto es el presente fragmento del discurso de Menem en dicho acto público, donde comenzó diciendo: “Hermanas y hermanos de mi Patria, no he preparado un discurso, no vengo aquí a expresarme a través de palabras gastadas, no vengo a hablar en nombre de un partido, o de un grupo de partidos, o de un gobierno…”. (Fuente: Diario Clarín, 7/4/1990). 29.  Respaldando esto cabe mencionar la encuesta de opinión realizada durante la Marcha del Sí y publicada en un diario nacional, según la cual el 63% de los participantes expresó que en ese momento votaría por Menem y sólo el 10% que lo haría por el Partido Justicialista (Fuente: Encuesta realizada por la FUCADE, Diario Clarín, 15/4/1989). 30.  Recordemos que en dicha elección Menem obtuvo una victoria categórica ganando en todos los distritos y sumando

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Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015) gue de transformaciones en el comportamiento del electorado y en el sistema partidario en razón del peso que comenzaba a ejercer un votante independiente, atraído por los lazos de representación fluctuantes (re)construidos por un tipo de liderazgo mediático abiertamente despegado de las tradicionales identidades partidarias. Sin una estructura territorial y con una base militante débil, el FREPASO se correspondió directamente con el modelo de los partidos profesionales-electorales teorizado por Panebianco (1988)31 donde los líderes partidarios buscan construir su popularidad a partir de la interpelación directa al ciudadano-televidente (Pousadela, 2005 : 237). El curso de este proceso de re-personalización de la representación quedó asimismo plasmado durante el siguiente turno electoral presidencial, en mayo de 1999, donde las encuestas y los sondeos de opinión ocuparon un lugar clave como dispositivo organizador de la campaña. En efecto: “...las elecciones de 1999 acabaron de poner en su sitio todos los elementos que componen el nuevo escenario de la democracia de audiencia...” (Pousadela, 2005 : 243). La construcción de la imagen del candidato se ubicó como nunca antes como dispositivo privilegiado para seducir mediáticamente al electorado en un contexto donde los consultores y expertos en marketing lograron su legitimación definitiva como “lectores de la opinión”. Respaldados en una legitimidad técnica, estos actores se volvieron los intérpretes privilegiados de “lo que quiere la gente” (Vommaro, 2008) en el marco de una campaña donde el proceso de mediatización alcanzó un punto inédito (Quevedo, 1999). Fue de este modo en torno de la opinión construida por los sondeos que los diferentes actores partidarios y mediáticos fueron diseñando y descartando sus estrategias en la disputa por volver inteligible la escena electoral y lograr captar la voluntad del electorado. En este sentido, la victoria de la ALIANZA (unión del FREPASO y de la UCR) con un 48.3%, en mayo de 1999, frente a un peronismo dividido, coronó el reinado de estas nuevas lógicas de construcción de las escenas electorales decretando el fin de la década menemista. Apenas dos años después de esta victoria, en la que el PJ fue condenado por primera vez en su historia a abandonar democráticamente el poder, dando cuenta de otro hito clave en la consolidación institucional del régimen político argentino, los comicios legislativos de 2001 y las protestas de ese mismo año revelaron no sólo el curso sostenido del proceso de mutación de la representación ya aludido sino, fundamentalmente, la inédita irrupción de su crisis (Pousadela, 2005: 269). Las elecciones de 2001 se presentaron como aquella ventana de oportunidad que hizo posible que el descontento y la insatisfacción reinante frente al gobierno de la ALIANZA se transformara ahora en una incontestable expresión de la situación de crisis. Ya en la campaña electoral primó un generalizado clima de frustración frente al curso de la economía doméstica y de cara a una dirigencia política que aparecía, para buena parte del electorado, poblada por las mismas figuras de siempre, y sobre todo, alejada e incapaz de mostrarse receptiva frente a sus reclamos32. Además, la crítica generalizada el 49.9 % de los votos, luego lo siguieron el FREPASO con un apoyo del 29.3% y la UCR con un respaldo apenas del 16.9% (Fuente: Ministerio del Interior, Secretaría electoral, República Argentina). 31.  Otros autores como Abal Medina (2009: 357-375) han preferido caracterizar a esta fuerza directamente como un “partido de opinión” en razón de su formato organizativo flexible, poco institucionalizado y verticalista. 32.  Dando cuenta del imperio de este clima de descontento podemos tomar los datos que se desprenden de una encuesta realizada por la empresa Gallup, a principios del año 2002, en los distritos de Capital, de Gran Buenos Aires y de distintas ciudades del interior, donde el 26% de los consultados manifestaba el deseo de emigrar, porcentaje que superaba en 10 %

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al gobierno dirigida por parte del conjunto de los partidos de oposición, pero también por parte de las fuerzas que integraban la ALIANZA, llevó a la configuración de un escenario en donde las líneas de diferenciación política se desvanecieron33. Pero si esta sensación de crisis ya estuvo presente en el clima de la campaña, la misma se expresó de forma decisiva a través de los sorprendentes resultados que estas elecciones arrojaron. Concretamente nos referimos a los inéditos porcentajes que alcanzaron en dichos comicios tanto la suma del voto nulo y del voto blanco (el llamado “voto bronca”) como el índice de abstención electoral. Entre aquellos votantes que decidieron no ir a votar y los que optaron por ir, pero lo hicieron de forma negativa, es decir no eligiendo a ningún candidato perteneciente a algún partido político, las cifras fueron superiores al 40% de los votantes habilitados. Este porcentaje superó incluso al voto por el PJ y por la UCR (en alianza con el FREPASO) cuya suma apenas alcanzó el 34.6% de los sufragios. Además, dichos resultados dieron cuenta de un record de electores habilitados que decidieron no concurrir a los comicios, alcanzando casi el 25% del padrón en el caso del voto a los candidatos a diputados nacionales y registrando un aumento de más del 6% respecto de los valores de 199934. Por primera vez en la historia de la Argentina, la suma del voto negativo (el voto en blanco más el voto nulo) y el índice de abstención electoral alcanzaba esta magnitud en un contexto de plena vigencia de comicios libres y competitivos (Basset, 2003: 60). En definitiva, dando cuenta de los trazos novedosos de este proceso, si al porcentaje de la abstención se le suma el 23.9% de voto negativo (casi cuatro millones y medio de electores) podemos presentar un cuadro claro del rechazo que sufrió la dirigencia política toda35. Pero este comportamiento de activo cuestionamiento expresado a través de los mecanismos electorales fue apenas la punta del iceberg del proceso que marcó la vuelta de una parte de población a la vida pública36. puntos a los valores registrados cinco años antes. Dentro de este conjunto se desatacaban a su vez los jóvenes y los grupos pertenecientes a los sectores más ricos en términos socio-económicos (Fuente: (www.nuevamayoria.com, 18/2/02). Rápidamente, apenas un mes más tarde, más de la mitad de los argentinos (53.5%) expresaba su deseo de abandonar el país, según una encuesta realizada por la consultora Giacobe & Asociados (Fuente: www.nuevamayoria.com, 18/3/02). 33.  Como ejemplo de esto cabe mencionar la posición que adoptó el candidato oficialista a senador por la Capital Federal, Roberto Terragno quién organizó su campaña sobre la base de un abierto ataque al proyecto del gobierno nacional, o la de Raúl Alfonsín, candidato a senador por la Provincia de Buenos Aires, quién si bien se mostró en una posición crítica al curso de las políticas oficiales, aún se inscribió en un discurso desde el cual se alentaba la posibilidad de lograr un cambio de rumbo en la orientación del modelo a partir del establecimiento de un “esquema de cooperación de emergencia” entre las diferentes fuerzas políticas. 34.  Fuente: Ministerio del Interior, Secretaría electoral, República Argentina. 35.  Analizando los resultados electorales, en los que el PJ se alzó con la victoria con un 36.3% de los votos superando a la Alianza, que sólo alcanzó el 23.3%, queda claro que no todas las fuerzas políticas sufrieron el mismo rechazo. Sin embargo, si tomamos los porcentajes obtenidos por el peronismo en los comicios de 1999, en el plano legislativo, podemos observar que el PJ perdió un poco más de medio millón de votos, cifra que igualmente resultó muy inferior a la caída de la Alianza que se vio privada del respaldo de más de cuatro millones y medio de votos en los comicios legislativos de 2001 (Torre, 2003:8). 36. Cierto es que, tal como lo destaca el estudio de Peruzzotti (1998: 296), desde mediados de la propia década del noventa se constató el origen de nuevas formas de politicidad en la sociedad argentina que han permitido contrarrestar en cierta medida las tendencias delegativas en ella imperantes y conceptualizadas por O’Donnell (1991). En este proceso cabe también mencionar el nuevo activismo social que tuvo como protagonista a los diferentes organizaciones de desocupados y que dará origen, hacia fines de la década, al movimiento piquetero (Svampa y Pereyra, 2003).

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Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015) En definitiva, fueron las movilizaciones populares que provocaron la renuncia del presidente De la Rúa, a fines de diciembre de 2001, las que inauguraron este nuevo protagonismo ciudadano expresado a través de su acción de interpelación directa al poder en el marco de un espacio público renovado. Si bien el sentimiento de desconfianza frente a las mediaciones partidarias en Argentina se nos presenta como un fenómeno que data de principios de la década del noventa, fue en los albores del nuevo siglo que el mismo adquirió una naturaleza distintiva. Fue en ese particular contexto, signado por repetidas y sostenidas movilizaciones ciudadanas que se prolongaron entre diciembre de 2001 y fines del año 2002, que se puso en escena de manera inédita el malestar imperante contra los partidos políticos, minando la legitimidad de estas estructuras en tanto actores capaces de expresar las demandas de la ciudadanía y de poder gobernar en favor del bien público. En este marco, este tipo de acción pública se destacó por su novedad, primero, al definirse por su carácter espontáneo, inesperado y reactivo a cualquier formato preestablecido de organización. Los ciudadanos que participaron de estas movilizaciones se sintieron así los verdaderos protagonistas de una gesta histórica unificados en su rechazo a la dirigencia política toda, identificada como una clase, como un estrato separado y ajeno a la sociedad. Bajo el lema “que se vayan todos, que no quede ni uno solo” se materializó el cuestionamiento a la existencia del lazo representativo vía el rechazo a dicha “clase política”, vista como corrupta e ineficiente a partir de una posición donde la sociedad apareció victimizada e identificada con un relato de evidente tono moral (Wilkis y Vommaro, 2002: 111). Sin embargo, más allá del rol unificante que haya podido cumplir dicho slogan, una segunda característica fundamental de este proceso fue la multiplicidad de sentidos que circularon sin que fuera posible su sutura, sin que los mismos puedan ser sintetizados gracias a la acción superadora y trascendente de algún actor o grupo privilegiado. Si bien la presencia de los sectores medios fue el rasgo distintivo de estos procesos de movilización, en su interior convivió una notable diversidad de situaciones sociales, pertenencias culturales e identificaciones partidarias configurándose un agregado político heterogéneo e indefinido cuyas fronteras sólo pudieron ser trazadas en su oposición radical a la denostada “clase política”. En paralelo a estas movilizaciones que se fueron repitiendo en diferentes puntos del país, siendo las de la Ciudad de Buenos Aires las más masivas y las que contaron así con la mayor visibilidad pública, se fue articulando otra forma de experiencia democrática -localizada ahora territorialmente- como una suerte de subproducto organizativo del espontaneísmo que marcó a las jornadas de diciembre (Pousadela, 2005). Nos referimos, al centenar de asambleas barriales que germinaron en puntos claves de la ciudad capital, en diferentes municipios del conurbano bonaerense y en distintas ciudades del interior del país durante principios del año 2002 emergiendo como originales escenarios de “toma de la palabra” (Schuster et al., 2005) donde sus participantes hicieron oír su voz, haciendo circular sus reclamos, sus demandas pero también sus miedos y frustraciones, y articulando de este modo inéditas prácticas de intercambio colectivo (Pousadela, 2011)37.

37.  Según el Informe del Centro Nueva Mayoría (www.nuevamayoría.com.ar) en marzo de 2002 se registraban un total de 272 asambleas barriales las cuales se concentraron principalmente en la Ciudad de Buenos Aires (41%), el conurbano bonaerense (39%) y en la Provincia de Santa Fe (14%). Pocos meses después, en agosto de 2002, el número de Asambleas había ascendido a 329 concentrándose el 41% en la Ciudad de Buenos Aires, el 37% en el conurbano bonaerense y el 10% en la Provincia de Santa Fe (Fuente: Nueva Mayoría, Informe de Coyuntura, 06/09/02).

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Reproduciendo y multiplicando la heterogeneidad que definió antes a los cacerolazos, las mismas se construyeron como inéditos espacios de deliberación ciudadana donde si aquello que pudo emparentarlas fue la crítica a la representación en tanto instancia de mediación, las formas de dotar de un sentido a este planteo dieron cuenta, en cambio, de patentes diferencias. En este sentido, las distinciones más sociales (donde la auto-denominación como asamblea de tipo barrial o popular se presentó como su reflejo más evidente) y la manifiesta variedad que definió a cada una de ellas (en términos de las consignas enunciadas o sus prácticas de funcionamiento) dieron cuenta de la imposibilidad de pensar este fenómeno excepcional de activación política en términos de la construcción de un sujeto unificado. Diferentes tipos de tensiones fueron así articulando y redefiniendo esta particular experiencia dando cuenta de su complejidad y de su riqueza. En definitiva, estos actos de desobediencia civil presentaron atisbos de politización en tanto se planteó un cuestionamiento de lo dado, del sentido natural de las cosas, pero al mismo tiempo, comportaron diversos sentidos anti-políticos, principalmente en el rechazo a la representación y en su anhelo de establecer el “autogobierno del pueblo”38. Pero además, estos actos de movilización ciudadana marcaron la entrada definitiva en la “era de la desconfianza” (Rosanvallon, 2006: 9-31), donde nuevos patrones de legitimidad política asentados no tanto en la delegación, sino en la sospecha permanente frente a las acciones de los gobernantes y la ausencia de identificación respecto de las mediaciones partidarias39, irán moldeando los originales modos de intervención ciudadana en el espacio público (Cheresky, 2006). Poco menos de dos años después de la renuncia del ex presidente De La Rúa, los comicios presidenciales de 2003 no sólo permitieron establecer una fórmula de salida a la crisis política que estalló en diciembre de 2001, sino que decretarán asimismo la entrada, nuevamente, al proceso gradual y de largo plazo definido por la mutación de los formatos representativos. En términos generales, los resultados de estas elecciones revelaron por una parte un neto proceso de fragmentación en la distribución de las preferencias electorales40. Los partidos tradicionales de nuestro sistema (el PJ y la UCR) quedaron diluidos en su presencia frente al imperio estelar que deten38.  Esto no supone ignorar que en dichas experiencias se desplegó todo un debate en torno de la viabilidad a la hora de pensar la negación de la representación existente dando cuenta de críticas más o menos radicales al principio de delegación política y al de la autonomía de los representantes. Al respecto, ver Pousadela (2011). 39.  Tal como refleja una encuesta publicada por la consultora Gallup un contundente 87% del electorado manifestaba no sentirse representada por ningún partido político. Respecto de las identificaciones partidarias un 53% se declaraba como independiente, un 23% como peronista y apenas un 6% como radical (La Nación, 30/6/2002). Al mismo tiempo, diferentes estudios de opinión confirmaban el quiebre del lazo representativo. Por ejemplo, según una encuesta realizada por la consultora Gallup, el 52% de los encuestados expresaba que no confiaba “nada” en los políticos, mientras que el 41% decía confiar “poco” (Fuente: www.nuevamayoria.com, Indicadores de opinión pública, 7/1/02). Ahora bien, este cuestionamiento a la “clase política” no suponía un abierto rechazo al régimen democrático, el cual según un sondeo realizado por la misma consultora, recibía el 65% de apoyo de la población, aunque sólo el 8% expresaba encontrarse satisfecho con su funcionamiento (Fuente: www.nuevamayoria.com, Indicadores de opinión pública, 30/9/02). 40.  Recordemos que en dichos comicios Carlos Menem logró alzarse con la victoria, reuniendo un 24.45% de los votos; Néstor Kirchner ocupó el segundo lugar con un 22.24%, seguido por el candidato López Murphy con un 16.37%; el tercer cuarto quedó en manos de Rodríguez Saa con un 14.11% y, por una mínima diferencia, sumando el 14.05% de los votos, Elisa Carrió quedó relegada al último puesto del pelotón de los presidenciables (Fuente: Ministerio del Interior, Secretaría electoral, República Argentina).

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Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015) taron en la constitución de la escena electoral las diferentes personalidades políticas (Cheresky, 2004: 52). En estas elecciones, a diferencia de lo ocurrido en los comicios legislativos de 2001, se registró por otra parte un porcentaje casi inexistente de voto negativo. El ausentismo electoral fue de sólo el 12.8%, apenas por encima del promedio histórico, y el voto en banco registró un insignificante 0.99%, cifra menor al 3.9% registrado en las elecciones de 199941. En contraste entonces con los comicios de 2001 donde el protagonista exclusivo fue el llamado “voto bronca”, los fenómenos antes mencionados dieron cuenta del predominio en las presidenciales de 2003 de un proceso de metamorfosis de la representación antes que la irrupción de un momento de crisis (Pousadela, 2005). En definitiva, estos comicios reflejaron el curso de importantes cambios en la vida política en términos de la volatilidad y fluctuación del electorado, y de la desarticulación del sistema partidario, pero la ausencia notoria de una renovación en el seno de la clase dirigente. Al cabo de dicho proceso electoral, “se quedaron todos”. Si nos detenemos ahora en los diferentes ciclos electorales que se sucedieron desde la victoria de Néstor Kirchner hasta el cierre del segundo mandato de su esposa, Cristina de Kirchner, en diciembre de 2015, resulta claro el curso sostenido del proceso de mutación representativa confirmando la presencia en la vida política argentina de aquellas dimensiones constitutivas del modelo de la “democracia de lo público” (Manin, 1996). Prueba de ello fue, en sintonía con lo registrado en anteriores comicios, la consolidación de un votante fluctuante y volátil como actor privilegiado de la escena electoral. Es decir, un votante no necesariamente más informado ni reflexivo pero sí guiado por los climas de opinión que organizan hoy un espacio político indiscutiblemente mediatizado. En otras palabras, un electorado que define su voto en reacción a la oferta electoral y a los ejes temáticos que proponen, coyunturalmente, líderes de perfil mediático en el curso de la campaña42. Para empezar, fue en las elecciones de renovación legislativas de 2009 donde el protagonismo de este tipo de electorado fue nuevamente decisivo. En un contexto marcado por la merma de la popularidad presidencial como consecuencia del conflicto con los sectores agropecuarios, durante el año 2008, el gobierno nacional diseñó una estrategia en dos tiempos. Por un lado se buscó provincializar la elección nacional estableciendo la candidatura como primer diputado nacional del ex presidente Kirchner en el terreno donde se libraba la “madre de todas las batallas”: la provincia de Buenos Aires. Pero por el otro lado, dicha candidatura produjo inevitablemente la nacionalización de la elección en la provincia. No obstante esto, las estrategias oficiales no arrojaron los resultados esperados. La victoria de De Narváez representando un nuevo armado en alianza con el partido PRO43 decretó la primera derrota del kirchnerismo en este distrito y confirmó la composición de una escena electoral cada vez más volátil y fluctuante incluso en uno de los territorios clásicos de la “democracia de los partidos”44. 41.  Fuente: Ministerio del Interior, Secretaría electoral, República Argentina. 42.  Aclaremos que esto no supone ignorar la presencia en dichas figuras de una lógica territorial como estrategia de acumulación política ahora reconfigurada en su inscripción en las nuevas escenas electorales. 43.  Fuerza política creada en 2005 por el actual presidente argentino, Mauricio Macri. 44.  Sobre los cambios que se vienen registrando en un distrito donde las identidades partidarias parecieron siempre más arraigadas y donde la lógica de las maquinarias políticas parecieron anular cualquier expresión de la sorpresa electoral, ver Rodríguez (2009:165-200); Rodríguez y Gattoni (2009:201-234).

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Apelando directamente a la opinión pública, desde un mensaje sin anclaje partidario y sirviéndose de un conjunto fragmentado y desarticulado de aparatos políticos flotantes, el empresario De Naváez obtuvo el 34.5% de los votos superando a la fórmula oficial del Frente para la Victoria (FPV) por más de dos puntos porcentuales45. Con el respaldo principalmente del interior de la provincia, menos poblado, de extracción rural y antiguo bastión del radicalismo, dicho candidato logró una victoria histórica proyectándose directamente a la escena nacional. Pero en estos tiempos donde el ascenso de candidatos de perfil mediático es tan vertiginoso como abrupta su caída, su popularidad sufrió el costo de sus repetidas inconsistencias, de sus idas y vueltas, del tejido de alianzas puramente coyunturales y pragmáticas, y su atractivo electoral se fue diluyendo progresivamente en los comicios legislativos de 2011 y 2013. Precisamente, en estas últimas elecciones fue otro candidato, Sergio Massa, de otro armado político, el Frente Renovador (FR), que logró -confirmando el proceso de fragmentación acelerada del peronismo- encarnar las esperanzas de este electorado más independiente, obteniendo un 43.9% de los votos y superando por más de diez puntos al candidato del FPV ahora en alianza con el PJ46. Dos años después, en los comicios presidenciales de 2015, una nueva ruptura respecto de lo que se presentó como un clásico patrón de funcionamiento de la política provincial se confirmó con la inédita victoria en las elecciones para gobernador de María Eugenia Vidal, representando a la coalición Cambiemos, pero también en el escenario nacional donde, por primera vez desde el regreso de la democracia, un candidato ni peronista ni radical logró el acceso a la presidencia del país. Mauicio Macri consumó su victoria venciendo al candidato del FPV, Daniel Scioli, en segunda vuelta e inaugurando una inédita experiencia de alternancia política en la vida democrática argentina. Esto puso en cuestión asimismo una hipótesis de trabajo muy generalizada entre los analistas electorales. Aquella que sostiene que es la movilización de los recursos políticos, en manos exclusiva del peronismo, la variable explicativa exclusiva de la distribución del poder electoral en Argentina. Este proceso electoral suma nueva evidencia para respaldar, en cambio, el planteo de Pousadela cuando afirmaba, estudiando el proceso electoral 2003, que en las nuevas escenas electorales: “...la opinión lidera y los aparatos vienen detrás...” (2005 : 299). El rápido repaso de los diferentes procesos electorales nos brinda pruebas suficientes para respaldar la hipótesis de trabajo según la cual la democracia argentina vive un proceso acelerado de metamorfosis de la representación47. La escenificación de su crisis, entendida como el cuestionamiento directo del lazo representativo, parece hoy superada aunque la amenaza de su reaparición permanece como una posibilidad latente en el terreno menos sólido que define a la democracias de lo público48 y en el 45.  Fuente: Ministerio del Interior, Secretaría electoral, República Argentina. 46.  Fuente: Ministerio del Interior, Secretaría electoral, República Argentina. 47.  Esto no supone ignorar las diferencias en términos de prácticas políticas y de composición del electorado que existen entre los diferentes distritos electorales del país, es decir, entre los principales centros urbanos y las zonas menos pobladas y rurales. Si el proceso aludido se expresa centralmente en los primeros, encuentra en los segundos distintas limitaciones estructurales para su expresión. 48.  Prueba de ello son los datos más recientes de la opinión pública sobre las instituciones a de la democracia representativa. Por ejemplo, según la información de Latinobarómetro, 39% declaraba en 2015 tener poca confianza en los partidos

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Mutación y crisis de la representación política en la Argentina reciente (1983-2015) marco de la configuración de un tipo de ciudadanía que se mantiene en una posición de control y de desconfianza frente a los representantes políticos. Mencionemos, para terminar, que este nuevo protagonismo ciudadano fue particularmente activo luego de las jornadas de diciembre 2001 y hasta nuestros días. En este rico y complejo proceso participaron una importante variedad de actores que presionaron, interpelaron, pero también apoyaron a las diferentes gestiones kirchneristas que se sucedieron desde abril 2003 ilustrando nuevas lógicas de intervención pública. Podemos mencionar primero las marchas ciudadanas organizadas en torno de reclamos puntuales, como el de la seguridad en 2004, que luego se actualizaron en el cuestionamiento al gobierno presidido por Cristina de Kirchner en la escenificación de los masivos y públicos cacerolazos de septiembre y noviembre de 2012, pero también en la multitudinaria marcha de abril 2013 donde el recurso a las nuevas tecnologías se reinventó particularmente como mecanismo de coordinación y articulación de la acción colectiva. Segundo, la acción de los actores del nuevo mundo sindical expresando tanto el apoyo orgánico a la gestión de Néstor Kirchner, en mayo 2006, como también cuestionando el mandato presidencial de su esposa, tal como lo ilustró la realización de los primeros paros generales en 2012 y en 2014. Por último, “el conflicto de las papeleras” y el “conflicto con los sectores agropecuarios” marcaron la agenda pública de gobierno entre los años 2007 y 2010, año donde la muerte de Néstor Kirchner generó un inédito proceso de movilización y duelo colectivo en el cual nuevos protagonistas, como los sectores de la juventud, se volvieron visibles49.

4. Palabras finales: liderazgos y democracia continua La pregunta de investigación que estructuró este trabajo supuso la puesta a prueba del esquema analítico de Manin (1996) para pensar el devenir de la experiencia democrática argentina desde su refundación en 1983 hasta nuestros días. En pocas palabras, dicho modelo nos permitió inscribir aquello que distingue a las escenas democráticas contemporáneas en la escala temporal de largo aliento que marcó al origen del gobierno representativo, evitando una fascinación apresurada frente a determinados fenómenos que, lejos de ser nuevos, se inscriben en la temporalidad histórica del problemático proceso por el cual la democracia se volvió moderna y representativa. En este esquema, la “crisis de la representación” pasa a ser redefinida, más bien, como la creencia de una ciudadanía que se revela desconcertada ante, simplemente, una nueva metamorfosis de los formatos representativos. En definitiva, Manin inscribe en su planteo el cambio de los formatos en la continuidad de los principios. En otro tipo de miradas como la de Mineur (2010), entre otras, el argumento expuesto es diferente: la representación moderna supone el ejercicio del cuestionamiento público, por ello entonces el lazo representativo se encuentra siempre expuesto a su crisis.

políticos y 40% ninguna. Si bien estos datos son menos alarmantes que en 2002, los mismos confirman una misma tendencia que se registra desde 2005 (Fuente: Latinobarómetro, 2015) 49.  Para un análisis en detalle sobre el conjunto de estos procesos ver, entre otros, Natalucci y Pérez (2010), Etchemendy (2013) y Cheresky (2015).

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Una primera pregunta que surge a partir de esto remite a los usos del término “crisis de representación”. Es decir, cómo definimos este fenómeno, crónicamente polisémico, dado el estatuto que el mismo ha adquirido en tanto clave de lectura privilegiada por diferentes actores para interpretar y actuar sobre el presente de la experiencia democrática (Mazeaud, 2014:11-23). Si la crisis supone la desaparición de alguno principios que organizan el gobierno representativo o si la misma alude al sentimiento de distancia entre los representantes y los representados (Mineur, 2010: 27) su utilización como clave interpretativa de la democracia de hoy en día puede estar más o menos justificada. En definitiva, nos parece que el problema del que adolecen este tipo de visiones es de perder la posibilidad de identificar lo que se revela como distinto sin negar por ello lo que permanece. En esta línea, el planteo propuesto por Pousadela (2005 y 2006) que identifica la superposición entre procesos y momentos nos pareció entonces una entrada estimulante para interpretar la tensión antes planteada entre novedad y normalidad tomando como punto de partida la identificación de fenómenos de diferente naturaleza. Lo que nos parece pertinente ahora, para cerrar nuestro estudio, es pensar cómo esta tensión entre crisis y metamorfosis se inscribe hoy en el paradójico terreno de la democracia de proximidad (Rosanvallon, 2008)50. Es decir, un escenario donde los representantes se sirven de la legitimidad de proximidad como recurso político para dar respuestas a una ciudadanía que, como nunca antes, expresa su desconfianza frente al mundo de la política reproducida “desde arriba”. En definitiva, si consideramos a la proximidad como aquella estrategia que moldea hoy en día el lazo social recreando una nueva ficción representativa (la de la fusión candidato / elector) como respuesta frente a la verticalidad y la impersonalidad del poder (Le Bart y Lefevbre, 2005:12) el devenir de la democracia se vuelve crónicamente impreciso. En un mundo social cada vez más fragmentado y plural, y en tiempos políticos y globales cada vez más inciertos, los liderazgos y la construcción de lazos representativos de identificación y autoridad se vuelven ineludibles para recrear la confianza de los ciudadanos y permitir la composición de lo común, del « vivre-ensemble ». En este contexto también, cabe advertir sobre los riesgos que acarrean las utopías anti-políticas que suponen al pueblo en acto como actor soberano de nuestras democracias, librado ahora y definitivamente del peso distorsivo que imponen las mediaciones representativas. En este sentido, si hoy la recreación de la legitimidad política no se limita al momento de voto sino que se vuelve permanente, dando cuenta de una configuración de una ciudadanía cada vez más vigilante y desconfiada en el territorio de una “democracia continua” (Cheresky, 2015: 113), se vuelve imperioso evitar una posible e inconducente deriva: la pretensión de anular la representación política exaltando la acción inmediata del pueblo. Antes que desaparecer, la representación política deberá, una vez más, reinventarse.

50.  Al plantear este análisis, el foco de Rosanvallon (2006 y 2008) se centra en la identificación de aquellas lógicas que hoy irrumpen dotando de un nuevo sentido a los principios de legitimidad política para pensar la emergencia de una nueva forma de representación. Si bien entonces su planteo puede emparentarse con el de Manin (1996), su entrada metodológica, en lo que respecta a las dimensiones de análisis seleccionadas para pensar las formas democráticas actuales, es distinta.

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Artículos

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El proceso judicial a los escritores Privatizaciones. RolPolítica, del sindicalismo Siniavski y Daniel. cultura y Caso analizado: Foetra tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966 Raúl Irigaray Cátedra de Administración Pública Facultad de Ciencia Política y RR.II. Jorge Morales Aimar* U.N.R. Centro Cultural Parque Alem jorgemoralesaimar@gmail.com

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Jorge Morales Aimar

Resumen

En Moscú, en febrero de 1966, los escritores Andrei Siniavski y Yuri Daniel fueron sometidos a un juicio oral y público, acusados de haber publicado clandestinamente en países occidentales una serie de escritos que contenían elementos críticos a la sociedad, al realismo socialista como modelo estético y al mismo partido comunista. Para las autoridades, aquellos textos, si bien perfilados casi exclusivamente a la literatura fantástica, estaban siendo usados como propaganda reaccionaria contra el pueblo soviético. El litigio, y especialmente la sentencia negativa contra los escritores, significó el acarreo de diversos y en algunos casos vehementes rechazos en la comunidad internacional, y a la vez visibilizó y volvió más activa a la disidencia en la Unión Soviética. Palabras claves: Justicia soviética — Poder político — Realismo socialista — Escritores disidentes

Abstract

In Moscow, in February 1966, writers Andrei Sinyavsky and Yuri Daniel underwent an oral and public trial since they were accused of having published clandestinely in Western countries a series of letters containing criticism to society, to socialist realism as an aesthetic model and also criticism to the Communist Party. For the authorities, those texts, although almost exclusively profiled as fantasy literature, were being used as reactionary propaganda against the Soviet people. The trial, and especially the negative sentence against the two writers, generated various and sometimes vehement rejections in the international community and at the same time prompted a more visible and active political dissent in the Soviet Union. Keywords: Soviet Justice - Political Power – Socialist Realism - Dissident Writers

Jorge Morales Aimar, “El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 165-185.

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El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966 La larga mano de Octubre Para François Furet, la rápida disolución de la Unión Soviética no dejó principios, códigos ni instituciones, y «ni siquiera una historia2». En ese sentido, Sheila Fitzpatrick sostuvo que para muchos intelectuales rusos, lo mejor que se podría hacer con la revolución y con las siete décadas de la era soviética «sería borrarlas de la memoria nacional». Eso es por lo menos imposible, aclaró, porque la historia no está dispuesta a formularse a partir de ese tipo de configuraciones. Por lo demás afirmó que, en la misma sintonía de lo que ocurrió con la revolución francesa, comprender sus amplias resonancias, sus significados y su peso histórico requerirá que los debates y análisis en torno específicamente a Octubre se prolonguen al menos durante un siglo3. Con algún énfasis, Karl Schögel indicó que no es posible comprender adecuadamente las inextricables tramas del mundo soviético con teorías y construcciones de modelos que no se ajustan a los hechos y, peor que eso, constituyen apenas «reliquias de la guerra fría». Para el autor alemán son los estudios culturales los que, centrados en nuevos objetos, obtienen réditos sensibles en torno a los problemas planteados4. Este trabajo se compuso en esa dirección; y a través de distintos cortes, desplazamientos e interferencias intenta ubicar conectores simbólicos específicos en las distintas urdimbres del proceso judicial a los escritores, porque para muchos fue sin duda el acontecimiento central del nacimiento de la disidencia en la Unión Soviética, o por lo menos hizo que la oposición al régimen soviético «se volviera más activa5». En efecto, el 10 de febrero de 1966, y durante cuatro días, los escritores Andrei Siniavski y Yuri Daniel fueron sometidos a un juicio formal en Moscú, acusados de escribir trabajos considerados antisoviéticos y, en especial, por haberlos publicados ilegalmente en el extranjero, lo cual se encuadraba en la Sección 1era. del artículo 70 del Código Criminal, que preveía distintas penalidades para los infractores6. Como quizá era imaginable para ambos autores, fueron encontrados culpables; al primero se le sentenció a siete años de prisión efectiva, en Mordovia, campo de Potma –aunque por 1. Jorge Morales Aimar (Ciudad de Gálvez, Santa Fe, 1959) es docente, escritor y coordinador cultural. Se graduó en la Facultad de Humanidad y Artes. Ejerció el periodismo en el matutino Rosario/12, con artículos sobre estética y política. Con Diego Roldán, participó en la revista Ciudades (México) con un artículo sobre Evgueni Zamiatin, y también con el mismo autor y Cecilia Pascual en el libro Poéticas Urbanas, sobre Rosa Wernicke. Prologó el libro Chimeneas de Carne, y publicó una novela distópica, Zoning, en 2009. Actualmente es maestrando en la Maestría de Estudios Culturales (UNR), se desempeña como profesor de historia y ciencias sociales y como coordinador de prensa del Centro Cultural Parque Alem. El autor agradece a Patricio Morales por su colaboración, y muy especialmente al Dr. Hugo Vezzetti por una serie de comentarios realizados oportunamente sobre este artículo. 2. Furet, François: El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. Fondo de Cultura Económica, México, 1995. 3.  Fitzpatrick, Sheila: La Revolución Rusa. Siglo XXI. Buenos Aires, 2005. 4.  Schlögel, Karl: «Kommunalka o el comunismo como forma de vida. Hacia una topografía histórica de la Unión Soviética». Cuadernos de Historia Contemporánea. Madrid, 2000. 5.  Kagarlitsky, Boris: Los intelectuales y el estado soviético. De 1917 al presente. Prometeo Libros, Buenos Aires, 2006. 6. Hayward, Max: Proceso a los escritores. El Estado Soviético contra Siniavski y Daniel. Editorial Americana, Buenos Aires, 1967. Véase también Diario La Vanguardia Española, Sábado 11 de agosto de 1973, pág. 17. Editada por el Grupo Godó, Barcelona.

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buena conducta fue liberado un año antes– y tuvo que exiliarse en Francia, con el retiro estricto de su ciudadanía soviética7. Su compañero, Yuri Daniel, fue sometido a cinco años de prisión, debido a la indulgencia del tribunal, que consideró un atenuante su participación en la llamada gran guerra patriótica, en la que resultó gravemente herido8. Sin embargo, Daniel no obtuvo el beneficio de aquél, ya que en la cárcel –y a diferencia de Siniavski– protagonizó activamente distintas huelgas de hambre así como otras protestas en defensa de sus derechos o de sus compañeros de infortunio. Tal actitud le valió ser trasladado a la antigua prisión de Vladimir, conocida por sus duras condiciones edilicias –falta de iluminación y frío– y un régimen disciplinario mucho más severo. Después de su liberación, Yuri Daniel siguió viviendo en la Unión Soviética, aunque no se le permitió residir en Moscú9. El juicio fue considerado una farsa y despertó vivas controversias dentro y especialmente fuera de la Unión Soviética10. En ese sentido, numerosos escritores extranjeros, entre los que se encontraban el comunista francés Louis Aragón y el italiano Alberto Moravia, unieron su voz al coro de los indignados11. Louis Aragón –de reconocida lealtad estalinista– expresó con franqueza su disconformidad hacia la condena en un artículo aparecido en el diario L´Humanité, el 16 de febrero, es decir, un par de días después de clausurado el juicio a los escritores12: «Uno se puede oponer a lo que estos hombres escribieron, a su significado; ellos pueden ser penados por haber desacatado una ley que impide la exportación incontrolada de sus obras, sería perfectamente comprensible, cualesquiera sean mis reservas personales a la ley misma. Pero quitarles su libertad por el contenido de una novela o una historia y hacer de ello un delito, un crimen, sienta un precedente mucho más perjudicial a los intereses del socialismo que todo lo que puedan ser las obras de Siniavski y Daniel13». El hecho fue llamativo, ya que algunos percibieron esa declaración como una apertura crítica de los intelectuales del partido comunista francés hacia ciertas prácticas autoritarias en la Unión Soviética. En cambio, otros la identificaron como parte de una táctica de corto alcance, debido a la cercanía de 7.  Véase Nivat, Georges: «El balance de dos deshielos. Entrevista a Andrei Siniavski». Revista Vuelta, Nro. 152, México, Julio de 1989. Andrei Siniavski hace distintas consideraciones sobre su situación durante el largo cautiverio. 8.  Hayward, Max: Proceso a los escritores. El Estado Soviético contra Siniavski y Daniel. Editorial Americana, Buenos Aires, 1967. 9.  Soljenitsin, Alexandr: Carta a los dirigentes de la Unión Soviética. Plaza y Janes Editores, Barcelona, 1974. Sormani, Pietro: «El sábado debe ser puesto en libertad el escritor soviético Daniel». Diario ABC, Edición de Andalucía, Jueves 10 de septiembre de 1970, página 22. 10.  VV. AA.: «El caso Siniavski – Daniel». Serie Documentos, Revista Nuevo Mundo, Nro. 1, Julio de 1966, París. 11.  Sormani, Pietro: «El sábado debe ser puesto en libertad el escritor soviético Daniel». Diario ABC, Edición de Andalucía, Jueves 10 de septiembre de 1970, página 22. 12.  Véanse las posiciones contrapuestas entre Louis Aragón y Pablo Neruda en: Schidlowsky, David: Neruda y su tiempo. Las furias y las penas. RIL Editores, Santiago de Chile, 2008. 13.  VV. AA.: «El caso Siniavski – Daniel y Hoy en la Cultura» en: La verdad. Por un gobierno obrero y popular. Órgano del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Año II, Nro. 45, págs. 4 y 5, Buenos Aires, Lunes 20 de Junio de 1966.

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El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966 elecciones en Francia y con el objetivo pragmático de no enajenar a ciertos sectores de la izquierda liberal con respecto a las necesidades electorales del Partido14. No le pareció exactamente así a Mario Vargas Llosa –todavía cercano a las posiciones de la política soviética– quien sostuvo en su crítica al juicio a los escritores que «varios partidos comunistas, como el italiano y el francés, admiten el principio de que una sociedad socialista consienta en su seno prensa libre y partidos de oposición15». En este caso puntual, el escritor peruano fue alejándose de aquellas primeras simpatías juveniles por el comunismo soviético debido a la imposición de los cánones del realismo socialista, y este corte se acentuó —y abrió una brecha que con el tiempo sería definitiva— con el juicio a Siniavski y Daniel: «Los escritores que creemos en el socialismo y que nos consideramos amigos de la URSS debemos ser los primeros en protestar, con las palabras más enérgicas, por el enjuiciamiento y la condena de Andrei Siniavski y Yuli Daniel, los primeros en decir sin rodeos nuestro estupor y nuestra cólera. Este acto injusto, cruel e inútil no favorece en nada al socialismo y sí lo perjudica, en vez de prestigiar a la URSS la desprestigia [porque] la estable, la poderosa Unión Soviética, la patria de los cohetes que viajan a la luna, ¿se vería en peligro por dos volúmenes de relatos fantásticos (…) y por un ensayo hostil al realismo socialista? Ciertamente no16». Como tal, el caso también llegó con cierta potencia, quizá después debilitada, al XXXIV Congreso Internacional del PEN Club, que se realizó en Nueva York, en 1966. Para la ocasión, algunos observadores soviéticos se excusaron de participar, ya que el tema convocante era El escritor como figura pública, y desde Moscú se temía que aquellos autores —que ya cumplían prisión al momento de las deliberaciones— ocuparan la atención central del encuentro. Esa era la idea de Pablo Neruda que, al parecer, después se confirmó. En cuanto al litigio en sí mismo, el poeta chileno acaso con cierta vaguedad reveló desconocer «(…) los libros que según la justicia soviética son calumniosos hacia ese país. No estoy de acuerdo tampoco que por las obras literarias sean llevados a la justicia escritores en ninguna parte. Pero creo que es mi deber también no contribuir a que tomando el nombre de esta causa, que puede ser discutible, se alimente la guerra fría y se use de mis probables opiniones o del revuelo de éstas para atacar a la Unión Soviética, país que conozco, respeto y amo17»

14.  VV. AA.: «El caso Siniavski – Daniel». Serie Documentos, Revista Nuevo Mundo, Nro. 1, Julio de 1966, París. También habría ciertas referencias con respecto a esta cuestión en: Gilman, Claudia: «Política y cultura: Marcha a partir de los años sesenta», Nuevo texto crítico, Vol. VI, nº 11, Buenos Aires, primer semestre 1993. 15.  Mario Vargas Llosa, Marcha, Nro. 1294, Montevideo, 4 de Marzo de 1966. Véase también Diario ABC, Madrid, 21 de Febrero de 1987, página 39, los artículos correspondientes al escritor peruano y a Miguel Castellví. 16.  Alburquerque, Germán: «El pensamiento político de Octavio Paz y Mario Vargas Llosa: América Latina en el mundo polarizado». Revista do Programa de Pós-Graduação em História da Universidade Federal do Rio Grande do Sul. Anos 90, Porto Alegre, v. 16, n. 29, p.261-290, jul. 2009. 17.  Rodríguez Monegal, E.: Revista Nuevo Mundo Nro. 5, Paris, Noviembre de 1966.

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Muchos años después, el politólogo ruso Boris Kagarlitsky afirmó que, aunque el peso intelectual de los escritores en cuestión era más bien menor, «no se enjuiciaba a Siniavski y a Daniel sino a toda la literatura sin censura» pero que los mismos, a pesar de los apremios a los que fueron sometidos por su libertad creativa, «no gozaban de mucha aprobación en la izquierda» (soviética, opositora al partido comunista de la URSS), aparentemente por las ambigüedades en el comportamiento político y académico de Siniavski que, pese a las críticas al régimen soviético, de alguna manera se reconocía comunista: « ¿Qué tengo contra el poder soviético? Poca cosa18». Siquiera como digresión, es importante señalar que el escritor, en su visita a Moscú en 1989, acreditó aquella lejana impresión: «Si la literatura se convierte en algo penalizable, se acaba con el desarrollo cultural y literario del país. Sobre este tema tuve largas discusiones teóricas con el comisario [político] encargado de mi caso, al que intentaba convencer de que mis diferencias con el poder soviético eran puramente estilísticas. —Tal vez dentro de veinte años resulte que tenía usted razón pero ahora la tengo yo —me respondió. Y entonces pensé que tener razón dentro de veinte años era más importante que tener razón hoy [en el momento de su detención, porque] toda mi vida soñé con crear una segunda literatura en la URSS, segunda no en el sentido de antisoviética, sino diferente por su estilo19». De todos modos, el 5 de diciembre de 1965 el escritor Vladimir Bukovsky y sus amigos lograron reunir a doscientas personas en la Plaza Pushkin para una manifestación de protesta por el ataque judicial que se estaba gestando hacia los escritores, lo cual pareció, a primera vista, marcar un punto de inflexión en cuanto al desarrollo visible de la disidencia20. También, durante el juicio –y como no se permitió la entrada a los conocidos de los acusados, ni tampoco a periodistas extranjeros con la pobre justificación de «falta de espacio»– aquellos se burlaron de la policía diciendo: «Naturalmente, como es un proceso libre, nosotros estamos aquí… al aire libre21».

La política no es broma Como enunciáramos antes, el juicio a Siniavski y Daniel se desarrolló entre el diez y el catorce de febrero de 1966, aunque los escritores fueron detenidos el 13 de septiembre de 1965, de manera prácticamente secreta. Sin embargo, llegó a conocerse la noticia a través de Giancarlo Vigorelli, en 18.  Kagarlitsky, Boris: Los intelectuales y el estado soviético. De 1917 al presente. Prometeo Libros, Buenos Aires, 2006. Siniavski, Andrei (seudónimo: Abraham Terz) El proceso continúa seguido de ¿Qué es el realismo socialista? Editorial Sur, Buenos Aires, 1960. 19.  Diario La Vanguardia, jueves 5 de enero de 1989, Sección Cultura, página 36. Reportaje a cargo de Rafael Poch. Editada por el Grupo Godó, Barcelona. Subrayado nuestro. 20. En 1967, Vladimir Bukovsky fue condenado a pasar tres años en un campo de trabajo por haberse manifestado a favor de los autores de un libro blanco sobre el proceso Siniavski – Daniel. Véase: Soljenitsin, Alexandr: Carta a los dirigentes de la Unión Soviética, Plaza y Janes Editores, Barcelona, 1974.Kagarlitsky, Boris: Los intelectuales y el estado soviético. De 1917 al presente. Prometeo Libros, Buenos Aires, 2006. Este acto también fue consignado en su momento por el Diario Le Monde, de París, del 23 de marzo, según VV. AA.: «El caso Siniavski – Daniel». Serie Documentos, Revista Nuevo Mundo, Nro. 1, Julio de 1966, París. 21.  VV. AA.: «El caso Siniavski – Daniel». Serie Documentos, Revista Nuevo Mundo, Nro. 1, Julio de 1966, París.

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El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966 una reunión de clausura de la Comunidad Europea de Escritores, el 9 de octubre de aquel año, y a partir de ese hecho –aunque siempre se señala con insistencia el peso determinante del artículo periodístico de Aragón que mencionáramos en su momento– comenzaron las distintas manifestaciones por la libertad de los autores. En concreto, la acusación del Estado Soviético se resumía en que los escritos de uno y otro contenían «manifestaciones calumniosas contra el sistema soviético» y también al mismo partido comunista; y que la publicación ilegal en el extranjero permitió que fueran usados como «propaganda reaccionaria» por los países occidentales22. Dicha acusación fue fechada el 27 de enero de 1966, pero ya desde el primer momento la suerte de ambos estaba echada, y se los consideraba culpables; el juicio solo serviría para definir el grado de culpabilidad y en absoluto su inocencia. «El tribunal no puede estar completamente seguro hasta no haber examinado y haber oído a la dos partes; hasta que no se haya explicado todo lo que agrava o mitiga la culpa de los acusados23». En esa dirección, es importante señalar que, en buena parte, la larga hegemonía estalinista acabó por las denuncias de Nikita Jruschov en el XX congreso del partido comunista de la Unión Soviética24. En esa oportunidad, hizo referencia a distintos crímenes del período 1929 - 1953 «cometidos contra honestos comunistas» por un líder que, aun cuando sus méritos como comunista fueran justipreciados por el Partido, en sus últimos años había sufrido de diferentes anomalías psíquicas y manías persecutorias25. A partir de la ubicación de Jruschov en la pirámide del poder, en las estructuras políticas se inscribieron una serie de cambios, que evitaron en buena parte nuevas formas del «culto a la personalidad» y las masivas detenciones arbitrarias: «Se dice que mientras Jruschov pronunciaba su famoso discurso, alguien le hizo llegar este papel: “Pero, ¿dónde estaba usted entonces?”. Jruschov leyó el papel en voz alta y preguntó: — ¿Quién escribió esto? ¡Que se levante! Nadie en la sala se atrevió a levantarse. Entonces, Jruschov se echó a reír y respondió: —Yo estaba allí donde ustedes están ahora. Lo que equivale a decir: yo tenía miedo a Stalin, como todo el mundo, como ustedes mismos tienen miedo de mí en este momento26». Por otra parte, Jruschov planteó una serie de reformas económicas –muchas de ellas vacilantes, y con resultados negativos– cuya tentativa más sobresaliente era reasignar recursos del complejo militar 22.  Hayward, Max: Proceso a los escritores. El Estado Soviético contra Siniavski y Daniel. Editorial Americana, Buenos Aires, 1967. 23.  Feovanov, Revista Izvestia, 11 de febrero de 1966. Tomado de Leopold Labedz, VV. AA.: «El caso Siniavski – Daniel». Serie Documentos, Revista Nuevo Mundo, Nro. 1, Julio de 1966, París 24.  Kruschev, Nikita: Informe Secreto. Discurso pronunciado en el 20 Congreso comunista ruso. Editorial Gure, Buenos Aires, 1956. 25.  Jruschov, N. S.: Problemas de la literatura y el arte soviético. Editorial Documentos, Buenos Aires, 1963. 26.  Siniavski, Andrei: La Civilización Soviética. Editorial Diana, México, 1990

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industrial y de la industria pesada en general, a la producción de bienes de consumo y al bienestar de la población, acaso apremiado por la estabilización política y el alto nivel de vida en los países capitalistas desarrollados27. Entre otras cosas, esto significó el «temor y temblor» de la élite específica de grandes planificadores y tecnócratas, aquellos que llamó Jruschov «los devoradores de acero». Estos grupos habían gozado durante el tiempo de Stalin de distintas prerrogativas y, fundamentalmente, de la prioridad absoluta de ese entramado sobre el conjunto de la economía28. Al mismo tiempo –y quizá con un rasgo paradojal— Jruschov despreciaba el arte moderno o las distintas manifestaciones subjetivas o vanguardistas «occidentales» y, aún más, la tendencia de distintos artistas soviéticos de valorar positivamente esas formas culturales o recursos estéticos. Podríamos decir, entonces, que los cambios producidos en el andamio político y también de alguna manera en el mismo desarrollo económico, no se plasmaron en el mundo de la creación artística o simbólica, sino que se limitaron en todo caso a una «modernización controlada29». A la sazón, Carlos Fuentes, en un viaje a Moscú en el verano de 1963, percibió claramente ese «límite que Jruschov le había impuesto a la desestalinización en el campo cultural30». Por si había alguna duda, quedó en evidencia en el discurso del 8 de marzo de 196331, donde Jruschov sostuvo con énfasis la «importancia de la literatura y el arte del realismo socialista que [alcanzaron] grandes cimas de la creación artística» y que, por lo mismo, «[aquellos] productos de los pintores abstraccionistas» seguirán «siendo condenados [como] monstruosidades en una forma abierta, con toda intransigencia». Por lo tanto, Jruschov indicó que el Partido solo aprobaba las obras de arte «realmente verídicas», y además les recordaba a los artistas y creadores soviéticos presentes –y era una amenaza apenas velada– que fue Lenin, quien a través de un decreto creó la Cheka, un artefacto de represión para las manifestaciones abiertas u ocultas contra aquel joven poder soviético de 191732. 27.  «En los años en que estuvo Jruschov al frente de la vida política y administrativa de la Unión Soviética, se habían producido muchos y grandes cambios, como la descentralización industrial y la supresión de las estaciones de maquinaria agrícola, uno de los grandes instrumentos de poder y coacción en los días de Stalin, se había llegado a la liquidación en teoría —en gran parte en la práctica también—de la poderosa policía especial (…) Estos y otros cambios eran muy importantes, pero es posible que los más importantes de todos estuviesen apenas perfilándose en unos momentos en que se buscaba dar un formidable impulso a la industria ligera, la relacionada con la producción de artículos de consumo». Mistral, Xavier: «La nueva política soviética». Revista de Política Internacional, Nro. 76, Noviembre/ Diciembre de 1964. También véase: Liubichev, Y.: «La construcción de la maquinaria textil en la URSS». Novedades de la Unión Soviética, Nro. 20, Buenos Aires, octubre de 1960. 28.  Crespo, Horacio: «Sucesión en la URSS: continuidad y cambio». Revista de la Universidad de México, Nro. 23, Marzo de 1983. 29.  Saborido, Jorge: Historia de la Unión Soviética, Emecé, Buenos Aires, 2009. 30.  VV. AA.: «El caso Siniavski – Daniel». Serie Documentos, Revista Nuevo Mundo, Nro. 1, Julio de 1966, París. 31.  Jruschov, N. S.: Problemas de la literatura y el arte soviético. Editorial Documentos, Buenos Aires, 1963. Subrayado nuestro. 32.  Sobre la Cheka hay diferentes consideraciones. Véase: ������������������ Ulam, Adam: Los Bolcheviques. Los personajes y la historia política e intelectual de los orígenes del comunismo ruso. Editorial Grijalbo, Barcelona, 1969. SS. AA.: La Revolución de Octubre sin mitos. Actas del Comité Central del Partido Obrero Social Demócrata Ruso. Octubre 1917 – Febrero de 1918. Tesis Once Grupo Editor, Buenos Aires, 1991. Courtois, Stéphane: El libro negro del comunismo. Crímenes, terror y represión. Editorial Planeta, Barcelona, 1998. Chasles, Pierre: Lenin, el dictador rojo. Editorial Iberia. Barcelona, 1929. Chassin, Serge de: La lo-

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El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966 En esa oportunidad, Jruschov fue claro: «Son ajenos a los soviéticos el escepticismo, la falta de voluntad, la apatía, el pesimismo y la actitud nihilista hacia la vida [debido a que] en el terreno de la ideología no hay coexistencia pacífica». Tal las cosas, no podía convivir el realismo socialista con otras corrientes artísticas (o ideológicas, en la lógica jruschoviana) como el formalismo, declinación burguesa que se amparaba en un subjetivismo radical. «En política no puede haber bromas», aseguró, y por eso el arte y literatura ya habían sido minuciosamente codificados por el Partido, porque todos los esfuerzos de la vida social, económica y artística en la sociedad soviética debían subordinarse «hacia el logro de un fin único». Esta triple tensión –poder colegiado, valoración de la industria liviana en función del consumo popular y a la vez mantenimiento laminado de la ortodoxia cultural– generó distintas oposiciones y rechazos que fueron fatales para su continuidad en el poder: «A medida que avanzaba [el] gobierno [de Jruschov éste] percibió que el partido y la burocracia constituían barreras que impedían el logro de sus objetivos, y su fracaso mostró (…) que el sistema era incapaz de reformarse desde adentro33». El 14 de octubre de 1964, al ser llamado por Brezhnev para una reunión urgente por algunos temas en apariencia ligados a la producción agrícola, y mientras estaba de vacaciones en Pitsunda, Abjasia, él mismo reconoció antes de llegar que en realidad se trataba de una vasta e irresistible conspiración para su destitución. No se opuso, y en cambio aceptó sin condiciones resignar el cargo. Jruschov ya no pudo más volver a tener presencia en la vida política soviética; a su muerte, apenas si fue recordado con una necrológica mínima en los periódicos Pravda e Izvestia34. Aquella noche le confesó a un amigo que estaba «Viejo y cansado. Hay que dejarlos hacer frente por sí solos. He hecho lo más importante. ¿Podría alguien haber soñado con decirle a Stalin que no nos servía más y sugerirle su retiro? Ni siquiera una mancha de humedad habría quedado donde estuviésemos parados. Ahora todo es diferente. El miedo se ha ido, y podemos hablar de igual a igual. Esta es mi contribución. No voy a oponer resistencia35». cura roja: aspectos y escenas de la revolución rusa 1917 -1918. Seix & Barral Hermanos. Barcelona, 1920. Bey, Essad: La policía secreta de los soviets. Historia de la G. P. U. Espasa Calpe, Madrid, 1935. Bunin, Iván: Días malditos (Un diario de la Revolución). Acantilado, Barcelona, 2007. Carrère d’Encausse, Hélène: Lenin. FCE, Buenos Aires, 1999. Para una perspectiva diferente de lo que significó el llamado «terror rojo», véase: Trotsky, León: Terrorismo y comunismo. Fundación Federico Engels, Madrid, 2005. 33.  Saborido, Jorge: Historia de la Unión Soviética, Emecé, Buenos Aires, 2009. Subrayado nuestro. 34.  «El periodista norteamericano Hedrick Smith, que vivió en la URSS, habla muy justamente en su libro Los Rusos de la prensa soviética y de la lengua de que ésta se vale para dirigirse al pueblo. A este respecto, evoca el eco que se dio a la muerte de Jruschov. El hombre que había dirigido Rusia durante más de diez años acababa de morir, y la prensa soviética se veía afectada de mutismo. Escuchamos las noticias durante treinta y seis horas. Por fin, apareció un minúsculo comunicado en el rincón derecho de la primera página de Pravda y de Izvestia, abajo... una sola frase, que anunciaba el deceso del “retirado Nikita Serguievich Jruschov”. El recuadro estaba entre un reportaje circunstancial sobre la cosecha y el retrato del rey de Afganistán, de visita en Moscú...» Siniavski, Andrei: La Civilización Soviética. Editorial Diana, México, 1990 35.  Taubman, William (2003), Khrushchev: The Man and His Era, W.W. Norton & Co. Subrayado nuestro.

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Reemplazado por Leonid Brezhnev –quien fuera protegido durante más de veinte años por el mismo Jruschov– estaba considerado como una figura ascendente pero de menor peso o de una influencia relativa dentro aquella inextricable estructura de poder. Con todo, la dimisión de Jruschov fue tomada en general con indiferencia por la sociedad soviética o incluso –debido a las fallas en las reformas y al encarecimiento de la vida– con cierto alivio por distintos sectores de trabajadores, que vieron empeoradas sus condiciones de existencia durante muchos años. A partir del nuevo premier, se frenó abruptamente el proceso de desestalinización, que con Jruschov había sido tibio o más bien fragmentario, y además de socavar cualquier reforma institucional con tendencia «liberal» se ejecutaron distintas políticas de modernización del aparato productivo. Principalmente, se elevó con marcado carácter el gasto militar, debido a una serie de cambios en la política exterior –que aunque con tanteos y actitudes erráticas buscaba apoyar distintos movimientos de liberación en el Tercer Mundo, particularmente Vietnam36– pero quizá sobre todo para evitar los conflictos con la élite más concentrada y poderosa del complejo militar industrial37. A partir de la gestión de Brezhnev, se ha dicho, acabó la recatada primavera jruschoviana y se fortaleció la rigidez y el dogma; y de eso no se libró, al contrario, el campo cultural. Por otra parte, su tiempo político se caracterizó por una vuelta a los grandes proyectos de dominación de la naturaleza, como la conquista de las tierras vírgenes, con el despliegue de contingentes de pioneros y entusiastas comunistas similares a los tiempos de Yosef Stalin. Otra vez, la producción económica tenía que estar amañada al arte del realismo socialista y viceversa. Con respecto al desarrollo agrario en Kazajstán, Brezhnev expresó que habían aparecido «Jóvenes de talento que amaban no solo las viejas tradiciones (…) sino también toda la literatura soviética y mundial [porque] lo principal era sanear el ambiente en las asociaciones de creadores, entre la intelectualidad. [Había que] cohesionarla, unir todas las fuerzas para cumplir las ingentes tareas que tenía planteada la República38». Con Brezhnev quedó configurada, pues, esa suerte de «salto adelante» que incluía prácticas ceñidas para aumentar la productividad, con una marcada defensa de la cultura socialista, si bien en términos no tan folclóricos o incluso irracionalistas como en el caso de Jruschov, ya que la nomenklatura brezhneviana apuntaba a perimetrar el desarrollo económico y tecnológico con intentos modernizadores. El juicio a Siniavski – Daniel no escapó de estas nuevas y profundas reverberaciones del poder soviético, y más que eso se inscribió como caso testigo en la configuración de una topografía simbólica y legitimadora del poder de Brezhnev, cuya entronización –sostiene Jorge Saborido– había sido pacífica, 36.  Sobre el particular, véase Appy, Christian: La guerra de Vietnam. Una historia oral. Crítica, Barcelona, 2008, específicamente el reportaje al hijo de Jruschov, donde pone en entredicho la ayuda real soviética a los revolucionarios del Norte de Vietnam. 37.  Saborido, Jorge: Historia de la Unión Soviética, Emecé, Buenos Aires, 2009. 38.  Brezhnev, Leonid: Tierras vírgenes. Editorial Testimonios, Buenos Aires, 1979. Subrayado nuestro.

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El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966 pero no demasiado democrática39. Mijaíl Voslensky refiere que, cuando era niño y en su condición de escolar, no podía comprender que sus vivencias estaban trazadas por el «nacimiento aterrorizante» de una élite de poder de nuevo cuño, el estalinismo40. Es posible que aquellos autores hayan confundido ciertas y pautadas aperturas de Jruschov –que instó incluso a Alexander Soljenitsin a publicar Un Día en la vida de Iván Denisovich, en respuesta a las arbitrariedades del poder que proveía el «culto a la personalidad»– como parte de una reforma más amplia y sostenida en el mundo cultural soviético. Si en parte fue así, se diluyó con despacho, aunque persistieron simulacros de cierta legalidad: «Una confirmación semioficial había llegado poco antes a Paris, Surkov dijo que el juicio sería rápido y de conformidad a las normas legales41». En ese punto, en la Unión Soviética la empresa de la legitimidad política fue siempre un problema complejo y, a la vez, el talón de Aquiles de las demandas populares. Peter Schulze ha indicado que el problema de la legitimación en la dominación soviética había surgido tempranamente con el conflicto de los marineros en Kronstadt en 1921 o –lo que es más fiel– desde el mismo ascenso de la fracción centralista de Stalin y Bujarin42. De cualquier forma, y a riesgo de simplificar a este autor, el inconveniente que presenta se da en cualquier formación económico-social que haya liquidado la propiedad privada de los medios de producción y suspendido las leyes de mercado. Esta urdimbre requiere de determinados dispositivos políticos que en su complicada mecánica deben subordinar a otras instancias reguladoras y económicas. Por eso, dice Schulze, históricamente en la Unión Soviética se impidió el desarrollo libre de los espacios culturales; y por otro lado, esas mismas agencias hacían que el aparato político se sintiera siempre desafiado «Por fenómenos aislados como sectas, disidentes nacionales, música beat, pintura moderna y contactos personales en occidente, así como publicaciones y literaturas clandestinas, por las que [reaccionaba] con excesos burocráticos». Asimismo, Alain Badiou informó que se manifiesta un nihilismo reactivo en la cristalización de cualquier proceso político y sus élites dirigentes se estabilizan como tales; el lenguaje se vuelve un complicado mecanismo de relojería y queda obturado todo movimiento alternativo o independiente y también cualquier idea diferenciada que dispute las estrategias del poder establecido43.

39.  Saborido, Jorge: Historia de la Unión Soviética, Emecé, Buenos Aires, 2009. 40.  Voslensky, Michael: La Nomenclatura. Los privilegiados de la URSS. Editorial Abril, Buenos Aires, 1986. 41.  VV. AA.: «El caso Siniavski – Daniel». Serie Documentos, Revista Nuevo Mundo, Nro. 1, Julio de 1966, París. 42.  Avrich, Paul: Kronstadt 1921. Editorial Utopía Libertaria, Buenos Aires, sin fecha de edición. Schulze, Peter W.: «La dinámica del inmovilismo. El sistema soviético entre crisis y reforma». Revista Nueva Sociedad, Nro. 80, Noviembre-Diciembre, 1965. 43.  Badiou, Alain: El siglo. Editorial Manantial, Buenos Aires, 2005

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Las Trompetas del Juicio Final Podemos convenir que el problema de legitimidad en el comunismo «tardío» –tanto con Jruschov como con Brezhnev– requirió de nuevos recursos y terminales estatales. Si con Lenin la dominación había sido carismática, el poder de Stalin se concentró menos en el Partido y en la burocracia que en su poder personal, y en formas de coerción ubicua que se basaban en el terror social. Jruschov intentó establecer una nueva relación con la sociedad de cariz más contractual y en cambio su continuador, Brezhnev, buscó «defender al poder de toda intervención social», sin dejar de reconocer la necesidad de establecer nuevos vínculos entre el poder estatal y la sociedad civil44. En ambos casos, reconocieron que las elecciones, que se celebraban cada dos años o dos años y medio, y que, a pesar de existir un régimen de partido único y programas políticos unívocos, constituyeron siempre, y más allá de los entusiasmos medidos, una fuente de legitimidad política y social cardinal, aunque en el fondo ilusoria. Sin embargo, el catalizador más importante –tanto en cuanto al conocimiento de la sociedad, como recurso político fundamental– fue el llamado realismo socialista45, creado en buena medida por la troika de Stalin, Gorki y Zhdanov46. Lejos de ser abandonado después del período de la influencia estalinista, fue consolidándose como una suerte de estructura estructurante. En esa perspectiva, el realismo socialista componía una estética –pero indudablemente algo más que eso– que suprimía la realidad en beneficio de una ficción que invadía todos los campos, y del mismo modo, como veremos, el jurídico47. «Stalin es, por tanto, entre todos los hombres que hoy viven, el primer héroe positivo: idea que en el arte soviético va orientada hacia la figura del jefe. La época estaliniana puede quedar simbolizada por una escena, narrada después por Jruschov, en la cual no se sabe si lo que domina es el arte o la realidad: Stalin se paseaba, con deleitación de maniático, entre sus estatuas48». 44.  Carrère d’Encausse, Hélène: El poder confiscado. Gobernantes y Gobernados en la URSS. Editorial Emecé, Buenos Aires, 1984. 45.  Hay distintas interpretaciones y estudios sobre el realismo socialista. Aquí solo indicaremos algunas que nos parecen importantes: Siniavski, Andrei: La Civilización Soviética. Editorial Diana, México, 1990. Siniavski, Andrei (seudónimo: Abraham Terz) El proceso continúa seguido de ¿Qué es el realismo socialista? Editorial Sur, Buenos Aires, 1960. Brocato, Carlos: «Defensa del realismo socialista». La Rosa Blindada, Biblioteca Nacional, Buenos Aires, 2014. Pasolini, Pierre Paolo: Empirismo herético. Editorial Brujas, Córdoba, 2005. Slonim, Marc: Escritores y problemas de la literatura soviética 1917 – 1967. Alianza Editorial, Madrid, 1974. Zhdanov, Andrei: Literatura y filosofía a la luz del marxismo. Editorial Pueblos Unidos, Montevideo, 1948. Trotski, León: Literatura y Revolución. Editorial Antídoto, Buenos Aires, 2004. Uscatescu, Jorge: «La otra cara de la libertad». Cuadernos Hispanoamericanos. Nro. 416. Gráficas Valencia, Madrid, Febrero de 1985. 46.  Andrei Zhdanov fue considerado por cierta prensa como un posible continuador de Stalin. Por su temprana muerte, en 1948, circuló el rumor de que había sido envenenado por orden de Stalin. Véase: «Andrei Zhdanov llega a Moscú para hacerse cargo del país en caso de que continúe la enfermedad de Stalin». Ofensiva. Bisemanario de Nacional Sindicalista. Año 4, nro. 361, Domingo 11 de noviembre de 1945. Imprenta La Falange, Cuenca. También: Kriukova, Nina: «Zhdanov, ideólogo del estalinismo». Sputnik. Selecciones de la prensa soviética. Editorial Agencia Nóvosti, Moscú, Enero de 1989. 47.  Carrère d’Encausse, Hélène: El poder confiscado. Gobernantes y Gobernados en la URSS. Editorial Emecé, Buenos Aires, 1984. 48.  Siniavski, Andrei: La Civilización Soviética. Editorial Diana, México, 1990. Subrayado nuestro.

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El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966 Más allá de su inscripción como parte de una estética «oficial» para los artistas y escritores, también se configuró como una moral –como un comportamiento deseable, a través del «héroe positivo» y de las victorias soviéticas– y una nueva fuente de legitimidad política y social, entrelazada con la noción de unanimidad, que rechazaba (y a la vez castigaba) cualquier orientación que saliera del marco de la cultura soviética. En sí misma, operaba como una maquinaria de socialización y adhesión total, que debía evitar cualquier desvío –político o estético– del empadronamiento ofertado por la concesión soviética. Así lo expresó en su momento V. Ilenkov, en su novela El Gran Camino, que recibió el Premio Stalin en 1949: «Rusia [había] seguido un solo camino, el de la unanimidad. Por millares de años los hombres sufrieron por no pensar del mismo modo (…) Esa unidad ideológica nos fortalece. En ella reside nuestra superioridad sobre los otros hombres desunidos, desgarrados por el pluralismo de pensamiento49» El realismo socialista –que en Aragón era «escribir la verdad estalinista»– se orientaba a una terca perspectiva presentista, que hacía tabla rasa del pasado prerrevolucionario para eliminar, según Zhdanov, los residuos del mismo que obstaculizaban el progreso del pueblo soviético50. Pensar y escribir sobre el pasado, sostenía, era un mero capricho51. Precisamente, Andrei Siniavski criticó ácidamente esta concepción en uno de los textos que lo llevó a prisión: «De pronto, todo quedó sistematizado. Una necesidad férrea, una severa jerarquía ordenaron el curso de los siglos. El mono se alzó sobre sus patas traseras y comenzó su avance triunfal hacia el comunismo52». Para Stalin, se trataba de hacer una ingeniería del alma, con la ganancia de construir un hombre nuevo, el hombre soviético. A partir de esa condición, pensar de otro modo suponía quebrar esa ley fundamental de la unanimidad y la adhesión absoluta a un sistema de valores jerárquicos y perfectamente codificados, y más que eso significaba situarse fuera (o contra) de esa cultura y también al margen del sistema. Si en los años treinta, Mijaíl Zoschenko fue criticado por Zhdanov por su «aborrecible moral» (que consistía en desdeñar el partidismo en literatura) y le retiraron su cartilla de subsistencia, en 1974, Efim Etkind fue excluido de la Unión de Escritores, privado de sus medios de vida e, incluso, de sus títulos universitarios53.

49.  Siniavski, Andrei (seudónimo: Abraham Terz) El proceso continúa seguido de ¿Qué es el realismo socialista? Editorial Sur, Buenos Aires, 1960. Subrayado nuestro. 50.  Caute, David: El Comunismo y los intelectuales franceses 1914-1966. Ediciones Oikos-Tau, Barcelona, 1968. 51.  Zhdanov, A. A.: Literatura y filosofía a la luz del marxismo. Editorial Pueblos Unidos, Montevideo, 1948. 52.  Siniavski, Andrei (seudónimo: Abraham Terz) El proceso continúa seguido de ¿Qué es el realismo socialista? Editorial Sur, Buenos Aires, 1960 53.  Véase Zoschenko, Miguel: Los días de nuestra vida. Editorial Siglo Veinte, Buenos Aires, 1946.Carrère d’Encausse, Hélène: El poder confiscado. Gobernantes y Gobernados en la URSS. Editorial Emecé, Buenos Aires, 1984.

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El realismo socialista, a través de infinitos conectores de propaganda, de enormes esfuerzos de campañas de socialización y de penalidades estrictas a quienes evadieran –legal o clandestinamente, y en este caso a través de los samizdat– se conformó como una realidad en sí misma, como en buena parte se desprende del juicio a Siniavski y Daniel54. De hecho, es imposible en un trabajo de estas características, decodificar enteramente el desarrollo del juicio. Igualmente, queremos señalar algunos tópicos reveladores que manifiestan, además de los efectos políticos inmediatos, los alcances y los límites de la «legalidad socialista» en aquel relieve cultural que, con la declinación de Jruschov, se ajustaron con mayor coerción. Dadas estas nuevas condiciones político-culturales –y acaso más allá de la voluntad de los participantes– se distinguió como una ficción literaria o, mejor, una representación escénica del realismo socialista con signos invertidos. Como ironía, los protagonistas destacados cumplieron el rol de héroes negativos, que posteriormente resultaron castigados por el poder «total» de la élite soviética. Desde luego, las «evidencias del delito» eran mucho menos los hechos –la publicación en Occidente saltando por encima del todopoderoso Glavlit– que los escritos de ficción o de crítica literaria de Siniavski y Daniel55. Por lo tanto, la acusación giró en torno a las calumnias al pueblo soviético como conjunto, y no a personas físicas concretas. Pero además, en esa comisión, fiscal y juez tendían permanentemente a confundir personajes de ficción y autores y situaciones reales con la imaginación literaria: Fiscal: –¿Qué es lo que usted odia tanto? Daniel: –¿A quién le está hablando? ¿A mí o a mi personaje, o a algún otro? El fiscal desdeñó la lúcida observación de Daniel y respondió con dos preguntas, ligadas a la estructura fundamental del realismo socialista: –¿Cuál es su héroe positivo? ¿Quién expresa su punto de vista en el relato? Pero vayamos a otro pasaje del juicio, que resulta aún más significativo: Fiscal: –Usted ha calumniado a simples ciudadanos soviéticos. Observemos simplemente cómo se supone que el pueblo soviético reaccionaría a la proclamación del «Día del asesinato público» (Lee algunos pasajes) Se supone que éstas son personas educadas. ¿Cómo puede tratarse de otra cosa que una calumnia? Tomemos su conversación con Margulis56. 54.  Saunders, George: Samizdat. Ediciones Pluma, Buenos Aires, 1975. El término fue creado aparentemente por el mismo Soljenitsin. Véase: Soljenitsin, Alexandr: Carta a los dirigentes de la Unión Soviética, Plaza y Janes Editores, Barcelona, 1974. 55. Etchaleco, Hernán Eduardo: Agitación y propaganda. Los medios de comunicación masiva en la Unión Soviética. XI Jornadas Interescuelas de los Departamentos de Historia. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Tucumán, San Miguel de Tucumán, 2007. En: http://www.aacademica.org. 56.  Sobre este cuento en particular, una autora sostiene que el escritor quiso significar que, aunque se llame al asesinato público, no puede ocurrir nada significativo, porque cualquier campaña lanzada por el partido comunista de la URSS apenas era tenida en cuenta por la población civil. Véase Lértora Mendoza, Celina: «El caso del gato desaparecido. Una reflexión sobre la administración de justicia». Revista Cruz del Sur, Año IV, Nro. 8, págs. 569 – 587, Buenos Aires, 2014.

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El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966 Daniel: –Esa no es mi conversación, es mi personaje el que está hablando. Fiscal: –¿Pero esto no es una calumnia al pueblo soviético? Cuando Yuri Daniel le comenta que, después de todo, hay obras de Maiakovski que podrían ser encuadradas también como calumnias al pueblo soviético –«La casa de baños» o «La chinche»– el fiscal le responde con una borradura: –No hablemos de eso por ahora. En otra parte, donde el fiscal persistió con la idea de calumnia a todo el pueblo soviético, Yuri Daniel intentó desfondar esa posición. Daniel: –Ahora bien, con respecto a «The Man from Minap», no me gusta ese cuento; está mal escrito, es crudo y de mal gusto, pero no contiene nada antisoviético. Es una sátira, una caricatura, una extravagancia; todo ello dentro de la tradición de la literatura. ¿Por qué la descripción de diez malas personas pasa por ser, para la acusación, un retrato de toda la sociedad soviética? Además, cualquier símbolo utilizado en los cuentos necesariamente tenía un peso específico infamante e incluso blasfemo: Siniavski: –Estas no son del mismo tipo de notas que puede haber al pie en una monografía, sino que las uso como un recurso propio (…) No me refería a Lenin y no encontrará su nombre allí. Juez: –La habitación está empapelada con dinero. Y el dinero tiene la efigie de Lenin. No hay ninguna otra efigie. Y sus palabras en el texto son blasfemas. Por otra parte, si bien el juez rechazaba de plano que la causa fomentara un contienda literaria («esto no es un debate literario y no necesitamos digresiones sobre la historia de la literatura», sostuvo en distintas oportunidades) utilizó para destacar la idea de calumnia una metáfora de un texto clásico soviético a fin de dimensionar el peso abstracto del valor «pueblo soviético57». Veamos la especie: Juez (a Siniavski): –¿Comprende lo que ha hecho? Por lo menos Daniel luchó en la guerra, fue herido; pero usted tuvo una guerra muy fácil. Siniavski: –Eso no fue culpa mía. Juez: –No estoy diciendo que lo haya sido. Simplemente que tuvo suerte. Pero el pueblo luchó, pasó por todos estos grandes sufrimientos y forjó el acero, y usted llega para escribir cosas como éstas sobre él58.

57.  Ostrovski, Nikolai: Así se templó el acero. Ediciones Cosmos, Buenos Aires, 1977. 58.  Había cierta ambigüedad en la weltanschauung soviética con respecto al sufrimiento y el heroísmo. Aunque aquí no podemos ahondar con respecto a este problema, véase Alexiévich, Svetlana: La guerra no tiene rostro de mujer. Debate, Buenos Aires, 2015; y de la misma autora, Voces de Chernóbil. Debate, Buenos Aires, 2015.

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Últimas impresiones Dos días después de acabado el juicio, el diario Pravda insistió en que Siniavski y Daniel habían comparecido ante el tribunal no como escritores sino como personas que cometieron crímenes contrarios al régimen y al pueblo soviéticos y sus conquistas revolucionarias, porque sus textos «no tenían nada que ver con la literatura sino que habían sido constituidos para la lucha activa contra el estado soviético59». Pero, en términos políticos, el litigio se cerró en el XXIII Congreso del PCUS que marcó el punto central de ascenso al poder del «partido brezhneviano». En el mismo, celebrado entre marzo y abril de 1966, el reconocido escritor Mijaíl Shólojov –siempre adaptándose a los vaivenes de la línea política administrativa, ya sea lamentando con afectación la muerte de Stalin y al mismo tiempo glorificando a Jruschov tras las denuncias vertidas en el XX Congreso del PCUS– trató a los escritores ya condenados de «renegados» y «traidores» y declaró que se sentía avergonzado aún de aquellos que trataron de diferentes formas de defender a Siniavski y Daniel. Recuperando una fase más agresiva de la historia soviética (la que sufrió con cierta moderación Evgueni Zamiatin, pero más tarde con áspera diligencia Vsevolod Meyerhold) sostuvo que «Si esos canallas de conciencia negra hubiesen sido descubiertos en los días memorables de la década del veinte, cuando los juicios se llevaban a cabo sin referencia de artículos estrictamente definidos del código penal, sino de acuerdo con la justica revolucionaria, entonces ¡estos traidores hubiesen recibo un castigo muy diferente!60» En conclusión, el juicio funcionó como un conector político y cultural, donde el juez actuaba como fiscal y el fiscal como juez, y es apenas perceptible la intervención del abogado defensor de los acusados. Esa mecánica, gobernada con astucia, obturó recursos jurídicos que le eran específicos y traspasó las fronteras de la ficción y la realidad. Fracción morosa pero efectiva de aquello que Boris Groys llamó Gesamtkunstwerk—punto de confluencia entre las vanguardias artísticas y políticas para la invención de una sociedad a su imagen y semejanza— creó una constelación extraña, ambigua, una especie de telaraña entre la práctica ju59.  VV. AA.: «El caso Siniavski – Daniel: ¿escritores o delincuentes?» Cuadernos de cultura. Año XVI, Nro. 79, Buenos Aires, marzo – abril de 1966. 60.  El caso Zamiatin es particularmente relevante, y nos hemos ocupado de él en otro trabajo. Véase Roldán, Diego y Morales Aimar, Jorge: «Entre las sombras de un mundo translúcido». Revista Ciudades, México, 2006. Véase también Meyerhold, Vsevolod: Textos teóricos. Edición de Juan Antonio Hormigón. Publicación de la Asociación de Editores de Escena de España, Madrid, 1992. Para conocer las dificultades de Meyerhold con respecto a su posición relativa al realismo socialista: Ferrero, Ángel: «La construcción del hombre nuevo: de la revolución de octubre al post-comunismo. Una perspectiva histórica». Nómada Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Nro. 33, Madrid, 2012. Igualmente interesante es la carta que le escribió a Molotov, con motivo de su detención: Meyerhold, Vsevolod: «Carta al Presidente del Consejo de los Comisarios del Pueblo de La URSS, V. Molotov». El tonto del pueblo. Revista de Artes Escénicas. Nro. O, página 50, Sucre, Agosto de 1995. Hayward, Max: Proceso a los escritores. El Estado Soviético contra Siniavski y Daniel. Editorial Americana, Buenos Aires, 1967. Subrayado nuestro.

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El proceso judicial a los escritores Siniavski y Daniel. Política, cultura y tensiones entre intelectuales y el poder soviético. Moscú, febrero de 1966 dicial y la crítica literaria que conformó una suerte de montaje teatral minimalista que puso en jaque los límites o el sentido de la justicia soviética61. Como tal, el montaje no es solo un procedimiento constructivo, sino también y tal vez especialmente una operación relacional que muestra las fracturas y los puntos ciegos de sus mismos elementos62. Con todo, para Max Hayward, fue la razón de estado la que prevaleció sobre la del derecho. En alguna medida, porque en el decurso del trámite judicial esas figuras no pueden distinguirse con facilidad; el derecho tornó en una oscura ficción literaria y esa ficción en parte de la realidad y como tal convertida en un hecho punible. En todo caso, estado y derecho habían sido moldeados con anticipación por el acerado realismo socialista, que colonizó y resignificó las acciones pasadas y presentes de aquellos actores que, acaso indefensos, fueron rápidamente encontrados culpables.

Bibliografía Appy, Christian: La guerra de Vietnam. Una historia oral. Crítica, Barcelona, 2008, Alexiévich, Svetlana: La guerra no tiene rostro de mujer. Debate, Buenos Aires, 2015. Alexiévich, Svetlana: Voces de Chernóbil. Debate, Buenos Aires, 2015. Avrich, Paul: Kronstadt 1921. Editorial Utopía Libertaria, Buenos Aires, sin fecha de edición. Badiou, Alain: El siglo. Editorial Manantial, Buenos Aires, 2005. Bey, Essad: La policía secreta de los soviets. Historia de la G. P. U. Espasa Calpe, Madrid, 1935. Bresser Pereira, L. C.: Ideología y tecnoburocracia. Editorial Paidós, Buenos Aires, 1975. Brezhnev, Leonid: Tierras vírgenes. Editorial Testimonios, Buenos Aires, 1979. Bunin, Iván: Días malditos (Un diario de la Revolución). Acantilado, Barcelona, 2007. Carrère d’Encausse, Hélène: El poder confiscado. Gobernantes y Gobernados en la URSS. Editorial Emecé, Buenos Aires, 1984. Carrère d’Encausse, Hélène: Lenin. FCE, Buenos Aires, 1999. Caute, David: El Comunismo y los intelectuales franceses 1914-1966. Ediciones Oikos-Tau, Barcelona, 1968.

61. Groys, Boris: Obra de arte total Stalin. Topología del arte. Centro Teórico – cultural Criterios. La Habana, 2008. 62. Bernabé, Mónica: «José María Arguedas, entre el campo y la ciudad». En: Javier García Liendo (ed.) Migración y frontera: experiencias culturales en la literatura peruana del siglo XX. Iberoamericana/Vervuert. Madrid/Fráncfort, 2017.

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Protestas, derechos y violencias Privatizaciones. sindicalismo en enero de 1919Rol endel Argentina. Casoreflexión analizado: Foetradel libro de viajes Una a partir de Katherine Dreier y de la prensa Raúl Irigaray Cátedra de Administración Pública Facultad de Ciencia Política y RR.II. U.N.R. Vanesa Teitelbaum ISES (CONICET-UNT) vteitel@yahoo.com

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Resumen

El objetivo de este trabajo consiste en articular el examen de los procesos de construcción de derechos civiles y laborales y los espacios de libertad femenina con las manifestaciones de conflictividad obrera y represión estatal y para-estatal desarrollados en tiempos de la Semana Trágica. Para ellos analizaremos voces tradicionalmente ignoradas en los estudios sobre esta temática como las de Katherine Dreier, autora de un libro de viajes publicado en 1920, información que se complementará con el estudio de otras fuentes, como la prensa periódica provincial, nacional y obrera. El artículo, planteado desde un enfoque de historia social, comienza con el examen de los espacios de libertad que --tal como sugiere Dreier-- se abrieron para las mujeres durante el desarrollo de la huelga general de 1919. Continúa con una breve reconstrucción de la lucha para obtener el voto femenino y alcanzar derechos civiles y laborales para las mujeres. Posteriormente, indaga la violencia que sufrieron algunas comunidades de inmigrantes como la judía y la asistencia médica brindada a los heridos por la dirigente socialista Alicia Moreau de Justo. Finalmente, con el propósito de descentrar, en un contexto de preocupaciones e hilos en común, la mirada tradicionalmente situada en Buenos Aires, el artículo revisa las repercusiones que alcanzaron los sucesos de la Semana Trágica en otras áreas del país, como el noroeste argentino y, especialmente, en Tucumán, espacio provincial que carece de este tipo de aproximaciones historiográficas. Palabras claves: Tucumán, Semana Trágica, mujeres, violencia, judíos

Abstract

The aim of this paper is to articulate the crosscheck of the process of building civil and labor rights and spaces for women’s freedom together with the manifestations of labor unrest and state and parastate repression developed in times of the Tragic Week. For that, we will analyze voices traditionally ignored in studies on this subject such as Katherine Dreier’s, author of a travel book published in 1920, information which will be complemented with the study of other sources, such as the provincial, national and working press. The article raised from the perspective of social history, begins with an examination of the spaces of freedom --such as Dreier suggests –which were opened for women during the development of the general strike of 1919. It continues with a brief reconstruction of the struggle for women’s suffrage and achieves labor and civil rights for women. Then the article investigates the violence suffered by some immigrant communities such as the Jewish and medical assistance provided to those injured by the socialist leader Alicia Moreau de Justo. Finally, in order to decentralize, in a context of concerns and common threads, the look traditionally located in Buenos Aires, the article reviews the impact that reached the events of the Tragic Week in other areas of the country, as the Argentine northwest and especially in Tucuman, a provincial space that lacks this kind of historiographical approaches. Keywords: Tucuman, Tragic Week, women, violence, Jews

Vanesa Teitelbaum, “Protestas, derechos y violencias en enero de 1919 en Argentina. Una reflexión a partir del libro de viajes de Katherine Dreier y de la prensa”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 186-207.

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Introducción El objetivo de este trabajo consiste en articular el examen de los procesos de construcción de derechos civiles y laborales y los espacios de libertad femenina con las manifestaciones de conflictividad obrera y represión estatal y para-estatal desarrollados en tiempos de la Semana Trágica. Para ellos analizaremos voces tradicionalmente ignoradas en los estudios sobre esta temática como las de Katherine Dreier, autora de Five months in The Argentine from a Woman´s point of view, libro de viajes publicado en 1920,1 información que se complementará con el estudio de otras fuentes, como la prensa periódica provincial, nacional y obrera. El artículo, planteado desde un enfoque de historia social, está basado principalmente en una metodología de índole cualitativa y fue organizado de la siguiente manera. Comienza con el examen de los espacios de libertad que --tal como sugiere Dreier-- se abrieron para las mujeres durante el desarrollo de la huelga general de 1919. Continúa con una breve reconstrucción de la lucha para obtener el voto femenino y alcanzar derechos civiles y laborales para las mujeres. Posteriormente, indaga la violencia que sufrieron algunas comunidades de inmigrantes como la judía y la asistencia médica brindada a los heridos por la dirigente socialista Alicia Moreau de Justo. Finalmente, con el propósito de descentrar, en un contexto de preocupaciones e hilos en común, la mirada tradicionalmente situada en Buenos Aires, reviso las repercusiones que alcanzaron los sucesos de la Semana Trágica en otras áreas del país, como el noroeste argentino y, especialmente, en Tucumán, espacio provincial que carece de este tipo de aproximaciones historiográficas.2

1.  Katherine, Dreier, Five months in The Argentine from a Woman´s point of view. 1918 to 1919, Nueva York, Frederic Fairchild Sherman, 1920. 2.  Si bien para Tucumán el estudio del tema permanece como una asignatura pendiente contamos con abundante bibliografía sobre la Semana Trágica para Buenos Aires. Entre los trabajos insoslayables se pueden mencionar los de Julio Godio, La Semana Trágica de enero de 1919, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986 [Primera Edición de 1972]; Edgardo Bilsky, La Semana Trágica, Buenos Aires, C.E.A.L., 1984, Ricardo Falcón y Alejandra Monserrat, “Una vez más la Semana Trágica: estado de la cuestión y propuestas de discusión”, Cuadernos del CIESAL. Revista de estudios multidisciplinarios sobre la cuestión social, 1998, Año 3, Nº4, pp. 35-50 y Daniel Lvovich, Nacionalismo y Antisemitismo en la Argentin, Buenos Aires, Ediciones B, 2003. El ataque que sufrió durante la Semana Trágica la población judía es un campo menos trabajado pero cuyos aportes permiten reconstruir los principales procesos implicados en el tema y proporcionan sugerentes explicaciones e interpretaciones. En especial, nos apoyamos en Herman Schiller, “El primer ´progrom´”, Página 12, 3/01/1999, Victor A. Mirelman, “The Semana Tragica of 1919 and the Jews in Argentina,” Jewish Social Studies, Vol. 37, Nº 1, Winter 1975, pp. 61-62, Mara List Avner, La Semana Trágica de Enero 1919 y los judíos: Mitos y realidades, Faculty of Jewish History, 2006, Florencia Pagni y Fernando Cesaretti en http://grupoefefe.blogspot.com.ar/2008/10/enerorojolasemanatrgicayelpogrom y Marcelo Dimenstein, “En busca de un pogrom perdido: diáspora judía, política y políticas de la memoria en torno a la Semana Trágica de 1919 (1919-199), Sociohistórica 25, 2009, pp. 103-122. Un estudio reciente y novedoso que introduce la escala latinoamericana en el abordaje del tema es el de Daniel Lvovich, “La semana trágica en clave trasnacional. Influencias, repercusiones y circulaciones entre Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, 1918-1919”, V Jornadas de Historia Política, julio de 2015, Facultad de Ciencias Sociales, UDELAR.

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Katherine Dreier fue una norteamericana conocida en su país por su papel en la vida artística, como mecenas y pintora.3 Además participó activamente en la lucha para alcanzar el sufragio femenino, al presidir el Comité Germano-Americano del Partido Sufragista Feminista y actuar como delegada a la Sexta Convención de la Alianza para el Sufragio Femenino, en Estocolmo en 1911.4 A su vez, emprendió numerosas iniciativas filantrópicas para mejorar las condiciones de vida de las mujeres y los niños.5 Sufragista, pintora y patrocinadora del arte moderno en Estados Unidos,6 Dreier visitó la Argentina a comienzos del siglo XX y permaneció en el país durante cinco meses. Su estancia, transcurrida entre 1818 y 1819, le permitió observar los tristemente célebres episodios de la Semana Trágica con su saldo de detenidos, heridos y muertos acontecidos en aquel verano de 1919. Las impresiones, comentarios y análisis sobre aquellos convulsionados días los plasmó Five months…, especialmente en el capítulo “La Huelga general, Buenos Aires, enero de 1919”.7 Motivada por el afán de propagar la importancia de la emancipación femenina, especialmente de la necesidad de establecer derechos civiles y laborales para las mujeres, campaña que otorgaba un lugar central a la lucha por el sufragio femenino, Dreier se interesó además por la situación de las mujeres profesionales y militantes en el país. Para ello, se entrevistó con renombradas dirigentes socialistas, participó de reuniones gremiales y visitó universidades. Los resultados de sus indagaciones fueron vertidos en los capítulos “Las mujeres en Buenos Aires” y “El entrenamiento profesional de las mujeres” contenidos en su relato de viajes.8 Las motivaciones del viaje de Katherine Dreier a la Argentina aún no fueron del todo esclarecidas. Según Milagros Belgrano Rawson, el clima de germanofobia que imperaba en Estados Unidos como consecuencia del estallido de la Primera Guerra Mundial pudo haber influido para que Dreier, quien era hija de alemanes, considerara apropiada una estancia fuera del país por un tiempo. Además, la au3.  Entre sus actividades más relevantes se encontraron la fundación de la Cooperative Mural Workshops en 1914, la organización de la Society of Independent Artists en 1917 y la fundación del primer Museo de Arte Moderno en Estados Unidos en 1920, junto con los famosos artistas Man Ray y Marcel Duchamp. Al respecto, Alejandra K., Carballo, Raza, clase, etnia y género en la representación de la mujer inmigrante y extranjera en Argentina (1880-1930), Disertación Dr. En Filosofía, Departamento de Modern Languages and Linguistics, 2006 y “Mirada y retórica imperial en Five months in the Argentine from a Woman´s poin of view 1918-1919 (1920)”, en Sara Beatriz Guardia (edición), Viajeras entre dos mundos, Castilla, Centro de Estudios La mujer en la historia de América Latina, CEHMAL, 2011, p. 501. 4.  Milagros Belgrano Rawson, “El punto de vista de una mujer. El viaje de Katherine Dreier a Buenos Aires 1918-1919”, Labrys, Études féministes/Estudos feministas, julio/dezembro 2011-janeiro/junho 2012, consultado en http://www.labrys.net. br/labrys20/aventura/milagros.htm y Carballo, 2011, p. 504. 5.  En 1898, por ejemplo, fundó junto a su madre un centro de recreación para trabajadoras y sus niños: el German Home for Recreation of Women and Children, en Brooklyn, y años después dirigió un establecimiento educativo para enseñar oficios manuales a las jóvenes (el Manhattan Trade School for Girls), Carballo, 2011, p. 504. 6.  Carballo, 2006 y 2011. 7.  Me baso en la traducción realizada por Marie Longobardi del Capítulo “La Huelga general, Buenos Aires, enero de 1919”, consultado en http://www.sociales.uba.ar/wp-content/uploads/11-Dreier-Semana-Tragica.pdf. 8.  Me apoyo en la traducción y selección de María Paula Luciani, “Las mujeres argentinas desde la perspectiva de otra mujer: Katherine Dreier en Buenos Aires”, Mora, Nº 16, 2010, pp. 151-161.

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tora señala las motivaciones esgrimidas por la misma viajera sobre su periplo: razones que aludían al encargo de algunas revistas para que escribiese una serie de artículos, si bien estas causas no fueron comprobadas con documentos de archivo. Asimismo, menciona el motivo de naturaleza espiritual y místico que Dreier enunciaba y el cual indicaba el encargo de la santa peruana Santa Rosa de Lima, cuya imagen se le había aparecido en una capilla romana años atrás como preludiando el viaje que más tarde emprendería a tierras sudamericanas. Sabemos también que antes de llegar a Argentina, estuvo en Lima (Perú) y en Valparaíso (Chile).9 Hasta ese momento, Dreier había recorrido diferentes partes del mundo, generalmente sin compañía, con el fin de difundir su mensaje en favor de los derechos para las mujeres. Estuvo en Europa primero y solo más tarde emprendió su travesía por Sudamérica. Un motivo adicional al señalado hasta ahora sobre las razones del viaje de Dreier a nuestro país es apuntado por Alejandra Carballo, quien vincula su estadía en Buenos Aires con el viaje del pintor francés Marcel Duchamp que arribó a la ciudad prácticamente en la misma época. En todo caso, y más allá de las motivaciones religiosas o románticas de la viajera, según Carballo lo que se sabe a ciencia cierta es que una vez en Buenos Aires Dreier buscó trabajo como autora de investigaciones y reportes en un semanario de arte y política. Los textos que formaron parte del libro Five Month…, editado al poco tiempo de su regreso a Estados Unidos, fueron el resultado de los artículos que finalmente no publicó en dicho medio periodístico.10 Antes de comenzar el análisis propiamente dicho, considero oportuno referirme --aunque sea brevemente-- a la importancia que revisten los libros de viaje para el análisis histórico. Como señala Belgrano Rawson, los viajeros actuaban movidos por fines propagandísticos, con lo cual sus relatos revelaban una “cierta tensión entre información y sensacionalismo”. Redactados “desde una posición dominante y autorizada”, este tipo de literatura podía favorecer el reconocimiento de aquellos a quienes se describía, al tiempo que influenciar a quienes participaban de su lectura.11 A los fines de este trabajo, resulta pertinente apuntar que si bien el grueso de los autores de libros de viaje eran varones, “varias mujeres viajaron a Argentina y escribieron sus experiencias. Se trataba, en la mayoría de los casos, de mujeres europeas o estadounidenses, blancas, de clase media-alta o alta, profesionales y/o con estudios superiores, y con conciencia feminista”, sostiene la autora.12 Sin duda, Katherine Dreier puede enmarcarse dentro de esta categoría de mujeres viajeras que visitaron nuestro país y dejaron testimonio en escritos como el analizado en este trabajo. Ahora bien ¿qué especificidad le imprimían las mujeres a este tipo de narrativa? De acuerdo con Carballo, los libros de viajeras ponían el acento en la descripción de los espacios íntimos, del hogar y de la familia y revelaban mayor interés en la situación política y social de las mujeres en los lugares que visitaban. Por esa vía, y como sostiene la 9.  La autora señala, además, que Dreier era miembro de la Iglesia Evangélica Alemana de Nueva York (Belgrano Rawson, 2011- 2012). 10.  Carballo, 2006 y 2011. 11.  “Muchos de estos textos eran leídos por los argentinos ya que proporcionaban una idea sobre el progreso que el país estaba alcanzando, siempre con el continente europeo como horizonte”, Milagros Belgrano Rawson “Sofocante Buenos Aires. Representaciones de género en la literatura de viajes sobre Argentina (1880-1920), Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Dèbats, 2010, http://nuevomundo.revues.org/58439. 12.  Nos apoyamos en lo sugerido por Belgrano Rawson, 2010.

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autora, es factible proponer que los libros de viajeras favorecen el estudio de las relaciones de género a través de la introspección que proponen sus relatos. Por último, no está de más destacar el valor histórico de este tipo de fuentes, estrechamente asociado a su carácter de registros de época.13

Conflictividad obrera y espacios de libertad femenina Fue la primera noche que me animé a salir luego de que oscureciera. Me sentía aburrida de estar tan encerrada, exceptuando mi caminata diaria, que decidí aceptar la invitación a cenar en un restaurante cercano. Comparativamente, poca gente se había animado a salir aparte de nosotros, y todos los policías todavía portaban rifles cargados por la noche. Personalmente, como mujer, nunca me sentí tan segura como durante toda la huelga. Los hombres de verdad estaban demasiado ocupados y los cobardes se quedaban en casa. No se era importunado.14 Aunque la estancia de Dreier en Argentina no fue prolongada sí coincidió con un momento emblemático y medular del activismo obrero en el contexto de aguda conflictividad laboral de los años 1917-1921: la Semana Trágica, desarrollada a comienzos de Enero de 1919 en la ciudad de Buenos Aires. Las protestas se iniciaron tras el conflicto laboral de los Talleres Metalúrgicos Vasena, donde los obreros en huelga reclamaban la reducción de la jornada laboral y el aumento salarial, además de la incorporación de los trabajadores despedidos. Como es sabido, el enfrentamiento entre los obreros que continuaban trabajando y los huelguistas generaron una serie de choques con la policía que trajeron aparejados muertos, heridos y la posterior declaración de huelga general por parte de las centrales obreras (primero la FORA del Vº Congreso, de tendencia comunista anárquica y luego se sumó la FORA del IXº Congreso, sindicalista revolucionaria). La represión se incrementó y la ciudad estuvo prácticamente paralizada durante una semana.15 En ese contexto, escribió sus impresiones la viajera norteamericana. La extracción del capítulo de Katherine Dreier sobre la huelga general de 1919 que citamos al comienzo de este apartado refleja su particular mirada sobre los efectos del conflicto obrero para las mujeres. Sin ocultar sus prejuicios y sus valoraciones con relación a la intervención de los varones en la jornada de protesta, Dreier ofrece un testimonio inusual de aquellos sangrientos días. Tal como se desprende de su crónica, nadie estaba disponible para observar, juzgar y criticar el comportamiento de mujeres que desafiaran las normas implícitas de conducta y los patrones sociales difundidos que establecían constreñimientos para la mujer, más aún si transitaba sola las calles de la ciudad. “Personalmente, como mujer, nunca me sentí tan segura como durante toda la huelga. Los hombres de 13.  Carballo, 2006 y 2011. 14.  Dreier, 1920. 15.  Alejandro Cataruzza, Historia de la Argentina, 1916-1955, Buenos Aires, Siglo XXI, 2009, pp. 100-101.

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verdad estaban demasiado ocupados y los cobardes se quedaban en casa. No se era importunado”,16 confesaba Dreier estableciendo un vínculo estrecho e inédito entre lucha obrera y comportamientos entre varones y mujeres. Sin ánimo de agotar el análisis con estas páginas, estimo relevante su comentario por varios motivos. Por un lado, porque subraya su parecer y sentimiento como mujer y resalta la seguridad y tranquilidad que experimentó mientras los otros, en este caso, los varones, permanecían completamente ajenos a costumbres y hábitos cotidianos. La situación excepcional de la huelga los mantenía ocupados, ya sea participando activamente de la protesta o bien resguardados en sus hogares. La apreciación de Dreier distinguía y valoraba a los hombres de acuerdo a su valentía: aquellos que participaban de la protesta eran merecedores del calificativo de hombres, mientras los que amparados en su cobardía se quedaban en las casas no podían ser acreedores de tal clasificación. De esta forma, participaba de los estereotipos de género que asociaban la masculinidad con la valentía y la hombría. No obstante lo anterior, resulta interesante y novedosa su interpretación sobre la relación entre seguridad de las mujeres y conflictividad obrera. Leyendo esta narración, bien podemos suponer que si los hombres no se encontraban afectados de una u otra forma por la protesta, las mujeres recibirían miradas molestas, comentarios inoportunos o directamente ataques que pusieran en peligro su integridad. La tranquilidad experimentada por Dreier en el contexto de la huelga contrastaba con el clima de incomodidad e inseguridad que sintió en otros momentos de su viaje, por ejemplo, cuando llegó a Buenos Aires y el hotel en el que pensaba hospedarse se negó a recibirla porque era una mujer sola. La percepción de Dreier acerca de la conducta de las personas que encontró durante su travesía fue la de sospecha e incomodidad, atmósfera negativa que a su vez impactaba en la viajera. En esa dirección, resultó iluminador el análisis de Carballo sobre la situación de la mujer de viaje, figura que atañe a Dreier. “En esa época la mujer en movimiento desnaturalizaba su rol, que tradicionalmente se relegaba al ámbito familiar y del hogar. Al viajar y dejar atrás el santuario del hogar, la viajera desafiaba las normas de seguridad y se exponía a diferentes tipos de peligro, lo que en muchos casos curiosamente parece ser la razón misma por la que se le adjudica visibilidad y libertad”.17 Pero no solo la mujer de viaje cuestionaba las imágenes tradicionales asociadas a lo femenino, vinculadas a su papel como madre y esposa y circunscriptas al terreno de lo doméstico. Además, su figura representaba una amenaza para su entorno, para la gente que lo presenciaba, para el resto de individuos que participaba de la escena. Como sugiere Carballo, “no solo la viajera desnaturaliza su rol de mujer tradicionalmente encuadrado en lo doméstico, sino que desestabiliza la conducta de los que la rodean”.18 Tal subversión de roles se traducía después en un clima de sospecha que afectaba la tranquilidad de la viajera tornando incómoda su estadía. En esa tónica, considero oportuno recuperar otras reflexiones de Dreier, quien en su capítulo “Las mujeres en Buenos Aires” centraba la mirada en las costumbres y conductas de las mujeres en Ar16.  Dreier, 1920. 17.  Carballo, 2011, pp. 505-506. 18.  Carballo, 2011, p. 506.

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gentina para concluir que se trataba de un país con convenciones muy rígidas. Estrictos mecanismos regulaban el comportamiento de hombres y mujeres en la sociedad argentina, sujeta a normas y valores que impactaban la observación de la viajera que observaba con pesadumbre el atraso y la sujeción femenina. Ejemplos de lo anterior, eran la sospecha que recaía sobre todos aquellos, hombres y mujeres que sin formar un matrimonio entablaban una conversación en algún espacio público. O “la falta de mujeres formando parte de auditorios en general… Ninguna mujer se sienta en un palco, excepto en el Colón, el Odeón o algún otro teatro”, aseguraba Dreier, quien desafiando los estándares de conducta se sentaba en los asientos de las plateas de los cines, “empeñada en contribuir a civilizar a esta buena gente en su actitud hacia las mujeres”. No obstante, sus esfuerzos se veían limitados por la actitud de los varones argentinos que galanteaban a cada mujer haciendo imposible la misión que la viajera estadounidense se planteaba.19 Encarnando el ideal de mujer moderna que a comienzos del siglo XX se lanzaba al mundo para difundir y reclamar derechos civiles y laborales para las mujeres,20 Dreier llegó a la Argentina. Una vez allí, se interiorizó en las acciones de militantes y dirigentes, especialmente del socialismo, que luchaban por la obtención de derechos para la mujer y otorgaban un lugar central a la campaña por el sufragio femenino. En ese marco, Dreier se entrevistó con renombradas activistas como Carolina Muzilli y Alicia Moreau de Justo y con el dirigente socialista Alfredo Palacios. Además, concurrió a las universidades para conocer la situación de las mujeres profesionales en el país. Y en base a sus observaciones y a la información recabada, rescató y elogió a las mujeres profesionales que junto con las activistas luchaban por el mejoramiento de las mujeres en el país y llevaban adelante esfuerzos sostenidos a favor de la obtención de derechos en el trabajo y en la vida cívica. Incluso subrayó la libertad con la cual ejercían su oficio algunas profesionales en Argentina, como las mujeres que practicaban el derecho, en comparación con sus colegas en Inglaterra. Hasta donde pude averiguar, ellas han tenido el privilegio de presentar expedientes por muchos años, y esto me ayudó a pensar en las luces y sombras de todos los países. Esta realización debería reubicarnos en una posición de humildad, porque más allá de la posición general de las mujeres en Argentina, una queda sorprendida por la libertad de estas profesionales en contraste con la posición de sus equivalentes en Inglaterra, donde se ha permitido que las mujeres estudien derecho pero no que lo ejerzan, al menos hasta hace muy poco, desde que sucedió la guerra.21 El reconocimiento de rasgos positivos en la vida de las mujeres argentinas, si bien de un sector limitado de ellas como era el grupo de mujeres profesionales y, dentro de ellas, de las practicantes del derecho, permite complejizar nuestra comprensión sobre Dreier. No todo era mejor en los países del Norte; y el reconocimiento de conductas favorables en un país del Sur y, más aún, de América Latina, sirve para matizar la mirada de Dreier. En esa tónica, fue sugerente la interpretación de Belgrano Rawson sobre la viajera norteamericana y su visión “por momentos etnocentrista y salvacionista --hacia 19.  Dreier, 1920. 20.  Tomamos estas expresiones de Carballo, 2011, p. 502. 21.  Dreier, 1920.

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las mujeres argentinas--, pero también desinteresada y generosa”. Con lo cual, el testimonio de Dreier adquiere especificidad dentro del conjunto de libros de viajes sobre Argentina, ya que no se trata, únicamente, de una mirada civilizadora y estereotipada sino de una perspectiva menos parcial en comparación con otros relatos de su tipo.22 Para terminar, interesa sugerir que otro aspecto que Katherine Dreier rescataba de las conductas en Argentina se refiere a los y las trabajadoras. En particular reconocía una actitud superior en estos grupos, en comparación con sus pares en Estados Unidos, ya que percibían la importancia de las mujeres en la organización y la lucha gremial. “El trabajador argentino parece más avanzado que los nuestros, porque parece haber captado el hecho de que solamente uniéndose todos los trabajadores, ya sean hombres o mujeres, será posible mejorar sus propios estándares de vida. Por lo tanto, ellos pertenecen a los mismos sindicatos pero las mujeres pagan aportes más bajos porque por el mismo trabajo reciben salarios más bajos”.23 No es un dato menor descubrir su mirada perspicaz y atenta, capaz de reconocer aspectos positivos en el comportamiento de los varones y mujeres del país, en este caso puntual de los y las trabajadores. Por otra parte, Dreier mostraba lucidez al advertir uno de los nudos problemáticos planteados en torno al trabajo femenino y advertido por observadores contemporáneos que luchaban por el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres, en especial por la dirigencia socialista que clamaba por derechos sociales y laborales para las mujeres. Como ha sido señalado por especialistas en el tema, el ingreso de las mujeres al mercado de trabajo planteaba el problema de la menor remuneración que éstas recibían, tópico que alentó debates y generó controversias en la opinión pública del periodo. Sin embargo y como advierte Mirta Z. Lobato, muchas veces no dejaba de ser un planteo retórico la demanda por igual trabajo-igual remuneración. “Un análisis de las formas de negociación entre patrones y obreros así como los acuerdos a que llegaron, da cuenta del carácter retórico de las demandas de igualdad de las organizaciones gremiales puesto que negociaban tarifas, calificaciones y jerarquías diferenciales para hombres y mujeres”, afirma la autora. 24

22.  Como propone Belgrano Rawson, la situación de las mujeres argentinas le sirve a la viajera norteamericana para observarse a si misma y pensar su situación como mujer en Estados Unidos. Por esa vía, conforma una interrelación que nutre y transforma la mirada del “visitado o narrado el que se ve influenciado por las impresiones que sobre él o ella recaban los viajeros/as.” Belgrano Rawson, 2011- 2012, p. 2. 23.  Dreier, 1920. 24.  Mirta Z., Lobato, “Entre la protección y la exclusión: discurso maternal y protección de la mujer obrera, Argentina 18901934, en Juan Suriano, La cuestión social en la Argentina, 1870-1943, Buenos Aires, La Colmena, 2000, p. 249. Analizando el caso de las empleadas administrativas en Buenos Aires, Graciela Queirolo señala que “las mujeres se incorporaron en una posición subordinada respecto de los varones porque, al igual que otras ocupaciones, los salarios de ellas fueron inferiores a los que recibían ellos por tareas iguales”, Graciela Queirolo, “Dactilógrafa se necesita: representaciones de las empleadas administrativas en Buenos Aires (1920-1940)”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Débats, URL: http://nuevomundo.revues.org/56160.

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Los años ´20 y los procesos de construcción de derechos civiles y laborales para las mujeres Activista social y política en su país de origen, Katherine Dreier formaba parte de un conjunto de viajeros y viajeras que buscaban conscientizar a los habitantes de los países que visitaban y enunciaban sus discursos desde una suerte de superioridad. Sin embargo, en algunos casos, estos mismos viajeros y viajeras eran capaces de reconocer ventajas y valorar positivamente a aquellos habitantes de los territorios que recorrían en sus viajes. Katherine Dreier puede ser situada dentro de esta línea. Su objetivo propagandístico dirigido a promover la capacidad jurídica de las mujeres como sujetos de Estado se manifestó en viajes a Europa primero y luego a países sudamericanos como Argentina, donde uno de sus propósitos fue apoyar a las mujeres independientes, percibidas como las figuras idóneas para favorecer cambios en la sociedad y facilitar el camino hacia la obtención de derechos como el derecho al sufragio femenino.25 Quisiera a continuación reconstruir, aunque sea brevemente, el clima de ideas y de proyectos en el cual se situó el accionar de Katherine Dreier. En ese sentido, debemos hacer referencia a la actuación de mujeres profesionales y activistas, generalmente del socialismo que lucharon por la obtención de derechos civiles y laborales para las mujeres. Esta campaña por la emancipación de la mujer no era novedosa. Sin embargo, a comienzos de la década del `20 adquirió nuevo impulso y se expresó sobre todo en el reclamo por el sufragio femenino. Como sostiene Adriana Valobra, “los años 20 encontraron un periodo de esplendor para el sufragismo local” y, en ese marco, se posicionó Alicia Moreau de Justo como “una figura insoslayable como sufragista, feminista y socialista”.26 Sobre las prácticas lideradas por las pioneras socialistas a favor de la obtención del sufragio femenino en el país, Dora Barrancos sitúa las iniciativas en materia de voto femenino en Argentina en el contexto de la ampliación de las oportunidades educativas y profesionales de las mujeres. “En efecto, las subjetividades y valores representados por los segmentos sociales surgidos a propósito de la ampliación de los sectores medios urbanos en la década de 1920, facilitaron que los contingentes femeninos asistieran a la educación secundaria y hasta se graduaran en la universidad”. A su vez, inscribe estos avances en el terreno de los cambios producidos por la Primera Guerra Mundial y las innovaciones establecidas en las sociedades europeas en el terreno del voto femenino.27 25.  Carballo, 2006, pp. 121-130. 26.  Adriana María Valobra, “Feminismo, sufragismo y mujeres en los partidos políticos en la Argentina de la primera mitad del siglo XX”, Amnis, Revue de civilisation contemporaine Europes/Amériques, 8, 2008. URL: http://amnis.revues.org/666. 27.  Dora Barrancos, “Socialismo y sufragio femenino. Notas para su historia (1890-1947), en Hernán Camarero y Carlos M. Herrera, El partido Socialista en Argentina. Sociedad, política e ideas a través de un siglo, Buenos Aires, Prometeo Libros, 2005, pp. 171-172. Al respecto, resultó también sugerente la interpretación de Marcela Nari, quien propone como “durante la guerra, las mujeres habían reemplazado a los varones en sus puestos de trabajo y el impacto de este fenómeno no se limitó a los países beligerantes. Finalizada la guerra, muchas de esas trabajadoras quedaron desocupadas y volvieron a sus hogares pero, en algunos países, fue imposible seguir negándoles derechos políticos”. Estos motivos, sumados a las condiciones locales influyeron en nuestro país --señala Nari-- “tanto en la articulación de un movimiento sufragista como en la sanción de los derechos civiles femeninos. Marcela Nari, “El feminismo frente a la cuestión de la mujer en las primeras

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La Primera Guerra Mundial y sus secuelas de decaimiento económico incluso en los países no beligerantes como los latinoamericanos trajeron aparejados significativos cambios en la sociedad, especialmente en el papel de la mujer en la vida pública. Varios factores alentaron dicha transformación y, entre ellos, podemos mencionar el destacado comportamiento de la mujer en tiempos bélicos --objeto de elogios en países europeos, por ejemplo, en Francia--, el impulso que adquirió el ingreso de la fuerza laboral femenina incluso en actividades tradicionalmente circunscriptas a los hombres y, finalmente, la gravitación de las corrientes feministas que clamaban por la igualdad entre mujeres y varones. En algunas latitudes europeas y americanas estos elementos contribuyeron a vigorizar el movimiento sufragista. Así, en Inglaterra y Estados Unidos se sancionó el sufragio femenino, mientras países como España, Italia y Francia, en Europa, y México y Uruguay, en América Latina, discutían proyectos que se convirtieron en referencias insoslayables sobre dicha temática.28 Una hipótesis novedosa y sugerente es formulada por Silvana Palermo en su estudio sobre el sufragio femenino en la Argentina: la relación entre protesta obrera y ampliación de la ciudadanía. En esa dirección, y con el objetivo de explicar el impulso otorgado por la Unión Cívica Radical a los proyectos legislativos a favor del sufragio femenino, la autora menciona la necesidad imperiosa de esta fuerza política en obtener un mayor apoyo popular con vistas a aumentar el caudal político en el marco de un sistema político sumamente competitivo. Dicha premura se explicaba también por “una profunda polarización social suscitada por las disputas laborales que siguieron a la depresión causada por la Primera Guerra Mundial”. En ese contexto, “no es casual que fuera a mediados de 1919 --en coincidencia con la máxima expresión de estas tensiones, la Semana Trágica-- que se presentara el primer proyecto de derechos cívicos para la mujer”, sostiene Palermo al tiempo que menciona al autor de este proyecto, el diputado Rogelio Araya, quien otorgaba un efecto benéfico a la intervención de la mujer en las luchas políticas para restablecer el equilibrio perdido en “esta hora de desquicio social y moral”. En síntesis, se pensaba que la incorporación de la mujer a la arena política podía ejercer “un efecto moderador sobre las divisiones de clase”. Con lo cual, y de forma contraria a lo sostenido por algunos autores, “la conflictividad social de 1919 no implicó necesariamente el abandono de la estrategia de incorporación política y la preferencia de fórmulas corporativas como medio de paliar la cuestión social”, concluye Palermo.29 No quisiera cerrar este apartado sin referirme a otro movimiento que otorgó especial importancia al tema de la mujer. Me refiero al anarquismo que, tal como sostiene una estudiosa sobre el tema, Dora Barrancos, abrió una amplia galería para dar cobertura a la reivindicación femenina, pero no para propiciarles derechos en el sentido jurídico del término, puesto que esto hubiera contradicho sus principios, sino para animar a las mujeres a sacudir el yugo patriarcal representado por décadas del siglo XX”, en Suriano, 2000, pp. 293-294. 28.  Sigo en este tema a Silvana A. Palermo, “Sufragio femenino y ciudadanía política en la Argentina”, 1912-1947, en Carolina Barry (comp.), Sufragio femenino. Prácticas y debates políticos, religiosos y culturales en Argentina y América, Buenos Aires, Editorial de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (EDUNTREF), 2011, pp. 37-38. 29.  Palermo, 2011, p. 37.

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el padre, el marido, el patrón y el cura. Sus preocupaciones por la condición de las obreras, a las que veían víctimas mayores de la explotación capitalista, resultaron notables. Pero debe subrayarse su acción para extinguir las bases domésticas del sojuzgamiento, apuntando al seno de los hogares.30 Existe consenso en afirmar que el discurso anarquista concedió especial influencia a las relaciones de dominación en la sociedad, al interior de las familias y en la militancia. Su crítica al sistema capitalista se combinó con el hincapié en la denuncia a la opresión del hombre sobre la mujer. En ese sentido, y más que cualquier otra tendencia de izquierda en el mundo del trabajo en la época, “las anarquistas problematizaron acerca de las relaciones jerárquicas y desiguales entre los géneros masculino y femenino y, particularmente, el autoritarismo que ejercía el hombre sobre la mujer al interior de la estructura familiar”.31 En ese contexto, el anarquismo denunció la doble explotación que sufrían las mujeres en su carácter de trabajadora y de mujer y sobresalió en el terreno de la sexualidad, donde como propone sugerentemente Barrancos, representó una vanguardia.32

30.  Dora Barrancos, Mujeres en la sociedad argentina. Una historia de cinco siglos, Buenos Aires, Sudamericana, 2010 [primera edición 2007], p. 129. En una tónica, semejante, Lucía Maccoc señala que “el movimiento anarquista a favor de la mujer se definía como “contrafeminismo” --emparentando el feminismo socialista con los valores burgueses, y por tanto, a favor statu quo patriarcal y capitalista-; preferían auto-identificarse como “mujeres libertarias”. Estas militantes no luchaban por un cambio en el status jurídico de la mujer como sujeto social (consecución de derechos civiles y políticos, igualación del status de ciudadanía respecto al varón como lo hacían las socialistas), sino que su finalidad era eliminar todo tipo de formas de dominación de la sociedad a través de la acción directa y la movilización (Lucía Macoc, “Feminismo e identidades políticas a principios del siglo XX en la Argentina. Construcciones discursivas sobre la Mujer en el socialismo y el anarquismo”, Cuadernos del Ciesal, N° 9, 2011, p. 158). 31.  Macoc, 2011, p. 159. 32.  Barrancos, 2010 p. 132. Ver también el análisis sobre las concepciones –no exentas de contradicciones- del discurso del anarquismo sobre la mujer que realiza Juan Suriano, Anarquistas. Cultura y política libertaria en Buenos Aires, 1890-1910, Buenos Aires, Ediciones Manantial, 2001, especialmente pp. 147-151. Un conjunto sumamente rico de trabajos explora las cuestiones de género en el anarquismo. Sin ánimo de mencionar aquí toda la producción existente, me permito citar, además de los aportes ya mencionados de Macoc, 2011 y Barrancos, 2010, Dora Barrancos, Anarquismo, educación y costumbres en la Argentina de principios de siglo, Buenos Aires, Contrapunto, 1990, Mabel Ballucci, “De la pluma a la imprenta. Voces contestatarias femeninas en el periodismo argentino (1830-1930), en Lea Fletcher (comp.), Cultura y mujeres en el siglo XIX, Buenos Aires, Feminaria, 1994, Alejandra Vasallo, “Sin Dios y sin jefe”. Políticas de género en la revolución social de fines del siglo XIX”, en María Celia Bravo, Fernanda Gil Lozano y Valeria Pita (comps), Historias de luchas, resistencias y representaciones. Mujeres en la Argentina, siglos XIX y XX, Tucumán, Editorial de la Universidad Nacional de Tucumán (EDUNT), 2007, Laura Fernández Cordero, “Izquierdas, género y sexualidad. El caso del anarquismo en Argentina”, X Jornadas de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2013 y Agustina Prieto, Laura Fernández Cordero y Pascual Muñoz, “Biografías anarquistas. Tras los pasos de Virginia Bolten”, Políticas de la memoria. Anuario de Investigación e Información del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierda en la Argentina (CEDINCI), Buenos Aires, CEDINCI, 2013/2014, 14.

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Pogrom,33 asistencia médica y repercusiones de la Semana Trágica en Tucumán En su narración de la Semana Trágica Katherine Dreier señala un aspecto novedoso: la participación de Alicia Moreau de Justo, quien en su carácter de médica y renombrada dirigente socialista fue llamada a muchas casas judías para atender a los heridos.34 Al comentar la crónica de Moreau de Justo sobre lo observado en esa oportunidad, Dreier afirmaba que “su descripción de la devastación en estas casas fue muy gráfica: los libros habían sido rotos o quemados, los muebles destruidos, y muchos habían infligido heridas a personas inocentes, todo por una fábula de periódico sumada a la confusión y el temor de la gente”.35 Aprovechando la experiencia trasmitida por Moreau de Justo, Katherine Dreier abre una ventana que permite aproximarnos al interior de los espacios que sufrieron los ataques. En esa dirección, narra las marcas de la violencia que se reflejaban en muebles y libros rotos o quemados. También se refiere a personas inocentes que habían sido lastimadas. “Este fue el primer atentado en la historia de la Argentina contra los judíos. El periódico anarquista La Protesta fue cerrado por la policía y fueron arrestadas las 40 personas que en él trabajaban. El número de detenidos era tan grande que tuvieron que abrirse los inutilizados recintos de la prisión en el”, añadía Dreier. No existe acuerdo en la historiografía argentina acerca de si este fue el primer atentado contra los judíos en la historia del país. Por ejemplo, estudios especializados sostienen que el pogrom de 1919 no fue el primero en Argentina, ya que en 1910, en vísperas del Centenario de la Independencia, la actuación de sectores de derecha que apelaron a la violencia se manifestó contra los vecinos del barrio Once, habitado mayoritariamente por inmigrantes judíos. Como señala Leonardo Senkman, Implantado el estado de sitio, jóvenes universitarios que se anticiparon a la Liga Patriótica, formaron batallones de voluntarios de una “Policía Civil Auxiliadora” para proteger los actos del Centenario. El domingo 15 de mayo fueron asaltados los locales de La Protesta, La Vanguardia, Avangard (periódico ídish del Bund, dirigido por P. Wald, a quien acusaran -en la Semana Trágica- de ser el presidente del Soviet argentino); también incendiaron la Biblioteca 33.  Pogrom remite a “la persecución y matanza de judíos realizada por grupos del pueblo ruso durante la época zarista. Por extensión, matanza de gente indefensa” (Levinsky Roxana, Herencias de la inmigración judía en la Argentina. Cincuenta figuras de la creación intelectual, Buenos Aires, 2005, p. 358). De acuerdo con Nerina Visacovsky, “el término proviene del idioma ruso y significa “demolición”. Se trataba de ataques violentos que incluían incendios, violaciones, saqueos y matanzas indiscriminadas a hombres, mujeres y niños” (Nerina Visacovsky, Argentinos, judíos y camaradas. Tras la utopía socialista, Buenos Aires, Editorial Biblos, Colección La Argentina Plural, 2015, p. 39). Por su parte, Marcelo Dimenstein se apoya en la definición brindada por la Enciclopedia Judaica Castellana (México, 1915, p. 475) que sostiene: “la palabra rusa pogrom significa alboroto, tumulto, disturbio, se emplea en otros idiomas para designar los violentos ataques a los judíos”. Asimismo, anota que “otros autores prefieren resaltar su significado en ruso “como un rayo” (Dimenstein, 2009, p.104). 34.  Crónicas sobre la Semana Trágica en Caras y Caretas, 18/01/1919, La Prensa, 8/01/1919, La Protesta, enero de 1919; Julio Godio, El movimiento obrero argentino (1910-1930). Socialismo, sindicalismo y comunismo, Buenos Aires, Editorial Legasa, 1988 y Diego Abad de Santillán, La FORA. Ideología y trayectoria del movimiento obrero revolucionario en la Argentina, Buenos Aires, Libros de Anarres, 2005. 35.  Dreier, 1920.

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Rusa. Al día siguiente, entre 4000 y 5000 estudiantes formaron una manifestación “patriótica” para atacar las sedes sociales de la CORA y la FORA entonando el Himno Nacional. Pero la “Policía Civil Auxiliar” -organizada por Luís Dellepiane- no sólo quemó Congreso los libros en ídish y ruso de Avangard y la Biblioteca Rusa en la plaza Congreso; esas guardias blancas perpetraron el primer pogrom en el barrio judío del Once, en la esquina de Lavalle y Andes (hoy Uriburu), que incluyó asalto a negocios y violación de mujeres. Ese pogrom precedió nueve años al que estallara -a escala mayor- durante la Semana Trágica de enero de 1919.36 Sin duda una de las manifestaciones más dramáticas de la Semana Trágica fue el ataque perpetrado por grupos de extrema derecha a la comunidad judía de Buenos Aires. Como señala Enrique Herszkowich, “en enero de 1919 estalló una huelga en los talleres metalúrgicos de Pedro Vasena, en el barrio de Nueva Pompeya. La represión policial que dio fin a la huelga dejó como saldo cuatro obreros muertos. Durante los funerales, nuevos incidentes y nuevas muertes dieron lugar al suceso conocido como Semana Trágica”.37 Numerosas huelgas se desarrollaron durante los días siguientes y las respuestas de las autoridades fueron durísimas. Graves enfrentamientos con la policía y la participación del ejército que asumió la dirección de la represión fueron acompañados por la intervención de grupos de civiles organizados en la Liga Patriótica Argentina que se formó durante aquellos sucesos de represión y asesinato a los trabajadores acontecidos durante el mes de enero de 1919. La actuación de esta agrupación integrada por miembros de las familias tradicionales de ideología nacionalista, de extrema derecha y xenófoba, se concentró en la represión a militantes obreros e inmigrantes. “Algunos grupos minoritarios como los catalanes o los judíos fueron abiertamente perseguidos. En el barrio del Once fueron saqueados negocios y casas de judíos, y muchos de ellos fueron atacados en las calles. Entre otras instituciones fue incendiada la sede de Avangard. Además se produjeron quemas de libros en las calles”.38 La persecución y el ataque a la comunidad judía fueron relatados por Dreier en su crónica de viaje, específicamente en el capítulo sobre la huelga general de 1919. En dicho texto describió y consideró injusta la detención y la aprehensión que sufrió Pedro Wald, inmigrante polaco que había llegado a la Argentina en 1906, se desempeñó como dirigente bundista y escribía en el periódico idisch Di Presse.39 En el marco de la Semana Trágica Wald fue acusado de ser el presidente Maximalista de una conspiración bolchevique. Fue aprehendido, sufrió torturas, pero luego se comprobó la total falsedad de la acusación y Wald fue liberado. Sin embargo, las consecuencias de estas persecuciones no fueron 36.  Leonardo Senkman, “Los anarquistas en ídish en el imaginario social de Buenos Aires, 1905-1910”, en Temas de Patrimonio Cultural, 19 - Buenos Aires ídish. 37.  Enrique Herszkowich, Historia de la comunidad judía argentina, Buenos Aires, Centro de Estudios Sociales DAIA, 2006, p. 42. 38.  Herszkowich, 2006, p. 41. 39.  Bundista hacía referencia al partido Bund que representaba la corriente socialista dentro de la izquierda judía argentina. Además de los bundistas, hasta la creación del estado de Israel, la izquierda en nuestro país estaba integrada por el grupo del ICUF que agrupaba a los comunistas y el partido Linke Poale Tizón, compuesto por sionistas socialistas/ comunistas, tal como explica Nerina Visacovsky, “Herencias de 1947: Di Ídische Froi y el sufragio femenino”, en Barry, 2011, p. 94.

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menores. Como sostiene, Herszkowich, “después de estos sucesos volvieron a aparecer en la prensa artículos contrarios a la presencia de judíos en nuestro país”.40 Al igual que la comunidad judía de Buenos Aires, otras comunidades de origen israelita en el país sufrieron el impacto de estos nuevos hechos de violencia.41 Por ejemplo, “los graves sucesos de la Semana de Enero en Buenos Aires” causaron onda repercusión en Tucumán. La colectividad judía local se estremeció y “algunos israelitas fueron detenidos por la policía local, que les imputaba delitos políticos. Como las acusaciones no tenían base real, los arrestados recuperaron su libertad”, sostiene Israel Blumenfeld.42 Otras fuentes confirman estos datos. Por ejemplo, la prensa, en particular el principal diario tucumano de la época, El Orden, constituye un valioso testimonio que nos permite inferir el hondo impacto que generaron las aprehensiones en la comunidad judía local. Una muestra en ese sentido se reflejó en la reprogramación de las actividades asociativas de la Sociedad Unión Israelita, la primera mutual judía de Tucumán, que ante los últimos acontecimientos resolvió posponer la celebración de su asamblea general prevista para renovar su Comisión Directiva.43 Además --y esto es en rigor lo que me interesa señalar-- la prensa proporcionó en sus columnas detalles concretos acerca de la detención que efectuó la policía a individuos de la comunidad rusa: Ayer el personal de la comisaría de investigaciones trabajó activamente, procediendo a la detención de personas de nacionalidad rusa, contra quienes existían denuncias, por sospechárselos complicados en el movimiento huelguista. Se hicieron más de sesenta detenciones y procediéndose acto continuo a registrar los domicilios de los mismos, previas las órdenes de allanamiento correspondientes. Conforme se establecía la no participación en los sucesos los detenidos eran puestos en libertad. Dicha medida provocó las protestas consiguientes, que no pueden ser tenidas mayormente en consideración dada la situación anormal del país.44 Apoyada en la bibliografía sobre el tema, es factible realizar algunas aclaraciones. Por un lado, que en la época la denominación de rusos se empleaba para referirse principalmente a inmigrantes judíos. Por otro lado, que una idea difundida entonces remitía a la participación de activistas, sobre todo 40.  Herszkowich, 2006, p. 42. 41.  Sin embargo, tal como explica Marcelo Dimenstein las lecturas que se realizaron en la comunidad judía fueron distintas, estrechamente asociadas estas diferencias a que en esa época los judíos no conformaban una comunidad propiamente dicha, según el autor. Desde el punto de vista institucional no había aún entidades centrales de representación. A su vez, “al hecho de la diversa procedencia nacional de los judíos que migraron hacia la Argentina y las divisiones --y subdivisiones-- religiosas, regionales y culturales, se sumaba un factor de vital importancia, esto es, la mixtura, en la subjetividad de muchos actores, de una fuerte ideología de clase de carácter autoemancipatoria con su identidad étnica” (Dimenstein, 2009, pp. 103-110). 42.  Israel Blumenfeld, Historia de la comunidad israelita de Tucumán, Tucumán, Sociedad Unión Israelita Tucumana, 1971, p. 82. 43.  El Orden, 15/01/1919. 44.  El Orden, 15/1/1919.

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anarquistas, de origen ruso, en las acciones de protesta obrera y sobre todo de recurso a la violencia. Sin embargo, de acuerdo a nuestro análisis de las fuentes podemos proponer que en Tucumán las acciones del movimiento obrero no revelaron la presencia preponderante de militantes y dirigentes de origen judío, más allá de las denuncias que, como mencionamos anteriormente, no pudieron comprobarse. Según la revisión que realizamos de los documentos, es factible proponer, también, que la prensa no fue un actor pasivo ante tales violencias policiales. Al difundir la noticia dejaba claro su postura que desestimaba las protestas ante el accionar de los agentes del orden: “Dicha medida provocó las protestas consiguientes, que no pueden ser tenidas mayormente en consideración dada la situación anormal del país”, afirmaba El Orden, apoyando tácitamente los atropellos de las fuerzas de seguridad y sin aclarar de dónde provenían exactamente los reclamos. No obstante estos sesgos, la lectura de la prensa permite reconstruir e identificar dos procesos. Por un lado, observar que la comunidad judía sufrió el peso de las sospechas y arbitrarias detenciones sobre varios de sus integrantes. Por otro lado, es posible seguir el itinerario de las protestas en Tucumán. Sabemos que al poco tiempo de comenzada la huelga general en la Capital Federal, la FORA local, de tendencia anarquista, recibió instrucciones de Buenos Aires para declarar la huelga.45 La protesta comenzó en los Talleres ferroviarios de Tafí Viejo, ciudad ubicada en el interior de la provincia de Tucumán. Allí, el día 13 de enero los trabajadores ferroviarios declararon la huelga general y poco tiempo después numerosos gremios, tales como el de cocheros, chauffeurs, carreros, panaderos, abastecedores y lecheros, se sumaron a la protesta. El resultado fue la prácticamente paralización de la ciudad, con la mayoría de sus actividades productivas y de servicios suspendidas, como el cierre del comercio, de los bares y confiterías, de los mercados y puestos de comidas, así como la ausencia de habitantes circulando por las calles. Las extensas crónicas que difundió entonces El Orden ofrece abundante información sobre los choques entre la policía y los trabajadores en huelga --como el que se produjo en la fábrica de conservas propiedad del Sr. Eduardo Bossi, situada en la calle Ayacucho entre Bolívar y Rondeau--, la clausura de locales gremiales, las detenciones y las violencias protagonizadas por los agentes del orden en aquellos convulsionados días. Uno de estos locales clausurados fue, por ejemplo, el centro de los obreros panaderos, reputado como uno de los más tumultuosos. La sede del sindicato de mozos fue otro de los espacios gremiales afectados por la vigilancia policial, cuyos integrantes obligaron a salir a los líderes obreros que se encontraban reunidos en la asociación.46 A manera de un estudio microscópico, el examen de la prensa posibilita aproximarnos a las prácticas policiales de vigilancia y de represión que recayeron sobre algunas comunidades de inmigrantes como la judía y la persecución a los trabajadores, en especial de aquellos considerados anarquistas. Tal fue el caso de la aprehensión que realizó la policía a un grupo de personas sindicadas como anarquistas que se encontraban reunidos en un domicilio particular. Según afirmaba El Orden, entre los detenidos se encontraban Manuel González, agente de los diarios anarquistas El Burro y La Protesta y 45  El Orden, 13/01/1919, citado en Alejandra Landaburu, “El proyecto católico para los trabajadores, una respuesta al problema social. Tucumán, 5º Congreso Nacional de Estudios del Trabajo, Asociación Argentina de Especialistas en Estudios del Trabajo, ASET, Buenos Aires, 2001. 46  El Orden, 13/01/1919, 14/01/1919 y 15/01/1919.

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dueño de la vivienda donde se efectuaba la reunión, su esposa, así como varios individuos más: Ángel González, Juan Pérez, José Barcenilla, Luis Ortiz, Julián Gonilla y Aníbal Campo. Con ellos fueron secuestrados numerosos prospectos anarquistas.47 Mediante extensos artículos encabezados por grandes titulares El Orden buscaba describir el universo de disturbios, conflictos y peligros desplegados por el movimiento obrero. En sus columnas narraba los principales sucesos ocurridos en Buenos Aires y posteriormente se ocupaba de “la agitación obrera” en Tucumán. De esta forma el diario participaba de los caminos recorridos por numerosos periódicos en otras latitudes del país, que alertaban a la opinión pública sobre la peligrosidad de la huelga y su carácter revolucionario. Resulta importante enmarcar las narraciones de la prensa en un contexto signado por la difusión de mensajes que advertían sobre la amenaza inminente de una revolución bolchevique en Argentina. Como bien lo sugiere, Daniel Lvovich, “distintas informaciones, originadas en legaciones argentinas en el exterior o en el cuerpo diplomático extranjero acreditado en Buenos Aires advertían en diciembre de 1918 sobre la llegada al país de agitadores rusos que preparaban un complot bolchevique, acrecentando el miedo en las filas gubernamentales. En este contexto en el Río de la Plata la imagen de la amenaza revolucionaria se concentraría en los judíos”.48 De acuerdo a los fines seguidos en este trabajo, reviste especial interés, además, anotar que el miedo al complot rojo y sus implicancias para la comunidad judía de Buenos Aires se reflejaron en el testimonio de Katherine Dreier recuperado por Víctor Mirelman. “Feeling ran so high, and so great was the confusion which existed in the minds of the people between Russians and Jews, that many Jews were attacked as they were mistaken for Russians, and all Russians were classes as Bolshevist. Already several firms had dismissed all their Russian and Jewish employees”.49 Y es en esa atmósfera tensionada por sospechas, persecuciones y ataques que recaían especialmente sobre la población judía en la cual podemos situar las prácticas exploradas en Tucumán. Tal fue el caso del rechazo expresado por una delegación de residentes rusos ante la “genérica involucración que al referirse a los maximalistas se hace a la colonia rusa, sin establecer la diferencia que pueda existir entre el elemento revolucionario saturado de ideas anarquistas y aquel otro laborioso que eficazmente colabora en el progreso nacional”. En esa dirección rechazaban el supuesto que adjudicaba a quienes habían nacido en Rusia la posesión de opiniones “francamente disolventes”. “La colonia rusa radicada en Tucumán, por ejemplo, se significa por su laboriosidad y el respeto que siempre ha demostrado a las instituciones contra las cuales se atenta en este movimiento obrero”.50 La colectividad rusa, expresión que --como ya sugerimos-- se empleaba para nombrar a la comunidad judía, buscaba diferenciarse del activismo obrero y, por esa vía, de las acciones de protesta y violencia 47  El Orden, 15/01/1919. 48  Lvovich explica que el temor de las elites al complot maximalista se fundaba no sólo en el miedo a las revoluciones europeas contemporáneas. También provenía de “la observación de los procesos de movilización social que se desplegaban en los países vecinos, así como de las interpretaciones que de dichos sucesos daban los sectores dominantes y la mayor parte de la prensa” (Lvovich, 2015). 49  Mirelman, 1975, pp. 65-66. 50  El Orden, 18/1/1919.

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de que eran acusados los trabajadores en huelga. Especialmente, procuraban distinguirse de las tendencias anarquistas consideradas las fuerzas dominantes en los sucesos de la Semana Trágica. Este comportamiento no fue privativo de los integrantes de la comunidad judía tucumana. En el epicentro de las protestas, en Buenos Aires, los dirigentes judíos canalizaron sus esfuerzos en separar las acciones del anarquismo del accionar de los miembros de la comunidad judía, procurando enfáticamente presentarla como una comunidad laboral pacífica y respetuosa del orden y las instituciones. Esta postura generó discrepancias al interior de la comunidad y quienes se encontraban más comprometidos con la defensa de los trabajadores y sus luchas no necesariamente acompañaron la posición de la dirigencia.51 Con el tiempo, estas fricciones se tornarían más pronunciadas y las escisiones resultarían el corolario natural de tales diferencias, pero este tema escapa ya a los límites de este trabajo.

Consideraciones finales Las relaciones de varones y mujeres en la Argentina de comienzos del siglo XX, los hábitos y costumbres de unos y otros, las exclusiones e inclusiones en la vida pública, las iniciativas de dirigentes socialistas, militantes y profesionales y el avance del movimiento feminista en nuestro país --en especial, la lucha por el sufragio femenino-- son algunos de los tópicos favorecidos por el examen del testimonio de Katherine Dreier. En esa tónica, la narración de la viajera norteamericana contribuye a enriquecer el conocimiento en torno a la historia de las mujeres, la historia laboral con perspectiva de género y otras corrientes recientes, tal como lo demuestran los trabajos de Carballo y de Belgrano Rawson. Menos transitado, en cambio, fue la investigación de los procesos relacionados con la conflictividad obrera y la represión estatal y para-estatal desplegados durante la Semana Trágica a partir del relato de Dreier. En particular, su libro permite investigar uno de los sucesos más controvertidos de la historiografía social y política al aportar datos sobre el accionar violento del Estado pero también de sectores de derecha que expresaron su xenofobia basada en un conjunto de prejuicios, temores y descalificaciones sobre algunas comunidades de inmigrantes en Argentina, como la judía. Es factible pensar que este brote de violencia y represión respondió también al miedo a la difusión de prácticas revolucionarias, en el contexto de surgimiento y desarrollo de movimientos revolucionarios en otras latitudes de América Latina y en países europeos, como Alemania y principalmente Rusia. 51  De acuerdo con Dimenstein, por un lado, estaba la postura de los sectores obreristas judíos, “entre quienes se encontraban los bundistas, los anarquistas y los sionistas socialistas”-- y por otro, la posición asumida por diversos sectores, “entre los que se contaban judíos provenientes de Europa Occidental, con mejor posición económica y llegada a los círculos gubernamentales”. Para los primeros, los hechos de enero de 1919 habían constituido un pogrom al implicar una “violencia indiscriminada hacia los judíos, vandalismo y tolerancia --cuando no promoción directa-- por parte del Estado u organismos de seguridad dependientes de éste”. Según el autor, los segundos, se mostraban más preocupados por separar la asociación entre judíos y maximalistas, si bien no dejaban de repudiar los “abusos cometidos contra la población judía” (Dimenstein, 2009, pp. 103-122). Las discrepancias en el seno de la colectividad judía son analizadas también por Pagni y Cesaretti, 2008, op. cit, pp. 40-41.

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En ese marco, el propósito de este trabajo fue articular los aportes provenientes de los estudios de género con aquellos originados en la historia del movimiento obrero, vinculando la perspectiva local con la general. Sin la pretensión de agotar el tema con estas páginas, pero si mostrar algunas facetas novedosas, interesa proponer la asociación entre protesta y espacios de libertad para la mujer sugerida por Dreier en su libro de viajes. Asimismo, considero importante mencionar el papel desempeñado por la renombrada dirigente socialista y feminista Alicia Moreau de Justo, en particular la atención médica que brindó a los heridos. Esta referencia permite conocer aspectos poco conocidos en torno a la Semana Trágica, ya que si bien el ataque a la comunidad judía fue señalado por la historiografía, no así la actuación de la líder socialista con relación a las víctimas de la violencia. Su descripción sirve para dirigir nuestra mirada al espacio íntimo del hogar, en donde el relato de Dreier de los libros quemados y los muebles rotos resulta por demás ilustrativa. “Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos” decía el poeta Heinrich Heine,52 quien murió en 1856 en su exilio en París y resultó una afirmación profética, de acuerdo a los hechos ocurridos en Alemania, desde la quema de libros en 1933 a los horrores de la barbarie nazi.53 Finalmente, estimo pertinente apuntar que las consecuencias de la represión estatal y para estatal, asociada con un abanico extenso de miedos, sospechas y arbitrariedades que impactaron especialmente en la población judía trascendieron las barreras provinciales, tal como se reflejó en provincias distantes a la capital del país, como Tucumán. Allí, los ecos de la Semana Trágica se hicieron sentir con detenciones injustificadas que tuvieron lugar en un clima tensado por la agudización de los conflictos sociales, las sospechas que recaían en los activistas obreros y las violencias de las fuerzas de seguridad.

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52  Esta frase la dijo en su tragedia Almansor (https://es.wikipedia.org/wiki/Heinrich_Heine). 53  http://www.abc.es/cultura/libros/20130510/abci-ochenta-anos-persecucion-cultural-201305091056.html.

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Hemerografía Caras y Caretas El Orden La Prensa La Protesta

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Reseñas

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La democracia que no es. Política y Privatizaciones. Rol del sindicalismo sociedad en la Argentina (1983-2016) Caso analizado: Hugo Quiroga Foetra Raúl Irigaray Cátedra Administración Pública Esteban de Iglesias Facultad de-Ciencia Política y RR.II. UNR - UNL CONICET U.N.R. estebantatiglesias@yahoo.com.ar

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Esteban Iglesias

QUIROGA, Hugo (2016): La democracia que no es. Política y sociedad en la Argentina (1983-2016), Ed. Edhasa, Buenos Aires.

El libro reflexiona de forma crítica sobre la dinámica que asumió la política argentina desde el retorno de la democracia, concentrándose en el período posterior a los sucesos que marcaron la crisis política de diciembre de 2001. Tomándolo como principal punto de inflexión, Quiroga analiza el “kirchnerismo” en tanto fuerza política a lo largo de sus sucesivos gobiernos y las principales iniciativas estatales que desplegó sobre la sociedad. En este sentido, destaca que se ha modificado la “fisonomía” de la democracia argentina, activándose tendencias a la fragmentación partidaria, la preeminencia de los liderazgos e imagen de los candidatos por sobre los programas políticos y la fluctuación del voto. A estas características de las condiciones políticas deben agregarse novedades de relevancia, la ampliación de esfera pública en su terreno digital y los procesos de autorrepresentación por parte de la ciudadanía. De modo que, para el autor, la democracia no puede comprenderse exclusivamente considerando la periodicidad de las elecciones, y, ante la abundancia de teorizaciones que enfatizan esto a partir de conceptos tales como “democracia electoral” o “liderazgos de popularidad”, para Quiroga existe una dimensión productivista de la política organizada en torno a la deliberación, la autorrepresentación y el aprovechamiento del espacio público-digital. Ahora bien, ¿cuáles fueron los principales iniciativas políticas del kirchnerismo en el marco de esta mutación democrática? Para Quiroga, en primer término, la relación del kirchnerisno con las instituciones debe interpretarse en términos de control y utilización en provecho partidario, lo que puede observarse principalmente en las tentativasde controlar la justicia, en especial el Consejo de la Magistratura y la Procuración General de la Nación –mediante la designación de Alejandra GilsCarbó–, así como los organismos de control del Estado como la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, la Oficina anticorrupción, la Sindicatura General de la Nación y la Defensoría del Pueblo.En segundo término, el vínculo con el Parlamento se inspiró en el mismo principio evitando en su interior la discusión pública de las principales leyes. En tercer término, se destacael proyecto cultural del kirchnerismo el que, entre otras cuestiones, implicó el involucramiento de la juventud en las prácticas políticas, esta vez bajo el “relato nacional y popular” y cuya punta de lanza fueronlas políticas de derechos humanos y la creacióndel canal Encuentro así como las tentativas de partidizarla televisión pública. La iniciativa gubernamental de cancelar el contrato de televisación de los partidos del fútbol argentino a cargo de la empresa Torneos y Competencia y la implementación del “Futbol para todos” sintetiza de forma cabal el interés del gobierno de constituir una opinión pública a su favor. ¿En qué estuvieron inspiradas todas estas acciones políticas? El principal aporte de Quiroga radica en la construcción del concepto de “decisionismo democrático”. Si bien el autor lo ha desarrollado en La argentina en emergencia permanente y La república desolada, de 2005 y 2010 respectivamente, en el presente libro lo desarrolla con mayor sistematicidad. Como se sabe, el momento de la decisión es fundamental en la producción de la política y, más precisamente, en la política democrática. De acuerdo con esto, hay que señalar que, en términos teóricos, democracia y decisionismo involucran lógicas de acción política opuestas en la medida en que el primero descansa en el principio de la soberanía

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La democracia que no es. Política y sociedad en la Argentina (1983-2016) de Hugo Quiroga popular mientras que el segundo en la de unos pocos. Sin embargo, se han dado diversas soluciones para que ambos términos coexistan desde el liberalismo, el marxismo y el republicanismo durante el siglo XX. Ahora bien, América Latina y Argentina poseen especificidades y particularidades que hay que atender. En este sentido, el autor revisa con rigurosidad las teorizaciones de mayor impacto académico, principalmente, la de “democracia delegativa” de Guillermo O´Donnell. Ciertamente, Quiroga realiza un aporte relevante invirtiendo los términos del debate politológico,y en esto intuyo que hay algo de las ideas de José Nun en torno al término “liberalismo democrático”, al considerar que el sustantivo es el “decisionismo” y el adjetivo es la “democracia”. En efecto, con el “decisionismo democrático” el autor se encuentra en mejores condiciones conceptuales de plantear en qué aspectos y prácticas las democracias realmente existentes son o no democracias evitando un laberinto sobre los diferentes grados de democraticidad del régimen político. Planteadas las ventajas analíticas del “decisionismo democrático” el autor destaca que este cobra forma en Argentina en 1989 refiriendo a “… una práctica de gobierno ubicada en una zona ambigua e incierta: entre los imperativos de la política y la vigencia del Estado de Derecho” (pág. 26). ¿En qué acciones se manifiesta una práctica que se constituye para el autor en una clave analítica de la política de los últimos treinta años? El uso de decretos de necesidad y urgencia para la implementación políticas públicas, las facultades legislativas delegadas al ejecutivo que nunca fueron reglamentadas en materia tributaria, para la creación de cargos específicos y del Código Aduanero, entre las principales. El contexto que posibilita la emergencia del “decisionismo democrático” se vincula con la declaración y prórroga persistente de la “emergencia pública” por parte del Congreso de la Nación. Entonces, no se trata de una práctica de gobierno que se desarrolla al margen de la ley sino, más bien, bajo las características de una “legalidad atenuada”. ¿Qué es lo que nos inquieta del concepto “decisionismo democrático”? Entendemos que, planteado así, es un concepto que no contempla los procesos de construcción de las identidades y tradiciones políticas de los actores. En efecto, el autor agrupa, en este concepto, a diferentes figuras políticas, desde Carlos Menem, pasando por Fernando de la Rúa y terminando con Néstor y Cristina Fernández de Kirchner. Entonces, ¿hacia dónde nos conduce este razonamiento? En primer lugar, a pensar que las condiciones políticas, en este caso la “lógica de la emergencia”, orienta a los actores a tomar decisiones, generalmente, las mismas. En segundo lugar, a preguntarnos si no hay otros elementos que intervienen en el terreno propio de la decisión, más allá del interés propio y legítimo de aquellos que gobiernan. Así planteadas las cosas, es complicado discernir cómo distintos líderes políticos que poseen diferentes concepciones y prácticas políticas terminan tomando las mismas decisiones. En este sentido, nos encontramos impedidos de sopesar analíticamente la dimensión identitaria del actor político y cuáles son las razones por las que decidió tomar tal o cual curso de acción política, es decir, decisiones. En definitiva, La democracia que no es, no sólo contiene un título sugestivo ya que nos interpela sobre cómo la clase política y la sociedad mantienen relaciones de conflicto, tensión o apoyo político. En el último ciclo político de la historia argentina, que se abrió luego de diciembre de 2001, La democracia que no esrefiere, por un lado, a un modo de funcionamiento de la democracia en la que los ciudadanos no logran relacionarse entre sí ni tampoco con el Estado, donde la separación de poderes está

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Esteban Iglesias

puesta en tela de juicio y la justicia manipulada por el poder ejecutivo, el fomento desde esferas gubernamentales de una cultura política basada en la impunidad y, donde los canales de expresión y opinión pública independiente se mantienen en su mínima expresión. Por otro lado, a un aspecto novedoso de la democracia, que coloca a la política en una dimensión productiva y en pleno desarrollo: los procesos de auto-representación política de la ciudadanía. Se refiere a cuestiones de participación política ciudadana que no se apoya en partidos u organizaciones gremiales para expresar sus peticiones y que, a su vez, lo hace utilizando los medios digitales de comunicación política. Este ámbito de la política se encuentra en pleno desarrollo y no se sabe a ciencia cierta cuáles son sus potencialidades y límites. La democracia se define por sus “horizontes móviles” y gracias a estos fenómenos la sociedad ha podido resignificarla durante los últimos quince años.

Esteban Iglesias, “La democracia que no es. Política y sociedad en la Argentina (19832016) de Hugo Quiroga”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 209-212.

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El siglo de Perón. Ensayo sobre las Privatizaciones. Rol del sindicalismo democracias hegemónicas Caso analizado: Alain Rouquié Foetra Raúl Irigaray Cátedra de Administración Pública Hugo Quiroga Facultad de Ciencia y RR.II. Investigador PrincipalPolítica del CIUNR U.N.R. haquiroga@fibertel.com.ar

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Mariana Berdondini Hugo Quiroga

Rouquié, Alain (2017). El siglo de Perón. Ensayo sobre las democracias hegemónicas. Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2017.

La obra de Alain Rouquié sobresale por la calidad de los estudios comparados y por el dominio excepcional de la historia de nuestros países. Su obra es organizada por la capacidad siempre brillante de su pluma que construye un legible universo histórico-político. En este distinguido latinoamericanista encontramos algunos libros reveladores de la historia política argentina. Es un conocedor y un amante de la historia argentina, y de la Argentina. En particular quiero resaltar su obra monumental Poder militar y sociedad política en Argentina de 1978, publicada en español en dos tomos en 1982, de mucha influencia en el período de transición democrática en nuestro país iniciada con la derrota de Malvinas en 1982, antes de referirme a su último libro. En efecto, ahora Rouquié nos acerca una nueva investigación producto de tantos años de reflexión política e intelectual sobre la Argentina, acuñando una nueva categoría las democracias hegemónicas, en el contexto de un análisis histórico: El siglo de Perón. El peronismo aparece perfectamente como un “tipo ideal”, en el sentido weberiano del término, y aquí el concepto ha tomado su forma más elaborada, pero se extiende a otros fenómenos políticos situados en otras latitudes. No obstante, Rouquié guarda mucha prudencia, porque si bien se especializa en estudios comparados, no se deja llevar por la tentación de generalizar a partir de la realidad argentina, porque hay que tener en cuenta las variables nacionales, más allá de la base común que se pueda compartir. Las democracias hegemónicas ponen el acento en el sufragio universal, y le otorgan a la soberanía popular un valor absoluto, pero liberado de los marcos normativos. Aquí hay una diferencia fundamental con una democracia representativa electoral clásica. Las democracias hegemónicas exaltan el sufragio universal, pero pueden limitar el pluralismo y la competitividad para conservar el poder. Se reivindica la soberanía popular y la Nación, pero estos regímenes no son totalitarios ni autoritarios configuran, en todo caso, una semidemocracia. Pero en los regímenes hegemónicos las elecciones son competitivas, formalmente libres, y no fraudulentas. La tentación mayoritaria de estos regímenes verticalistas no puede funcionar sin asumir una dimensión plebiscitaria. En esta concepción, los contrapoderes constitucionales -en cuanto independientes del Ejecutivo- están por naturaleza bajo sospecha. Nada de frenar la “voluntad del pueblo”, ni la voluntad de quien lo representa, de un líder “encarnado”. Por eso, los contrapoderes o contrapesos destinados a impedir o limitar los excesos del poder del gobierno deben ser combatidos o conquistados. A diferencia de los totalitarismos, estos regímenes hegemónicos, en sus distintas variedades, no proponen un “camino de salvación” terrestre para justificar su poder absoluto. Sin duda, en estos regímenes hegemónicos hay una personalización del poder, pero esta característica no parece ser un componente indispensable de la democracia pluralista y competitiva. No obstante, la tentación al continuismo no es propia de América Latina. La reelección ilimitada, con o sin éxito, fue planteada en Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Rusia. Rouquié destaca que estas elecciones múltiples o ilimitadas no son, sin embargo, decisiones autoritarias de dictadores. Por lo general no van en contra de la opinión

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Representación, arenaEnsayo parlamentaria los debates de la cuestión comunicacional en El siglo de Perón. sobrey las democracias hegemónicas de Alain Argentina Rouquié pública, sino que son más bien la expresión de un alto nivel de popularidad del gobernante reelegido o reelegible. Lula Da Silva, por ejemplo, rechazó para sí un tercer mandato consecutivo. En la tercera parte del libro, Rouquié profundiza el análisis comparado de las democracias hegemónicas en la región y fuera de ella. Me refiero a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y, por otro lado, la Rusia de Putin, Turquía, y en un contexto geográfico y cultural muy diferente, la situación de la Tailandia contemporánea no deja de tener –en su opinión- un parecido con la Argentina peronista de entre 1955 y 1983. ¿Cómo surgen estas democracias hegemónicas? Nuestro autor cierra su libro diciendo que en el estallido de las desigualdades, las angustias sociales, se puede identificar el terreno en el que se han originado estas democracias hegemónicas. Como este concepto recorre todo su libro reconoce en otro lugar que su característica principal es ser al mismo tiempo anti-institucionales y electoralistas. Estos “regímenes de poder fuerte” no buscan reforzar las instituciones, sino que al contrario asumen de manera voluntaria la debilidad de las estructuras del Estado y del partido-movimiento. El libro que comentamos contiene una revisión exhaustiva del sistema político argentino del siglo XX, desde la ley Sáenz Peña de 1912 en adelante, pasando por los 14 años de democracia entre 1916 y 1930, hasta llegar a fines de 2015. Lo que incluye los golpes militares y la tutela del poder militar, es decir, los militares como actores políticos. En este contexto el autor nos habla de una “democracia restringida” fraudulenta y conservadora contra la cual había tenido lugar el golpe de 1943 (1930-1943). Es decir, que es una forma democrática anterior a la democracia hegemónica. Con esta democracia restringida se suceden gobiernos mal elegidos (Frondizi, Illia y dictaduras militares). De ahí en más, el peronismo monopoliza la oposición a un sistema incapaz de funcionar sino es entre una alternancia perversa entre presidentes con poca legitimidad y regímenes ilegales nacidos de golpes de Estado. Hay una paradoja interesante que subraya Rouquie: para los “libertadores” la democracia representativa no ha sido posible con Perón, pero ella es imposible sin él. El peronismo surge antes de 1946, en 1943 con el golpe de Estado. Por eso nos habla de la longevidad del peronismo: setenta años en la política argentina. De ahí que desde la introducción de su libro Rouquié se pregunta dónde ubicar esta forma singular de gobierno a la vez autocrática y representativa. Su perfil se puede sintetizar como un ejecutivo fuerte nacido de elecciones competitivas y que cuenta con el apoyo incondicional de las masas. Aparece, a primera vista después de la segunda guerra mundial como una combinación incongruente entre un fascismo vergonzante y una democracia social en construcción. El sistema justicialista es plebiscitario por naturaleza, busca siempre una legitimidad permanente, y en tanto régimen hegemónico se esfuerza en demostrar la permanencia del pueblo detrás del líder. El peronismo, y los regímenes fundacionales que nacen como críticas y alternativas al neoliberalismo, no tocan la propiedad privada, aunque busquen reformas sociales de fondo. En síntesis, la esencia del peronismo se podría reducir a un plan de acción en tres etapas, impuesto por oficiales corporativistas para asegurar la paz social en la posguerra. Estas tres etapas fueron: 1) la organización de los

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trabajadores en sindicatos únicos, bajo el control del gobierno, 2) una política social generosa, 3) la instauración de un Estado fuerte. Entre 1943 y 1955 los sindicatos eran la base primera del régimen y el Ejército la segunda. El partido sólo es un portavoz y el aparato electoral del poder. No elabora los programas ni elige los candidatos del justicialismo en los procesos eleccionarios. En el sistema peronista, y en términos más generales en las “autocracias competitivas”, el líder nunca es el representante de un partido, incluso aunque se someta al veredicto de las urnas y al sufragio universal. La elección es un dispositivo indispensable para ratificar y legitimar al líder hegemónico. Para ello necesita de una maquinaria electoral. Dos preguntas finales realizadas por el propio Roquié: ¿Por qué la transformación social fue obra del peronismo y no de un frente popular; de una autocracia y no de una coalición de partidos de izquierda, en un marco democrático? En definitiva, el lugar de de la izquierda lo ocupó el peronismo. Dada la situación internacional de la emergencia de democracias hegemónicas realmente existentes, Rouquié se pregunta ¿sino será la hora de los peronismos para algunos países de Europa. Dejemos esta pregunta hipotética, dice Rouquié a la reflexión, ya que excede ampliamente “El siglo de Perón”. Aunque la democracia se encuentre en un mejor momento en América latina, retrocede en relación con sus instituciones. La crisis o fragmentación del sistema de partidos, la debilidad del parlamento, y la ineficacia de los órganos que imparten justicia, no ayudan a devolverle vigor a la democracia. Es cierto también que ha habido progresos económicos en la región y una particular expansión de la ciudadanía, pero hay fracturas sociales y culturales evidentes, desconfianza política manifiesta, y apatía en muchas de nuestras sociedades. En rigor, se marcha y se construye la democracia por el camino de los grises, sin dejar de reconocer sus matices. Desde luego no hay democracia perfecta, la democracia es siempre un proceso inacabado e inacabable. Las marcas de las dictaduras están presentes, en el tejido social, y en la vida cotidiana. Sin embargo, advierte Rouquié en un libro anterior, la democracia aguanta a pie firme, porque el tiempo trabaja para ella, incluso a la sombra de la dictadura. Es por ello que la “esperanza y la sospecha” aparecen como dos elementos complementarios e indispensables de la vida democrática. Este libro agudo, no sólo es inteligente y valiente, sino que está cargado de matices; en verdad, es una invitación a continuar con el derrotero intelectual de un autor que pretende mantener encendida la llama de la democracia que nunca se apagó. Un sitio en el cual los dirigentes y los ciudadanos respeten a rajatabla las reglas de juego político, la Constitución y sus instituciones. Bienvenido este libro y el mundo teórico-político al que nos reintroduce.

Hugo Quiroga, “El siglo de Perón. Ensayo sobre las democracias hegemónicas de Alain Rouquié”. Cuadernos del Ciesal. Año 14, número 16, enero-diciembre 2017, pp. 213216.

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Dr. Ricardo Falcรณn

CUADERNOS del Ciesal es una publicaciรณn anual del Centro Interdisciplinario de Estudios Sociales Argentinos y Latinoamericanos (CIESAL) de la Universidad Nacional de Rosario.

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