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¡Alegráos!

Animación salesiana comunitaria

Primavera 2009

Editorial Pasión por la vida La primavera y la Pascua nos hacen palpar y experimentar la fuerza de la vida. Ahora que todo suena a crisis, ahora que se advierten signos de recesión espiritual y de desencanto, ahora ha llegado el tiempo de los testigos. Y nuestra vocación, la razón de ser de nuestra vida consiste en ser testigos de la Resurrección allí donde parece que el triunfo de la vida no es tan evidente y entre quienes tienen más razones para sentirse semimuertos. En una homilía pronunciada en la celebración de la XV Asamblea General de la CONFER decía Alejandro Fernández Barragán que mientras dure la pasión será posible el fuego. Y es así. Mientras en nosotros permanezca la pasión por el Cristo vivo y resucitado será posible el fuego del testimonio, la alegría de la entrega, la pasión por los jóvenes. Sólo con esa pasión podremos ser corazón, memoria y garantía del carisma que el Espíritu nos ha concedido. , que aparece recién inauEste número de gurada la Pascua del 2009, pretende ser un soplo de aire fresco sobre nuestras brasas, sobre el rescoldo de nuestra pasión para animarla y hacer que de ella brote un fuego capaz de encender otros corazones y dar sentido a otras vidas.

Próximos números:

¡FELIZ PASCUA! 286 ¡Descansad un poco!

Ángel Asurmendi, SDB


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ÍNDICE Editorial Para recordar… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 Las relaciones nos hacen... · RAFEL GASOL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 Vivir la Envidia Centrados en la Palabra (Lectio Divina) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 La comunidad evangelizada por Jesús Tiempo para la interioridad (Retiro) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13 Pan Resucitado Un camino de ida y vuelta: «Educación-Evangelización: un obsequio mutuo» · MIGUEL A. CALAVIA . . . . . . . . . . 17 La perspectiva educativa de la evangelización: fe en la Encarnación Atentos a la vida de los jóvenes · MARIA DEL MAR GALCERÁN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22 Amar es una decisión y una tarea ¡Pobre Darwin, cuánta paciencia! · ALEXANDRE DAMIANS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 Información... conocimiento... sabiduría Dios, Padre y Madre · MAJE YAGÜES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30 Crisis y teología de la cruz Al habla con… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32 Ascen Abad, salesiana: «Los ayudamos a abrirse paso con dignidad» Informados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34


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PARA RECORDAR… 2008 - 2017 2001 – 2010 2003 – 2012 2005 –2014 2009

Decenio para la Erradicación de la Pobreza Decenio internacional de una cultura de paz y no violencia para los niños delmundo Decenio de las Naciones Unidas para la alfebetización: educación para todos Decenio de las Naciones Unidas para la educación para el Desarrollo Sostenible Año Internacional del Aprendizaje sobre los Derechos Humanos Año Internacional de la Reconciliación

ABRIL: 5 12 23

Domingo de Ramos Resurrección del Señor (Pascua) Día mundial del libro y de los derechos de autor

MAYO: 3 6 13 15 18 24

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Jornada mundial de oración por las vocaciones Santo Domingo Savio, adolescente Santa María Dominica Mazzarello, cofundadora del Instituto FMA Día internacional de las familias San Leonardo Murialdo, sacerdote Ascensión del Señor María Auxiliadora, patrona principal de la Familia Salesiana Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales Beato Josa Kowalski, sacerdote, mártir Domingo de Pentecostés

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Día de África

JUNIO: 1 4 5 7

19 20 23

Día internacional de los niños inocentes víctimas de agresión Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote Día mundial del medio ambiente Santísima Trinidad Día pro Orantibus Beato Francisco Keşy y compañeros mártires Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo Día de la Caridad Sagrado Corazón de Jesús Inmaculado Corazón de María San José Cafasso, sacerdote

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Día internacional de apoyo a las víctimas de la tortura

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JULIO: 7

Beata Maria Romero, fma


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LAS RELACIONES ME HACEN…

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Vivir la envidia Acabábamos nuestro artículo anterior de Ventall con esta frase: «Para evitar distorsionar la realidad, conviene activar un constante proceso de toma de conciencia de las propias emociones y las de los demás. Estas tomas de conciencia afectiva facilitan una vida más sana que neurótica». Y añadíamos: «Confiamos seguir estos artículos aportando algunas pistas para comprender y manejar mejor algunas de nuestras emociones: la envidia, la tristeza, la alegría, la rabia, la vergüenza, el miedo…». Hoy ofrecemos pistas para comprender y manejar mejor esta emoción llamada Envidia, que José Antonio MARINA en su obra El laberinto sentimental define como unos «sentimientos intensos, vehementes, tendenciales, con un influjo poderoso sobre el individuo». La encontramos en todas partes: en los políticos, en la prensa sensacionalista (y también en la que no lo es), en los programas de cotilleo, cada vez que –en el ámbito de nuestras comunidades u obras– alguien habla de un tercero y le juzga como si no tuviera nada mejor que hacer, cada vez que achacamos a la edad algo que supuestamente no podemos hacer y luego vemos con frustración que otro sí lo ha hecho… Se encuentra en la mayoría de las personas, aunque sea difícil descubrir al envidioso, pues a veces se esconde a través de una apariencia amable, acogedora y simpática; otras, se camufla en conductas de excesivo respeto o excesiva admiración. Casi todos sentimos envidia de algo o alguien en algún momento de nuestra vida: es esa especie de sufrimiento (normalmente, secreto) que nos produce el éxito ajeno. Hay una mezcla de emociones de naturaleza contradictoria, como por ejemplo, el deseo de tener lo que otro tiene, la admiración por

lo que otro ha conseguido, el dolor por no tenerlo, la indignación por considerar injusta la diferencia que se observa o la incertidumbre por no entender a qué se deben las diferencias que producen la envidia. Entre los valores más envidiados suelen encontrarse el prestigio, el reconocimiento, el estatus ocupacional, el cargo, el poder y la autonomía decisional. Actúa de forma muy sutil y puede ser tremendamente corrosiva. Suele generar como consecuencia los siguientes primos-hermanos: la Tristeza, la Ira (le enfurece la misma Tristeza), los Celos, la Calumnia (injuria), la Avaricia, el Rencor, el Odio, la Intriga, la Traición, el Oportunismo, la Frustración y el Victimismo. La Envidia es una reacción involuntaria, repentina, acompañada de manifestaciones físicas. Pasados estos segundos de reacción involuntaria podrá tener significados distintos para una vida de madurez psicológica según el cauce que se le conceda: — unas veces no quiere que los demás gocen de las posibilidades que el sujeto no posee y está molesto consigo mismo por no poder disfrutar de semejantes ventajas (la Envidia depresiva, que nos pone en situación de bloqueo comportamental y mental, genera ansiedad, tristeza y rencor, se manifiesta en miradas que asesinan...); — otras veces, nos hace odiar a quien nos sobrepasa en algún aspecto (la Envidia hostil, que nos hace malhablar de los demás y ponerles trampas para que tropiecen, nos hace decir frases inoportunas o frases calculadas para hacer daño); — en otras ocasiones, nos pone en situación de conseguir el nivel de excelencia de la persona envidiada (la Envidia admirativa, que nos hace redoblar el afán de mejora personal y nos hace felicitar a los demás por sus logros).


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La Envidia no es, pues, un mal en sí misma, en sus formas emulativas y admirativas, ya que puede estimular nuestra superación personal. Es un sentimiento humano más, que sólo nos ha de preocupar cuando deriva en patología y perjudica nuestro equilibrio emocional. Se produce como consecuencia de las tendencias que llevan al individuo a desear lo que no tiene y a compararse con los demás.

Envidiar es comparar Desde pequeños vivimos comparándonos: «Alguien tiene una casa mejor, alguien tiene un mejor cuerpo, alguien tiene más dinero, alguien tiene una personalidad carismática». Compararse con los demás hace aparecer la Envidia. «El peor presente para una persona que tiene envidia es un palacio… con una vista de un mejor» (L.S. SUKHORUKOV). Si nos dejamos de comparar, la Envidia desaparece: cada uno sabe que es único e irrepetible y no existe la necesidad. No vale la pena envidiar una vez que se comprende que cada ser es único, incomparable: «nadie ha sido jamás como tú y nadie jamás lo será». Y no necesito ser como otro. Dios sólo crea originales; no crea copias. Cuando damos espacio a la Envidia de los demás, creamos un infierno y nos convertimos en malas personas. Sería como decir: «Si en todas partes hay miseria, nos sentimos mejor; si todos están perdiendo, nos sentimos bien. Si todos están contentos, nace el deje de amargura». Un viejo granjero estaba enojado mirando los daños de la inundación. — «Antonio», gritó el vecino, «todos tus rebaños se los llevó el torrente». — «¿Y los rebaños de Manuel?», preguntó el granjero. — «También se fueron».

— «¿y los de Fernando?» — «Lo mismo!». — «¡Mmm!», soltó el granjero, contento, «no es tan malo como pensé».

Envidiar es sufrir tristeza o pesar del bien ajeno Lo que no le agrada al envidioso no es tanto algún objeto en particular que un tercero pueda tener sino la felicidad en ese otro. Entendida de esta manera, es posible concluir que la Envidia es la madre del resentimiento que no busca que a uno le vaya mejor sino que al otro le vaya peor. Resentimiento que se asocia a la irritación o al odio hacia quien tiene o posee alguna ventaja que nosotros no poseemos; se asocia también a la tristeza o al pesar que produce en una persona el bien ajeno. Decía UNAMUNO que «La envidia es mil veces más terrible que el hambre… porque es hambre espiritual». En nuestras comunidades tenemos experiencias de esta naturaleza cuando notamos que a algunas personas les molesta que nos vaya bien haciéndonos notar su desagrado o que otros prefieran escuchar nuestras frustraciones antes que nuestros éxitos, que es una forma de consolarse de la propia decadencia, porque siempre va a ser más fácil superar a un fracasado que a un triunfador. En otros casos, lo envidiado no es un sujeto sino un objeto material o intelectual. Por lo tanto, la base de la Envidia sería el sentimiento de desagrado por no tener algo y además de eso el afán de poseer ese algo. Esto puede llegar a implicar el deseo de privar de ese algo al otro en el caso de que el objeto en disputa sea el único disponible. Envidiar es un síntoma de baja autoestima Envidiar supone, de entrada, una comparación entre nuestra situación y la del otro,


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que nos lleva a constatar nuestra inferioridad en algún aspecto y nuestra incapacidad instantánea de modificar la situación. Nos hemos descentrado poniendo nuestra referencia fuera de nosotros mismos. Decía Napoleón I que «la envidia es una declaración de inferioridad». La persona envidiosa tiene básicamente un problema de identidad; quiere ser el otro y tener lo que él tiene; y como no puede, ni está dispuesto a hacer lo que tiene que hacer, sufre y se entristece por el bien ajeno. La Envidia más perniciosa es la que sentimos del hermano de comunidad, del amigo, del compañero de trabajo y del vecino de al lado, no la que nos genera el reconocimiento social de la modelo o artista de cine, el arquitecto, la empresaria, el futbolista o el intelectual. Y ello porque sabemos que quien tenemos cerca no es forzosamente más listo ni mejor profesional que nosotros. ¿Tal vez ha aprovechado mejor sus oportunidades? Así, viviendo pendiente de lo que tienen los demás, la persona evita reconocer lo que ella tiene y nada o poco hace para sacarle partido. Su vida no gira sobre su realidad, sino sobre lo que desea conseguir y, en definitiva, sobre lo que echa en falta. La insatisfacción, la frustración y la rabia, le dominan y hacen que su vida le resulte poco grata.

Algunas pistas para manejar positivamente nuestra envidia Una de las peculiaridades de la actuación envidiosa es que necesariamente se disfraza o se oculta, y no sólo ante terceros, sino también ante sí mismo. La forma de ocultación más usual es la negación: se niega ante los demás y ante uno mismo sentir Envidia. «El silencio del envidioso está lleno de ruidos» (Khalil GIBRAN). Si el envidioso estuviera dispuesto a saber de sí, a re-conocerse, asu-

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miría ante los demás y ante sí mismo sus carencias. Conocernos bien, potenciar y trabajar nuestras cualidades y ser conscientes de nuestras limitaciones es el mejor inicio para progresar. Hemos dicho antes que la Envidia es consecuencia de dos procesos psicológicos necesarios para el desarrollo de los seres humanos: el deseo y la comparación. Para prevenir la Envidia no se pueden suprimir dichos procesos, sino que deben controlarse sus efectos. Para que produzcan una Envidia sana, conviene desarrollar habilidades que ayuden a comprender lo que se siente y por qué se siente; convertir el malestar emocional producido por la Envidia en un motor para conseguir lo que uno desea tener y controlar la hostilidad que dicha situación puede generar, evitando que deteriore las relaciones con los demás. • Estimular la empatía, la capacidad de ponernos en lugar del otro («Caminar con los zapatos del otro»). • Favorecer la confianza en uno mismo y en los demás, desarrollando expectativas y modelos positivos sobre las relaciones sociales (Habilidades sociales). • Valorar correctamente nuestra capacidad, sin infravalorarnos ni sobrevalorarnos (Principio de realidad). • Colaborar (tanto dar a los demás como solicitar ayuda) es un buen medio para dotarnos de la pericia que requiere resolver los conflictos que causan Envidia (Contar con los demás). • Acostumbrarse a centrar la atención en los aspectos más positivos de la realidad, no siempre en los negativos (Visión positiva de la vida). • Relativizar el éxito propio. Y, si es posible, tomarlo incluso un poco en broma (Sentido del humor y la mesura). • Interpretar nuestro progreso personal me-


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diante la comparación con nuestras competencias y habilidades, no con las de otros (El punto de referencia está dentro, no fuera). • La Envidia se produce casi siempre hacia personas que ocupan posiciones próximas, en relaciones que se esperan de igualdad, pero que se convierten en relaciones de desigualdad (asimétricas), en las que se ocupa una posición inferior que no se acepta (Relaciones simétricas de igualdad). No defendernos ni acusarnos ante la reacción involuntaria de Envidia. Responsabilizarnos de que no perjudique a los demás. La Envidia nos pone en contacto con nuestra historia psicológica, haciéndonos contactar con pensamientos y sentimientos de inferioridad. En lugar de esconderlos agresivamente, es una ocasión para nuestro trabajo de madurez personal. La Envidia también nos pone en contacto con otros pensamientos y sentimientos: los de superioridad. ALBERONI señalaba que en ocasiones, la Envidia es la «expiación del orgullo». Seguramente es bueno reconocer que ni somos los enanos de nuestros miedos ni los gigantes de nuestras fantasías…

Conclusión La Envidia es una emoción como tantas otras y si podemos tomar conciencia de lo que estamos sintiendo podemos transformarla en una emoción saludable que nos va a ayudar a vivir más felices. Para poder transformar la Envidia en una emoción saludable necesitamos amarnos y respetarnos tomando más conciencia de que somos dignos e importantes. La Envidia como una emoción saludable nos puede ayudar a volvernos mejores personas: cuando nos damos cuenta que nos sentimos inadecuados en comparación con Dios y con los otros, estamos en el momento de iniciar un proceso de mejora integral.

Hay una antigua historia sufí que nos ayuda a pensar en la envidia y en la comparación con los demás Un hombre estaba muy agobiado con su sufrimiento. Rezaba cada día a Dios: — «¿Por qué yo? Todos parecen tan felices, por qué soy el único que sufre». Un día fuera de sí por la desesperación, rezó a Dios, — «Puedes darme el sufrimiento de cualquiera y lo aceptaré, pero toma el mío, ya no lo soporto más» Esa noche tuvo un hermoso sueño, hermoso y muy revelador. Soñó que Dios se le aparecía en el cielo y les dijo a todos: — «Poned todos vuestros sufrimientos dentro del templo. Todos estáis cansados de vuestro sufrimiento. De hecho todos habéis rezado alguna vez «Puedo aceptar el sufrimiento de cualquier persona, pero llévate el mío; esto es demasiado, es insoportable». Así, todos juntaron sus sufrimientos en una bolsa y llegaron al templo. Se veían felices, el día había llegado, sus plegarias habían sido escuchadas. Y nuestro hombre también se apresuró al templo. Y Dios dijo — «Poned vuestras bolsas en las paredes». Eso hicieron y entonces Dios declaró. — «Ahora puede cada uno escoger y tomar cualquier bolsa». Y lo más sorprendente fue que el hombre que había rezando siempre ¡corrió hacia su bolsa para que nadie la tomara! Pero él tuvo una sorpresa porque cada uno tomó su propia bolsa y todos estaban contentos de elegir de nuevo ¿Qué había pasado? Por primera vez cada uno vio las miserias ajenas. ¡Sus sufrimientos eran iguales o más grandes!


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Además, uno se acostumbra a los sufrimientos propios. Ahora, elegir los de otro… ¿quién sabe que sufrimientos habría en otra bolsa, por lo menos uno está familiarizado con sus propios sufrimientos, se ha acostumbrado a ellos… ¿para qué elegir uno desconocido? Y todos se fueron a casa felices. Nada había cambiado, estaban regresando con el mismo

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sufrimiento, pero todos estaban contentos, sonrientes y alegres porque pudieron llevarse su propia bolsa de vuelta. Por la mañana rezó a Dios y le dijo: «Gracias por el sueño. Nunca te pediré eso de nuevo. Lo que sea que me hayas dado, es bueno para mí; por eso me lo has dado».


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LECTIO DIVINA

Centrados en la Palabra: la comunidad evangelizada por Jesús Oración inicial Habla, Señor que tu siervo escucha. Soy tu siervo y siempre quiero serlo. Háblame siempre que lo desees. Tu siervo siempre te escuchará. Todo lo que me digáis sea como una luz clara para que todo redunde a tu mayor gloria y para mi bien.

1. Lectura Los 72 discípulos regresaron llenos de alegría diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.» Jesús les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre toda potencia enemiga, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos.». En aquel momento, Jesús, se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes, y se las has revelado a los sencillos. Sí, Padre, pues así te ha parecido bien.» Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar. Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! 24 Os aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver los que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron». (Lc 10,17-24)

2. Comentario bíblico Después del envío de los 72 discípulos, el evangelio de Lucas nos presenta la reac-

ción de Jesús ante la vuelta de los misioneros. Regresan llenos de alegría porque los demonios se han sometido al nombre de Jesús. Es entonces cuando el mismo Jesús da una interpretación apocalíptica del hecho: gracias a la acción de Jesús y de sus enviados, Satanás cae del cielo como un rayo (cf. v. 18). La literatura apocalíptica anterior a Jesús ya había previsto la expulsión de Satanás del cielo en la lucha escatológica entre los ángeles y los demonios (cf. 1Hen). Todo esto se cumple con la predicación del Reino. Los enviados de Jesús tienen poder de pisar serpientes y escorpiones (cf. v. 19), una clara referencia al Gen 3,15: «Él te aplastará la cabeza». Una imagen que encontramos también en el apéndice del evangelio de Marcos (cf. 16,18) en un contexto que se refiere a un envío misionero. Jesús, después, reorienta la alegría de los 72: ésta ha de venir provocada no por el éxito en la misión, ni por el poder sobre les fuerzas del mal, sino porque los nombres de los enviados «están inscritos en el cielo» (v. 20c). Es decir, ya que han sido elegidos por Dios para una misión profética, participan en consecuencia, en la bienaventuranza del Reino. La alegría viene provocada por la acción de Dios en nuestra vida y no por el éxito de nuestras obras, por muy buenas que sean. Después de esta interpretación apocalíptica de la acción misionera y de la proclamación de la bienaventuranza divina sobre los misioneros, Jesús queda lleno del Espíritu Santo y de alegría, lanza un grito de júbilo y de bendición (cf. v. 21). La escena recuerda otra del mismo evangelio: la visita de María a Isabel provoca que Juan salte de alegría


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en el seno de su madre y ésta, llena del Espíritu, exclame la bienaventuranza de la fe: «Feliz tú que has creído...» (cf. Lc 1,41-46). Es en este mismo contexto María va a proclamar el Magníficat. El magníficat de Jesús se centra en la voluntad reveladora del Padre y en sus destinatarios: los sencillos (cf. v. 21). En el Antiguo testamento Dios se revela a los patriarcas, a Moisés, a los profetas. En la literatura sapiencial son los sabios los que captan la presencia de Dios en la creación y en la vida de los hombres. La revelación del Reino no va dirigida a los sabios y a los entendidos, sino a los sencillos. Los primeros ya tienen la Escritura, los segundos son aquellas personas capaces de intuir la acción de Dios en la predicación de Jesús y en la de sus enviados. El v. 22 («el Padre lo ha puesto todo en mis manos. Nadie conoce quién es el Hijo fuera del Padre, y nadie conoce quién es el Padre, fuera del Hijo y de aquellos a quien el Hijo lo quiere revelar»: cf. Mt 11,27) tiene un claro sabor joánico. Manifiesta la íntima relación de posesión y de conocimiento entre el Hijo y el Padre, por eso sólo el Hijo puede ser el revelador del Padre. En los sinópticos Jesús no se presenta como «el Hijo», del Padre, en sentido absoluto. Es ya un título habitual en el cuarto evangelio. En el actual contexto identifica la revelación del Reino, que sólo captan los sencillos, con la revelación que el Hijo hace del misterio del Padre. El misterio de Dios, que se revela en la proclamación del Reino, únicamente es captado por las personas de corazón sencillo. Finalmente Jesús se dirige a sus discípulos en privado, mientras los proclama bienaventurados (cf. v. 23-24). Esta bienaventuranza se parece a la que Isabel dirige a María en el pasaje citado. Los discípulos son felices porque pueden ver y escuchar lo que los profetas y reyes del AT esperaban ver y

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oír y esto no les fue dado. Los discípulos de Jesús son testigos de lo más genuino de la revelación bíblica, porque son protagonistas de la proclamación del Reino y de la revelación del misterio de Dios.

3. Meditación Los 72 vuelven llenos de alegría. La alegría es propia de los tiempos mesiánicos. Sienten aquella satisfacción propia del que ha estrenado una responsabilidad y se siente bien acompañado por el Maestro. Es el gozo de quien ha visto que, con Jesús, el mal es vencible. Es la alegría del que ha sido capaz de superar dificultades enormes: «En mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, tomarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará ningún daño» (Mc 16,18). Ellos se han visto capaces de enfrentarse a la miseria que atenaza a los hombres. El poder de Jesús los ha acompañado, por eso vuelven tan eufóricos. Una euforia que Jesús comparte plenamente, pero que la sitúa en su lugar preciso: el auténtico motivo de alegría ha de ser porque son «amigos de Dios», colaboradores de la misión que el Padre ha encomendado al Hijo. Lo que debe alegrar el corazón del discípulo apóstol es aquel cambio que Dios realiza en los evangelizadores y en los que reciben el Evangelio. Los signos que han acompañado a los discípulos no son sino los signos externos de lo que está pasando en el interior de las personas y en el seno de las comunidades humanas. De esta manera es como Jesús, partiendo de la experiencia, va evangelizando a su comunidad. Y en este ambiente de intimidad, de intensa comunicación de los discípulos con Jesús, es cuando él mismo se emociona, «lleno del gozo del Espíritu Santo», y, en presencia de sus discípulos, alzando su voz, dirige al Padre una acción de gracias. Está claro que el Padre ha querido manifestar a


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los pequeños y a los sencillos, en este caso a los 72 enviados, los secretos del Reino. El Padre ha confiado la misión al Hijo. Y el Hijo, a sus amigos. Ha escogido bien: son los pequeños los que están en disposición de acoger la Buena Nueva del Evangelio y de hacerla llegar al corazón de los pobres. Con los «sabios y entendidos» no se puede contar; no entienden el mensaje de Dios; no son los suficientemente perspicaces para llegar al corazón del hombre; no son tan transparentes y de limpio corazón como para ser portadores de paz, alegría, libertad y pobreza. En esta ocasión es cuando Jesús dice en voz alta que el Padre ha confiado en El. Así como el hijo de un artesano conoce mejor que nadie los secretos de la profesión de su padre, de la misma manera, sólo El conoce el corazón del Padre del cielo. Pero, además, ya ha llegado el momento en el que el Hijo puede comenzara a revelar este conocimiento único a sus amigos. Jesús, finalmente, volviéndose a los discípulos, les dedica una bienaventuranza «¡felices los ojos que ven lo que vosotros veis!». Son dichosos porque gracias a su sencillez pueden ver aquello que los que creen ver son incapaces de percibir. Dichosos porque tienen necesidad de agradecer la misión; dichosos porque tienen capacidad de admiración ante los signos que Dios realiza a su paso.

4. Contemplación Es el paso de la consideración de los valores descubiertos durante la meditación a la adoración de la persona de Jesús. El reúne todos los valores, los sintetiza, los expresa y los revela. El centro y la referencia de la contemplación es siempre la persona de Jesús, revelador del Padre y dador del Espíritu. Adoras y amas la Trinidad, te ofreces, pides perdón, alabas la grandeza de Dios, intercedes por la propia pobreza y pecado, por el

mundo, por tu gente, por las comunidades cristianas, por la Iglesia. La contemplación es, en parte, ejercicio activo, adorador, amante y, en parte, ejercicio pasivo, espacio entregado al Espíritu de Cristo porque en nosotros adore, alabe, glorifique el Padre. — Contempla el Padre, «Señor del cielo y de la tierra», y, como hizo Jesús, ensálzalo porque ha elegido a hombres y mujeres para llevar la Buena Nueva a los pequeños. Porque te ha elegido para una misión profética. Porque todo lo ha puesto en manos del Hijo. Porque en El «nos ha hecho conocer el designio secreto, la decisión benévola que había tomado» (Ef 1,9) respecto al mundo. — Contempla el Hijo, Jesús, que experimenta con gratitud la confianza que le da el Padre. Jesús, el Hijo, que envía y reúne a los discípulos para ayudarles a recoger el fruto de la experiencia apostólica. El te envía y te acoge después de la tarea evangelizadora. Comunícale tus sentimientos, valoraciones, cansancios, proyectos. El te ayuda a revisar y a seguir adelante. El Hijo, Jesús, te mira complacido, mira a tu comunidad y os declara felices porque sois testigos de cómo el Reino de Dios se extiende por este mundo. — Contempla el Espíritu que llena de gozo a Jesús. Como María llena del Espíritu fue con diligencia a la montaña, pide poder dirigirte a los hermanos para comunicarles siempre la Buena Noticia. Jesús es el Hijo y así lo vive y lo comunica a sus amigos. La prueba de que somos hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba, Padre!». Deja que el Espíritu te haga vivir esta experiencia.

5. Mirada a tu alrededor Los que acogen con sinceridad la buena noticia, y por medio de la acogida y la


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fe compartida, se reúnen en el nombre de Jesús, para buscar juntos el reino, construirlo, vivirlo. Constituyen una comunidad que es, al mismo tiempo, evangelizadora (EN, 13). El CG 26 nos invita a ser comunidad evangelizada y centrada en la Palabra, la Eucaristía y el acompañamiento.

6. Para compartir Podéis compartir con respeto y sencillez todo lo que habéis contemplado y las llamadas que la misma contemplación os ha sugerido. • ¿Cuáles son las actitudes de Jesús en este texto? ¿Qué dice? ¿Qué hace? ¿Cómo reacciona? • ¿Cuáles son las actitudes de los 72?

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• ¿Os sentís comunidad acogida y evangelizada por Jesús? • ¿Vivimos con alegría la tarea evangelizadora como el mismo Jesús, como los discípulos? ¿Nos sentimos bienaventurados? • ¿Estamos dispuestos a compartir la experiencia apostólica? • ¿Qué llamadas habéis escuchado?

7. Acción de gracias Dad gracias cordialmente al Padre por los frutos que la Palabra hace madurar en vosotros. Porque Dios Padre, a pesar de vuestra pequeñez, ha puesto su mirada en vosotros y os ha elegido para compartir con Jesús su misión evangelizadora. El ha despertado en vosotros el deseo de vivir y de actuar según el Espíritu de Cristo.


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RETIRO

Pan Resucitador Te dispones a vivir unas horas (o una jornada) dedicada a la interiorización, a reflexionar y orar, a encontrarte con el Señor de la vida, y con los hermanos, en él. Despierta tu capacidad de asombro ante la maravilla que el Espíritu se dispone a realizar en ti. Es más grande que la transformación de la Naturaleza, cuyo proceso nos cautiva cada día, en el paso de ramas desnudas al estallido de la plenitud. Más, mucho más, y de otra manera, hará el Espíritu del Señor en ti, si tú le dejas... Abre tu corazón a su Palabra, a su acción y... ¡déjale hacer! Siéntete disponible a lo que pueda pedirte o sugerirte. Díselo con toda humildad y sinceridad. Si quieres, haz tuya esta oración o canta una invocación, algo que a ti te gusta decirle:

Invocación Señor, tú que me sondeas y me conoces más que yo, hazte presente en este momento... Tú me has visto comenzar y recomenzar multitud de veces... Dios mío, ven en mi ayuda, dame tu fuerza que anime mi debilidad... Mi Dios y Señor, ven de nuevo y lléname de Ti, de tu Espíritu de Amor, de la ternura del Padre, de tu capacidad de amar hasta el fin, para que puedas usar mi persona a tu gusto, al servicio de tu Reino... Santa María, señora del sí, de la comprensión y del perdón, ven en mi auxilio y ensancha mi corazón para hacerlo más capaz de acoger a tu Hijo, y a cada hermana y hermano en Él.

La Palabra de la vida Aproxímate a la persona de Jesús en este fragmento evangélico. Se sitúa en la prime-

ra parte del Evangelio de Juan y en el marco de la confrontación con algunos judíos que, como dicen los entendidos, responde más al tiempo en que se escribe el texto que a los días vividos por Jesús. De todas maneras, y a pesar de la dificultad de comprensión o interpretación, el texto se ha aplicado claramente a la Eucaristía. Sumérgete, pues, en la profundidad de las expresiones, y déjate interpelar... En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús: ¿Y qué signo vemos que haces tú para que creamos en ti? ¿en qué te ocupas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: «Les dio a comer pan del cielo». Jesús les replicó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan». Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero como os he dicho, habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí, no lo echaré afuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna y yo lo resucitaré en el último día».


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Entonces los judíos se pusieron a murmurar contra él porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo» y se preguntaban: «¿no es este el hijo de José? Conocemos a su padre y a su madre ¿y ahora dice que ha bajado del cielo?» Jesús les dijo: «No andéis murmurando entre vosotros. Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los Profetas: ‘Serán todos discípulos de Dios’. Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que viene de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná, y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo». Disputaban los judíos entre sí: «¿cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces, Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre;

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del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

(Juan 6, 30-60) Lee y relee el texto, meditándolo pausadamente. Después, puedes detenerte en algunas frases para profundizarlas mejor:

1. Pan de vida «Yo soy el pan que ha bajado del cielo» «Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná, y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo». «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.»

Repasa tus actitudes al acercarte al pan de vida y los efectos que se producen en tu camino de identificación con Cristo: Con qué deseo y sed te aproximas cada día, al don incesante de la vida. Cómo experimentas en ti la vida del pande-vida.


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En qué medida manifiestas más vida después de haber comido de ese pan. Qué gestos concretos emanan de tu persona tras el encuentro con el pan vivo bajado del cielo. ¿Sientes que habitas en él? ¿Te sientes habitad@ por él? ¿A qué hambre y a qué sed se referiría Jesús en el texto? ¿Cuáles son tu hambre y tu sed?

2. Pan de resurrección «Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.» «Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día.» «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

Mira cómo andas tú por dentro y cómo te manifiestas hacia el exterior: Hasta qué punto te llena de gozo la certeza de que te resucitará en el último día. Cómo se relaciona en ti la fe (creer en Jesús) y la alegría por la vida eterna. Quizá el último día empieza a ser ahora, el hoy de cada día, cada nueva jornada, cada nuevo don: ¿te sientes persona resucitada después de cada Eucaristía? Piensa las actitudes que desearías en ti, para vivir como persona resucitada.

3. Tú, pan resucitador El pan «que se parte y se reparte para la vida del mundo», eres también tú. En cada Eucaristía, pasado y futuro se funden en el

presente. En el presente de la comunidad que celebra, con las circunstancias cambiantes del momento y del contexto en que se vive: las tensiones, los problemas y dificultades de la existencia; en el presente de la comunidad que debe ser transformado, resucitado... Y a ti, como parte de la comunidad, se te llama a ser pan resucitador... Dirige tu mirada al mundo que te rodea, y acoge dentro de ti tanto sufrimiento: — niños y niñas esclavos del trabajo inhumano, reclutados para la guerra, explotados en el mundo de la prostitución, abandonados en la calle; — mujeres tratadas con injusticia, con violencia, con desprecio de su dignidad; — jóvenes manipulados por la moda, el consumismo, el sexo, atraídos por falsas promesas en los medios de comunicación y en los navegadores de Internet; — zonas del planeta en las que se muere de hambre, o no se tiene acceso al agua potable, o invadidas por enfermedades contagiosas, sin posibilidad de cuidados médicos ni medicinas... Añade otras muchas realidades que tú conoces muy bien... Pregúntate de qué manera concreta, puedes hacerte pan resucitador...

En oración con otros resucitadores Asómate a los que te precedieron, a los que abrieron el camino que ahora recorres. Párate a considerar la vida de tus fundadores, cómo supieron ser resucitadores en su tiempo... Toma en tus manos las Constituciones y deletrea los artículos que se refieren a la Eucaristía y más en concreto, a ser pan partido (pan resucitador) para tus hermanas y hermanos. Dedica un espacio a la oración, incluso por escrito si ello te ayuda...


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Trae a tu memoria otros resucitadores actuales ¡hay tantos!... Y no sólo los reconocidos a nivel mundial: Pere Calsaldàliga, Madre Teresa de Calcuta, Vicente Ferrer, por citar algunos, sino tantos hombres y mujeres que trabajan desinteresadamente, quizá muy cerca de ti, y

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que viven siendo pan resucitador para gentes necesitadas... Da gracias a Dios por ellos, y decídete a emprender o continuar con tu tarea de ser pan resucitador... Invoca a María, la de Nazaret, la que sabía hacerse pan, además de amasar el pan...


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UN CAMINO DE IDA Y VUELTA…

MIGUEL A. CALAVIA, SDB

Educación – Evangelización: un obsequio mutuo… La perspectiva educativa de la evangelización, como camino “de ida y vuelta”, ha acuñado en nuestro carisma salesiano una frase que sintetiza la unión estrecha entre educación y evangelización: Educamos evangelizando y evangelizamos educando. Quisiera, a continuación, iluminar el binomio Educación-Evangelización. Y no tanto el contenido de cada uno de los términos, sino el “guión”, el camino de ida y vuelta de una a otra. Una relación que se podría calificar de “obsequio mutuo”. Ello ayudará a dar mayor profundidad a nuestra tarea educativo-pastoral y contribuirá a deshacer malentendidos en personas que recelan de esta perspectiva educativa de la evangelización, núcleo de nuestro carisma salesiana y de nuestra metodología pastoral.

1. El obsequio de la educación a la evangelización: la realidad de la vida humana y de la cultura ¿Qué ofrece la educación a la evangelización? La respuesta a la pregunta pide formular mínimamente el contenido de la tarea educativa: ¿qué es educar? La pregunta no es superflua… De hecho, en el actual panorama educativo de nuestro país, asistimos a una visible falta de consenso sobre el contenido y finalidad de la educación. Una prueba de ello es la promulgación de distintas leyes de educación, que obedecen más a ideologías de partido que a un acuerdo sobre el significado de la educación en el actual contexto socio-cultural. A esto se añade una mentalidad creciente en muchos am-

bientes escolares, de que lo propio de la escuela es instruir, la comunicación de saberes, dejando la educación para otros ámbitos. Yo entiendo la Educación como el proceso por el que una persona llega a serpersona-feliz-con los otros-en la historia-y en el mundo. Una aventura apasionante, ya que implica el logro de un cierto “éxito” en los tres caminos que se abren delante de todo ser humano apenas es consciente de lo que le rodea: — La relación con uno mismo: hasta lograr una identidad madura, que implica el desarrollo gradual de la capacidad de amar, de comunicarse, de optar libremente y autoevaluarse, de realizar una actividad y de experimentar la alegría y placer de vivir. — La relación con los otros y los acontecimientos: contribuyendo al logro de una sociedad y cultura más humanas. — Y la relación con el mundo natural: para hacer de él una tierra más habitable y una morada digna de la humanidad. Semejante tarea no es fácil. En los tres caminos las personas nos encontramos con los grandes interrogantes y preguntas, con posibilidades y limitaciones... Pero no estamos solos en la triple aventura. Nos ayudan en la tarea: — El conjunto de saberes, patrimonio de la humanidad... Todos ellos al servicio de la vida y de su misterio. Todas las personas tienen el derecho y se les ha de dar la oportunidad de analizarlos y asimilarlos. — El conjunto de valores que los hombres y mujeres han vivido en la historia. Todas


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las personas están llamadas a elegir y vivir un cuadro de valores que favorezca el propio crecimiento y el del entorno; como también rechazar aquellos “contravalores” que impiden este crecimiento. — Por último la búsqueda de sentido; aquello por lo que una persona vive, trabaja, lucha, se relaciona... Enseguida se advierte que una educación así entendida ofrece una plataforma peculiar: la vida como apertura, deseo, esperanza y futuro... La vida, en efecto, es más amplia que nuestra conciencia de ella. En la triple apertura antes mencionada, descubrimos un plus de realidad que alimenta el deseo esperanzado de la humanidad. Y la vida nos ofrece sus secretos más íntimos cuando la contemplamos desde esta esperanza, desde el convencimiento de que estamos llamados a crecer. La educación está al servicio de la manifestación de tales secretos. Para ello necesitará de alguien que le ayude a leer en profundidad la realidad, a examinar los motivos para caminar, los pasos del proceso de crecimiento y el objetivo o meta final. Es aquí donde la educación entra en relación profunda con la evangelización: en la necesidad de identificar este alguien...

2. La evangelización ofrece a la educación la comprensión y aceptación de la vida y de la cultura como «lugares» teológicos, donde se manifiesta la salvación de Dios en Cristo ¿Qué ofrece la evangelización a la educación? La evangelización proclama que la realidad de la vida, con su estar aquí y ahora, con sus deseos y cansancios, con sus marchas y contramarchas, con su admirar, poseer y poseerse, amar y añorar... es el lugar teológico, por excelencia, el lugar donde

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se perfila la salvación de Dios ofrecida en Cristo Jesús. 2.1 Dios Padre, el Misterio oculto en la entraña de la realidad y de la vida La evangelización propone a la educación el salto de llamar Dios Padre al Misterio oculto en la entraña de la realidad y de la vida, y a atreverse a relacionarlo con el propio crecimiento, y vivir su presencia como cimiento o realidad fundante (ZUBIRI) y como futuro absoluto (RAHNER). Creer que cuando Dios está por medio, todo tiene sentido. Semejante experiencia no supone convertir la tarea educativa y evangelizadora en un proceso “alienante” como pueden pensar algunos. Aceptar a Dios como compañero de viaje no es algo banal, superficial o anecdótico. Afecta a toda la persona y pone en juego todas sus dimensiones; pide un ejercicio tal de profundización en los propios planteamientos y actitudes...que ciertamente no se puede considerar como alienación, cobardía o cosa de niños (para contestar a los Maestros de la Sospecha…). Esta primera propuesta de la evangelización a la educación podría considerarse innecesaria en épocas pasadas, en las que el humus religioso estaba mayoritariamente presente en la vida y en cultura de los pueblos. En nuestros días nos es así. La irrelevancia de la fe y el secularismo en la cultura actual hace necesario que los procesos educativos se planteen y favorezcan la apertura a la Trascendencia. Condición indispensable para que Dios resuene en la vida de las personas y en el entramado social. Pero esta apertura a la Trascendencia, y previamente a su identificación con el Misterio de Dios, implica dos procesos educativos importantes. a) Educar para la mirada pluridimensional de la realidad La realidad se presenta como algo-significativo-para-el-hombre; «dice algo», «habla».


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La realidad no discurre ante nuestra mirada de forma indiferente, sino que nos permite abrirnos a múltiples posibilidades y realizarnos como personas. Pero la realidad es significativa a distintos niveles. Se nos “muestra” y nos “habla” de diferentes formas; da pie a múltiples experiencias y, consecuentemente, origina diferentes niveles de conocimiento y de lenguajes. — Si la realidad nos habla en su dimensión meramente fenoménica-empírica (lo perceptible a través de los sentidos externos), la experiencia y el lenguaje subsiguientes se situarán en el plano empírico; es el caso de la lectura científica de la realidad. — Pero la realidad se nos presenta también repleta de intencionalidad y simbolismo, como sucede para el artista o el poeta; con una carga afectiva que invita a entrar en comunión con ella. Entonces la experiencia y lenguaje consiguientes se sitúan en un horizonte más global y envolvente, el horizonte del sentido. Éste implica a toda la persona, y el lenguaje empleado par describirla no sólo informa, comunicando «ciencia», sino también evoca y provoca, comunicando «sabiduría». Una flor es importante y se hace experiencia para el botánico que estudia su crecimiento y hasta puede modificar la forma, el color y hasta la fragancia de sus pétalos; pero también lo es para el pintor que la perpetua en un lienzo, para el enamorado que la ofrece a la persona amada, o la mujer que simplemente la coloca sobre la mesa como adorno de la casa. Los primeros perfiles de la Trascendencia comienzan, por tanto, a iluminarse cuando nos acercamos a la realidad desde esta experiencia de sentido, que nos permite entrar en comunión con las múltiples experiencias y lenguajes que de ella brotan: — La naturaleza y el cosmos nos hablan a través de todos su lenguajes (empí-

rico, simbólico, estético, musical...), y nos invitan a vivir de otra manera el espacio y el tiempo, a escuchar sus innumerables voces y sonidos, a sentirla, contemplarla... — Podemos acercarnos a la propia vida, y experimentarnos de forma pluridimensional: como cuerpo, razón, sentimientos, capacidad de alegría y tristeza, placer y sufrimiento, etc. — Podemos acercarnos a cualquier acontecimiento o suceso socio-cultural desde perspectivas distintas: política, económica, humana, estética, ética, religiosa etc. b) Educar en la apertura a «lo Absoluto», horizonte del crecimiento humano Si la realidad se nos ofrece como portadora de sentido, es decir, significativa de forma global y totalizante, y si nos sentimos personalmente llamados a entrar en relación y encontrarnos con ella, es porque en la realidad descubrimos un plus de significado, una cierta atmósfera de misterio e inabarcabilidad que envuelve este encuentro del hombre con la realidad.. A la hora de encontrar un término adecuado para expresar este plus de significación, esta atmósfera envolvente, optamos por el término «absoluto»; éste sintetiza bien lo que la propia experiencia humana percibe en la realidad. «Lo absoluto», en efecto, aparece como ámbito de referencia desde el que se explica la limitación y finitud de cualquier realidad natural y humana; pero también se presenta como invitación a situarnos en un horizonte de crecimiento y progreso. No están los tiempos para hablar de «lo absoluto» en una cultura posmoderna del fragmento y del interés por lo concreto e inmediato. Sin embargo, es el horizonte que ofrece mayores perspectivas y experiencias para abrir puertas a la Trascendencia. Por ejemplo:


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— Hace posible y fundamenta nuestra capacidad simbólica, en cuanto nos permite ver detrás o dentro de las personas, acontecimientos y cosas, un significado oculto a la mera observación externa. — Posibilita también el poder trascenderse a sí mismo; es decir, vernos desde otro ámbito, «desde fuera», y descubrir lo que es importante o no en nuestra vida y a nuestro alrededor. No entramos ahora en la problemática de si este «desde fuera» es fuente de alienación y extrañamiento, o por el contrario es una mayor posibilidad de vida. — El descubrimiento de lo absoluto favorece también una comprensión pluridimensional de la realidad natural y humana, con un prisma de mil caras; y evita cualquier reduccionismo racional, científico o religioso, sobre todo, cuando éste se presenta con carácter unidimensional y totalitario en su intento de explicar la realidad. Evita, sobre todo, caer en la sutil red del nacimiento-trabajo-producción-consumo y muerte, propia de la civilización occidental. — Finalmente, desde este horizonte de lo absoluto, descubrimos y experimentamos la sacramentalidad de la condición humana. Una persona delante de nosotros, especialmente su rostro, es una invitación a reconocer en él una “realidad” que trasciende la mera apariencia física, imposible de doblegar a nuestros propios intereses, y sólo cercana a nosotros en el reconocimiento y el encuentro 2.2 El Misterio de Dios se ilumina en la vida y el mensaje de Jesús como Buena Noticia La evangelización propone a la educación un perfil todavía más nítido del Misterio de Dios. Y lo hace iluminando la vida concreta de las personas y de los pueblos desde la vida y el mensaje de Jesús como Buena Noticia. Desde éstos la educación

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es invitada a favorecer tres grandes convicciones: a) La vida es lo más importante (Manifestación de Dios en la Encarnación) Cuando Dios ocupa el centro...la vida humana tiene valor absoluto. ¡Vale la pena vivirla intensamente!. La vida no es medio para nada ni para nadie, sino un fin en sí misma. La vida se recrea hacia dentro y hacia fuera. En Jesús de Nazaret, Dios se compromete con la vida y la historia humana, y apuesta por la vida plena y abundante para todos (Jn 10, 10). — Por eso, Jesús dice a Nicodemo que hay que nacer de nuevo, nacer según el Espíritu, aunque uno se viejo (Cf. Jn 3). — Cura a todos aquellos que han perdido su dignidad como personas. Por ejemplo a aquella mujer encorvada en la sinagoga (Cf. Lc 13, 10-13), a la mujer rechazada socialmente por sus pecados (Cf. Jn 8, 1-11), al hombre con el brazo atrofiado (Cf. Mt 12, 9-14), al ciego de nacimiento, incapaz de ver (Cf. Jn 9, 1-41), o aquel hombre a quien un espíritu inmundo tenia atado y esclavizado, e incluso le hacía atentar contra sí mismo (Cf. Mc 5, 1-20) — E invita a hombres ricos a no poner los bienes por encima de la vida (Cf. Lc 12, 13-21), o a que repartan lo que tiene a los pobres para tener vida eterna (Cf. Mc 10,17-23). Desde esta perspectiva, la educación es solicitada a salir al paso de toda aquella cultura que invita a vivir desde la superficie, la seducción y la apariencia; y de una forma de sociedad que manipula y juega con las personas, utilizándolas para cualquier pretexto. b) La vida vale la pena cuando se entrega por amor (La manifestación de Dios en la Muerte de Jesús) Desde la experiencia de Jesús, la vida vale la pena cuando se entrega por amor. Un


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amor no manipulador ni manipulable, subversivo, que lucha contra el mal en todas sus manifestaciones de miseria, injusticia, soledad, enfermedad... Un amor que desenmascara a todos los Prometeos, Sísifos y Narcisos que andan sueltos por ahí. En la muerte de Jesús, Dios nos muestra el horizonte profético de la vida cristiana, el horizonte donde la vida manifiesta todo su sentido y razón de ser: la vida vale la pena cuando se entrega por amor. — Un amor que, desde la persona de Jesús, supera el mero voluntarismo altruista, y se convierte en expresión de la experiencia de vivir unido a Dios, sentirse amado apasionadamente por El (Cf. Jn 15, 9s); y forma de llevar a cabo la obra encomendada por el Padre (Cf. Jn 12, 49s). — Un amor gratuito, que no se busca a sí mismo (Cf. Mt 5, 46-48); ni hace acepción de personas, ni «calcula» el alcance y las consecuencias, como nos muestra la parábola del samaritano (Cf. Lc 10, 25-37). — Un amor subversivo, que trastoca situaciones sociales y formas de vida, presididas por la comodidad, y el individualismo; y lucha para introducir vida en todas las situaciones de mal y de muerte: miseria, injusticia, empobrecimiento, soledad, enfermedad... (Cf. Mt 25). Desde este convencimiento la educación sale al paso de una cultura del aburguesamiento como nuevo individualismo, donde el «yo» es el único punto de referencia. De una cultura de la comodidad frente a las grandes urgencias de la sociedad. De una cultura desinformada o del no querer enterarse para no comprometerse. c) La vida entregada por amor tiene el futuro abierto (Manifestación de Dios en la Resurrección de Cristo) El compromiso de entregar la vida surge del optimismo y esperanza de la Pascua. En

la resurrección de Cristo, Dios gritó a la humanidad entera, y lo sigue haciendo: — Que la Cruz es la fuente de donde brota la vida... Pues el grano de trigo, si no muere, no puede dar fruto (Jn 12, 24)... Una vela debe consumirse poco a poco si quiere iluminar (Mt 5, 14-16). La sal tiene que desaparecer para dar sabor (Cf. Mt 5, 13)... Y la levadura debe mezclarse con la masa hasta desaparecer, para hacer de ella un buen pan (Cf. Mt 13, 33). — Que la vida del Reino comienza de forma humilde y callada, y pero con todo el dinamismo de la salvación de Dios en sus entrañas... Como el grano de mostaza, la más pequeña de la semillas, que crece hasta convertirse en un árbol frondoso (Mt 13, 31). — Que la historia con todo lo sucede en ella, no es «mentira», y así justificar un posible pasotismo. Pero tampoco es toda la «verdad», pues la experiencia nos demuestra lo contrario. Sino Historia de Salvación, en forma de promesa, con la fuerza y el dinamismo del Reino de Dio en sus entrañas, hacia «el cielo y tierra nuevos» que todos anhelamos, gracias a Aquel que es capaz de hacer nuevas todas las cosas (Cf. Ap 21, 5). — Y que todo lo que hacemos o dejamos de hacer contribuye a que esta Historia de Salvación se adelante o se retrase (Cf. Mt 25). La educación tiene aquí un nuevo horizonte para los procesos y tareas que ofrece: — la paciencia y la espera confiadas frente al inmediatismo, propio de una cultura reacia a los procesos largos, e interesada preferentemente en programas y tareas que tengan resultados al instante y al menor precio. — y el optimismo y sentido positivo de la vida y de la historia, que cree y se compromete en el cambio personal y colectivo, frente al pesimismo, la fatalidad o la indiferencia que cierran el futuro a un auténtico progreso personal y cultural.


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ATENTOS A LA VIDA DE LOS JÓVENES

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Amar es una decisión y una tarea En una entrevista reciente de evaluación con una de mis alumnas, le pregunté qué había aprendido en mi asignatura de Educación moral, con qué idea o tema se quedaba. Me respondió con convencimiento: «Cuando usted dijo que amar es una decisión. Nunca nadie me lo había dicho antes y lo encontré realmente interesante» De entrada, quedé sorprendida por la concreción de la respuesta y pensé: «mira con qué comentario se ha quedado ésta… No sé hasta qué punto ha captado la globalidad de la asignatura». Pero después empecé a pensar en lo que realmente yo había intentado transmitir: que las situaciones que nos ayudan a madurar moralmente, es decir, las que nos permiten ir construyendo y modulando nuestra escala de valores, teniendo en cuenta cada vez más el bienestar de los otras, son justamente las que nos generan crisis, desequilibrios, roturas, novedad. Y probablemente mi comentario, sin pretenderlo, le había generado, cuando menos, una novedad, una cierta interpelación. Decidí ponerle una buena nota. Bien, más allá de la anécdota, el hecho me condujo a pensar nuevamente en la banalidad y frivolidad en que acostumbramos a utilizar el término «amar». No deja de sorprenderme y también de entristecerme, la facilidad con que los jóvenes, y quizás no tanto jóvenes, dicen «te amo» sin casi conocerse o tratarse. Tanto sólo hace falta entrar en algún Fotolog o Facebook por ver la proliferación de mensajes en esta dirección entre gente que prácticamente no se conoce: «Tstimuuuu, teqieromxo, gente ossqquiiero porencimadetodo». Me pregunto qué necesidades, deseos o anhelos no conseguidos se esconden detrás de estos mensajes. En uno de los foros de debate de la asig-

natura, del que la alumna en cuestión tomó mi comentario, la mayoría de estudiantes afirmaban que amar era un sentimiento, un sentimiento de amor, de aprecio, de afecto… Alguno de ellos decía: «amar es una palabra y un sentimiento tan grande, que es algo extraordinario saber que alguien tiene ese sentimiento hacia ti». Pero, desengañémonos: los sentimientos son efímeros, primarios y muy cambiantes. Son tremendamente vulnerables, pueden ser como una ventolera y del mismo modo que llegan, se van. Y el amor, el amor sólido, no puede apoyarse únicamente en un sentimiento. Un día encontré una pequeña nota de diario enganchada a la agenda de un adolescente en la que decía: «No té engañes, el enamoramiento pasa. No dura siempre. Luego queda el cariño, la amistad y esas cosas». Y esas cosas… son el amor, la fidelidad, el compromiso… que es lo que realmente perdura, puede crecer y hacerse fecundo. Pero en medio las fragilidades en las que vivimos, la solidez de amor es una amenaza a nuestras comodidades y egoísmos. El amor, ciertamente, puede partir de una experiencia que te atraviesa, que te impacta, es la fuerza de los sentimientos: pero después hay todo un trabajo de interiorización de esta experiencia para hacerla perdurable y transformarla en algo profundo y sólido de manera que no se desvanezca como el humo. Amar al otro no tiene nada de idílico. A menudo es pesado y complicado. Amar quiere decir, sobre todo, desear y «buscar» el bien del otro, quiere decir «trabajar» para su desarrollo y realización Hacer todo lo posible para que el otro sea feliz. Por esto amar es, sobre todo, una decisión y una tarea fun-


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damentalmente creativa para resolver retos, problemas, dificultades que pueden generar incluso sentimientos contradictorios de rechazo, de decepción, de rabia, frustración… Seremos capaces de amar de verdad en la medida que tomemos la opción de encauzar nuestros sentimientos hacia aquellas acciones que ayuden a conseguir un mayor bienestar y felicidad de los que nos rodean. En el arte de amar el camino correcto acostumbra a ser justamente el que nos resulta más costoso de seguir. Como nos dice el Evangelio, «es estrecha la puerta y duro el camino que conduce a la vida, y son pocos los que lo encuentran». Ojalá que nuestros sentimientos no nos arrastren por caminos equivocados. Hay decisiones ejemplares que traspasan toda clase sentimentalismo, como la de Maximiliano KOLBE. Decisiones que suponen vivir el amor desde su absoluta radicalidad.

Un ejemplo impresionante para meditar… Tras la selección de los diez presos, atestigua el doctor Niceto F. W LODARSKI , Maximiliano salió de las filas y sacándose la gorra, se puso en plan de firmes ante el comandante. Este sorprendido, dirigiéndose al él, dijo: «¿Qué quiere este cerdo polaco?». El P. KOLBE , apuntando la mano hacia F. GAJOWNIECZEK , ya seleccionado para la muerte, contestó: «Soy un sacerdote católico polaco; soy viejo; quiero tomar su lugar, porque él tiene esposa e hijos». El comandante admirado, pareció no encontrar fuerzas para hablar. Tras un momento, con un gesto de la mano y pronunciando la palabra «Raes!» (¡Fuera!), ordenó a G A JOWNIECZEK que volviera a su fila. De este modo, el P. Maximiliano María Kolbe ocupó el lugar del condenado y fue ejecutado. (cfr. www.corazones.org)


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¿SOMOS DE ESTA CULTURA?

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Pobre Darwin, ¡cuánta paciencia! En el bicentenario de su nacimiento (12 de febrero de 2009) y el 150 aniversario de «El origen de las especies» 1. Grandes titulares de revistas Para situarnos y entrar en materia. Hablan por sí mismos… y dicen mucho. 1.a Nature (Vol. 457, Nº 7231 – Feb. 09): «Evolution» Los artículos de este volumen testifican el éxito de la teoría de Charles Darwin de la herencia de las modificaciones por mecanismos de Selección Natural, cuidadosamente detallados en su libro On the Origin of Species hace ya casi 150 años. El aspecto más sorprendente de esta teoría es su simplicidad. El mundo natural puede ser explicado sin invocar a formas pre-existentes, a esenciales fuerzas vitales, a la gran cadena de seres, a epiciclos Ptolemaicos o a un primer motor. Esta simplicidad ha significado que la teoría siempre ha podido encajar nuevos descubrimientos. Piénsese que en la época de Darwin, no se sabía nada de genética o de las bases matemáticas de la selección natural. Pero tales descubrimientos únicamente han reforzado la teoría. La simplicidad también contribuye a hacerla permanecer en el tiempo. La Teoría de la Selección Natural ha tenido sus más y sus menos, pero, hoy no estamos celebrando, por ejemplo, el 280 aniversario del nacimiento del gran biólogo experimental Lazzaro Spallanzani (al que en su tiempo se llegó a llamar el «biólogo de biólogos»). ¿Por qué? Vio en sus resultados la confirmación de la teoría de que todas las formas de vida provienen de otras formas de vida: la esencia de los organismos se halla ya impresa

en el huevo, y lo único necesario para este preexistente germen es desplegarse. Esta teoría murió con Spallanzani, superada por mejores observaciones, y por una teoría sin precondiciones. Nadie suscribe hoy la teoría de la preformación, mientras que la Selección Natural sigue desarrollándose. Total que, mientras brindamos el bicentenario del nacimiento de Darwin, podemos estar seguros de que su nombre será familiar a nuestros descendientes por los siglos venideros, mientras que el de Spallanzani y de tantos otros –tan grandes en su día– sucumbirán al inevitable bandazo de la evolución: la extinción. 1.b National Geographic (Feb. 09): «Lo que Darwin no sabía» (la genética) Este Año es el 150 aniversario del libro más incendiario de la historia de la ciencia, y el bicentenario del nacimiento del inglés que lo escribió. Charles Darwin no inventó la idea de la evolución, como tampoco Abraham Lincoln –que cumplía años el mismo día: 12 de febrero– inventó la idea de libertad. Lo que aportó Darwin en El origen de las especies fue una poderosa teoría sobre cómo podía producirse la evolución por mecanismos puramente naturales, lo que dio a los científicos libertad para explorar la gloriosa complejidad de la vida, en lugar de aceptarla como un misterio impenetrable. Para comprender la historia de la evolución (tanto su narrativa como su mecanismo), los Darwin de hoy no tienen que hacer conjeturas. Pueden consultar simplemente el libro de genética.


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¿Qué mejor demostración para la idea darwiniana de la existencia de un nexo entre todas las especies, que la observación de un gen que desempeña la misma función en aves y peces, en distintos continentes? 1.c Historia y vida (Nº 490): «Qué cambió Darwin. 150 años de una teoría que aún levanta ampollas» Revolución Darwin. En su mente apareció la sombra de la duda: tal vez las especies no eran creaciones de un acto divino… Una idea que cambió la visión del mundo. Tras leer el principio de población de Malthus llegó al concepto de selección natural… La teoría incómoda. Con su idea sobre el origen de la vida, Darwin se vio enfrentado de inmediato a la Iglesia, pero también surgieron obstáculos en el seno de la ciencia. Los conocimientos del momento no contribuían precisamente a avalarle. El cálculo de Kelvin sobre la antigüedad de la Tierra era un serio escollo para el darwinismo (1866 - cálculos aparentemente irrefutables de entre los cien y los cuatrocientos millones de años. Hoy, gracias a la radiactividad, los geofísicos han podido calcular de manera fiable la antigüedad de la Tierra, que es de unos 4.500 millones de años, lo que da un margen temporal enorme para la hipótesis de Darwin). En 1925, contra la ley que condenaba enseñar la evolución en Tennessee, el abogado defensor de Scopes demostró a la audiencia que el literalismo bíblico era absurdo y nocivo. La genética al rescate. La síntesis moderna, o Teoría Sintética, se concibió como la integración de la Selección Natural darwiniana y la Genética mendeliana. Finalmen-

te, la Teoría Sintética se amplió al terreno de la Paleontología. Lo que Darwin llamaba cariñosamente su «teoría» se había transformado en una poderosa disciplina. Antidarwinismo en plan sutil. En los años noventa el Diseño Inteligente intentó presentarse como teoría científica plausible. Los ponentes del D.I. en Estados Unidos son mayoritariamente cristianos muy conservadores. La idea central de Darwin, la Selección Natural, sigue tan vigente como entonces en la ciencia, una teoría lo suficientemente trascendental como para erigirse en uno de los pilares del pensamiento occidental. 1.d Geo (Nº 266). Charles Darwin, el genio de la evolución Hace 150 años, la publicación de Sobre el origen de las especies, de Charles Darwin, revolucionó la Biología. Hoy, la comunidad científica avala su teoría de la Selección Natural y rinde tributo al padre de la evolución, que sigue de actualidad 200 años después de su nacimiento. Y Geo lo celebra. En 1859, Charles Darwin dio respuesta al secreto de los secretos: el origen y la diversidad de la vida. Ésta es la historia de dos expediciones. La primera comenzó en 1831 a bordo del Beagle, con el que Charles Darwin viajó alrededor del globo durante cinco años. La segunda duró más de dos décadas y transcurrió en la cabeza del investigador. Fue la aventura de exploración más atrevida del siglo XIX. Piedra a piedra, Darwin derribará los fundamentos ideológicos de una creación perfecta. Darwin lleva una doble vida. Tiene miedo de que sus herejes conclusiones sean descubiertas. La evolución de Darwin no da saltos. Al contrario, consiste en miríadas de imperceptibles pasos pequeños.


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En su libro no hablará del hombre. La ira que tal sacrilegio podía provocar en la sociedad victoriana barrería sus argumentos. Su mayor mérito es no subordinar su hallazgo a la ideología reinante. Muy Interesante (Feb. 09). Darwin vive. Por qué sigue dando guerra, 200 años después. El 12 de febrero de 1809 nacía en la ciudad inglesa de Shrewsbury el autor de El origen de las especies, una obra que irrumpió en la ciencia, la política y la teología como un arado en un termitero. Hace 150 años, con su teoría de la evolución, Charles Darwin cambiaba nuestra concepción del mundo para siempre. El padre de la evolución. Teólogo de formación, el joven Charles se enroló para satisfacer su curiosidad en una expedición científica alrededor del mundo. Lo que vio en aquella travesía le llevaría a refundar la biología. Pescando genes. La huella de la evolución en el ADN. Gracias a la tecnología más puntera, los científicos han descifrado hasta hoy el ADN de 180 especies, incluida la humana. Esta información permite saber mucho más acerca de dónde venimos, así como constatar que el hombre de la barba blanca tenía razón. La constatación de que el proceso de creación biológica es asombrosamente remoto y está, a la vez, en permanente funcionamiento supone uno de los más grandes descubrimientos de la historia humana. La teoría de Darwin nos proporcionó la posibilidad de reconciliar el pasado y el presente de los seres vivos; y abrió el camino para explicar a un tiempo la sorprendente diversidad de la vida y su unidad fundamental. Como dijo el gran genetista Theodosius Dobzhansky: «Nada tiene sentido en

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biología si no es considerado bajo el punto de vista de la evolución».1

2. Darwin ayer; cuánta «paciencia» tuvo que procesar Darwin hoy; en realidad no es «polémica» todo lo que reluce. De las entrevistas en Darwin, encara la polémica (TV3, 14-02-09) a: Jaume Josa (Universitat de Barcelona); Ramon Maria Nogués (Universitat Autónoma de Barcelona); Jaume Bertranpetit (Universitat Pompeu Fabra). Paciencia La postura de Darwin se va reafirmando día a día a medida que avanza la biología. Darwin tuvo la gran visión de explicar la diversidad de la vida a través del mecanismo de la Selección Natural, ligando así a todos los seres vivos en una historia común… y, naturalmente, poniendo al hombre en su lugar dentro de esta misma historia. Nada, pues, de actos «individuales» de creación por parte de un Ser Supremo. El proceso evolutivo se puede describir sin necesidad de recurrir a fuerzas exteriores. La biología puede respetar cualquier creencia, pero no necesita de ninguna. ¿Por qué tardó tantos años en su publicación? Sin duda que, ya perfilada su teoría, podía claramente prever la tormenta que se le echaba encima. No hay que ser muy avispado para captar el problema. Darwin lo vio claro, sintiéndose muy presionado, ya por la sociedad victoriana de su época, ya por el entorno familiar, especialmente su esposa. Pero Darwin, muy honesto, no subordinó su hallazgo a la ideología reinante y supo dar salida a esta situación, es decir: 1

Sería interesante continuar, dedicando una sec-

ción también a los titulares de los grandes periódicos… Van en la misma línea, pero no tenemos espacio. Habrá que dejarlo para otra ocasión.


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Por una parte, dejará al «hombre» aparte, aunque se pueda intuir su situación. Recordemos aquí uno de los titulares de geo antes mencionado: «En su libro no hablará del hombre. La ira que tal sacrilegio podía provocar en la sociedad victoriana barrería sus argumentos». Y, por otra parte, leamos detenidamente el último párrafo de El origen de las especies por el que queda excluido cualquier intento de «actos individuales de creación», y que, al mismo tiempo, abre la puerta a un «soplo originario de vida»: Así, de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte, se sigue directamente el objeto más excelso que podemos concebir, es decir, la producción de los animales superiores. Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus poderes diversos, fue insuflada originariamente en unas pocas formas o en una sola; y que, mientras este planeta ha ido girando de acuerdo con la ley fija de la gravedad, evolucionaron y evolucionan, a partir de un inicio tan simple, infinidad de formas de las más bellas y maravillosas.

Sí, Darwin se encaró con la sociedad victoriana y publicó su obra…y, enseguida –tal y como él mismo se temía–, y hasta el día de hoy –cosa que cuesta de creer–, estalló la tormenta especialmente por parte de algunas iglesias, que sintieron atacada «su fe»… que no «la fe». Polémica No se trata de una verdadera polémica. La polémica no existe en evolución. Si lo fuera sería una «polémica científica», pero lo que ha habido y hay es, simple y llanamente, una «polémica ideológica». Ojalá que «El año Darwin» condujera la polémica finalmente al campo estrictamente científico. En evolución no hay polémica, el conflicto viene de las descripciones religiosas y su lenguaje mitológico…, que la ciencia, como tal, no necesita.

Una cosa es la ciencia, así la evolución darwiniana, y otra un sistema de creencias que funciona con un sistema simbólico. El sistema simbólico usa un lenguaje «poético», y es de todos conocido que un lenguaje de estas características puede ser verdadero si lo entendemos como simbólico, pero es falso cuando se le quiere entender como una descripción. Un poema explica de forma figurada una realidad simbólica, y ahí la ciencia no entra. La ciencia, en cambio, tiene un lenguaje muy estricto, muy riguroso, bien distinto al de las creencias. La ciencia es muy fiable, cosa que se hace evidente en la rama de la tecnología…, a la que, por cierto, los fundamentalistas no renuncian cuando se trata de su salud y tienen que acudir a un hospital. La experiencia científica es universal, común para todos, mientras que la experiencia religiosa no es común y presenta aspectos muy distintos según religiones y culturas. En conclusión, si no mezcláramos los campos –si las religiones no hicieran ciencia ni las ciencias hicieran religión–, no habría conflictos. En el caso que nos ocupa, el conflicto se halla desde un principio en el terreno ideológico por parte de los que confunden ciencia y religión. El Cardenal de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, escribió el pasado 15 de febrero: La Biblia no es un libro de ciencia y no debe leerse como una descripción científica del universo y de su desarrollo. San Agustín tiene una frase muy significativa cuando dice que «la Biblia enseña cómo ir al cielo, pero no cómo van los cielos». En este sentido, por ejemplo, no hay ninguna contradicción entre defender la existencia de un Dios creador y aceptar la descripción que nos ofrece del mundo la biología evolucionista. Los llamados «creacionistas» no disponen de hechos científicos que den crédito a sus


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teorías. Cuando dicen que niegan la teoría de la evolución, en realidad no niegan nada porque no prueban nada…, y, naturalmente, jamás podrán negar la evidencia de los fósiles o de los genes.

3. ¡Pobre Darwin!… El hombre que cambió la concepción del mundo para siempre ¡Pobre Darwin! Él, uno de los pilares del pensamiento occidental. Al igual que de los proclamados «Maestros de la sospecha» se ha dicho que se les puede llamar «padres de la Iglesia extra-muros», creo que también a Darwin le podemos incluir en esta lista: no tan sólo no ha hecho ningún mal a la religión, sino que le ha hecho un gran bien al distanciar el «misterio de Dios» de esta fábrica de especies en el que se le había encerrado. El mecanismo funciona por sí mismo, y el que se le quiera poner o no una causa primera, no influye para nada en el proceso, como el mismo Darwin apunta en su último párrafo, más arriba mencionado. El mecanismo de la Selección Natural, funciona por sí mismo. ¡Cuán peligrosas son las ideologías! Y ¡qué fácilmente los humanos nos dejamos arrastrar por ellas! Las ideologías, políticas o religiosas, se alimentan de ideas compartidas y aceptadas por la sociedad, de la propaganda que ayuda a extenderlas y de la autoridad que las apoya. El «creacionismo», especialmente en 1858, gozaba de las tres fuentes: una muy amplia base social; un sistema de propaganda casi perfecto, pues el púlpito llegaba a todos los estratos sociales; y contaba, además, con el respaldo de las altas jerarquías religiosas, políticas y académicas. ¡Pobre Darwin! Jamás se hubiera imaginado que, ciento cincuenta años después de El Origen de las Especies, se continuaría discutiendo sobre casi las mismas cosas. Pero, por otra parte, su abrumadora presencia en internet nos habla de su importancia hoy: tras teclear «Charles Darwin» en Goo-

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gle el buscador nos devuelve la friolera de más de cinco millones de resultados. A Darwin no le interesaba la polémica, y lo que siempre intentó fue el sacarse de encima a todo aquel que le alejara de su tarea de investigador. Él quería cultivar la ciencia y dejarse de discusiones estériles que no llevan a ninguna parte. Evidentemente que su teoría de la evolución con el mecanismo de la Selección Natural arruinaba el «creacionismo» y las tesis de los fixistas, pero era bien consciente de que ello no significaba eliminar la existencia de Dios. Así, a un estudiante le advertía que «la teoría de la evolución es bastante compatible con la creencia en Dios; pero también hay que tener en cuenta que las personas tienen una diferente percepción de Dios». De la múltiple correspondencia que se conserva, se desprende la actitud de Darwin como investigador prudente, en absoluto beligerante con la religión y que evita entrar en polémicas fútiles y herir las creencias religiosas de las personas… a pesar de los duros ataques a los que fue sometido sobre todo por parte de tantos reverendos y distinguidos monseñores. ¡Pobre Darwin!

4. Cuestiones para reflexionar 4.a Lenguaje simbólico-poético Te invito a leer muy despacio el primer capítulo del Génesis, ¿Cuál es el mensaje que nos quiere transmitir este bellísimo poema? 4.b Lenguaje científico En este lenguaje estricto, riguroso y universal, la sentencia escuchada algunas veces y que dice: «La evolución es sólo una teoría», es una solemne tontería, ya que equipara el término «teoría» a simple opinión. Lo que en realidad hay que decir, según el lenguaje científico, es que «la evolución es ya una teoría», porque en el método científico, no


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olvidemos que los pasos son: Observación – Hipótesis – Tesis – Ley – Teoría 4.c Selección Natural Uno de los descubrimientos científicos más asombrosos de la historia intelectual de la humanidad, a saber: que la evolución de las especies puede explicarse por un simple proceso de Selección Natural. Siguiendo con el lenguaje científico -estricto, riguroso y universal-, por Selección Natural se entiende la principal causa del origen de las especies y de su adaptación al medio y establece que «las condiciones del medio favorecen o dificultan, es decir, seleccionan la reproducción de los organismos vivos según sean sus peculiaridades». Precisando un poco más: «se trata de la reproducción diferencial de los genotipos en una población». Situados en esta onda nos será fácil captar el significado de la frase: «La medicina moderna está haciendo una verdadera «contraselección» dentro de la especia humana». 4.d Mini-glosario • Fundamentalismo: corriente religiosa que promueve la interpretación literal de un texto «fundamental» (Corán, Biblia, etc.) como autoridad máxima, • Integrismo: actitud de determinados colectivos o personas hacia los principios de la doctrina tradicional, de manera que rechazan cualquier cambio doctrinal con la intención de mantener «íntegros» e inalterados tales principios. • Relativismo: considera que la verdad depende o está en relación con la persona o grupo que la experimenta. • Objetivismo: mantiene la idea de que la verdad es independiente de las personas o grupos que la piensan y formulan. • Pluralismo: tendencia a reconocer y permitir la expresión, organización y difusión de

diferentes opiniones en la dinámica de las sociedades democráticas, y en la medida en que la vida en sociedad resulta de la confluencia regulada de diversas visiones sobre ella. • Diversidad cultural: refleja la multiplicidad e interacción de las culturas que coexisten en el mundo e implica su preservación y promoción además de la apertura a otras culturas. Sería interesante establecer un diálogo comunitario para, en primer lugar profundizar y clarificar estos términos, que piden una mejor interpretación, y, después, para reconocer por dónde nos movemos nosotros, individual o colectivamente, consciente o inconscientemente… No se repita lo del tiempo de Darwin. Él mismo comenta la fabulosa acogida de su libro y dice: «Ha sido traducido a casi todas las lenguas europeas, incluso algunas como el español». Cómo me duele esta frase, pero es verdad: al español no se tradujo hasta 1877, ¡qué vergüenza!


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DIOS, PADRE Y MADRE

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Crisis y teología de la cruz A las puertas de la celebración de la Pascua y ante la situación de crisis que estamos viviendo, me parece oportuno ofrecer algunas pistas de reflexión sobre la Teología de la Cruz, sentido del sufrimiento y consecuencias, de una crisis, que nuevamente está empobreciendo más, a los pobres, y entre ellos, a las pobres de las pobres, las mujeres. No hay más que ver los últimos informes de Cáritas Nacional, en donde se pone de manifiesto el perfil de las que golpean la puerta y se encuentran en las grandes colas de petición de alimento, mujeres solas, con cargas familiares, mujeres venidas de otros países, mujeres de cuarenta, cincuenta años sin trabajo, mujeres que ejercen la prostitución… Pongo de manifiesto esto porque, sin duda, todos y todas somos conscientes, de que el sello de Cáritas es estar sin duda, por los más pobres, por las pobres, que en nuestra sociedad española, son los sin papeles, los sin títulos, ya sean de residencia o de cualquier papel que acredite cierto estatus. A colación de esto, ofrezco, una primera imagen que puede ayudarnos al diálogo y a la toma de conciencia de esta realidad. Y plantearnos unas cuestiones previas: ¿Somos conscientes realmente del momento actual de crisis que estamos viviendo?; ¿conocemos cuáles están siendo sus consecuencias?; ¿valoramos la situación de empobrecimiento que está causando sobre las mujeres?

Estos interrogantes acerca de la situación de la mujer han sido el motor de que otras mujeres, durante siglos hayan hecho su aportación a la reflexión teológica, en tanto, que han encontrado en la imagen de Dios y algunos planteamientos institucionales de la religión cristiana, una forma sutil, de mantener la situación de empobrecimiento y discriminación de la mujer.

Dichos planteamientos, creo que van mucho más allá de la masculinidad de Dios, del mismo Jesús, se basan en conceptos antropológicos, como concebir lo femenino como inferior a lo masculino, ver en la mujer la causa del pecado y de la culpa, entender las relaciones como dualismo, oposición, dominio, en el fondo, tratar como objeto, robar la dignidad, acallar, silenciar el ser de la mujer; incluso, excluyendo históricamente su aportación en el Evangelio. Minimizando, de este modo, el inmenso valor, que éstas aportan al acontecimiento crucial de la fe cristiana, la resurrección de Jesús. A las puertas de rememorar este acontecimiento de la pasión, muerte y resurrección, yo os invitaría a dejarnos decir por estas mujeres, que asumen el protagonismo, acompañan y están, durante el proceso, en la muerte y más tarde, en el reconocimiento de esa nueva presencia de Jesús. Mujeres que no tienen miedo, mujeres que anticipan la muerte y la resurrección con sus gestos y palabras, mujeres que dan vida y cuidan de la vida, entrañas maternas, que en su pobreza, se ponen en movimiento para salva guardar la vida. Mujeres, que como hoy, están ahí a las puertas de nuestras casas, comunidades, familias… pidiendo que se las nombre y con ellas se las dignifique, que se les de la posibilidad de ofrecer al mundo el mayor tesoro que llevan dentro, la vida, la posibilidad de engendrarla y hacerla crecer. A las puertas de la Pascua, estas mujeres nos piden –a mi modo de ver– que seamos fieles al acontecimiento de la muerte de Jesús, que seamos capaces de trasmitir la resurrección del Señor de nuestras vidas, dejando claro que el sufrimiento y el dolor son, sin duda, algo que esta religado a la vida, como el gozo y la satisfacción. Pero, que sin embargo, pese a siglos y siglos de haber planteado este sufrimiento como algo querido por Dios, de entenderlo como un ele-


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mento esencial de purificación, de entender a nuestro Dios como un Dios que sacrifica a su propio Hijo, como expiación de nuestras culpas, hay que posicionarse claramente con un no, por las consecuencias devastadoras que todo esto tiene sobre la vida, especialmente, sobre aquellos y aquellas que lo pasan peor. El sufrimiento está ahí, sin duda alguna, parte de nuestra limitación humana y nuestras relaciones, pero sin embargo, hay que decir que Dios no lo quiere. Jesús, se dedico fundamentalmente a curar, a liberar y su postura ante el sufrimiento fue clara, opto por transformarlo, no por mantenerlo. Por otra parte, también hemos de ser conscientes de que el sufrimiento, la crisis, nos hace crecer, porque nos hace salir de nosotros y nosotras mismas. Dios nos quiere felices y la nueva presencia de Jesús resucitado, nos recuerda que hemos de vivir con la cabeza levantada, en pie, y no agachados y dolientes. Más duro, es a mi modo de ver, entender que la muerte de Jesús es querida y entregada por Dios. Nos hace confundir la auténtica causa de la muerte de Jesús. Su muerte provocada por estructuras humanas injustas, basadas en el poder y el dominio. Pensar que

Dios lo quiso así, no sólo provoca confusión, sino que olvida que estas estructuras son no queridas por Dios. Hace que se sigan manteniendo con toda normalidad, negando el mensaje de Jesús, que se opuso, al sistema social establecido, rompiendo las relaciones jerárquicas y mostrando un nuevo sistema de relaciones que colocaba en el centro a los más pequeños y pequeñas de la tierra. Hoy es necesario presentar al Dios de Jesús como padre bueno, que espera, acoge, ama, reconoce, hace fiesta, dignifica, reconoce, ama profundamente (Lc 15,11-32)… Que estos días de preparación de la Pascua, de recordatorio de la resurrección de Jesús, tengamos presente a María, que al pie de la cruz, está junto a otras muchas mujeres, que hoy ven también al pie de la cruz, a sus hijos e hijas, a sus familias, que sufren las consecuencias de un sistema injusto, basado en la explotación indiscriminada, no sólo de los recursos naturales, sino de los recursos humanos, entendiendo a la persona en función de la utilidad que ofrece para que el sistema funcione y no en la dignidad regalada y reconocida por Jesús: ser hijos e hijas de Dios.


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AL HABLA CON…

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Ascen Abad, salesiana: “Los ayudamos a abrirse paso con dignidad” Carme Canadell. Noticia traducida de la Agencia Flama (www.flama.info), publicada el 02/03/2009

En el número 27 de la Avinguda de les Drassanes de Barcelona, entre la Rambla del Raval y el puerto de la ciudad, la salesiana Ascen Abad nos enseña, en la quinta planta, dos pisitos contiguos independientes, uno para una comunidad religiosa intercongregacional y otro con ocho camas preparadas para inmigrantes que llegan a la capital catalana sin casa y sin papeles. Hace ya un año y medio que está en marcha este proyecto, llamado «Tu ets a casa», que depende de la fundación Benallar, con un compromiso de esta comunidad para tres años, y ofrece a los recién llegados acogida temporal de alojamiento, alimentación y recursos básicos.

La comunidad, llamada Mare de Déu de l’Acollida, estaba formada al principio por tres religiosas: una salesiana, Ascen Abad; una dardera, Julia Gómez, y una vedruna. Ara solo quedan dos, pero esperan la llegada de una tercera hermana. La experiencia empezó el 27 de agosto de 2007 por iniciativa de la Unió de Religiosos de Catalunya, con un compromiso para tres años, para que después otras congregaciones lleven adelante esta obra. Preguntamos a Ascen qué balance puede hacer de todo ello ahora que están «pasando el ecuador». Nos cuenta que aún no han tenido tiempo de asimilar tanta novedad y riqueza. «Los re-


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sidentes llegan con unas historias dolorosas y piden ayuda para salir de su situación aquí en Barcelona«. A nivel personal destaca, en nombre de ella y de Julia, la posibilidad de seguir a Jesús más de cerca, de «dar vida en abundancia». Comunitariamente, viven el reto de caminar juntas hacia una meta compartida. En el trato con las personas acogidas, les representa un gran impacto que les digan: «Es la primera vez en mi vida que me siento tratado como una persona», «Eso sí que es una familia», «Aquí, muy bien, muy bien». De hecho, la mayoría dicen que quieren quedarse aquí y, como mucho, enviar algún dinerito a su familia. «Aprender a tratar a cada uno requiere esfuerzo, adaptabilidad, empatía…y un «tira y afloja» a la medida de cada persona. Eso cuesta mucho. Además, si después de uno, dos o tres meses se van... y vienen otros... ¡imagínate! Continuamente volvemos a empezar...», dice Ascen. Pero «la confianza amorosa en Dios Padre-Madre nos lleva a hacerlo todo para su dignidad y libertad». «Por la mañana llamamos a estos chicos a las 8:00h. Van a sus actividades, a buscar trabajo, a hacer algún pequeño servicio remu-

nerado, etc. Les exigimos, para su formación, que sean fieles a los horarios de la comida, de la cena y de ir a dormir. En estos espacios compartimos, además de la comida, lo que han hecho y aprendido; si han conocido a alguien... Así, día noche, sábado y domingo. Nos regimos por unas normas y criterios que revisamos con ellos mismos semanalmente y que confrontamos con Ana Royo, la presidenta de la Fundación Benallar, y con todos los Voluntarios que colaboran con nosotras. Nuestra misión entre ellos es, sobre todo, vivir, darles las atenciones básicas, orientarlos en sus actividades y trabajo si hace falta. Sobre todo, hacer que sientan nuestro apoyo, acogida, valoración de cada uno de ellos... Con paciencia y firmeza, para que vayan adquiriendo actitudes positivas de respeto y cumplimiento de las normas de la casa. Intentamos comprenderlos en todo lo que son y desean. Muchos de ellos provienen de la Fundación Putxet y están en nuestra casa tres o cuatro meses. Otros, enviados por Cáritas, la Asociación Accem, etc., permanecen en el piso un mes, más o menos. Ahora tenemos cinco subsaharianos, un argentino y un peruano. En lista de espera hay unos cuantos más».


INFORMACIONES Páginas web interesantes y útiles: http://www.confer.es/src/inicio.php: la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) acoge como parte esencial de su razón de ser estos tres rasgos que la definen y la orientan en su modo de situarse y proceder al servicio de la Vida Religiosa española: diakonia, koinonia y profecía. http://www.guiadelmundo.org.uy/cd/: Información actualizada (2007) sobre 238 países: datos básicos; sinopsis informativa sobre el medio ambiente, la sociedad y el estado; historia; la bandera y el himno nacional; mapas nacionales y regionales; fotos y estadísticas; situación de los derechos humanos y las condiciones sociales. http://www.sosracismomadrid.es: es una organización sin ánimo de lucro, de acción antirracista, independiente, democrática, pluriétnica y plural, cuyos miembros son todos voluntarios y que se halla enmarcada dentro de la Federación de Asociaciones de SOS Racismo del Estado español.

http://www.sed-ongd.org: SED es una Organización No Gubernamental (ONG) para el desarrollo, sin ánimo de lucro y de ámbito estatal. Su objetivo fundamental es la solidaridad con los más desfavorecidos. Destacamos los materiales educativos de las campañas. http://www.canalsolidario.org/: es un portal on line de noticias y recursos sobre solidaridad, derechos humanos, cooperación e inclusión social con el objetivo de sensibilizar a la ciudadanía sobre estas cuestiones, con explicaciones didácticas así como ideas prácticas para solucionar diferentes problemáticas, tanto en clave local como global. http://servicioskoinonia.org/: Servicios Koinonía es un punto de la red que ofrece un conjunto de servicios en el campo de la teología, espiritualidad, liturgia, Biblia, pastoral... con su Revista Electrónica Latinoamericana de Teología http://www.alandar.org/spip/: desde alandar, intentamos –creyentes anónimos pertenecientes a distintas comunidades y grupos– hacer una publicación comprometida con el evangelio, constructora del Reino, anunciadora de la Buena Nueva de Jesús de Nazaret http://www.ecologistasenaccion.org/: Todo sobre el tema. Destacamos el área de Educación.

Secretaría de Redacción: miguelangel.calavia@salesians.cat

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