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SOBREPASAR LOS LIMITES Aún cuando se tienen objetivos claros y todos comprenden lo que se debe hacer y cómo, hay que estar dispuesto a aceptar cambios, originados en las diferentes y cambiantes maneras de percibir criterios y prioridades. ¿Qué quiere decir ésto? Dejemos la jerga y digámoslo de otra forma... Como toda persona aficionada a los deportes, me encanta jugar pelota con mis hijos y sus amigos. Hay una extraña sensación de diversión y logro cuando una persona lanza y la otra atrapa. Se genera un ritmo. A medida que la bola pasa de una persona a otra, se establece una conexión entre ellas. Se adquieren y refinan destrezas. Surgen discusiones. A mi modo de ver, es una actividad maravillosa y completa. Igualmente, nada me molesta más que una bola lanzada sin tino, volando por encima del barranco, a través de los arbustos, hasta la caer en la quebrada. Se pierden objetivo y ritmo y se destruye la belleza simple de lanzar y atrapar una pelota. Podrán imaginar mi mal humor cuando, hace unos días, después de lanzar ordenadamente la pelota durante 10 maravillosos minutos, mis hijos y sus amigos, empezaron a tirarla -accidentalmente, según mi hijo de siete años- por encima del barranco y con la fuerza suficiente para que atravesara los arbustos y cayera al agua. Y como si fuera poco para mi maltrecho humor, dando gritos de alegría, saltaron el barranco, superaron los arbustos y corrieron tras la bola quebrada abajo. Puedo llegar a ser lento en este juego de ser padre, así que me tomó varios minutos entender que para los niños, todo era parte de la diversión. Sus objetivos y la forma en que conciben el juego de lanzar y atrapar la pelota son muy diferentes a los míos. Mientras que yo me sumerjo en el ritmo y las conexiones, para ellos correr por la orilla, entre los arbustos y quebrada abajo, preferiblemente apostando una carrera y ensuciándose y mojándose al mismo tiempo, son parte del placer de lanzar y atrapar la pelota. Cuántas veces no hemos propuesto una estrategia o una actividad de comunicación que creemos una verdadera contribución a un problema difícil de desarrollo, sólo para que nos digan que la idea es muy buena – creativa, bien pensada, llena de méritos, y seguramente con efectos muy positivos- pero que no se ajusta o no cabe dentro del proyecto... Seguramente oiremos respuestas como: "Si, su idea de enfrentar el VIH/SIDA involucrando a las personas que viven con la enfermedad como sensibilizadores y movilizadores en los puntos de encuentro de la comunidad, es muy buena; pero nuestros fondos son para apoyar a los maestros." "Claro, entendemos que apoyar los grupos de teatro itinerantes para que se involucren con temas ambientales, tendría mucho efecto en comunidades claves, pero nuestra estrategia es la TV." "¡Ah....! cómo nos gustaría crear un banco comunitario, tan necesario para apoyar la recuperación económica, pero este programa tiene como objetivo una campaña de mercadeo dirigida a fomentar el emprendimiento económico." "¡Oh, no! cómo fue que no pensamos en X (su idea) cuando planeamos el proyecto... pero la cosa es que no lo hicimos, y ahora no contamos con fondos para financiarla, aunque es excelente y podría hacer la diferencia." Esta es una dinámica que se observa también en temas de desarrollo. ¿Por qué no puede un programa de VIH/SIDA abarcar también temas de malaria, cuando está dirigido a las mismas personas, en el mismo contexto? ¿No es aliviar la pobreza tan crucial para elevar los estándares de educación, como trabajar directamente con los maestros? ¡Sólo comunicación alrededor de las paperas en este proyecto... ¿y por qué no sobre otras enfermedades también prevenibles mediante vacunación? Escoja una prioridad de desarrollo cualquiera,


combínela con otra y agréguele otras más, y verá que es posible justificar una amplia gama de actividades conexas. Enfrentamos aquí, una verdadera disyuntiva. Para que donantes y recipientes de donación actúen con un mínimo de orden en su trabajo, es necesario establecer límites razonablemente firmes en los proyectos. Ayuda a la organización financiera y a la implementación del programa, sin duda, factores claves. Pero quizás nuestras prioridades estén erradas; es por lo menos igual de importante que la naturaleza de los proyectos se ajuste a la vida de las personas. Actualmente, la mayoría de las organizaciones de desarrollo organiza sus proyectos por sectores (salud, educación, medio ambiente, desarrollo económico, por ejemplo). Pero en la vida real, estas divisiones no son claras. Todos sabemos que son aspectos interrelacionados; que no existen aislados; que no tienen incluso, diferentes antecedentes. Las mismas consideraciones son válidas para cada sector por separado. Para mi, el trabajo más difícil del mundo, es el de Director de una Secretaría de Salud de Distrito, en un país con problemas económicos. Mientras que las grandes agencias cuentan con equipos independientes para cada uno de los temas de salud – salud infantil, polio, inmunización, salud materna, VIH/SIDA, tuberculosis, etc- este Director tiene que enfrentar solo todos estos temas. Las baterías de los equipos de las agencias, están enfiladas a convencerlo de que su agenda debe ser la prioritaria. Pero nuestro Director, apenas sí cuenta con recursos... Esta disyuntiva -el conflicto aparente entre las legítimas demandas organizacionales y financieras de las agencias de desarrollo, y la realidad de las personas, que incluye fuertes vínculos entre los temas prioritarios de desarrollo– plantea una función importante para la comunicación. Tal vez los comunicadores debamos ser los niños que saltan el barranco, atraviesan los arbustos y se meten al río persiguiendo las prioridades de desarrollo verdaderamente importantes. No deberíamos ser el enfadado padre que sigue e impone las reglas aceptadas. Ya hay suficientes "padres enfadados" en el desarrollo, imponiendo reglas y procedimientos. Una de nuestra contribuciones podría ser, descubrir un punto de encuentro entre la naturaleza real de los problemas en terreno, y la forma en que organizan las organizaciones de desarrollo. Seamos los niños que saltan, gritan y se entusiasman con ideas nuevas y creativas, y descubramos la manera de ponerlas en acción. Me encantaría recibir sus comentarios. Muchas gracias. Warren Feek Director Ejecutivo The Communication Initiative wfeek@comminit.com


Sobrepasar los límites