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JULIO • 2013

Organización RED LIBERTARIA POPULAR MATEO KRAMER BOLETÍN MENSUAL

como jóvenes, para variar, a la

upj

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ateo se encontraba sentado en el parque, caía la noche, y como de costumbre, se encontró con sus amigos para parchar un rato. Encendió un cigarrillo, y sus amigos lo acompañaron. Reían y gozaban de la juventud. De repente, llegó una patrulla, era normal por esa zona, pues decían que todos los mechudos, como Mateo, eran unos vagos criminales que sólo jodían a la gente. El parche no se alarmó,pues al parecer daban sólo una ronda, pero se acercaban cada vez más al grupo. Uno de esos tombos, llegando hasta ellos, furibundo

como si le hubieran acabado de escupir en la cara, empezó a insultarles, a decirles lo que les esperaba, por mechudos y vagos, como si fuesen la porquería más grande de la sociedad. Los colegas de ‘Villalobos’ –se alcanzaba a leer en el uniforme de aquel hombre- desenfundaron sus bolillos, todos al tiempo, como si hubiesen practicado la escena, y comenzaron a agitarlos mientras se acercaban desde la patrulla al parque, con gestos que indicaban que iban a reprenderlos por “ser unos vándalos”. Los muchachos, tan mechudos y vagos como los veían, se dirigieron tranquilamente al policía, diciéndole que no estaban haciendo nada, que no era un crimen estar en el parque, ni mucho menos encontrarse a parchar, que no debían hacerles nada. Esto pareció acrecentar la furia de Villalobos, y casi en un instante, los otros 4

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policías que se acercaban al parque ya estaban allí, dispuestos a tomarlos por la fuerza, y subirlos al camión que estaba a unos metros del sitio.

a llevar allí, y que todo lo que había vivido allí se lo merecía, que era una mierda, así como sus amigos que pudieron escapar.

Muchos de los jóvenes escaparon, porque al parecer los policías con ese uniforme verde no escuchaban ni entendían nada. Ellos sabían que no eran criminales, pero corrían porque sabían que las porquerías que profesaba Villalobos hacía unos momentos, se volverían realidad si no huían del lugar. Mateo no corrió con la suerte de escapar, y fue tomado por el pelo, golpeado con los bolillos de los uniformados, y arrastrado hasta el camión, donde había otros jóvenes como él, algunos raperos, algunos igualmente mechudos, otros calvos. Sangrando por la nariz, Mateo pensó si aquellos jóvenes estaban en la misma situación de él, cuando el camión comenzó a rodar. Pasaron 3 horas, después de recorrer gran parte de la ciudad, y llegaron a ese infierno, del que muchos ya habían comentado. Era la UPJ, y sin dirigir una palabra, empezaron a bajarlos a empellones, como a juicio de los policías debía hacerse, “para que aprendieran” no se sabía qué. Y resignados todos, empezaron a entrar al lugar. Hacía mucho frío, olía a demonio, y se cruzaban miradas entre todos.

Aquella noche no fue horrible solo para Mateo, también se supo de un Juan, de un Felipe, de un Andrés, de un Anderson y de muchos otros que sin cometer nada, por ser jóvenes, sufrieron la estigmatización y la represión, que es el pan de cada día en la ciudad.

Mateo alcanzó a escuchar a un policía que hablaba con otro, diciendo que todos ellos estaban en una riña. ¡Que falacia!. Esa conversación retumbó en la cabeza de Mateo toda la noche, donde seguramente pasó un mal rato. No sabía cuántas horas había pasado ahí, pero lo cierto es que ya había salido el sol, e incluso ya volvía a esconderse. Lo sacaron, hablándole al oído, diciéndole que dejara de delinquir, que se quedara en la casita y dejara de joder a la gente, porque lo volverían

¿La juventud es criminal? La juventud, particularmente, la de los sectores populares es frecuentemente criminalizada por las leyes penales y policivas, por los medios de información y las autoridades formales e informales en procesos selectivos que nos imponen etiquetas y estigmas. “Vándalos, vagos, delincuentes, ampones, marihuaneros, ratas”, entre otras, son denominaciones que se nos asignan a lxs jóvenes que no encajamos dentro de los estándares estéticos, de conducta, de percepciones y otros impuestos por mecanismos formales e informales de control social. Muchas veces por aplicación de las leyes penales y policivas, y muchas otras, somos víctimas de arbitrariedades como capturas ilegales en redadas, batidas de las fuerzas militares, amenazas, golpizas y un sinfín de agresiones directas por parte de las autoridades estatales. Esta situación está íntimamente ligada con los problemas de hacinamiento y absoluta precariedad que se viven en las prisiones colombianas: en Bogotá, la Picota y la Modelo cuentan con índices de hacinamiento del 201 y el 144 por


ciento respectivamente; de los 116.484 reclusos en Colombia, 37.334 son sindicados, es decir, no han sido declarados culpables en un juicio; cuando no son trasladados a establecimientos donde les es imposible ser visitados por sus familias, éstas sufren humillaciones y requisas degradantes por parte de la guardia de las prisiones; para dormir en una celda, tener cama, acceder a programas de “resocialización”, o cualquier otro beneficio, hay que pagar.

la ley para los de ruana, la injusticia para los jóvenes pobres y distintos – que somos la mayoría-, y la comodidad para los ricos

Son innumerablese indecibles las condiciones de miseria en que se encuentran las personas privadas de la libertad en las prisiones, y qué decir de las URI o la famosa UPJ, donde las personas tienen que ser esposadas a los pasillos, a barandas o en cualquier parte porque no hay más dónde ponerlas, y a donde son llevados “los alicorados o drogados”, pero en realidad, es llevada cualquier persona a la que la policía se le dé por meter allá, quedando inexistentes en la práctica el “Estado de Derecho” y las “garantías constitucionales y legales”. Como dicen por ahí, la ley para los de ruana, la injusticia para los jóvenes pobres y distintos –que somos la mayoría-, y la comodidad para los ricos: fiestas, salidas, lujosas cárceles club e impunidad imperan para los corruptos, para los grandes contaminadores, para los militares asesinos del pueblo y para los que hacen las leyes que no nos dejan acceder a la salud, a la educación y a la vida digna.

¿La solución es crear más cárceles y UPJ´s para los pobres? Esa es la respuesta del Gobierno Nacional, sin embargo, nosotrxs creemos que mientras los procesos de criminalización sigan siendo selectivos y se destinen a mostrar la eficacia simbólica de las leyes ocultando la criminalidad y los daños causados por lxs poderosxs, los pobres seguiremos siendo presas de la arbitrariedad, las largas condenas y la miseria de la vida en la prisión, o cuando menos, uno que otro “upejotazo” cuando nos cojan desprevenidxs por el sólo hecho de ser jóvenes.

¿Qué hacer ante capturas? que no nos cojan con los pantalones abajo. La privación de la libertad sólo procede como consecuencia de una prescripción legal, es decir, de una ley, no puede tenerse como fundamento un reglamento de policía u otra norma administrativa –códigos de policía locales-, sino que el único fundamento debe ser la ley penal –ley 599 de 2000- o la ley policiva nacional –Decreto 1355 de 1970. Las únicas formas legales de captura que existen en la normatividad colombiana son la flagrancia –cuando nos cogen cometiendo un delito en el acto- y con previa orden judicial, así que cualquier amenaza de que “yo me lo llevo si quiero” es una privación ilegal de la libertad y es un delito de los servidores públicos –Código Penal: art. 174. Las únicas circunstancias en que procede la retención transitoria por parte de la


policía para evitar perturbaciones son: deambular en estado de embriaguez y no consentir ser acompañado a su domicilio, y quien por estado de excitación pueda cometer inminente infracción a la ley penal –artículo 207 Código de Policía. Quien sea sorprendido en flagrancia de contravención –violación de norma policiva-, sólo podrá ser retenido para llevarlo ante el jefe de policía, quien debe dejarle en libertad si se identifica plenamente y proporciona la dirección de su domicilio dándole orden escrita para que comparezca ante el mismo con posterioridad. A partir del 20 de junio de 2008 NO EXISTE LA RETENCIÓN TRANSITORIA POR PARTE DE LA POLICÍA COMO MEDIDA CORRECTIVA -sanción. Sólo en los casos indicados. Sentencia C-720 de 2007 Corte Constitucional. Toda persona capturada, sin excepción, tiene derecho a indicar a la persona a la que desea comunicar su aprehensión, a que se le informe el motivo de su captura, del derecho que tiene a guardar silencio y el derecho que tiene de entrevistarse con su abogado o a que le sea asignado defensor público con la mayor breve-

dad. Se le debe llevar ante un Juez o ponérsele en libertad dentro de las 36 horas siguientes. Los golpes, torturas, humillaciones e insultos NO SON MEDIDAS CORRECTIVAS LEGALES de la policía; éstas se limitan a las indicadas en el artículo 186 del Código de Policía y deben ser respetuosas de los Derechos Humanos y la dignidad de las personas, de lo contrario, deben denunciarse. Por último, en el país día a día la violación de los derechos humanos contra nuestro pueblo, es un hecho recurrente. Son prácticas de un Estado que mientras habla de paz, criminaliza y estigmatiza a la población, donde la juventud es una víctima directa de tales acciones. Por lo tanto, otros tips a los que invitamos es a la organización. a la denuncia y lucha contra la militarización, la criminalización y la estigmatización del pueblo colombiano, a movilizarnos para construir un país para la vida digna. ACTIVIDADES PARA EL MES DE JULIO 8TA EMISIÓN DE FRECUENCIA LIBERTARIA Lunes 16 // JULIO 7pm en: frecuencialibertaria.blogspot.com Seminario Itinerante: Despertares de la protesta popular en Colombia a inicios del Siglo XX -SESIÓN DE CIERREMartes 2 // JULIO Edificio 302 de la facultad de filosofía de la UN 6:00 pmCentro de Investigación Libertaria y Educación Popular (CILEP) - RLPMK

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