Hoy quiero saludar a cada uno de mis colegas pastores de la Unión Chilena y también a la familia pastoral que cada uno representa. Quiero decirles el profundo respeto y admiración que siento por el ministerio de cada uno de ustedes, por la manera en que se han sabido adaptar a la impensada circunstancia que hemos sido empujados por esta pandemia del coronavirus.