Bajo la absoluta convicción de que la noche está avanzada y se acerca el día de nuestra glorificación, no nos cabe duda alguna, que ya ha llegado el tiempo de concluir la misión que nos ha sido encomendada, y encontrarnos con nuestro amado Señor.
En la historia de la humanidad, hoy más que nunca debe resonar en nuestra mente y corazón el llamado de Dios a levantarnos y resplandecer, pues, de lo contrario, tal como lo expresara el apóstol San Pablo... ¿Cómo, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?