A partir de enero, cientos de jóvenes dejarán sus hogares para cumplir una misión efectiva. Serán las “manos abiertas de Jesús” que dejarán una huella imborrable en la vida de aquellos que se verán beneficiados.
La mayoría de quienes participan, destinan parte de sus vacaciones para emprender una aventura que lea ha cautivado. Son historias que se han escrito a los largo de los años y que les ha permitido enfocar su vida a través de un ministerio práctico y apasionante. Servir a los otros, es hacer lo que Jesús en persona hizo. Hoy, son los Caleb que asumen esa responsabilidad.
Pero en este 2022 queremos dar un paso más… queremos que el proyecto, de manera consciente persiga dos propósitos bien definidos:
Que cada joven se nutra a través de sus acciones, y vuelva enamorado de Jesús y del cumplimiento de su misión.
Que cada proyecto logre resultados tangibles.