Para nadie es un misterio que la “adoración” es uno de los grandes desafíos para la “imagen de Dios” … para el hombre y la mujer… para la humanidad. El centro de esta ha sido pleito universal desde los inicios. El enemigo de Dios, la serpiente antigua, el diablo, ha querido apoderarse de ese privilegio. Usurparlo de forma descarada, y para ello, ha establecido estrategias en donde quienes “adoran en espíritu y verdad” se ven a diario atacados por engaños y sutilezas.