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Editorial Andan diciendo Pág. 4 Las órdenes de prohibición de

acercamiento en situaciones de violencia familiar Analía Aucía

Pág. 8 Las mujeres (madres) en la

migración: una aproximación desde la familia Claudia Cernadas Fonsalías

Andan preguntando Pág. 14 Médica y militante

Andan mirando Pág. 18 Lucrecia Mastrangelo audiovisual

Andan leyendo Pág. 26 “Depende de usted, señora

mamá”

Andan haciendo Pág. 30 Encuentros de formación en

educación no sexista

Estrategias para la construcción de escuelas inclusivas Pág. 32 Encuentros de mujeres de

pueblos originarios: formación en derechos humanos

Pág. 33 Una nueva red de mujeres Pág. 34 Encuentros de Mujeres

“Prendete por tus derechos en tu ciudad”

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Desde este pequeño rincón del mundo seguimos sosteniendo que la violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos. Desde nuestro lugar como personas, como ciudadan@s y habitantes de esta ciudad seguimos adhiriendo y conmemorando cada 25 de Noviembre como una fecha crucial en nuestra agenda. Porque cada 25 de noviembre alzamos aún más nuestras voces para reclamar por el fin de la violencia contra las mujeres y las niñas. Porque propiciamos que cada una y todas las mujeres de esta ciudad puedan pronunciar las palabras, demarcar sus espacios, trazar las líneas que elijan para delinear sus derroteros de vida, cubrir sus cuerpos con los ropajes de la libertad y de los derechos. Porque la prevención es esencial y la violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar, cada 25 de noviembre reiteramos nuestra lucha contra la violencia hacia las mujeres. Se evita desplazando viejos patrones de conducta que afirman desde la jerarquía que las mujeres son inferiores; se evita concluyendo que las mujeres no son ciudadanas de segunda, no son objetos que pertenecen a otra persona. Se evita corriéndonos de roles y estereotipos que encorsetan nuestras vidas. Se evita “prendiéndonos”, asiéndonos con fuerza a todos los derechos, bregando porque cada estamento encargado de diseñar, reglamentar y aplicar las distintas normativas realmente actúen convencidos de que la violencia contra las mujeres es un delito. Se evita difundiendo, sensibilizando, inundando el espacio con BASTA DE VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES, SOLO POR EL HECHO DE SERLO; reclamando el destierro definitivo de los “crímenes pasionales”,“la actitud provocativa”,“la escasa vestimenta”, el “por algo será”. Se evita transformando nuestra cotidianeidad, aportando cada día aunque sea un grano de arena para que la misma pueda ser realmente equitativa.


Las órdenes de prohibición de acercamiento en situaciones de violencia familiar

Analía Aucía

Una de las medidas de protección para las víctimas de violencia familiar que se toman en el marco de los procesos judiciales consisten en las denominadas “órdenes de prohibición de acercamiento”, las cuales tienden a evitar que la persona agresora tome contacto con las personas a las cuales dirige la violencia, mayoritariamente mujeres, niñas y niños. Según se desprende de la enunciación de la Ley 11.529 de Protección contra la violencia familiar vigente en nuestra provincia, la medida de prohibición de contacto, así como las otras medidas descriptas, tiene como fin “proteger a la víctima; hacer cesar la situación de violencia, y evitar la repetición de hechos de agresión o malos tratos”. Hay una tradición jurisprudencial en nuestro país que considera que el incumplimiento de esas órdenes de no acercamiento del agresor respecto de las víctimas de violencia o a sus familiares no configuran el delito de “Desobediencia a una orden judicial” tipificado en el art. 239 del Código Penal. Algunos de los argumentos que la justicia local ha esgrimido para señalar que el incumplimiento de una orden judicial no constituye dicho delito refieren al contenido de la materia que se está debatiendo en el proceso judicial. Así, se ha sostenido que no hay delito de desobediencia judicial cuando se trata “de cuestiones vinculadas con intereses personales, como el patrimonio y el honor” (Autos “López, H s/ calumnias”, Cámara Penal de Rosario), así como tampoco cuestiones relativas al incumplimiento de “obligaciones de carácter personal con repercusiones de estricto derecho civil”, como por ejemplo “dejar de cumplir la reglamentación de un “derecho de visita” dispuesto por el juez en un divorcio” (Autos Muñoz, J. P., Juzgado en lo Penal Correccional de Rosario). En algunas de estas sentencias se citan fallos de la década

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del 70’, 80’ así como doctrina penal también del mismo período. Un somero análisis de algunos fallos más recientes (Causas “Fernández, M.”, “Romero, J.”) dictados por la Cámara de Apelaciones en lo Penal así como por juzgados con competencia penal de Rosario, en los cuales se examinaba si las violaciones de las órdenes de “prohibición de acercamiento” constituyen el delito de Desobediencia previsto en el art. 239 del C.P. remiten, en general, a esa jurisprudencia y doctrina que data de tres o cuatro décadas atrás. Esto significa, entre otras cosas, que no se incorporó en el análisis judicial los principios y derechos reconocidos en los Tratados de Derechos Humanos sancionados desde fines de la década del 70’ hasta fines de los años 90’, así como tampoco las leyes nacionales y provinciales relativas a la protección de las mujeres respecto de la violencia basada en el género, en particular de la violencia familiar. En las medidas de exclusión del hogar o de restricción de contacto que se toman en contextos de violencia familiar, subyace la necesidad de proteger derechos humanos fundamentales como la vida, la integridad física y psíquica, la salud, etc., razón por la cual estos derechos no pueden ser calificados como “intereses personales”, tal como lo señala el fallo de la Cámara Federal de la Capital del año 1976 “in re Casaretto”. No admite discusión alguna que la vida, la salud, la integridad física y psíquica constituyen Derechos Humanos con jerarquía constitucional y respecto de los cuales el Estado tiene la máxima obligación de respetar y proveer a su plena satisfacción. El Derecho Internacional de los Derechos Humanos, a través de sus normas, resoluciones y jurisprudencia, impone a los Estados el deber de instrumentar diversas


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políticas públicas, legislativas y de acceso a la justicia para prevenir y erradicar la violencia de género contra las mujeres desde el momento en que considera que ésta no es un asunto “personal”,“privado” ni del “derecho civil” sino que están comprometidos derechos humanos. En este sentido, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (“Convención de Belém do Pará”) expresa que los Estados “condenan todas las formas de violencia contra la mujer y convienen en adoptar, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia y (…) actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar la violencia contra la mujer” (art. 7, inc. b). La Organización de los Estados Americanos (OEA) a través Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), le ha sugerido a los Estados llevar a cabo la “revisión de la dicotomía tradicional entre la esfera privada y el espacio público, en función de la cual los asuntos privados, domésticos, particulares o íntimos, están al margen de la intervención estatal. Este esquema ubica a la familia como el ámbito geográfico de lo doméstico, como un espacio de relaciones que exige la no injerencia estatal. En dicha esfera, se predica erróneamente que el Estado debería abstenerse de cualquier intromisión en resguardo de la autonomía personal. Los casos mencionados reconocen la falencia del concepto tradicional sobre el papel del Estado en el ámbito familiar, al reconocer las jerarquías sexuales y la existencia de la opresión de las mujeres que existen de hecho en ese ámbito, en gran medida generadas por la supuesta neutralidad de las normas y de las políticas públicas y la inacción del Estado”. Se ha entendido que esta manera de encarar la violencia de género se basa en un fundamento ideológico pernicioso donde “la dicotomía entre lo público y lo privado no es la distinción de dos espacios desconectados, sino más bien un justificativo para la inacción del Estado en determinados conflictos”. En este sentido, nuestra jurisprudencia local ha señalado que “una de las particularidades que caracterizan la violencia doméstica, es el tiempo de victimización, porque a diferencia de otros delitos “aquí la víctima sufre reiterados comportamientos agresivos, una escalada de

violencia cada día o semana más agravada y de mayor riesgo” (…) “Precisamente el “contexto de violencia”, comprendido como un fenómeno de múltiples ofensas de gravedad progresiva, debe ser ponderado en su capacidad de suministrar indicios (…) estos hechos se suceden en un marco de vulnerabilidad, dado que raramente se realizan a la vista de terceros, porque una de las características de la dominación por violencia en sus múltiples manifestaciones es precisamente el aislamiento de la víctima” . Las órdenes de prohibición de acercamiento o de exclusión del hogar se toman precisamente por ese contexto de violencia que subyace en las relaciones familiares o afectivas involucradas y cuando se viola una orden de ese tenor, lo que está haciendo el agresor es persistir en el ejercicio de esa violencia que la orden de prohibición de acercamiento pretendió frenar. De manera que, las desobediencias a estas órdenes no pueden considerarse como “cuestiones vinculadas con intereses personales”, ya que la mayor parte de las consecuencias de la violencia familiar configuran delitos graves como lesiones (afectación del derecho a la integridad física), abuso sexual (afectación del derecho a la integridad sexual), daños a los bienes materiales (afectación del derecho a la propiedad) hasta femicidios (afectación del derecho a la vida). Como se ve, los bienes jurídicos que están protegidos en las figuras de esos delitos constituyen derechos humanos elementales por lo que, desde un paradigma de comprensión e integralidad del Derecho, lejos se está de concebir que lo relativo a la violencia familiar pertenezca al ámbito del derecho privado. Tal como lo señalan el derecho nacional e internacional, esta consideración está prohibida y sostenerla por parte del sistema de justicia coloca al Estado argentino frente a una situación de responsabilidad internacional. La violencia familiar contra las mujeres es una manifestación de la desigualdad entre los sexos a la cual hace referencia la Convención de Belém do Pará, y que se manifiesta también en no querer acatar una prohibición de acercamiento y exclusión del hogar. Por lo tanto, evaluar que la desobediencia de esas órdenes judiciales no configura un delito es un fuerte indicativo de una preocupante indiferencia frente al significado y las consecuencias de la violencia contra las mujeres basadas en su género.


La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) ha señalado en el Caso Campo Algodonero vs. México que la indiferencia estatal en la investigación de la violencia contra la mujer, “reproduce la violencia que se pretende atacar, sin perjuicio de que constituye en sí misma una discriminación en el acceso a la justicia. La impunidad de los delitos cometidos envía el mensaje de que la violencia contra la mujer es tolerada, lo que favorece su perpetuación y la aceptación social del fenómeno, el sentimiento y la sensación de inseguridad en las mujeres, así como una persistente desconfianza de éstas en el sistema de administración de justicia” (párr 400).

Procesos de cambio de paradigma en la justicia local Recientemente ha comenzado a gestarse una jurisprudencia nacional que considera que la desobediencia a una orden de prohibición de acercamiento constituye el delito tipificado en el mencionado art. 239 del C.P. Así, el Tribunal Superior de Córdoba ha señalado que “(…) en los casos de desobediencia a las órdenes de restricción de contacto dispuestas por el órgano judicial en el marco de la Ley de Violencia Familiar (…), cabe señalar que no se trata de meros incumplimientos de mandatos dispuestos para regular aspectos de la vida privada, dado que la violencia intra familiar expone una problemática que reviste trascendencia social y así fue receptado por la ley en cuanto establece que la misma es de orden público (…). Esta trascendencia es la que hace que se vea afectado el bien jurídico protegido por la norma penal en cuestión cuando se incumplen estas órdenes de restricción, ya que dicha conducta incumplidora implica un menoscabo de la función judicial, en su compromiso institucional por minimizar y erradicar la violencia de los ámbitos familiares (…). En síntesis, la desobediencia a las órdenes de restricción dictadas por los órganos judiciales en casos de violencia familiar (…) lesiona el bien jurídico protegido; esto es, el compromiso expresamente asumido por la administración de justicia, como parte del Estado, para erradicar y sancionar los hechos de violencia intra familiar; máxime cuando estas órdenes son impartidas con el fin de hacer cesar conductas

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que denuncian violencia y para prevenir o evitar que las mismas se reiteren poniendo en peligro, la vida, la salud o la integridad psicofísica de la víctima”. Cabe destacar la relevancia que ha cobrado para la justicia santafecina la sentencia de la Cámara Penal de los Tribunales de la ciudad de Rosario, en una causa en la cual se dirimieron aspectos similares. Ésta ha señalado que la desobediencia a una orden de restricción de acercamiento se trata de “una acción que desoye la orden de la Jueza de Familia, contraviene su prohibición de acercarse al domicilio de la señora L. y, por tanto, lesiona el bien jurídico protegido al comprometer el normal desenvolvimiento de la administración de la justicia. Por otra parte, la imposición de trabajo comunitario, prevista como sanción específica por la ley de violencia familiar, no aparece como eficiente para neutralizar la inobservancia denunciada. (…) Aquí se encuentra en juego la violencia de género y la situación de vulnerabilidad de la mujer que acude a la autoridad en procura de imprescindible protección”. Al invocar la violencia contra la mujer basada en el género, en esta sentencia se invoca la normativa internacional y nacional en derechos humanos: el bloque constitucional del art. 31 y 75 inciso 22 de la C.N., la Ley Nº 26.485 y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra las mujeres. Otros argumentos de la sentencia advierten que a la Sra. L. “le está siendo conculcado el derecho a vivir una vida libre de violencia, derecho que el Estado debe garantizar y el Poder Judicial forma parte de ese Estado. El caso que nos ocupa trasciende la ley de Violencia Familiar e ingresa a lo que se conoce como Violencia de Género y por ende se encuentra enmarcado en el compromiso asumido por el Estado Argentino, al firmar la (…) Convención de Belém do Pará (…). Como parte del cumplimiento de dicha Convención el Poder Ejecutivo promueve la sanción de la ley 26.485 (…), con lo cual tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo han cumplido en parte su compromiso internacional: es hora que el Poder Judicial, lo cumpla. (…) Si no introducimos la perspectiva de género en la investigación y juzgamiento, los fallos judiciales perpetuarán la discriminación y el estereotipo”. Celebramos la existencia de este fallo por varias razones, entre ellas porque abre un camino a la transformación de un paradigma fuertemente arraigado en nuestra jurispru-


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dencia provincial respecto a considerar que la violencia familiar es una problemática no prioritaria o que no tiene la entidad para habilitar la injerencia estatal en asuntos que históricamente han sido (re)presentados como “privados”. Por otra parte, el análisis incorpora las normativas de derechos humanos de las mujeres y se fundamenta en ellas para sostener que el quebrantamiento de la prohibición de contacto constituye un delito. Por tal razón, la violencia familiar contra las mujeres es vista como una problemática social y la responsabilidad en cuanto a su prevención y sanción compete al Estado en su integralidad. Deja de ser interpretada jurídicamente con un asunto de orden “privado”, “personal”, del derecho civil para pasar a ser analizada tal como lo plantean las normas supremas de nuestro país, esto es como una grave violación a los derechos humanos. Efectivamente, de una manera u otra, la persistencia en el ejercicio de la violencia contra las mujeres y la consecuente indiferencia judicial en la implementación de mecanismos investigación y sanción de la misma reproduce las desigualdades de género que estructuran nuestras relaciones sociales.

Analía Aucía Abogada. Docente de la Facultad de Derecho de la UNR. Docente invitada en la Carrera de Medicina Familiar y Médico Generalista. Facultad de Ciencias Médicas. UNR. Coordinadora del Programa Género y Sexualidades de la Facultad de Derecho. Master en Sistemas Penales y Problemas Sociales por la Universidad de Barcelona. Magister en El Poder y la Sociedad desde la Perspectiva de Género de la UNR. Doctoranda en Derecho por la UNR.Integrante del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer. (CLADEM) Asesora legal en materia de derechos humanos de las mujeres y diversidad sexual de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y DDHH de la provincia.


Las mujeres (madres) en la migración: una aproximación desde la familia *Claudia Cernadas Fonsalías

Introducción Los estudios migratorios más recientes han introducido a la esfera reproductiva como un aspecto relevante sobre el cual indagar, más allá de los ámbitos tradicionalmente explorados de la organización familiar como los socio-estructurales y económicos. En efecto, desde la academia se viene problematizando acerca del papel central que ocupa la familia en la conformación de cadenas de cuidado transnacional, vitales para propiciar y sostener la migración. La perspectiva transnacional, a partir de incluir en el análisis a las familias y las redes de parientes que conectan origen con destino, nos permite distinguir el rol activo y dinámico de las mujeres durante la migración. Este marco teórico y analítico superador de los modelos economicistas más clásicos que ponían el eje en el individuo y no en la familia, revela que las mujeres no migran tras sus parejas únicamente para reunificar a la familia sino que, cada vez con mayor frecuencia, son las iniciadoras de la migración familiar.

* Instituto Interdiciplinario de estudios de Género, Facultad de Filososfía y Letras, UBA.

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Andariegas La familia y la perspectiva transnacional El ámbito familiar comienza a ser tomado por los estudios migratorios desde hace poco más de dos décadas en coincidencia con la introducción de la perspectiva transnacional. Desde los años noventa los estudios migratorios se han desplazado desde una perspectiva metodológica ligada al nacionalismo metodológico y epistemológico hacia una perspectiva metodológica transnacional (Portes, 2001; Pessar y Mahler, 2003; Solé, Parella y Calvacanti, 2008; Levitt y Glick Schiller, 2004; Suarez Navas, 2007) que permite aprehender los vínculos y las prácticas económicas, sociales y culturales que establecen los migrantes con sus contrapartes en sus sociedades de origen. A diferencia del enfoque del nacionalismo metodológico predominante hasta los años noventa, la lente transnacional permite comprender como los vínculos familiares son reelaborados y reacomodados a lo largo del tiempo y del espacio (Parella, S y L. Calvacanti, 2010). Concebir el proceso migratorio desde el grupo familiar como unidad de referencia, permite identificar y vislumbrar los modos en que se distribuyen los roles entre los géneros y entre los miembros de distintas generaciones. En efecto, si bien la familia puede actuar como unidad, existen diferencias internas, conflictos de intereses entre sus miembros y relaciones jerarquizadas en términos de género y edad. Como bien señala Pedone (2006) es importante que se piensen las redes familiares-en especial de otras mujeres como abuelas, tías, cuñadas, hermanas- tanto como espacios desde los cuales se intercambian servicios y favores, como ámbitos en donde con frecuencia se genera el conflicto y se dan relaciones de poder. Frecuentemente, la familia es la iniciadora de la cadena migratoria que estimula y facilita el acceso al trabajo y en su centro se desarrollan una serie de estrategias para la sobrevivencia y la asistencia dentro del proyecto migratorio. En algunos casos se migra para impulsar el bienestar familiar y en otros la familia influye en la decisión de partir. Además, la familia puede constituirse como proveedora de recursos financieros para facilitar el traslado y posterior asentamiento en destino, así como también de redes sociales, trabajo y alojamiento. Tomar a la familia como unidad de análisis permite, entonces, visibilizar a las mujeres y los/las niños/ as dentro del grupo doméstico y ubicarlos/as como parte decisional en el juego de las relaciones de poder.

Pensando la maternidad en la sociedad de destino: el relato de Lucía A efectos de ilustrar las dinámicas familiares transnacionales centrándonos en aspectos ligados a la maternidad y los cuidados de la infancia, tomaremos la trayectoria migratoria de una de nuestras entrevistadas. Lucía es oriunda de la ciudad de Lima, Perú, ya lleva nueve años viviendo en Buenos Aires. En su testimonio se hace presente la expectativa de poder brindar a sus hijos una mejor calidad de vida, sobre todo en lo referente a la alimentación, salud y educación formal. Estos aspectos que hacen a la crianza y socialización de los niños, son muy tenidos en cuenta por las madres a la hora de evaluar los costos y beneficios de migrar. Lucía, de 29 años es madre de cuatro niños y el mayor, Julio, reside en Perú y está al cuidado de sus abuelos maternos. Desde hace un par de años se desempeña en tareas de limpieza en una oficina del sector público y ocasionalmente cuida a una anciana los fines de semana. Su marido trabaja en una fábrica de pinturas. En su relato es posible rastrear tensiones y situaciones de conflicto familiar previas a la migración y que podrían haber actuado como móviles de la misma, así como identificar algunos ajustes producidos en el grupo familiar y cambios en las relaciones de género y generacionales. Emprendió su viaje a Buenos Aires embarazada del segundo hijo, alentada por su hermana mayor que ya se había establecido desde hacía un año. Su pareja no estaba al tanto del embarazo y se entera del mismo varios años después cuando ya Lucía tenía otra pareja. Esto da cuenta del grado de conflictividad de la relación, tal como ella misma nos lo señala en la entrevista. El migrar, en parte, se constituye para ella como un mecanismo “liberador” de ese vínculo:

E: ¿cómo fue cuando le dijiste a tu familia que te ibas? L: Dije que quería irme y ya. Allá en Perú no podía estar porque siempre era pelea con mi pareja, no con mi mamá.

E: ¿vos vivías con tu pareja? L: éramos vecinos, él vivía casi al lado. Vivíamos separados porque mi papá, o sea mi padrastro nunca quiso que me fuera a vivir con él. O sea que fuera el papá de mi niño todo bien, pero él decía muy chiquitos para casarse, él


decía y mi mamá también. La que quería casarme era mi abuela. Pero mi mamá le dijo que las cosas no eran como antes, porque mi mamá se casó así, porque la obligaron, por eso después se separó. Hasta aquí el testimonio ilustra la relación de poder entre Lucía y su madre y padrastro. Es notable la influencia de este último en su relación de pareja, así como la de ambos progenitores en el vínculo con su hijo mayor:

pegarle al niño, porque yo los podía denunciar. Mi hermana tiene un carácter muy horrible, yo pienso que si mi hijito no hubiera estado con mi hermana, creo que con un desconocido hubiera estado mejor, aunque mi mamá no me crea. Si hasta mi vecina me decía no lo dejes con tu hermana…hasta a mí me pegaba, yo nunca le falté el respeto es mi hermana mayor, mi mamá me decía que no le falte el respeto.

E: ¿cómo fue la crianza de tu hijo mayor allá en Perú? L: yo no lo crié. A mi Julio la que lo crió fue mi mamá por-

E: y tu hermana, ¿trabajaba? L: no ella no trabajaba, mi cuñado se mataba trabajando.

que yo tenía 15 años cuando nació y me faltaba terminar el secundario. Ella era la que se ocupaba, la que andaba de arriba para abajo, yo los fines de semana era cuando me dedicaba a él, le cambiaba los pañales, lo sacaba a pasear. Mi padrastro me decía -yo no sé cuál fue el error que cometí contigo para que te quedaras embarazada-.

Ella cuidaba a mi sobrino y a mi hijo, que tienen la misma edad casi. Llegó un momento en que ella me decía, suponé que yo ganaba novecientos pesos, le tenía que dar trescientos para la comida…y yo le daba, sino me venía y me decía -¡tienes que pagar a la niñera!- y yo le decía -¡pero si yo te lo dejé a vos!- y ella me decía –no, pero yo tengo cosas que hacer- así me decía. Yo no mandaba nada todavía a mi hijo el mayor en Perú, porque cobraba y no me quedaba nada, me quedaba con cien pesos y yo que hacía con eso. El relato de Lucía refleja las tensiones y relaciones de poder y coacción vinculadas al cuidado y la autoridad sobre los/ as hijos/as. Este relato ilustra el tipo de estructura familiar transnacional vinculada a la feminización de los flujos migratorios internacionales que está fuertemente estigmatizada y genera alarma social. Particularmente estas familias suelen encuadrarse en el estereotipo de “familia defectuosa o deficiente” debido a que no se adecúan al modelo tradicional de familia nuclear situada en un único espacio físico y particularmente la madre es encuadrada en la figura de la “madre abandónica”. Esas miradas reduccionistas y estigmatizadoras soslayan los fenómenos económicos, políticos y sociales en los cuales se ancla la familia migrante. La situación de Lucía se reitera en otros testimonios, en los cuales las condiciones de irregularidad documentaria y de pobreza se asocian a la precariedad laboral dada a partir de su inserción en sectores de la economía informal (servicio de casas particulares, cuidado de ancianos y niños, talleres de costura, venta callejera, ayudantes en pequeños comercios). Este relato da cuenta del modo en que la clase, la condición de extranjería, el género y la etnicidad se entrelazan en los empleos “reservados” a mujeres migrantes pobres y/o a sectores étnicamente desplazados.

E: ¿pensaste alguna vez en traerlo? L: yo pensé un par de veces traerlo…pero no tenía donde dejarlo. Yo vivía con mi hermana mayor y su familia y no teníamos lugar. Yo le digo a mi hijo que algún día voy a viajar, pero no le voy a decir cuándo. Le dije a mi marido que me gustaría viajar el año que viene cuando Julio termine el secundario. Yo le digo a veces que lo quiero traer, pero sé que si lo hiciera mi mamá se enferma y creo que él también. Él me dice -mamá yo voy a v isitarte pero después me vengo-, no quiere para nada quedarse aquí. Mi mamá me dice, -mi Julio tiene que quedarse para cuidarnos a nosotros- porque allá no hay geriátricos o más bien, hay pero son muy caros. Ella me dice, -mis hijas se van a ir y nos vamos a quedar solitos-. En el relato de Lucía se deja entrever que la relación con su hermana era conflictiva y se generaban tensiones relacionadas con la administración del dinero del hogar y el cuidado de los niños. Lucía nos cuenta como su hermana crió a su segundo hijo, Facundo, hasta los tres años y narra con dolor como ésta le pegaba a su hijo:

L: un día me que llamaron del jardín y la maestra me dijo que el nene había contado que su tía le pegaba. Yo le dije que por mi trabajo yo no estaba con mi hijito y que lo criaba mi hermana. Y entonces los citaron a los dos, a ella y a mi cuñado y les dijeron que no tenían derecho a

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Andariegas Consideraciones finales Enmarcándonos en propuestas que articulan la esfera productiva y la reproductiva, tomamos a la familia como unidad de análisis a los fines de examinar tanto su influencia en el proceso migratorio como el modo en que la misma es transformada por éste. Los cuidados de la infancia y la maternidad en un contexto migratorio son fenómenos complejos, multidimensionales y en el cuales se involucran las condiciones tanto del país de origen como el de destino, así como las redes familiares y disponibilidad de remesas entre otros factores. La especialización femenina en el cuidado implica una distribución desigual y discriminatoria de los recursos materiales y económicos y de los tiempos entre hombres y mujeres. Hemos intentado reconstruir cómo en estas coyunturas las mujeres improvisan diversas estrategias de maternidad que en ocasiones tienen costos emocionales altos siendo cuestionadas por correrse del lugar que tradicionalmente se les ha asignado en tanto garantes y organizadoras de la reproducción social del grupo doméstico. Bibliografía - Cerrutti, M. (2009). Diagnóstico de las poblaciones de inmigrantes en la Argentina. Documentos de la Dirección Nacional de Población. Buenos Aires: Ministerio del Interior-OIM. - García Borrego, I. (2010). “Familias migrantes: elementos teóricos para la investigación social”. Grupo Interdisciplinario de Investigador@s migrantes (coord.), Familia, jóvenes, niños y niñas migrantes. Rompiendo estereotipos. Madrid: IEPALA Editorial. - Gregorio Gil, C. (1998). Migración femenina. Su impacto en las relaciones de género. Madrid: Narcea S.A. Ediciones. - Paidós Hondagneu-Sotelo, P. (1994). Gendered Transitions. Mexican Experiences of Inmigration. Berkeley and Los Angeles: University of California Press. - Hondagneu-Sotelo, P. y E. Avila (1997), “I’m here, but I’m there’: The Meanings of Latina Trasnational Motherhood”. Gender and Society, II, 5, 548-571. - Lagomarsino, F. (2005). “¿Cuál es la relación entre familia y migración? El caso de las familias emigrantes ecuatorianas en Génova”. En: Herrera, G.; Carrillo, M.C.; Torres, A. (eds.), La Migración Ecuatoriana. Transnacionalismo, redes e identidades.

Quito: FLACSO-PMCD. - Levitt, P. y N. Glick Schiller (2004). “Perspectivas internacionales sobre migración: conceptuar la simultaneidad”. En: Migración y Desarrollo, Segundo Semestre, Nº3, pp. 60-91. - Parella, S. y L. Calvacanti (2010). “Dinámicas familiares transnacionales y migración femenina: una exploración del contexto migratorio boliviano en España”. En: Grupo Interdisciplinario de Investigador@s migrantes (coord.), Familia, jóvenes, niños y niñas migrantes. Rompiendo estereotipos. Madrid: IEPALA Editorial. - Pedone, C. (2006). Estrategias migratorias y poder. Tú siempre jalas a los tuyos. Quito: Abya-Yala. - Pessar, P.y S. Mahler (2003). “Transnational Migration: Bringing Gender”. International Migration Review 37: 812-46. - Portes, A. (2001). “The debates and significance of immigrant transnationalism”. Global Networks, 1: 181-93. - Salles, V. (1991). “Cuando hablamos de familia ¿de qué familia estamos hablando?”. En: Nueva Antropología, XI, 39, 53-87. - Solé, C., Parella, S. y L. Calvacanti (2008). Nuevos retos del transnacionalismo en el estudio de las migraciones. Madrid: Observatorio Permanente de la Inmigración-Ministerio de Trabajo e Inmigración. - Suárez Navas, L. (2007). “La perspectiva transnacional en los estudios migratorios. Génesis, derroteros y surcos metodológicos”. Ponencia V Congreso sobre la Inmigración en España. Migraciones y Desarrollo Humano. Universitat de Valencia-CEIM.

Claudia Cernadas Fonsalías Licenciada y profesora en Ciencias Antropológicas (UBA). Becaria doctoral de la Universidad de Buenos Aires y docente en la materia Sociedad y Estado del Ciclo Básico Común (UBA). La línea de investigación en la que se inscriben sus trabajos es la de relaciones de género y familias migrantes transnacionales, maternidad y cuidados de la infancia. Integra la Colectiva de Antropólogas Feministas desde el año 2012. En el ámbito de la salud pública, ha desarrollado tareas como antropóloga en equipos interdisciplinarios en el área de prevención y promoción de la salud, implementando proyectos vinculados a áreas temáticas tales como la salud sexual y reproductiva, salud ambiental, enfermedades prevalentes y prevenibles, entre las más destacadas.


Médica y militante Elda Cerrano  es médica, ingresó en 1989 a la Secretaría de Salud Pública y fue gestora del histórico Programa de Salud Sexual y Reproductiva que colocó a Rosario a la vanguardia nacional en materia de derechos sexuales y reproductivos por la difusión y entrega de anticoncepción gratuita.

¿Cuándo te recibiste de médica Elda? Yo me recibí en 1972 y a partir de ahí hice la residencia, yo entré el medicato, la residencia y la jefatura de residentes, estuve casi 6 años, terminé creo en el 78, 79. Me fui a trabajar de forma privada pero seguí trabajando en la facultad como docente ad honorem, cuando me quisieron nombrar le pedí al titular de gineco que no lo hiciera porque era la época de la dictadura y si me nombraban me iban a aplicar la ley y no iba a poder quedar. Me nombraron después que volvió la democracia alrededor del 84, 85 como docente ad honorem y después en el 89 cuando entra Hermes Binner como Secretario de Salud, el 10 de diciembre de 1989, ingreso a la Secretaría. Yo lo conocí a él porque cursamos toda la carrera juntos, o sea lo conozco desde el año 60 que fue el año que ingresamos.

¿Cuándo empezaste la facultad, eran muchas mujeres? No, la minoría éramos mujeres, además ¡el escándalo que armaron mis tías cuando dije que quería estudiar medicina! Porque yo soy hija de chacareros, mis padres trabajaban en el campo, tenían un pedacito chiquito de campo que era de mi papá y el resto lo trabajaban afuera, o sea bien campesinos. A mí me llevaron a nacer a Totoras, yo vivía a 5 km de Colonia Medici que es menos que una aldea viste, tenía la escuela eso si, que cursé hasta 4º grado y después tuve que terminar 6º grado en el colegio de las monjas. Ahí en Totoras no había secundario me tuve que trasladar a Las Rosas donde me recibí de maestra normal nacional porque ese era el título. Entonces me quise

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venir a Rosario y se armó un gran despelote. Mis padres me defendieron, tanto mi mamá como mi papá porque las que armaban quilombo eran mis tías, hermanas de mi padre, me trataban más o menos de puta, porque decían que iba a revolear la cartera y encima médica, que estaba loca y mis padres apoyándome más locos todavía. Y ellos siguieron trabajando como locos campo afuera, yo digo a esta altura tendrían mucha plata si la plata que invirtieron en nosotras la hubieran invertido en el campo (comenta entre risas) pero yo también hubiera hecho la misma elección que hicieron ellos, ellos renunciaron a nosotras prácticamente a los 11 años, fue terrible para nosotras pero cuando vos te pones a pensar los que más renunciaron fueron ellos. Los padres de mi mama habían muerto los dos, el padre de mi papa era una buena persona pero que no se iba a meter en nada y mi abuela apoyaba a sus hijas, mi papá era el único varón que por suerte se crió en el medio del campo y con los peones y no recibió la influencia ni de su mamá ni de sus hermanas por los menos en grado sumo y bueno así fue la historia viste, me vine a estudiar medicina.

¿y por qué medicina Elda? -¡Ay qué se yo por qué! Según la psicóloga que estaba cuando yo hacía la residencia en el hospital, decía que no era un contrasentido ser docente y querer ser médica, las dos en última instancia, eran vocaciones de servicio. Yo recibí una enseñanza totalmente católica, apostólica y romana, pero la primera que influyó en mi formación, que tuvo muchísimo que ver conmigo y en el interesarme por la gente, fue mi madre, esa es la raíz. Después cuando en-


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tré a la facultad el ARGI (Agrupación Reformista José Ingenieros) era el que tenía el centro de estudiantes, entonces empecé a ir a las asambleas. Hermes estaba en el ARGI, era mi compañero de estudio, el también me influyó. Yo entré como militante activa en el 66 con el golpe de Onganía, fue un cimbronazo impresionante el ver un cana dentro de la facultad, eso fue lo que a mí me movilizo, empecé a buscar a los compañeros del ARGI que empezaban a huir, yo como una loca buscando, siempre remando contra la corriente, fue mi vida entera remar contra la corriente. A mí me salvo la vida el jefe de residentes, yo entré a la residencia porque había habido una junta de médicos un año antes para que se sacara la entrevista personal, sino por mis antecedentes políticos no entraba.

¿Elda por qué elegiste ginecología? Yo decía que no tenía el perfil para estar en contacto con la gente, la vida me demostró que podía estarlo, pero en ese momento pensé en ser anotomopatologa porque no estás en la acción directa. Mi mamá volvió a influir ahí porque me decía “vos vas a poder”, porque yo fui espantosamente tímida, creo que hasta los 18 años solo hablaba con mi mamá y con una de las monjas del colegio de Las Rosas que era la única con la cual se podía hablar. Cuando volví a la escuela y pregunté por ella una vez fue como si preguntara por una serpiente ella había dejado los hábitos… por eso se podía hablar (dice entre risas), también separarse en aquel momento era terrible, una mujer separada era una puta andante…todo, todo, todo lo que hice fue contra la corriente. Todos esos golpes, esas cosas me permitieron ver la inequidad que existía con respecto a la mujer. Mi vida fue un aprendizaje continuo, yo recién recibida iba a un dispensario en el barrio San Francisquito que era unos de los más vulnerables. Entonces ahí empecé a aprender a tratar a la gente que vivía allí y me peleaba con la gente que estaba de guardia conmigo después en el hospital cuando decían “esos mugrientos” y yo les decía “ustedes tienen ahí una puerta, abren y tienen duchas, si tuvieran que ir a las 4 de la mañana con un balde a cargar agua que salía de una canilla a cuatro cuadras y que caía a cuenta gotas y después llenar toneles en sus casas, agua

que tenía que alcanzar para lavar, para hacer la comida, para bañarse, ¿me dirían que serían limpios? Lo mismo me pasaba cuando me decían ¿por qué siempre preguntas antes de dar la receta lo que hay en la farmacia del hospital? Simple les digo, yo no doy una receta para que la rompan y se vayan sin poder hacer el tratamiento, no tienen dinero, no pueden comprarlo, entonces prefiero que no sea lo mejor en medicamento pero si el posible.

Vos sos directora de Salud Integral de la Mujer. ¿Cómo surgió esto? En 1989, el 10 de diciembre Hermes me invita a venir acá a la Secretaría de Salud y él me nombra Coordinadora de Atención Primaria que en ese momento significaba ser coordinadora de los dispensarios. Atención Primaria lo creamos después nosotros. Había 12 dispensarios que dependían de la Muni el resto eran vecinales donde la municipalidad pagaba médicos o médicas pero que no eran nuestros. Entonces empecé a ir a los dispensarios y con lo que me encontré fue terrible, pero terrible! Vidrios rotos, balanzas que no andaban, heladeras sin vacunas, no había baja lenguas, no había gas, no había nada! En el consultorio había una silla donde se sentaba la pediatra y la madre con el bebé no podía sentarse, no podían pesar a los bebes porque la balanza no andaba y el vidrio estaba roto y se iban a morir de frío los chicos, para mirarle la garganta a los chicos tenían que pedirle a las madres que traigan una cuchara, bueno ese era el panorama. La primera vez que fui a las Flores, había 5 pediatras que había nombrado Usandizaga en algún momento pero no les había dado ningún medio, las enfermeras estaba en la cocina tejiendo porque no había nada, llegue al Roque Coulin y había un cartel que decía cerrado por vacaciones, había dos enfermeras y un médico y claro, llego enero y se fueron. Cuando fui por primera vez al Delliot que hoy se llama Casals era lindo, lindo en estructura pero entro y lo primero que veo una habitación que era para consultorio y había solamente cajas llenas de muestras gratis y encuentro a un médico que era clínico arrodillado buscado medicamentos en las cajas, la cara de ese medico (risas) , cuando fui por primera vez a Casiano Casas eran las 2 de la tarde o sea plena época de trabajo y estaba la mucama que me saco rajando diciéndome que vine a hacer acá a esta hora!!


Entonces vine inmediatamente a Hermes y le dije: -mira es urgente necesitamos que haya vacunas, jeringas, que se arreglen las balanzas, tener algodón, baja lenguas, lo mínimo, medicamentos básicos por favor!!! Y después entonces como era la coordinadora empecé a dar vueltas por los centros de salud para decirle a los jefes que pidan cosas y me decían “vos estás loca, para que vamos pedir para que no nos contesten!” Pidan!! Claro empezaron a pedir como para 5 meses porque estaban acostumbrados que no había nada!! Y bueno de a poquito, muy de a poquito, el intendente, que era Caballero, nos mando la leche, que llego a la aduana y Binner consiguió unos camiones para repartirla por los centros de salud. Yo seguí siendo la coordinadora de atención primaria en Salud, trate de regularizar situaciones, había una lista de chicas como reemplazantes y trate de ir regularizándolas, empecé a ir a los centros de salud de estas vecinales y si estaban cerrados en horario de trabajo empecé a regularizar la situación… y por ahí ese trabajo de hormiga casi no se ve o después de 20 años se empieza a ver, 25 años hace que vengo haciendo esto, desde el 89! Y bueno todo fue así a pulmón total!

¿Cuando empezas a trabajar más puntualmente con las problemáticas de las mujeres? Resulta que Hermes entra como intendente en el 95. En el 90 empecé a ver como se les podía dar anticonceptivos a nuestras mujeres para evitar los abortos, estaba prohibido, seguía rigiendo la ley de la dictadura, entonces estuve trabajando un año entero con la gente que estaba en vademécum municipal para que le agreguen anticonceptivos y así poder comprarlos. Fue muy duro porque tuve que buscar bibliografía que dijera que podían ser reguladores del ciclo y me llevo el año 90 entero y desde el 91 al 96, que salió la ordenanza, compramos los anticonceptivos como material descartable. Cuando vino Mónica Fein, como Secretaria de Salud, me hice cargo del Programa de Procreación Responsable, porque así se llamo la ordenanza que salió en septiembre del 96, que luego se llamó Salud Integral de la Mujer. Este programa toma como cosas prioritarias la anticoncepción, el derecho humano de decidir libremente cuando, como, cuántos hijos tener, con quien tenerlos y así empezar a socializar esos temas.

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¿Qué es lo que sentís que falta? Para mi falta la cuestión adolescente y sobre todo trabajar sobre la Visibilización del abuso que se da en todas las edades, es un tema muy importante. Yo quiero que los adolescentes salgan del centro de salud con información y sabiendo que tienen un referente al que pueden acudir Hay que poner más plata en prevención porque si no nunca vamos a tener salud, porque salud no es tener un médico por persona. Yo quiero calidad de atención, es lo que quiero plantear a los compañeros de atención primaria para ver qué estrategia podemos buscar entre todos, de qué manera nos queda tiempo para hacer promoción. La calidad de atención es fundamental, hay que hablar en las consultas, cuando digo promoción y prevención lo digo para siempre no importa la edad del/a paciente. Mi objetivo es tener ciudadanas, tener sujetos pensantes que puedan decidir libremente y en serio, porque nunca vamos a tener sujetos si no hacemos prevención y promoción. Yo quiero que las pacientes vengan y me rompan las puertas pidiendo anticonceptivos, papanicolaou y mamografías. En las mujeres más grandes es terrible, ahí la violencia de género se ve totalmente, porque en la menopausia que puede haber sequedad vaginal, dolor en la relación sexual, y hay algunos medicamentos, muy pocos porque viste “somos mujeres” y los laboratorios no están metidos en el tema, en Europa hay mas medicamentos para que te den las ganas de nuevo pero acá tenes que usar la testosterona y es un quilombo, pero por lo menos darle algo para que no les duela!! ¡Pero para eso tenes que ser mujer (dice riéndose) o sea tenes que tener en cuenta muchas cosas!


audiovisual Realizadora Audiovisual / Docente / Lic. en Comunicación Audiovisual. Declarada Artista Distinguida de la ciudad de Rosario por el Concejo Municipal

Nací en Rosario pocos días después de comenzar el otoño; en los ´70 ya tenía 10 años y parece ser que en la escuela fui de aquellas alumnas que transgredían todo el tiempo los límites y las normas pre-establecidas. Con el tiempo aprendí a tener una mirada crítica sobre la realidad, y a transformar esa energía transgresora en solidaridad y convicción. Fueron mis primeros años de maestra jardinera cuando despuntaba la democracia en el 83 en que (afortunadamente para mí) tuve que ir a trabajar a un jardín de infantes muy cerca de una villa de emergencia, años en que por primera vez podía estar cerca de los pobres, conocer sus miserias y sus tesoros, sus miedos y

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sus prejuicios. Y entonces hacíamos visitas domiciliarias, para conocer las familias a modo de entrevistas o cuando algún niño faltaba por muchos días al jardín íbamos a ver que pasaba; caminábamos cerca de las vías, por pasillos de latas, calles de tierra y zanjas con el único salvoconducto de nuestro guardapolvo a cuadritos…éramos las Seños y eso bastaba para caminar tranquilas. La injusticia se iba haciendo sentir como un látigo y las problemáticas sobre derechos humanos comenzaron a instalarse en mi mirada y me ocuparon, me atravesaron y sentí la enorme necesidad de canalizar todo el torbellino de sentires y pensamientos en el bello camino del Arte


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metele. Lo ideal es hacer pequeñas cosas, cambiando lo más cercano, para que así vengan las grandes cosas, los grandes cambios.” Nora me deslumbró, por su incansable trabajo barrial y social en el barrio San Martín Sur de nuestra ciudad, preocupada y ocupada en que las familias de esta zona periférica y pobre de la ciudad, accedan a una vida digna en salud, educación, vivienda, reconocimiento de sus dere-

que me permitiera por fin comunicar, expresar, denunciar y mostrar todo aquello que significara una situación injusta. Fue así que transité la Escuela Provincial de Cine y T.V de Rosario de la cual hoy soy docente, con la intención de producir materiales que sean repensados, reconstruidos en nuestro cotidiano y que sigan siendo compartidos para que las voces corran, se muevan y que nuestros ojos se despierten. Mi trabajo de tesis para egresar con el título de Realizadora Audiovisual fue un documental sobre la pobreza que se llamó “De Carne y Sueño” (1997) que sorpresivamente se llevó el premio al “Mejor Documental” en el IV Festival Latinoamericano de Video 1997; es en el rodaje de este trabajo que conozco a Nora Rachid, una enorme mujer, madre de 10 hijos, que reflexiona:“Yo empecé a hacer cosas para revertir mi entorno. Lo que tenía bien claro es que no quería que mis hijos se criaran en el entorno en que vivían. Tengo la idea de que hay que vivir el día a día y si cada día vas viendo otras cosas y podes hacer algo,


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chos humanos y superación de la discriminación que supone la pobreza; y que, las mujeres del barrio víctimas de violencia de género se informen, aprendan sus derechos y puedan revertir su situación. Nora me enseñó a mirar. Y por supuesto que hicimos una alianza indestructible y a ese primer documental siguió el segundo que se llamó “Refugios” sobre la violencia familiar. Y diez años más tarde, allá por el 2007 hicimos “Espejos” un micro documental que volvió a llevarse el primer premio en el concurso “Las caras de la exclusión” para América Latina y el Caribe convocado por el Banco Interamericano de Desarrollo Washington DC. Brindar mis herramientas audiovisuales a quienes lo necesiten, donde los protagonistas son (creadores) co-productores y donde el espectador es interpelado e interrogado, estableciendo un dialogo con lo que se cuenta y con el sujeto protagonista, ha sido siempre mi impronta de trabajo.

Provocar el debate, la duda o la crítica con aquello que vemos…o no queremos ver. Pienso que es necesario que todo realizador audiovisual asuma un compromiso temático con la realidad en la cual está inserto, aportando su trabajo al servicio de la comunidad, facilitando procesos de reflexión y concientización, haciendo del arte un instrumento para expresar y comunicar y no un “gueto” intelectual para un escaso público. El género documental fue para mí el hallazgo de un camino que me permite expresar lo que siento, donde un sujeto protagonista, ese “otro” diferente, no solo cuenta, sino que crea, se repiensa desde otro lugar, como sujeto que manifiesta, que alza la voz frente a una cámara que denuncia, liberándose; algo que bien podría sintetizarse en una frase: dignificar a través del arte. Siguiendo ese camino, en el año 2003 el destino me cruza con sobrevivientes del centro de detención clandes-


tino “El Pozo” de la Ex Jefatura de Policía que funcionaba en Dorrego y San Lorenzo, y al escuchar sus historias y hacer una visita guiada al lugar del horror, decido junto a otro compañero la realización de un documental “Centro Popular de la Memoria” producido por Organismos de Derechos Humanos (Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Agrupación Hijos y A.M.S.A.F.E) Otra vez el cine como herramienta de transformación y lucha. El cine como memoria y justicia; como identidad, para reflexionar sobre: “QUÉ” contamos, “CÓMO” lo contamos, “PARA QUIÉN” y “POR QUÉ” contamos. Alguna vez me preguntaron si había una mirada de mujer respecto al cine de género, al cine que cuenta historias de mujeres y yo creo que hay tantas miradas como realizadores haya y otras tantas miradas como espectadores haya compartiendo el filme. Siento que Pedro Almodóvar interpreta perfectamente el universo femenino como lo puede hacer también Lucrecia Martel o María Luisa Bamberg; que Leonardo Favio puede entender el corazón de una mujer enamorada como en Nazareno Cruz y el lobo sin que haya una “mirada de mujer”. Sí creo que hay una mirada, un recorte, un encuadre, una decisión política y estética del tema y de su puesta en escena que no es ingenua ni casual sino todo lo contrario, tanto sea como para cosificar a la mujer o como para dignificarla y visibilizarla como sujeto de derecho. Ambas imágenes no son ingenuas sino que responden a dos pensamientos bien diferentes que conviven en el seno de una sociedad marcada por las nuevas tecnologías. Dependerá de la sensibilidad de cada director/a lograr una intimidad necesaria en los testimonios de un documental para que aparezca una mirada sobre la protagonista que no necesariamente sea una mirada de mujer. Entre otras cosas, el cine es un trabajo en equipo y justamente los que colaboran conmigo en ayudarme a definir un encuadre, o crear una música acorde al relato, suelen ser hombres, técnicos, músicos con una mirada sensible y bien masculina. Por eso insisto en que no hay una mirada de mujer sino mas bien una mirada que se construye entre muchos y que está en permanente movimiento y contradicción, como la marea que cuando baja nos deja ver lo que traía en su arrebato y así encontrar aquello que necesariamente deba ser contado a otros.

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Algo así me sucedió cuando comencé la investigación temática sobre la vida y muerte de Sandra Cabrera que sería mi primer largometraje documental:“Sexo Dignidad y Muerte” (2010), una mujer, dirigente gremial y trabajadora sexual “¿tres razones para un crimen?” decía la sinopsis…y allí me adentré en un mundo que en principio me parecía estar muy lejos de las historias anteriores de pobreza, violencia y derechos humanos hasta que tuve los primeros encuentros con las compañeras de Sandra, mujeres casi todas madres de familia y sostenes de hogar que tenían entre 30 y 40 años y que tomaban su actividad como un verdadero trabajo sindicalizado: el trabajo sexual. Otra vez mujeres pobres, otra vez los hilos se empezaban a juntar, el prejuicio social, el estigma, la violencia de género y el final más terrible: un crimen hasta ahora impune con el único imputado, oficial de la Policía Federal de la sección Drogas Peligrosas sobreseído, o sea sin que se lo pueda vincular nunca más al expediente del asesinato de Sandra Cabrera. ¿Y cuál había sido el argumento más contundente para que tres camaristas bajaran el martillo de la ciega justicia? : descalificaron los testimonios de las testigos, todas ellas compañeras de Sandra en esa trágica noche, por el solo hecho de ser trabajadoras sexuales, porque al parecer de los camaristas, las personas que trabajan de noche suelen no comprender las normas de la misma manera que las personas que trabajan de día, además muchas tienen domicilio errante etc.etc. o sea…no se les puede creer una palabra porque son “putas”. Otra vez los más vulnerables y los que claman por justicia estaban delante de mi cámara. ¿Cómo no atreverme a filmar este documental si ellas se habían atrevido a tanto? ¿Cómo no enfocar mi mirada si tres hijos habían quedado sin su madre y con el estigma a cuestas? A través del Programa Estimulo del Ministerio de Innovación y Cultura, recibo un aporte para la pos-producción que me permitió estrenar el largometraje en el año 2010 en el Cine El Cairo a sala llena durante dos fines de semana; y aquí también pudimos romper un prejuicio: no es cierto que al público en general no le gustan los documentales y mucho menos los que dan cuenta de historias duras. Mucha gente salió conmovida, muchos visibilizaron a la mujer común detrás del imaginario. Muchos quisieron


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saber y dejar de ser cómplices por acción u omisión. Tiempo después recibo un llamado de la ONG Mujeres Tras las Rejas, que coordina la Lic Graciela Rojas diciéndome que las mujeres internas del Instituto de Recuperación de Mujeres Unidad Nº 5 que participaban de un taller de radio, querían hacerme una entrevista por haber hecho la película de Sandra Cabrera; un reportaje en la radio que se transmitía desde el Penal y salía al aire todos los jueves a las 17 por FM Aire Libre. Era como si Sandra Cabrera me hubiera marcado el camino de mi próximo documental. No dudé en asistir a la entrevista. Me conmovió ese puñado de mujeres jóvenes y muy pobres, con sus cuerpos marcados, con cicatrices, tatuajes; mujeres con bebes, niños con andadores también detrás de las rejas. Estaba decidido, había otra historia para contar, otra necesidad para hacer visible a estas mujeres y a sus derechos; pero esta vez el enfoque era hacia un sector más oculto, cerrado, excluido, difícil de ver y conocer a simple vista… un espacio al que no siempre se hace fácil llegar. Con apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), mi última producción en el año 2012 fue una serie de 4 capítulos para la Televisión Digital Abierta titulada “Nosotros detrás del muro”, sobre la vida de tres mujeres privadas de su libertad, detenidas en la Unidad N° 5 de la ciudad de Rosario. Sigo el camino de mis convicciones, muchas veces parto de mi propio caos para encontrar el rumbo. La docencia, mientras aparece mi próximo proyecto, es la pasión que me alimenta todos los días. No sabría hacer otra cosa No quiero olvidarme de todos los artistas rosarinos que me acompañaron en mis producciones, colegas y alumnos, hombres y mujeres talentosos que aportaron su trabajo en largas jornadas que muy pocas veces logran ser remuneradas. Ojalá que la nueva ley de medios junto con nuevas políticas culturales favorezcan el desarrollo de una verdadera industria y que ya no nos pregunten ¿ah sos artista? ¿Y de que trabajás o de que vivís? Mi convicción es que el arte en todas sus formas es una herramienta de transformación social, que la realidad no es un show que da rating para adormecer la conciencia; que la libertad de pensamiento ofende a los poderosos y es tiempo de decidir de que lado queremos estar.


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“Depende de usted, señora mamá”

Mtr. Lilian Diodati

Coordinadora del Centro de Documentación María Luisa Lischetti. IMM

Sharon Hays. Las contradicciones culturales de la maternidad Paidós. Barcelona 1998

Bien podemos afirmar que la maternidad en tanto experiencia de dimensiones subjetivas, se constituye a través de una práctica social objetiva y como tal sujeta a los vaivenes de las construcciones representacionales inscriptas en los tiempos históricos. Revisar el concepto de maternidad, implica entrar en contacto con las transformaciones sobrevenidas a lo largo de siglos, y sus consecuencias en la experiencia subjetiva de las mujeres y en el ejercicio de la crianza. Experiencias que terminaron de adquirir forma y convertirse en “tradición” al amparo de una modernidad que de la mano de modificaciones acaecidas como consecuencia de la consolidación de las relaciones capitalistas, significaron un cambio en la concepción de la estructura familiar. Cambios económicos con sus consecuentes correlatos en el plano ideológico que se tradujeron en una organización de la vida familiar en torno a preceptos que comienzan a percibirse como universales.

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La separación de las esferas públicas y privada, la naturalización de la condición femenina, el cuidado de las/os integrantes de la familia, y fundamentalmente la maternidad, inscriben a la mujer en “lugares” con particulares condiciones de visibilidad. Tal como lo afirma Sharon Hays, socióloga y especialista en Estudios de la Mujer en la Universidad de Virginia, tal parece que maternidad es en extremo provocativa. Después de todo, todas sabemos algo acerca de la maternidad: hemos tenido madres, somos madres, conocemos a madres o por lo menos presumimos de saber lo que significa ser madre. Así nos introduce en un desarrollo conceptual- deliciosamente provocador a vecesacerca de la articulación maternidad-crianza-mercado laboral.La autora analiza el modo de crianza infantil, no ya como una cultura derivada de la naturaleza misma de la maternidad, sino como una ideología asumida por las mujeres de hoy y por la sociedad entera. Análisis cultural de la maternidad que le permite afirmar que en el modelo cultural contemporáneo la maternidad adopta una forma intensiva que está genéricamente marcada por la enorme cantidad de recursos, tanto afectivos como económicos, invertidos por las mujeres en la crianza de hijas/os. Basada en las fuentes proporcionadas por los textos de Benjamín Spock y Penélope Leach, así como en una serie de entrevistas estructuradas , la autora sostiene que la implantación de la ideología de la maternidad

intensiva se basa en tres principios fundamentales. Primero, gran inversión de tiempo, energía, dinero y desgaste emocional en la crianza de los hijos; segundo, escasa consideración del aporte paterno en dicha crianza y finalmente la consideración de los/as niños/ as como seres inocentes y puros por naturaleza. Resulta interesante examinar el planteo de Hays acerca de cómo, la ideología de la maternidad intensiva no sólo se ha extendido y se ha vuelto elaborada en la actualidad. En un contexto en donde es innegable la participación de las mujeres madres en la fuerza laboral remunerada y la lógica del mercado ha traspasado los límites de los hogares familiares; la ideología de la maternidad intensiva mantiene la distinción entre lo privado y lo público al sostener que niñas/os están destinados/as a un cuidado permanente por parte de la madre. Para Hays, la misma sociedad que difunde una ideología que insta a las madres a dar con abnegación su tiempo amor a las/osniñas/os, al mismo tiempo les impulsa a ser individualistas e insertarse en el mercado laboral remunerado.¿Cuál sería el remedio a esta contradicción cultural básica? A maternidad intensiva... paternidad, al menos, razonable. “Cuanto más participen los hombres en la crianza infantil, más probable será que tengan éxito los intentos de convencer a empresarios y legisladores de que ofrezcan instituciones de cuidado infantil subsidiadas, trabajos compartidos, tiempo flexible y permisos laborales para padres”.


Encuentros de formación en educación no sexista Estrategias para la construcción de escuelas inclusivas

Durante el transcurso del año se llevaron a cabo una serie de capacitaciones a coordinadores/as y referentes territoriales de las diferentes líneas pedagógicas definidas por el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe. El objetivo de estos encuentros fue contribuir a la desnaturalización de concepciones, acerca de relaciones de género jerarquizadas, implícitas y explícitas en prácticas, valores y contenidos; que se expresan en la cotidianeidad escolar, como aporte a la construcción de prácticas educativas democratizadoras. A los encuentros concurrieron integrantes de los 30

equipos de formadores de docentes (nivel inicial-primario); en sus diferentes líneas transversales de formación (rondas de palabras, aprendizajes en juego, saberes y sabores, ferias de ciencia, tics). Fueron en total tres encuentros. Desde el año 2010 desde el Instituto Municipal de la Mujer se está trabajando en proyectos dirigidos a docentes, cuidadores y a infancias de nivel inicial/primario, que han permitido un acercamiento desde una perspectiva de género a la cotidianeidad escolar y a las problemáticas sociales que pueden identificarse. En ese sentido el trabajo escolar a partir de la


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Ley de Educación Sexual Integral (ESI) promueve la posibilidad de transmitir transversalmente distintos contenidos relacionados con la visibilización/transformación de estereotipos y prácticas sexistas que orientan procesos discriminatorios favorecedores de violencia de género. En esa cotidianeidad y en el abordaje conjunto con maestras y maestros de la ESI, se destaca su preocupación y búsqueda por profundizar en diferentes estrategias que promuevan igualdad de oportunidades hacia una educación no sexista. En muchas oportunidades se debaten e incorporan teóricamente ejes desde la perspectiva de género, sin embargo se hace ardua la posibilidad de producir estrategias singulares e innovadoras de trabajo con las diferencias en el ámbito escolar, para la prevención de la violencia de género y de las violencias en general.

De allí la necesidad de espacios de elaboración y debate en relación a la construcción de estrategias para socializar y distribuir en la formación docente. En un formato de seminario taller se desarrollaron contenidos en relación a la perspectiva de género como estrategia de inclusión de las diferencias (ej: recreos especiales, juegos cooperativos como prevención de las violencias y desnaturalización de mitos y mandatos), la diferencia entre conflictos y violencias y la democratización de las relaciones sociales.


Encuentros de mujeres de pueblos originarios:

formación en derechos humanos Si bien las mujeres originarias han logrado avances en su condición social con respecto a las generaciones anteriores, la igualdad y la no discriminación continúan siendo un desafío de nuestra democracia. Por esta razón, el Instituto Municipal de la Mujer, integrante del Consejo de Participación y Coordinación de Políticas Públicas Indígenas de la Dirección Municipal de Pueblos Originarios viene organizando, desde inicios de 2014, diversos Encuentros de Formación y Educación en Derechos Humanos de las Mujeres a cargo de especialistas donde participan un promedio de 20-25 mujeres pertenecientes a los distintos pueblos originarios de nuestra ciudad. Los Encuentros de Formación estuvieron pensados tanto para las delegadas del Consejo de Participación y Coordinación como para otras promotoras y referentes comunitarias que realizan acciones para la sensibilización y la educación en derechos humanos de las mujeres y quienes, a su vez, están planteando demandas específicas en la formación de liderazgos y fortalecimiento organizativo. En dichos encuentros se trabajaron diferentes temas. En el primero se convocó a las mujeres para definir conjuntamente el plan de trabajo anual: ejes temáticos, objetivos y metodología. Frecuencia y fechas estimativas. Diagnóstico de la situación de las mujeres originarias en la actualidad en el contexto urbano. Historización y testimonios de participación social. El segundo encuentro denominado “Nuestro derecho a la participación política” fue pensado, desde una perspectiva intercultural, como un espacio de intercambio de saberes y experiencias con mujeres concejalas de nuestra ciudad. En tanto en el tercer y cuarto encuentro se trabajó sobre la problemática del Cuidado del cuerpo de las mujeres adultas, jóvenes y niñas: nuestro derecho a disfrutar y vivir con salud. Estuvo a cargo de la Dra. Elda Cerrano, coordinadora del Programa de Salud Integral de la Mujer de la Secretaría de Salud Pública Municipal.

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El quinto de esta serie de encuentros se llevó a cabo bajo la consigna: Normas y leyes internacionales y nacionales que garantizan los derechos de las mujeres. A cargo de la abogada Susana Chiarotti, directora de INSGENAR -Instituto de Género, Derecho y Desarrollo-, ONG dedicada a la promoción y protección de los derechos humanos de las mujeres. Todos los encuentros fueron pensados tomando en cuenta tres enfoques transversales que dan sustento a esta actividad institucional: la igualdad de género, el reconocimiento de la diversidad sociocultural y la plena participación de las mujeres en los asuntos públicos. El aporte de la perspectiva de género como enfoque en la reivindicación de los derechos específicos de las mujeres permite reconocer sus derechos como derechos humanos universales con una especificidad dada por la posición subalterna de las mujeres en la sociedad. A través del recorrido realizado las mujeres originarias identificaron algunos problemas que surgen al participar en espacios tradicionalmente asignados a varones, en paralelo a las fuertes responsabilidades de la maternidad y crianza. Para las mujeres originarias esto constituye un impedimento de participación en reuniones y asambleas, con el agravante de la desigualdad social. Nuestra misión es que todas las mujeres conozcan sus derechos tanto en su vida privada y familiar como en las instituciones públicas y subrayaron la importancia de que el Estado se comprometa a posibilitar las condiciones para ejercerlos.


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Una nueva red de mujeres

El viernes 22 de agosto se presentó la primera red de mujeres del sudoeste. La actividad se llevó a cabo en el CMD Sudoeste “Emilia Bertolé”. Participaron de la actividad, la directora del Instituto Municipal de la Mujer, Ps. Andrea Travaini, el director del CMD Sudoeste Marcelo Gallone y el grupo de mujeres que conforman la red junto a un nutrido grupo de organizaciones e instituciones barriales. Esta red es el producto del trabajo territorial que viene llevando a cabo el Instituto Municipal de la Mujer de generar redes de contención entre las mujeres de los distintos barrios. El objetivo es abrir espacios donde ellas puedan encontrarse para seguir pensando y trabajando por una sociedad sin violencias y más equitativa, promoviendo derechos y desarmando estereotipos. El grupo se reúne cada 15 días en el CMD a partir de las 14.30 hs. y se suma a la Red de mujeres del Sur y la del Oeste que están funcionando desde hace varios años ya.


Encuentros de Mujeres

“Prendete por tus derechos en tu ciudad”

Cuando las mujeres salen a la calle, cambia el mundo. Cambia porque el espacio ya no es el mismo, cambia porque otros ojos lo miran, otra mirada recorre cada intersticio y examina cada pequeño rincón. Cambia porque unos pasos decididos lo recorren y de a poco, sin atragantarse, pero saboreando cada bocanada de aire, van dejando tras de sí, una estela de certezas y convicciones. Certeza de sí misma, convicción de estar en ese lugar proclamando cada uno de sus derechos, sin bajar la mirada, ni esconder el rostro. Convencimiento de que, desde cada umbral de cada casa, de cada trocito de vereda se puede avanzar siempre un poco más, quizás primero hasta la esquina, en donde otra mirada de otra mujer te invite a agrandar ese espacio, a que sea toda la calle y que llegue hasta encontrarse con otras miradas para entrelazarse, para conformar un nudo difícil de desatar.

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El día 7 de mayo se concretó el primer encuentro del ciclo “Prendete por tus derechos en tu ciudad”, organizado por el Instituto Municipal de la Mujer (IMM) con el objetivo de ocupar el espacio público y avanzar hacia una sociedad sin violencia hacia las mujeres. La primera de una serie de reuniones que se llevarán a cabo en los distintos distritos rosarinos tuvo lugar en el playón del Centro de Convivencia Barrial Ludueña, ubicado en Bielsa y Magallanes (distrito Noroeste), y contó con la presencia de la directora del IMM, Andrea Travaini, y de la reconocida escritora rosarina Angélica Gorodischer, quien tuvo a su cargo la apertura de la actividad. Con la participación de organizaciones barriales, como el comedor San Cayetano, de personal de los centros de Salud de la zona y de diferentes áreas de la Secretaría de Promoción Social, gran cantidad de mujeres del barrio se congregaron en la ocasión para trabajar por sus derechos y promover una vida libre de violencias. En este marco, y luego de la bienvenida que recibieron de Gorodischer, las protagonistas de la jornada, de todas las edades, se sumaron a las numerosas propuestas planificadas para la ocasión, entre ellas la construcción de un mural colectivo de la mano de la artista plástica Cecilia Cirilli, un taller de teatro sobre derechos, la estampa de remeras y también un espacio de salud, donde pudieron acceder a vacunas e información.

El segundo encuentro tuvo lugar el miércoles 13 de agosto donde diversas organizaciones y áreas de la municipalidad se dieron cita en el CMD Sur “Rosa Ziperovich” para compartir espacios donde se trabajaron los derechos de las mujeres y la prevención de la violencia de género.

Con una bienvenida a cargo de la banda infanto juvenil del distrito sur, emprendedores de la Subsecretaría de Economía Solidaria, el Vivero Provincial por la Inclusión, la Escuela de jardinería municipal, el Área de la diversidad y el Área de atención de violencia de género de la Secretaría de Promoción Social, la Red de mujeres del sur, el Área de Salud Integral de las mujeres de la Sec. de Salud municipal, la Consejería de salud sexual del hospital Roque Saenz


ción Social, Promusida, la escuela de jardinería municipal, la red de viveros inclusivos “sembrando sueños” y las mujeres del CCB “Tío Rolo” y de los Centros comunitarios de los barrios Alvear y San Francisquito con talleres e intervenciones artísticas. También se continuó con la construcción del mural colectivo a cargo de la artista plástica Cecilia Cirilli. En noviembre se da fin a este ciclo de encuentros con una actividad enmarcada en el Día internacional de la no violencia contra la mujer donde se reunirán todas las mujeres y organizaciones que han participado a lo largo del año.

Peña, los Centros de Convivencia Barrial La Tablada y Ayacucho y los animadores sociales del Parque del mercado participaron de este encuentro con diferentes intervenciones y actividades donde las mujeres trabajaron sobre sus derechos, con el objetivo de ocupar el espacio público y avanzar hacia una sociedad sin violencia. El miércoles 8 de octubre se llevó a cabo el tercer encuentro de mujeres en el CMD Sudoeste “Emilia Bertolé”. La actividad contó con diferentes intervenciones y actividades donde participaron mujeres de diferentes redes y organizaciones barriales trabajaron sobre sus derechos, con el objetivo de ocupar el espacio público y avanzar hacia una sociedad sin violencia hacia las mujeres. Estuvieron presentes Integrantes de la Red de mujeres del Sudoeste, de la Dirección de adultas y adultos mayores de la municipalidad, emprendedoras de la subsecretaría de Economía Solidaria, el Área de la Diversidad Sexual, el Área de atención en violencia de género de la Secretaría de Promo-

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Revista Andariegas II  

Publicación del Instituto Municipal de la Mujer, Municipalidad de Rosario, Santa Fe.

Revista Andariegas II  

Publicación del Instituto Municipal de la Mujer, Municipalidad de Rosario, Santa Fe.

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