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Fundaci贸n Ciudadano Responsable Felipe Ubeira O.

Caracterizaci贸n del consumo responsable en Chile. 26 julio de 2010


Resumen ejecutivo.

La presente investigación llamada “Caracterización del consumo responsable en Chile año 2010” ha sido realizada en base a la encuesta nacional UDP 2009, la cual encuestó a 1302 adultos entre la I y X región, residentes en las zonas urbanas de nuestro país, junto con la base de datos creada por dicha institución, la cual puede ser encontrada en la página del instituto de ciencias sociales ICSO: http://www.icso.cl/encuesta-nacional-udp-2009. Los resultados obtenidos permiten caracterizar mediante las variables socio demográficas Género, Tramos de edad, Grupo socioeconómico, años de escolaridad y Zona de residencia, a los individuos que realizan acciones de consumo responsable en nuestro país.

Se utilizó como guía de este estudio las diversas investigaciones realizadas por el instituto brasileño Akatu, los cuales realizan una metodología de segmentación de tipos de consumidores y de tipos de consumo. La segmentación de estos dos grupos es realizada mediante 13 prácticas identificadas por el instituto Akatu. La clasificación de los tipos de consumidores determinaron 4 grandes grupos: Indiferentes, aquellos que realizan máximo 2 prácticas; Iniciantes, individuos que realizan de 3 a 7 prácticas; Comprometidos, de 8 a 10 prácticas y Comprometidos, personas que realizan de 11 a 13 prácticas. Con respecto a la clasificación de los tipos de consumo se identificaron 4 grupos: Compra reflexiva, Compra consciente, Estilo de vida sustentable y Estilo de vida ahorrativo.

Los resultados serán presentados en 2 segmentos mediante las variables socio demográficas mencionadas anteriormente.

El primer segmento se relaciona con la clasificación de los tipos de consumidores .Los resultados son los siguientes:

En términos de Género se aprecia que las mujeres son las que realizan un número mayor de prácticas que los hombres. Ellas componen principalmente los grupos de consumidores “iniciantes y comprometidos” (39,3% y 22,9 % respectivamente V/S 33,5% y 18,2% correspondiente a los hombres). Por otro lado el grupo de “indiferentes” (aquellos que realizan un máximo de 2 prácticas) está compuesto principalmente por hombres (41,5% V/S 31,3% correspondientes a las mujeres)

Los grupos etarios 51 a 64 años son los que predominan en las categorías “comprometidos y responsables” con un 25% y 10,1 % respectivamente, seguidos del rango etario 36 a 50 años con un 22,3% y 8,2%. Por su parte los jóvenes de 18 a 25 años son los que tienden a

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realizar un menor número de prácticas, constituyendo con un mayor porcentaje la categoría de “indiferentes” con un 48,8%. 

Por último, con respecto a la zona de residencia se identificó que las personas que residen en regiones tienden a componer mayormente el grupo de iniciantes y comprometidos con un 39,5% y 26 %. El grupo de indiferentes reside principalmente en la Región metropolitana con un 47,7% V/S 27,8% correspondiente a las demás regiones.

La segunda clasificación correspondiente a los tipos de consumo se encontraron los siguientes resultados:

Los tipos de consumos mas practicados son el estilo de vida ahorrativo y la compra reflexiva con un 24% y 24,1% de adhesión para todas las practicas que componen estos tipos de de consumo. A su vez los tipos de consumo menos practicados son la compra consciente y el estilo de vida sustentable con un 8,2% y 6,3% de adhesión para la práctica de todas las acciones que componen estos tipos de consumo.

En términos generales podemos apreciar que las variables que mejor discriminan en el estilo de vida sustentable, compuesto por prácticas de reciclaje y re utilización de papeles, son el género, zona de residencia y estrato socioeconómico, siendo las mujeres con un 7,5% , residentes en Santiago 8,4% (cabe considerar que este es el único tipo de consumo que se realiza principalmente en la capital) y de estratos socioeconómico alto 11,3% para la realización de todas las practicas que componen este tipo de consumo.

En cuanto a la compra consciente, compuesta por acciones de compra de productos orgánicos o hechos con material reciclado y transmisión de información de los productos, es realizado por personas de GSE medio alto 8,9% y 10,1% para los GSE C1 y C2 respectivamente y residentes en regiones 9% para la realización de todas las acciones que componen este tipo de consumo.

En la compra reflexiva, caracterizada por acciones de planificación de compras, las variables Edad, Género y Zona de residencia son las que más discriminan. Aquellas personas que realizan todas las prácticas son principalmente mujeres con un 25%; pertenecientes al rango etario 51 a 64 años con un 30,6%; Residentes en regiones con un 27,6%.

Finalmente las personas que practican todas las acciones del estilo de vida ahorrativo son principalmente mujeres 35,6% mayores de 64 años con un 40,4%, residentes en regiones con un 37,3% y de educación básica con un 48,2%.

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1.- Introducción. El consumo responsable es una forma específica de elegir y utilizar distintos bienes y servicios con especial consideración en las repercusiones tanto medioambientales como sociales que estas puedan generar. Las personas que realizan este tipo de consumo tienen la capacidad de elegir o rechazar determinados bienes y servicios, junto con las empresas que los producen, realizando acciones de consumo con especial énfasis en las repercusiones que estas traen para su entorno social y medioambiental. En este sentido, el consumo responsable que realizan los individuos es un fenómeno bastante particular, ya que las acciones de consumo se transforman en un espacio que va mas allá de la satisfacción de necesidades, sino que se configura como una actividad orientada a mantener la sustentabilidad de los recursos naturales y una armonía entre las acciones de compra y las repercusiones sociales. La identificación y caracterización de los actores que realizan un consumo comprometido con las consecuencias sociales y medioambientales resulta fundamental ya que permite contribuir en la creación y desarrollo de distintas campañas, proyectos y programas que promuevan el consumo responsable en nuestro país. De esta manera, el desarrollo de la presente investigación permite entregar conocimiento sobre este particular tipo de consumo junto con sus principales actores, los cuales se preocupan por las consecuencias sociales y medioambientales que tienen sus actos de consumo, transformándose en un agente que construye una realidad específica, teniendo una visión que va mas allá de la propia satisfacción de necesidades individuales, y que a través de su compra, o la utilización de bienes y servicios, puede ejercer un voto a favor de causas sociales y medioambientales, construyendo una sociedad más sustentable y consciente. Fundación Ciudadano responsable: La fundación Ciudadano responsable nace a través de la iniciativa de una red de profesionales quienes tienen la convicción de que se puede y debe lograr el desarrollo de un consumo responsable en nuestro país, incentivando a los ciudadanos y promoviendo mediante distintos medios (internet, diarios y radio difusoras) la ejecución y compromiso con esta especial forma de consumo, la cual trae beneficios tantos sociales como medioambientales1. Nos definimos como una organización sin fines de lucro, compuesta por una red abierta de investigadores y emprendedores que nos une el interés por instalar una cultura del consumo responsable en Chile. Nuestra misión es clara, Investigar, informar y sensibilizar a los ciudadanos con el fin de consolidar una cultura del consumo responsable en Chile, que permita transformar el consumo en uno preocupado por las consecuencias sociales y medioambientales, contribuyendo a generar una sociedad más justa y sustentable.

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Información recogida de la pagina web de la fundación www.ciudadanoresponsable.cl (visitada el día 3 de abril del 2010)

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Objetivos generales y específicos.

Objetivo general: Caracterizar el perfil socio económico de los distintos tipos de consumidores responsables en chile a través de la encuesta UDP 2009. Objetivos específicos: 1) Replicar los grupos de consumidores y los tipos de consumo basado en el estudio de “Akatu”, a través de los datos arrojados en la encuesta UDP. 2) Determinar, para cada uno de los grupos creados, las características socio demográficas (Género, Tramos de edad, GSE, años de escolaridad, Zona.) correspondientes 3) Describir el consumo responsable en nuestro país a través de los grupos de consumidores y variables socio demográficas.

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2.- Marco conceptual. Definición de consumo responsable: Existen diversas definiciones de consumo responsable. En este caso, se presentarán algunas definiciones de los principales autores referentes al tema y luego la definición de consumidor responsable que presenta la fundación ciudadano responsable. El consumo responsable enfatiza en las consecuencias que pueden tener las acciones de consumo de los individuos tanto social como medioambientalmente, sin embargo existen distintas versiones de una misma definición, las cuales pueden estar más enfocadas en algunos aspectos que en otros, por ejemplo Greenpeace nos plantea el consumo responsable como una forma de cuidado al medioambiente a través de distintas acciones: “Las decisiones más sencillas, las que tomamos todos los días, definen cómo se aprovecha o se perturba la naturaleza. Son decisiones simples, relacionadas con lo que comemos, la manera como nos transportamos, cómo compramos, cómo producimos y tiramos la basura, cómo utilizamos el agua, la energía eléctrica, en qué invertimos nuestro esfuerzo, dinero y confianza. Esas mínimas decisiones, sumadas a las de millones de personas, son fundamentales.”2 Rob Harrison plantea una definición de consumo responsable la cual debe estar orientada a la adaptación de los estilos de vida y hábitos de los consumidores generando mayor consciencia sobre las acciones de consumo y las posibles repercusiones que tienen estas, tanto en el medioambiente como en la sociedad. De esta manera el autor entiende al consumo responsable como una adaptación del estilo de vida y de consumo orientándose más allá de los beneficios inmediatos que este permite, integrando de igual manera, las consecuencias que conllevan las acciones de consumo. “…aquel consumo orientado a: adaptar nuestro estilo de vida y hábitos de consumo, con la intención de reducir nuestros impactos negativos (y aumentar los impactos positivos) sobre el medio ambiente, personas y animales”3 Como hemos observado el consumo responsable es una forma de consumir consciente por las consecuencias medioambientales y sociales que traen consigo las acciones de consumo. En este sentido el consumo responsable también se puede entender como una forma justa de consumir que permita garantizar una sustentabilidad tanto para los individuos de hoy como para las generaciones futuras. “… nuestro consumo debe guiarse por ciertos criterios sociales y medioambientales para garantizar un entorno saludable y justo para toda la humanidad, no solamente en la actualidad, sino también para las generaciones venideras”4. 2

Disponible en: http://www.greenpeace.org/mexico/campaigns/ingenier-iacute-a-gen-eacutet/consumidores/iquest-qu-eacute-es-el-consu (visitada el 24 de abril 2010) 3 Harrison R: “The ethical consumer” citada en: Melero J, Ariztia T y Montero M: “Oferta de productos y servicios éticos en Chile: dimensiones y perspectivas de un fenómeno en expansión” 4 Ver en: http://www.intermonoxfam.org/cms/HTML/espanol/2721/Guia_Hipacoop_castellano.pdf (visitada el 24 de abril 2010)

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El consumidor responsable es aquel individuo que realiza acciones de consumo con especial consideración por las repercusiones que tienen sus decisiones de consumo en el ámbito social y medioambiental. La fundación ciudadano responsable define al consumidor responsable como: “Aquel que no sólo consume para satisfacer sus necesidades, sino que considera el impacto de su consumo sobre su entorno social y natural”. 5 Esta figura del consumidor ético se vincula, al menos, con dos transformaciones centrales de las últimas décadas.6 1) En primer lugar, el consumidor responsable aparece como respuesta a la crisis de un modelo de desarrollo capitalista que tiende a no dar cuenta de las externalidades sociales y ambientales de la producción y el consumo. La figura del consumidor ético no sólo se vincula a los impactos negativos del modelo de desarrollo y la globalización económica. 2) En segundo lugar, su surgimiento se relaciona con una transformación en las significaciones y valoraciones del consumo. Estudio Akatu: El informe realizado por el instituto Akatu el 2006 nos presenta las distintas variables a considerar para establecer distintos tipos de consumidores responsables, estas variables se relacionan con lo visto anteriormente en las definiciones de consumo y consumidor responsable, por lo tanto, tienen especial énfasis en las consecuencias sociales y medioambientales a la hora de consumir. Variables que entran en juego a la hora de considerar al consumidor responsable son7: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13.

Evitar dejar luces prendidas en ambiente desocupados Cortar el agua mientras se lava los dientes. Esperar que los alimentos se enfríen antes de guardarlos en el refrigerador. Desenchufar aparatos eléctricos cuando no los está ocupando. Separar la basura de su hogar para reciclaje. Re utilizar papel en la impresión de documentos. Planificar compra de alimentos. Planificar compras de vestuario. Leer la etiqueta de los productos antes de decidir compra. Compra productos orgánicos o naturales. Compra productos hechos con material reciclado. Comentar información sobre los productos y empresas. Pedir la boleta de los productos que compra

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Melero J, Ariztia T y Montero M: “Oferta de productos y servicios éticos en Chile: dimensiones y perspectivas de un fenómeno en expansión” 6 Ibíd. 7 Akatu, I. (2006). “Como e por que os brasileiros praticam o consumo consciente?”. Estudio, 7. São Paulo: Instituto Akatu

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A través de estas variables se realizan dos tipos de segmentaciones, una relacionada con los tipos de consumidores y otra con los tipos de consumo. La primera de estas fue realizada por el instituto Akatu el cual a través de un estudio de medias determinó los siguientes grupos de consumidores8. Consumidores indiferentes (aquellos que realizan menos de 2 prácticas) Consumidores Iniciantes (aquellos que realizan de 3 a 7 prácticas) Consumidores comprometidos (aquellos que realizan de 8 a 10 practicas) y Consumidores responsables (aquellos que realizan de 11 a 13 prácticas). Estos índices resultan fundamentales en la presente investigación, ya que a través de esta segmentación se podrá establecer el panorama chileno del consumo responsable, analizándolas a través de las distintas variables socio demográficas y otras que resulten estadísticamente significativas. La segunda segmentación está relacionada con los tipos de consumo mediante un análisis factorial el cual determinó 4 tipos de consumo: Compra reflexiva, compra consciente, estilo de vida sustentable y estilo de vida ahorrativo, el cual también servirá de guía para la presente investigación.

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Akatu, I. (2006). “Como e por que os brasileiros praticam o consumo consciente?”. Estudio, 7. São Paulo: Instituto Akatu

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3.-Metodología. La metodología a utilizar en este trabajo será de corte cuantitativo a través de la encuesta UDP 2009, la cual encuestó a 1302 adultas en las principales ciudades de nuestro país. Se utilizará especialmente el módulo de consumo responsable, con el cual se construirán los distintos indicadores de consumidores y tipos de consumos responsables en Chile, para el posterior análisis de estos indicadores con las distintas variables socios demográficas. El módulo de consumo responsable está compuesto por un set de 13 preguntas relacionadas con distintas prácticas de consumo, las cuales fueron mencionadas anteriormente en el marco conceptual. Estas constituyen el centro del análisis de la presente investigación y ha sido basado en el estudio realizado por el instituto Akatu, ya que esta institución presenta una trayectoria en el ámbito de los estudios de consumo responsable Desde el año 2003, lo que sustenta plausiblemente los resultados de los distintos índices o clasificaciones (de consumidores y de tipos de consumo) que serán utilizados. 3.1 Construcción de los índices: Clasificación de consumidores y Clasificación de tipos de consumo responsable. El estudio del instituto Akatu, en el cual se basa la fundación, realiza dos tipos de clasificaciones mediante las trece prácticas de consumo responsable. La primera clasificación corresponde a los tipos de consumidores y es realizado a través de la suma de las distintas prácticas, construyéndose un índice con 4 tipos de consumidores9 Tabla 1 Nº 1 2 3 4

Tipos de consumidores Consumidores indiferentes (aquellos que realizan de 0 a 2 prácticas) Consumidores Iniciantes (aquellos que realizan de 3 a 7 prácticas) Consumidores comprometidos (aquellos que realizan de 8 a 10 prácticas) Consumidores Responsables (aquellos que realizan de 11 a 13 prácticas)

EL segundo análisis, correspondiente a los tipos de consumo responsable, fue realizado en base a un análisis factorial de componentes principales con rotación varimax, con el cual se determinaron los tipos de consumo responsables. El modelo fue realizado con un nivel de confianza de 95%, lo cual indica un nivel de validez adecuado ya su vez un buen ajuste de los datos y la varianza total explicada por el modelo es de un 57%. De esta forma se replicaron los 4 tipos de consumo realizados por el instituto Akatu, todos construidos en base al análisis de la matriz de componentes rotados entregada en el análisis factorial, estos han sido denominados: Compra reflexiva, compra consciente, estilo de vida ahorrativo y estilo de vida sustentable.

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La clasificación de los tipos de consumidores fue realizada por el instituto Akatu en los estudios de los años 2003 y 2007 a través del análisis de promedios y aproximaciones para cada uno de los tipos de consumidores.

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4.- Resultados. Los siguientes resultados serán presentados en 2 partes. La primera de estas, describe los distintos tipos de consumidores responsables (Responsables, comprometidos, iniciantes e indiferentes), a través de la variables genero, tramos de edad, zona, nivel educacional y grupo socioeconómico al cual pertenecen. La segunda parte de los resultados están orientados a describir, en base a las mismas variables socio demográficas mencionadas anteriormente, los 4 tipos de consumo responsable (Estilo de vida ahorrativo, estilo de vida sustentable, compra consciente y compra reflexiva). Primera parte: Clasificación de tipos consumidores responsables: El presente estudio ha sido elaborado en base a 13 prácticas que se han considerado relevantes a la hora de referirse al consumo responsable, estas son: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13.

Evitar dejar luces prendidas en ambiente desocupados. Cortar el agua mientras se lava los dientes. Esperar que los alimentos se enfríen antes de guardarlos en el refrigerador. Desenchufar aparatos eléctricos cuando no los está ocupando. Separar la basura de su hogar para reciclaje. Re utilizar papel en la impresión de documentos. Planificar compra de alimentos. Planificar compras de vestuario. Leer la etiqueta de los productos antes de decidir compra. Compra productos orgánicos o naturales. Compra productos hechos con material reciclado. Comentar información sobre los productos y empresas. Pedir la boleta de los productos que compra.

Por medio de estas 13 prácticas se construyó un índice con el cual se identifican 4 tipos de consumidores10: 1. Consumidores indiferentes (aquellos que realizan menos de 2 prácticas) correspondiente al 36,3% de los chilenos. 2. Consumidores Iniciantes (aquellos que realizan de 3 a 7 prácticas). 36,5% 3. Consumidores comprometidos (aquellos que realizan de 8 a 10 prácticas) 20,7% y 4. Consumidores Responsables (aquellos que realizan de 11 a 13 prácticas) 6,5% Mediante esta clasificación se han obtenido resultados para cada uno de los distintos tipos de consumidores en relación a las variables Edad, Género, Educación y zona de residencia, con los cuales podremos obtener una mirada panorámica acerca del consumo responsable en nuestro país:

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Ariztia t, Melero J, Montero M: “Un nuevo consumidor chileno: de los derechos a las responsabilidades”. Disponible en: http://www.ciudadanoresponsable.cl/content/view/896286/Descarga-estudio-Un-nuevoconsumidor-chileno-de-los-derechos-a-las-responsabilidades.html#content-top

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Como podemos observar en el grafico número 1 existe una tendencia de participación de las distintas prácticas, ya que las mujeres son las que destacan por ser las que tienen un mayor porcentaje de participación, son mas” inciantes” (39,3 % de adhesión en contra un 33,5% de los hombres) y comprometidas (22,9% versus 18,2%) que los hombres, por lo tanto realizan de mayor manera de 3 a 10 prácticas de consumo responsable. Por su parte los hombres tienden a ser más indiferentes en comparación con las mujeres (41,5% versus 31,3%). Sin embargo podemos apreciar que no existe mayor diferencia en términos de género entre los consumidores responsables, esto puede ser debido a que las prácticas de consumo responsables en Chile no estén institucionalizadas profundamente dentro de la población, además de la falta de acceso e información con respecto a las acciones responsables de consumo, lo que imposibilita a las personas a realizar un número mayor de prácticas cercano al rango 11- 13 (Consumidor responsable). Con respecto a los tramos de edad los datos demuestran que existe una tendencia a realizar un mayor número de prácticas a medida que aumenta la edad de los individuos, es de ésta manera como las personas indiferentes son principalmente jóvenes de 18 a 25 años con un 48,8% (Gráfico 2). Sin embargo observamos que el grupo etario de personas mayores de 65 años son las más “iniciantes”. Ahora bien los grupos etarios que predominan en la clasificación de “comprometidos” y “responsables” son las personas de 51 a 64 años con un 25 y 10,1 % respectivamente, seguido de las personas del rango etario 36 a 50 años con un 22,3% y 8,2% respectivamente (Gráfico 2). Gráfico 1

Gráfico 2

Con respecto a la zona de residencia apreciamos que las personas en la Región Metropolitana son mucho más indiferentes que en regiones (47,7% versus 27,8%), y que estas últimas tienden a ser mucho mas iniciantes y comprometidos con un 39,5% y 26 % de adhesión respectivamente (Ver Gráfico 3). Por otro lado observamos que al igual que el análisis por género no se aprecian diferencias relevantes para el grupo de personas “responsables”. (Ver Gráfico 3). Por último apreciamos que en términos educacionales la distribución de los datos no muestra mayores diferencias ya que para los grupos conscientes, comprometidos e iniciantes las personas que mayormente se adhieren a alguno de ellos son las que tienen mucha o muy poca educación. El grupo socioeconómico no presenta una tendencia relevante ni es estadísticamente significativa, lo

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debido a que algunas de las prácticas que componen los distintos grupos tienen relación con el nivel de ingresos, como por ejemplo acciones de compra de determinados productos, pero otras no, como acciones de tipo sustentable al interior de los hogares11. De esta misma manera puede ser explicada la distribución de los datos con respecto a la educación, ya que los niveles de ingresos y educación están fuertemente relacionados. Gráfico 3

Gráfico 4

Consumidores Responsables: Hasta el momento hemos apreciado como se distribuyen los distintos tipos de consumidores en nuestro país, estos principalmente están ubicados en regiones, son de género femenino y están entre el rango 36 a 60 años. En este sentido, veremos los resultados que arrojó el estudio, solamente en el caso de los consumidores “Responsables”, en otras palabras, aquellas personas que realizan de 11 a 13 prácticas, las cuales corresponden al 6,5% de los encuestados.12 Los resultados obtenidos para los consumidores responsables afirman la tendencia vista con anterioridad. Del total de encuestados que declararon realizar de 11 a 13 prácticas el 37% corresponde a personas del rango etario 36 – 50 años y el 29,5% a personas de 51 a 64 años (Gráfico 5). A su vez, los consumidores responsables residen mayoritariamente en regiones con un 58,3% (Grafico 6). En cuanto al nivel educacional de los consumidores responsables se observa que la mayoría posee educación media y universitaria con un 39,2% y 39,1% respectivamente (Gráfico 8) y principalmente están ubicados en los grupos socioeconómicos medios bajos con un 37% y un 11

Esto será expresado en el apartado de Resultados 2: “Clasificación Prácticas de consumo de consumo responsable” mediante un análisis factorial con el cual se clasifican 4 tipos de consumo denominados compra reflexiva, compra consciente, estilo de vida sustentable y estilo de vida ahorrativo. 12 Resultados obtenidos en el estudio elaborado por la fundación Ciudadano responsable “Un nuevo consumidor chileno: de los derechos a las responsabilidades”, disponible en: http://www.ciudadanoresponsable.cl/content/view/896286/Descarga-estudio-Un-nuevo-consumidorchileno-de-los-derechos-a-las-responsabilidades.html#content-top (visitado el 24 de julio 2010).

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25,9% para los GSE “C3” y “E” (ver gráfico 7). Por último en cuanto al género de los consumidores responsables observamos al igual que en el gráfico 1 que la distribución parece ser similar entre hombres y mujeres, por lo que podemos afirmar que no existen diferencias en términos de género (Gráfico 9). Gráfico 5

Gráfico 6

Gráfico 7

Gráfico 8

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Gráfico 9

Segunda parte: Clasificación tipos de consumo responsable. A continuación se presentarán los resultados obtenidos a través de la clasificación por tipo de consumo, el cual ha sido desarrollado a través de de un análisis factorial con el cual se obtuvieron 4 clasificaciones:

Pedir la boleta de los productos que compra no resultó ser relevante dentro de los modelos ya que es una práctica transversal entre los consumidores chilenos, por lo tanto no discrimina a la hora de clasificar a los tipos de consumidores. Estilo de vida Sustentable: Este tipo de consumo está compuesto por acciones como reutilizar el papel en la impresión de documentos y separar la basura del hogar para el reciclaje, las cuales repercuten directamente con el medioambiente, pero no tienen que ver necesariamente con compra. Este es el consumo menos practicado por los chilenos ya que el 66,9% declara no realizar ningún tipo de acciones sustentables y tan solo el 33,1% realiza al menos 1 de éstas prácticas (ver gráfico 10). Las dificultades que traen consigo la realización de estas prácticas son fundamentales para entender

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estas cifras. Poseer un lugar adecuado donde se mantenga la basura y los malos olores que ésta produce son factores excluyentes, ya que no todos los chilenos poseen las condiciones necesarias dentro de sus hogares para realizarlas sin sufrir las molestias de los olores desagradables ni perder espacio que puede ser utilizado para otros fines. A su vez, la cercanía o lejanía de los puntos de reciclaje donde se puedan ir a dejar los materiales también se configura como un impedimento para llevar a cabo las acciones de reciclaje13, junto con el acceso a la compra de aparatos tecnológicos como impresoras y computadores. Gráfico 10

Gráfico 11

Estilo de vida Sustentable

6,3%

No practica

26,8%

66,9%

Realiza 1 práctica Realiza 2 prácticas

Podemos observar que a medida que aumenta el nivel socioeconómico de los individuos mayor es la cantidad de prácticas que componen el estilo de vida sustentables que realizan, en este sentido, este tipo de consumo es practicado mayoritariamente por las personas de estrato socioeconómico alto, principalmente por el GSE “C1” con un 11,3% de adhesión para todas las prácticas, y un 45,2% para al menos 1 de ellas (ver gráfico 11). Por otro lado, podemos apreciar en el gráfico número 11 que el estrato socioeconómico “E” es uno de los grupos que menos practica este tipo de consumo, ya que el 75,4% no realiza ninguna de estas acciones, seguido del GSE D con un 70,3%. Si comparamos los resultados en términos de género queda claro que las mujeres son las que lideran en este tipo consumo. En el gráfico 12 podemos observar que el 7,5% de ellas realiza las dos acciones que componen este tipo de consumo en contra de un 5% correspondiente a los hombres. Esto también se observa para al menos 1 de estas prácticas, ya que las mujeres superan a los hombres en un 5,6% (35,6% versus 30%). La tendencia es evidente (como apreciamos en el gráfico 12), las mujeres practican de mayor manera el estilo de vida sustentable que los hombres, pero no tan sólo practican más, si no también, tienden a resistir de mayor forma a no realizar ninguna de estas prácticas con un 5,2% menos que los hombres.

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Díaz G, A Beerli (2006):”Ecologistas, responsables y renuentes: Tres segmentos volitivos y actitudinales asociados al desempeño de las tareas de reciclaje en el hogar “. Revista europea de dirección y economía de la Empresa, Vol. 15, N° 4

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Gráfico 12

Gráfico 13

En términos educacionales podemos apreciar que las personas con educación universitaria tienden a realizar con un mayor porcentaje al menos una de las acciones sustentables con un 39% en comparación con las personas con un grado de instrucción básico y medio. Los datos demuestran que las personas con educación básica y media son las que tienden a no realizar ninguna de estas acciones con un 69% y 70% respectivamente. Esta tendencia se explica porque las acciones que componen el estilo de vida sustentable tienden a depender del tiempo e información que posean los individuos, además del espacio y factores estructurales como fue explicado anteriormente, los cuales tienden a identificarse en los grupos socioeconómicos más altos. Por último observamos que existen diferencias entre la región metropolitana y las demás regiones, debido a que en regiones existen un mayor número de personas que no realizan ningún tipo de prácticas que componen al estilo de vida sustentable con un 67,5% versus un 65,9% en Santiago. De esta misma manera las personas que residen en la capital son las que realizan en mayor porcentaje las dos prácticas de tipo sustentable con un 8,4% en comparación con la media (6,4%) y regiones (4,8%). ver gráfico 14

Gráfico 14

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Compra consciente: Se observa a través de los datos arrojados por la encuesta UDP 2009 que este tipo particular de consumo responsable, relacionado con la compra y transmisión de la información de productos amigables con el medioambiente y de las empresas que los producen, posee una baja adhesión por parte de los ciudadanos chilenos. Los datos demuestran que el 63,4% de los encuestados afirma no realizar ninguna de las acciones previamente mencionadas y que tan sólo el 8,2% realiza todas sus prácticas (ver grafico número 15). Esto se explica por los altos costos en términos de tiempo y dinero que trae consigo el consumo de productos orgánicos o hechos con material reciclado, y por la escaza información que existe acerca de los beneficios que estos productos pueden brindar a sus consumidores. Gráfico 15

Gráfico 16 Compra consciente No practica

9,5%

18,9%

8,2% Realiza 1 práctica 63,4%

Realiza 2 prácticas Realiza 3 prácticas

El total de las practicas que componen a la compra consciente son realizadas principalmente por las personas con una posición socioeconómica mayor, específicamente las personas del GSE C2 con un 10,1% y C1 con un 8,9% (ver gráfico 16). A su vez, los individuos del grupo socioeconómico C1 son los que realizan mayoritariamente al menos una de las prácticas que componen a este tipo de consumo con un 48,4%. Esta tendencia radica principalmente en el gasto, en términos de dinero, que conlleva el consumo de productos amigables con el medioambiente, el cual puede ser solventado por las personas de mayores ingresos en nuestro país. De esta misma manera se puede apreciar que las personas que componen el estrato socioeconómico E son las que menos se adhieren a este tipo de consumo ya que el 69% declara no realizar ningún tipo de acción relativo al consumo y traspaso de información de productos beneficiosos para el medioambientalmente. La zona donde residen los chilenos posee relevancia a la hora de realizar acciones de compra responsable relacionados con la compra consciente. Esto se aprecia claramente cuando comparamos a los consumidores que residen en la capital del país con los que residen en regiones, ya que son éstos últimos, son los que realizan en mayor porcentaje las prácticas relacionadas con la compra consciente. Los datos demuestran que el 9% de las personas que viven en regiones

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realizan cada una de las acciones que componen este tipo de consumo, en cambio en la capital el porcentaje llega al 7,2% (ver gráfico 17). Gráfico 17

De esta misma manera observamos que en la capital el porcentaje de personas que no realizan ningún tipo de prácticas relacionadas con la compra consciente es de un 69,4%, 6 puntos porcentuales más arriba que la media (total). En cambio en las regiones el porcentaje de renuencia es de un 58,9%, que si bien sigue siendo alto, es más bajo que la media y que el porcentaje de la capital. Compra reflexiva: Este tipo de consumo está compuesto por prácticas que requieren un proceso reflexivo e informado a la hora de realizar una compra. Dentro de las prácticas que encontramos en este tipo de consumo están la planificación de las compras de alimentos y vestuarios, y la lectura de las etiquetas de los productos antes de decidir la compra. La compra reflexiva es uno de los tipos de consumo más practicados después del estilo de vida ahorrativo con un 24% de adhesión para todas sus prácticas y con un 72,1% para al menos 1 de sus prácticas (ver gráfico 18).

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Gráfico 18

Gráfico 19

Compra reflexiva No practica 27,0% 21,1%

24,0%

27,8%

Realiza 1 práctica Realiza 2 prácticas

Realiza 3 prácticas

Este tipo de consumo es desarrollado particularmente por personas de mayor edad siendo las personas de 52-64 las que más practican al menos una de las acciones de compra reflexiva con un 74,1%. A su vez, observamos que las personas mayores de 65 años son las que más realizan 2 de las 3 prácticas con un 34 % de adhesión y las personas del grupo etario 18-25 años son las que tienden a no realizar ningún tipo de acciones relacionadas con la compra reflexiva (ver gráfico 19). En este sentido la tendencia es clara, a mayor edad mayor compromiso para realizar compras planificadas e informadas en nuestro país. Esto se puede explicar debido a que la edad es una variable determinante en el aumento de los ingresos de los individuos y en las responsabilidades que estos empiezan a adquirir, lo que se relaciona directamente con la planificación de las compras tanto de vestuario como de alimentos. Gráfico 20

Gráfico 21

Las mujeres también predominan en este tipo de consumo. Son ellas las que realizan la mayor cantidad de acciones relacionadas con la compra reflexiva con un 25,8% en comparación con los hombres con un 22%, además presentan una mayor participación para al menos 1 de las prácticas con un 77,8%. Sin embargo, los resultados no tan solo demuestran que las mujeres realizan

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compras de tipo reflexivas con mayor adhesión, si no también, que los hombres son los que mayoritariamente tienden a no realizar ningún tipo de acción relacionado con la compra reflexiva en nuestro país con un 33,8 % (ver gráfico 20). Por otra parte observamos que la compra reflexiva es un tipo de consumo predominante en las demás regiones de chile en comparación con la región metropolitana, ya que el 72,4% de los habitantes de regiones tienden a realizar al menos 1 de las prácticas. Además apreciamos una gran diferencia entre regiones y la capital a la hora de planificar y realizar acciones de compra reflexiva, ya que en la capital existe una mayor tendencia a no realizar ningún tipo de prácticas con un 35,1% en comparación con las regiones con un 22,4% (ver gráfico 21). Estilo de vida ahorrativo Este particular tipo de consumo responsable es uno de los más practicados por los habitantes chilenos debido a que el 88,5% de los encuestados afirma realizar al menos 1 de estas prácticas (Gráfico 22). Está caracterizado por acciones que tienen que ver con el uso correcto de los recursos hídricos y energéticos al interior de los hogares, como por ejemplo el uso adecuado del agua al lavarse los dientes, desenchufar aparatos eléctricos, apagar las luces, y esperar que los alimentos se enfríen antes de meterlos al refrigerador. Por otro lado, estas acciones se relacionan directamente con el ahorro de dinero en el pago de las cuentas de luz y agua lo que incentiva y engancha a los consumidores a practicarlas. Por otro lado podemos apreciar que a mayor edad existe una tendencia a realizar un mayor número de prácticas siendo las personas de 65 y más las que lideran la realización de todas las acciones de tipo ahorrativo con un 40,4% (Gráfico 23). Esta tendencia se explica debido a una relación directa entre la edad y las responsabilidades de ahorro y gasto en el pago de cuentas en los hogares. Podemos comprobar lo dicho anteriormente si observamos el grupo etario de menor edad, ya que estos son los que tienen un mayor porcentaje de renuencia a realizar algunas de las acciones ahorrativas (19,7%). Grafico 22

Gráfico 23

Estilo de vida ahorrativo Ahorrativo No practica 11,5% 31,0%

12,6% Realiza 1 práctica 20,8%

24,1%

Realiza 2 prácticas Realiza 3 prácticas

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El estilo de vida ahorrativo no presenta una distribución muy clara si comparamos los resultados a nivel educativo de las personas. Esta distribución de los datos se puede explicar debido a que apagar las luces en lugares desocupados es una práctica transversal a todos los tramos educativos, por lo tanto no existe mucha diferencia, sin embargo las otras 3 acciones (Apagar el agua cuando se lavan los dientes, desenchufar aparatos eléctricos y guardar los alimentos en el refrigerador una vez que se hayan enfriado) son realizadas mayoritariamente por las personas que tienen educación básica (ver anexo 1). De esta forma, si observamos el gráfico 24 podemos apreciar cómo las personas con educación básica son los que mayoritariamente realizan todas las prácticas de consumo ahorrativo con un 42,8%. El estilo de vida ahorrativo, al igual que la compra reflexiva y el estilo de vida sustentable, es realizado principalmente por las mujeres de nuestro país ya que el 92,2% afirma realizar al menos una de esas prácticas y el 35,6% afirma realizar todas las acciones del estilo de vida ahorrativo (Gráfico 25), además podemos apreciar que ésta tendencia, no tan solo se debe por que las mujeres practican de mayor manera estas acciones, sino que también, por que los hombres tienden a presentar una mayor adhesión a no realizar ninguna de las prácticas del estilo de vida ahorrativo con un 15,3%. Gráfico 24

Gráfico 25

Por último, podemos apreciar en el gráfico 26 que el estilo de vida ahorrativo es realizado mayoritariamente en regiones ya que el 92,5% de las personas que viven fuera de la región metropolitana afirman realizar al menos 1 de las prácticas, junto con el 37,3% que afirman realizar todas las prácticas de consumo ahorrativo. En este sentido observamos también, que en la región metropolitana existe menor intención para realizar este tipo de consumo responsable ya que el 16,7% afirma no realizar ningún tipo de prácticas.

20


Gráfico 26

5.-Conclusiones. Existen tendencias claras con respecto a los distintos tipos de consumidores presente en nuestro país. Aquellos que tienden a realizar un mayor número de prácticas son principalmente mujeres, de 36 a 60 años, residentes en regiones, las cuales tienden a ser más iniciantes, comprometidas y responsables. Sin embargo podemos afirmar que las variables GSE y educación no tienen mayor relevancia en este tipo de análisis ya que la primera no es significativa estadísticamente y además no presenta tendencia en sus datos, y la segunda, por no presentar tendencias claras. Esto se explica porque algunas de las acciones que componen estos índices son contradictorias, unas dependen de la educación y los ingresos, y otras no, lo que produce que no se generen tendencias claras de los datos. Por otro lado observamos que los consumidores indiferentes están caracterizados por ser hombres jóvenes entre 18 y 25 años residentes en la región metropolitana. Con respecto a los tipos de consumo existen variables claras que inciden para que los distintos tipos de consumo se puedan realizar de manera óptima en Chile. En general, las mujeres de 36 a 60 años son las que mayoritariamente tienden a realizar un mayor número de prácticas, junto con las personas que habitan en regiones, por lo tanto, si queremos dirigir una mirada para que la mayoría de sociedad de nuestro país realice practicas de consumo responsable se deben centrar los recursos y las energías en potenciar a las personas más renuentes, como por ejemplo, los hombre de la región metropolitana del rango etario 18 a 25 años con menor educación y niveles de ingreso (excepto por algunas acciones relacionados con el ahorro, como lo vimos anteriormente). En términos más específicos, podemos apreciar que las personas que realizan acciones de compras conscientes son principalmente mujeres residentes en regiones de estrato socioeconómico medio alto.

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Las personas que mayormente realizan acciones que componen el estilo de vida sustentable son mujeres de estrato socioeconómico medio alto residentes en regiones y que poseen mayor educación (aunque esta última variable no influye para incentivar a realizar las prácticas, sino, a ser menos renuentes). Con respecto a la compra reflexiva podemos concluir que son las mujeres de regiones de 51 a 64 años las que predominan en este tipo de prácticas. El estilo de vida ahorrativo es uno de los mas practicados en nuestro país, principalmente porque no implica un gasto mayor en términos de dinero y de tiempo, de esta forma observamos que son las mujeres de regiones las que predominan en este tipo de consumo. Podemos apreciar que una de las variables que discrimina fuertemente en los distintos tipos de consumo y consumidores es la variable zona, la cual nos demuestra que existen diferencias relevantes entre la Región metropolitana, la cual es mas renuente al consumo responsable, y de las demás regiones que están más dispuestas a que el consumo responsable se desarrolle. Este tipo de resultados dan pie para una futura investigación de corte cualitativo con la cual se puedan explicar dichas diferencias entre la capital y las demás regiones de nuestro país. Con respecto a los objetivos de investigación planteados al inicio del documento cabe mencionar que se han logrado satisfactoriamente los tres objetivos específicos. Se logró replicar los grupos de consumidores y los tipos de consumo a través de la creación de un índice con la suma de las prácticas para la clasificación de los tipos de consumidores y el desarrollo del análisis factorial para la composición de los tipos de consumo, tal cual se hizo en Brasil por parte de la fundación Akatu. Finalmente se realizó de manera correcta el análisis y descripción del consumo responsable en nuestro país a través de las variables Género, Tramos de edad, GSE, años de escolaridad, Zona. De esta manera el objetivo principal de esta investigación ha sido respondido de la manera más acabada posible, considerando el tiempo que se dispuso para ello, logrando caracterizar el perfil socio económico de los distintos tipos de consumidores responsables en Chile, a través de la encuesta UDP 2009.

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Referencias: Páginas web: 

http://www.greenpeace.org/mexico/campaigns/ingenier-iacute-a-gen-eacutet/consumidores/iquest-qu-eacute-es-el-consu

http://www.intermonoxfam.org/cms/HTML/espanol/2721/Guia_Hipacoop_castellano.pdf

www.akatu.net

www.ciudadanoresponsable.cl

Bibliografía: 

Harrison R: “The ethical consumer” citada en: Melero J, Ariztia T y Montero M: “Oferta de productos y servicios éticos en Chile: dimensiones y perspectivas de un fenómeno en expansión”

Melero J, Ariztia T y Montero M: “Oferta de productos y servicios éticos en Chile: dimensiones y perspectivas de un fenómeno en expansión”

Akatu, I. (2006). “Como e por que os brasileiros praticam o consumo consciente?”. Estudio, 7. São Paulo: Instituto Akatu.

Díaz G, A Beerli (2006):”Ecologistas, responsables y renuentes: Tres segmentos volitivos y actitudinales asociados al desempeño de las tareas de reciclaje en el hogar “. Revista europea de dirección y economía de la Empresa, Vol. 15, N° 4

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Anexos Anexo 1

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Caracterización del consumo responsable en Chile.  

Fundación Ciudadano Responsable http://www.ciudadanoresponsable.cl/

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