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20 de diciembre de 2011

Los movimientos populares tenemos un proyecto de paĂ­s


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EDITORIAL

Los movimientos populares tenemos un proyecto de país

Hace diez años nuestro pueblo daba vuelta una página negra de la historia nacional. Las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 fueron un antes y un después sin el cual puede entenderse muy poco de lo que pasó en esta década. Para nuestras organizaciones haber participado de esa experiencia constituyó una marca imborrable y, para muchos, un bautismo o un renacer en la militancia. Hay muchos que mirando el 2001 desde el 2011 insisten en negar o remover su importancia. Saben lo peligroso que es un pueblo que toma conciencia de su propia fuerza y en consecuencia se esfuerzan por evitar la memoria, es la eterna tarea de las clases dominantes. Hay otros que equiparan ese momento de renacimiento de la política desde abajo con un verdadero infierno. Pero infierno era lo que había antes: gobiernos cipayos que eran sirvientes directos de las grandes empresas y del imperialismo yanqui, un Estado que había rifado el patrimonio nacional y disminuido las conquistas sociales acumuladas en décadas de lucha, niveles de pobreza y desocupación altísimos y degradantes, un tejido social quebrado y excluyente, genocidas impunes caminando por las calles. Sin la rebelión popular difícilmente nada de ello hubiera terminado. En esos cálidos días y noches de verano aprendimos en carne propia lo cierto que es que la historia no la hacen los grandes hombres sino que los cambios más profundos son siempre originados en los movimientos por abajo.

Lejos de ser sólo un momento de caos, violencia y desorden, la rebelión popular fue el periodo de mayor creatividad política de los de abajo en las últimas décadas de historia de nuestro país. Como ejemplos de una política que se rehacía y renovaba estaban las decenas de asambleas populares que se reunían en las esquinas y las plazas de la Ciudad de Buenos Aires y en otras ciudades del país rompiendo con el individualismo, buscando resolver problemas concretos como la alimentación con compras comunitarias y ollas populares o el rechazo a los aumentos tarifarios en los servicios públicos y apostando a reconstruir una noción de “vecino” muy dañada por las políticas neoliberales. Los mismos clubes del trueque que poblaron los barrios porteños y bonaerenses también fueron inicialmente un ejemplo de una sociabilidad que buscaba otras vías alternativas a las del mercado. Los movimientos de desocupados, posiblemente la expresión más profunda y duradera de ese proceso, también se expresaron de maneras renovadas intentando resolver las necesidades sociales más acuciantes con métodos asamblearios y de acción directa, organizándose desde cada territorio y articulándose entre sí. Justamente en Mosconi, Cutral Co y Tartagal, emblemas del desastre de las políticas neoliberales, fue donde comenzaron los fogoneros y más tarde los piqueteros. Así se demostraba cómo nuestra clase trabajadora, fragmentada y muy golpeada por las derrotas de comienzos de los noventa, se ponía de pie y empezaba a revertir la historia. Las fábricas recuperadas, que en nuestro país se cuentan por centenares, son otro ejemplo de la creatividad social de aquellas jornadas. No sólo por su experiencia de resistencia ante el cierre o el vaciamiento de muchos talleres y fábricas sino también por la apuesta, exitosa en muchos casos, de producir sin patrones ni empresarios. Los escraches populares contra los genocidas, organizados por las Mesas de Escrache Popular impulsadas por la agrupación H.I.J.O.S. desde fines de los años noventa, cobraron en la rebelión popular una dimensión muy importante y se convirtieron en uno de los máximos síntomas de que nuestro pueblo estaba cambiando su percepción sobre la dictadura. Fueron uno de los antecedentes más importantes que más tarde hicieron posible la anulación de las leyes de impunidad y el juicio a los genocidas. No nos olvidamos tampoco de la sangrienta represión


4 de aquellos días, de la que sus responsables políticos nunca pagaron las consecuencias, ni de los casi cuarenta caídos, en su mayoría jóvenes que en algunos casos son hoy un emblema para nuevas generaciones de militantes, como Darío Santillán o Pocho Lepratti. De la rebelión popular aprendimos que son necesarias nuevas prácticas políticas que hoy intentamos llevar adelante. Pensamos que el 2001 abrió una nueva manera de hacer política en el país y en consecuencia somos críticos del verticalismo y las decisiones tomadas por arriba, sustituyendo la decisión colectiva de quienes llevan adelante un conflicto social. Experimentamos la certeza de que la construcción de base debe ser el fundamento de nuestro proyecto político así como el impulso al protagonismo popular directo, la fuerza de la lucha popular callejera y el respeto por el pensamiento y la pluralidad de opiniones, prácticas y símbolos que se expresan cuando nuestro pueblo se pone en movimiento. Aprendimos a caracterizarnos por la idea de prefigurar la sociedad que buscamos, tratando de que nuestras prácticas y relaciones sean coherentes con nuestras ideas y convicciones, y por lo tanto buscamos que estén impregnadas por valores solidarios y socialistas, rechazando los vicios tan extendidos en nuestro país como la competencia entre organizaciones de izquierda, la corrupción, la mezquindad, la prepotencia, el autoritarismo y el machismo. Ello tiene mucho que ver con nuestra participación en la rebelión popular del 2001. Vivimos con emoción cómo en distintos países de Nuestra América se sucedían recorridos populares semejantes, aprendiendo a asumir la referencia de nuestra Patria Grande latinoamericana como marco de referencia de las luchas. Finalmente, rechazamos el conformismo y el posibilismo tan propios de esta época, después de haber vivido esa experiencia que demostró una vez más cómo la acción colectiva popular puede abrir caminos insospechados para nuestro pueblo. Sin embargo no nos fue posible construir en el plano político más general una propuesta que nos permitiera tener una alternativa del campo popular frente a las clases dominantes. Las dificultades que tuvimos como pueblo en lucha para proyectar esta herramienta política fue una de las razones principales que nos impidió profundizar una ruptura con el orden establecido. El surgimiento del kirchnerismo como proyecto político de las clases dominantes para relegitimar esa dominación resquebrajada se asienta sobre esa ausencia. Una década después, el escenario actual nos habla de un momento particular en el proceso de recomposición del orden social que las clases dominantes han logrado imponer en nuestro país a lo largo de esta última década. Por un lado, los resultados electorales nos hablan del alto consenso que el proyecto político, económico y social encabezado por el Gobierno nacional ha logrado entre


5 diversos sectores sociales. Se trata de un respaldo, más o menos activo, que no es ajeno ni a las derivaciones positivas de un crecimiento económico logrado a costa de la expansión de los agronegocios, la consolidación del monocultivo de la soja y de mantener la precarización laboral como dato estructural. Menos aún de las medidas que favorecen directamente a los grandes grupos transnacionales y locales ni de las políticas estatales que reconocen demandas históricas de los sectores populares. A lo que habrá que sumarle la construcción de un relato épico que convoca a sumarse a dar grandes batallas históricas, por más que se trate de conflictos que involucran a grupos que forman parte del remozado bloque de poder y que la participación popular tenga allí asignado un rol subordinado y hasta instrumental. Por otro lado, ese nivel de consentimiento convive con ciertos procesos que aportan un importante nivel de incertidumbre para el futuro inmediato. Una crisis económica cuya profundidad y extensión es difícil de prever comienza a generar señales de alerta entre las entidades empresarias y en el propio Gobierno. Las últimas resoluciones fiscales y los planes anunciados en materia económica y productiva adelantan que será difícil seguir combinando las medidas que garantizan los altísimos niveles de rentabilidad para todos los sectores del capital con políticas puntuales orientadas a generar un mínimo de condiciones materiales para las mayorías. La incertidumbre acerca de los efectos de la crisis internacional también involucra a las posiciones que terminarán asumiendo organizaciones que forman parte del armado del oficialismo con la expectativa de empujar la tan mentada “profundización del modelo”. Sin embargo, lo que más nos lleva a referirnos a una legitimidad no totalmente garantizada en el mediano plazo tiene que ver con los límites intrínsecos de una propuesta política cuyo horizonte remite, en definitiva, a la posibilidad de generar un capitalismo con cierto nivel de autonomía en el marco internacional y que establezca un conjunto de mecanismos que permitan “amenguar” los efectos de la voracidad mercantil. En otras palabras, son las luchas que los sectores populares seguimos protagonizando en relación a la tierra y la vivienda, la igualdad de género, los derechos de las mujeres, la educación y la salud públicas y contra la precarización laboral y el derecho a organizarse, lo que pone freno a un mayor avance de ese proyecto de un “capitalismo serio”, que se cae a pedazos en los países centrales y que es depredador de la naturaleza, expropiador de la participación en la toma de decisiones generales y que promueve al consumismo como única forma de vida posible. Son esas luchas, finalmente, las que ponen en evidencia la necesidad de avanzar en transformaciones de fondo orientadas a poner los intereses populares en primer plano. Orientación que, de hecho, no

parece estar en la agenda de un gobierno que llegó a un nivel de respaldo impensable hace apenas un año atrás. En este sentido, quienes formamos parte de la COMPA entendemos que lo que hace falta no es “profundizar el modelo”, sino poner en discusión sus pilares fundamentales. Consideramos imposible avanzar en una sociedad más justa si sostenemos un modelo económico basado en los agronegocios, la primarización de la economía, la dependencia de las materias primas y una industria de enclave cuyo único fin es la realización de ganancias extraordinarias. Pensamos que no vamos a alcanzar la vida que queremos sin terminar con el saqueo y la contaminación y sin recuperar nuestros recursos estratégicos. Creemos que es imposible acercarnos a la sociedad a la que aspiramos sin modificar la estructura tributaria regresiva que castiga al pueblo y no a los ricos, y que deja sin gravar la renta financiera. Estamos convencidos de que con trabajo precario y flexibilizado, y sin democracia sindical, no construimos el país al que aspiramos. Tampoco podemos avanzar en ese sentido si no refundamos el sistema público de salud, construimos una educación liberadora y desterramos el problema de la vivienda. Como señalamos en la convocatoria al PRIMER FORO POR UN PROYECTO EMANCIPADOR, en estos años que nos separan de la rebelión de 2001, como campo popular “dimos pasos importantes, recuperando derechos perdidos, organizando nuestras fuerzas, instalando nuevos debates en agenda”. Pero ahora ese recorrido “nos invita a proyectarnos para fortalecer un proyecto alternativo de país”. En ese sentido, como parte de los miles de compañeros y compañeras que militan día a día por un cambio social profundo, que sueñan con un país de plena dignidad humana, soberano, justo, y sin opresiones de ningún tipo, en el camino de la Patria Grande, desde la COMPA asumimos transitar el gran desafío del momento que implica la creación de las herramientas y las articulaciones necesarias para darle materialidad a un proyecto de construcción de poder popular, que adquiere sentido pleno en las luchas anticapitalistas y anti patriarcales en el seno de la sociedad actual y trasciende las construcciones locales en la medida que asume una proyección socialista. Diez años después los movimientos populares seguimos luchando.


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1º Foro por un Proyecto Emancipador

Construyendo la otra Argentina, desde abajo de todo el país como Pedro Cormark secretario general de ADOSAC de Santa Cruz, Liliana Papa de la colectiva feminista La Revuelta de Neuquén e integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Romina Gómez de Radio Voces de La Rioja e integrante de COMPA, Diosnel Pérez delegado de la Villa 20 de Lugano y militante del FPDS, Marcelo Ruiz ex secretario general de AGD, entre otros y otras. En todos los casos, se trata de representantes de distintas experiencias organizativas que los sectores populares vienen desarrollando en el país con más fuerza desde 2001, pero retomando la historia de lucha de nuestro pueblo, y que en este foro confluyeron con el objetivo de empezar a delinear una alternativa emancipadora para nuestro país, pero con la mirada puesta en el continente.

Este 18 y 19 de noviembre se realizó en la Ciudad de Buenos Aires el 1° Foro por un Proyecto Emancipador. Más de 2mil personas debatieron sobre las distintas problemáticas sociales y las apuestas de las organizaciones populares, como la soberanía popular, el acceso a la tierra y la vivienda, el derecho a la salud pública, la comunicación y la cultura y la democracia sindical, con la intención delinear una propuesta alternativa de país. El viernes por la tarde durante la apertura del encuentro, el premio nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel, el politólogo Atilio Borón, el militante del MOCASE Adolfo “Gringo” Farías y la socióloga Maristella Svampa dieron inicio al 1° Foro por un Proyecto Emancipador, en la plaza Houssay. El panel de apertura se centró en el análisis de las continuidades y rupturas en las luchas populares a diez años del llamado “Argentinazo” del 19 y 20 de diciembre de 2001. Además, el encuentro reunió luchadoras y luchadores

El viernes por la noche, en la carpa central, tuvo lugar el Fogón de la Memoria donde “viejos y viejas” militantes del campo popular repasaron las historias de lucha de nuestro país, poniendo énfasis en la necesidad de que las nuevas generaciones recojan los aprendizajes, los aciertos y los errores de las luchas que nuestro pueblo ya libró. En ese panel, se retomó la memoria y la concepción del Buen Vivir de los pueblos originarios junto a Enrique Mamani. La Madre de Plaza de Mayo, María Esther Tello, insistió sobre la esperanza de construir otro mundo y cerró su intervención con una pregunta que es una afirmación: “¿si no tuviera esperanza en la continuidad de esta pelea, esperanza en ustedes, como podría yo seguir luchando después de una vida tan difícil?”. En la reconstrucción de la memoria histórica de nuestro pueblo, participaron también Guillermo Cieza, Nora Ciaponi, Adriana Pascielli, Jorge Vazquez, Eduardo Gurruchardi, entre otros. Durante la mañana del sábado, se realizaron en simultaneo cuatro paneles de debate. En la carpa central ubicada en la Plaza Houssay, se desarrolló “El derecho a la tierra y a la vivienda: responsabilidad estatal y conflicto social”, donde participaron Juan Wahren, de la organización Fogoneros, Fernando Guzmán, de Justicia Paz e Integridad de la creación de Misioneros Claretianos y José Pepino Fernández de la UTD de Salta, entre otros. Mientras tanto, en la Facultad de Ciencias Sociales se discutieron distintas temáticas bajo los nombres de


7 “Defendiendo la educación pública, construyendo la educación popular”, “Justicia, aparato represivo y seguridad, los derechos humanos hoy” y “De la mercantilización al derecho a una salud integral” La tarde del sábado se realizaron los panles restantes: “Violencia machista, aborto y trata: desafíos actuales del movimiento de mujeres por el cambio social”, “Precarización laboral y democracia sindical. Perspectivas de la clase trabajadora”, “Frente al saqueo: autodeterminación y soberanía alimentaria” y “Comunicación y cultura popular. Desafíos y estrategias del escenario actual” Finalmente, en el panel de cierre participaron Aldo Casas del FPDS, Yorliz Anderzon Fernandez Uzcategui del Polo Patriótico de Venezuela, Martin Ogando de la Juventud Rebelde 20 de Diciembre y Celina Rodríguez militante del FPDS en la COMPA. Sus aportes fueron fundamentales para anclar la proyección de un país distinto en las realidades y posibilidades de Nuestramérica. Los panelistas coincidieron en líneas generales en la necesidad de construir una alternativa anticapitalista y antiimperialista frente a la crisis mundial que da muestras de un sistema que, en su afán de mantener la hegemonía, está destruyendo los bienes comunes y las posibilidades de subsistencia de la humanidad toda. Por eso el principal debate de esta etapa retoma la lucha histórica entre capitalismo y socialismo. Propuestas alternativas como el Alba de los Movimientos Sociales constituyen formas de articulación “desde abajo” de los mismos sectores en lucha del continente. Siguiendo esta línea, la delegación venezolana planteó: “Nosotros creemos que la única alternativa que hay en este momento es la construcción del socialismo, es la construcción de una nueva forma de vivir, de una nueva forma de verle el sentido a la vida. Creemos que para llegar hasta allá debe haber una integración, no solamente de las fuerzas populares de Venezuela, sino de toda la región.” Este primer Foro por un Proyecto Emancipador fue un primer paso en la construcción de síntesis y tareas comunes, con el cambio social como horizonte. La voluntad de debate y puesta en común atravesó los paneles como eje organizador que permitió capitalizar la heterogeneidad de las voces y experiencias que históricamente han transitado el camino de construir otro mundo. A 10 años del 2001 es una tarea esencial la de pensar en conjunto estrategias políticas para la acción concreta, teniendo en cuenta las reconfiguraciones del campo popular y la experiencia acumulada en estos años de lucha.


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1º Foro por un Proyecto Emancipador

Voces del 1º Foro por un Proyecto Emancipador Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz)

José Seoane (Grupo de Estudios de América Latina y el Caribe GEAL-COMPA) "Me parece que el desafío de una alternativa emancipadora, de un proyecto de cambio social, supone la respuesta por lo menos a dos cuestiones. Un de ellas es como construir una forma de articulación que respete la diversidad al tiempo que construya la unidad. Creo que resolver este dilema y estas tenciones es una cuestión central. Y la otra es generar un proyecto de transformación social, de carácter nacional y de proyección regional."

“Creo que hoy tenemos que repensar cuales son las estrategias en un proyecto de emancipación. No podemos hablar de emancipación en Argentina: tiene que ser continental. Esto es fundamental, sino nos quedamos en las coyuntura sin ver las estructuras. (...) Nos quieren vender un capitalismo serio, y nos quieren vender un capitalismo humano. Yo digo que el capitalismo no se puede humanizar porque nació sin corazón.”

Maristella Svampa (Socióloga, docente de la UNLP, investigadora CONICET)

Nilda Eloy (Asociación de Ex Detenidos-desaparecidos – AEDD) "Muchas veces se tilda a aquellos organismos que no somos afines al gobierno, como oposción necia. No es así: es la realidad la que nos impone esto. Mirando una publicación donde había copias de las distintas convocatorias al 24 de marzo, poca ha sido la diferencia en estos últimos 10 o 15 años. Porque desde hace ya mucho tiempo estamos reclamando por el proceso de criminalización de la protesta, por ejemplo. En el 2006 pedíamos la desmilitarización de Las Heras. Nosotros somos un organismo que esta absolutamente convencido que eso que alguna vez fue consigna es absoluta realidad: eso de que la única lucha que se pierde es la que se abandona.

"Efectivamente los ámbitos de la política son plurales. Hay una suerte de expropiación en los últimos años que identifica la política desde lo alto del Estado, desde posiciones de poder; y no desde el trabajo territorial u otras formas de lucha. Entonces, hay que dar una batalla cultural en ese sentido, porque efectivamente hay una tentativa de desdibujamiento, de borramiento, de lo que han sido las luchas en los últimos años. Creo que las nuevas alternativas políticas tienen que dar cuenta de la problemática ligada a la lógica de desposesión que hoy avanza de manera creciente en nuestros territorios y que amenaza con abrir un nuevo ciclo de violaciones de derechos humanos, que ya es un hecho. Y esto nos impone pensar la agenda de derechos humanos desde otro lugar, y no solamente desde los crímenes cometidos en los años 70."


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Pedro Muñoz (Asociación de Docentes de Santa Cruz – ADOSAC) "Creo que el gran desafío que tenemos es romper la fragmentación de la clase trabajadora. Este es quizás el punto crucial en las tareas que todos tenemos. Los trabajadores muchas veces olvidamos el horizonte, el norte, de que la clase trabajadora rompa con este modelo hacia uno emancipador. Ese es el gran desafío. Lograr la unidad en la acción, no solo por cuestiones coyunturales, sino también porponernos esa posibilidad."

Liliana Papa (Colectiva La Revuelta - Neuquen) Es importante que se reconozca que a las mujeres no sólo acompañamos los procesos sociales. Las mujeres somos parte de los procesos sociales, no somos sujetos que acompañamos nada. Y de hecho, la agenda que tenemos las feministas, la tenemos que tener todos los sectores populares. Yo creo que a partir del 2001 lo que nos pasó a toda la sociedad, a los trabajadores y trabajadoras, es que nos hartamos de la política que veníamos teniendo. Para mi el 2001 empieza a gestarse mucho antes con tantas otras luchas, y explota en ese entonces. Nosotras como colectivas, surgimos en ese mismo año y ahí proyectamos también otra manera de actuar políticamente: callejera, revulsiva, artística.

Yorliz Fernandez Uzcategui (Integrante del Polo Patriótico - Venezuela) “El mayor desafío es lograr la cohesión, unir pensamiento y práctica, es lograr la unidad, la articulación de fuerzas. Llegó el momento de sintetizar lo que son las ideas en la teoría y ponerlas mas allá, o sea, la praxis revolucionaria, La izquierda tiene que hacer vida activa en las comunidades”


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Actividades

7º Cabildo Abierto de Juego y Cultura

La educación Popular se define desde el desarrollo de un proyecto político de construcción de poder popular. Jugar y jugarse son dos caras de la misma moneda, que no tiene curso legal en el mercado. Jugamos a patear el tablero cuando nos cuadriculan los sueños. Jugamos a inventar un mundo nuevo, que exprese todas las posibles y necesarias rebeldías. Compartimos imágenes del 7º Cabildo Abierto de Juego y Cultura, realizado en Rosario en el mes de Noviembre.


Mapeo

COMPA X REGIONAL

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Géneros

Seguiremos luchando hasta que todas seamos libres

El orgullo de una ley El día miércoles 30 de noviembre, en la última sesión ordinaria del año, la Cámara de Diputados de la Nación le otorgó media sanción a la Ley de Identidad de Género con 167 votos positivos contra 17 negativos. Desde la COMPA creemos que se trata de una gran conquista social, y que sin lugar a dudas es un avance que permite pensar en nuevos pisos de discusión y fundamentalmente para la obtención de derechos en el camino a la construcción de una sociedad igualitaria. Que lxs compañerxs trans puedan asumir formalmente en todas las instancias el nombre con el que se identifican, y que el Estado garantice su elección en la documentación legal, el acceso a tratamientos hormonales y cirugías, etc. significa un paso gigante en su reconocimiento como sujetxs y ciudadanxs. A su vez, sabemos que la discriminación, los abusos sexuales, policiales, la falta de acceso a trabajo digno, vivienda, educación y salud integral no se acaban con la sanción de una ley, sino que son problemas que siguen afectando a los sectores sociales más marginados y postergados. Deberemos seguir organizadxs y movilizadxs para lograr avanzar en nuestros derechos y reivindicaciones desde y más allá de la ley. Para que el proyecto tenga sanción definitiva aún debe ser discutido por el Senado el año próximo, pero considerando el consenso mayoritario que alcanzó en la Cámara baja, las perspectivas son más que favorables, aún sabiendo que en el Senado las presiones eclesiásticas y de los sectores más conservadores siempre están presentes. Es en las calles, instalando el debate en todos los ámbitos y ganando el apoyo de distintos sectores de la sociedad, el modo a través del cual la Ley de Identidad de Género se traducirá en una libertad real y no sólo formal. El orgullo de una ley, es el orgullo de haberla conquistado con años de lucha. De saber que de ser sancionada definitivamente puede cambiar la realidad de vida concreta de una multitud de personas trans a quienes, hasta el día de hoy, el Estado no reconocía como sujetxs políticos y de derechos, capaces de luchar y obtener desde la identidad propia y elegida hasta el acceso a otras tantas reivindicaciones. Permite ser sujetxs activos, empezar a pensar y proyectar, desde nuestras diversas pertenencias, vivir en un mundo en el cual se nos reconozca como

decidimos ser, no como nos exigen que seamos, combatiendo las patologías y estigmatizaciones. Pensamos que hay mucho por recorrer hacia delante, que existen leyes que aun no se implementan convirtiéndose en mero papel, como la actual Ley de Violencia Integral, y otras que aun constituyen dolorosas deudas de la democracia, como sucede con la exigencia del derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Así es que desde la COMPA festejamos la media sanción obtenida en noviembre, y también manifestamos que continuaremos de pie para conseguir todos los derechos que nos faltan a lxs oprimidxs de esta sociedad, instalando las desigualdades de géneros y los derechos de la diversidad en la agenda pública y organizándonos en cada espacio de base para salir a conquistar todo lo que haga falta en el camino de construcción de un horizonte de emancipación de toda forma de opresión y explotación. Saludamos a las decenas de organizaciones y personalidades con las que compartimos este reclamo. Nos encontraremos en la lucha, como siempre.


13 El debate sobre el derecho al aborto en Argentina Encarar profunda y estratégicamente el debate sobre la despenalización y la legalización del aborto en la Argentina es fundamental para los movimientos populares que luchamos día a día por acabar con todas las formas de opresión y construir un proyecto emancipador de nuestro pueblo. Años de lucha y exigencia por parte del movimiento de mujeres y las organizaciones populares, han signado la posibilidad de que hoy el debate se instale en la agenda pública a partir de la discusión del proyecto de ley presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que cohesiona a diversas organizaciones del campo popular en el reclamo integral de educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. El debate no debe abstraerse de la realidad de nuestro país, en donde aún no se ha alcanzado la ampliación de los derechos de las mujeres jóvenes a una educación sexual libre, lo que contribuye a que se multipliquen los casos de mujeres en situación de embarazos no deseados. Son alrededor de 400 mil los abortos que se realizan en la Argentina anualmente, al tiempo que muere al menos una mujer por día, mientras que otras tantas ven comprometida su salud a causa de las condiciones precarias e inseguras en que se lo practica. Así, el aborto es una problemática que discrimina según la clase social a la que se pertenezca. Si bien en todos los casos es clandestino, somos las mujeres que no disponemos de los recursos económicos para pagar miles de pesos en clínicas privadas, las de los barrios más postergados, las jóvenes a las que se les niega el acceso a la salud sexual y los métodos anticonceptivos, quienes estamos en situación de mayor vulnerabilidad . Por otro lado, el debate visibiliza la disputa por la soberanía de nuestros cuerpos, el derecho de las mujeres en tanto sujetas autónomas capaces de tomar decisiones sobre nuestras vidas. Sujetas de derecho, capaces de cuestionar la maternidad y la heterosexualidad obligatorias, de poner en juego todo un sistema que está basado en la opresión de las mujeres, y cuestionar en todos sus dimensiones al patriarcado. El Estado, en su ausencia absoluta respecto de la salud

integral para las mujeres, la falta de políticas públicas reales y masivas, es el primer responsable de esta problemática. Ausencia que se constituye en presencia condenatoria mediante la judicialización de quienes deciden no continuar un embarazo. Es en este plano en el que quienes nos gobiernan, tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo y el Judicial, tienen una deuda pendiente con la sociedad. El tratamiento institucional del proyecto de despenalización y legalización del aborto da cuenta de la importancia del momento histórico en el que estamos, no sólo porque por que más de 50 diputados han avalado el proyecto, sino y sobre todo porque se ha instalado públicamente el debate. La disputa que se abre toca los intereses de múltiples actores sociales, entre las posiciones clásicamente conservadoras están las jerarquías eclesiásticas que aún mantienen amplio poder en nuestro país, una iglesia cómplice que no sólo ha encubierto las desapariciones cometidas por la dictadura militar sino también encubre hoy los actos de abuso sexual cometidos por sus propios clérigos. Invocando “el derecho a la vida” intentan seguir condenando a la muerte a miles de mujeres pobres en nuestro país A decir verdad, nunca estuvo en la agenda del oficialismo la despenalización y legalización del aborto, empezando por declaraciones de la Presidenta que pareciera provocar un mar de silencio al interior del bloque K, expresado esto por las representaciones parlamentarias del kirchnerismo, y las organizaciones políticas afines que no se han manifestado a favor de la aprobación del derecho al aborto, sino más bien, han titubeado ausentándose del debate en las comisiones del Congreso así como en la manifestación en las calles. Así las cosas, no son muchas las expectativas que podemos depositar en los logros institucionales en los tiempos que se avecinan, sin embargo, ha sido un gran paso el que hemos dado visibilizando, presionando y exigiendo desde abajo al Estado para generar cambios profundos que se expresen en la conquista de nuestros derechos. Dependerá de nuestra fortaleza, organización y articulación como movimiento de mujeres y organizaciones populares seguir dando la batalla y conquistar de una vez por todas el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en la Argentina.

EDUCACIÓN SEXUAL PARA DECIDIR ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR ABORTO LEGAL PARA NO MORIR


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Subsidios:

preguntas que el gobierno no se atreverá a responder

La decisión del gobierno de cambiar la política de subsidios en los servicios de luz, agua y gas, pone en debate lo ocurrido en los últimos 9 años y abre un espacio para discutir la forma en que se está llevando adelante la provisión de estos servicios públicos. 1. No cabe duda de que era hora de eliminar los subsidios abiertamente injustificados a las fracciones más ricas de la población y el empresariado local. En un sólo año, esos subsidios representan más de 3000 millones de pesos. La pregunta incómoda es cuál fue el justificativo para haber mantenido esa política establecida por Duhalde pero mantenida y profundizada por el kircherismo. ¿Cuántas viviendas, escuelas y obras en barrios populares podrían haberse realizado con esos miles de millones de pesos? ¿Qué hará ahora el gobierno con los recursos ahorrados: destinará los subsidios a expandir la red de agua potable, gas natural y energía eléctrica en los barrios más necesitados, o aplicará los recursos a mantener el superávit fiscal y así seguir garantizando el pago de la deuda pública? 2. El subsidio a la población más pobre es enteramente razonable. Lo que sí cabe preguntarse es por qué luego de 9 años de crecimiento acelerado, en el modelo de “crecimiento con inclusión” del “capitalismo en serio” millones de personas siguen careciendo de agua potable, luz y gas. Miles de millones de pesos en subsidios a las empresas privatizadas no han servido para eliminar el profundo déficit de acceso a los servicios. Para colmo, quienes son forzados a seguir recibiendo subsidios para subsistir en la pobreza deben sacar “certificado de pobres” para garantizar su derecho a estos servicios básicos para la vida. ¿Alguien sabe cuáles son los verdaderos costos de la provisión de agua, luz y gas? ¿Por qué era necesario subsidiar a las empresas para mantener las tarifas bajas? ¿Las empresas privadas proveedoras de servicios públicos privatizados necesitaban recibir millonarios subsidios para seguir operando con ganancias “razonables”? 3. Por otro lado, eliminar el subsidio a los más ricos no pone en cuestión que tras la rifa del patrimonio nacional del menemismo, una parte importante de nuestra economía quedó en manos de capitales extranjeros: bancos, servicios públicos, YPF, grandes empresas, etc. Es un proceso de extranjerización que continuó y se profundizó durante el kirchnerismo. Hoy que el capitalismo está en crisis, las casas matrices de estas empresas recurren a nuestra riqueza para

financiarse, mientras trasladan los costos de la crisis que ellas mismas generaron a sus pueblos. Mucho menos se pone en cuestión la lógica del patrón de consumo de gas, luz y agua, todos servicios básicos producidos a partir de la explotación de las riquezas naturales. Los ricos pagarán más, pero podrán seguir haciendo uso y abuso de los recursos, derrochándolos mientras millones carecen siquiera de acceso mínimo a esos servicios y la degradación ambiental por el abuso de consumo suntuario continúa. ¿No será tiempo de revisar en serio las privatizaciones? ¿Es suficiente estatizar Aerolíneas Argentinas o se trata de avanzar sobre las empresas privadas proveedoras de agua, gas y energía eléctrica, entre otras? 4. Por último, la segmentación tarifaria (los pobres tienen una “tarifa social” mientras que los ricos pagan más) sólo compensa parcialmente la enorme desigualdad de ingresos y riqueza que persiste, y no pone en discusión la injusta estructura tributaria. Efectivamente, se mantiene intacto un esquema de impuestos donde los pobres pagan proporcionalmente mucho más que los ricos. Más que un esquema de tarifas segmentadas necesitamos un sistema tributario equitativo donde los ricos aporten más para financiar la provisión pública de servicios públicos de acceso universal y tarifas justas. El gobierno suele presentar sus urgencias (garantizar el superávit fiscal frente al impacto de la crisis global) bajo la forma de medidas de apariencia “progresista” (eliminación de subsidios). Sin embargo, siempre se queda corto y lo que parece un avance suele resultar en retrocesos. En este caso, en lugar de aprovechar la oportunidad para poner en debate la matriz de provisión de servicios públicos creada en el neoliberalismo, el gobierno “profundiza el modelo” con ajuste fino: fortalece el modelo privatizador y legitima un discurso que vincula el acceso a derechos básicos sólo a partir de la “demostración de pobreza” mientras – simultáneamente – deja intacta la estructura de desigualdad social heredada pero nunca cuestionada. Por eso reafirmamos: ¡Recuperación de las empresas de servicios y transporte rifadas en los 90! ¡Trenes, subtes, teléfonos, celulares, gas, internet, electricidad, agua en manos del Estado, sus trabajadores y usuarios! ¡Por una reforma impositiva que privilegie al pueblo trabajador! ¡Basta de privilegios a las grandes empresas! ¡No a los aumentos de tarifas al pueblo trabajador!


Por un país social y ambientalmente justo y soberano. Contra el saqueo de los bienes naturales y la contaminación

Transformación del modelo productivo y de consumo. Por una efectiva distribución de la riqueza para los sectores populares

Libertad y democracia sindical. Organización para dar fin a la precarización laboral

Por los Derechos Humanos de ayer y de hoy Memoria, verdad y justicia

Soberanía sobre nuestros cuerpos Por igualdad de géneros en la diversidad

Defensa y transformación de la educación pública Por una educación popular, crítica y latinoamericana

Tierra, salud y vivienda: promoción de políticas públicas que garanticen el acceso a una vivienda digna

Por soberania alimentaria, territorio, justicia y autodeterminación Fortalecimiento y expansión de los medios comunitarios y populares Por una cultura liberadora

¡Nuestra América Unida!

Cartilla COMPA | A 10 años del 2001  

Diciembre 2011

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