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COMO SARDINA EN LATA Revista producida en el marco del Taller de Literatura, Narrativa y Expresión del Proyecto ABRIR PUERTAS http://revistacomosardinaenlata.blogspot.com.ar/ · Colectivo “COMO SARDINA EN LATA” Editoras: Carolina Duer y Cynthia Bustelo Armado gráfico: María Roveda Redactores: Juan Pedro Contreras, Marcelo “El topo”, Alejandro “El viejo”, Cacho J., Cacho Lencina, José Morillo, Horacio Senet, Vicente Velázquez, Danny Perú, Carlos Chaminaud, Iván Vivas, Sergio Müller, Luis Cerrudo, Ramón Gómez Ilustración de tapa y correo de lectores: Martín Alvarez Colaboraron con las ilustraciones en este número: Sangu, Damu, Caro, Lía Pabellón de Adultos Mayores Módulo 3. Complejo Penitenciario de Devoto abrirpuertasdevoto@gmail.com · Proyecto ABRIR PUERTAS Coordinadora Proyecto Abrir Puertas: Valeria Frejtman Taller de Literatura, Narrativa y Expresión: Carolina Duer, Cynthia Bustelo Taller de Artes Plásticas: Martin Alvarez Taller de Reflexión y Comunicación Saludable: Susana Consoni Taller de Movimiento: María Eugenia Mosto, Melina García Taller de Yoga: María Roveda, Natalia Diéguez Taller de Pastelería: Carolina Armesto, Fernanda Guzman Llach Taller de Música y Ensamble: Tao Plante, Alejandra Moro Taller de Biblioteca y Promoción de la Lectura: Eleonora Prizze, Cecilia Calvo Taller de Armado de Instrumentos: Gerardo Sesín El Proyecto Abrir Puertas es una iniciativa de profesionales y artistas independientes que desde 2008 desarrollan actividades de promoción cultural y de la salud en contextos de privacion de la libertad, con el objetivo de mejorar la calidad de vida intramuros, disminuyendo la violencia interna y los efectos del encierro desde una perspectiva de de ampliación y apropiación de derechos y de encuentro humano. Cuenta con el apoyo y acompañamiento del Ministerio de Desarrollo social a traves de la DINAPAM, SENNAF.

ÍNDICE I En este número… JuanPe recopila los encabezados tumberos para todas las páginas Horacio Senet recupera una anécdota escolar Segunda parte del folletín en tres entregas Carlos Chaminaud revaloriza la experiencia del colectivo IRA Jose Morillo narra una noche especial Páginas centrales dedicadas a la poesía Otro relato de Senet para no olvidar Desopilante encuentro entre el diablo y la parca por Sergio Müller Tercera y última parte del folletín en tres entregas Una producción colectiva: torneo de ajedrez en el Pabellón 9° Correo de lectores

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EDITORIAL

Cynthia Bustelo, Carolina Duer

¡Una más y no jodemos más! Si el dicho dice que la tercera es la vencida, “Como Sardina en Lata” retruca: ¡la tercera es la triunfante! Es un multi triunfo, un triunfo de los más alegres porque no hay perdedores, el de una gran aventura a la que nos entregamos con pasión, dedicación y sobre todo mucho amor. Amor es no tener miedo. El temor puede ser su opuesto etimológico, y si hay algo que a este colectivo precisamente le sobra, es la valentía. Así, nos predisponemos a observar con sabiduría el mundo interno, el colectivo, el del pabellón y el de la cárcel. Para luego deleitarnos en su escritura. Esas son algunas de las propuestas del taller de Literatura, Narrativa y Expresión. Reinventar otras coordenadas de espacio y tiempo, darle vida a esa contingencia reconstruyendo nuestros recuerdos, recreando y reflexionando, sintiendo simpatía por nosotros mismos, creando producciones individuales y colectivas como el polílogo del número anterior, las páginas centrales en los últimos dos volúmenes, los encabezados tumberos y para este número un 01


Isa: Cuando viene la policía

relato sobre el torneo de ajedrez que mantiene atentos y desafiantes a toda la muchachada del pabellón. En el medio del camino sufrimos traslados, abandonos, dificultades presupuestarias, desganos transitorios. Pero lo cierto es que nunca nos faltaron las ganas de desbocar nuestra imaginación y dejarla brotar por nuestras manos para que saliera este tercer número. Y si de manos se trata, nos alegra habernos multiplicado a través de todos los que echan mano en este plato colaborando con su arte; con su compañía cotidiana, presente y creadora; con lecturas atentas; con difusión desinteresada; con devoluciones cálidas y alentadoras. Un elenco que demuestra que el altruismo vuelve a ganar la partida. Un tercer nacimiento al que le damos vida colectiva. Una celebración con el mejor de los desenlaces. Un saludable sacudón de aire fresco y renovador para este caluroso verano. Un volver a tomar la palabra. Una lección. Un compromiso inspirador. Una apuesta. Un cierre. Un regalo de fin de año. Nota de los redactores: Como han podido apreciar también en el segundo número de esta revista, hemos incorporado en la parte superior de cada página un diccionario de expresiones tumberas: palabras que se resignifican en el contexto carcelario. Esperamos que esta iniciativa sea de vuestro agrado. 02


Ilus.: Ligea

A las chapas: Andar apurado

Recuerdos sin provincia Horacio Senet ¡Mi vieja escuela! Hacía años que no venía por el barrio. Casi ni me acordaba de cómo era: el enorme edificio que ya debe haber sido construido viejo, única explicación para los revoques emparchados una y otra vez, que le daban a sus paredes un parecido con una piel de una jirafa. ¿Colores? Los obvios. En mis mocedades, si era verde, hospital; si era amarillo, escuela y, por supuesto, las comisarías, de riguroso 03

celeste y azul, como los uniformes policiales. El municipio no se destaca por su creatividad. Por eso, cada vez que había una epidemia de algo, ya fuera poliomielitis, gripe o pereza, salían los obreros municipales – y también los vecinos – a pintar los troncos de los árboles con cal. Cosa que a los virus no les hace un carajo, pero que a muchos


Bichito: Celular

árboles los enferma y hasta mata. Pero mejor muertos, siempre que fuera con aspecto de limpitos. ¡Cómo la quería! Y también, ¡Cómo la odiaba! Contradictoria mi infancia, pero qué quieren, ¿Qué les mienta? Quedaba justo a la vuelta de mi casa. Nuestro jardín, que terminaba en un paredón cubierto de enamorada del muro, oscuro, húmedo, misterioso y lleno de arañas enormes, era, del otro lado, el paredón del fondo del patio grande del colegio. Lo usábamos en los recreos y para hacer “gimnasia”, lo que se resolvía, generalmente, en un partido de fútbol bajo la vigilancia del Prefecto, mientras el/la maestr@ de turno tomaba café y charloteaba en la Sala de Profesores. Mi personalidad se desdobla muy fácilmente en sus componentes freudianos y vulgares: el YO, o sea yo; el SÜPERYO, o sea el que manda; el ELLO; que es mi hombre primitivo pulsional; el QUËSEYO, típicamente argentino y, desde mi paso por Devoto, el YONOFUI, que no requiere mayores explicaciones. ¡Y qué zarandas y discusiones se me armaban entre todos! Lo peor es que no podía desprenderme de ninguno, porque todos ellos eran parte de mí. Y a nadie le gusta andar perdiendo pedazos.

Luz… Cámara… Acción… Ya es hora de salir para el cole. YO digo: “Bueno, vamos saliendo que quiero llegar temprano”. ELLO: “Ni en pedo, es tempranísimo. Tengo fiaca y ganas de ir a jugar a la pelota”. SUPERYO dice: “Serás lo que debas ser o si no, no serás nada”. QUESEYO se queja: “¿Pero qué está diciendo el boludo este? ¿Qué tiene que ver ir al cole con las máximas de Don José?” YONOFUI no se quiere quedar callado: “Miren locos, hagan lo que quieran pero por favor, a mí no me involucren. Salgamos o no salgamos, decidámonos de una vez porque el tiempo vuela.” YO: “Siempre armando kilombo, ustedes. Por favor, vamos que se va a hacer tarde.” ELLO: “¡Chupamedias asqueroso! Vos querés ir porque hoy viene la maestr@ de dibujo y a vos te gusta mirarle ese culito parado que tiene! Pero olvidate de que te vaya a dar bola. Tengo la posta: anda con el Vicedirector.” YO: “Envidioso. Todo porque a vos no te hace ningún caso, porque en clase jodés, jodés y jodés.” ELLO: “Joder es parte de mi naturaleza. ¿Qué querés que haga? Si no jodo, me aburro.” En ese momento suenan las campanas de la iglesia y nos damos cuenta de 04


Metra: Sistema para calentar el agua

que ya se está haciendo tarde. Corremos como desesperados por la dorada mañana de setiembre, la media cuadra de Estados Unidos, la cuadra entera de Muñiz y la media de Independencia. Amontonamiento en la puerta del Cole: ya están terminando de izar la bandera. Ya pasó “Alta en el cielo”, ya azuló un ala del color del cielo y la otra del color del mar. No nos dejan entrar. Estamos jodidos. Espero que el Director esté de buenas hoy, porque si no… Ningún buen humor hoy. Nota en el Cuaderno de Comunicaciones pidiéndoles a mis viejos explicaciones por la llegada tarde. El turro sabe que vivimos a la vuelta, así que no cabe excusa alguna por demoras en el viaje. Bueno, veremos cómo lo negociamos de vuelta a casa. En cuanto volvemos, la Vieja empieza a dar vueltas y a preguntar: “¿Cómo les fue hoy? ¿Todo bien?” (Evidentemente, ya está oliendo la rata muerta que vino en el cuaderno). “Todo bien, vieja, NQI (lo que en el lenguaje abreviado de casa quiere decir Nada Que Informar). Se lo traga. Por lo menos, esta tarde a las 5 vamos a poder tomar nuestro vaso de Toddy, mientras escuchamos en radio Splendid primero “Tarzán” y después “Poncho Negro”. A la noche, cuando volvió el viejo, le llevé el Cuaderno para que firmara. Me miró 05

con cara de culo. Dijo: “¡Me podés decir cómo te las arreglar para llegar tarde a una escuela que te queda a dos cuadras! ¡Y no me vengas con esa payasada que te desdoblás, que el SUPERYO o el Supermán o que no sé que pelotas te pasa por la cabeza. Vamos, explicame qué pasó!” … Ante el silencio: penitencia. Una semana sin televisión ni ir a la cancha, etcétera, etcétera. Me olvidaba, las PITONISAS pidieron que diéramos vuelta el final, así que allí va: … A la noche, cuando volvió el Viejo, le llevé el cuaderno para que firmara. Leyó lo escrito y me dijo: “Estos maestros su vuelven cada día más boludos. ¡Una mala nota por llegar cinco minutos tarde! ¿Cuándo se van a fijar en las cosas que son importantes de veras? Dame ese papelucho”. Firmó y después me pidió: “Por favor, gordo, ahora prendé la tele que en un rato empieza el programa “Odol Pregunta” y me gusta mucho como lo conduce ese muchacho Carlos D’Agostino. Quedate a verlo conmigo, que siempre se aprende algo.


Ilus.: Ligea

Brillo: Azúcar

UN CORTO de WHISKY Un folletín en tres entregas · Parte II

Amanece temprano. Casi cuando sale el sol la ciudad se ilumina. Las serpientes comienzan su día. Viejas sucias recorren las calles desprolijas. El mira desde la ventana su whisky. Aún está tibio por la calurosa noche que el día comienza a enfriar. Su tres cincuenta y siete tiene el tambor con sólo dos balas y en el piso tres muertos. Ella, su amante, y un testigo ocasional. Daño colateral dirían los yankies. Aquí es sólo uno más. El trabajo está hecho, se dice, y le pone hielo al vaso. Enciende un habano y contempla la escena desde un rincón mientras le saca el silenciador al arma. Después se va, llevándose el vaso. No quedarán más huellas que una cerilla en el piso.

Siempre lo mismo. Pocas pistas, pero el ADN está en el ambiente. Sólo habrá que descubrirlo. La investigación comienza con problemas en una ciudad corrupta, donde todo es un puñado de sucios billetes mal habidos. Josman, un comisario de poca monta, llevará a cabo la misma. Nada más propicio para que nunca se aclare. Si ni siquiera hay que darle algún dinerillo. El es botón de alma pero sin cerebro. Nunca termina lo que empieza. Ya no tiene más pistas del homicidio del piso treinta y uno, donde apareció muerto Lewis, y ya carga con otro. Continuará…

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LOS MALDITOS DEL IRA

Ilus.: Katchikian

Carlos Chaminaud

El historiador Norberto Galasso entiende por malditos a: “todos aquellos que habiendo protagonizado hechos importantes o habiendo realizado obras valiosas, en ambos

casos antagónicos al sistema predominante -ya sea en lo nacional o en lo social- han sido hundidos en el silencio y el olvido.” (Los malditos, Pág. 20) 07


Caja boba: Televisor

Para Galasso no debemos considerar sólo malditos individuales sino también a ciertos colectivos que encajan perfectamente en el marco de esa definición. El IRA (Irish Republican Army o Ejercito republicano irlandes) podría ser uno de ellos. Fue fundado en 1965 por Thomas O´heary con el objeto de iniciar una guerra de guerrillas para expulsar del Ulster (Irlanda del Norte) a los británicos que conquistaron y aún dominan ese territorio ininterrumpidamente desde hace más de ochocientos años. O´heary fue muerto en un enfrentamiento con tropas inglesas en 1971, y lo reemplazó en la conducción de la guerrilla Robert Sands, quien apresado en 1979 se dejó morir de inanición después de ayunar cuarenta y nueve días tratando de forzar una negociación a la que Margaret Thacher nunca accedió. Lo sucedió en el mando Decían Mcttampton quien en 1999 logró una tregua en la represión por parte de los ingleses, un reconocimiento del “ Sean Pem “ o brazo político del IRA, con representación en el Parlamento inglés y la interrupción de las acciones bélicas por tiempo indeterminado hasta que se realice un plebiscito en la población para saber de quién quieren depender, si de la corona británica o ser libres e independientes de toda dominación extranjera, entrando el IRA así en otra etapa pacifica de negociaciones políticas. Ellos profesan una ideología neo – anarco – conservadora de inspiración spenceriana (Herbert Spencer), pensador anarquista ingles cuya divisa que resume su ideario es: que exista un gobierno del estado tan, pero tan pequeño, que no se note. La economía se maneja de un modo libérrimo pero las empresas productoras, desde la más pequeña hasta la más grande, tienen la obligación de organizarse exclusivamente bajo la forma de cooperativas de trabajo. Son católicos militantes y exaltan la conservación de los valores espirituales y a la vez propician la revolución productiva de los valores materiales. Sus divisas preferidas son: “ni ley ni amo” y “libertad y autogestión”. Actualmente luchan por lograr su reconocimiento oficial en foros internacionales y ante instituciones de prestigio mundial como la Organización de la Naciones Unidas, etc.

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Liyo: Papelillo para armar

UNA NOCHE ESPECIAL José Morillo pensamientos con respecto al motivo de mi viaje. Una rutinaria reunión de negocios nunca da mucho pie al dialogo. La primera noche de mi llegada decidí, como siempre era mi costumbre cada vez que arribaba a una ciudad, pasear sin rumbo determinado con ánimo de relajarme en la medida de lo posible antes de dejarme absorber por la solitaria frialdad de la habitación, algo a lo que aún no me había podido acostumbrar desde que Nicole me hubo abandonado, a pesar que, de ese hecho que marcó mi vida, hacía ya mucho tiempo que había transcurrido. Zurich en su aspecto nocturno cambia radicalmente su imagen. Se convierte en una ciudad mágica donde su luminosidad es responsable en gran parte de tal calificación, aunque el toque de distinción definitivo se lo debe al rio Limac que atraviesa el corazón de la urbe como si de una arteria se tratase, con sus múltiples puentes peatonales, en piedra antigua, que ayudan a comunicar las dos orillas y que parecen transportarte al Medioevo. En principio no la reconocí más que como una sombra de alguien habitual

No debía tener más de veinte años. Era alta, delgada, pelo corto de color castaño, cara bonita con ojos verdes claros muy expresivos que parecían ávidos de querer devorar el mundo. El pantalón tejano ajustado realzaba el contorno de sus piernas. El mismo efecto que la camiseta blanca realizaba con su torso. Llevaba una trenca azul abierta y una pequeña mochila al hombro como único equipaje, si exceptuamos, claro está, el libro que siempre la acompañaba en sus manos. El plan infinito, de Isabel Allende. Al principio no me había fijado en ella. Quizás por su temprana edad. Yo sobrepasaba la cuarentena. Quizás porque no quería complicaciones de índole personal que me trajesen más tormento del que ya tenía en mi vida. Coincidimos por primera vez en la Terminal dos de Barajas. Dirigiéndonos a la salida para fumar un último cigarrillo antes de embarcar con destino a Zurich. En esa ocasión ella me había pedido fuego. La casualidad forzó que ambos fuésemos compañeros de asiento durante el vuelo. Ahí apenas hablamos. Ella enfrascada en la lectura. Yo en un mar de 09


Armeti: Cigarrillo armado

en aquellos lugares. Apoyado sobre la piedra encendí un cigarrillo mientras disfrutaba del pequeño oleaje que formaba el caudal de agua que corría bajo mis pies. - Hola – dijo ella acercándose -. Vaya casualidad. ¿Me das fuego?. En ese momento si me percaté. La tercera vez que nos cruzábamos en el mismo día. El brillo de la luna reflejaba un halo especial en su bello rostro. Una dulzura casi angelical que acentuaba con la abierta sonrisa. Iniciamos una conversación mientras quemábamos la ceniza sobre el viejo puente. Observé que el libro que leía en el avión todavía se hallaba en sus manos, lo mismo que la mochila seguía con ella arrimada a sus pies. Confesó que esa noche aún tenía que buscar donde dormir. Su reserva de dinero era más bien escasa después de pagarse el pasaje hasta Suiza. Se contentaba con un buen banco en algún rincón caliente. Posiblemente, la estación de ferrocarril. La invité a comer algo. - No te equivoques – respondió -. Tal vez no pueda pagarte como tú podrías esperar. - No pretendo cobrar – repuse. Y era verdad. No se me había pasado por la imaginación un cobro en especies. Sencillamente, me había caído bien, y también dado un poco

de lástima su situación. No fuimos a ningún sitio elegante. Bastaron con un par de perritos calientes y dos vasos de cerveza. Hablamos de cine. Era el objetivo de su alocado viaje. Asistir al festival de Berlín, del cual una parte del certamen se celebraba allí. Al terminar paseamos un rato por el centro como una vieja pareja de amigos. Su risa era un agradable placer para mis oídos. Algo que no había sentido desde mi relación con Nicole. Me asusté al recordarla. Más cuando la chica agarró un par de veces mi mano. Creo que notó un ligero rechazo en ese instante, respetándolo sin preguntar. Cuando llegó el momento de despedirnos no pude dejarla ir así e insistí en que me acompañase al hotel. Mi habitación tenía dos camas. No tenía por qué buscar refugio en la calle. Organizándonos no tenía por qué haber problemas. Le costó aceptar, supongo que por miedo lógico a lo que pudiera provocar con su presencia, pero logré convencerla. La habitación pareció cobrar calidez y vida con su compañía. Su simpatía era interminable. Se descalzó para dejarse caer sobre la cama que daba a la ventana. Me miró con aquellos ojos penetrantes mientras se desperezaba probando el mullido colchón. Me turbé ante esa mirada. Me recordaba tanto a Nicole. Fui al baño buscando el (cont. pág. 15)

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ALGO SOBRE LA POESIA (1959)

Mario Morales DieterKasparek Roberto Juarroz La poesía es casi nada. Pero nos hace posibles. Es abrir las manos adentro, pero adentro de todos. Toda poesía es poesía de amor, porque toda poesía se hace a la intemperie nocturna del amor. No hay condiciones para la poesía, salvo el hombre. Una señal indica un camino. En poesía una señal indica todos ´ los caminos. La única manera de recibir una creación es crearla de nuevo y tal vez crearse. La poesía es un ademán del espíritu que va ganando otra razón. Los muertos tal vez puedan hablar, pero no hay poesía de muertos. La poesía es un lenguaje y hasta quizá una vida entre soledades. Empieza casi al final de las palabras. Es la sinceridad de lo que no conocemos. Es una noche que se parece al día. O un día que se parece a la noche. Una arena tan sensible que registra la edad de nuestra sombra. La poesía no sabe nada de moral, pero es la más alta moral. La poesía también es una postergación del apogeo de la palabra, pero en el único lugar donde la palabra no sufre. Entre quien da y quien recibe, entre quien habla y quien oye, hay una eternidad sin consuelo. El poeta lo sabe.

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Diseño: Damián Pais


No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! - y en esto soy irreductible – no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretenden seducirme! Esta fue - y no otra – la razón de que me enamorase tan locamente, de María Luisa. ¿Que me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... ¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo. ¡Que delicia la de tener una mujer tan ligera... aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en conseguirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando. Oliverio Girondo

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Corchito: Cigarrillo

(viene de pág. 10)

refugio en el encierro. Me lavé la cara y quedé viendo mi reflejo en el espejo, preguntándome qué estaba haciendo, pero, sobre todo, qué estaba sintiendo. No quería ninguna aventura, a pesar de la belleza de la chica. No por su edad, sino por el daño que sabia me quedaría después, porque presentía que era muy fácil enamorarse de semejante mujer. La imagen de Nicole apareciendo detrás mío y abrazándome mientras apoyaba su cabeza sobre mi espalda vino a mi mente. El dolor a mi corazón. Salí de nuevo al cuarto. Ella inspeccionaba el mueble bar y había puesto el hilo musical donde una música romántica había inundado el ambiente. Me invitó a bailar. Más bien diría que no me dio opción, sujetándome mientras sonreía. Luego, noté mientras nos movíamos sobre la moqueta que su estado de ánimo había cambiado inclinándose hacia una cierta tristeza. Sin saber por qué, acaricié con ternura su cabello, y la abracé asegurándole sin conocer los motivos que no tenía que preocuparse de nada mientras estuviese allí. Yo no significaba ningún peligro para nadie. Levantó su cabeza y me miró. Con aquella sonrisa enigmática y los ojos que reflejaban un cielo deseado. Pasados unos segundos acercó sus labios y me besó. Suavemente al 15

principio, profundamente después. No pude resistirme y respondí con el mismo ardor. Con la misma dulzura. Supe que ya no tenía remedio. Aquella chica, casi niña, de la que aún no sabía su nombre, había destrozado mis defensas. Una vez más me había arrojado al abismo con pocas esperanzas de tener una caída suave. Se separó de mí con lágrimas resbalando por su hermosa piel. - Ahora, debo irme – dijo ante mi sorpresa -. Es mejor que guardes este recuerdo de mí. No que termines odiándome. Gracias por esta noche. - No es necesario que te vayas. No te voy a molestar mientras duermes. No soy de esos. Ya te lo dije. Gracias a ti por haberme hecho vivir después de tanto tiempo. - No es por ti. Es por mí. Tú no lo entiendes. Si me quedo te haré daño, y también me lo haré a mí. - Podré soportarlo. Quédate, por favor – casi imploré. Sin parar de llorar, se aproximó sonriendo. Se abrazó a mí. En un susurro me pidió que la perdonase y me volvió a besar con mucha más pasión y ternura que antes. Al mismo tiempo se apoderó de mi mano derecha y con lentitud, mientras la apretaba, la bajó hasta su entrepierna dejándola allí, bajo la suya, para que pudiese descubrir su secreto, y dar rienda suelta a mi enojo y malestar.


Grata: Ladrón

Se equivocó. No me enfadé. Me sorprendí por lo inesperado pero no me enfadé. Retiré mi mano con suavidad de aquella zona abultada de su pantalón. Confuso, tengo que reconocerlo. Sin saber qué decir. Sin terminar de creerlo. Pero en ningún momento me sentí engañado. Ella me lo había advertido. No me había obligado a nada. Tampoco pensaba que hubiera pasado nada de lo que tuviéramos que avergonzarnos. Le sonreí un poco incómodo por no saber cómo tratarla y volví a insistir en que usase la cama que había elegido. No eran horas para que saliese sola por una ciudad desconocida. No pude dormir. En la oscuridad de la habitación tuve sensaciones contradictorias. A pesar de lo evidente, no la podía ver como otra cosa que no fuera una mujer. Recordé su risa mientras paseábamos. Su manera de bailar. Su forma de comer y de mancharse con la espuma de la cerveza. Los dos besos en los que nos habíamos fundido. El tono de su voz, dulce e inocente. Y, por supuesto, sus lágrimas. Su tormento en el momento preciso. La tristeza que había llenado su rostro. La congoja hizo que mis ojos también se humedeciesen. No era un monstruo. Detrás de esa barrera se hallaba un ser especial. Tan solitario y falto de amor como yo. Y ella se había conseguido meter en mi alma.

Me levanté de la cama y me dirigí a la suya. No quería sexo. Solo abrazarla y protegerla. Estaba despierta. La luz que filtraba la ventana lo confirmaba. Sus ojos brillaban en la oscuridad. Indecisos. Casi suplicando. Me senté a su lado y acaricié su mejilla. Estaba húmeda. - Siento no haber sido más hombre antes – le susurré inclinándome sobre ella al tiempo que buscaba sus labios. Nos besamos largamente. Después me hizo un sitio en la cama. Sin decir nada se despojó de la camiseta dejando libres sus senos desnudos. Pequeños y perfectos. A continuación, los tejanos fueron a parar a la alfombra. Yo también me desnudé y me acurruqué junto a ella. La rodeé con mis brazos y ella apoyo su cabeza sobre mi pecho. No hicimos nada más aquella noche salvo limitarnos a sentir nuestros cuerpos pegados como dos almas que se acababan de encontrar y ya no se querían separar bajo ninguna circunstancia. - Te amo –me dijo antes de quedarse dormida-. Es una locura pero te amo. - Yo también te amo desde que te vi en aquel puente – contesté mientras me embriagaba con el aroma de su pelo. Ambos nos sumimos en los sueños. Aún no nos habíamos dicho nuestros nombres. Eso era lo que menos importaba. 16


Fuelle: Calentador hecho con resistencia y ladrillo

SOLO

los que ni fú ni fá. Pero por lo menos, son míos. Quizás lo único que puedo decir aquí que es auténticamente mío y que nadie me puede quitar.

Horacio Senet

Pero ¡carajo! ¿Qué está pasando con mis recuerdos? Esos lindos, que atesoro y rememoro a menudo están como medio deslucidos. Las manos de Ana. ¡Cuántas veces he recordado las manos de Ana! Su textura, su suavidad, ese dedo meñique medio torcidito en la izquierda que le besaba y le decía que era su marca distintiva de belleza. Y ahora las veo con los colores medio desleídos, los bordes algo borrosos, sin brillo. Como si les hubiera pasado una lija fina y fueran perdiendo nitidez. O se hubieran humedecido. ¿Será que los recuerdos se van gastando? ¿Especialmente aquellos que evocamos más a menudo, aunque sean los que más nos gustan? ¿O quizás, precisamente por eso, porque son los que más nos gustan?

…te recordaré, en mi soledad, en el sitio aquel que quedó sin luz, cuando comprendí que ya no eras mía… Chamamé

Solo. ¿Solo? Sí, solo. Estoy solo. Completamente solo. En un sitio donde la soledad es un lujo, o quizás, un premio. Porque casi nunca se está solo en la cárcel. Siempre hay alguien cerca, o a mano, o haciendo ruido al alcance del oído. O de la vista. O haciendo algo cerca. Pero solo, lo que se dice solo-solo, no estás casi nunca. Porque aunque estés solo, te han grabado el panóptico en la conciencia, a fuego, tan profundamente que no podés evitar sentir que alguien – nunca sabés quién – te está mirando o escuchando o vigilando de alguna manera.

Esto me asusta y me jode. Vamos a probar con algunos de los recuerdos que menos me gustan, a ver qué pasa. Veamos… ¿Te acordás del primer día que estuviste en cana, en la Comisaría? ¡Mierda, qué borroso sale! Seguro que es porque todavía estaba medio en shock, recién se había producido EL HECHO que me trajo aquí y estaba bastante boleado. A ver, ¿y del Juicio? ¿Me acuerdo del Juicio?

Nadie alrededor. Buen momento para meterme hacia adentro mío y mirar algunos recuerdos. Qué hay de todo, de los lindos, de los feos y de 17


Ortiva: Informante de la policía

Recuerdo que eran tres personas, no era tan dormido, sino que ya pero ni por asomo puedo evocar estaba me pasando éste asunto de sus caras, ni cómo estaban vestidas, que las cosas se me fijan menos. ni quiénes más estaban presentes. ¿Tendrá algo que ver el viejo puto de Alzheimer? ¿O mis casi 70 años? ¿O el ¿Y Pedro, mi abogado de entonces, aburrimiento de los 12 años de cana? que después se murió de un ACV? ¿O quizás las pocas ganas de recordar, No me puedo ni acordar de la cara, el hartazgo de recordar, la desesperada solamente de una voz monótona necesidad de buscar algún horizonte al lado mío que repetía y repetía nuevo, algo que me saque de esta ¡Es una vergüenza, estos Jueces rutina espantosa?: Pabellón – CUD no quieren trabajar! ¡No nos dan – Pabellón – cenar algo – cualquier bolilla a nada de lo que acotamos! cosa – apagar las luces – Hola Rancho, ¡Ni hablar de que les pidamos algo! buenos días… Y empezamos de nuevo. Borroso, todo muy borroso. Casi sin ¿Le cuento algo a la psicóloga intensidad, como en un televisor con que me trata? Es buena mina, y el tubo medio gastado. ¿Y de lo que quizás entienda y me lo pueda pasó antes de encanar? ¿Me acuerdo explicar. Pero mejor no, tiene que de mi casamiento con Ana? ¿Del viaje estar preparando los informes para a Río? Y yendo más atrás, ¿de Elena y el Juzgado por mi pedido de prisión el nacimiento de Marcos? ¿Cuándo la domiciliario y a lo mejor no conviene nurse vino corriendo desde la sala de que le de ningún dato nuevo o raro. operaciones donde habían hecho la ¿Qué me queda? A la familia, cesárea con mi bebé entre sus brazos, ni nombrarle el tema. Tal vez envuelto en una manta azul? ¿Y me pueda preguntarle a alguno de mostró a escondidas al pequeño rey los compañeros. Esos tienen más mientras yo lloraba de emoción como experiencia que yo. A lo mejor saben buen padre primerizo pelotudo? de qué se trata. Borrosas, borrosas, todas las imágenes Tal vez sea mejor que se los pregunte salen borrosas, tanto las lindas como las en el Taller. Ese es un espacio de feas. Viniendo más cerca, mucho pero libertad. Allí cada uno puede decir lo mucho más cerca, ¿qué cara tenía el que piensa y opinar lo que le parece. cobani que nos recontó esta mañana? Compañeros, ¿alguna vez le pasó a Ni me acuerdo cuál de los tipos alguien algo parecido? era. Estaba tan dormido… O quizás ¿Qué opinan? Los escucho. 18


Yantas: Zapatillas

Y ya sin preocupaciones en otra orgía se trenzaban, entre alcohol, sexo y droga, las almas amontonaban y otro fin de semana catastrófico los diarios anunciaban.

EL DIABLO Y LA PARCA

UNCORTO

Sergio Müller Estaba el diablo muy borracho chamuyándose a la parca: “Tengo un lugar calentito donde podemos estar, nos tomaremos unos whiskys y hablaremos un rato más”. “No empieces con ese papo”. Decía ella copetiada y la ginebra en la mano un poquito le temblaba. La idea le agradaba, ella que era medio fría a transpirar comenzaba entre whiskys y ginebras las almas se les escapaban. El diablo que era re pillo, devuelta la atropellaba susurrando groserías se echó la guadaña al hombro y agarrándola del codo, despacito para el bulo encaró y sentada al lado de la fogata, la parca se desnudó y riendo a carcajadas el diablo la penetró. Después de una larga orgia un buen porro se armó que fumaron en silencio hasta que él comento: “¿Y si quedas embarazada?” dijo el diablo como si nada. “Lo mato” ella respondió. “Por maldito” dijo él. Y los dos a carcajadas a la cara se miraban y otro faso arrancaron, entre porros y alcohol las almas se les escapaban. “Me parece que mañana no voy a poder ir a trabajar” se quejaba ella agotada. “No te preocupes mi negra, yo te lo voy a solucionar con dos trenes en una vía, un avión sin gasolina y un crucero en alta mar”. 19

DE WHISHY Un folletín en tres entregas · Parte III Es un día caluroso. De esos donde la ropa se pega a la piel. En la jefatura hay murmullos y sonrisas por lo bajo. Un clima de satisfacción. El ambiente pesado se palpa en el aire sofocante. Hay cambios de jefes. Algunos serán destituidos por mal desempeño en las tareas asignadas. Otros serán ascendidos. Idas y vueltas de la vida, se dice en el ambiente mientras el ex sub jefe Robinsón ayuda al ex jefe Josman a retirar sus cosas, y lo alienta para que no decaiga más su ánimo destruido. En un discurso duro y dinámico dice el nuevo jefe que la ciudad cambiará desde hoy mismo. Entre aplausos y murmullos se retira a su nueva oficina. Solo en su despacho enciende un habano y se sirve un whisky. Observa desde un rincón su nuevo empleo. La placa reluciente dice jefe H.F. Robinsón, y por la ventana arroja la cerilla. No quiere ensuciar el piso. Bebe un trago de su whisky, acomoda su tres cincuenta y siete en la sobaquera, y sale a recorrer la ciudad corrompida donde todo es un puñado de billetes mal habidos.


Arp贸n: Arma blanca

LOS CABALLEROS DEL CREPuSCULO

Ilus: Dami谩n Santiago

Cr贸nica de un torneo de ajedrez en el noveno


Muleta: Secador de piso

Va decayendo la tarde. La claridad del día comienza a disiparse en el crepúsculo. Es ahÍ cuando los ejércitos de diferentes bandos aparecen dispuestos a una lucha sin cuartel con el único fin de implantar la hegemonía de su rey. Es la hora en que los caballeros inician la contienda. No hay concesiones. Cargas continuas de caballería. Torres que se derrumban. Soldados que se sacrifican por su reina, esa dama tan caprichosa como peligrosa. Ataques frontales. Emboscadas. Duelos mortales. Temeridad. Prudencia. Estrategia. Todo vale hasta que tan solo uno de los reyes queda en pie y el combate termina después de una interminable lista de bajas. Una guerra tan antigua como el mundo que ha permanecido a lo largo de los siglos. El ajedrez. La pasión por este juego se ha desatado en el pabellón noveno. Algo que era inimaginable hace poco tiempo. Las partidas eran muy esporádicas y se desarrollaban en un entorno aislado. Dos personas que no tenían nada que hacer en ese momento y decidían matar el tiempo con el tablero. La llegada de Sergio Müller trajo consigo una revolución en ese sentido. Desde que llegó al pabellón insistió bajo las reticencias de todos los que conocían el juego en la creación de un torneo en regla. Finalmente, secundado por José Morillo consiguió 21

llevar a cabo su idea. Se procedió a la primera competición de prueba, con un balance de participantes más que satisfactorio. Trece en total. Se estableció un campeonato con una primera fase para buscar cuatro semifinalistas que se enfrentaran en eliminatoria directa para llegar a la final. Las partidas se celebraron en la cocina y en la biblioteca, lo que provocó que algunos curiosos se acercasen a echar un vistazo. Día tras día el público se fue incrementando movido por la simpatía que le sugería alguno de los participantes. La pizarra que habitualmente no se usaba comenzó a ser testigo de las evoluciones del juego. Curiosamente, a esa primera final llegaron los dos organizadores, Müller y el español, quedando por este orden primero y segundo. Algo que para algunos que emplearon la critica cómica como nota de color, comandados por el incombustible Roberto Difeo, constituya una prueba clara de monopolio. El tercer puesto fue para Hugo Ataza, que fue la verdadera revelación del torneo. La nota triste fue la marcha por traslado de algunos integrantes del mismo. Los mismos participantes no dieron tiempo para asimilar lo que había significado esa iniciativa y apremiaron a los organizadores para que creasen un nuevo campeonato.


Poncho: Para taparse

La modalidad fue exactamente igual que en el anterior, pero esta vez la intensidad en los enfrentamientos aún fue mayor dentro de un clima de respeto. El público siguió con entusiasmo el transcurrir del juego. Ya se hacía habitual acudir a la pizarra para ver cómo iban las posiciones. En esta final el titulo se decidió entre Müller y Pastor. Primero y segundo al terminar. El tercer puesto fue para el español. Los organizadores seguían sin bajar del podio. El público ya integrado solicitó un tercer torneo con el aliciente de que fuese por eliminación directa. Es decir el que perdiese un partido quedaba eliminado. Se le llamó “el torneo salvaje”. El interés fue total. Todo el mundo opinaba sobre las jugadas realizadas al acabar una partida como si se hubiese jugado un verdadero campeonato del mundo. El pabellón se había unido en gran medida y la camaradería había crecido, sobre todo entre los jugadores. El titulo se fue para el español que jugó la final con

Martín Torday que terminó segundo después de haber realizado un gran campeonato. El tercer puesto en esta ocasión correspondió a Müller. El monopolio seguía sin bajarse del podio. El cuarto campeonato volvió al sistema de liguilla para clasificarse para las semifinales. Esta vez el campeón fue Pastor quedando segundo Müller y tercero el español. El quinto campeonato se está celebrando mientras se escriben estas líneas, y es que muchos ya echarían de menos el que no se celebrasen partidas. Todo el mundo se identifica con algún jugador. Con la estrategia de Müller. El conocimiento de Pastor. La temeridad del español. La reflexión de Romero. La elegancia de Torday. La imprudencia de Luís. La entrega de Ataza. El buen humor de Halford. El nivel de competitividad ha subido, lo mismo que el de exigencia y de entrega en aras de un deporte que reactiva la mente y fomenta la unión y la amistad, porque cuando cualquier partida finaliza todo se reduce a un apretón de manos sincero entre ambos rivales. Porque esto ante todo es un juego de caballeros. Por cierto, el monopolio está en las semifinales de nuevo.

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Chicharra: Radio

Miguel Stama opina lo que la mayoría nos refleja. Que hemos logrado motivar en gran medida a un pabellón que estaba algo apático. Y gran parte del mismo ha encontrado en este apartado una alternativa a tanta televisión. También, por supuesto, no falta la parte crítica. El Gargamel del grupo que sólo encuentra defectos con tanta aglomeración de gente a determinadas horas. Pero hasta ese pequeño grado de polémica resulta bueno para el espectáculo. Esperamos que esta idea siga funcionando. Que mucha más gente se anime a participar y otros quieran aprender a jugar porque todo esto ha generado por encima de todo una mejora de la convivencia en general. Lo que nos hace pensar en plan irónico que, a veces, una batalla puede ser una actividad saludable, siempre, claro, que la misma consista en un choque de mentes basado solamente en dos colores. El blanco y el negro. Y el respeto que en todo momento se debe enarbolar por bandera. Ojalá todos los problemas que reinan en el mundo se pudiesen solucionar así, con treinta y dos 23

piezas y sesenta y cuatro cuadros para moverse con el reconocimiento hacia el adversario, haya perdido o ganado. Eso es lo que menos importa. Lo más valioso es el saludo final entre ambas partes y el buen rato que pasan tanto los que juegan como los que observan. Gracias a todos por seguirnos. No quisiéramos despedir esta crónica sin recordar a caballeros del crepúsculo que ya no están con nosotros pero que han sido dignos rivales de todos nosotros mientras pudieron participar. Gonzalbo. Binaghi. Williams. Aldo. Se los echa de menos. Un abrazo de vuestros compañeros y amigos. Ilus: Damián Santiago


Ilus: Martín Álvarez

Loji: Hombre distraído

CORREO de

LECTORES Escribinos a: abrirpuertasdevoto@gmail.com Acerca de “Como sardina en lata #2”… De María José: Estoy leyendo la publicación que mandaste, bajo un resto de sol en una ventanita de Berlín.... El diseño gráfico está muy bueno! Y sobre los textos que he leído hasta ahora (3) ¡están buenos! Como que al leer, se va armando un caleidoscopio de temas, cuestiones diversas, como un mundo: el arma, el Ser empoderado como “humano”, el humor, el amor

como experiencia de humanización y expansión de ese uno mismo cerrado que somos a veces, el relato sobre la vida en la cárcel (la cocina), la experiencia espiritual, la amistad, al cálculo, la ironía, la noción de “truco”, el apego a los afectos como cordón potente..... También me gusta el juego con diversos géneros (cuento, anecdotario, poemas, etc.) y estos incisos que dan “pistas” sobre el nombre de la revista: el texto sobre los “ningunos y ningunas” justo antes del -no ingenuo- listado en caligrafías y tipografías diferentes, a modo de un collage hecho a muchas manos, un poco en desorden, me gustó mucho! Sería lindo que impriman algunos ejemplares para repartir, hilados a mano! MJM Respuesta de los redactores: Agradecemos, sobremanera, primeramente que hayas leído nuestra revista y luego la extensa y positiva critica que has hecho de la misma. Celebramos que te haya gustado. Decirte que ese cierto desorden que has detectado en su estructura forma parte del carácter que le pretendemos infundar. Muchas gracias por tus elogios. Un saludo. De Adrián: Bravos, gente!!!! Me encantó la revis. Avisen si quieren un corresponsal en Madrid! Ánimo, feliciten de mi parte a la gráfica y pa´lante!!! A.·


Causa: Utensillos de cocina

De Susana: Conmovedores relatos... buena escritura... fantástico proyecto... Te/los felicito y gracias por compartirlo! Espero el #3! Cariños. Susana · De Andrés: La leí!!! Muy linda. Me gustaron en particular “lloran los cielos”, y el texto de escritura colectiva “polilogo”. Abrazón. Andy · De Maxi: Muy bueno, lo re-envío a otros compañeros. Felicitaciones por el laburo que están haciendo. Muy grosso. Saludos Maxi · De Francisco: Gracias por compartir vuestro valioso trabajo. Abrazo. Francisco · De Sangu: Muy Buena!!!, me encantaría colaborar con alguna ilustración. · De Andrea Urtubey: Gente gracias por enviar este material, Excelente la portada y su contenido. Lo estamos compartiendo con unos chicos de la escuela, que muchos de ellos tienen a sus padres o hermanos en

distintas latas de sardinas, algunos en otras provincias. Felicito a Martín, Pablo y Omar por sus dibujos tan creativos. Lloran los cielos lo tomaron los pibes de 5| de arte y quieren hacer algo con ese texto, ellos son de la orientación teatro. Y me gusta que el Topo nos deje en suspenso! Polílogo del Pabellon 9 es muy parecido a esta ESCUELA, es escuela hogar, donde todos desayunamos, almorzamos y merendamos en un literal Bondi. Y muchos de nuestros estudiantes viven allí. La carta a la rubia, emocionó a mas de una de nuestras muchachas y admito que es la primera vez que cuestioné mi morena cabellera y sonreí todo el tiempo mientras la leía, Ja! Adelante gente! Un abrazo cálido y felicitaciones al equipo. Gracias! · Respuesta general de los redactores Una suerte tener lectores como ustedes. Nos satisface y nos da ánimos el saber que hay persona que apoyan nuestro trabajo. Gracias por el cumplido. Un abrazo para todos.


Como Sardina en lata #3  

Revista producida en el Complejo Penitenciario Devoto - 2012 Colectivo Abrir Puertas

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