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Profesorxs ¿para qué? Desde la Comisión de Letras, hace varios años venimos preguntándonos acerca de la formación específica del Profesorado. Este año, en el marco de un ciclo de charlas al respecto propusimos una mesa de debate que contó con la presencia de lxs profesorxs Eugenia Pascual, Sara Bosoer y Mariano Dubín. Les planteamos, para abrir la discusión, ciertas preguntas disparadoras, pero, finalmente, nos quedamos con muchas más inquietudes movilizadoras que certezas definitivas. Varias cuestiones insistieron en la discusión. En primer lugar, todxs podemos estar de acuerdo en que la escuela secundaria es un espacio de intervención política y en que la e n s e ñ a n z a c o n l l eva u n a g ra n responsabilidad en este sentido. Entonces, estamos obligadxs a problematizarnos, a reflexionar sobre nuestra práctica constantemente, a teorizar al respecto: investigación y práctica no pueden seguir considerándose como ámbitos separados. Creemos que esto representa una falencia estructural en nuestro plan de estudios: nuestra formación es considerada en función de la investigación. Así, el “otrx” con respecto al cual nos pensamos siempre es un otrx teórico, el conocimiento específico, la teoría. Seguimos sin poder salirnos del enciclopedismo, del academicismo burgués, de la conciencia colonial que opera detrás de nuestros posicionamientos teóricos, y seguimos sin poder situar nuestra investigación y nuestros objetos de estudio en función de nuestrxs interlocutorxs más reales y directos lxs sujetxs que habitan las aulas, las instituciones en las que nuestras prácticas se enmarcan - y de las problemáticas actuales de nuestro

territorio - que tampoco dejan de atravesar a nuestrxs interlocutorxs (nos referimos, por ejemplo, a cuestiones tales como las lenguas de lxs sujetxs migrantes, las políticas lingüísticas). Pensando estas cuestiones, una reflexión contundente nos resultó evidente: nos falta calle. Hemos llegado hasta acá, consideramos, por años de inmensa desvalorización de ciertos saberes propios de la didáctica y del saber-hacer como campo de investigación. Entendemos que detrás de esto hay un posicionamiento político respecto a la lengua y la literatura. Ante esto, nos planteamos: docencia e investigación, ¿al servicio de quién? ¿quiénes son esxs otrxs a lxs que nos dirigimos? ¿acaso la escuela no representa un valiosísimo territorio a habitar e investigar? ¿por qué seguimos pensando que conviene como comunidad universitaria seguir sosteniendo esta jerarquía? O, mejor aún, ¿a quién le conviene? Todo esto nos lleva a pensar la urgencia de empezar a pensar ciertos cambios en el plan de estudios. ¿Por qué son sólo cinco materias las que nos habilitan a ser docentes? ¿Por qué las distintas formas de evaluación de nuestras materias insisten en una práctica

i n d iv i d u a l y s o l i t a r i a ( c o n e l predominio de géneros discursivos tales como las monografías y las ponencias), cuando sabemos que ni s i q u i e ra l a i nve s t i ga c i ó n m á s tradicional tiene por qué ser así? ¿Por qué naturalizamos que una carrera estructurada en cinco años nos tome entre ocho y diez? ¿Por qué tenemos la misma cantidad de materias dedicadas a la literatura española que a la latinoamericana? Con un plan de estudios que requiere el conocimiento de ciertas lenguas extranjeras pero ni siquiera reconoce la presencia de las l e n g u a s i n d í g e n a s e n n u e s t ra cotidianeidad, ¿qué concepción de l e n g u a y d e c u l t u ra e s t a m o s construyendo? Estos debates e inquietudes esperamos funcionen como disparadores para replantearnos nuestra formación y la perspectiva con la que encaramos nuestros objetos de estudio. Entendemos la Comisión de Letras como un espacio para seguir profundizando estas cuestiones y construir la carrera que queremos. Lxs invitamos a seguir este camino con nosotrxs. Catalina Lluna Clara Maidana en la Comi de Letras


¡Agendate!

Sobre mesas...

El 25 de Septiembre

...y promociones. L a h i s to r i a d e s i e m p re : c a d a cuatrimestre empezás a cursar nuevas materias, en nuevas aulas, con nuevos profes, que dan contenidos nuevos. Nos bombardean en las primeras clases: asistencia al 75% de los prácticos, asistencia al 80% de los teóricos, 2 parciales, 4 parciales, 1 parcial, 1 monografía, 5 trabajos prácticos, 2 reseñas, nota mínima 4, nota mínima 6, en promedio, en cada parcial, con recuperatorio, sin recuperatorio, con artículo 14… Con programas que tardan semanas en aparecer, así como quien no quiere la cosa, transcurre la cursada, teniendo que prestar mayor atención a las fechas y las cuestiones administrativas que a la placentera (o tediosa) lectura de las pilas de bibliografía. ¿Y qué pasa si trabajo? ¿Qué hago si tengo que cursar muchas materias y no puedo asistir a todos los teóricos porque se superponen? ¿y si justo me tocan dos o tres parciales el mismo día? Vayamos a la fuente, leamos el reglamento ¿Qué dice el REP sobre las promociones? Lamentablemente, no mucho; contamos con un Régimen de Enseñanza y Promoción que ha dejado en una gran laguna la cuestión del sistema de promoción sin examen final: Artículo 22: (…) Cumplimiento de las tareas señaladas por la cátedra

durante el curso. Aprobación de los trabajos y evaluaciones, cuya modalidad, cantidad, características e instancias de recuperación se establecerán en el programa de la materia Para que podamos organizarnos y no tener problemas, pediremos un sistema de promoción homogéneo. ¡Para todas las materias! Así nos ahorramos gran parte del estrés de cada comienzo de cuatrimestre. Así dejamos de acostumbrarnos a las irregularidades y de sufrir arbitrariedades. Por eso, queremos invitarlos a que nos acerquen sus sugerencias, sus comentarios, sus experiencias, para fortalecer nuestra propuesta y que pueda funcionar como una verdadera mejora para nuestro día a día en la carrera. Pueden encontrar el documento completo en nuestra página de Facebook o en nuestro blog.

¡Sumate a la comi! Nos juntamos los Viernes a las 16 hs en el aula B08

Se acerca la mesa examinadora de Septiembre y con ella... las irregularidades. Seguramente todos conocemos algún caso en que en la mesa examinadora se encontraba evaluando un/a solo/a profesor/a. Y por más que lo tengamos naturalizado... ¡eso no esta bien! Leamos el Artículo 33 del R.E.P vigente: L a m e s a exa m i n a d o ra e s t a rá constituida por tres Profesores titulares, adjuntos y/o jefes de trabajos prácticos. El Presidente de la mesa examinadora será el responsable de la cátedra; los otros dos miembros podrán ser de materias afines o pertenecientes al mismo Departamento. El responsable de la cátedra podrá gestionar ante el Departamento la autorización para que los ayudantes diplomados de su cátedra asistan y colaboren en el examen final. Es importante contar con esta información de antemano y es un deber y un derecho de los estudiantes reclamar que dicha condición se cumpla. Una vez que la nota fue definida no hay vuelta atrás, y si creemos que el o la profesor/a fue injusto/a con su decisión, no habrá testigos que digan lo contrario y después "anda a cantarle a Gardel" Les recordamos que en los artículos 31 a 40 del R.E.P se puntualizan las condiciones en las que debemos rendir finales. Esperamos que le den una leída y sirva para evitar, en los casos en que sea posible, o al menos, para no pasar por alto la irregularidad mencionada anteriormente y otras que nos puedan perjudicar como estudiantes.

El Juguete de Roberto N9  
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