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PULSO DE CIUDAD

Allí aprendió a tocar la tuba y con prontitud asumió el cargo de subdirector de la Orquesta de vientos de la misma universidad, para luego continuar estudiando en Bogotá. También dirigió las bandas de música de algunos municipios antioqueños. Luego vinieron varios proyectos más, como la dirección de la banda de música de Pereira. Pero ese trajinar terminó por indicarle que “en lo local están las respuestas que uno tanto busca por fuera”. Por ello regresó a Apía, a la casa materna donde todavía está casi intacto el piano Zeiter & Winkelmann, protagonista del estudio, donde también acumula distinciones de todo tipo, ubicadas de manera nutrida en todas las paredes.

EL OCASO DE UN PUEBLO 

En 1992 se sumó a su hermano Francisco Javier, quien hizo la investigación y escribió el texto, para dar vida a la cantata indigenista El ocaso de un pueblo, como conmemoración de la llegada de los españoles a América. El maestro Carlos Fernando se encargó de la parte musical. Esta obra, que ha llegado a presentarse con más de cien artistas en escena, recrea de manera ficcional la vida del cacique Tucarma, cuya tribu habitó el territorio de la actual Apía. En ella aparecen también personajes legendarios como Zulaima (compañera de Tucarma), Nabsakadas (el jaibaná), el mariscal Jorge Robledo, un fraile, soldados, además de niños y mujeres de la tribu. La obra, con coro y orquesta, ha tenido enorme éxito en sus anteriores presentaciones, como en aquella que hubo hace algunos años en Pereira. La esperanza del maestro es poderla presentar de nuevo en los 50 años del departamento de Risaralda, pero para ello necesita de la colaboración de múltiples instituciones.


Revista comfamiliar edición 28