Page 1

Año: Uno Número: 5 Revista Universitaria COMEGENS Heroica Ciudad de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Quincena del 16 al 31 de Agosto de 2011.

o Editorial o Columna: Clan y gens o Élites gobernantes o Reflexión docente o El hambre y la esperanza o Mani ro’ quichi’ o Espacio cultural EDITORIAL Comegens celebra una etapa importante en su —todavía— pequeña existencia. Estamos teniendo tráfico de aportaciones y colaboraciones asiduas y, eso nos prende en lo que está por verse como proyecto editorial. Queremos decirles a nuestros lectores, que necesitamos esa crítica constante, fluida, de enriquecimiento cultural permanente. Este encuentro intercultural, prácticamente es un experimento de expresión editorial. Es posible que la calidad que se busca, todavía no logra asirse de modelos estéticos y culturales, que bien podrían ser el lugar común de occidente; aquellos espacios arbitrarios que se hicieron al muy puro estilo de cajón de sastre; no, lo nuestro es muy íntimo, es más una llamada a la reconciliación regional por medio de los gestos que demuestren miedos y enterezas, fantasías y realidades, ocurrencias y lenguajes especializados. No nos podemos privar de lo que se dice, por el cómo se dice. Ya vendrán tiempos mágicos, que dilucidarán derroteros mejor planteados. Queremos brindar ese amor responsable, del que tanto se habla en las charlas comunes, y que si volvemos a sus raíces etimológicas, se traduce en responder por alguien, y no tanto en exigirle a alguien. En este número se nos une una profesora que, estamos seguros, complementará el estilo al que aspiramos cuajar los que integramos este consejo editorial. Muchos son los reclamos que este consejo editorial tiene que enmendar. Nos llegan críticas de diversa índole, que si bien no dictan plegarse a un manifiesto atemporal respecto a las ideas, si quieren que los asombremos en cuanto al signo de innovación que alguna vez pregonamos obtener a lo largo de nuestra existencia. Vista así nuestra prospectiva, no nos queda más que seguir la frase aquella que reza: “es preferible avanzar y morir, que detenerse y morir”. Con esto decimos que no nos importa que existan muchos inteligentes en estos ambientes universitarios. De lo que si estamos seguros que es nuestro deseo construir, es en el de alentar seres razonadores; gente que no nos tome el pelo, que comprenda lo que hacemos y que lo comparta —de ser posible—.

Hablando de seres inteligentes y no razonadores, chequen cuánta falta hace este último tipo de personas. Miren cuánto le cuesta la educación a un individuo promedio de cualquier país, para saber qué precio pende sobre su cabeza. Ahora que se encuentra de moda el décimo aniversario del atentado contra las torres gemelas en Nueva York, notamos que el pragmatismo puede ocasionar escollos que ni los educadores de aquél país que obtuvo su libertad en 1776, pensaron admitir alguna vez como adoctrinamiento de aniquilación. Todo sucedió como por añadidura. Cederles el crédito moral a los creadores de la frase: “Todo extremo lleva en sí mismo las semillas de su propia destrucción”, es simplemente, recordarles cuán grande es la previsibilidad de salirse de los confines de lo permitido, y entrar al mundo de las imposiciones y los arreglos discrecionales. Sólo por comentarles un caso en el World Trade Center, el de un abogado fiscalista que tenía su oficina en el piso 89 de la torre norte, ilustra la mediocridad de un mundo extenuante, lleno de instrucciones, autorizaciones, comandos, órdenes o como se le diga. Ante la virtual amenaza de que se consumiera por las llamas el complejo de edificios en el que se encontraba, sugirió a sus compañeros de trabajo, como líder de opinión que era, de esperar a que los altavoces se activaran y dieran instrucciones precisas para el desalojo de ese edificio. Amén de que eso no ocurrió, ya casi no contaba su historia ante las cámaras de televisión, de no ser porque se activó su estado de conciencia e hizo lo que desde un principio debía hacer: ¡salvar su pellejo! El instinto de supervivencia o de autoconservación es la tendencia de los organismos a preservar su existencia; en eso, al menos, nos han me(n)tido los psicólogos.


Pero así como la falsa modestia es detectada y clasificada por la ciencia del carácter, así también la falsa valentía es un fenómeno que es detectado por los adornos que le asoman a los supervivientes, que como el caso del abogado fiscalista que se acaba de describir, demuestra una ilusoria ayuda a la humanidad, dándole paso a decenas de personas que bajaban por las escaleras de ese edificio, en detrimento de la vida de los que lo seguían y de su propia vida. Las experiencias pueden ser, así, o una rentable aproximación al entrenamiento de lo debido, de lo permitido, o una doctrina que desactiva el conocimiento y remedia todos los males con dosis de variado contenido lingüístico, que no nombra y que además neutraliza el acuerdo explícito. Más de una vez, nos han dicho que “cuando los derechos faltan, imperan las razones”. Pues esas razones en un estado alienable, nada más no se activan. Mientras el brote de economía de mercado, daba para más que comer, nada sucedía en el entorno en forma de mejora Publicación autónoma del colectivo regulatoria. El aire acondicionado era el factor de peso en una nación que consume casi Comegens toda la energía producida. Nos podíamos permitir el lujo de crear divisas que vulneraran la economía de lugares distantes. Nos acordamos tan nítidamente del discurso de Barack CONSEJO EDITORIAL Obama —recién tomó las riendas del gobierno norteamericano—, en una nación José Noé Mijangos Cruz africana, para reivindicarles siglos de perpetuación del dominio occidental y el Giovanny Cipriano Solórzano reconocimiento del trastorno generado por todos esos años de sometimiento colonial y Martín Muñoz López Sofía Ninel Zamudio Pérez de abuso mercantil. La estrategia de Obama, es una previsión de lo que podemos obtener de un país con discurso pragmático; un doble discurso, técnicamente hablando. COLABORADORES Sabemos qué decimos por el cómo lo decimos. Pensamos que la mejor forma de Minerva Cruz Loyo intromisión sobre lo que nos llega como factor externo, es recuperar los espacios desde Elvia Orquídea Torres López adentro. Un trabajo endógeno también es resistencia, diversidad, un reconocernos en lo Arnefer López Aparicio Cynthya López Santiago complejo, es un conocer desde la civilización misma. Nuestra comunicación debe echar Luis Felipe Gutiérrez Jarquín Enrique Chan Morales raíces en lo aborigen, en lo que no somos, en lo que da pauta a reconocer a otros, por el Miriam del Carmen Martínez Orozco cómo nos reconocemos nosotros. Por eso nos mantenemos inconformes ante la Arcelia Bailón Reyes German Ramírez (Bichooxhe huiini) satanización de las luchas sociales que entre otras cosas libran sus batallas con lo que más pueden: frenar el progreso, no así el desarrollo. Los cierres carreteros nos dicen Amilcar Vicente Meneses muchas cosas que no queremos escuchar: “Somos pobres y tú no ves la desigualdad FOTOGRAFIA social; sólo asumes tu papel de profesor, licenciado, médico, psicólogo, economista, Martín Muñoz López obrero en ascenso, y te maravillas con lo que te dan, que viene siendo un residuo de lo Bia´ni Madsa´ Juárez López que los otros, los que te adoctrinaron, reciben en proporciones geométricas.” No es en sí EMAIL el desarrollo lo que se frena, es el progreso como aparato ideológico lo que molesta en comegens@yahoo.com.mx cómo se reproduce por las clases subalternas, las que aún no comiendo, limpian el plato de las sobras que les dejan los que nunca han pasado por el área de la cocina; los que no ven lo crudo de los ingredientes, para no perder el apetito, según uno de los aforismos de Baltazar Gracián. No en balde a Octavio Paz se le atribuye el dicho aquel de que: “… los latinoamericanos somos los comensales no invitados que se han colado por la puerta trasera de Occidente…”


CLAN Y GENS José Noé Mijangos Cruz

Seguimos admirándonos cómo los universitarios desarrollan en una sesión cualquiera, sus respectivos ingenios, habilidades y destrezas, para ponerse a la par de tan interesantes contenidos programáticos. A más de uno, nos ha tocado la fortuna de interactuar con los grupos heterogéneos de estudiantes, que a simple vista parecieran estar compuestos por ingenuos, pero que una vez tratados contextualmente, los resultados de aquellas experiencias son geométricos. Alguna vez en algún curso de áreas especializadas en las ciencias sociales, se ha dejado en claro que en los niveles de abstracción en los que nos situamos para investigar un fenómeno cualquiera, se empieza por un enunciado, se sigue por un concepto, se delimita con una definición, se puede establecer una teoría (con propensión a su fin último explicativo que es la ley) y de ahí, una faceta dual se abre a las expectativas de la ciencia o de la filosofía. Los discursos son ascendentes y descendentes, según la necesidad de la exposición científica. Al menos, así lo desarrolla Giovanni Sartori en su trabajo Lógica y método en las ciencias sociales. En las universidades, los trabajos escolares se deberían manejar así, pues por si acaso la universidad sólo desarrolla la profesionalización de sus egresados, la información que va de ida y regreso (feedback), apenas si alcanza a tocar el cielo raso del conocimiento (epysteme). Por eso, una consecuencia natural en el alumno, es volverse —si se me permite el término— dóxico (por aquello de que solo expresa opinión, ocurrencia). Ahí, sólo somos profesores los que ponemos en el plano existencial de los alumnos, los fundamentos teóricos que estamos prestos a desentrañar. En el caso de que la universidad tenga como perfil de egreso el área de la investigación, las cosas cambian; entonces, ya se habla de infraestructura de unidades de investigación, con cubículos y toda la cosa; los profesores son ahora investigadores y los sueldos de ellos sobrepasan los cien mil pesos mensuales, aproximadamente. Las universidades ahora si pueden ofertar a sus profesores-investigadores, subsidios oficiales; es decir, el dinero no necesariamente debe provenir de la propia universidad. A los alumnos casi se les inculca pelear las convocatorias para concursar las áreas de investigación afines a sus deseos, o ya de perdida, pelear las convocatorias para puestos oficiales del servicio público. En esta última clase de universidades, el

conocimiento, es ahora una realidad, y ya no se consume sólo información como en el primer caso, sino que ahora también se produce conocimiento. Las antologías se desechan o, por lo menos, se deprecian. La biblioteca, en las universidades con perfil de egreso en el área de la investigación, se queda en manos de expertos que clasifican la información para ponerla al alcance de los alumnos investigadores, y ya no es más un coto de poder para bibliómanos epígonos. Ahora, la biblioteca tiene libros editados por la propia universidad; —mmmmm, digamos, veinte libros por título, para empezar. Las bibliotecas son tan cómodas y con la infraestructura adecuada, que se antoja quedarse ahí por, —digamos, cinco horas después de las clases normales. Los bibliotecarios, ahora son impersonales, fantasmas que dejan que la tecnología permita el uso de extractores de información del recurso biblio y hemerográfico. A no ser que se trate de un ruido extremo, los bibliotecarios no asumen una guarda de policía ni imponen sanciones más que por las razones estrictamente administrativas de índole documental, y son raros casos, además.


Pero, bueno, la provincia tiene sus tiempos y lo más importante es rendir como un cruzado en tiempos de guerra. Y tanto disfrutamos de sus ritmos parsimoniosos, como de su sorprendente estilo que se cultiva en las mentes más brillantes de sus habitantes. Los estudiantes, no son la excepción a aquellos signos admirables y enriquecedores del quehacer humano, pues la riqueza cultural de provincia, queda de manifiesto cada que un alumno participa en una clase ordinaria. Hace pocos días, en una materia sobre metodología de la investigación, pregunté quién podía dar un ejemplo de una ley física que al emplearse en las ciencias sociales tuviera lógica su desarrollo discursivo. Alguien por ahí mencionó la tercera ley de Newton, aquella que dice que Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: o sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto. Le solicité al alumno que lo propuso que lo explicara, pero sentí que en parte, su discurso tenía en grado extremo una doxa discursiva; es decir, mantenía en el plano de la ocurrencia su explicación original. Le pregunté si la expresión reaccionario le decía algo. Al verlo trastabillar, le expuse que esa expresión en materia social denotaba a un sector de la sociedad que defiende sus intereses creados, que quiere que las cosas sigan como hasta ahora, que se mantenga el régimen establecido, que se preserve el status quo, y no que sea un acto de iniciativa, heroísmo o compromiso social; incluso, en ocasiones, no significa que se defienda con legitimidad, ética y licitud, necesariamente, como él lo exponía en una primera oportunidad. La expresión reaccionario es opuesto a revolucionario y en la literatura motivacional, reactivo es opuesto a proactivo. El reaccionario es un pragmático por naturaleza, positivista a más no poder, por eso se le reprocha su endeble compromiso social. Antes de meternos a la tercera ley de Newton, les había hablado a ese grupo de la segunda ley de la termodinámica, que pasado al plano social, dicha entropía clasifica por lo menos dos fenómenos. El primero tiene que ver con la valoración de la incertidumbre que provoca, el caso de la marginalidad, por mencionar un ejemplo, y el segundo fenómeno explica la imposibilidad de que el marginado regrese a su estado original civilizatorio por la vía, incluso, de terapéutica ocupacional. No en balde Carlos Fuentes, nos habla en su ensayo La nueva novela hispanoamericana de que “… en las ciudades (latinoamericanas) nacía… un proletariado, un cinturón infernal que se llamaría favela en Brasil, villamiseria en Argentina, población callampa en Chile, rancho en Caracas.” Ciudad perdida en México, agregaría yo. Y estos casos tienen un alto nivel de compatibilidad con otras expresiones como la familia atomizada y la

anomia, en donde esta última expresión rompe con la resistencia del individuo a exigir que se nombren las cosas con sus significados reales (además que, como ya lo dijo Sartori alguna vez: “Una ‘cosa’ que no tenga denominación, no existe; esto es, si no tenemos un ‘nombre’ para una cierta cosa, ésta escapa a la revelación cognoscitiva, y se hace imposible pensarla.”) y en cuanto a la familia atomizada, le agrega opacidad a su visión de lo que realmente ocurre con él (individuo que resiste). El sociólogo mexicano Sergio Zermeño, en La sociedad derrotada, explica ampliamente estos criterios selectivos de la sociedad contemporánea y, remata diciendo: “… el actual modelo productivo, económico y social, basado en lógica del crecimiento y la acumulación, genera en su evolución un orden aparente —cimentado sobre crecientes desigualdades—, que engendra a su vez un desorden creciente de índole interna (económica y social) y externa (ambiental), al disolver y absorber estructuras previas que tenían un mayor grado de orden interno y una relación más equilibrada con el medio… el modelo vigente contribuye de forma acelerada a la creación de desorden en todos los niveles, precipitando los procesos entrópicos.” Ya en otra revista trate este tema, para ilustrar la manera tan pragmática del cómo las organizaciones políticas neutralizan los procedimientos democráticos. En el siguiente número, se abordarán otras aristas de estos fenómenos ligados a la interpretación de hechos causales. Fuentes consultadas: FUENTES, Carlos, La nueva novela hispanoamericana, México, Joaquín Mortiz, 1998, 98 pp. MIJANGOS CRUZ, José Noé, “Rendición de cuentas y transparencia del régimen de partidos”, en: El mundo del abogado, México, año 10, número 99, julio 2007, pp. 62-63. SARTORI, Giovanni, La política, lógica y método en las ciencias sociales, tr. Marcos Lara, México, FCE, 1984, 336 pp.


ZERMEÑO, Sergio, La sociedad derrotada. El desorden mexicano del fin de siglo, México, IIS-UNAM/SXXI, 2001 (3ª ed.), 241 pp.

ÉLITES GOBERNANTES Sofía Ninel Zamudio Pérez Sabemos todos acerca de la libertad que nuestra Constitución establece para poder elegir a nuestros gobernantes, así como exigirle a éstos que cumplan con las propuestas hechas antes de llegar al poder. Sin embargo, son los mismos ciudadanos, semejantes a nosotros y con algo de influencias, los que llegan a estos puestos. Pero, para que estas personas lleguen al lugar de gobierno, esencialmente necesitan de votos dados por ciudadanos que no son de una clase social específica, ¡ciudadanos comunes como tú y como yo!, pero que sí creen en la persona a la cual le están otorgando el voto. ¿Cómo es que estas mismas personas usan los votos del pueblo para llegar al fin deseado que no es más que un reflejo de un buen sueldo y un grado mayor de importancia en el ámbito social y, después se dan el lujo de ningunear a aquellos que en su momento piden alguna ayuda? Cuesta creer cómo es que antes de llegar al poder, nos bajan la luna y las estrellas prometiéndonos miles de cosas, si cuando ya están tras un escritorio nos dan largas; o bien, a través de sus designados en los cargos inferiores, se reflejan en la arbitrariedad y se olvidan de que algún día estuvieron en la misma posición que nosotros al ir a pedir trabajo, y nos bloquean poniendo muchos requisitos extenuantes, alegando que no los acreditamos, como si fueran procedimientos legítimos, pues dejan mucho que desear el no haber tenido los resultados a la vista, o bien, simplemente se niegan a responder llamadas nuestras cuando queriendo obtener información sobre el asunto que nos aqueja, nos invade la angustia por la inversión fallida de nuestros últimos ahorros. ¿Qué sucede?, no dudo que hayan organizaciones de personas que lleguen al poder con ánimos de trabajar bien para el pueblo, pero son las mismas que se mueven en este ámbito las que no dejan que esto suceda. Recuerdo mucho una clase de la materia Derecho Político Electoral en la que el profesor nos planteó un olla de presión, en donde la jareta del lado izquierdo establecía los propósitos de la organización, los ánimos de trabajar por parte de una élite que apenas comienza a moverse dentro de este ámbito; dentro de la olla de presión se encuentran

cuatro elementos: la burocratización, la apatía por parte de los afiliados, el tamaño de la organización y finalmente algo que en especial llama mi atención, los jefes quieren conservar el poder. Me parece algo importante analizar que actualmente la gente que se encuentra en el poder hace lo imposible por permanecer ahí, no para dar beneficios al pueblo, sino obtener riquezas de la administración pública que viene siendo sostenida por los impuestos y demás costos que tenemos al ser ciudadanos de este país. Qué difícil se me hace creer que estas personas no quieren el beneficio sólo para ellos sino que también con tal de no soltar el poder meten a familiares directos con el mismo fin, ¿cómo ha sido posible que nuestra administración pública que es la base económica de nuestro país haya caído en manos de gente que el único fin es obtener un lucro? Efectivamente, no dudo que haya personas que lleguen todavía con razones y propuestas honestas de trabajo, pero es como la canasta de frutas echadas a perder: si pones una buena dentro, las otras contagian a ésta, no solo bloqueando las propuestas que el elemento reciente trae, sino llegan a ser contagiosos al hacer igual de pragmático al que va llegando. Sin embargo, desgraciadamente somos impotentes como simples ciudadanos ante una situación así, y menos aún si unidos no exigimos que el trato que nos den sea adecuado por ser parte de un país libre. Como último punto de nuestra olla de presión se encuentra la jareta del lado derecho: la supervivencia de estos al adaptarse al ámbito en el que ahora se mueven y no solo callar lo que ven de otros ahí, sino llegar a hacer en su momento lo mismo que se acostumbra a ver a diario. Es difícil ver cómo después de un tiempo, la pedantería, la prepotencia y la ideología de superioridad se llega a apoderar de esas personas que en algún momento como ciudadanos ayudamos a llegar al puesto en el que ahora se encuentran creyendo que serán gobernantes que ayuden al pueblo.


No me opongo en reconocer que con la experiencia de las personas que llevan tiempo en el poder hemos podido en gran manera salir adelante, sólo que sería bueno permitir a otros ciudadanos con un gran potencial, llegar a ser parte de la administración pública, aprendiendo desde luego de aquellos que tienen algo importante como lo es la experiencia de haberse movido antes en este ámbito.

REFLEXIÓN DOCENTE El punto de partida: Minerva Cruz Loyo “La ignorancia es la madre de la maldad, de la envidia, de la ira y de todos los demás vicios y pecados, por grandes que sean”. Galileo Galilei

¿Qué sentido tiene ser educador y ser parte de la formación de entes pensantes? La docencia, es una profesión que desde antaño es la más demandada y como es sabido por todos poco reconocida. Sin embargo inevitable en la sociedad, para preparar y orientar a la humanidad, en los cambios económico, políticos, religiosos, culturales, tecnológicos, etc., es decir que la educación es la responsable directa de responder a estas necesidades, por lo que el papel de los maestros no puede ser siempre iguales. Esta es una razón primordial por la que elegí ser docente, en esta profesión, conoces los aciertos y desaciertos del ser humano en todos los ámbitos de la vida, que se contra resta, sino en una totalidad, en un 70% cuando buscas, seleccionas y aplicas estrategias, técnicas, dinámicas de enseñanza, no tan solo pedagógicas, sino toda aquella que le permita resolver, situaciones cotidianas en el trabajo, en la familia, en la calle o en cualquier ámbito en el que se desenvuelva. Por lo tanto considero que la tarea del maestro no se remonta a cuatro paredes, sino vas más allá de un perímetro institucional, intrínsecamente conectado a un conjunto de valores tanto personales como sociales, ya que la educación como proceso intencional de formación de personas lleva siempre implícita una orientación hacia el logro de determinados propósitos, a través de los cuales se pretende apuntar la ilustración de determinado tipo de hombre y construir un determinado modelo de sociedad. Lo que me lleva a evocar, el día en que Sebastián, un niño de escasamente 10 años de edad, y de situación económica precaria,

perdía la visión y en el centro escolar “Melchor Ocampo”, los docentes nos percatábamos de ello, hasta que el día lunes que tenía que dirigir el homenaje, rompe el silencio con llanto, pues no podía dar lectura al programa, me acerque a él , lo abrace y le pregunté el por qué de sus lágrimas, sollozando me dijo que le dio vergüenza, decirme el día viernes anterior, que le leyera no una, sino varias veces su guía de homenaje, para que él se lo aprendiera, porque ya no distinguía las letras, qué él se esforzaba por leerlas, pero no podía y nadie en casa, ni en la escuela se daba cuenta, porque lo que hacía a medida que perdía la visión, era aprenderse de memoria el camino que recorría de la casa a la escuela, a la tienda, escuchar con atención las clases, para participar, aprenderse la información de memoria, pidiéndole a sus compañeros que le leyeran o a sus hermanos, y todo esto para que nadie se diera cuenta y no se mofaran de él. Después de esto, el colectivo docente, padres de familia, la agencia municipal, buscamos apoyo económico y médico, para que se tratara Sebastián. Sin embargo por la ceguera avanzada, él perdió el sentido de la vista. Todo esto provoco en mí, una desesperación y a su vez necesidad de conocer más de mis alumnos y revisar mi práctica docente, mis relaciones sociales entre los agentes que implica la educación, para duplicar, esfuerzos en mi labor. Lo que me lleva a reflexionar ,¡no una vez, sino siempre!, que el trabajo del maestro está expuesto cotidianamente a las condiciones de vida, características culturales y problemas económicos, familiares de los sujetos con quienes labora, permitiendo que todo ello forje, que el quehacer docente sea una compleja trama de diversa naturaleza.

LA PENA DE MUERTE Giovanny Cipriano Solórzano La pena de muerte es uno de los temas más polémicos en la actualidad, a pesar de que


sea algo antiguo en cuanto a historia debido a que esto ya existía antes de Cristo cuando se aplicaba la ley del “talión”, pero esto no deja de ser motivo de debates o discusión. Desde mi punto de vista, existen dos corrientes: los que están a favor y los que están en contra. Si nos ponemos de lado de los que están a favor, diría que es bueno porque se podrían evitar crímenes, ya que al aplicarle tal castigo a un criminal, los demás delincuentes sabrían de las consecuencias de su aplicación y así lo pensarían dos veces antes de cometer un crimen, por otra parte, es injusto que con nuestros impuestos haya que mantener a asesinos, violadores y delincuentes, ya que estos requieren de los servicios básicos estando en la cárcel. Ahora, si nos ponemos en la postura contra la pena de muerte, diría que matar a un criminal no nos lleva a nada y esto sería como un acto de venganza y no de justicia, además estaríamos violando los derechos humanos. Otra de las cosas, seria que habrían personas inocentes que pagarían por el verdadero culpable debido a que en la actualidad existe, mucha corrupción en nuestro país. Mi sugerencia sería que participen los tres niveles de Gobierno (Municipal, Estatal y Federal) para crear cárceles equipadas y seguras, para resguardar a tanto delincuente que se captura día a día. En cuanto a la sociedad, sería que todos deberíamos poner nuestro granito de arena presionando al Estado a que se hagan cumplir las leyes y no nada más estén de adorno, ya que en ocasiones más tardan en entrar que en salir. Esto se debe, en gran parte, a la corrupción que existe entre los mismo policías y directores de penales, por lo cual se pide cesar de sus cargos a estos delincuentes. “El mayor crimen está ahora no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar.” José Ortega y Gasset

LA OTRA CARA DE LA SOCIEDAD Arcelia Bailón Reyes Principalmente, para poder desenvolvernos en la sociedad se toman en cuenta los modales, pero digo, si dicen tener modales, porque niegan su cultura si es la que las vio nacer; la que les da de comer, la que les da todo y lo niegan y digo, en vez que esto fuera una sociedad, es una

(suciedad) porque simplemente es lo que aparentan tener, eso que llaman “clase”, pero no la tienen porque el que tiene clase ama su cultura, se ama también a sí mismo y muchos prefieren vivir con el pensamiento absurdo de que son de la alta sociedad aunque en realidad, el dinero no hace al hombre o a la mujer sino los valores, los sentimientos; porque de qué nos sirve vivir en medio de la riqueza, si no sabemos hacer todo esto. Así no somos humanos, más bien venimos siendo como esas monedas antiguas que en algún momento de sus vidas se sintieron útiles y valiosas, pero con el paso del tiempo fueron perdiendo valor e importancia y ahora son un pedazo de metal ¡viejo! Así mismo pasa con nosotros cuando nos sentimos importantes. Llegará al momento en que lamentaremos todo lo que no hicimos en el camino por sentirnos importantes. Y otro grave error que cometemos dentro de la sociedad, es que si nosotros venimos de una población pequeña, de una familia humilde o “típica de la región“ como dicen vulgarmente, nosotros en vez de decir no pues yo soy de tal lugar, mi familia es así y así, lo único que hacemos es negarlo todo y bueno, que les puedo decir, mas si hablan el zapoteco peor tantito, porque aunque tienen el tono dicen que no y pues eso es lo malo. Los chavos de ahora, pues son mas así y, como que esto no puede ser, no se vale hacerle esto a nuestra cultura. Porque si decimos pertenecer la sociedad istmeña, pues que nos comportemos como tal, y pues el fin o el motivo de estas líneas es para que vean hasta donde ha llegado nuestra sociedad. Yo decidí escribir esto, porque ya somos pocas personas que hablamos el zapoteco. No me avergüenzo de ser de un pueblo donde por fortuna se habla todavía el zapoteco. Yo tuve la fortuna de adquirir esa bonita lengua, la cual me ha ayudado mucho en otros lugares donde he podido ir y, sólo me resta decirles, que no dejemos que nuestro idioma o lengua madre se convierta en un simple dialecto (pérdida de dicho idioma).


EL HAMBRE Y LA ESPERANZA Martín Muñoz López Los precios de los alimentos en el mundo han alcanzado niveles récord. El hambre crece. Y al lado de esta cifra de hambrientos se encuentra la crisis financiera de la ruleta rusa global. En diez días las bolsas de valores perdieron US$ 400 mil millones gracias a los especuladores.

Ahora que las reliquias del beato Juan Pablo II están recorriendo el País de ese modo tan snuffista bien tendría cabida el derecho a la duda y a la reflexión ¿Por qué tanta rendición y alabanza de los mexicanos hacia los objetos de quien con piel de cordero desata la más atroz de las cacerías contra los que estaban a lado de los pobres? Algo debe de estar muy mal en el sistema informativo y alimentario mundial cuando la tercera parte de la población sufre graves

No me es extraño que hayan perdido los pobres, en este sistema que socializa las pérdidas y capitaliza las ganancias no se invirtió ni un centavo para aplacar el hambre del niño somalí, pero hay una duda que aún no encuentra certeza en los dueños del mundo ¿No pueden ni siquiera derramar una mísera gota de alivio para tanto sufrimiento? Más de mil 60 millones de personas pasan hambre en el mundo. Sesenta por ciento son mujeres. Cada día mueren por falta de alimentación suficiente, según datos de la Organización de las Naciones Unidas, 24 mil personas. En América Latina la falta de comida afecta a 52.4 millones de personas.

trastornos nutricionales, sea por escasez de comida o por una deficiente alimentación; el resto padece de sobre peso e irónicamente ese número crecerá en 2015 en 50 por ciento.

Los fallecimientos no se originan en la escasez de comida, sino en la pobreza y la desigualdad. De acuerdo con el Fondo para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cada año se producen alimentos suficientes para dar de comer a 12 mil millones de personas, es decir, el doble de los pobladores que habitan el planeta. Sin embargo, millones de seres humanos no pueden comprarlos o adquirirlos porque no tienen los recursos para hacerlo.

A gran parte de la humanidad le falta el más básico de todos los derechos: el pan nuestro de cada día. A los dueños del dinero, que vieron sus acciones hundirse estrepitosamente en la bolsa, ninguna pérdida. Apenas una cierta desilusión. Ninguno de ellos se ha visto obligado a privarse de sus lujos.

Cifras y más cifras que otorgan usualmente organizaciones como la ONU, la misma que se encarga de velar por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice que todos nacemos iguales, sin proponer que vivamos con menos desigualdades. Pero hasta que esta Declaración no venga acompañada de una Declaración Universal de los Deberes Humanos las afirmaciones solemnes de nuestras constituciones y discursos políticos y humanitarios seguirán llenando las páginas de los diarios y el tiempo de los telediarios, porque la barriga, lo dudo mucho.

Todos sabemos que la cuenta de la recesión de nuevo va a ser pagada por los pobres. Son ellos los condenados a sufrir por el desempleo, la falta de préstamos, de servicios públicos de calidad. Ellos padecerán los cortes en las inversiones del gobierno, las medidas quirúrgicas propuestas por el FMI, el bajón de las ayudas humanitarias.

En este mundo injusto una élite –incluyendo a la curia católica- dispone de tanto dinero que se da el lujo de invertir lo superfluo en el vaivén financiero en espera de que el movimiento sea siempre ascendente. Sueña con ver su fortuna multiplicada en una proporción que ni Jesús fue capaz de hacerlo con los panes y los peces.

En nombre de la recuperación del sistema financiero, nuestras democracias apelarán a las fuerzas políticas que prometen más oro a los ricos y esperanza, mera esperanza, a los pobres.


En los Estados Unidos, la derrota de Obama en las elecciones del 2012 reavivará el prejuicio contra los negros, y el fundamentalismo del ‘tea party’ incrementará el belicismo, la guerra como factor de recuperación económica. En México el retorno del dinosaurio al poder no viene acompañado de una nueva hora de gracia para los pobres, sí de nuevos y abundantes frutos para los ricos de siempre. Es hora de reencender y organizar la esperanza, no la que se da exhibiendo el relicario con sangre y la estatua de cera, sino la que se desvela con la noche con el claro objetivo de construir otros mundos posibles, del que sustituye al que globaliza el capitalismo, globalizando la solidaridad, la resistencia. Sobre todo de transformar la indignación en acción efectiva por un mundo con un mejor destino.

Agradecemos los grabados proporcionados por el Taller de Artes Plásticas Guendanabani

MANI RO’ QUICHI’ Mani ro’ quichi’ dacaa naa Ne bipapané naa xa guibá’ Mani ro’ quichi’ dacaa naa ne yené naa ra nuu diuxi guuya’ laa Mani ro’ quichi’ dacaa naa Chinelu’ naa zitu, zitu yené naa mani ro’ quichi’ Mani ro’ quichi’ dacaa naa guuya’ diuxi ti cayate’ Mani ro’ qui’chi’ dacaa naa ti xtube nuaa. German Ramírez (Bichooxhe huiini)

EL PEGASO BLANCO Pegaso blanco ven por mi y Vuela conmigo hacia el cielo Pegaso blanco ven por mi y Llévame con Dios Para que lo pueda ver. Pegaso blanco ven por mi y Llévame lejos, lejos llévame Pegaso blanco. Pegaso blanco ven por mí Porque muero por ver a Dios. Pegaso blanco ven por mí Porque me siento solo.


REFLEXIÓN I Enrique Chan Morales “Porque si tú existieras tendría que existir yo también. Y eso es mentira.”

Te escribo, como un acto desesperado de querer decirte algo, no sé qué. Con ésta prosa forzada, arrancada; la necesidad maldita de los poetas sin oficio. Sin voz propia. Yo le voy a decir a mis hijos que estudien Letras, Filosofía, Música, qué se yo. Que se compren un boleto de lotería de vez en cuando para ver si de paso se resuelven la vida y se dejan de preocupar por las cotidianidades que nos aquejan, por éstas obligaciones ridículas que hacemos nuestras. Le voy a decir a mis hijos que no se preocupen, que se pasen el tiempo leyendo, escribiendo, escuchando música. Mañana uno se muere y la preocupación de la vida no hará más que reírse de nosotros cuando estemos en el cielo o a donde uno chingados se vaya. Quizá la felicidad no es más que un par de chanclas, un buen libro, sexo y unos huevos a la mexicana.

Continuación del poema Adiós publicado en Comegens #4…

¿Ves?

El grito (postal)

ni esperanza, ni soledad recorren las calles, sólo tortugas pétreas, ciervos, cuervos, férricos,

Amilcar Vicente Meneses

Ni alma, Aunque no lo creas, te conocí tanto y te quise lo suficiente, un poco menos que a mí por suerte, como para decidir esa tarde llevarme las chanclas que había dejado por si algún día quería regresar.

esbozan una sonrisa polvorosa.

Bia´ni Madsa´ *** Entretener y no tener ni pa' comer “problema de la sociedad intelectual (occidental)”

moderna

Revista Universitaria Comegens  

Revista Universitaria Comegens #5

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you