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Año: Uno Número: 10 Revista Universitaria COMEGENS Heroica Ciudad de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Diciembre 2011

Editorial

Columna: Iustitia & Humanitas Sofía Ninel Zamudio

Espacio cultural Columna: Clan y gens Noé Mijangos

Buzón del Lector


EDITORIAL Nada nos dice la Constitución mexicana si de hablar con ella tenemos plagado nuestro examen de conciencia. La Constitución por sí misma, nada nos dice. Para hablar con ella necesitamos de su fundamento teórico: el constitucionalismo, y ese lenguaje es sencillo de explicitar pero complicado de trasvasar la cultura muda de un país, acaudillada de imágenes religiosas, líderes de opinión mediáticos y escasez de educación. Hace ya veinte años, circuló en algunas escuelas un trabajo colectivo entre los que se encontraba un documento de análisis del papá del actual consejero electoral del IFE Lorenzo Córdova Vianello: Arnaldo Córdova (La iglesia católica, el orden constitucional y la participación de los eclesiásticos en la política, en: Molina Piñeiro, Luis J., Coord., La participación política del clero en México, México, Facultad de DerechoUNAM, 1990, pp. 225-238), sobre los 5 artículos constitucionales que debían provocar un examen de conciencia de la clase política de este país, respecto de la relación con la iglesia. Ahí se retomaba el debate liberal de exaltar los principios constitucionales de tener una educación laica, una profesión libre, de mantener el culto religioso, de asegurar el régimen de tutela del Estado mexicano sobre la propiedad privada y las posesiones comunales y ejidales, así como la estricta separación de la iglesia y el Estado. Hablando de artículos, resultaban aludidos el 3º, 5º, 24, 27 y 130. En este tiempo, la oferta que la primera magistratura de este país retoma en su papel de “gran legislador”, debido a la escaza formación política de la clase política del país que forma la opinión pública en los escaños del congreso federal, gira en el sentido de hacer que la costumbre se vuelva ley vigente. Ante ello, aquel episodio del constitucionalismo mexicano con gran tradición de verse reflejado en una teoría constitucional, hace verse ridícula ante aquellos que piensan que el culto religioso debe expandirse, como ya de hecho se expande, fuera de los recintos religiosos acondicionados para tal fin. Los intereses mediáticos de un país joven como el nuestro, hace que se trastabille al momento de arrancarle a la legitimidad su carácter negador de abrazar cualquier postura suicida, cretina o inflamada de rencor patrio. La virulencia con la que se comporta el régimen en turno, hace suponer que si hoy se le ocurre modelar con papeles oficiales el debate sobre la

libertad de profesión de fe, es sólo porque quiere anticiparse a la cortada que hoy le permite tener el “curita” postizo. El tema de la religión es un tema salpicado de retóricos gustos por la acción comunicativa, no en balde Habermas elabora una teoría que expone una idea de salvación usada en occidente para reprender una conducta o justificar una acción. Ante este ego grande de la actitud religiosa, el pronóstico de someterse a los despilfarros de un mundo sobrenatural, no dice mucho respecto al acto creativo e inventivo del hombre libre, pero si refleja una condición de entusiasmo creciente sobre las otras visiones que nos deparan cielos y paraísos ultraterrenos. Ahora que se filtró ante los medios de comunicación la visita del Papa Benedicto XVI, las religiones protestantes, otroras calladas y bribonas, que se hartaron de hacer robos a las bases del juego religioso en nuestro país, cretinas por su mutismo y complicidad, abren la boca para solicitar revisiones al artículo 24 constitucional, e impedir que el culto público traspase los muros religiosos. Ahora sí el laicismo debe ser una realidad en México. Ahora sí, que el área de Gobernación responsable, investigue y someta a las organizaciones religiosas a un serio escrutinio sobre el culto público, o por lo menos que dictamine en ese sentido. Algunos, por curiosidad, ¿habrán notado que este debate ya no nos mueve por su falta de compromiso institucional que han demostrado las autoridades públicas, que en el mejor de los casos sellan su pacto con la muerte constitucional al comer ellos mismos las baratijas de las procesiones y las romerías? Otros funcionarios públicos, omiten su religión protestante para no abandonar su visión convenenciera de Estado. Pero, por supuesto, si alguien tiene la culpa de una religión en este país, esa es la clase política emergente que se abalanza al poder cada que se ha pasado por una revolución en esta nación. Desde el Plan de Iguala, la religión única fue el brazo ejecutor que selló el destino de los intelectuales que querían


Publicación autónoma del colectivo Comegens

CONSEJO EDITORIAL José Noé Mijangos Cruz Martín Muñoz López Sofía Ninel Zamudio Pérez COLABORADORES Ma. Enriqueta Valdés H. Mario Márquez López Minerva Cruz Loyo Enrique Chan Morales Elvia Orquídea Torres López Arnefer López Aparicio Cynthya López Santiago Bertha Aideé López Martínez German Ramírez (Bichooxhe huiini) Amilcar Vicente Meneses Bia´ni Madsa´ Juárez López Víctor Manuel González Juárez José Raúl Herrera Ramírez Abril Sánchez Aragón Adrián Vásquez Ruiz Lorenzo Salatiel San Juan FOTOGRAFIA Martín Muñoz López Bia´ni Madsa´ Juárez López EMAIL comegens@yahoo.com.mx

reformar el poder religioso y que al toparse con pared, reviraron hasta perderse en la ignominia: fue el caso de José María Luis Mora. En la “otra” revolución, el fanatismo religioso se vivió por la crudeza con que se combatió al mismo. Los cristeros de los Altos de Jalisco, por eso hoy tienen su monumento en Silao, Guanajuato. Alguna vez, Claus Offe afirmaba que el término fanatismo quería decir: “La creencia ciega a la propia verdad o la fuerza capaz de imponerla”. Las luchas fratricidas mexicanas están plagadas de rencor insólito, encandilamiento de promotores religiosos y esoterismo étnico. ¡México debería promover la polisemia!


REFLEXIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE TOLERANCIA RELIGIOSA DESDE LA TEORIA POLÍTICA OCCIDENTAL Mario Márquez López Debido a la visita próxima del Papa Benedicto XVI, conviene hacer algunas reflexiones sobre la tolerancia religiosa en las sociedades modernas, con base en el pensamiento político que sirve de sustento para la teoría del Estado. La tolerancia es uno de los temas cruciales para entender la política y la cultura del Occidente contemporáneo. El desarrollo de la sociedad y de la cultura democrática, así como de la política del reconocimiento y del multiculturalismo, conduce a la vigencia de la tolerancia. La tolerancia moderna surge como consecuencia de uno de los grandes movimientos históricos que dieron lugar a la modernidad occidental: la reforma protestante. Según Sassier, la tolerancia adquirió un sentido positivo hacia finales del siglo XVI.1 La guerra religiosa es cruenta porque es una lucha a muerte entre absolutos. La intolerancia había tenido un impulso decisivo con el monoteísmo religioso.2 Al resquebrajarse la unidad religiosa en el Occidente medieval, sobrevinieron la violencia y la guerra. Las facciones religiosas ven en el otro la personificación de la maldad. La persecución y ejecución de los herejes es la divisa de la intolerancia. La lucha del bien contra el mal no permite concesiones ni contemplaciones, así que luego de matarse y aniquilarse entre sí, se accede a una conciencia de época en la que se asume la actitud de tolerar al que no es como nosotros. La tolerancia moderna empieza por ser religiosa y se extiende luego a los planos seculares. Fue hasta que Thomas Hobbes postulo’ sus ideas en torno al Estado como un Leviatán, que se eliminó a la religión de la vida pública de las instituciones. La tolerancia aparece en los escritos desde la filosofía de autores liberales como Spinoza y Locke, pero adquiere carta de naturalización plena con la Revolución inglesa y con la Ilustración. El proyecto ilustrador apunta hacia la formación de una ciudadanía universal, cosmopolita, racionalista y homogénea.3 Las diferencias locales y regionales, étnicas y raciales, religiosas e ideológicas, pueden quedar superadas en la gestación de un espacio público común. El ideal ilustrador de la ciudadanía mundial no se alcanza, pero se materializa de una manera incompleta en una forma nacional. Los estados nacionales conservan su especificidad y particularidad ante los otros, los vecinos, los enemigos, los extraños y los extranjeros. Sin embargo, en el interior de su territorio se ejerce un poder que tiende a imponer y consensar formas homogéneas de lenguaje, cultura y modos de vida.4 Un proceso de institucionalización de las formas racionales y universales acompaña el encubrimiento y la derrota de las formas locales y peculiares. El ideal ilustrador se realiza con intolerancia para alcanzar sus objetivos nacionales. El nacionalismo unifica, compacta y genera un espacio socialmente homogéneo en que se acosa, se persigue y se condenan las formas que se resisten al poder nacional.

La formación de un espacio público nacional homogéneo en el que se pueda dar la tolerancia entre los ciudadanos pares e iguales, tuvo que darse con mecanismos intolerantes ante quienes no se consideraba ciudadanos con pleno derecho. Finalmente la tolerancia, es uno de los más importantes preceptos de carácter ético y político cuya observancia garantiza la convivencia en un régimen democrático. Éste, de acuerdo con Norberto Bobbio, encarna un método o un conjunto de reglas de procedimiento para la constitución del gobierno y para la formación de las decisiones políticas de carácter vinculante, pero también y por desgracia esto se olvida frecuentemente, el valor positivo de la democracia radica en que dicho sistema de reglas implica una serie de valores y principios entre los que destacan, además de la tolerancia, el espíritu laico y la razón crítica. En las sociedades contemporáneas dichos principios permiten la solución pacífica de los conflictos, la ausencia de violencia institucional y la disposición de los actores políticos para establecer acuerdos.5

______________________________________ 1 Sassier, Philippe, Tolerancia, ¿para qué?, México, Taurus, 2002, p. 12. 2 Fetsche, Iring, La tolerancia: una pequeña virtud imprescindible para la democracia. Panorama histórico y problemas actuales, Barcelona, Gedisa, 1995, p. 21. 3 Una de las figuras importantes de la Ilustración es Kant, quien expresa el ideal de la ciudadanía universal o cosmopolita: “…Y aunque este cuerpo político se halla todavía en estado de burdo proyecto, sin embargo, ya empieza a despertarse un sentimiento en los miembros, interesados en la conservación del todo; lo que nos da esperanza de que, después de muchas revoluciones transformadoras, será a la postre una realidad ese fin supremo de la naturaleza, un estado de ciudadanía mundial o cosmopolita, seno donde pueden desarrollarse todas las disposiciones primitivas de la especie humana”. Kant, Emmanuel, Filosofía de la historia, México, Fondo de Cultura Económica, 1941, pp. 60-61. 4 Uno de los teóricos más importantes del nacionalismo es Ernest Gellner, quien ayuda a entender esta conexión entre la Ilustración y el nacionalismo. Gellner, Ernest, Nacionalismo, Barcelona, Destino, 1998, pp. 35-51. 5 Cfr. Bobbio, Norberto, en Revista de Filosofía, X, núm. 2, febrero de 1954.


CLAN Y GENS José Noé Mijangos Cruz No sé cómo se presentó Nanni Moretti a mi vida. Generalmente no tengo aprecio por lo burgués, pero esta manera en cómo aborda el planteamiento burgués sí me asombra. Hace mucho tiempo, al revisar el diario, que era un atributo burgués de todo citadino — y yo era un don nadie viviendo en una ciudad— leí que se iba a proyectar una película de este director de cine en una de las salas exclusivas de cine de la Ciudad de México. Por ser una película que no se encontraba en más de un cine, leí la sinopsis y me dirigí a verla. La stanza del figlio o The son’s room en inglés (la habitación del hijo), debería ser una película obligatoria para los psicólogos en formación. Pero es pedir mucho, en una provincia en donde el ser psicólogo o se encuentra en manos de manipuladores o de cretinos adictos al sistema. No me asombra, por eso, ver después a alumnos cretinos o con deseos de trastocar la libertad de otros.

Esta película no pudo ser realizada más que en el centro de la península italiana, en donde está situada la nueva clase media (Ancona), frente al adriático. La costa norte italiana, es lugar de clases acomodadas y de cultura clásica. El messogiorno italiano es ya un fenómeno geográfico exclusivo de mafias y culturas atrasadas. Un psicoterapeuta escucha detrás del diván a sus pacientes que discurren vidas obstinadas, angustiadas y amargadas. En la casa de este profesional de la psicología, se cocina una espléndida familia que gusta de los deportes, de los libros y absorbe la cultura latina clásica con un acomedimiento inusitado. Debido a que la dialéctica, tanto como el robar son para la clase pobre, esta clase burguesa se mueve sobre una puesta en escena de ilustración clásica. Con esa disposición para acometer mentes frívolas, el psicoterapeuta demostraba condiciones insultantes como la del paciente recomendado por un psicólogo milanés que le reprocha su estatus burgués, viniendo aquel de la clase acomodada. También, algo sombrío se presenta en la manera en que debe este psicoterapeuta adoptar su postura al momento de pasar la línea delgada de la intimidad que se expone en sus motivaciones laborales. Facturada en el mismo año que la película de Alfonso Cuarón “Y tu mamá también”, esta película mantiene una banda sonora que es el epílogo de un tema utilizado en la película italiana cuando despide esta pareja a la amiga de su hijo en la frontera francesa y residualmente

utilizado en la película mexicana. Si has escuchado By this river de Brian Eno, podrás darte cuenta que la versión mexicana en donde se exaltaba a las Chivas y se denostaba al América, buscaba material para algo que en apariencia diera la idea de una sintonización de radio, mientras Maribel Verdú, Gael García y Diego Luna iban rumbo a la costa oaxaqueña. Esto hace suponer que le falta originalidad a la película mexicana, que se esconde en los despilfarros de directores europeos. Laura Morante que ya ha trabajado con Monica Bellucci en otro filme, hace el papel de compañera sentimental de Nanni Moretti que dirige y actúa como psicoterapeuta. La película empieza por abordar el campo religioso que en la Italia contemporánea permite roles del misticismo oriental. Algo parecido al encantamiento del burgués que duda de la teoría de la salvación que le es adherida como carta de naturalidad. Su esposa, una editora de libros, hace las veces de reproductora de un arte clásico siempre en peligro de extinción. Un suceso con su hijo adolescente, marcará el comienzo de lo que es improbable para un profesional de la salud mental: abordar con intuición o mecánica dilucidatoria el alcance que otro humano procesa en su estado de conciencia. Los tabúes de lo que llega el protagonista a suponer una mezcla de sociedades tribales viviendo en la periferia de su estilo de vida, y otra que se aviene en la explicación que la ciencia le ha impuesto como división del trabajo, deambulan como fantasmas de lo que compromete su estado de conciencia en un sinsentido estético. Una vivencia feliz en la familia de este psicoterapeuta, con un número de hijos óptimo, la pareja de adolescentes que ronda los vacíos existenciales del amor, la competencia en sus actividades económicas y el ocio bien administrado, dará como consecuencia el privarse de la maldad


mundana y todo ese estado de cosas que le circunda a un burgués, que como ya dije al comenzar esta columna, admira su odisea libertaria aunque tenga la sensación de hartarse de tanta gloria junta. ¿Dónde queda el deber y la responsabilidad profesional, cuando se ha perdido la confianza en un paciente que ha alterado la vida de su psicoterapeuta de modo sorpresivo? Esta cinta me trae un recuerdo velado sobre un sobrino que tuve, que por haber nacido diez días después de Andrea (hijo de Nanni en la película) hace que contemple coincidencias que nadie más observa. Atrévanse a ver esta coproducción franco-italiana. Recomiendo su uso.

IUSTITIA & HUMANITAS Sofía Ninel Zamudio Pérez Como país nos encontramos cubiertos por una Carta Magna llamada Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la cual nos otorga una serie de derechos empleados como garantías individuales, y también es necesario hacer mención que de ésta se derivan una serie de leyes y reglamentos.

influencia, provocando no solo el retraso, sino la afectación a nuestro patrimonio que se viene ganando diariamente al salir de nuestro hogar todas las mañanas y cumpliendo con la respectiva jornada laboral. Es de suma importancia que cada ciudadano razone bien sobre las personas que elegimos para que nos representen. Incluso, sobre esto he llegado a pensar que posiblemente habrá un día en que los jóvenes decidan abstenerse por las propuestas que se presentan como candidatos. No olvidemos que hay generaciones que se van y aquellas que sustituyen o que llegan, hay que preocuparnos por no contaminar a éstas. No niego la posibilidad de avanzar como país, pero sí es de suma importancia analizar nuestra situación para poder hacerlo…

¡UN COFRE DE SORPRESAS! Cada ley, para ser creada, pasa por un proceso de aprobación por ambas cámaras; que a la fecha se me hace un tanto difícil de creer; cómo es que existen sesiones de diputados, en las que a rienda suelta reparten cierta cantidad monetaria, con el afán de que sea aprobada la ley que a conveniencia de alguien con mucho poder necesita de su aprobación. Me pregunto por qué es menos difícil analizar una propuesta de aumento en el IVA o en la ley de ingresos a tal grado de aceptar todo lo que les pongan, desde luego siempre que su salario no se ponga en riesgo; y más aún ahogándose en un vaso de agua por supuestas enfermedades que ni aun la Presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación puede mencionarlas, centrando la atención de la ciudadanía en esto, mientras ganan un poco de tiempo para aprobar leyes a su conveniencia. Pero por otro lado, se ponen tan rígidos en aprobar una propuesta de reforma a la Ley Federal del Trabajo para beneficiar a mujeres embarazadas, adolescentes y personas discapacitadas. Hemos llegado a permitir esta situación por dejarnos llevar en votaciones por partidos y no por criterios que fundamenten un candidato capaz de acabar con este fenómeno. A cambio de esto, el estado con tal de abrigar el poder, nos hostiga con una serie de spots televisivos que quitan en algunos ciudadanos la intención de votar. No cabe duda que es un juego de poder en donde ninguna de estas personas quieren apartarse, vuelvo a decir que el fondo de todo esto es la posibilidad de una mejor posición económica y algunas influencias en altos rangos. Pero, qué pasa con la ciudadanía que a fin de cuentas venimos sopesando una mala decisión o una mala

Abril Sánchez Aragón Hoy descubrí algo. ¿Algo?, más bien fue… Lo dejaré así, “algo”. Es tan difícil de explicar, en verdad no estoy sola, me acompaña un grupo de veinticinco personas (más ese “algo”) y no sé si ellos también…, también han sido persuadidos por esa presencia. Lo cierto es que yo sí, es que en ocasiones (por no decir siempre) me siento sola, aun cuando ellos están aquí conmigo. Por esta razón en estos

momentos no podré decir si ellos también se han percatado de la presencia, que me convirtió en una burbuja flotante en la atmósfera. Que sin evocarlo usualmente siempre está allí, rígido, insistente y al mismo tiempo seductor, características que me transforman en el pequeño insecto cautivado por su luz, esa luz nítida, y paradójicamente lúgubre. La misma que aglomera y deprime. Así es;


jactancioso, inquebrantable. ¡De pronto todo cambia!, la gallardía se torna curva, fugaz, se muestra abatida y el sentimiento queda al desnudo. Es cuando ese “algo” toma forma, tiñe el espejismo en realidad, y surge el humano. Y es cuando comprendo que realmente soy bienaventurada, ¡que no erré en la elección! y que tengo a disposición oportunidad para cambiar mi actitud y aptitud, pues he cavado en terreno fértil y he hallado “un cofre de sorpresas” y en él, aquél que goza de larga vida, de mente y pensamiento deductivo, que se expresa como pensador independiente, con autoridad y lealtad: ¡Noah!

MÉXICO… ¿UN ESTADO LAICO? Arnefer López Aparicio Hace unos días un grupo de ministros de culto intentaron visitar a unos de sus feligreses internados en un Hospital civil (público), al solicitar la entrada, el director general les negó el acceso a los nosocomios del hospital, fundamentando que dicha visita requeriría autorización previa del Arzobispado (Católico) de la ciudad, situación que dejó indignado a los ministros. Aún así, denunciaron dicha discriminación ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, situación que tampoco tuvo respuesta alguna. Las preguntas obligadas son: ¿En qué clase de democracia vivimos entonces? ¿No debería el estado ser la garante del estado de derecho?, ¿el principio de legalidad que ampara la existencia del estado laico se verá otra vez rebasado como en el pasado? ¿Siguen pensando los ignorantes de nuestro sistema que vivimos como en el tiempo de la guerra cristera o en las cruzadas, o quizá en el Holocausto en Berlín? ¿O es que la intervención del clero, desde la esfera de lo privado, de la creencia, de la fe, en el espacio público, lo común, lo de todos, lleva la intencionalidad de modificar los principios de la Constitución? Comencemos por una definición y una explicación de la misma. La laicidad se define como “un régimen social de convivencia, cuyas instituciones políticas están legitimadas principalmente por la soberanía popular y (ya) no por elementos religiosos”, es decir, por un lado exige que el poder público sea atribuido a todos y así dé relieve a lo que une a los hombres; por el otro, implica que cada uno aprenda a vivir la convicción que más le apasione con la suficiente distancia como para excluir el fanatismo y la intolerancia. Tal como lo manifiesta nuestra máxima legislación. Artículo 24 Constitucional.- Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de tener o de

adoptar, o no tener ni adoptar, la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de ritos, las practicas, la difusión y la enseñanza. ¿Garantizó este derecho el estado a los internados en el Hospital? ¿O los no católicos no pueden enfermarse? En materia religiosa ¿Sabían que el PAN, es el último eslabón de la constitución de la Iglesia Católica? Esto es, el estado teniendo como fuente de autoridad no lo divino, sino la soberanía popular y, por lo tanto, con sus leyes y políticas públicas, como una especie de paraguas, deberán proteger y garantizar el cumplimiento de los derechos del cual se es inalienable, además de cuidar que aquellas doctrinas y filosofías no busquen imponerse y limitar la libertad de conciencia y de creencia de los ciudadanos. Ya que lo que es solo de algunos no puede imponerse a todos, y las referencias comunes tienen que estar exentas de cualquier tutela que pudiera consagrar un privilegio. ¿A que se referirá entonces cuando dice libertad de conciencia? La libertad de conciencia significa que el estado protege lo que las personas creen en su fuero íntimo y al mismo tiempo defiende las acciones que de ello se desprenden, por lo tanto un estado democrático obligadamente preserva los derechos de las minorías, no solo de las mayorías. Un estado democrático, está muy ligado al estado laico porque garantiza no nada más las opiniones políticas, la libertad de expresión, también garantiza la libertad de conciencia, siempre y cuando, no se afecten los derechos de terceros. En un estado laico todo mundo puede opinar, decir lo que piensa, pero también conlleva una serie de reglas, una de las cuales señala que los ministros de culto (llámese cristianos, católicos, evangélicos, protestantes etc.,) no pueden atacar, beneficiar, ni hablar, ni a favor ni en contra de ningún candidato y de un partido político. ¿Habría sido lo mismo si un ministro Adventista, Del Séptimo día o Nazareno hubiera impedido a un miembro católico disfrutar de los derechos que las


garantías individuales le otorgan?, ¿los panistas hubieran aceptado que algún miembro de “los caballeros de Colón” (de donde es afiliado Calderón), los yunquistas (de donde es militante Peña Nieto) o los “legionarios” no fueran visitados? Francamente, lo dudo. Esto es lo que les sucedió a estos ministros de culto. No debió ser, pues ningún ministro de la denominación que sea deberá decidir en terrenos públicos y menos cuando se está intentando fortalecer el estado laico, pues es ahí cuando se rompe la naturaleza de estado secular y se vuelve a la idea del estado confesional. La laicidad, por tanto, intenta la unificación de los hombres en el seno del estado; no los confronta, supone una distinción jurídica entre la vida privada del hombre como tal y su dimensión pública como ciudadano, y es siendo hombre privado, en su vida personal, como el hombre adopta una convicción espiritual religiosa o no, que puede compartir naturalmente con otros o no. El Arzobispo y aspirante a la tiara pontificia en 2005, Juan Sandoval Iñiguez, creyó estar en los albores de nuestra incipiente nación, cuando el poder se ostentaba a base de sangre y fuego. Una dominación aun por encima de los poderes del estado y más cuando tiene el consentimiento de los distintos poderes tanto en el ámbito estatal, así como federal. Tenemos, por tanto, la gran tarea de desarmar muchos mitos en torno a nuestra cultura. El mito de que somos un país único, que tenemos una sola religión, que todos hablamos español, que somos una sociedad de mestizos. Lo que se habría de entender es que la sociedad mexicana es cada vez más plural y que debe enriquecerse con esa pluralidad. Cuando lo entendamos, entonces estaremos en esa lógica de verdadero respeto a la diferencia, entonces vamos a comenzar a construir un estado más laico, más democrático.

LA OTRA MIRADA (Invocando el editorial de Comegens 9) Adrián Vásquez Ruiz México lugar del “mañana lo hago”, lugar del “si no me pasa a mí no hay problema”, lugar donde el mexicano vive cegado por medios de comunicación bombardeándolo con mensajes subliminales de “todo está bien”, que el progreso está llegando, que el mañana será un mejor día que el hoy. Donde programas estúpidos controlados por un monopolio que se dedica a manipular las mentes en masas, tapar los agujeros que el “estado” deja en nuestra sociedad, programas tales como “Laura en América”, “Bailando, Cantando, Comiendo, Cogiendo y Cagando por un sueño y un peso”, “El chavo del ocho”, que sólo se dedican a hacernos más ineptos de lo que ya somos, y el último mencionado utilizado años atrás, para cubrir los desastres causados por nuestros “queridos tiranos”. Este fue y sigue siendo el domador de problemas, el tranquilizador de mentes, mentes que en un futuro crecerán diciendo “es que se me chispoteó”. Le doy las gracias a

Roberto Gómez Bolaños por hacernos una masa sin cerebro, ¡muchas gracias Chespirito! Vivimos en un México enajenado por los medios de comunicación, donde la realidad es algo que no queremos mirar, vivimos en un México donde nuestros “políticos” son lobos alados mostrando sus colmillos con hambre de poder, momias andantes con el sólo propósito de enriquecerse con nuestro sufrimiento, velan por sus intereses y no por el nuestro. Estos mismos nos tapan los ojos con una venda ennegrecida y manchada de sangre de aquellos que quisieron protestar y fueron callados a través de nuestro querido sistema judicial. Asesinos a sueldo con colmillos aún más grandes que los de nuestros políticos, y nosotros seguimos felices y tranquilos con la vaga promesa de que nuestro México lindo y querido algún día cambiará. Pero, ¿cómo puede cambiar nuestro México? Si parafraseando a Noam Chomsky, “México es el patio trasero de juegos de Estados Unidos”, si México sufre de una enorme corrupción y gobernantes que cada vez son insulto hacía nosotros, los hacen ver como aquel nombrado “Zorro” que de astuto no tenía ni un pelo. ¿Será acaso que a los mexicanos nos gusta vivir así? ¿Qué somos tan débiles que seguimos tragándonos mentiras y patrañas de su gobierno? ¿O acaso simplemente somos imbéciles? De algo estoy seguro, somos y seremos el producto de años de enajenación a través de todos los medios posibles, enajenándonos nosotros mismos. Somos el producto de siglos de dominación, siglos en los cuales olvidamos nuestro pasado, nuestras raíces y simplemente adoptamos una cultura diferente a la nuestra. Somos y seremos ineptos totales, hasta que un día la venda se caiga, y veamos un México que no es lo que


creíamos y espero que ese día no sea muy tarde para poder actuar. “Un hombre que no conoce su pasado no es capaz de conocer su futuro.........”

LA ANESTESIA Martín Muñoz López Nunca me he propuesto escribir como estudiante de psicología, pero los nuevos retos, las nuevas necesidades, las nuevas metas apremian a apelar por un cambio desde la perspectiva psicológica del hombre. El desencanto del ser humano por las artes, la filosofía, la literatura, el servicio y en general de su mera existencia, no es gratis, ni ha sido por decisión unánime del conglomerado social. Mucha culpa se ha tenido por mantenernos ajenos a la realidad que está en el escenario, pero los diversos medios, la escuela y la familia nos han impulsado a vivir tras bambalinas. La publicidad nos rodea por todas partes y nos fuerza a ser más consumidores que ciudadanos. Hoy todo se reduce a una cuestión de marketing. Una ley que afecte a la mayoría de pobres y clasemedieros en México puede pasar inadvertida, si una buena maquinaria publicitaria es capaz de lograr que la ley sea aceptable, aunque se proponga mal informar al pueblo. Y hasta convierten el profundo sentido navideño en un acto de consumo vil y despilfarrador, ajeno a lo propuesto por el personaje que celebramos. La sociedad de consumo es religiosa en sentido contrario. Adoramos al capital, tenemos por dios al dinero, evangelizamos con propuestas educativas que adoctrinan para esclavizar y no para liberar. Estamos siempre expuestos a la mala calidad de esos medios y esa educación que nos ofrece felicidad en frascos de perfume y títulos mobiliarios para engalanar paredes, alegría en paquetes de cigarros y enlatados. Ya no queda espacio para la poesía ni tiempo para gozar la infancia. Perdimos la capacidad de soñar obteniendo solo el vacío existencial, la perplejidad, la sumisión., la rendición, la pérdida de identidad. En dosis químicas de Epival, Valium, entre otros, la felicidad nos parece más viable que recorrer el desafiante camino de mirar al que sufre. Poco a poco, nos vamos haciendo cada vez más incapaces para percibir su aflicción. La presencia de un anciano mendigo en nuestro camino nos molesta. No obstante celebramos con cohetería estruendosa la apertura de un Aurrera o Soriana en la ciudad. Argumentan que en los moteles nos podemos encontrar con felicidad y alegría que sólo se va a

descargar ahí, mientras que en los hospitales, nos va a perturbar el dolor que ahí se encuentra. No sabemos qué hacer ni qué decir ante el sufrimiento. Es mejor tomar distancia. Volver cuanto antes a nuestras ocupaciones. No dejarnos afectar. ¿Es nuestro hedonismo el que se está construyendo? ¿Hombres felices y realizados o ingenuos víctimas de la anestesia neoliberal? Hemos mal aprendido a reducir el hambre, la miseria o la enfermedad a datos, números y estadísticas que nos informan de la realidad sin apenas tocar nuestro corazón. También sabemos contemplar sufrimientos horribles en la pantalla, donde a través de ésta el sufrimiento siempre es más irreal y menos terrible. Cuando el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros, nos esforzamos de mil maneras por anestesiar nuestro corazón. Sólo hay esperanza para quien crea que el diluvio neoliberal no es capaz de inundar todos los sueños e intente navegar. Para quien crea que la realidad es transformable y no irrenunciable. A pesar de que casi no sople el viento, en las manos que se solidaricen con los oprimidos, con los marginados, con los excluidos. De la lucha por la justicia, de la deontología, de los valores y normas, de la defensa de los derechos humanos y de la búsqueda incansable de un mundo sin el abismo entre ricos y pobres. Hay un halo de esperanza que exige mucha responsabilidad y valentía, cosa que no se da en los pavos de navidad o en las doce campanadas que anuncian el año nuevo.


ESPACIO CULTURAL

DXIIBIGUIDXA LAA

SE LLAMA ESPANTO

Oca’ dxiibiguidxa que Zeeda ti xcuidi ndaani’ neeza Zeeda guini’ xi bi’ya’ ndaani’ Ti yoo nacahui.

Oigan, es el espanto. Viene un niño en la calle, viene un niño hablando, lo que vio en una casa obscura.

Oca’ dxiibiguidxa que Zeeda ti xcuidi ndaani’ neeza Zeeda guitenecabe laa Guni’ bixhooze xi bi’yu’, guni’ Pacaa ziné ni lii Guni’ bixhooze guni’.

Oigan, es el espanto. Viene un niño en la calle, y vienen jugando con él. ¡Habla lo que viste hijo!, ¡habla si no te matará! ¡Habla, hijo, habla!

Oca’ dxiibiguidxa que Zeeda ti xcuidi ndaani’ neeza Zeeda guchacabe nisa dxu’ni’ ladi ne zeeda guíñenecabe laa Guie’ xtiá.

Oigan, es el espanto. Viene un niño en la calle, y lo vienen bañando con mezcal. Y le vienen pegando con la flor de albahaca.

Oca’ dxiibiguidxa que.

Oigan, es el espanto.

German Ramírez (bichooxhe huiini)

CANTO DE ALEGRÍA Lorenzo Salatiel San Juan Un canto de alegría, es el sonido de las ráfagas que cercenan, que laceran. Que hacen trizas los sueños..., que vuelven añicos las esperanzas, que engullen la inocencia.

Un canto de alegría; es el sonido de las metrallas, que acallan clamores, que al grito de guerra, aniquilan la libertad, la parsimonia, y que esbozan óleos de miseria. Un canto de alegría es un carnaval de represión; donde al compás del tropel enardecido se silencian más clamores, y, a filo de sable se esfuman los ideales, se silencia la voluntad, heridas las efusiones. Un canto de alegría, es trajinar atisbando con cautela, el acecho de una jauría desalmada, que no titubea, que no tiembla, que solo espera órdenes diáfanas, para aniquilar conciencias. Un canto de alegría; es mi tierra temerosa, donde el héroe utópico pareciera ser el de más labia, de locución emperifollada, que es intelectual sin saber nada. Un canto de alegría, ya no es acompañado con mariachis, filarmónicas o tal vez banda. ¡No!... hoy acompañan a este canto, cual coro celestialmente afinado; “El duelo, la impotencia y la nostalgia”.

Un canto de alegría, es una tierra cultivada de tragedias, es parcela ignominiosa, que se irriga con sangre atroz, del color de la vileza, con husmo suave de vergüenza. Un canto de alegría, es el sonido estridente, de casquillos melodiosos, con acompañamientos tenues, que tiñen los rostros de dolor, con matiz claro de muerte.

Un canto de alegría, es ver alborozo un contingente, que en sus manos tiene el destino, estrujado y bien mancillado, de un famélico y lánguido aglomerado, llamado prole, masa o tal vez pueblo.

…Se me olvidaba…son falsetes primorosos: “La corrupción, la delincuencia, la desconfianza exacerbada”,

Autor: Gregorio Guerrero Díaz Titulo: “Juchitecas”

Revista Universitaria Comegens  

Revista Universitaria Comegens #10

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