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GENERO: NOVELA TITULO: EL PINCEL PERDIDO TEMA: ARTE Y GUERRA AUTOR: CLAUDIA NATALIA UZCATEGUI FLOREZ, GRADO: 801 En aquellos tiempos, en que las luchas de las diferencias políticas marcaban su paso fuerte en nuestro país y las pugnas entre los grupos armados por apoderarse de los territorios más alejados se hacían fuertes; asegurando su poderío popular de manera clandestina y casi que obligando al campesinado a dejar sus tierras, forzándolos a desalojar los terrenos que un día fueron productivos, para convertirlos en campos de entrenamiento. Algunos campesinos dejaron su machete y azadón, reemplazándolo por un fusil, sus alpargatas por botas de caucho y su rostro de humildad paso a mirar de manera cruda. La Población de Puerto Rondón para aquella época no fue ajena de vivir tal situación, su gente conocida por el empuje y gran amor al trabajo; pasó a encrudecer su rostro y a llevar consigo el peso del conflicto. JULIÀN GARCÌA, un joven de escasos quince años, hijo de un profesor de primaria “Don ALBERTO GARCÌA” y “Doña ANA LATORRE” la modista famosa del pueblo, criado con unos valores arraigados en el seno de su familia, con un buen desempeño escolar, tanto que a los catorce años terminó su secundaria; amante de la pintura, arte que fue desarrollando a lo largo de su vida y por su propia cuenta ya que los pocos recursos económicos no le permitieron ir a una academia a profundizar sus técnicas; sus primeros cuadros fueron: tres bodegones, dos paisajes y el oleo de un tren viejo, obras que improvisó sobre retazos de tela gruesa que dejaba su madre; JULIAN los recogía, los llevaba donde el carpintero quien por unos pocos pesos o mandados, adhería sobre un marco de madera y JULIAN con su viejo pincel dejaba volar su imaginación hasta conseguir sus primeras obras de arte. Don ALBERTO GARCÌA, su padre, alguna vez consiguió un lugar en una feria del colegio para exponerlos; logrando halagos, el rector del plantel “Don ALEJANDRO MARTINEZ”, dijo: “¿Alberto en donde guarda tanto talento tu hijo?”, deberías mandarlo a la capital para que se especialice en bellas artes. Don ALBERTO que apenas ganaba un salario modesto exclamó ¡Ni pensarlo!, me costaría los pocos ahorros, créame que me he sentado a hacer las cuentas y apenas podría sacar lo de los pasajes y para un mes de estadía en la Capital y el


resto qué? Usted sabe que ir a la Capital en estos tiempos es costoso, ya le he dicho que los Oleos, los pinceles, los marcos y esas cosas son muy costosas y para ser artista se necesita dinero, “hay que ser realista don Alberto”, con un tono desanimado. Un hombre de mal carácter que había llegado al pueblo y se hacía llamar “El Comandante CAMILO”; se paseaba por las calles, presentándose en los pocos establecimientos de comercio; llegó un día al parque donde se encontraban algunos jóvenes entre ellos JULIAN; el hombre les habló, se les presentó y les expuso la idea de trabajar con él, JULIAN en su afán de conseguir unos pesitos, exclamó: ¡Que es lo que hay que hacer!, ¿A dónde debo ir? , CAMILO, sin dar mayor explicación dijo que debía ir al día siguiente a la salida del pueblo, ¡No lleven muchas cosas!, solo unas dos mudas de ropa y ya, no se necesita cédula, tan solo las ganas de trabajar y luchar por el pueblo; JULIAN quiso contar a sus padres pero se dijo así mismo, ¡Que sea una sorpresa! , dejaré una nota explicando todo, empacó algunas prendas de vestir, sus viejas pinturas, su amado pincel y embarcó a la que llamo su gran aventura. A las cinco de la mañana cuando las garzas cantaban gloria al amanecer, el sol daba visos rojos sobre el horizonte llanero, JULIAN llegó a la salida del pueblo; Oh somos varios los que nos vamos y nos aventuramos al viaje. El Comandante CAMILO, con su voz ruda les ordeno embarcar en un viejo camión, adentrándose al monte; luego de dos horas de camino, JULIAN entre emoción y ansiedad dijo a sus acompañantes… ¿Que trabajo ha de ser tan lejos? Los otros chicos sonrieron, ¿acaso no lo has entendido? Vamos a empuñar las armas y a luchar por el pueblo. ¿Qué? Asistió JULIAN, ¿no íbamos a trabajar? Y es que a eso no se le puede llamar trabajo, rezongó otros de sus acompañantes, cerró su boca y dijo con voz baja “señor que todo sea por una buena causa”. Parece que llegamos… grito el conductor del camión... JULIAN se tiró del vehículo, levanto sus ojos, ¡Ah sorpresa! Que arboles tan grandes,… ¿y esas carpas?, respondió el conductor: les llamamos cambuches, ahí dormimos por turnos y cuando se acerca el ejercito, los recogemos y los llevamos pa’ otro lado de la selva. CAMILO hablo y dio ordenes, entrega un fusil a cada uno, JULIAN recibe el suyo, cuando lo empuña, observa sus delicadas manos de artista y susurra, si mis padres supieran que cambié el pincel por esto, se mueren ¡Dios... a donde llegue...! ¡Protégeme señor!


Con el paso de los días, luego de recibir instrucción y algunas clases de cómo caminar en la selva, como hablar con claves, como y en donde dormir; JULIAN se da cuenta que ahora es un guerrillero más del Frente Oriental del las FARC. Triste y sin rumbo, no tiene más remedio que afrontar la realidad e intentar luchar por aquellos que llaman “ideales” por y para el pueblo; quizá algún día me paguen para poder ir a la escuela de bellas artes; mientras tanto repuja los troncos de los arboles con un pedazo de alambre que encuentra en la selva, dibuja cosas, poco después recibe el Alias de “EL PINTOR”, así se llamara mientras trabaje en la guerrilla. Mientras tanto don ALBERTO y doña ANA, oran al cielo porque su hijo algún día regrese, Alberto ya con pocas fuerzas observa los cuadros que algún día pintó JULIAN. El conflicto crece, los enfrentamientos cada vez son más rudos y la guerra está en su auge. Una noche de ataque a los campamentos, el Ejercito de Colombia irrumpe en uno de los campos de concentración más grandes de las FARC en las selvas del Caguàn y luego de un bombardeo terrorífico; el Teniente GOMEZ quien comanda la tropa, encuentra una especie de cementerio improvisado en la selva, observando que cada fosa o tumba lleva un rustico lema, entre ellos uno que decía “AQUÍ DESCANSA EL PINTOR, PERDIO UN DIA SU PINCEL Y A CAMBIO EMPUÑO UN FUSIL”.

el pincel perdido  

arituclo interesante