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E L V I A J E A P O S T Ó L I C O D E L PA PA B E N E D I C T O X V I A L O S E S TA D O S U N I D O S

Es de desear que vuestra experiencia anime a otros, siendo conscientes de que una sociedad unida puede proceder de una pluralidad de pueblos — E pluribus unum, de muchos, uno —, a condición de que todos reconozcan la libertad religiosa como un derecho civil fundamental (ver Dignitatis humanae, 2).

Tal vez, el tipo de secularismo de América plantea un problema particular: mientras permite creer en Dios y respeta el papel público de la religión y de las Iglesias, reduce sutilmente sin embargo la creencia religiosa al mínimo común denominador. La fe se transforma en aceptación pasiva de que ciertas cosas “allí fuera” son verdaderas, pero sin relevancia práctica para la vida cotidiana. El resultado es una separación creciente entre la fe y la vida: el vivir “como si Dios no existiese”.

En esta tierra, ustedes y muchos de sus vecinos rezan todos los días al Padre con las palabras del Señor: “Venga tu Reino”. Esta plegaria debe forjar la mente y el corazón de todo cristiano de esta Nación. Debe dar fruto en el modo en que ustedes viven su esperanza y en la manera en que construyen su familia y su comunidad.

Como vuestros Padres fundadores bien sabían, la democracia sólo puede florecer cuando los líderes políticos, y los que ellos representan, son guiados por la verdad y aplican la sabiduría, que nace de firmes principios morales, a las decisiones que conciernen la vida y el futuro de la Nación. columbia /junio 2008 9

Columbia Junio 2008  

Columbia Junio 2008 - CABALLEROS DE COLÓN — EDICIÓN EN ESPAÑOL