Page 1

DISTRIBUCION GRATUITA

Misi贸n Columbana

1


Carta del Director El Santo Padre Juan Pablo II viajó con tanta frecuencia y a tan lejanos países, que fue visto en persona por más gente que a todos sus predecesores juntos. Muchísimas personas conservan un recuerdo favorito de él. Yo fui misionero en Japón y hablo japonés. En 1980, el Rev. Billy Graham visitó a Japón durante una de sus Cruzadas. El evento fue televisado y escuché algunas de sus predicaciones. El Dr. Graham predicó en inglés y tengo que decir que quedé gratamente impresionado con la persona que sirvió de intérprete. Fue sencillamente maravillosa. El traductor encontró la manera de que hasta las expresiones idiomáticas en inglés se escucharan muy naturales traducidas al japonés. Cuando en enero de 1981 se iniciaron las preparaciones para la visita del Santo Padre al Japón, recuerdo haber pensado que ojalá y nosotros los católicos encontráramos un traductor que hiciera un buen trabajo. Eran los primeros años del pontificado de Juan Pablo II y sabía que el Papa hablaba varios idiomas europeos y que también sabía saludar en otros idiomas más. Pero nunca pensé que durante su visita al Japón celebraría las liturgias y daría sus pláticas más importantes en el idioma japonés. ¡Pero lo hizo! Es verdad que hablaba japonés con mucho acento, tal como el inglés, pero a pesar de todo el pueblo japonés se sintió conmovido y emocionado –y podría decir que hasta electrizado– porque tan distinguido visitante extranjero le hablara tan directamente en su propio idioma. El Papa siempre puso tanto sus habilidades lingüísticas como sus energías y talentos al servicio de algo mayor: llevar el mensaje de Cristo al mundo. Será siempre recordado por su valiente y clara posición respecto a temas de moral, justicia social y derecho a la vida. Al igual que Jesús, el Santo Padre se sentía comfortable bajo toda circunstancia, ya sea caminando en jardines al lado de reyes y presidentes como saludando de mano a los más pobres de su grey en barriadas pobres del tercer mundo. Tanto la Iglesia como el mundo han experimentado una gran presencia. Es mi opinión que nuestro luto debe conllevar una gran dosis de gratitud a Dios por la gracia de habernos dado a tal pastor. 2

Misión Columbana


SUMARIO Vol. VI - No. 3

2 Carta del Director Misión Columbana Volumen VI - Número 3 Miembro de la Asociación de Prensa Católica

de 4 Sacramento Fortaleza Espiritual

6

Director y Editor Ejecutivo Padre Juan E. Burger, SSC Editor Jesús Manuel Vargas Gamboa revista@columban.org Consejo Editorial Padre Arturo Aguilar, SSC Jeffrey Norton Arcelia Ramírez Gladys Muñoz

10

Saliendo de la Oscuridad

El Regalo Final de Matsumi

Asistente Editorial Rocío Peinado Misión Columbana (Issn 0095-4438) se publica 5 veces al año en St. Columbans, NE 68056 Tel. (402) 291-1920 www.columban.org Mayo 2005 The Columban Fathers (Nombre legal) PRINTED IN MEXICO CD. JUAREZ, CHIH., MEX. Diseño Gráfico y Traducción: Jesús Manuel Vargas Gamboa Fotos: Margarita Reyes Archivo de los Padres Columbanos Se hizo todo lo posible para localizar a los propietarios de los derechos de autor de los manuscritos y gráficos que han sido publicados. El editor se disculpa por cualquier omisión no intencionada en los créditos y estaría de acuerdo, en tal caso, en publicar un reconocimiento en ediciones futuras.

Misión Columbana

12 Adiós al Papa Misionero 14 Donde Contemplamos el Atardecer

16 Una Razón para Vivir 18 Acompañamiento a Enfermos

20 Los Caminos del Señor 22 Cartas de los Lectores 3


Unción de los Enfermos Sacramento de Fortaleza Espiritual Cuando nos encontramos en un trance difícil, una de las cosas que más agradecemos es la ayuda que se nos da. Uno de esos momentos es el trance de la enfermedad grave y de la muerte. Jesucristo, cuando se presenta esta situación, acude en ayuda nuestra a través del Sacramento de la Unción de los Enfermos: “Si alguno de ustedes está enfermo, que llamen a los presbíteros para que oren sobre él y en el nombre del Señor le unten aceite” (Santiago 5, 14). Así como Jesucristo nos dio el Bautismo para purificarnos del pecado y nos da la Reconciliación para estar lavándonos habitualmente de nuestras faltas, así también nos regaló el sacramento de la Unción de los Enfermos. La Unción de los Enfermos es uno de los siete sacramentos y está considerado dentro de los sacramentos de curación. Conforme al Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) “con la unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia entera 4

encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve.” (1499). Contrario a lo que muchos piensan, la Unción es un sacramento de vivos y no de muertos o moribundos. No es exclusivo de moribundos sino que se administra a todo enfermo que, por la gravedad de su enfermedad o por su edad avanzada, esté en peligro de muerte. Salud y Enfermedad La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aquejan la vida humana. El Catecismo enseña que si bien la enfermedad puede conducir a la angustia, y a veces a la desesperación y a la rebelión contra Dios, puede también hacer a la persona más madura, ayudarla a discernir lo que es esencial en su vida y a empujarla hacia una nueva búsqueda de Dios. El Enfermo ante Dios En las Sagradas Escrituras se nos enseña que el hombre vive la enfermeMisión Columbana


dad de cara a Dios y que ante Él se lamenta, pero también le implora su curación. La enfermedad puede ser considerada como un camino de conversión que lleva hacia el perdón de Dios que inicia la curación del hombre. Por ello, el Sacramento de la Unción de los Enfermos es una purificación y un elemento que ayuda a la persona a reencontrar el sentido final de su vida. Cristo como Médico Durante su vida, Jesús se acercó a los enfermos para dar testimonio del amor del Padre y para ponerlos en

comunión con Él. Así, pues, se comprende que Jesús no tiene solamente poder para curar, sino también de perdonar los pecados: “Jesús vino a curar al hombre entero, alma y cuerpo; es el médico que los enfermos necesitan” (CIC 1503). “Su amor de predilección para con los enfermos no ha cesado,” continúa el Catecismo, y recuerda que Cristo, “por su Pasión y su muerte en la cruz, dio un nuevo sentido al sufrimiento: Desde entonces, éste nos configura con Él y nos une a su pasión redentora.” (CIC 1505).

Este sacramento confiere una gracia especial para afrontar cristianamente la enfermedad y la fragilidad de la vejez. Además, nos dispone a culminar la peregrinación de esta vida terrena y a pasar a la vida eterna fortaleciéndonos frente a las tentaciones y ayudándonos a abandonarnos confiadamente en los brazos misericordiosos de nuestro Padre Dios. ¿Qué es la Unción de los Enfermos? Es el sacramento que alivia y reconforta al cristiano que se encuentra en peligro de muerte por enfermedad o vejez. ¿Perdona los pecados? El Sacramento perdona los pecados cuando se tiene dolor de los pecados cometidos y cuando no ha sido posible recibir antes el Sacramento de la Reconciliación. ¿Quién debe recibir la Unción? Todo cristiano que esté afectado de una enfermedad grave, cuando alguien se va a someter a una operación que ponga en riesgo su vida y cuando por la edad avanzada o vejez se esté en peligro de una muerte súbita. ¿Quién administra la Unción? La Unción sólo puede ser administrada por los sacerdotes. ¿Cómo se administra? Se administra mediante la unción con aceite consagrado en la frente y en las manos del enfermo, recitándose las frases sacramentales propias. Además, se puede añadir la administración de la Eucaristía como Viático, que es semilla de vida eterna y poder de resurrección, según las palabras de nuestro Señor Jesucristo. Es un Sacramento que se puede volver a administrar si el enfermo recupera la salud y vuelve a enfermar gravemente, o si habiendo sido aplicado el enfermo se agrava aún más. ¿Dónde se administra? Donde el enfermo se encuentre: en la iglesia, en la casa o en un hospital, a un solo enfermo o a varios. Misión Columbana

5


Saliendo de la Oscuridad “María,” su esposo y su hijita de 3 años, están infectados con el VIH. Aunque el futuro es incierto, tratan de llevar una vida normal.

Nota del editor: Para proteger la identidad de los pacientes, se han utilizado nombres ficticios y se les pidió se cubrieran los rostros al tomarles las fotografías. Las personas y sus historias son reales.

Por Blanca Martínez

“Lavaba los autos de unos señores y ellos me empezaron a dar bolsitas de cocaína. Luego, compartí la droga con mi hermano y a veces nos juntábamos hasta quince personas en la casa para inyectarnos... las jeringas pasaban de persona en persona, así nada más, sin esterilizarlas” recordó. Le diagnosticaron la enfermedad del SIDA luego de que una sobrina le contagió de varicela y se puso muy enfermo. Le hicieron análisis y salió positivo. Antes de iniciar un tratamiento para el SIDA, “José” se internó en una clínica de desintoxicación y cuando ya había dejado las drogas enfermó repentinamente del estómago. Acudió de nuevo al médico y él lo

Rechazados por la sociedad y hasta por sus propias familias, enfermos de SIDA encuentran amor y apoyo espiritual para su enfermedad en la Tenda di Cristo.

Cuando “José” llegó a la Tenda di Cristo pesaba apenas unos 40 kilos (88 libras). Lucía demacrado y, lo peor, se sentía muy mal, pues los últimos seis meses había padecido diarrea. Hacía cuatro años le habían diagnosticado como portador del VIH (HIV positive), pero antes que tomar un tratamiento para la enfermedad, “José” optó por internarse en una clínica de rehabilitación para personas adictas. Había adquirido el SIDA por su adicción a las drogas. 6

La Tenda di Cristo ofrece un hogar y refugio a personas enfermas de SIDA.

Misión Columbana


canalizó a la Tenda di Cristo, donde hoy se recupera gradualmente. “No pude haber llegado a un lugar mejor. Aquí es como estar en familia,” afirmó. Esperanza a Enfermos de SIDA La Tenda di Cristo es un proyecto creado en 1998 por un misionero comboniano de Italia. Se estableció para dar esperanza a los enfermos de SIDA, que generalmente son personas rechazadas por la sociedad. Actualmente existen dieciséis Tendas di Cristo en el mundo. Doce se encuentran en Italia, tres en Brasil y la última y más grande está en

“José” tiene el SIDA desarrollado. Recibe medicinas y apoyo espiritual.

Con nuestros hermanos enfermos queremos vivir la esperanza y el calor de la vida, el espíritu en familia, el El personal incluye a médicos, diálogo, la escucha psicólogos y sacerdotes. profunda de la persona que fortalece y nos hace capaces de amar, devolviendo la esperanza y la oportunidad de vivir una vida verdadera. Juntos, uniendo nuestros esfuerzos, podemos hacer brotar un halo de esperanza en aquellos que viven en la oscuridad. Misión Columbana

Davide DallaPozza Director 7


Ciudad Juárez, México. Juárez es una ciudad en la frontera norte de México con los Estados Unidos y ocupa el lugar número 17 en casos de SIDA a nivel nacional, en México. De acuerdo a reportes oficiales, durante el año 2004, en Ciudad Juárez se reportaron 125 nuevos casos de personas infectadas con VIH, aunque se sospecha que hay muchas más personas infectadas y que no lo saben todavía. Debido a esta incidencia y tras ver la problemática demográfica y social, el hermano Francesco Zambotti, un misionero laico comboniano proveniente de Italia, decidió crear una Tenda di Cristo en esta ciudad. Este centro recibe a personas infectadas a quienes ofrece hospedaje, alimentación, medicamentos y, por supuesto, atención médica, psicológica y espiritual. “Nuestro objetivo es dar respuesta a la necesidad de las personas afectadas por el SIDA, que carecen de recursos materiales, espirituales y afectivos; particularmente a aquellos rechazados por la sociedad,” afirmó Davide DallaPozza, director de la Tenda di Cristo. El centro cuenta, además, con un

“Socorro” ha encontrado amor y un hogar en la Tenda di Cristo.

equipo de seis voluntarios permanentes y seis externos, que realizan todas las labores necesarias para su operación. Entre ellos hay médicos, un enfermero, una psicóloga y otros ayudantes, así como sacerdotes que apoyan espiritualmente a los enfermos. “Tratamos de hacer sentir a las personas como en su casa. Lo que queremos es que los enfermos de SIDA puedan hacer una vida normal, como Las instalaciones del centro pueden albergar hasta cincuenta pacientes y en algunos casos también a sus familiares.

8

Misión Columbana


A continuación, los estimados más recientes de las estadísticas mundiales que sobre la epidemia global del SIDA y VIH, fueron publicadas por la UNAIDS/WHO en diciembre de 2004. Detrás de cada cifra se esconde una vida. • Personas viviendo con SIDA/VIH en 2004: 39.4 millones, de las cuales 2.2 millones son niños menores de 15 años. • Personas que fueron infectadas con VIH en 2004: 4.9 millones de los cuales 640 mil fueron niños. • Muertes por SIDA en 2004: 3.1 millones de personas. El número total de muertes a causa del SIDA, de 1981 a finales de 2003: 20 millones. • Número de niños dejados huérfanos por el SIDA en África del Sur, a finales de 2003: 12 millones. • En diciembre de 2004, el 47% del total de personas infectadas con VIH en todo el mundo eran mujeres. • En 2003, la mitad de los nuevos casos de infecciones con VIH en todo el mundo fueron jóvenes entre 15 y 24 años de edad. Más de 6,000 se infectaron todos los días. • Alrededor de 5 millones de personas en países pobres no cuentan con las medicinas que podrían salvarles la vida. • En el año 2004 se infectaron con VIH aproximadamente 13,425 personas diariamente, alrededor de 10 personas cada minuto. FUENTES: AVERT, UNAIDS Y WORLD HEALTH ORGANIZATION.

cualquier otra persona,” expresó Blanca Alvarado, coordinadora del centro. Más Testimonios Así se siente “María”, quien llegó a la Tenda di Cristo hace 10 meses junto con su esposo y su pequeña hija de 3 años y medio de edad. Los tres están infectados con el virus del SIDA y lo supieron hasta que la pequeña se enfermó gravemente y le practicaron los análisis correspondientes. Originaria de Veracruz, un estado mexicano en la costa del Atlántico, esta familia debió emigrar a Ciudad Juárez debido al rechazo que encontraron, incluso en sus propias familias. “Mis padres me pidieron que me fuera porque tenían miedo de que los contagiara,” compartió “María.” Misión Columbana

Fueron canalizados a la Tenda di Cristo donde además de que empezaron a recibir un tratamiento adecuado, encontraron una familia. “Aquí la gente es muy buena. Estoy muy agradecida con Dios por la oportunidad que nos da de seguir adelante. Llegamos muy mal, pero aquí nos levantamos,” platica “María”, mientras su hija, quien en el mes de septiembre ingresará al curso preescolar (kindergarten), juega en el patio de su nuevo hogar. La Tenda di Cristo tiene capacidad para recibir hasta 50 pacientes y, en algunos casos, también a sus familiares. Además el centro realiza también otras actividades caritativas, como entregar despensas a familias pobres de esa zona. La Tenda di Cristo opera gracias a los donativos de bienhechores. 9


Hiroharu y Matsumi Nagaoka renovaron sus promesas matrimoniales en una ceremonia celebrada justo un mes antes de que ella falleciera.

El Regalo Final de Matsumi Por el Padre Tomás Tehan El día 6 de noviembre, frasco de suero intravedurante el funeral de la noso. La ceremonia y la Tranquilidad señora Matsumi Nagaoka manera en que nos en la iglesia católica de espiritual y aceptación encontrábamos reuniFujisawa, recordé otra dos esa mañana, fueron cristiana ante las ceremonia que había sucesos que conmoocurrido exactamente un adversidades, son las vieron mi ser profunmes antes. enseñanzas que nos damente. En esa brillante y Tranquilidad ante la soleada mañana del 6 de Muerte dejó Matsumi. octubre, la familia NagaMatsumi, de 77 años, oka, los dos esposos, dos fue bautizada en la hijas y una nieta, acogieron en su hogar Iglesia Católica en la Pascua de 1990. a cerca de quince vecinos católicos paPertenecía a un grupo parroquial que ra celebrar la Santa Misa. había producido grandes amistades enLa Misa tenía un propósito especial. tre sus miembros. Hiroharu, el esposo de la señora NaEl verano pasado, Matsumi fue gaoka, se había preparado para recibir diagnosticada con cáncer. La visité los sacramentos del Bautismo, Concuando recibió la noticia y me sorfirmación y Eucaristía. prendió su tranquilidad y aceptación. La señora Nagaoka estaba sentada Podría haber elegido en ser operada o en un sillón cercano, sosteniendo con no, pero en ambos casos el médico sólo firmeza el soporte del cual colgaba un le daba un año de vida. Matsumi decidió 10

Misión Columbana


entonces enfocarse, no en sus perspectivas de vivir, sino en agradecer las bendiciones que había recibido durante su vida, particularmente por su familia y amistades. Al agravar su enfermedad, fue transferida a un hospital cercano a su hogar, para que su esposo y sus familiares pudieran visitarla. Hiroharu, quien tiene 81 años pero que goza de buena salud, mostraba gran preocupación por su amada esposa. Un Alma Gentil Matsumi abrigaba un deseo: que Hiroharu se bautizara antes de que ella falleciera. Me dijo que hablaría con su

En cuanto terminó la ceremonia de Confirmación de Hiroharu, éste se sentó en el sillón junto a Matsumi. Ella sostenía un ramo de flores en sus manos. Su larga vida de casados y su entrega mutua eran evidentes a través del cariño con el que estaban sentados juntos y por la clara voz con la que cada uno recitó sus promesas de renovación matrimonial. Un Regalo de Despedida Luego, se dieron un abrazo cariñoso y un beso respetuoso. Fue un emotivo momento que dio paso a la Eucaristía. Matsumi había ahorrado energías para la celebración, pero al terminar las El Padre Tehan imparte el sacramento de la Confirmación a Hiroharu Nagaoka durante una Misa celebrada en el hogar que compartía con Matsumi, su esposa, sus dos hijas y una nieta.

esposo y que me comunicaría su decisión. En mi siguiente visita la encontré muy emocionada. ¡Hiroharu deseaba bautizarse! Me sorprendió gratamente el alma gentil de Hiroharu. Su sentimiento de la presencia de Dios se expresaba a través de un corazón generoso. Todos acordamos que el 6 de octubre sería el gran día. El doctor le concedió permiso a Matsumi para regresar a casa para la celebración. En preparación para la celebración, el señor y la señora Watanuki, una pareja de Encuentro Matrimonial, prepararon un texto para la renovación de las promesas matrimoniales. Misión Columbana

ceremonias se encontraba exhausta. Permaneció con su familia hasta que falleció el 5 de noviembre. Matsumi vivió su vida a plenitud. Durante sus meses finales no sólo recibió muchos regalos de familiares y amigos, sino que le fue posible, aun en su debilidad, compartir la abundancia de vida a través del amor y la amistad. Un ejemplo de fe sólida y de aceptación cristiana en la enfermedad fue el regalo que Matsumi dejó a su familia, a sus amigos y a la comunidad católica de Fujisawa. El Padre Tehan, de Irlanda, fue ordenado en 1966 y ha sido misionero en Fujisawa, Japón, desde 1992. 11


12

Misi贸n Columbana


Misi贸n Columbana

13


Por el Padre Eamonn Gill

piensan que puede ir a Después de haber El esposo de una cualquier lado, a celebrado Misa en uno cualquier hora, bajo de los distantes mujer pobre de la cualquier condición del barrios de mi isla de Negros, en camino y con mucha parroquia, una mujer las Filipinas, cumple gente a bordo. que había estado en Misa se me acercó. su último deseo para La Extremaunción Dirigí mi camioneta “Mi madre está muy su funeral. en la dirección enferma y ha pedido indicada y toda la que vaya a verla un población del barrio subió a bordo. sacerdote,” me dijo. “Tiene más de El camino era de piedra y lodo. Las ochenta años y teme que pronto va distancias en las Filipinas no se a morir. Quiere recibir los últimos miden en kilómetros, sino en el sacramentos.” tiempo en que se toma en llegar. “¿Dónde vive ella?” pregunté. Después de un par de horas, se “Allá,” contestó la mujer, terminó el camino. Un campo apuntando en dirección a las anegado puso fin a nuestro viaje, montañas de la isla de Negros, en así que tuvimos que seguir a pie. las Filipinas. Tenía una mirada Llegué justo a tiempo para lejana en sus ojos. “Está muy impartir a la ancianita el Sacraretirado, pero su vehículo es mento de la Unción a los Enfermos. resistente. Iremos con usted para A los pocos minutos murió. que no se pierda,” volvió a decir. Al preparar mi viaje de regreso, Sí, mi camioneta es muy una de las hijas de la mujer me resistente, aunque no tan resistente preguntó si su padre podía como mis fieles creen, ya que ellos 14

Misión Columbana


acompañarme al pueblo. “Claro que sí,” le dije, pensando que tal vez deseaba comprar algunas cosas para el funeral. “Donde Solíamos Sentarnos Juntos” Cuando subió a mi camioneta, le pregunté qué era lo que necesitaba comprar para el funeral. “Sólo barniz,” me contestó. “¿Barniz?” le pregunté. “Sí. ¿Se fijó usted en el aparador que había en la casa?” me dijo. Aunque no soy muy observador, cuando el único mueble en la casa es un aparador, hasta yo no puedo evitar fijarme. “Sí,” le dije. “Mi esposa trajo ese aparador a nuestra casa cuando la construimos. Hace unos días, cuando su enfermedad empeoró, se metió en él. Cabía bien, así que me dijo que no me endeudara comprando un ataúd cuando ella muriera. «Sólo entiérrame en el aparador cuando yo muera, allí en el jardín, junto a la roca donde nos sentábamos juntos a contemplar el atardecer.» Así que voy a barnizarlo para el funeral.” Al ir viajando, comenzó a hablar de su vida en el campo. “Estuvimos casados más de 60 años y durante todo ese tiempo Katarina y yo jamás tuvimos un disgusto fuerte. Tuvimos nueve hijos, todos hoy felizmente casados. Tenemos muchos nietos y todos van a venir al funeral, aunque muchos de ellos viven lejos. Sólo tuvimos Misión Columbana

Con mucha frecuencia, el Padre Eammon Gill solía trasladar a muchos de sus fieles en su camioneta.

unos cuantos acres de tierra, pero trabajamos duro y nunca nos faltó que comer. El terreno junto a la casa lo convertimos en un bonito jardín. Salíamos a contemplar desde allí al sol en el amanecer y en el atardecer.” Él cumplió el deseo de Katarina. Arregló el aparador y la sepultó en el lugar junto a la roca donde solían sentarse. El Padre Gill fue ordenado sacerdote Columbano en 1949 . Fue misionero en la isla de Negros, en las Filipinas, desde 1955. Falleció en el año 2001. 15


La autora de este artículo ora junto a un paciente con enfermedad terminal.

Una Razón para Vivir Por la Hna. Nora Wiseman visitamos, vimos su Al acompañar a Una actitud positiva y situación desesperada. pacientes de hospicio, he tenido muchas cáncer, habiendo el poder contribuir al El iniciado en su vesícula oportunidades de comprobar los bienestar de la biliar, había invadido beneficios que tiene el su espina dorsal y humanidad ayudan a ya su hígado. Estaba mantener una actitud positiva en los pacientes alargar la vida de una paralizada de la cintura con enfermedades en hacia abajo y parecía paciente terminal. fase terminal. Alguien que estaba ya abandonando la que me impresionó es batalla. Le empezamos Park Young Mi. Después de haber luchado contra a dar medicamentos en forma gratuita, gracias a nuestros el cáncer durante dos años, y cuando bienhechores. Sostuvimos largas la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia ya no parecían ser conversaciones sobre los méritos de las diversas medicinas que estaban efectivas, ella y su esposo –armados con poderosos analgésicos– dejaron disponibles. Eso fue hace tres años. su hogar y fueron a pasar los últimos Su único contacto con el mundo meses de ella con su anciana madre, exterior era a través del televisor. Se que vive a quince kilómetros de interesó en un programa sobre hierbas medicinales y sobre su Chunchon. Young Mi se puso de inmediato en utilidad en el tratamiento de enfermedades, especialmente del cáncer. contacto con nosotros. Cuando la 16

Misión Columbana


Gradualmente empezó a adquirir los ingredientes necesarios y empezó a producir sus propias medicinas. A través de la televisión continuó perfeccionando su técnica, aumentando la variedad de sus medicinas. En cada una de nuestras visitas, su casa parecía una pequeña fábrica. Al ir aumentando sus conocimientos empezó a controlar los síntomas de su enfermedad. La cantidad de analgésicos que necesitaba empezó a reducirse en forma dramática. Físicamente también ha mejorado inmensamente. Ya puede usar sus piernas y está

tratamiento contra el cáncer, todavía está por verse. Lo que sí sé es que desde que Young Mi empezó con su proyecto su enfoque de la vida ha cambiado. Su actitud es positiva. Ella siente que está contribuyendo en algo para el beneficio de otros, el trabajo duro y difícil que implica no importa. Ahora, durante nuestras visitas semanales, pasamos poco tiempo discutiendo su salud; ahora paso el tiempo escuchando sus explicaciones sobre los beneficios de su más reciente producto. Young Mi no ha tenido ninguna

Park Young Mi y algunos de sus remedios preparados con hierbas medicinales. tratando de caminar de nuevo. Su esposo va a las montañas y trae consigo las plantas y hierbas. Su madre hace el cocimiento y otros pequeños encargos; juntos, pasan horas produciendo las medicinas y todo lo hacen manualmente. Las noticias empezaron a correr y ahora tiene pacientes regulares, muchos de los cuales son pacientes con cáncer que son tratados con especial atención y que reciben un descuento o las medicinas gratis. Las varias preparaciones producidas ciertamente han sido efectivas para controlar muchos de los síntomas que los pacientes con cáncer padecen, como estreñimientos y náuseas. Si son efectivas o no en el Misión Columbana

revisión o examen desde hace tres años porque los hospitales están alejados. Ni ella ni nosotros sabemos en qué estado se encuentra su cáncer. Lo que sí sabemos es que ella está viviendo la vida a plenitud, convencida de que está haciendo una contribución a la humanidad. Cada vez que visito a Young Mi recuerdo las siguientes palabras de Nietzsche: “El que tiene una razón para vivir, puede soportar casi todo.” La Hna. Columbana Nora Wiseman ha permanecido treinta años como misionera en Corea. Su ministerio consiste en acompañar a pacientes deshauciados y en fase terminal. 17


Acompañamiento a Enfermos Por Blanca Martínez

Kathy Ogaz, Ministra de Eucaristía y Tanatóloga, complementa sus dos ministerios para dar un acompañamiento adecuado a enfermos. La muerte es uno de los retos más difíciles que al ser humano le toca enfrentar. No porque se trate de un trance horroroso, como generalmente se piensa. Es difícil más bien por la falta de valor con que se asume lo que es un estado de la propia vida. Pero quizá algo tanto o más difícil que enfrentar la muerte personalmente, es enfrentarla a través de otras personas. No obstante, hombres y mujeres dedican su vida a dar acompañamiento y consuelo a quienes enfrentan una muerte inminente, ya sea porque padecen una enfermedad terminal, o porque llegan a una edad en la que ese estado se hace impostergable. Tal es el caso de quienes realizan el Ministerio de Enfermos o que participan en la Pastoral de Salud en sus parroquias. 18

Kathy Ogaz de Hernández La señora Kathy Ogaz de Hernández es un ejemplo de esto. Ella ha dedicado los últimos seis de sus sesenta y un años de vida a dar acompañamiento a enfermos, primero como Ministra de Eucaristía y además como tanatóloga. La tanatología es la disciplina que estudia tanto la muerte como el acto de morir, y cuya finalidad es dar al hombre una muerte apropiada y un alivio de sus conflictos personales y espirituales, a través del acercamiento a Dios, con respeto a su religión y costumbres. “Como Ministra de la Eucaristía me ha tocado asistir en sus últimos momentos a varios enfermos. Afortunadamente, siempre he podido apoyarlos llevándoles al sacerdote para que les imponga la Unción de los Enfermos,” compartió la señora Hernández. Luego de varios años en el ministerio y cuando se encontró un Misión Columbana


caso en que no sabía cómo ayudar a la hija de una mujer muy enferma, un hermano suyo le comentó que debía estudiar tanatología. “Yo no sabía qué era eso, pero a la semana que me dijo mi hermano, vi un anuncio de un curso y lo tomé. Creo que Dios me puso en el camino y ahora puedo complementar las dos misiones para dar un acompañamiento adecuado a los enfermos,” afirmó. Ella afirma que la tanatología no se contrapone con el ministerio, sino más bien lo complementa. “Como Ministra de la Eucaristía sé que voy a llevar a Jesús, no a platicar,

también de que encontrarán consuelo.” Comerciante, esposa y madre de un hijo de 22 años, la señora Kathy divide su tiempo para atender este servicio así como para asistir a una pequeña comunidad de matrimonios todos los jueves, con la que se reúne desde hace 10 años. Hoy se siente plenamente satisfecha de su misión. “Me encanta hacer lo que hago. Es una satisfacción enorme saber que pude ayudar a alguien a cargar un dolor. De repente veo cómo el enfermo cambia su actitud ante la vida y eso es muy satisfactorio,” declaró.

“Como ministra de Eucaristía y tanatóloga mi misión es lograr que el enfermo se entregue a las manos de Dios, para que Él le dé la paz.” pero luego puedo volver después con ese enfermo para escucharlo y acompañarlo,” dijo. “Como ministra y tanatóloga, mi misión es lograr que el enfermo se entregue a las manos de Dios, para que Él le dé la paz,” añadió. Kathy ha acompañado a muchos enfermos de SIDA o cáncer en sus últimas etapas. “Muchos enfermos reniegan, pero es porque tienen miedo. Nosotros debemos hacer que traten de vivir el tiempo que les queda sin amargura.” Comentó que en muchos otros la causa de su amargura o enojo es el abandono de sus familiares. “Con uno pueden hablar de sus problemas, con la seguridad de que ahí quedan y Misión Columbana

Finalmente, la señora Hernández compartió una enseñanza muy sencilla para el acompañamiento a enfermos. “Cuanto visitamos a un enfermo terminal o a cualquier otro enfermo, no hay que preguntar: ¿Cómo te sientes? o ¿Cómo estás? Eso generalmente les molesta, así que creo que mejor es preguntar: ¿En qué te puedo ayudar? o ¿Necesitas algo?” “Y luego decirle que sólo estás ahí para hacerle compañía o escucharle si desea hablar. En muchos casos, luego de varios días, el enfermo empieza a abrir su corazón y a compartir lo que siente: sus temores, sus angustias... Luego, ya es más fácil ayudarle,” finalizó. 19


Extraños y maravillosos son los caminos del Señor Ilustraciones por Jayne Macholan

Nota del editor: Este artículo fue escrito por Frank Rossi, un columnista del Philadelphia Inquirer y fue publicado en ese periódico el 25 de febrero de 1983. El sacerdote de la historia es el Padre Columbano Tom Cusack, de Irlanda, quien fue misionero en las Filipinas desde 1963. Antes que el sacerdote llegara a Filadelfia había tenido una parroquia en las Filipinas que consistía de sesenta aldeas en las que vivían dieciocho mil católicos. Mientras visitaba una de las aldeas, una mujer llegó hasta él. El sacerdote acababa de confesar y estaba a punto de celebrar la Misa cuando la mujer le dijo que su esposo, Juan, le necesitaba. El hombre estaba gravemente enfermo y pronto moriría. ¿Podría el sacerdote visitarle y llevarle la Santa Comunión? “Claro que sí,” contestó el sacerdote. Muchos campesinos eran mordidos por perros y contraían la rabia; muy pocos tenían para las vacunas y muchos de los que eran mordidos morían. Los que estaban enfermos de rabia no podían pasar la Hostia. Si eso fuera así, el sacerdote tendría que consagrar un poco de vino para el hombre. El sacerdote le preguntó esto a la mujer, 20

pero ella contestó que la enfermedad de su esposo estaba en su estómago, no en su garganta, así que después de Misa ambos se dirigieron a la casa del moribundo. El sacerdote utilizaba muchos métodos de transporte en su parroquia. Para los caminos tenía un jeep; para algo menos que un camino podía utilizar su motocicleta, y para la sierra había un caballo. Habiendo crecido en Irlanda había montado caballos todo el tiempo, así que no era algo nuevo para él. Sin embargo, deseaba haber traído de su patria una montura de piel. Los filipinos utilizaban monturas de madera tallada y éstas le resultaban muy incómodas. Una Caminata Interminable Sin embargo, nada de eso importaba, ya que la única manera de llegar a Juan era a través de un sendero. El aire vespertino se sentía pesado. El sacerdote pronto cayó víctima de lo escarpado del terreno, pero la anciana mujer escasamente perdía el aliento. Aún tenían cinco millas por delante. La mujer hablaba poco, por respeto al Cuerpo de Cristo que el sacerdote llevaba a su marido. Se mantenía un poco por delante al pasar por los campos de maíz, los arrozales y los cocoteros. Muchos campesinos habían sido propietarios de la tierra, pero la habían Misión Columbana


perdido durante tiempos de crisis. Un año los temporales habían sido malos y al otro las ratas se habían comido la cosecha, así que el campesino se había visto obligado a hipotecar la tierra. Finalmente, se hundiría bajo el peso de un interés del doce por ciento mensual y perdería la tierra a un terrateniente. Entonces, el campesino seguiría en su tierra como asalariado y aceptaría lo que el terrateniente le pagara. Finalmente, la anciana y el sacerdote llegaron a la casa, la cual estaba sola en la cima de una colina, entre unas palmas cocoteras. Aislamiento El sacerdote pensó que este lugar estaba en los confines del mundo, donde su deber era llevar la fe. La casa estaba sola y aislada. El sacerdote subió la colina a través del maíz y llegó a las palmas cocoteras; todo estaba quieto excepto por una brisa que se quejaba entre las hojas. En el cuarto sólo había una silla, unas imágenes religiosas, un crucifijo y una cama de mimbre; allí estaba Juan, tendido sobre su espalda y cubierto con una cobija. Su vientre, hinchado por la enfermedad, le causaba un gran dolor. Juan saludó al sacerdote y le extendió la mano; el sacerdote acercó una silla. Conversaron durante un largo rato. El sacerdote inquirió sobre la vida de Juan. No había nada extraordinario que contar. Algunos de los hijos de Juan habían muerto de desnutrición y de la rabia. Su tierra no era muy fértil: había sido una vida de sobrevivencia. Juan sabía que había sido explotado, que otros se habían hecho ricos con su sudor y trabajo. Sin embargo, el anciano tenía una Misión Columbana

manera tremenda de contar su historia: benigno, sincero y auténtico, como si la estuviera leyendo de un libro de cuentos. Todo era muy sencillo. Dios le estaba probando, dijo. Aceptación Sabía que estaba muriendo y hablaba de ello de manera muy natural. El sacerdote escuchó la confesión de Juan y luego le ungió con aceite consagrado. Y ahora era tiempo para la Comunión. Juan empezó a levantarse de la cama con gran dificultad. “Juan,” el sacerdote le dijo, “estás muy, muy enfermo y muy débil. El Señor no te pide que te levantes de la cama.” Juan dijo que lo sabía, pero dado que ésta sería la última vez que recibiría la Santa Comunión, debía hacerlo de rodillas. Se agarró fuertemente al poste de la cama de mimbre mientras el sacerdote le colocaba la Sagrada Hostia en la lengua. Y luego Juan supo que Dios estaba ahora junto a él y que necesitaba hablar a solas con su Creador y hacer su preparación final para la muerte. Entonces, el sacerdote salió. “Qué extraños son, verdaderamente, los caminos del Señor,” pensó. “Aquí estoy yo, habiendo viajado miles de kilómetros desde Irlanda para traer la fe al pueblo de Filipinas; y aquí, en los confines de la tierra, en el sentido bíblico, encuentro a un hombre santo más cercano a Dios de lo que yo estoy. ¡Qué extraños y maravillosos son, en verdad, los caminos del Señor!” murmuró quedamente para sí mismo una y otra vez. 21


Muy querido Padre Juan: Con mucho gusto le escribo esta cartita para decirle que me siento muy feliz en poder mandarle una donación para ayudar a los necesitados. Estuve en oración pidiéndole a Dios que me iluminara de qué manera podía poner a mis hijos a compartir con los demás. La idea que tuve fue que compré tres alcancías (piggy banks) y se las entregué. En la mañana de hoy me las trajeron llenas de monedas: había monedas de 25, 10, 5 y un centavos. Las conté y en total fueron $25 dólares, así que estoy enviando una donación por esa cantidad. Padre Juan, rece por mi salud y por mis hijos para que el Señor me los cuide siempre. Nosotros rezamos mucho por todos los sacerdotes. Las alcancías se están llenando de nuevo. El Señor les bendiga y sigamos todos nuestro camino Celsa M. Feliciano Camden, Nueva Jersey Estimada doña Celsa: Me causó una gran alegría recibir su carta y ver la gran disposición que tienen usted y sus hijos en ayudar a los más necesitados. Frecuentemente no nos damos cuenta que las monedas que traemos en los bosillos pueden ayudar enormemente a la gente que carece absolutamente de todo en nuestros países de misión. Su donativo y el de sus hijos será utilizado para ayudar a una madre que sufre de anemia, a un pequeño con tuberculosis o a un padre que busca trabajo para dar de comer a sus hijos. Como usted puede ver, cuando damos con generosidad, como ustedes lo han hecho, Dios lo multiplica. Oraremos por su salud y por las intenciones de sus hijos. 22

Querido Padre Juan Burger: He recibido su revista Volumen VI, Número 1 [“Año de la Eucaristía”] y lo felicito cordialmente por su Carta del Director, la cual menciona el desastre del maremoto destructivo que causó miles de víctimas en varios países del sudeste asiático. Yo, como católico, me uno a sus comentarios y estoy también de acuerdo con Mons. Zavala. Dios creó las leyes de la vida y la naturaleza y dio a cada quien lo suyo. Por lo tanto, nosotros debemos respetar esas leyes y tener en cuenta que Dios no castiga a sus criaturas porque Él es un Dios de Amor y quiere para nosotros la salvación. Estoy seguro que entre las víctimas de ese desastre hubo muchos hermanos y hermanas que conocieron el amor de Dios y vivieron ese amor profundamente. Ruego al Señor por su eterno descanso. Padre, aquí le estoy enviando esta ofrenda humilde para ayuda de esos pobres desamparados del maremoto. Javier C. Morales Tustin, Calif. Apreciable señor Morales: Gracias por sus palabras amables y por su generosidad. El donativo que nos envió lo he entregado a Catholic Relief Services, que es la institución católica encargada de ayudar a las víctimas del maremoto. ¡Que el Señor recompense su generosidad y derrame sobre usted sus bendiciones! Favor de dirigir sus cartas a: Padre Juan E. Burger P.O. Box 10 St. Columbans, NE 68056 Las cartas recibidas y publicadas podrán ser editadas por razones de espacio y claridad.

Misión Columbana


Misi贸n Columbana

23


79910 Columban Fathers

PAID

NON-PROFIT ORG. U.S. POSTAGE

MISIONEROS COLUMBANOS

COLUMBAN FATHERS ST. COLUMBANS, NE 68056

Si estás interesado en el sacerdocio misionero o en ser laico misionero, llama o escribe a: Equipo Vocacional Columbano P.O. Box 10 St. Columbans, NE 68056 Estados Unidos de América Teléfono: (402) 291-1920

e-mail: vocations@columban.org www.columban.org/vocation Si te interesa ser religiosa misionera, llama o escribe a: Hna. Grace DeLeon, SSC Coordinadora de Vocaciones 2500 S. Fremont Ave. #E Alhambra, CA 91803-4200 – E.U.A. Tel. (626) 458-1869

24

Misión Columbana

Mision Columbana July 2005  

Inspirado por el Espíritu Santo, vivimos para difundir la Buena Nueva de Jesucristo, cruce de culturas a vivir entre nuestros hermanos y her...