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COLPENSIONES

Un caso de éxito de la administración pública


COLPENSIONES Un caso de éxito de la administración pública


Juan Manuel Santos Calderón Presidente de la República Griselda Janeth Restrepo Gallego Ministra de Trabajo Adriana María Guzmán Rodríguez Presidente de Colpensiones Junta directiva de Colpensiones Rafael Pardo Rueda Luz Mary Coronado Marín Óscar Mauricio Valencia Arana Gilberto Quinche Toro Agradecimiento especial Mauricio Olivera González Pedro Nel Ospina Santamaría

Publicaciones Semana Estudio de contenidos Director Alejandro Torres Parra. Editor general Nicolás Peña Ardila. Coordinadora editorial Laura Orozco Castrillón. Periodistas Cristina Quiroga, Alfredo Escobar, Diana Corzo, Juan Francisco Molina, Nicolás Mayorga. Correctores de estilo Ángela Delgado Amaya, Natalia Ocampo Niño, Yesid Castiblanco Barreto. Director de arte Andrés Gómez Posada. Diseñadores César Benito Lozano, María Fernanda Ponce, Helber Fabián Guerrero. Productora Andrea Lozano Gutiérrez. Editora de fotografía Clara Isabel Moreno Chala. Directora comercial Janeth P. Márquez Méndez. Ejecutivo comercial Felipe Lezama Villamizar. Director de producción Orlando González Galindo. CASA EDITORA Publicaciones Semana S. A. Carrera 11 #77A-65, PBX: 646 8400 Bogotá, Colombia

Fecha de publicación: julio de 2018 Las cifras presentadas en este libro tienen como fecha de corte junio de 2018, a menos que se indique una fecha diferente.


Contenido

Fotos: Pilar Mejía

Prólogo 6 Introducción 8 La gran transformación 12 La transición a Colpensiones 14 Los ministros que lo hicieron posible 22 Tres grandes logros 28 Una obra de impacto 36 La hora de las reformas 38 Balance positivo 42 La mirada de los expertos 46 Así nos ven 56 Vidas que cambian 62 Respaldo para toda la vida 64 Un premio inesperado 68 El plan B de Luis Carlos 72 Acortando distancias 76 Una mirada al futuro 82 Nuestra prioridad: el bienestar ciudadano 84 Hora de prepararse 88 Con visión de futuro 92 Un tren que no para 96 Agradecimientos 100


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Prólogo JUAN MANUEL SANTOS Presidente de Colombia y Premio Nobel de Paz 2016

Foto: Juan Carlos Sierra

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ensionarse es un anhelo que comparten todos los trabajadores colombianos. Es una recompensa por tantos años de trabajo y esfuerzo, para los sacrificios que implica la vida laboral. Por eso es importante que el Estado se preocupe por garantizarles a sus ciudadanos el acceso a una pensión digna, que les permita tener una vejez segura y tranquila. Para eso se necesita que el sistema de pensiones funcione adecuadamente, que responda a las necesidades de la gente. Cuando llegamos al Gobierno, el Instituto de Seguros Sociales estaba en una pésima situación. Era una crisis tan profunda que fue necesario eliminar este instituto para crear una entidad nueva, mejor estructurada y eficiente. Así nació Colpensiones. Esta nueva entidad tuvo que asumir retos importantes desde el comienzo. En 2013, la Corte Constitucional declaró que había un Estado de Cosas Inconstitucional en el tema de pensiones. El sistema casi había colapsado y era incapaz de responder a tiempo las peticiones de los usuarios. Estábamos ante un panorama muy complicado. Sin embargo, la reacción fue rápida y eficaz. Para enfrentar el problema, en el Gobierno hicimos un esfuerzo importante de reingeniería y destinamos más recursos a Colpensiones. La entidad aumentó su planta de personal, mejoró la atención en sus oficinas y amplió su infraestructura operativa con el objetivo de atender adecuadamente la situación. Como resultado, en 2015 —por primera vez en nuestra historia—, la Corte Constitucional declaró que el Estado de Cosas Inconstitucional estaba superado. La nueva gestión logró disminuir los tiempos de respuesta a las peticiones de los usuarios, aumentó el número de personas pensionadas al año y, además, logró que más colombianos empezaran a cotizar su pensión en el Régimen de Prima Media. Hoy podemos afirmar que Colpensiones es un ejemplo para el país. No solo recuperó la confianza de muchos colombianos en el sis-

tema público de pensiones, también demostró que —contrario a lo que suele creerse— una entidad pública puede funcionar con los mismos niveles de eficiencia y cumplimiento de una empresa privada. Aunque aún falta camino por recorrer, hay razones para ser optimistas. Ya se están solucionando los inconvenientes del sistema pensional, se están garantizando los recursos —el Estado nunca ha dejado de pagar una pensión y así seguirá siendo— y se está avanzando con programas para incentivar el ahorro y la vinculación de los colombianos con el sistema de pensiones. Un excelente ejemplo son los Beneficios Económicos Periódicos —BEPS—, un programa que lanzamos en 2015 como estrategia para que los ciudadanos que tengan ingresos bajos o volátiles puedan ahorrar para la vejez. Los BEPS son una alternativa para aquellos colombianos que no tienen ingresos constantes y no pueden cotizar regularmente para su pensión. Este programa les permite ahorrar lo que puedan cuando puedan, y así tener un capital que los sustente en la vejez. Además, el Estado apoya a estos ahorradores con un subsidio de 20 por ciento: por cada cien mil pesos ahorrados, el Estado entrega 20 mil pesos adicionales. El programa ya cuenta con un millón de afiliados y sigue creciendo. Así les estamos dando un mejor futuro a los colombianos que estaban olvidados por el sistema pensional. Gracias al trabajo, la organización, la transparencia y la voluntad de hacer las cosas bien, Colpensiones se convirtió en una entidad modelo, una entidad pública que funciona eficientemente, que fue capaz de salir de una postración terrible y sentar las bases para un futuro luminoso. Colombia está avanzando por el camino de la paz, la equidad y la modernización, y Colpensiones es muestra de ello. Nos estamos transformando y demostrando que podemos ser mejores. El país ha entrado en una nueva era y con entidades públicas como Colpensiones, nada podrá detenerlo. Un caso de éxito de la administración pública

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Colpensiones Fotos: Pilar MejĂ­a


Introducción C

Colpensiones cuenta con más de 6.5 millones de afiliados, de los cuales casi tres millones se encuentran activos. Esta cifra incluye jóvenes, adultos y adultos mayores próximos a pensionarse.

olpensiones pasará a la historia del país como un caso de éxito de la administración pública. En tan solo seis años, la entidad ha logrado modernizar un sistema antes caracterizado por miles de trámites represados y continúa mejorando significativamente la atención al cliente a través de sus diferentes canales de atención. Estas páginas narran, precisamente, la historia de una empresa del Estado que se ha convertido en un ejemplo a seguir. No solo porque asumió las dificultades del sistema de pensiones del país, cuya raíz se remonta a más de 72 años atrás, también porque estas le sirvieron para impulsarse y transformarse hasta llegar a ser reconocida por valores transversales a su gestión como la eficiencia y la transparencia. Hoy, Colpensiones hace parte del corazón de los colombianos. Como lo expresaron la revista Dinero y la firma Invamer Gallup en su ranking Top of Mind (2016, 2017 y 2018), es una de las empresas con mayor recordación gracias a sus resultados positivos; un reconocimiento loable, teniendo en cuenta que ha sido una de las pocas entidades públicas de la lista y que, aun con su corta historia, ya es protagonista del sistema general de pensiones del país. Los últimos años han sido de total transformación desde que Colpensiones recibió del Instituto de Seguros Sociales (ISS) la desgastada historia de las pensiones en Colombia. Una herencia que parecía salírsele de las manos a cada Gobierno de turno debido a la falta de una hoja de ruta clara y, por supuesto, a la corrupción. El ISS, creado en 1946 gracias a la Ley 90, nació como un intento de garantizar una vejez digna a los trabajadores colombianos y de acoger las bondades de la seguridad social, incluyendo salud y riesgos laborales. Pero de-

bido a los retrasos y a la crisis interna de la entidad, fue el exministro de Trabajo Rafael Pardo, dentro del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, quien lideró y diseñó gran parte de la nueva empresa que asumiría el reto de las pensiones en Colombia. Así, Colpensiones se creó en 2007 bajo la Ley 1151, pero realmente abrió sus puertas al público el primero de octubre de 2012, tras un arduo trabajo interinstitucional liderado por los ministerios de Trabajo, de Hacienda y de Salud, en conjunto con la Presidencia de la República.

Un nuevo sistema

La entrada de un nuevo jugador al panorama pensional del país ha transformado lentamente el Sistema de Protección a la Vejez, conformado actualmente por el Sistema General de Pensiones, con su modelo dual, Régimen de Prima Media (RPM) y Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS), y dos servicios sociales complementarios: Colombia Mayor y los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS). El RPM, administrado en su mayoría por la entidad estatal Colpensiones, consiste en fondos comunes alimentados de los aportes que realizan mes a mes los afiliados, de los cuales se toman los recursos para las pensiones de los jubilados del país. El régimen general administrado por Colpensiones exige ciertos requisitos para el acceso a la pensión, específicamente un mínimo de 1.300 semanas cotizadas y las edades establecidas por ley: 57 años para las mujeres y 62 para los hombres. Los ciudadanos que logran cumplirlos, reciben un monto determinado por el promedio del salario sobre el que cotizaron los últimos 10 años o durante toda su vida laboral, según les resulte más beneficioso. Esta cifra generalmente debe ser subsidiada, en mayor o menor medida, por el Estado. Un caso de éxito de la administración pública

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Foto: Archivo Semana

En la otra orilla del SGP se encuentra la modalidad de ahorro individual, o RAIS, administrada por los fondos privados de pensión. Quienes cotizan a través de ellos no necesitan de una edad mínima para pensionarse, pero sí de una cantidad básica ahorrada en la cuenta individual: lo suficiente para obtener una mensualidad equivalente a 110 por ciento del salario mínimo legal vigente, es decir, unos 200 millones de pesos para los hombres. En este caso, la mesada de los pensionados depende de: el capital cotizado, los rendimientos generados (el comportamiento de la tasa de interés), la edad, el sexo, la expectativa de vida, la composición familiar (si hay hijos o cónyuges) y la antiguedad de las cotizaciones, entre otros factores. Ambos regímenes, junto al de los ‘exceptuados’ (que cubre las pensiones de militares, policías y miembros del magisterio), cobijan alrededor de 21,5 millones de colombianos, de los cuales 30,5 por ciento se encuentra afiliado al RPM y 69,5 al RAIS. Colpensiones, específicamente, cuenta con 6’599.661 afiliados (a diciembre de 2017), de entre ellos casi tres millones activos. A este universo general de pensiones se le suman las acciones de los ya mencionados servicios complementarios. Colombia Mayor es uno de ellos y busca aumentar la protección para los ancianos desamparados que no cuentan con una pensión o que viven en la indigencia y la extrema pobreza. En la actualidad, este programa beneficia a más de un millón y medio de adultos mayores en condición de vulnerabilidad 10

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y desamparo, que reciben subsidios a través de esta entidad. Por otro lado, se encuentran los BEPS o Beneficios Económicos Periódicos, también administrados e incentivados por Colpensiones. Estos se dirigen a los individuos con ingresos inferiores a un salario mínimo, incluyendo pobladores rurales que no pueden cotizar para una pensión. El programa funciona como un sistema de ahorro voluntario que le permite a sus afiliados hacer pequeños aportes para su vejez, buscando así mejorar la calidad de vida de los adultos mayores que no podrán jubilarse a través del sistema dual. Varias de estas modalidades de protección para la vejez cobran vida en las páginas de este libro. Algunas están representadas en los rostros de pensionados que hoy ya disfrutan de sus ahorros; otras, en las historias de beneficiarios BEPS que han logrado una ayuda significativa para su vejez, y algunas más en los testimonios de jóvenes afiliados que desde ya asumen con seriedad su futuro y reconocen la importancia de cotizar para los años venideros.

Grandes retos

Según cifras del Dane, el Ministerio del Trabajo, el Ministerio de Hacienda y Colpensiones, más de seis millones de colombianos se encuentran en edad de pensión, pero solo 2,2 millones obtienen una mesada a través del sistema: 73 por ciento en el RPM, 21 por ciento en los regímenes especiales y un 6 por ciento en el RAIS. En otras palabras, uno de cada tres colombianos retirados recibe pensión.

Colpensiones trabaja para que el tema pensional adquiera importancia no solo entre la población mayor del país, sino también en la mentalidad de los jóvenes y adultos.


Este panorama revela tres grandes retos del sistema que se han convertido, a través de los años, en desafíos para Colpensiones. En primer lugar, el tema de la cobertura. Para finales de 2017, poco más de 2,6 millones de colombianos en edad de retiro no contaban con protección alguna en cuanto a pensiones se refiere; razón por la que se fortalecen programas como los BEPS. Este problema tiene todo que ver con la alta tasa de informalidad laboral del país que, aunque ha empezado a ceder, se ubicó alrededor del 60 por ciento en 2017. Es decir, en el futuro próximo unas 13,6 millones de personas no estarán cubiertas en su vejez, de mantenerse esta tendencia. En segundo lugar se encuentra el tema de la equidad. Actualmente, dos personas con perfiles similares de aporte al sistema, reciben beneficios diferentes dependiendo de si se encuentran en el RAIS o en el RPM, lo cual es inequitativo. Por último, el tercer problema a resolver es de la sostenibilidad: en 2017, el gasto total en pensiones fue de 26,7 billones de pesos, de los cuales 11,4 billones fueron dirigidos a Colpensiones. La entidad empleó 88 por ciento a pagar pensiones por vejez, 5 por ciento para invalidez y el porcentaje restante para sobrevivientes. A futuro, esta cifra se espera crecerá, dado el aumento de la población mayor y el hecho de que cada vez más personas cumplen con los requisitos de pensión. Estos y otros retos son analizados en esta obra editorial por la boca de diversos expertos, tanto en el campo de la economía como en el de la administración pública. Análisis que aportan a la construcción de un mejor sistema y, por ende, de una entidad cada vez más capaz de satisfacer las necesidades de los colombianos.

El futuro

Hoy, la entidad se ha convertido en un caso exitoso de la gestión pública que en pocos años logró consolidarse como una empresa eficiente y transparente. Con la expectativa de cambios y reformas a favor del sistema, Colpensiones sigue sumando esfuerzos para hacer del ciudadano común su principal prioridad. No solo superó por primera vez en la historia del país un Estado de Cosas Inconstitucional, también le ha devuelto la tranquilidad a sus afiliados y ha administrado nuevas alternativas de ahorro como los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS). Este libro culmina con la visión de futuro de la entidad, una que el último año logró generar utilidades cercanas a los 200 mil millones de pesos y que gracias a su buena gestión es una de las más queridas y recordadas del país. Un caso de éxito de la administración pública

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La transición a

Colpensiones Como administradora pública, Colpensiones empezó a operar en 2012 con un difícil legado a cuestas: solicitudes retrasadas y tutelas sin responder del Instituto de Seguros Sociales (ISS). Esta es la historia de una las transformaciones más retadoras que ha asumido el país, contada por sus principales protagonistas.

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n 1990, gozar de una buena pensión implicaba someterse a un proceso engorroso, demorado, desordenado y poco transparente. No existía equidad en los pagos debido a los múltiples regímenes especiales y exceptuados, y la poca sostenibilidad del sistema había rebosado las arcas de la nación. El panorama para disfrutar de una buena vejez era desesperanzador. Esta situación hizo que la Constitución de 1991 incluyera una reforma pensional que alcanzara la unificación de regímenes y abordara problemas de cobertura, igualdad y sostenibilidad fiscal. La Carta Magna abrió el camino para la principal reforma del actual Sistema General de Pensiones con la Ley 100 de 1993, la cual instauró el sistema dual actual: un Régimen de Prima Media (RPM) administrado por el Gobierno nacional a través del ISS —y más tarde de Colpensiones— y un Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS) a cargo de los fondos privados. Con el modelo dual se buscaba ampliar la cobertura, equilibrar la relación entre con-

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tribuciones y beneficios, reducir costos de administración y generar los rendimientos de los aportes para garantizar la sostenibilidad futura del sistema. Es así como desde 1994, los colombianos laboralmente activos tienen la posibilidad de escoger el régimen con el cual se quieren pensionar, tal como funciona en la vecina nación de Perú. En el Régimen de Prima Media, los aportes de los afiliados y sus rendimientos constituyen un fondo común de naturaleza pública que garantiza el pago de las prestaciones a quienes ya se encuentran en calidad de pensionados. A través de este, el Estado asegura las mesadas de sus afiliados así como de sus respectivos beneficiarios, siempre y cuando cumplan con los requisitos establecidos por ley: edad de jubilación y semanas mínimas de cotización. Desde su entrada en marcha, se estableció como normatividad el requisito de las 1.300 semanas mínimas de cotización y las edades de jubilación: 62 años en los hombres y 57 en las mujeres. Esto para obtener un monto de pensión entre uno y 25 salarios mínimos legales vigentes.

1. Colpensiones abrió sus puertas oficialmente en octubre de 2012. Durante los primeros meses de funcionamiento, sus puntos de atención se caracterizaron por las largas filas de ciudadanos con solicitudes pendientes, que empezaron a recibir respuestas. 2. Pedro Nel Ospina, primer presidente de Colpensiones (2011-2013).

Foto: Archivo Semana

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La gran transformaciĂłn

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Fin del ISS La entrada en vigencia de la Ley 100 llegó con nuevos ‘vientos’, y el Instituto de Seguros Sociales (ISS), fundado en 1946, asumió sus primeros retos. Sin embargo, con el paso del tiempo la empresa no logró evolucionar al ritmo de las nuevas exigencias ni pudo asumir con excelencia los cambios constitucionales. Su atraso e incapacidad para seguir operando se evidenciaban en la baja cobertura, la cual era aún más preocupante que en la actualidad, pero sobre todo en los casos de corrupción y en la ineficiencia administrativa de la entidad. La economista Cecilia López Montaño dirigió el ISS durante el gobierno de César Gaviria. Desde su rol atacó la corrupción y la politiquería, y abogó por la privatización de la seguridad social. No obstante, en 1992 renunció a su cargo debido a desacuerdos con la forma en que se realizaría la próxima reforma pensional. Para ella, el costo fiscal que asumiría el Estado era demasiado alto. En 2011, el político y economista Rafael Pardo Rueda fue nombrado ministro de Trabajo por el presidente de la República Juan Manuel Santos. Para ese entonces, el primer mandatario ya había separado al antiguo Ministerio de Protección Social en dos entes independientes: el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Salud. Pardo Rueda se inició en su cargo y creó, en enero de 2012, el nuevo Viceministerio de Empleo y Pensiones, al tiempo que eligió al economista Mauricio Olivera como el viceministro al mando. Ambos funcionarios empezaron a abonar el terreno para la creación de la nueva empresa que remplazaría al ISS: Colpensiones. Esta ya se había gestado desde 2007 con la Ley 1151, pero solo hasta 2011 empezó a prepararse para salir a la luz. El ministro Pardo y el viceministro Olivera comenzaron a reunirse todos los viernes, a las 5 de la tarde, con el equipo del ISS y el primer presidente de Colpensiones, Pedro Nel Ospina, quien ya se había posesionado desde marzo de 2011. Según recuerda Olivera —quien luego se convertiría en el segundo presidente de Colpensiones— durante las reuniones de los viernes los temas del día eran no solo el estado actual del ISS sino también las estrategias para avanzar en el traslado de expedientes e historias laborales, y cómo se presentaría la nueva empresa. El ISS había demostrado con creces su ineficiencia y corrupción. Por eso, desde el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en 2007, se había decidido su liquidación y el nacimiento de nuevas entidades que suplieran sus obligaciones: la Nueva EPS para el sector salud, Positiva para la administración de riesgos laborales y Colpensiones para la administración del RPM.

Mauricio Olivera, ex viceministro de Empleo y Pensiones y segundo presidente de Colpensiones (2013-2017).

El entonces ministro de Trabajo, Rafael Pardo y el viceministro Mauricio Olivera comenzaron a reunirse con el equipo del ISS y Pedro Nel Ospina, todos los viernes a las 5 de la tarde. Su objetivo: definir las pautas de la nueva entidad pública de pensiones del país.

“Encontramos que 350 mil ciudadanos llevaban esperando una respuesta por años, por décadas. La solicitud más vieja que nos pasaron era de 1989 y ya había muerto el cotizante. Nunca le respondieron nada. Se sabía que había corrupción en el sistema pensional y que eso era, en parte, porque el ISS nunca se había modernizado en el tema de pensiones”, relata Olivera, expresidente de Colpensiones y actual presidente de la EPS Famisanar. Otro de los grandes retos del momento era la relación con el sindicato del ISS, considerado una organización muy fuerte. “El manejo fue delicado”, recuerda Olivera, y continúa: “Por esta razón la decisión del Ministerio de Trabajo fue hacer borrón y cuenta nueva. Era mejor liquidar y empezar una nueva empresa”. Por todos estos motivos, era necesario que el Ministerio creara una nueva hoja de ruta para las pensiones en Colombia, teniendo como prioridades el incremento de la cobertura y el desatraso del sistema. Primeros pasos El primer paso para darle vida a la nueva administradora pública era definir cuándo abrirla, pues implicaba tener listas la estructura, las oficinas, la tecnología y muchos otros detalles bajo una gran presión, ya que la entidad llevaba cuatro años gestándose. El segundo paso era realizar el traslado de expedientes. Había un gran volumen de información, pero esta no se encontraba en las mejores condiciones, por lo que el proceso fue muy difícil, según palabras de Olivera, quien en ese entonces continuaba al mando del Viceministerio de Empleo y Pensiones. Mientras el ISS decía “yo les entrego ya”, el Gobierno respondía “yo no les puedo recibir así”. El gran meollo del asunto eran las historias laborales, es decir, la base para tramitar pensiones. Estas eran todo un desastre porque las afiliaciones incluían una planilla con un número correspondiente, pero este cambiaba según el empleador. En otras palabras, una sola persona podía tener más de un código que la representara. “El ISS nunca se dedicó a revisar las inconsistencias, entonces no había una historia laboral única, existían dos: una era la oficial y otra la administrativa. En la primera era en la que se trataba de encontrar cuál era la información verdadera”, afirma Olivera. Justo antes de abrir Colpensiones, el ISS les envió a sus afiliados las historias laborales no oficiales, lo que generó una serie de descontento y de críticas hacia la nueva entidad y se presionó para que no entrara en funcionamiento. El tercer paso le correspondió al primer presidente, Pedro Nel Ospina. Consistía en La gran transformación

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quitarle los puestos a la mitad del Congreso, pues el ISS estaba politizado. La creación de Colpensiones implicó la centralización de la información y de las funciones, ya que el hecho de que los procesos funcionaran de manera diferente en cada región del país le abría las puertas a la corrupción. La nueva entidad decidió tomar las decisiones de reconocimiento de beneficios solo en Bogotá, y empezar a realizar todos sus trámites con ayuda de la tecnología, asunto que en el ISS se hacía de manera manual. De esta forma, se pasó de tener un solo funcionario a cargo de recibir y gestionar la información y de tomar las decisiones, a adoptar un sistema en cadena: un área recibe la solicitud, otra revisa la historia laboral, una más decide, otra notifica y finalmente una consigna las prestaciones. Todo con un nuevo modelo tecnológico que permite la trazabilidad de los procesos. El sindicato del ISS deseaba que los antiguos colaboradores pasaran a ser parte de la nueva empresa, pero romper con la mala cultura laboral que traían era muy importante. Por esta razón se decidió que lo mejor era realizarles un retiro programado para renovar completamente los procesos. La mayoría se acogió al plan de retiro, con una tasa de éxito de 70 por ciento. Entre revisiones, entregas y acuerdos, el traspaso del ISS a Colpensiones tomó alrededor de un año. Al final, el 28 de septiembre de 2012 se cerró definitivamente el Seguro Social y el 1 de octubre del mismo año se abrieron las puertas de la nueva entidad. Pero aún había mucho por hacer. Las

Fotos: Cortesía Colpensiones

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demandas en contra del ISS eran demasiadas y no se pudieron resolver casi en su totalidad sino hasta 2015. Trabajo arduo Pedro Nel Ospina Santamaría pasará a la historia como el presidente de Colpensiones con más entradas y salidas de la cárcel por desacato de tutelas y otros incumplimientos, producto de las problemáticas heredadas del ISS. Ospina recibió el puesto de Ligia Helena Borrero, a quien se le había encargado la entidad mientras se nombraba un presidente oficial, una vez pasara la veda impuesta por el periodo electoral que atravesaba el país. Pedro Nel ya había tenido una experiencia similar cuando se desempeñó como director de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian). Allí se destacó por el buen uso que le dio a las tecnologías: una habilidad clave para la creación de Colpensiones. Cuando llegó a la nueva administradora pública de pensiones había cinco personas, una estructura y una ley que determinaba cómo debía funcionar la entidad. Al leer la normatividad, se dio cuenta de que el nuevo modelo era similar al del ISS, pero decidió ajustar algunos procesos para empezar a mejorarlo. “Colpensiones debía ser concebida como una fábrica de decisiones. Ya existía tecnología fuerte para ayudarla a ser una organización absolutamente digital, poder reducir los problemas que causaba el hecho de manejar papeles y expedientes, y tener una forma de trabajar en la cual todo el mundo pudiera actuar de la misma manera”, explica Ospina.

1 y 2 El traslado de expedientes físicos y su conversión a archivos digitales fue uno de los mayores retos de la transición entre el ISS y Colpensiones.


El gran reto del nuevo presidente era “tomar una empresa cero kilómetros y, en un año, hacer que operara como si lo llevara haciendo por 60 años”, añade. Pero la empresa cero kilómetros tenía que atender seis millones de personas, pagarle a un millón de pensionados y salir del legado de una empresa caótica. Había que darle un vuelco al enfoque. Es así como el equipo se concentró en atender a los clientes y en responderles oportunamente. El nuevo desafío era añadirle valor a la relación con los usuarios. En palabras de Ospina, “había que armar la organización de afuera hacia adentro”. Con ayuda de la Tecnología Business Process Management (BPM) se conformó la estructura de la nueva entidad, liderada por un primer grupo de nuevos empleados. La idea era empezar a crear una empresa digital, con capacidad de crecer y absorber picos, pero a su vez flexible con los sistemas. Durante los 50 años del ISS, la información se guardó en diferentes tipos de archivo: desde libros gigantes hasta carpetas electrónicas que nunca se unificaron. Para lograr unificar, se creó un área encargada de organizar y limpiar todos los datos, una tarea ardua que conllevaba correlacionar la información del ciudadano, la del ISS y la del banco, devolviéndose a datos de 1959. Así, durante el primer año la entidad estuvo dedicada a estructurar, a montar los sistemas y al diseño de la organización; todo esto, pese al ruido político y a la oposición de los sindicatos y de los abogados que se dedicaban a gestionar pensiones. “Fui sordo a todo el mundo porque estábamos arreglando la casa”, enfatiza Ospina.

Con el apoyo de un estudio inicial realizado por la Universidad de los Andes, el plan de reestructuración de Colpensiones cubría tres grandes responsabilidades: el front, el back y el middle, enfocadas todas en lograr la eficiencia y evitar la corrupción a través de una contabilidad clara en cada paso. Al tiempo que se creaba un plan de acción y se revisaba la documentación, se definía la hoja de ruta de la nueva organización. Y es que otro reto fue dotar a Colpensiones de un capital suficiente para poder operar. De hecho, Pedro Nel gestionó la primera capitalización de la entidad, al lograr una suma de 60 mil millones de pesos. Era necesario ver a Colpensiones como el banco más grande del país y, como tal, la entidad debía ser supervisada por la Superintendencia Financiera. Este fue uno de los grandes cambios sugeridos por el entonces presidente Ospina. Otro cambio en la estructura fue el hecho de que los vicepresidentes fueran contratados como trabajadores oficiales de confianza y no de libre nombramiento y remoción. Para lograrlo se buscaron perfiles muy profesionales y se les garantizó estabilidad. De 10 personas en el equipo, Colpensiones pasó a tener 50 colaboradores y más tarde llegó a los 1.200 funcionarios, los cuales hicieron posible la entrada en operación de la entidad. Ese 1 de octubre, el ministro Rafael Pardo fue el invitado especial en las nuevas oficinas, pues fue él el gran artífice de la recién nacida empresa. Contra toda marea, se lanzaron con una nueva tecnología y una estructura más estable en la que pocos creían, por lo que la Pro2

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curaduría estuvo permanentemente vigilando la nueva gestión. Recién abiertas las puertas de Colpensiones, se desató una avalancha de solicitudes. El volumen de demandas era gigantesco. Después de revisar cuántos procesos se encontraban pendientes, se detectó que había alrededor de 96 mil tutelas identificadas por cédula única. Todas vencidas. Fue así como en julio de 2013, la Corte Constitucional declaró el Estado de Cosas Inconstitucional, mecanismo que permitió la atención ordenada de todas las solicitudes, independientemente de que hubiera pronunciamientos judiciales de por medio o no. Grandes retos En agosto de 2013, Mauricio Olivera se posicionó como el nuevo presidente de Colpensiones, pero el panorama de la entidad aún no era fácil. A octubre de 2013 se habían identificado más de 650 mil solicitudes de pensión por resolver, 102 mil tutelas y 100 mil sentencias judiciales que ya habían otorgado pensiones y que debían incluirse con prontitud en la nómina de jubilados. En ese entonces, el personal resultaba insuficiente, los aplicativos presentaban fallas, había varias dificultades para pagar la nómina de pensionados y muchas otras situaciones que confirmaban la decisión de la Corte Constitucional. Era una carrera contra el tiempo. Se tenía la presión de ofrecer soluciones efectivas pero también inmediatas, pues todos los plazos legales y judiciales se encontraban vencidos. Las jornadas de los abogados eran tan extensas, que tuvieron que organizarse en dos turnos: de 6:00 de la mañana a 2:00 de la tarde y de 2:00 a 10:00 de la noche, a excepción de los líderes, quienes trabajaban derecho toda la semana, incluidos los sábados. Para lograr procesar la totalidad de los casos, los 600 abogados, que luego se convirtieron en 1.200, eran monitoreados constantemente. El equipo debía acudir al compromiso, a la creatividad y a la valentía para reinventarse, ya que no existía un antecedente similar en cuanto a volumen de casos. Tanto Olivera como los líderes jurídicos corrían un riesgo constante. Muchos no podían salir del país por temor a que los arrestaran debido a una orden por incumplimiento de alguna tutela, y otros tuvieron que retrasar sus vuelos de regreso a Colombia. La presión ejercida por los jueces para que la entidad atendiera las solicitudes represadas, llevó al equipo a trabajar fuertemente para levantar el Estado de Cosas Inconstitucional, con un modelo de gerencia eficiente. El otro gran objetivo era crear una arquitectura jurídica y de relacionamiento entre la rama 20

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judicial, ejecutiva y legislativa y las entidades de control: Procuraduría, Contraloría, Superintendencia Financiera y la Corte Constitucional como guía. Este significó un cambio de lenguaje y de cultura, para que todas las instituciones trabajaran en equipo y no cada una por su lado. En lo tecnológico, Colpensiones tuvo que enfrentar una serie de fallas: el sistema se caía constantemente y cada interrupción representaba que al menos unas tres mil personas no pudieran continuar con su trabajo. Las críticas no se hicieron esperar, pero gracias a la entonces Vicepresidencia de Operaciones y Tecnología, fue posible superar la falta de capacidad de procesamiento de la plataforma. Para lograrlo se organizaron varios turnos de trabajo y se creó un nuevo esquema con equipos, servidores y sistemas de información. Además, Se arrendó un centro de datos y se empezó a trabajar con escritorios virtuales, todo bajo una nube privada que daba más seguridad y versatilidad. De esta forma, tanto el área Jurídica como la de Operaciones y Tecnología, lograron superar la transición junto a un equipo comprometido que demostró con creces que no hay imposibles. Nuevos vientos En julio de 2014, una vez superado casi en su totalidad el atraso en las solicitudes de pensiones a través del trabajo en equipo, del cambio de mentalidad y de las ayudas tecnológicas, el presidente de Colpensiones, Mauricio Olivera, pudo concentrarse en nuevos retos, en especial en la ampliación de la cobertura del sistema pensional del país. Con el apoyo del nuevo ministro de Trabajo, Luis Eduardo Garzón, ambos sacaron adelante los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS), una iniciativa de ahorro voluntario que le permite al Estado llegar a los colombianos de más bajos ingresos económicos para que alcancen su etapa de retiro con dignidad. El programa fue presentado en julio de 2015, durante el gobierno de Juan Manuel Santos. En el evento, el ministro Garzón destacó la labor desarrollada por Colpensiones al sacar adelante al RPM y aseguró que el trabajo realizado por la entidad para corregir más de dos millones de historias laborales era realmente meritorio: “Colpensiones viene haciendo la tarea. No solo dio respuesta a la herencia que dejó la anterior administradora de pensiones al Estado, sino que está demostrando que tiene cómo darle una mano a los trabajadores colombianos y a sus familias”. Durante el mismo evento, el presidente Olivera mencionó que asumía oficialmente “un compromiso con siete millones de colombianos que no cuentan con la posibilidad de

Colpensiones debía ser concebida como una fábrica de decisiones. Ya existía tecnología fuerte para ayudarla a ser una organización absolutamente digital. Pedro Nel Ospina


Foto: Cortesía Colpensiones

cotizar para una pensión, para que tengan un futuro con tranquilidad y bienestar”. Los BEPS se habían contemplado en la Constitución y en el Acto Legislativo 01 de 2005, pero solo hasta el 11 de septiembre de 2012 se emitió el documento Conpes —Consejo Nacional de Política Económica y Social—, tras 56 versiones y 10 meses de diseño, por parte del Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Hacienda y el Departamento Nacional de Planeación (DNP). Cuenta Mauricio Olivera que los cafeteros del país sirvieron de inspiración para la implementación del programa. “Ellos, así como muchos campesinos, solo tienen dos cosechas al año. No podían cotizar el 16 por ciento en el sistema pensional tradicional”. Había que adaptar la normatividad a la realidad laboral. La promoción del programa estuvo impulsada por empresas cafeteras y otros gremios, así como por las alcaldías y gobernaciones, que lo incluyeron en sus estrategias sociales. Poco a poco, varias personas se fueron inscribiendo y un año después de su implementación la iniciativa ya contaba con 411 mil afiliados. En 2016, la ministra de Trabajo, Clara López Obregón, destacó que los BEPS se convirtieron en una de las herramientas fundamentales del Gobierno para el posconflicto. La meta anunciada por López para

2018 fue, en ese momento, de 1’271.000; hoy, con 1’129.389 colombianos adscritos al programa, el objetivo está cada vez más cerca de cumplirse. Además de los reconocimientos que trajeron consigo los BEPS, la entidad se sumó a sí misma varios logros que le fueron cambiando la imagen como administradora de pensiones pública del país, dejando atrás el fantasma del ISS.La tarea no fue fácil, pero hoy Colpensiones aparece en el top of mind de los colombianos. Así lo expresaron la revista Dinero y la firma Invamer Gallup, al reconocerla como una de las 20 empresas con mayor recordación de Colombia, gracias a sus resultados positivos en 2016, 2017 y 2018. Hoy Adriana Guzmán, presidente de Colpensiones, lidera una entidad más moderna y eficiente. Una empresa que dirige la mayoría de sus esfuerzos a mejorar el servicio al ciudadano y a procurar que cada día más colombianos se pensionen. Si bien los retos continúan y las necesidades de una cobertura más amplia, una verdadera equidad y una sostenibilidad fiscal son una realidad, Colpensiones es una institución que le responde a sus usuarios y una empresa confiable y transparente que se consolida, cada día más, como uno de los éxitos de gestión pública más memorables del país.

Adriana Guzmán, actual presidente de Colpensiones desde enero de 2018. La gran transformación

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Los ministros que lo hicieron posible La creación y consolidación de Colpensiones requirió del apoyo de cada uno de los ministros de Trabajo que han hecho parte de su historia. Todos han tenido un papel fundamental en lo que es hoy la entidad.

Rafael Pardo Rueda: del ISS a Colpensiones* “En las últimas dos décadas y media, Colombia ha vivido un proceso singular de transformación política y social. La Carta del 91 fue la punta de lanza para materializar uno de los postulados básicos de la democracia liberal: el Estado Social de Derecho. Desterrar la desigualdad comenzaba por abandonar la clásica discusión entre el Estado asistencialista y los modelos de bienestar, que describiera con maestría Esping-Andersen. Si el ciudadano era el sujeto y el centro de acción del Estado, la protección de sus derechos ya no era una cuestión retórica y formalista. La protección social efectiva era una apuesta por la inclusión y el desarrollo social del país y sus habitantes. Colombia, al igual que otros países del continente, comenzó la búsqueda de modelos de protección social en los años treinta y cuarenta. Este proceso coincidía con los primeros intentos de desarrollo industrial en nuestro país. El trabajador pasaba de ser un eslabón de la cadena de producción a convertirse en fuente y sujeto de derechos. Por eso, la creación del Instituto de Seguro Social (ISS) en 1946 constituía un primer esfuerzo para asegurar las condiciones de bienestar de los trabajadores y sus familias. A medida que Colombia avanzaba en la senda del desarrollo económico, la jurisprudencia integraba la protección social en el decálogo de derechos fundamentales del ciudadano. Para la primera década del siglo XXI, nuestro país había hecho un meritorio y silencioso esfuerzo en materia de aseguramiento. Las reformas del sistema de seguridad social de 1993, 2002 y 2007 ajustaban la institucionalidad a un 22

Colpensiones

enfoque integral de protección y provisión de derechos y servicios. Con el fin de mejorar la eficiencia de la protección social, en 2007 se determinó que la administración del sistema de protección estaría dividida en tres: la salud sería administrada por la Nueva EPS; los riesgos laborales por Positiva y la administración de pensiones por una nueva entidad llamada Colpensiones. Tanto Positiva como la Nueva EPS empezaron a operar casi el mismo día de su creación. Sin embargo, Colpensiones era una institución que había dado luz en el papel, pero no en la práctica. Día a día, el Instituto de Seguro Social atendía las demandas del régimen pensional de prima media, de ahorro individual y de transición generando desconcierto y frustración. Cuando asumí el Ministerio de Trabajo en octubre de 2011, el Instituto de Seguro Social era un veterano paciente en estado terminal. En sus más de seis décadas de funcionamiento, el ISS agonizaba a causa de la descapitalización y la incapacidad de hacer frente a más de 84 mil procesos judiciales y 100 mil tutelas. Los registros de las historias laborales aún se conservaban manualmente. El rezago y el atraso eran sinónimos y ocasionaban decenas de órdenes judiciales, desacatos y, ante todo, la desesperanza de los colombianos con un sistema pensional que fracasaba. Firmar el certificado de defunción del Instituto de Seguro Social era firmar el certificado de defunción de la corrupción y las redes criminales que habían nacido y se alimentaban día tras día de los ahorros de los colombianos. Crear una nueva institución

Rafael Pardo. Ministro de Trabajo 2011-2014. Miembro junta directiva Colpensiones 2011-2014 2017-hoy.

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Texto de su autoría


Foto: Juan Carlos Sierra

para la administración de pensiones iba más allá de ser una decisión política. Liquidar el ISS era una apuesta del Estado en su conjunto para renovar el sistema de seguridad social atacando los males endémicos del trasegar de algunas instituciones de nuestro país. Casi todos los procesos de transformación institucional están acompañados de una alta dosis de escepticismo. En algunas tribunas, algunos hacían cuentas sobre el fracaso de la transición del Instituto de Seguro Social a Colpensiones. Otros señalaban la incapacidad del Estado de centralizar y administrar el régimen pensional. Muchos otros hacían interminables listas de críticas sobre la nueva entidad aduciendo que la información se perdería y que ninguna institución por moderna o antigua que fuese enfrentaría eficientemente los problemas irresolubles del Instituto de Seguro Social. A lo largo de mi vida pública, siempre he creído en la capacidad de las instituciones públicas colombianas de hacer frente a las coyunturas más adversas. Algunas no han sucumbido a causa del conflicto, sino más bien han desfallecido ante la ramplona inmoralidad de la corrupción. En nuestro país, las instituciones y la administración de justicia han operado sin descanso desde el mismo día que Colombia inscribió su nombre en las páginas de la historia republicana. Por ello, una entidad pública guiada con principios de eficiencia, modernización y buena gestión podría hacer renacer la esperanza de la administración estatal de pensiones. Colpensiones era el nombre de esta nueva institución. Colpensiones nacía casi al mismo tiempo que el Ministerio del Trabajo. Mientras en la sede del nuevo Ministerio concebíamos la política pensional no desde un enfoque fiscal, sino más bien como una consecuencia del mercado laboral, en Colpensiones se trabajaba en estructurar la entidad a partir del uso de nuevas tecnologías. Cuando en la calle 100 (sede del Ministerio del Trabajo) hacíamos de la protección de la vejez una columna vertebral para el bienestar de los adultos mayores, en Colpensiones se concentraban los esfuerzos en garantizar que los ciudadanos accedieran al sistema de pensiones sin perderse en el laberinto del clientelismo y la intermediación. Estructurar una entidad del tamaño de Colpensiones era una tarea que desbordaba el manual de funciones de un funcionario público. Era asumir una responsabilidad ante más de seis millones de afiliados garantizándoles que sus aportes y ahorros permanecerían intactos en sus historias laborales. Fundar una nueva entidad era poner a prueba la capacidad del Estado de poner en marcha reformas estructurales. Viernes tras viernes, propiciábamos en el Ministerio del Trabajo largas discusiones que La gran transformación

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Colpensiones

A lo largo de mi vida pública, siempre he creído en la capacidad de las instituciones públicas colombianas de hacer frente a las coyunturas más adversas.

El exministro de Trabajo, Rafael Pardo, fue el gran artífice de Colpensiones. Su papel ante la Corte Constitucional fue de gran relevancia para sacar adelante la entidad.

Inconstitucional, producto de la visión reformista de la Corte Constitucional, permitía hacer una intervención oportuna con seguimientos estrictos a las entidades públicas. Como ministro del Trabajo, no dudé en acudir a esta Corte para poner en marcha un plan de choque. Colpensiones enfrentaba dos dilemas. Por un lado, si concentrábamos los esfuerzos en responder las tutelas heredadas del ISS, generaríamos un círculo vicioso para que los ciudadanos invocaran el derecho y radicaran más y más amparos. Por el otro lado, si no respondíamos oportunamente, llegarían a las porterías de los funcionarios de la nueva administradora órdenes de arresto. En julio de 2013, la Corte Constitucional decretó el Estado de Cosas Inconstitucional protegiendo a los funcionarios de ser condenados a prisión, pero exigiendo resolver las solicitudes atrasadas empezando por las personas más vulnerables. Avanzábamos así hacia la consolidación de una entidad moderna, eficiente y transparente. En menos de seis años, Colpensiones ha hecho un gran esfuerzo por garantizar la protección social de manera eficiente y oportuna. Ha sido la vocera de los derechos de cientos de compatriotas que acuden al sistema de protección social para hacer frente a las contingencias de la vida. Ha sido el estandarte de un sistema pensional democrático que lucha contra la injusticia y la desigualdad. Más allá de la discusión del modelo de protección social que deberíamos tener o que aspiraríamos como sociedad, Colpensiones es la caja fuerte de la confianza, los ahorros y las esperanzas de miles de trabajadores colombianos que han soñado y sueñan tener una pensión. Esa es tal vez la razón más poderosa que tenemos para luchar desde la robusta institucionalidad pública de Colombia por la justicia y la equidad”.

Foto: Archivo Semana

empezaron con la definición de una hoja de ruta de la nueva institución, pasando por los interminables debates sobre la transferencia de información y terminando en acaloradas discusiones con los miembros del sindicato del Instituto de Seguro Social, que exigían una segunda oportunidad para su entidad. Las incompletas historias laborales hechas a mano, los enfrentamientos entre liquidadores y funcionarios sobre la transición, las peticiones de sucesión laboral por parte de los sindicalistas, las exigencias de la Contraloría y la Procuraduría de explicar la existencia de dos instituciones que cumplían el mismo papel, el futuro de las sedes del ISS o la manera como se le comunicaría a los colombianos la nueva administración de sus pensiones eran algunos de los temas que ocuparon tardes y noches enteras. A medida que las discusiones se desarrollaban, el cronograma de la hora cero de Colpensiones se corría en el calendario. Cualquier error que cometiéramos significaba vulnerar los derechos fundamentales de cientos de colombianos. Los catorce o quince kilómetros lineales de historias laborales no podían ser menospreciados, como tampoco la capacidad de los sindicalistas de tomar las sedes del Seguro Social para impedir la transferencia del archivo donde estaba consignada la historia laboral de trabajadores en los que me incluía yo. El 28 de septiembre de 2012, llegó el Día D para Colpensiones. Con cinco años de retraso, esta nueva administradora debía generar confianza entre sus afiliados mediante dos acciones: 1) resolver eficientemente las solicitudes de pensión impidiendo que se volvieran a repetir las historias del Seguro Social, donde una pensión podía demorar hasta ocho años y 2) apelar a las nuevas tecnologías para optimizar los procesos garantizando una gestión eficiente y transparente. Mi meta era crear una institución que en 48 horas lograra resolver la solicitud de liquidación pensional, como sucedía en Ecuador gracias a la gestión de profesionales seleccionados a través de procesos técnicos y meritocráticos. En su primer año, los problemas no se hicieron esperar. Tutelas sin responder, largas filas en las oficinas y órdenes de arresto eran algunos ejemplos de la frustración que compartíamos pensionados y funcionarios. El colapso de Colpensiones era el titular de más de un rotativo que avalaba las posiciones de los más feroces críticos, que meses atrás habían anunciado prematuramente la muerte de la nueva entidad. Los grandes debates en nuestro país siempre se han originado en una causa jurídica o su legitimidad se ha plasmado en un documento jurídico. La crisis de Colpensiones no podía ignorar esta variable histórica. El Estado de Cosas


Foto: Juan Carlos Sierra

Luis Eduardo Garzón. Ministro de Trabajo y miembro junta directiva Colpensiones 2014-2016.

Durante el gobierno de Luis Eduardo Garzón, la Corte Constitucional declaró superado el Estado de Cosas Inconstitucional, después de que Colpensiones contestara el 97 por ciento de las solicitudes de corrección de historia laboral.

Luis Eduardo Garzón Con la entidad ya concebida y en operación, el gran reto para la administración del ministro Lucho Garzón consistía en ofrecerles respuestas a las personas que llevaban un largo tiempo esperándolas, y así lograr superar el Estado de Cosas Inconstitucional (ECI). Todo esto, mientras se implementaban estrategias para incrementar la cobertura del sistema de protección para la vejez. Fue así como al 31 de diciembre de 2015 se habían recibido un total de 2’379.058 solicitudes de corrección de historia laboral y se habían logrado resolver 2’308.701, lo que reflejó un cumplimiento de 97 por ciento. Para que estos resultados se dieran fue necesario consolidar un esquema de trabajo donde las labores no cesaban a lo largo de los días, implementando varias jornadas y dividiendo los procesos entre áreas para lograr mayor eficiencia. En su momento, fue necesario incluir casi dos mil trabajadores en misión para que sirvieran de apoyo. El gran esfuerzo rindió fruto y mediante sentencia T-774 de diciembre de 2015 se declaró superado el Estado de Cosas Inconstitucional por la transición del Instituto de Seguro Sociales (ISS) a la Administración Colombiana de Pensiones, Colpensiones. Este había sido ordenado en el Auto 110 del 5 de junio de 2013. Es decir, los derechos de los colombianos en materia de pensiones en el Régimen de Prima Media estaban garantizados. El reto, entonces, era avanzar en materia de cobertura, un problema que ha tenido el

sistema de pensiones desde su nacimiento. Para ello fue necesario innovar, pensar diferente. Esto implicaba centrar el esfuerzo en dos grupos de población. Primero, aquellos que si bien estaban afiliados al sistema, les era difícil completar los requisitos para una pensión por su tipo de empleo. Para estos se desarrollaron dos alternativas complementarias: (1) cotización por semanas, que permite la vinculación de los trabajadores dependientes que laboren por periodos inferiores a un mes a los sistemas de pensiones, riesgos laborales y subsidio familiar, y (2) pensión familiar, que se presenta como una oportunidad para que los ciudadanos que no cumplan de manera individual con los requisitos para pensionarse, puedan cotizar y acceder a una pensión de vejez compartida. En segundo lugar estaban los millones de trabajadores informales para quienes las condiciones del sistema tradicional no se ajustan. Así, el programa Beneficios Económicos Periódicos (BEPS) buscaba generar un mecanismo de ahorro y protección para la vejez en la población excluida del sistema general. Todo esto le implicó importantes modificaciones a Colpensiones, que debió ajustar su modelo de operación para materializar estas estrategias. BEPS entró en operación en abril de 2015 y durante ese año se logró la vinculación de 193.386 personas y el otorgamiento de 766 beneficios periódicos, mediante rentas vitalicias a través de la Aseguradora Positiva. Así mismo, se abrieron 72 puntos de atención BEPS. La gran transformación

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Clara López Obregón

Colpensiones es un caso que deberían tomar las facultades de administración de empresas para analizar este ejemplo de lo que es una gestión efectiva.

Para estabilizar la entidad y garantizar las condiciones de los trabajadores, durante la administración de Clara López Obregón se aprobó un proyecto de fortalecimiento de Colpensiones con el apoyo de la Presidencia de la República, el Ministerio de Hacienda, Crédito Público y el Departamento Administrativo de la Función Pública. Así, se logró llevar la planta de la entidad de 1.271 cargos a 2.494, con el fin de garantizar que el país no volviera a enfrentar una situación de incumplimiento de derechos generalizada en el RPM, como la que dio pie a la declaratoria del ECI. Durante este periodo, Colpensiones logró una reducción en los tiempos de respuesta de las solicitudes de prestaciones económicas pasando de tres meses y medio en diciembre de 2015 a un mes y 21 días en el mismo periodo de 2016. “Hoy en día, las pensiones se tramitan por debajo del tiempo que otorga la 26

Colpensiones

Foto: Guillermo Torres

Habiendo superado los momentos más críticos, el enfoque de esta administración pudo centrarse en la consolidación de un nuevo dimensionamiento para la empresa y en el avance hacia un enfoque en la calidad del servicio y la atención del usuario. En sus palabras, el camino estaba dado para seguir adelante: “Cuando llegué a la entidad, me pareció que Colpensiones se había convertido en un caso extraordinariamente exitoso de lo que puede ser una empresa pública. Especialmente en un país en donde se ha denigrado del sector público y de su capacidad de adelantar gestión con excelencia”. El dimensionamiento inicial de Colpensiones se basó en atender una represa, en teoría, de 87 mil solicitudes de reconocimiento pendientes y un flujo de miles de solicitudes previstas cada mes que se radicarían en la nueva entidad. No obstante, la represa llegó a tener muchísimas más solicitudes pendientes y las nuevas radicadas superaron lo proyectado. “El doctor Mauricio Olivera asumió Colpensiones a finales de 2013 en medio de un caos y con más de 343 mil solicitudes de pensión retrasadas, pero en poco menos de tres años la pusieron al día”, recuerda López.

ley para ello. Es un caso que deberían tomar las facultades de administración de empresas para analizar este ejemplo de lo que es una gestión efectiva”, resalta López. Así mismo, se continuó en la implementación del programa BEPS y se alcanzó la vinculación de cerca de 600 mil colombianos al mismo, superando la meta prevista para diciembre de 2016. Este mecanismo le permitió al Estado otorgar una opción de ahorro flexible, especialmente para los trabajadores informales y los campesinos. Según López, “los BEPS han sido la reacción temprana al posconflicto”. Como consecuencia de estos esfuerzos, durante este periodo Colpensiones logró ser la marca de mayor recordación y con mejor afinidad dentro de los Fondos de Pensiones, según el estudio de la revista Dinero e Invamer Gallup.

Clara López. Ministra de Trabajo 2016-2017


Griselda Janeth Restrepo Gallego

4. Existe una clara competencia entre fondos de pensión privados y el Régimen de Prima Media administrado por Colpensiones, ¿cómo ve este escenario? Yo considero que los dos regímenes deben coexistir, ya que cada uno tiene sus fortalezas. El próximo gobierno debe seguir aunando esfuerzos con el Congreso, empresarios, cámaras de comercio, sindicatos, academia y sociedad civil en general para seguir avanzando en los retos del Sistema General de Pensiones y el mercado laboral. Se ha hablado de implementar un esquema de pilares en el que los sistemas se complementen en lugar de competir.

1. ¿Cómo califica la gestión pública de Colpensiones, desde su aparición en 2012? La entidad es vista como un caso exitoso de gestión pública en Colombia. Logró consolidarse como una empresa eficiente y transparente. Es un hecho histórico para el país el haber superado el atraso estructural que tenía el Régimen de Prima Media y así devolver a los ciudadanos la tranquilidad de que su derecho a una pensión se encuentra asegurado. En cuanto a la protección a la vejez, Colpensiones logró crear el programa BEPS, que ya cuenta con más de un millón de vinculados. Este le permite a aquellos colombianos que no pueden cotizar, tener una alternativa; además, crea una cultura de ahorro entre una población que tradicionalmente no la ha tenido.

Griselda Restrepo. Ministra de Trabajo 2017-2018.

5. ¿Cuál será el mayor reto de Colpensiones en el futuro próximo? Todos los esfuerzos deberán enfocarse en otorgar al ciudadano más y mejores alternativas a sus necesidades. Pero también, en el marco de un proceso de posconflicto, la entidad deberá trabajar, con el apoyo del Ministerio de Trabajo, por llegar a todos los municipios apartados de Colombia y ofrecer allí alternativas de protección para la vejez. Foto: Pilar Mejía

La ministra de Trabajo resalta el papel de Colpensiones dentro del Sistema de Protección para la Vejez y la importancia de ampliar la cobertura en esta época de posconflicto.

2. ¿De qué manera Colpensiones ha mejorado la calidad de vida de los colombianos, tanto pensionados como afiliados? El impacto más directo lo ha tenido al responder oportunamente las solicitudes de los afiliados. Así, personas que llevaban años esperando una decisión sobre su pensión, finalmente obtuvieron una respuesta. Esto les cambió la vida. Lo anterior se complementa con un trabajo arduo por mejorar la asesoría que se le presta a los afiliados no solo en el momento de definir una pensión, sino a lo largo de toda su vida. Así, Colpensiones ha trabajado por concientizar a la población sobre la importancia de revisar constantemente su historia laboral y ha implementado el proceso de doble asesoría para garantizar que todo ciudadano tome decisiones informadas y elija lo más conveniente para su futuro. 3. ¿Qué reformas al sistema pensional considera necesarias para contribuir a mejorar la función de Colpensiones? Cualquier iniciativa debe encaminarse a que la cobertura sea ampliada, a fin de lograr que todos los colombianos que cuenten con la edad de retiro por vejez aseguren los ingresos necesarios para un mínimo vital. Existe una especie de acuerdo y es que cualquier reforma al sistema debe considerar tres factores fundamentales: cobertura, equidad y sostenibilidad. Con esos ejes en mente, se avanzará en busca de las mejores alternativas para el país. La gran transformación

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logros

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Colpensiones

Foto: iStock

3 grandes

Para posicionarse como una administradora estatal confiable y transparente, Colpensiones debió hacerle frente a tres retos: la superación del Estado de Cosas Inconstitucional, la implementación del programa BEPS y la depuración de la corrupción del régimen. Hoy, estos mismos desafíos se constituyen en sus mejores logros.


Primeros en superar un Estado de Cosas Inconstitucional

El Espectador - 10 de marzo, 2016.

C

onseguir que 1’307.038 colombianos reciban oportunamente sus prestaciones económicas, lleva detrás la historia de una entidad que logró superar innumerables retos en tan solo seis años. Que un ciudadano pueda gestionar su pensión en promedio en solo un mes y medio es, tal vez, uno de sus resultados más visibles. Pero detrás de esta cifra hay una cadena de aciertos y esfuerzos, así como de lecciones aprendidas. Hoy, Colpensiones cuenta con casi 1,3 millones de afiliados nuevos (incluidos los traslados). Después de ser una de las empresas más cuestionadas por corrupción e ineficiencia en el país, sus resultados hablan por sí solos y dan cuenta de la confianza que los colombianos han depositado en su manera de administrar. Desde la entrada en operación de la entidad, el Estado ha ahorrado una cifra cercana a los 2 billones de pesos. Dada la eficiencia en su gestión, Colpensiones ha logrado resolver alrededor de 2,2 millones de solicitudes de reconocimiento de prestaciones. Si se le compara con el ISS, que en su mejor año resolvía cerca de 251 mil solicitudes, la nueva entidad ha resuelto en cinco años y medio que lleva de operación, lo que al Seguro Social le hubiera tomado ocho años y nueve meses. Visto desde la perspectiva del ciudadano, si Colpensiones no estuviera operando y continuara el ISS como en su mejor año, en este momento habría 780 mil solicitudes de colombianos sin respuesta. Además las tutelas, que se habían convertido en un gran dolor de cabeza para el sistema pensional del país, hoy son contestadas por Colpensiones con un 98,13 por ciento de cumplimiento. En el marco del Acuerdo de Paz, Colpensiones también adquirió compromisos, en especial con la población rural colombiana. Su cumplimiento se evidencia en los 10.797 colombianos de los 25 municipios priorizados por el Gobierno, que ya se han vinculado al programa BEPS, de los cuales más de la mitad son ahorradores. Adicionalmente, cerca de 5.800 ciudadanos reincorporados a la vida civil han decidido dar un paso importante para la construcción de su proyecto de vida: afiliarse al Régimen de Prima Media y empezar a cotizar para lograr su pensión. Esta gran lista de buenos resultados está enmarcada en tres grandes logros que hacen de Colpensiones una de las entidades más reconocidas y confiables del país.

Colpensiones logró solucionar el represamiento de solicitudes pensionales heredadas del ISS que ascendían a 347 mil casos pendientes.

Un año después de haber heredado las responsabilidades del ISS, en octubre de 2013, Colpensiones se enfrentó a fuertes vientos. En medio de una carrera contra el tiempo por ofrecer soluciones efectivas y con una opinión pública crítica que le apostaba a su fracaso, tuvo que hacerle frente a las cifras: 650 mil solicitudes de pensión por resolver, 102 mil tutelas y cerca de 100 mil novedades de nómina asociadas a sentencias por aplicar. Durante esta etapa, los días laborales del personal directivo eran de 20 horas en promedio y las semanas de seis y hasta siete días. No había tregua ni pausa. Los colaboradores entregaron toda su capacidad de trabajo y pusieron el tiempo de sus familias y de descanso al servicio de la entidad. Todo esto con la convicción de que lograrían reconstruir la confianza de miles de personas. Solucionar el represamiento de solicitudes no era tarea fácil. El nuevo equipo de trabajo era insuficiente, los aplicativos presentaban fallas serias, la nómina de pensionados se generaba con enormes dificultades y todos los procesos debían ser modificados. Esta situación llevó a la Corte Constitucional a declarar el Estado de Cosas Inconstitucional, una figura legal poco conocida, a la que se acude cuando una entidad vulnera de manera masiva los derechos fundamentales de los ciudadanos. En ese momento, se recurrió a la creatividad y a la capacidad de innovación de los funcionarios. Se integraron equipos multidisciplinarios en los que todos aportaban desde su experticia. Abogados, ingenieros, administradores, entre otros profesionales, todos sumaron sus capacidades, lo que fue fundamental para el proceso. Dos claves permitieron que el trabajo en equipo fluyera: la actitud frente al cambio, que permitía tomar acciones diarias e inmediatas, y el hecho de pensar en términos de resultados y logros. Esta estrategia, unida a la tecnología y a un proceso en cadena, logró disminuir los casos pendientes. Colpensiones consiguió reducir el represamiento de solicitudes heredadas y superó los 347 mil casos pendientes del ISS. Fue así como en sentencia de diciembre de 2015, publicada y notificada en marzo de 2016, la Corte Constitucional declaró la superación del Estado de Cosas Inconstitucional. La gran transformación

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Beneficios Económicos Periódicos, una buena alternativa 30

Colpensiones

Colombia es el único país que cuenta con un modelo como los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS), diseñado para funcionar como un servicio social complementario dentro del sistema de protección para la vejez. Consiste en un mecanismo que les permite a los ciudadanos la posibilidad de hacer un ahorro voluntario y flexible a lo largo de la vida, con el objetivo de construir un capital para su vejez. Al llegar a esta época, los vinculados al programa pueden disfrutar de sus ahorros a través de una anualidad vitalicia, es decir, un seguro de renta que les entregará la suma correspondiente cada dos meses, hasta el último día de sus vidas.


años, pero los costos de arriendo y los gastos familiares no le permitieron cotizar para una pensión. Una vez se enteró del programa, se vinculó y empezó a ahorrar hasta lograr acceder a sus beneficios, dinero que hoy complementa con el subsidio que recibe por parte del programa Colombia Mayor. Gracias a estos dos ingresos, cuenta con 150 mil pesos cada dos meses. Como él, 5.587 colombianos ya se benefician de los BEPS y reciben, cada dos meses, un ingreso proporcional a su aporte. Hoy, el programa que se presentó en julio de 2015 durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, cuenta con 1’129.389 vinculados en todo el país, de los cuales 69 por ciento son mujeres. Diana Carolina Romero, ama de casa en La Dorada, Caldas, es una de ellas. Se convirtió en la vinculada número un millón del programa y considera que lo mejor es que le permite “ahorrar lo que pueda, cuando pueda” para su vejez o para un caso de invalidez. Además, con el ahorro podrá ayudar a sus hijas a terminar sus estudios.

El 14 por ciento de los vinculados BEPS pertenecen al sector rural del país, y el 12 por ciento a los municipios del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

Fotos: Cortesía Colpensiones

Por cada 100 pesos que los vinculados a BEPS ahorran, el Gobierno les entrega 20 pesos adicionales. Es decir, al final contarán con un subsidio del 20 por ciento sobre el monto total ahorrado.

La figura está dirigida a quienes no alcanzan a cumplir con las condiciones para una pensión, por no contar siquiera con un salario mínimo legal vigente. Para afiliarse solo deben ser mayores de edad y contar con ingresos inferiores a un salario mínimo mensual legal vigente; y para gozar de su ahorro, al igual que en el Régimen de Prima Media, deben cumplir con la edad establecida por ley: 57 años para las mujeres y 62 para los hombres. José Isidro Ruiz es el primer beneficiario BEPS de la entidad. Vive en Sogamoso, Boyacá, y trabajó como conductor desde los 15

Los beneficios del programa BEPS, administrado por Colpensiones, son múltiples. Además del ahorro para la vejez, no tiene costo administrativo para el vinculado porque los gastos son asumidos por el Gobierno, garantiza una rentabilidad mínima que les permite a las personas mantener un poder adquisitivo para cuando reciban el ingreso, asigna un seguro de vida (a quienes ahorran más de 157.000 pesos al año o hacen más de seis cotizaciones al año) y, ocasionalmente, brinda incentivos adicionales como sorteos de viviendas. Si bien la mayoría de vinculados están ubicados en las zonas urbanas, especialmente en Bogotá y en la regional occidente del país, el 14 por ciento, alrededor de 160 mil personas, hacen parte del sector rural. Los 371.047 ahorradores BEPS, es decir, los usuarios activos que se desprenden del total de vinculados, han ingresado cerca de 143 mil millones de pesos al fondo a través de los diferentes canales de ahorro, con aportes de 28.135 pesos en promedio. El aporte mínimo al programa debe ser de 5 mil pesos y el máximo de 990 mil anuales. El gran beneficio es que por cada 100 pesos que los vinculados ahorran, el Gobierno les entrega 20 pesos adicionales. Es decir, La gran transformación

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al final contarán con un subsidio del 20 por ciento sobre el monto total aportado. Los afiliados también pueden acceder a los microseguros BEPS. Estos consisten en mecanismos para promover la fidelidad del ahorrador, protegiéndolo de los riesgos que pueda tener. En 2017, 96.528 personas vinculadas al programa lograron cumplir con los requisitos para beneficiarse de un seguro en 2018. A través de BEPS, Colpensiones ha expedido 5.587 rentas o anualidades vitalicias por un valor de 31.357 millones de pesos, y les ha devuelto ahorros a 12.364 vinculados por un total de 36.701 millones de pesos. Por otro lado, la ley permite que los ahorros al RPM o al RAIS de las personas que no lograron los requisitos de pensión sean trasladados al programa BEPS. En menos de tres años, BEPS ha llegado a más de un millón de colombianos, pero el reto es continuar ampliando la cobertura. Para ello es clave la educación financiera, una apuesta no solo de Colpensiones, sino del país entero. Y es que la cultura del ahorro se forma desde la niñez.

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Colpensiones

Transparencia interna y hacia el ciudadano

En abril de 2018, el programa BEPS alcanzó un millón de vinculados. El acto protocolario se realizó en La Dorada, Caldas, con la participación del presidente Juan Manuel Santos.

Colpensiones enfrentó, desde sus inicios, el fantasma de la corrupción y han sido muchos los esfuerzos para combatirlo, no solo dentro de la entidad sino también fuera de ella. El tercer gran logro ha sido, precisamente, fomentar la transparencia a través de diversos mecanismos anticorrupción que han salvado recursos públicos por 700 mil millones (incluido el gasto futuro dejado de causar), al detener 3.400 trámites fraudulentos. El programa anticorrupción de Colpensiones ha sido reconocido por el Gobierno nacional por medio de la Secretaría de Transparencia de la Presidencia de la República y por el Departamento Administrativo de la Función Pública; además, ha sido puesto como ejemplo para otras entidades oficiales. Incluso, fue postulado al Premio Mundial Anticorrupción organizado por Transparency International, en 2016. Llegar hasta este tipo de reconocimientos le ha implicado a la entidad diversas acciones para fomentar la transparencia desde su interior. Una de ellas fue contratar al mejor equipo de trabajo a través de un proceso de selección externo. Los candidatos a las diferentes vacantes tuvieron que pasar pruebas de conocimiento, actitudinales y de integridad, así como entrevistas personales. En total, se presentaron 130 mil personas para 1.170 vacantes entre 2011 y 2012. El mensaje era claro: podrían entrar únicamente por mérito. Colpensiones se había convertido en una entidad financiera de carácter especial, y por ende debía aplicar el Código del Buen Gobierno y el de Ética. En la misma línea, el nuevo equipo debía trabajar para lograr una cultura volcada al cliente con dos promesas de valor: la confianza y la integridad. Así nació el Equipo de Transparencia e Integridad de Colpensiones (Ético), conformado por todos los colaboradores de la entidad. Cada uno se suscribió al Pacto de integridad y transparencia, un modelo que hoy es replicado en otras empresas del sector público. El Pacto va más allá de las normas del Código de Transparencia o del Estatuto Anticorrupción. Está acompañado por charlas y se fundamenta en un documento contractual redactado por Colpensiones, que debe ser firmado por todos los colaboradores: ‘No a la corrupción’.


Este deja claras las obligaciones que deben cumplir todos los empleados, como, por ejemplo, conocer la Constitución, capacitarse y reportar cualquier acto que permita la corrupción a través de instrumentos de confianza, integridad y transparencia, como una línea telefónica creada para este fin y la página web. El Pacto se cierra con un acto sencillo pero muy simbólico. Cada colaborador recibe como regalo un gel antibacterial para que mantenga sus manos limpias y recuerde el compromiso adquirido. Como la corrupción no solo se puede generar dentro de la entidad sino también fuera de ella, se hizo necesario involucrar a otros actores al equipo de transparencia Ético, como jueces, abogados y tramitadores de pensiones de Colpensiones. Aparte de los funcionarios, la sociedad civil también tuvo, y aún tiene, un rol muy

importante en el programa de transparencia, por lo que los representantes de Ético realizan campañas constantes y tomas informativas de las sedes de Colpensiones. Gracias a las más de 11.300 denuncias expuestas en la línea telefónica ética o a través de la página web (con garantía de confidencialidad), se han logrado desarticular redes de corrupción y se ha conseguido crear confianza hacia los funcionarios y la entidad. Estos casos van desde personas que prometen incluir más semanas de cotización a las historias laborales, hasta compañeras falsas de cotizantes que fallecen. En 2018 se inició el programa Cuentos que no son cuentos, el cual busca evitar que los ciudadanos caigan en engaños similares a los mencionados y que los funcionarios refuercen la cultura de la transparencia. Una misión que, cada día, ocupa una mayor importancia en el corazón de Colpensiones.

El primer martes de cada mes se estableció como el Día Ético, jornada en la que todos los colaboradores se ponen la camiseta de la iniciativa, de cara al público. La gran transformación

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Foto: Archivo Semana


Colpensiones ha impactado la historia misma del país. En octubre de 2012, su creación permitió darle respuestas a miles de colombianos que llevaban años esperando su pensión. En julio de 2013, tras la declaración del Estado de Cosas Inconstitucional por parte de la Corte, la entidad se dedicó a gestionar las más de 650 mil solicitudes pendientes. Finalmente, gracias al trabajo en equipo, a las nuevas tecnologías y a una hoja de ruta clara, los retrasos quedaron en el pasado y Colpensiones se convirtió en la primera empresa pública del país en superar tal situación.


Foto: Pilar MejĂ­a


La hora

de las reformas La gestión de Colpensiones evitó el colapso de un sistema que necesita reformarse con urgencia.

Foto: Archivo Semana

E Por Edilma Pereira Editora económica de la revista Semana.

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Colpensiones

l sistema pensional colombiano enfrenta una profunda crisis derivada de su baja cobertura, inequidad e insostenibilidad fiscal. Luego de 25 años, desde la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993, el modelo no logró garantizar la protección de todos los colombianos en su vejez y tampoco ha disipado las preocupaciones de quienes consideran que se ha incubado una verdadera ‘bomba de tiempo’ en materia fiscal, que tiene en jaque las finanzas del Estado. En su momento, la Ley 100 fue diseñada para conjurar la aguda crisis que enfrentaba el Instituto de Seguros Sociales, entonces el mayor prestador de seguridad social para los empleados del país. La decisión fue adoptar un modelo mixto que resultaba innovador en el contexto latinoamericano y que puso a competir a una entidad del Estado, que en adelante se dedicaría a administrar el denominado Régimen de Prima Media (RPM), con el sector privado, en cabeza de las recién creadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), encargadas de

manejar el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS) para los futuros pensionados. Pero en la práctica, el modelo no ha dado los frutos esperados. Muchos afiliados al régimen privado se quejan del bajo monto de las mesadas que reciben, en tanto que los usuarios del régimen público son premiados con elevados subsidios pensionales, mientras mayores sean sus ingresos, lo cual genera inequidad y un enorme hueco a las finanzas del país. En este escenario, los jóvenes ven con pesimismo su futuro pensional y lejanas probabilidades de gozar de un ingreso en el futuro. Lo cierto es que el esquema de competencia creado hace 25 años no logró la inclusión de todos los colombianos en un sistema que los proteja al momento de llegar a la edad de pensión. Por eso es necesario avanzar en una cirugía de alta complejidad que corrija estos problemas. Y todo apunta a que el sistema pensional, tal como lo conocemos, tiene sus días contados. El debate sobre la urgencia de aprobar una reforma pensional no es nuevo. Desde comienzos


Foto: iStock

de esta década la iniciativa se ha ventilado en varios escenarios técnicos y del alto Gobierno. Pese a la importancia que tiene para el bienestar de los colombianos, en 2013 el Gobierno fracasó en su intento por introducir cambios al sistema dual que existe desde 1993. En ese momento no había ambiente político para aprobar este tipo de reformas y el Gobierno logró generar un compás de espera con la reestructuración del sistema público y la transformación del Instituto de Seguros Sociales en Colpensiones, la principal —aunque no la única— administradora del Régimen de Prima Media. Las impresionantes mejoras alcanzadas por la gestión de esta entidad en el último lustro evitaron que se presentara el tan cacareado colapso del sistema que, a manera de advertencia, planteaban los expertos. Al mismo tiempo, logró frenar la adopción de una reforma ‘al rompe’, es decir, de aquellas que se ejecutan de manera abrupta con el propósito de evitar un daño mayor, pero cuyas consecuencias no siempre son predecibles ni acon-

sejables. Sin embargo, el éxito de Colpensiones tiene dos caras: si bien ha mejorado de manera sustancial el funcionamiento operativo de la entidad, también ha puesto en evidencia las enormes dificultades del sistema en materia de financiación y sostenibilidad fiscal. El lado bueno de las cosas muestra que esta entidad logró reducir de varios años a solo unos meses el trámite de reconocimiento de las pensiones por invalidez, vejez y muerte de sus afiliados, resolviendo las tensiones que se habían convertido en la moneda de cambio. El acceso oportuno de miles de usuarios a su pensión genera, además de un sentimiento de bienestar, mayor confianza de los colombianos en el sistema. A estos componentes se sumaron políticas firmes para eliminar prácticas corruptas que existían al interior por falta de orden y control en los procesos. Hoy es una de las empresas más eficientes del Estado, con operaciones totalmente sistematizadas y altos estándares de calidad y efectividad. Pero al mismo tiempo que cosecha éxitos, ha

Si bien Colpensiones ha logrado mejoras como la reducción en los tiempos de respuesta a las solicitudes de pensión y la eliminación de prácticas corruptas al interior de la entidad, aún quedan retos por superar en materia de cobertura, equidad y sostenibilidad.

Una obra de impacto

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Colpensiones


El Sistema General de Pensiones del país tiene el reto de pensionar a más ciudadanos. En 2017, había cerca de 6 millones de Colombianos en edad de pensionarse, pero solo 2,1 millones lo lograron.

Las impresionantes mejoras alcanzadas por la gestión de Colpensiones en el último lustro evitaron que se presentara el tan cacareado colapso del sistema que, a manera de advertencia, planteaban los expertos. Edilma Pereira

puesto una fuerte presión fiscal por el monto que requiere para atender y reconocer estos beneficios, que tienen carácter prioritario. En estas circunstancias, reaparece la discusión sobre la urgencia de tomar decisiones que permitan proteger a todos los colombianos que hoy no tienen una adecuada protección para su vejez, y se abre de nuevo el debate por lograr mayor acceso al sistema pensional. Todo hace pensar que llegó la hora de introducir las reformas que pongan fin a los tres problemas básicos que enfrenta el sistema. El momento político parece adecuado para trabajar en los cambios. El primer desafío es corregir la baja cobertura. Aunque el total de afiliados al sistema de pensiones a marzo de 2018 alcanzaba los 21,5 millones de colombianos, según datos del Ministerio del Trabajo, a esa fecha menos de la mitad cotizaba de manera permanente debido a la alta informalidad, la volatilidad del mercado laboral y una escasa cultura en materia pensional, que lleva a muchos colombianos a restarle importancia al sistema. Del total de afiliados a pensiones al cierre del primer trimestre de este año, unos 6,5 millones de colombianos estaban vinculados al Régimen de Prima Media, mientras que algo más de 15 millones estaban en el régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS). También preocupa la baja cifra de pensionados. Datos de la Contraloría General de la República indican que a finales de 2017 había en el país cerca de 6 millones de colombianos en edad de pensionarse, pero solo 2,1 millones de ellos lo habían logrado. Estos datos dan cuenta del enorme desafío que tiene el país por lograr que más colombianos estén cubiertos por el sistema de protección en la vejez, para cerrar las brechas de pobreza que persisten. La inequidad es el segundo tema pendiente por resolver. Los colombianos de mayores ingresos encuentran más incentivos al pensionarse en el Régimen de Prima Media, pues el subsidio allí es más alto ya que su pensión no depende de lo efectivamente ahorrado durante la vida laboral —como en el régimen privado—, sino del promedio de ingresos en los últimos 10 años antes de cumplir la edad de pensión, o el de toda la vida, según le sea más beneficioso. En algunos regímenes especiales —como el del Congreso— las exigencias para pensionarse eran menores y los beneficios mayores, en especial para los afiliados de ingresos altos. En el caso de los afiliados de menores ingresos, aunque también reciben subsidios, estos son inferiores. Esto hace que la mayor cantidad de recursos que se giran para pensiones con cargo al presupuesto nacional vaya a los más ricos. De acuerdo con datos del Departamento Nacional de Planeación, de los dos puntos del PIB

que otorga como subsidios el Régimen de Prima Media, un 65 por ciento va al quintil de más altos ingresos y menos del 1 por ciento va para los pensionados de menores ingresos. Esto conduce a un tercer problema: de seguir así, el sistema pensional es fiscalmente insostenible porque su alto costo erosiona dramáticamente las finanzas públicas. El año pasado el Gobierno destinó 40 billones de pesos del presupuesto nacional para financiar el gasto de pensiones para los colombianos que están en los regímenes especiales como el Fondo de Pensiones del Congreso, rama judicial, maestros, policías, militares, así como también de Colpensiones —que tuvo un giro por 11,4 billones de pesos—. El giro de estos recursos genera un déficit para las finanzas del Estado, que es de 3,9 por ciento del PIB, una cifra nada despreciable para un país que atiende solo a 2 millones de pensionados, de los cerca de 6 millones que deberían tener protección. En materia pensional, es claro que la reforma es urgente. Los principales desafíos apuntan a hacer más sostenible el sistema, ampliar su cobertura, evitar el absurdo de que el público otorgue mayores beneficios a los que más tienen y acabar la competencia entre dos regímenes que más bien deberían ser complementarios. También será clave seguir trabajando en reducir la informalidad que es el origen de muchos de los males de la economía colombiana. Más allá del abultado déficit fiscal que enfrenta el país, está el drama humano de miles de colombianos que no han cotizado durante su vida laboral, que lo hacen de manera intermitente y que no tendrán acceso a la protección para su vejez. Esta realidad aparece como una espada de Damocles que pone mayor presión para realizar de manera urgente las reformas que se requieren en materia pensional. Pero estas deben estar acompañadas de un debate reposado, que recoja las buenas experiencias que se pueden extraer del modelo actual y que incluya todos los elementos que eviten fallas en el sistema. Eso sí, las reformas deben hacerse por las razones correctas. Hasta ahora el principal argumento tiene que ver con el impacto fiscal que están generando las pensiones en las finanzas públicas. Pero, aunque el tema fiscal es uno de los puntos sensibles para promover los cambios, la razón de fondo es garantizar que los colombianos que llegan a la vejez, que son los más vulnerables, sean atendidos por un sistema incluyente, equitativo y sostenible. Las reformas deben hacerse por las razones correctas y adecuadas para el país, no solo por un tema netamente financiero, sino para no correr el riesgo de que el remedio que se aplique sea peor que la enfermedad. Una obra de impacto

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Balance Positivo

SEIS AÑOS DE ARDUO TRABAJO DAN COMO RESULTADO UNA ENTIDAD TRANSPARENTE, EFICAZ Y ÁGIL. ESTOS SON LOS NÚMEROS DEL PANORAMA PENSIONAL COLOMBIANO Y LAS CIFRAS QUE RESPALDAN NUESTRA GESTIÓN. SISTEMA PENSIONAL CIFRAS A FEBRERO DE 2018

Colombia cuenta con una población total de 49,7 millones de personas, de las cuales 21,5 millones están afiliadas a pensiones, distribuidas de la siguiente manera:

30,5 %

69,5 %

6,6

14,9

MILLONES DE PERSONAS Afiliadas al Régimen de Prima Media (RPM), en su mayoría a cargo de Colpensiones.

MILLONES DE PERSONAS Afiliadas al Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS), a cargo de los fondos privados.

3

Millones activos

7,7

Millones activos

3,6

Millones inactivos

7,2

Millones inactivos

DATO

58%

Uno de cada tres colombianos en edad de retiro cuenta con una pensión. El 58 % de los pensionados del país lo están gracias a Colpensiones.

RPM, UNA EFECTIVIDAD CERCANA AL 100 % CIFRAS ACUMULADAS AL 31 DE DICIEMBRE DE 2017

MAS DE 1 millon

Pensiones otorgadas

1’320.674 colombianos reciben pensiones otorgadas por Colpensiones.

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Colpensiones

99,85 %

Solicitudes de reconocimiento resueltas

Colpensiones ha recibido 2’052.729 solicitudes de reconocimiento de prestaciones, de las cuales 99,85 % se ha resuelto.

99,43 %

Solicitudes de correccion resueltas

A la entidad han llegado 3’402.825 solicitudes de corrección de historia laboral. Se han solucionado 3’383.312, cifra que corresponde a 99,43 %.

1 mes y 15 días

Tiempo de respuesta

Colpensiones ha reducido considerablemente los tiempos de respuesta al usuario. Lo que antes se demoraba años, hoy se resuelve en 1 mes y 15 días, en promedio.

99,90 %

Gestión de tutelas

De las 284.398 tutelas identificadas que recibió la entidad, se atendieron 284.013 para un cumplimiento de 99,90 %.


METAS SUPERADAS CON BEPS CIFRAS ACUMULADAS AL 31 DE DICIEMBRE DE 2017

Al programa se han vinculado más de

937.000

colombianos, 27.000 más de lo previsto para 2017. 910.000 | Previsto 937.000 | Logrado

277.900

Se preveía que en 2017, colombianos ahorraran con BEPS. La cifra fue superada por los 280.992 colombianos que empezaron a ahorrar en este programa. 277.900 | Previsto 280,992 | Logrado

96.528

Se entregaron seguros BEPS, superando en 12.342 el objetivo inicial. 84.186 | Meta inicial 96.528 | Logrado

4.832

Se expidieron anualidades vitalicias, superando la meta de 4.809. 4.809 | Meta inicial 4.832 | Logrado

AVANCES DESDE EL ACUERDO DE PAZ CIFRAS ACUMULADAS AL 31 DE DICIEMBRE DE 2017

En total, 53.245 ciudadanos del sector rural colombiano han ingresado al sistema, de los cuales 27.177 son nuevos ahorradores.

814 anualidades vitalicias han sido entregadas a los afiliados del sector rural.

5.784 ciudadanos reincorporados se han afiliado al Régimen de Prima Media y 160 se han vinculado a BEPS.

En el caso de los reincorporados, el recaudo acumulado de cotizaciones a RPM es de 1.496’917.500 pesos y de 33’300.500 pesos a BEPS.

8.296

53.245

5.784

$1.500 millones

Vinculados a Colpensiones

Ciudadanos rurales en el sistema

Reincorporados afiliados al RPM

Recaudados por RPM

160

$33,3 millones

Reincorporados afiliados a BEPS

Recaudados por BEPS

4.486 Ahorradores

27.177 Nuevos ahorradores

814

Anualidades vitalicias entregadas

Una obra de impacto

Infografía: Alejandra Sarmiento

8.296 colombianos de los 25 municipios priorizados por el Gobierno se han vinculado a Colpensiones. De estos, 4.486 son ahorradores.

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J Ó V E N ES

MÁS EDUCACIÓN, MÁS PENSIONADOS Colpensiones cuenta con el Sistema de Atención al Consumidor Financiero (SAC). Este programa tiene como propósito educar a la sociedad en temas de seguridad social, así como promover entre los ciudadanos los beneficios pensionales y la importancia de ahorrar para una vejez digna. Estos fueron los resultados más destacados de 2017, según cada segmento de la población.

RESULTADOS Los videos educativos Pensionarse no es de viejos y La importancia de la pensión fueron reproducidos más de

29.000 Y 39.000

veces, respectivamente, en el canal oficial de Colpensiones en YouTube. OBJETIVO Resaltar los beneficios de aportar a una pensión.

ADULTOS

RESULTADOS El video educativo El ABC de la pensión fue reproducido más de 45.000 veces. Mientras que el de La doble asesoría contó con 4.000 reproducciones. .

21.865

CHARLAS EDUCATIVAS realizadas a afiliados.

A PENSI O

N RS E

PR

I

S MO

Más de 2 MILLONES de boletines educativos enviados por correo electrónico.

A

ÓX

OBJETIVO Fortalecer el conocimiento del Sistema General de Pensiones

RESULTADOS

1.600

Al menos ciudadanos realizaron el curso virtual Preparación para la pensión.

13.882

OBJETIVO Explicar los requisitos para acceder a la pensión

44

Colpensiones

CIUDADANOS PRÓXIMOS A LA EDAD DE PENSIÓN participaron en talleres educativos. Más de 600.000 boletines educativos fueron enviados.

2.284

CHARLAS EDUCATIVAS realizadas a estudiantes.


EA

B PO

R S ORE

RESULTADOS

L AC I Ó N B E P

S

484

empresas iniciaron el curso virtual en Seguridad Social desarrollado por Colpensiones y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social, Oiss.

1 MILLÓN

Más de mensajes educativos enviados vía correo electrónico.

OBJETIVO Motivar al ahorro a través del programa Beneficios Económicos Periódicos.

RESULTADOS

329.958

KITS EDUCATIVOS DE AHORRO entregados a nuevos vinculados.

17.698

asistentes a los talleres de ahorro.

R IO S

COLP

EN SI

A ON

ON

CI

OBJETIVO Brindar conocimiento del Sistema de Seguridad Social y crear responsabilidad frente a la pensión de los trabajadores.

ES

FUN

EMPL

COL A ES Y BO

AD

R DO

OBJETIVO Mejorar la calidad del servicio.

RESULTADOS

518 trabajadores misionales y 395

trabajadores oficiales capacitados en el Sistema de Atención al Consumidor Financiero.

709

colaboradores capacitados en sistema pensional y en cultura de servicio.

Una obra de impacto

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La mirada de los expertos

Gina Magnolia Riaño ocupa el cargo de secretaria general de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (Oiss) desde 2013. Fue ministra de Trabajo y Seguridad Social de Colombia entre 1999 y 2000, y fue elegida como ministra de Salud encargada. También se ha desempeñado como presidenta del Consejo Directivo del Seguro Social, directora general de la Caja Nacional de Previsión Social, directora del Instituto Nacional de Transporte y Tránsito, juez de la República y personera municipal. 46

Colpensiones

Foto: Cortesía Oiss

Varios especialistas en materia de economía, seguridad social y administración pública, analizan el momento crucial que atraviesa el sistema pensional colombiano, y dan su opinión acerca de la importante gestión realizada por Colpensiones en medio de este contexto.


Gina Magnolia Riaño

L

a abogada y experta en seguridad social se refiere a los desafíos que enfrentan los sistemas de pensión en Latinoamérica, entre ellos: ampliar la cobertura, promover una cultura del ahorro entre los jóvenes y cerrar la brecha de género. 1. ¿Cómo ve el sistema de pensiones colombiano en relación con el de los demás países de Latinoamérica? En primer lugar, quiero destacar que en la región el tema de las pensiones y de la seguridad social aparece cada vez más en las Constituciones como un derecho fundamental. Por otra parte, es necesario resaltar que el mundo está envejeciendo. Según la Cepal, a nivel regional, se estima que en 2036 el número de personas de 60 años o más superará por primera vez al de niños, niñas y adolescentes menores de 15 años. Esta cifra seguirá creciendo hasta el año 2080 y, según Naciones Unidas, la tendencia continuará acentuándose en las próximas décadas. Este proceso plantea la necesidad urgente de políticas públicas orientadas a la protección de la vejez. En Latinoamérica, independientemente del régimen previsional de cada país, el principal problema es la baja cobertura de los sistemas de pensiones, tanto por la proporción de trabajadores que participan en él, como por el número de personas mayores que reciben algún tipo de pensión. Por esta razón, en buena parte de países latinoamericanos el debate se está centrando en las pensiones no contributivas como alternativa para cerrar la brecha en materia de cobertura. Colombia no se aleja de ese marco general, por eso la discusión sobre el papel que deben jugar los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS) y los beneficios no contributivos como el Programa de Colombia Mayor debe de tener en cuenta esta realidad. 2. ¿Cuál ha sido el aporte más relevante de Colpensiones al sistema? Como administradora de pensiones Colpensiones no solo ha mostrado avances, sino que se ha convertido en una entidad líder en el tema gerencial y ha logrado consolidar un modelo de gestión basado en los procesos, apoyado por una tecnología fuerte y un recurso humano capacitado. Así mismo, ha logrado depurar sus bases de datos, especialmente las de historias laborales. También vale la pena destacar que los convenios que ha establecido con el sector

financiero le permiten pagar las mesadas rápidamente y con seguridad. Además, ha logrado que los bancos ayuden a comprobar la supervivencia de los pensionados. 3. ¿Cómo cree que debe enfocarse el tema de las pensiones para que los menores de 30 comprendan su importancia? Creo que el sistema educativo debe realizar una tarea importante desde los primeros años de edad de los niños: enseñarles que algún día envejecerán y no podrán seguir trabajando, y que para ese momento requerirán de unos ingresos que les permitan vivir de manera autónoma sin depender de la familia. Creo que esta tarea debe ir acompañada de un fuerte reforzamiento de la cultura del ahorro. En Colombia, la tarea debe estar dirigida a los jóvenes que habitan el sector rural, pues pertenecen a la capa de la población más desprotegida en la vejez. Colpensiones, conjuntamente con la Oiss, está impulsando en varias regiones del país alianzas con asociaciones y cooperativas rurales para que todas esas organizaciones difundan y fomenten la cultura del ahorro. Con el Ministerio del Trabajo estamos adelantando un convenio de orientación vocacional dirigido a 600 jóvenes víctimas del conflicto, entre los 16 y 21 años. Esta iniciativa está enfocada en fortalecer sus habilidades y en difundir la cultura del ahorro y del aporte a la seguridad social. Los medios de comunicación también tienen una tarea importante para evitar que los jóvenes, erróneamente, reciban el mensaje de que nunca se van a pensionar. 4. En relación a los problemas de equidad de género existentes en el sistema pensional, ¿cuál cree que debe ser la función de Colpensiones? La entidad debe aplicar las reglas pensionales que existen hoy en día en Colombia, así que los grandes cambios para lograr la equidad de género tienen que derivarse de la legislación y de las políticas públicas. Como entidad de la Seguridad Social, Colpensiones debe aprovechar su presencia en todos los rincones del país para difundir el principio de la equidad de género y buscar que se cierren esas brechas salariales que hoy existen entre hombre y mujeres, así como asumir la tarea de impulsar la afiliación a pensiones de todas las trabajadoras informales, de las empleadas domésticas, de las madres comunitarias y de otros colectivos mayoritariamente desempeñados por mujeres.

Colpensiones, con la Oiss, está impulsando en varias regiones del país alianzas con asociaciones y cooperativas rurales para que todas esas organizaciones difundan y fomenten la cultura del ahorro. Una obra de impacto

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Stefano Farné

E

l economista y especialista en mercado laboral considera los retos que enfrentará a futuro el sistema pensional del país y señala la importancia de crear nuevas estrategias pedagógicas e informativas que ayuden a los ciudadanos jóvenes a pensar seriamente en el ahorro para su vejez.

Stefano Farné es el actual director del Observatorio de Mercado de Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia. Estudió Economía en la Universidad de Bolonia y obtuvo dos maestrías en Economía de la Universidad de Los Andes y de la Universidad de Londres. Fue asesor del Ministerio de Trabajo y de la Consejería Económica y de la Competitividad de la Presidencia de la República. Se ha desempeñado como consultor de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). 48

Colpensiones

Al panorama se le suman los millennials. Trabajan un poco, ahorran algo y cuando no saben muy bien qué hacer, se van a viajar. ¿Qué van a hacer estas personas a los 60 años, cuando su capacidad de trabajo no sea tan grande y no hayan cotizado?

1. Teniendo en cuenta el contexto colombiano, ¿cuáles son los mayores retos que enfrenta una entidad como Colpensiones? No solo Colpensiones, sino el sistema de pensiones en general. Hay tres cosas fundamentales que ya están pasando: uno, que los jóvenes son y serán cada vez más educados, lo que quiere decir que estudiarán más y empezarán a cotizar a una edad más alta; dos, que los progresos de la medicina mejoran la calidad de vida y harán que la gente viva más, y tres, que por lo tanto a la gente habrá que pagarle pensión por más años aunque haya cotizado menos tiempo. Ahí tenemos un desafío. Por todo esto creo que debemos aumentar los requisitos de edad de jubilación y de semanas cotizadas.

3. ¿Teniendo en cuenta estos retos, qué acciones se deben tomar? Yo soy afiliado a Colpensiones y de vez en cuando me llegan mensajes informativos al correo; sin embargo, el sistema pensional necesita brindar más información y de manera más clara para que la gente entienda cuál forma de ahorro le sirve más. En general, creo que se debe hacer más pedagogía y decirle a la gente que se tome el tema en serio y a tiempo. Hay personas que dicen “yo coticé toda mi vida para la pensión, entonces tengo derecho a ella”. Pero, un momento, si cotizó durante 25 años el 16 por ciento de su salario y pretende una pensión para otros 25 años, ¿de cuánto cree que va a ser? Pues de alrededor del 16 por ciento. Acumular un capital para poder tener una pensión es complicado, así que la gente debe ser consciente del tema desde joven.

2. Y según el mercado laboral, ¿qué desafíos se aproximan para las administradoras de pensión? El mercado laboral ya no es como antes. Ahora, lo que sobresale en el mundo es el empleo atípico: tiempo parcial, temporal y contratos de prestación de servicios. Si alguien trabaja medio tiempo, su sueldo, su contribución y su pensión serán la mitad de quien trabaja una jornada completa. Por otro lado, sabemos que los trabajadores temporales enfrentan periodos de desempleo más largos y durante este tiempo no pueden cotizar. Y por último, los trabajadores independientes, que en realidad son dependientes de la empresa en la que trabajan, no tendrán una pensión de acuerdo a su modo de vida. Este es el caso de un montón de gente que trabaja en el sector público: aprovechan el hecho de que pueden cotizar por lo menos sobre el 40 por ciento de sus honorarios. Mejor dicho, una persona de alto rango que gane 10 salarios mínimos, cotizará sobre 4; cuando se vaya a jubilar verá una diferencia muy grande y no podrá llevar el nivel de vida al que estaba acostumbrada. Este también es un problema a futuro.

4. ¿Cómo califica el papel de Colpensiones en sus seis años de existencia? ¿Qué destaca del régimen RPM que la entidad administra? La gestión de Colpensiones ha mejorado el sistema. Es decir, los atrasos en el reconocimiento de las pensiones han disminuido y el hecho de que uno pueda consultar su historia laboral en la página web es muy bueno. Aún tienen problemas, pero esto es debido a cómo funcionaba el anterior sistema. Entre otras cosas, la entidad se hace responsable de los casos más difíciles de resolver. Es de destacar que en Colpensiones las mujeres reciben el mismo tratamiento que los hombres, ambos se jubilan con el porcentaje establecido por la ley: la tasa de reemplazo. En los fondos privados, en cambio, se hacen los cálculos teniendo en cuenta que las mujeres se pensionan cinco años antes y viven alrededor de cinco años más que los hombres. Es decir, tienen 10 años más de pensión y 5 menos de aportes; por supuesto, les dan una mesada más pequeña aunque hagan lo mismo que los hombres, coticen las mismas semanas y reciban los mismos ingresos.


Foto: Pilar MejĂ­a

Es de destacar que en Colpensiones las mujeres reciben el mismo tratamiento que los hombres, ambos se jubilan con el porcentaje establecido por la ley. Una obra de impacto

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Foto: John Hamon

Eduardo Lora es economista de la Universidad Nacional de Bogotá y cuenta con una maestría en la misma disciplina del London School of Economics. Actualmente, es presidente de la Asociación Económica de América Latina y el Caribe (Lacea) e investigador asociado del Centro para el Desarrollo Internacional (CID) de la Universidad de Harvard. Fue director de Fedesarrollo y director del departamento de investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 50

Colpensiones


Eduardo Lora

E

l experto en economía y sistema pensional resalta los principales logros de Colpensiones en sus últimos seis años y la necesidad de una reforma que garantice verdaderamente la protección para la vejez de los colombianos. 1. ¿Cómo ha beneficiado al sistema pensional colombiano la creación de Colpensiones? En sus seis años de funcionamiento, Colpensiones ha tenido logros muy impresionantes: primero, resolvió los 347 mil casos de pensiones o indemnizaciones pendientes que tenía el ISS con sus afiliados; segundo, ha atendido 99,4 por ciento de las 3,4 millones de solicitudes de corrección de historia laboral que le han presentado sus afiliados (por semanas pérdidas o valor de los aportes incorrectos); tercero, ha gestionado 99,9 por ciento de las 285 mil tutelas interpuestas con el fin de obtener mayores pensiones u otras razones; cuarto, tiene 1,2 millones de afiliados nuevos (algunos trasladados de fondos de pensiones privados), para un total de 3 millones de afiliados activos, y por último, ha pensionado a 432 mil personas, para un total de 1,3 millones de pensionados. Además, ha echado a andar el programa de Beneficios Económicos Periódicos para trabajadores que no podrán conseguir una pensión regular por tener ingresos muy bajos o inestables. 2. ¿Cuál considera ha sido el mayor acierto administrativo de la entidad en estos últimos seis años? Haber conseguido que la Corte Constitucional levantara la calificación de Estado de Cosas Inconstitucional que pesaba desde un comienzo sobre la entidad por haber heredado del ISS, una situación lamentable en materia administrativa y financiera, así como una historia de corrupción que parecía insuperable. Hoy, la opinión pública reconoce a Colpensiones como una empresa eficiente y transparente. Aunque ocasionalmente hay brotes de corrupción, la entidad ha demostrado que puede identificarlos y extirparlos rápidamente. Tanto así que el Gobierno la escogió en 2016 como candida-

ta al Premio Mundial Anticorrupción organizado por Transparency International. 3. ¿Cuál es el mayor reto que deberá afrontar Colpensiones en el futuro próximo? Las finanzas son frágiles porque la entidad heredó los pensionados del ISS y, además, perdió gran parte de los ingresos por cotizaciones que ahora van a los fondos de pensiones privados. Como resultado, 41 por ciento de sus ingresos son aportes del Presupuesto General de la Nación y, sin embargo, estos aportes son menos de la mitad de lo que reciben los regímenes especiales de pensiones que benefician a militares, maestros y otros. Aunque es obligación del Gobierno cubrir el faltante para pagar las pensiones, esa situación debilita políticamente a Colpensiones, sobre todo frente a la solidez financiera y la flexibilidad operativa de que gozan los fondos privados. También es un reto la incertidumbre jurídica a la que está sometida la entidad por cuenta de las tutelas y de la inestabilidad jurídica del sistema pensional. 4. En términos generales, ¿cómo califica al sistema de pensiones actual? Puede que Colpensiones funcione muy bien, pero no tiene sentido que en el Régimen de Prima Media haya enormes subsidios que benefician a los trabajadores de más altos ingresos, mientras que los fondos privados, que tienen afiliados a la inmensa mayoría de los trabajadores de salarios bajos, no pensionan a casi nadie. Mientras que Colpensiones tiene 1,3 millones de pensionados, los fondos privados solo tienen 43 mil, a pesar de que cuentan con más de 8 millones de afiliados activos. Es decir, tenemos un sistema pensional con dos características bastante perversas. Por un lado, solo los ricos se pensionan y lo hacen con subsidios que tienen que pagar en impuestos todos los colombianos. Y por otro lado, todos los trabajadores formales están forzados a hacer ahorros que le convienen mucho al sector financiero pero que no se traducen a la postre en protección para la vejez. Es indispensable una reforma pensional que acabe con este sistema tan absurdo y que proteja en forma redistributiva a todos los adultos mayores, hayan o no tenido la suerte de haber sido empleados formales la mayor parte de sus vidas.

La opinión pública reconoce a Colpensiones como una empresa eficiente y transparente. Aunque ocasionalmente hay brotes de corrupción, ha demostrado que puede identificarlos y extirparlos rápidamente. Una obra de impacto

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Olga Lucía Acosta

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a asesora regional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, brinda su opinión sobre aspectos clave del sistema pensional en Colombia como la cobertura y los mecanismos para llegar al campo. 1. Desde el punto de vista social, ¿cuál cree que ha sido el mayor aporte de Colpensiones al sistema pensional colombiano, desde su creación en 2012? Colpensiones organizó las historias laborales de los afiliados, detectó problemas e inconsistencias y, muy especialmente, reconoció de forma eficaz las solicitudes de pensión, una vez verificado el cumplimiento de los requerimientos legales. Les devolvió a los ciudadanos la confianza en una entidad pública. También comprobó la responsabilidad fiscal del Estado colombiano, que asignó los recursos necesarios del presupuesto general de la nación para responder por sus obligaciones en materia de pensiones y para dotar a la entidad de los recursos humanos y tecnológicos que le permitieran brindar un servicio de calidad a sus afiliados.

Olga Lucía Acosta es economista con maestría en Economía del Desarrollo y especialista en Política y Regulación Económica de la Universidad de París I - Sorbona. Actualmente, se desempeña como experta en la Oficina de Cepal en Bogotá. Antes, ocupó distintas posiciones en el Departamento de Investigaciones Económicas del Banco de la República y fue asesora del Consejo Superior de Política Fiscal, Confis, del Ministerio de Hacienda. Fue editora de la revista Coyuntura Social e investigadora asociada de Fedesarrollo. 52

Colpensiones

2. ¿Cómo percibe el porcentaje de cobertura del sistema de pensiones en el país? La cobertura del sistema de pensiones en Colombia es muy baja. Uno de cada cuatro adultos mayores de 60 años cuenta con una pensión contributiva y, aunque se presenta una tendencia ascendente, solamente 37 por ciento de los cerca de 23 millones de colombianos ocupados se encuentra cotizando de forma activa al sistema de pensiones. En las zonas rurales del país la cobertura es apenas superior a 6 por ciento. Dos instrumentos adicionales hacen parte del sistema de protección a la vejez en la actualidad. En primer lugar, el programa Colombia Mayor, creado en 2003 y que otorga a las personas mayores y más vulnerables (1,5 millones de personas, es decir, 25 por ciento de los mayores de 60 años) una suma básica asistencial, que en promedio no alcanza a representar 10 por ciento de un salario mínimo legal. El segundo instrumento, los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS). Este mecanismo, parcialmente contributivo, ofrece un incentivo al ahorro voluntario para la vejez de las personas que no alcanzan a cotizar por un salario mínimo legal y constituye el principal

instrumento para ampliar la cobertura. Su estímulo consiste en un subsidio de 20 por ciento sobre las sumas ahorradas, al momento de convertirse en un ingreso, cuando la persona cumple los requisitos de edad. 3. ¿Qué otras medidas podrían ayudar a que la población rural se sume al sistema de pensiones en Colombia? A diferencia de otros países, en Colombia existe una restricción constitucional de otorgar pensiones inferiores al salario mínimo, lo que llevó al diseño de los BEPS como un mecanismo voluntario de ahorro. Los BEPS son un instrumento relativamente reciente, por lo que no se conoce aún su impacto, pero se vislumbra como una herramienta útil para los trabajadores informales de las ciudades y especialmente para los ocupados del sector rural, cuyos ingresos no alcanzan el salario mínimo y no siempre tienen una periodicidad mensual. La heterogeneidad del país exige diseños más flexibles, que permitan adaptarse a diferentes esquemas productivos y a estructuras familiares en evolución. La Misión para la Transformación del Campo sugirió alternativas para el diseño de un sistema integral de protección, que contemple los riesgos que enfrenta la población rural y que articule simultáneamente mecanismos de inclusión social y productiva para esta población. En tanto se logra la construcción de una protección universal, se requieren de instrumentos transitorios que brinden coberturas básicas e incorporen también el trabajo de cuidado que realizan, particularmente, las mujeres.   4. ¿Qué país de Latinoamérica considera un referente por su buen sistema pensional? Un buen sistema de pensiones debe alcanzar coberturas universales, con prestaciones que permitan un ingreso suficiente en la vejez, y también debe hacer parte de un sistema de protección articulado. Varios países latinoamericanos trabajan en esa dirección (estrategias de formalización, flexibilización de los instrumentos para atender a distintas poblaciones, articulación de mecanismos contributivos y no contributivos, educación financiera, supervisión, etc.) y han orientado las reformas hacia lo que exigen las tendencias demográficas y los recursos con que cuentan. No existe un modelo ideal, cada país construye el suyo a partir del conocimiento de las necesidades que enfrentan los individuos, sus familias, sus comunidades, así como de sus aportes al diseño de mejores políticas.


Foto: Pilar Mejía

La Misión para la Transformación del Campo sugirió alternativas para el diseño de un sistema integral de protección, que contemple los riesgos que enfrenta la población rural y que articule simultáneamente mecanismos de inclusión social y productiva para esta población. Una obra de impacto

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Foto: Pilar Mejía

Liliana Caballero es abogada y doctora en Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia. Se ha desempeñado como secretaria general de la Alcaldía Mayor de Bogotá y como alcaldesa encargada en múltiples ocasiones. Fue subdirectora del Icfes, secretaria general de la Universidad Nacional de Colombia y jefe de inspección y vigilancia de la Dian. En 2014 fue nombrada como directora de Función Pública por el presidente Juan Manuel Santos, cargo que ocupa hasta hoy.


Liliana Caballero

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a directora de Función Pública se refiere a los más grandes logros de Colpensiones durante sus casi seis años de operación y resalta el buen manejo administrativo de la entidad, tanto interno como de cara a los ciudadanos. 1. Función Pública ocupó un importante papel durante la etapa de transición entre Colpensiones y el ISS, ¿cómo fue este momento? Función Pública ha participado activamente en este proceso desde la creación misma de la entidad a través de asistencia técnica. El camino para la puesta en marcha de Colpensiones no fue fácil, pues implicó la liquidación de tres entidades: el Seguro Social, Caprecom y Cajanal, así como dotarla de la estructura y del personal adecuado. El nacimiento de Colpensiones trajo consigo la centralización de la mayor parte de la administración del Régimen de Prima Media en una sola entidad, lo que permitió superar un problema muy grande de información, producto del manejo de historias laborales por parte de una multiplicidad de entidades. Esta centralización de información ha derivado en la eficacia y eficiencia operativa con la que actualmente se presta el servicio público de seguridad social, en materia pensional. Ha resultado, también, en beneficio de los derechos de los asegurados, en una reducción de los costos financieros de la administración del RPM, y en una adecuada defensa judicial del Estado en esta materia. El acompañamiento de Función Pública a Colpensiones ha tenido el objetivo de: potencializar el servicio al cliente, asegurar la sostenibilidad de la entidad y de las pensiones a su cargo, promover el uso de recursos tecnológicos de última generación, garantizar información veraz y cautivar, retener y promover talento humano competitivo para hacer y ser la diferencia. 2. ¿Cómo califica la labor de Colpensiones desde su creación en 2012 hasta ahora? No olvidemos que Colpensiones fue pensada en 2007 como una empresa industrial y comercial del Estado, y que desde noviembre de 2011 comenzamos a reorientar toda su organización hacia una nueva naturaleza jurídica como entidad financiera de carácter especial. Durante estos años se ha consolidado como ejemplo de entidad pública y se ha manejado con criterios técnicos y resultados asombro-

sos. Por ejemplo, en 2013, Colpensiones ya había resuelto 76 por ciento de las solicitudes de reconocimiento de pensiones, y en mayo de 2016 logró pasar a 99,5 por ciento. En el índice de Desempeño Institucional que manejamos desde Función Pública, Colpensiones alcanzó, para 2017, un resultado de 82,5 sobre 100, mientras el promedio de todas las entidades de la Rama Ejecutiva fue de 77,1. Este dato solo confirma el compromiso de la entidad con una buena gestión enfocada al servicio a los ciudadanos. 3. ¿Cuál ha sido el mayor acierto de la entidad? Además de haber aumentado su capacidad para resolver solicitudes de reconocimiento de pensión, la reingeniería de la entidad ha permitido mitigar riesgos de corrupción, así como producir, mantener y custodiar registros confiables y actualizados de la historia laboral de los ciudadanos. Colpensiones ha acercado la empresa a la gente. El resultado: hoy pasamos de la preocupación por el ‘de qué viviré cuando sea un viejo’ a la certeza de ‘existe una cultura del ahorro para gozar de la vejez’. En pocas palabras, su gran logro ha sido un intangible que vale mucho: la confianza. 4. ¿Cómo describiría esa reingeniería y esa nueva cultura de Colpensiones? La reingeniería de la entidad planteó un nuevo esquema de operación: gestionar la historia laboral de cada ciudadano afiliado, lo que implicó volcarse hacia un modelo de asesoría y cuidado. Paralelamente, se reforzaron los sistemas de información, la redistribución funcional y la estandarización de procesos, lo que se traduce en información al día, una mejor comunicación y respuestas oportunas. Colpensiones se ha esmerado por tener muy buenos directores y un muy buen equipo de trabajo, el cual ha logrado vincular a los mejores perfiles y establecer un régimen retributivo de acuerdo con sus responsabilidades. 5. ¿Cómo le ha facilitado Colpensiones la vida a los ciudadanos? Su esquema de operación permite que el joven se proyecte para la vejez y que el adulto mayor goce de un ahorro en el menor tiempo posible. Antes, una vez se generaba el retiro, el afiliado empezaba una lucha jurídica para que se le reconocieran sus derechos. Hoy, cuando llega este momento, cada persona tiene clara cuál es su situación frente al sistema y puede gozar de sus derechos de inmediato, una vez se retira laboralmente.

En el índice de Desempeño Institucional que manejamos, Colpensiones alcanzó, para 2017, un resultado de 82,5 sobre 100. El promedio de todas las entidades de la Rama Ejecutiva fue de 77,1. Una obra de impacto

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Foto: iStock

Así nos ven Los logros y reconocimientos, así como los testimonios de los aliados de Colpensiones son la mejor evidencia de años de trabajo y progreso. Gracias a ellos, la entidad se consolida como una de las más cercanas a las necesidades sociales y económicas del país. 56

Colpensiones


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Una marca querida y reconocida • En 2012, Workflow Management Coalition le otorgó a la entidad la medalla de oro en BPM (Business Process Managenement) y Workflow, categoría Sur y Centroamérica. Este premio le fue conferido por sus procesos innovadores y eficientes ante la gran demanda de información por parte de afiliados y pensionados. • En 2016, el periódico El Tiempo realizó una encuesta sobre las empresas más queridas por los colombianos. Colpensiones apareció entre las primeras de la lista y fue la única entidad pública elegida. • En septiembre de 2017, el programa Tú me cuidas, yo te cuido de la entidad recibió el Premio Nacional de Corazones Responsables, a manos de la Fundación Colombiana del Corazón. Dicho logro se enmarca en la categoría de entidades públicas. • En diciembre de 2017, el Gobierno nacional, a través del Departamento para la Prosperidad Social, condecoró a Colpensiones por sus aportes a la superación de la pobreza en Colombia. En el marco de acciones de articulación entre lo público y lo privado, se resaltó, una vez más, el programa BEPS. • Las redes sociales y la interacción con los usuarios son un pilar de desarrollo. No en

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Foto: Cortesía Colpensiones

esde su entrada en funcionamiento, hace ya casi seis años, el trabajo realizado por Colpensiones no ha sido fácil. Entre muchas cosas, ha implicado cambios estructurales para generar una relación de cercanía y confianza con los afiliados, transformaciones internas que fortalezcan el sentido de pertenencia en cada colaborador y adelantos tecnológicos con el fin de optimizar los procesos. La buena noticia es que todos estos esfuerzos han tenido su recompensa y no han pasado desapercibidos. Uno de los más representativos ha sido el reconocimiento continuo de la revista Dinero en su especial Top of Mind: el listado de las empresas con mejor recordación para los colombianos. Esta publicación ha resaltado a Colpensiones como una entidad que no deja de crecer en el ranking de popularidad, desde su primera aparición. Este año, la entidad se posicionó en el primer lugar de la categoría fondos de pensiones, con un 37 por ciento de recordación. “Casi seis veces más que cuando apareció por primera vez”, resalta Dinero. Además, alcanzó su mejor Top of Mind en Medellín, con 42 por ciento, seguido de Cali con 38 por ciento y Bogotá con 35 por ciento. Pero este no ha sido su único reconocimiento público. A continuación, algunos de los premios y logros de los que se ha hecho merecedora.

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vano, la cuenta oficial de la institución, @Colpensiones, ocupó en 2017 el puesto 11 de las 100 mejores empresas en el manejo de redes sociales. Subió cinco puestos, en comparación a 2016. • El trabajo en redes sociales se ha visto reflejado en que, hacia mediados de 2018, Colpensiones ya tenía más de 10.500 seguidores en Twitter y 20.100 en Facebook. • En abril de 2018, en La Dorada, Caldas, el presidente Juan Manuel Santos se sumó a la celebración del afiliado número 1 millón del programa BEPS. “Esta es una forma de estimular el ahorro. El Gobierno lo subsidia porque pone el 20 por ciento. Es una forma de dar protección a esos miles y millones de colombianos y colombianas que van a tener una situación mucho más cómoda en su vejez gracias a este programa”, afirmó el mandatario durante el evento. • De igual manera, Juan Manuel Santos, la Secretaría de Transparencia de la Presidencia de la República y el Departamento Administrativo de la Función Pública reconocieron al programa Ético de Colpensiones como un instrumento eficaz contra la corrupción.

1. Reconocimiento a Colpensiones por parte del Departamento de Prosperidad Social, por su aporte a la superación de la pobreza en Colombia. 2. Premio al programa Yo te cuido, tú me cuidas, otorgado por la Fundación Colombiana del Corazón.

Una obra de impacto

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Hablan los aliados Tres importantes aliados en la consolidación y crecimiento de Colpensiones hacen un balance de su relación con la entidad. Álvaro Navas, presidente de la compañía SYC (Sistemas y Computadores); Felipe Montoya, vicepresidente de Recursos Humanos del Grupo Éxito, y Juan David Rendón, gerente de Cooperativa de los Andes, describieron su relación con Colpensiones en tres aspectos: (1) el balance de la alianza estratégica, (2) su opinión sobre la gestión de la entidad y (3) los retos a futuro.

Álvaro Navas Cadena Desde Bucaramanga, el presidente de SyC recuerda el trabajo de actualización tecnológica realizado con Colpensiones, en el cual estuvieron comprometidas 1.400 personas.

3. Nosotros tenemos el reto de incorporar las nuevas tecnologías que salgan al mercado. Cada dos años hay una renovación y es muy difícil para las compañías atender este fenómeno.

Foto: Mauricio Pinzón

1. Nos hicimos aliados estratégicos para el manejo de los aspectos informáticos. El comienzo conllevó un esfuerzo importante, en especial con el archivo antiguo del Seguro Social, que en su gran mayoría estaba en papel. Fue necesario el montaje de un operativo inmenso con el fin de digitalizar, desmaterializar y transferir la información a las nuevas bases de Colpensiones. Gracias a este trabajo, se lograron unos niveles de eficiencia óptimos.

2. La gestión de Colpensiones me tiene muy contento desde todo punto de vista. No solamente han planteado el buen funcionamiento, sino que lo han mejorado. En este momento, están proyectando la entrada de un nuevo portal para hacer su oficina virtual; una alternativa al servicio. Cuando una compañía está pensando en optimizar lo aparentemente inmejorable se debe a una muy buena visión.

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Colpensiones


Foto: Carlos F. Vargas

1. Colpensiones fue muy abierta al replantear la relación con los empleadores y al entender que muchos de los procesos adoptados podían ser repensados. Esto ya lo han vuelto una realidad y nosotros lo hemos venido validando no solo con el Éxito, sino con todas las empresas en general. Otras compañías también reconocen en la entidad a una institución organizada, ágil y más cercana, que presta un muy buen nivel de servicio, tanto a empleadores como a afiliados.

Juan Felipe Montoya Calle

2. Son un actor con toda la autoridad para sugerir que se van a seguir generando cambios necesarios. Primero para la sostenibilidad fiscal del país en lo relacionado con pensiones. También para que principios como el de la equidad y la solidaridad, en términos de la obtención de la pensión, funcionen efectivamente y de la mejor manera.

Colpensiones y el Grupo Éxito se aliaron con el fin de depurar y arreglar las historias laborales de los trabajadores de la empresa antioqueña. Desde Medellín, el vicepresidente de Recursos Humanos resalta la importancia de que la entidad pública escuche no solo a los trabajadores, sino también al empleador.

3. Un reto, creo, consiste en reforzar todavía más la parte comercial. Como entidad pública tienen unas restricciones importantes a nivel de equipos comerciales y eso, seguramente, presenta oportunidades grandes. Otro reto es seguir visibilizando al país las bondades del sistema de prima media.

L re q re lo e u

Foto: Eduardo Sánchez

Juan David Rendón Cañaveral La entidad se unió a la Cooperativa de los Andes para que sus caficultores asociados se afiliaran al programa BEPS. El resultado: ya son cerca de 1.000 caficultores los que hacen sus aportes a Colpensiones a través de la cooperativa. 1. Fue un logro que Colpensiones quisiera firmar un convenio directamente con nosotros. Encontramos un apoyo total de sus representantes y nuestros técnicos fueron capacitados. Además, nos apoyaron en la difusión de la información en la zona. Tener una relación con esta entidad estatal nos da la posibilidad de mostrarles a nuestros clientes la calidad de este programa, de tal manera que quieran seguir invirtiendo en la caficultura.

ción. Esto permite que los procesos sean exitosos y se ejecuten. Sí se puede hacer una relación público-privada y podemos jalar para el mismo lado.

2. La respuesta de Colpensiones ha sido supremamente rápida. Es un programa muy integral desde la estructuración, el acompañamiento, la información y la capacita-

3. El reto es alcanzar mucha mayor cobertura. Llevamos 1.000 caficultores, la meta de este año es duplicar la cifra y alcanzar al 100 por ciento de ellos hacia 2020. Una obra de impacto

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Colpensiones cuenta con más de 70 puntos de atención en todo el país. Su objetivo principal es atender al ciudadano y darle la orientación necesaria para que pueda pensionarse y asegurarse a sí mismo una vejez digna y con calidad. Para esto, la entidad ha puesto en marcha un nuevo modelo de atención volcado hacia el servicio a las personas. A través de capacitaciones y jornadas pedagógicas, los funcionarios han entendido que detrás de cada trámite están los sueños de un individuo o de toda una familia.

Fotos: Pilar Mejía


Foto: Pilar MejĂ­a


Fotos: Juan Manuel Pinilla

HISTORIAS DE VIDA


Respaldo

para toda la vida Tiempo para hacer lo que más le gusta: el mejor regalo que ha recibido Blanca Sarmiento después de su jubilación. La seguridad económica que le brinda Colpensiones le permite disfrutar de su familia y de las bondades del campo.

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lanca Lucía creció entre frailejones y pastos, al norte de la sabana bogotana, en el municipio de Sopó. Por eso, hace ocho años, cuando le llegó el turno de pensionarse, decidió buscar un lugar similar al de su infancia para vivir su vejez; un espacio, como ella misma lo describe, rodeado de naturaleza y al mismo tiempo inmerso en las comodidades de la ciudad. “Todo se ha dado para que yo esté agradecida con Dios y feliz. Vivo cerca del río Tunjuelito. Allí, la gente va, se baña y hace paseos de olla. Mi casa queda junto al páramo más

grande del mundo: el de Sumapaz”, cuenta Blanca con orgullo y con cierto brillo en sus ojos, mientras describe su hogar en la localidad de Usme, en el sur de Bogotá. Para ella, su experiencia como pensionada ha sido verdaderamente buena. No solo vive en un lugar que llena sus expectativas, también ha recibido el apoyo de Colpensiones, una entidad que considera seria y transparente en todos los sentidos; “de una pulcritud impecable”, según sus propias palabras. La pensión la logró a través del trabajo arduo y juicioso que realizó durante toda su vida

Blanca recibe su pensión de Colpensiones y califica a la entidad como una excelente empresa administradora. Vidas que cambian

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laboral en las áreas administrativas de diversas empresas privadas. Su último cargo fue de contadora en una empresa exportadora, en la que admite le fue muy bien. Desde que se divorció, Blanca vive sola y muy agradecida en su apartamento, ubicado en una zona casi rural de la ciudad que combina la paz del campo con las comodidades de la capital. A partir de 2012, cuando se independizó completamente, aún de su familia, se dedicó a tener una vida saludable, a comer sanamente y a realizar deporte, especialmente natación, rutina que todavía practica cada semana. Incluso, para aprovechar aún más el tiempo que antes no tenía, tomó varios cursos virtuales a través del Sena. Durante algunos años, ya como pensionada, se ocupó en diversas labores administrativas del conjunto residencial en el que vive; sin embargo, pronto decidió que era el momento de dedicarse a hacer lo que más le gusta y a disfrutar de su vida. “Desde ese entonces no he vuelto a trabajar. No porque me falten oportunidades, sino porque tomé la decisión de invertir el tiempo en mí”, asegura con la alegría que la caracteriza. La familia de Blanca ha respetado su independencia pero continúa al pendiente de ella. Para sus dos nietos, el viaje de casi dos horas hasta los confines de Bogotá es todo un paseo que vale la pena con tal de ver a su abuela. Es el plan ideal, pues por su larga distancia, cada visita es de más de un día. Además, su yerno y su hija siempre la tienen en cuenta. Cuando no van a su casa ‘campestre’, la invitan a su hogar en medio de los sonidos de ciudad. Un equilibrio perfecto. Una buena asesoría Durante sus años como cotizante, el actual bienestar de Blanca corrió el riesgo de nunca suceder. A raíz de la reforma pensional y de la creación de los fondos privados de pensión, producto de la Ley 100, los promotores de estas nuevas entidades le ofrecieron el oropel de sus productos e intentaron convencerla de trasladar sus ahorros. “Varios fondos fueron a la empresa en la que yo trabajaba porque era bien grande. En ese tiempo, éramos como mil personas las que laborábamos allí”, afirma. La campaña publicitaria fue fuerte y, a pesar de que existían personas en situación especial vinculadas al régimen de transición, Blanca no recibió esta información completa por parte de los fondos ni tampoco conoció todas sus posibilidades. Para ese momento, tenía 35 años y muchas semanas de cotización en el antiguo Instituto de Seguros Sociales (ISS). Fue entonces 66

Colpensiones

cuando una persona, a quien ella no recuerda con claridad, la aconsejó. “Gracias a Dios tuve una asesoría muy importante. Ese alguien me explicó todo y me dijo: ‘Usted está muy bien en el Seguro Social y no necesita cambiarse’. Fue una bendición que lo hiciera”. Hoy, de todas las cosas buenas que tiene en su vida, quizá la que más resalta es la fortuna de contar con una seguridad económica, en especial a su edad, pues considera que le trae tranquilidad y le da proyección. “Para mí, es muy importante porque me permite desarrollar mis actividades. Es como tener un respaldo”, enfatiza, al tiempo que recuerda, nuevamente, ese gran momento en el que decidió comprar su apartamento en Usme. En cuanto a su familia, aún no puede celebrar que los suyos hayan seguido la tradición y afirma que le agradaría mucho que tanto su hija como su nieta se trasladaran a Colpensiones. “Pienso que no han tenido la bendición que yo tuve, es decir, una buena asesoría que los ayude a vincularse también”. Según su experiencia, considera que, así como hicieron los fondos privados cuando ella laboraba, Colpensiones también debería acercarse un poco más a los trabajadores e ir directamente a ellos. Mientras tanto, ella hace ese trabajo: “A mi familia le he contado que es una entidad muy buena, que es del Estado, que tiene garantías… para mí es la mejor opción”. Sus ideas para mejorar aún más la entidad no paran allí. Es más, si pudiera dirigirse a la presidente Adriana Guzmán, le aconsejaría crear una red de pensionados con el objetivo de que los más jóvenes puedan beneficiarse del conocimiento y de la sabiduría de los ya jubilados. Un proyecto con doble beneficio, pues los adultos mayores también podrían emplear su tiempo en actividades productivas y en hábitos saludables. “Sé que hay personas como yo, que también están activas y se encuentran vinculadas a Cajas de Compensación, pero sé de otras que no. Desconocen la tecnología y los hábitos saludables porque no se comunican con personas que sepan. Me parecería estupendo que existiera una red de pensionados para temas como viajes, recreación y trabajos varios”. Para Blanca Lucía, el futuro luce prometedor. Su proyecto más importante es viajar por toda Colombia, y mientras lo cumple desea continuar disfrutando de la paz y la tranquilidad del campo. “Nací entre los frailejones y quise pasar los últimos años de mi vida así como viví mi infancia. Me parece hermoso”. Un sueño hecho realidad gracias a la responsabilidad con la que siempre planeó el momento de su pensión.

Para Blanca, el contacto con la naturaleza es muy importante. Pasó su infancia en el campo y desea vivir el resto de su vida de la misma forma.

Para mí, la seguridad económica que me brinda Colpensiones es muy importante porque me permite desarrollar mis actividades. Es como tener un respaldo.


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HISTORIAS DE VIDA Fotos: Andrés Mejía


Un premio inesperado Angelina Muñoz se vinculó al programa BEPS de Colpensiones sin una pretensión mayor que ahorrar para su vejez; sin embargo, su buena decisión la llevó a convertirse en la ganadora de una rifa que le otorgó, por fin, su anhelada casa propia.

“E

sta es la casa, no andemos más”, dijo entre emocionada y cansada Angelina Muñoz cuando vio aquella vivienda en el barrio Prado de Manizales, más abajo del Hospital de Caldas. Toda una vida, 48 años exactamente, esperó para tener la ‘casita’ de una sola planta, tres habitaciones, sala-comedor, cocina enchapada, baño, patio de ropas y un salón grande que sale directo a una calle empinada, que tiene hoy. Llena de esperanza, esta mujer alta, corpulenta, de piel y ojos claros, voz amable y recia, habla con frases cortas y diminutivos, característicos de la forma como se expresan los paisas o habitantes de Antioquia y el Eje Cafetero. Cuando se le pregunta qué hizo con la casa, sin dudarlo responde: “La tengo arrendadita porque ahorita estoy aquí con mi madre en la casa”. Y es que Angelina, sin mucha conciencia de lo que ha sido capaz de lograr,

ha cuidado a su mamá casi desde que empezó a trabajar. Su esfuerzo y dedicación son parte de la invisible economía del cuidado, esa a la que las colombianas han aportado más de 28 mil millones de horas en actividades de trabajo doméstico y no remunerado, entre 2012 y 2015, según las cuentas del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane. En vez de quejarse y con una generosidad más grande que ella, está convencida de que velar por la salud de su madre, ya mayor, es una gran oportunidad de ayudar y servir a su familia. “Gracias a Dios, ahí estamos cuidándola porque ella tiene oxígeno permanente. Le dio un derrame, un infarto y tuvo cáncer de seno… A mí me toca voltear mucho con las citas médicas y las diligencias”, comenta sobre la labor cotidiana. Vueltas de la vida Pero la vida de Angelina también ha dado muchas vueltas.

Angelina es enfermera de la Escuela Departamental de Caldas; sin embargo, ejerció su profesión durante escasos tres años. Al nunca haber cotizado para pensión, los BEPS se convirtieron en una excelente opción. Vidas que cambian

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“Nací en un pueblito cerca de Manizales. Se llama Brasil”. Brasil es una vereda, fría y húmeda del municipio de Herveo, Tolima, en límites con el departamento de Caldas. Allí, en esas montañas, que casi ni aparecen en el mapa, Angelina vivió con sus 11 hermanos hasta los tres años de edad. “Nos cambiamos porque a mi mamá se le enfermó un hijo, vino a ponerlo en tratamiento y se quedó aquí. Iba a la finca a dar vuelta, pero aquí nos puso a estudiar y aquí permanecimos”. Desde que llegaron a la ciudad, viven en Fátima, un barrio de la Comuna Universitaria de Manizales, fundado hace 68 años, con 200 casas sobre pendientes inclinadas y rodeadas de espacios al aire libre. Para Angelina, como para algunos de sus vecinos que viven allí desde hace 40 años, el barrio “es un buen vividero” que hoy tiene dos parques, un CAI, un centro de salud, servicio de transporte público y uno que otro problema social que no falta. “Estudié todo el bachiller en el Liceo Mixto Malabar, cerca del barrio Fátima, y enfermería en la Escuela Departamental de Caldas”, recuerda Angelina al darle un vistazo a su época de libros y tal vez amores, aunque hasta ahora no se ha casado. Después de terminar sus estudios como auxiliar de enfermería, trabajó en el Hospital de Caldas poco tiempo y un par de años en un hogar para abuelos del Hospital San Vicente de Paúl de la ciudad. El fin del contrato laboral coincidió con los quebrantos de salud de su mamá y desde entonces no se ha separado un minuto de ella, se ha convertido en su ángel de la guarda. Su vida laboral activa fue, si acaso, de tres años y medio, según sus cuentas, y nunca pudo hacer un ahorro para acceder a pensión porque solo acumuló 200 semanas. “De resto, no volví a pagar, ni nada”, explica. Durante todos estos años ha vivido de la media pensión que le da la Policía a su mamá, “por un hermanito mío que mató la guerrilla. Con eso nos sostenemos. La casita, gracias a Dios, es de ella. No tenemos que pagar arriendo. La compró cuando se vino de la finca y aquí hemos vivido”. Largo camino Como su prioridad ha sido cuidar de su mamá, hace mucho tiempo, una de sus hermanas le sugirió seguir cotizando para que en la vejez tuviera una pensión y le prometió colaborarle con las cuotas. Pero como tenía que pagar unos 180 mil pesos y afiliarse a salud y pensión, no lo hizo. Angelina pensó que era mejor ahorrar una plata en el banco porque como ella misma decía, “al menos uno sabe que la tiene allá”. Pasaron los años y el asunto se quedó ahí. Nadie volvió a mencionarlo pues Angelina seguía 70

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convencida de que con tan pocas semanas no valía la pena seguir pagando, ni siquiera intentarlo. “Tenía para sacar toda esa cantidad de dinero para pagar mensual, y no, no alcanzaba”. Como no volvió a trabajar formalmente y no tenía contratos, Angelina se quedó sin servicio de salud y la Alcaldía de Manizales le asignó un carné de Salud Vida, entidad del régimen subsidiado, para cuando necesitara atención. Encuentro con los BEPS Un día, otra de las hermanas de Angelina fue a Salud Vida, regresó a la casa con un papel y le dijo que allá estaban anotando personas para un ahorro pero que no entendía muy bien de qué se trataba el asunto. “¡Usted en qué se metió!... ¡Con todas las estafas y los engaños que hay!”, le respondió Angelina cuando vio los documentos que ella había firmado. De inmediato, buscó a su otra hermana, la que le había insistido años atrás que se afiliara al Seguro e hiciera un ahorro para su pensión. “Rosa, Ubaldina fue a Salud Vida y se afilió a una cosa en la que dizque cada mes uno da un ahorro y el Gobierno después le da 20 por ciento… que uno ahorra lo que quiera y que hay unos beneficios…”, le contó. Rosa, intrigada, la animó a ir a preguntar, con cédula en mano, a la sede de Colpensiones, entidad que hoy administra el programa BEPS, en ese entonces aún desconocido para Angelina. Al llegar, le explicaron que podía ahorrar lo que pudiera, siempre y cuando al año no superara los 990.000 pesos. De esta forma, cuando tuviera 57 años, es decir, la edad para pensionarse, podía retirar la plata o recibir una mensualidad según sus ahorros más el 20 por ciento de subsidio del Gobierno. “Yo empecé pagando 20 mil o 25 mil, como me quedara fácil. No bajaba de ahí. Si uno quiere, sigue pagando y abonando hasta después de los 57. Si no, a los 57 retira, entiendo yo, lo que tenga ahorrado”, dice Angelina, quien continúa aportando con miras a tener una renta vitalicia. Otro de los beneficios de los BEPS es que las personas pueden pasar lo que alguna vez acumularon en el Seguro Social a su nueva cuenta de ahorro. Premio al ahorro Los esfuerzos de Angelina y de todos los vinculados a BEPS fueron premiados el año pasado con incentivos como sorteos de motos y un bono por 80 millones de pesos para vivienda. Ella fue la ganadora de este bono. “Gracias a Dios fui la afortunada. Me gané el dinero el 13 de enero de 2017. Tenía ahorrados como 178 mil pesos. Apenas llevaba unos ocho meses ahorrando. Estaba acostada y me llamaron ese día a decirme que era la feliz ganadora. Yo no lo creía”.

Increíble pero cierto. De verdad que uno no cree en esas cosas pero, Ave María, es una bendición de Dios


Carlos Arturo Buriticá, jefe de la oficina de Colpensiones en Manizales, tuvo que ir hasta la casa de la mamá de Angelina para que se convenciera de que el milagro, la casa deseada, la que nunca pensó en ganarse, era una realidad. El 17 de febrero de 2017 le entregaron un cheque simbólico durante un acto en el que estuvo acompañada por su mamá. Luego, en marzo, dos meses después de ser la ganadora, empezaron a buscar una casa que se acomodara al presupuesto en jornadas de siete a siete, durante todo el día. Cuando la hallaron, estaba a punto de vencerse el plazo para redimir el premio. “Me enseñaron muchos apartamentos pero yo quería una casita, pues es más independiente. Esos apartamentos en conjunto cerrado no me gustaban porque estaban muy lejos y eran muy altos”, afirma. Después de la odisea para encontrarla, Angelina se dedicó a mejorar su nueva casa. Le puso un ventanal que faltaba, le abrió una claraboya, la pintó por dentro y por fuera con los

‘centavitos’ que le iban llegando y aún tiene pendientes otros ‘arreglitos’ que quiere hacerle. Sus ingresos han mejorado y ahora puede aportar un poco más al ahorro que tiene con el programa BEPS, que para ella es de “mucha ayuda”. Tiene la casa arrendada y las ganancias le alcanzan para pagar el impuesto predial de un inmueble estrato tres. Para sus vecinos y amigos, la historia es increíble. Sus hermanos están felices, pues aseguran que Angelina “se lo merecía”. Ahora, algunas de sus hermanas que tampoco alcanzarán a obtener una pensión, siguieron su ejemplo y se unieron al programa BEPS. Hoy continúa cuidando de su mamá, quien se encuentra feliz con ese maravilloso regalo que le dio la vida a su hija, porque en palabras castizas, se ganó la lotería sin comprarla. “Increíble pero cierto. De verdad que uno no cree en esas cosas pero, Ave María, es una bendición de Dios”, dice Angelina sobre su casa deseada, obtenida gracias al programa BEPS.

Gracias a los BEPS, Angelina cuenta no solo con un ahorro para su vejez, sino también con una casa propia que se ganó a través de las rifas e incentivos del programa.

Vidas que cambian

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Fotos: Pilar Mejía

HISTORIAS DE VIDA


El plan B

de Luis Carlos Aunque fue despedido de la empresa en la que trabajó durante gran parte de su vida sin haber cumplido los requisitos para reclamar su pensión, Luis Carlos Vigoya disfruta de un ingreso vitalicio gracias al programa BEPS.

A

sus 78 años, Luis Carlos Vigoya Ureña asegura con entusiasmo que toda su vida ha sido un trabajador incansable y que lo seguirá siendo hasta que su salud se lo permita. Lo dice con la jovialidad que lo caracteriza, por lo que muchos dudan de su edad al conocerlo y conversar con él. Desde que tenía 20 años, es un vendedor ‘de pura cepa’. Empezó a trabajar en 1959 en el sector financiero, cuando las circunstancias de la vida lo alejaron de su sueño de estudiar en la Escuela Militar de Cadetes y lo llevaron a una reconocida entidad bancaria para sacar adelante a la mayor de sus cinco hijos, quien nació cuando él recién cumplía la mayoría de edad. Sin haber terminado el bachillerato ni cursar una carrera profesional, logró convertirse

en un exitoso vendedor y asesor. Del sector bancario dio el salto a la industria farmacéutica, en la que, por sus habilidades y constancia, se mantuvo durante 17 años. Ascendió rápidamente a un cargo ejecutivo en el área comercial, pero finalmente salió de la compañía. “Siempre me ha ido muy bien porque me compenetro con las actividades que estoy haciendo y soy muy hábil para promocionar lo que tengo en mis manos. En este caso, lo hacía entrenando a los visitadores médicos. En el área comercial uno necesita pensar y crear estrategias, procedimientos y proyectos; eso es lo que yo he hecho durante toda mi vida”, explica Luis Carlos, quien es un ávido conversador. Aunque actualmente lleva más de cinco décadas trabajando, no logró cumplir con los requisitos para pensionarse, situación que afecta a

Ya son más de un millón de vinculados al programa BEPS, uno de los esfuerzos del Gobierno nacional para que todos los colombianos puedan disfrutar de una vejez tranquila y protegida. Vidas que cambian

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un importante sector de la población en Colombia. De hecho, según cifras de Colpensiones, de los 21 millones de trabajadores, solo 7 millones están ahorrando para obtener una pensión, y tan solo 3 millones se pensionarían. Por esta razón, el Gobierno nacional puso en marcha un programa bandera en protección social que promueve el ahorro voluntario para que más personas disfruten de una vejez digna y tranquila: los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS). Estos son administrados por Colpensiones y actualmente cobijan a más de un millón de colombianos afiliados, como Luis Carlos. Ahorrar para el futuro Los BEPS fueron creados con el propósito de beneficiar a los trabajadores colombianos que no cuentan con recursos suficientes para cotizar a pensión o que, habiéndolo hecho durante gran parte de su vida, cumplieron la edad de retiro y no alcanzaron los requisitos para obtenerla, como es el caso de Luis Carlos Vigoya. De manera individual y voluntaria, los ciudadanos ahorran el dinero que pueden y cuando lo deseen, con el fin de asegurar un ingreso para su futuro. Al llegar la edad de retiro, el Estado premia sus esfuerzos entregándoles un subsidio del 20 por ciento sobre lo que han ahorrado. Así se han beneficiado miles de trabajadores independientes como comerciantes, campesinos, agricultores, conductores, vendedores ambulantes y artesanos. Quienes se dedican a este tipo de oficios más informales han encontrado en los BEPS una alternativa de ahorro diario, semanal o mensual, de acuerdo con sus capacidades económicas, que en el futuro les dará la tranquilidad de disfrutar de un ingreso de por vida. También, son cada vez más los vinculados que en el pasado fueron empleados y cotizaron a pensión, pero que por diversas circunstancias no cumplieron con los requisitos exigidos en cuanto a número de semanas cotizadas (1.300 por ley). Estos tienen la opción de trasladar sus recursos a BEPS para hacer parte del programa y recibir sus beneficios. Justamente, eso fue lo que hizo Luis Carlos. Después de trabajar durante 17 años en la industria farmacéutica y de ser un importante ejecutivo en una multinacional, se quedó sin trabajo y desde entonces no volvió a cotizar para su pensión. “En ese momento no tuve la preocupación de la pensión o del futuro, solo quería estar ocupado y producir”, explica. De su último trabajo salió convencido de que trabajar de manera independiente era la mejor opción y, como el hombre activo e inquieto que siempre ha sido, incursionó en el negocio inmobiliario y se capacitó para ser perito avaluador, labor en la que se desenvuelve hoy en día. 74

Colpensiones

Una abogada muy amable de Colpensiones me comentó acerca del programa BEPS y me explicó cómo podía acceder a este. Me dijo que era posible trasladar la plata que había cotizado y destinarla como un ahorro personal.

“Me quedé en esto y bendito sea Dios que lo sigo haciendo hasta hoy. Gracias a mi forma de vida siempre he sido muy saludable, practico deportes y camino a diario. Ya casi cumplo 80 años, pero no sufro de cansancio mental. Tengo la gran facultad de seguir pensando”, asegura con alegría. Un ingreso para toda la vida Cuando Luis Carlos era empleado de la industria farmacéutica, le aterraba la actitud de algunos de sus colegas, quienes esperaban con ansias el momento de jubilarse para, como él dice, “poder quedarse en sus casas por las mañanas, leyendo el periódico mientras se toman un tintico. Yo pensaba que yo no podría hacer eso y hoy todavía lo creo”. Aunque nunca le ha llamado la atención la idea de retirarse de sus labores, hace poco más de un año Luis Carlos se preguntó qué había pasado con sus aportes a pensión. Entonces, se acercó a Colpensiones. “Una abogada muy amable me comentó acerca del programa BEPS y me explicó cómo podía acceder a este. Me dijo que era posible trasladar la plata que había cotizado y destinarla como un ahorro personal vitalicio”, recuerda. En sus palabras, “lo más importante fue que tomé una decisión inteligente sobre qué hacer con este dinero y al mismo tiempo aseguré un pequeño ingreso para mi vejez”. Actualmente, Luis Carlos ya recibió su primer pago bimensual y lo destinó a sus gastos más inmediatos, incluso reservó una parte para darse gusto. Tal como lo demostró durante su juventud, para Luis Carlos Vigoya no hay impedimentos a la hora de hacer lo que más le gusta. Ahora, lo hace con la tranquilidad de que, gracias al programa BEPS, cuenta con un ingreso vitalicio que no le podrán arrebatar de las manos. En noviembre cumplirá 79 años. Mientras tanto, de lunes a viernes se levanta bien temprano, le prepara el desayuno a su esposa y se va para la oficina, lugar al que un amigo lo invitó para que lo apoyara en su negocio inmobiliario. Entre el trabajo, las conversaciones con sus amigos, las largas caminatas que emprende y sus lecturas de fines de semana, este colombiano sigue disfrutando cada día de las más grandes pasiones de su vida.

Luis Carlos trabajó durante 17 años en la industria farmacéutica como ejecutivo comercial. Actualmente, es perito inmobiliario.

Los usuarios de Colpensiones vinculados al programa BEPS reciben, por parte del Gobierno nacional, un subsidio del 20 por ciento sobre el monto ahorrado.


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HISTORIAS DE VIDA Fotos: Mateo García


Acortando

distancias Estella Aguilar es pensionada y reside en California, Estados Unidos, desde hace más de 20 años. Gracias al programa Colombianos en el Exterior de Colpensiones logró cotizar desde lejos y hoy disfruta los beneficios de su jubilación.

“A

mí me ha ido muy bien. No he tenido ningún problema con mis cotizaciones”, afirma Estella Aguilar de 60 años, una de las primeras colombianas que empezó a gozar del derecho a su pensión después de haber cumplido con todos los requisitos, aun estando en el exterior. Ella hace parte del programa Colombianos en el Exterior de Colpensiones, una iniciativa desarrollada para que los ciudadanos puedan mantener sus vínculos con el país, con el objetivo de que puedan asegurar ingresos para la etapa de la vejez. Estella vive en la ciudad de Hayward, a 30 kilómetros de San Francisco, en el estado

de California, Estados Unidos. Según cuenta, ha tenido una experiencia tan agradable con el mecanismo que proporciona Colpensiones que, sin duda, les recomienda a todos los colombianos en el extranjero que no pierdan la oportunidad de afiliarse, pues es una excelente opción y garantiza acompañamiento en la etapa de jubilación. “A los que están a punto de pensionarse, les aconsejo que si pueden seguir pagando su pensión desde el exterior, lo sigan haciendo. El tiempo va pasando, uno envejece y ya no tiene la misma energía para seguir”, enfatiza Estella, al tiempo que reitera: “Hay que pensionarse”. La señora Aguilar emigró a Estados Unidos hace 22 años, pero mientras estuvo en

Estella Aguilar hace parte del programa Colombianos en el Exterior de Colpensiones. Este cuenta con 18.726 afiliados en 110 países del mundo. Vidas que cambian

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No tuve problemas para tramitar mi pensión. Tuve que enviar comprobantes, por ejemplo de que estaba cotizando salud en Colombia; pero como lo hacía directamente en Estados Unidos, no me lo exigieron.

Colombia realizó sus aportes para pensión con mucha responsabilidad. Para el momento de su viaje ya había acumulado 17 años de pagos al sistema de protección para la vejez. Dos años después del cierre del Instituto de Seguros Sociales (ISS) y tras haberse vinculado a Colpensiones, Estella completó los requisitos de ley y se pensionó. “Yo me pensioné con la Ley 100”, comenta ella refiriéndose a la ley de seguridad social que estableció el sistema dual de pensión: Régimen de Prima Media con prestación definida y fondos privados. Cuando el ISS se acabó, Estella se sometió al proceso de transición desde su hogar en California. Aunque para muchas personas esta pudo no ser una gestión sencilla, para ella fue todo lo contrario. “No tuve problemas para tramitar mi pensión. Tuve que enviar comprobantes, por ejemplo de que estaba cotizando salud en Colombia; pero como lo hacía directamente en Estados Unidos, no me lo exigieron”, asegura. Esta, precisamente, es una de las ventajas que ofrece Colpensiones a sus afiliados en el exterior cuando están a punto de pensionarse: no se ven obligados a cotizar salud porque se supone que ya lo están haciendo en los países en los que residen. Estella pudo completar este proceso a través de los funcionarios del Consulado de Colombia en San Francisco. Actualmente, al programa Colombianos en el Exterior se encuentran afiliadas 18.726 personas que viven en 110 países de todo mundo, según las estadísticas de Colpensiones. Estos usuarios pueden vincularse de manera fácil y práctica a través de la página web www.colpensiones.gov.co. El pasado mayo de 2018, la entidad puso en funcionamiento una nueva facilidad para los afiliados en el exterior, quienes a partir de esa fecha pueden abonar las primas mensuales con tarjetas de crédito desde el extranjero. Con esta iniciativa, Colpensiones pretende facilitarles la vida a todas las personas que cotizan en su entidad, pues les evita pagar los aproximadamente nueve dólares que cuesta realizar un giro desde el exterior. 78

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“Es preferible que eso lo abonen a su propia pensión”, ha expresado la actual presidente de Colpensiones, Adriana Guzmán. El Gobierno Nacional también ha firmado convenios con otros países como España, Argentina, Chile y Ecuador. Gracias a estos, las personas que viven allí pueden sumar lo que aportaron al sistema pensional colombiano con lo que han aportado en los sistemas de sus países de residencia. Es decir, suman las semanas de aportes de ambos países y finalmente eligen en cuál de los dos se quieren pensionar. Facilidades sin fronteras Según Estella, la simpleza del mecanismo de Colpensiones y la sencillez con la que han resuelto sus dudas, llevaron a su esposo, David Jiménez Orozco, a buscar también la manera de seguir pagando sus aportes a pensión a través de Internet. La pareja, que vive en California desde hace ya muchos años, aún se dedica a trabajar. David labora en una empresa y cotiza para completar su pensión pues aún le faltan algunas semanas; además, tiene 57 años y le faltan cinco para cumplir el requisito de ley. “Él cotizó durante algunos años como empleado, ahora paga sus cuotas desde aquí como independiente”, explica ella. Estella, por el otro lado, busca algunas alternativas como cuidar niños pequeños para aportar a la economía familiar, pues como ella misma lo expresa, “aquí la vida es costosa”. Con la tranquilidad de haber asegurado un ingreso de por vida, Estella disfruta de salir de compras y de visitar los sitios turísticos que la rodean. Además, espera con ansias las visitas que cada seis meses le hacen sus hijos desde Colombia, pues todos viven aún en el país. Entre sus planes inmediatos existe uno en especial: la llegada de un nieto a su familia. Aunque aún no es una realidad, lo espera con ganas, pero sobre todo con una gran cantidad de tiempo de calidad lista para brindarle. Un regalo del que puede disponer, en parte gracias a Colpensiones.

Colpensiones ha firmado convenios con España, Argentina, Chile y Ecuador. Gracias a estos, las personas que viven allí pueden sumar lo que aportaron al sistema pensional colombiano con lo que ahorran en los sistemas de sus países de residencia.


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Fotos: CortesĂ­a Colpensiones


Actualmente, el Régimen de Prima Media, administrado en su mayoría por Colpensiones, cuenta con cerca de 6,6 millones de afiliados y con más de 1,3 millones de pensionados que reciben oportunamente sus prestaciones económicas. Para la entidad, los ciudadanos son su gran prioridad y sus historias de vida constituyen el porqué de su existencia.


Foto: Pilar MejĂ­a


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Colpensiones

Foto: Pilar MejĂ­a


Nuestra prioridad:

el bienestar ciudadano Colpensiones ha evolucionado hasta convertirse en una empresa al servicio de la gente y merecedora de su confianza. Adriana Guzmán Rodríguez, presidente de la entidad, da cuenta de su estado actual y explica sus principales retos a futuro.

U

n nuevo modelo de atención en el que los afiliados dejan de ser clientes y se transforman en personas y objeto de cuidado de todos los funcionarios, es el que ha diseñado Colpensiones para lograr su principal propósito: que los colombianos se pensionen. Así lo explica Adriana Guzmán Rodríguez, presidente de Colpensiones, al describir cómo el fondo público llegó a superar el mar de problemas que heredó del antiguo Instituto de Seguros Sociales (ISS) y de qué manera logró convertirse en una entidad que procura resolver las inquietudes de sus usuarios, así como respetar los derechos de todos sus afiliados. Se va a completar el tercer año del plan estratégico institucional de la entidad. ¿Cómo está Colpensiones hoy? Adriana Guzmán: Está al día en los procesos pendientes que recibió del ISS, así como en atender otras obligaciones. Es una entidad que ahora piensa en el empleador, en el ciudadano y en la población en general. Debemos volcarnos al servicio y empezar a buscar ese factor diferencial que nos haga especiales: un fondo que se destaque por su eficiencia y su asistencia, más allá de solo atender los requerimientos de pensiones. Re-

pito, Colpensiones debe volcarse al servicio y atender las inquietudes de la ciudadanía.

“Somos una entidad que siempre tiene presente al ciudadano. Es a él a quien nos debemos. La gente en Colpensiones sabe que lo que está haciendo lo hace por una muy buena razón, por una buena causa”.

¿Cómo califica a la entidad en cuanto a atención al público se refiere? A. G.: Tenemos un nuevo modelo de atención y servicio al ciudadano en el que la responsabilidad de Colpensiones va más allá de recibir un trámite. Estamos cambiando ese chip. De hecho, el año pasado nos dedicamos a concientizar a todo el equipo para que pudiera asumir este camino y se apersonara del tema del servicio. Realizamos una jornada de sensibilización para que entendieran que detrás de cada solicitud hay una familia y hay un pensionado. Este año arrancamos con el nuevo modelo. Ya está implementado en todos los puntos de atención de Colpensiones. La idea es que más que recibir una documentación, estemos asesorando, orientando y capacitando de manera pedagógica a la gente que se acerca. Un tema muy importante es que hemos trabajado en transformar el lenguaje con el que nos comunicamos con el usuario para explicarle todo en términos más coloquiales, esto con el propósito de que las personas no le tengan miedo a conocer más sobre pensiones. Varios estudios afirman que si uno no conoce un asunto o le asusta, lo desecha. Pero en realidad este debería ser un tema de todos. Una mirada al futuro

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¿Cómo ha recibido la gente este nuevo modelo? A. G.: En principio, gratamente; sin embargo, tenemos que seguir trabajando en pro de las personas. Esto implica demorarnos un poco más en la atención al público. El que sigue en la fila deberá tener un poquito de paciencia en ese sentido. ¿Han aumentado los clientes del Régimen de Prima Media? A. G.: Hemos captado nuevos afiliados que empiezan a cotizar por primera vez, pero también contamos con un importante segmento de personas que se han devuelto de los fondos privados porque estos ya no cumplen con sus expectativas. La gente está reclamando que fue mal asesorada; pero no por Colpensiones ni por el ISS en su momento, sino por las AFP, que hicieron promesas que no han podido cumplir. Efectivamente, estamos captando una parte del público, esa que ve en Colpensiones a una entidad seria y respetable que, además, está cumpliendo con su promesa de valor: pensionar a los colombianos.

¿Qué seguridad tienen las personas próximas a pensionarse con Colpensiones? A. G.: Las personas que están próximas a pensionarse, si cumplen con los requisitos de pensión, tienen la vejez resuelta. ¿Cómo describiría a los BEPS? A. G.: Son un programa novedoso que ya cumple tres años. Con este plan estamos garantizándoles protección en la vejez a aquellas personas que, de no tener esta opción, nunca 86

Colpensiones

hubieran alcanzado un ingreso mínimo de supervivencia. De esta manera, estamos trabajando no solo en pensionar, sino también en proteger la vejez de quienes no tienen pensión. Fotos: Cortesía Colpensiones

¿Es cierto que la gente se ha estado devolviendo de los fondos privados a Colpensiones, luego de promulgada la Ley 100? A. G.: Existe un fenómeno que tiene dos explicaciones. Primero, Colpensiones es una entidad seria que le está respondiendo al país, lo que hace que exista un nivel de confianza diferente al que en algún momento se le tenía al Seguro Social, que era desordenado y demorado. Actualmente, procuramos que los trámites sean ante nosotros y sin intermediarios; le estamos dando ese voto de confianza a las personas. En realidad, esa promesa de valor sí la estamos cumpliendo. El otro aspecto es que los fondos privados, creados hace 24 años, ya están sacando sus primeras generaciones de pensionados y su realidad es diferente. Sus pensiones no son como las habían previsto. Si la gente compara, ve las ventajas del Régimen de Prima Media sobre el fondo privado y por eso termina pasándose a Colpensiones.

¿Superarán la meta de los 1’271.000 favorecidos con el programa BEPS? A. G.: Creo que sí. Al día de hoy (junio 30 de 2018) tenemos 1’129.389 vinculados. Muy probablemente lleguemos al objetivo. ¿También hay BEPS para las zonas rurales? A. G.: Este plan llega a las zonas rurales y creo que es casi la única forma de ofrecerles a los habitantes del campo una protección para la vejez. Es un mercadeo difícil. Hacemos jornadas en las zonas rurales y trabajamos con los alcaldes que tienen población rural descubierta en cuanto a pensión se refiere. Es un tema que debemos realizar de la mano de estos actores. Si no fuera por las alcaldías y los demás entes territoriales, sería muy difícil llegar a la población únicamente con las ferias de servicios. Debemos convencer a los individuos casi que uno a uno. Y nosotros lo hacemos, pues diariamente realizamos entre 40 y 50 eventos. Nuestro foco está en lo rural porque tenemos metas que cumplir; pero también porque es la única solución

En enero de 2018, Adriana Guzmán asumió oficialmente las riendas de Colpensiones como presidente de la entidad.


A través de un nuevo modelo de atención, Colpensiones le habla con claridad y transparencia a sus usuarios.

contar con un BEPS universal, a través del cual todo colombiano pueda garantizar un ingreso mínimo. Ahí tendríamos que definir a quién se otorga un subsidio y a quién no. Probablemente vale la pena pensar en subsidios diferenciados, pero de fondo lo que se lograría es ampliar realmente la cobertura del sistema de protección a la vejez. Colpensiones tendría la gran responsabilidad de administrar el pilar solidario del sistema pensional en un esquema en el que deberíamos, más que competir con los fondos privados, complementarnos mutuamente. Para el 31 de diciembre de 2018, ¿cuantos afiliados aspiran tener? A. G.: En 2017 tuvimos 234 mil nuevos afiliados (incluyendo trasladados) y esperamos seguir con este mismo comportamiento. Así son nuestras previsiones para 2018, aunque un poco más conservadoras por aquello de la doble asesoría. Por lo que hemos visto en los primeros meses del año, creemos que tendremos un resultado mejor o igual al anterior. Colpensiones está teniendo un éxito creciente porque la coyuntura hace que las personas quieran venirse para acá, eso sumado a que somos una entidad seria y que cumple. ¿Cómo va la lucha contra la corrupción al interior del sistema? A. G.: Es una tarea del día a día. Empezando por los directores, debemos irradiarla a todas las áreas. Nos ha ido bien porque hemos construido una entidad que tiene muy presente sus valores, luchamos y no le jugamos a la corrupción. Esta labor empieza con el ejemplo. Creo que más que predicar, consiste en demostrar que no comulgamos con ciertos temas y que manejamos las cosas de manera transparente; aquí no hay coronas. Colpensiones está diseñada para funcionar por procesos, cada uno manejado por personas diferentes, lo que hace muy difícil que haya corrupción.

para el tema de la protección a la vejez. El Estado llega al campo a través de los BEPS. ¿Es cierto que los colombianos que trabajan en el exterior tienen ahora más facilidades para pensionarse? A. G.: Atendemos las solicitudes de los colombianos para que sigan cotizando desde el exterior. Nosotros les facilitamos la vida a través de la página web. Mejor dicho, ahora pueden cumplir con las cotizaciones sin necesidad de realizar las peripecias de antes: darle el dinero a un familiar en Colombia para que les hiciera la consignación, enviar una carta que los exoneraba de cotizar en salud, entre otras cosas. Hoy es mucho más fácil. Pueden hacer sus aportes usando tarjetas de crédito y hacer tres cotizaciones de manera anticipada. Adicionalmente, tenemos los convenios entre Colombia y los diferentes países en los que las semanas trabajadas cuentan para la pensión: Chile, España y Ecuador, y México que está en camino. ¿Cómo vislumbra el futuro de Colpensiones? A. G.: Hay muchos retos a futuro porque, aunque hemos logrado grandes cosas, también hay mucho por hacer. Creo que el programa BEPS tiene que jugar un rol protagónico en el sistema de protección a la vejez. Nuestra propuesta es

“Nuestro foco está en lo rural porque tenemos metas que cumplir; pero también porque es la única solución para el tema de la protección a la vejez. El Estado llega al campo a través de los BEPS”.

¿Por qué sentirse orgullosa de Colpensiones? A. G.: Porque cada vez que entregamos una pensión le damos la mejor noticia no solo a una persona, sino a toda una familia. Administramos un tema que construye futuro y que le permite a la gente creer en el país, pues es la materialización del fruto de su trabajo. Además, no solo nos quedamos en ofrecer pensiones, también pensamos en esas personas que no tuvieron la oportunidad de cotizar y les damos una solución, los BEPS. No es una solución definitiva, pero sí una ayuda muy significativa. Debo sentirme orgullosa de Colpensiones y en especial de la gente que hace que esta sea una gran entidad, una de las más queridas y de las más recordadas del país. Una mirada al futuro

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Hora de prepararse Pensionarse es un proceso que comienza varios años antes de que una persona cumpla su edad de jubilación. Por esta razón, Colpensiones se asegura de que sus afiliados se capaciten y conozcan sus derechos con suficiente anticipación.

C

lara y Pedro están próximos a cumplir con los requisitos de ley para pensionarse: 1300 semanas de cotización, 57 años de edad para las mujeres y 62 para los hombres. Se trata de los dos personajes animados que usa Colpensiones para explicarles a los asistentes a sus talleres todo lo referente al proceso de pensión. Las jornadas, que se realizan una vez por semana, se llevan a cabo en salones perfectamente acondicionados, a través de animaciones informativas y en un lenguaje amigable para los asistentes. Además, un abogado experto en el tema pensional desglosa, una por una, las condiciones que deben cumplir los colombianos para pensionarse, así como los beneficios que recibirán una vez lo logren y algunos otros valores agregados para quienes hayan cotizado con Colpensiones. 88

Colpensiones


Una mirada al futuro

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Fotos: Guillermo Torres


Actualmente, según el Régimen de Prima Media que administra la entidad, y de acuerdo con la Ley 797 de 2003, estas condiciones son básicamente dos. Primero, haber cumplido la edad exigida y, segundo, haber cotizado por lo menos 1.300 semanas laborales. Algo cercano a unos 26 años de trabajo. Camilo Garavís, con 61 años y siete meses de edad, es una de las personas a punto de jubilarse que ya se ha beneficiado de los talleres y de los conocimientos impartidos durante ellos. “Me voy sin ningún problema. Salí muy bien informado”, afirma al tiempo que expresa su satisfacción por haber llegado hasta esta etapa de su vida con la suficiente claridad para disfrutar de los resultados de su trabajo. Pero este no es el único caso. Manuel Castellanos ha cotizado para su pensión durante 32 años de su vida; los últimos seis con Colpensiones. Se encuentra a escasas 50 semanas de cumplir con los requisitos para jubilarse y también asegura sentirse muy satisfecho con los talleres, pues le han aclarado todas sus dudas. “No estoy cansado, realmente estoy acostumbrado a estar activo, pero creo que va llegando el momento de dedicarle más tiempo a mi familia y a mis hijos”, afirma con tranquilidad. Gracias a esta labor, la entidad ha pensionado 1’307.038 personas, de las cuales el 51 por ciento tiene garantizado un salario mínimo mensual.

Enseñanzas para una buena pensión

Los talleres fueron creados, específicamente, para aclarar las dudas de quienes están a punto de cambiar su estatus social de trabajador a pensionado. Por esta razón, todas las personas que asisten a ellos reciben previamente su historia laboral y pueden acercarse a los funcionarios de la entidad con conocimiento de su situación, en otras palabras, con una clara idea de los problemas que podrían surgirles a la hora de concretar su pensión. Y es que en ciertas situaciones, algunas más comunes de lo deseable, las empresas no hacen sus respectivos aportes a la pensión de sus empleados. Tal circunstancia genera un vacío en la historia laboral de las personas y disminuye sus aportes. Esto fue lo que le ocurrió a Oswaldo Arias, quien a sus 62 años se enteró de que algunos de las compañías para las que trabajó no siempre cotizaron sus aportes para pensión. “En el taller me fue bien y recibí toda la información que requería. Además, gracias al portal web de Colpensiones aclaré otras dudas que tenía”, afirma. 90

Colpensiones

En los talleres se explica, de manera coloquial y a través de figuras animadas, lo que una persona necesita para pensionarse con éxito.

Según los funcionarios de la entidad encargados de la realización de los talleres, “queremos que las personas conozcan su situación y que empiecen a buscar con tiempo suficiente en dónde se pudieron ocasionar estos vacíos, para que a la hora de sacar su pensión los trámites puedan realizarse rápidamente”. El objetivo es que todos, tanto jóvenes como adultos mayores, se beneficien de la agilidad de la entidad. Esta cualidad se ve reflejada en el tiempo de liquidación de pensión actual: alrededor de dos meses cuando todo está en orden. Y es que aunque la ley otorga hasta cuatro meses para finalizar el proceso, Colpensiones ha superado con creces las expectativas, especialmente cuando el tiempo de espera con el ISS ascendía, incluso, hasta los 10 años. Otro problema común que presentan las historias laborales de quienes están a punto de pensionarse son los intereses no cancelados, generalmente ocasionados porque los afiliados no cotizaron dentro de los plazos fijados. Esta situación ocurre con frecuencia entre los


trabajadores independientes, ya que no pagan sus aportes a tiempo y se generan a sí mismos una deuda con el sistema de seguridad social. De no ser resuelta, impediría el buen término del proceso de pensión. A este tipo de problemáticas se suman las fallas internas del sistema, algunas de las cuales provienen del ISS. Desde su entrada en funcionamiento, Colpensiones ha corregido más de 3,6 millones de historias laborales que presentaban errores. La buena noticia es que esta cifra representa 98,96 por ciento de las solicitudes de corrección, es decir, solo una pequeña parte continúa en revisión. Según Adriana Guzmán, presidente de Colpensiones, este tipo de situaciones son una prioridad para la entidad, pues existe un interés prevalente por que los colombianos se pensionen, siempre en las mejores condiciones.

Con valor agregado

Además de haber resuelto la mayoría de solicitudes prestacionales con términos vencidos —

pasando de 287.238 a finales de 2015 a 1.061 en la actualidad— y de sumar esfuerzos para apoyar los planes de preparación de quienes está próximos a pensionarse, Colpensiones trabaja arduamente para ofrecerles mejores condiciones a quienes logren sus requisitos de pensión. Actualmente, la entidad busca la posibilidad de realizar convenios con las cajas de compensación familiar para que las personas retiradas puedan también acceder a sus servicios de recreación, educación y capacitación. Además, como otro valor agregado, trabaja para que los jubilados puedan contar con un seguro que les garantice compañía cuando tengan que hacer diligencias, ya sean de carácter urgente o no. Para lograr estas metas, Colpensiones planea contratar pólizas de seguro —en primera instancia con las aseguradoras del Estado— que se complementen con la labor de las cajas de compensación. Las proyecciones indican que para finales de 2018 ya estarán listos los primeros convenios que les sumarán calidad de vida a los adultos mayores; además, se espera que los hijos de los pensionados también resulten beneficiados. Pero la entidad no solamente piensa en los pensionados y futuros pensionados dentro del territorio nacional, también tiene en cuenta a los cerca de 4,5 millones de colombianos que cotizan desde el exterior y que un día podrán jubilarse. Para ellos se diseñó un programa que realmente les permita cumplir con los requisitos establecidos por la ley, el cual cuenta ya con afiliados en 110 países del mundo. Los próximos a pensionarse que están radicados en países como España, Ecuador, Chile y Argentina cuentan con la facilidad de continuar cotizando en el sistema de seguridad nacional desde su residencia. Finalmente, cuando lleguen a su edad de pensión, podrán elegir si hacerlo en Colombia o en la otra nación.

Las personas que están próximas a pensionarse con Colpensiones reciben una copia de su historia laboral con el objetivo de que no tengan vacíos a la hora de jubilarse.

Colpensiones ha corregido más de 3,5 millones de historias laborales que presentaban errores. Esta cifra representa 99,4 por ciento de las solicitudes de corrección. Una mirada al futuro

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Fotos: Alejandro Villaquirรกn


Con visión de futuro Jubilarse con solo dos requisitos y cotizar incluso mientras realizan estudios en el exterior son algunas de las ventajas que ofrece Colpensiones a sus jóvenes afiliados. Porque la pensión no es un tema de viejos.

Fotos: Óscar Garcés

Fotos: Fernando Polo

“M

e brindaron una buena oportunidad y me gustan los servicios que presta la entidad”. Así define Christian David Hurtado, de 18 años, la razón primordial por la que se encuentra afiliado a Colpensiones desde que empezó a trabajar. La propuesta del fondo público consiste, basicamente, en permitirles a los jóvenes la posibilidad de asegurar su jubilación de manera transparente y segura a través del Régimen de Prima Media con prestación definida. Este mecanismo abarca, incluso, a estudiantes que se han mudado temporalmente al exterior. Aunque los llamados millennials han adquirido la fama de ser una generación poco dada al ahorro y con mínimas expectativas de pensión, la experiencia de la entidad ha sido completamente diferente. Según sus mismos funcionarios, los jóvenes afiliados demuestran interés en su futuro y se sienten responsables de él. Una de las razones que más motivó la llegada de nuevos afiliados menores de 30 a la administradora pública fue la opción de la doble asesoría, determinada en 2016; un mecanismo informativo que les permite a los usuarios conocer las bondades y las desventajas de ambos regímenes (prima media y ahorro individual), según sus circunstancias. Muchos jóvenes empezaron a acercarse a los puntos de atención y, según varios de los funcionarios, cerca de 60 por ciento de los que consultaron decidieron quedarse en Colpensiones. Una mirada al futuro

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Este mecanismo, que se convertirá en obligatorio para todas las personas que deseen cambiar de fondo de pensiones a partir de octubre de 2018, ha sido usado por los jóvenes para acceder más fácilmente a la información. Además, las redes sociales, que conviven con las nuevas generaciones desde su nacimiento, se han convertido en sus medios predilectos para asesorarse y tomar la mejor decisión. Muchos de ellos ven en sus familiares o en sus padres ya pensionados, motivos para sentirse seguros con la manera en la que Colpensiones administra los aportes. También, hay quienes conocen el caso de adultos mayores cercanos que no cuentan con ninguna pensión y que deben vivir de la colaboración de los demás: otra razón de peso para empezar a planear su vejez. Y es así como muchos de los afiliados se enteran de la entidad, ya que su naturaleza jurídica le impone restricciones para realizar publicidad y promocionar sus beneficios. El ‘voz a voz’ y las asesorías financieras al interior de las empresas y de las universidades son algunas de las formas en las que Colpensiones ha llegado a la población.

Al servicio de la juventud

¿Cuáles son, entonces, los grandes beneficios que le ofrece Colpensiones a un joven de 18 años o más? En primer lugar, formalidad en el proceso, teniendo en cuenta que su objetivo final es que la gente realmente se pensione. En otras palabras, más que un ente financiero, Colpensiones se ve a sí misma con una entidad con vocación de servicio que pretende que todos sus afiliados alcancen una vejez digna. Para lograrlo, los jóvenes reciben la pedagogía necesaria para aprender a hacer sus aportes y se les enseña la importancia de ahorrar con constancia para alcanzar oportunamente las semanas exigidas por ley para pensionarse. Adicionalmente, los jóvenes aprenden sobre conceptos como pensión familiar, Beps, renta vitalicia y el funcionamiento de la misma pensión. Uno de los argumentos de peso que inclina a los jóvenes hacia Colpensiones es la realidad de los fondos privados de pensión. En ellos, la liquidación de la mesada de jubilación depende de su expectativa de vida y de la de sus beneficiarios, ya sea cónyuge, hijos o padres. En otras palabras, estas condiciones pueden reducir significativamente el monto de pensión. Según los cálculos, pensionarse con un salario mínimo de un fondo privado implica aportes de al menos 180 millones en total. El fondo pú94

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blico, en cambio, solo exige dos requisitos para el mismo fin: tener la edad requerida por ley (57 años para las mujeres y 62 para los hombres) y alcanzar las 1.300 semanas cotizadas. Otro gran beneficio para los jóvenes casados es la pensión de sobrevivientes. En caso de muerte del aportante, su beneficiario podrá recibirla si la persona realizó aportes durante mínimo tres años y alcanzó las 50 semanas cotizadas, aunque los periodos no sean continuos. Para los jóvenes que deciden mudarse a estudiar en el exterior, la entidad les da la posibilidad de seguir aportando. Pueden hacerlo desde el mismo momento en que comienzan sus carreras, con una consignación mínima mensual de 50 dólares con una tarjeta de crédito. De esta manera no interrumpen su proceso ni acumulan años perdidos en cuanto a cotizar para la pensión se refiere. A 31 de mayo de 2018 había 18.462 personas inscritas en el programa Colombianos en el exterior, de los cuales 10.168 se encontraban activos, es decir, pagaron sus aportes cumplidamente y con regularidad. Los jóvenes pueden realizar los pagos, incluso, a través de una tarjeta de crédito amparada por sus padres. De esta manera, cuando regresen y empiecen a trabajar, seguirán con su afiliación y habrán sumado semanas para su jubilación.

Andrés Rendón Medellín, Antioquia 18 años Cuando Andrés comenzó a trabajar en un colegio, sus compañeros le dijeron que la mejor forma de pensionarse era afiliándose al fondo estatal de pensiones. Por esta razón, este joven auxiliar de comunicaciones, con apenas 18 meses de vida laboral, decidió empezar a hacer sus aportes en Colpensiones. “Es la manera correcta de hacer las cosas”, le expresaron en su familia. Además, según cuenta, vio en la entidad una oferta coherente con su manera de pensar: “Buscar su propio beneficio sin dejar de ayudar a otros”. Andrés, ahora estudiante de la Universidad de Antioquia, planea continuar en Colpensiones hasta jubilarse. “Hay que ir guardando para el momento en que se llegue a viejo”, dice al pensar en la responsabilidad de ahorrar para su futuro.


Angy Lorena Plazas Neiva, Huila 18 años A pesar de su breve experiencia laboral, Angy, recientemente contratada como asistente contable, vio en Colpensiones una buena oportunidad de comenzar su vida como trabajadora y de construir, al mismo tiempo, un buen soporte económico para su futuro. Cuando llegó a la empresa en la que labora actualmente, tuvo la posibilidad de elegir entre afiliarse al fondo público o a un fondo privado. Sin embargo, luego de escuchar las opciones de los asesores y de preguntarles a sus allegados cuál era la mejor opción, eligió a Colpensiones. Según ella, su familia le repitió muchas veces lo importante que era cotizar para su pensión: “Ayudar a otros y pensionarse”, le decían, así fuera de manera independiente. Sin embargo, tuvo la suerte de emplearse formalmente en una empresa y de dar dentro de ella el primer paso correcto para su jubilación.

Christian David Hurtado Palmira, Valle del Cauca 18 años La tradición familiar llevó a Christian a inclinarse por el fondo público de pensiones y no se arrepiente. Trabaja como técnico en mantenimiento industrial y afirma que desde es el mismo momento en que empezó a laborar, sus familiares y compañeros le aseguraron que Colpensiones era una buena entidad. “Allí me brindaron una buena oportunidad y me explicaron bien sus beneficios”, afirma. Ahora, planea terminar el bachillerato y continuar con sus estudios universitarios en alguna carrera relacionada con mantenimiento de ingenios azucareros, una industria muy favorable en su región. Eso sí, aun con estos planes, está decidido a continuar con su afiliación en Colpensiones y a seguir aportando para su futuro, tal como lo hizo su padre.

Los jóvenes que deciden mudarse a estudiar en el exterior tienen la posibilidad de seguir aportando. Pueden hacerlo desde el mismo momento en que comienzan sus carreras, con una consignación mínima mensual de 50 dólares usando una tarjeta de crédito. Una mirada al futuro

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Un tren que no para » ANTES DE COLPENSIONES 1819

El libertador Simón Bolívar habló por primera vez de seguridad social en su discurso de Angostura, lo que dio pie a la implementación de una contribución económica para militares y sus familiares: el Montepío militar.

DESDE SU CREACIÓN EN 2012 HASTA HOY, COLPENSIONES HA SUPERADO DESAFÍOS Y ACUMULADO LOGROS QUE LA ACREDITAN COMO UNA DE LAS MEJORES ENTIDADES PÚBLICAS DE COLOMBIA. ESTE ES UN RESUMEN DE SU IMPORTANTE RECORRIDO Y DE SU LUGAR EN LA HISTORIA DE LAS PENSIONES EN EL PAÍS.

1843

Mediante la LEY 9 se restableció la contribución a militares y familiares a través de un fondo, dado el desamparo de las familias de quienes fallecieron en la Guerra de la Independencia y posteriormente en las campañas libertadoras.

1905

La LEY 29 propuso un régimen de pensiones a favor de los principales magistrados, mayores de 60 años, de la Corte Suprema de Justicia. Les otorgó el derecho a pensionarse con la mitad del sueldo de su último empleo ejercido.

1925

El Gobierno estructuró las bases de la Caja de Sueldos de Retiro de las Fuerzas Militares, creada mediante el Artículo 8 de la LEY 75. Paralelamente, se creó la Caja de Sueldos de Retiro de la Policía Nacional.

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Colpensiones

1935

Se presentó el proyecto de ley que permitió la creación de la Caja de Ahorro y Previsión Social.

1936

En octubre, se presentó el proyecto de ley por el cual se creó la Caja de Seguros Sociales, dependiente del Ministerio de Industrias. Su objetivo era cubrir los riesgos de enfermedad, invalidez prematura, vejez, maternidad, desempleo o muerte de las familias.


1993

Se expidió la LEY 100, la cual instauró el sistema dual: Régimen de Prima Media (RPM) y Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS). Este buscaba ampliar la cobertura, adecuar la edad de retiro a las nuevas condiciones demográficas, equilibrar la relación entre contribuciones y beneficios, reducir costos de administración y mejorar los rendimientos de los aportes para garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

1991

La Constitución de 1991 estableció una reestructuración al sistema pensional.

1990

Se expidió la LEY 50 y se inició el proceso de liquidación del ISS.

2003

Se expidió la LEY 797 de 2003, que hizo varias modificaciones al sistema general de pensiones. Su objetivo principal era recapitalizar el fondo común del ISS y racionalizar los recursos para cumplir, a futuro, con la entrega de las mensualidades de los beneficiarios del régimen. También se promulgó la LEY 860, que estableció requisitos para la pensión de invalidez.

1968

Se expidió el DECRETO 3135, encargado de integrar la seguridad social del sector público y privado, y de regular el régimen prestacional de los empleados públicos y de los trabajadores oficiales.

1949

Comenzó a operar en forma el ISS como un ente estatal, abarcando salud (EPS e IPS), pensiones y riesgos laborales (ARL).

2004

1946

La LEY 923 y el DECRETO 4433 de 2004 fijaron el régimen pensional y la asignación de retiro de la Fuerza Pública de Colombia.

En diciembre, nació el Instituto de Seguros Sociales, ISS, gracias a la LEY 90.

Se creó la Caja Nacional de Previsión, Cajanal.

A.L. 01 DE 2005

Ocurrió una reforma al sistema pensional colombiano. Con este cambio se le dio carácter constitucional a normas ya existentes, adicionadas al ARTÍCULO 48 de la Constitución. Además, se determinaron los montos mínimos y máximos de pensión en el país.

Un caso de éxito de la administración pública

Infografía: Alejandra Sarmiento

1945

2005

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LA LLEGADA DE COLPENSIONES

2007

La LEY 1151 de 2007 creó Colpensiones con los objetivos de gestionar integralmente las prestaciones económicas asignadas a la entidad y de administrar los aporte de los usuarios y beneficiarios de manera sostenible y eficaz.

2011

Colpensiones contrató el primer grupo de empleados (entre 10 y 12 personas) liderados por su presidente, Pedro Nel Ospina, quien empezó el proceso de empalme con el ISS.

2012

El 28 de septiembre cerró definitivamente el ISS y el 1 de octubre de 2012 abrió sus puertas Colpensiones. Su apertura estuvo marcada por una avalancha de 347.000 solicitudes de pensión represadas, así como 96.000 tutelas. En noviembre, Colpensiones comenzó su operación con más de un millón de pensionados y 6’500.000 afiliados. Detrás de este logro estuvo el entonces ministro de Trabajo Rafael Pardo, quien anunció que la nueva empresa estaría fundamentada en la tecnología y en el compromiso de respuesta al usuario.

2013

En agosto, Pedro Nel Ospina presentó su renuncia y fue sucedido por el exviceministro de Trabajo, Mauricio Olivera. La Corte Constitucional declaró el Estado de cosas inconstitucional ante la cantidad de peticiones prestacionales con términos vencidos que, en ese momento, ascendían a 287.238.

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Colpensiones


2018

2017

Colpensiones, a través del Régimen de Prima Media, ha afiliado a 6’599.661 colombianos, de los cuales 3’075.522 se encuentran activos. Al 30 de junio, había 1’129.389 vinculados al programa BEPS.

Los BEPS alcanzaron 937.458 vinculados superando la meta de 910 mil prevista en el Plan Nacional de Desarrollo.

En enero, Adriana Guzmán se posesionó oficialmente como presidente de Colpensiones.

Durante este año renunció el presidente Mauricio Olivera.

6’599.661 Ciudadanos afiliados a RPM

3’075.522

2016

Afiliados activos al RPM

La agilidad en los trámites y la mejoría en la atención a los usuarios, empezaron a ser reconocidos. Por primera vez, Colpensiones fue incluida por la revista Dinero y por Invamer Gallup en el ranking de las marcas más recordadas, Top of Mind, reconocimiento que se repitió en 2017 y 2018.

1’129.389 Vinculados a BEPS

La Sala Novena de Revisión de la Corte Constitucional declaró superado el Estado de cosas inconstitucional y archivó el trámite incidental de desacato seguido contra su entonces presidente, Mauricio Olivera.

2015

En julio, se crearon los BEPS o Beneficios Económicos Periódicos, como un plan B de ahorro para la vejez. El programa está diseñado para quienes no alcanzan a pensionare a través de alguno de los dos regímenes y para personas con ingresos inferiores a un salario mínimo legal vigente.

2014

Se dio una gran transformación administrativa al interior de Colpensiones basada en la productividad y en la implementación de un programa de ética y transparencia para evitar la corrupción. Así, comenzaron a ponerse al día los procesos heredados del ISS y también los nuevos.

Un caso de éxito de la administración pública

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Agradecimientos Mirando hacia atrás, es claro que hay muchos aprendizajes, uno de ellos es la importancia de contar con un equipo y contrapartes que ayuden a trazar y a andar el camino. En ocasiones no se visibilizan lo suficiente, pero sea este el espacio para agradecer a cada uno de ellos por su invaluable aporte. La Administradora Colombiana de Pensiones (Colpensiones) agradece: •

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A nuestro equipo, a todos los trabajadores y colaboradores que le han puesto su corazón y energía a esta labor de ofrecer cada vez más y mejor protección para la vejez a través del RPM y del programa BEPS. Son ellos quienes, en primera instancia, hacen de la entidad lo que es hoy. A nuestros afiliados y pensionados por su confianza, por darnos la oportunidad de reinventarnos y permitirnos estar más cerca de ellos. A los empleadores con quienes hemos construido una relación de colaboración para ofrecer información precisa sobre los aportes a pensiones, ayudando a que cada vez más colombianos puedan alcanzar los requisitos para la tan anhelada pensión. A nuestros entes rectores y de control que nos proporcionan la línea técnica y aseguran trasparencia y apoyo para el quehacer de Colpensiones, en particular: Presidencia de la República, Ministerio del Trabajo, Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Contraloría General de la República, Procuraduría General de la Nación, Defensoría del Pueblo y Superintendencia Financiera. Así mismo, al Departamento Administrativo de la Función Pública por su apoyo a nuestro fortalecimiento institucional. A la Corte Constitucional por el acompañamiento permanente que permitió lograr las condiciones necesarias para garantizar los derechos de los ciudadanos en materia de pensiones en el RPM. También, al Consejo Superior de la Judicatura y a la Agencia Nacional de Defensa Judicial por su apoyo para resolver de manera eficiente los asuntos judiciales propios de la gestión de Colpensiones. A la Junta Directiva de Colpensiones y a quienes han sido miembros de ella por su acompañamiento, lineamiento y apoyo a nuestra conformación y gestión. A las personas que proporcionaron información sobre sus vivencias para este libro, a saber, Juan Manuel Santos, Rafael Pardo, Clara López Obregón, Griselda Janeth Restrepo, Mauricio Olivera, Pedro Nel Ospina, Paula Cardona, Mario Fidel Rodríguez, Alexander Estacio, Jorge Alberto Silva, Javier Eduardo Guzmán, Rodrigo Alberto Castillo, Ángela Cristina Tobar, Diego José Ortega, Raúl Vargas, Álvaro Navas Cadena, Juan Felipe Montoya Calle, Juan David Rendón Cañaveral, Blanca Sarmiento, Angelina Muñoz, Luis Carlos Vigoya, Estella Aguilar, Andrés Rendón, Angy Lorena Plazas y Christian David Hurtado. A los expertos que otorgaron su opinión sobre el sistema y la entidad, puntualmente a: Gina Magnolia Riaño, Eduardo Lora, Stefano Farné, Liliana Caballero y Olga Lucía Acosta. A Ligia Helena Borrero, Luis Ernesto Vargas, Manuel José Cepeda, Felipe Negret Mosquera e Isabel Cristina Martínez, quienes desde sus diversos roles y con el interés de ofrecer un mejor servicio a los colombianos, aportaron significativamente a la construcción y fortalecimiento de Colpensiones. A todos aquellos que directa o indirectamente colaboran día a día con nuestra misión.

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Impreso en Colombia 2018


Este libro fue impreso con el apoyo de Sistemas y Computadores S.A.

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